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Programa de Formacion Politica

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Editado por Gestar, instituto de extracción kirchnerista. Gestar.org.ar
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ÍNDICE

Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ...................................................................................... 7

Módulo I Pensamiento Justicialista

Capítulo I La Formación del Pensamiento Justicialista en Perón ...................................................................... 19 Capítulo II Conducción Política . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..................................................................................... 31 Capítulo III Concepción de la Historia ............................................................................................................. 39 Capítulo IV Modelo Filosófico y de ordenamiento Social: Comunidad Organizada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..................................................................................... 45 Capítulo V Síntesis Doctrinaria: Las 20 Verdades . . . . . . ...................................................................................... 53

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Módulo I Gestión de Políticas Públicas
Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..................................................................................... La identificación y definición de problemas .................................................................................... La agenda . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ...................................................................................... La formulación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..................................................................................... La implementación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ...................................................................................... El monitoreo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .................................................................................... La evaluación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ...................................................................................... Bibliografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .....................................................................................

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Módulo I El Modelo de Desarrollo Económico
Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..................................................................................... El contexto precedente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ...................................................................................... Principales características del nuevo modelo de desarrollo ................................................................. Conclusiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..................................................................................... Bibliografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ......................................................................................

Módulo I Comunicación Política
Elementos y claves para la aproximación a la Comunicación Política ..................................................... La Comunicación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..................................................................................... La Publicidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ...................................................................................... Los Objetivos Políticos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..................................................................................... Bibliografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ......................................................................................

Módulo I Ciberactivismo.

Breve Historia de Internet . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ...................................................................................... 123 Capítulo I De la Web 1.0 a la Web 3.0: Una revolución con prisa y sin pausas ...................................................... 127 Capítulo II ¿Qué es la Web 2.0? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..................................................................................... 131 Capítulo III Inmigrantes digitales Vs Nativos Digitales La migración digital, un concepto bastante ambicioso ......................................................................... 137 Capítulo IV Ciberactivismo y cibercampañas ..................................................................................................... 147 Bibliografía ................................................................................................................................. 150

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PRESENTACIÓN
La creación del Instituto de Estudios y Formación Política GESTAR fue una decisión del Consejo Nacional del Partido Justicialista en el marco de su proceso de reconstrucción y fortalecimiento en todo el país, llevado cabo por el liderazgo de Néstor Kirchner. El 7 de junio se lanzó formalmente en el Teatro El Nacional con una gran convocatoria y abriendo enormes expectativas de representación y participación política para fortalecer la formación de cuadros políticos. Esto no es fruto de la casualidad, a partir de las presidencias de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner, la política ha retomado centralidad y protagonismo, siendo los partidos políticos las principales herramientas para el debate y la generación de propuestas; necesitando para ello procesos permanentes de formación de dirigentes políticos. En este sentido, GESTAR asume el importante desafío de ser parte de este proceso y se propone los siguientes objetivos: • Modernizar y fortalecer la estructura del partido en términos organizacionales y de conducción. • Perfeccionar las competencias políticas de los dirigentes del Partido Justicialista en todo el territorio nacional mediante herramientas de planificación estratégica, conducción política, liderazgo y comunicación. • Capacitar en los dirigentes en los diversos aspectos de la gestión pública, brindándoles herramientas y soporte técnico permanente. • Promover el debate político para la actualización doctrinaria y la generación de propuestas políticas de políticas públicas. • Realizar investigaciones tendientes a mejorar la formación de cuadros del Partido Justicialista, generando publicaciones de amplia divulgación orientadas al perfeccionamiento de los cuadros de conducción y la producción de conocimientos. GESTAR lleva a cabo estos objetivos a través de la organización en 4 áreas de trabajo: • Formación Política de dirigentes • Formación en Políticas Públicas • Proyecto Argentina 2020 • Cooperación y Relaciones Internacionales

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Formación Política de dirigentes
La dinámica social actual exige que los cuadros políticos se encuentren capacitados en una serie de aspectos clave, divididos en dos principales áreas: • Herramientas de contenido doctrinario. • Herramientas para la militancia y el liderazgo. En este sentido, se han estructurado cinco capacitaciones básicas para los dirigentes justicialistas: Pensamiento Justicialista, Políticas Públicas, Modelo de Desarrollo Económico Nacional, Comunicación Política, Entrenamiento de medios y Ciberactivismo, cuyos materiales de estudio forman parte de la presente publicación.

Formación en Políticas Públicas
La acción política está orientada a la transformación social. El Partido Justicialista ha sido y es un agente transformador de la historia de nuestro país. Esa responsabilidad hace necesario que el partido constantemente capacite y genere equipos políticos y técnicos para continuar asumiendo estos desafíos. La complejización de las herramientas de transformación social y la aparición de nuevas tecnologías y herramientas de gestión implican que el partido cuente con perfiles políticos -técnicos capacitados (y en capacidad de capacitar), con los siguientes conocimientos: Para ello GESTAR está desarrollando dos acciones de alto impacto: la preparación de una plataforma de educación virtual para poder llegar de una manera federal a todos los dirigentes políticos que anhelen perfeccionarse como cuados políticos; y la elaboración de un libro que recorra la gestión de gobierno iniciado en 2003 hasta nuestros días, de una manera dinámica y enmarcada en las tres banderas históricas del Justicialismo: la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política.

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Proyecto Argentina 2020
El Proyecto Argentina 2020 tiene como objetivo estudiar y proponer políticas de mediano y largo plazo para lograr que nuestro país profundice el sendero de desarrollo con equidad iniciado en 2003. El desafío del Proyecto Argentina 2020 es enorme. Se trata de darle forma a un conjunto de sueños que tenemos todos los argentinos. Se busca definir los objetivos estratégicos referidos a los pilares básicos del bienestar del pueblo y establecer el conjunto de políticas que deben ser llevadas a cabo

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para que tales objetivos se concreten. Construir un Proyecto a partir de los sueños de todos nosotros implica, además del rigor técnico, un esfuerzo militante. Se requiere escuchar, debatir y promover las más amplias instancias de participación. A través del proyecto se está convocando a dirigentes políticos, militantes, intelectuales, especialistas temáticos y expertos en políticas públicas de todo el país Para concretarlo se han definido cinco ejes: 1) desarrollo humano, 2) desarrollo económico, 3) infraestructura y energía, 4) integración regional e internacional y 5) fortalecimiento del Estado. Estos ejes se complementan con veinte objetivos estratégicos a cumplir en el año 2020.

Cooperación y Relaciones Internacionales
El objetivo central de esta área es generar vínculos con instituciones académicas y políticas de otros países que posean los mismos objetivos de política que el Partido Justicialista, con el fin de poder realizar actividades y proyectos en conjunto. Se han planteado varios objetivos para cumplir con este cometido, todos ellos orientados a generar actividades que contribuyan al fortalecimiento de la formación y capacitación de los dirigentes del PJ, permitiendo tener una amplitud de mirada hacia los procesos políticos que acontecen en otras partes del mundo.

Objetivos
• Fortalecer los espacios de debate y formación en materia de política y economía internacional de los dirigentes del Partido Justicialista. • Difundir en el exterior, a través de medios escritos, audiovisuales y digitales, la doctrina de Juan Domingo Perón. • Llevar a cabo una activa política de vinculación con Universidades, Ministerios, Organismos Públicos, y demás entidades públicas y privadas, de manera de ofrecer a los dirigentes del Partido Justicialista, una agenda ampliada de actividades académicas, de gestión y capacitación, en el país y el exterior. • Incrementar el contacto y la cooperación con los Institutos de Formación de Partidos Políticos del exterior, afines a las ideas del Peronismo. • Fomentar el intercambio de experiencias con Partidos Políticos de otros países, tanto a nivel de las dirigencias, como de militantes. • Promover la participación de dirigentes del Partido Justicialista en los diversos Congresos Internacionales, así como en Procesos Electorales que se lleven a cabo en todo el mundo, especialmente en América Latina.

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MÓDULO
Pensamiento Justicialista

PRESENTACION
A 36 años del fallecimiento del general Juan Domingo Perón podemos afirmar que el peronismo sobrevive a la ausencia de su creador expresándose como una conciencia política que -con perfiles contradictorios- se encuentra encarnada aún en amplios sectores del pueblo argentino. Tras sobrevivir al terrorismo de estado que la dictadura que usurpó el poder constitucional en 1976 ejerció sobre sus dirigentes y militantes; haber perdido, ganado, perdido y ganado sucesivas elecciones presidenciales desde el regreso a la democracia en 1983; y haber recreado durante ese proceso sus liderazgos para construir sucesivas y contradictorias mutaciones políticas; podemos afirmar que el peronismo es una realidad política insoslayable de la Argentina: gobierna la nación y la mayoría de las provincias y municipios; y, desde el 2003, con el liderazgo de Néstor y Cristina Kirchner ha vuelto a posicionarse como el núcleo político que articula el frente nacional y popular que -aliado a sectores progresistas- da batalla para que la Argentina crezca en forma continuada, al mismo tiempo en que recupera autonomía en el marco de la globalización y mejora la distribución interna de su riqueza. Comprender y describir con aproximación a la verdad cual es la naturaleza del peronismo, es un desafío pendiente adentro y afuera de la Argentina a pesar de que en los últimos años han aparecido diversos ensayos sobre el fenómeno. Esto ocurre porque la gran mayoría de los autores han escrito sobre el peronismo dominados por el prejuicio y la descalificación que les surge de abordar sus respectivos estudios desde un enfoque ideológico que es completamente externo al fenómeno que analizan; por lo tanto en su gran mayoría niegan al peronismo su identidad propia y su originalidad en el plano del pensamiento, reduciéndolo a expresar una mera variante latinoamericana y personalista del fenómeno nazi-fascista, o del populista, o del conservador-liberal, o del socialistasocialdemócrata, etc., dependiendo esa interpretación de cual sea el enfoque ideológico propio de los ensayistas; o sea, que han limitado sus análisis al uso exclusivo de las categorías de pensamiento que están aceptadas por la sociología europea-norteamericana, dejando de lado cualquier esfuerzo por registrar y penetrar la forma de pensar, de conducir y de organizar que creó y desarrolló Perón desde estas latitudes, considerando a priori que su pensamiento carece de identidad y profundidad. Siguiendo un molde diferente, este ensayo procura asomarse a la conciencia política que el peronismo aún encarna en importantes sectores del pueblo argentino, tratando de identificar las categorías que usó Perón para pensar la realidad y actuar sobre ella, reconociendo que él fue el creador de un pensamiento original y distintivo, es decir, diferente a otros, al que le dio un nombre propio: justicialismo. Guiado por esa forma justicialista de pensar la realidad y de abordar su transformación, entre 1943 y 1955 Perón lideró la construcción de una Argentina industrial con justicia social que llegó a dis-

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tinguirse en el mundo por la gran autonomía que alcanzó y la fuerte integración social que logró. Ese modelo de Argentina industrial que creó un fuerte mercado interno y una extendida clase media logró sobrevivir al intento de destrucción que encaró la dictadura que asaltó el poder constitucional en 1955; por ello, pese a la proscripción de Perón y del peronismo y la inestabilidad institucional que esto produjo durante 18 años, el modelo económico y social dejado por Perón continuó dando frutos positivos para el bienestar de los argentinos hasta su regreso a la Patria y al gobierno en 1973. Pero esa Argentina industrial con integración social que dejó funcionando Perón al momento de su fallecimiento en 1974 no logró sobrevivir al nuevo plan de destrucción del poder nacional que encaró la nueva dictadura que asaltó el poder constitucional en 1976. Esto ocurrió porque –extinguido el liderazgo de Perón- entró en crisis el frente nacional y popular; y la dictadura aprovechó esta situación de vacío político para neutralizar cualquier intento de resistencia popular, aplicando para ello un método represivo nuevo: el terrorismo de estado. Se crearon de esta manera las condiciones políticas que permitieron imponer por la fuerza un plan estructural y sistemático destinado a desindustrializar y a desintegrar socialmente a la Argentina con el objetivo de destruir su autonomía. ¿Para qué? Para volver a insertarla como mera exportadora de materias primas en la división internacional del trabajo; y convertirla en receptora de capitales especulativos provenientes del sistema financiero especulativo global que empezaba a pergeñarse por entonces desde la Trilateral Comission; la logia que fundó en 1973 el banquero David Rockefeller al efecto de articular a las elites controlantes del poder en Estados Unidos, Europa Occidental y Japón en un plan común de dominio mundial. Así, con la acción terrorista que emprendieron los grupos de tareas de la dictadura contra la dirigencia y la militancia política y social; y la acción desarticuladora de la industria nacional y del tejido social que realizó el ministro de economía e ideólogo de la dictadura, José Alfredo Martínez de Hoz, se crearon las condiciones políticas que permitieron poner en marcha en la Argentina un ciclo económico y social de matriz neoliberal que, con matices, lamentablemente, se prolongó también bajo los gobiernos constitucionales iniciados en 1983. Este largo ciclo económico y social –que se caracterizó por el predominio de lo financiero sobre lo productivo, de la importación de bienes industriales sobre la producción interna de los mismos, de los derechos del capital sobre los derechos del trabajo, y del mercado sobre la regulación del estado- entró en crisis finalmente en el 2001 y su estallido fue traumático. Terminó con alta desocupación y marginación social, deuda externa impagable, fuga masiva de capitales, corralito financiero, represión y estado de sitio; generando como respuesta la rebelión popular del 19 y 20 de Diciembre que puso fin, en forma anticipada, dentro del orden constitucional, al gobierno del presidente Fernando De la Rúa. La Argentina que emergió de la crisis del 2001 era una democracia política fortalecida; pero con su tejido económico y social destruido. Era una Argentina que había sido pensada y organizada

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desde afuera hacia adentro por la elite cívico-militar nacional que asociada al poder financiero internacional asaltó el poder en 1976: una Argentina satelizada, desindustrializada y desintegrada socialmente que cargaba, además, con las heridas no cicatrizadas del terrorismo de estado. La Argentina industrial con integración social que fuera pensada y organizada por Perón desde adentro hacia afuera y que nos fue arrebatada en 1976, está aún en la memoria colectiva de amplios sectores del pueblo argentino y es añorada por las generaciones que pudieron disfrutarla y, a la distancia, revalorarla. Esa Argentina es hoy un paradigma histórico de referencia para el proyecto de reconstrucción nacional que desde el 2003 han asumido los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner; proyecto que está nuevamente pensado y organizado desde adentro hacia afuera y recoge el mandato de regeneración de la voluntad nacional de poder que dejó como sustrato implícito la rebelión popular del 2001. En esta nueva etapa de la Argentina ese liderazgo del peronismo y del frente nacional y popular está promoviendo un proceso de renovación de sus estructuras políticas; impulsa para ello elecciones internas, abiertas, obligatorias y simultáneas en todos los partidos, proceso que asigna un lugar destacado a la formación ideológica y política de los dirigentes, cuadros y militantes. En este contexto el Consejo Nacional del Partido Justicialista tomó la decisión de crear GESTAR, un instituto de estudios y formación política para dirigentes, cuadros y militantes que actuará guiado por un lema: Mejores dirigentes, más justicia social. GESTAR encarará el proceso de formación política recuperando el pensamiento justicialista creado por Perón, sacándolo del ocultamiento al que lo han sometido las elites antinacionales del pensamiento y la cultura; y lo hará conocer en forma sintética y sistemática a las nuevas generaciones de dirigentes, cuadros y militantes que buscan formarse en el pensamiento nacional y popular y en el progresista. Esto adquiere un valor estratégico en esta etapa política de la Argentina. ¿Por qué? Porque la actual generación gobernante es la última portadora de la memoria histórica nacional y popular, ya que es la última que se formó y militó abrevando en una matriz de pensamiento nacional y popular, en el mismo tiempo histórico en que vivió Perón. ¿Qué importancia tiene esto para el futuro? Toda, porque en la próxima elección interna del Partido Justicialista se decidirá, inexorablemente, cual será el perfil ideológico futuro del peronismo. Es decir, en la elección interna se resolverá: Si el peronismo sobrevive y se reafirma como encarnación de una voluntad de poder que es nacional y popular pero que busca sumar a sectores progresistas a un frente que tiene como norte, seguir bregando por una Argentina autónoma, industrial y con justicia social en el marco de la globalización; y es por ello una Argentina que apuesta a organizar un MERCOSUR y una Unión de Naciones Suramericanas sólidamente integrados y con poder de protagonismo mundial. O si, por el contrario, el peronismo se desnaturaliza corporizando nuevamente una máscara seudo-

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popular que encubre una conversión al neoliberalismo que acepta y convalida resignadamente que la Argentina satelizada, mera exportadora de materias primas, receptora de capitales especulativos y desintegrada socialmente que quiere la elite liberal aliada al sistema financiero especulativo global, es la única Argentina a la que podemos aspirar en el marco de la globalización; y es por ello una Argentina que sabotea la organización del MERCOSUR y de la UNASUR privilegiando acuerdos de libre comercio con potencias del hemisferio norte. Este ensayo es el texto que el Área de Formación Política de Dirigentes de GESTAR utilizará en el Programa de Formación de Jóvenes Dirigentes, en el Módulo: El Pensamiento Justicialista creado por el General Perón, destinado a dirigentes y militantes peronistas jóvenes de toda la Argentina. Este primer curso será una introducción sencilla y sintética al pensamiento creado por Perón, y será un aporte al intenso debate ideológico y político que se avecina y que marcará la elección interna del PJ. En ese sentido aspira a ser una herramienta disponible para la formación de las nuevas generaciones de dirigentes, cuadros y militantes que buscan abrevar en la diversidad del pensamiento nacional y popular y del pensamiento progresista. Este módulo recrea la forma dinámica en que Perón fue construyendo su pensamiento a lo largo de su vida y como fue asumiendo una forma original de conducir y de organizar; primero durante su carrera militar, luego durante su gestión de gobierno y, por último, en el exilio hasta su retorno y muerte en la Patria. ¿Cuáles son las categorías que este ensayo identifica como distintivas en el pensamiento justicialista de Perón, porque son las que le dan carácter original; es decir, las categorías que lo hacen diferente a otros pensamientos conocidos y que le otorgan vigencia a comienzos del Siglo XXI. En principio son tres. Hay más, pero a los efectos de definir una introducción que sirva para una comprensión general, conforman una síntesis adecuada. La primera categoría es el concepto de conducción política, el que tiene un valor central en la construcción formal del pensamiento de Perón, manejando definiciones tales como “teoría”, “doctrina” y “formas de ejecución”, entre otras. La segunda es la concepción de la historia que tiene y expone Perón, donde la noción de “evolución” es central y contiene a la de “revolución”. Y la tercera es el modelo filosófico y de ordenamiento social que propone Perón: una “comunidad organizada”, concebida como “equilibrio y armonía” entre los derechos del “individuo” y de la “comunidad”, y entre las necesidades “materiales” y “espirituales” de las personas y de los pueblos. La exposición sintética de los conceptos que están incluidos en cada una de estas tres categorías mencionadas hace posible un abordaje a la originalidad distintiva del pensamiento justicialista, en forma desagregada y ordenada, facilitando de esta manera la comprensión integral de su propia lógica, la que está sintetizada en las “20 Verdades” del peronismo que se transcriben al final como cierre.

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CAPÍTULO I
La Formación del Pensamiento Justicialista en Perón

El pensamiento justicialista es una creación de Juan Domingo Perón. Para entender cómo llegó él a la formulación del mismo, es necesario hacer un breve repaso de su vida y cómo fue su formación intelectual. La historia oficial indica que Perón nació en la Provincia de Buenos Aires, en Lobos, en 1895; pero la extraoficial afirma que en realidad vino a este mundo en la localidad vecina de Roque Pérez, dos años antes, y que fue inscripto después, cuando sus padres Mario Tomás Perón y Juana Sosa –ella de sangre tehuelche- se casaron finalmente. Más allá de esta polémica histórica, lo absolutamente cierto es que el pequeño Juan Domingo, tras pasar sus primeros años en la campiña bonaerense se trasladó a la estepa chubutense con sus padres y su hermano mayor Mario, hasta que finalmente ambos niños pasaron a vivir en Buenos Aires, al cuidado de la abuela paterna, Dominga Dutey; viuda de Tomás Liberato Perón, un reputado médico porteño que se involucró y prestigió en la campaña sanitaria contra la fiebre amarilla, y que también fue senador mitrista. A partir de ese momento el pequeño Juan Domingo -que es quién nos interesa en el análisis- cursó la escuela primaria en el Colegio Internacional de Olivos y los primeros años del secundario en el Colegio Internacional Politécnico de Buenos Aires, hasta que finalmente ingresó al Colegio Militar de la Nación en 1910. Antes de optar por la beca que le gestionó su abuela Dominga y que le permitió ingresar a la carrera militar, su vocación se había inclinado por la medicina y la ingeniería, carreras universitarias a las que tuvo que desistir por las limitaciones económicas que tenía por entonces su padre. Con la tutoría de la familia paterna, vinculada al poder, Juan Domingo Perón pudo acceder así, no sin dificultades, a la instrucción y formación cultural que recibían los hijos de familias pertenecientes a la clase media porteña de principios del Siglo XX: una educación clásica, compuesta por una base religiosa católica y una instrucción derivada de la cultura greco-romana-cristiana europea. En tanto que de su madre, portadora de la cultura original americana, heredó ese apego a la tierra y esa manera de ser sencillo, humilde y digno en el trato que caracteriza a su raza. Su instrucción infantil en el campo bonaerense, en la dura Patagonia y en Buenos Aires, estuvo vinculada a la lectura. “El Nuevo Testamento”, “El Martín Fierro”, “Las Cartas de Lord Chesterfield a su Hijo Lord Carnavon”, la “Historia Universal” de Cesar Cantú y “Vidas Paralelas de Grandes Hombres de Grecia y Roma” de Plutarco, fueron algunos de los libros que, por estímulo paterno, aportaron a su formación. Ya incorporado al ejército, el joven oficial Perón logró desarrollar su intelecto y su iniciativa por encima de la media de sus camaradas. Ejemplo de ello es que en 1914, en su primer destino como subteniente en el Regimiento 12 de Infantería de Paraná, Entre Ríos, organizó para los soldados que quedaban de franco en el cuartel representaciones teatrales, llegando a escribir a tal efecto una obra titulada “Silvino Abrojo”; así como un “Boxing Club” para canalizar en el deporte la energía de los reclutas. Iniciativas que están fuera de lo común en el mundo militar de hoy, mucho más aún en el de entonces.

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Sabemos también que el teniente Perón fue enviado al mando de tropas a restablecer el orden social quebrado por rebeliones obreras en las localidades santafecinas de Villa Guillermina, en 1916, y de San Cristóbal en 1919; y que en ambos casos cumplió exitosamente su misión mediando intuitivamente entre patrones y huelguistas, sin utilizar la represión. Se diferenció así de la forma de proceder que tuvieron otros oficiales del ejército que, en circunstancias similares, actuaron violentamente ante conflictos obreros en la Patagonia y en los Talleres Vasena de Buenos Aires. Rompió así nuevamente, con esta conducta, el molde de comportamiento medio de la institución militar. Estos antecedentes llevaron a que el oficial Perón fuera considerado parte de los intelectuales del ejército, una minoría entre una mayoría de troperos. Así fue sucesivamente distinguido por sus superiores con tareas educativas y formativas dentro de la fuerza: Escuela de Suboficiales “Sargento Cabral” en 1920, Escuela Superior de Guerra en 1930 y Centro de Instrucción de Tropas de Montaña en 1941; con misiones políticas: Comisión de Límites Internacionales en 1931, Informe Sobre la Patagonia en 1935, Agregado Militar y Aeronáutico en Chile en 1936 y Misión a Europa en 1938; y destinos ejecutivos vinculados a la conducción estratégica: Secretario Privado del Ministro de Guerra en 1930, Ayudante de Campo del Ministro de Guerra en 1934; y Jefe de la Oficina del Ministro de Guerra en 1943. Como huella de su paso por estas distintas misiones, el oficial Perón dejó escritos, la mayoría de ellos editados por el ejército. Cada uno de estos textos fue primero una clase sistemática, una charla, o una conferencia. De este proceso Perón construyó un método del desarrollo de las ideas que le fue de extrema utilidad cuando abrazó el liderazgo político. Aprendió a hablar como escribía y a escribir como hablaba, explicándose con frases directas y sencillas, de fácil comprensión para los suboficiales y oficiales, sintetizando sus ideas en consignas casi publicitarias. Como prueba de esta singularidad de Perón, tenemos que al final de su vida en la década de los ‘70, en charlas coloquiales e improvisadas se citaba a él mismo en conceptos generados en la década de los ‘40/50, repitiéndolos casi sin alteraciones formales. Desarrolló, según sus propias palabras, un “pragmatismo didáctico” partiendo de “lo particular a lo general y de lo concreto a lo abstracto” para explicar los hechos y formular sus teorías. Algunos de los textos que Perón alumbró antes de incursionar en la acción política fueron: “Moral Militar”, “Higiene Militar”, “Apuntes de Historia Militar”, “Campaña del Alto Perú 1812-14”, “El Frente Oriental en la Guerra de 1914”, “La Guerra Ruso-Japonesa”, “Toponimia Patagónica de la Etimología Araucana”, “La idea Estratégica y la Idea Operativa de San Martín en la Campaña de los Andes”, “La Patagonia, Pasado, Presente y Porvenir” y “Las Operaciones en 1870: Guerra FrancoPrusiana”, entre otros. Esta breve reseña de la carrera militar y de la producción intelectual de Perón, permiten comprender que en 1945, a los 50 años de edad y con el grado de coronel, no era un improvisado, ni uno más dentro del ejército. Estaba en la plenitud de su vida útil y con ideas sobre que hacer más allá de

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la profesión militar, si se daban las circunstancias. La doctrina social de la Iglesia Católica fue el primer y principal pensamiento sistemático que alimentó en Perón el nacimiento de una reflexión política y social, más allá de lo estrictamente militar. Esto es lógico, tratándose de un oficial preocupado en la década de los años ‘30/40 por la evolución de la soberanía de su país, y por la crisis política y social que la afectaba en su estabilidad interna. En efecto, la encíclica “Rerum Novarum” del Papa León XIII dada a conocer en 1891, sentó las bases de la doctrina social del cristianismo. En la misma se criticaron las miserias sociales que exhibía el triunfante capitalismo liberal, que por entonces transitaba su primera revolución industrial; al tiempo que se defendía la legitimidad de la sindicalización obrera y de la lucha de los trabajadores por mejores condiciones de trabajo, pero desde una óptica diferente y alternativa a la planteada por Carlos Marx y su teoría comunista fundada en la “lucha de clases”, contraria a la propiedad privada de los medios de producción y negadora de la existencia de Dios. Con esta encíclica, la Iglesia Católica creó a principios del siglo XX el espacio para el desarrollo de un pensamiento de “integración social” que tomó distancia, tanto del modelo capitalista liberal sin protección de los derechos de los trabajadores, como del modelo marxista propuesto para sustituirlo. Este pensamiento de integración social de la “Rerum Novarum” fue retomado y profundizado en 1931 por la encíclica “Quadragésimo Annus” del Papa Pío XI. En ella se ratificó esta concepción reformista cristiana como solución no-comunista de la crisis mundial que estalló en 1929 y que puso en duda la viabilidad del capitalismo liberal, que transitaba ya por su segunda revolución industrial. En 1941 la doctrina social cristiana tuvo una nueva actualización en oportunidad del radiomensaje “La Solennita de Pentecoste” pronunciado por el Papa Pío XII, en el momento más álgido de la Segunda Guerra Mundial; conflicto que involucró, en alianzas cruzadas, al régimen comunista soviético con los gobiernos reformistas del capitalismo pensados como solución no-comunista: el nacionalsocialismo alemán, el fascismo italiano y el keynesianismo anglo-norteamericano. Debe recordarse asimismo que el cardenal Paccelli, Secretario de Estado del Vaticano y después Papa Pío XII, había presidido el importantísimo Congreso Eucarístico Internacional que se había realizado en Buenos Aires en 1935; y que Perón, por entonces mayor, revistaba en el Ministerio de Guerra. El pensamiento político de Perón, ubicado según él como una “tercera posición filosófica” entre el capitalismo no reformado socialmente y el comunismo, reconoce su origen histórico en las formulaciones marco de la “Rerum Novarum”; y la noción de “justicia social”, que Perón adoptó como central a su ideario que llamó “justicialista”, fue introducida al mundo político por los referidos documentos papales dados a luz en los años ‘30/40. La misión militar a Europa 1938/40, desarrollada con base en Italia, tuvo también su influencia en Perón. Desde allí tomó contacto práctico con los modelos europeos reformistas del capitalismo, los vio operar en la realidad, con sus virtudes y sus defectos. Allí observó en forma directa un fenómeno político nuevo que lo marcó definitivamente: el liderazgo de base popular construido como una

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relación directa del conductor con el pueblo, por encima de las estructuras orgánicas militantes. También se acercó a una materia necesaria para cualquier gobernante: la economía. Hizo al respecto algunos cursos en la Universidad de Milán, ampliando así su horizonte intelectual. También percibió en el escenario europeo el drama y el peligro de la guerra inminente y le surgió la inquietud de preparar a la Argentina para absorber la realidad de ese conflicto con el menor perjuicio posible. Vinculada a esta última preocupación aparece el otro aporte central a la formación de Perón: la doctrina militar, que en su evolución después de la Primera Guerra Mundial y en el inicio de la Segunda, concebía a la defensa nacional como una tarea de la “nación en armas” y no como una mera cuestión de las fuerzas armadas. Tal pensamiento fue expuesto en 1931 por el mayor Perón en “Apuntes de Historia de Militar” y en 1944 fue desarrollado ya como aplicación al presente y futuro argentino por el coronel Perón, Secretario de Trabajo y Previsión, Ministro de Guerra y Vicepresidente, al hablar sobre el “Significado de la Defensa Nacional desde el Punto de Vista Militar” en la Universidad de La Plata, donde fundamenta la creación del Consejo Nacional de Posguerra. Tenemos así que en la primera etapa de la revolución militar del 4 de junio de 1943, la de la creación de la logia militar secreta G.O.U. que organizó el golpe de estado, el discurso de Perón no se diferenció demasiado del pensamiento militar clásico de los demás oficiales: la nación, el orden, la religión, la moral, etc. Pero en el tránsito de militar a político que comenzó a recorrer a partir de que asumió en diciembre de ese año la Secretaría de Trabajo y Previsión, y comenzó desde allí a actuar para hacer realidad los derechos laborales de los trabajadores, se registró un cambio en su discurso. Al efecto de justificar su conducta rupturista con el orden establecido, Perón comenzó a utilizar una muletilla: “Como Alejandro Magno, yo ocupo el terreno, después mis abogados dirán porqué”; pero, a diferencia del héroe macedonio, él se asumió como su propio abogado, construyendo él mismo en forma progresiva una teoría explicativa de su acción. El fue explicándose a sí mismo y explicándose a sus seguidores, conformando con el paso de los años un pensamiento que llegó a ser orgánico y enriqueció hasta el último día de su vida. En efecto, el pensamiento social: la defensa de un rol activo de los sindicatos en la sociedad y la necesidad de reformar las relaciones laborales en beneficio de los trabajadores para equilibrar el poder de los empresarios, la importancia de implementar la ayuda social a los más postergados, etc, se hicieron notar en su pensamiento a medida que su acción desde la Secretaría de Trabajo y Previsión fue tomando peso y le fue exigiendo definiciones; y, recíprocamente, fue recibiendo a su vez de los trabajadores sindicalizados respuestas políticas que lo estimularon a seguir adelante con su cruzada social; a pesar de que por esa acción él sabía que marchaba a un conflicto cierto con el pensamiento militar clásico del resto de sus camaradas. Este conflicto estalló finalmente el 9 de octubre de 1945. Perón tuvo que renunciar el 10 a todos los cargos que ejercía en el gobierno militar, y el 13 fue arrestado en la isla Martín García. Su regreso al poder ocurrió, únicamente, porque el 17 se produjo una reacción masiva de los trabajadores

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que -beneficiados por su política social y desbordando a sus propios dirigentes- abandonaron sus puestos de trabajo y ganaron la calle ese día y convergieron sobre la Plaza de Mayo, a la que ocuparon pidiendo por él. Este acto de lealtad que mostraron los trabajadores para con el funcionario que había gestionado a favor de sus intereses, marcó definitivamente el destino de Perón e influyó, también definitivamente, en la consolidación de su pensamiento político y social reformista nocomunista del capitalismo liberal. Después del 17 de Octubre de 1945 vino el triunfo electoral del 24 de febrero de 1946 que puso a Perón en la presidencia constitucional; desafío que le reclamó respuestas integradoras, equilibradas y permanentes de los intereses contrapuestos y complementarios del capital, del trabajo y del estado. Así en sus discursos y conferencias cotidianas fue dando forma, progresivamente, a sus teorías sobre el rol del “gobierno”, del “estado” y del “pueblo organizado” en la conformación de la nación; entendiéndola él como una “comunidad organizada” con “soberanía política”, “independencia económica” y “justicia social”, en la cual, el esfuerzo por conseguir la “grandeza de la nación” es inseparable del esfuerzo por lograr la “felicidad del pueblo”. Esta manera diferente de pensar y resolver los problemas, reformista del “capitalismo salvaje” como se lo denomina actualmente, pero que rechaza también la solución comunista, adoptó en 1947, por decisión de Perón, un nombre propio: Justicialismo. En 1949, en oportunidad de realizarse un Congreso Nacional e Internacional de Filosofía en Mendoza, Perón expuso en su conferencia de clausura los fundamentos profundos de su visión. La misma, editada como libro bajo el título “La Comunidad Organizada”, fue reivindicada por él hasta el último día de su vida como el texto que explica la ideología y la teoría filosófica que sustenta la concepción política, económica, social y cultural justicialista. Ese mismo año se reformó la Constitución Nacional y los principios justicialistas fueron incorporados a la misma. El 17 de Octubre de 1950 Perón sintetizó la “doctrina justicialista” en “20 Verdades”, que leyó ante el pueblo reunido en la Plaza de Mayo. De igual manera, el desafío de organizar una fuerza política y electoral reunida en poco tiempo en torno a él, exigió a Perón la formulación de una teoría de la “conducción política” y de la “organización política”. Recreando sus conocimientos de “conducción militar” y de “organización militar”, realizó una adaptación original y exitosa de estos principios, dando vida al “movimiento peronista” como una organización política y social basada en “tres ramas”: la “masculina”, la “femenina” y la “sindical”. La teoría de esta manera original de encarar la acción política y social la expuso Perón en sucesivas conferencias en la Escuela Superior Peronista en 1951, y hoy se encuentra sistematizada en su libro “Conducción Política”. Otra vertiente en la formación de Perón debe rastrearse en su frustrada vocación intelectual juvenil que lo llevó a encarar un aprendizaje autodidacta de materias afines a la medicina y la botánica, a

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las cuales dedicó muchas horas de lectura a lo largo de su vida. De allí recibirán inspiración algunas de sus ideas referidas a considerar a la comunidad como un “organismo vivo” y con “personalidad social”; y a la organización política y social como un cuerpo que se mantiene sano y en equilibrio por la acción de los “anticuerpos”. Otro ejemplo de su inquietud por la ampliación del horizonte de sus conocimientos estuvo dado por el hecho de que, siendo presidente, se hizo tiempo para tomar clases sobre energía nuclear con los científicos alemanes que en 1948 iniciaron el desarrollo del Plan Atómico Argentino. En el proceso fundacional del pensamiento justicialista es imprescindible hacer referencia, también, al importantísimo papel desempeñado por Eva Perón en ese sentido. Ella conoció a Perón cuando tenía apenas 25 años de edad y portaba una educación formal limitada por su origen pobre y por la necesidad de trabajar desde muy joven. No obstante eso, por su identificación con Perón, por su capacidad de aprendizaje y de desarrollo personal y por su vocación por hacer y explicar lo que hacía por ayudar al hombre que amaba, Evita se transformó rápidamente en la principal discípula de Perón y en la “predicadora” más importante de su pensamiento. Pero ella no fue solo una receptora y repetidora mecánica del pensamiento de Perón, sino que, difundiendo ese pensamiento lo enriqueció con el aporte distintivo de su inteligencia emocional femenina y su sentimiento de amor sincero por Perón y por el pueblo. En 1950 Evita editó “La Razón de Mi Vida”, un libro donde sintetizó toda su experiencia de 6 años en la acción social, expuso su visión del proceso de transformación justicialista y contó como era su relación con Perón y con el pueblo. Allí ella reveló que Perón dedicaba muchas horas del tiempo que estaban juntos a educarla y formarla en su visión de la historia, en explicarle su filosofía sobre la conducción y la política y que, en el diálogo, él construía permanentemente su concepción y su teoría abordando soluciones generales a los problemas concretos individuales que ella recogía del contacto que tenía cotidianamente con el pueblo necesitado. Otro aporte de Eva Perón a la sistematización del pensamiento justicialista recogiendo sus largas charlas personales con Perón está perpetuado en “Historia del Peronismo”, libro editado como síntesis de sus conferencias en la Escuela Superior Peronista en 1951. Ya en el exilio, después de 1955, Perón continuó “actualizando la doctrina justicialista a la evolución de los tiempos” según sus propias palabras. Instalado en Madrid a partir de 1960, con muy bajo perfil público pero estando cerca del escenario principal de los acontecimientos, pudo seguir el proceso de recuperación de Europa Occidental y el desarrollo de la Guerra Fría entre Estados Unidos y sus aliados y la Unión Soviética y los suyos. Y, en este contexto, pudo observar la formación progresiva de un Primer Mundo capitalista, imperialista, desarrollado y reformado socialmente; de un Segundo Mundo comunista, también imperialista y desarrollado; y de un Tercer Mundo, capitalista o socialista, subdesarrollado y dependiente. Durante los 18 años que estuvo fuera de la Argentina, muñido de sus ideas políticas, Perón condujo

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a la distancia el movimiento justicialista sorteando con éxito las diferentes y sucesivas acciones dirigidas a su destrucción. En ese largo ostracismo Perón puso a prueba la validez estratégica de su pensamiento, el que superó la prueba del paso del tiempo y de la evolución de los acontecimientos. Es precisamente porque el mundo evolucionó en el sentido que Perón lo preveía, es que él pudo volver a la Argentina para ser solución a los problemas de su Patria. En caso contrario, el “tirano prófugo” según la calificación de sus enemigos, habría sido sepultado en el desván de la historia. Durante ese tiempo pudo comprobar sus aciertos estratégicos desde el punto de vista del pensamiento. Observó así el avance irreversible del proceso de integración económica de Europa Occidental, dirigido en el mismo sentido que el proceso de unión propuesto por él al Brasil de Getulio Vargas y al Chile del general Ibáñez en 1950, pero que no pudo prosperar entonces por la oposición de Estados Unidos. También constató la consolidación de la reforma keynesiana del capitalismo en el Primer Mundo, encaminada en el mismo sentido que las suyas en la Argentina, cambio que produjo en América del Norte, Europa Occidental y Japón la “sociedad de consumo” capitalista y el “estado de bienestar”, que neutralizó al comunismo en ese espacio geopolítico, por eso mismo. También pudo reflexionar sobre sus errores tácticos en relación con la oposición política. Allí revaloró la importancia que los mecanismos de la “democracia política” formal tienen para llegar a un verdadera “democracia social”, subestimados por él durante el ejercicio del gobierno. De la convivencia democrática europea de posguerra recuperó la noción de “unidad nacional” más allá de las ideologías y de la competencia entre fuerzas políticas; así como la necesidad de concretar una verdadera pacificación nacional que permita la “lucha por la idea”, colocando a la violencia y a la acción directa como herramientas ilegítimas para dirimir la hegemonía en la democracia. Sintetizado con sus palabras: la idea de la “democracia integrada” que propuso a sus adversarios en 1972 y que está en la base del proceso de reconstrucción democrática de la Argentina iniciado en 1983. Como expresión de esto, en 1973 Perón actualizó las “20 Verdades”, cambiando la Sexta que rezaba: “Para un peronista no puede haber nada mejor que otro peronista”; por la sentencia: “Para un argentino no debe haber nada mejor que otro argentino”. Reafirmado Perón durante su exilio en su visión de la historia, entendida por él como una “evolución” que lleva a un “sucesivo proceso de integración del hombre a espacios cada vez mayores”, siguió de cerca los procesos de gestación de políticas mundiales. Tenemos así que fue el primer dirigente latinoamericano interesado en la “ecología”, e integró este pensamiento a la concepción justicialista. Esto ocurrió en 1972, cuando Perón dio a conocer su “Mensaje a los Pueblos y Gobiernos del Mundo” con motivo de realizarse en Estocolmo, Suecia, la Primera Conferencia Mundial sobre el Medio Ambiente con el auspicio de las Naciones Unidas. Regresado su Patria, reivindicado ante la historia con el ejercicio de su tercer mandato presidencial constitucional en 1973, Perón se preocupó en darle forma a la “actualización de la doctrina justicialista”. En esa línea de trabajo, el 1º de Mayo de 1974 anunció ante el Congreso de la Nación su

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intención de propulsar una reforma de la Constitución Nacional consensuada con todos los partidos políticos. A su entender, esta reforma debía ser el resultado institucional de un debate sobre el “Proyecto Nacional” de la Argentina, donde cada corriente política, económica, social y cultural debía expresar su particular visión de la nación que quería. Con su fallecimiento el 1º de julio de ese año, este proyecto final de Perón quedó trunco. No obstante, existe editado en forma no oficial, con el título “Modelo Argentino para el Proyecto Nacional”, el documento en el que trabajaba Perón con la intención de presentarlo ante el debate nacional como su visión más actualizada de la Argentina y de su futuro.

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CAPÍTULO II
Conducción Política

El concepto de “conducción política” fue adaptado por Perón del pensamiento militar, fuente de ideas generalmente desconocida y despreciada por el mundo político y académico civil, ya que este sector ha entendido a la política como una cuestión meramente ideológica, restándole toda importancia al estudio de metodologías para la toma acertada de decisiones. Perón se inspiró en la conducción militar, pero la adaptó a la realidad de la vida política. El señala entonces que el oficial recibe un “reglamento” y una fuerza encuadrada y uniformada y lo que debe hacer es “mandar”; pero que, en cambio, el político debe conquistar la voluntad de sus seguidores, tratando de organizarlos tras una “idea” que él mismo debe construir. Por ello en política, para él, hay que “persuadir” y no mandar. La conducción política, tal como la entiende Perón, no es una “ciencia”. Para él se trata de un “arte” guiado por “principios científicos”, que son la parte inerte del arte, la que se puede aprender; pero donde lo vital es el “artista”, el dirigente que toma las decisiones, el que tendrá mayor o menor éxito según cual sea su conocimiento de los principios, por un lado; y de su talento natural para ejecutar, por el otro. A este talento natural él lo llama el “Oleo Sagrado de Samuel”. Resaltando la importancia de la creación en el conductor político, él pone el ejemplo de lo que ocurre en las artes plásticas: “manejando la técnica se puede hacer una escultura, pero un ‘David’ solo será obra de un Miguel Ángel”. Por tal razón, para Perón “la acción está por sobre la concepción”, porque se resuelve siempre a partir de situaciones concretas y siempre cambiantes, usando el “criterio” para aplicar creativamente los principios teóricos que se conocen. Citando a Napoleón Bonaparte sintetiza: “la conducción es un arte sencillo, todo de ejecución”; y agrega: “en política no se conduce el orden, se conduce el desorden”. El ejercicio de la conducción es, para Perón, la “imposición de la voluntad propia sobre la del adversario”, y esto se logra, según él, dirigiendo acertadamente una “fuerza política” en el “espacio” y en el “tiempo”, con una “estrategia” y numerosas “tácticas”, manejando “información” sobre el contendiente, el “secreto” sobre los planes propios y la “sorpresa” en la toma de decisiones. El éxito, para él, no es fruto del azar, sino que “se concibe, se prepara, se organiza, se realiza y se explota”. Completando la explicación del fenómeno, puntualiza que, en el proceso de decidir se debe seguir la siguiente lógica: “ver, base para apreciar; apreciar, base para resolver; resolver, base para actuar”. La estrategia es para él, “el plan de acción para toda la fuerza, en todo el espacio y en todo el tiempo”, en tanto que las tácticas son “planes parciales de fuerza, espacio y tiempo vinculados al desarrollo de la estrategia”. Existe, en este contexto, una “conducción estratégica” a cargo del “jefe del movimiento político” y varias “conducciones tácticas” ejercidas por los “dirigentes y cuadros de conducción y encuadramiento”. Otros principios que Perón señala como imprescindibles para tener éxito en la conducción política son: la “iniciativa”, el “centro de gravedad de la batalla”, la “economía de fuerzas” y la “continuidad

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del esfuerzo”. Los mismos están íntimamente relacionados porque, imponer la iniciativa al adversario significa “obligarlo a responder en los términos que nos benefician”, evitando tener que contestar en los términos que lo favorecen; centro de gravedad de la batalla quiere decir, “elegir un espacio de confrontación” que permita que nuestras fortalezas propias compitan con las debilidades del otro; economía de fuerzas implica “asignar las principales fuerzas propias al escenario principal y las secundarias a los escenarios secundarios”, en el momento adecuado; y continuidad en el esfuerzo es “mantener la decisión tomada, hasta imponer la voluntad propia al contendiente”. Para Perón, “la única verdad es la realidad” y con esta medida analiza el proceso de construcción del poder político en la comunidad. Para él, en la conducción, “acierta el que gana y desacierta el que pierde” y, es alrededor del “éxito” en la toma de decisiones, que se construye “el prestigio que asegura la libertad de acción del conductor mediante la subordinación voluntaria de todos los hombres que lo siguen y creen en él”. Pero para él, la acción del dirigente político no puede ser arbitraria, ni oportunista, sino subordinada a una línea previsible para sus seguidores que estará dada, necesariamente, por la “doctrina”. Este concepto fue rescatado por Perón del pensamiento militar, pero también del pensamiento cristiano tradicional caído en desuso con el desarrollo de la moderna sociología política occidental racionalista. Para él, la doctrina es “un conjunto sintético de principios de fácil exposición” destinados a “inculcarse” al pueblo. Es decir, principios que deben formularse como expresión racional pero que, además, deben llegar al alma, al sentimiento, a la emoción del destinatario, de tal manera que sean también, a partir de cierto momento, un “acto de fe” para el que los comparte. A esta categoría del pensamiento pertenece la formulación del “credo cristiano”, por ejemplo, y de allí tomó Perón la idea que la “doctrina justicialista” debía llegar a instalarse en el corazón de los trabajadores y de sus familias y no meramente en sus mentes, para llegar a una “organización espiritual del pueblo”, como lo logró, y no solo apuntar al aglutinamiento de los dirigentes, tal como ocurría con los demás partidos políticos hasta ese momento en la Argentina. En ese sentido Perón señala que “un gobierno sin doctrina es un cuerpo sin alma” y que “por eso, el peronismo tiene su propia doctrina política, económica y social: el justicialismo”. La aparición de la marcha “Los Muchachos Peronistas”, primero como un fenómeno espontáneo surgido de la militancia sindical, y su institucionalización después como himno oficial, es un ejemplo de ello. Vinculado al concepto de doctrina, Perón diferencia la “masa” del “pueblo”. Eva Perón sostiene, al respecto, que la masa es un agrupamiento informe de personas “sin conciencia colectiva o social, sin personalidad social y sin organización social”, por lo tanto manipulable, y que “casi siempre se expresa en forma violenta”; y que el pueblo, por el contrario, es una masa que, mediante un proceso de adoctrinamiento “ha adquirido una conciencia colectiva o social, personalidad social y organización social”. Perón señala que, en su primera etapa, siempre la “conducción es gregaria”, es decir, se basa en el

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personalismo alrededor del dirigente que comienza a ser seguido por su forma de ser y actuar por una masa que no conoce totalmente su pensamiento; que recién a partir de esto la masa puede acceder a conocer la doctrina que predica el dirigente; y que solo después que la doctrina es aceptada y asimilada como propia por la masa, convertida ya en pueblo, se puede hablar de la “conducción orgánica en base a la doctrina”. Para ejemplificar este fenómeno hace una parábola con Jesús: “Dios tuvo que hacer hombre a su Hijo para lograr que los hombres lo siguieran y sobre la base de su acción gregaria primero, nació después la doctrina cristiana”. La formulación de una doctrina requiere para Perón la existencia de una “teoría”, y de “formas de ejecución” que la complementen. La teoría es, para él, el desarrollo y la “explicación profunda de los principios que sustentan a la doctrina”, por lo tanto, espacio de actuación para los “intelectuales”; las formas de ejecución son “los instrumentos y los medios” mediante los cuales la doctrina se lleva adelante por acción de los “realizadores”; y la doctrina es la expresión “mediadora entre la teoría y las formas de ejecución” que deben divulgar los “predicadores”. Perón señala que una “relación dinámica” une a estas tres categorías del pensamiento, lo que permite que la formulación de la doctrina sea elástica e histórica y que pueda “actualizarse” en el tiempo según evolucionan las circunstancias. Entiende así que, cuando nuevas realidades demandan nuevas respuestas a los dirigentes, nuevos esfuerzos deben realizarse en el campo de la “teoría” para proponer nuevas “formas de ejecución” que sustituyan a las anteriores; y que esto se reflejará, necesariamente, en una actualización de la “doctrina”, es decir, en la formulación sintética y simple de las nuevas ideas que sustentan a las nuevas formas de ejecución adoptadas. Perón señala que las formas de ejecución pueden ser así sustituidas totalmente y la doctrina actualizada parcialmente en su formulación, pero que “son eternos algunos principios que la sustentan y que forman el núcleo de la teoría”. La doctrina es para Perón lo que facilita la “unidad de concepción” en el movimiento político, condición a partir de la cual se puede lograr la “unidad de acción” del mismo, actuando con “unidad, solidaridad y organización”. A partir de esto, Perón diferencia a los dirigentes. El llama “conductores” a aquellos que actúan según una doctrina y son también “maestros” de sus seguidores, ocupándose de “adoctrinarlos”; en tanto que califica como meros “caudillos” a los que actúan en función de su poder personal y que subestiman el valor de las ideas y de la “organización”. La organización que surge de una doctrina debe ser, para Perón, simultáneamente “simple, objetiva, estable y perfectible”. Simple, porque “debe ser entendida en su objetivo por el hombre común” y no solo por el intelectualizado; objetiva, porque debe ser “dirigida a un fin” y no a varios al mismo tiempo para ser eficaz; estable, porque “sin continuidad no se puede convocar a participar” en forma permanente a nadie; y perfectible, porque “sin adaptación a los cambios” la organización se desvincula pronto de la realidad. Para Perón existe, además, “similitud entre el organismo fisiológico y el organismo institucional:

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las autodefensas son las que conservan la especie y la organización”. El germen patógeno que se introduce al organismo vivo, es el que genera las “autodefensas” que permiten anular su acción destructiva. Para él, lo mismo ocurre en la organización justicialista: habiendo unidad de concepción, la “acción disociadora” de cualquier dirigente es neutralizada por los “anticuerpos” que son, en este caso, los miembros adoctrinados del movimiento. Por ello, la experiencia histórica muestra que los dirigentes que se han alejado del justicialismo lo han hecho, hasta ahora, sin poder arrastrar un importante número de seguidores.

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CAPÍTULO III
Concepción de la Historia

Perón tenía una concepción de la historia donde la noción de “evolución” era central; y la de “revolución” complementaria a la misma. Pensaba que “el mundo nunca ha sido estático, sino que ha estado siempre en evolución permanente y las revoluciones son parte de esa evolución”. Ubicaba a la evolución como “obra de la naturaleza y del fatalismo histórico”; a las revoluciones como “los cambios estructurales necesarios que se practican para ponerse de acuerdo con la evolución de la humanidad, que es la que rige todos los cambios que han de realizarse”; y a los hombres dentro de la historia como “agentes que crean sistemas para servir a esa evolución y colocarse dentro de ella”. Perón advertía que los hombres, generalmente, tienen la ilusión de creer que son los autores de la evolución y, por esa falsa apreciación, los llama “un poco angelitos”. Según él, lo que en realidad ocurre siempre, es que “los hombres se ven obligados a aceptar la evolución y adaptarse a la misma cambiando los sistemas periféricos”. Refiriéndose a su propia acción política precisó al respecto: “la revolución que nosotros postulamos no es una causa, sino un efecto de esa evolución, que nosotros debemos poner al día a través de sistemas”. Por eso, su actitud como conductor político fue, permanentemente, tratar de desentrañar el sentido posible de la evolución futura, para así poder construir a tiempo “las monturas adecuadas para cabalgar los cambios y adaptarse con éxito a los mismos”. Dentro de este concepto de evolución y de las revoluciones periféricas de los sistemas institucionales que la acompañan, Perón tenía un párrafo especial para el papel desempeñado por los “pueblos” y por los “grandes conductores” en el proceso de construcción de la civilización. Eva Perón señaló al respecto que, “la historia universal es la historia de los grandes hombres y de las grandes masas humanas por convertirse en pueblos; algunos creen que la historia la hacen avanzar solamente las grandes personalidades: estos son los individualistas de la historia; otros, en cambio, afirman que la historia es obra exclusiva de los pueblos: son los colectivistas de la historia. Los pueblos solos no pueden avanzar en la historia sin tener quién los conduzca, porque es una verdad indiscutible que los pueblos sienten necesidad de grandes encarnaduras. Al mirar la historia de la humanidad desde este punto de vista, no encontramos otra cosa que pueblos en busca de grandes hombres y, también, muchas veces, hombres en busca de grandes pueblos. Cuando se encuentran los dos, entonces el siglo se viste de gloria y marca en la historia una página brillante”. La evolución a la que hacía referencia Perón, no es la evolución darwiniana de las especies, donde la dimensión humana parece insertarse en la dimensión animal, sino que es una evolución que reconoce a la Creación como una obra de Dios y coloca al hombre en una clara dimensión espiritual. Citando a Víctor Hugo toma nítido partido: “si no hay en el hombre algo más que en la bestia, pronunciad sin reír estas palabras: derechos del hombre y del ciudadano, derecho del buey, derecho del asno, derecho de la ostra: producirán el mismo sonido. Reducir el hombre al tamaño de la bestia, disminuirlo en toda la altura del alma que se le ha quitado, hacer de él una cosa como otra cualquiera; eso suprime de un golpe muchas declaraciones acerca de la dignidad humana, de la libertad

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humana, de la inviolabilidad humana, del espíritu humano, y convierte todo ese montón de materia en cosa manejable. La autoridad de abajo, la falsa, gana todo cuanto pierde la autoridad de arriba, la verdadera. Sin infinito no hay ideal, sin ideal no hay progreso, sin progreso no hay movimiento; hay inmovilidad, pues, status quo, estancamiento: ése es el orden. Hay putrefacción en ese orden. Preguntad a la jaula lo que piensa del ala. Os contestará: el ala es la rebelión”. Para Perón, la evolución que rige la historia está vinculada, entonces, al “orden natural” que los teólogos vinculan al “plan de Dios”, y el activismo del hombre en la historia está referido al “libre albedrío” asignado por ese orden y ese plan a la especie humana sobre la Tierra. Para Perón “desde que el hombre comenzó a tener sentido como habitante de la Tierra, todas las evoluciones se han hecho hacia integraciones mayores: la primera fue la familia; a continuación vino el clan, la unión de varias familias; después vino la tribu, reunión mayor; luego vino el estado primitivo; más tarde la ciudad; después vino el estado feudal; luego vino la nacionalidad, las naciones; ahora vienen los continentes integrados, el continentalismo; y es muy probable que, siguiendo esta escala de evoluciones, lleguemos pronto al universalismo, es decir, a la integración total de los habitantes de la Tierra”. Perón complementó esta visión del derrotero humano por las etapas históricas mencionadas, con un análisis de los cambios operados en los sistemas sociales en cada salto evolutivo. Señala así que lo primero fue el “trabajo colectivo” de los clanes y de las tribus en los orígenes de la humanidad; que fue sustituido después por el “trabajo esclavo” en la ciudades y estados primitivos; que con el feudalismo murió lo anterior y aparecieron las “corporaciones de oficios” de artesanos urbanos y los campesinos “vasallos” del señor feudal; y que, con la nacionalidad despareció aquello y nacieron la “burguesía capitalista” con sus empresas y los partidos políticos, y los “trabajadores asalariados” con sus sindicatos. Respecto a esta última etapa evolutiva, él precisó que con el fin del medioevo “nacen el sistema demo-liberal-capitalista y el sistema comunista -porque los dos nacen en el siglo XVIII y se desarrollan en el siglo XIX y principios del XX- y hoy ya están perimidos, porque han sido superados ya por la evolución, porque han sido creados para servir a la etapa de las nacionalidades, que hoy también está terminando para dar nacimiento al continentalismo”. Refiriéndose al sistema social que emergerá con el fin del nacionalismo, Perón vaticinó que será la “democracia social” o “democracia integrada”, un sistema que reemplazará el “sacrificio” por el “esfuerzo” en una “comunidad organizada”. El entendía que esto sería así porque, “el gran progreso técnico alcanzado hasta ahora fue realizado sobre el esfuerzo, el sacrificio, el dolor y la miseria de los pueblos del mundo, pero hoy los pueblos se han esclarecido y no quieren sacrificarse. Si se los somete al sacrificio se rebelan, aceptan sí, un esfuerzo mancomunado, un esfuerzo realizado por todos en bien de la colectividad y de cada uno, dentro del régimen de acuerdo y no de presiones; éste es el paso que el mundo está dando hacia el continentalismo”.

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Otro aspecto que Perón introdujo en su visión de la evolución, es la referencia a la aceleración de los tiempos históricos que se está verificando. El señaló que “la evolución de la humanidad se acelera cada día más. El medioevo, en la época de la carreta, duró cinco siglos; la etapa del demoliberalismo, de las nacionalidades, va durando dos siglos, pero ya es la época del automóvil; el continentalismo quién sabe si durará 25 o 30 años, en la época del jet; porque esta evolución marcha con la velocidad de los medios que la impulsa, estaremos llegando ya al universalismo. Nosotros debemos pensar que, quizás antes del año 2000 se va a tener que producir, indefectiblemente, la integración universal”. Este pronóstico de Perón, ubicando al año 2000 como un momento bisagra de la historia, estuvo permanentemente en sus discursos advirtiendo “que el año 2000 nos encontrará unidos o dominados”. Coherente con esta visión, en 1948 Perón enterró en la Plaza de Mayo un Mensaje a los Jóvenes del Año 2000, para que el mismo sea recuperado y leído en ese momento. Lamentablemente, dicho legado fue destruido en 1955, después del golpe de estado que lo derrocó. Destacando la proximidad del universalismo, Perón menciona la realización en 1972 de la Primera Conferencia Mundial sobre el Medio Ambiente, refiriendo que “allí en primer lugar, no se habló de países, se habló de la Tierra; segundo, nos dimos cuenta de que el mundo marcha hacia la universalización o hacia la hecatombe; y tercero, nos dimos cuenta de lo estúpidos que han sido los hombres que durante siglos han muerto por millones, defendiendo unas fronteras que solo estaban en su imaginación”. Perón advirtió entonces en ese texto sobre dos posibilidades alternativas para el desarrollo de la integración en marcha: la “universalización”, o la “hecatombe”. Para él, universalización significaría “una solución geopolítica, es decir, resolver el problema con una mejor producción, mejor organizada y mejor distribuida, tareas que deberán ser realizadas por las grandes fuerzas que orientan y manejan la transformación de la humanidad”; y hecatombe, por el contrario, sería “la supresión biológica, es decir, matar gente, de lo cual se encargan las guerras, las pestes y el hambre, que es la enfermedad que más mata en la Tierra”. Esta forma original y profética de pensar la evolución expuesta por Perón tiene toda la actualidad, al ser analizada a más de tres décadas de su muerte y a 10 años de iniciado el Siglo XXI; cuando el mundo vive ya en la globalización y se está poniendo en evidencia la crisis de un sistema capitalista que a escala planetaria especula financieramente, en el plano productivo depreda el medio ambiente, y en plano social exhibe una creciente desigualdad de ingresos y una creciente desocupación laboral; lo que amenaza con llevar a la Tierra a una trágica “hecatombe”, una de las alternativas planteadas por Perón.

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CAPÍTULO IV
Modelo Filosófico y de ordenamiento Social: Comunidad Organizada

Perón definió al justicialismo como “una nueva filosofía de la vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista” Al señalar que el justicialismo es una “filosofía de la vida”, Perón apuntó a un pensamiento totalizador, racional y emotivo a la vez, que comprende al hombre en toda su dimensión humana. Esto es coherente, también, con definir al justicialismo como una doctrina para ser inculcada. Cuando precisa que es una filosofía “simple, práctica, popular”, es porque no se dirige solo al hombre intelectualizado, capaz de desentrañar complicadas elaboraciones, sino que centra la formulación de su propuesta en el hombre común, cuya vida cotidiana es el trabajo, su familia y el descanso. Con ello, Perón hace una opción política destinada a corregir lo que, para él, es un componente determinante de la crisis cultural y de representación del mundo contemporáneo, que “la acción del pensamiento ha perdido contacto directo con las realidades de la vida de los pueblos”. Por eso, Perón trató de construir al justicialismo como una filosofía política para la acción del pueblo. Cuando Perón puntualiza que el justicialismo es “profundamente cristiano”, está señalando que se enraíza en la esencia del mensaje de Cristo que alumbra la doctrina social de la Iglesia Católica, pero sin ser confesional; cuando dice que su filosofía es “nueva”, lo hace porque su propuesta complementa a la propuesta socialcristiana que, a su entender, “carece de una versión política suficiente para el ejercicio efectivo del gobierno”; y, cuando añade que es “profundamente humanista”, es porque se abre a la contención de quienes, sin participar definidamente de una fe religiosa, adscriben a una dimensión filosófica que ubica al hombre portador de valores espirituales, como protagonista de la comunidad. Perón expresa en consignas sintetizadoras los objetivos estratégicos del justicialismo: “la política es un medio para alcanzar la grandeza de la nación y la felicidad del pueblo”, teniendo como modelo ideal de ordenamiento social a una “comunidad organizada”, donde los actores son: “el gobierno, el estado y las organizaciones libres del pueblo”. En la comunidad organizada, el núcleo fundador del poder es, para Perón, “el pueblo libremente organizado, que es quien elige al gobierno; que, a su vez, organiza el estado al servicio de la libertad del pueblo”. Perón entiende que “el pueblo debe ser libre dentro de la ley y dentro de una ética, sin la cual la libertad es un mito”; y que, “el gobierno y el estado deben ser esclavos de su deber para asegurar la libertad del pueblo”. Perón sostiene que “el pueblo es libre, solo si está organizado”, es decir, que mediante un proceso de formación y adoctrinamiento “ha adquirido una personalidad social y ha dejado de ser una masa desorganizada”, para expresar sus intereses por medio de sus organizaciones libres dentro de la comunidad a la que pertenece. Para Perón, las organizaciones libres del pueblo pueden ser “sociales, económicas, políticas o culturales”. En esta definición entran todas las organizaciones que no son, ni el “gobierno”, ni el “estado”; es decir, comprende las empresas con fines de lucro, las cooperativas, las mutuales, las fundaciones, los sindicatos, las asociaciones empresarias, los partidos y agrupaciones políticas, los clubes, las

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asociaciones culturales, las sociedades sin fines de lucro de cualquier tipo, las organizaciones religiosas, etc. Perón entiende que, para ser eficaces en su acción y, a su vez, poder articularse organizadamente en la comunidad con el estado y el gobierno, las organizaciones libres del pueblo “deben desarrollarse sobre los principios orgánico-funcionales de simplicidad, objetividad, estabilidad y perfectibilidad”, y tener en cuenta que “una organización es solo preponderantemente social, o económica, o política, o cultural, pero que, ninguna de ellas es absoluta y totalmente, social, o económica, o política, o cultural”. Perón explica que la comunidad organizada debe funcionar como una “democracia social” o “democracia integrada” que, “en lo político realiza el equilibrio del derecho del individuo con el de la comunidad; en lo económico realiza la economía social, poniendo el capital al servicio de la economía y ésta al servicio del bienestar social; y en lo social realiza la justicia social, que da a cada persona su derecho en función social”; donde “el trabajo es un derecho que crea la dignidad del hombre, y es un deber, porque es justo que cada uno produzca, por lo menos, lo que consume; y no debe existir más que una sola clase de hombres: los que trabajan”. El modelo comunidad organizada así definido por Perón, se ubica en una “tercera posición filosófica” que se diferencia, tanto de los modelos de ordenamiento social “individualistas que dan preeminencia al yo sobre el nosotros”, como de los modelos “colectivistas que ponen el nosotros por sobre el yo”. Profundizando esta cuestión, él añade que “en la consideración de los supremos valores que dan forma a nuestra contemplación del ideal, advertimos dos grandes posibilidades de adulteración: una es el individualismo amoral, predispuesto a la subversión, al egoísmo, al retorno a estados inferiores de la evolución de la especie, el homo hominis lupus, el hombre lobo del hombre; otra reside en esa interpretación de la vida que intenta despersonalizar al hombre en un colectivismo atomizador. En realidad, operan las dos un escamoteo. Los factores negativos de la primera han sido derivados, en la segunda, a una organización superior”. Perón critica al “capitalismo” liberal no reformado socialmente, porque “pone la sociedad al servicio de la economía, y está al servicio del capital”; y a los colectivismos alternativos a este modelo individualista, porque entiende que, “ni la justicia social, ni la libertad, motores de nuestro tiempo, son comprensibles en una comunidad montada sobre seres insectificados, a menos que a modo de dolorosa solución, el ideal se concentre en el mecanismo omnipotente del estado”. Perón coloca dentro del colectivismo no solo al comunismo, sino también al fascismo y al nazismo; porque al analizar la evolución del pensamiento europeo, puntualiza al respecto que: “Hegel convertirá en Dios al estado. La vida ideal y el mundo espiritual que halló abandonados, los recogió para sacrificarlos a la Providencia estatal, convertida en serie de absolutos. De esta concepción filosófica derivará la traslación posterior: el materialismo conducirá al marxismo, y el idealismo, que

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ya no acentúa sobre el hombre, será en los sucesores y en los intérpretes de Hegel, la deificación del estado ideal con su consecuencia necesaria: la insectificación del individuo. Lo que en ambas formas se hace patente, es la anulación del hombre como tal, su desaparición progresiva frente al aparato externo del progreso, el estado fáustico o la comunidad mecanizada”. Perón postula, por el contrario, “la superación de la lucha de clases por la colaboración y la dignificación humana”, pues entiende que “el amor entre los hombres habría conseguido mejores frutos en menos tiempo del que ha costado a la humanidad la siembra del rencor. Nuestra comunidad, a la que debemos aspirar, es aquella donde la libertad y la responsabilidad son causa y efecto; una comunidad en que exista una alegría de ser fundada en la persuasión de la dignidad propia; una comunidad donde el individuo tenga realmente algo que ofrecer al bien general, algo que integrar y no solo su presencia muda y temerosa. Nosotros somos colectivistas, pero la base de ese colectivismo es de signo individualista, y su raíz es una suprema fe en el tesoro que el hombre, por el derecho de existir, representa. Si debemos predicar y realizar un evangelio de justicia y de progreso, es preciso que fundemos su verificación en la superación individual, como premisa de la superación colectiva. El progreso social no debe mendigar ni asesinar, sino realizarse por la conciencia plena de su inexorabilidad”. Perón entiende que “la crisis de nuestro tiempo es materialista” y que, por tal razón, “el hombre y la sociedad se enfrentan con la más profunda crisis de valores que registra la evolución”; pero, no obstante eso, no es pesimista y combate filosóficamente contra la “angustia”, la “nausea” y el “desencanto” que autoderrotan a los hombres durante las crisis. Como él cree en el individuo y sus valores espirituales irrenunciables, y en la integración social como camino de construcción de la civilización, es esperanzado y lo expresa así: “posiblemente podamos mantener el optimismo con la ilusión de que el avance de la humanidad hacia su bienestar es tan lento que no lo percibimos, pero de cada evolución queda una partícula aprovechable para el mejor desarrollo de la humanidad. El avance es invisible y está oculto por sus propios vicios, pero no por eso deja de existir”. Con esta visión Perón afirma que “el hombre puede desafiar cualquier mudanza si se halla armado de una sólida verdad para toda la vida”; y vaticina que, “si la crisis medieval condujo al Renacimiento, la de hoy, con el hombre más libre y la conciencia más capaz, puede llevar a un renacer más esplendoroso, si se restituye al hombre la fe en su misión: en lo individual, en lo familiar y en lo colectivo”. Perón cree que el nuevo renacimiento de la humanidad -si triunfa la universalización y no la hecatombe- puede venir por la aparición de una “edad-suma de valores”, porque “si hubo épocas de exclusiva acentuación ideal y otras de acentuación material, la nuestra debe realizar sus ambiciosos fines nobles por la armonía, en la que no se produzca disonancia ninguna, ni predominio de la materia, ni estado de fantasía”.

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Esta preocupación filosófica de Perón por el “sentido de la proporción, el anhelo de armonía y la necesidad de equilibrio”, tiene también su formulación en el campo político práctico de construcción de la comunidad organizada. El señala que “es indudable que en todos los movimientos revolucionarios existen tres clases de enfoques: de un lado, el de los apresurados, que creen que todo anda despacio, que no se hace nada, porque no se rompen las cosas ni se mata gente. Otro sector está formado por los retardatarios, esos que no quieren que se haga nada, y entonces hacen todo lo posible para que la revolución no se realice. Entre estos dos extremos perniciosos existe un enfoque, que es el del equilibrio, y que conforma la acción de una política que es el arte de hacer lo posible: no ir más allá, ni quedarse más acá, pero hacer lo posible en beneficio de los pueblos”. Perón añade que “quizá los inventores de la revolución organizada hayan sido los griegos, que nos legaron la ‘demos’ griega y la revolución de Platón; pero la Grecia de ese tiempo, antes de lanzar la revolución, colocó en el frontispicio de todas sus universidades una frase que indica lo que la revolución debe ser. Decía esa frase: ‘todo en su medida y armoniosamente’. Eso es la revolución: los cambios realizados en su medida y armoniosamente, para que no llegue a resultar que el remedio sea peor que la enfermedad”. Traduciendo su filosofía del equilibrio, de la proporción y de la armonía a la faz práctica de la conducción política, Perón precisó la ubicación de su pensamiento respecto a la derecha, la izquierda y el centro, de esta manera: “el partido centrista, como el izquierdista y el derechista es sectario, y nosotros somos totalmente antisectarios. Para nosotros no hay nada cierto, ni nada que se pueda negar, previo a una comprobación que nosotros hacemos en el método que aplicamos. Nuestra tercera posición ¿es una posición centrista, como se la ha llamado en algunas partes?, no. Es una colocación ideológica que está en el centro, la izquierda, o la derecha, según los hechos. Nos colocamos en esa posición, totalmente libres de prejuicios y de otras cosas que no sea la realidad. No diremos que somos realistas; diremos, más bien, ‘justicialistas’, es decir, nos basamos en la justicia aunque esta no sea la realidad. Lo justo es justo; es lo único que sabemos y tratamos de hacerlo”.

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CAPÍTULO V
Síntesis Doctrinaria: Las 20 Verdades

1) La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo. 2) El peronismo es esencialmente popular. Todo círculo político es antipopular, por lo tanto no es peronista. 3) El peronista trabaja para el Movimiento. El que en su nombre sirve a un círculo o a un caudillo, lo es solo de nombre. 4) No existe para el peronismo más que una sola clase de hombres: los que trabajan. 5) En la Nueva Argentina el trabajo es un derecho que crea la dignidad del hombre, y es un deber, porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume. 6) Para un peronista no puede haber nada mejor que otro peronista. Esta verdad fue actualizada en 1973 por la siguiente: Para un argentino no debe haber nada mejor que otro argentino. 7) Ningún peronista debe sentirse más de lo que es, ni menos de lo que debe ser. Cuando un peronista comienza a sentirse más de lo que es, empieza a convertirse en oligarca. 8) En la acción política la escala de valores de todo peronista es la siguiente: primero la Patria, segundo el Movimiento y luego los hombres. 9) La política no es para nosotros un fin, sino solo un medio para el bien de la Patria, que es la Felicidad del Pueblo y la Grandeza de la Nación. 10) Los dos brazos del peronismo son la justicia social y la ayuda social. Con ellos damos al Pueblo un abrazo de justicia y amor. 11) El peronismo anhela la unidad nacional, no la lucha. Desea héroes, pero no mártires. 12) En la Nueva Argentina los únicos privilegiados son los niños. 13) Un gobierno sin doctrina es un cuerpo sin alma. Por eso el peronismo tiene su propia doctrina política, económica y social: el justicialismo. 14) El justicialismo es una nueva filosofía de la vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista. 15) Como doctrina política, el justicialismo realiza el equilibrio del derecho del individuo con el de la comunidad. 16) Como doctrina económica, el justicialismo realiza la economía social, poniendo el capital al servicio de la economía y esta al servicio del bienestar social. 17) Como doctrina social, el justicialismo realiza la justicia social, que da a cada persona su derecho en función social.
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18) Queremos una Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. 19) Constituimos un Gobierno centralizado, un Estado organizado y un Pueblo libre. 20) En esta tierra lo mejor que tenemos es el Pueblo

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MÓDULO
Gestión de Políticas Públicas

INTRODUCCIÓN
Existen diversas definiciones acerca de lo que se entiende por “políticas públicas”. Para la mayoría de autores que se ocupan del tema, las políticas públicas se orientan a recoger por parte de las autoridades públicas las demandas de la sociedad frente a un problema. Según Dye una política pública “es aquello que el gobierno escoge hacer o no hacer”, o como dice otro autor es “la decisión gubernamental plasmada en la resolución de un problema en la comunidad”. Para Joan Subirats el término política pública es bastante reciente: “Se introdujo en el lenguaje de las ciencias políticas y administrativas europeas en los años 1970 como traducción literal del término ‘public policy’. (Subirats, 1989) Frente a las múltiples definiciones del concepto el mismo autor sugirió la siguiente definición: “una serie de decisiones o de acciones, intencionalmente coherentes, tomadas por diferentes actores, públicos y a veces no públicos -cuyos recursos, nexos institucionales e intereses varían- a fin de resolver de manera puntual un problema políticamente definido como colectivo. Este conjunto de decisiones y acciones da lugar a actos formales, con un grado de obligatoriedad variable, tendentes a modificar la conducta de grupos sociales que, se supone, originaron el problema colectivo a resolver (grupos-objetivo), en el interés de grupos sociales que padecen los efectos negativos del problema en cuestión (beneficiarios finales)”. Entendiendo la complejidad de las sociedades, así como los distintos grupos que lo componen (los cuales se encuentran en permanente interacción, conjugando a su interior distintas necesidades, aspiraciones, concepciones e intereses), se suele entender que las políticas públicas son aquellas definidas y aplicadas por el Estado o, quizá, más precisamente por los gobiernos. Por lo tanto, podemos definir a la políticas públicas como “el conjunto de objetivos, decisiones y acciones que lleva a cabo un gobierno para solucionar los problemas que en un momento determinado los ciudadanos y el propio gobierno considera prioritarios” (Tamayo Saez, 1997) Las políticas públicas siguen un ciclo que va desde que se define un problema a solucionar hasta que se implementan las acciones para solucionarlo. Este ciclo se denomina “el ciclo de vida de las políticas públicas”. El ciclo de vida de las políticas públicas está compuesto por cinco fases: Identificación y definición del problema; formulación de alternativas; adopción de una alternativa; Implantación de alternativa seleccionada; Evaluación de los resultados obtenidos.

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Relaciones entre el proceso de formación e implementación de las políticas públicas y su análisis.

Formulación de política

Decisión

Implementación

Evaluación

Diagnosis: ¿Cuál es el problema? ¿Qué sucederá si no actuamos?

¿Cómo formular el plan de acción? ¿Qué objetivos? ¿Opciones? ¿Efectos?

¿Factores políticos presentes?

Fuente: STARLING, G. 1988, P.10

LA IDENTIFICACIÓN Y DEFINICIÓN DE PROBLEMAS
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El ciclo de vida se inicia con la identificación y definición de un problema que se juzga por parte de lo decisores políticos como socialmente relevante y por lo tanto se decide actuar sobre él. Una vez que un problema ingresa en la agenda, se transforma en una cuestión o “issue”. Según Tamayo Saez, los problemas no existen en sí mismos, sino que se construyen definidos subjetiva e interesadamente por un observador. Quienes están en la gestión pública deben ser conscientes de que su visión del problema es sólo una de las posibles entre las distintas formas de entenderlo. Desde este punto de vista, la definición del problema es ante todo una cuestión política, decidir a quién se tiene en cuenta y hasta qué punto. La existencia de una situación determinada que es deseable cambiar no implica que eso se constituya en un problema y por lo tanto merezca atención pública. Por ejemplo, si existe un elevado número de muertes por consumo de drogas en un determinado país, no necesariamente esto desencadena la intervención pública porque puede considerarse que es un problema privativo de la esfera individual en la que el estado no debe tener injerencia 1. La magnitud y escala del problema, su visibilidad en la esfera de la opinión pública, los intereses que se tejan alrededor del mismo, los valores e intereses de los gobernantes, el poder de grupos de presión van determinando la posibilidad de que se estime deseable proteger la vida humana a través de la intervención del estado, siguiendo con el ejemplo, en la problemática de la drogadicción. Sin embargo es preciso dar un paso más en la definición del problema, no basta con la mera comparación de la situación actual vs. la situación deseable. Este paso es de gran importancia ya que una

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definición inadecuada del problema está en la base del fracaso de muchas políticas públicas. En este paso nos damos cuenta que existen tantas definiciones del problema como actores involucrados en el proceso de definición. Mientras que algunos consideran que el problema de los accidentes de tránsito reside en el consumo de alcohol de los conductores, otros considerarán que es por incumplimiento de las normas de tránsito, mientras que otros verán la solución del problema por el lado de la remodelación de las rutas y sistema de señalización. Casi todos los problemas son multicausales, esto lo sabe cualquier decisor político, la solución final de la definición del problema que luego va a determinar el cauce que va a tomar la política, va a resultar de la presión que puedan ejercer los distintos actores sociales y políticos, los recursos con los que cuente el gobierno (por más que sea evidente que las rutas se encuentran en mal estado, si no se posee los recursos para modificar esta situación, la política deberá ir hacia los controles de alcoholemia, o a la implementación de un sistema de multas más exigente), y sobre todo de la resultante del debate público entre los actores y sus definiciones de problema. La definición de un problema implica el análisis de sus causas y consecuencias. El análisis de diferentes definiciones de un mismo problema, se denomina el “árbol de problemas”, éste ensaya definiciones de problemas de acuerdo a la visión de cada uno de los actores involucrados. Esto nos permite ver los diferentes niveles desde los cuales puede ser abordado un problema, lo que a su vez determina el alcance de determinada política.

Aumento de los niveles de delincuencia de la comunidad X

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Desempleo y deserción escolar.

Falta de presencia policial.

Inimputabilidad de los que cometen los delitos.

Pobreza.

Falta de presupuesto en la policía.

Código penal.

1 El grado de intervención del estado en distintas cuestiones ha ido cambiando a lo largo de la historia, en nuestro país y en el mundo. Podemos decir que en los últimos años, al menos a nivel regional, ha vuelto el Estado a estar presente para resolver o intervenir en distintos aspectos de la vida de los ciudadanos, por lo tanto, podemos decir que hay un mayor consenso en torno a la definición de problemas de tipo estructural, más que de problemas de tipo regulatorio.

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Vemos en este ejemplo de niveles de causas que inciden en la ocurrencia de determinado fenómeno. Desde el punto de vista de los decisores políticos, el nivel sobre el cual decidamos actuar va a estar determinado por, como dijimos, por la definición que promuevan los grupos de interés más eficaces en términos de ejercer presión, aunque también existen otros factores que condicionan la mirada para la definición de un problema. La concepción político-ideológica y el grado de compromiso por la transformación de la realidad son factores que también influyen a la hora de definir un problema. En este sentido, no es lo mismo pretender resolver el problema de la delincuencia atacando sus raíces más profundas que subyacen en su mayor parte en las condiciones de pobreza en las que vive determinada sociedad, que intentar resolver el problema colocando mayor presencia policial. Por su parte, por el lado de las implicancias de la selección del nivel dentro del árbol de problemas, está la cuestión de la magnitud de la política a implementar. La cantidad de recursos, actores involucrados, intereses afectados, participación de dependencias estatales, no va a ser igual cuando se intenta abordar un problema estructural como es la pobreza que cuando se aborda desde una perspectiva presupuestaria o que afecta a una sola dependencia, en este caso una fuerza de seguridad.

LA AGENDA
El conjunto de los problemas que preocupan a una sociedad determinada forma parte de la llamada “agenda sistémica”. De ese gran conjunto de problemas, los decisores públicos extraen algunos y confeccionan la “agenda institucional”. En muchas ocasiones los problemas entran en la agenda institucional y poco después desaparecen de ella o no reciben atención hasta que pasa un largo período de tiempo. La disipación o la incubación de temas se debe a múltiples causas: la descomposición del problema, la búsqueda infructuosa de recursos para poder afrontarlo o la entrada de problemas más graves. Las encuestas y los barómetros de opinión pública sirven para establecer la importancia de los problemas que componen la agenda sistémica. No todos los problemas que pertenecen a la agenda sistémica tienen las mismas posibilidades de acceso a la agenda institucional. Los factores que influyen o sesgan el acceso de determinados temas pueden ser: • El poder y la capacidad de presión de grupos de interés • Valores culturales, cultura organizativa • Tradición • Actitudes y valores de los decisores públicos (valores de las personas, posición ideológica) • Medios de comunicación • Competencia política: favores de los procesos electorales • Deseos de crecer de las organizaciones públicas: ampliar la agenda es el único método que tienen las gestiones para justificar la necesidad de ampliar sus recursos y asegurar la supervivencia de su organización.

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LA FORMULACIÓN
Una vez que se decide actuar sobre un problema de agenda, se establecen las metas y los objetivos a alcanzar y se detectan las distintas alternativas para llegar a los mismos; la valoración y comparación de esas vías alternativas para finalmente arribar a la selección de una opción o combinación de ellas. Existen distintos modelos para arribar a una formulación de política. Algunos entienden que la formulación de una política, una vez definido el problema, parte de una análisis racional de las alternativas posibles, a partir de las cuales se puede obtener el cálculo de costos y beneficios. Otros entienden al proceso de formulación de políticas como un proceso gradual o “incremental” (Lindblom) en donde el problema se va abordando desde distintos ángulos. El resultado de la política es siempre a largo plazo y no significa nunca un cambio radical. Esta visión de la formulación de políticas, esencialmente conservadora, dio lugar a otras dos formas de entenderla: una como “arte y artesanía” (Majone) y otra como proceso de interacción social, es decir de primacía de lo social por sobre lo técnico (Wildavsky). El Modelo Racionalista: coloca en el centro del proceso de producción de políticas públicas a lo que se denomina el “análisis”, entendiendo por ello el conjunto de actividades realizado por los técnicos con un basamento racional y científico. Los pasos para el análisis de políticas de este modelo serían: “determinar el objetivo a lograr y ordenar las preferencias, indicar las opciones de acción que se consideran idóneas para efectuar el estado de cosas de la acción, comparar las opciones en términos de eficiencia técnica y económica, elección y puesta en práctica programada de la alternativa eficiente u óptima, evaluación de resultados, aprendizaje reiterativo según los resultados” (Aguilar Villanueva). Este modelo es considerado poco realista ya que no tiene en cuenta la realidad de los procesos políticos. Supone que es posible, hallar una única respuesta correcta, aquella que resulte más beneficiosa en términos de análisis costo-beneficio. Este esquema no reconoce que elementos no racionales, producto de la identidad e intereses de los distintos actores, también orientan las acciones y las preferencias de los mismos. El Modelo Incrementalista: Surge como reacción a las prescripciones y suposiciones políticamente ingenuas del modelo racionalista. Su principal exponente es Charles Lindblom. El análisis incremental, limitado, comparativo y sucesivo, no ofrece una solución exhaustiva e instantánea del problema público, desata más bien un proceso sistemático de intervenciones sucesivas y graduales, experimentales y correctivas, teniendo como referente de comparación las consecuencias de la política inmediatamente anterior (Aguilar Villanueva). Las críticas al incrementalismo se consideraron como una renuncia a la racionalidad, y como una

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legitimación conservadora del balance de poder existente en una sociedad. El Modelo de la Racionalidad Limitada: Este enfoque concibe el análisis de políticas desde una perspectiva dialéctica. Es decir realiza un análisis retrospectivo y no sólo prospectivo, volviendo hacia atrás en busca de lograr consenso, responder a críticas, descubrir nuevas consecuencias y mejorar su congruencia con otras políticas (Aguilar Villanueva). Este análisis da cuenta del sistema democrático en tanto tiene en cuenta en el análisis de políticas, el proceso de construcción de consensos y las limitaciones objetivas que existen para llevar a cabo determinada política. El Modelo de Análisis como proceso social: Este enfoque plantea que la formulación del problema no es el primer paso, sino que es el último del análisis de políticas. No se trata de resolver los problemas sino de “crear los problemas” (Aaron Wildavsky). El análisis debe encontrar problemas sobre los que se deba y pueda hacer algo, es decir construir una definición del problema para poder construir una política determinada. Para Wildavsky, el problema se ve atravesado por distintas tensiones que el análisis de políticas debe buscar reconciliar: la tensión entre los objetivos y los recursos; la tensión entre los patrones históricos y el desarrollo de preferencias por nuevos patrones; y la tensión entre el dogma y el escepticismo. En este esquema el análisis racional y la investigación juegan un papel marginal respecto de la interacción de las fuerzas sociales, las cuales determinan la orientación de políticas.
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LA IMPLEMENTACIÓN
Puede entenderse a la implementación como el resultado de la interacción entre las condiciones iniciales y los resultados esperados, es decir la interacción entre los objetivos y los resultados. Es un proceso, no un momento. Las políticas públicas no son más que una hipótesis de relación causal entre las condiciones iniciales y los resultados esperados. Dicha hipótesis emana de la definición del problema. La implantación es el conjunto de acciones que hay que emprender para que esa relación causal ocurra. La implementación supone, principalmente la movilización y planificación de un conjunto de recursos. En este proceso aparece la intervención de la burocracia estatal, la cual se convierte en el actor principal de esta fase del ciclo de vida de las políticas. En este sentido, la política puede implementarse como un proceso que va desde arriba hacia abajo (top-down), es decir que la administración del programa o proyecto depende de la política. O bien, puede implementarse a través de un proceso que va desde abajo hacia arriba (bottom-up),

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es decir que la administración se genera en el ámbito local, donde el ciudadano y organizaciones locales entran en contacto con la organización pública responsable de distribuir los bienes y servicios de un política concreta. La atención de las demandas de los ciudadanos es el objetivo principal, de modo que el diseño de la implementación debe combinar lo mejor de la decisión inicial y lo mejor de la iniciativa local. Propone el concepto de “implantación adaptativa” como contrario al de “implantación programada” (top-down) Hay 10 factores que explican la probabilidad de éxito o fracaso de la implementación de las políticas públicas. Estos 10 factores son propuestos por Guillermo Schweinheim. 1) Grado de conciencia de los decisores políticos respecto del rango de problemas que puedan surgir en la implementación. A mayor conciencia de estos problemas, más efectiva será la implementación. 2) Grado de legitimidad de la política. Esta legitimidad la asignan los otros actores involucrados en la política pública. A mayor legitimidad, más éxito habrá en su implementación. 3) Grado de autoridad del responsable de la implementación. Hay que mirar la autoridad en sentido formal, pero también la medida en que los actores le reconozcan experiencia a una persona. A mayor autoridad, más posibilidades de éxito habrá en la implementación. 4) Nivel de disponibilidad de los recursos. En qué medida están disponibles de manera oportuna (en el momento justo). Cuanto mayor sea la disponibilidad, más posibilidades de éxito habrá en la implementación. 5) Nivel de programación de las actividades. Mientras más programadas estén, mayores serán las posibilidades de éxito en la implementación. 6) Nivel de claridad de las instrucciones. Mientras más claras sean las instrucciones, mayores serán las posibilidades de éxito en la implementación. 7) Nivel de fluidez en la comunicación. Mientras más fluida sea la comunicación, mayores serán las posibilidades de éxito en la implementación. 8) Grado de predisposición de los implementadores directos. Mientras mayor sea el grado de predisposición, mayores serán las posibilidades de éxito en la implementación. 9) Capacidad de anticipación a problemas en la implementación. Mientras el primer factor está dirigido
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al decisor político, este factor se dirige al implementador. A mayor anticipación, mayores serán las posibilidades de éxito en la implementación. 10) Nivel de monitoreo, de evaluación permanente que se hace de la implementación. Mientras mayor sea el monitoreo, mayores serán las posibilidades de éxito en la implementación.

EL MONITOREO
El monitoreo, también llamado seguimiento, es el momento evaluativo que se realiza durante la implementación. Podemos definir al monitoreo como la “comprobación periódica de la ejecución de un programa de acuerdo a lo planificado” (Chávez 2006). No se trata de etapas aisladas y estancas sino que son instancias continuas y recurrentes que van retroalimentándose. Así el monitoreo de programas sociales es un proceso de evaluación permanente de las actividades del programa, por lo tanto se convierte también en un instrumento valioso de planificación y gestión de los mismos. Existen dos tipos de monitoreo: • El monitoreo como autoevaluación del programa (auto-monitoreo) y • El monitoreo como sistema estratégico de evaluación de las intervenciones públicas en materia de política social (monitoreo estratégico) AUTOMONITOREO El automonitoreo es la verificación continua de realización de un plan. Tiene como objetivos principales proporcionar 1) información permanente a los responsables y técnico del programa acerca del desarrollo de las actividades de acuerdo a lo planificado y de qué forma se han utilizado los recursos disponibles; y 2) facilitar (a través de lineamientos claros) la tarea de modificar lo planificado. El monitoreo y las modificaciones que de él se deriven deben estar contemplados en el propio diseño de los programas. Es aquí, principalmente, donde el automonitoreo se diferencia de una actividad de auditoría, ya que no se trata del control y fiscalización externa de los recursos ejecutados y disponibles, sino de una actividad evaluativa interna y permanente que toma como insumos la formación cuantitativa y también la cualitativa, generada por la interacción permanente que toma como insumos la formación cuantitativa y también la cualitativa, generada por la interacción permanente con su contexto y los elementos que lo condicionan. Es un recurso necesario para el perfeccionamiento del programa.
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Es preciso determinar: • Quien necesita la información y qué tipo de información precisa. • Para qué propósito. • Con que frecuencia la necesita. • En qué forma se necesita. • Quiénes estarán involucrados en el proceso. • Recursos necesarios y disponibles. A través de los indicadores se obtendrá la información necesaria acerca de la marcha de las acciones del programa. Un indicador es un rastro, una unidad de medida que nos dice cómo se computa una variable. Los indicadores sirven para “observar”, “medir”, “verificar” los cambios cuantitativos (mayores o menores) y cualitativos (positivos / negativos, ámbito, nivel dimensión o aspecto) que presenta, en determinado momento de tiempo, cierta variable. Para la definición metodológicamente hay que recorrer 3 momentos: • Selección de la unidad de análisis •Identificación de las variables •Definición de los indicadores A cada variable que se considere relevante se le debe formular al menos un indicador, a través del cual se pueda valorar y evaluar la dinámica de ésta. Por ejemplo, si una de las variables seleccionadas es “desnutrición infantil”, uno de los indicadores puede ser “talla y peso”. Los indicadores pueden ser de distinto tipo: • Indicadores de proceso • Indicadores de producto • Indicadores de cobertura • Indicadores de resultado Monitoreo estratégico Consiste en la generación y sistematización de información con criterios homogéneos sobre la marcha de un conjunto de programas seleccionados, de manera tal que ésta sea comprobable entre sí y permita obtener conclusiones, tanto a nivel de cada uno de ellos como a nivel agregado. El objetivo de este monitoreo es proporcionar información permanente a los decisores de política social y a los responsables de los programas acerca de las actividades realizadas, los recursos utilizados, los disponibles y los resultados obtenidos en relación a lo planificado.

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LA EVALUACIÓN
El análisis de los resultados conduce a una revisión del estado del problema que puede dar lugar a una nueva política, a la continuación de la existente o a la terminación de la misma. La Evaluación es una tarea a la que debe prestarse especial atención ya en el momento del diseño de la política pública para garantizar la plena utilidad de sus resultados. La evaluación puede darse durante distintas fases del proceso de política pública. Tamayo Sáez define los tipos de evaluación de acuerdo al núcleo de procesos a los que se aplique: Identificación y definición del problema (ex – ante): se concentra en el análisis del contexto político, administrativo, legal, social y económico en el que se va a desarrollar la política pública y en el estudio del problema al que hay que hacer frente. También en descubrir puntos débiles del diseño de la política o en conocer en profundidad y delimitar el problema que la política pretende eliminar o mitigar. • Formulación y adopción de una alternativa (ex – ante): se concentra en dilucidar si el diseño (teoría) de la política permite lograr las metas y objetivos deseados. O bien identificar actores que tienen intereses en el problema (mapa de actores) • Implantación de la alternativa adoptada (durante): tiene como objetivo determinar el grado de cumplimiento de los mandatos incluidos en la política pública, comparando el diseño inicial con el funcionamiento real de la misma. Estudio de seguimiento de programas. •• Evaluación de Resultados (ex – post) • De eficacia o impacto: comparar los impactos previstos con los observados, los beneficios producidos por la política pública con sus costes. • De calidad: conocer si la política pública produce los beneficios esperados por los actores que participan en el proceso. Tiene conexión directa con el mercado de servicios públicos.

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La evaluación tiene especial significado en un sistema democrático, en donde el gobierno tiene que rendir cuentas de sus actos y mostrar a los ciudadanos los logros alcanzados. La evaluación exitosa actúa como un medio de legitimación de las decisiones tomadas.

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BIBLIOGRAFIA
AGUILAR VILLANUEVA, L. (1993) “El estudio de las políticas públicas. Antología de políticas públicas”, 4 vols. , México DF, Miguel Angel Porrúa. CHAVEZ, P. (2006) “Análisis crítico de las evaluaciones de los programas compensatorios, 1994-2004”, Consejo Nacional de Fomento Educativo. LAHERA PARADA, E.: “Introducción a las políticas públicas”, Colección Brevarios No. 538, Fondo de Cultura Económica. MAJONE, G. (1997) “Evidencia, argumentación y persuasión en la formulación de políticas”, México, Fondo de Cultura Económica. TAMAYO SAEZ, M. “El análisis de las políticas públicas”. Editorial Alianza Universidad Texto Madrid. SUBIRATS, J. (1989) “Análisis de políticas públicas y eficacia de la administración”, Madrid: Instituto Nacional de Administración Pública.
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MÓDULO
El Modelo de Desarrollo Económico
(2003-2010)*

I. INTRODUCCIÓN
Por Demian Panigo

Desde 1976 a 2002 los indicadores socio-económicos de nuestro país han sufrido una significativa degradación con desindustrialización, sobreendeudamiento público y externo, recurrencia de procesos hiper-inflacionarios y un fuerte aumento del desempleo, la pobreza, la indigencia y la desigualdad (todo ello en consonancia con Golpes de Estado, políticas de ajuste neoliberales y represión a trabajadores y demás sectores populares, con lo que se viabilizó una progresiva desaparición del Estado como agente regulador de las actividades de mercado, ver Panigo y Neffa, 2009). Junto con la crisis de 2001-2003 el régimen de acumulación financiera delineado en consonancia con las recomendaciones del Consenso de Washington entra en colapso. En su reemplazo, el nuevo gobierno establece un régimen de acumulación productiva con inclusión social en el cual se destacan una mayor importancia del mercado interno, una estructura productiva más equilibrada (por una progresiva reindustrialización), y extensiva (que requiere más trabajo), y un nuevo modo de regulación en que el Estado pasa a ser más preponderante que la moneda y el régimen de inserción internacional. Gracias a este nuevo modelo de desarrollo, la economía argentina experimenta desde 2003 en adelante el mayor y más estable crecimiento de su historia, volvió a ser el país más igualitario de América Latina y retrotrajo sus niveles de indigencia a los valores observados en 1974 (ver Agis y otros, 2010).
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* Este texto fue realizado en base a un documento elaborado por Patricio Narodowsky y Demian Panigo titulado “El nuevo modelo de desarrollo nacional y su

impacto en la Provincia de Buenos Aires” publicado en julio de 2010 por el Ministerio de Economía de la Provincia de Buenos Aires. El documento también se nutre del trabajo de KIPER, E., CAÑETE, C. y PANIGO, D. (2009), “El nuevo modelo macroeconómico argentino”, PROFOPE, MIMEO, Buenos Aires.

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II. EL CONTEXTO PRECEDENTE
Luego del fracaso de diversos planes de estabilización que desembocó en los procesos hiperinflacionarios de 1989 y 1990, el nuevo gobierno (elegido en elecciones anticipadas en 1989) decide implementar el Plan de Convertibilidad en conjunto con una serie de medidas de política económica destinadas a desregular los mercados, privatizar las empresas públicas, “flexibilizar” (precarizar) las condiciones laborales, abrir la economía al comercio exterior y permitir la libre movilidad de capitales. Inicialmente, este nuevo régimen de acumulación -que estaba impulsado por el endeudamiento externo y favorecía la rentabilidad relativa del sector financiero y los servicios públicos privatizados-, redujo la tasa de inflación y tuvo algunos buenos resultados macroeconómicos. La década de los ’90 muestra un crecimiento anual del PBI muy superior al de la década anterior: pasó de –1.3% a 4.5%. Sin embargo, nunca se logró un sendero de crecimiento estable y la estructura productiva retomó la vieja base primaria (con un fuerte proceso de desindustrialización). Además, el régimen de acumulación financiera basado en el crecimiento de los sectores no transables y el endeudamiento externo se volvió cada vez más insostenible, desencadenando desde 1998 hasta la crisis de 20012003 la recesión más larga y profunda de nuestra historia (una nueva década perdida, con el PBI de 2002 inferior al de 1993). GRAFICO I Evolución del PBI (en millones de pesos de 1993 y tasas de variación interanual), 1993-2002. 290000 280000 270000 -4.41% 260000 250000 240000 230000 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 5.84% 5.53% 8.11% -3.39% 3.85% -0,79%

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-2.85% -10.89%

Fuente: elaboración propia en base de datos del INDEC

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Para entender lo sucedido, debemos tener en cuenta que el Plan de Convertibilidad se instrumenta al tiempo que caían las tasas de interés internacionales y se conformaba un escenario favorable a la renegociación de la deuda externa, aumentaban los términos del intercambio –18% entre 1991 y 1996- y se incrementaba el comercio mundial. En un primer momento, esto ayudo a la estabilización y al equilibrio de las cuentas públicas y contribuyó a reducir la tasa de interés doméstica impulsando el gasto privado y la reactivación económica. Pero, la actitud pasiva del gobierno frente a la entrada masiva de capitales explica, en ese contexto mundial, la fuerte presión revaluatoria y sus consecuencias asociadas. Según datos de Bonvecchi y Porta (2003), entre abril de 1991 y junio de1993 se registra una apreciación real del peso del orden del 43%, las exportaciones crecían, pero las importaciones crecían más. La balanza comercial de 1994 muestra un déficit de casi u$s 6 mil millones; en cuanto a la cuenta corriente, en 1994 ésta presentaba un signo negativo de algo más de U$S 11 mil millones. De todos modos, el ingreso de capitales aún superaba esa cifra y el BCRA acumulaba reservas (aunque también aumentaba la deuda). En Diciembre de 1994 se produce la crisis de México, lo que revierte la dirección de los capitales que con tanta fluidez había ido a los países emergentes generando, en una Argentina sin política cambiaria/monetaria, una significativa reducción del consumo y la inversión y un notable empeoramiento de la situación en el mercado de trabajo y de los indicadores sociales. La crisis del “tequila” fue utilizada además para justificar las regulaciones prudenciales del BCRA que redujeron aún más el acceso al crédito de las PYMES e incrementaron la prociclicidad del multiplicador financiero. De 1996 a 1998 hay tres años muy buenos para cualquier régimen de acumulación financiera. El capital vuelve a fluir hacia algunos países emergentes, la IED alcanza los U$S 8.000 millones, las reservas aumentan nuevamente y el PBI crece a una tasa promedio anual del 5,96%. Claro que, la balanza comercial volvía a deteriorarse y los pagos netos a factores del exterior crecen significativamente (Bonvecchi y Porta, 2003). Además, si bien hay una mejora en los recursos públicos, el déficit se profundiza (especialmente por la privatización del sistema de seguridad social en 1994) y con él la relación deuda externa pública/PBI. En 1997 y 1998 se suceden las crisis asiática y rusa, respectivamente, que aumentan el recelo hacia los países emergentes, las tasas americanas muestran un leve aumento y se observa, además, una caída de los precios internacionales de las exportaciones argentinas (proceso al que debe sumarse, para entender la pérdida de competitividad de nuestras exportaciones, la revaluación del dólar). El inicio de la recesión argentina puede ubicarse en el 3º trimestre de 1998. A inicios de 1999 se produce también la devaluación brasilera, ya que nuestro socio comercial había decidido enfrentar el escenario internacional descrito más activamente (incluyendo otra modificación cambiaria en el año 2000). El PBI cae un promedio de 2,6% anual entre los años 1999 y 2001. Los superávits comerciales

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debidos no a una mejora sustancial de las exportaciones sino sólo a una disminución de las importaciones, no logran, sin embargo, eliminar el déficit en cuenta corriente. La recesión generó, naturalmente, un impacto fiscal importante y esto comprometió la posibilidad de hacer frente a los compromisos externos del sector público, los ingresos corrientes caen en todo el período pero mucho más en el 2001. Desde el año 2000 no hay ingresos por privatizaciones y el gasto público sube por la influencia de los intereses. El déficit total del sector público llega hasta 4% del PBI. El sistema financiero, ya frágil, comienza a desmoronarse, mientras que se incrementa la debilidad política del gobierno y la incertidumbre respecto del tipo de cambio futuro. En conjunto, todos estos factores desembocan en la crisis gemela (bancaria y de balanza de pagos) de fines de 2001-comienzos de 2002, materializada en el default, el corralito, la devaluación y una turbulencia institucional sin precedentes desde el retorno a la democracia. En materia socio-laboral, esta dinámica recesiva llevó a que, a comienzos de 2002, la tasa de desocupación alcanzara su nivel histórico más elevado, y la tasa de empleo el nivel más bajo de la serie desde que se relevan estadísticas. GRAFICO II Evolución de las tasas de actividad, empleo (ambas en porcentaje de la población total) y desocupación (porcentaje de la población económicamente activa), 1991-2002
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46.0% 44.0% 42.0% 40.0% 38.0% 36.0% 34.0% 32.0% 30.0% |-1991 ||-1992 |-1994 ||-1995 |-1997 ||-1998 |-2000 ||-2001
Tasa de actividad (eje izq.) Tasa de empleo (eje izq.) Tasa de desocupación (eje der.)

24.0% 22.0% 20.0% 18.0% 16.0% 14.0% 12.0% 10.0% 8.0%

Fuente: elaboración propia en base de datos del INDEC

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Hacia fines de la década de los ’90 se observa, además, una mayor informalidad y un fuerte empeoramiento en la distribución personal del ingreso que, combinado con una pobre performance general (1992-2002) en materia de crecimiento económico, dio lugar a un notable incremento de las tasas de pobreza e indigencia, que también alcanzan niveles récord en el año 2002 (más de la mitad de la población pobre y 1 de cada 4 argentinos indigentes). GRAFICO III Incidencia de la pobreza y la indigencia (en porcentaje de la población total para el conjunto de aglomerados urbanos), 1991-2002
60.0% 50.0% 40.0% 30.0% 20.0% 10.0% 0.0% |-1991 ||-1992 |-1994 ||-1995 |-1997 ||-1998 |-2000 ||-2001
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Proporción de personas pobres (no indigentes) Proporción de personas indigentes

Fuente: elaboración propia en base a datos del INDEC.

Principales características del nuevo modelo de desarrollo
Luego de la crisis económica más profunda y prolongada de la historia argentina y del fin del régimen de la convertibilidad en el año 2002, el nuevo gobierno nacional implementa, desde el año 2003 en adelante, una serie de medidas de política económica destinadas a controlar y sustituir el régimen de acumulación financiera pre-existente y promover un régimen de acumulación productiva, orientado a la generación de empleos y a lograr una mayor equidad en la distribución

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del ingreso. Entre las distintas medidas de política económica implementadas a nivel nacional pueden destacarse los siguientes pilares del nuevo modelo de desarrollo: 1. Sostenimiento de un tipo de cambio real competitivo 2. Control a la entrada y salida de capitales 3. Renacionalización de varias empresas públicas (mal) privatizadas que incumplieron sus contratos y fracasaron en su gestión 4. Desendeudamiento del sector público (con impactos fiscales y sobre la brecha externa) 5. Sostenimiento del superávit fiscal, sin ajuste recesivo, con mayor y mejor gasto público 6. Equidad y eficiencia tributaria. Prioridad en la extracción de rentas extraordinarias generadas en varios sectores de actividad. 7. Apoyo al desarrollo de la negociación colectiva y aumento del salario mínimo vital y móvil. 8. Renacionalización del sistema previsional, aumento y mayor cobertura de las jubilaciones y pensiones. 9. Incremento del salario indirecto, universalización de las asignaciones familiares y multiplicación de programas de asistencia e inclusión social. 10. Regulación de sectores clave, con retenciones, compensaciones y acuerdos de precios.
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3.1. - Impacto del primer eje de políticas económicas: tipo de cambio competitivo, control de capitales y renacionalización de empresas y desendeudamiento. Los 4 primeros pilares se relacionan con la búsqueda de una solución persistente al problema de brecha externa y de competitividad industrial que históricamente aqueja a nuestro país. El sostenimiento de un tipo de cambio real competitivo incentivó la sustitución de importaciones (las fábricas que antes cerraban porque no podían competir con las importaciones vuelven a abrir) y promovió el crecimiento de las exportaciones (tanto de sectores agrícolas como industriales por la mayor tasa de rentabilidad que les aseguraba un “dólar caro”), generando: • Un superávit comercial persistente que, sumado a los efectos de la reestructuración de la deuda sobre el pago de intereses, resulta en sostenidos superávits de cuenta corriente. Esto es lo que permite acumular reservas, para relajar la brecha externa y crecer rápido sin crisis de balance de pagos (Bacha, 1982 yThirlwall, 1979); y

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• La reconstrucción de las condiciones de oferta necesarias (aunque per se no suficientes) para el desarrollo de la industria y el crecimiento del empleo (Curia, 2007). A los efectos del “dólar caro” y de los controles de capitales sobre la balanza comercial de la cuenta corriente, se le suma el impacto positivo de la re-estructuración de la Deuda del Sector Público (otrora principalmente deuda externa) tanto en la Cuenta Corriente como en la Cuenta de Capital, y el efecto benigno sobre la partida “Rentas” de la Cuenta Corriente (porque se reduce la remisión al exterior de utilidades y dividendos) de la re-nacionalización de diversas empresas públicas que habían sido privatizadas en la década anterior (Azpiazu, 2002) tales como: • El Correo Argentino, vendido por el gobierno de Carlos Menem en 1997 a una empresa del grupo Macri, y renacionalizado por incumplimientos varios hacia fines de 2003; • El control del espacio radioeléctrico, concesionado a Thales Spectrum en 1997 (concesión por la cual el ex–presidente Menem se encuentra procesado por administración infiel) y renacionalizado en el 2004; • El servicio de agua y cloacas de Aguas Argentinas, que estuvo en manos de los grupo Suez y Aguas de Barcelona hasta marzo de 2006, cuando fue renacionalizado y re-operacionalizado bajo la órbita de AySA;
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• Aerolíneas Argentinas, privatizada en 1990 y en manos del Grupo Marsanshasta el momento de su renacionalización el 15/07/2008; • La Fábrica Militar de Aviones, privatizada en 1995 y en manos de Lockheed Martin Aircraft, hasta el momento de su renacionalización en abril de 2009; y • El sistema previsional, desde 1994 a fines de 2008 bajo control de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (renacionalización que, además, juega un rol central en el financiamiento de alguna de las medidas del segundo y el tercer eje de políticas que se describe más adelante)

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GRAFICO IV Esquema del primer eje de medidas del nuevo modelo de desarrollo: recuperar las condiciones de oferta necesarias para un crecimiento sin endeudamiento externo ni crisis de balanza de pagos.

Sostenimiento de un tipo de cambio real competitivo
PROMUEVE INCENTIVA

Mayores exportaciones Aumenta la rentabilidad para vender en dólares en el exterior.

Menores exportaciones Sustitución de importaciones: las empresas que antes cerraban porque no podían competir con las importaciones vuelven a producir.

¿Para qué sirve esto? Reestructuración de la Deuda Externa y renacionalización de empresas claves Menores pagos de capital e intereses y remesas de utilidades

Mayor rentabilidad para los sectores que producen bienes transables (agro e industria).

Balance Comercial Positivo Exportaciones mayores a las importaciones
RESULTA EN

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Superávit de Cuenta Corriente Controles de capitales Mecanismo de disuasión contra tasas de interés usurarias en rollover de deuda.
HACE POSIBLE

Acumulación neta de Reservas

Crecimiento sin crisis de balanza de pagos

Fuente: elaboración propia en base a datos del INDEC.

En los gráficos 5 y 6, a continuación, se reproduce la evidencia empírica que nos permite observar tanto la operativización de las principales medidas del eje 1, como sus impactos sobre las condiciones necesarias de oferta para el crecimiento económico y la dinámica de la brecha externa.

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GRAFICO V Evolución de las principales variables de política económica del Eje 1 (tipo de cambio real competitivo y restructuración de la deuda externa)

Tipo de cambio real multilateral (base 2005=100)

130 120

180% 160% 166%

Deuda Externa en % del PEI

110 100 90 80 70 60 50
ene-92 sep-94 may-97 ene-00 sep-02 may-05 ene-08
CONVER TIBILID AD

140% 120% 100% 80% 60% 40% 20% 0% 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 36%

Fuente: CEI - Ministerio de Rel. Exteriores y Culto y Secretaría de Política Económica - Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de la Nación. El tipo de cambio real multilateral utiliza como precios relevantes para cada uno de los países involucrados en el cálculo al índice de precios mayoristas (IPM).

Del gráfico 5 se desprende que la política de tipo de cambio real (TCR) competitivo implementada en la post-convertibilidad, ha llevado a que el TCR multilateral sea, en promedio, un 70-80% más elevado que durante la convertibilidad. También se aprecia que, gracias a la restructuración de la deuda externa, la misma representa menos del 40% del PBI en la actualidad, mientras que en el 2002 este porcentaje alcanzaba el 166%. Estas medidas de política han permitido que la mayor parte de los sectores productivos vuelvan a ser rentables, destacándose el caso de la industria manufacturera, que pasó de perder un 10% anual en la convertibilidad a ganar un 6% anual en la actualidad. En conjunto con el encarecimiento de las importaciones, la renacionalización de empresas de servicios públicos (que giran grandes cantidades de remesas y utilidades al exterior) y un contexto externo favorable en materia comercial (con un aumento del 18% de los términos del intercambio entre 2003 y 2009), este efecto generó una profunda reversión del resultado de cuenta corriente (-3% del PBI promedio en la convertibilidad y +4% desde 2002 en adelante, ver gráfico 6).

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GRAFICO VI Nivel de reservas internacionales

8 6
Margen Neto y ROE neto en USD (en % de las ventas y el patrimonio neto, resp.)

14% 12%
Cuenta Corriente en % del PBI

4 2 0 -2 -4 -6 -8 -10 -12
Manufacturas 1992-2001 Primarios 1992-2001 Manufacturas 2003-2009 Primarios 2003-2009

10% 8% 6% 4% 2% 0% -2% -4% -6% -8%
|-94 |-95 |-96 |-97 |-98 |-99 |-01 |-02 |-03 |-04 |-05 |-06 |-07 |-08 |-09

Nuevo modelo de desarrollo

MARGEN NETO ROE NETO

Reservas internacionales (en millones de USD)

50.000 45.000 40.000 35.000 30.000 25.000 20.000 15.000 10.000
ene-03 feb-04 mar-05 abr-06 may-07 jun-08 jul-09

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Fuente: Elaboración propia en base a datos de Economática, Secretaría de Política Económica del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de la Nación y Banco Central de la República Argentina. Nota: Para el cálculo del Margen neto y del ROE neto de las empresas manufactureras (MOA y MOI) y de productos primarios se eliminaron los datos excepcionales (valores superiores al 100%) y se calcularon en todos los casos promedios simples (sin ponderar por capitalización de mercado ni ventas) de valores trimestrales.

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Luego, la transformación de la cuenta corriente, el significativo aumento de la tasa de rentabilidad empresaria, la implementación de diversas restricciones a la libre movilidad de capitales y las operaciones de mercado abierto del BCRA destinadas a mantener un tipo de cambio real competitivo, permitieron acumular una enorme cantidad de reservas (que pasaron de menos de USD 10.000 millones en 2003 a más de 46.000 millones a fines de 2009, ver gráfico 6) a los efectos de auto-asegurarse frente a shocks internacionales y ataques especulativos domésticos en contra de nuestra moneda (como la fuga de capitales de 2008-2009). En materia de política macroeconómica, estos resultados de rentabilidad, cuenta corriente y nivel de reservas permitieron recrear las condiciones de oferta necesarias para el crecimiento económico y reducir significativamente las restricciones al crecimiento económico por problemas de divisas asociadas a la ley de Thirlwall (1979). 3.2. - Impacto de los pilares del segundo eje de políticas económicas: superávit fiscal y política tributaria. Pero aún así, los primeros 4 pilares del nuevo modelo de desarrollo no aseguran el incremento requerido en la demanda agregada para estimular la inversión, el crecimiento y la generación de nuevos puestos de trabajo. En este sentido, son los pilares N° 5 y N° 6 (que forman parte tanto del primer como del segundo eje de políticas económicas) los que han permitido implementar las medidas keynesianas que permitieron, durante 7 años consecutivos, un sostenido incremento del PIB, los beneficios empresarios, los salarios y el empleo. La conjunción de una política fiscal prudente y expansiva, con una estructura tributaria mucho más progresiva y una estrategia de desendeudamiento del sector público, permitió recuperar la autonomía política necesaria para impulsar el empleo y la equidad distributiva a través de: • Una reestructuración histórica de la mayor parte de la deuda (Plan Fénix, 2003; 2004 y Ceriotto, 2004), con una fuerte quita de capital e intereses y el desplazamiento en el tiempo de los nuevos vencimientos, que liberó gran cantidad de recursos para incrementar de manera sustentable el gasto público social y la inversión en infraestructura; • Una reforma progresiva de la estructura tributaria (Gaggero, 2009), orientada a reducir la participación en la recaudación de aquellos tributos que pagan mayormente los pobres y a incrementar los impuestos y gravámenes que recaen sobre los sectores de mayores ingresos (principalmente, ganancias y derechos de exportación) y • La independización de las políticas de ajuste recomendadas por el Fondo Monetario Internacional, gracias al pago del 100% de las deudas respecto de dicho organismo, que sometía frecuentemente a nuestro país a revisiones periódicas aconsejando la adopción de políticas ortodoxas recesivas con impactos negativos sobre el empleo y los salarios.

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GRAFICO VII Esquema del segundo eje de medidas: Impulsar la demanda agregada para la reactivación de la producción y el empleo

Desendeudamiento del Sector Público
Pago al FMI. Reestructuración de la Deuda en Default. Fuerte quita de capital e intereses, liberó recursos para incrementar de manera sustentable el gasto público, ganando autonomía nacional.

Mayor Progresividad Tributaria
Se reduce el peso relativo de los tributos que pagan mayormente los trabajadores incrementando la carga que recaen sobre los sectores mayores ingresos (ganancias, derechos de exportación, bienes personales, etc).

Prudencia Fiscal Expansiva

Mayor recaudación Tributaria y reducción de gastos ilegítimos y regresivos.

Aumento de la Demanda Agregada.

Crecimiento Sostenido de la Producción y el empleo.

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Un aspecto central aunque poco enfatizado del nuevo modelo de desarrollo implementado a partir de 2003, radica en el hecho que, para explicar el crecimiento histórico sin precedentes de Argentina entre 2003 y lo que va del 2010, no alcanza con recurrir simplemente a la combinación de un tipo de cambio alto con condiciones externas favorables. Estos factores relajan las restricciones de divisas y reconstituyen los niveles de rentabilidad mínimos necesarios pero no aseguran el crecimiento de la demanda agregada. Sin la reestructuración de la deuda pública y la reforma del sistema tributario (mayor presión impositiva en general e impuestos más progresivos) que sustentaron una expansión del más del 300% en el gasto público entre fines de 2002 y fines de 2008, los únicos sectores que se hubiesen expandido habrían los exportadores, generando desempleo y pobreza en vastos sectores de la población.

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GRAFICO VIII Políticas económicas involucradas en el Eje 2 (fuerte expansión del gasto con superávit fiscal por desendeudamiento del sector público y mayor progresividad del sistema tributario)
4 Resultado Financiero del Sector Público Nacional (en % del PBI) Gasto Público Total Consolidad (neto de servicios de la deuda y en % del PBI).

35 34 33 32 31 30 29 28 27 26
1987 1988 1989 1987 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008

3 2 1 0 Convertibilidad -1 -2 -3 -4
ll 94 IV 95 ll 97 IV 98 ll 00 IV 01 ll 03 IV 04 ll 06 IV 07 ll 09

Nuevo modelo

Deuda Bruta del Sector Público Nacional en % del PBI

180 160 140 120 100 80 60 40 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009
Recursos tributarios progresivos/ Recursos tributarios regresivos

1,40 1,30

1,20 1,10

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1,00

0,90

0,80 IV-2001 II-2003 IV-2004 II-2006 IV-2007 II-2009

Fuente: Elaboración propia en base a datos de las Secretarías de Política Económica, Hacienda y Finanzas del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de la Nación. Nota: Los recursos tributarios progresivos incluyen a Ganancias, Ganancia mínima presunta, Bienes personales, Derechos de exportación, Internos (excluyendo combustibles, porque tributan bienes que no participan en la canasta de los sectores populares) y Aportes y contribuciones patronales (porque desocupados y trabajadores informales no están alcanzados). El resto se considera como regresivos (aunque puedan incluir algunos neutros).

Comenzando por las medidas de política económica, del gráfico 8 se desprende la creciente importancia del Gasto Público Consolidado en la economía argentina, que pasa del 27% al 36% del PBI entre fines de 2002 y fines de 2008 (multiplicándose por 4 en términos nominales). Esto generó un gran impulso sobre la demanda agregada, especialmente a la salida de la crisis, cuando los salarios reales estaban muy deprimidos (y por lo tanto el consumo privado no podía tirar de la demanda), la exportaciones reaccionaban muy poco y la inversión privada (que crecía rápidamente) partía de volúmenes muy bajos (10% del PBI en el primer trimestre de 2002), de manera que, per se, no podía garantizar un crecimiento significativo de la demanda agregada. Este efecto expansivo de la política fiscal se da no solamente por la evolución del gasto público a nivel agregado, sino

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también por el significativo aumento de las erogaciones que tienen un mayor multiplicador keynesiano (como el gasto público social, que pasa del 21% del PBI en 2001-2002 al 24% en 2007-2008). En el gráfico 8 también se observa que este fuerte aumento del gasto público se da en consonancia con una notable reversión del resultado fiscal, que de ser estructuralmente negativo en la Convertibilidad (resultado financiero del Sector Público Nacional de -1,6% del PBI en promedio), pasa a ser sistemáticamente superavitario en el nuevo modelo de desarrollo (+1,3% en promedio a mediados de 2003 y fines de 2009). Esta política macroeconómica, que denominamos como “Prudencia Fiscal expansiva”, ha sido posible de implementar gracias a la estrategia de desendeudamiento del sector público (con una Deuda Pública total que pasa demás del 160% del PBI en 2002 a poco más del 40% del PBI en el 2009) y al fuerte incremento de la progresividad del sistema tributario. En efecto, la reestructuración de la deuda en default del 2005 y el pago de la deuda contraída con el FMI, no solamente liberaron recursos “por encima de la línea” para gastos con mayor impacto sobre la demanda agregada sino que también permitieron recobrar la soberanía política en materia fiscal (para decidir cuánto y cómo se gasta sin imposiciones semestrales del FMI, requisito indispensable para una política fiscal exitosa). Por su parte, la mayor progresividad del sistema tributario (explicada principal mente por la creciente importancia de derechos de exportación –recursos doblemente progresivos, porque lo pagan los dueños de los recursos naturales y, además, reducen los precios domésticos para el consumo de las clases populares- y por la nacionalización del sistema previsional -que devolvió al Sector Público Nacional una gran cantidad de recursos progresivos, asociados a los aportes personales y contribuciones patronales de los trabajadoresformales), posibilitó un fuerte aumento de la recaudación, al gravar bolsones de riqueza, evasión y elusión impositiva que no podían ser alcanzados con la estructura tributaria de los ’90. En efecto, los recursos tributarios mensuales se multiplican por 9, pasando de unos $3.000 millones en marzo de 2002 a $28.500 en marzo de 2010, permitiendo que la presión tributaria del Sector Público Nacional se incremente sustancialmente. Esta política macroeconómica, que denominamos como “Prudencia Fiscal expansiva”, ha sido posible de implementar gracias a la estrategia de desendeudamiento del sector público (con una Deuda Pública total que pasa demás del 160% del PBI en 2002 a poco más del 40% del PBI en el 2009) y al fuerte incremento de la progresividad del sistema tributario. En efecto, la reestructuración de la deuda en default del 2005 y el pago de la deuda contraída con el FMI, no solamente liberaron recursos “por encima de la línea” para gastos con mayor impacto sobre la demanda agregada sino que también permitieron recobrar la soberanía política en materia fiscal (para decidir cuánto y cómo se gasta sin imposiciones semestrales del FMI, requisito indispensable para una política fiscal exitosa). Por su parte, la mayor progresividad del sistema tributario (explicada principal mente por la creciente importancia de derechos de exportación –recursos doblemente progresivos, porque lo pagan los dueños de los recursos naturales y, además, reducen los precios domésticos para el consumo de las clases populares- y por la nacionalización del sistema previsional -que devolvió al Sector Público Nacional una gran cantidad de recursos progresivos, asociados a los aportes personales y contribuciones patronales de los trabajadoresformales), posibilitó un fuerte aumento de la recaudación, al gravar bolsones de riqueza, evasión y elusión impositiva que no podían ser alcanzados con la estructura tributaria de los ’90. En efecto, los recursos tributarios mensuales se multiplican por 9, pasando de unos $3.000 millones en marzo de 2002 a $28.500 en marzo de 2010, permitiendo que la presión tributaria del Sector Público Nacional se incremente sustancialmente.

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GRAFICO IX Políticas económicas involucradas en el Eje 2 (fuerte expansión del gasto con superávit fiscal por desendeudamiento del sector público y mayor progresividad del sistema tributario)

15%

26 24 Tasa de inversión (en % del PBI) 22 20 18 16 14 12 10
l 94 lll 95 l 97 lll 98 l 00 lll 01 l 03 lll 04 l 06 lll 07 l 09 l 02 lV 02 lll 03 ll 04 l 05 lV 05 lll 06 ll 07 l 08 lV 08 lll 09

Tasa de variación interanual del PBI

10% 5%

Nuevo modelo
0% -5% -10% -15% -20%

Convertibilidad

25% 20% Tasa de variación interanual de la producción manufacturera 15% 10% 5% 0% -5% -10% -15% -20% -25%
l 94 ll 95 lll 96 lV 97 l 99 ll 00 lll 01 lV 02 l 04 ll 05 lll 06 lV 07 ll 09

45 40

1993-2001 2003-2009 +30%

En % del Valor Agregado a precios del productor

35 30 25
+20%

Nuevo modelo

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Convertibilidad

20 15 Part. Manufacturas Part. Bienes

43% 42% Tasa de desocupación 41% Tasa de empleo 40% 39% 38% 37% 36%
l-2003 l-2004 l-2005 l-2006 l-2007 l-2008 l-2009 l-2010

22% 20% 18% 16% 14% 12% 10% 8% 6%
l-2003 l-2004 l-2005 l-2006 l-2007 l-2008 l-2009 l-2010

Fuente: elaboración propia en base a datos del INDEC y de la Secretaría de Política Económica del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de la Nación. Las tasas de empleo y de desocupación son para el total de aglomerados urbanos.

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En el gráfico 9 se observa que, gracias a la conjunción de las políticas agrupadas en los Ejes 1 y 2 previamente mencionados, la economía argentina se transformó de manera sustancial. El producto bruto interno, que en 2002 se encontraba casi en los mismos valores que en 1992 y mostraba una enorme volatilidad, pasó a crecer de manera mucho más estable (la volatilidad del producto se reduce a la mitad) y vigorosa, a una tasa promedio anual del 7,5% entre 2003 y 2010. En el caso de la producción industrial, la transformación es mucho más pronunciada. De caer, en promedio, un 1,6% por año hasta 2002, este sector pasa a crecer a tasas promedio superiores al 8% anual desde 2003 en adelante, explicando su mayor participación en el valor agregado de la economía (ver gráfico 9). Esta dinámica sin precedentes en los 200 años de historia de nuestro país (que nunca había crecido durante 6 años consecutivos), se sustentó además en un aumento sostenido de la inversión bruta fija, elemento clave para el desarrollo a largo plazo del país, que pasó del 10% al 24% del PBI en poco más de un lustro. Con una demanda agregada creciendo sostenidamente a tasas inéditas y una estructura productiva que volvía a privilegiar al desarrollo industrial, los resultados en materia laboral no se hicieron esperar. La tasa de desocupación, que durante la crisis del 2001-2002 superaba el 20% de la población económicamente activa, se redujo a un 8% a comienzos de 2010, gracias a un incremento récord en el nivel y la tasa de empleo (hasta la crisis internacional de 2009, ver gráfico 9). En relación a los objetivos de política macroeconómica, los resultados previamente examinados permiten establecer que la política de prudencia fiscal expansiva, con mayor progresividad tributaria y desendeudamiento del sector público, ha sido particularmente exitosa para el crecimiento económico y la generación de empleo en una economía que, luego de la Convertibilidad, no solamente se encontraba en una profunda recesión, sino que, además, había transformado el aparato productivo de manera tal que la tasa de crecimiento mínima necesaria para que no aumente el desempleo pasó a ser del 4% (mucho más elevada que en el pasado y que en la mayoría de los países desarrollados, ver Okun, 1962). Para crecer a tasas superiores al 4%, el rol de la política fiscal ha sido fundamental, contribuyendo con un impulso que otros componentes de la demanda agregada no se encontraban en condiciones de generar a la salida de la crisis. 3.3.- Impacto de los pilares del tercer eje de políticas económicas: apoyo a negociaciones colectivas, renacionalización del sistema previsional y sistema de retenciones y compensaciones. Aún así, las medidas asociadas a los pilares 1 a 6, agrupadas en los ejes 1 y 2, no resultaban suficientes para garantizar que este crecimiento económico fuera acompañado por un aumento del poder adquisitivo de los trabajadores y una mejor distribución del ingreso. Para ello, el gobierno puso en marcha los pilares 7, 8, 9 y 10 del eje 3, esenciales para recuperar progresiva-

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mente el poder adquisitivo de los trabajadores sin erosionar la competitividad del sector industrial. La historia económica argentina muestra que, tradicionalmente, las devaluaciones de la moneda han llevado (inflación mediante) a un profundo deterioro en el salario real. De esta manera, cuando esto sucede y no existe una mayor intervención del Estado al respecto, el aumento en la rentabilidad en el sector industrial asociado a una moneda “más competitiva” suele ir acompañado de una significativa reducción en el poder adquisitivo de los trabajadores. Posteriormente, cualquier intento de recomposición salarial de los trabajadores asalariados o bien terminaba trasladándose a precios, o bien erosionaba paulatinamente la rentabilidad del sector industrial, conllevando a la necesidad de una nueva y brusca devaluación de la moneda (son los conocidos ciclos de “stop and go” de la economía argentina, ver Prebisch, 1952, y Díaz Alejandro 1969). Gracias a la implementación conjunta de los últimos 4 pilares de la lista previa, el nuevo modelo de desarrollo pareciera haber controlado sustancialmente la incidencia de los mencionados ciclos de crecimiento y depresión de la economía argentina, permitiendo un progresivo y sostenido aumento del poder adquisitivo de los trabajadores asalariados que no ha finalizado en un proceso hiperinflacionario o en una crisis de balanza de pagos. Los pilares 7, 8 y 9 resumen un conjunto mucho más amplio de políticas que, desde 2003 en adelante, buscan recomponer el poder adquisitivo de trabajadores (activos y pasivos), luego del deterioro observado entre 2001 y 2003 como consecuencia del traslado a precios de la mega devaluación implementada a la salida de la Convertibilidad. Sin embargo, el incremento de las remuneraciones nominales de los trabajadores no constituye una condición suficiente para mejorar el poder adquisitivo de los mismos. Sin intervención alguna del Estado en el proceso de formación de precios, dicho incremento termina recayendo sobre el nivel de precios (en sectores protegidos o monopólicos, formadores de precios; Kalecki, 1971-1977) o sobre la tasa de rentabilidad de la industria competitiva de importaciones (poniendo en juego la propia viabilidad del modelo). Es allí entonces donde se vuelve crucial el pilar 10 que, en la práctica, ha determinado un esquema de facto de tipos de cambios efectivos múltiples a nivel sectorial (Diamand, 1972 y Diamand y Crovetto, 1988). En efecto, el sistema conjugado de retenciones, compensaciones y acuerdos de precios implica una redistribución de ingresos desde sectores y ramas de actividad con alta rentabilidad y elevado impacto sobre la canasta básica de consumo (agro, petróleo, servicios públicos privatizados, etc.) hacia sectores que tienen una elevada capacidad para la generación de empleo y una rentabilidad más acotada (principalmente industria). Con las retenciones se busca reducir el impacto inflacionario del “dólar caro” sobre los productos transables y se obtienen los recursos necesarios para reducir los costos de producción (y por ende los precios) de bienes y servicios de primera necesidad (básicamente alimentos, transporte, energía), a través de las compensaciones productivas que garantizan cierto nivel de cumplimiento de los acuerdos de precios (a diferencia de lo ocurrido en los años ’80 en los cuales los acuerdos de precios eran sistemáticamente violados por los oferentes, finalizando luego en episodios inflacionarios). Gracias a este esquema de retenciones, compensaciones y acuerdos de precios, la economía argentina ha reducido el impacto inflacionario del “dólar caro”, con lo cual se ha bajado la tasa de crecimiento del salario nominal necesaria para que aumente el salario real. Esto es lo que, finalmente, ha permitido la coexistencia

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de un progresivo aumento del poder adquisitivo de los trabajadores sin que ello implique una pérdida significativa de la competitividad y de los beneficios de los sectores y ramas transables más trabajos intensivos, como es el caso del sector industrial. Sin los de tipos de cambio múltiples (de facto) asociados al esquema de retenciones, compensaciones y acuerdos de precios, es impensable implementar un modelo de desarrollo con justicia social en un país como Argentina, en donde, si hubiera un único tipo de cambio efectivo (algo que existiría en el caso de eliminar las retenciones, las compensaciones y los acuerdos de precios), la estructura productiva desequilibrada (Diamand, 1973) existente (basada en un sector agropecuario hiper-productivo gracias a la innovación tecnológica –mayormente importada- y a las ventajas naturales intrínsecas del sector y una industria tradicionalmente caracterizada por una baja productividad) generaría o bien la necesidad de reducir fuertemente los salarios reales (si se optara por un dólar caro sin mayor intervención estatal), o bien la necesidad de soportar enormes tasas de desocupación(si se optara por un dólar barato).

GRAFICO X Esquema del tercer eje de medidas: Políticas de precios e ingresos destinadas a combinar crecimiento con igualdad

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Aumento de los haberes jubilatorios y multiplicación de planes sociales

Renacionalización del sistema previsional, planes de inclusión previsional y AUH

Movilización de paritarias y negociaciones colectivas y aumento del SMVM
Aumenta el Consumo Demanda

Retenciones, compensaciones y acuerdos de precios

Aumento del poder adquisitivo de los trabajadores y desocupados

Aumenta la Demanda

Crecimiento con mayor equidad distributiva

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GRAFICO XI Dinámica reciente de las variables de política económica del Eje 3 (políticas de ingreso, previsionales, retenciones y compensaciones)

$950 $850 Asignación Universal por hijo Haber mínimo jubilatorio $750 $650 $550 $450 $350 $250 $150
may-03 sep-04 ene-06 may-07 sep-08 ene-10 +497%

$200 $180 $160 $140 $120 $100 $80 $60 $40 $20 $Hasta 2004 2004 2007 2007 2008 $40 $60 $72 +350% $100 $135

$180

2009

$ 1.600

Salario mínimo vital y móvil (SMVM)

$ 1.200 $ 1.000 $ 800 $ 600 $ 400 $ 200 may-03 sep-04 ene-06 may-07 sep-08 ene-10

Cantidad de negociaciones colectivas

$ 1.400

Entre mayo 2003 y marzo de 2010 el SMVM se multiplicó por 7.5

1400 1200 1000 800 600 400 200 0

Actividad Empresa

+1520%

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2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008

Derechos de exportación (en mill. de $ corr.)

12.000 10.000 8.000 6.000 4.000 2.000 0

Compensaciones en % del PBI

DE (en % del Total de recursos tributarios, eje der.) DE (en mill. $ corrientes, eje izq.)

18 16 14 12 10 8 6 4 2 0 Derechos de exportación (en % del total de recursos tributarios)

6 5 4 3 2 1 0 2002

Compensaciones (en % del Gasto Total, eje der.) Compensaciones (en % del PBI, eje izq.)

16 14 12 10 8 6 4 2 0

Compensaciones en % del Gasto Total

l-01 l-02 l-03 l-04 l-05 l-06 l-07 l-08 l-09 l-10

2003 2004 2005 2006* 2007* 2008*

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La conjunción de un tipo de cambio competitivo (que pasó de $1 por dólares a $3,5 promedio por dólar), con sostenido aumento del precio internacional de los alimentos (según la FAO, el índice general de alimentos aumentó un 80%, en dólares corrientes, entre comienzos de 2003 y fines de 2009) y una demanda interna creciendo a tasas superiores al 7% anual (necesarias para reducir la enorme tasa de desocupación post-crisis), no solamente generó un fuerte aumento de precios en el 2002 (momento de la mega devaluación inicial), sino también un régimen de inflación moderada ulterior que, de no mediar otras políticas, hubiese reducido sustancialmente el poder adquisitivo de los trabajadores. Para compensar estos efectos, se aprecia en el gráfico 11 que el nuevo gobierno, implementa, desde 2003 en adelante, una serie de medidas que incrementan los ingresos de los sectores populares y controlan la dinámica de los precios de los “bienes salario” (alimentos, transporte y servicios públicos). En relación a los ingresos de los sectores más vulnerables de la población (desocupados, trabajadores informales, ancianos sin los requisitos para jubilarse, niños, madres solteras y familias numerosas), el nuevo modelo de desarrollo incluye un conjunto de políticas sociales destinadas a mejorar la cobertura y la profundidad de la política asistencial pre-existente, basada hasta entonces en el plan Jefas y Jefes de hogar desocupados (implementado en 2002). Inicialmente, con el Plan de Seguridad Alimentaria se mejoró la capacidad de subsistencia de 1.683.651 hogares; con el pasaje de beneficiarios del Plan Jefas y Jefes al Plan Nacional Familias se duplicó (en promedio) el monto de la prestación para 574.000 familias y con las Pensiones no contributivas (que incluyen pensiones a la vejez, por invalidez y por madres de 7 o más hijos) se asistió a 686.296 nuevos titulares de derecho (con un monto que quintuplica al beneficio del plan Jefes y Jefas implementado en 2002). Con el paso de los años, y la mayor holgura fiscal, se hizo posible implementar en 2005 el Plan de Inclusión Previsional, destinado a revertir el impacto negativo del desempleo masivo y el incremento del trabajo informal generado por el Plan de Convertibilidad sobre la posibilidad de acceder a una jubilación o pensión al llegar a los 60 o 65 años. Este plan ha permitido que cerca de 2.000.000 de personas en edad de jubilarse, pero sin los aportes necesarios para ello, puedan acceder a una jubilación digna, llevando la tasa de cobertura previsional desde el 49% que tenía hacia fines de la Convertibilidad a más del 85% (ver Panigo y Neffa, 2009). A fines de 2009, el conjunto de políticas sociales del nuevo modelo de desarrollo se complementa gracias a los recursos provenientes de la renacionalización del sistema previsional, (privatizado a mediados de los ’90 y responsable tanto del déficit fiscal de la convertibilidad como del saqueo de aportes personales y contribuciones patronales mediante el cobro de comisiones exorbitantes), con el programa de transferencias condicionadas de ingresos más importante de nuestra historia: la Asignación Universal por Hijo para Protección social, con $220 por mes para más de 3,5 millones de niños beneficiarios. Pero las medidas de recomposición de ingresos de los sectores populares no se agotan en las políticas asistenciales para grupos vulnerables. Por el contrario, desde 2003 en adelante el rol protagónico de la clase trabajadora en la alianza estratégica conducida por el nuevo gobierno se ha construido en torno a una serie

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de medidas destinadas a incrementar los salarios y jubilaciones mínimas (que en 7 años se septuplican y quintuplican, respectivamente),fomentar las negociaciones colectivas (que desde fines de 2000 se multiplican por 15, llevando a que en 2008 la cantidad de negociaciones colectivas sea superior a la suma de todas las desarrolladas durante la Convertibilidad) y aumentar el salario indirecto (como las asignaciones por hijo, que en 5 años crecen un 350%, ver gráfico 11). Para que todas estas medidas de carácter nominal tengan un impacto real sobre el poder adquisitivo de los sectores de menores ingresos, el nuevo modelo de desarrollo recurre a una de las políticas más exitosas del primer y segundo gobierno peronista: tipos de cambios múltiples y acuerdos de precios. Lo que entre 1947 y 1995 se hacía con el IAPI, desde 2003 en adelante se hace con un sistema de retenciones y compensaciones selectivas. Las retenciones, o derechos de exportación a bienes de elevada ponderación en la canasta básica de consumo se incrementaron sensiblemente con el nuevo gobierno, tal y como se aprecia en el gráfico 11. Estas retenciones, no solamente permitieron reducir el precio interno de los bienes alcanzados (leche, trigo, petróleo, etc. y sus derivados) sino que contribuyeron adicionalmente a establecer un fondo de compensaciones destinado a sustentar una política de acuerdos de precios atados a subsidios, para reducir aún más el precio relativo de ciertos bienes sensibles para los trabajadores: farináceos, lácteos, carne, nafta, transporte y servicios públicos (entre los más importantes). Conforme el precio internacional y el costo de producción doméstico de estos bienes y servicios aumentaba, el monto de las compensaciones necesarias para mantener los acuerdos de precios se ha ido incrementando. La combinación de retenciones al sector primario y compensaciones a pequeños productores agropecuarios y a la industria genera, de facto, un esquema de tipos de cambios múltiples muy similar al que se obtenía en la segunda mitad de los ’40 con el esquema instaurado en torno al IAPI. Este esquema de tipos de cambios múltiples, siempre ha sido particularmente exitoso en reducir la tasa de crecimiento necesaria del salario nominal (y del salario en dólares) que permite mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores. Combinado con un tipo de cambio real competitivo y con las distintas medidas involucradas en los ejes 1, 2 y 3 del nuevo modelo de desarrollo, el sistema de tipos de cambios múltiples (de facto) establecido por el esquema de retenciones y compensaciones selectivas, genera una brecha significativa entre la dinámica del salario en dólares y la evolución salario real de los trabajadores tal que el poder adquisitivo de los sectores populares (salario real)puede crecer significativamente sin erosionar la competitividad del sector industrial (que depende, entre otras cosas, del salario en dólares que deben afrontar). Esto garantiza que una mayor igualdad no atente contra la sostenibilidad externa del nuevo modelo de desarrollo. Desde otra perspectiva, al apaciguar la intensidad de las pujas distributivas (moderando las demandas salariales y la tasa de inflación) y reducir el impacto de la demanda agregada sobre ciertos costos y sobre la

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posibilidad de aumentar márgenes en bienes y servicios clave, el esquema de retenciones, compensaciones y acuerdos de precios aplana “la curva de Phillips (1958)” y reduce el impacto inflacionario de cualquier tasa de crecimiento. GRAFICO XII Impacto de las políticas de ingreso, previsionales y de tipos de cambio múltiples del Eje 3 sobre el poder adquisitivo de los trabajadores
140
Ind. del Salario Mínimo Vital y Móvil real (Dic. 2001=100) Ind. del Salario Mínimo Vital y Móvil en USD (Dic. 2001=100)

Ind. gral. de salarios reales (Dic. 2001=100) Ind. gral. de salarios en USD (Dic. 2001=100)

Indices generales del nivel salarial (Dic. 2001=100)

120 100 80 60 40 20 0

Ind. del Sel. Mínimo Vital y Móvil (Dic. 2001=100)

300 250 200 150 100 50 0

dic-01 ene-03 feb-04 abr-06 abr-07 may-07 jun-08 jul-09

dic-01

mar-03

jun-04 sep-05 nov-06

feb-08

may-09

410,0

1,8 385,60 1,7 1,63 1,45

1,70

Salario mínimo en dólares al 23/05/2010

390,0 370,0 350,0 330,0 310,0 290,0 270,0 250,0

Precio de litro de aceite mezcla en dólares al 23/05/10

1,6 1,5 1,4 1,3 1,2 1,1 1,0 0,9 0,8 1,01

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317,31

278,69 263,25

ARGENTINA

CHILE

URUGUAY

ARGENTINA

CHILE

URUGUAY

1,1 1,0 0,99

22,0 20,0 18,0 16,0 14,0 12,0 10,0 ARGENTINA CHILE URUGUAY ARGENTINA CHILE 11,57 13,63

21,12 19,15

Precio de kilo de harina de trigo 000 en dólares al 23/05/2010

0,9 0,8 0,7 0,6 0,5 0,40 0,4 0,3 0,2 0,64 0,76

Precio de kilo de lomo en dólares al 23/05/10

URUGUAY

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Como consecuencia de las medidas del eje 3 que se presentan en los gráficos 10 y 11, el poder adquisitivo de los trabajadores ha experimentado una sostenida recuperación desde comienzos de 2003 a la fecha, llevando a que la capacidad de compra (en términos de “bienes básicos”) de un salario mínimo en Argentina sea una de las más elevadas de América Latina (ver gráfico 12). Tabla I Cantidad de unidades de Aceite (litros), Harina (kilos) y Carne bovina (kilos) que se pueden comprar con un salario mínimo vital y móvil en distintos países de la región, a precios y salarios del 23 de mayo de 2010

Litros de aceite mezcla
ARGENTINA CHILE URUGUAY

Kilos de Harina de trigo 000 968 282 493 345

Kilos de lomo de ternera 33 15 23 12
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381 192 194 155

Fuente: Elaboración propia en base a datos de los supermercados online Devoto (para precios e Uruguay), Pao de açucar (Brasil), Lider (Chile) y Coto (Argentina).

Así, a precios y salarios del 23/05/2010, un salario mínimo vital y móvil (en adelante, SMVM) argentino compraba 381 litros de aceite, 968 kilos de harina de trigo 000 y 33 kilos de lomo de ternera, en todos los casos cifras enormemente superiores (entre 2 y 3 veces más, según el producto y el país) a las que se pueden comprar con un salario mínimo en Brasil, Chile o Uruguay (ver tabla 1). Sin el esquema de retenciones compensaciones y acuerdos de precios (y el sostenido incremento del SMVM) el poder de compra del salario mínimo argentino convergería al promedio latinoamericano, muy inferior al prevaleciente en nuestro país.

Conclusiones
El inicio de la administración Kirchner impulsó la cristalización de un nuevo modelo económico y social que implicó una ruptura con el régimen de acumulación de corte rentístico-financiero vigente desde mediados de los ’70. El nuevo modelo de crecimiento económico con desarrollo y progreso social se sustenta –esencialmente- en la conformación de un vector de precios competitivos articulados a través de un tipo de cambio flexible, una política fiscal expansiva pero superavitaria, el incremento de salarios y jubilaciones, acuerdos de precios y la

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política de retenciones y subsidios. Asimismo, el proceso de desendeudamiento externo a partir de la reestructuración de la deuda externa y del pago al Fondo Monetario Internacional, permitió ganar grados de libertad en la gestión económica al tiempo que favorecía la sustentabilidad intertemporal de su diseño. En consecuencia, tomadas en forma concomitante (aunque no aplicadas al unísono), las distintas medidas de política económica aquí examinadas, han dado lugar a uno de los modelos de desarrollo más exitosos de la historia económica argentina, en materia de creación sostenida de empleo y progresiva recomposición del poder adquisitivo de los trabajadores y de los sectores más vulnerables de la población. Estos resultados combinados son los que explican la dinámica observada en los distintos indicadores de bienestar social desde 2003 a la fecha, período en el cual, tanto la pobreza como la indigencia y la desigualdad disminuyen considerablemente, llevando a que la Argentina vuelva a tener los mismos niveles de indigencia de sus mejores registros históricos (1974) y vuelva a ser el país más igualitario de América Latina.

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MÓDULO
Comunicación Política

ELEMENTOS Y CLAVES PARA LA APROXIMACIÓN A LA COMUNICACIÓN POLÍTICA
Siempre somos receptores y la idea es que seamos algunos receptores pero también participes. Que podamos analizar, decodificar la comunicación para así entender estos fenómenos para la práctica militante. Apuntamos a poder estar pensando un poco más. En primer lugar vamos a explicar que es el marco social: “La conducta y la realidad social obedece a un conjunto de valores y acciones que nos preceden y que modificamos en nuestra interacción” Esto quiere decir primero que somos sujetos hablados, sujetos sociales. Nos definimos con relación a otro. Vivimos siendo hablados por nuestros padres, nuestra comunidad y nuestra sociedad y esto siempre está presente. Nosotros vamos internalizando e incorporando un conjunto de conductas y modos de ser que los vamos introduciendo inconscientemente, lo cual nos va formando. Dentro de las dimensiones de nuestro accionar que nos van formando desde chicos hay dos dimensiones, una tiene que ver con el deber ser y otra con el hacer. Hay una que es mítica que tiene que ver con lo que nos antecede (ej: porteños y chaqueños), tiene que ver con los imaginarios míticos. Si bien puede ser que no seamos de una forma, la mirada del otro se predispone a mirarlo de esa forma y orienta su comunicación. Se decodifica la realidad a partir de una figura mítica anteriormente creada que asigna y adjudica algo. En toda comunidad hay un discurso que nos precede que nos va orientando el cual nosotros vamos incorporando con mayor o menos perjuicio. Pero a los efectos de cuando uno quiere conocer su realidad social, este es un elemento que se debe tener en cuenta. Por otro lado, existe una dimensión religiosa, que al igual que la dimensión mítica va formando nuestro pensamiento, aunque a diferencia ésta, sí tiene una estructura, una organización y un instituto. Por otro lado, la dimensión de las instituciones, la escuela institución formadora a lo largo de nuestras vidas. A su vez se encuentra la dimensión comunitaria, la de la vida cotidiana, el trabajo, el estudio, los grupos sociales, donde nos movemos y nos desempeñamos. Existe también una dimensión que es mediática que va desde la televisión a internet que tienen contenido, información. Por último, nos encontramos con la dimensión política, la acción política, entendida como una referencia de valores o un determinado sistema ideológico con el cual uno intenta trasformar la realidad. Las primeras tres tienen que ver con el deber ser y las últimas tres con el hacer. Todas estas dimensiones conforman nuestra subjetividad, que definimos como el modo que nos pensamos y nos relacionamos con nosotros mismos en un determinado momento histórico. Por otro lado la subjetividad es el sostén de nuestras orientaciones, elecciones y decisiones de modo consiente e inconsciente. Los valores son aquellas máximas de conductas por las cuales nosotros nos orientamos. En la modernidad los valores están perdidos, los actuamos pero no tenemos claro en función de que valores nos comportamos. En realidad, en esta subjetividad somos un collage. En otros momentos de la sociedad los valores estaban muy claros, apoyados por las instituciones religiosas o los comportamientos honorarios que había en su momento (ej: la conducta de los kamikazes). Es un buen ejercicio para cualquier militante empezar a pensar en esto, preguntarse en referencia a qué valor me voy a mover. Si yo no me muevo en referencia los valores

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que yo defino me va a suceder que esta subjetividad que está cargada de valores como un cambalache en mi cabeza podrá ser actuado. Entonces en vez de conducirme, soy conducido. Esto es importante, porque en el tema de la comunicación y la relación mediática nos conducen bastante más de lo que nosotros creemos. Un paradigma de la identidad mundial es la globalización, ésta estuvo presente y vigente en la expresión del neoliberalismo de la década del 90. “Tenemos que estar conectados con el mundo”, “tenemos que abrirnos”, “el mundo viene, tenemos que ganarlo”, “competir”. La globalización es en realidad la expansión de la organización capitalista y la sociedad del mercado, como la única posible de dar contención en la sociedad. Esto es lo que está atrás de la globalización. Esta deviene de cuando cae el muro de Berlín en 1989 que rompe el corpus de un sistema valorativo que dice “a la sociedad habría que pensarla así”. Cuando pierde el poder institucional, la ideología neoliberal dice, ganamos nosotros (Fukuyama habló del “fin de la historia”). Una ideología es un sistema de valores coherentes que da una representación de vida. La sociedad capitalista privilegia dos valores, la libertad individual y la propiedad privada. El otro esquema hablaba de la propiedad social y de la equidad o la justicia. Entonces, este sistema de la globalización trae aparejado: • El predominio del individualismo como conducta social. • El “éxito” como valor de orientación y búsqueda. • Cambios de consumo constantes y vertiginosos. • Escasa capacidad de espera y tolerancia a la frustración. • Fragilidad de los vínculos afectivos. Nuevos modos de relación. • Moral flexible. Ni bien ni mal. • Metas de la época: alcanzar el bienestar, disfrutar la vida, evitar el dolor y el fracaso.

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Solo una mínima parte de la población está en condiciones de realizar esto y son los que más tienen. Las manifestaciones sociales de esta conciencia social de la cual estamos hablando son identidades inestables y precariedad de los vínculos. Los contratos humanos son breves, lo mismo que las relaciones afectivas. Por otro lado hay una pérdida en la familia. La figura parental está perdida, las familias tradicionales de padre y madre son inexistentes, por lo general son monoparentales. En función de esta crisis, lo que se aprecia es la constitución de la mujer como una figura aguerrida dentro de la sociedad (ej: Madres de plaza de mayo, Madres del Paco, las mujeres como responsables primarias de la AUH). Son las mujeres las únicas que todavía tienen categorías mentales, sociales de inclusión. Un elemento importante para el diálogo político son las mujeres, porque tiene todavía incorporado el esquema institucional de la inclusión. En relación a la política, lo que ha sucedido es que hay desconfianza en torno a los colectivos sociales, partidos, sindicatos, etc. Esta desconfianza trae aparejada la personalización de la política. La política en vez de ser depositada en un partido político pasa a ser colocada en figuras mediáticas. En relación a la política municipal, el ciudadano se ve como un individuo-vecino. En cuanto a la política provincial y nacional se siente más alejado y su relación con ella está mediatizada por los medios de comunicación, hoy el ciudadano es un ciudadano espectador. Se insiste con el valor de la palabra ciudadano, porque la gente todavía cree en lo fundante de la democracia que es el valor del voto. Voto como instrumento de

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posibilidad de cambio. La mediatización de la política da una aproximación que determina un modo de lectura en la relación. Donde los políticos pasan a ser más como mi vecino y mi prójimo que como mi dirigente o representante de un corpus de ideas. Históricamente, en nuestro país hubo dos grandes partidos tradicionales, cuya identidad permitió sostener proyectos políticos y sociales que marcaron el desarrollo del país. Estos dos grandes partidos, el PJ y la UCR, tuvieron principios valorativos que ordenaban el accionar de los dirigentes. (Ej: Justicia social – PJ). Teniendo en cuenta lo anterior, uno se pregunta ¿Qué es la política? En principio se puede definir diciendo que es un quehacer ordenado al bien común. A su vez se puede decir, como decía el General Perón “la política es el arte de la persuasión”. También puede decirse que es la “capacidad de distribuir y ejecutar poder según sea necesario”. Lo que también sabemos, por lo menos en nuestra conformación de la política, es que los únicos que pueden acceder al ejercicio del poder son los partidos políticos. Antes eran tiempos de ideologías, de valores conducentes, de compromisos colectivos, de identidades partidarias. Todo esto hoy está en crisis, hay una crisis de identidad partidaria. De la cual se tienen que hacer partícipes los dirigentes políticos, porque son ellos en esta cuestión de la marketinización y la personalización de las políticas los mismos que han traicionado esta situación. Los partidos políticos están en crisis y está en crisis, sobre todo, el principio de organización y la discusión política como proyecto y como horizonte (el Frente Amplio en Uruguay por ejemplo, es una estructura que no ha caído en esa norma). Por todo esto, si los partidos están en crisis, la adhesión electoral se orienta a partir de un imaginario que tiene dos dimensiones valorativas tácitas. La primera dimensión (A) está expresa en relación a la justicia social y a lo popular, en la cual se inscriben básicamente el peronismo, el progresismo, la izquierda. Es una dimensión difusa donde la gente se puede “enganchar” con uno u otro valor. La otra dimensión tácita (B) está en relación a la libertad, el respeto y a las instituciones, en esta se inscribe el radicalismo, los liberales, los conservadores y básicamente la derecha. El desafío a partir de esto es el de trascender, lo cual lleva tiempo y no es compatible con la sociedad que es “de lo urgente”. En nuestra modesta opinión, hoy la Argentina se divide en tres grandes sectores en su relación con la política: Norte Grande: empobrecido, sin desarrollo productivo y culturalmente telúrica. Para esta sociedad la política es satisfacción de necesidades. Todos los dirigentes asumen un papel sobreprotector (ej: Ángel Rozas), “padre protector que tiene que satisfacer las necesidades”. El norte es un electorado más rutinario con mayor influencia estatal. Con discriminación partidaria poco efectiva. Central: Rica, con mayor desarrollo y estimulación social. Se compone de grandes conglomerados cosmopolitas. La política para estos lugares es distribución de la riqueza. Coexisten ambos imaginarios (A y B), con una preeminencia del B en las grandes urbes. Hay una mayor autonomía electoral con fuerte atención mediática y expectante del castigo. Sur: tiene una identidad regional que es la “patagónica”. Es rica energéticamente con baja densidad demográfica. La política para el que vive en el sur es mejoramiento de la calidad de vida.

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¿Qué es la acción política? Imposición, debate y negociación de temas conflictivos determinados por el poder (gobierno, partidos, medios de comunicación, grupos de poder). A partir de esto viene la fijación de la agenda pública que sale de la política. Esta se va a debatir en distintos ámbitos (ej: ley de medios en la sociedad y el congreso o pacto de olivos en la cúpula). La agenda pública está fijada desde cualquiera de los resortes de poder y el debate puede darse en distintos ámbitos. La dinámica social, los hechos políticos, económicos y sociales, son interpretados a partir de distintas lógicas. Las dos dimensiones primarias y relevantes que más nos interesan son la cotidiana y la política. La cotidiana tiene una condición evolutiva, las cosas se van desarrollando, la evolución como un continuo. Se expresa a través de una individualidad, se forma a partir de la experiencia, está movilizada por la afectividad, se pone en acto a través de la voluntad, persigue un pragmatismo situacional, los beneficios de la cotidianidad y por ultimo busca obtener logros. Todo esto es un pensamiento primarizado, con el cual nos manejamos casi siempre. La lógica política parte de una noción de conflicto, el nudo son los intereses contrapuestos. Su dimensión es colectiva y busca la conveniencia de grupo. Se mueve por la racionalidad y la negociación es lo que moviliza. Las decisiones son cognitivas, ideológicas o pragmáticas. El objetivo en este caso es la definición de metas, lo cual todo forma un pensamiento secundarizado. Aparecen dos lógicas más, la de los medios masivos de comunicación y de la burocracia. La lógica de los medios tiene una noción de status quo, la permanencia de la relación situacional del momento. Los medios se orientan por la masividad, discurren en lo simbólico y la construcción de sentidos y son medio de presión. Se manejan por decisiones de conveniencia y se definen por intereses. Todo esto forma un pensamiento maniqueo. La lógica burocrática son las organizaciones del estado, tiene una noción fundamentalista que hace a los intereses del estado. Privilegia la organización, lo instrumental. Su lógica es de pertenecía y preservación, ejecuta normas, decide jerárquicamente y persigue cometidos institucionales. Este es un pensamiento instituido. Si vemos las cuatro juntas, la única que tiene intrínsecamente la transformación y el cambio es la política. Ejemplos contrarios es la lógica burocrática y el discurso de la “inviabilidad” de algunas provincias. La lógica Burocrática es “que esto quede como está”. Hoy encontramos que los medios masivos de comunicación influyen en la lógica cotidiana. En el discurso maniqueo, ellos toman el discurso de la lógica cotidiana y lo reproducen en los medios. Por otro lado los medios de comunicación tienen una tensión con la lógica política. Un peligro que existe es el desplazamiento

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de la lógica política sobre la lógica burocrática.

LA COMUNICACIÓN
Nuestra época es la imagen. La percepción construye la subjetividad y desplaza a la conciencia reflexiva. Esto quiere decir que la subjetividad, representación y construcción del mundo, la percepción, los sentimientos la van construyendo. Pero también esa representación se va construyendo a partir de la conciencia, de la reflexión, de la introspección, del pensamiento intelectual. Esto es justamente lo que, en la actualidad, los medios de comunicación han desplazado, mientras que se concentran en cuestiones relacionadas a la percepción: lo bueno, lo malo; lo lindo, lo feo. Entonces nos agolpan de imágenes para que tomemos posición. Hoy con la comunicación se pueden dar muchas definiciones: • El otro como objeto y no como ser humano: el otro funciona en la lógica del “objeto” (CQC en su tratamiento del “otro” es un ejemplo) • El mundo mediático que entroniza la hegemonía de imágenes evanescentes, fugaces, y carente de reflexiones consistentes. • Vivimos en una sociedad de la imagen, “pura virtualidad”, sustituto de muchos ingredientes vitales. • Desvalorización de la palabra • Privilegio de las formas sobre los contenidos. • Se liquidó la brecha necesaria entre el mundo de la intimidad y el mundo del público, y la vida privada se exhibe descaradamente sin pudor. • Los medios de comunicación nos ofrecen una idea unívoca del mundo y son una gran vidriera de estimulación: esta idea es el mercado. Todo esto refuerza la noción de que las personas se orientan por percepciones (recordemos la promesa de De Narvaez, “tengo un plan” que nunca presentó). El discurso que aparentemente es político, en realidad, es de efecto. Los medios masivos de comunicación hoy tienen la dinámica del espectáculo. Tienen una lógica de confrontación y conflicto. El conflicto es personalizado, hay buenos y malos. Se vacía el contenido y se quedan con las formas (por ejemplo Ley de medios audiovisuales vs. Ley de Medios K). Se da un desplazamiento hacia las formas (la construcción que los medios hacen de Cristina Kirchner omitiendo hablar de las medidas de gobierno). Por otro lado, la confrontación y el conflicto se dan de manera irreductible, son dicotomías que anulan las diferencias y la negociación. Hay un desplazamiento del pensamiento crítico de los contenidos, lo cual anula la discusión. Con estas dos cosas se dan dos vehículos; uno el del “entre – tener” o “tener – entre” la necesidad y el objeto de satisfacción a la gente, tenerla suspendida (cualquiera de los programas de humor de esta época sirve como ejemplo). Tenerla suspendida a la persona es no permitirle ver cuáles son las herramientas que cuenta para realizar su objetivo. El otro vehículo es el del miedo (tratamiento de temas como inseguridad, gripe A y dengue). Todo esta forma de información lo que promueve es parálisis y conservación, lo cual provoca un pensamiento conservador. Las apelaciones mediáticas de la parálisis y la conservación dan una situación en la cual, si yo estoy en parálisis la acción es externa, de otros, políticos, medios, organizaciones, pero no soy yo el que me muevo. Por

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el otro lado la demanda que se instala es la de protección y tranquilidad. El conflicto queda de esta manera como un acto extra-social e individual Consensos Políticos: Hoy en día es la palabra de moda. El consenso como se emite, se emite desde la lógica cotidiana porque tiene que haber voluntad y si hay voluntad todo se resuelve, se considera al consenso desde la voluntad de ponerse de acuerdo. Lo que no se dice es que el consenso implica posiciones opuestas o diferentes, que están en oposición y que están en conflicto. El consenso como lo tratan los medios es la ocultación del conflicto, éste no se explicita. Se va al final: el consenso, como se llega no se muestra. Se plantea que el consenso desde la lógica cotidiana es lo bueno, lo democrático, lo que está bien, sin saber cómo se llega a esto. Y se llega a partir de entender que hay un conflicto que hay intereses, cuando esto se muestra se lo interpreta como la “crispación, el mal”. ¿Cómo hacemos política entonces? Si la lógica política implica necesariamente el conflicto. El desafío es que sin herir la lógica cotidiana, hay que reconstruir en la ciudadanía la lógica política. Este es el desafío de los militantes hoy. Comunicación Política: La Política es un fenómeno de imagen mediática y un poco más. Algunas definiciones para aproximarnos al fenómeno de la comunicación política: 1.“Para la teoría de las comunicaciones, es el conjunto de mensajes que permite la formación de decisiones políticas”. 2. La comunicación política es fundamentalmente, la política mediada, transmitida a través de los medios de comunicación social; para interrelacionar a representantes y representados, al poder político y al público. 3. La comunicación política es asociada profesionalmente al marketing electoral. Actividad que contempla sondeos de opinión, la publicidad y la prensa. 4. La comunicación política no es la política, pero la política – parte considerable de ella – es, o se produce, en la comunicación política. De acuerdo a esta última definición, pareciera ser que sin la comunicación no hay política. Dentro de la comunicación política existen dos grandes espectros: la publicidad (marketing electoral) y la prensa. • Desde la publicidad, el sujeto de la acción es el político o el equipo del político es el que construye la comunicación. • Desde la prensa el político es el objeto de la acción.

LA PUBLICIDAD
Este concepto nos remite a la campaña político-electoral. En general, uno puede decir que empieza cuando el personaje (candidato) es conocido públicamente. Lo primero que se necesita para cualquier campaña política es tener un adecuado diagnóstico de situación, el cual puede formalizarse desde dos ámbitos convergentes. El primer ámbito del diagnóstico de situación tiene que ver con la experiencia política, el análisis de los da-

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tos secundarios y electorales (como fue la elección anterior, como vino el voto, cortado o no cortado, etc.), información del distrito del lugar donde uno está, iniciativas, demandas y visión del partido, diagnostico de los cuadros, etc. organización y territorio Por otro lado, tenemos el análisis de los técnicos. En este aspecto podemos considerar los sondeos cuantitativos (sondeos en el territorio, focus group, entrevistas etnográficas, etc.). El estudio cualitativo busca encontrar la lógica del discurso de la gente, como piensa, como argumenta, como discurre). Los sondeos cuantitativos son los números que aparecen en las encuestas, que en realidad son una fotografía de la realidad, aquí y ahora como está la situación. La explicación de esos números la dan los estudios cualitativos. Muchas veces dentro de los cuestionarios cuantitativos se introducen preguntas de tipo cualitativas para comenzar a explorar determinada cuestión y a ponerle número a las cualidades. Los diagnósticos se hacen cuando se dispone de recursos, se contrata a una consultora para que haga los sondeos. ¿Qué tiene que tener en cuenta un diagnóstico de situación? Me tengo que hacer muchas preguntas acerca del territorio, por ejemplo: • Los mitos • La historia electoral • La caracterización político-electoral • Segmentos poblacionales • Escenario político • Recursos • Medios de comunicación Todo esto conforma la estrategia de campaña que se plasma en el llamado Brief de Campaña o documento sumario, el cual nos indica cómo avanzar en política. Un Brief de campaña tiene que contener los siguientes conceptos: • Objetivos políticos a cumplimentar • Público objetivo al cual dirigirse • Fortalezas y debilidades de los candidatos y partidos • Posicionamiento del candidato • Estructura básica del mensaje • Característica de las piezas comunicacionales La suma de todos estos elementos van a servir de insumo a la Estrategia de campaña y de medios.

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Los objetivos no son nunca únicos. Cuando uno hace una campaña tiene idea de distintos objetivos. Pueden estar asociados a valores e ideas o a la obtención de mayor cantidad de cargos. También pueden estar dirigidos a instalarse como un líder nacional (para el caso de que ya sepamos que no ganamos la elección). Siempre que se define una acción de campaña política se tiene que pensar que no siempre se va por el primer premio, se pueden fijar distintos objetivos.

LOS OBJETIVOS POLÍTICOS:

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El público al cual dirigirse: El público objetivo de una campaña no es homogéneo, responde a variables duras tales como la edad, nivel socio-económico, localidad/territorialidad, identidad partidaria. Se define el público objetivo en función de los datos de las encuestas, es decir, si el candidato, de acuerdo a las encuestas, posee baja aceptación en los jóvenes, en su estrategia, va a apuntar a ese público. También hay variables blandas que por lo general responden a problemáticas, expectativas, vínculos étnicoculturales y valores. Hoy una variable blanda que es muy “dura”, es decir que que está muy instalada y barre a todos los segmentos, es la “inseguridad”. Fortalezas y debilidades de los candidatos y de los partidos: Por el lado de los candidatos, las fortalezas y debilidades van a estar asociadas a aquellos atributos que contribuyen a la imagen personal, cualidades y desempeños. Por el lado de los partidos, van a estar asociados a la movilización de sentidos, trayectoria institucional y posiciones históricas. Entre las fortalezas de un candidato existen aspectos que contribuyen a la imagen personal del candidato como atributos, cualidades y desempeños. De aquí que entendemos que la política no es personalización, aunque desde que los partidos entraron en la crisis de la que se habló anteriormente, la política dejó de ser el terreno de las disputas de ideas para ser una disputa entre una serie de figuras mediáticas sin raigambre organizacional. En esta circunstancia, la demanda partidaria debería ser que los líderes de los partidos orienten en la posibilidad de una organización de partido para constituir un proyecto político y recuperar la ideología que les dio origen, sustento vital y trayectoria histórica. Hoy vemos liderazgos que son personalismos como el caso de Pino Solanas que cuando se presenta, su nombre recoge un número importante de intenciones de voto en la Ciudad de Buenos Aires, pero cuando se presenta su partido con otro candidato no moviliza a más del 5 % de las intenciones. Éste es el escenario mediático de la política en la que las identidades partidarias y las convicciones ideológicas son mediadas, atravesadas por los medios y sobre todo por las imágenes. La responsabilidad de la militancia hoy es el fortalecimiento del partido, como dijo el General Perón “la organización vence el tiempo” y antes había analizado Max Weber que era la organización lo que permanecía en la historia. Por lo tanto, lo que corresponde hacer es organizar el partido, darle una organización, dar una discusión disciplinadamente como equipo. Hoy es importante entender que en la estrategia de lo necesario el liderazgo del candidato es fundamental pero también subyace algo más que es el partido y su bagaje de tradición. Basta con ver como representación de esto lo que le pasó a Lilita Carrió, cuya organización nace con Mario Cafiero y Balito Romá, dos peronistas de la provincia de Buenos Aires como sus adláteres del partido, digamos el peronismo progresista de ese entonces, y termina con Estenssoro y Bullrich. Una fantástica mutación. En definitiva, puede generar antipatía o simpatía personalmente pero hay personajes de la política que por su tradición institucional, su trayectoria, etc. son portadores de símbolos, pertenencia que le permiten ser portadores de asignaciones de identidad política. Eso, no debe ser desconocido, muy por el contrario debe ser cuidadosamente analizado porque esos valores van a pesar en el escenario electoral. Posicionamiento del candidato:

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Una vez determinados todos esos atributos, todas estas amenazas, en cierta medida del contexto, lo siguiente es determinar cómo el protagonista de una campaña de comunicación toma posición respecto de la sociedad y a dónde quiere llevar su posición. Hay un posicionamiento real del candidato y después tienen un posicionamiento potencial que es adonde se lo puede llevar. Ejemplo de fortalezas y debilidades: Salta, fin de ciclo de un gobernador, tres mandatos, 12 años donde “marcó bien la cancha”, es decir, generó adhesión, discurso, sentido. Vale aquí recordar, en el norte que la política se expresa en términos de necesidades y satisfacciones, es un voto muy rutinario en cierta forma. Simultáneamente en el espacio justicialista aparecen dos candidatos, los dos pertenecen a listas oficialistas en el primer momento, uno representa continuidad, otro representa cambio. En este caso A representa continuidad por haber sido vice gobernador del saliente en algún momento, B en ese sentido representa el cambio; desde una condición de clase igual al Gobernador y B, por su parte, tiene una identidad no tan de clase sino partidaria. Es necesario comprender que entre los mitos centrales de los salteños es que están entre los que fundaron la patria y se sienten patricios en muchos casos y los otros que evidentemente no son patricios, “los de abajo” en general también se consideran fundadores de la patria. Esto es el poder de lo mitológico. El partido es el que contiene a esos de abajo y en ese partido convivían A que era la continuidad y B, el cambio. B era la condición de clase, la élite del salteño y A lo popular y partidario. Pero A también representaba lo autóctono, lo original del ser salteño mientras que B era lo moderno y la transversalidad, y a su vez era una racionalidad elitista mientras que B era lo cercano y lo tosco.
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Cuando uno hace la matriz encuentra en A: Fortalezas: trabajador, humilde, cercano, popular, experiencia, identidad peronista, leal políticamente, hombre del interior, hábil políticamente y perseverante. Debilidades: sombra del gobernador, sin autonomía, telúricamente peronista con porque puede ser una fortaleza pero también puede ser una debilidad. “Estos negros peronistas, pata sucia”, hay mucho de ese pensamiento, “hombres del interior” también puede ser una debilidad. Poco instruido, sin formación intelectual, astuto, obsecuente, manejable y poco confiable. ¿Qué oportunidades tenía? Consolidar la gobernabilidad y la tranquilidad de la provincia, integrar a la provincia en la resolución de su desequilibrio, era capital vs interior, liderar a los sectores sociales más humildes y ganar un perfil positivo. ¿Cuál era su amenaza? Alineación incondicional con el gobierno nacional, pérdida de autonomía y autoestima provincial, no representar el cambio dirigencial y ausencia de promesas para la provincia. ¿Qué les da este dirigente en su momento? Una continuidad sin promesa, y esto último en política es algo que realmente hay que tener. Vamos a ver el B: Fortalezas: joven, capacitado, inteligente, proactivo, consecuente, apellido tradicional y ligado al peronismo, refleja lo nuevo generacionalmente, hijo político del gobernador saliente, garante, percepción y alineamiento nacional.

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Debilidades: poca experiencia, ambicioso, personalista, sin liderazgo, falta de solidez ejecutiva, aglutinante, carece de organización política, hijo político del gobernador, lo peor, la dependencia, ausentes del vínculo ciudadano. Oportunidades: tratar de generar un cambio dirigencial, generar expectativas de cambio, novedades, ubicar en correspondencia a la Nación y a la Provincia sin conflicto. Amenazas: manejable, quedar a merced de acuerdos y negociaciones políticas, desconocimiento de su capacidad de conducción. Es decir, una novedad sin garantía. Sin detallar el derrotero de todo lo que pasó, B pudo neutralizar esas debilidades y las amenazas ganando terreno en la dimensión de lo protectivo. Entre la “sin garantías” y la “sin promesas” la sociedad salteña se quedó con esta alternativa.

AI.

B

Cont.

A B

Camb

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At.
Matriz de Posicionamiento vincular: Las fortalezas y las debilidades, se pueden graficar en un mapa que tiene que ver con distintos vínculos que es que generan entre el ciudadano y la sociedad. Esta metodología se sustenta en la teoría del vínculo, no entendemos a la política como la exposición y análisis de elementos aislado (política - sociedad), o de atributos relacionados. Sino a la transferencia y depositaciones, que hace un sujeto sobre el objeto político, a las valoraciones y devoluciones imaginarias que espera de él. Por ello analizar cuál es el vínculo y la naturaleza del mismo (afectivas, tradicionales, pragmáticas, simbólicas) es relevante para instituir una comunicación acorde que promueva el vinculo. La Matriz de Posicionamiento Vincular, se configura en un eje que va de la simbiosis a la discriminación del objeto político y en un eje transicional que denota cuatro cuadrantes de Sentido.

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Vínculo Comunitario

Vínculo Simbólico

Vínculo Afectivo S = Simbiosis D = Discriminación PI = Posicionamiento Ideal

Vínculo Racional

El poder configurar un Mapa de los diferentes candidatos, permite una lógica explicativa de cómo son percibidos y contrastarlo con el posicionamiento Ideal que los mismos ciudadanos construyen en su imaginario. De este modo se apunta a ganar eficacia comunicacional atendiendo más allá de lo manifiesto, es decir poder determinar el Vínculo que los sustenta. Los vínculos utilizados en el mapa podrían escribirse de la siguiente manera: Vínculo Comunitario: Atiende aspectos y valoraciones respecto de la relación de autoridad, poder, tradición, pertenencia, liderazgo. Vínculo Afectivo: Atiende a las relaciones de protección, cercanía, satisfacción, atracción posesión. Vínculo Simbólico: Atiende desde una perspectiva de discriminación la vinculación con el objeto de prestigio, valorativo, ideológico, emblemático. Vínculo Racional: Atiende a las lógicas más funcionales y pragmáticas, que hacen a la eficacia instrumental o definición de metas. Los Vínculos por lo general son combinados con mayor o menor prevalencias y con potencialidades de desplazamientos Estructura básica del mensaje: Los mensajes son en sí una forma de patrón de organización, los mensajes son palabras, símbolos e imágenes. La estructura analítica del emisor, el mensaje de él cualifica al mismo interés-correspondencia con su posicionamiento. O sea, un candidato sólo tiene legitimidad social para decir o hablar sobre algo si previa-

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mente la imagen o el vínculo que la población establece con él avala tal discurso, en esto no se puede inventar nada. Es posible, desde ya y se ve en todas las campañas electorales, que se pueden potenciar las mejores cosas, ocultar las peores, pero no se puede inventar nada, no se puede decir que sabe inglés si no sabe inglés. En el otro extremo del mensaje está el receptor y la construcción que él hace de los mensajes que recibe. El receptor se tiene que sentir destinatario. El mensaje tiene que considerar los aspectos que en el diagnóstico se han fijado como demandas puntuales y las estrategias que la campaña se ha establecido para llegar al público al que pretende llegar. En esta dirección de pensamiento se debe pues considerar los aspectos que se trataron en relación a los vínculos. Temas como el trabajo, la seguridad, por ejemplo, pueden ser considerados desde diversos ángulos, protectoramente (“quiero proteger a los ciudadanos”), racionalmente (“si tenemos una ciudad segura podremos….”), simbólico (“la inseguridad es una muestra de…”). El candidato no puede hablar desde un posicionamiento diferente al que la sociedad le adjudica o él está en condiciones de lograr. Características de las piezas comunicacionales: Las piezas comunicacionales, naturalmente además del desarrollo creativo, tiene que entender cuál es la promesa y su soporte. Las piezas comunicacionales del ejemplo que se dio no podían transmitir cambio en el caso del Candidato A porque desde ya la continuidad era su fortaleza más evidente. Prensa: Como dijimos más arriba, el político en algunos casos es sujeto de la comunicación, o sea el genera el mensaje que quiere expresar y en otros es objeto de la comunicación, es decir cuando su imagen o su opinión está tomada por los medios que le dan la forma, el tiempo y hasta le hacen decir cosas sin su intervención en muchos casos. Si sumamos esto la interpretación que hicimos del protagonismo de los medios en la sociedad actual podemos colegir que éste es uno de los puntos de mayor riesgo en el diseño de una comunicación del político con su público dado que su palabra e imagen están a merced de los medios y sus intencionalidades. La crónica periodística: Los medios se constituyen en la actualidad en su propia fuente de información desplazando la información periodística hacia la toma de posición. Hoy los medios lo que hacen es refrendar su posición y ellos mismos son su fuente de información, ya no es el hecho. El manejo del poder instrumentado en la manifestación de opinión sin réplica. Se pueden encontrar ejemplos de otra tónica en el tratamiento (o invención de las noticias) en informativos españoles, brasileños, italianos. Hay por un lado una descripción de la información a cargo de un “presentador” de las noticias y un periodista encargado de transmitir el hecho. No significa que no haya opinión en este último pero se percibe rigurosidad y profesionalismo en el momento de hablar de la nota que en cierta forma la relativiza La inmensa mayoría de la información de Prensa hoy no es información sino es opinión. Y esta opinión va incluso desde la gestualidad, basta observar solamente a ciertos periodistas de TN que con su sonrisa irónica, su comentario lateral desvaloriza, chicanea, opina y genera opinión. Los casos del matrimonio igualitario y de la ley de medios audiovisuales son ejemplos monstruosos de la falta de profesionalidad de muchos medios y periodistas

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El modelo que siempre se toma como paradigmático en este caso, es el de Scioli y se podría decir que Aníbal Fernández tiene una virtud similar, porque tienen una capacidad notable de decir lo que quieren decir y de llevar al periodista a que le pregunten sobre lo que ellos quieren hablar sin dejar de responder o resultar antipáticos si no lo hacen a la pregunta que acaban de formularles. En este sentido, en una campaña donde es un periodo limitado de tiempo en el que por el ruido ambiente que se produce en esos momentos las cosas que se pueden transmitir son pocas y deben ser concretas, el comunicador, o sea el político, tiene que concientizarse que debe reiterar sin cansarse su mensaje porque él no cambia y se aburre pero lo cierto es que el público no se la pasa todo el tiempo a la expectativa de lo que él va a decir por lo tanto cada intervención en el escenario público es una oportunidad de llegar con su mensaje, su propuesta a nuevas personas. Los programas de “Interés General”: Este es el último de los aspectos tratados en este curso pero no obstante cada vez se configura con más relevancia como un medio central de formación de opinión. Ejemplos de este tipo de comunicación abundan, desde CQC hasta Mirta Legrand hasta el paradigma de estos tiempos que es Tinelli. Desde el “alica – alicate” donde a través de la lógica del humor se difunde la imagen de un candidato sin informar solo una de las propuestas que tiene y además se hace conocido por ese jueguito de palabras, hasta las opiniones irrebatibles (porque es “mala educación” pelear en una mesa con quien nos ha invitado a comer) de Legrand en las que define posiciones políticas desde una lógica muy cotidiana y sin habilitar el disenso con sus opiniones en sus reuniones televisadas. La participación de los candidatos en estos casos implica cierto riesgo porque los expone a tener que convalidar explícita o tácitamente a partir de su silencio opiniones que no comparte pero que las formas y la dinámica de lugar en el que se encuentra le impiden hacerlo. Esto último resulta muy evidente en programas como CQC en los que se interpela a políticos y en muchos casos porque no están de humor o no tienen la ocurrencia adecuada en el momento de la interacción quedan tildados de “amargos” o “mentirosos” o “delincuentes” extendiéndose ese mote luego a toda su acción y su grupo. Desde ya que nunca se pone en consideración la razón política o social de su presencia en el evento en el que fue “entrevistado”. Por ello la participación de los candidatos en este tipo de programas debe ser considerada en términos de oportunidad y sintonía con los postulados y dinámica del programa y a partir de allí considerar la conveniencia o no de su participación.

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BIBLIOGRAFIA
ARRUETA, C. “Sociedad, Estado y Medios de Comunicación” BAUMAN, Z. “La Modernidad Líquida” BEADOUX, D`ADAMO Y SLAVINSKY “Comunicación Política y Campañas Electorales” HAIME, H. “Votando Imágenes” GARCIA CANCLINI, N. “Culturas Híbridas. Estrategias Para Entrar Y Salir De La Modernidad” GARCIA CANCLINI, N. “Cultura Y Comunicación: Entre Lo Global Y Lo Local “ MURARO, H. “Poder Y Comunicación” RORTY, R. “Pragmatismo y Política” SCHEINSOHN, D. “Comunicación Estratégica” WOLF, M. “Los Efectos Sociales De Los Media”

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MÓDULO
Ciberactivismo

INTRODUCCIÓN

BREVE HISTORIA DE INTERNET

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Los inicios de Internet nos remontan a los años 60. En plena guerra fría, Estados Unidos crea una red exclusivamente militar, con el objetivo de que, en el hipotético caso de un ataque ruso, se pudiera tener acceso a la información militar desde cualquier punto del país. Esta red se creó en 1969 y se llamó ARPANET. En principio, la red contaba con 4 ordenadores distribuidos entre distintas universidades del país. Dos años después, ya contaba con unos 40 ordenadores conectados. Tanto fue el crecimiento de la red, que su sistema de comunicación se quedó obsoleto. Entonces dos investigadores crearon el Protocolo TCP/IP, que se convirtió en el estándar de comunicaciones dentro de las redes informáticas (actualmente seguimos utilizando dicho protocolo). ARPANET siguió creciendo y abriéndose al mundo, y cualquier persona con fines académicos o de investigación podía tener acceso a la red. Las funciones militares se desligaron de ARPANET y fueron a parar a MILNET, una nueva red creada por los Estados Unidos. La NSF (National Science Fundation) crea su propia red informática llamada NSFNET, que más tarde absorbe a ARPANET, creando así una gran red con propósitos científicos y académicos. El desarrollo de las redes fue abismal, y se crean nuevas redes de libre acceso que más tarde se unen a NSFNET, formando el embrión de lo que hoy conocemos como INTERNET. En 1985 la Internet ya era una tecnología establecida, aunque conocida por unos pocos. El autor William Gibson hizo una revelación: el término “ciberespacio”. En ese tiempo la red era básicamente textual, así que el autor se baso en los videojuegos. Con el tiempo la palabra “ciberespacio” terminó por ser sinónimo de Internet. El desarrollo de NSFNET fue tal que hacia el año 1990 ya contaba con alrededor de 100.000 servidores. En el Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN), Tim Berners Lee dirigía la búsqueda de un sistema de almacenamiento y recuperación de datos. Berners Lee retomó la idea de Ted Nelson (un proyecto llamado “Xanadú”) de usar hipervínculos. Robert Caillau quien cooperó con el proyecto, cuenta que en 1990 deciden ponerle un nombre al sistema y lo llamarón World Wide Web (WWW) o telaraña mundial. La nueva fórmula permitía vincular información en forma lógica y a través de las redes. El contenido
2 Texto publicado en http://www.cad.com.mx/historia_del_internet.htm (accedido 29/07/2010) Página 123

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se programaba en un lenguaje de hipertexto con “etiquetas” que asignaban una función a cada parte del contenido. Luego, un programa de computación, un intérprete, eran capaz de leer esas etiquetas para desplegar la información. Ese intérprete sería conocido como “navegador” o “browser”. En 1993 Marc Andreesen produjo la primera versión del navegador “Mosaic”, que permitió acceder con mayor naturalidad a la WWW. La interfaz gráfica iba más allá de lo previsto y la facilidad con la que podía manejarse el programa abría la red a los legos. Poco después Andreesen encabezó la creación del programa Netscape. A partir de entonces Internet comenzó a crecer más rápido que otro medio de comunicación, convirtiéndose en lo que hoy todos conocemos. Algunos de los servicios disponibles en Internet aparte de la WEB son el acceso remoto a otras máquinas (SSH y telnet), transferencia de archivos (FTP), correo electrónico (SMTP), conversaciones en línea (IMSN MESSENGER, ICQ, YIM, AOL, jabber), transmisión de archivos (P2P, P2M, descarga directa), etc.

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CAPÍTULO I
De la Web 1.0 a la Web 3.0: Una revolución con prisa y sin pausas...3

En sus inicios la Web, era una plataforma estática, en la que los usuarios únicamente podían acceder al contenido de una manera pasiva, esto se conoce mundialmente como la Web 1.0. La Web 1.0 es de sólo lectura. El usuario no puede interactuar con el contenido de la página (nada de comentarios, respuestas, citas, etc.), estando totalmente limitado a lo que el Webmaster sube a ésta. Luego, llegó la revolución de la Web 2.0, que está fuertemente asociada con un fenómeno social, basado en la interacción que se logra a partir de diferentes aplicaciones web, que facilitan el compartir información, la interoperatividad, el diseño centrado en el usuario y la colaboración en la World Wide Web. Ejemplos de la Web 2.0 son las comunidades web, los servicios web, las aplicaciones Web, los servicios de red social, los servicios de alojamiento de videos, las wikis, blogs, mashups y folcsonomías. Un sitio Web 2.0 permite a sus usuarios interactuar con otros usuarios o cambiar contenido del sitio web, en contraste a sitios web no interactivos donde los usuarios se limitan a la visualización pasiva de información que se les proporciona (Ver capítulo III). Y en este momento estamos presenciando el surgimiento de la Web 3.0 o Web Semántica. La idea de Web Semántica viene de Tim Berners-Lee creador del HTML, y por ende de lo que conocemos hoy en día como WWW, esta idea consiste en extender la web actual dotándola de mayor significado, lo que permitirá que la búsqueda de información pueda ser realizada por agentes inteligentes, de manera semejante a como lo hace el ser humano. Al dotar a la Web de más significado y, por lo tanto, de más semántica, se pueden obtener soluciones a problemas habituales en la búsqueda de información; gracias a la utilización de una infraestructura común, mediante la cual, es posible compartir, procesar y transferir información de una manera más estructurada. La web semántica se apoya en lenguajes universales que resuelven los problemas ocasionados por la Web tradicional, carente de semántica, en la que el acceso a la información se convierte en una tarea difícil.

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3 Para ampliar la información consular: http://websemantica.plan19.net

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¿Qué es la Web 2.0? 4

CAPÍTULO II

La Web 2.0 es la representación de la evolución de las aplicaciones tradicionales hacia aplicaciones web enfocadas al usuario final. El Web 2.0 es una actitud y no precisamente una tecnología. La Web 2.0 es la transición que se ha dado de aplicaciones tradicionales hacia aplicaciones que funcionan a través de la web enfocada al usuario final. Se trata de aplicaciones que generan colaboración y de servicios que reemplazan las aplicaciones de escritorio. Es una etapa que ha definido nuevos proyectos en Internet y está preocupándose por brindar mejores soluciones para el usuario final. Muchos aseguran que hemos reinventado lo que era el Internet, otros hablan de burbujas e inversiones, pero la realidad es que la evolución natural del medio realmente ha propuesto cosas más interesantes. Cuando la web se inició, nos encontrábamos en un entorno estático, con páginas en HTML que sufrían pocas actualizaciones y no tenían interacción con el usuario. (Web 1.0) Pero para entender de donde viene el término de Web 2.0 tenemos que remontarnos al momento en que Dale Dougherty de O’Reilly Media utilizó este término en una conferencia en la que compartió una lluvia de ideas junto a Craig Cline de Media Live. En dicho evento se hablaba del renacimiento y evolución de la web.
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Constantemente estaban surgiendo nuevas aplicaciones y sitios con sorprendentes funcionalidades. Y así se dio la pauta para la Web 2.0 Conference que arranca en el 2004 y hoy en día se realiza anualmente en San Francisco, con eventos adicionales utilizando la marca en otros países. En la charla inicial del Web Conference se habló de los principios que tenían las aplicaciones Web 2.0: • La web es la plataforma. • La información es lo que mueve al Internet. • Los efectos de la red son movidos por una arquitectura de participación. • La innovación surge de características distribuidas por desarrolladores independientes. • El fin del círculo de adopción de software porque tenemos servicios en beta perpetuo.

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Características
Software sin necesidad de instalarlo en la computadora: Las herramientas de publicación de información se pueden encontrar disponibles en la red sin ne4 Este capítulo fue elaborado en base al artículo de Miriam Cruz Canales publicado en http://www.maestrosdelweb.com/editorial/web-20-¿reconfiguracion-social-o-tecnologica/ el 23 de Junio de 2007 (último acceso 28/07/2010)

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cesidad de instalar software en la computadora. Por el momento existe la limitante de que el usuario debe adaptarse a los formatos preestablecidos que tienen los sitios. Tal es el caso de los hosting de blogs que permiten al usuario tener una página web en donde publicar información dejando libre la posibilidad de recibir respuestas y opiniones. Colaboración en línea a través de los distintos recursos disponibles: Los medios de comunicación y publicación de información son elementos indispensables para el trabajo colaborativo. Varias personas pueden ir construyendo de manera conjunta y participar, tal es el caso de los sitios como Wikipedia o YouTube, flickr, delicious, digg, myspace, entre otros. Nuevas procedimientos para trabajar, comunicarse y participar en la web: En un principio los usuarios empezaron a publicar información sin ningún orden. Se crearon y saturaron los dominios, se crearon los buscadores y portales, ahora hay nuevas formas de agrupar la información publicada y puede ser en grandes buscadores y bases de datos temáticos o en recursos de publicación de información en plantillas prediseñadas de sitios web. Tiene una parte débil:
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Falta implementar estrategias de seguridad informática, el constante intercambio de información y la carencia de un sistema adecuado de seguridad ha provocado el robo de datos e identidad generando pérdidas económicas y propagación de virus. La seguridad es fundamental en la tecnología, las empresas invierten en la seguridad de sus datos y quizás el hecho de que la web aún no sea tan segura, crea un leve rechazo a la transición de algunas personas con respecto a la automatización de sus sistemas. Creación de nuevas redes de colaboración: A través de los recursos de comunicación y publicación de información se han establecido comunidades virtuales que permiten el intercambio entre usuarios, lo que genera nuevas redes sociales en la web. Un ejemplo de ellos es la construcción de grandes comunidades o el e-learning que ha cobrado empuje en los últimos años. Aplicación del concepto 2.0 al desarrollo empresarial: El intercambio y aprovechamiento de los recursos que ya han sido probados como casos de éxito se están insertando a otros sitios web. Tal es el caso del buscador de Google que ha sido comprado y

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utilizado como motor de búsqueda de varios sitios web empresariales, educativos y comerciales. Los productos se transforman en servicios: Un producto web puede ser un portal que tenga el objetivo de comunicar, integrar una comunidad, realizar búsquedas o intercambiar información en tiempo real. Al percibirse la utilidad y potencialidad del mismo, el sitio puede ser absorbido por una compañía. Versión ordenada de un buscador: El concepto web 2.0 más que un desarrollo tecnológico innovador es una reorganización y una nueva concepción de lo que hay en Internet y de lo que se está construyendo. En un principio se publicó información de manera acelerada, pero con el tiempo se percibió que este desorden provocaba un desorden mayor. Es tanta la información publicada sin organización que la respalde, que en ocasiones resulta demasiado complicada la búsqueda y la selección de la información. Recomposición de la concepción de web: Esta nueva versión trata de ser un punto de encuentro y colaboración entre usuarios, además de trabajar bajo un orden en la publicación de la información, de ahí que hayan nacido tantas iniciativas para crear portales que administraran temáticamente la información. Esta nueva propuesta pretende tener un orden en la información.
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Convergencia de medios: Los sitios web diseñados bajo la concepción 2.0 están hechos bajo los preceptos de la usabilidad y bajo la idea de tener a la mano un mayor número de recursos, como es el caso de video, chat, foros, intercambio de archivos en tiempo real, podcast, estaciones de radio en Internet con el objeto de ofrecer servicios a los usuarios. Ahora tenemos un gran reto frente a la Web 2.0, hacer que las redes sociales se constituyan y aprovechen los recursos de esta nueva reconfiguración.

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CAPÍTULO III
Inmigrantes digitales Vs Nativos Digitales La migración digital, un concepto bastante ambicioso 5

Un libro anda circulando hace unos años pero no logró hacer mayormente mella en la acuñación de categorías claves, quizás como parte de sus propias limitaciones. Se trata de La migración digital, escrito por el chileno Lorenzo Vilches y publicado en la colección Estudios de Televisión de Gedisa . En ese ensayo de fines del 2001 Vilches reflexionaba sobre los cambios sociales que están experimentando los usuarios en el campo de la televisión debido a un proceso de migración digital, que supone el desplazamiento hacia un mundo altamente tecnificado, una nueva economía creada por las tecnologías del conocimiento, donde el cambio es la información y esta es la nueva identidad. En este contexto, Vilches destacaba que en la migración digital el mundo no se divide entre ricos y pobres, sino entre los que están informados y aquellos que han quedado fuera de estas tecnologías. Para Vilches la aparición de las nuevas tecnologías, junto con la internacionalización de los mercados, ha provocado una serie de migraciones que afectan a distintos ámbitos: al imaginario tecnológico, ya que la convergencia aflora nuevos y antiguos mitos en las narraciones y contenidos de los medios; al lenguaje y al mercado cultural, donde se promueve el debate sobre la cultura de los nuevos medios y su dependencia de las exigencias comerciales; a las nuevas formas narrativas; a las conductas de los usuarios, que gracias a la interactividad se convierten en manipuladores de contenidos; y, por último, a la forma de conocer, archivar y encontrar las imágenes que produce la sociedad. Para Lorenzo Vilches, la migración digital supone también un desarrollo de las tecnologías del conocimiento, entre las que destaca las tecnologías de la imagen, esenciales para la formación de la percepción y la comprensión de la realidad (hacia allí vamos con el descubrimiento del interesante Lectura de imágenes. Los niños interpretan textos visuales de Evelyn Arizpe y Morag Styles, FCE 2005). Con lo interesante que fue la propuesta de Vilches en el sentido de que en el futuro próximo habrá que pagarles a los espectadores para que se comporten como televidentes, y la discontinuidad que encuentra entre TV e internet (como anticipábamos en 1998 en nuestro Post-Televisión) hay hechos básicos que se le pasaron por alto a Vilches y que tienen consecuencias educacionales mayúsculas, que fueron enmascaradas por el uso de la metáfora de la migración digital... reduciéndola a problemas de la convergencia de tecnologías, cuando en realidad de lo que estamos hablando es de una discontinuidad epistemológica esencial.
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5 Texto publicado en el blog del senador chileno Fernando Flores y lo desarrolla el argentino Alejandro Piscitelli, una de las personalidades de habla hispana

que mas ha profundizado en el tema de los llamados “nativos digitales”: http://www.fernandoflores.cl/node/581

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Nativos digitales/Inmigrantes digitales
Porque la migración digital tiene como protagonistas a dos tipos totalmente diferentes de sujetos. Cuando se trata de industrias y formatos quienes están a cargo no son los productores ni los consumidores actuales ni mucho menos los que predominarán dentro de dos décadas. Se trata de gente entre 35 y 55 años que no es nativa digital: ellos (nosotros) son (somos) los inmigrantes digitales. Por el contrario, los consumidores y próximos productores de casi todo lo existe (y existirá) son los nativos digitales, y entre ambas macrogeneraciones las distancias son infinitas, y la posibilidad de comunicación y de coordinación conductual se vuelve terriblemente difícil, sino imposible, a menos que existan mediadores tecnológicos intergeneracionales (carrera que hemos emprendido hace muchos años y que habría que codificar e institucionalizar un tanto más). Si en vez de cacarear tanto sobre la brecha analógico/digital empezáramos a entender un poquito más en qué consiste esta brecha alfabeto generacional la cuestión se pondría mucho más interesante, pero también se volvería mucho más compleja. Porque a la luz de la aparición de generaciones con capacidades, intereses, manejo de la tecnología y valoración de la formación y de la información totalmente ortogonales respecto de las preexistentes, los cantos de cisne de la bloomaniana (el desesperado intento de los Harold Bloom, los Giovanni Sartori, los Karl Popper y los frankfurtianos de toda estofa, de mantener viva la antorcha de la alta cultura so pena de abandonar ese sacrosanto espacio regalándoselo a la barbarie digital -ex cultura popular tecnologizada) cualquier diagnóstico y cualquier pronóstico deben ser deconstruidos y vueltos a diseñar. En particular los diagnósticos de decadencia cultural educativa y de pérdida de los valores humanistas a cargo de una tecnología fría, inclemente y fundamentalmente mercantilista (como sobreabundan en los diagnósticos de Alan Bloom y su seminal y ultraconservadora The Closing of the American Mind (1987). ¿No habrá que rever el concepto mismo de rendimiento y evaluación educativa? ¿No habrá que reevaluar nuestro diagnóstico facilista acerca de la decadencia (educativa) de Occidente? ¿No habrá que repensar si las prueba PISA y todas esas parafernalias de la ortodoxia (incluyendo la acreditación universitaria) no están cometiendo errores semejantes a los que cometió Piaget tratando de aplicar los baremos suizos a los chicos africanos? ¿Qué se está midiendo exactamente? Pero sobre todo ¿qué es lo que no se está midiendo?

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No vemos que no vemos
Si Heinz von Foerster tiene razón cuando insiste en que el pecado de toda epistemología es que no vemos que no vemos, en el caso escolar la cosa se agrava infinitamente, y el principal responsable es el no ver que los estudiantes de hoy (los milenaristas) han cambiados de forma radical, y no son los sujetos para los cuales el sistema educativo fue diseñado durante siglos y que querría tenerlos como población nativa. Cuando se reduce el cambio generacional y cultural a los adornos (lenguaje, ropa, piercing, estilos de coquetería) se está poniendo el carro delante del caballo. Porque la discontinuidad que hay entre estos chicos y nosotros no es ni incremental, ni accesoria o siquiera histórica y tendencial. Se trata, en la jerga astronómica, de una singularidad, una compuerta evolutiva, un antes y después tan radical que es difícil conceptualizarlo y mucho menos generar los instrumentos educativos capaces de operacionalizarlo. En este caso la singularidad es precisamente la digitalización de la cultura (especialmente juvenil) en las dos últimas dos décadas y más particularmente en los últimos 5 años en los países periféricos Los chicos que hoy tienen entre 5 y 15 años son la primera generación mundial que ha crecido inmersa en estas nuevas tecnologías. Han pasado toda su vida rodeados de computadoras, videogames y el resto de los gadgets digitales. En promedio de graduados universitarios (especialmente en los EE.UU., pero crecientemente en todos los rincones del planeta) han pasado cerca de 5.000 horas de su vida leyendo, pero cerca de 10.000 horas jugando a videojuegos (y cerca de 20.000 horas viendo TV).
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La sociología y la psicología cognitiva no necesariamente dicen lo mismo
Lo cierto es que con las diferencias de acceso sociales del caso (aun en los EE.UU. las diferencias entre el acceso a computadoras y videojuegos difiere enormemente entre blancos, hispanos y negros) los videojuegos, el e-mail, internet, los teléfonos celulares y la mensajería instantánea se han convertido en parte integral de nuestras vidas y en el oxígeno tecnocultural que respiran los chicos del tercer milenio. Obviamente, en la periferia las diferencias de acceso son todavía más duales y brutales. Esta constatación sociológica es trivial. Lo que realmente interesa es saber hasta qué punto las funciones intelectuales, las habilidades cognitivas y las capacidades para volver inteligible el presente complejo, difieren o no en la generación digital respecto de sus padres o abuelos. Aquí la diferencia

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mayor no es tanto en términos de cambios físicos del cerebro (aunque a lo mejor los hay) sino en claros usos diferenciados de funcionalidades cerebrales respondiendo a entornos ubicuos densos en información, que debe ser procesada en paralelo, y en la capacidad de toma de decisiones simultáneas disparadas por el uso de los videojuegos, por ejemplo. Ha habido muchos nombres que tratan de encapsular lo distintivo de esta generación de estudiantes. Se los han denominado generación N (iNternet) o D (digital) pero para nuestro gusto el epíteto que mejor da cuenta de ellos es el de Nativos Digitales. Nuestros estudiantes actuales, ya sea que tengan 6 años o 22, son hablantes nativos del lenguaje de las computadoras, los videojuegos e internet. Y nosotros, por más tecnofílicos que seamos (o pretendamos serlo) nunca sobrepasaremos la categoría de inmigrantes digitales o hablantes más o menos competentes de esa segunda lengua. Que para nosotros lo digital sea una segunda lengua se nota en que todo lo que hacemos. Es un acento que matiza todas nuestras actividades y que se refleja fundamentalmente en nuestra vida académica y profesional. Vamos a internet cuando no encontramos un libro que previamente dé cuenta del problema. Antes de usar un aparato leemos el manual. Antes de ejecutar un programa necesitamos saber qué tecla tocar, etc., etc. Justo a la inversa en todos los casos de los nativos digitales que hacen primero y se preguntan después. Neurológicamente este segundo lenguaje ocupa áreas del cerebro distintas de las que se movilizan con el aprendizaje de la lengua materna. Y no estamos solamente jugando con metáforas.

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Cuando tener acento no es algo de lo que vanagloriarse
El acento de segundones se nota en mil y un actos que parecen intranscendentes pero que delatan nuestro origen analógico. Imprimir un mail, editar un documento sobre papel, llamar a compañeros de oficina para que vean en nuestra computadora una URL en vez de directamente enviárselos a ellos, y lo más tragicómico de todo, llamar a alguien por teléfono para confirmar si recibió nuestro mail. Aunque esto suena a chiste no lo es. Deberíamos más bien adscribirlo en todo caso al área del humor negro, porque reducido a nuestro entorno en la Argentina, donde hay 820.000 maestros, nos encontramos con la paradojal situación de que los instructores que son mayoritariamente inmigrantes digitales, que hablan un idioma en vías de extinción cual es el de la era predigital, están tratando de enseñarle a una población que habla un lenguaje totalmente distinto e incomprensible para los docentes inmigrantes.

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Aunque rara vez se lo lee de este modo, gran parte de la resistencia infantil y juvenil a la enseñanza hoy hegemónica en las escuelas proviene del rechazo de los nativos a quienes quieren enseñarles su propio lenguaje siendo que hablan el idioma de marras como resultado de haberlo aprendido como segunda lengua. Un absurdo destinado al fracaso desde el vamos. ¿Se entiende mejor entonces el lugar arrasado de la escuela en esta ecuación? Los nativos digitales aman la velocidad cuando de lidiar con la información se trata. Les encanta hacer varias cosas al mismo tiempo, y todos ellos son multitasking y en muchos casos multimedia. Prefieren el universo gráfico al textual. Eligen el acceso aleatorio e hipertextual en vez del lineal. Funcionan mejor cuando operan en red y lo que más aprecian es la gratificación constante y las recompensas permanentes (que en muchos casos pueden ser desafíos todavía más grandes que los recién resueltos). Pero sobre todo prefieren los juegos al trabajo serio y envarado. Los inmigrantes digitales no admiran la TV, no valoran la capacidad de hacer varias cosas al mismo tiempo propia de los milenaristas, detestan los videojuegos (por difíciles, no por estúpidos), tienen problemas de todo tipo para fundirse en interfaz con la computadora o para sacarle el jugo a sus múltiples funcionalidades sin pedirle antes permiso a un dedo para usar el otro.

Protestas que no se acallarán
Sin que los docentes las escuchen, las protestas de los chicos son cada vez más explícitas y concretas. Muchos insisten en que tienen que bajar no uno sino varios cambios cuando están dentro de la clase. No es que los nativos digitales no prestan atención, directamente no se interesan por ese entorno que les adviene como un túnel del tiempo... para peor. La disyunción es clara: o los inmigrantes digitales aprenden a enseñar distinto, o los nativos digitales deberán retrotraer sus capacidades cognitivas e intelectuales a la que predominaba dos décadas o más atrás. Difícilmente haya mucho para elegir por cuanto es casi imposible que los nativos quieran abandonar su lengua materna de incorporación de experiencias; y es bastante improbable que pudieran hacerlo, aunque quisieran. Por lo tanto, la formación docente debe encargarse de dos tareas ciclópeas. No sólo y no tanto actualizar a los docentes en los contenidos de hoy, las competencias que hacen falta para vivir en este mundo hiperacelerado y complejo, sino sobre todo adquirir el abc de la comunicación y la transacción digita-

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les, que en muchos sentidos es un default de sus alumnos. Porque lo que está aquí en juego no es para nada reformatear viejos hábitos de pensamiento y contenidos preestructurados aligerándolos o no en el lenguaje de las imágenes y la fluidez multimedial, sino algo mucho más complejo y sutil. A saber: reconocer que forma y contenido están inextricablemente unidos (como la dualidad significante/ significado) y que si bien el buen sentido y las habilidades lógicas no están en cuestión, lo que sí lo está es que estas no pueden plantearse en contraposición (y exclusión) de la aceleración, el paralelismo, la aleatoriedad y la atribución diversificada del sentido, especialmente en la dirección bottom-up, en vez de la tradicional, jerárquica, taxonómica y consagrada del top-down.

Átomos de conocimiento ensamblados en tramas de sentido
No queremos dividir maniqueamente el problema en una cuestión de formatos y una cuestión de contenidos. Uno, porque el formato es destino; dos, porque en términos de contenidos todo debe ser replanteado. En esta nueva mediamoforsis en curso debemos poder ser capaces al mismo tiempo de customizar todo lo que un chico de cualquier edad debe saber en términos de átomos de conocimiento, pero al mismo tiempo construir tramas de sentido que no fragmenten la comprensión. Y de vuelta, no hay que tener que optar entre una y otra alternativa. Dado que vivimos del otro lado de la singularidad digital, el contenido se divide en dos, el tradicional (el canon en sus mil variantes, que actualmente se condensan en los NAP, Núcleos de Aprendizajes Prioritarios) y al que podemos denominar sistemas hereditarios o de legado (legacy), y el contenido prospectivo, futurizador, futurable o como deseemos llamarle. En el legacy entran todas las variantes de la lectura, la escritura, la aritmética, el pensamiento lógico, la comprensión y los escritos del pasado, es decir el currículum convencional. Es tradicional y desparejo. Mucho seguirá siendo necesario (pensamiento lógico), pero muchas otras partes, como la Geometría euclidiana se irán desvaneciendo como ha sucedido con el latín y el griego como contenidos masivos (claro que siempre será bueno que haya latinistas y helenistas) para escarnio de Gregory Bateson que no entendía cómo sus chicos post- Berkeley insistían en no disciplinar su lógica descartando de plano las conjugaciones y declinaciones del latín. El contenido del futuro remite en cambio a las tecnologías digitales en todas sus dimensiones, pero fundamentalmente en su dimensión lingüística, de conversaciones en las que se inventan nuevos mundos de innovación (como nos enseñó hace dos décadas Fernando Flores, poseedor de un reciente e interesante weblog). El futuro es en gran medida software, hardware, robótica, nanotecnología, genómica, nuevos mate-

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riales, etc., pero (al formar parte de la Tercera Cultura -investigar al respecto las propuestas siempre enriquecedoras de Edge) incluye asimismo una ética, una política, una sociología, y un polialfabetismo que le es propio (tal como viene investigando con ahínco y fruición Scott Lash en Economía de signos y espacio y en Crítica de la información

Cognición y subjetividad mediáticas

Estos son los contenidos que fascinan y seducen a los chicos y adolescentes de hoy. No se trata solamente de temas o de cuestiones, sino de la forma de abordarlas, y sobre todo de tejerlas con una subjetividad que se está bordando de una manera muy diferente a la nuestra. Sherry Turkle fue la primera en insistir en estas cuestiones al inventar la antropología de las prácticas computacionales a principios de los 80 en El segundo yo. Las computadoras y el espíritu humano. Volvió al ruedo y desplegó una agenda que recién vemos hoy masificarse en La vida en la pantalla, que recogía testimonios logrados hasta mediados de 1995, pero en el ínterin han pasado 10 años y lo que entonces eran intuiciones ahora son realidades hechas y torcidas (para los inmigrantes digitales, y más que derechas para los nativos digitales). Nada del currículum tradicional puede vehiculizarse como otrora. Y por si eso fuera poco hay que diseñar TODO el nuevo. El desafío es doble: hay que aprender cosas nuevas, y tenemos que enseñar las cosas viejas de un modo nuevo, y siendo ambas tremendamente difíciles quizás lo más duro es enseñar lo viejo con ojos nuevos. Un ejemplo excepcional en este sentido ha sido el diseño por parte de la compañía de Mark Prensky del juego The Monkey Wrench Conspiracy, creado como “first person shooter” al estilo de los juegos de salón y de PC, como Doom and Quake. La génesis del juego es más que fascinante, por cuanto fue la respuesta a un pedido de docentes que habían diseñado un nuevo software de computer-aided design (CAD) pensado para ingenieros mecánicos. El software era infinitamente mejor que el disponible corrientemente, pero la curva de aprendizaje era correlativamente mucho más alta, debido a los centenares de nuevos botones, opciones y posibilidades que abría. Dado que el público para estos productos es principalmente de ingenieros hombres de 20 a 30 años, nada mejor que convertir el aprendizaje en un videojuego. El jugador deviene así un agente secreto intergaláctico que tiene que salvar a una estación espacial de un ataque proveniente del malvado Dr. Monkey Wrench. La única forma de derrotarlo es usando un software CAD que el aprendiz debe utilizar para construir herramientas, arreglar armas y derrotar a las bombas trampa. El juego dura una hora, además de 30 tareas que pueden llevar de 15 minutos a varias horas, dependiendo del nivel de dificultad.
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CAPÍTULO IV
Ciberactivismo y cibercampañas

Aquel militante o voluntario conectado a internet es lo que conocemos como ciberactivista o cibermilitante. Una cibercampaña es un conjunto de acciones que se llevan adelante en la web y que tienen como finalidad lograr un objetivo estratégico específico (Ej.: difundir determinada información en la web, posicionar a un candidato o proyecto, conglomerar a pares para que asistan en un acto presencial, etc.) El ciberactivismo es el uso de las nuevas tecnologías para la acción política: Internet, mensajería de texto, videos, podcast, etiquetas, blogs, redes sociales, navegadores sociales, bluetooth. El ciudadano pasa de ser un espectador a ejercer la plena ciudadanía La internet y la web 2.0 logran que los ciudadanos se conviertan en poderosos medios de comunicación influyentes en su entorno, es decir “Tu eres el medio”. En las nuevas tecnologías la comunicación es horizontal, desaparecen los intermediarios. Se produce un intercambio de roles. El emisor se convierte en receptor y el receptor en emisor. En este caso podemos decir que estamos en una relación de igual a igual. Un modelo de comunicación democrático al que todos aspiramos.
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Para que esta comunicación horizontal sea factible, los interlocutores deben desarrollar una estrategia comunicativa, participativa y verdaderamente democrática, si no es así se corre el riesgo de prácticas comunicacionales autoritarias y de “montaje participativo”. Internet está revolucionando la forma de hacer mercadeo electoral Es un canal que puede promocionar al candidato y sus mensajes. La tecnología permite segmentar al electorado de una forma antes impensable a través del uno a uno. Los movimientos y partidos políticos deben concientizarse de la imperiosa necesidad de su utilización dentro de la estrategia comunicacional. Internet aporta muchas ventajas • Aporta movilización de recursos humanos y financieros • Reduce los costos • Permite el debate logrando participación de los ciudadanos

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Aproxima al candidato a sus electores

3 Estrategias básicas
1. Los medios de comunicación tradicionales se hacen eco de todo lo que sucede en la Internet política. Trabaje para ser parte de esa retroalimentación: Usted está en Internet, los medios se enteran y difunden la información, los electores se enteran y van a Internet, llámelo círculo virtuoso. 2. Internet es otro canal de información. Forme a la militancia en el uso de las nuevas tecnologías. Lleve al partido y su estructura a Internet. Cree una red de cibermilitantes y cibervoluntarios. Que trabajen desde la Red para la calle. 3. Existe un número importante de electores en la Red. Hágale saber que Ud., está ahí y quiere llevarle su mensaje. A partir de ahora la comunicación es multidireccional y Ud. y él son los protagonistas. Se encontrará con electores exigentes que no se conforman solo con votar, preguntaran, debatirán, reclamarán, propondrán y exigirán transparencia y honradez. Se suele basar en el “boca a boca” mediante medios electrónicos; usa el efecto de “red social” creado por Internet y los modernos servicios de telefonía móvil o celular para llegar a una gran cantidad de personas rápidamente.

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BIBLIOGRAFIA
CASTELLS, M. (2007) “Internet y sociedad”, Conferencia impartida durante una ceremonia en la que la Universidad de Costa Rica le concedió el Doctorado Honoris Causa el 28 de febrero de 2007, disponible en http://www.ucr.ac.cr/medios/documentos/Internet_y_sociedad_Manuel_Castells.pdf UGARTE, D. (2007) “El poder de las redes”, Fundación Generación libre, Buenos Aires, 2007. Disponible en http://deugarte.com/manual-ilustrado-para-ciberactivistas CALDERON, C. y LORENZO, S. (coords.) (2010), “Open Goverment”, Ed. Algón, Buenos Aires.

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