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El fuego del corazón: SOMOS ENVIADOS A…

La llama ardiendo significa VIDA, CALOR,


ENTREGA, DONACIÓN, VALENTÍA…

En esta última tarde de encuentro queremos


unir nuestras llamas y sentirnos
evangelizadores desde el entorno más cercano
que vivimos, desde el voluntariado, el colegio,
nuestra familia, el instituto,…

Como agustinos/as os invitamos a encender


esa llama que cada uno lleváis para que
vuestro corazón esté siempre ardiendo de
deseos de paz, libertad, justicia, igualdad…

Por eso vamos a entregaros a cada uno una


llama… y dentro vais a escribir aquello que en
este momento estáis dispuestos y decididos a
ofrecer a Jesús en los grupos, en la
convivencia, en todas las actividades
propuestas de pastoral.

Después vendremos al grupo grande y


dialogaremos sobre nuestra LLAMA… sobre
las opiniones y visiones que nos ofrecéis a
nosotras para mantener encendido el espíritu.

Entre todos formaremos un gran corazón


ardiendo y orientado hacia Dios.

Al final, todos juntos recitamos esta oración:

Señor,
Danos un corazón noble, para poder servir mejor.
Danos un corazón abierto, para aspirar a ideales elevados
y no a opciones mediocres.
Danos un corazón fraterno,
que nos haga comunicativos y dialogantes en la toma de decisiones,
que nos haga ser solidarios y corresponsables en la Misión Educativa
Danos un corazón grande,
para con nuestros compañeros y compañeras
leal y atento a todo el mundo
Danos un corazón tierno,
con los niños y jóvenes que nos confías,
especialmente servicial con los pequeños, humildes y necesitados.
Danos un corazón acogedor,
que sea comprensible con las fragilidades del mundo.
Danos un corazón que no se centre en nosotros mismos,
sino en Ti;
un corazón feliz de servirte
y servir a nuestros hermanos. Amén