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Los recursos hidrobiológicos del Mar del Perú son abundantes (conviven más de 750 especies)
debido a la presencia de plancton vegetal o fitoplancton y animal o zooplancton, de lo que se
alimentan los peces. Estos sirven de alimento a las aves guaneras, a la población y de materias
primas para la fabricación de harina y aceite de pescado.

La principal especie comercializada es la anchoveta, aunque también el comercio sustentado en las


capturas de jurel, caballa o sardina. Abundan estas especies debido a la frialdad de las aguas y la
abundancia del fitoplancton. Del total desembarcado, casi el 91% se destina a la elaboración de
harina y aceite de pescado, mientras el 9% es para el consumo humano directo.

La pesca artesanal se practica lo largo de todo el litoral peruano. Tiene como meta pescar para el
consumo humano, como pescado fresco.

Situados entre esta franja de población afectada por la pobreza y la pobreza extrema, los casi 50 mil
pescadores que se dedican a esta actividad en Perú se encuentran concentrados en 10
departamentos: Ancash, Arequipa, Ica, La Libertad, Lambayeque, Lima, Moquegua, Piura, Tacna y
Tumbes.

En los puertos de las principales localidades pesqueras se desarrolla una actividad frenética durante
todo el día.
Éste es el caso de la ciudad de Ilo, ubicada a 795 millas de Lima, en el sur del país, donde más de
480 embarcaciones artesanales zarpan diariamente al mar. La faena puede oscilar entre las 12 horas
y los tres días.

   

Las embarcaciones artesanales disponen desde hace más de tres décadas de la tecnología para este
fin, la experiencia que brindan los años aún supone el mejor garantía para la mayoría de patrones a
la hora de detectar capturas.

Cuando nos alejamos de la costa y de las zonas luminosas se puede ver a simple vista la presencia
de los bancos. Cuando esto sucede, los pescadores despliegan las redes al mar.

La operación dura no más de 15 minutos y no siempre resulta provechosa. Cuando los peces son
demasiado pequeños, es mejor soltarles porque el precio que se pagará en el mercado no merece la
pena traerlos a puerto.



Según c c 
   , las embarcaciones artesanales son aquellas que
tienen una capacidad de hasta 100 pies cúbicos de bodega. Aunque tienen acceso a las cinco millas
de costa peruana, cada vez más embarcaciones industriales ingresan a este territorio.

Estas naves disponen de medios técnicos y de conservación mucho más avanzados que los que se
encuentran en las embarcaciones pequeñas. Ello les permite permanecer mucho más días en el mar
y tener una fuerte capacidad a la hora fijar los precios.
Pr otro lado, los pescadores artesanales no pueden permanecer más de tres días en el mar, ya que los
espacios y sistemas de almacenamiento de las capturas son limitados; y no garantizarían la
prolongación de la vida útil del pescado y evitarían su descomposición. Además, se han observado
de forma generalizada malas condiciones higiénicos-sanitarias durante la manipulación y
almacenamiento de las capturas.

A su llegada al puerto, los pescadores se ven obligados a vender sus capturas de inmediato ya que la
mayoría de muelles carecen de sistemas de conservación adecuados. Esto asegura que se mantenga
la calidad del producto, pero evita que el pescador pueda negociar los precios.

La falta de trabajo ha provocado que gran parte de los pobladores de las zonas costeras se haya
dedicado a la pesca. Esto ha llevado a un crecimiento de la flota, y a una reducción de las capturas
por embarcación. Esto se ha visto agraviado por la disminución de recursos marítimos que está
poniendo en riesgo el futuro de la pesca artesanal y su rentabilidad económica.

Para superar estos problemas y con la finalidad de mejorar la seguridad, la oferta y la formación de
los pescadores artesanales, el Gobierno peruano aprobó en 2004 el Plan Nacional para el Desarrollo
de la Pesca Artesanal. Esta propuesta sugiere desarrollar nuevas pesquerías y nuevos productos con
valor añadido.

Esta actividad, abastece el 80% del mercado nacional de pesca.




Las ayudas al sector llegan también desde el exterior. La Agencia Española de Cooperación
Internacional (AECI) lleva a cabo desde 1999 el proyecto de Apoyo al Desarrollo del Sector
Pesquero y Acuícola del Perú (PADESPA).

El convenio ha permitido la implantación en Ilo de dos sistemas en Perú:   


 
   (que sustituye la conservación con bloques de hielo) y    

 
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Este sistema representa una alternativa a los precios a la baja que imponen los industriales, sólo
recibe un 3% del producto que llega a puerto, ya que las capturas grandes tienen que venderse de
inmediato para asegurar su conservación.

Todas las iniciativas tiene como objetivo principal tratar de salvar un sector que ingresó en más de
cien mercados a nivel mundial, con ventas que alcanzaron $324 millones en 9 meses, informó la
Sociedad de Comercio Exterior de Perú, Comex.