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Nicolás - Hora de Juego Diagnóstica

La sesión se realizó el tercer día de la evaluación, estuvo programada


para el primero, luego el segundo día, pero hubo mucho movimiento
y ruido en el consultorio. Llegó con cinco minutos de retraso pero no
se lo señalé para no causarle ansiedad. (El 1º día llegó 10 minutos
tarde, el segundo llegó a la hora, el 4to día 10 minutos tarde y el 5to
15 minutos tarde).

Vino con una casaca “surfer” y se quedó toda la sesión con la


capucha puesta, también tenía los dedos gordos en las ranuras de la
manga pero los sacó iniciando la sesión.

Los juguetes puestos en la mesa, le dí la consigna y al final le dije “…


de todas maneras vamos a respetar límites, por ejemplo no puedes
lanzar cosas contra la pared o tal vez venir y pintarme la cara
(reímos). Entonces, empecemos”.

Rápidamente se puso a observar los juguetes, explorando, los toma,


me muestra su juego y los deja. Toma los animales, uno quiere
atacar a otro, hace ruido, le quiere morder el cuello, se sube a su
lomo; luego parece que son amigos o papá e hijo.

Saca los palitos chinos de su caja, sosteniéndolos en su mano los


observa y los vuelve a guardar; saca los naipes, los vuelve a guardar.
Toma una taza, la observa, luego el plato, los coloca en su sitio
ordenadamente. Toma al niño, lo mira, lo deja, toma la niña, la mira,
toma ambos y hace un gesto gracioso como si estuvieran bailando y
me mira con una sonrisa tímida y pícara, yo lo acompaño con una
sonrisa.

Toma un pedazo de papel lustre verde y dice “puedo hacer origami?”.


Lo observo atenta sin decirle nada (pero preguntándome si tal vez mi
jefa le contó yo hice la flor de origami del otro consultorio), dobla el
papel como acordeón pero mal, corta con la tijera haciendo formas, la
tijera no es muy buena, le digo “te doy esta”, le entrego una nueva.
Desdobla y salen dos figuras: una “M” y un pequeño antifaz que se
coloca en los ojos y ríe, yo también sonrío.

Saca la plastilina, forma un arco, lo pega en la mesa, lo saca, lo


estira, lo vuelve a pegar, va pensando qué hacer. Toma más
plastilina y hace una pelota, la lanza al aire y la atrapa varias veces.
Lo observo tranquila, atenta, interesada, acompañando. Intenta que
la pelota pase por el arco. Saca tres palitos chinos y arma un arco
uniéndolos y pegándolos al piso con plastilina. Las bases son poco
firmes y las aplasta, me provoca decirle que le ponga mas plastilina
pero no lo hago. Ensaya algunos tiros al arco empujando la pelota
con la regla. Hago el ademán de poner una barrera con mis manos y
lo observo sonriendo, él sonríe y continúa. La pelota me cae en el
brazo, se tapa la boca como diciendo “uy” sonriendo y la recoge, yo
también sonrío, me arrimo a la derecha para dejar libre el espacio y
protegiéndome. Intenta formar una red, toma un papel y lo pone
detrás tanteando. Toma dos platos y los clava en la plastilina de los
palos del arco y pega otro al suelo en el medio. Rodea
completamente el palito chino superior con plastilina y pega en ésta
el papel lustre que llega justo hasta los platos. Intenta nuevamente
varios lances con la pelota, parece que va a lanzar con fuerza, pero la
pelota llega cerca, o no hace gol, unas dos veces la pelota llega lejos
de la mesa y se sorprende. Se alegra cuando pasa la barrera de los
platos; también cuando no la pasa. Acomoda los platos y al clavarlos
corta la plastilina, la vuelve a pegar pero sigue siendo frágil el
soporte.

Toma el papá e intenta hacerle patear la pelota, le saca el saco y se


le sale el brazo, reímos, lo vuelve a colocar, yo siento temor de que
no pueda repararlo. Me pregunta “¿qué es esto?” lleva una pechera
que simula una camisa, reímos. Le pone cuidadosamente el saco de
nuevo. Le hace patear con zapatos, sin zapatos, luego con zapatos
otra vez. Toma al niño y le hace patear, me pregunta “es niño o
niña?, parece niña, es igualito que la niña solo que con el pelo mas
corto, pero tiene el pelo largo”. Le respondo “si, es cierto”. Toma la
niña y la hace patear, luego la coloca como arquero y hace que el
niño patee y ríe, yo también. Toma la mamá y dice “no se para”,
intenta que se sostenga solita de pie, le saca los tacos, se los pone,
intenta pararla sobre plastilina sin tacos pero no lo logra, parece
frustrado por ello. Toma al papá y lo hace volar y cae de pie sobre la
mamá haciéndole una llave con las piernas. Los deja.

Le indico que falta poco para terminar, dice “un ratito, un ratito”,
termina de hacer una forma con plastilina, deshace el arco, pregunta
“te ayudo a guardar?”, le digo que ya estamos en el límite del tiempo,
que lo hizo muy bien, le agradezco por la sesión. Me dice “cómo
empecé?, ah, primero hice un arco con la plastilina, y después hice un
arco un poco mas grande”, le digo “porque la pelota no pasaba”.
“Si”. “Mañana podemos conversar un poco más de lo que hicimos
hoy día”. Dice: “Podemos volver a hacer esto otro día?”, a lo que
respondo: “Hm, a mi me parece que sería muy bueno, muy útil, pero
tal vez lo hagamos mas adelante, después de la evaluación”.