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Universidad Metropolitana

Escuela de Educación
Departamento de Didáctica
Prof. Ana Isabel González.

EL DESARROLLO MATEMÁTICO DE LOS NIÑOS SEGÚN BAROODY.

Para Baroody el niño nace con una noción de número, que va desarrollando a
través de tres etapas que a continuación se describen:

Conocimiento Intuitivo

El número tiene sus orígenes en los primeros meses de vida. Estudios recientes
con niños pequeños demuestran que estos son sensibles de percibir diferencias en
cuanto al número, ven correlaciones entre diferentes números de eventos, sus
acciones contienen cantidad y usan algunas palabras para referirse a eventos
matemáticos básicos, Ginsburg (1977) citado por González (2002).

Indudablemente que los bebés no son capaces de contar números ni pensar sobre
ellos, de la misma manera que lo hace un adulto. Pero si se ha demostrado que
poseen una forma primitiva de percibir los números, lo cual le permite a una edad
muy temprana reconocer diferencias entre un número pequeño de objetos- Este
sentido básico que tienen los niños sobre el número, los provee de una base para
el desarrollo de la matemática.

Alrededor de los dos años, los niños aprenden las palabras para expresar las
relaciones matemática que tienen que ver con sus experiencias concretas. Son
capaces de percibir: "igual", "diferente" y "más". Pero los niños a esta edad, basan
sus juicios en las apariencias y por eso sus comparaciones de magnitud, algunas
veces, son incorrectas. Un ejemplo claro esta en la tarea de "conservación de
número" de Piaget, donde los niños en etapa pre-operacional se basan en el
criterio de "espacio", al responder a la cantidad de elementos que tiene una
colección. Esto se debe a que los niños todavía no tienen el concepto de número, y
dan 'respuestas no acertadas, especialmente cuando las cantidades que se
manejan son grandes.

Por lo tanto puede decirse que la comprensión intuitiva de magnitud y


equivalencia, así como la aritmética intuitiva, de los niños pequeños todavía es
imprecisa.

Conocimiento Informal

A medida que los niños se enfrentan con tareas cuantitativas más complejas
alrededor de los dos anos y medio, se dan cuenta de que este conocimiento
intuitivo no es suficiente. Poco a poco van a ir a ir desarrollando estrategias más
confiables y precisas como son el número y el conteo. Basándose en las
experiencias de todos los días, los niños aprenden e inventan, de manera
espontánea, su propia matemática informal, la cual es personalmente significativa
e interesante para ellos.
Una vez que los niños aprenden a hablar comienzan a aprender las palabras de
los números que tanto escuchan a su alrededor. Comienzan a utilizar la palabra
"dos", para referirse a cualquier pluralidad que tenga más de un objeto. Alrededor
de los dos años y medio, los niños, utilizan el "tres" para referirse a cualquier
colección que tenga muchos. Luego de los tres años cuentan "uno", "dos" y "tres"
acertadamente pero al enfrentárseles con colecciones mayores de objetos escogen
un término mayor que tres para indicar cantidades más grande.

De esta manera, etiquetando las colecciones con las palabras de los números, los
niños tienen un recurso más preciso para determinar: "igual", "diferente" y "más".
Incluso descubren que el conteo puede ser utilizado para determinar la cantidad
de objetos en una colección.

Según Baroody (1994) citado por González (2002), el conteo se va construyendo


poco a poco, reforzando así las bases del conocimiento intuitivo, y constituye un
puente entre la percepción directa concreta pero limitada del niño y las ideas de la
matemática abstracta. Aunque la matemática informal representa una elaboración
importante sobre la matemática intuitiva, tiene también sus limitaciones prácticas.
Estas se deben a que el conteo y la aritmética informal se hacen menos útiles a
medida que los números se hacen más grandes, por lo que la matemática informal
provee una solución inmediata pero no a largo plazo.

La matemática informal de los niños es el paso crucial entre el conocimiento


intuitivo, impreciso y limitado basado en la percepción y la matemática precisa
basada en símbolos abstractos que se enseñan en la escuela básica.

Conocimiento Formal

La matemática escrita y simbólica que se imparte en la escuela supera las


limitaciones de la matemática informal. Cuando los niños comienzan la escuela
básica, alrededor de los siete años de edad, los procedimientos escritos proveen a
estos, de técnicas eficientes para llevar a cabo cálculos aritméticos con números
grandes. Las destrezas y los conceptos desarrollados en los primeros años, no sólo
constituyen la base para aprender matemática más avanzada en posteriores años
de educación, sino que constituyen las destrezas básicas de nuestra sociedad.

La matemática formal permite al niño pensar en una forma más poderosa y


abstracta, así como también resolver en forma más eficiente con tareas donde se
le presenten números mayores.
Para concluir podemos decir que, basándose en lo expuesto por Baroody, es
importante que exista relación entre el conocimiento informal y la instrucción
formal, ya que el conocimiento informal de los niños prepara el terreno para la
matemática que se imparte en la escuela.

Bibliografía

González, A (2002). Un camino hacia la matemática. Caracas: Universidad


Metropolitana.