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EL CAMINO TOLTECA DE LA RECAPITULACION

Sanando tu pasado para liberar tu alma.


Víctor Sánchez

Dedico este libro


a la memoria del
Carlos Castaneda
de los primeros años

ÍNDICE

PREFACIO
RECONOCIMIENTOS
INTRODUCCION
ESTRUCTURA DEL LIBRO

PRIMERA PARTE
EL QUÉ, EL PORQUÉ Y EL CÓMO DE LA RECAPITULACIÓN
1
Conceptos preliminares e introducción a la recapitulación
El concepto de recapitulación
Los orígenes de la recapitulación
El desarrollo de las técnicas de recapitulación
AVP: El Arte de Vivir a Propósito
2
¿Qué es la recapitulación?
Definición
El cuerpo energético
El proceso de sanación natural
Ego versus cuerpo energético
Nuestra naturaleza dual
Memoria ordinaria y memoria corporal
Nuestro mito de origen
Los agujeros negros del cuerpo energético
Los guerreros sí pueden tener hijos

1
La naturaleza como guía
La última recapitulación
La recapitulación espontánea
Recapitulación y psicoanálisis
3
¿Qué obtenemos de la recapitulación?
Recuperar energía
Desembarazarnos de energía ajena
Liberarnos de ataduras energéticas
Liberándose de las promesas
Decir adiós
4
¿Cómo funciona el proceso de recapitulación?
Integridad energética
Intercambio antienergético
Daño energético
Cambio de conducta
Daño actual
Responsabilidad
Marcando la diferencia
Actos deliberados
5
¿Quiénes deben hacer la recapitulación?
Sugerencias y precauciones para casos especiales
Niños
Adolescentes
"Tonales" saludables
Pacientes mentales
Drogadictos
La marihuana.
El tabaco
El caso de Sonia

SEGUNDA PARTE
LAS TECNICAS: EL MODO DE REALIZAR LA RECAPITULACIÓN
6
La técnica AVP de los diez pasos para la práctica de la recapitulación
7
Paso 1: La lista

2
Preparación de la lista
La importancia de la lista
Ejercicios con la lista
Consejos y advertencias
8
Paso 2: La caja de recapitulación
¿Qué pasa con los temores?
El proceso de construcción
Cómo utilizar la caja
Consejos y advertencias
9
Pasos 3 a 8: Dentro de la caja
Paso 3: Comienzo del ejercicio respiratorio
Paso 4: Visualización del evento
Paso 5: Reviviendo el evento
Paso 6: Restauración energética
Paso 7: Toma de decisiones
Paso 8: Soñando no-haceres
10
Pasos 9 y 10: Viviendo a propósito
Paso 9: Llevando a cabo los no-haceres de la recapitulación
Paso 10: Continuidad
11
Métodos adicionales
Ejercicios preparatorios
Ejercicio físico normal
Ritual con fotos
Ejercicios con fuego
El ritual de la quema de la caja
Actividades para equilibrar los efectos de la recapitulación
Técnica de recapitulación para acontecimientos aislados
Técnicas respiratorias
12
Diseñando tu propio programa de recapitulación
Lugar y hora
Cronología de las sesiones de recapitulación
Organización de la lista
Consejos y advertencias finales
Mi último comentario

3
APÉNDICE A
Tabla de ejemplos
APÉNDICE B
Oportunidades para hacer juntos el viaje los talleres AVP
ACERCA DE LOS ANTECEDENTES DE ESTA OBRA
ACERCA DEL AUTOR

PREFACIO.
Se ha dicho que todos los seres humanos, al momento de morir,
disponemos de un momento para ver pasar toda nuestra vida frente a
nuestros ojos y revivir los acontecimientos importantes de nuestra vida;
que ese momento final se expande de tal forma, que nos permite hacer
una recapitulación y encontrarnos en paz respecto a todo lo que hemos
vivido.
Se ha dicho que, debido a la magia de ese revivir final, somos capaces de
ponerlo todo en equilibrio y recuperar la belleza que se esconde en los
sucesos más sencillos: la tierna flor que abre sus pétalos al sol del
amanecer o el olor fresco de la tierra después de que ha llovido. La
calidez del ser amado que duerme a nuestro lado o el brillo en los ojos de
nuestros niños, cuando descubren con asombro los extraordinarios
componentes del mundo. El poder sanador de un abrazo que se da en un
momento de pesar o el inefable misterio de una noche estrellada. La risa
de los que amamos o el estremecimiento de nuestro primer beso de
amor. La magia silenciosa de la lluvia que se contempla a través de la
ventana o la contemplación del fuego en la chimenea. El caer de las hojas
del árbol, por un instante vivas y danzantes, bajo el hechizo del viento
del otoño. En suma: la extraordinaria magia que se esconde detrás de las
cosas ordinarias.
En ese preciso instante, a las puertas de la muerte, descubrimos que en
realidad estábamos ya muertos desde hacía mucho tiempo y sólo allí, en
ese momento final, despertamos del todo y recuperamos la emoción y
sobrecogedora comprensión del milagro que significa estar vivos.
Y entonces morirnos.
Es una pena que la última recapitulación nos abra los ojos de la
conciencia total —cerrados hasta entonces—, y el milagro de la vida nos
sea finalmente revelado sólo para desvanecernos en el siguiente
instante.
Pero, ¿tiene que ser necesariamente así? ¿Esa es nuestra única
posibilidad? ¿Sería posible, de algún modo, recuperar esa conciencia de
la magia y el gozo de estar vivos, no para morir sino para vivir? ¿Para
verdaderamente vivir?
La respuesta es sí, sí existe otra posibilidad. Podemos realizar a
propósito el sanador viaje de la recapitulación y recuperar el poder y el
gozo que alguna vez tuvimos, por el solo hecho de haber recibido el
milagro de la vida.
Este libro trata del proceso de recuperación de la pasión por la vida.
Trata de las técnicas, métodos y resultados que dicho proceso entraña.
Es una puerta abierta a esa búsqueda. Trata de ti y de tu vida. Si sientes
la llamada... bienvenido al viaje.
4
RECONOCIMIENTOS.
Mucha gente ha contribuido a la existencia de este libro y me gustaría
expresar mi gratitud a todas ellas.
Gracias a toda la gente —instructores y participantes— que ha asistido a
nuestros talleres sobre recapitulación desde 1984 hasta nuestros días.
Gracias a Manolo Cetina por su compañerismo y alto valor de su visión y
su trabajo, los cuales han contribuido en gran medida a hacer posible
esta obra.
Gracias a Armando Cruz y al resto del equipo AVP, tanto en México como
en el extranjero, por su apoyo, creatividad y coraje para seguir luchando
con el espíritu propio de los nuevos guerreros toltecas.
Mi especial y sincero agradecimiento a Jody Winters por su destacada
participación en las pruebas, critica y comentario de esta obra; pero
sobre todo por el calor que me dio su cariño y su amistad durante los
difíciles días en los que fueron escritas estas páginas.
Gracias a todos los seres humanos indígenas y no indígenas; a los
animales, árboles, planetas y estrellas que constituyen mi familia
espiritual, ya que todos ellos me dieron la oportunidad de aprender que
el camino del guerrero carece de sentido y no va a ninguna parte si no
está nutrido por la inefable fuerza del amor.

INTRODUCCIÓN.
Este libro forma parte de un informe mío que recoge veinte años de
investigación en el ámbito del conocimiento indígena y chamanismo. La
recapitulación, por su parte, es una eficaz técnica desarrollada en el
campo de lo que yo llamo tecnología chamánica.
Toda vez que el término chamanismo ha traspasado sus límites originales
entre los pueblos indígenas de Siberia y es muy utilizado en nuestros
días por los miembros de las modernas sociedades urbanas, se hace
necesario explicar brevemente cuál es el concepto que yo tengo de dicho
término y cómo lo utilizo.
Desde una óptica superficial, el chamán es una persona que tiene
conocimientos y poderes para manejar fuerzas sobrenaturales casi
siempre con la intención de sanar. Estas fuerzas sobrenaturales pueden
ser espíritus, dioses, entes, energías o el mismo Dios.
A lo largo de los últimos veinte años, el chamanismo ha pasado de ser un
tema que sólo interesaba a antropólogos dedicados a la investigación
cultural, para convertirse en materia atractiva para toda clase de gente
no especializada aunque interesada en la sanación y en el
perfeccionamiento espiritual.
En un principio, nuestro interés por el chamanismo no iba más allá del
deseo anecdótico de conocer a un “verdadero chamán” —hombre o mujer
— para ser sanados o bendecidos por sus poderes sobrenaturales. Con el
paso de los años, nuestro interés en el chamanismo cambio. Ahora lo que
pretendemos es ser chamanes para sanar a nuestros semejantes y al
mundo en general. Esto ha hecho que hayan proliferado libros, talleres y
seminarios cuyo tema de fondo es el chamanismo. Mucha gente lee estos
libros y asiste a los seminarios con la ilusión de adquirir poderes,
convertirse en un chaman, y hacer realidad la eterna aspiración de dejar
de ser un don nadie para transformarse en alguien importante. Esta

5
ilusión es un ejemplo más de lo que estamos dispuestos a hacer debido a
la falta de sentido de nuestras vidas.
Resulta interesante destacar que para el hombre moderno la noción de
chamanismo está asociada a la idea de poder; esto es, poder para sanar,
poder para cambiar el curso de la vida, poder para invocar la lluvia o la
buena suerte, influir en los demás o cualquier otra clase de poder. Mi
experiencia con algunos pueblos indígenas de México, a los que llamo
toltecas sobrevivientes, me ha mostrado una perspectiva muy diferente.
Para ellos el chamanismo está más relacionado con la noción de servicio
que con la idea de poder.
Los chamanes de carne y hueso que he llegado a conocer poseían como
característica principal la voluntad de servicio hacia sus propias
comunidades. Lo que estos hombres y mujeres tienen de extraordinario
no es tanto la dimensión de su poder, como la fortaleza de su vocación
para servir a los demás sin pedir nada a cambio. No suelen cobrar por su
trabajo. Dado que no reciben ingresos por sus actividades como
chamanes, son los más pobres entre los pobres; ya que, además de
trabajar duro como los que más en su faceta de campesinos, tienen que
dedicar una considerable cantidad de tiempo a trabajar al servicio de sus
comunidades.
Debido a la extrema generosidad y nobleza de espíritu de los chamanes
de las comunidades indígenas, he sido siempre reacio a aceptar el modo
en que el vocablo chamanismo es utilizado en el mundo moderno, en
donde es práctica común el uso superficial de este término. En los
tiempos que corren, no es raro encontrar personas que después de haber
leído un poco sobre el conocimiento indígena o asistido a algunos
talleres sobre chamanismo, se presenten a sí mismas como chamanes
para vender una imagen que pueda ser admirada por los demás.
En mi trabajo de tantos años recorriendo el mundo, dando conferencias o
dirigiendo seminarios, muchas personas (organizadores de talleres,
entrevistadores de los medios de comunicación, etcétera) no dudan en
asignarme el titulo de chamán. Nunca he aceptado y siempre lo he
desmentido; y lo he hecho porque conozco a los auténticos chamanes y
me consta su entrega de por vida para ser reflejo del gran espíritu, sin el
menor atisbo de importancia personal en su tarea. Por eso no me
atrevería a ponerme a la misma altura de esos hombres y mujeres de
pies descalzos. Es posible que por no querer participar en el juego de los
disfraces al no presentarme como chamán o nagual, mi audiencia no sea
tan grande ni mis seminarios tan numerosos, pero prefiero un éxito
modesto con paz en mi conciencia que una gran popularidad construida
con mentiras.
En mi opinión, lo que la mayoría de las veces esconde la compulsiva
necesidad de ostentar títulos no es otra cosa que esa obsesión del ego
que se llama importancia personal. La necesidad de presentarse ante los
demás como el "único" o el "escogido" ha hecho mucho daño tanto a los
"iluminados" de turno como a sus seguidores. Sé que los títulos son
convenientes para la mercadotecnia y para acrecentar las ganancias,
pero para mí tiene mucho más valor la libertad. Al final, todos moriremos
como hemos vivido; y a la muerte, queridos amigos, no le causa
impresión nuestros títulos.
Los chamanes de la vida real no se parecen a los perfectos maestros
indígenas de los libros. Sus cuerpos sangran, sus corazones sufren, sus
hijos enferman y sus almas lloran y ríen. En la realidad, los chamanes
indígenas se enfrentan a la violencia de una época en la que el mundo
está siendo devorado por la ilimitada codicia del hombre blanco. Y ellos
oponen resistencia. Luchan por sobrevivir y para mantener viva su

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tradición espiritual; y no lo hacen sólo para ellos mismos o para sus
hijos. Lo hacen por el mundo entero y todo lo que en él vive, tú y yo
incluidos.
Lo que los hace tan valiosos para la humanidad es el hecho de que son
capaces de elevarse por encima de la miseria existencial y soledad —que
son parte de la condición humana—, para alcanzar y fundirse con la
fuerza innombrable que sostiene al universo: el Gran Espíritu. Y lo más
extraordinario es que están llevando a cabo este milagro de recobrar
nuestra unidad perdida al mismo tiempo que luchan contra la extrema
pobreza. Son seres humanos, como tú y como yo, que se enfrentan al
mundo material y luchan contra él también, al igual que hacemos tú y yo.
Pero ellos, por su parte, son capaces de elevarse por encima del dolor y
la confusión del mundo material para alcanzar el Espíritu y volverse uno
con Dios. Y la buena noticia es que lo que ellos pueden, nosotros lo
podemos también. Ellos nos señalan el camino, pero la responsabilidad
de realizar el milagro en nuestra propia vida recae en nosotros.
Mis experiencias con el chamanismo me dicen que la tarea del chamán no
tiene nada que ver con la consecución de metas personales. Los
chamanes no hacen lo que hacen para beneficio personal. Participan,
junto con su comunidad, en la tarea de rememorar y de mantener activos
los medios que les permitan volver al Espíritu y vivir en armonía con él.
Esos conjuntos de procedimientos reciben el nombre de tradición, la cual
no constituye un grupo de creencias sino un grupo de prácticas.
Dejemos ahora de ver al chamán como persona y consideremos la
experiencia chamánica como una posibilidad para todo el mundo. Así
como el chamán es una persona determinada que representa un papel
específico a la hora mágica de los rituales y de las ceremonias, la
experiencia chamánica es vivida y compartida por todas las personas que
intervienen en el acto. En este sentido, la experiencia chamánica es
tanto individual como colectiva y, por ello, está abierta a todos los
miembros del grupo mientras éstos sigan los procedimientos adecuados.
El objetivo de la experiencia chamánica es devolver a los participantes a
la unidad perdida con la fuerza insondable que mueve el universo. Los
polos opuestos —lo sagrado y lo mundano, el espíritu y la materia, el
"yo" y "lo que está fuera"— se unen y se unifican durante la experiencia
chamánica. Nuestros dos lados, el tonal y el nagual, se aglutinan de
nuevo y experimentamos la unidad de nuestra naturaleza como seres
dobles.
La recuperación de esa unidad es la promesa secreta en el símbolo
tolteca de la serpiente emplumada, Quetzalcóatl. La serpiente
representa lo que se arrastra, lo tonal, el mundo material. El águila
representa lo que vuela, lo nagual, el Espíritu. Pero a diferencia del
símbolo azteca en el que el águila está devorando a la serpiente, (1) el
símbolo de Quetzalcóatl muestra cómo el águila y la serpiente se
convierten en una sola unidad: la serpiente emplumada, la unidad del
espíritu y la materia, el equilibrio entre lo tonal y lo nagual.
La experiencia chamánica es importante para nosotros, miembros de
sociedades urbanas modernas, no sólo porque el hecho de convertirnos
en chamanes nos resulte más o menos emocionante o divertido, sino por
algo más. La experiencia chamánica es de capital importancia; y esto se
debe a que nuestra carencia de medios apropiados para reconectarnos
con el Espíritu nos está causando un continuo proceso de
autodestrucción, como individuos y como especie. De aquí que mi trabajo
en todos estos años haya sido intentar crear un puente entre nuestras
sociedades modernas y las experiencias chamánicas conservadas vivas
entre los pueblos indígenas. Estoy convencido de que la mayor calamidad

7
de nuestro tiempo es la falta de experiencias en las que podamos
recordar y vivir de nuevo nuestra conciencia oculta (el otro yo) y la
sagrada conexión que tenemos con todo lo que nos rodea.

(1) El símbolo azteca puede verse en el escudo de la bandera


mexicana y muestra a un águila devorando a una serpiente sobre
una tuna o nopal con frutos. La civilización azteca abarca sólo
doscientos años de historia mexicana; desde 1325, cuando los
aztecas fundaron su capital Tenochtitlan (ahora Ciudad de
México), hasta 1521, cuando los españoles comenzaron la
destrucción de su mundo.

Necesitamos prácticas chamánicas que sean adecuadas para nuestra


época y para nuestra sociedad. No basta con que sólo intentemos imitar
los rituales y los procedimientos de los pueblos indígenas. El
chamanismo y la tradición implican una serie de prácticas y técnicas
destinadas a manipular y a aumentar nuestra conciencia. Pero la
expresión concreta de estas tecnologías está, y debe siempre estar,
relacionada con las características específicas de la gente que va a
utilizarlas en una determinada época y lugar. Esto significa que si bien
las prácticas chamánicas de los pueblos indígenas deben estar
relacionadas con las peculiaridades de su modo de vida de campesinos
que viven en estrecho contacto con la naturaleza, nuestras prácticas
tienen que estar relacionadas con la clase de mundo y vida que tenemos
en las ciudades modernas.
Nuestros esfuerzos dentro del AVP, la Nueva Toltequidad, (2) han sido
dirigidos a desarrollar métodos y procedimientos para los integrantes del
mundo moderno de forma que pudiesen consumar de por si el salto
chamánico hacia el otro lado de la conciencia y hacia el otro lado de la
realidad. La razón de este viaje a través de la experiencia chamánica es
que no puede haber salud auténtica si no estamos completos. Es sólo
mediante la recuperación e integración de las experiencias que nos
corresponden como seres dobles como podemos alcanzar lo que
constituyen nuestros derechos naturales: el poder, la salud y la libertad.
En lo que yo llamo tecnología chamánica quedan reflejados los
resultados de nuestros esfuerzos de investigación y desarrollo de las
modernas expresiones de la experiencia chamánica. El camino tolteca de
la recapitulación introduce, como el título indica, la práctica de la
recapitulación; practica que considero uno de los más firmes y decisivos
pasos hacia la culminación de un proceso serio de sanación y
autoliberación.

(2)Existe una breve explicación de la organización AVP en la página


41 del capítulo 1. Si desea tener una información más completa sobre
los talleres, debe consultar el apéndice B.

El uso del término tolteca y las rasas indígenas de la


recapitulación.
Se ha abusado tanto y de tantas formas del vocablo tolteca que es
conveniente que hagamos unos comentarios clarificadores.
Como mexicano y miembro de una tradición cuyas raíces proceden del
antiguo pueblo tolteca (un histórico grupo étnico asentado en México),
he sido muy sensible a los usos extraños que se han hecho de este
8
nombre; y así he comprobado con sorpresa cómo se aplicaba este
término a gente supuestamente precedente de otros planetas, de la
Atlántida o de otras dimensiones. Tales teorías constituyen una
deformación y falta de respeto respecto de la existencia histórica de los
antiguos toltecas y de la actual presencia de pueblos indígenas que
mantienen vivas las tradiciones ancestrales toltecas.
Puedo comprender la buena intención de la gente que utiliza la palabra
tolteca para referirse a una persona de conocimiento; pero al mismo
tiempo, considero muy importante dar a conocer y respetar la existencia
de los auténticos toltecas, tanto históricos como sobrevivientes, no
creando confusión en torno a la identidad de este grupo. El respeto hacia
una cultura que ha servido a la humanidad preservando y compartiendo
su tecnología sagrada para el acrecentamiento de la conciencia también
debe demostrarse evitando la falsa representación de su identidad
histórica y cultural. Esta falsa representación se puede observar, por
ejemplo, en algunos libros de espiritualidad en los que los toltecas
aparecen erróneamente caracterizados por la imaginación y las
expectativas de sus autores.
Me doy cuenta que en general la intención de los autores de estos libros
tiene sin duda alguna su lado positivo; en efecto, por el simple hecho de
escribir libros sobre indígenas conectados con la tradición tolteca, están
canalizando la atención hacia esta gente y promocionando su respeto y
aprecio. No obstante, también hay que decir que estos libros pueden
estar contribuyendo a crear un concepto distorsionado de esta gente al
atribuirle una voz, un conocimiento y una visión del mundo que no se
corresponden con las que realmente les son propias.
Debido a esto, me interesa mucho aclarar que las técnicas de
recapitulación que se presentan en este libro están inspiradas en las
antiguas prácticas toltecas, incluyendo algunas que todavía son
efectuadas por ciertos pueblos de México como, por ejemplo, los
wirrarika. Sin embargo, con base en la información de que dispongo
hasta el momento, estas técnicas no fueron ejecutadas en la forma que
presento en este libro por los antiguos toltecas ni tampoco por los
toltecas sobrevivientes.
Se pueden encontrar vestigios de la práctica de la recapitulación entre
los toltecas del pasado, así como entre otros antiguos grupos indígenas.
Alonso de Molina, (3) fraile católico del siglo XVI, tradujo del náhuatl (la
lengua de los toltecas, de los aztecas y de muchos otros grupos
indígenas de México) el vocablo tlacentlalia como “la acción de recoger o
ayuntar los pecados trayéndolos a la memoria". Está claro que este
religioso desconocía el proceso energético y sanador de la
recapitulación, ya que relaciona este mismo proceso con el concepto de
pecado. El concepto teochihua, que de Molina traduce como "desatar de
los pecados", nosotros hoy en día podemos entender como catarsis
curativa.
Esta clase de práctica es propia del actual pueblo wirrarika, en cuyo
ritual aparece el acto de contarle al Abuelo Fuego la historia de sus
vidas, así como todo aquello que tenga la consideración de pecado o que
implique dolor emocional. Esta práctica entraña un intercambio
energético que va más allá de la comunicación verbal y que acontece
durante sus peregrinaciones sagradas, durante los momentos de
intimidad con el fuego en el kalihuey o centro ceremonial de la
comunidad, o en cualquier otro lugar donde arda un fuego ritual.
Estas prácticas indígenas del pasado y del presente constituyen las
bases de las técnicas que tanto yo como mi equipo hemos desarrollado
en casi veinte años de investigación. (4) Nuestras técnicas son una

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moderna expresión de estas antiguas prácticas de autosanación. Es
decir, que deben considerarse como expresiones modernas o
actualizadas de las antiguas técnicas toltecas.

(3)Fray Alonso de Molina. Vocabulario en lengua castellana y


mexicana, edición facsimilar, Madrid, 1944.
(4)La influencia ejercida por parte de las ideas de Carlos Castaneda
requiere un comentario aparte; comentario que se puede encontrar al
final de esta obra en el apartado “Acerca de las fuentes de este
trabajo".

Para aclarar esto completamente, podemos distinguir diferentes clases


de toltecas:
• Los toltecas históricos. Estos toltecas son la población de
Teotihuacán que habitó en el centro de México entre el siglo l y el
IV. Constituyen la base cultural del México profundo y su expansión-
fusión con los mayas dio como resultado lo que podemos considerar
como la cultura Maya-Tolteca. La influencia espiritual de este grupo
sobre otros muchos pueblos autóctonos del pasado fue la más
destacada en el mundo indígena mexicano de la era prehispánica.
• Los toltecas étnicos. Habitaron la región del estado de Hidalgo en
México entre los siglos VII y XII. Tuvieron como líder espiritual a Ce-
Akatl Topiltzin Quetzalcoátl (952-999 d.c.). A pesar de las historias
oscuras y sangrientas que los conquistadores europeos crearon en
torno a los toltecas, este grupo (junto con su antecedente
teotihuacano) fue el representante del más alto nivel espiritual,
cultural y tecnológico de la época. La orientación militarista de los
aztecas e incluso los controversiales y numéricamente exagerados
sacrificios humanos fueron una corrupción del ideal tolteca.
Actualmente se puede detectar sin duda alguna la presencia en el
territorio mexicano de pueblos indígenas que son herederos
espirituales de estos antiguos toltecas.
• Los toltecas sobrevivientes. Pueblos indígenas que han mantenido
viva la tradición de los antiguos toltecas y con los cuales, tal como
narro en Toltecas del nuevo milenio, he estado vinculado.

• Los nuevos toltecas. Esta categoría califica a las personas,


indígenas o no, que actualmente se empeñan en mantener viva la
tradición tolteca en cualquier parte del mundo. Los nuevos toltecas
están comprometidos en crear un nuevo camino, basándose en las
herencias tanto de los toltecas antiguos como de los sobrevivientes;
y para ello están creando una serie de procedimientos específicos
adecuados a las necesidades de nuestras modernas sociedades
urbanas. (5)

(5)Podría ocasionalmente considerarse un grupo más entre los tipos


de toltecas. El que yo llamo El Linaje de California (EU). Se inicia a
finales de los años sesenta y se refiere a Carlos Castaneda y toda la
cauda de autores que después de él han escrito libros basándose en
la visión y terminología del llamado padre del new age y que tienen
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poca o —casi siempre— nula conexión con las comunidades indígenas
de ascendencia tolteca o con la investigación histórica de los
antiguos toltecas. La única razón para incluirlos en este listado de
tipos de Tolteca sería la amplía difusión que han tenido en la época
actual y su uso persistente (iniciado por Castaneda) del término
tolteca para referirse a la matriz de su conocimiento. Y es que las
palabras, aparte de su etimología y raíces lingüísticas e históricas
obtienen su significado por el uso que de ellas se hace socialmente.
Así, desde este punto de vista, dada su actual proliferación, puede
considerarse come valida —aunque discutible— la denominación
genérica de tolteca para la temática sobre la que tales autores
escriben.

ESTRUCTURA DEL LIBRO.

Este libro es eminentemente práctico y presenta los resultados de una


larga investigación sobre un método de autosanación del cuerpo
energético; método que puede producir beneficios y cambios sustanciales
en la vida de las personas que lo practiquen.
La obra consta de dos partes: la primera dedicada a la teoría y la segunda
a la práctica; siendo esta última la parte más extensa. Puesto que
básicamente soy un hombre más dado a la acción que a las
consideraciones teóricas, comprendo perfectamente las motivaciones de
algunos lectores para saltarse la primera parte e irse directamente a los
ejercicios; en especial las de aquellos que estén ya familiarizados de un
modo u otro con el tema de la recapitulación. Sin embargo, no puedo
hacer aquí la misma sugerencia que hice en mi libro Las enseñanzas de
don Carlos, donde decía a mis lectores que no había inconveniente alguno
en que se saltasen determinados capítulos y se dedicasen inmediatamente
a la lectura y práctica de aquellas técnicas que fuesen más atractivas para
ellos. En este libro, por el contrario, les recomiendo que no se salten
ningún capitulo y que los lean todos en el orden que se presentan; y ello
porque la comprensión de cada paso esta íntimamente vinculada a la
comprensión de los restantes.
La razón está en que este libro trata fundamentalmente de un solo gran
ámbito de conocimiento (la recapitulación) y de todas las técnicas con él
relacionadas.
La primera parte tiene dos objetivos principales:
1. Explicar qué es la recapitulación, por qué es una práctica tan
beneficiosa, y qué es lo que podemos obtener de ella.
2. Proporcionar ese sentido general de comprensión y
compromiso que es requisito previo e imprescindible para la
práctica del proceso de recapitulación.
Incluso aunque estés ya deseando realizar la recapitulación, necesitarás la
información que se proporciona en la primera parte para proveer el marco
de entendimiento para las experiencias prácticas. Esto ayudará a evitar
confusiones en ciertos momentos del proceso. Además, en esta primera
parte conocerás los testimonios, opiniones y resultados de muchas de las
personas que han practicado la recapitulación durante los años que ha
durado nuestra investigación.

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Al final de esta primera parte incluyo también algunos comentarios
preventivos sobre aquellos casos excepcionales en los que no es
recomendable la recapitulación.
La segunda parte está fundamentalmente constituida por las instrucciones
necesarias para practicar, como es debido, la recapitulación y todas sus
técnicas auxiliares. En esta parte figura como pieza principal de la obra
“la técnica AVP de diez pasos para la práctica de la recapitulación”.
Cerrando la segunda parte hay un capitulo complementario que contiene
lo siguiente:
• Técnicas especiales para recapitular acontecimientos aislados, sin
utilizar la caja de recapitulación, a diferencia de la técnica general,
donde se trata de recapitular toda nuestra vida.
• El conjunto completo de técnicas especiales de respiración que se
utilizan durante los ejercicios de recapitulación.
• Practicas adicionales con vistas a equilibrar su vida después de los
cambios que en ella ha introducido la recapitulación. En este
apartado tendrán cabida los ejercicios de campo en la naturaleza, el
ahorro de energía, el cultivo del bienestar, entre otros.
• Información sobre las actividades y talleres de AVP en todo el
mundo.
Ahora ya tienes una idea de cuál será el itinerario. ¡Disfruta pues del
viaje!

PRIMERA PARTE
EL QUÉ, EL PORQUÉ Y EL CÓMO DE LA RECAPITULACIÓN.

1
CONCEPTOS PRELIMINARES E INTRODUCCIÓN A LA
RECAPITULACIÓN.

El concepto de recapitulación.

Con palabras sencillas podemos decir que la recapitulación es un método


de autosanación consistente en revivir los acontecimientos de nuestro
pasado de tal forma que podamos reparar el daño que en nuestro propio
ser causaron muchos de ellos.
Este daño se manifiesta por regla general bajo la forma de recurrentes
conflictos emocionales. Asimismo, este daño energético produce una
persistencia de las rutinas de nuestra personalidad que merma nuestra
energía vital. La recapitulación es el remedio para esta enfermedad. Si
atendemos el concepto de energía, se entiende por recapitulación toda
una serie de procedimientos energéticos que reparan el daño que en el
pasado haya podido sufrir nuestro campo energético.
El fin último de la recapitulación es recuperar el estado de integridad que
teníamos en el momento de nuestro nacimiento. Desde un punto de vista
práctico, ello implica la libertad de elegir cómo vamos a ser y cómo vamos
a vivir, dejando así de lado al hecho de estar repitiendo

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interminablemente las agotadoras rutinas internas impuestas por nuestro
pasado.
En mi libro Las Enseñanzas de Don Carlos (6) traté de la recapitulación y
describí su técnica básica. Sin embargo, no hay que olvidar que ya han
transcurrido diez años desde que escribí el primer borrador del libro.
Durante estos diez años han sucedido muchas cosas con respecto a
nuestras investigaciones sobre recapitulación. Existen diferencias
importantes entre el primer diseño de la técnica que hice en mi primer
libro y las técnicas actuales, teniendo ahora el procedimiento un diseño
mucho más perfeccionado. La experiencia de estos diez años trabajando
sobre recapitulación —con sus éxitos y fracasos, aunque siempre
aprendiendo de estos últimos—, nos ha puesto en disposición de presentar
al mundo lo que llamamos “los nuevos descubrimientos en recapitulación”
y la “técnica AVP de diez pasos para la práctica de la recapitulación”.
Todas estas experiencias, todos estos cambios, los extraordinarios
resultados alcanzados en nuestra labor de investigación, y el
convencimiento de que la recapitulación es uno de los métodos más
efectivos y transformadores que el ser humano puede acometer, ha sido lo
que me ha movido a escribir esta obra.
Los orígenes de la recapitulación.
Los orígenes de la recapitulación se pierden en el tiempo. Las leyendas y
los ritos de los pueblos indígenas, descendientes de los antiguos toltecas,
nos hablan acerca de la profundidad y extensión del conocimiento
desarrollado por los primitivos habitantes de Tula y otras poblaciones
toltecas, Aún hoy en día sus descendientes llevan a cabo diversas
prácticas que presentan una notable afinidad con la recapitulación.

(6) Las enseñanzas de don Carlos, Lectorum, México 2000.

Cuando el indígena le cuenta al Abuelo Fuego la historia de su vida, está


practicando una forma sencilla, aunque profunda de recapitulación, y es
que el recuento que hace en voz alta ante el juego ritual no es
simplemente un recuento intelectual de recuerdos ordinarios, sino que
todo un caudal de sentimientos brota a través de sus palabras,
permitiéndole así conectar y revivir la esencia de lo que le entrega —como
ofrenda— al fuego al momento de hablarle. Esto es también una prueba de
que la importancia de las vivencias pasadas como elementos influyentes
en nuestra vida actual ha estado presente desde hace mucho tiempo en la
conciencia humana.
Tanto la psicología como el psicoanálisis ven en la observación del pasado
un medio fundamental para conocer cómo es la persona en la actualidad.
A pesar de las enormes diferencias que existen entre el psicoanálisis y la
recapitulación, es posible apreciar que la conciencia de que pasado es
destino, es una constante en la historia de la humanidad.
La definición que da el Diccionario de la Real Academia Española del verbo
recapitular es la de “Recordar sumaria y ordenadamente lo que por escrito
o de palabra se ha manifestado con extensión”. Como sinónimo aparece el
verbo repetir, el cual nos da una idea clara y simple de lo que son más o
menos las técnicas de recapitulación. Repetir (en el sentido de volver a
vivir) y resumir (en el sentido de hacerlo en un menor tiempo, buscando
la estructura básica), forman realmente parte de los procedimientos que
constituyen la esencia de este libro.

13
El desarrollo de las técnicas de recapitulación.

El trabajar sobre el pasado e incluso la idea de revivir o rememorar el


pasado como una fase del proceso de sanación son aspectos que están
presentes en muchas y variadas prácticas terapéuticas: de la
bioenergética a la hipnosis, desde la terapia corporal hasta el
psicoanálisis ortodoxo, y desde la terapia primal hasta las prácticas
espirituales de diferentes pueblos indígenas. Sin embargo, el término
recapitulación asociado a la práctica sistemática de curarnos nosotros
mismos de los daños sufridos en el pasado, fue introducido por vez
primera en 1982 por Carlos Castaneda en su libro The Eagle's Gift. (7)
En esa obra, Castaneda describe un método muy general de
recapitulación. Aun cuando el tema es atractivo, su planteamiento de la
técnica adolece de ser demasiado general; además, y esto es más
importante para los lectores interesados en la práctica, su planteamiento
no proporciona los elementos necesarios para aplicarla en el contexto de
la vida cotidiana.
La idea de restaurar el cuerpo energético era muy seductora para los
lectores de Castaneda; pero, aunque las prácticas de recapitulación
descritas en su libro eran bastante atrayentes, también eran difíciles de
aplicar debido a la enorme distancia que existía entre el extraño mundo
descrito por el aprendiz de brujo y la vida de los lectores de Castaneda.
Tal como explicaba en mi libro Las enseñanzas de don Carlos, mi
apreciación de los libros de Castaneda, debido a mis contactos con los
pueblos indígenas herederos de la tradición de los antiguos toltecas (8)
difería un poco de la que les dispensaban la mayoría de sus lectores. Mi
participación como miembro practicante de la tradición tolteca me
permitió una comprensión mucho más práctica de estos libros. Al haberme
formado en el encuadre de nimomashtic, (9) que es la regla en la tradición
tolteca, me resultó natural aprender por mí mismo, y llevarlas a la
práctica, las atractivas sugerencias vagamente esbozadas en los libros de
Castaneda.

(7)Carlos Castaneda, The Eagle´s Gift, Pocket Books, Simon and


Schuster, Nueva York, 1982 (Hay versión castellana: El don del
Águila, colección Nagual, Gaia Ediciones, Madrid, 2000).
(8) Véase Toltecas del nuevo milenio de Víctor Sánchez, Lectorum,
México, 1996.
(9)Nimomashtic es un vocablo del náhuatl que significa “enseñarse
uno mismo”. El náhuatl es la lengua que hablaban los toltecas y es
utilizada todavía por muchos pueblos indígenas de México.

De este modo, practicando por mí mismo y posteriormente con los grupos


de crecimiento personal que he coordinado durante más de veinte años,
fui desarrollando las modernas técnicas que constituyen el principal
contenido de este libro. En su forma actual, estas prácticas incorporan
métodos que proceden de los siguientes antecedentes:
• Procedimientos y adaptaciones de procedimientos relacionados con
la recapitulación que aprendí con los indígenas wirrarika, los cuales
hacen el proceso mucho más poderoso.
• Técnicas inspiradas en algunas aportaciones de los primeros libros
de Castaneda.

14
• Prácticas y modificaciones creadas por mí y por mis compañeros de
equipo, a fin de atender a las necesidades que surgían durante la
práctica continua de la recapitulación.

Algunas personas han criticado las técnicas desarrolladas por mí bajo el


argumento de que no son las mismas que las que Castaneda presentaba
en sus libros. Esto es cierto: nuestras técnicas no son las mismas que las
que presentaba Castaneda, de lo cual me congratulo. Mi intención nunca
fue imitar o seguir ciegamente los escritos de Castaneda, sino más bien
desarrollar unos métodos prácticos y eficientes que ayuden a las personas
a conseguir salud, crecimiento personal y libertad. Estos métodos son más
asequibles y prácticos porque están destinados a la gente que vive en
este mundo y no en el denominado "mundo de los brujos".
Las propuestas presentadas en esta obra son el resultado de trece años
de investigación, diseño de métodos, creación de ejercicios, aprender de
los errores, y en la aplicación y comprobación de los resultados en más de
dos mil participantes. Esta investigación fue eminentemente pública y
estuvo abierta a todo aquel que estuviese interesado en participar.
Entre los participantes contamos con psiquiatras, psicólogos y
psicoanalistas, quienes encontraron nuestros métodos muy efectivos para
la transformación y crecimiento personal. Muchos de ellos han
incorporado partes de estos métodos a sus actividades profesionales y las
están aplicando a sus propios pacientes.
Con este trabajo, se están abriendo vías de conexión entre la experiencia
chamánica y los campos de la psicología y otras ciencias de la salud, y el
AVP está contribuyendo activamente a este acercamiento.

AVP: El Arte de Vivir a Propósito.

El “Arte de Vivir a Propósito” o AVP es una organización que ha estado


trabajando durante veinte años para poner al alcance de la sociedad
moderna los tesoros ocultos del conocimiento indígena. Dada su profunda
conexión con los descendientes de los toltecas históricos, el AVP
constituye un ejemplo de la nueva toltequidad. Con este nombre, estamos
asumiendo nuestro papel en la tremenda tarea de rescatar y adaptar el
conocimiento tolteca con el fin de que sea asimilado y utilizado por todos
aquellos que en esta época moderna están en busca de un desarrollo
humano. Tal como expuse en Toltecas del nuevo milenio, opino y creo que
en el mundo indígena —y el mundo de los toltecas sobrevivientes en
particular—pueden encontrarse respuestas a los problemas más
apremiantes de las sociedades modernas.
Por último, tenemos que decir que la razón fundamental para ofrecer esta
obra al mundo es que hemos vivido en nuestras vidas y visto en las vidas
de los demás los resultados positivos que se obtienen por la práctica de la
recapitulación. Este libro no se trata de una historia de ficción concebida
en la imaginación de alguien. No es algo que yo haya escuchado o leído, o
algo que alguien más me haya contado. Es algo que nosotros hemos hecho
y cuyos resultados han sido poder, belleza y libertad.
¿Estás listo para unirte a nuestro esfuerzo?

15
2
¿QUÉ ES LA RECAPITULACIÓN?

Definición.

Dar una definición de la recapitulación no es en absoluto difícil. La


cuestión está en que estamos tratando con algo que traspasa los límites
de la mente racional, y las definiciones, por regla general, no pueden
contener algo tan dinámico como es el proceso de recapitulación. Debido a
esto, no es extraño encontrar a lo largo de esta obra muchas definiciones
de recapitulación. Cada una de ellas ayudara a alcanzar un conocimiento
más profundo del proceso.

Fundamentalmente, la recapitulación es lo que nuestro cuerpo energético


realiza a fin de curarse él mismo del daño recibido en el pasado como
consecuencia de la interacción energética negativa.

Para entender esto, es necesario que abramos nuestra visión del mundo al
significado de nuestra existencia en tanto que somos campos de energía,
una visión de nosotros mismos muy distinta a la que se tiene en la vida
diaria. De acuerdo con la mentalidad tolteca, tratar de comprender
nuestra existencia desde el punto de vista de nuestro ego y la mente
racional, da como resultado un confuso ejercicio en el que el conflicto
entre el pensamiento A y el pensamiento B es irresoluble.

El conocimiento tolteca nos ofrece un enfoque mucho más profundo y


práctico de nuestra verdadera naturaleza: somos los hijos del sol, (10) lo
que desde la óptica de la energía significa que somos campos de energía.
De acuerdo con esto, todo lo que le sucede a todos los seres del universo
está relacionado con su nivel de energía y con la clase de interacciones
energéticas que mantengan con los demás seres que les rodean Los
humanos no son la excepción.

El cuerpo energético.

Cuando hablamos del cuerpo energético nos estamos refiriendo a algo que
es diferente al ego. Es diferente, asimismo, a esa percepción de nosotros
mismos como algo que está ubicado dentro de nuestra cabeza. Es incluso
distinto al propio cuerpo físico. El cuerpo energético es más amplio que
nuestro cuerpo físico, lo que quiere decir que contiene partes que
generalmente no vemos; como son, por ejemplo, la energía que rodea al
cuerpo físico, conocida como aura, los sentimientos y el cuerpo de soñar.
En definitiva, es el cuerpo energético el que siente y el que se conecta por

16
sí mismo con lo que hay fuera. Es la contraparte del ego, el cual está
básicamente conectado consigo mismo.
El cuerpo energético es un gran misterio. No es posible determinar dónde
comienza y dónde termina. Podemos vivir parte de sus infinitas
posibilidades, pero nunca llegaremos a agotarlas. El hecho de poseer un
cuerpo energético nos convierte en otro misterio dentro de todo el
misterio que nos rodea. No tenemos fondo.

(10) Véase Toltecas del nuevo milenio.

Para llegar a comprender la recapitulación es necesario que hablemos del


cuerpo energético. El cuerpo energético es el que hace la recapitulación, e
incluye no sólo nuestro cuerpo físico, sino también algo más. Lo
fundamental de todas las interacciones humanas es que constituyen
intercambios de energía; esto es, intercambios positivos, negativos y
neutros, pero intercambios al fin y al cabo.
De estos intercambios se derivan ciertas consecuencias. Lo que ahora
somos es en gran medida el resultado de esas interacciones. Los
intercambios energéticos están impresos en nuestro cuerpo energético; y
por ellos y por sus impresiones energéticas vivimos del modo que vivimos,
vemos el mundo que vemos, y somos lo que somos.
Reconozco que en este punto esta explicación quizá resulte demasiado
abstracta, sobre todo porque no sabemos cómo se mueve la energía y
cómo queda esta afectada por nuestras acciones e interacciones. No
obstante, a medida que avancemos en nuestra exposición, lo abstracto se
transformará en concreto y llegaremos a comprender de qué modo esos
intercambios energéticos, y sus resultados, han sido experimentados y
continuarán siéndolo a lo largo de la vida diaria.
De ahora en adelante, cada vez que yo mencione “el cuerpo” me estaré
refiriendo al cuerpo energético y no al cuerpo físico. Cuando hable del
cuerpo físico lo especificaré de forma expresa añadiendo el calificativo
físico. Una vez aclarado esto, podemos seguir adelante con nuestra
definición de recapitulación.
Recapitulación es el proceso natural de restaurar energéticamente
nuestro cuerpo energético de los daños provenientes del pasado. Es
nuestro cuerpo el que realiza este acto natural. Consiste en recordar
corporalmente y revivir los acontecimientos importantes de nuestra vida a
fin de llevar a cabo un proceso de sanación que nos haga recobrar el
estado de equilibro e integridad energética que temamos al nacer.
Analicemos por partes el contenido de nuestra definición.

El proceso de autosanación natural.

La recapitulación es un proceso natural de restauración energética de


nuestro cuerpo energético. Lo anterior significa que el cuerpo energético
se sana por sí mismo. Me imagino que esto será causa de sorpresa para
mucha gente.
“¿De qué me hablas? ¿De un proceso natural de sanación que mi cuerpo
conoce? ¿Escucho hablar de recapitulación por primera vez y ya me estás
diciendo que sé cómo llevarla a cabo? De verdad que no sé de lo que me
estás hablando.”

17
Puede que parezca extraño, pero lo cierto es que ya sabemos recapitular y
llevar a cabo el proceso de autosanación energética. Aunque para ser más
preciso debería decir que es nuestro cuerpo energético el que sabe
recapitular, lo cual es diferente a decir que nuestro yo personal o mente
racional sepa recapitular.
El problema está en que estamos centrados en nuestro ego la mayor parte
del tiempo y permanecemos, por tanto, alejados de nuestro cuerpo
energético. Esto hace que bloqueemos muchos de nuestros procesos
naturales de autosanación, entre ellos el de la recapitulación.

Ego versus cuerpo energético.

Si permanecemos siempre centrados en el ego, no llegaremos a darnos ni


siquiera cuenta de que somos algo más de lo que somos. En realidad no
somos ese ego. Somos un campo de energía. Mientras que el ego es una
ilusión o más exactamente un hechizo, el cuerpo energético es mucho más
real. En realidad lo que determina nuestro destino es lo que le sucede a
nuestro cuerpo energético, y no todas esas explicaciones que nuestro yo
proporciona sobre sí mismo mediante nuestra mente habladora.
Estar siempre centrados en el ego y pensar que somos ese ego no es algo
que sea concomitante con la existencia humana. Nuestra cultura nos ha
instruido para que creamos que todos los comportamientos, rutinas y
formas repetitivas y reactivas de pensar sobre cualquier asunto —
incluidos nosotros mismos—, forman lo que somos. Pensamos que somos
todo lo que está implicado en el vocablo “yo”. El ego no es más que una
descripción muy detallada de lo que pensamos que somos de acuerdo con
nuestra historia personal. Parece tan real y definitivo porque durante toda
nuestra vida hemos aprendido a vivir como si el ego fuese la cosa más real
del mundo. Siempre actuamos de acuerdo con nuestro ego y, al hacerlo,
reforzamos la percepción de que nuestro ego es real. Si fortalecemos
nuestra convicción de que sólo somos eso, el ego, reforzamos asimismo
nuestra predisposición a actuar de acuerdo con él, entrando así en un
proceso en espiral de carácter indefinido. Y es así como quedamos
atrapados en un círculo vicioso del que no es fácil salir.
Los no-haceres (11) —esto es, las acciones liberadas por el proceso de
recapitulación— rompen ese círculo vicioso. Si se practica los no-haceres
del yo personal, puede demostrarse de forma categórica la irrealidad del
ego. Cuando dejamos de actuar de acuerdo con nuestra historia personal y
los dictados del ego, éste se derrumba, y nos damos perfecta cuenta de
que no somos ese ego. Percibimos por primera vez qué es ser libre.
Estos comentarios sobre el ego son importantes para resaltar el hecho de
que centrarnos en el ego y creer que nuestro yo determina lo que somos
no son las únicas formas que existen de vivir la vida. La humanidad no ha
estado recluida en esa cárcel todo el tiempo. El ego ha sido la maldición
de la sociedad occidental a partir de la época de los griegos; época en que
la razón fue entronizada por creerse que era la mejor herramienta humana
para el progreso y el conocimiento. Diversos pueblos de la antigüedad, así
como muchos pueblos indígenas del presente, optaron por otras formas de
vivir; y por eso tenemos tanto que aprender de ellos. A diferencia de
nosotros, estos pueblos no se han separado del conocimiento silencioso y
del conocimiento del cuerpo energético.

18
(11)En mi libro Las enseñanzas de don Carlos se puede encontrar una
detallada descripción de los no-haceres en el sentido en que utilizo
este concepto.

Nuestra naturaleza dual.

Al negar todo lo que estuviese fuera de los límites de la mente racional,


los humanos del mundo moderno han negado la mitad de su propio ser. El
pueblo indígena tolteca de México no incurrió en ese error. Sabían que
somos seres duales. Conocían la doble naturaleza del mundo. Y por esa
razón llaman al mundo Omeyocan o “lugar de dualidad”. Y por esto
también tienen un nombre para cada uno de los dos lados del mundo; y así
denominan a nuestro lado racional “tonal” y a nuestro lado misterioso
“nagual”, también conocido como el lado del “conocimiento silencioso”.
Tengo que aclarar que no estoy hablando de esos toltecas de ficción que
supuestamente se cree que proceden de la Atlántida o de otra galaxia;
hablo de nuestros bisabuelos, aquéllos que habitaron Tula en el México
central, aquéllos que nos dejaron su arquitectura, su poesía y su tradición
para recordarnos la senda de nuestra verdadera naturaleza.
Esos antiguos toltecas tenían conciencia de nuestra naturaleza dual y
concebían la integración de los dos lados de nuestro ser corno la meta de
la existencia humana. A diferencia de los aztecas, cuya visión militar del
mundo queda plasmada en el escudo de la bandera mexicana en donde se
ve la imagen de un águila devorando una serpiente, los toltecas concebían
los dos lados de la dualidad corno una promesa de integración
representada en el vuelo del Quetzalcóatl, la serpiente emplumada. En la
visión tolteca, el águila no mata a la serpiente. Los dos seres se
convierten en uno mismo y dan lugar al nacimiento de un nuevo ser: la
serpiente emplumada. Ese fue el sueño de los antiguos toltecas y también
lo es de los nuevos toltecas.
Teniendo conciencia de nuestra naturaleza dual, estamos en disposición
de comprender mejor qué es lo que nos ha sucedido como integrantes de
la moderna cultura occidental. No hay duda de que hemos perdido
contacto con nuestro lado mágico, e incluso la conciencia del mismo y, al
olvidar esto, hemos perdido también la fuente de nuestro poder. Sin
darnos siquiera cuenta, hemos abandonado la experiencia de la
autosanación que fue nuestra herencia natural en los tiempos en que la
humanidad no le daba la espalda al conocimiento silencioso. Esto ha
resultado en un acrecentamiento de la enfermedad. Cuanto más medicinas
producimos para beneficio de la industria farmacéutica, más
enfermedades nuevas tenemos. Se nota un acusado debilitamiento de
nuestros mecanismos de autosanación. La capacidad natural de
recapitular y de curarnos nosotros mismos de los daños energéticos del
pasado es uno de los valiosos tesoros que hemos perdido. Esta es la mala
noticia.
La buena noticia es que podemos recuperar deliberadamente esa
capacidad, lo que significa que no todo se ha perdido. Lo que hemos dicho
antes es comprensible, toda vez que nuestro cuerpo energético ya sabe
cómo hacer la recapitulación mientras que nuestra mente racional no.
Puesto que nuestro cuerpo energético es capaz de llevar a cabo el proceso
de autosanación, la posibilidad de sanarnos completamente nosotros
mismos está supeditada a encontrar un modo de volver a la conciencia del
cuerpo energético. Y esto es precisamente lo que conseguimos con los
ejercicios de recapitulación.

19
Ahora que ya sabemos que la recapitulación es un proceso natural de
sanación, concentrémonos en la parte final de nuestra definición.
Consiste en recordar corporalmente y revivir los acontecimientos
importantes de nuestra vida a fin de llevar a cabo un proceso de sanación
que nos haga recobrar el estado de equilibrio e integridad energética que
teníamos al nacer.

Memoria ordinaria y memoria corporal.

El proceso de recapitulación implica la evocación de acontecimientos del


pasado. Pero esta evocación no es el recuerdo normal que todos
realizamos continuamente en nuestra vida diaria. La memoria normal
puede identificarse básicamente con el pensar, mientras que la memoria
corporal está más cercana al sentir. Es un proceso que consiste en revivir
experiencias pasadas y que en cierto modo es como volver atrás para
reparar lo que quedo en mal estado. Esto no significa que vamos a
cambiar el pasado; lo que vamos a cambiar son las consecuencias
resultantes del pasado y la forma en que estas están afectando a nuestra
vida actual. Vamos a cambiar nuestra relación presente con ese pasado.
De hecho la memoria normal y la recapitulación son tan diferentes que
cada una de ellas nos da una información completamente distinta de lo
que ha sido nuestra vida. Esta es una de las razones por las que
denominamos a la evocación obtenida por medio de la recapitulación, “la
memoria del otro yo” o como “el no-hacer de la memoria”.
La memoria ordinaria es un discurso que nos hemos estado diciendo a lo
largo de nuestra vida. Es la interpretación y la explicación que nos hemos
estado dando, tanto a nosotros mismos como a los demás, sobre lo que
nos ha sucedido en la vida. Sin darnos cuenta, estas explicaciones han
estado cambiando continuamente para adaptarse a las necesidades o a la
afirmación de nuestro ego. Y ésa es precisamente la función de nuestra
memoria ordinaria: apoyar y justificar lo que somos en relación con
nuestro ego. Si las evocaciones ordinarias apoyan el ego, las evocaciones
de recapitulación muestran por su parte el cuerpo energético. De hecho,
lo que vemos una y otra vez en nuestros talleres de recapitulación es
gente descubriendo que lo que pensaban que era su pasado no era en
absoluto real. Lo que esta gente solía llamar “mi pasado” no era ni más ni
menos que su propio mito de origen.

Nuestro mito de origen.

El mito de origen del ego (eso que llamamos “yo”) es la historia que
hemos inconscientemente creado para justificar nuestro modo de ser. Y
por ello estamos tan apegados a lo que llamamos nuestro pasado. Aunque
haya sido espantoso, amamos secretamente a nuestro pasado y somos
muy reacios a dejarlo atrás, ya que es lo que sostiene nuestro ego.
Cuando finalmente nos encaramos con nuestro pasado real, podemos
descubrir extremos sorprendentes como, por ejemplo, que nosotros no
fuimos la victima sino el verdugo. O puede ocurrir también que después
de estar toda una vida pretendiendo que nos ha importado alguien o algo,
descubrimos por medio de la recapitulación que no nos ha importado lo

20
más mínimo esa persona o ese algo. Lo contrario también sucede con
mucha frecuencia. Quizá toda la vida hemos estado creyendo que no
queríamos o no nos importaba nuestro padre y en el momento de su
muerte, o por medio de la recapitulación, nos damos cuenta de repente
que en el fondo siempre lo amamos.
Uno de los ejemplos más claros que he visto sobre lo que acabo de afirmar
es el caso de un hombre que luego se convirtió en uno de mis mejores
amigos. Expondré su caso tal como aconteció y lo único que cambiare será
el nombre de mi amigo para preservar su intimidad.
Hace algunos años Juan Carlos comenzó a asistir a mis talleres. Era tímido
y silencioso. Cuando intentaba hablar con los demás, a veces
tartamudeaba. Con el tiempo fue entrando en confianza con sus
compañeros de grupo y llegó un momento en que finalmente les confeso
lo que lo lastimaba.
—Tengo treinta años y nunca he besado a una mujer —dijo—. No sé qué se
siente. A pesar de mi edad nunca he tenido novia Esto es lo que me está
haciendo daño. No quiero estar solo, pero no sé cómo abordar a la gente,
especialmente a las mujeres. Me gustaría ser como los demás hombres —
continuó--, pero para mi desgracia no sé cómo conseguirlo.
Sus palabras impresionaron a todos los presentes: sobre todo porque Juan
Carlos era una persona completamente normal. Era un hombre joven, más
bien esbelto; no era algún tipo de monstruo ni cosa que se le pareciera.
Tenía una profesión y buenos ingresos. ¿Por qué estaba entonces hundido
en ese profundo agujero?
—Pero ¿cómo es posible? ¿Qué te sucedió para encontrarte en una
situación como ésta? —preguntaron algunos de sus compañeros.
Entonces Juan Carlos les contó la historia de su vida.
Había sido un niño triste porque su padre nunca quiso jugar con el. Para
agravar más las cosas, los otros niños de la vecindad lo rechazaban
porque lo veían raro, así que tampoco tenía oportunidad de jugar con
ellos. ¿Qué puede haber más triste que un niño que no juega?
—Creo que fue esto lo que ha hecho de mi un hombre triste y solitario —
dijo Juan Carlos—. Si mi padre no quería jugar conmigo. ¿Que podría yo
esperar de las otras personas?

Nadie de los reunidos dijo una sola palabra; todo el mundo pudo sentir lo
que él sentía. Tenía toda la razón del mundo para estar mal. Después de
escuchar sus descorazonadoras experiencias, todos entendimos su
situación y comportamiento.
Juan Carlos continuó su formación en el taller y así llegó a la parte que
trataba de la recapitulación. Asistía, junto con otros cincuenta y seis
participantes, a nuestro taller intensivo de quince noches de
recapitulación. En este taller los asistentes, durante dos semanas, pasan
toda la noche en el interior de una caja para realizar de este modo la
recapitulación. Después de la primera semana, las noches fueron
especialmente agitadas. Se oían ruidos procedentes de las cajas y se
percibía cómo la gente se movía dentro de ellas; en el ambiente se
entremezclaban sonidos de voces, gritos, risas y cánticos. Los
participantes estaban reviviendo sus experiencias pasadas con toda
intensidad. De pronto, de la caja de Juan Carlos salían fuertes gritos. No
sabíamos lo que pasaba; pero, de lo que si podíamos percatarnos es de
que, fuese lo que fuese, era algo muy intenso.

21
Más tarde, a eso de las tres de la madrugada, Juan Carlos salió de su caja
llorando y riéndose al mismo tiempo. Su comportamiento era tan extraño
que incluso llegó a preocuparme su estado. Entonces me di cuenta de que
gritaba de felicidad.
—¡Era mentira! ¡Era mentira! —gritaba Juan Carlos.
—Juan Carlos. ¿Qué es lo que era mentira? ¿De qué estás hablando? —le
pregunté.
—¡Mi vida! ¡Mi vida era una mentira! siguió repitiendo—. ¡No era cierto!
¡No era verdad que mi padre no jugara nunca conmigo!
Mientras decía esto, Juan Carlos reía y lloraba al mismo tiempo en un
estado de agitación interna que no podía controlar.
—¡He podido recordar a mi padre jugando conmigo! Es verdad que era un
hombre preocupado y muy estricto, la verdad es que a veces me trataba
con cariño e ¡incluso llegamos a jugar juntos! ¡Pude recordar mi risa de
niño! No era verdad que nunca jugara con otros niños. Me han llegado
recuerdos de cómo en ocasiones me divertía con ellos. ¡Todo era mentira!
¿Por qué perdí entonces mi alegría? Nada era verdad ¡Soy un hombre
normal! ¿Cómo he podido olvidar todo esto? ¿Cómo he podido? —se
preguntaba asombrado nuestro amigo.
Juan Carlos derramaba lágrimas de felicidad por haber recuperado su
alegría y el cariño de su padre. La historia del niño triste que luego se
convirtió en un hombre triste era sólo una mentira que su ego utilizaba
para evitar el riesgo de un cambio.
Aunque fue una noche feliz para Juan Carlos y para todos los que tuvimos
la suerte de compartir con él su momento de ver la realidad, lo cierto es
que la historia no terminó aquí. No hacia ni un mes que había terminado
sus actividades en el taller de recapitulación cuando Juan Carlos había ya
solucionado su problema de no haber besado nunca a una mujer. En
realidad hizo algo más que eso... En unos pocos meses consiguió tener
tanta aceptación con las mujeres que llegó un momento en que tuve que
prevenirlo:
—¡Tranquilo, hombre, tranquilo! ¡No se supone que tengas que tomar todo
lo que encuentres!
El caso de Juan Carlos es un ejemplo típico de cómo estamos atados a un
pasado que, la mayoría de las veces, es sólo una ficción que nos hemos
inventado para justificar nuestro temor al cambio o nuestra negligencia
para provocarlo; aunque también es un ejemplo de lo sanadora y
trascendente que es la recapitulación para nuestra vida.
Tal como hemos visto, la memoria ordinaria no nos proporciona una
información realista de lo que ha sido nuestra vida. Y esto se debe a que
se trata de la historia del ego. La verdadera historia de lo que somos es la
que proviene del cuerpo energético. Cuando el cuerpo energético narra su
historia, lo normal es que nos diga de algo que difiere mucho de la versión
del ego; esto pasa porque dicha historia no está basada en la
interpretación del ego de lo que es agradable y desagradable, sino que
está fundamentada en lo que nosotros mismos y los demás le hacemos a
nuestro cuerpo energético, así como en sus subsiguientes consecuencias,
ya sean beneficiosas o dañinas. Esta historia, pese al hecho de que
determina toda nuestra vida, es a menudo olvidada y borrada de nuestra
memoria, lo cual hace que nos cueste algún esfuerzo recobrarla.
Lo importante de esto es que mediante el acto de recordar, nuestro
cuerpo energético es capaz de devolvernos la conciencia del
acontecimiento; esto hace que dispongamos de una segunda oportunidad

22
para hacerle frente a la situación de una manera diferente. Más adelante
explicaremos detalladamente este proceso.
Habida cuenta de que la recapitulación es un acto natural, una vez que
coloquemos nuestro cuerpo en una especifica situación o circunstancia,
éste debería tomar el control y realizar la recapitulación por sí mismo.
Pero, por desgracia, no es esto lo que normalmente sucede. Veamos por
qué.
En la vida diaria nuestro cuerpo no desarrolla la recapitulación por sí
mismo, lo cual nos priva de sanar y restaurar nuestro cuerpo energético
de forma natural. Esto pasa porque nuestra propensión a proteger el ego
y sus exigencias bloquea el proceso natural de autosanación.

Los agujeros negros del cuerpo energético.

Si nos hacemos un rasguño en el dedo y éste sangra, el cuerpo físico


reaccionará inmediatamente y pondrá en marcha un procedimiento de
autosanación que haga que la herida cicatrice con rapidez. Incluso en
heridas más graves, nuestro cuerpo hace siempre todo lo posible para
sanarse a sí mismo. Pero ¿qué sucedería si nosotros no parásemos de
infectar la herida una y otra vez? Pues que la herida no se cerraría y se
convertiría con el tiempo en un problema mayor para nuestra salud.
Y esto es exactamente lo que nosotros hacemos con los daños infligidos
en el cuerpo energético. En efecto, debido a nuestra perenne afición a
defender el ego, nuestras actividades rutinarias de gasto de energía
bloquean el proceso natural de autosanación, lo que provoca que se hagan
permanentes los daños o agujeros de nuestro campo de energía. Y por
esto, a través de una compleja y sofisticada serie de técnicas, debemos
aceptar el reto de recapitular a propósito.
Existe un ejemplo muy bueno de cómo el cuerpo energético es capaz de
sanarse a si mismo siempre y cuando no entorpezcamos el proceso
natural. Este ejemplo se refiere a tener hijos. Cuando tenemos hijos
damos una buena cantidad de nuestra propia energía al nuevo ser que
viene al mundo. Aunque también es verdad que este proceso genera un
“agujero” en nuestro cuerpo energético.

Los guerreros si pueden tener hijos.

La cuestión de los guerreros que tienen hijos ha confundido a algunos


lectores de Castaneda. La confusión tiene que ver con ciertas partes de
The Second Ring of Power (12) y de The Eagle's Gift, (13) en donde el
introduce la idea de que los guerreros optan por no tener hijos a fin de
mantener intacto el cuerpo energético. Esto nos puede provocar la
impresión de que aquel que quiere seguir la senda del guerrero no debe
tener hijos o que, si nosotros tuviésemos hijos, estaríamos perdidos
porque tendríamos vedada para siempre la condición de guerrero. A esto
se le puede dar también una interpretación radical: si todo el mundo
siguiese estas ideas, si todo el mundo pensara de este modo, ¡significaría
en última instancia el fin de la humanidad!
Esta idea es similar a la que una de las colegas de Castaneda, Taisha
Abelar, expresa en su libro The Sorcerers' Crossing, (14) en el que puede
leerse que cada vez que una mujer tiene una relación sexual con un
hombre queda condenada durante siete años a ceder su energía al hombre
con el que realizó el coito; y esto lo hace a través de las líneas de energía
23
que en forma de gusano deposita el hombre en el útero de la mujer. (15)
De aquí que mantener relaciones sexuales siempre sea perjudicial para la
mujer; así que la única puerta de escape que tienen es el celibato. Por
tanto, si eres mujer y has mantenido relaciones sexuales, estás perdida...
¡Espera un momento! ¿Estamos hablando sobre las enseñanzas del
chamanismo o sobre la moralidad religiosa del Medioevo?

(12)Carlos Castaneda, The Second Ring of Power, Touchstone Edition,


Simon and Schuster, Nueva York, 1979. (Hay versión castellana: El
segundo anillo de poder, colección Nagual, Gaia Ediciones, Madrid,
2002.)
(13) Op. cit.
(14)Taisha Abelar, The Sorcerers' Crossing, Arkana Edition, Penguin
Books, Nueva York, 1992. (Hay versión castellana: Donde cruzan los
brujos, colección Nagual. Gaia Ediciones, Madrid, 1999.)
(15) Ibid, 52-55.

Este tipo de ideas pueden confundir bastante. Sin embargo, conviene


recordar que los libros son sólo libros y que la mejor manera de
aprovecharlos es leerlos sin dejar a un lado nuestro propio discernimiento.
Esto significa que independientemente de lo mucho que apreciemos o nos
guste la obra de un autor, siempre podremos disentir de cualquier
argumento de lo que leamos. Sé que lo anterior puede parecer obvio,
pero, de hecho, muchos lectores no se atreven a discrepar con lo que
escribe un autor a quien aprecian y admiran, sobre todo porque creen que
al hacerlo están de alguna manera traicionándolo.
En mi opinión, no creo que a esto pueda llamársele traición. Al revés,
estoy convencido de que los autores serios en vez de buscar fanáticos, lo
que buscamos son lectores responsables que lean con atención lo que
escribimos y apliquen luego su propio criterio para aceptar lo útil y
desechar lo inútil. Pretender una aceptación incondicional o acrítica de lo
que escribimos por parte de nuestros seguidores sería algo parecido a
propiciar una situación de culto para así poder controlar y sacarle partido
a la fe ciega que tienen en nosotros. De esto hay que cuidarse.
Para ilustrar esta cuestión, nada mejor que decir que he encontrado en los
libros de Castaneda algunos pasajes realmente conmovedores, como ése
en el que don Genaro se abraza a la tierra en un rapto de apasionado
agradecimiento por todos los bienes que derrama sobre nosotros, al
darnos hogar, alimento y destino. (16) Cuando leí este pasaje me sentí
conmovido hasta las lágrimas. Pero al mismo tiempo que estas emociones
de gozo y comprensión profunda siguen en mi corazón, eso no me impide
manifestar que considero aberrante la idea de que en cualquier caso es
funesto practicar el sexo o tener hijos. Yo mismo soy padre y me siento
muy feliz por ello.

La naturaleza como guía.

Cuando dejamos de estar en contacto durante mucho tiempo con el mundo


natural, estamos mucho más expuestos a sentirnos confundidos por
creencias tan estrafalarias como las que acabamos de exponer. Sin darnos
cuenta, nos vemos atrapados en el mórbido placer de sumergirnos en
ideas o explicaciones mentales cada vez más sofisticadas. Y es que
mientras más extrañas las historias, más nos dejamos llevar por la
24
fantasía de estar adquiriendo un conocimiento que aparenta, por lo
extraño, ser muy profundo. Pero llega un momento en que nuestros pies
pierden contacto con el suelo y emprendemos un vuelo imaginativo en el
que ya no somos capaces de distinguir qué es lo real y qué es lo
fantástico.
En vez de permitir que el pensamiento nos extravíe por los derroteros de
extravagantes ideas, deberíamos cerrar el libro por un instante, guardar
silencio y mirar a nuestro alrededor para ver cómo la naturaleza se
mueve, crece y se asesora de ello. Contemplar los árboles, los pájaros, el
viento y el milagro de la creación. El Gran Espíritu no nos habría dado el
instinto del amor y la procreación, como hizo con el resto de las criaturas
vivientes, si hubiese sido motivo de nuestra condenación. No tenemos que
ser genios para comprenderlo. Lo único que necesitamos es pensar menos
y ver más.

(16) Carlos Castaneda, Tales of Power, Pocket Books, Nueva York,


1992.

Si ponemos atención en la procreación, no hay nada más natural que


desprendernos de parte de nuestro propio ser para darles vida a nuestros
hijos e hijas. ¿No recibimos energía de nuestros padres? ¿No recibimos de
la tierra y el sol energía y cambien la materia de la que está hecho nuestro
cuerpo? ¿Por qué somos entonces tan egoístas hasta el punto de
sospechar algo maligno en el simple gesto de entregar parte de nuestro
ser para la reproducción de la vida?
Además, el agujero que se produce por tener hijos no es de carácter
permanente. Al ser la reproducción un episodio natural, lo que sucede es
que esta abertura energética se mantiene abierta hasta que se cierre
como consecuencia del proceso natural de recuperación de nuestro cuerpo
energético. Sucede una cosa parecida cuando se trata de una herida
física; en este caso, el cuerpo físico interviene para cerrarla. Pues bien,
nuestro cuerpo energético intenta hacer lo mismo con nuestras heridas
afectivas.
De nuevo el problema está en que debido a nuestros malos hábitos
energéticos —como, por ejemplo, proteger el ego en vez de cuidar de
nuestra energía—, bloqueamos el proceso natural de autosanación; por
eso la mayoría de la gente al tener hijos pierde algo de su esplendor. Por
el contrario, si aprendemos a utilizar nuestra energía (o fuerza vital) con
más cuidado de forma que la mantengamos e incluso la incrementemos,
no hay duda de que superaremos la emocionante y trascendental
experiencia de ser padres sin que tengamos por ello que perder nuestro
poder.
El rasgo más sorprendente de la recapitulación es que a pesar del hecho
de que bloqueemos nuestro proceso natural de autosanación, hay
momentos en la vida de cada uno de nosotros en que nuestro cuerpo
efectúa espontáneamente la recapitulación. El más dramático es la
muerte.

La última recapitulación.

No sabemos por qué, pero la última cosa que todos los seres hacen al final
de su vida es recapitular. La gente que ha estado a las puertas de la
muerte coincide en que una de las características más llamativas del

25
trance es el hecho de revivir los momentos más significativos de la vida.
Es frecuente el testimonio de alguien que haya acompañado a un familiar
en los momentos inmediatos a su muerte, que ha escuchado a la persona
moribunda susurrar palabras relacionadas con vivencias de su niñez, de su
adolescencia o de otros periodos de su vida.
Después de este episodio de ver pasar su vida por delante de los ojos,
muchas personas aseguran que experimentaron una exquisita sensación
de paz. Por lo visto, la recapitulación puso todo en orden y armonía; y con
ello consiguió que los filamentos luminosos del campo de energía se
organizasen para transformarse en pura conciencia, lo cual significa que
todo el mundo en el último instante puede morir en paz.
Es muy probable que el moralista que todos llevamos dentro encuentre
digna de censura la idea de que todo el mundo tiene derecho a morirse en
paz, independientemente de la clase de vida que él o ella haya llevado.
Pero lo cierto es que todo el mundo se muere en paz y nadie sabe por qué.
El universo es un sitio extraño. Está lleno de fenómenos a los que no
hallamos explicación. Tal vez deberíamos convencernos de forma
definitiva de que no todo lo que existe fue creado y desarrollado para ser
entendido por nuestra mente racional. Y esto fue lo que los toltecas
hicieron: utilizaron la mente racional para crear conocimiento, ciencia y
herramientas que aseguraran su bienestar; pero también respetaron la
experiencia de vivir con el lado izquierdo de su conciencia (nagual), la cual
al mismo tiempo era incomprensible para el lado derecho de su conciencia
(racional o tonal). No se sentían perturbados por la presencia del misterio;
aprendieron a convivir con el misterio como parte integrante de la vida.
La importancia de esto no reside solamente en que podamos ver la
recapitulación como un proceso natural del cuerpo energético, sino
también en que, al recapitular nuestro campo de energía, alcanzamos el
equilibrio y nuestra conciencia se abre a un nivel más alto. ¿Por qué
tendríamos que esperar el momento de nuestro fallecimiento para llevar a
cabo este proceso? Lo que tiene sentido es recapitular para vivir mejor y
no para dejar este mundo.

La recapitulación espontánea.

El surgimiento espontáneo de la recapitulación no está limitado al


momento de la muerte. Le puede suceder también a cualquiera que pase
por unas circunstancias especiales, tales como una crisis nerviosa, largos
periodos de ayuno o temporadas de insomnio, un masaje intenso o incluso
un trauma físico.
Al trabajar con tantas personas durante tantos años, he tenado en varias
ocasiones la oportunidad de ver a la gente entrar en profundos estados de
recapitulación espontánea. En cierta ocasión, durante la realización de un
rutinario ejercicio físico, un circunspecto hombre de negocios se vino al
suelo llorando como un recién nacido y adoptando una postura fetal. Su
esposa estaba allí porque asistía también al taller. El hombre era el tipo
de persona dominante y él lo sabía. Todo el mundo lo veia como un
hombre de carácter fuerte. Su esposa, por el contrario, era callada y
tímida. La creencia general era que ella encarnaba la parte blanda y débil
de la pareja. El trabajar con todo nuestro cuerpo en la naturaleza nos da la
oportunidad de conocer aspectos de nosotros mismos de los que no nos
percatamos en nuestra vida cotidiana. Algo especial sucedió en ese taller.
El hombre importante tenía un cuerpo físico tan débil que frente a un poco
de actividad física se vio reducido al estado de un niño indefenso. Resultó

26
ser torpe y asustadizo. Paradójicamente, en las mismas circunstancias su
esposa se revelaba como fuerte y llena de ánimo.
Mi interpretación del hecho fue que el ego del hombre se desplomó al
percatarse de la falsedad de su vida. Él era el débil y su esposa la fuerte,
aunque se las había arreglado para controlarla todo el tiempo. Pero en
esta ocasión fue diferente; ante una circunstancia que no pudo controlar,
la verdad oculta salió a flote provocando el derrumbamiento de su ego.
Sucedido esto, su cuerpo energético se hizo cargo de la situación e intentó
entrar en el proceso curativo de la recapitulación.
Lamentablemente ese no era el momento apropiado para suspender el
taller y establecer unas condiciones propicias para que él pudiese
continuar allí mismo con su recapitulación. En realidad estaba muy
asustado pensando que algo verdaderamente peligroso pudiera estarle
pasando. Así que le ayudé a que recuperase el control de si mismo
hablándole con calma y firmeza al mismo tiempo, aconsejándole que
moviese su cuerpo lentamente, y enseñándole un modo especial de
respiración. Más tarde, le hice saber mi punto de vista sobre lo que le
había acontecido y lo animé a que llevase a cabo la recapitulación en
cuanto pudiese. No llegué a saber si la hizo o no.
En otra ocasión fui testigo de cómo una mujer de alrededor de 30 años
entraba en una recapitulación espontánea como consecuencia de un
pequeño golpe que recibió al caerse sobre el césped cuando jugaba con
otros compañeros en una actividad de esparcimiento al aire libre. No se
hizo daño en absoluto, pero su estado emocional hizo que llorase
intensamente sin saber por qué lo hacía.
Otras veces la gente entra en esos estados simplemente al pasar por un
determinado lugar, oler un cierto aroma o escuchar una música especifica
con algún poder evocador. La entrada espontánea en un proceso de
recapitulación puede ser superficial o profunda, dependiendo de las
circunstancias. Y cuando sucede, nuestra mente racional no sabe cómo
manejarlo y se siente confusa y asustada. Tratamos de escapar de ese
estado extraño y volver a la conciencia cotidiana buscando con quién
hablar, viendo la televisión o realizando cualquier tarea rutinaria. Pero
con esta escapatoria, lo que realmente hacemos es ignorar que nuestro
cuerpo energético estaba intentando hacer algo bueno e incluso necesario
para nuestro bienestar. Por desgracia, la mayoría de las veces no
captamos el mensaje y, por consiguiente, no llegamos a completar el
proceso.

Recapitulación y psicoanálisis.

Para cerrar este capítulo quiero añadir algunos comentarios sobre una
pregunta que frecuentemente me plantean en mis talleres de
recapitulación. La pregunta es: ¿tiene alguna afinidad la recapitulación
con lo que hago en las sesiones con mi psicoanalista o psicoterapeuta?
Es indudable que el psicoanálisis intenta enfocarse en el pasado del
paciente. En este sentido, si podría tener una cierta similitud con la
recapitulación; aunque también hay que decir que existen muchas
diferencias entre ellos.
El psicoanálisis se basa principalmente en la mente y en las expresiones
del ego de la persona. Se relaciona sobre todo con las palabras. El
resultado es que, después de años de terapia, el paciente puede muy bien
permanecer sin cambios sustantivos, con la única diferencia de que ahora
es capaz de proporcionar elaboradas explicaciones de por qué es cómo es.
27
El principal problema con el psicoanálisis es el de no tener en cuenta la
naturaleza dual de los seres humanos. No es posible sanar a un ser doble
atendiendo a uno solo de su dualidad.
Por su parte, el proceso de recapitulación está basado en el cuerpo
energético. Está más relacionado con el sentir y el revivir que con el
pensar o analizar. El resultado es que, a través de la recapitulación, la
gente puede introducir extraordinarios cambios en sus vidas en un corto
periodo.
En mis primeras investigaciones sobre recapitulación pensaba que se
trataba de un proceso relacionado solamente con el lado izquierdo de la
conciencia (el lado mágico) y que, por tanto, no tenía conexión alguna con
la mente racional. Mi impresión era que las terapias occidentales
abordaban el proceso de curación sólo desde el lado racional, mientras
que la recapitulación abordaba la curación desde un punto de vista
energético, y que eso debía ser suficiente para un proceso de sanación
más eficaz. Esto es lo que creía cuando en mi primer libro escribí un
pequeño capítulo sobre la recapitulación. Como se hará patente en los
próximos capítulos, esa creencia era errónea. Nos costó varios años
descubrirlo, pero finalmente lo hicimos: la recapitulación es un proceso
que envuelve a la totalidad del ser dual: es decir, al lado tonal y al nagual.
Y solamente cubriendo ambos aspectos en el proceso lograremos un
proceso de sanación completo.
Por último, debo añadir que tengo muchos amigos y colaboradores que
proceden de los campos de la psiquiatría, de la psicología y del
psicoanálisis, y que tenemos amistosas discusiones acerca de las
posibilidades y limitaciones de nuestros respectivos ámbitos de trabajo.
Algunos de ellos incluso han tratado de identificar al nagual con el
inconsciente. Aunque sean amigos míos, tengo que decir que intentar
equiparar el inconsciente con el nagual es sencillamente pretender que la
mente racional explique lo que no puede expresarse con palabras. (17) De
todos modos, discutir sobre conceptos e ideas nunca ha supuesto un
problema para nosotros, toda vez que nuestro continuo enfoque hacia la
práctica nos conduce a poner el énfasis en las acciones y en los
resultados, lo cual nos hace actuar con la adecuada dosis de objetividad.

(17)Hablando de continuar la investigación y mantenerse siempre


abierto, mis investigaciones de los últimos dos o tres años, que son
inmediatamente posteriores a la terminación de la primera versión de
este manuscrito, me han llevado a explorar profundamente la
psicología junguiana, que despertó mi interés por su paralelismo con
la visión tolteca de considerar al ser humano como un ser dual. A
partir de estas investigaciones, he desarrollado un modelo que
permite conectar e integrar —sin igualar— conceptos como el
inconsciente y el inconsciente colectivo con antiguos conceptos
toltecas, como tonal y nagual. El hecho es que mientras que sigo
considerando la naturaleza del nagual como incomprensible para la
mente, lo mismo podría decirse del inconsciente, tal como lo concebía
Jung que, a diferencia de Freud, veía en el inconsciente un espacio no
solamente para la expresión oculta de la sexualidad, sino de mucho
mas, incluyendo la experiencia y motivaciones espirituales. Al
respecto estoy preparando un trabajo donde habré de mostrar la
integración y aplicaciones prácticas de la visión tolteca y la de Carl
Jung acera del ser humano y el universo.

28
Mis comentarios sobre el psicoanálisis están más orientados hacia el
psicoanálisis “ortodoxo” que hacia todas aquellas corrientes nuevas que
están apareciendo por todas partes. Lo cierto es que a medida que los
años pasan hay más psicoanalistas, psiquiatras y psicólogos que se van
acercando hacia una consideración más abierta e integral del ser. Muchos
de ellos se interesan por el chamanismo y no es exagerado decir que
muchos de ellos están transformando y enriqueciendo su práctica
profesional con elementos alternativos provenientes de la experiencia
acumulada en AVP y la Nueva Toltequidad.
Algunos de estos profesionales obtienen sus títulos en la universidad, los
colocan en un lugar destacado de sus consultorios, cierran la puerta, y
abren luego las puertas del misterio para explorar alternativas —como las
que acabamos de mencionar— que no tuvieron cabida en sus estudios
académicos.
Y es así como han aparecido muchas de las nuevas prácticas de sanación:
desde el pensamiento de Carl Gustav Jung hasta la psicología
transpersonal; desde la inclusión del budismo en los planes de estudio de
las universidades occidentales hasta la terapia Gestalt. (18) Incluso temas
relacionados con el espíritu y la magia son hoy en día objeto de interés y
estudio por parte de investigadores occidentales de mente abierta que
trabajan en el campo de la salud. Los muros que separaban la ciencia de la
magia se están viniendo abajo. Puede ser que no esté muy lejos el día en
que en las sociedades modernas por fin comprendamos nuestra naturaleza
de seres duales. Puede ser que algún día la ciencia y la tecnología reciban
el equilibrio necesario del conocimiento silencioso. Y puede ser también
que lleguemos a una ciencia y a una tecnología parecidas a las que
disponían los toltecas en su tiempo y en su espacio; una ciencia y una
tecnología que no destruyan la vida.
Lo que en el fondo cuenta son los resultados. Y a esto sólo puedo añadir lo
que uno de mis amigos, un psiquiatra muy famoso, me dijo en cierta
ocasión después de asistir a uno de mis talleres sobre recapitulación:
“Estoy asombrado. He estado sometido a terapia psicoanalítica durante
diecisiete años, lo cual supuso un buen apoyo para mi trabajo como
psiquiatra. Pero debo admitir que tras dos meses de practicar la
recapitulación he sido capaz de cambiar mucho más mi vida que en
diecisiete años de psicoanálisis.”
Y no dejaba de tener razón.

(18)Entre los profesionales de la psiquiatría y psicología en su


expresión inglesa, esto es gestalt -therapy. Termino que se utiliza
para describir a la psicología clínica o terapia influida por algunos de
los presupuestos de la psicología de la forma o Gestalt.

3
¿QUÉ OBTENEMOS DE LA RECAPITULACIÓN?

Ahora que poseemos una noción general de lo que es este extraño


concepto llamado recapitulación, ha llegado el momento de ver por qué
debemos hacer un hueco en nuestras rutinas diarias para realizar este
peculiar proceso. ¿Cuál es el principal objetivo de la recapitulación? ¿Qué
podemos esperar de ella? ¿Qué resultados consiguen los que practican la
recapitulación?
29
El principal objetivo de la recapitulación es hacer que nuestro campo de
energía se recupere de los daños sufridos en el pasado a causa de su
interacción con otros campos de energía.
¿Cómo se desarrolla la recuperación?

Recuperar energía.

Las vivencias que más necesitamos recapitular son aquellas que obedecen
a momentos en los que nuestro campo de energía quedó dañado debido a
una interacción negativa (antienergética) con otro campo de energía. Las
interacciones que por regla general producen pérdida de energía son las
interacciones emocionales con otras personas. Las relaciones de esta
naturaleza causan daños en nuestro campo energético que la mayoría de
las veces arrastramos hasta el fin de nuestros días. Lo que sentimos es
algo así como si perdiésemos una parte de nosotros mismos; y suele ser
algo tan doloroso que tenemos que olvidarlo para dejar de sufrir. Y aquí se
produce un contrasentido; ya que esos acontecimientos, que son los que
más daño han infligido a nuestro cuerpo energético, son precisamente los
que hemos borrado de nuestra memoria normal. Pues bien, de los dos
lados, el derecho es el que olvida, ya que no podemos decir lo mismo de
nuestro cuerpo energético. El cuerpo energético no olvida. La
recapitulación nos da la oportunidad de entrar en esa memoria secreta.
Si atendemos a la energía, podemos decir que esos traumas energéticos
dejan unos agujeros negros en nuestro cuerpo luminoso. De hecho no
vemos esos agujeros, pero la expresión externa —las rutinas
derrochadoras de energía de nuestra vida— puede ser notada por el
observador silencioso (el acechador). Estas rutinas son una especie de
libreto interno que determina nuestros haceres externos. Muchas de las
diversas acciones o situaciones de nuestra vida pueden ser la expresión
de una simple rutina interna; como, por ejemplo, tener muchas parejas
diferentes y repetir el mismo tipo de historia con todas ellas.
Esas agotadoras repeticiones son los agujeros negros que hay en nuestro
cuerpo luminoso y son los que nos hacen perder nuestro poder o fuerza
vital.
Mediante esta imagen comprendemos con mayor facilidad lo que
podríamos considerar el principal beneficio que nos proporciona la acción
de recapitular; la recuperación de la energía que hemos perdido a lo largo
del camino. La recapitulación nos brinda la valiosa oportunidad de rellenar
los agujeros negros de nuestro cuerpo energético.
Es normal que, durante el proceso de recapitulación, la recuperación de
energía se experimente como una recuperación de una parte de nuestro
yo que creíamos perdida o muerta para siempre. Quizá sea una parte de
nuestro yo de la que ni siquiera nos acordábamos. Sí, es preciso que
recapitulemos para recobrar nuestra alegría infantil, nuestro valor,
nuestra curiosidad por conocer cosas nuevas y nuestro entusiasmo por la
vida; esto es, para recuperar nuestra magia y poder.
¿Cuándo perdiste la capacidad de confiar en otro ser humano? ¿Cuándo
perdiste el atrevimiento de sumergirte en el misterio que es rendirse al
llamado del amor? Estas lamentables pérdidas a menudo se relacionan con
unos determinados momentos y vivencias de nuestra vida; momentos en
los que no encontramos una respuesta mejor a lo que nos estaba
sucediendo que anular indefinidamente una parte de nuestro propio ser.
La recapitulación es el medio que nos sirve para recoger aquellas partes
de nosotros mismos que habíamos dejado por el camino.
30
Desembarazarnos de energía ajena.

Desprendernos de la energía de alguien que tenemos adherida a nuestro


cuerpo energético es uno de los resultados de una recapitulación
esmerada. De la misma forma que perdemos parte de nuestra energía a
causa de interacciones emocionales, puede que parte de la energía de
otras personas quede pegada a nuestro cuerpo luminoso y la estemos
llevando todavía con nosotros. La energía ajena nos obliga a ser algo que
no somos y constituye un obstáculo para nuestra libertad.
¿Alguna vez no has actuado como otra persona? ¿Acaso como tu padre?
¿No te has dado cuenta de que algunas de las batallas que libras son en
realidad batallas de otras personas importantes en tu vida?
La intensidad de la presencia de otras personas en nuestra vida puede
quedar impresa en nuestro cuerpo energético. Tal fue el caso del famoso y
prestigioso médico que estuvo luchando durante largos años para hacerse
médico y conseguir una buena reputación y cuantiosos ingresos, para
darse finalmente cuenta, ya avanzada su madurez, de que nunca le había
gustado ser doctor. En realidad era el sueño de su padre; la batalla de su
padre. Había seguido ese camino casi hasta el final de su vida sólo para
descubrir que la medicina no era lo suyo; pero ya entonces no había forma
de volver atrás y recuperar los treinta años que había gastado librando la
batalla de otra persona. Eso es dramático. Sólo disponemos de una vida;
de una única oportunidad para vivir de la forma que nuestro espíritu
anhela.

Liberarnos de ataduras energéticas.

Otro de los beneficios que obtenemos con la recapitulación es percatarnos


de que estamos atados a una serie de situaciones, acontecimientos,
lugares y personas de nuestro pasado; y que debido a esto no tenemos
entera libertad para seguir adelante y hacer realidad nuestros sueños.
Nuestro cuerpo recuerda si fuimos vencidos en una importante batalla de
nuestra niñez; y porque conserva la huella de esa derrota, podríamos
volver a sentirnos de la misma manera, en todas las batallas de nuestra
vida, enfrentando una y otra vez la misma derrota.
Si la primera vez que te enamoraste fuiste violentamente rechazado por la
persona destinataria de tu amor, arrastrarás por todas partes la
vergüenza y el dolor que en esos momentos sentiste, lo que hará que
evites por todos los medios confesar de nuevo tus sentimientos. Si te falla
alguien de quien esperabas una lealtad incondicional, perderás tu fe en
toda la raza humana.
Como es natural, esto no sucede con todos los pequeños contratiempos
que tenemos. Utilizo estos ejemplos a fin de que puedas tener una idea de
la clase de ataduras energéticas de la que hablo, ya que éstas se forjan
dentro de nosotros en ese tipo de ocasiones especiales. Todos tenemos
experiencias personales que originan estas ataduras. Lo que pasa es que
la mayoría de las veces nos olvidamos de esos acontecimientos; es decir,
los apartamos de nuestra memoria normal.
Ahora estas en el momento presente y quieres hacer cosas o introducir
cambios en tu vida. Deseas emprender nuevos proyectos o establecer
nuevas relaciones, pero te das cuenta de que no es tan fácil; que hay algo
que te frena. Ese algo son las invisibles, y no por ello menos fuertes,
31
conexiones con tus anteriores experiencias; conexiones que a modo de
pesada carga no te dejan seguir adelante. Te encuentras atado al pasado.
Por ejemplo: no puedes ver con nuevos ojos a una persona que acabas de
conocer, porque ves en ella la presencia de otra persona que te hizo
sufrir. Tales ataduras nos condenan a repetir las mismas historias una y
otra vez. Y es esto lo que nos hace decir que la recapitulación es una
puerta abierta a la libertad. Una vez que nos desprendemos de estas
ataduras, el cambio personal se nos hace más fácil y tenemos más
posibilidades de escoger cómo queremos ser y cómo queremos vivir.

Liberándose de las promesas.

Una de las cosas que más nos sorprende cuando hacemos recapitulación
es descubrir que en realidad estábamos viviendo dos vidas; aquella de la
que da razón nuestra memoria normal y aquella otra de la que informa
nuestra memoria energética. Es como si, habiéndonos olvidado de los
mayores acontecimientos de nuestra vida, lo que recordamos se parece
más al sueño que el ego ha estado soñando sobre sí mismo. Esto es
factible debido a nuestra naturaleza dual. Ambos lados de nuestra
existencia han estado siempre presentes, aun cuando normalmente lo que
hemos notado ha sido el tonal, o sea, nuestro lado racional. La
recapitulación es el medio para reincorporar el otro lado.
Una de las cosas más extraordinarias que están ocultas —la más de las
veces pérdidas— a nuestra conciencia normal son las promesas. Llamo
promesas a los comandos energéticos que fueron emitidos por todo
nuestro ser bajo una tremenda presión. De una forma muy simplificada se
podría decir que las promesas pueden producirse cuando nos vemos
involucrados en un intercambio emocional difícil. Bajo la presión de lo que
está sucediendo en una determinada circunstancia, internamente
prometemos no hacer algo nunca más o actuar de manera diferente a
partir de un momento dado.

Veamos un ejemplo. María era una niña de cuatro años llena de felicidad y
cariño. El mundo para ella era una interminable oportunidad de
exploración y descubrimientos. Juana, su madre, la amaba profundamente,
pero no era muy expresiva en cuanto a demostrarle cariño a su hija. Sólo
en muy raras ocasiones le dio un abrazo o un beso. No era en absoluto una
mala madre, lo que pasa es que tuvo unos padres pocos afectivos y, por
ello, no llegó nunca a aprender la expresión física de amor entre padres e
hijos.
La forma que tenía Juana de expresar el cariño que sentía por su hija era
poniendo un especial cuidado en todo lo que estuviese relacionado con
María. El uniforme que la niña llevaba a la escuela estaba siempre
impecable. María tenía una habitación llena de luz, colchas rosas en su
cama, toda clase de divertidos juguetes, y unos sonrientes ositos pintados
en el techo. Estaba claro que la madre se afanaba por crear un bonito,
agradable y cómodo espacio para la hija.
Sin embargo, María tenía siempre la impresión de que le faltaba algo. No
podía explicar lo que era, pero cada vez que veía a su madre después de
salir del colegio o cuando llegaba la hora de acostarse, tenía la sensación
de que algo le faltaba.
El final de su jornada escolar no era un momento agradable para María.
Era el momento en que los niños que echan de menos a sus padres se
encuentran con los padres que echan de menos a sus hijos. Para la

32
mayoría de ellos eran instantes de alegría y de expresiones de cariño.
Pero para María no; para ella esos instantes eran diferentes. Cuando su
madre llegaba a la escuela y se veían, en vez de recibir un abrazo, un beso
y… ¿por qué no?, ser levantada y abrazada por su madre, lo que recibía
era:

—¿Qué tal te ha ido en la escuela?


—Bien, mami.
Con una seria expresión, la madre cogía de la mano a su hija y decía:
—¡Debes tener cuidado al cruzar la calle! Fíjate cómo lo hago yo.
—Sí, mami.
Y el resto del camino hasta casa, madre e hija lo andaban en silencio.
María quería hablar, correr y jugar, pero tenía miedo de contrariar a su
madre; ya que la vigilante mirada que invariablemente aparecía en los
ojos de Juana, parecía decir:
—Te estoy observando. Mucho cuidado con hacer algo malo.
A veces soñaba que su madre iba a buscarla a la escuela y cuando se
veían, su madre la abrazaba con cariño y la cubría de besos; justo lo que
hacían las otras madres con sus compañeros de clase cuando iban a
buscarlos.
El tiempo que María estaba en casa lo pasaba casi en silencio; por ello, no
le quedaba otro remedio que hablar con sus muñecas o con la rana de
piedra que adornaba la fuente del jardín. Los contactos con su madre eran
elementales y breves:
—Lávate las manos y ven a comer.
—Cómete todas las verduras.
—¿Quién ha dejado esta muñeca en la escalera?
Samuel, su padre, era distinto. A veces, cuando se sentía sola, María solía
cerrar los ojos y pensar en él. Qué sensación tan agradable cuando ese
tierno gigante la levantaba del suelo con sus cálidos y fuertes brazos para
colocarla sobre sus hombros. ¡Parecía tan diferente el mundo desde esa
altura! Qué bien se sentía cuando la sentaba sobre sus piernas, la
abrazaba y le cantaba esa canción tan graciosa. ¡Qué pena que pasara tan
poco tiempo con ella!
Samuel era agente de ventas. Trabajaba para una fábrica de herramientas
y su cometido era visitar ferreterías para vender los artículos de su
empresa. Sus cifras de venta le hacían ser el número dos de los
vendedores. Como era un padre y un marido responsable, trabajaba horas
extras para aumentar sus ingresos y hacer que tanto Juana como María
pudiesen disfrutar de una mayor comodidad y seguridad. Sus mejores
ratos los pasaba jugando con su princesita; pero por desgracia esos ratos
no eran muy frecuentes. Él justificaba sus escasos contactos paternales
pensando que el trabajo era su principal deber para con su familia.
En una ocasión, Samuel tardó más tiempo del acostumbrado en volver a
casa; de hecho estuvo fuera tres días, Juana pensó que seguramente
habían mandado a Samuel a visitar otra ciudad con su camioneta repleta
de herramientas. La niña, por su parte, echaba mucho de menos a su
padre.
—Mami, ¿cuándo va a venir papi a casa?
—Pronto, pronto, no te preocupes.

33
—¿Cuántos días es pronto, mami?
—Muy pocos; anda, no te preocupes y vete a jugar al jardín.
María se fue al jardín, pero no tenía ganas de jugar. En lugar de
entretenerse con algo, estuvo todo el tiempo pensando en su papi. No
quitaba la vista de la carretera con la esperanza de que apareciera de un
momento a otro la camioneta de su padre.
Pero, en esos momentos, el padre de María estaba completamente
borracho en un extremo de la barra de un sucio pub. Este no era el Samuel
que todo el mundo conocía y respetaba. Este era una sollozante caricatura
del verdadero Samuel. A través de los vapores de su aturdida mente,
repasaba una y otra vez la misma historia tratando inútilmente de
encontrar una solución viable.
Su trabajo había comenzado ese día como de costumbre. Pero, al llegar a
la empresa le dijeron que el gerente le esperaba. Cuando Samuel entró en
la sala de reuniones notó algo extraño en el ambiente. En la sala se
encontraban todos los vendedores de la compañía; pero esta vez la
reunión no estaba presidida por el viejo Eduardo, su gerente de siempre y
amigo. ¿Dónde estaría Eduardo? En su lugar estaba un joven ejecutivo de
aspecto estirado que se dirigió a la audiencia con estas palabras:
—Esta compañía ha sido vendida a McGraw Tools Inc., una empresa
holandesa de ámbito internacional. Yo soy el señor Deveraven y hemos
elaborado una lista de los vendedores que seguirán trabajando con
nosotros. Aquéllos que no sean nombrados se presentarán en caja para
cobrar las comisiones que tengan pendientes. Lo siento, señores, pero la
compañía necesita adaptarse a las condiciones económicas actuales del
país y, para ello, tiene que iniciar un proceso de reestructuración que pasa
por una drástica reducción de personal. ¡Buenos días a todos!
El joven y estirado ejecutivo salió de la sala.
La alarma se apoderó de Samuel. ¿Qué pasaría con él? De todos modos, él
conseguía bastantes pedidos, así que seguramente estaría en la lista.
A continuación el señor Sullivan, el número uno de los vendedores de la
compañía, subió al estrado con un papel en las manos.
—¡Vaya por Dios! pensó Samuel—. Si es el señor Sullivan el que lleva el
asunto, estoy perdido.

Roberto Sullivan era la clase de persona que siempre quería ser el número
uno y no le gustaba la competencia. Siempre intentaba poner trabas en la
actividad de Samuel para que este no llegara a alcanzarlo en el número de
pedidos.
—Queridos amigos—comenzó a decir Sullivan al tiempo que miraba a
Samuel con una malévola sonrisa—, he aquí la lista de los vendedores que
han sido seleccionados para permanecer en la compañía. ¡Buena suene a
los excluidos!
Samuel intuyó enseguida lo que se le venía encima. Miró el listado de
papel que había sido pegado en la pared, y no se equivocaba; porque
efectivamente no estaba en la lista.
Dejó la sala de reuniones completamente hundido y abatido. Pero, a
medida que bajaba la escalera, su abatimiento se fue convirtiendo en
cólera. Se dirigió al despacho del nuevo gerente, pero la secretaria le dijo
que el señor Deveraven tenía ocupada toda la mañana y no podía
conceder entrevistas. ¡Era el colmo! Samuel se precipito hacia el despacho
del gerente y golpeó con furia La puerta.

34
—¡No pueden hacerme esto a mí! —gritó—. ¡Llevo trabajando aquí catorce
años y le he dado mucho dinero a ganar a esta compañía!
La puerta no se abrió. Lo que sucedió después fue una lucha desigual
entre Samuel y cuatro miembros del departamento de seguridad de la
empresa. Samuel se vio arrojado a golpes a la calle y a continuación los
agentes de seguridad procedieron a retirar las herramientas de su
camioneta. Indignación, humillación y desesperación era lo que Samuel
sentía acodado sobre la barra del bar. Ni más ni menos, le habían desecho
la vida.
El amanecer del siguiente día sorprendió a Samuel dormido sobre el
banco de un parque. Era la una de la tarde. Cansado, vencido y enojado
decidió irse a casa.
María estaba sentada en el jardín delantero de la casa peinando a la
pelirroja Lucy, su muñeca favorita. Estaba pensando en su padre, ajena al
mal rato que éste estaba pasando. Cuando escuchó el familiar sonido de la
camioneta de su padre, el corazón le dio un vuelco y se sintió invadida por
una gran alegría.
—¡Papi! —gritó, y salió corriendo al encuentro de la camioneta. Todo el
cariño que sentía por su padre estaba aflorando en ese momento.
¡Necesitaba tanto darle un abrazo!
Samuel abrió la puerta de la camioneta. Seguía estando muy indignado y
deprimido, y estaba todavía bastante mareado por los efectos del alcohol.
No sabía cómo se las compondría para andar el corto camino que había
hasta su casa. María alcanzó a su padre y se abrazó a sus piernas mientras
él se afanaba por llegar a la puerta de entrada.
—¡Papi! ¡Papi! ¿Quieres jugar conmigo? ¡Mira! Le he hecho un nuevo
peinado a Lucy. ¡Mira!
—¡Cállate! ¡No me molestes ahora! ¡No ves que no estoy para juegos!
¡Vete! —dijo el padre a la par que empujaba con violencia a la niña para
apartarla de él.
María cayó sobre la hierba mojada y se levantó con tierra húmeda pegada
a su cara y a su ropa. Rompió a llorar mientras intentaba quitarse de
encima la suciedad. A través de las lágrimas vio cómo su padre entraba en
la casa sin siquiera volverse para echarle una mirada. La pobre niña tenía
roto el corazón.
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Qué he hecho yo para que mi papá dejara de
quererme? Este sentimiento le atenazaba el alma. De pronto, otro
sentimiento, procedente de las profundidades de su ser, sustituyó al
primero.

Nunca te haré saber que te quiero. ¡Nadie va a saber lo que siento!


No puede decirse que la promesa de María fuese una idea que surgiera en
su mente. No hubo palabras ni pensamientos. Fue un sentimiento
silencioso aislado sin que ningún otro sentimiento o pensamiento entrara
en competencia con él. En realidad fue un comando energético.
María estaba triste, pero transcurrido algún tiempo ya se la veía jugando
otra vez con sus muñecas en solitario. Su padre encontró otro empleo,
pero ella ya nunca sería la misma. Con el tiempo, María creció y se
convirtió, además de en una bella mujer, en maestra de escuela. Ahora
tiene treinta y cuatro años y lleva una vida normal.
Pero a pesar de ser atractiva, saludable y tener éxito en su trabajo, nunca
ha tenido suerte con los hombres. Ninguno de los nueve noviazgos serios

35
que hasta ahora ha tenido ha concluido en boda. Estos hombres la dejaron
porque la encontraban demasiado fría. A ella no le gustaba ser así, pero
no podía remediarlo. Llegó a estar tres veces profundamente enamorada,
pero ni aún así fue capaz de entregarse al hombre que amaba. Aunque
cada uno en su momento le preguntó insistentemente si lo amaba, ella
nunca pudo contestar: “sí, te amo”. No era que ella no amara a ninguno
de estos hombres, lo único que le pasaba es que había algo en lo más
profundo de su ser que le impedía confesar sus sentimientos. Se odiaba a
si misma por no poder expresar lo que sentía. Si un hombre la tocaba
amorosamente, ella nunca podía responder. Todo su cuerpo se ponía
tenso y cerrado a cualquier caricia. A sus treinta y cuatro años todavía era
virgen y consciente de que había algo en ella que no marchaba bien.
Últimamente ha estado asistiendo a unas sesiones semanales de
psicoterapia. La psicoterapeuta le ha preguntado muchas veces si
recordaba haber sufrido abusos sexuales; pero ella, por mucho que lo
intenta, no logra recordar en su vida incidentes de esta naturaleza.
Simplemente no puede explicar qué es lo que falla en ella.
La historia de María es la historia de una promesa. Bajo la influencia de un
gran dolor y de un tremendo desengaño, prometió no exteriorizar nunca
sus sentimientos. No fue un pensamiento, sino un sentimiento puro en el
centro absoluto del silencio interno. Fue lo que yo llamo comando
energético. El comando energético no admite análisis ni modificaciones;
es algo que simplemente sucede. Sólo puede ser cancelado o neutralizado
por un nuevo comando energético que es lo que hacemos en el acto de la
recapitulación; esto es, realizar deliberadamente un nuevo comando
energético.
La situación que indujo a María a hacer su promesa le supuso tanto dolor
que sólo encontró alivio olvidándola. El incidente con su padre se borró de
su memoria normal, así que le era imposible determinar qué le había
sucedido. Ella olvidó su promesa, pero su cuerpo energético no. Y así día
tras día, la orden energética ha estado actuando sin que María fuera
consciente de ello.
Todos nosotros tenemos nuestras propias promesas por cuestiones
parecidas o distintas. Las promesas que hacemos a lo largo de nuestra
vida determinan lo que somos y lo que podemos o no podemos hacer. Ellas
se esconden detrás de esos comportamientos y situaciones repetitivas
que no podemos parar. Estas promesas constituyen una buena razón para
que nos apliquemos a la tarea de recapitular nuestra vida y terminar así
con una oculta orden energética que podría estar limitando nuestro poder
y bienestar.

Decir adiós.

Para concluir con la exposición de los beneficios que se pueden conseguir


a través de la recapitulación, debemos hablar de la oportunidad de decir
adiós desde el punto de vista de la energía.
Decir adiós se relaciona con uno de los problemas energéticos más
comunes que la gente puede cargar en su cuerpo luminoso: vivir en la
negación. Perdemos a alguien muy importante en nuestra vida, pero
nunca llegamos a aceptar el hecho. Nunca decimos adiós. La gente que
está en esta situación vive en un estado permanente de enojo y dolor
porque se niega a aceptar la realidad con la que en su día tuvo que
enfrentarse. La manera en que esto funciona es sorprendente.

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Un niño pierde a su padre a la edad de diez años. En el funeral no derrama
ni una sola lágrima, pero en su interior, en ese profundo lugar del silencio,
existe un sentimiento total: No. Esto no está sucediendo. No puedes irte.
¡No quiero que lo hagas! ¡No es verdad! ¡No puedes dejarme así!
Su rabia y su dolor están más allá de las palabras. Externamente sólo
vemos a un niño muy serio que al parecer no siente nada; él cree que no
siente nada. El dolor se ha aposentado en otro sitio, no en su conciencia
del lado derecho. Él cree estar bien, pero su agitación interna y su dolor
han sido relegados a un lugar mucho más profundo.
Su vida sigue, pero él nunca será el mismo. Ahora es un hombre, pero su
enojo y la negación de su pérdida permanecen siempre allí, detrás de todo
lo que haga y robándole la oportunidad de ser feliz en cada ocasión que
algo bueno le sucede. Puede sonreír, incluso reírse, pero nunca con una
risa completa que lo llene todo. Y es que en su interior, a mucha
profundidad, existe un nudo energético. Puede que él no lo note, pero con
el tiempo aparecerán en su rostro las cicatrices de la amargura; cicatrices
raramente disfrazadas por un gesto ocasional que intentará ser una
sonrisa.
El no sabe por qué en determinados momentos siente como si tuviese un
nudo en su interior; es incapaz de establecer su conexión o su origen.
Cuando habla de su padre dice:
—No sé por qué todo el mundo lloraba. Yo estaba perfectamente tranquilo
hasta el punto de que me entretenía jugando. No sentía nada.
Muchas personas que han pasado por una situación similar —la pérdida de
un ser querido— nunca han llegado a ser las mismas. Simplemente nunca
supieron cómo superarlo.
Otras siguen perdiendo energía porque nunca aceptaron la pérdida de su
pareja. En estos casos los amantes suelen estar tan unidos que cuando
uno de ellos se marcha se lleva consigo parte de quien se queda; y éste, al
no estar completo, puede guardar ese dolor por toda una vida.
Aunque las circunstancias puedan ser distintas, en el fondo todos los
casos son los mismos: han sido personas que no han sido capaces de decir
adiós en el momento oportuno. Decir adiós no supone no sentir tristeza o
incluso dolor por la pérdida de alguien a quien se ama: significa que, tras
llorar la ausencia durante un periodo más o menos largo, llega un
momento en que se acepta y se comienza a recobrar el bienestar.
Finalmente, un día, la pena se acaba. Pero, para alcanzar la curación, es
necesario aceptar la desgracia y decir adiós en un determinado momento;
ya que con ello comienza la recuperación.
El proceso de recapitulación nos proporciona una excelente oportunidad
para retornar a ese pasado, a esa persona y a la negación y al dolor;
retorno que hará que finalmente la aceptemos y que podamos decir adiós.
Es el momento de mirar a los ojos a esa persona, de sentir el calor de su
presencia, y decir:
Querido padre (o quienquiera que sea,. te he amado y te amo mucho. Tú
también me has amado y tu amor me ha proporcionado mucha alegría.
Cuando tu tiempo de partir llegó, no lo supe respetar. Ahora lo acepto y te
permito que vayas a donde tengas que ir. Tu cariño estará siempre
conmigo como un don precioso; y mi amor por ti siempre formará parte de
mi ser. Te doy la libertad y yo recobro la mía. Adiós.
¿Cuánta gente necesita someterse a un proceso de sanación como el que
hemos descrito?
Ponte atento porque podrías ser tú.

37
4
¿CÓMO FUNCIONA EL PROCESO DE RECAPITULACIÓN?

Estamos llegando a la parte final de los fundamentos de la recapitulación.


Ahora es el momento de encajar la pieza final para que así pueda
comprenderse todo el proceso; desde los instantes en que se produce el
daño energético, hasta cuando sana el cuerpo energético de esas heridas
específicas.
Esta simple noción general es fundamental para capacitar a la persona
que hace la recapitulación para:
• Encontrar el “hilo” que une todos los pasos de la recapitulación.
• Tener una idea del objetivo del ”hilo” de la recapitulación.
• Adquirir el sentido general y personal de propósito; elemento
fundamental para el éxito del proceso de recapitulación.
Para una más fácil comprensión del proceso de daño y sanación que
conlleva la recapitulación, lo he dividido en las siguientes fases:

SECUENCIA VITAL DE UNA PERSONA NORMAL


Proceso en la realidad
Proceso del cuerpo energético
ordinaria
1. Integridad energética Estado de recién nacido
2. Intercambio antienergético Intensa interacción emocional
3. Daño energético Heridas emocionales, promesas,
pérdidas de energía, etcétera.
4. Cambio de conducta Represión, miedo, bloqueo
emocional, negatividad, etcétera.
5. Refuerzo del daño Conducta repetitiva en situaciones
similares
6. Aumento de la debilidad Pérdida de fuerza vital, cansancio,
hastió, enfermedad, etcétera
7. Muerte por agotamiento Muerte en condiciones de
decrepitud

Esta secuencia es la vital de una persona normal; es decir, lo que por regla
general sucede si no ponemos remedio. Sin embargo, el modo del nuevo
guerrero tolteca se mueve hacia resultados distintos; ya que, mediante la
introducción de la recapitulación, modificamos los últimos pasos y no
tenemos, por tanto, que vivir sintiéndonos impotentes y exhaustos. Esta
secuencia alternativa se verá más adelante en este mismo capítulo.
Si analizamos el cuadro precedente, podemos apreciar que, de acuerdo
con nuestra naturaleza de seres duales, cada fase indicativa del estado de
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nuestro cuerpo energético va asociada a una notoria manifestación
externa. Esto quiere decir que aunque nuestra conciencia cotidiana no sea
capaz de percibir el cuerpo energético, sí podemos darnos fácilmente
cuenta —con tan sólo prestar la debida atención— de las manifestaciones
externas de su estado. (Hay que advertir que las distintas fases están
descritas de forma muy general, por lo que es normal que se produzcan
ciertas variantes.) Analicemos ahora cada uno de estos pasos para que
podamos así relacionarlos con nuestra propia experiencia.

Integridad energética.

Cuando nace un ser humano, su cuerpo energético está intacto. No hay en


él manchas, nudos o agujeros negros. Todos los filamentos del campo
luminoso están en su lugar, en perfecto orden, y brillando con la belleza
de la primera luz. Esto es lo que yo llamo integridad energética. Todos
comenzamos de esta forma. La guerra entre el ego y el cuerpo energético
todavía no ha comenzado. Lo tonal empieza a forjarse. Somos todo nagual;
el mundo no tiene forma definida ni tampoco nosotros la tenemos.
No existen limitaciones. Si sentimos, expresamos lo que sentimos. No hay
dentro de nosotros sentimientos contradictorios. De aquí que los niños
sean seres mágicos. A diferencia del poder de los adultos, el poder de los
niños no ha sido aun dañado por las luchas internas. ¿Te has dado cuenta
de esto? ¿Has notado lo a menudo que a los adultos se nos presenta el
dilema de tener que escoger entre dos sentimientos opuestos? Queremos
buscar un nuevo trabajo, pero al mismo tiempo tenemos miedo de dejar el
que tenemos. Nos enamoramos, pero no queremos aceptarlo por temor a
que nos abandonen. Queremos a nuestros padres, sin embargo los
odiamos porque no consideramos suficiente el amor que nos han dado.
Nos gustaría comenzar algo nuevo, pero somos reacios a afrontar el riesgo
que ello implica. El estar sometido constantemente a este torturante
dilema sin posibilidad de retroceder o de avanzar, menoscaba nuestro
poder y hace que vivamos sin pasión. Vivir sin pasión es vivir sin poder, y
vivir sin poder significa que aun siendo gigantes llevamos una vida de
enanos.
Al no tener pensamientos encontrados o no estar mediatizados por
temores y fantasías, los niños son seres poderosos. Poseen la facultad de
concentrar toda su energía en una sola acción. Esto se llama intento. Por
esta razón los niños ven cosas que los mayores no ven y tienen soluciones
para los problemas de los adultos que éstos no son capaces de escuchar.
Los niños poseen sabiduría, aun cuando los adultos no puedan apreciarla.
Estamos tan obsesionados con enseñarles cosas, que no nos damos
cuenta de que en realidad los maestros son ellos.
Todo esto tiene que ver con el hecho de que nuestra condición energética
en el momento del nacimiento es de integridad. Pero, al interactuar con
los adultos, empezamos a perder parte de nuestra brillantez. Cuanto más
crecemos, más brillo perdemos y más nos parecemos a nuestros mayores.
Tenga, no obstante, presente que me estoy refiriendo a una tendencia
general; ya que, según sea la calidad energética del ambiente y la clase
de gente entre la que crecemos, así será el proceso. De aquí que pueda
haber una gran diferencia entre un proceso y otro.
El siguiente dibujo es una representación del cuerpo energético en el
momento del nacimiento:

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Fig. 1. Representación de un huevo luminoso.

Cuando comenzarnos a vivir, nuestro cuerpo energético es como un trozo


de papel en el que no hay nada escrito. Pero, por desgracia, este estado
de bienestar energético está condenado a cambiar.

Intercambio antienergético.

La interacción con otros campos de energía (por ejemplo: la gente que


puebla nuestro mundo infantil) produce cambios en el cuerpo energético.
Estos cambios pueden ser de diversas clases:
• Energéticos. Aquéllos que son beneficiosos porque mantienen o
incrementan nuestro nivel de energía.
• Antienergéticos. Aquéllos que disminuyen nuestro nivel de energía.
• Neutrales. Aquéllos que no afectan ni benefician a nuestro nivel de
energía.

Para comprender realmente la trascendencia de estos intercambios, no


hay más que recordar que nuestro nivel de energía afecta a todo lo que
hacemos y a todo lo que nos pasa. Con respecto a esta cuestión, los dos
cambios más relevantes que podemos introducir en nuestra vida son:
1. Reparar los daños de nuestro cuerpo energético (recapitulación).
2. Cambiar nuestro modo de vida a fin de incrementar las acciones
energéticas y disminuir las antienergéticas; esto es, vivir a
propósito.
Dado que el tema de este libro tiene que ver con la restauración del
campo de energía, nos vamos a centrar en las interacciones e
intercambios antienergéticos, ya que son los que han dañado el cuerpo
energético.
El siguiente gráfico nos muestra una interacción antienergética entre un
hijo pequeño, en estado de integridad energética, y un padre cuyo cuerpo
energético está dañado por haber prestado más atención a las
necesidades de su ego que a su propia energía. ¿Recuerdas el caso de la
pequeña María y cómo fue rechazada por su padre en el momento que más
necesitada estaba de él? Pues bien, digamos que el dibujo refleja el
momento en que María corre toda cariñosa a abrazar a su padre y él la
aparta con violencia.

Fig. 2. Interacción antienergética.

Daño energético.

Veamos ahora de que manera impacta la anterior interacción en un ser


sano y luminoso como era María.

Fig. 3. María inmediatamente después de su doloroso encuentro con su


padre.
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¿Qué lectura podemos darle a estas ilustraciones?
La figura 2 representa el momento en que se produce el trauma
energético, mientras que la figura 3 muestra de forma gráfica el deterioro
que este trauma causa en un ser sano y luminoso. Por otro lado, ambos
dibujos representan lo que no vemos; esto es, lo que les pasa a los
protagonistas del acontecimiento en su condición de campos de energía.
Puesto que nada de esto puede verse, la sola idea de ser campos de
energía se nos antoja un tanto extraña.
A simple vista, lo que vemos en la figura 2 es una niña de cinco años con
un adulto. Ella esta pletórica de cariño y quiere de alguna manera
expresarlo; mientras que la desesperación que domina al padre hace que
éste la aparte de sí de mala manera. Tenemos, pues, en un mismo evento
dos historias superpuestas. De una parte, tenemos la historia de lo que
pasa entre dos seres humanos y, de otra, la historia de la interacción
entre dos campos de energía.
En la figura 3 vemos el resultado del intercambio antienergético. Ahora
apreciamos que el cuerpo energético presenta una herida a través de la
cual se está escapando la energía. Si dicha herida no sana pronto, el
campo de energía se irá debilitando más conforme pasa el tiempo. Si
extrapolamos esto a la realidad ordinaria, lo que entonces veríamos en la
fase representada por la figura 3, sería simplemente una niña llorando.

Cambio de conducta.

Veamos ahora cual proceso interno se produce en la persona. Por lo


pronto, María está impactada emocionalmente. Bajo la presión del dolor y
del no entender lo que está pasando, más allá de su conciencia racional,
efectúa silenciosamente un comando energético (hace una promesa): ¡No
volveré a mostrar mis sentimientos!
Ha aprendido que exteriorizar los sentimientos implica dolor. De ahora en
adelante será diferente. Antes era capaz de expresar sus sentimientos y
de establecer contacto con otros seres humanos; pero, después de su
dolorosa experiencia, ya no lo es.
Comienza por ocultar lo que siente a sus padres y a sus parientes. Llora
sólo cuando nadie la ve. Más tarde, cuando entra en la adolescencia, le
aterroriza la idea de confesar su atracción o sentimientos de amor por
algún chico. Se ha establecido lo que llamamos un hacer. Ha aprendido a
esconder sus sentimientos y desde ese momento en adelante lo practica
una y otra vez. Ella no está decidiendo en cada momento hacerlo así; de
hecho sufre por ello, pero no puede detenerse. Simplemente no sabe cómo
hacerlo. Cada vez que actúa de esa manera pierde energía por el
tremendo estrés que produce en ella este conflicto. Mediante la repetición
de esta rutina interna (el hacer). María pierde poder vital y con el paso del
tiempo se debilita cada vez más.

Daño actual.

María tiene ahora treinta y cuatro años. El siguiente gráfico nos servirá
para apreciar la situación actual de su campo de energía:

41
Fig. 4. Aspecto del campo de energía de María después de años de estar
protegida

A pesar de la desagradable apariencia de este dibujo, en la realidad


ordinaria la gente no ve en María a una mujer fea o enferma. Al contrario,
ella es todavía bella, fuerte y sana. Debido a la fuerza de la juventud, las
heridas de su cuerpo energético no han llegado todavía a causar deterioro
en su cuerpo físico. Por ahora el daño es interno. Sigue siendo incapaz de
expresar sus sentimientos; por lo que evidencia una nula disposición en
cuanto a aceptar el cariño de los demás. Según la opinión de los hombres
que la han “abandonado”, ella es un témpano de hielo. Uno de ellos, de
nombre Simón, la quería de verdad, pero tuvo que dejarla, totalmente
convencido de que María nunca llegaría a quererlo. Sin embargo, lo más
lamentable de todo esto es que ella lo amaba con todas sus fuerzas
aunque era incapaz de hacérselo saber.
Como es natural, la exposición del caso de María está simplificada al
máximo con objeto de que se comprenda más fácilmente cómo se produce
el deterioro del cuerpo energético desde ambas perspectivas: la de la
energía y la de la percepción ordinaria.
Con respecto a los traumas que quedan grabados en nuestro cuerpo
energético, es importante señalar lo siguiente: no todos los
acontecimientos antienergéticos de nuestra vida llegan a convenirse en
daños permanentes. Hay ocasiones en que las cosas no llegan tan lejos.
Para no apartarnos de nuestro ejemplo, digamos que no todos los niños
tienen una herida permanente como consecuencia de algún tipo de
rechazo por parte de sus padres. Lo cierto es que, en circunstancias
normales, nuestro cuerpo energético está perfectamente capacitado para
recuperarse por sí mismo de sus heridas leves. Cuando un niño se siente
rechazado porque su madre en un momento dado no quiere jugar con él,
lo normal es que llore o haga una rabieta y que al cabo de un rato esté
feliz otra vez, jugando con su hermana. Desde la óptica del campo de
energía, esto podemos visualizarlo como un rasguño que se cura de una
manera natural en un corto periodo.
Nuestra condición actual viene dada por los efectos mezclados de todas
las cosas buenas y malas que nos han sucedido; cosas que, según fuese su
naturaleza, reforzaron o debilitaron nuestro cuerpo energético.
¿Por que unas veces ciertas interacciones emocionales causan un daño
grave en el cuerpo energético de la gente y otras veces no? ¿Cuáles son
esos factores decisivos que en unas circunstancias nos permiten superar
las situaciones difíciles y en otras no?
La respuesta a estas preguntas hay que buscarla en una combinación de
los siguientes factores:
• La intensidad energética del evento.
• El modo en que reaccionemos en relación con el evento.
• Si establecemos o no una rutina interna (un hacer) como
consecuencia del evento.

El concepto de lo que yo llamo intensidad energética es fácil de


comprender. No es lo mismo decirle a un niño o a una niña “no puedes
jugar ahora porque tienes que hacer los deberes”, que darle una bofetada
cuando pida un abrazo.

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El modo en que reaccionemos se refiere a la forma en que manejarnos la
situación en ese momento. Sobre esto conviene señalar que nuestra
reacción nunca será la única posible para ese acontecimiento específico.
¿Reaccionamos con odio o con sentimientos de humillación? ¿O acaso
encontramos un modo de explicar o justificar lo que ha sucedido? A partir
de la forma en que sentimos, ¿fuimos capaces de superar y olvidar la mala
experiencia o, por el contrario, nos llevo a generar un comando energético
que nos arruinó la vida?
Los tres factores están relacionados entre sí. En efecto, del mismo modo
en que nuestra reacción estará en función de la Intensidad del evento y de
los recursos anímicos internos que tengamos en ese instante, el
establecimiento de nuevas rutinas dependerá a su vez de si reaccionamos
o no emitiendo una orden energética (por ejemplo: “nunca seré un
ganador” o “no permitiré que los demás sepan lo que siento”). Si
establecemos un nuevo hacer o rutina interna que mantenga la herida
energética —por así decirlo— sangrando para siempre, podemos estar
seguros de que esta herida o agujero existente en nuestro cuerpo
energético nos irá debilitando incesantemente y restándonos poder.
En resumen, la forma en que los tres factores anteriormente mencionados
se mezclen entre sí determinará cuáles interacciones emocionales
causarán un daño permanente y cuáles no. Básicamente, y sin saberlo,
hemos estado viviendo en medio de una batalla entre nuestras facultades
de autosanación y nuestros hábitos de pérdida de energía; dándose la
circunstancia de que en la vida de la mayor parte de la gente, los hábitos
de pérdida de energía son los que han salido ganando.
Es muy interesante observar que los dos últimos factores de los tres que
estamos analizando son determinados por nosotros mismos, y en
particular el primero (la forma en que reaccionamos) es el reflejo de
quienes somos. Esto nos conduce a un elemento importante relacionado
con la autosanación y con la recuperación de nuestro poder: la
responsabilidad.

Responsabilidad.

En la sociedad moderna, el miedo y la autocompasión (que es la otra cara


de la importancia personal) constituyen una parte muy importante de la
estructura psicológica de la mayoría de la gente. De aquí que una de las
ideas más comunes, relacionada con nuestro pasado y con lo que somos,
sea que nosotros y la vida que vivimos son el resultado de lo que otras
personas nos han hecho. Muchas de las frases que usamos recogen este
pensamiento: que nuestras fallas se deben a lo que los demás nos han
hecho.
“Soy como soy porque mi madre no me quiso lo suficiente” (implicación
oculta: “mi madre es la culpable de lo que estoy haciendo, esto es,
tratarte como basura”).
“Soy iracundo e intolerante porque mi padre era muy estricto y me
castigaba muy a menudo” (frase que oculta el mensaje de “culpa a mi
padre por el hecho de que golpee a mis hijos como si fuesen el saco de
arena de un gimnasio”).
“Si no hubiese estado tan solo de niño, habría sido mejor estudiante”
(mensaje oculto: “si soy una persona mediocre no es culpa mía, sino de
mis padres”).
O lo contrario: “Me crié con una abuela que me tenía entre algodones.
Nunca me dejaba hacer algo por mí mismo, ¿Cómo podría alguien
43
desarrollarse con semejante sobreprotección?” (Que es lo mismo que
decir: “es mi abuela la que tiene la culpa de que yo sea un alcohólico y un
fracasado”).
De un modo u otro, siempre hay alguien a quien culpar de nuestros fallos.
Y por eso estamos tan vinculados a nuestro pasado, independientemente
de que éste haya sido bueno o malo. Es el mito de origen de lo que somos.
Es la justificación de nuestro ego. (19)

(19)Es importante tener en cuenta que cuando yo digo “es la


justificación de nuestro ego” en lugar de decir “es la justificación de
lo que somos”, lo hago porque quiero hacer distinción entre lo que
nosotros pensamos que somos (lo que yo llamo ego) y lo que
realmente somos (esto es, campos de energía). Abrirnos a esa visión
más profunda de nosotros mismos como seres luminosos en vez de
vivir la engañosa ilusión del yo, es una de las más grandes y arduas
victorias que podemos conseguir en nuestra lucha por ser lo que
realmente somos.

Lo que acabo de describir constituye el círculo vicioso de la persona


moderna; el circulo vicioso de la mayoría de nosotros. A fin de salirnos de
este círculo, debemos ser guerreros que luchan para volver a nuestra
sagrada naturaleza luminosa y vivir de acuerdo con ella.
El primer paso para ser un guerrero es asumir la responsabilidad; ya que
aceptar la responsabilidad de lo que somos y de cómo vivimos es requisito
previo para cambiar y mejorar nuestra vida. Debemos dejar de echarle la
culpa a los demás, al mundo en general; a esta moderna sociedad que tan
lejos está del Gran Espíritu. Nosotros somos los únicos responsables. Hay
que aceptarlo ahora mismo sin ningún reparo.
Los guerreros están tan comprometidos con la idea de ser responsables de
su vida, que asumen automáticamente la responsabilidad de su pasado.
Nadie ha arruinado mi vida; he sido yo y sólo yo el que lo ha hecho. Por
consiguiente, soy yo quien debe sanarla.
Esta es una de las principales claves de la recapitulación. Por tanto, en
todos los pasos y técnicas de la recapitulación debe estar presente la
conciencia de ser uno mismo el responsable de lo que ha sucedido y de lo
que va a suceder.
Y porque los he oído muchas veces en mis seminarios y talleres, puedo
imaginarme los distintos pensamientos que acuden a la mente con
respecto a lo que acabamos de exponer.
P. ¿Por qué tengo que responsabilizarme de las culpas de mi padre si me
trataba como un perro?
R. No tienes que responsabilizarte de las acciones de tu padre, sino de la
forma en que tú reaccionaste ante sus acciones. No eres responsable de
que él te trate como un perro, pero si eres responsable de pensar que tu
vida está destrozada y de vivir como si realmente lo estuviera.

Sé que no es un pensamiento agradable. De hecho resulta repulsivo para


nuestro sensible ego; pero, si realmente queremos cambiar, es necesario
enfrentarlo y aceptarlo. Escúchame ahora atentamente. No podemos
cambiar el pasado, en el sentido de que no podemos cambiar el hecho de
ciertos acontecimientos que realmente sucedieron; pero lo que sí
podemos cambiar son las consecuencias de nuestro pasado mediante la
recuperación de la energía y de las partes de nosotros mismos que hemos
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ido dejando por el camino. Incluso podemos hacer más; podemos cambiar
nuestro pasado, en el sentido de cambiar nuestra manera de sentir
respecto a ese pasado.
A manera de ejemplo, simplemente recuerda la historia de Juan Carlos ya
relatada. Solía tener un pasado horrible y solitario. Mediante la toma de
responsabilidad y la práctica de la recapitulación, ahora tiene un pasado
más feliz. Y como consecuencia de este cambio energético, no tuvo
necesidad de seguir rindiéndole culto a un pasado amargo viviendo una
vida ingrata. Ahora, en cambio, puede escoger cómo vivir. Piensa en tus
propias vivencias. Podría ser que tu padre te hubiese dado un bofetón
porque le contestaste de mala manera. “¡No me hables en ese tono!”
(Bofetón.) “¡Soy tu padre y merezco todo tu respeto!”
Sin embargo, tú nunca le perdonaste ese bofetón. Creciste, te hiciste
independiente y trataste de ser feliz. Pero, a pesar de que han pasado
treinta años, ese bofetón, que no consigues olvidar, te sigue doliendo. Y
ahora preguntémonos: ¿quién es el responsable de esto? Tu padre, por
supuesto, es responsable de su irritabilidad y de los veinte minutos de
dolor que te produjo el bofetón. Pero tú eres responsable de los otros
veintinueve años, once meses, treinta días, veintitrés horas y cuarenta
minutos de doloroso resentimiento que has estado guardando en tu
corazón. Has estado atesorando esa bofetada y ese dolor como el más
valioso de tus tesoros. Y lo has hecho porque eso te ha ayudado a sentir
que tú eres tú. Quizá tu ego se haya construido sobre la base de ese
sentimiento. Pues bien, lamento decirte que, si ese fue el caso, quizá has
estado atesorando algo que no valía la pena.

P. Yo podría estar de acuerdo con lo que dices si se tratase de algo no tan


serio como ser abofeteado por tu propio padre. Pero pensemos en algo
todavía más grave ¿Qué pasa si fuiste víctima de abusos sexuales y eso te
está destruyendo la vida? ¿Cómo se entiende en este caso lo de asumir
responsabilidad?
R. En un caso extremo como éste es muy importante asumir
responsabilidad, aun si sólo fuera para que cese el sufrimiento. Todos
estamos de acuerdo en que ser objeto de abuso sexual es una de las
agresiones más lacerantes que un ser humano puede sufrir. Esto está al
margen de toda discusión. Lo que aquí se debate son tus haceres en el
supuesto de que sobrevivas a ese terrible experiencia. ¿Qué vas hacer
después de sufrir la agresión? ¿Vas a aprovechar la primera ocasión para
desembarazarte del dolor o vas a cargar con él para el resto de tus días?
¿Te vas a considerar una víctima durante lo que te queda de vida y vas a
utilizar esto para justificar tu nula voluntad de cambio?

Te voy a exponer un caso que puede considerarse todavía más extremo y


que demuestra que la toma de responsabilidad ejerce una influencia
decisiva en el grado en que las circunstancias negativas afectarán nuestra
vida.
¿Puedes pensar en algo más horripilante que las experiencias de miles de
víctimas inocentes en los campos de concentración controlados por los
nazis? Permíteme que te cuente el caso de un doctor que fue conducido a
uno de esos lugares de terror y que, en medio de unas condiciones
infrahumanas, se hizo responsable de su vida. Sufría horrendas torturas y
su vida carecía en absoluto de valor para sus guardianes. Su cuerpo quedó
reducido a piel y huesos. Se convirtió en un fantasma de sí mismo. Pero,
en vez de desesperarse y sentir pena de sí mismo, se valió de su
espantosa experiencia para hacer un descubrimiento de incalculable valor.

45
Nuestro doctor se hizo el siguiente planteamiento: “Bien, yo aquí no soy
nadie y no tengo nada. Hacen conmigo lo que quieren. Es, por tanto, inútil
que oponga alguna resistencia. Ahora bien, hay una sola cosa que ellos no
me pueden quitar: el derecho a decidir cómo voy a reaccionar contra lo
que me están haciendo. Por fortuna, aún me queda la facultad de escoger
libremente mis reacciones internas. Pueden arrebatarme la vida, pero no
pueden privarme de mi espíritu. Así que mientras me quede un poco de
aliento, no dejaré que dobleguen mi espíritu.”
Así lo pensó y así lo hizo. Mientras sufría la vida en el campo de
concentración, comenzó a estudiar las reacciones de prisioneros y
guardianes bajo condiciones extremas. Aprovechó el tiempo para estudiar
ese factor decisivo que hace que algunos seres humanos, sometidos a un
intenso sufrimiento, conserven su fortaleza y equilibrio internos, mientras
que otros se derrumban física y anímicamente a las primeras de cambio.
“Pueden lesionar mi cuerpo e incluso matarme —pensaba—, pero lo que no
pueden quitarme es mi íntima libertad de escoger cómo voy a reaccionar
contra lo que me están haciendo.” Y tenía razón. Se llamaba Viktor Frankl;
y mientras estuvo recluido en el campo de concentración desarrolló las
bases de un revolucionario enfoque psicoterapéutico conocido como
logoterapia. (20)
En efecto, eres perfectamente libre de decir sí o no a la toma de
responsabilidad con respecto a lo que ha sido tu vida y a lo que va a ser.
Es algo que sólo a ti te incumbe. Pero antes de decir sí o no, debes ser
consciente de que tu decisión —sobre si vas a asumir o no la
responsabilidad de tu existencia pasada— va a tener una influencia
decisiva en la clase de vida que vas a llevar a partir de ese momento y
para el resto de tus días.
(20) Véase el libro de V. Frankl, El hombre en busca de sentido,
Herder, España, 1998.

Marcando la diferencia.

En las páginas precedentes hemos visto la secuencia que va desde el daño


energético inicial hasta el daño actual. Hemos observado también cómo se
desarrolla dicha secuencia tanto en el ámbito del cuerpo energético como
en el de la realidad ordinaria. Pues bien, veamos qué sucede cuando
tomamos la determinación de marcar la diferencia valiéndonos de la
recapitulación. Seamos conscientes, sin embargo, de que esta
determinación, y sus posteriores acciones, constituyen ni más ni menos
que la decisión de cambiar nuestro destino.
Cuando se trata de discurrir sobre el destino, hay que tener en cuenta que
para enterarnos de lo que nos depara el futuro hay algo más práctico que
mirar las estrellas y los planetas. Efectivamente, podemos saber lo que
será nuestro futuro con tan solo mirar nuestro pasado. Las huellas de
nuestro pasado están impresas en nuestro cuerpo energético. Los
agujeros, los arañazos y las zonas oscuras aparecen en la realidad
ordinaria como acciones repetitivas de pérdida de energía. Eventos
especiales de nuestro pasado y sus huellas crearon las rutinas que
sostiene la estructura de nuestro ego. No éramos así cuando nacimos.
Vinimos al mundo sin nombre, sin pasado, sin historia y sin temores ni
deseos. Esas cosas aparecieron luego, cuando crecíamos. Durante el
pasado tomó forma aquello a lo que llamamos yo, (21) y esa estructura es
lo que determina lo que somos y lo que seremos. En este sentido tenemos
un destino, el cual no es otra cosa que la proyección de nuestro pasado
hacia nuestro futuro. El futuro es la proyección de las rutinas —creadas en
46
el pasado— hacia un tiempo en la que se sucederán una y otra vez hasta el
agotamiento de nuestra fuerza vital.
En este punto conviene aclarar que esos modos negativos de utilizar
nuestra energía no son todo lo que somos, que hay también muchos
modos positivos de utilizar nuestra energía que seguramente están
también presentes en nuestra vida. En realidad nuestra forma de vivir
está en función del saldo que resulta de la contraposición de nuestras
acciones energéticas y antienergéticas. Se debe a que el principal objetivo
de la recapitulación es cerrar los agujeros negros del cuerpo energético y
de suprimir los hábitos de pérdida de energía, que hasta el momento
hemos puesto el énfasis en la parte antienergética de nuestra experiencia.
Ya se verá, cuando abordemos las técnicas de recapitulación, lo
importante que es incluir los acontecimientos “positivos” en todo el
proceso.

(21)Si se quiere tener una descripción más detallada del ego,


consulte Las enseñanzas de don Carlos, capítulo 5, “'Los no-haceres
del yo personal”, pp. 121-155.

Veamos ahora de qué forma el proceso de recapitulación modifica la


secuencia vital compuesta, como ya hemos visto, por las fases de
integridad energética, interacción emocional, daño inicial, hábitos de
pérdida de energía, daño actual, debilitamiento y muerte por
agotamiento.
Es entre las fases de “daño actual” y “debilitamiento” cuando tenemos la
oportunidad y la motivación necesarias para llevar a cabo la
recapitulación. Es decir, ahora mismo. Porque es ahora el momento de
cambiar nuestro destino y, para ello, tenemos que liberarnos de nuestro
pasado con la ayuda de la recapitulación.
Básicamente, el proceso de liberación podría describirse de la siguiente
manera:

SECUENCIA ALTERNATIVA DE LOS NUEVOS TOLTECAS


Proceso en la realidad
Proceso del cuerpo energético
ordinaria
1. Integridad energética Estado de recién nacido
2. Intercambio antienergético Intensa interacción emocional
3. Daño energético Heridas emocionales, promesas,
pérdidas de energía, etcétera.
4. Cambio de conducta Represión, miedo, bloqueo
emocional, negatividad, etcétera.
5. Refuerzo del daño Conducta repetitiva en situaciones
similares
6. Aumento de la debilidad Pérdida de fuerza vital, cansancio,
hastió, enfermedad, etcétera
7. Recuperación energética Proceso de recapitulación
8. Cambio de conducta No-haceres

47
9. Refuerzo sanador Vivir a propósito
10.Integridad energética Salud, amor, productividad,
creatividad, etcétera
11.Morir como un guerrero Muerte natural en estado de salud
y poder

Observa que las seis primeras fases son las mismas que constituían la
anterior secuencia vital de una persona normal; secuencia que ha sido
estudiada en las páginas precedentes.
En el momento en que leas esto, estamos en la fase seis; es decir,
estamos en el proceso ordinario de debilitarnos como consecuencia de las
rutinas de pérdida de energía que arrastramos desde nuestro pasado.
Pero esto no es lo que queremos; lo que realmente deseamos es cambiar
nuestro destino y no esperar a que nos vayamos debilitando cada vez
más.
De aquí que la fase siete de la secuencia alternativa sea la práctica de la
recapitulación. La figura 5 muestra la evolución de esta fase y representa
la recapitulación en forma de caja: dado que la caja es un elemento
auxiliar muy eficaz para la realización de la recapitulación.

Fig. 5. El daño sufrido requiere la práctica de la recapitulación.

La técnica de recapitulación, tal como veremos en la segunda parte de


este libro, sana el cuerpo energético y rellena los agujeros negros.
Nos estamos ocupando de una fase del proceso que requirió, durante
nuestra investigación, una cuidadosa observación por nuestra parte. En
efecto, hace diez años creíamos que el hecho de llevar a cabo los pasos
clásicos de la recapitulación (lista, caja y respiraciones) entrañaba la
completa sanación de la persona; y que por tanto ésta (hombre o mujer)
podía volver a su vida normal sin tener que exponerse a los mismos
problemas de antaño. Esto, tal como descubrimos, no era del todo exacto.
Para sorpresa nuestra, comprobamos cómo algunos de nuestros
“recapituladores” retornaban al cabo de un tiempo —que oscilaba entre
seis y veinticuatro meses— a algunas de sus antiguas rutinas de pérdida
de energía.
Si bien este fenómeno sólo ocurría con algunas de las personas que
realizaban el proceso de recapitulación, el asunto no dejaba de ser
preocupante. Todas mis conclusiones acerca de la recapitulación que
aparecían en mi primer libro no tenían en cuenta esta posibilidad.
Desorientado, hice lo que un tolteca hace cuando se enfrenta con un
misterio que no puede ser resuelto por medios ordinarios: preguntarle al
Abuelo Fuego.
Ciñéndome a las normas que los toltecas y sus antepasados han utilizado
durante milenios, le pregunté al Fuego qué era lo que estaba haciendo
mal. Y el Fuego nos dio una respuesta; una respuesta que también tenía
que ver con otras anomalías que habíamos encontrado durante la práctica
de la recapitulación. Esta respuesta llegó de modo inesperado en uno de
nuestros talleres.
Era el año de 1994 y durante nuestro taller intensivo anual sobre
recapitulación sucedió algo inusual. El taller se desarrollaba en un
albergue de montaña rodeado de bosques y situado en la ladera de una
alta montaña del sur de la Ciudad de México. No disponíamos de
48
suministro de electricidad y teníamos, por tanto, que servirnos de un
generador para encender algunas bombillas.
En este taller, los participantes se dedican a realizar algunos ejercicios
toltecas antes de meterse en una caja en cuyo interior pasaban toda la
noche haciendo recapitulación. Pero antes de que terminara esta larga
sesión nocturna, a eso de las seis y media de la mañana, había un
paréntesis entre las dos y las tres de la madrugada que aprovechábamos
para hacer otros ejercicios de refuerzo. Me imagino que todo esto puede
resultarles un tanto extraño a todas aquellas personas que no tengan
conocimiento de la dinámica de una experiencia como ésta. Después de
que haya leído la parte práctica de esta obra, verá cómo todos los
procedimientos de este tipo tienen más sentido de lo que a primera vista
pudiera parecer.
Pues bien, en este particular taller de 1994, ya hablamos llegado al
paréntesis de las dos de la madrugada y nos disponíamos a comenzar el
ejercicio, cuando de repente se detiene el generador de electricidad y nos
quedamos a oscuras. Los coordinadores salimos enseguida a ver lo que le
pasaba al aparato, no sin antes decirles a los compañeros del grupo que
se mantuviesen callados y tranquilos durante nuestra ausencia. Cuál sería
nuestra sorpresa cuando al regresar, después de echarle gasolina al
generador, vimos que el grupo no había hecho el más mínimo caso de
nuestra advertencia. Todos hablaban de cómo les había ido en su intento
de recapitular dentro de la caja. Estábamos en los primeros días del taller,
periodo en que el proceso es un poco más difícil y los asistentes —como
los aviones— se encuentran “calentando motores” antes de despegar. No
había duda de que habían aprovechado nuestra ausencia para tener una
animada conversación sobre los detalles del proceso.
—Un momento, un momento, ¿qué están haciendo? —los interrumpí—, ¿No
he dicho muchas veces que la recapitulación es una experiencia del lado
izquierdo, y que si nos ocupamos en conversaciones del lado derecho
aterrizaremos en este lado, y será entonces más difícil conseguir una
verdadera recapitulación? Puesto que han llevado la atención al lado
derecho, mucho me temo que esta noche vamos a tener dificultades.
Traté entonces de reconducir al grupo con estas palabras:
—Recuerden que para adentramos en la recapitulación debemos conmutar
la conciencia del lado derecho por la conciencia del izquierdo. Bien,
tratemos de hacerlo lo mejor que podamos. La próxima vez hagan caso de
lo que digo.
A la mañana siguiente me di cuenta de que algo inesperado había
sucedido. ¡Todo el mundo estaba entusiasmado porque la segunda
estancia en el interior de la caja había sido para ellos la más fructífera
hasta ese momento! Yo estaba asombrado. Ese resultado contradecía
parte de la teoría en la que estaba basada nuestra práctica.
A la siguiente noche decidí llevar a cabo un experimento. Durante el
paréntesis de dos a tres de la madrugada se le pidió al grupo que
trabajara en equipos de cinco personas. La idea era que hablaran —esta
vez ya a propósito— de sus experiencias, resultados y obstáculos
relacionados con el proceso de recapitulación. Los resultados, para
nuestra sorpresa, siguieron la misma tónica de la noche anterior; lo cual
nos dio pie para pensar que el proceso había, a todas luces, mejorado.
¿Qué estaba pasando? La respuesta no se hizo esperar mucho: la
encontramos en ese mismo taller.
En nuestros talleres de recapitulación tenemos por costumbre trabajar con
el más eficaz y antiguo de los poderíos. (22) el Abuelo Fuego. Sucedió una
de esas noches en las que estábamos reunidos alrededor del fuego

49
practicando neneviery; (23) esto es, abriendo nuestros corazones y
pidiendo consejo. La visión me llegó de pronto y pude ver qué era lo que
desde el principio habíamos hecho mal.

(22) Poderío es una palabra que he tomado de los wirrarikas, un


pueblo indígena que mantiene viva la tradición de los antiguos
toltecas. Es cercana, aunque distinta, a la palabra poder. El vocablo
poderío, en el sentido que lo usan los indígenas wirrarika se refiere a
un “poder especial”, algo parecido a una entidad o fuerza que
pertenece a un lugar determinado del universo. Hay poderíos
pertenecientes a sus lugares sagrados en el desierto o en las
montañas. Hay poderíos relacionados con lugares específicos en la
naturaleza como pueden ser un río, lagos, ojo de agua o un barranco
con características especiales. Además, están los cinco grandes
poderíos que gobiernan en el plano en que vivimos: El Abuelo Fuego,
que es el más antiguo; la Tierra, que es nuestra madre; el Sol, que es
nuestro padre e hijo del Fuego; el Viento, que es nuestro hermano o
hermana y también el mensajero que comunica a todos los poderíos;
y por último, el Agua, que es asimismo nuestra madre.

(23) Neneviery es la ofrenda que se hace al Fuego; consiste en


hablarle en voz alta y de forma íntima y con palabras que salen del
corazón.

Uno de los aspectos más notables de la recapitulación es la experiencia de


revivir acontecimientos pasados. La caja, o cualquier cosa que esté
alrededor, desaparece; y de repente se encuentran reviviendo en el
presente algo que sucedió hace mucho tiempo. Es la entrada a la realidad
aparte cuando el tiempo y el espacio dejan de ser lo que normalmente
son.
Es imposible vivir esto con la conciencia ordinaria del lado derecho. Entrar
en el espacio de la recapitulación es trasladarnos al “otro lado”. Debido a
esto, nos habíamos esforzado todo lo posible por apartarnos de la
conciencia ordinaria (lado derecho) para así entrar en ese estado profundo
de realidad no ordinaria llamado recapitulación. Parecía una estrategia
congruente y de hecho había funcionado. Sin embargo, había un
problema; algo faltaba, y ese algo era la participación del lado derecho.
Y este fue el mensaje del Abuelo Fuego: “Somos seres duales: tonal y
nagual. Ambos lados están siempre presentes. Los dos estaban presentes
cuando vivimos esos acontecimientos difíciles que necesitamos
recapitular. Y los dos tienen que estar presentes para conseguir la
sanación.”
Desde luego que somos seres duales y que necesitamos ambos lados para
llegar a una sanación completa. ¡Por eso fue muy útil hablar de la
recapitulación en mitad de la sesión nocturna de nuestro taller! De pronto,
todas las piezas empezaron a encajar. El rompecabezas empezó a tener
sentido.
Este fue el primer caso de toda una serie de descubrimientos en
recapitulación. Más adelante, muchas otras piezas empezaron a caer en el
lugar preciso. Considerar la recapitulación únicamente como un proceso
del lado izquierdo fue una equivocación. Somos seres duales y la sanación
debe realizarse de forma integral; esto es, mediante el concurso de ambos

50
lados. Cada lado tiene sus propios recursos y, por consiguiente, los das
deben intervenir.
Este mismo planteamiento nos sirvió para encontrar la solución al misterio
de esos “recapituladores” que, tras llevar a cabo el proceso, volvían a sus
antiguas rutinas supuestamente desterradas para siempre. Y es que
cuando el daño inicial se produjo, estuvieron implicados los dos lados de
nuestro ser; de aquí que tengamos que implicar de nuevo a estos dos
lados para propiciar la sanación.
Primero fuimos parte de una interacción emocional que tuvo lugar en la
realidad ordinaria (lado derecho) y a continuación emitimos un comando
energético (lado izquierdo). Después de esto, bloqueamos el proceso
natural de sanación mediante la introducción de una rutina de pérdida de
energía (un hacer); hecho que se produce en el ámbito de la realidad
ordinaria. Vemos pues que ambos lados están involucrados en este
proceso. Por otra parte hay que decir que si no fuese por la persistente
practica del hacer, nuestro cuerpo energético cicatrizaría por sí mismo la
herida energética.
Ahora bien, del mismo modo que el hacer o rutina en el lado derecho sirvió
para reforzar y hacer permanente el daño inicial del campo de energía que
tuvo lugar en el lado izquierdo, la práctica del no-hacer en el lado derecho
sirve para hacer permanente la sanación producida por la recapitulación
en el lado izquierdo.
El secreto está en invertir todo el proceso. La figura que sigue nos
muestra cómo se realiza esto. Las prácticas de recapitulación en la caja
producen una “restauración provisional”; o sea, que es como si se pusiese
un “parche energético" para cerrar la herida energética.

Fig.6. Restauración provisional: la recapitulación “pone un parche” en el


cuerpo energético.

Este es el momento en que hemos terminado de recapitular los


acontecimientos que teníamos incluidos en nuestra lista. Nos sentimos
aliviados y más fuertes porque hemos detenido el escape de energía que
se producía a través de los antiguos agujeros que existían en nuestro
cuerpo energético. En este punto es posible suspender las rutinas de
pérdida de energía. Nos sentimos tan felices que esperamos liberarnos de
las ataduras de nuestra historia personal. Pero el proceso no ha terminado
por completo. Para reforzar los parches energéticos de forma que se
hagan permanentes, tenemos que practicar esos intencionados actos
llamados no-haceres; actos que son congruentes con la sanación del
proceso de recapitulación.

Actos deliberados.

Ahora es la ocasión de volver a la historia de María. Imaginemos que llega


a un punto en que se decide a aceptar el reto de la recapitulación para
poder desembarazarse de su problema.
Para este fin, prepara una lista de los acontecimientos que desea
recapitular y lleva a cabo el proceso dentro de la caja de madera. Llega un
momento en que le toca el turno al acontecimiento relativo a su
“promesa” de esconder sus sentimientos a los demás. María recapitula
este acontecimiento y lleva a cabo con éxito el mágico proceso de la
autosanación. Por primera vez, desde que tenía cinco años, se siente
51
aliviada y libre. Ahora ya es capaz de prescindir de la dolorosa rutina de
reprimir la exteriorización de sus sentimientos. Una vez conseguido esto,
sus relaciones personales empiezan a mejorar notablemente. Parece como
si renaciera de sus cenizas.
Pero en todo esto hay un problema potencial que es el siguiente: si ella,
después de haber recapitulado los acontecimientos de su vida, no
comienza inmediatamente a practicar los no-haceres, hay muchas
probabilidades de que, pasado un determinado periodo, pierda todo lo que
ha ganado.
Por haceres entendemos las acciones que son congruentes con nuestra
historia personal y que, además de reforzar nuestro ego, refuerzan
también esta historia personal; mientras que por no-haceres debe
entenderse, en general, aquellas acciones que no son congruentes con
nuestra historia personal. Por ello, la continua y cuidadosa práctica de los
no-haceres tiene la virtud de producir una desestructuración del ego, lo
cual nos conduce a descubrir qué es lo que hay detrás de la fantasía de
este ego. Los no-haceres, cuando se realizan de forma equilibrada,
producen libertad.
En el ámbito de la recapitulación, los no-haceres son aquellas acciones
congruentes con el proceso de sanación, del mismo modo que los haceres
han sido congruentes con el proceso de la enfermedad energética. En el
caso de María, el hacer fue no expresar nunca lo que sentía; mientras que
el no-hacer sería expresar de manera consciente sus sentimientos cada
vez que se le presentara la oportunidad de hacerlo. Ella tendría que
practicar esto no sólo porque lo necesita, sino también porque es parte de
su estrategia de convertir en permanente la sanación provisional
conseguida con la recapitulación. Este tipo de acciones son conocidas
como actos a propósito o deliberados y son necesarios para alcanzar una
reparación o restauración definitiva (véase la figura 7).
Fig.7. Restauración definitiva después de un periodo de actos deliberados.

Es evidente que la práctica de los no-haceres debe equilibrarse con una


dosis apropiada de sentido común. Esto significa que no debemos realizar
la práctica de los no-haceres en una forma o intensidad que podría
resultar en problemas más serios que los que pretendemos solucionar.
Por último, y para cerrar este capítulo, incluimos la figura 8, que ilustra el
proceso de la aparición de la enfermedad energética provocada por las
interacciones emocionales, así como el posterior proceso de sanación
mediante la recapitulación. Observa cómo el proceso de recapitulación es
inverso al proceso de daño energético.

Fig.8. La Recapitulación revierte el proceso de daño energético.

5
¿QUIÉNES DEBEN HACER LA RECAPITULACIÓN?

Sugerencias y precauciones para casos especiales.

52
Una pregunta importante que me suelen formular durante las
presentaciones de mis seminarios de recapitulación es sobre si el proceso
entraña algún riesgo potencial para el participante. Se trata de una
importante pregunta y mi contestación en general es negativa. En efecto,
la recapitulación es una práctica que no implica riesgo alguno al llevarla a
cabo. No obstante, existen algunos casos especiales que requieren algún
comentario de nuestra parte.
Abordemos, pues, esta cuestión enumerando las preguntas que con más
frecuencia se hacen y sus correspondientes respuestas.

P. ¿Se corre algún riesgo al practicar la recapitulación?


R. En absoluto. No se corre ningún riesgo durante la práctica de la
recapitulación como no sean los propios de cualquier actividad normal
como caminar, bañarnos o bailar. Como es lógico, nadie está a salvo de
sufrir un accidente mientras realiza una de estas actividades, pero este
accidente no tendría por qué relacionarse con un riesgo potencial propio
de esa actividad específica. Al igual que pasa con el baile, la meditación o
el jogging, la recapitulación requiere que la persona que la practique
posea un mínimo de salud y aptitud física.

P. Los estados de realidad no ordinaria como, por ejemplo, los de


recapitulación profunda: ¿implican algún riesgo?
R. Bien es verdad que se experimenta un cambio a un estado diferente de
conciencia; pero en esto no hay ningún riesgo por la sencilla razón de que
los cambios de conciencia forman parte de nuestras capacidades normales
como ver, oír o pensar. El hecho de que por regla general no sepamos
cómo utilizar o entrar en esos otros estados de conciencia, no quiere decir
que vamos a recibir algún daño una vez que estemos dentro.
Mientras se realiza la recapitulación, puede cambiarse todo el entorno.
Podrán escuchar voces, ver visiones, y tener sensaciones físicas. Podrán
ver al mismo diablo, por así decirlo, sin que ello suponga peligro alguno.
La recapitulación es un viaje; un viaje hacia el yo, un viaje a la parte
oculta de ese yo. Pero, en cualquier caso, será un viaje seguro de ida y
vuelta. Vean lo que vean, será parte de la experiencia, por lo que siempre
tendrán garantizado el retorno a la conciencia ordinaria. Lo más
importante de todo esto es el grado de autosanación que podrán alcanzar
mientras estén en el otro lado.
P. ¿Hay algún peligro en pasar un determinado periodo que pueden ser
horas en el interior de una caja de madera?
R. No, no hay ningún peligro, ya que van a introducirse en una caja que
tiene suficiente ventilación. Lo que se pretende con entrar en la caja es un
aislamiento del mundo de forma que uno pueda enfocar toda su atención
sobre el acto de la recapitulación. Hay también otras ventajas, pero éstas
serán analizadas cuando tratemos de los procedimientos técnicos de la
recapitulación.

P ¿Quiénes deben practicar la recapitulación? ¿Es recomendable para todo


tipo de personas sin excepción alguna?
R. Generalmente, la recapitulación, como proceso natural que es, forma
parte de la existencia de todo ser humano. La recapitulación del
moribundo y la recapitulación espontánea, de las que ya hemos hablado,
corroboran lo anterior. Por ello, la práctica específica de las técnicas de la
recapitulación deliberada se recomienda a casi todo el mundo que tenga
53
un pasado y un cuerpo energético que no haya sido tratado de la manera
más saludable, energéticamente hablando, claro está. O sea, que es
recomendable para casi todos los adultos de la sociedad moderna. La
única condición previa es que no tengan una circunstancia desfavorable —
física o mental—, para la cual las técnicas de la recapitulación estuviesen
contraindicadas. Estos son casos excepcionales que describiré enseguida.
En términos generales, la recapitulación no es recomendable para las
personas que estén muy enfermas o muy sanas. Por el contrario, la
recapitulación sí es recomendable para todos aquéllos que presenten
síntomas de lo que yo llamo la patología de la gente normal; es decir
personas que en su vida cotidiana no sufren problemas graves, pero que
sí tienen el inconveniente de una continua pérdida de energía por causa
de unos malos hábitos energéticos adquiridos en el pasado. Por
consiguiente, aquéllos que estén muy por encima o muy por debajo de la
normalidad no deberían de momento recurrir a la recapitulación; es más,
en algunos casos incluso sería contraproducente, Analicemos ahora
algunos colectivos específicos y, para ello, comenzaré con el más feliz de
todos: el de los niños.

Niños.

Por regla general los niños gozan de un buen estado energético; por
consiguiente, la práctica de la recapitulación no les reportaría apreciables
beneficios. Además, las técnicas de recapitulación contienen pasos y
procedimientos que requieren un tipo especial de autocontrol y disciplina;
facultades que no suelen encontrarse en las primeras fases del desarrollo
del niño.
En el caso de niños con problemas especiales, incluyendo los derivados de
experiencias traumáticas del pasado, debemos aclarar que no tenemos
investigación de campo suficientemente relacionada con el uso de la
recapitulación para este grupo en especial; por tanto, mi opinión es que
todavía no tenemos pruebas suficientes como para recomendar, con toda
garantía, la práctica de estas técnicas por parte de los niños. Quizá
futuras investigaciones nos abran nuevos caminos en este campo.

Adolescentes.

He tenido algunos casos de adolescentes que culminaron el proceso de


recapitulación con resultados satisfactorios. Sin embargo, la mayoría de
las veces no surtió los efectos apetecidos, por las siguientes razones:
Muchos de estos jóvenes tienen un cuerpo energético muy sano debido a
que todavía no han sufrido traumas emocionales importantes, por lo que
no hay mucho sobre lo que ellos tengan que recapitular. Hasta ese
momento han llevado una vida bastante saludable desde el punto de vista
energético.
No obstante, el otro extremo es también posible. Una de las enfermedades
existenciales de las sociedades tecnológicas occidentales es la que yo
llamo síndrome de la juventud decrépita. He visto a mucha gente joven
que no superaba los veinte años de edad, cuyo estado energético era muy
54
similar al de personas ancianas y enfermas. Sus cuerpos estaban cansados
y débiles y, lo que es peor, sus almas también presentaban signos de
vejez, enfermedad y cansancio. En la mayoría de los casos, estos jóvenes
vivieron o estaban viviendo situaciones extremadamente difíciles por
problemas de desintegración familiar, soledad, drogas, violencia y otras
penalidades por el estilo.
Mi impresión sobre estos casos es que algunos de estos jóvenes sacaron
provecho de la práctica de la recapitulación, mientras que otros no; estos
últimos principalmente porque no estaban aún preparados y dispuestos a
un verdadero cambio. Puede ser que la rabia interna les impidiese ver
dónde estaba su verdadero enemigo, o que quisieran explorarlo todo, por
lo que no estaban muy predispuestos a someterse y a centrarse en una
sola práctica que requiere concentración y disciplina. La recapitulación no
es la clase de método de sanación que encuentro más apropiada para
ellos. Creo que es más útil y beneficioso que participen en algunos de
nuestros otros talleres que conlleven actividades físicas y “aventuras”,
como las que organizamos en ciertos bosques, selvas o desiertos.
Dicho lo anterior, cabe mencionar que puede ser beneficioso, para los
jóvenes que tengan inclinación natural al desarrollo interno, el practicar la
técnica, para el caso de recapitular eventos especiales que los hayan
dejado inquietos o confundidos, lo cual es distinto que embarcarse en la
recapitulación completa de la propia vida, que en general conviene
abordar ya en la edad adulta.

“Tonales” saludables.

Utilizo esta expresión cuando hablo de ese tipo de gente especial que ha
encontrado su propia forma de vivir usando su energía de un modo muy
saludable. Me refiero a esas personas que no se pelean con la vida sino
que danzan con ella. Por regla general, estas personas no suelen tener
lesiones graves en su cuerpo energético; y si las han tenido, están ya
recuperadas. Para esta gente —casi siempre feliz, creativa y productiva—
la recapitulación no es un asunto urgente, es más bien un asunto
pendiente. De cualquier manera, nunca se sabe lo que puede surgir
durante la recapitulación. De aquí que tengamos que andarnos con mucho
cuidado, ya que muchas veces la actitud de que “estoy estupendo” y de
que “lo tengo todo en la vida”, puede ser la máscara tras la que se
esconde una gran mentira. En estos casos la recapitulación es un asunto
de vida o muerte.
Pero supongamos que hablamos de personas que no tienen grandes
problemas procedentes de su pasado. Admitamos que estas personas
pueden realmente congratularse de llevar una vida feliz, saludable e
intensa; aunque, como seres humanos que son, no pueden considerarse
del todo perfectas. No es posible controlarlo todo de forma continua. A
veces las cosas marchan mal y necesitamos recapitular unos
acontecimientos específicos. Por ello, a estas personas les vendrían muy
bien las últimas técnicas de este libro relativas a la recapitulación de
hechos aislados.
Veamos ahora aquellos casos en los que por justificadas razones es más
recomendable no hacer la recapitulación. Estos son los casos de
excepción.

Pacientes mentales.

55
Una de las cosas que hace la recapitulación es alterar la percepción del
que la práctica. Está comprobado que uno de los problemas más
acuciantes que hoy en día tiene la gente es vivir bajo la fijación de una
sola forma de percibir el mundo; y de esto tiene mucha culpa el control
que ejerce el ego. Por ello, parte de la metodología en la que se funda mi
trabajo está orientada a alejar a la gente de la percepción normal. La idea
es llevarla al otro lado a fin de que obtenga una perspectiva que equilibre
la visión incompleta que usualmente tiene.
Ahora bien, ¿qué pasa con esos pacientes mentales cuya percepción está
ya alterada por efecto de su padecimiento? ¿Qué sucedería si los
introducimos en prácticas que intentan alterar la percepción? Lo más
probable es que estarían, si cabe, aún más perdidos y confusos.
Por esta razón y por experiencia, digo que la recapitulación no es indicada
para personas que sufran trastornos mentales. Lo que ellas necesitan no
es un estado alterado de percepción, sino encontrar un camino que las
conduzca a una percepción “normal”. No hay razones para alterar más un
estado que ya está de por sí bastante alterado. Lo que estas personas
tienen que hacer es emplearse en prácticas que las devuelvan a la
realidad diaria.
Hay mucha gente con trastornos mentales que tiende a buscar
actividades chamánicas o esotéricas; y lo hace porque está convencida de
que lo que ve se debe a algún tipo de don que la hace especial en
comparación con los demás. Algunas de estas personas necesitan
realmente someterse a tratamiento médico, si bien la mayoría de las
veces lo ignoran.
Lo lamentable del caso es que hay algunos grupos o individuos que pasan
esto por alto con tal de no perder clientes potenciales. Cuanto más
extraña o rara sea la persona, más insisten estos aprovechados en
alimentarles la fantasía de que posee un don especial. Por esto nunca hay
que hacer a un lado el propio criterio y sentido común; ya que nos servirán
para no ser víctimas de estos incalificables grupos o personas.
Está probado que la recapitulación no es recomendable para personas que
padezcan esquizofrenia, delirios psicóticos, así como depresiones fuertes
con tendencia suicida; o sea, que en general está contraindicada para
gente que constituya un caso clínico de enfermedad mental. Pero ¿cuál es
la difuminada frontera que separa un caso clínico del que no lo es?
Mucha gente hace preguntas de este estilo: “He estado en tratamiento
médico por depresión, pero ahora me encuentro perfectamente bien.
¿Puedo hacer recapitulación?” O bien esta otra, “estoy sometida a
tratamiento psiquiátrico y tomo pastillas, ¿me iría bien la recapitulación?”
Puesto que cada caso es diferente, no existe una respuesta general para
éstas o similares preguntas; aunque sí existen algunas consideraciones
orientativas que nos pueden ayudar.
Si estás pasando una intensa depresión o te asaltan de forma recurrente
pensamientos de suicidio, no es recomendable en tu caso la
recapitulación. Esto es diferente a que alguien diga que está deprimido
porque está preocupado o disgustado por algún problema ocasional en su
vida. En este supuesto no hay inconveniente alguno para que esta persona
realice la recapitulación. Es necesario hacer distinción entre el sentido
popular del vocablo deprimido, que fundamentalmente es el de estar
“preocupado por algo”, y el concepto médico de depresión que implica
una serie de síntomas, una cierta cronicidad, y trastornos orgánicos.
El caso es que también es común que una persona esté un tanto deprimida
o infeliz porque no le gusta cómo es o cómo vive; en casos así, no clínicos,

56
la recapitulación podría incluso ser la cura principal para dichos
malestares del alma.
Es por ello que cuando me hacen las preguntas anteriormente
mencionadas, lo que siempre hago es aconsejar que consulten el asunto
con el médico. Que le expliquen exactamente qué es lo que van a hacer
durante la recapitulación, y el doctor, a la vista de su historial clínico y de
la información facilitada, les dará una respuesta más autorizada sobre si
es o no es conveniente para ellos llevar a cabo la recapitulación.

Drogadictos.

Por razones muy parecidas a las que hemos empleado para la gente con
trastornos mentales, la recapitulación no es recomendable para las
personas que consumen drogas. No hablo de aquella gente que
ocasionalmente han consumido drogas en alguna época de su vida, sino
de consumidores habituales. Las drogas alteran la percepción de una
manera incontrolada; el individuo que las utiliza con una cierta
regularidad tiene su percepción alterada, aunque él o ella no sea
consciente de ello. Cuanto más duras sean las drogas, más riesgo entraña
cualquier tipo de práctica relacionada con el lado izquierdo.
La gente que consume drogas está caminando sobre una delicada línea
que yo llamo el punto de no retorno. Debemos tener en cuenta que
nuestra salud mental es un sistema frágil y que, por lo tanto, no es
invulnerable. Considero mi responsabilidad decirlo alto y claro: he visto a
muchos jóvenes con sus “fusibles fundidos” porque no vieron con claridad
el momento en que tenían que parar. Algunos de ellos tenían buenas
miras espirituales, pero no eran conscientes del riesgo que estaban
corriendo. Esta es una de las razones por las que siempre trato de disuadir
a la gente que se imagina que las drogas pueden ser un medio más fácil
para pasar al otro lado. La recapitulación es una técnica sin riesgo alguno
en ese tipo de búsqueda, pero no lo es así cuando va acompañada del
consumo de drogas.
En este examen que estoy haciendo sobre el uso de las drogas en relación
con la recapitulación, quiero añadir algún comentario sobre la utilización
de drogas consideradas “blandas”, como la marihuana y el tabaco.

La marihuana.

Mis investigaciones en este campo me dicen que los consumidores de


marihuana pierden hasta 50% de los beneficiosos resultados de la
recapitulación; una gran desventaja si pensamos que, de entrada, la
recapitulación no es una empresa fácil.
Alguna gente fuma marihuana con la presunción de que esta droga lo
llevará —aunque sea un poco—a la conciencia del otro yo. Pero no es así.
Aun cuando la marihuana produce un aparente aumento de la sensibilidad,
lo cierto es que lo que hace es estimular el centro de la razón,
circunstancia que la convierte en una droga del lado derecho. Debido a
esto, una de las propiedades de la marihuana es estimular el
pensamiento; por lo que no es raro que quien la consuma piense la misma
cosa una y cien veces sin ni siquiera percatarse de ello. O también puede
tener pensamientos vulgares y tontos y creer que son de lo más
extraordinario. La verdad desnuda aparece una vez que los efectos han

57
desaparecido y se da cuenta de que su vida no es ni un ápice mejor que
antes; que sus brillantes proyectos se han esfumado como el humo.
En pocas palabras: el uso de la marihuana es un obstáculo para alcanzar
esa parte tan importante de la recapitulación que es la conciencia del lado
izquierdo.

El tabaco.

Si bien el tabaco no estimula la mente como la marihuana, sus


desastrosos efectos sobre la capacidad respiratoria de los humanos lo
hace nefasto para la recapitulación. Los fumadores se exponen a reducir
los beneficios que podrían obtener de la recapitulación en una cuantía que
oscila de 20 a 50%, dependiendo de la intensidad y antigüedad de su
consumo.
La respiración es una de las herramientas mágicas que utilizamos para
restaurar nuestro cuerpo energético durante la recapitulación. Si nuestro
sistema respiratorio está bloqueado por la nicotina, poco podernos hacer
para culminar con éxito el proceso.
Si verdaderamente estás interesado en obtener algún beneficio de la
recapitulación y eres fumador ocasional o habitual de tabaco o marihuana,
deberás abandonar enseguida el uso de estas sustancias y encontrarás
muchos beneficios adicionales. Antes de empezar la recapitulación,
necesitarás de quince a sesenta días para hacer desaparecer de tu
organismo los perniciosos efectos de estas sustancias. Esperamos que la
energía adicional que se adquiere con la recapitulación, te sirva para dejar
de fumar definitivamente.

El caso de Sonia.

Quiero terminar esta primera parte contando la historia de una joven que
no respetó las normas restrictivas que aplicamos a consumidores de
drogas y a personas con trastornos mentales. En toda mi vida profesional
ésta ha sido la única vez que una persona, con las dos condiciones
excluyentes anteriores, no tuvo reparos en mentirnos para poder asistir a
uno de nuestros talleres de recapitulación.
El taller, que se desarrollaba en Europa, estaba llevándose a cabo en un
viejo monasterio de propiedad privada situado en medio de la campiña; un
lugar tranquilo y aislado muy apropiado para un grupo que iba a trabajar
la recapitulación.
La mujer protagonista de esta historia tenía entonces una edad cercana a
los treinta años. Para este taller, y para todos los talleres, les pedimos a
los componentes del nuevo grupo que contestaran un cuestionario que
versaba principalmente sobre problemas médicos o condiciones
particulares que pudieran desaconsejar la práctica de la recapitulación;
esto, como es natural, se hace con el fin de evitarles riesgos innecesarios
a los asistentes. Algunas de las preguntas eran muy directas y concretas
con respecto a los trastornos mentales y al consumo de drogas. Sonia (24)
respondió a estas preguntas de la misma forma que los restantes
miembros del grupo: dijo que no consumía drogas y que no padecía
ningún tipo de trastorno mental. Mintió en ambas preguntas.
Trabajamos unos pocos días y el proceso se fue intensificando para todo el
mundo. De pronto Sonia comenzó a hablar de forma incoherente y a
58
gesticular de un modo exagerado. Tanto su extraña forma de hablar como
las distorsionadas expresiones de su rostro nos alarmaron a todos. Cuanto
más capaz era de desconcertar y de asustar a la gente, más deleite
parecía que le causaba la situación. Al principio, la mayoría de los
asistentes creían que su extraño comportamiento tendría que ver con su
proceso de recapitulación; pero cuando vieron que según pasaba el
tiempo su forma de comportarse se hacía más extraña y desquiciada,
empezaron a preocuparse en serio.
Por mi parte, intenté hablar con ella para ver qué era lo que le estaba
pasando; pero sus respuestas fueron de lo más disparatadas. Le dije que
si no era capaz de controlarse, no tendría más remedio que pedirle que
dejara de trabajar con el grupo. Su reacción fue de desafío y comenzó a
hacer todo lo contrario de lo que se le pedía. Cuando la vi algunas noches
errar por las inmediaciones del monasterio asustando a todo el mundo, me
di cuenta de que su estado era verdaderamente grave.

(24) Se ha cambiado el nombre para ocultar la verdadera identidad


de la persona.

Finalmente tomé la determinación de llamar a sus familiares para hacerles


saber el problema que teníamos con ella. La verdad es que no parecían
estar muy sorprendidos por mi llamada. Su madre me dijo:
—Sí, le advertí que no fuese a esas reuniones. Al igual que su padre, ha
tenido episodios de esquizofrenia y además tiene problemas con la droga.
Su novio me informó que dos días antes, ya empezado el taller sobre
recapitulación, Sonia lo visitó y se tomó una mezcla de heroína y cocaína.
Me aseguró que, aunque él lo había intentado en repetidas ocasiones, no
había conseguido que ella dejara la droga.
Entonces le pedí al novio que se acercara al monasterio para hacerse
cargo de ella, así me respondió:
—No, no me atrevo a ir. Ella es más corpulenta que yo y no podría
manejarla.
“¡Dios mío!, pensé, ¡en buen lío me he metido!”
—¿Ha estado alguna vez sometida a tratamiento médico? —pregunté a su
madre.
—Sí, y si lo desea, puedo darle el número de teléfono de su psiquiatra.
Así que llamé al doctor, y me dijo:
—Escuche, por la descripción que me está dando, me temo que ella tenga
un episodio esquizofrénico probablemente desencadenado por las drogas
que consumió. Bajo esas circunstancias, la falta de sueño y los ejercicios
físicos aumentan el riesgo de que caiga en uno de esos episodios aún más.
Con anterioridad ya ha tenido esta misma clase de problemas. Ella corre
un verdadero peligro y podría hacerse daño o atentar contra su propia
vida, lesionarse. Lo que debe hacer es llevarla cuanto antes al hospital
más próximo. Como en estos momentos no sabe lo que le está pasando,
seguramente no se dejará conducir y tendrá que trasladarla a la fuerza.
Corre un verdadero peligro —insistió.
Tengo que confesar que no me gustó nada lo que escuché, pero no había
otra alternativa. Me resigné a lo que me deparaba el destino y me prometí
a mí mismo que haría todo lo posible para proteger a la chica y al mismo
tiempo proteger al grupo.

59
Manolo, mi viejo amigo y colaborador, estaba allí conmigo y nos dividimos
el trabajo. Yo continuaría trabajando con el grupo y él realizaría la parte
más dura y desagradable: llevaría a Sonia al hospital utilizando la fuerza si
fuese necesario.
Me llevé a los participantes a la casa de un miembro del grupo, mientras
Manolo intentaba en el monasterio convencer a Sonia para que
descansara, para que pidiese ayuda a su familia o para que acudiese al
doctor. Parecía que no había nada que hacer. Cuando oyó la palabra
doctor se puso furiosa y empezó a insultar a Manolo. Así que él puso en
marcha el plan B, que consistía en aprovechar la menor oportunidad para
engañarla de alguna forma y llevarla al hospital. Procuraba por todos los
medios no recurrir al plan C, que suponía una lucha a brazo partido para
reducir a la corpulenta Sonia. Por si fuese poco. Manolo tenía otra
preocupación relacionada con una confesión que nos hizo la madre de
Sonia cuando estuvimos hablando de su hija: el novio de la chica tenía
sida.
—¿Qué pasa si esta mujer me muerde? —pensaba Manolo.
De todos modos, siendo el fenomenal guerrero que es, Manolo aceptó la
tarea con el mejor de los ánimos. Puesto que ella había rechazado todas
las invitaciones para ir a desayunar a la ciudad, Manolo le dijo:
—Estoy hambriento y no sé qué hacer, Víctor me ha dicho que no me
separe para nada de ti, así que no puedo salir para desayunar.
Al parecer esto conmovió de alguna manera a Sonia porque dijo:
—Yo puedo acompañarte mientras desayunas.
Así que ambos dejaron el monasterio. Ya en la ciudad, y una vez fuera del
coche, Manolo simuló buscar una cafetería donde hacían unos “huevos
fritos exquisitos” y pasó de largo todas las cafeterías que se iban
encontrando por el camino. Para distraerla empezó a hablarle de lo buena
que era la cafetería que estaban buscando, pero lo que en realidad hacía
era acercarla cada vez más al hospital. Cuando finalmente llegaron a la
entrada principal del hospital, Sonia descubrió la trampa e intentó correr;
pero Manolo fue más rápido y la inmovilizó con un fuerte abrazo. Ella se
resistió y batalló durante unos segundos, pero enseguida relajó su cuerpo
y se dio por vencida. Manolo sólo tuvo que transportarla unos metros
hasta donde la esperaba el personal del hospital, ya que habían recibido
una llamada del doctor de Sonia explicándoles la situación.
Dentro ya del hospital, una amigable doctora se hizo cargo de ella y se la
llevó a una sala de reconocimiento. Sonia le dirigió a Manolo una última
mirada de odio antes de desaparecer tras la puerta de la sala. Durante
una temporada fuimos objeto de su odio y de su rencor. Sin embargo,
algunos meses más tarde, recibimos una carta suya en nuestras oficinas
de México en la que nos daba las gracias por nuestro amable interés en
protegerla de ella misma.
Esta fue la única vez, en veinte años de talleres y doce años de
recapitulación, en que tuvimos que en enfrentarnos a una delicada
situación como la que acabo de narrar. He incluido aquí el caso de Sonia
para poner sobre todo de relieve lo importante que es no emprender
prácticas relacionadas con el lado izquierdo cuando existan antecedentes
de trastornos mentales o consumo de drogas.

SEGUNDA PARTE
60
LAS TÉCNICAS: EL MODO DE REALIZAR LA RECAPITULACIÓN.

6
LA TÉCNICA AVP DE LOS DIEZ PASOS PARA LA PRÁCTICA DE LA
RECAPITULACIÓN.

Por ser un acto natural, la recapitulación puede lograrse a través de


diversos medios. En la primera parte de este libro hemos hablado de la
recapitulación espontánea, la cual se alcanza de un modo accidental en
muy variadas circunstancias.
Las conexiones corporales con el pasado constituyen un elemento
importante de varios sistemas psicoterapéuticos. De aquí que la
manipulación corporal y el masaje intenso puedan sacar a la superficie
emociones y sentimientos de nuestro pasado oculto. Las técnicas
catárticas que utilizan posturas físicas dolorosas, o las de danza y saltos
rítmicos continuos, también pueden propiciar que revivamos emociones
que han estado reprimidas durante mucho tiempo. Algunas de ellas
pueden estar vinculadas con acontecimientos pertenecientes a nuestro
pasado remoto. Las técnicas respiratorias (como, por ejemplo, la
respiración alotrópica, el renacimiento y la terapia primal) también abren
las compuertas para que fluyan los sentimientos reprimidos.
Todas estas técnicas, cuando se administran por profesionales expertos,
pueden resultar muy útiles para que la gente se acerque más a sí misma.
Sin embargo, ninguna de estas técnicas trata la gama de los
acontecimientos relevantes de nuestro pasado de una manera precisa a
través de un proceso integral que conduzca a la sanación del cuerpo
energético. Algunas de ellas son muy adecuadas para sacar al exterior
nuestros sentimientos; mientras que otras ayudan a que los recuerdos
acudan a nuestra mente. Asimismo, algunas resultan muy útiles para
aliviar temporalmente un dolor emocional padecido desde mucho tiempo
atrás. La mayoría de ellas se centran demasiado en la intensa y explosiva
exteriorización de las emociones (catarsis), sin que cuenten con un plan
detallado y completo que sirva para manejar deliberadamente las
sucesivas fases de un proceso de sanación. Cuando esto sucede, el
individuo, impresionado por la intensidad de la exteriorización emocional,
se puede quedar con la falsa idea de que esto es suficiente para solventar
el problema. Si bien más adelante habrá de descubrir que no era
suficiente; que algo faltaba.
En mi opinión, la recapitulación es la técnica más completa que existe en
la actualidad para la curación sistemática de las heridas que arrastramos
del pasado.
Mi primera formulación de esta técnica, dada a conocer en mi libro Las
enseñanzas de don Carlos bajo el título de “recapitulación en caja”, fue
una interpretación libre y un replanteamiento de la presentada en el sexto
libro de Castaneda, El don del Águila. La técnica desarrollada en este
libro me sirvió de esquema para crear la primera versión de la técnica de
recapitulación; versión ésta que fue el punto de partida para nuestras
posteriores investigaciones en ese campo.
Esta primera formulación de la técnica constaba de tres elementos
principales: una lista de acontecimientos a recapitular, una caja de
madera en cuyo interior se recapitulaba, y un conjunto de dos clases
diferentes de ejercicios respiratorios según se tratase de recuperar
energía o desprenderse de ella. El proceso comenzaba con una
enumeración por escrito de todos los acontecimientos significativos del
61
pasado, la cual daba como resultado una lista de eventos a recapitular que
podría ayudar a alcanzar dos objetivos principales:

1. Forzar el cuerpo a recordar.


2. Servir corno “guía de viaje” para los siguientes ejercicios de
recapitulación.

Una vez preparada la lista, el próximo paso era construir una caja de
madera con una puerta para entrar y salir. Ya dentro de la caja, el
recapitulador empezaría a recordar los acontecimientos incluidos en la
lista, centrándose sobre los sentimientos que en su día despertaron cada
uno de ellos. Por último, y con objeto de “reparar” el daño energético
producido por un determinado acontecimiento, el recapitulador utilizaría
unas técnicas especiales de respiración diseñadas a esos efectos.
Con el paso de los años, hemos desarrollado, y establecido al más mínimo
detalle, todos los pasos y requisitos que son necesarios para llevar a cabo
la recapitulación; por ejemplo: la duración de las sesiones, el lugar y la
hora más adecuados para realizarlas, el modo de organizar los
acontecimientos, lo que se hace dentro de la caja, así como los ejercicios
que hay que hacer antes y durante la recapitulación para estimular el
cuerpo a recordar e incluso cómo darle seguimiento en la vida diaria a
dichos ejercicios. En realidad, lo que comenzó como un proceso
rudimentario y simple, ha evolucionado hasta convertirse en un programa
de trabajo complejo, articulado y perfeccionado. Al principio veíamos la
recapitulación como una serie de procedimientos enfocados hacia el lado
izquierdo de la conciencia. Pero en la actualidad trabajamos con un
proceso que integra los dos lados de nuestra conciencia.
Todos los pasos de la antigua técnica han sido completados y
perfeccionados mediante la inclusión de partes nuevas. Además de los
tres elementos principales que hemos mencionado, se han incorporado
otros de gran importancia:

• Métodos e instrucciones para elaborar la lista.


• Pautas a seguir en el interior de la caja.
• Técnicas para superar obstáculos sobre la marcha.
• Qué hacer después de que se haya terminado la sesión dentro de la
caja.
• Cómo aplicar y reforzar en la vida diaria los resultados de las
experiencias revividas dentro de la caja.

Tal como ya hemos dicho, el trabajo que se haga después de salir de la


caja es uno de los aspectos más importantes de toda la recapitulación, ya
que sirve para reforzar y consolidar lo que se ha conseguido con la lista y
en el interior de la caja.
En este nuevo planteamiento, los elementos de la recapitulación pueden
dividirse en las dos siguientes series:

ELEMENTOS DE LA RECAPITULACIÓN

62
Lado izquierdo-Nagual-Cuerpo energético
La caja de recapitulación
Memorias corporales
Técnicas respiratorias
Comando energético
Rituales
Restauración del cuerpo energético

Lado derecho-Tonal-Conciencia normal


Lista de acontecimientos
Memorias ordinarías
Selección de actos a propósito
Toma de decisiones
Hablar sobre el proceso (retroalimentación)
Llevar a cabo actos a propósito

En este cuadro podemos observar que el proceso de recapitulación incluye


aspectos que tienen que ver con la conciencia del lado derecho y otros
que tienen que ver con la conciencia del lado izquierdo. Esto significa que
en vez de tratar de culminar el proceso solamente sobre la base de la
mente racional o centrado sólo en los procedimientos “mágicos”, lo que
vamos a hacer es cubrir ambos lados, algo que está de acuerdo con
nuestra naturaleza de seres duales.
En relación con las técnicas de recapitulación hay quien ha dicho que los
rituales no son necesarios o incluso que no son convenientes para el
hombre y la mujer modernos. Se alega que los rituales pertenecen a
épocas muy antiguas y que están de más en nuestros días. Y se arguye,
además, que los rituales lo único que hacen es ensombrecer el proceso.
Para refutar esta postura haremos algunos comentarios.
Efectivamente, los rituales están relacionados con el lado izquierdo; o sea,
con el lado del conocimiento silencioso; y su misión es canalizar nuestra
atención de forma que podamos conectarnos con la otredad. Buscar el
contacto y la reconexión con nuestro otro lado es una parte esencial de
nuestro proceso de reintegración. De aquí que la práctica de cierto tipo de
rituales constituya un medio útil para alcanzar esa finalidad.
Es absurdo, pues, rodear estos rituales de oscuras visiones o fantasías
que los relacionan con la “magia negra”. Un ritual equilibrado y efectivo
requiere una profunda concentración a la par que un estar al tanto, bien
de lo que está fuera —el universo de los campos de energía de los que son
un ejemplo los grandes poderíos del mundo-- o bien de lo que está dentro
de nosotros —el espacio interior del que es un ejemplo las memorias
ocultas del cuerpo energético—. Y hay veces en las que incluso se requiere
abrirnos a ambos aspectos. Lo que hace tan útiles a los rituales en
algunos momentos del proceso es su capacidad para ayudarnos a pasar
desde la mente racional a ese otro espacio más abierto del conocimiento
silencioso.
63
Por otra parte, no es recomendable la simple imitación de rituales que
pertenecen a comunidades indígenas, ya que generalmente son prácticas
que sólo tienen sentido en su propio entorno cultural y geográfico y están
íntimamente ligados a su estilo de vida. Tomemos como ejemplo a los
wirrarikas, pueblo indígena con el que mantengo contacto desde hace
muchos años. Pues bien, los wirrarikas son campesinos y por ello los
ciclos de la siembra y la cosecha figuran en muchos de sus rituales. En las
ciudades, no somos campesinos, sino que trabajamos en oficinas, fábricas,
instituciones, escuelas y otros lugares parecidos. Por consiguiente,
nuestros rituales tendrían que ser un reflejo de nuestro propio mundo.
Precisamente por esto, nos hemos esforzado en hacer adaptaciones y
traducir, por así decirlo, algunas ceremonias y rituales aprendidos entre
los wirrarikas. Esta aproximación ha demostrado ser muy eficaz.
Finalmente tenemos que decir que, al igual que pasa con los
procedimientos para centrar nuestra atención, los rituales no tienen por
qué ser extravagantes; y que la sencillez, la sobriedad y el corazón son las
cualidades que deben presidir a los rituales de los nuevos toltecas.
Todo el proceso queda, pues, ordenado de la siguiente forma:

1. Lo que se hace antes de entrar en la caja (la lista de


acontecimientos importantes).
2. Lo que se hace dentro de la caja (modos de trabajar sobre cada uno
de los acontecimientos de la lista).
3. Lo que se hace después de salir de la caja (incorporación de los
resultados a la vida diaria y refuerzo de la sanación).

En los capítulos que siguen se explicarán detalladamente todos y cada uno


de los pasos que constituyen el proceso de recapitulación. Sin embargo,
para que se comprenda mejor cada paso, es conveniente tener antes una
idea general del proceso. Con este propósito, se facilita una lista con los
pasos que constituyen la técnica AVP de los diez pasos para la práctica de
la recapitulación.

LA TÉCNICA AVP DE LOS DIEZ PASOS PARA LA RECAPITULACIÓN


Fase Paso Acción
Antes de la caja 1 Lista de acontecimientos
2 Construcción de la caja
Comienzo del ejercicio
Dentro de la caja 3
respiratorio
4 Visualización del evento
5 Revivir el evento
6 Restauración energética
7 Toma de decisiones
8 Ensoñación de los no-haceres
Puesta en práctica de los no-
Fuera de la caja 9
haceres

64
10 Comunidad

Es usual que se trabaje en la confección de la lista y la fabricación de la


caja en la misma etapa del trabajo. Dentro de la caja se utilizan los
procedimientos adecuados para cada uno de los eventos o series de
eventos que se recapitulan. Los pasos 9 y 10 (los no-haceres y la
continuidad), que se abordan después del trabajo en la caja, tienen que
llevarse a cabo y formar parte de la vida cotidiana.
Es importante tener en cuenta que el significado que le damos aquí al
término no-hacer es muy específico y está exclusivamente relacionado con
la recapitulación. Mientras que por regla general el término no-hacer es
bastante amplío y puede relacionarse tanto con los no-haceres de la
percepción como con los no-haceres del yo personal, (27) al no-hacer que
aparece en el cuadro de los diez pasos hay que darle el significado de
“actos liberados” que son los no-haceres relacionados con la
recapitulación. Esta aclaración es importante para no confundir a los que
ya estaban familiarizados con diversas acepciones del vocablo no-hacer.
La lista ayudará a recordar y a empezar a “escarbar” en la memoria del
otro lado. Después de esto, se construye la caja para tener un lugar ideal
para recapitular los acontecimientos de la vida. Ya dentro de la caja, se
escoge de la lista un acontecimiento; acontecimiento que hay que revivir
para realizar la correspondiente sanación a través de los pasos que
siguen. Lo mismo se hace con los restantes acontecimientos que figuran
en la lista; para lo cual, hay tantas sesiones de recapitulación como sean
necesarias. Después de salir de la caja y como una forma de culminar el
trabajo, se lleva a cabo un conjunto de acciones liberadas.
Por ejemplo: supongamos que están recapitulando una serie de
acontecimientos que los indujeron a odiar a su padre durante muchos
años. Supongamos también que este odio ha estado bloqueando la
necesidad de expresar amor hacia él; necesidad que realmente existe en
el interior. Así las cosas, recapitula los acontecimientos que lo movieron a
hacer la promesa de odiar a su padre. Revive esos acontecimientos, los
sana, y se siente mejor. Después de esto, para evitar el fracaso del
“parche” energético o de la recapitulación, pone en práctica un conjunto
de acciones liberadas (no-haceres) que corresponden al trabajo que ha
hecho en el interior de la caja. Estas acciones reciben el apelativo de
liberadas porque antes de la recapitulación no era capaz de llevarlas a
cabo, mientras que después del proceso sí lo es, y es porque ha adquirido
la libertad y fuerza para ponerlas en práctica. He aquí unos ejemplos de
acciones liberadas en un caso así: abrazar a su padre sin esperar
recompensa alguna, hablar con él más a menudo, invitarlo a una cena
amistosa y decirle que lo quiere.

(27) Para profundizar sobre esta cuestión, debe consultarse el libro


Las enseñanzas de don Carlos.

Sé que puede haber muchas dudas acerca de algunos aspectos del


proceso que no son del todo claros en este momento, pero estas dudas se
aclararán en cuanto abordemos en detalle cada uno de los pasos de la
recapitulación. De hecho, habrá más pasos y subpasos de los diez ya
mencionados; como, por ejemplo, el ritual que más adelante se describirá
de quemar la caja después de terminar el trabajo en ella.
Por último, deseo hacer un breve comentario con respecto al nombre de la
técnica que estamos a punto de aprender. Escogí la denominación de

65
“técnica AVP de los diez pasos para la práctica de la recapitulación” y no,
pongamos por caso, “técnica de Víctor Sánchez”, por una razón
fundamental: esta técnica no es solamente el producto de mi trabajo
personal, sino el de otras muchas personas que de un modo u otro han
estado relacionadas con los talleres AVP. Es el trabajo de un equipo de
instructores de AVP. Es una creación colectiva que ha surgido de una
experiencia colectiva.
Lo esencial de todo esto es que no hay que considerar a AVP como una
compañía más, sino como un ente que va más allá de lo que es una simple
organización, AVP es un sueño colectivo que ha llevado a muchas
personas al interior de ese sueño. AVP es el sueño de los nuevos toltecas.
Es el sueño de volver a ser lo que realmente somos; el sueño de volver a
unirnos y trabajar juntos en el torrente de vida que mueve el universo
entero. En definitiva, un sueño de misterio, compañerismo y libertad.
Y sí, todavía hay sitio en este sueño para muchas personas más.
Así que bienvenidos.

7
PASO 1: LA LISTA.

La lista de recapitulación comprende los acontecimientos que se


recapitularán en el interior de la caja; estos acontecimientos son
básicamente las vivencias más significativas que se han tenido a lo largo
de toda la vida.
La preparación de la lista tiene tres objetivos principales:

1. Iniciar el proceso interno de recapitulación, puesto que nos obliga a


centrarnos en la tarea de recordar y revivir.
2. Ayudar a los recapituladores a recobrar memorias ocultas.
3. Poder disponer de una herramienta útil que nos sirva para
seleccionar los acontecimientos que vamos a recapitular y en qué
orden.

En mi libro Las enseñanzas de don Carlos ya escribí sobre la lista de


recapitulación. Aquellos que lo hayan leído apreciarán que esta nueva
versión de cómo trabajar con la lista es mucho más simple a la vez que
mucho más profunda. En lugar de un complejo formato de cuatro
columnas y muchas áreas o categorías de recapitulación, lo que tenemos
ahora es una primera columna con los nombres de las personas
importantes de nuestra vida y una segunda columna con todos los eventos
significativos que hemos vivido con ellas.
Teóricamente, la lista de sucesos a recapitular debería incluir todos los
acontecimientos en los que nos hemos visto involucrados a lo largo de
nuestra existencia. Aunque, a decir verdad, esto sería excesivamente
exhaustivo, ya que con tan sólo considerar diez acontecimientos al día, en
la lista de una persona de treinta y cinco años figurarían 127 750 partidas.
66
Además del tiempo que nos tomaría la simple enumeración de tantos
acontecimientos, imagine lo laborioso que sería tener que recordarlos
todos. Así vista la cuestión, estarás de acuerdo conmigo que trabajar con
una lista tan numerosa sería una tarea humanamente imposible.
En la práctica, sin embargo, no es necesario que la lista de recapitulación
contenga todos los acontecimientos de nuestra vida, sino sólo aquéllos
que de un modo u otro son más significativos desde el punto de vista de la
energía. Por otro lado, el carácter de significativo que se exige como
requisito para que el acontecimiento figure en la lista tiene en este caso
un alcance muy amplio. Además hay que aclarar que en términos de
energía, no es lo mismo que significativo desde el punto de vista del ego.
Significativo en este contexto quiere decir que nuestro cuerpo energético
fue afectado de tal forma que los efectos de ese acontecimiento todavía
perduran en nuestra condición energética actual y, por consiguiente, en la
vida que estamos viviendo en el momento presente.
Hay algunos eventos especiales cuya importancia nos resulta obvia. Me
refiero a acontecimientos que podemos recordar y que han determinado
que nuestra vida sea de la forma que es. Como es lógico, estos
acontecimientos no deben faltar en nuestra lista, si bien no cubren ni
siquiera una pequeña parte de todo lo que ha sido significativo en nuestra
vida desde el punto de vista de la energía que perdimos o de la energía
intrusa que fue depositada en nuestro campo energético.
Si hacernos una lista muy detallada, esto supone la inclusión en ella de
casi todo, lo cual nos permitirá a lo largo del proceso tener a nuestro
alcance aquellos acontecimientos significativos que son verdaderamente
importantes para el fin que persigue la recapitulación,
Con objeto de que puedas tener alguna idea de las diversas clases de
eventos que necesitas recapitular, a continuación te damos algunos
ejemplos:

• Eventos que motivaron que hiciera promesas que cambiaron tu vida.


• Eventos durante los cuales tu visión respecto de las relaciones
amorosas y la sexualidad fue creada o modificada.
• Eventos que de alguna manera dieron lugar a que renunciaras o
perdieras algo que era una auténtica expresión tuya.
• Eventos en los que tus miedos repetitivos fueron implantados.
• Eventos con dolorosas interacciones emocionales.
• Eventos de alegría pura, que constituyen la memoria oculta acerca
de la felicidad y la forma de alcanzarla.
• Eventos relacionados con tus experiencias sexuales.
• Eventos referidos a las relaciones significativas de tu vida.
• Eventos de los que te sientes avergonzado con tan solo recordarlos.
• Eventos que tienen que ver con las cosas que escondes a los ojos de
los demás.
• Eventos en los que puedes encontrar partes de ti mismo que creías
que estaban completamente perdidas.
• Eventos que implican dolor por la pérdida de alguien querido.
• Eventos relacionados con la alegría de amar a los demás.

67
• Eventos en los que recibiste un gesto del Gran Espíritu.
• Eventos en los que permitiste que tu espíritu se manifestara tal cual
es sin cortapisa alguna.
• Acontecimientos en los que te traicionaste a ti mismo o a otras
personas.

Esta lista de ejemplos podría hacerse interminable; estos que te hemos


dado son sólo un puñado de ellos, pero te servirán para darte una idea de
lo que puede ser un evento significativo desde el punto de vista de la
energía.
En este punto todavía nos quedan dos problemas por resolver. El primero
de ellos se refiere a cómo vas a saber si son significativos o no
acontecimientos que a simple vista no parecen serlo; mientras que el
segundo tiene que ver con el elevado número de eventos. ¿De dónde vas a
sacar tanto tiempo para recordar, y luego recapitular, tantos eventos?
Para solucionar el primero de estos problemas, lo que hacemos es tratar
de incluir en la lista de recapitulación, aparte de los obviamente
importantes, todos aquellos acontecimientos que se nos vengan a la
memoria y que de alguna manera nos parezcan significativos. Ahora bien,
¿qué entiendo yo por acontecimientos obviamente importantes? Para mí
“acontecimientos obviamente importantes” son aquellos que ya de
antemano consideramos importantes, como por ejemplo los incluidos en la
lista que acabo de presentar. Por tanto, abstracción hecha de los
“acontecimientos obviamente importantes”, los significativos son aquellos
que aun no siendo tan importantes como éstos, podrían tener sin embargo
alguna significación.
Por ejemplo, imaginemos esto: “Teniendo yo siete años, mi tía me llevó
con ella a comprar algunos comestibles. De camino hacia la tienda, nos
encontramos con que habían instalado una feria y nos paramos un rato a
verla. Fueron unos momentos muy agradables y la primera vez que iba a
algún sitio con mi tía. Si nos limitamos a los hechos en sí, lo anterior no
fue un acontecimiento importante en mi vida; sin embargo, lo voy a incluir
en mi lista como acontecimiento significativo porque aparece en mi mente
como algo significativo que recuerdo sobre mi tía. Por otro lado, no
incluiré en la lista como eventos separados mi paseo en el carrusel y la
compra de palomitas de maíz; ni tampoco el hecho de que cuando
volvimos a casa me diera al final del almuerzo galletas y leche. No creo
que deba poner estos pequeños acontecimientos en mi lista, porque no
me ocurrió nada realmente especial relacionado con ellos.”
En efecto, no existe una línea precisa que separe los acontecimientos
importantes de los pequeños e insignificantes. Por lo que en definitiva se
trata de una selección arbitraria que hacemos sobre la base de nuestro
propio criterio y discernimiento. Incluso aunque a primera vista parezca
confuso, lo cierto es que una vez comenzado el trabajo encontraremos la
manera o el sentido de cómo hacerlo. No se puede decir de forma
definitiva que un evento esté bien o mal seleccionado. Lo que tenemos
entre manos es un proceso, y una vez que estemos inmersos en él, las
cosas tienden a fluir de un modo natural.
Abordemos y solucionemos ahora el segundo problema representado en
esta doble pregunta: ¿cómo vamos a manejar el enorme número de
eventos significativos y cuántos de ellos vamos a escribir?
En principio, de lo que se trata no es que recapitulemos todos los
acontecimientos, sino sólo aquellos que necesitamos recapitular. Sin
embargo, dado que no podemos identificar estos últimos con tan sólo
68
pensar cuáles son los que necesitamos sanar, nos vemos obligados a
abarcar todo el ámbito de nuestra vida. Pero esto continúa siendo
excesivo, así que lo procedente ahora es que organicemos nuestra lista
por áreas o categorías. Por ejemplo: podemos comenzar haciendo una
lista de todas las personas que hemos conocido, para anotar a renglón
seguido todos los acontecimientos significativos que hemos vivido con
cada una de ellas.
Esto todavía sigue siendo una lista muy larga. Tratar de ahondar en
nuestro pasado con el fin de recordar a toda esta gente no deja de ser una
tarea que nos llevaría mucho tiempo. Podría darse el caso de que antes de
completar la mitad de la lista, la desesperación y el agotamiento hayan
hecho presa en nosotros. Para evitar esto, lo que hacemos es dividir al
conjunto de personas que hemos conocido en subáreas o listas parciales,
las cuales, llegado el momento, se integrarán en una lista general.
A continuación te proporcionamos un modelo de lista. Puedes utilizar
todas las áreas, excluir algunas, o agregar otras; depende de la clase de
vida que hayas llevado.

Preparación de la lista.

a. Determinación de las áreas o listas parciales que te serán útiles.

Lo normal es que una lista preparada con este criterio contenga de diez a
veinte áreas. También hay que decir que algunas áreas serán comunes
para casi todo el mundo, mientras que otras serán específicas de para
cada persona. Las áreas que aparecen en cursiva son imprescindibles, ya
que, por regla general, suelen tener importantes consecuencias
energéticas para todos nosotros. Note que las áreas relativas a “parejas”
y a “gente con la que he hecho el amor” pueden traslaparse, pero en
ocasiones puede darse el caso de tener encuentros sexuales con personas
que no son nuestra pareja e inclusive es posible tener una pareja con la
que no tengamos sexo. Por consiguiente, es importante incluir estas dos
áreas, aunque pueda darse el caso de que tengamos que anotar en ambas
algunos nombres idénticos.

1. Parientes.
2. Amigos.
3. Parejas.
4. Gente con la que he tenido relaciones sexuales.
5. Compañeros de colegio.
6. Compañeros de trabajo.
7. Gente relacionada con mis inquietudes espirituales.
8. Gente relacionada con el mundo de la música (si eres músico; si no,
entonces tendrás que adaptar esta categoría a tus circunstancias
personales).

SEXO Y ENERGÍA.

69
Como sé que éste es un tema que tiene implicaciones muy confusas y
controvertidas, me gustaría aclarar por qué es tan importante la
recapitulación de nuestros encuentros sexuales.

• Desde el punto de vista energético, el sexo es importante porque


entraña un intercambio de grandes cantidades de energía.
• Es importante porque nuestro impulso sexual es uno de nuestros
instintos más básicos; lo cual significa que está presente en toda
nuestra vida, seamos conscientes o no de ello.
• La relación entre el sexo y el amor puede ser tan fuerte y confusa
que la discrepancia entre lo que deseamos, lo que nosotros
pensamos que deseamos, y lo que nos dicen que deberíamos
desear, crea un clima propicio para que se pierda mucha energía
durante nuestras experiencias sexuales.
• Estoy en desacuerdo con las visiones que presentan al sexo como
algo que por un motivo u otro está siempre mal. El sexo es una de
las más bellas experiencias que podernos tener en tanto nos
mantengamos cerca de nuestro propio corazón y podamos por tanto
escuchar sus dictados, en lugar de escuchar la voz de los moralistas
que siempre buscan la forma de crear miedo con el fin de controlar
a los demás.
• Si guardamos una absoluta abstinencia sexual bajo la idea de que
así nuestro cuerpo energético será más saludable; sería algo así
como si intentásemos incrementar o ahorrar energía negándonos a
bailar, a cantar, a practicar un deporte, o a escalar una montaña,
con el pretexto de que estas actividades consumen una gran
cantidad de energía. Lo que de verdad nos perjudica es la
sexualidad vacía. Existe vacío sexual cuando no estamos totalmente
presentes y dispuestos a adentramos en el misterio que supone
dejar atrás a nuestro ego para desaparecer en la sublime
experiencia del nosotros.
• La sexualidad vacía es un estado que se da muy a menudo en la vida
de mucha gente, y es algo que realmente debilita. Por el contrario,
la combinación de sexo, pasión y amor profundo es una llave que
nos abrirá las puertas del lado mágico de nuestro ser. El problema
de fondo: “Si no estamos cercanos a nuestro propio corazón, ¿cómo
podemos acercarnos a los demás?”
• La sociedad occidental tiene una visión del sexo bastante enferma.
Por un lado, la televisión y otros medios de comunicación están
constantemente conduciendo nuestra atención hacia el sexo para, a
través de él, convencernos de que compremos algo. Y por otro, a
todo lo que se relacione con el sexo siempre le damos un sentido de
culpabilidad y pecado. Nuestras ideas acerca del amor están
grandemente contaminadas por el mundo del espectáculo. Hemos
estado, y estamos, tanto tiempo sometidos a las influencias de las
historias amorosas que nos cuentan el cine y la televisión, y
también a los hipócritas valores morales que nuestra sociedad le
asigna al sexo y al amor, que, al final y sin darnos cuenta de ello
hemos aceptado esa doble moral enferma.
• Lo único que podemos hacer para abordar el sexo y el amor de una
manera más saludable es no prestar oídos a esos malsanos
consejeros, a esos propagadores de miedos y temores; y escuchar
atentamente lo que nos dice nuestro corazón. En la profundidad de

70
nuestro conocimiento silencioso, cada uno de nosotros sabe
exactamente qué es lo que necesita. Nuestra misión es encontrar
nuestro propio camino para volver allí. Y un buen punto de partida
para encontrarlo es hacer una exhaustiva recapitulación de nuestra
vida sexual.

Si observas, todas las áreas de la lista tienen como característica común la


de referirse a gente; esto se debe a que la historia energética es una
historia que tiene plenamente que ver con la gente. De una forma u otra,
siempre nos estamos relacionando con personas, y esas relaciones de una
u otra manera constituyen la trama con que se ha venido tejiendo la
historia de nuestra vida.
No obstante, hay acontecimientos significativos en los que, aparte de
nosotros, no figura nadie más; son acontecimientos que nosotros mismos
originamos o que nos sucedieron cuando estábamos solos. A lo mejor ya lo
ha adivinado: no hay forma alguna de que estemos solos. Siempre hay
otros campos de energía a nuestro alrededor. Puede que esto no sea
significativo para el común de la gente, aunque sí es importante, y mucho,
para el punto de vista de los toltecas; ya que, para ellos, todas nuestras
conexiones son significativas, no sólo en las que intervienen otras
personas.
Por ejemplo, si es una persona íntimamente relacionada con la naturaleza,
podría muy bien haber tenido una muy importante interacción de
acontecimientos con una montaña, un río o el mar. Pero aun en el caso de
que nunca haya considerado a la naturaleza como algo de especial
relevancia en su vida, nunca ha dejado de interactuar con los campos de
energía del mundo natural. Esto es algo muy parecido a lo que pasa con
aquellos que dicen que, por la razón que sea, no mantienen ninguna
relación con sus padres. La verdad simple es que, sean o no conscientes
de ello, la aparente falta de relación es en sí misma una cierta forma
específica de interacción. Si piensa que no tiene ninguna relación con la
naturaleza, la ignorancia de la conexión que tiene con la naturaleza es en
sí el tipo de relación que tiene con ella.
De aquí que sea conveniente que agregues a la lista dos nuevas áreas o
categorías que podrían ser las siguientes:

9. Acontecimientos que tuvieron lugar estando yo solo.


10. Acontecimientos originados por interacciones con campos de
energía no-humanos.

Por favor, ten en cuenta que cuando recomiendo la inclusión de un área


que recoja las interacciones con campos de energía no-humanos, no estoy
sugiriendo que recapitule sueños extraños o cualquier otro tipo de
experiencia relacionada con visiones que, según tú, pudiesen ser de un
fantasma, de un espíritu, de un extraterrestre, o de otro ente de parecidas
características. No, en este caso me estoy refiriendo a unas experiencias
mucho más claras; hablo en concreto de las interacciones con el mundo
natural, de esas sensaciones que a veces sentimos cuando estamos en
perfecta comunión con la naturaleza o cuando nos dedicamos a
actividades tales como el montañismo o el senderismo. (29)

71
(29) Lo más seguro es que un comentario como éste suscite una
pregunta como esta: ¿De qué modo podemos diferenciar una
auténtica experiencia de interacción con campos de energía no-
humanos de otra experiencia en la que esté ausente esta
característica? En muchas ocasiones me he visto obligado a tener que
contestar a una pregunta de este estilo en mis talleres, porque
durante la noche solemos hacer algunas actividades al aire libre que
tienen que ver con el misterio. Pues bien, en estas actividades nunca
falta alguien que inicie un diálogo como el que sigue:
—Creo que he visto una sombra entre los arbustos. Tenía figura
humana con manchas oscuras en la cara y saltaba a mí lado como si
quisiera comunicarme algo. ¿Qué podría ser?
—No tengo la menor idea. De todos modos, tú has sido quien la ha
visto; así que nadie mejor que tú podría decir lo que es.
—Pues no lo sé; yo sólo quería enterarme si esto tiene algún
significado…
—La verdad es que no lo sé. Supongo que el significado es que tú
crees que has visto una sombra entre los arbustos, con figura de
hombre y manchas oscuras en la cara, que te hacía señas.
—Pero ¿qué debo hacer?
—No lo sé. ¿Qué es lo que quieres hacer?
—Yo nada. Tan solo me preguntaba que quizá esa sombra podría
encerrar algún tipo de presagio para mí.
—Bueno, una cosa es cierta: que esa sombra no tiene para ti un
significado que puedas sentir claramente en tu corazón; puesto que
si lo tuviese, no hubieras tenido necesidad de preguntarme. Así que
yo diría que esa sombra no encierra ninguna clase de presagio para
ti. O puede que sea un presagio sin trascendencia alguna; en cuyo
caso, lo mejor que puedes hacer es olvidarte de él y así tendrás tu
atención libre de distracciones por si acaso se te presenta un
verdadero presagio.
Comprendo que mis respuestas puedan resultar decepcionantes para
algunos, ya que algunas personas se desviven por ver esos
inexplicables fenómenos de los que hablan los libros. Son personas
que tienen la inconsciente fantasía de que por el hecho de percibir
tales fenómenos las convertirían en seres dotados de un don
especial. Aquí se puede presentar un mecanismo bastante común
impulsado por una necesidad de la importancia personal y de tratar
de ser “alguien” en la vida; aspiraciones que constituyen una de las
compulsiones básicas del ego.

b. Asignación de nombres a las distintas áreas o listas parciales.

Escribir en cada área los nombres de las personas con ellas relacionadas
te servirá más tarde de recordatorio. Algunas partes de esta tarea podrás
realizarlas en pocos minutos (anotar los nombres de tus parientes en el
caso de que forme una familia pequeña), pero otras puede que le tomen
varios días (relacionar, por ejemplo, los nombres de las personas con las
que has mantenido contactos sexuales); esto depende, claro está, de las
circunstancias personales de cada uno.

72
En esta parte del proceso no anotarás las vivencias que ha tenido con esas
personas; te limitará sólo a escribir sus nombres. Una norma general a
aplicar en ésta y futuras listas, es la de seguir el sencillo método de
anotar lo primero que acuda a la mente; en esta ocasión será, por tanto, el
primer nombre que se nos ocurra. No te esfuerces en recordar a todas las
personas de cada época de tu vida; es suficiente con que, partiendo del
pasado hasta llegar al momento presente, hagas, sin detenerte
demasiado, un repaso de nombres o personas. Para evitar quedar
atascado en una determinada época, recuerda que siempre podrás volver
al principio de la lista o a las etapas que te hayan quedado incompletas
más adelante, para entonces abordarlas en mayor detalle. Sería
conveniente que repitieras varias veces este procedimiento de búsquedas
sucesivas. Ya verás cómo cada vez que le das un nuevo repaso a tu lista
acudirán más nombres a tu mente. Lo importante aquí es no detenerse por
el hecho de no recordar parte de los nombres que deberían ir en la lista;
en este supuesto, lo que debes hacer es seguir adelante dejando un
espacio en blanco para pensar sobre él más tarde.

c. Fusión de las áreas o listas parciales en una lista general.

La operación siguiente es reunir en una sola lista los nombres que figuran
en las distintas listas que hiciste para cada área. Para el efecto, puedes
utilizar dos métodos o estrategias diferentes: El primero de ellos consiste
en agrupar los nombres por épocas de tu vida; mientras que en el segundo
la agrupación se hace por áreas. Ambos métodos son útiles, por lo que
elegir uno u otro depende de la forma en que hayas organizado tu
programa de recapitulación.
No obstante, se recomienda el primer método cuando se inicie un periodo
intensivo de recapitulación; esto es, cuando haya la posibilidad de
recapitular sin interrupción varias horas al día durante varias semanas. El
segundo, sin embargo, es más adecuado para casos en que el programa
de recapitulación comprenda un determinado número de sesiones a lo
largo de un periodo más largo. Es el caso, por ejemplo, de cuando sólo se
recapitula los fines de semana o mediante sesiones de tres o cuatro horas,
dos o tres veces por semana. En el capítulo 12 examinaremos con todo
detalle estas opciones.
Si utilizas el método por etapas de la vida, formarás en primer lugar una
gran lista con todos los nombres que integran las listas parciales. La
operación siguiente sería entonces ordenar a todas las personas que
forman esta lista general de acuerdo con la época en que aparecieron en
tu vida o mantuviste relaciones con ellas. Nombres, por tanto,
procedentes de distintas listas parciales figurarán juntos en la misma
sección de la lista general si tuvieron algo que ver contigo en la misma
época de tu vida. Puede ordenar los nombres de acuerdo con la edad que
tenías en la fecha en que conociste a cada una de las personas o tuviste
relación con ellas. Así, por ejemplo, todas las relaciones de tu edad adulta
aparecerán en la misma sección de la lista general, y lo mismo pasará con
las correspondientes a tu juventud, adolescencia, niñez y primera infancia.
Y dentro de este criterio, puedes disponer los nombres partiendo del
presente para remontarte al pasado; o viceversa, comenzar por el pasado
hasta llegar al presente. El sistema que escojas debe ser aquél que mejor
te facilite la tarea de recordar.
Si escoges el método por áreas, tendrás entonces que ordenar los
nombres cronológicamente dentro de cada área o lista parcial. A
continuación, y con objeto de confeccionar la lista general, sólo tendrás
que determinar la secuencia que seguirán las diversas listas parciales. O
73
sea, que tendrás que decidir qué área te interesaría recapitular primero
antes de comenzar con la siguiente. Para realizar esta labor no hay un
criterio fijo, todo estará en función de tus propias necesidades y
circunstancias. Como es natural, se impone que establezcas una escala de
prioridades para así determinar cuáles áreas deberás recapitular primero
y cuáles después. Podría ser que te interesara recapitular antes aquellas
áreas que, según tu opinión, sean las más importantes. O podría ser
también que dé preferencia a ciertas áreas porque contienen
acontecimientos relacionados con esa parte de tu ser que necesitabas
rescatar.
De lo que aquí se trata es de escoger un orden que haga funcionar tu lista.
Por ejemplo: podría ser que decidas trabajar primero con tus relaciones
sentimentales (o sea con tus parejas), luego con tus padres, a
continuación con tus relaciones laborales (compañeros de trabajo y jefes),
y así sucesivamente. El orden resultante, cualquiera que sea éste,
constituirá la lista general.

d. Escribir los eventos.

Una vez confeccionada la lista general, lo que sigue es anotar los nombres
de los eventos más significativos que hayas tenido con todas y cada una
de las personas que componen la lista. Comienza con la primera persona
que figure en la lista y anota los acontecimientos más relevantes
relacionados con ella. Puedes comenzar desde el momento en que la
conociste hasta el momento en que se terminó la relación, o viceversa; lo
que sea más fácil para ti.
Es importante que sepas que no debes escribir la descripción de los
eventos, sino sólo un par de palabras que a manera de título te recuerden
el hecho. Si vas a anotar, por ejemplo, los acontecimientos en los que está
involucrada una hermana tuya y recuerdas te peleaste con ella, no
describas todos sus pormenores, basta con que anotes una frase parecida
a esta: “pelea con Linda en la escuela”. Es importante que no te dediques
a analizar el acontecimiento, conténtate sólo con registrarlo. La lista no es
un ejercicio de pensamiento analítico, sino de observación. Observar y
anotar: así de simple.
Después de que hayas anotado todos los acontecimientos significativos
relacionados con la primera persona, haz lo mismo con la siguiente, y así
hasta que termines con toda la gente de tu lista. Tienes la posibilidad de
comenzar la recapitulación en cuanto hayas concluido la anotación de
eventos sobre una o más áreas, en vez de esperar a que hayas terminado
todas las áreas. Aunque éste no sea el procedimiento más idóneo, sí es
factible. Por una parte, es mucho mejor recapitular algunas etapas, áreas
o grupo de personas —especialmente si son urgentes— que no recapitular
en absoluto. Por la otra, sería idóneo terminar todas las listas antes de
empezar a recapitular con la caja.
Cualquiera que sea el método que escojas, una vez que tengas terminada
tu lista, estarás en disposición de avanzar hacia la próxima fase del
proceso: la fabricación de la caja.

La importancia de la lista.

Por tratarse de algo muy importante, deseo aclarar que la elaboración de


la lista no es meramente un paso previo al “verdadero trabajo”. La
74
preparación de la lista es de por sí un trabajo verdadero, muy beneficioso,
aun cuando no tengamos nunca la oportunidad de realizar el resto del
trabajo de recapitulación. Con esto no quiero decir que con la simple
confección de la lista alcanzarás los mismos o parecidos resultados que
conseguirías si realizas todo el proceso; pero sí puedo decir que con su
sola elaboración se obtienen muchos buenos resultados. La lista
constituye en sí todo un ejercicio, y aunque su confección esté
considerada como una forma bastante superficial de recapitulación, no
deja de ser valiosa y útil. Piensa que cuando preparas la lista estás
haciendo un primer inventario de toda tu vida. Más adelante, cuando
trabajes los acontecimientos en el interior de la caja, le darás a tus
vivencias un tratamiento más profundo y trascendente, lo cual hará que
los resultados sean asimismo más profundos y trascendentes.
Por el simple hecho de elaborar la lista, he visto cómo algunas personas
han cambiado notablemente y han sacado profundas conclusiones sobre lo
que hasta ese momento han estado haciendo en la vida. La lista se
asemeja a un mapa; toda vez que nos da una amplia y total visión de
nuestra vida. En lugar de ver los acontecimientos de forma secuencial de
uno a uno, tal como hacemos en nuestro diario vivir, la lista nos da la
posibilidad de visualizar todos los acontecimientos al mismo tiempo.
Además, nos permite apreciar las repeticiones (o sea, las rutinas
internas), las tendencias y otras manifestaciones por el estilo. Podemos
incluso detectar zonas oscuras y seguir su rastro en el pasado para ver
dónde y cuándo se originaron.

Ejercicios con la lista.

Podemos aprovechar la calidad de mapa que posee la lista y realizar


diversos ejercicios que, aunque no formen parte de las técnicas de
recapitulación, sí servirán, sin embargo, para enriquecer nuestra
experiencia con ella. Por ejemplo:

• Copia la lista de etapas de tu vida en un gran pliego de cartón (si


fuese necesario, incluso puedes utilizar más de un pliego). A
continuación colorea el fondo de cada acontecimiento con un color
diferente: amarillo para los acontecimientos energéticos, negro
para los antienergéticos y gris para los que no son ni energéticos ni
antienergéticos, es decir, para los neutros.
• Una vez hecho esto, cuelga la lista en la pared. Retrocede algunos
pasos y determina cuál es el color dominante. Mediante esta
sencilla operación podrás apreciar cuál ha sido el color de tu vida,
en cuáles épocas de tu trayectoria vital has vivido de la forma más
energética, o cuáles son tus épocas más oscuras.
• Observe los eventos oscuros. Constate si todos son muy diferentes
entre sí o, por el contrario, la mayoría de ellos constituyen la
repetición de la misma acción en circunstancias diferentes.
• Observa las áreas oscuras y trata de retroceder hasta el origen de
esos momentos de oscuridad. Ten presente que el origen puede
remontarse a tiempos muy remotos.

Estos son sólo algunos ejemplos de cómo puedes utilizar tu lista a fin de
descubrir los senderos por los que has estado caminando a lo largo de la
vida.
75
En lo que respecta a la “técnica de los diez pasos”, vas a utilizar la lista en
dos ocasiones diferentes:

1. Al comienzo de todo el proceso; esto es, cuando elabores la lista por


primera vez.
2. Justo en el momento en que vas a entrar en tu caja de
recapitulación. La lista te servirá diariamente de guía para
seleccionar los acontecimientos o partes de tu vida que vas a
recapitular en esa sesión específica.

Siguiendo la lista, serás capaz de determinar las partes de tu vida que ya


has recapitulado y aquellas otras que están todavía pendientes.

Consejos y advertencias.

• Trabaja en tu lista a una hora y en un lugar donde no puedas ser


molestado.
• Procura trabajar con la máxima concentración y tomarte todo el
tiempo que sea necesario. Estás viviendo el momento ritual de
escudriñar dentro de ti mismo.
• Lleva a cabo tu trabajo mediante sesiones de una hora como
mínimo.
• Trata de trabajar en la lista con la suficiente frecuencia y
regularidad a fin de que no rompas el hilo conductor que liga las
distintas sesiones de trabajo. Debido al riesgo existente de perder
la conexión entre una sesión y la siguiente, se recomienda que esta
tarea se lleve a cabo por medio de pocas sesiones intensas y
duraderas, más bien que a través de muchas sesiones cortas
realizadas a lo largo de un largo periodo.

Si por tus obligaciones no puedes seguir un régimen continuado de


trabajo, entonces lo mejor que puedes hacer es trabajar en la lista por
segmentos tratando de terminar cada uno de ellos antes de interrumpir la
sesión. He aquí algunos ejemplos de segmentos: niñez, adolescencia,
parejas, parientes, etcétera.

8
PASO 2:
LA CAJA DE RECAPITULACIÓN.

Por diversas razones, hay gente que inicialmente no acepta de buen grado
la idea de recapitular en una caja. Entre las razones que he oído, estas son
las más comunes:

• La idea de meterme en una caja de madera me infunde miedo.


76
• Me resulta insoportable sentirme «atrapado» mucho tiempo en una
caja de madera.
• Padezco de claustrofobia.
• Me pregunto si no es peligroso meterse en la caja.
Estas y otras dudas conducen a ciertas personas a hacer la gran pregunta:
¿es posible recapitular sin utilizar la caja?
La contestación es, por supuesto, afirmativa: sí, es posible, aunque es
mucho más fácil llevarla a cabo dentro de la caja. Y ello, por las siguientes
razones:

• La caja es un lugar de retiro donde encontrarás soledad,


tranquilidad y oscuridad; condiciones que son ideales para
recapitular. Podrías sustituir la caja por una gruta o cueva pequeña;
pero lo más probable es que no existan grutas en el lugar donde
vives.
• La caja contribuye a crear una atmósfera especial. Es tan diferente
al entorno ordinario, que por el mero hecho de entrar en ella tu
cuerpo siente que algo inusual está sucediendo. Esto ayuda a
despertar el otro lado.
• Como elemento de un ritual, la caja ayuda a centrar tu atención en
la tarea de recapitular.
• Cada vez que practícanos la recapitulación en el interior de la caja,
ésta se impregna con la energía de la atención especial que
utilizamos durante la recapitulación (segunda atención). Como
objeto de poder, una vez cargada con esta energía, la caja nos
facilita el entrar en esa forma especial de atención cada vez que
entramos en ella.
• Cuando estamos en la caja de recapitulación, nuestro cuerpo
energético se comprime un poco y esto le ayuda a recordar.
• El sentido simbólico de la caja, que podría ser, por ejemplo, una
representación de cómo estamos atrapados en nuestra historia
personal, nos es de mucha utilidad para los rituales finales de la
recapitulación; como cuando quemamos la caja para expresar
nuestra decisión de dejar atrás la historia personal, es decir, de ser
libres.

Todos estos elementos hacen que la recapitulación con la caja sea mucho
más fácil que sin ella. Si después de finalizar la principal recapitulación de
nuestra vida queremos recapitular de nuevo en más detalle o bien
recapitular eventos nuevos, nuestro cuerpo estará ya lo bastante
familiarizado con el proceso, y podríamos entonces hacerlo sin la caja.
Sí nos atenemos a las estadísticas, los resultados de la gente que
recapitula con la caja son bastante mejores que la que lo hace sin ella. En
pocas palabras, si bien es posible realizar la tarea de recapitular nuestra
vida sin la caja, mi recomendación es definitivamente que la utilices.

¿Qué hacer respecto a los temores?

77
He experimentado por mí mismo muchos de los temores asociados a la
recapitulación y he acompañado a muchos en el mismo trance. Con base
en esa experiencia, puedo decir que tales temores no se relacionan en
realidad con la vivencia real de trabajar con la caja. El sentimiento normal
de miedo que puedes sentir al principio, casi siempre se desvanece una
vez que has iniciado el trabajo. De hecho, llega un momento en que te
encuentras relajado e incluso a gusto dentro de tu caja de recapitulación.
En los múltiples talleres de recapitulación que he dirigido, no he visto que
las personas experimenten claustrofobia en el interior de la caja, ni si
quiera entre aquellas que se consideraban de antemano claustrofóbicas.
No te sientes atrapado, porque la experiencia de revivir el pasado lleva tu
percepción a espacios mucho más amplios que los limitados confines de la
caja. Por último, hay que decir que no hay en absoluto peligro en
recapitular dentro de una caja siempre y cuando se tome la precaución de
construirla con la suficiente ventilación.
Dicho lo anterior, no nos queda más remedio que admitir que la
resistencia a recapitular dentro de la caja se debe básicamente a estos
dos temores reales:

• El miedo al cambio que siente nuestro ego (y es precisamente el


cambio una de las cosas a las que más se opone el ego).
• El temor al trabajo físico. La creencia de que construir una caja de
madera es una tarea muy difícil es sólo una excusa propiciada por
nuestra pereza. Tal como veremos a continuación, construir una
caja no es un trabajo difícil.

El proceso de construcción.

La caja de recapitulación es una sencilla caja rectangular de madera. Una


de las caras largas de la caja tiene que tener bisagras para que pueda
utilizarse como puerta. Abres la puerta para entrar y la cierras una vez
dentro.
Las dimensiones de la caja dependen del tamaño de tu cuerpo en posición
de sentado y con las piernas cruzadas. Para tener una idea preliminar de
cómo es la caja, véase la figura 9.

Fig.9. La caja de recapitulación.

Las fases para construir la caja son estas:

1. Determinación de las medidas de la caja.


2. Obtener las tablas y otros materiales para hacer la caja.
3. Montaje de la caja por ti mismo.

Determinación de las medidas de la caja.

78
La postura que adoptarás dentro de la caja es la de sentado con la espalda
apoyada en la pared del fondo y mirando hacia la puerta o pared frontal.
La idea básica es que el espacio interior de la caja no sea ni demasiado
grande ni demasiado pequeño. La distancia entre tus rodillas y las
paredes laterales debe ser de 8 centímetros aproximadamente; esta
misma distancia tendrá que haber entre tu cabeza y la pared superior de
la caja. La separación entre las rodillas y pies y la pared frontal (o sea, la
puerta) será de unos 13 centímetros.
Para construir una caja con estas características, tienes que medirte
primero, con la ayuda de alguien más, en posición de sentados en el suelo
con las piernas cruzadas y la espalda apoyada en una pared. Una vez en la
posición indicada, la persona que te esté ayudando tomará las siguientes
medidas:

A. Distancia que hay desde la pared hasta la parte frontal de tus


rodillas; a esta medida se le añadirán 13 centímetros.
B. Distancia que media entre tus rodillas; a esta medida se le añadirán
16 centímetros (8 centímetros por cada lado).
C. Distancia existente entre el suelo y la parte superior de tu cabeza;
medida a la que se le añadirán 8 centímetros.

Una vez que conozcas las medidas anteriores, podrás determinar el


tamaño de los tablones que vas a necesitar:

• Para el suelo y el techo de la caja, necesitarás dos tablones de A x


B.
• Para las paredes laterales de la caja, necesitarás dos tablones de A
x C.
• Para la pared frontal (o sea la puerta), necesitarás un tablón de B x
C (menos 2 centímetros).
• Para la pared del fondo o trasera, necesitarás un tablón de B x C.

La pared frontal es un poco más corta que la trasera, con objeto de crear
una buena entrada de aire.

Acopio de materiales.

Con las medidas adecuadas a mano, puedes comprar una tabla de gran
tamaño y hacer por ti mismo los cortes necesarios, o bien comprar las
tablas ya cortadas a las medidas deseadas.
Es recomendable utilizar madera reciclada por razones ecológicas. No
sustituyas la madera por el plástico o el metal, ya que la configuración
energética de estos materiales no es tan «amistosa» (energéticamente
hablando) para los seres humanos como lo es la madera. El cartón no es
apropiado por su poca durabilidad.

Lista de materiales.

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• Seis tablas de las medidas adecuadas y de un grosor entre 3/4 y 1
pulgada.
• Clavos para madera de 1 1/2 pulgadas.
• Dos bisagras metálicas con sus correspondientes tornillos para
madera.
• Un pestillo pequeño (para cerrar la puerta por dentro y evitar que
se abra accidentalmente).
• 200 gramos de pegamento para madera.

Herramientas.

• Martillo.
• Atornillador.
• Guantes.

Construcción de la caja.

Es fundamental que construyas la caja por ti mismo. Sé que resultaría


mucho más cómodo pagarle a un carpintero para que la construya; pero,
en este caso, en lo que concierne a la energía, la caja no funcionará del
mismo modo. Creo que no vale la pena que describa aquí las operaciones
que hay hacer para construir la caja; se trata de una estructura tan simple
que estoy seguro que podrás hacerla con tus propias manos sin grandes
dificultades. Si no estás muy ducho en carpintería, mejor aún; ya que
entonces el esfuerzo extra que tendrás que hacer para construirla formará
parte de tu ofrenda energética, lo cual al final revertirá en mejores
resultados.
En realidad, el proceso de elaboración de la caja de recapitulación es muy
importante puesto que determina el poder que dicha caja tendrá. La
principal condición es que le des a la fabricación de la caja un carácter
ritual. Es fundamental estar profundamente concentrados durante este
trabajo, y para ello, evitarás los pensamientos que no se relacionen con la
construcción de la caja y la recapitulación misma.
Es importante que establezcas una conexión interna entre el pasado en el
que estás atrapado y la caja que estás fabricando. A la par que elaboras la
caja, reflexiona acerca de tu pasado, sobre las razones que te han llevado
a realizar la recapitulación, y sobre los aspectos de tu vida que necesitas
cambiar. Piensa, asimismo, acerca de la finalidad de tu recapitulación.
Establece un compromiso contigo mismo para llevar a cabo todo el
proceso; desde el principió hasta el fin. Recapacita sobre la libertad que
estás buscando.
Cuando construyas la caja, no hagas nada más; no hables, ni tampoco
escuches la radio ni veas la tele-visión. Sólo debes mantener una conexión
silenciosa con la caja y con todo lo que ella representa. Es tu ritual inicial;

80
un ritual que únicamente sucede una vez y que, por consiguiente, hay que
realizarlo con completa conciencia de lo que se está haciendo.
Debes escoger un lugar adecuado para construir la caja. Lo normal es que
se haga en el mismo lugar en que vas a recapitular. Una casa o una
cabaña rodeada de árboles reúne las condiciones ideales para esta tarea,
aunque también serviría cualquier otro sitio que tuviese la suficiente
tranquilidad.
No escribas nada en la caja ni hagas en ella dibujo alguno; solo tienes que
elaborar una simple caja rectangular de madera.

Cómo utilizar la caja.


Una vez que tengas la caja, ya puedes empezar tu recapitulación.
El sitio en que coloques la caja debe ser tranquilo y oscuro de forma que
ningún foco de luz procedente del exterior pueda distraerte. Es
importante también que lo dispongas todo para que nada pueda
interrumpir tu trabajo o molestarte de alguna manera mientras estás
dedicado a la recapitulación.
Supongamos que ya has estudiado tu lista y que conoces los eventos que
vas a recapitular. Supongamos también que ya has realizado los ejercicios
de preparación, que más adelante se explicarán, y que estás listo para
entrar en la caja.
Entras, te sientas, y cierras la puerta. Puedes memorizar lo que vas a
recapitular; si no es así, puedes entonces llevar contigo un pequeño libro
de notas en el que habrás escrito previamente los eventos que vas a
recapitular en esa sesión. Una pequeña linterna te será muy útil para leer
las notas en la oscuridad. Procura no encender la linterna por cualquier
otra razón; ya que, si así lo haces, destruirás la concentración; elemento
muy necesario en tu trabajo de recapitulación.
Una vez dentro de la caja, sabiendo el evento que vas a recapitular, y una
vez realizados los ejercicios respiratorios preliminares, comenzarás la
recapitulación propiamente dicha hasta que finalices la sesión de ese día.
Cuanto más trabajes dentro de la caja, más se cargará ésta de la atención
especial de tu recapitulación. Sentirás que estás entrando en un espacio
no normal donde todo está relacionado con el no-hacer de la memoria: la
recapitulación.
Debido a esta carga energética, es importante evitar que entren en la caja
seres sensibles, especialmente niños o animales domésticos. Una vez que
la caja se impregne de la energía de tus experiencias pasadas, si entra en
ella un niño o un animal (un perro, por ejemplo) corre el riesgo de
absorber parte de esa energía que a veces es muy activa; esto podría dar
lugar a que el niño o el animal se pusiese enfermo o tuviera una racha de
«mala suerte». Tu caja de recapitulación es para ti solamente y nadie más
debe entrar en ella.

Consejos y advertencias.

• Mientras estás en el interior de la caja puedes usar un cojín delgado


para sentarte sobre él. Si el tiempo es frío, puedes ponerte un buen
suéter o una chaqueta no demasiado gruesa.
• No utilices chaquetas o cojines demasiado gruesos ni tampoco
almohadas. Aparte de que estos elementos reducirían el espacio

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interior de la caja, podrían hacer que la permanencia en ella
resultase demasiado cómoda, lo cual no es en absoluto
recomendable. Si una caja es confortable en demasía, no es
apropiada para el buen desarrollo del proceso, ya que te puede
producir soñolencia.
• Evita la tentación de hacer la caja un poco más amplia para disfrutar
de una mayor comodidad. Si bien hay gente que le gustaría tener
una cajahabitación, lo cierto es que sin tener la sensación de estar
metidos en un espacio reducido, el trabajo de recapitulación es
mucho más difícil.
• Procura que la gente, en general, no le preste una excesiva atención
a tu caja y a tu trabajo de recapitulación. En lugar de intentar
explicarle cómo funciona la caja de recapitulación, limítate a decir
que es la caja que utilizas para tu meditación. A la mayoría de la
gente le es más fácil digerir una explicación de este estilo, que si
les dijeses, por ejemplo, que es algo relacionado con las
«tecnologías chamánicas de sanación». De lo que se trata es evitar
que seas afectado por la curiosidad de la gente hacia tu trabajo.

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PASOS 3 A 8:
DENTRO DE LA CAJA.

En este capítulo estudiaremos la parte esencial de todo el proceso de


recapitulación, dado que en él se tocará la cuestión más fundamental de la
técnica de recapitulación: la forma de desarrollar y llevar a cabo el
proceso de revivir los eventos para alcanzar la sanación.
En primer lugar debo aclarar que los pasos que voy a explicarte tienes que
aplicarlos a todos y cada uno de los eventos de tu lista o a series de ellos
relacionados entre sí. Esto significa que si bien la lista y la caja sólo se
hacen una sola vez, los mencionados pasos se realizarán muchas veces en
el interior de la caja.
Para evitar confusión, es muy importante que distingamos entre lo que es
un evento y una serie de eventos relacionados entre sí. Esta distinción
viene obligada por el hecho de que no es fácil determinar con exactitud
cuándo comienza un evento y cuándo termina. También puede darse el
caso de que un determinado evento se considere que forma parte de un
evento más amplio. Todo lo anterior es posible porque en la vida estamos
más expuestos a eventos encadenados que a eventos aislados. Por lo
tanto, es natural que no sea siempre fácil determinar con claridad los
límites de un evento.
Por todo lo anterior, debes abordar esta cuestión con un criterio flexible y
confiar en tus sentimientos cuando te encuentres en la disyuntiva de si
vas a recapitular un solo evento o una serie de eventos encadenados. Si
esto te resulta al principio un poco confuso, no te preocupes; con la
práctica te será más sencillo comprenderlo. De hecho, esta observación es
de aplicación a todo el proceso en general. A medida que vayas avanzando
en tu trabajo, se te irán disipando las dudas y llegarás a comprender
mejor las cosas. De momento es bueno que sepas que puedes ser flexible
y que puedes organizar y escoger los eventos de la forma que sea más
conveniente para tu trabajo.

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A continuación, y para que comprendas mejor el proceso que se da dentro
de la caja, te daré una semblanza de lo que tienes que hacer.
Una vez que hayas seleccionado el evento a recapitular, entras en la caja y
comienzas a practicar una forma especial de respiración que vamos a
denominar sencillamente respiración número 1. Esto, además de ayudarte
a alcanzar la debida concentración, te permitirá centrarte en el acto de la
recapitulación. En el próximo paso contemplarás el evento como si
estuvieras viendo una película. Al poco rato, te encontrarás dentro de la
película reviviendo el evento y experimentando los sentimientos que
tuviste durante el mismo. Y, por último, te colocarás fuera del evento,
contemplándolo de nuevo, pero esta vez aplicarás una técnica especial de
respiración con objeto de recuperar tu energía o desprenderte de aquello
que necesitas eliminar de tu yo o de tu vida.
Hasta este punto, la película (es decir, el evento) ha tenido tres pasos: en
el primero fuiste un espectador que veía el evento desde fuera. En el
segundo estuviste dentro del evento, esto es, reviviéndolo. Y en el tercero
estuviste de nuevo viendo el evento desde fuera, pero esta vez sanándolo
por medio de tu respiración especial.
En el próximo paso tomarás unas decisiones que son los cambios
conscientes que vas a hacer como expresión y refuerzo de la sanación que
hiciste con tu respiración. Y, finalmente, tendrás ensueños en los que te
verás realizando acciones en tu vida real que corresponden a tu sanación
y a la toma de decisiones.
Una vez que hagas esto, habrás terminado la recapitulación de ese
evento, o serie de eventos, y estarás preparado para pasar al siguiente.
Antes de comenzar de nuevo, procederás a respirar con normalidad y a
limpiar tu mente. La acción de ver el próximo evento puede estar o no
acompañada de la respiración especial, todo depende de que tengas o no
necesidad de ella. Continuarás con los próximos pasos haciendo lo mismo
que hiciste antes. Esta es la semblanza del proceso. Examinemos ahora los
pasos uno a uno utilizando ejemplos específicos.
Con el fin de hacer el proceso menos confuso, voy a dejar para más tarde
(capítulo 11) la explicación de cómo y en qué casos hay que efectuar cada
una de las técnicas especiales de respiración. Por ahora es suficiente con
que conozcas que existen dos técnicas principales de respiración para
utilizarlas, si se necesitaran, en el momento de la restauración energética.
La técnica respiratoria 1 se utiliza para recobrar la energía y para
comenzar el proceso en la caja; mientras que la técnica respiratoria 2 nos
sirve para desprendernos de la energía extraña y terminar con las rutinas
energéticas. En el capítulo 11 analizaremos en detalle estas y otras
técnicas respiratorias.

Paso 3: Comienzo del ejercicio respiratorio.


En este paso entras en la caja y adoptas la postura propia de la
recapitulación: la espalda apoyada en la pared del fondo de la caja, la
espina dorsal recta, y las piernas cruzadas. Habrá gente que por su
obesidad no pueda adoptar esta postura, por lo que tendrá que utilizar la
postura alternativa de abrazarse las piernas.
Bien, cierra ahora tus ojos y empieza a practicar una y otra vez la técnica
respiratoria 1 hasta que sientas que tu cuerpo está preparado para
comenzar la recapitulación. Por regla general, esto normalmente se lleva a
cabo entre cinco y diez minutos, dependiendo de cómo te sientas en ese
preciso instante y de la práctica que tengas. A medida que vayas
adquiriendo práctica, más pronto estarás preparado para la
recapitulación.
83
Paso 4: Visualización del evento.
Ahora vas a ver el evento cómo si estuvieras en un cine. En la pantalla de
tu mente estás viendo una película cuyo guión es lo que sucedió durante
el evento que has seleccionado para recapitular. El actor principal de esta
película eres tú. Tú mismo te estás contemplando en la película. Tienes
ante ti a tu pasado.
Mientras estás observando, intenta utilizar la memoria de diversas
formas. Presta atención a los detalles; o sea, a los entornos, a los detalles,
etcétera. Lo principal es dirigir la atención hacia los sentimientos que
dejan traslucir los actores. Fíjate en sus miradas y trata de sentir sus
pensamientos ocultos. ¿Qué es lo que están haciendo? ¿Qué es lo que está
pasando en el interior de estos actores? Fíjate también en tus propios
sentimientos.
Volviendo al ejemplo de María, imaginemos que está ahora recapitulando
su vida con objeto de curarse de su trauma. Se encuentra dentro de la
caja, ha comenzado el ejercicio respiratorio, y está recapitulando ese
nefasto día en que su padre llega a casa iracundo y desesperado y la
rechaza violentamente.
Ella está viendo a una pequeña María que corre gozosa al encuentro de su
padre. Está viendo al hombre que empuja violentamente a la niña para
apartarla de sí. Pero ahora no ve solamente los ojos bañados en lágrimas
de la hijita, está viendo también cómo el dolor y la desesperación
aparecen en la cara del padre. Al mirar esta vez el evento desde el
exterior. María tiene una perspectiva más amplia del mismo y saca
provecho de ella. Esto es el resultado al que quiero llegar cuando te digo
que utilices tu memoria de diferentes modos. Procura verlo todo. Este
paso puede requerir desde unos pocos minutos hasta veinte e incluso
treinta minutos, depende de si estás trabajando con un solo evento o con
una serie de ellos. La extensión y la complejidad del propio evento
también influyen en la duración de su recapitulación. En la práctica, lo
normal es que la realización de este paso no requiera más de diez
minutos.
Una vez que hayas visto toda la película (esto es, cuando el evento llegue
a su final), estás preparado para abordar el siguiente paso considerado
como el paso esencial de la recapitulación.

Paso 5: Reviviendo el evento.


A continuación, la película se va a proyectar de nuevo, pero en esta
ocasión vas a estar dentro del evento. No vas a verte a ti mismo, sino que
vas a ver solamente a las personas que en ese momento estaban contigo.
Estás viviendo el presente y haciendo lo mismo que estuviste haciendo en
el verdadero evento; o sea, que estás hablando las mismas palabras,
teniendo los mismos pensamientos, y experimentando los mismos
sentimientos que cuando el evento en cuestión tuvo lugar en el pasado.
Está aquí y ahora. Para que la cosa no quede tan solo en recordarlo, debes
también representar el evento; para ello, y dentro de las limitaciones de
espacio de tu caja, muévete un poco, lo justo para que sientas con más
intensidad lo que estás viviendo. Di las palabras que dijiste en ese
momento. Di incluso las palabras que no llegaste a pronunciar en el
verdadero evento, pero que estuvieron presentes en tu ánimo y en tus
pensamientos. No analices lo que está sucediendo. Estás viviendo y
sintiendo; y no hay ni tiempo ni espacio para otra cosa que no sea lo que
estás viviendo y sintiendo.

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El objetivo principal ahora es pasar de una dimensión de recordar a una
dimensión de revivir. Dependiendo del grado de naturalidad con que este
proceso se produce, podrías verte en la necesidad de realizar algunas
prácticas de intensificación con objeto de poner en marcha el proceso
corporal de revivir.
Veamos a continuación qué buscamos en este paso y qué es lo que podría
impedirnos su consecución. Lo que intentamos es revivir una experiencia
pasada; intento éste que va en contra de nuestra normal percepción del
tiempo, toda vez que ésta estima que el pasado se ha ido para siempre y
es irrecuperable. Por ello, revivir el pasado es algo que nuestra mente
racional no puede aceptar. Pero, por muy descabellado que esto parezca,
la cuestión es que no nos queda más remedio que revivir ese pasado.
Sé consciente de que se trata aquí de uno de los momentos más decisivos
de todo el proceso de recapitulación. Revivir eventos pasados no es tarea
fácil; sin embargo, es crucial que la aprendas desde el principio. Si no lo
haces, tropezarás una y otra vez con el mismo obstáculo.
Tienes ante ti un gran reto, puesto que esta parte del proceso de
recapitulación implica entrar en un estado de realidad no ordinaria, lo cual
significa, entre otras cosas, dejar atrás el control de la mente racional y
rendirse a la experiencia.
El gran problema está en que es difícil intentar hacer algo cuando al
mismo tiempo tu mente te está diciendo que eso no es posible. En otras
palabras: tienes necesidad de revivir tu pasado, pero te sientes estúpido
tratando de hacer algo que piensas que es imposible. Y en esto está la
cuestión, Con objeto de dar el salto hasta el otro lado, donde lo imposible
es posible, deberás vencer primero a esa percepción ordinaria que te está
impidiendo que des dicho salto. Pero ¿cómo se hace esto? A este fin,
existen ciertas técnicas que te describiré a continuación; no obstante,
debes tener presente que ninguna técnica, por muy efectiva que ésta sea,
tendrá éxito, si en tu fuero interno hay una voz que te está diciendo “no”.
Una de las formas más comunes en que un “no” puede bloquear tu avance
dentro del proceso, es el “miedo al ridículo”. Digámoslo claramente: una
de las primeras cosas de las que tienes que desprenderte al iniciar el
proceso es precisamente el miedo al ridículo. Todo lo relacionado con la
recapitulación es tremendamente serio y trascendente, por lo que sería
una pena que fallaras a causa de un miedo tan trivial. Piensa en ello
cuando te llegue el momento de poner en práctica las técnicas de
intensificación que te describo a continuación; técnicas que te servirán
para dar el salto al otro lado (esto es, para pasar de la dimensión de
recordar a la dimensión de vivir). Bien, asumiendo ahora que posees la
adecuada actitud interior (esto es, un firme y nítido “sí” en tu corazón),
he aquí algunas acciones que puedes realizar para allanar el camino hacia
la experiencia de revivir:
Hablar. Pronuncia realmente las palabras en vez de limitarte a pensarlas.
Puedes comenzar susurrándolas e ir gradualmente subiendo el volumen
de tu voz hasta que termines gritándolas. En tu charla, di las palabras que
dijiste en el verdadero evento, así como aquellas otras que no salieron de
tu boca y quedaron ocultas en tu mente. Sacar a relucir estas últimas
palabras en voz alta es un método excelente para desencadenar los
sentimientos. Expresa tus sentimientos en voz alta. El habla es una acción
que la mayoría de las veces está conectada a la mente racional por lo que
no deja de ser interesante que cuando se le relaciona con el sentimiento
puro, actúe como catalizador y desencadene la expresión externa de lo
que estaba escondido en el lado izquierdo.
Decir los nombres. Puedes repetir continuamente los nombres de las
personas que intervienen en tu recapitulación. Comienza susurrando un
85
nombre y ve levantando paulatinamente el tono de voz hasta que lo
pronuncies en un puro grito. Por la simple repetición del nombre puedes
crear una fuerte conexión energética y emocional con la persona y con los
eventos relacionados con ella.
Mover el cuerpo. Tiembla, sacude el cuerpo, realiza movimientos
repentinos y cortos, abrázate a tu cuerpo, cae en posición fetal, y mécete
de un lado para otro.
Respirar intensamente. Un ritmo respiratorio corto y rápido te puede
ayudar a conectar con tus sentimientos. No obstante, debes tener la
precaución de no prolongar este tipo de respiración demasiado tiempo, ya
que podrías marearte o incluso resentir del estómago. Por regla general
unos pocos minutos serán suficientes.
Exagerar. Una de las técnicas más sencillas para entrar en conexión con
los sentimientos y el revivir es exagerar lo que estabas haciendo,
sintiendo o diciendo. Si quieres conectar con un sentimiento de temor y
crees que no vas a conseguirlo, finge entonces que estás actuando pero
de forma exagerada, lo cual quiere decir que vas a comportarte o a
expresarte con una vehemencia aún mayor que en el evento original. Esta
sobreactuación no tiene nada que ver con la concesión a los eventos de
una importancia mayor de la que realmente tenían; se trata simplemente
de una manera de manejar tu energía de forma que puedas romper las
barreras que te impedían conectarte con tu memoria corporal del evento.
Llorar, gritar, cantar, reír, gruñir, gemir y quejarse. Haz cualquier cosa
que te ayude a cambiar la acción de pensar por la de sentir. Este es el
momento de dejar a un lado la siempre presente mente controladora.
Usaréis las anteriores técnicas de intensificación siempre que tengas
necesidad de ellas. Son herramientas a tu servicio. Según te convenga,
puedes utilizar todas o sólo algunas de ellas. Es muy probable que al
principio de la recapitulación te sean más necesarias. Con la práctica, y a
medida que tu resistencia a revivir los eventos se vaya debilitando, el
revivir se producirá de una forma más natural.
La resistencia a revivir eventos puede compararse con un dique: una vez
que se abre en él una grieta o una fisura, el agua que contiene empieza a
fluir de manera continua. El miedo al cambio y la reticencia a
experimentar de nuevo el dolor que en su día produjo el evento, figuran
entre las causas más comunes de resistencia. Con frecuencia oímos decir a
la gente que “no quiere pasar de nuevo por ese mal trago, porque no sabe
si podría a resistirlo”. Esto es muy comprensible cuando se trata de un
evento especialmente doloroso. También a veces escuchamos
observaciones como esta: “He conseguido apartar el dolor de mi ánimo,
¿por qué tengo entonces que volver a vivir esa penosa página de mi
existencia?” Si sientes tanto temor por el simple hecho de pensar sobre el
evento, podemos deducir que el dolor realmente no se ha ido, que sigue
todavía contigo.
Si no lo enfrentas ahora de una vez por todas, ese dolor te estará
persiguiendo el resto de tu vida. Cuanto más trates de escapar de él, con
más ahínco te perseguirá. Por esto es tan necesario recapitular los
eventos que nos han producido daño, aun a costa de pasar algo de dolor.
Volvemos al pasado no por el gusto de sufrir, sino para curarnos a
nosotros mismos de ese dolor.
La recapitulación es un reto continuo. En cuanto superamos con éxito el
reto de revivir el pasado, nos enfrentamos con un nuevo reto: desligarnos
del dolor y tener la capacidad y el coraje de desmarcarnos del evento para
comenzar la sanación.

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Paso 6: Restauración energética.
Con objeto de comenzar la sanación, en este paso vas a ver el evento por
tercera vez. Al igual que hiciste en el paso 4, verás el evento desde fuera.
Se proyectará de nuevo la película ante tus ojos y en esta ocasión serás
un espectador desapegado, aunque tu papel no tendrá nada de pasivo.
Ahora serás el sanador: un frío y atento sanador. No hay en tu ánimo el
menor vestigio de pena ni tampoco de autocompasión: sólo hay voluntad y
el poder de sanar.
A fin de sanar el evento, recurrirás una vez más a las técnicas especiales
de respiración. Si estás viendo un evento en el que perdiste energía, vas a
recobrarla mediante la utilización de la técnica respiratoria 1. Si te ves en
un evento en el que fuiste impregnado con la energía de otras personas o
si quieres romper una promesa a la que has estado enganchado desde que
tuvo lugar el evento, utiliza la técnica respiratoria 2 para deshacerte de lo
que no debe permanecer en ti. Si estás viendo, por último, un evento en el
que perdiste energía y diste una orden energética negativa, utiliza la
técnica respiratoria 1 para recuperar la energía y luego la 2 para revocar
la promesa.
La respiración es un acto mágico porque nos mantiene vivos. Por ello, en
este paso te vas a valer del mágico poder de la respiración para reparar tu
cuerpo energético. Al mismo tiempo que usas las respiraciones
adecuadas, deberías usar también tu intención de recobrar tu energía o de
soltar todo aquello de lo que debes desprenderte. Esto implica que no
debes dudar acerca de lo que estás haciendo. Simplemente lo haces. El
poder para utilizar tu voluntad con miras a sanar tu cuerpo energético
proviene de una región de tu otro yo que se denomina el lugar de la no-
compasión. Se trata de un espacio frío y silencioso donde no hay
pensamientos, dudas o autocompasión.
Para efectuar la sanación, debes volver a la experiencia que necesita ser
sanada. Cuando llegue el momento oportuno y por muy intensa que sea tu
reviviscencia, debes estar preparado para desprenderte del evento y
comenzar la sanación. No dejes el evento hasta que no llegues a la esencia
de los sentimientos que experimentaste en esa determinada ocasión;
permanece unos pocos minutos, y cuando hayas tocado fondo, sal de allí.
Salta fuera del evento y comienza la sanación.
Estar preparado significa conocer de antemano que a veces no es en
absoluto fácil saltar fuera del evento. Aunque resulte paradójico, es muy
corriente que cuanto más dolorosos sean los eventos más cueste salir de
ellos; esto se debe a que a veces toda la estructura de nuestro ego ha sido
construida sobre la base de esas experiencias críticas.
Mucha gente se ve a sí misma de esta manera: “Yo soy aquel que ha
sufrido este dolor, yo soy el hombre (o la mujer) que carga con esta
herida.” Es como si esas marcas sustentaran nuestra identidad. El miedo
oculto de nuestro ego podría ser expresado de esta forma: “Si me quitas
esta herida que ha dado sentido a mi vida, ¿qué va a ser de mí entonces?”
La resistencia al cambio está más extendida de lo que nos imaginamos y
tiene su razón de ser en el miedo de perder el sentido que nos da nuestro
pasado. Puede que no sea un pasado muy agradable, pero al fin y al cabo
es el que alimenta y sostiene a nuestro ego. Debido a esto, el ego está
fuertemente vinculado a él, por lo que debemos estar dispuestos a romper
este apego inconsciente a nuestro pasado para poder así ser libres y
descubrir que hay mucho más dentro de nosotros que las limitadas
posibilidades del ego y su historia personal.
En nuestros talleres de recapitulación he podido comprobar que hay gente
reacia a liberarse de las ataduras que la unen a eventos dolorosos. He
visto a personas que primero se resistían a iniciar la experiencia de revivir
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eventos de un intenso dolor emocional; y que luego, cuando ya habían
entrado en la etapa de revivir, no querían salir de ella. Volvían al dolor y
comenzaban a llorar sin contención alguna: un puro y completo pesar que
se vierte hacia fuera como el flujo de un río cuando el dique finalmente se
rompe. Ese fluir irrefrenable del dolor hasta ahora contenido, es el primer
paso para sanar el alma y para desembarazarnos de la pesada carga que
ha estado sobre nosotros durante tan largo tiempo. Sin embargo, no se
logrará una sanación completa si no estamos dispuestos a desprendernos
de esa pena. Cuanto más nos aferremos a la pena, más daño nos hará.
Recuerdo a una mujer que durante el paso de el revivir se aferraba a su
pena y se resistía a dejarla ir. Lloraba sin parar.
—¡Vamos! —le decía—, ¡este es el momento de llevar a cabo la sanación.
Es el momento para dar el próximo paso!
—¡No puedo, no puedo! —me contestó—. ¡Es demasiado doloroso!
—¡Claro que puedes! ¡No te dejes vencer por la pena! ¡Salta fuera del
evento y empieza la sanación! —¡No puedo, no puedo! insistía ella.
No era verdad que no pudiese, lo que le pasaba era que no estaba
preparada para desprenderse de una herida que había sido su compañera
durante tanto tiempo.
Obviamente, no todos los eventos son tan dolorosos y difíciles de trabajar
durante el proceso de recapitulación. He dado este ejemplo porque es
representativo de aquellos eventos que más necesitamos recapitular y
también, de aquellos que son más complicados de manejar.
En el caso de un evento relacionado con felicidad, el procedimiento para la
restauración de la energía es exactamente el mismo. En efecto, tienes que
revivir el evento; y una vez que hallas llegado a su esencia, tienes que
saltar fuera de él por muy agradable que sea la experiencia. A
continuación verás el evento desde fuera y utilizarás la técnica apropiada
de sanación. Si por ejemplo lo que estás viendo es la risa de tus años de
niño, deberás utilizar la técnica respiratoria 1 para traerla de regreso.
Paso 7: Toma de decisiones.
Una vez terminada la sanación del evento mediante la utilización de las
correspondientes técnicas de respiración, es el momento de que cambies
tu atención para enfocarla sobre la toma de decisiones. Es importante
apuntar que aunque la toma de decisiones comience en la mente racional
debe llegar al cuerpo energético. Esto significa que tu toma de decisiones
va a tener lugar a dos niveles. Uno de estos niveles está constituido por tu
mente. A este nivel, piensas e incluso declaras en voz alta, las decisiones
que has tomado, las cuales expresan el cambio o los cambios que vas a
introducir en tu vida y en tu ser. El otro nivel está compuesto por la orden
energética que reemplazará a la orden energética anterior que era la que
controlaba tu vida hasta que empezaste a recapitular.
Veamos un ejemplo; y, para ello, volvamos con María y su recapitulación.
Ella vio el evento o trance doloroso que tuvo con su padre, lo revivió, y lo
volvió a ver de nuevo pero esta vez utilizando las apropiadas técnicas
respiratorias para restaurar su cuerpo energético. Bueno, ¿y ahora qué?
Llegó la etapa de la toma de decisiones.
¿Recuerdas lo mucho que estuvo sufriendo María debido a su incapacidad
para expresar sus sentimientos? Pues bien, ella ahora ha recapitulado el
evento relativo a la orden energética o a la promesa que hizo de no
mostrar sus sentimientos a los demás. La decisión de María podría
expresarse más o menos así:

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“¡A partir de este momento, dejaré de ocultar mis sentimientos pase lo
que pase! ¡Expresaré lo que siento siempre que tenga necesidad de ello!
¡El miedo no me hará desistir de mi propósito!”
No es fácil transmitir con palabras la intensidad y la fuerza de una
decisión como ésta. Para hacerlo, tendrías que ser María y haber estado
toda una vida sufriendo por tu incapacidad de comunicarte con los demás,
especialmente con aquellas personas a las que amaste. Imagina pues a
María, después de treinta años de soledad emocional, gritando su decisión
desde el fondo de su corazón a modo de una declaración de libertad.
De forma similar, la toma de decisiones es algo que vas a gritar desde el
interior de tu caja. Pero gritar tu decisión a plena conciencia es sólo la
parte externa de la proeza; debes sentirla con todo tu ser, con todo tu
cuerpo. No debe quedar ningún resquicio para la duda. La intensidad de tu
sentimiento y la total convicción son los factores que hacen que tu
decisión no sea sólo una decisión, sino también una orden energética.

Paso 8: Soñando los no-haceres.


Este es tu último paso dentro de la caja, ya que los dos siguientes tendrán
lugar fuera de ella.
Los no-haceres de la recapitulación, o acciones liberadas, son esas
acciones que, debido a eventos traumáticos que dañaron el cuerpo
energético, estaban fuera del alcance de una persona hasta antes de
iniciar su proceso de recapitulación.
En este paso, siguiente al de la toma de decisiones, dentro de tu caja, te
soñarás a ti mismo llevando a cabo acciones que te eran imposibles
realizar en el pasado. Estas acciones no son compatibles con tu historia
personal, pero sí lo son con lo que has hecho en tu recapitulación; y es por
esto por lo que las denominamos no-haceres. También podemos decir que
estas acciones liberadas son manifestaciones específicas de tu toma de
decisiones.
En el caso de María, las acciones liberadas que ella podría soñar estarían
probablemente relacionadas con las situaciones en las que hubiese tenido
problemas a causa de la puesta en práctica de su promesa. Por
consiguiente, podría soñar viéndose a sí misma diciéndole a los miembros
de su familia los sentimientos que siempre había tenido hacia ellos; por
ejemplo: decirle a su madre lo mucho que la quería y cuánto echaba de
menos de niña el ser acariciada y abrazada por ella. Podría soñar
diciéndole a otros lo importante que era su madre en su vida y lo difícil
que era para una niña de cinco años soportar su desapego. Podría soñarse
diciéndole a su madre que le había costado treinta años comprender que
ella (su madre) nunca pretendió hacerle daño con su actitud.
Podría soñarse diciéndole a su antiguo novio lo mucho que lo quería y
explicándole por qué no se lo había dicho nunca. Podría soñar con las
personas a las que quiere en la actualidad y verse diciéndoles lo que
siente por ellas. Podría imaginarse que telefoneaba a las que viven más
lejos para decirles lo importante que son en su vida.
Podría soñarse desafiando a una de las profesoras de la escuela en la que
da clases, una mujer que pasa parte de su tiempo difundiendo chismes y
rumores contra María solo por divertirse. En la etapa de soñar los no-
haceres María podría verse diciéndole a la “vieja venenosa” lo harta que
estaba de soportar en silencio todo los chismes que se había inventado en
su contra; advirtiéndole, además, de que corría el serio peligro de perder
algún diente si no cesaba en su chismorreo.

89
Los anteriores son algunos ejemplos posibles de lo que alguien, en la
situación de María, podría soñar en este paso. Como puedes ver, al soñar
las acciones liberadas, te concedes a ti mismo la libertad de soñar
cualquier cosa sin preocuparte de si es o no apropiada, de si es o no
posible, o de si es no conveniente. Ya habrá tiempo más tarde para estas
consideraciones. En este paso, tienes que dejar que tu mente y
sentimientos vuelen libres hacia esas cosas que siempre has querido
hacer.
Mediante la ensoñación de las acciones liberadas se logran dos objetivos
principales: el primero de ellos es explorar las diferentes posibilidades y
sentimientos que pudiésemos tener en nuestro interior mientras soñamos
que nosotros mismos emprendemos tal acción. Al darnos cuenta de lo que
sentimos, podemos descubrir con más facilidad lo que nuestro ser
realmente necesita. El segundo, y el más importante, es que soñamos de
esta forma para abrir una puerta energética a una nueva época de nuestra
vida. Por un lado, con la ensoñación establecemos las condiciones internas
para las acciones liberadas que vamos a realizar en nuestra vida real. Y,
por otro lado, la ensoñación constituye un decisivo primer paso hacia la
incorporación de los no-haceres a nuestra vida cotidiana.
Veamos ahora algunas cuestiones que probablemente te estarán
rondando por la cabeza. Lo primero que te estarás preguntando es ¿qué
quiero decir con soñar los no-haceres?; luego pensarás que seguramente
lo que quiero decir será algo parecido a “imaginar”; y, por último, quizás
querrás saber cómo se puede soñar a voluntad.
Bien, en vez de “soñar”, yo podría haber dicho “imaginar” los no-haceres;
pero, si lo digo, estaría hablando con menos propiedad, ya que lo que
debemos hacer está más cerca de los sueños que de los pensamientos.
¿En qué se diferencia principalmente el sueño de la imaginación? En
realidad, no existe tanta diferencia entre ambas acciones como no sea por
la circunstancia de que cuando podemos sentir los eventos tal como lo
hacemos en la realidad ordinaria. En efecto, dentro del sueño todo lo que
sucede es real. Es por esto, por lo que en este paso tienes que soñar los
actos liberados; pero, para lograr este elemento de realidad tienes que
soñar a propósito. Lo que te hace soñar y no imaginar es el hecho de que
sientes lo que estás soñando. La cuestión está en que tu propósito va a
proceder de tu corazón y no de tu mente; lo cual significa que no vas a
controlar tu sueño desde tu mente racional. Es tu sentimiento el que
establece la dirección y tu cuerpo hará el resto. O dicho de manera simple:
haz como si estuvieras imaginando, pero siente como si estuvieras
soñando; y no dejes que tu mente racional se apodere del control del
sueño.
Una vez más, como en otras etapas de la recapitulación, esto es más fácil
hacerlo que comprenderlo.
Una última y muy importante tarea relacionada con tu trabajo en la caja:
en la primera oportunidad, anota tanto las decisiones que has tomado
como los no-haceres que has soñado. Esta información te va a ser esencial
en los últimos pasos.

10
PASOS 9 Y 10:
VIVIR A PROPÓSITO.

Paso 9: Llevando a cabo los no-haceres de la recapitulación.


90
Llegando a este paso, has terminado tu trabajo dentro de la caja. En
sentido estricto, puedes decir que has concluido tu recapitulación. No
obstante, la técnica AVP para la práctica de la recapitulación no se ha
completado todavía; quedan dos pasos que aún tienes que llevar a cabo.
Por el momento, tu cuerpo energético está más fuerte y aliviado. Los
agujeros energéticos han sido sanados mediante la recapitulación. Sin
embargo, no es el momento de confiarse ni bajar la guardia. Ese alivio,
esa confianza y esa energía extra que sientes es sólo un parche que
podría desprenderse con el paso del tiempo, a menos que hagas lo
necesario para consolidarlo. ¿Qué otra cosa podías esperar habiendo
estado estos agujeros abiertos durante tanto tiempo?
Es posible que hubieras podido sanar por ti mismo esas heridas
energéticas si no hubieras comenzado, inmediatamente después del
trauma energético, las correspondientes rutinas de pérdida de energía
también llamados haceres. Pero ese no fue el caso. En vez de permitir la
natural auto-sanación, trataste de ocultar tus heridas tras la pantalla que
forman las rutinas de pérdida de energía. Con esto sólo conseguiste
reforzar los agujeros y pérdida de energía. Y así seguiste durante muchos
años; es por eso que un parche no es suficiente. Te has auto-sanado, pero
necesitas reforzar la sanación del mismo modo que muchos años atrás
reforzaste las heridas. Esto se consigue mediante la práctica perseverante
de los actos liberados. Es decir los no-haceres de las rutinas de pérdida de
energía.
Para hacer esto, vas a llevar a cabo algunas de las acciones liberadas que
soñaste durante tu recapitulación, aunque no todas ellas hay que tratarlas
de la misma manera. Por una parte, algunos de los no-haceres que
soñaste no podrías llevarlos a cabo con tu cuerpo físico; un ejemplo de
esto lo tenemos cuando al soñar las acciones liberadas has abrazado o
pedido perdón a personas importantes de tu pasado que han muerto. Por
otra parte, has soñado actos liberados que, aunque podrías físicamente
llevarlos a cabo, no sería conveniente hacerlo. Un ejemplo de esto sería el
que en tu sueño le has hecho saber a una antigua pareja tu amor
incondicional hacia ella y le has dicho esas verdades que en su momento
le ocultaste. Ahora, ese antiguo amor está fuera de tu mundo. Sea porque
se ha olvidado de ti, casado o por cualquier otro motivo. Aun cuando
hubiese sido grato para ti llegar a un entendimiento con ella, esa
posibilidad ya no existe. Tú has conseguido ese entendimiento con ella en
tu propio corazón a través de tu recapitulación y eso, desde el punto de
vista de la energía y la autosanación es más que suficiente. Un intento de
ir más lejos con el fin de tener un encuentro real con ella, probablemente
causaría problemas más graves que el que tratabas de resolver. En casos
como éste en que la persona ya ha salido definitivamente de tu vida, lo
correcto es realizar la sanación sólo en tu propio corazón, que es al final
de cuentas donde habitan todas esas presencias significativas.
Esto nos lleva a fijarnos en la necesidad de introducir una adecuada dosis
de sentido común en nuestro compromiso de llevar a cabo los no-haceres.
Hay ciertas acciones liberadas que has soñado que sólo puedes realizarlas
en tus sentimientos (por ejemplo no-haceres relacionados con personas
que ya han fallecido). Hay otras, como ya hemos visto, cuya realización no
es conveniente (no-haceres relativos a una antigua amante felizmente
casada). Por último, hay otras acciones liberadas que puedes y debes
llevar a cabo. Estas son las que vas a practicar.
Sigamos con el caso de María. Escojamos de entre todos los no-haceres
que ella ha soñado aquellos que debería llevar a cabo. En primer lugar, no
va a ponerse en contacto con su antiguo novio con miras a llegar a un
arreglo con él, porque esta relación pertenece a una época que ha
quedado definitivamente atrás. En segundo lugar, no va tolerar por más
91
tiempo las insidias de la compañera chismosa y se va a enfrentar a ella
con el propósito de resolver de una vez para siempre el problema; aunque
probablemente lo hará con un poco mas de tacto, que la forma, digamos
más cruda, que en su soñar se permitió. Y en tercer lugar, va a hablar con
sus padres y algunos amigos para ponerles al tanto de los sentimientos
que durante tan largo tiempo ha estado ocultando.
Tengo que aclarar, sin embargo, que los anteriores son ejemplos que yo
me he imaginado con respecto a un personaje como María; pero esto, por
supuesto, no significa que estos específicos ejemplos de cómo seleccionar
los no-haceres y de cómo llevarlos a cabo sean aplicables a todo el mundo
y a todos los casos. Todas las personas son distintas entre sí y también
sus respectivas circunstancias. Por consiguiente, la decisión de
determinar o seleccionar los no-haceres que vas a realizar en tu vida es de
tu sola responsabilidad y de nadie más.
Pues bien, del mismo modo que recalqué que tu selección de los no-
haceres debería ir acompañada de sentido común, recalco también que
deberás ser exigente contigo mismo y no engañarte escogiendo solamente
aquellos no-haceres que te parezcan más “suaves”. En realidad, no existe
un criterio que nos permita clasificar los no-haceres en “suaves” y
“duros”; aunque, eso sí, existen no-haceres verdaderos y no-haceres
falsos. Si no te inclinas por los verdaderos, es mejor que no hagas
absolutamente nada excepto resignarte a vivir una vida desprovista de
poder. Recuerda que los no-haceres constituyen un desafío y que la
apuesta que se pone sobre la mesa es tu única vida; así que procura
abordarlos con toda intención.
Una cosa importante que debes tener en cuenta cuando vayas a llevar a
cabo tus acciones liberadas: la realización de tus no-haceres es un
acuerdo que estableces contigo mismo. Debes tomar la determinación de
no considerar las acciones liberadas como un medio para cambiar a los
demás, sino que las efectuarás como expresión de tu propia libertad. Debe
quedar claro que no lo haces para buscar obtener algo a cambio; las
acciones liberadas son tu gesto de libertad hacia el espíritu.
Menciono esto porque he comprobado que hay gente que cuando llega el
momento de realizar las acciones liberadas, inconscientemente tratan de
usar estas acciones para inducir a otros a responderles de determinada
manera. Es el caso, por ejemplo, de una persona que después de odiar
toda la vida a su padre, recapitula su relación con él; más tarde, en la
toma de decisiones, determina renunciar y dejar atrás todo el rencor. Y
luego, en la ensoñación de los no-haceres, se ve abrazando a su padre.
Después, cuando finalmente intenta en la realidad cotidiana abrazar al
hombre por primera vez en su vida, éste no responde de la forma
afectuosa que el sujeto de nuestra historia esperaba, debido a que él (el
padre) no estaba acostumbrado a esas expresiones físicas de afecto
(acaso nunca las recibió de su propio padre). Así, nuestro recapitulador
principiante podría sentirse decepcionado y molesto; e incluso puede
pensar que no vale la pena tratar de mejorar la relación con su padre si
éste va a seguir siendo toda su vida el mismo ser insensible. Y tras este
primer fracaso, se evaporan todas sus buenas intenciones de sanar su
vida por medio de la recapitulación.
Por desgracia, este tipo de situación se da con bastante frecuencia cuando
intervienen parientes o parejas. En ocasiones, aceptamos la idea de
cambiar porque secretamente esperamos que, al hacerlo, vamos a
conseguir cambiar a los demás en la forma que a nosotros nos conviene.
Gran error. Las acciones liberadas representan un gesto de libertad. Estás
sanando a tu cuerpo energético. Lo que estás usando es tu libertad, así
que tienes que hacerlo sin esperar otra clase de recompensa que no sea la
sanación de tu corazón y el cambio de ti mismo. No podemos hacer uso de
92
la recapitulación, o de cualquier otro medio, para controlar o cambiar a los
demás; y es que regir la vida de los demás atenta contra el más sagrado
de los derechos: la libertad de cada uno de nosotros para hacer lo que
queremos y lo que podamos, y recibir también las consecuencias de
nuestras acciones.
Es verdad, sin embargo, que a menudo cuando cambiamos, nos parece
que el mundo que nos rodea también cambia como por arte de magia.
Nuestro cambio nos proporciona nuevos ojos para ver a las personas de
nuestro mundo de una manera distinta. He podido escuchar muchas bellas
historias de amor y reconciliación como consecuencia de la práctica de
acciones liberadas. No obstante, no debemos dar por hecho que van a
obtenerse resultados de este tipo. Nuestra motivación para actuar no
puede estar sustentada en la creencia que cosas como esas van a suceder;
eso sería demasiado riesgoso, porque si es precisamente esto lo que nos
mueve a la acción, entonces nuestra búsqueda de libertad estaría
condicionada a las reacciones de la gente, lo cual no tiene sentido. La
responsabilidad de la sanación es tuya, como también lo serán los
resultados. No te vayas a equivocar al establecer cuál es el verdadero
objetivo.

Paso 10: Continuidad (el paso maestro).


Una vez que hayas llevado a cabo los no-haceres apropiados, sentirás
cómo se va completando el círculo. Este círculo se abrió cuando tuvieron
lugar eventos decisivos en tu vida; y sólo ahora, después de mucho
tiempo y esfuerzo, es cuando el círculo se cierra. Por segunda vez después
de haber concluido la recapitulación propiamente dicha, vas a pensar que
se ha terminado el trabajo para ti. Has completado y cerrado el círculo, y
esto a menudo da la impresión de que el proceso de recapitulación ha
finalizado. Por segunda vez, esta impresión es errónea. No has practicado
los no-haceres por tiempo suficiente como para bajar la guardia.
Así que la pregunta es: ¿por cuánto tiempo deberás continuar la práctica
de los no-haceres? ¿Cuándo sabrás que ya no los necesitas?
La solución a esta pregunta es muy simple: nunca dejarás de practicar los
no-haceres de tu recapitulación. Desaparecerán por sí mismos cuando se
conviertan en una parte normal de lo que eres y de cómo vives. Dado que
no sabes cuándo sucederá esto, tienes que hacerte el propósito de
practicarlos por siempre. Esto es lo que necesitas, esto es lo que quieres,
y esto es lo que harás: practicar indefinidamente los actos liberados.
Al hacerlo, descubrirás que actuar de esta manera es cultivar el arte más
sublime de la vida: el Arte de Vivir a Propósito. El paso del maestro es la
continuidad. Continuidad ahora y para el resto de tu vida. Continuidad aun
cuando los no-haceres se conviertan en una parte normal de tu vida;
porque entonces, en ese momento posterior de tu existencia, nuevos no-
haceres te estarán ya retando y tendrás que aceptar el reto y seguir
luchando. Conocerás entonces lo que es ser un guerrero del Espíritu. Y
serás feliz porque conocerás en la secreta región de tu conocimiento
silencioso que la senda del guerrero ha sido siempre tuya. (31)
(31) Puedo añadir que aunque los no-haceres o actos liberados se
han de practicar toda la vida, es cierto también que llega un
momento en que se vuelven parte normal de la vida diaria, dejando
por tanto de requerir un esfuerzo consciente. Mi experiencia me lleva
sin embargo a sugerir una vigilancia del seguimiento de los no-
haceres de al menos dos años después de recapitulado el evento.

93
11
PROCEDIMIENTOS ADICIONALES.
Ejercicios preparatorios.
En nuestros talleres, y antes de entrar en la caja para comenzar la
recapitulación, realizamos diversos ejercicios para preparar tanto al
cuerpo físico como al cuerpo energético para la tarea de recapitular.
Algunos de estos ejercicios se estructuran de acuerdo con el área o con la
época de la vida que se va a recapitular en una determinada sesión. Hay
ejercicios dirigidos al estado prenatal, a la primera infancia, a la niñez, a
la adolescencia, a la juventud, a la edad adulta y así sucesivamente.
Además, estos ejercicios son útiles para determinados asuntos
relacionados con la amistad, las relaciones amorosas, el sexo, el trabajo y
otras muchas áreas.
El otro grupo de prácticas preparatorias está compuesto por ejercicios que
no están relacionados ni con las áreas ni con las épocas de la vida. Están
diseñados para que provoquen estados de conciencia acrecentada o la
conexión con poderosos campos de energía, especialmente con el Abuelo
Fuego que pueden ayudarnos a lograr nuestra meta.
Dentro de este último grupo he seleccionado algunos ejercicios que
puedes realizar con la finalidad de conseguir un estado de atención más
profundo e intenso que haga más productivo tu trabajo en el interior de la
caja.

Ejercicio físico normal.


Antes de entrar en la caja es muy bueno hacer gimnasia, trotar, y hacer
otros ejercicios de calentamiento. Con unos veinte minutos tendrás
bastante, aunque este tiempo depende de tu estado físico. El nivel óptimo
de calentamiento se alcanza en el momento en que tu cuerpo empieza a
sudar un poco; aunque no es conveniente que este nivel se logre
demasiado pronto. Es mucho mejor llegar a ello de manera lenta y
paulatina que hacerlo abruptamente.

Ritual con fotos.


Esta práctica es tanto un calentamiento físico como un ritual para
estimular tu cuerpo para la tarea de recordar.
Los materiales necesarios son una fotografía (puedes aparecer solo o
acompañado en ella) tomada en el período del evento que vas a
recapitular, un vaso u otro objeto para recargar la foto y mantenerla
erguida, dos velas comunes, dos platos pequeños para poner las velas en
ellos, cerillos o encendedor, una reproductor de casetes o CDs y una cinta
con música de tambores que te resulte adecuada para el ritual.
Para realizar este ejercicio coloca la fotografía en posición vertical encima
de tu caja y dos velas sobre los platos, encendidas a ambos lados de la
foto (no demasiado cerca).
Deberás colocarte enfrente de la caja y lo bastante cerca de ella para que
puedas ver la fotografía. Así situados, empezarás a trotar en el mismo
sitio. De fondo, estará sonando la música de tambores del casete o CD. En
vez del reproductor electrónico, puedes también hacer este ejercicio con
la ayuda de algún amigo que estuviera tocando tambores en ese
momento. Lo importante es que utilices este sonido para conectarte con el
contenido de la foto a través de tu movimiento.

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A medida que la música avance, aumentarás gradualmente la velocidad e
intensidad de tus movimientos. Deberán pasar de diez a veinte minutos
desde el momento en que comienzas a ejecutar los movimientos más
pausados hasta que llegas a los más rápidos, que normalmente será
cuando tu cuerpo comience a sudar.
Mientras te mueves, mira a la fotografía y utiliza el sonido de los
tambores para bloquear tus pensamientos. Trata de viajar a la realidad del
interior de la fotografía y siente lo que hay ahí dentro. Cuando tu cuerpo
sude, reduce la velocidad e intensidad de tus movimientos, detente, y en
seguida entra en la caja.

Ejercicios con fuego.


Si tienes la posibilidad de encender una fogata, puedes potenciar tu
recapitulación pidiéndole al fuego que sea tu guía durante el proceso.
Para que sea efectivo, esto debe hacerse desde el corazón y no desde la
mente racional. Si no puedes hacerlo así, es mejor no hacer estas
prácticas.
La realización de este ejercicio requiere que sigas el siguiente
procedimiento:
• Enciende el fuego con todo respeto atribuyéndole el carácter de
sagrado. Únete al espíritu de los antiguos toltecas y de muchos
otros grupos indígenas llamando al fuego Abuelo Fuego con una
actitud de respeto y amor. Cada vez que lo enciendas háblale en voz
alta y no sólo con tus pensamientos. Pídele que te acompañe,
aconseje y proteja mientras practicas la recapitulación.
• Danza alrededor del fuego mientras suena la música de tambores,
podría ser no sólo un método de calentamiento, sino también un
ritual personal de dedicarle tu danza al fuego como una ofrenda
sagrada. Cuanto más tiempo estás en compañía del fuego y más
ofrendas le hagas, más se te revelará como tu compañero y guía.
• Después de la danza, siéntate enfrente del fuego y dile: “Abuelo
Fuego, antes de mi recapitulación de esta noche quisiera confesar
cómo ha sido mi vida y qué es lo que he sentido durante... (al llegar
a este punto mencionarás el período o área que vas a recapitular).”
A continuación abrirás tu corazón y le hablarás al fuego acerca de
tus experiencias y sobre todo lo que sentías al vivirlas. Deberás
hablar en voz alta. Si estás recapitulando junto con otras personas,
comienza entonces diciendo: “Ante ti y ante todos mis compañeros
aquí presentes…”
La parte más importante de todo esto es que consigas identificar y
expresar tus sentimientos. La acción de hablarle al fuego requiere
palabras que procedan del corazón, no de la mente. Cuanto más sincera e
íntima sea tu confesión, más efectiva resultará tu recapitulación. La
frecuencia de las confesiones dependerá de varios factores, entre ellos, la
frecuencia de tus sesiones de recapitulación y la claridad de tu conexión
con el fuego. Si recapitulas todas las noches, haz la confesión cada tres
días.

El ritual de la quema de la caja.


Cuando termines la recapitulación de tu vida, es conveniente que hagas
un ritual que represente el momento que estás atravesando. Para esto, en

95
la última noche de tu recapitulación, justo antes del amanecer, quemarás
la caja.
Determinar cuándo se acaba el proceso de recapitulación no es asunto
fácil. Habida cuenta de que nunca serás capaz de recapitular
absolutamente todos los eventos de tu vida, sino sólo los más
significativos, tendrás siempre la posibilidad de recapitular con más
detalle. Incluso puedes pasar el resto de tu vida intentando conseguir una
práctica cada vez más exhaustiva, lo cual desde luego no es la idea.
Lo que necesitas llevar a cabo es la recapitulación general de toda tu
existencia. Esto significa llegar a recapitular todos los asuntos principales
relacionados con todas las personas importantes de tu vida. Determinar
hasta qué punto has cumplido con la tarea entraña siempre una decisión
personal. Tendrás que hacer todo lo posible para que tu recapitulación sea
adecuada y suficiente (ni poco ni demasiado); y, aún así, no hay modo de
estar absolutamente seguros de que nuestra decisión acerca de si hemos
acabado o no la recapitulación sea la correcta. No te preocupes por eso.
Proceder sin tener una certeza mental absoluta es normal, no sólo en la
recapitulación, sino también en la vida.
Podemos hacerlo todo lo mejor posible, pero la mente va a estar ahí
preguntándonos: “¿Estás seguro de que hiciste bien la recapitulación?
¿Estás seguro de que los eventos escogidos fueron los más significativos?
¿Estás seguro de que no te estás engañando a ti mismo?” En verdad, no
hay forma alguna de dar una respuesta definitiva a estas preguntas. Se
trata de la mente preguntándole a la propia mente; y, cuando esto ocurre,
es extremadamente difícil que la mente se satisfaga por completo a sí
misma.
Afortunadamente, los guerreros toltecas saben que todos los seres
humanos cuentan con un corazón para enfrentarse a esos misterios
insondables. Algunos pueblos indígenas suelen decir que los
pensamientos verdaderos provienen solamente del corazón. No es posible
definir qué es el corazón, pero lo cierto es que existe y actúa. Todo lo que
podemos hacer es tratar de hacerlo lo mejor posible y preguntarle a
nuestro corazón: “¿Estás satisfecho?” Si al hacer esta pregunta
experimentamos un sentimiento de alegría y satisfacción, la respuesta es
afirmativa. Si, por el contrario, lo que sentimos es descontento e
insatisfacción, la respuesta es negativa. En medio del misterio tomamos
nuestra decisión y no hay nada en este mundo que nos garantice la
victoria. Ese es el modo del guerrero.
Pero, supongamos que nuestro corazón dice: “Sí, he terminado mi
recapitulación.” Si el corazón habla de esta manera, esto es lo que harás
la última noche del proceso. Dejarás para esta última noche los eventos
significativos que te falte recapitular. Esta noche no dormirás. Sigue
recapitulando hasta dos horas antes del amanecer. Llegado ese momento,
sal de tu caja y mírala por última vez. La caja representa tu pasado y todo
lo que has sido hasta ese momento; estás a punto de cruzar un umbral y,
una vez que lo cruces, nada será lo mismo. Tú no volverás a ser el mismo.
Desarmarás la caja con profunda atención. Lo que estás desarmando es la
estructura de tu ego que está a punto de morir. Mientras lo haces, piensa
en la vida que estás dejando atrás. Utilizando las herramientas
necesarias, rompe o corta las tablas en trozos pequeños de forma que
puedas quemarlos poco a poco en el fuego. Obviamente, es importante
que el mismo cuidado que pones en este trabajo también comprende el
hacerlo sin correr peligro de resultar heridos.
A continuación te acercarás al fuego. Agradece al fuego por su compañía y
su guía. Dile como te sientes en esta última noche mágica, justo antes del
amanecer de tu nueva vida. Uno a uno arrojarás al fuego los trozos de tu
96
caja de recapitulación; al hacer esto, puedes incluso reafirmar, gritando,
las decisiones que has tomado durante la recapitulación. Contemplarás
tus viejas rutinas de pérdida de energía quemándose entre las llamas.
¡Todos tus resentimientos se están consumiendo en el fuego así como
todas las cosas que deben morir para que puedas vivir verdaderamente!
Después de arrojar los trozos de la caja, los trozos de tu pasado al fuego,
la última cosa que harás en tu aventura de recapitulación, justo antes del
amanecer, será danzar ante el fuego. Acompañado por el sonido del
tambor, expresarás por medio de la danza todos los esfuerzos que has
hecho y todas las luchas que has tenido que sostener en tu búsqueda de
la libertad. Con tu danza estás diciendo adiós a tu antiguo yo y a tu
historia personal. Vas a renacer, pero en esta ocasión, por primera vez en
tu vida, escogerás cómo ser y cómo vivir.
Cuando los primeros rayos de sol aparezcan en el horizonte, verás
enfrente de ti una línea que cruza el fuego: es la frontera de tu historia
personal. Concentra toda tu energía, sentimientos y pensamientos en una
acción final que consiste en cruzar esa frontera y correr hacia tu libertad.
Puedes traspasar la línea saltando por encima del fuego o bordeándolo.
Sea como sea, pon todo tu corazón en la acción. Grita tu hazaña al
universo: ¡Soy libre!
La luz del nuevo día será tu bautismo;
la vida te estará esperando.
Sigue adelante, porque no hay tiempo que perder.

Actividades para balancear los efectos de la recapitulación.


Durante el período de la recapitulación, notarás como ésta produce varios
efectos en tu vida. Como sucede con todos los cambios, tendrás que
asimilarlos y adaptarte a ellos, cosa que te llevará algún tiempo e incluso
requerirá una cierta estrategia por tu parte.
Los cambios resultantes de la recapitulación son en general positivos.
Entre los más valiosos se encuentran la adquisición de energía extra, la
oportunidad de dejar a un lado antiguas rutinas de pérdida de energía, y
la posibilidad de escoger a voluntad nuevas formas de responder a los
retos que nos plantea la vida. Algunos de estos cambios tienen lugar
durante la recapitulación, y otros posteriormente.
El trabajo de recapitulación conduce a tu ser a un tiempo nuevo. Sin
embargo, tienes que saber que cuando empiezas el proceso de
recapitulación estás desencadenando una batalla entre dos impulsos que
están presentes en tu interior: el impulso a cambiar y el impulso a
quedarte cómo estás. Por un lado, tu cuerpo energético, al igual que todos
los demás campos de energía del universo, está orientado de manera
natural al cambio y al movimiento. Y, por otro, el trabajo cotidiano de tu
ego consiste en mantener y reforzar toda la estructura de pensamientos y
rutinas en la que está basado.
Debido a esto, determinadas rutinas de tu ego se van a sentir
amenazadas. Por tanto, no te extrañes de que esa parte de ti mismo que
no desea cambiar trate de bloquear tu trabajo de recapitulación
haciéndote a veces pensar que estás muy cansado, pases por cortos
períodos de miedo, preocupación o desesperación.
Toma en cuenta que, por regla general, estos pensamientos aparecerán
más tarde o más temprano. Aunque también, por regla general, esa
pequeña voz dentro de tu cabeza te estará mintiendo. Así que no te des
por vencido. En vez de “tirar la toalla” y tener pensamientos que te dejen

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preocupado, busca actividades que contribuyan a purificar tu mente y tu
espíritu. No sólo durante la recapitulación, sino también después de ella,
tu antiguo ego tratará de arrastrarte hacia esas viejas formas de vida que
para él eran tan confortables. Por consiguiente, cuanta más atención
prestas a esa tenue voz, más fortalecerás a tu ego y a su instrumento más
eficaz: el miedo. Tienes, pues, que estar preparado para resistir sus
ataques. Si además de estar preparado, utilizas una buena estrategia,
esos ataques no tendrán demasiada importancia.
Insisto, lo que tienes que hacer es llenar tu vida de actividades que lleven
tu atención al lado apropiado, esto es, a tu ser luminoso.
El tipo de actividades de las que hablo tienen el objetivo de equilibrarte
con vistas a posibles ataques circunstanciales de tu antiguo ego. Si
practicas estas actividades, la frecuencia e intensidad de estos ataques
decrecerán e incluso llegará un momento en que los ataques
desaparecerán por completo. Las actividades a las que aludo son muy
diversas. A continuación describiré las más usuales y accesibles para
darte algunas ideas útiles con las que puedas comenzar.

Actividades al aire libre.


Esta es la primera y principal anotación que debes hacer en tu lista de
actividades complementarias relacionadas con la recapitulación. Cualquier
clase de actividad saludable que realices en contacto con la naturaleza
tendrá en ti repercusiones muy beneficiosas. El efecto sanador que
produce la interacción con la naturaleza proviene del hecho de que ésta, a
diferencia de nosotros, no expresa la importancia personal. La naturaleza
refleja el Gran Espíritu; así de simple. Mientras más interactuemos de
modo respetuoso con la naturaleza, más estaremos interactuando con el
Gran Espíritu. Cuando se encuentran lo bastante cerca, los campos de
energía interactúan entre sí y se influencian mutuamente. Es por ello que
la interacción con la naturaleza afectará de un modo positivo a tu cuerpo
energético. Esta interacción puede realizarse a través de múltiples formas
como son:
• Largas caminatas en silencio.
• Escalar árboles. (En este caso, tienes que ser tan cuidadoso y
amoroso con el árbol como contigo mismo.)
• Excursiones a colinas o montañas.
• Practicar deportes al aire libre que no sean agresivos para la
naturaleza.
• Juegos en compañía de tus amigos.
• Pintar paisajes al natural.
• Observar a la naturaleza en silencio, intentando aprender e imitar
sus formas de comportamiento y manifestaciones.
• Realizar rituales personales en la naturaleza que te ayuden a
equilibrar tu energía.
• Danzar frente al fuego, elaborar ofrendas, meditar, practicar taichi,
crear música o poemas.

Estos son algunos ejemplos de actividades a realizar en contacto con la


naturaleza, pero recuerda que también puedes diseñar tus propias
actividades.
98
Ejercicios en la ciudad.
No sólo en el campo puedes dedicarte a actividades que equilibren tu
energía en relación con los efectos de la recapitulación. Si te están
asaltando pensamientos negativos con frecuencia, también en la ciudad
puedes hacer algo para neutralizarlos. Procura realizar actividades con el
solo propósito de disfrutar:
• Podrías, por ejemplo, ir a ese restaurante que tanto te gusta y al
que no vas más a menudo porque es caro.
• Comprar algo que realmente te gusta.
• Volver al gimnasio al que hace mucho tiempo que no vas para cuidar
de nuevo tu cuerpo.
• Visitar a ese pariente o a ese viejo amigo cuya compañía tanto te
agrada, pero que últimamente no has visto por falta de tiempo.
• Si vas al cine, escoge alguna película que le haga bien a tu espíritu.
• Evita pasar largo tiempo mirando los noticieros de la televisión o
hablando con personas que siempre están pensando y hablando de
desgracias y desastres.
• Busca la compañía de niños y juega con ellos.
• Haz buenas acciones con los demás, sólo por el gusto de hacerlas.
• Dedica períodos (el mayor número de horas que puedas al día o a la
semana) a practicar la regla de oro que protege tu energía: no
critiques, no condenes, no te quejes.
Bien, ahora creo que ya tienes algunos ejemplos para mantener tu
equilibrio al enfrentar los efectos de la recapitulación. Si incluyes algunos
de ellos en tu estrategia, el juego del ego de inspirar miedo no te va a dar
grandes problemas. Tanto durante como después del proceso de
recapitulación, no olvides crear los espacios en tu vida para realizar estas
actividades que te ayudan a encontrarte en equilibrio.

Técnica de recapitulación para eventos aislados.


La recapitulación es una técnica muy útil para restaurar el daño en el
equilibrio interior o para recuperarlo cuando lo has perdido, aún cuando el
daño sea pequeño o la pérdida reciente. De hecho, es mucho mejor
recapitular un evento cuando estamos empezando a sentir sus efectos,
que esperar a que la herida se vuelva un problema mayor. Debido a esto,
la práctica de la recapitulación seguirá siendo una eficaz técnica sanadora
aun después de que hayamos terminado la recapitulación general de
nuestra vida.
Cuando sucede algo que desequilibra nuestra energía, resulta muy
conveniente recapitular lo antes posible ese evento. Si lo haces así, serás
capaz no sólo de restablecer con mayor facilidad el equilibrio de tu
energía, sino también responder a los efectos externos de esa experiencia
de una manera más saludable. De esta forma, puedes impedir la creación
de nuevas heridas en tu cuerpo energético.
Un ejemplo característico de esto podría ser cuando tienes un disgusto o
pelea seria con alguien a quien quieres. Podría suceder que en el
transcurso de la discusión hieras a esa persona o que te sientas herido por
ella. La recapitulación de este evento te va a proporcionar una
99
comprensión más profunda de lo que sucedió durante el momento del
conflicto; lo cual hará que dejes de perder energía y que estés en una
mejor disposición para llegar a un entendimiento sanador con esa
persona.
Para este tipo de situación, o para otras parecidas que requieren la
recapitulación de eventos aislados, después de que hayas concluido tu
recapitulación general. Para entonces ya no tendrás tu caja de
recapitulación y sería absurdo que construyeras una nueva para cada
ocasión en la que te encuentres en medio de una situación que desgaste
tu energía.
Con el fin de poner en práctica esta técnica, elige un lugar tranquilo:
aunque no es un requisito imprescindible, sería preferible que el lugar
estuviese oscuro para que así te puedas concentrar con mayor facilidad.
Siéntate en una silla con la espalda apoyada en su respaldo: tu espina
dorsal debe estar recta. También puedes sentarte en el suelo, con las
piernas cruzadas, y con la espalda apoyada en la pared. (La silla y la pared
no son necesarias si estás acostumbrado a estar sentado con la columna
vertebral recta sin usar un apoyo para tu espalda)
Una vez que estés perfectamente colocado en tiempo y lugar, sólo tienes
que seguir los siguientes pasos:
1. Comienza practicando la respiración circular (técnica de respiración
4 descrita más adelante) durante algunos minutos, mientras te
concentras en viajar atrás en el tiempo hasta el evento que deseas
recapitular. Mientras mueves la cabeza al principio de forma muy
lenta y luego un poco más rápida, observa las imágenes
relacionadas con el evento y con la gente en él implicada pasando a
tu lado con gran rapidez, como si se tratasen de cuadros colgados
en la pared de un túnel que atraviesas a toda velocidad. Continúa
haciendo esto hasta que notes una conexión interna con los
sentimientos de contenidos en ese evento.
2. Suspende la respiración circular y comienza con los pasos 4 a 8 de la
“técnica de los diez pasos”. Cuando llegues al paso 6 (restauración
energética), puedes ejercitar las técnicas respiratorias 1 y 2 o la
llamada respiración de barrido (técnica respiratoria 3, descrita más
adelante).
3. Después de la recapitulación propiamente dicha, continúa con los
pasos 9 y 10 (no-haceres y continuidad) como si se tratase de una
recapitulación general.

Técnicas respiratorias.
Ha llegado el momento de que aprendas cómo debes realizar exactamente
las técnicas especiales de respiración propias de la recapitulación. Es muy
importante que comprendas que estas técnicas sólo deben emplearse
dentro del proceso de recapitulación; utilizarlas para otros fines no
tendría sentido y perderían gran parte de su fuerza en el proceso de la
recapitulación.
Anteriormente ya he hecho mención de las dos técnicas respiratorias
principales: la técnica 1 y la técnica 2 relacionadas respectivamente con la
recuperación y desprendimiento de energía. A continuación analizaremos
estas dos técnicas principales, junto con otras que son asimismo muy
útiles. Ten presente que todas las respiraciones, excepto la circular,
deben practicarse con los ojos cerrados y a través de la nariz.

100
Técnica respiratoria 1.
Nombre: Aunque normalmente la llamamos técnica número 1, también se
la conoce como “inhalación”, por ser en esta función donde pone su
énfasis.
Cuándo se utiliza: Se utiliza inmediatamente después de que se entra en
la caja (paso 3) a modo de respiración inicial; y luego durante la fase de
restauración (paso 6), si el evento que estás recapitulando lo requiriese.
Finalidad: (1) Proporcionar el adecuado grado de concentración y atención
que necesita la recapitulación. (2) Esta técnica se utiliza en la fase de
restauración para recobrar la energía disipada o para recuperar una
cualidad de nuestro ser que perdimos en el pasado (por ejemplo: la alegría
y la confianza, nuestra capacidad de amar, etcétera).
Duración: La que sea necesaria, de acuerdo con tu propio sentir.
Procedimiento: Antes de comenzar esta respiración especial, mira hacia el
frente y expulsa todo el aire de tus pulmones. Enseguida, gira la cabeza
hacia la derecha. A continuación, y mientras giras ahora la cabeza hacia la
izquierda, inhala lentamente de manera coordinada con el movimiento de
tu cabeza de tal forma que cuando ésta haya hecho todo el recorrido hacia
la izquierda, tus pulmones y abdomen estén llenos de aire. Ahora mueve
de nuevo la cabeza para mirar otra vez al frente, pero en esta ocasión
aguantando la respiración. Cuando estés mirando al frente, exhala todo el
aire como lo hiciste al principio. Repite este ejercicio respiratorio el
tiempo que sea necesario.
La figura 10 muestra los movimientos que acabamos de describir (como se
aprecia en los dibujos, estamos mirando a la persona desde arriba).

Fig.10. Técnica respiratoria 1.

Técnica respiratoria 2.
Nombre: Nosotros la denominamos técnica número 2, aunque también se
la conoce como “exhalación”, dado que tiene su énfasis en la expulsión
del aire.
Cuándo se utiliza: Se utiliza durante la fase de restauración (paso 6)
según dicte la necesidad del momento.
Finalidad: Se usa para diversos fines: (1) para desprendernos de la
energía ajena que alguien dejó impregnada en nosotros (de los padres, de
101
un antigua pareja, etcétera) y que nos afecta en forma de sentimientos,
pensamientos recurrentes, o conductas que no son verdaderamente
nuestras; (2) para terminar con promesas u órdenes energética que no
nos dejan ser libres; (3) para desprendernos de modos de conducta o
rutinas emocionales (miedo de algo, rencor, desconfianza, etcétera); y (4)
para decir adiós y liberarnos de personas que se han ido tiempo atrás,
pero cuya partida nunca hemos aceptado verdaderamente.
Duración: La necesaria de acuerdo con tu sentimiento.
Procedimiento: Comienzas mirando al frente e inhalando profundamente.
A continuación, aguantando la respiración, o sea, con tus pulmones y
abdomen llenos de aire, gira la cabeza hacia la izquierda. A continuación,
mientras giras la cabeza hacia la derecha, deja escapar el aire lentamente,
pero coordinando la espiración con el movimiento de la cabeza de modo
que cuando ésta llegue al hombro derecho, tus pulmones estén
completamente vacíos. Y ahora, ya sin aire, gira la cabeza para mirar al
frente, donde inhalaras de nuevo y sucesivamente repetir el
procedimiento cuantas veces sean necesarias. (Véase la figura 11.)

Fig.11. Técnica respiratoria 2.

Técnica respiratoria 3.
Nombre: Se denomina respiración de barrido y resume las dos técnicas
respiratorias anteriores. A veces se la llama “respiración de emergencia”,
dado que la utilizamos cuando es necesaria una restauración y no
sabemos con certeza cuál es la técnica respiratoria que necesitamos en
ese momento.
Cuándo se utiliza: Se usa durante la fase de restauración (paso 6) y su uso
es opcional, toda vez que esta respiración sustituye de las técnicas (1) y
(2). Un ejemplo simple de cuándo se la puede usar, sería cuando
coincidiesen las circunstancias de que estuvieras recapitulando un evento
en el que perdiste una gran cantidad de energía que necesitas recuperar
y, al mismo tiempo, hubieras hecho una promesa de la que necesitas
desprenderte. Este es un caso típico en el que se puede utilizar la
respiración de barrido en sustitución del procedimiento más refinado
consistente en usar primero la técnica respiratoria (1) para recobrar la
energía y luego la técnica respiratoria (2) para quedar libres de la
promesa. (32)

102
Finalidad: Como es lógico, su finalidad es coincidente con las de las
técnicas respiratorias (1) y (2).
Duración: La necesaria de acuerdo con tu propio sentir.
Procedimiento: Comienzas con la mirada dirigida a la derecha sin aire en
los pulmones. Primero, debes inhalar al mismo tiempo que giras la cabeza
hacia la izquierda y, a continuación, exhalas mientras giras la cabeza de
nuevo hacia la derecha, y así sucesivamente. (Véase la figura 12.)
(32) Yo personalmente prefiero utilizar por separado las técnicas (1)
y (2) en vez de resumirlas en la respiración de barrido, debido a que
el manejo de energía es más preciso cuando se separan el momento
de la recuperación y el momento de desprender. Sin embargo, desde
el punto de vista práctico, este método de respiración resumida no
deja de ser un instrumento útil.

Fig.12. Técnica respiratoria 3.

Técnica respiratoria 4.
Nombre: Esta técnica recibe el nombre de respiración circular.
Cuándo se utiliza: Se utiliza al comienzo de la recapitulación de un evento
o serie de eventos, en sesiones de recapitulación aisladas en las que no se
usa la caja. Generalmente es practicada por gente que ha terminado la
recapitulación general de su vida, pero que necesita recapitular eventos
significativos que han tenido lugar posteriormente al proceso de
recapitulación.
Finalidad: Su objetivo es proporcionar un profundo nivel de concentración
y conectar con la memoria corporal cuando no se está usando la caja de
recapitulación.
Duración: La necesaria según tu propio sentir. Es importante no excederse
en la duración; ya que, de lo contrario, podrían producirse náuseas y
mareos.
Procedimiento: Esta modalidad de respiración tienes que hacerla a la par
que mueves la cabeza en sentido circular. Comienza con la cabeza
volteada hacia el hombro derecho. A continuación, empieza un
movimiento circular hacia arriba, que lleve tu cabeza hacia el hombro
izquierdo, mientras que inhalas lentamente por la nariz. Una vez que la
103
cabeza alcance el hombro izquierdo, sin detenerte, debes continuar el
movimiento circular girando hacia abajo y hasta llegar al hombro derecho,
mientras exhalas lentamente por la boca, y así sucesivamente.
Esta es la única técnica respiratoria asociada a la recapitulación que
incluye la respiración a través de la boca. Esta exhalación bucal se parece
a un suave soplido, como si infláramos un globo de manera muy suave. Al
principio, los movimientos deben ser muy suaves; pero, a medida que
avances, el movimiento circular aumentará levemente su velocidad, sin
que lleguen a ser violentos o provocar mareo.
Practica esta técnica de dos a cuatro minutos máximo, dependiendo de
cómo te sientas. (Véase la figura 13.)

Fig.13. Respiración circular.

12
DISEÑA TU PROPIO PROGRAMA DE RECAPITULACIÓN.

EI libro está llegando a su final. La única cuestión pendiente es cómo vas a


organizar tu programa de recapitulación en lo relativo a espacio y tiempo.
Este es un aspecto importante, ya que la falta de un plan de acción
específico puede hacer desistir al recapitulador principiante antes de
siquiera comenzar.

Lugar y hora.
Te voy a decir cuáles son las condiciones ideales para la recapitulación,
pero con esta advertencia: no creas que si no puedes reunir todas las
condiciones ideales, no serás capaz de llevar a cabo la recapitulación. En
realidad, es muy raro que la gente llegue a poseer todos los requisitos
ideales que se mencionan en la siguiente lista:
• La tranquilidad y la soledad son factores importantes. Tu
recapitulación sería prácticamente imposible si existiese mucho
104
ruido ambiental o si alguien abriese la puerta de tu caja e
interrumpiera tu trabajo por alguna razón.
• Una casa, una cabaña, un ático, un sótano o una bodega puede
servir para esta finalidad. Es conveniente no recapitular a cielo
abierto, para protegerlos, tanto ti como tu caja, de las malas
condiciones atmosféricas. El sitio ideal sería una cabaña en medio
de un bosque.
• No es algo que sea imprescindible, pero los árboles son la compañía
más adecuada para alguien que vaya a emprender la sanadora
aventura de la recapitulación. Son protectores y beneficiosos para
el género humano. Por razones que escapan a nuestro
entendimiento, su configuración energética y la nuestra son
bastantes afines.
• Si puedes elegir, las montañas y las colinas son mejores que las
regiones completamente llanas. A menos que vivas a orillas del mar
y estés acostumbrado a la energía marina, no recapitules muy cerca
de la playa, ya que la atracción de la energía del mar es muy fuerte,
y ello puede hacer que resulte más difícil entrar en la segunda
atención.
• La mejor hora para recapitular es cuando las demás personas están
durmiendo.
• Es mejor colocar la caja en un mismo lugar que estar moviéndola
continuamente. No obstante, si te vas de vacaciones y te quieres
llevar la caja para realizar una recapitulación intensiva, puedes
hacerlo.

Cronología de las sesiones de recapitulación.


La siguiente, es una pregunta importante: ¿cuánto tiempo vas a dedicar a
todo el proceso de recapitulación? Bien, la respuesta no es fácil, ya que
hay muchos factores significativos. Algunos de estos factores están
relacionados contigo en cuanto a la persona que eres; por ejemplo: la
edad que tengas, el número de eventos importantes que vas a recapitular,
y el tiempo que te llevará recapitular cada uno de los eventos o serie de
eventos.
Pero, lo que en mayor medida afectará al tiempo que necesitarás para
llevar a cabo tu recapitulación es la frecuencia y la duración de las
sesiones. No hay una regla fija en cuanto al tiempo que cada uno deberá
dedicar a la recapitulación, ya que se trata de una cuestión de naturaleza
personal que está íntimamente ligada a tus preferencias y a la cantidad de
tiempo que tengas disponible. De todos modos, hay algunas cosas que
debes saber de antemano para que te ayuden a diseñar tu plan de
trabajo.
La intensidad aumenta los resultados. Es decir, es más efectivo dedicar
cien horas a lo largo de doce noches consecutivas de recapitulación, que
dedicar ciento cincuenta horas a lo largo de seis meses a razón de dos
sesiones de tres horas a la semana. Esto se explica porque una vez que tu
cuerpo comienza a recapitular, el proceso de recordar corporalmente,
estará todavía fresco, conforme entres con los siguientes eventos. Por
otro lado, cuando recapitulas en sesiones de dos horas y dejas pasar
muchos días entre una y otra sesión, tu cuerpo necesitará algún tiempo al
comienzo de cada sesión de dos horas para “calentar motores”, por lo que
cuando esté listo para trabajar, habrá ya pasado gran parte de esas dos
horas.

105
Otro aspecto de la misma cuestión es que cuando recapitulas con la
suficiente frecuencia, la recapitulación se convierte en la cosa más
importante que estás haciendo en ese período de tu vida. Esto significa
que adquieres un fuerte compromiso; y un fuerte compromiso ayuda
siempre a mejorar los resultados. Sin embargo, si recapitulas muy de
cuando en cuando, la fuerza de los asuntos cotidianos puede fácilmente
interferir en tu proceso y disminuir su eficacia.
De acuerdo con estas premisas, nuestro taller anual AVP de recapitulación
en caja dura entre catorce y veinte días, efectuándose las sesiones
durante toda la noche de esos días. Los ejercicios de preparación
comienzan a las nueve de la noche; se entra en las cajas una hora más
tarde, digamos alrededor de las diez de la noche; a las dos de la
madrugada se sale de las cajas por media hora para que la gente comente
en grupo sobre sus experiencias o haga algún ejercicio adicional de
refuerzo; seguidamente se entra de nuevo en las cajas y se continúa
trabajando hasta las seis o siete de la mañana.
Comprendo que esto parezca un horario y un régimen de trabajo
extremadamente duros; pero, en realidad no lo son tanto, son
simplemente prácticos. Algunos participantes duermen unas pocas horas
durante el día, pero otros muchos no. Estos últimos vuelven a su trabajo
normal en el día y regresan por la noche para seguir recapitulando. Esto
es posible porque, aun cuando no pasan la noche durmiendo como
normalmente lo harían, su falta de sueño se compensa con la energía que
recobras al recapitular y con las rutinas de pérdida de energía que dejas
atrás. Muchos de los momentos que la gente pasa dentro de sus cajas
recapitulando, semejan en mucho a la actividad del sueño, pero con un
estado de conciencia agudo. Esto también juega un papel en el proceso.
Esta simplemente, ha sido mi experiencia de más de quince años
trabajando en muchos países distintos con grupos de participantes en
talleres de recapitulación.
Ya con toda esta información, te será más fácil diseñar tu propio plan.
Adicionalmente, te ofrezco a continuación una lista de posibles modelos
de programas de trabajo, a fin de que tengas una idea y ejemplos de cómo
otras personas han solucionado el asunto de la frecuencia y duración de
las sesiones de recapitulación.
• Si tienes un periodo de vacaciones de entre dos a cuatro semanas y
si tienes la posibilidad de recapitular todas las noches, pudiendo
descansar algo durante el día a lo largo de dicho período, podrías
llevar a cabo un programa intensivo de recapitulación. Si este es el
caso, construye tu caja en el día correspondiente a tu primera
noche; esto te permitiría comenzar dentro de la caja esa misma
noche.
• Si te inclinas por este régimen intensivo, lo más útil es recapitular
por épocas de tu vida; esto es, vejez, madurez, adultez, juventud,
adolescencia, niñez, infancia y estado prenatal. Puedes dedicar,
pongamos por caso, una media de dos o tres noches a cada época,
dependiendo del número de personas y eventos que tengas en cada
una de ellas. Más adelante, en este mismo capítulo, te hablaré de
cómo debes distribuir los eventos a lo largo de las noches de
recapitulación.
• Otra posible alternativa sería que pidieses en tu trabajo dos días de
permiso previos a un fin de semana; esto te daría la posibilidad de
recapitular a base de varios períodos de cuatro días consecutivos.
Durante cada uno de estos períodos de cuatro días podrías abordar
una temática distinta sobre la cual recapitular o bien dedicar cada

106
una de ellas a recapitular tu relación con cada una de las personas
importantes de tu vida. La idea sería terminar un área completa en
cada uno de estos períodos.
• Puedes realizar sesiones intensivas de recapitulación dedicando
para ellas varios fines de semana sucesivos. En este caso, trata de
aprovechar todo el fin de semana recapitulando todo lo que puedas
tanto de día como de noche. En esta clase de programa es más
conveniente trabajar sobre la base de temas específicos o personas
en vez de hacerlo por épocas de la vida, lo cual a veces requiere
más tiempo.
• También puedes realizar de una a tres sesiones semanales de dos a
cuatro horas cada una, y posiblemente hacer hueco en el fin de
semana para otra sesión. Es evidente que este tipo de programa
requiere más tiempo para terminar con toda tu recapitulación, pero
funciona, lo importante es que funciona. Si sigues este programa no
intensivo, te sugiero que hagas un trabajo efectivo dentro de la caja
que en total te lleve de trescientas a quinientas horas. Un programa
así estructurado te duraría aproximadamente un año; semanas más
o semanas menos, dependiendo de tu circunstancias particulares.

Como puedes ver, el programa de recapitulación puede organizarse de


muy diferentes maneras. Los ejemplos que aquí aporto, e incluso las horas
dentro de la caja, son solo una idea general y están basados en lo que
hemos apreciado en nuestros años de práctica. Sin embargo, siempre que
intentemos diseñar un programa, debemos contrapesar los anteriores
comentarios y ejemplos con el hecho de que la recapitulación es algo que
hace nuestro cuerpo y que, por consiguiente, cada caso será distinto. Esto
significa que en tanto tengas un verdadero compromiso con el trabajo de
la recapitulación, puedes confiar en tu corazón en lo relativo al tiempo que
será necesario para llevar a cabo el proceso.

Organización de la lista.
Una vez que hayas decidido la frecuencia y duración de tus sesiones de
recapitulación, lo siguiente que tienes que hacer es organizar tu lista de
eventos, que para entonces ya debe estar escrita. Ya en el capítulo siete
hablamos extensivamente sobre cómo elaborar la lista, lo que viene a
continuación es una idea de cómo puedes reorganizar su contenido de
manera que te resulte más manejable, especialmente en lo que se refiere
a la cantidad de eventos a recapitular.

La tarea de organizar la lista puede realizarse en tres fases.


Primera fase.
En esta fase seleccionarás las relaciones y eventos más significativos y
harás con ellos una nueva lista. Llamaremos a esta nueva lista la “lista
para trabajar en la caja”. Como es lógico, se trata de una lista más corta,
puesto que sólo contiene los eventos más importantes que definieron tu
vida en lo que respecta a esa área o relación interpersonal específica.
Teóricamente, podrías haber intentado desde el principio anotar en la lista
sólo estos eventos principales; pero, la razón para no hacerlo de ese
modo, es que el trabajo detallado y exhaustivo que implica la elaboración
de la primera gran lista es clave para poder recordar cada vez con más
detalle y conectar con áreas y eventos que podemos haber olvidado por
completo. A veces, por la gran intensidad y efecto que tuvieron. No
107
obstante, una vez llegando a la etapa de recapitular en la caja, no es
necesario que recapitules todos y cada uno de los pequeños e
intrascendentes eventos que forman parte de la lista. Esto supondría un
trabajo casi interminable y poco práctico, ya que necesitas obtener
resultados en un tiempo lo bastante corto, que te permita abordar y
disfrutar cuanto antes, de la nueva forma de vivir, que se te hará
accesible, gracias al proceso de recapitulación.
Por ejemplo, en nuestros talleres intensivos de recapitulación la gente
tiene que tener completada la lista de eventos a recapitular desde antes
de que iniciemos el proceso. El número de eventos que la componen varía
sensiblemente de una persona a otra, dependiendo de lo concienzuda que
haya sido la persona al elaborar su lista. Este número suele oscilar entre
mil y veinte mil eventos; aunque lo más corriente es que las listas hechas
a conciencia, tengan de dos mil a tres mil. Ahora bien, en la práctica,
después de estar catorce noches enteras recapitulando en la caja sobre su
lista, la persona suele terminar con unos quinientos eventos o series de
eventos recapitulados aproximadamente. Esto debido a que al principio
del proceso les pido que seleccionen de su gran lista los eventos
principales.
Dicho esto, es conveniente presentar aquí un comentario sobre cómo
debemos entender la distinción entre evento y “serie de eventos”.
En la práctica, cuando recapitulas eventos, lo normal es que no tengan el
carácter de incidentes aislados, sino que estén asociados a otros eventos
pertenecientes a la misma relación o época. De acuerdo a tu propio sentir,
puedes agruparlos para que sean recapitulados todos a la vez. Este
agrupar eventos es no sólo una tendencia natural, sino que además te
ayuda a hacer más manejable la gran cantidad de eventos que componen
tu lista.
Y por último, permíteme compartir contigo una reflexión sobre la primera
gran lista que inicia el proceso de la recapitulación. El esfuerzo dedicado a
la tarea de recordar hasta los más mínimos eventos, muchos de los cuales
podrían no estar presentes en tu lista final para la caja, no ha sido en
vano. Ten la seguridad de que todo ese trabajo registrando y
seleccionando eventos, te aporta valiosos momentos de toma de
conciencia acerca de lo que has vivido y te permite también conectarte
más profundamente con tu pasado, todo lo cual aporta la preparación
necesaria para que puedas tener éxito en el trabajo al interior de la caja.

Segunda fase.
Una vez que has elaborado la lista más corta para trabajar dentro de la
caja, la segunda fase de la organización de tu lista es determinar el
criterio que usarás para distribuir los eventos entre el número de sesiones
que vayas a tener. Esto implica que decidas si vas a estructurar tu
recapitulación con base en épocas de tu vida (madurez, adultez, juventud,
etcétera), tipos de relaciones (familiares, parejas, amigos, etcétera), o
áreas de tu vida (hogar, trabajo, escuelas, etcétera), o cualquier otro
método.
Para efectos de elegir el criterio a utilizar, toma en consideración la
frecuencia y duración de las sesiones que piensas llevar a cabo (intensivo,
de fines de semana, sesiones semanales, etcétera) de acuerdo con lo que
ya he expuesto anteriormente en este capítulo. Asimismo, también tienes
que tomar en consideración tus circunstancias y necesidades personales.
Una vez que tengas clara la cuestión del criterio a seguir, lo que sigue es
decir cuál etapa o grupo recapitular primero y cuáles después. En este

108
punto te recomiendo que recapitules primero lo que está más cercano en
el tiempo, para luego ir retrocediendo hacia épocas o temas anteriores.
Hecho esto, lo que tienes que hacer es reacomodar los eventos en tu lista
para la caja, de acuerdo con el criterio y el orden que has escogido para
recapitularlos. En otras palabras, colocarás al inicio de tu lista los eventos
que vas a recapitular en la sesión inicial, mientras que aquellos que serán
recapitulados en la última sesión ocuparán los últimos lugares.

Tercera fase.
La fase final de la organización de tu lista para la caja consiste en realizar
una distribución equitativa de todos los eventos que figuran en ella entre
las sesiones que vas a tener. La idea central es que todas ellas tengan un
número igual de eventos a recapitular. Obviamente, esto puede variar
según se desarrollen las cosas dentro de la caja mientras trabajas con los
eventos, ya que algunos de ellos requerirán más tiempo y otros menos.
De todos modos, disponer de una distribución inicial te evitará tener muy
pocos eventos en las primeras sesiones del proceso y demasiados en las
últimas.
Si, por ejemplo, tienes quinientos eventos o series de eventos para
recapitular en catorce noches, tendrás un poco menos de treinta y seis
eventos por noche. En esto no hay que ser rígidos, puesto que puedes
muy bien hacer treinta en una noche y cuarenta en otra, manteniendo así
más o menos el promedio estipulado. No hay inconveniente alguno en que
hagas ajustes mientras avanzas en el proceso.
Después de dividir de este modo tu lista para la caja, marca los primeros
treinta y seis eventos con título “Sesión (o noche) 1”, los siguientes
treinta y seis con el título “Sesión 2”, y así sucesivamente. Además de
esto, pon una marca especial que haga resaltar aquellos eventos que sean
realmente los más importantes dentro de cada segmento de treinta y seis;
esto es importante porque así no los perderás de vista y no corres el
riesgo de no quedarte sin recapitularlos por falta de tiempo.
Los comentarios y ejemplos que se dan en esta sección son principalmente
aplicables a un programa intensivo de recapitulación, dado que nos
llevaría demasiado tiempo explicar aquí cómo organizar la lista para la
caja para cada uno de los modelos de programa existentes. Por lo tanto, si
tu programa no admite el calificativo de intensivo, procede tal como aquí
se indica pero realiza las adaptaciones necesarias de acuerdo al tipo de
programa y número de sesiones que hayas elegido.
Un dato adicional que te puede servir como referencia al diseñar tu
programa personal de recapitulación es el tiempo promedio que se suele
necesitar para recapitular cada uno de los eventos. De acuerdo con mi
experiencia, tanto personal como de grupo, generalmente cada evento o
serie de eventos requiere un tiempo de recapitulación que varía de cinco a
treinta minutos. En la mayoría de los casos, sin embargo, el tiempo
requerido está entre los diez y los quince minutos. Hay que apuntar, sin
embargo, que cada persona y circunstancia son diferentes, por lo que las
cifras que damos son simplemente aproximativas.

Consejos y advertencias finales.


A continuación, te voy a dar una serie de consejos y advertencias relativos
a los tipos de dificultades que, a lo largo de mis años de trabajo con
grupos de recapitulación, he podido comprobar que ha tenido la gente.
¿Del presente al pasado o del pasado al presente?
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Aunque ordenes del presente al pasado tu lista de nombres o de temas
que vas a recapitular, eso no significa que tengas que recapitular en ese
mismo orden los eventos a ellos asociados. Supongamos que vas a
recapitular a la gente de tu época actual. Pues bien, puedes recapitular
los eventos relativos a esas personas, partiendo desde el momento en que
las conociste y terminando con los episodios más recientes que has vivido
con ellas. Pero también tienes la opción de comenzar con los eventos más
recientes y terminar con los más lejanos, si es que el hacerlo así te
funciona mejor.
Sobre las distracciones durante el proceso de la recapitulación.
Es muy probable que cuando te encuentres recapitulando atraiga tu
atención un pensamiento o un evento distinto al que en ese momento
estás intentando recapitular. A veces la gente se desconcierta porque no
sabe si es o no correcto dejar de recapitular el evento original y seguir el
proceso con el evento que ha aparecido inesperadamente.
Estamos ante un problema que no tiene una solución única, puesto que a
veces es bueno seguir con el nuevo evento y a veces no; todo depende del
origen de este nuevo evento.
Si el evento emergente tiene que ver con una petición auténtica de tu
cuerpo energético que te está así mostrando la interna necesidad de
recapitular ese evento, deberías atender esta petición en vez de seguir
con lo que hay escrito en tu agenda. Por otro lado, si el evento emergente
es sólo un truco de tu ego para distraerte, o es el resultado de tu falta de
entrenamiento para alcanzar y mantener una adecuada concentración,
entonces lo mejor es que hagas un esfuerzo para recobrar la
concentración y poder así seguir con el evento programado.
La gran dificultad realmente estriba en determinar si el evento emergente
está originado por una distracción de tu mente racional o por tu cuerpo
energético. Como podrás notar, amigo mío, la solución no es nada fácil;
así que lo más sensato en este caso es que confíes en tu propio sentir, que
para estas cosas, el corazón es mejor consejero que la mente.
Conviene aclarar que la recapitulación es un procedimiento formal y
preciso sólo sobre el papel; en la práctica real es nuestro cuerpo quien la
lleva a cabo, mientras que nosotros intentamos organizar, provocar y
dirigir lo que nuestro cuerpo está haciendo. El punto clave es que, en
cuanto a la recapitulación se refiere, es el cuerpo energético el que manda
y a nosotros nos toca rendirnos a sus demandas. Finalmente, el único
objetivo del cuerpo energético es completar el proceso de sanación. El
cuerpo energético, quiere recuperar lo que le falta para estar completo
otra vez. Por lo tanto, seguir sus requerimientos es lo apropiado.
La idea es conseguir equilibrar esta confianza que otorgamos al cuerpo
energético (lado izquierdo) con una organización seria y disciplinada de
nuestro estado normal de conciencia (lado derecho). Dicho de otro modo:
tan errónea es la demasiada espontaneidad como la demasiada rigidez.
Al final, sin importar lo que decidas hacer, deberás confiar en tu decisión.
Ese es el modo del guerrero; puedes estar en lo correcto o estar
equivocado, sin embargo, esa única decisión personal, para bien o para
mal, es todo lo que tienes para seguir adelante, Nadie podría exigirte más.
¿Qué grado de profundidad debe tener la recapitulación para que sea
efectiva?
Ya sea superficial o profunda, cualquier actividad dedicada a la
recapitulación tendrá efectos positivos. El rango de tus experiencias
durante la recapitulación puede oscilar desde un estado muy profundo de
realidad no-ordinaria con su catártico flujo de revivir intensamente

110
sentimientos que estaban reprimidos hasta un recordar el evento cercano
a la forma normal en que recordamos la vida diaria. A menudo, tendemos
a pensar que aquellos eventos que se recapitulan reviviéndolos
intensamente (conciencia del lado izquierdo) tienen todo el valor,
mientras que aquellos otros recapitulados en estados más superficiales de
conciencia carecen en absoluto de valor. Pero en su día quedó demostrado
que esta apreciación era equivocada. Esta percepción es errónea.
Así pensaba yo al principio de mis investigaciones sobre recapitulación.
Esto nos llevo a momentos de frustración y se experimentaba como una
interrupción del “trabajo verdadero”. De hecho, no sabíamos qué hacer en
esos momentos en que intentábamos recapitular un evento sin poder
alcanzar lo que creíamos era la “profundidad” adecuada.
Otro problema relacionado con esta percepción errónea era la dificultad
de determinar mientras estábamos en la caja qué era exactamente lo que
estábamos haciendo. Preguntas como “¿qué estoy haciendo?” “¿estoy
haciendo verdadera recapitulación o sólo estoy recordando?”, asaltaban a
menudo nuestra mente.
Al final, estas dudas estaban relacionadas con el mismo problema que nos
costó varios años resolver; esto es, que estábamos demasiado enfocados
en la conciencia del lado izquierdo y como consecuencia, intentábamos
hacerlo todo desde ese lado. Cuando descubrimos el secreto de los dos
lados de la recapitulación (el tonal y el nagual), todo se aclaró
súbitamente. Los recuerdos ordinarios deben formar parte del proceso de
recapitulación, del mismo modo que otros elementos de la conciencia del
lado derecho son necesarios para tener un proceso integral de sanación.
Ahora, antes de terminar de responder la cuestión de recapitulación
“profunda” versus recapitulación “superficial” y para que veamos con
más claridad este asunto, examinemos otra vez la tabla de los elementos
de la recapitulación:

ELEMENTOS DE LA RECAPITULACIÓN
Lado izquierdo-Nagual-Cuerpo energético
La caja de recapitulación
Memorias corporales
Técnicas respiratorias
Comando energético
Rituales
Restauración del cuerpo energético

Lado derecho-Tonal-Conciencia normal


Lista de acontecimientos
Memorias ordinarías
Selección de actos a propósito
Toma de decisiones
Hablar sobre el proceso (retroalimentación)
Llevar a cabo actos a propósito
111
En primer lugar, puedes observar que tanto el lado derecho como el lado
izquierdo tienen el mismo número de elementos; y en ellos reconocerás a
la mayoría de los elementos de la “técnica de los diez pasos” explicados
anteriormente en este libro. Ahora bien, hay dos elementos que hasta
ahora no han sido explicados y que son el papel de las memorias
ordinarias en el proceso y el “hablar acerca del proceso”. Centrémonos en
el primero de ellos.
Las memorias ordinarias forman parte de los elementos del lado derecho
del proceso de recapitulación al igual que las memorias corporales forman
parte de los elementos del lado izquierdo. Imagina un segmento en el que
en un extremo tengamos a la memoria ordinaria más superficial y en el
otro, a la memoria corporal más profunda de la realidad no-ordinaria.
(Véase la figura 14).

Fig.14. Extremos desde la memoria ordinaria hasta la recapitulación más


profunda.

Cuando recapitulamos, nos ubicamos siempre en algún punto entre los


dos extremos del segmento, aunque no es posible determinar en un
momento dado en qué punto nos encontramos exactamente; o sea, que
tenemos noción de lo que está pasando, pero no sabemos dónde localizar
nuestra experiencia con respecto a los dos extremos.
El punto aquí es que la recapitulación es parecida a soñar y que existe una
línea muy fina que separa la conciencia del sueño y la conciencia de estar
despierto. Esto lo podemos ver en la figura 15.

Fig.15. Extremos entre el estado de vigilia y el sueño profundo.

Como se puede apreciar en el diagrama, existen muchas posiciones entre


el sueño profundo y el estar despierto, como, por ejemplo, el estado de
meditación, también conocido como alfa desde el punto de vista de la
frecuencia cerebral que se tiene en este estado.
Cuando soñamos, hacemos un viaje desde los estados más superficiales
de estar dormido hasta los más profundos, que es cuando tienen lugar los
sueños. Además, los sueños pueden ser más o menos profundos según la
frecuencia en la que estemos cuando los tengamos. La figura 16 nos
muestra todo esto.

Fig.16. El proceso de soñar.

En la figura 16 puedes ver que mientras estamos dormidos, entramos y


salimos continuamente en estados que oscilan entre muy profundos a no
tan profundos. Y lo mismo sucede con el proceso de recapitulación: tu
nivel de conciencia fluctúa entre unos estados de recapitulación profundos
hasta otros cercanos a la memoria ordinaria, lo cual es completamente
normal. (Véase la figura 17.)

Fig.17. El proceso de recapitulación.

112
Pero ¿qué deberías hacer cuando estás recapitulando en un estado
cercano a la memoria ordinaria? Pues bien, tienes que hacer lo mismo que
cuando estás sumido en una recapitulación profunda. La norma del
guerrero es utilizar cualquier recurso a su alcance que le pueda ayudar a
lograr su objetivo. Esto significa que vas a utilizar la “técnica de los diez
pasos” para cada evento o serie de eventos, sin preocuparte de cuán
profundo es el estado en que te encuentres.
Simplemente no te preocupes; profundiza tanto como puedas, y entonces
sin entrar en la ansiedad de preguntarte cuánta profundidad has
alcanzado, sigue el procedimiento de la “técnica de los diez pasos”. Por
supuesto es muy bueno cuando puedes trabajar en un estado de
recapitulación profunda, pero no es posible mantener esa profundidad
todo el tiempo. Las fluctuaciones desde el lado izquierdo al lado derecho y
viceversa forman parte de la recapitulación, del mismo modo que esas
fluctuaciones forman también parte del proceso de soñar. Y es por esto
que las memorias ordinarias se incluyen también entre los elementos del
lado derecho del proceso de recapitulación. En resumen: no hay razón
alguna para rechazar las memorias de esta naturaleza; sino todo lo
contrario, debes usarlas como parte de tu recapitulación.
¿Se puede hablar con los demás sobre nuestra propia recapitulación?
El único elemento de la recapitulación que nos queda por explicar es la
retroalimentación, o sea, hablar con alguien más sobre el proceso.
¿Podemos hablar con los demás acerca de nuestra recapitulación? La
mayoría de las veces la contestación es negativa. La razón de esta
negativa reside en que si hablas con otra gente sobre tu proceso, estás
invitándola a que preste atención y dé opiniones sobre el mismo, lo cual
probablemente supondría una interferencia en tu tarea. De una parte, no
es fácil hacerles comprender a los demás por qué estás involucrado en
una cosa tan extraña como introducirse en una caja para revivir eventos. Y
de otra, lo que andas buscando es algo que parece demasiado vago para
la mente racional, muy indeterminado y difícil de entender, incluso para ti
mismo.
No obstante, hay algunas circunstancias excepcionales en las que es
apropiado que hables con otra gente acerca de tu recapitulación. Una de
ellas es cuando hablas con personas que figuran en tu lista y sobre las que
estás recapitulando. Puedes hacerlo siempre que creas que con ello
conseguiréis una conexión más profunda y sólo si estás seguros de que
hablar con ellas no causará un problema emocional ni para ti ni para la
otra persona. Sería mejor, sin embargo, que no relaciones tu conversación
con el tema de la recapitulación sino que te limites simplemente a
mantener una conversación casual con esa persona. Maneja el asunto de
una manera más bien discreta.
La segunda excepción es cuando tienes la oportunidad de compartir el
proceso de recapitulación con otras personas que serán propiamente tus
compañeros de batalla. Esto sucede cuando dos o más personas deciden
recapitular juntas. En este caso debe haber un espacio asignado para
conversar con franqueza acerca de las experiencias, aciertos y dificultades
que encuentran durante sus respectivos procesos de recapitulación. Este
tipo de intercambio entre compañeros de recapitulación contribuye a
reforzar la concentración en la tarea y a poner en movimiento cualquier
clase de energía que estuviese atascada.
¿Está permitido dormir durante la recapitulación?
Esta pregunta hay que contestarla de manera directa y clara: no, no está
permitido dormir durante la recapitulación, al menos deliberadamente. Sin
embargo, si involuntariamente te quedas dormido durante la
recapitulación, esto no representa un problema. Durante el proceso de
113
recapitulación tu estado de conciencia puede cambiar mucho, lo cual
significa que atraviesas por estados perceptuales muy variados, en los
que a menudo no sabes si estás soñando, medio dormido, o despierto. Tu
realidad cambia, y no tiene caso tratar de establecer en cuál de esos
estados te encuentras, ya que lo que necesitas es aprovechar ese
momento para seguir adelante con tu proceso. De hecho, algunos de los
momentos más significativos de la recapitulación suceden mientras estas
soñando, lo que significa que en estos casos tu recapitulación continúa
aun dentro de tus sueños. La clave es que aunque tengas sueño
mantengas tu intento de seguir recapitulando. De esta manera, si te
llegas a quedar dormido involuntariamente, tu intento se mantiene dentro
de tus sueños y es entonces que los sueños se convierten en una poderosa
herramienta que te ayuda en tu recapitulación.
¿Qué pasa si recordamos más eventos importantes después de haber
terminado tu lista?
Esta es una situación que se presenta con frecuencia. La gente suele
recordar más eventos a medida que avanza en la recapitulación. A veces
sucede cuando estás en la caja, y a veces cuando estás haciendo otras
cosas. Es conveniente incorporar estos eventos a tu proceso de trabajo,
sobre todo cuando se trata de eventos que han tenido una importante
influencia en tu vida.
Si tales eventos saltan a tu atención inesperadamente, mientras estás
recapitulando otros, lo primero que debes hacer es seguir las
recomendaciones que hice respecto a cómo contrarrestar las distracciones
en el proceso. Si el evento es claramente significativo, deberás decidir
entre recapitularlo de inmediato o dejarlo para más tarde. Una
recomendación general es que si el evento se presenta con mucha fuerza
y sientes claramente la disposición de tu ser a revivir esa experiencia,
debes confiar en tus sentimientos y aprovechar la oportunidad para
recapitularlo al calor del momento.
¿Qué pasa si recapitulamos conjuntamente con otras personas?
Resulta muy afortunado contar con compañeros con quienes compartir el
viaje. Naturalmente, cada uno estará viviendo su propio viaje, pero todos
contarán con el privilegio de compartir experiencias con otros viajeros en
algunos puntos del camino.
El procedimiento es más o menos el mismo que cuando se trata de una
sola persona; por lo que podemos decir que la principal diferencia consiste
en el hecho de que va a haber más energía en movimiento. Esto es bueno
para aquellos que viajen “en la parte trasera del tren”, ya que pueden ser
arrastrados por los que van delante. No hay una forma específica de hacer
esto: simplemente sucede, ya que de esa manera se comporta la energía.
El ritual y los ejercicios de preparación se harán conjuntamente. De
hecho, lo harás casi todo acompañado, excepto la elaboración de la lista y
el trabajo dentro de la caja. Las cajas se colocan en la misma habitación,
cercanas entre sí. No te preocupes si emites sonidos durante tu trabajo;
porque cuando tu recapitulación se intensifica, lejos de distraer o
molestar a tus compañeros, tu energía en movimiento va a facilitar que
los demás pongan también en movimiento su propia energía.
Resulta evidente que no tendría ningún sentido trabajar con otros si no es
en un ambiente de profunda confianza y respeto. Acepta trabajar con
otros solamente si todos están dispuestos a comprometerse sinceramente
en la tarea, porque una vez que hayan comenzado, no habrá forma de
volver a atrás.
¿Qué es lo que estoy haciendo mal?

114
“Trato de hacer la recapitulación siguiendo fielmente los pasos
estipulados, pero no consigo concentrarme, no puedo revivir los eventos
y, por consiguiente, no llego a tener la sensación de que estoy
recapitulando.”
Este tipo de reacción es muy común al principio del proceso de
recapitulación. Tiendes a creer que las técnicas no están funcionando
contigo. Debes estar preparado para el caso de que se te presente esta
situación y no rendirte. La mayoría de las personas experimentan algo
similar en sus primeros intentos por recapitular. Incluso, aunque sigan
todos los pasos, se quedan con la impresión de que no son capaces de
realizar una auténtica recapitulación. De hecho, el proceso inicial, tal
como lo he visto en la mayoría de los practicantes, sucede de la manera
siguiente:
1. Al principio tratas de recapitular siguiendo las técnicas lo mejor que
puedes, pero en realidad no realizas los pasos como es debido.
Especialmente en los pasos relativos a la etapa de revivir, a la
intensificación, y a la toma de decisiones, la mayoría de la gente se
salta algunas partes porque las encuentra extrañas o ridículas. Es
en esta fase cuando sientes que no estás teniendo éxito en tu
recapitulación.
2. A pesar de todo, decides continuar, esta vez decidido a llevar a cabo
todos los pasos e indicaciones sin importar cuán extrañas te
parezcan. Sin importar si te son agradables o no. Digamos que esta
vez sí consigues no saltarte ninguno de los pasos. Notas alguna
diferencia, pero sigues creyendo que la verdadera recapitulación
todavía no se ha puesto en marcha. Continúas sintiendo esa
sensación de que no estás consiguiendo tu objetivo.
3. Se te propone que sigas intentando. Todas esas inquietudes y
desasosiegos son normales en esta fase inicial. No obstante, si
perseveras, si sigues practicando más, comprobarás cómo en el
momento en que menos lo esperes, ¡la verdadera recapitulación se
pone en marcha! Es en este punto cuando descubres cómo se siente
uno cuando recapitula de verdad y lo efectiva que es esta técnica,
¡Felicidades por perseverar! Sigue adelante hasta que termines de
recapitular toda tu vida.
Mi experiencia en este campo me dicta que en un programa de quince
noches se necesitan por término medio de uno a tres días para que se
desencadene la verdadera recapitulación. En el seminario intensivo de
tres días, por ser mucho más corto, los participantes aprenden a
recapitular bajo mi guía. En este caso, dichos participantes siguen mis
instrucciones paso a paso, y todo el mundo recapitula al mismo tiempo
eventos de un mismo tipo. En seminarios de estas características, la
mayoría de la gente suele empezar a recapitular al segundo día, esto es,
durante el tercer segmento de la recapitulación de eventos. Como ya he
apuntado, estoy hablando de promedios; por lo que el caso específico de
una determinada persona podría no ajustarse a los mismos. De todos
modos, lo importante es que tengas presente lo que a continuación te voy
a decir: no te rindas si en los primeros intentos no consigues tener en la
recapitulación el éxito que esperabas. Esto es normal. Piensa que es una
prueba y sigue adelante.
¿Se pueden cambiar los diez pasos?
¿Tenemos que seguir siempre estrictamente los diez pasos tal como se
describen en el libro, o podemos ser flexibles y cambiarlos un poco de
acuerdo con las necesidades del momento?

115
Esta es una pregunta muy importante que nos proporciona además un
tema muy adecuado para terminar el libro. La respuesta es que cuando
empiezas a practicar la recapitulación, deberás realizar los diez pasos
exactamente como han sido descritos en este libro, incluso aquellos que
te parezcan exagerados, ridículos o extraños. Al hacerlo así, podrás
eliminar sobreponerte a las resistencias del ego y, lo que es más
importante, podrás también ir más allá de la dominación de la mente
racional. La regla a seguir durante el periodo en que tu cuerpo esté
aprendiendo o más bien recordando cómo recapitular es, sigue los diez
pasos minuciosamente.
Una vez desencadenado el verdadero proceso de recapitulación, notarás
que eres capaz de pasar de un paso a otro de una manera más fluida y
natural. Probablemente requerirás menos tiempo usando la respiración
número uno para conectar con la sensación de la recapitulación. En un
momento dado, podrías inclusive brincarte el paso en el que ves el evento
como una película y pasar directamente a revivirlo. La toma de decisiones
se convierte en una acción menos verbal conforme tu cuerpo se habitúa al
movimiento de energía que hemos denominado el nuevo comando
energético. Con la suficiente práctica, este método de paso a paso se
transforma en un proceso natural en donde ya no existirá separación
entre los diversos pasos. El resumen o contenido fundamental del proceso
se compone del revivir, la sanación y el reforzamiento de la sanación (por
medio de los actos liberados), Eso es todo: revivir, sanar y reforzar la
sanación. Cuando este proceso sea para ti algo natural, podrás terminar la
recapitulación de toda tu vida en pocos años, meses, o semanas,
dependiendo del grado de intensidad que tenga tu programa personal. Es
entonces cuando la recapitulación se convertirá en uno más de tus
recursos personales; se convierte, pues, en lo que siempre fue: un proceso
natural de autosanación energética que está en todo momento a tu
disposición para cuando lo necesites.
Mi último comentario.
He hecho todo lo posible para convencerte de lo valiosa que es la práctica
de la recapitulación. Te he dado todos los apoyos que han estado a mi
alcance para apoyarte en tu aventura. Mi corazón está ya vacio, porque ha
dejado salir todo lo que tenia dentro y pugnaba con salir respecto al tema
de la recapitulación.
No me queda más que desearte un buen viaje, lleno de esfuerzos y de
encuentros con tu otro yo y con el Gran Espíritu. La recapitulación habrá
de cambiar tu vida. No te atrevas a embarcarte en semejante viaje si no
estás dispuesto a rendirte al sobrecogedor misterio de cambiar.
Si has de comenzar el viaje, ojalá puedan nuestros mágicos campos de
energía brillar juntos en la búsqueda de nuestro destino común.

APÉNDICE A
TABLA DE EJEMPLOS.
La tabla que insertamos a continuación contiene ejemplos de eventos que
dejaron un daño energético en las personas que los vivieron, así como un
ejemplo del proceso de enfermedad y sanación que siguieron. Cada
número encabeza un evento distinto y por tanto la tabla debe leerse de
arriba para abajo.
En cuanto a la enfermedad, al evento siguió un comando energético que
generalmente se aloja en el inconsciente y que nos afecta sin que
tengamos conciencia de ello. A partir de este comando energético se
generó una rutina desgastante o hacer cuyo ejemplo también aparece en
116
la tabla. A continuación aparecen como parte del proceso de sanación
ejemplos de las tomas de decisión o comandos energéticos que resultaron
del proceso de recapitulación, y finalmente ejemplos de las acciones
liberadas o no-haceres que se consideraron apropiadas para las decisiones
que se tomaron.
Estos ejemplos no tienen otro objetivo que el servirte como un punto de
referencia que te pueda dar una idea que te ayude cuando estás tratando
de determinar cuáles fueron tus promesas energéticas, qué decisiones
deberías tomar, y cuáles serían los correspondientes no-haceres. Y es que,
sobre todo al principio, al practicante le cuesta más trabajo formarse una
idea clara acerca de cómo articular esas partes del proceso. Con la
práctica, estas cuestiones se vuelven mucho más fáciles.
Por favor, sé consciente de que esta tabla debe usarse como si fuese un
recetario de cocina. Es decir, que si tuvieras un evento similar a los
expuestos, no tienes forzosamente que seguir los ejemplos de la tabla en
lo referente a la toma de decisiones y a los no-haceres. En realidad,
presentar los ejemplos de esta manera no deja de ser una simplificación
excesiva de unos procesos que en realidad son mucho más complejos. La
tabla muestra sólo una de las múltiples formas posibles de abordar los
eventos que en ella aparecen; por lo que, del mismo modo, con todo lo
que en este libro se propone, el uso de tu propio criterio será siempre
apropiado.
Para estudiar los ejemplos, lee por columnas, es decir, de arriba hacia
abajo y no hacia la derecha.

Ejemplos 1 2 2
Acontecimi Tu padre no te Te sorprendieron Fuiste
ento (o demostró afecto robándole dinero a violentamente
situación alguno. un pariente. rechazado
detrás del cuando
acontecimi quisiste
ento) expresar el
cariño que
sentías.
Orden “No te querré. Te “No soy digno de “No mostraré
energética odio.” confianza.” mis
sentimientos a
los demás.”
Hacer Mantener las Tus acciones dieron No decir
(Rutina distancias con tu al traste con la nunca “te
interna) padre. Dar a confianza que los quiero”.
entender que lo demás tenían Mostrar
quieres. depositada en ti. enfado ocultar
tu tristeza.
Simular que
no necesitas a
nadie.
Toma de “Reconozco que te “Me desprenderé “De ahora en
decisiones quiero sin de la promesa de adelante
condiciones y sin no ser digno de expresaré lo
pretender confianza y haré que siento a la
recompensa honor a la confianza gente que
alguna.” que los demás quiero. ¡El
depositen en mí.” temor a sufrir

117
un desengaño
no me lo
impedirá!”
No-hacer Acércate a tu padre, Se honesto. Confiesa tus
abrázalo, y Confiesa todas las sentimientos a
exprésale tu cariño mentiras que dijiste tus padres,
sin esperar con anterioridad. parientes,
recompensa alguna. Así te ganarás el amigos,
sagrado premio de parejas y
ser digno de demás
confianza. personas.
Acostúmbrate
a expresar tus
sentimientos.

Ejemplos 4 5 6
Acontecimi El gran amor de tu Tu padre solía No eras un
ento (o vida te dejó por maltratarte. Era niño
situación otro (o por otra), violento y frio. físicamente
detrás del con gran dolor de tu Tienes recuerdos de fuerte. Los
acontecimi corazón por tu agresiones físicas. deportes no te
ento) parte. Este iban. Los
sentimiento de demás niños
pérdida te ha se burlaban
acompañado de ti y tus
durante toda tu padres no te
vida. ayudaron
nunca.
Orden “No confiaré en las “Te odio. Procuraré “Soy un
energética mujeres ( o en los ser duro con los perdedor. Me
hombres) nunca demás para que no retraeré y no
más.” noten mi flaqueza les daré la
e intenten hacerme oportunidad
daño.” de que
comprueben

118
lo débil que
soy.”
Hacer Has perdido la Eres agresivo con Eres
(Rutina confianza en los los demás. Chillas y vergonzoso y
interna) demás. No eres pegas a tus hijos. no muestras
capaz de entregarte Eres despótico con confianza
cuando haces el tu familia. Eres cuando tratas
amor. No eres capaz despótico con tu con alguien
de brindarle tu familia. Eres dado a del sexo
corazón a la las pendencias. opuesto.
persona que amas. Actúas como
si no fueses
digno de ser
amado. Tienes
miedo de
iniciar nuevos
proyectos.
Toma de “Te doy las gracias “Te perdono, “Me acepto
decisiones por el amor que me padre, no porque lo como soy sin
diste. Acepto que que hiciste compararme
me dejaras. Veré en estuviese correcto, con los
cada mujer sino por mi propio demás. Estoy
(hombre) que bien. Me despojo de fuerte y lleno
conozca a un nuevo todo rencor hacia de vida. Hare
ser humano. ti. De ahora en lo que yo
Cuando llegue el adelante, querré a quiera y
momento, me mis hijos de la correré el
dejaré llevar por el forma que hubiese riesgo de
misterio del amor y deseado ser ganar o
de la confianza querido por ti.” perder.
mutua.” Cualquiera
que sea el
resultado,
estaré
contento
porque no me
ha frenado el
miedo.”
No-hacer Corre el riesgo de Juega con tus hijos Muéstrate
amar a otra y sé tierno con confiado (o
persona, y de ellos. Hazte payaso confiada)
confiar en ella. Si apara alegrara los cuando te
estás enamorado (o niños en los acerques a
enamorada), haz el parques, escuelas o alguien del
amor con tu pareja fiestas (y hazlo sin sexo opuesto.
de forma cobrar nada). Dedícate a
apasionada y sin nuevas
inhibición alguna. actividades.
Practica
deportes para
divertirte y no
para competir,
así no te
molestara
perder.

119
Ejemplos 7 8
Acontecimi Tus padres te lo dieron todo A tu madre nunca le
ento (o menos cariño. Tenias todo lo que parecía bien lo que
situación se te antoja, pero te sentías hacías; siempre
detrás del solo. encontraba alguna
acontecimi falta. Era una
ento) perfeccionista y nunca
fuiste capaz de hacer
algo que complaciera.
Orden “Si ellos no me necesitan “Haga lo que haga,
energética tampoco los necesito yo a ellos. nunca será bastante.
La persona más importante para No soy lo
mi seré yo mismo. No necesitaré suficientemente bueno
a nadie. Todo el mundo será (o buena).”
menos que yo.”
Hacer Estás orgulloso (u orgullosa) de Siempre encuentras
(Rutina tu dinero, aunque no has sido tú faltas en lo que hacen
interna) quien lo ha ganado. Juzgas a los los demás. Eres un (o
demás sobre la base de su una) perfeccionista y te
riqueza material. Eres muy pides mucho a ti misma
superficial en tus actos y en tus (o a ti misma) así como
relaciones con otras personas. a los demás. Nunca se
Procuras que los demás se crean te ve feliz y la culpa la
que eres feliz, pero en realidad tiene tu neurótico
eres desdichado (o desdichada). perfeccionismo.
Siempre estás
intentando
demostrarles a los
demás lo bueno (o
buena) que eres.
Toma de “No continuaré juzgando a la “Dejaré a un lado mi
decisiones gente por su éxito material. obsesión de ser
Aprenderé a valorar las perfecto (a). Me
cualidades inmateriales de la serenaré y haré lo que
gente. Valoraré a las personas haga por el solo gusto
por lo que son y no por lo que de hacerlo. Si me
tienen. Mostraré mi corazón y equivoco no le daré la
confesare mis sentimientos. más mínima
Querré a los demás de la misma importancia. Dejaré de
forma que me gustaría ser exigirle a los demás que
querido (o querida).” haga los cosas de la
forma que yo creo que
es la adecuada. Sólo
soy un persona y, como
tal, susceptible de
cometer errores.”
No-hacer Vístete con sencillez, sin hacer Comete equivocaciones
ostentación de riqueza. Traba adrede delante de los
amistad con gente buena que no demás y procura
tenga dinero. Realiza labores de permanecer tranquilo.

120
voluntariado social en barrios Practica la tolerancia y
pobres para aprender a querer haz un comentario
al prójimo sin esperar nada a amable cuándos veas
cambio. que alguien comete un
error. No tienes por qué
exagerar en esto y no
te olvides de utilizar el
sentido común.

Apéndice B
OPORTUNIDADES PARA CRECER JUNTOS: LOS TALLERES AVP.

AVP es una organización nacida y ubicada en México que promueve el


desarrollo personal y espiritual. En AVP creemos que todo ser humano
tiene dentro de sí todo lo necesario para enfrentar el reto de vivir una
vida que valga la pena. No creemos ni en maestros ni en gurús como
camino de conocimiento, sino que creemos en la responsabilidad personal
como único e indispensable requisito para emprender la tarea de adquirir
conocimiento y libertad.
Debido a esto, todos nuestros talleres, seminarios y publicaciones han
sido diseñados con miras a evitar cualquier clase de dependencia o formas
de dominación. Es por ello que no tomamos aprendices, otorgamos grados
o entrenamientos de largo plazo para asegurar una clientela.
Nuestros instructores no son líderes carismáticos que se coloquen en el
centro de la atención de los demás presentándose como el elemento
indispensable para tu aprendizaje. Creemos y practicamos el antiguo
concepto tolteca de aprendizaje llamado nimomashtic que literalmente
significa enseñar-se, Con este espíritu, invitamos a todos, mujeres y
hombres, los que quieran compartir con otros la experiencia del
crecimiento. Gente que no esté buscando maestros perfectos o
supuestamente iluminados. Lo único que podemos ofrecer es nuestro
inquebrantable compromiso con nuestro propio camino y nuestra
experiencia de haber trabajado en esto por largo tiempo.
La meta de nuestro trabajo es rescatar nuestro lado mágico; ese otro yo
que tanto nos hace falta en nuestras vidas para contrarrestar y sanar los
problemas que tenemos a causa de nuestro empeño en intentar regir
nuestras vidas con la sola participación de nuestra mente racional o la
creencia ciega en figuras externas. La libertad de reinventarnos a
nosotros mismos, eligiendo cómo ser y cómo vivir están también en el
centro de nuestras aspiraciones.
No buscamos la otra parte de nosotros mismos sólo por el gusto de hacer
cosas raras o simplemente para ver qué se siente. Necesitamos rescatar a
nuestro otro yo, una razón simple y pragmática: No podemos acceder a
una vida equilibrada y saludable sin la participación de todo lo que somos.
Intentar vivir ocupándonos sólo de nuestro lado material y racional (Tonal)
es como tratar de caminar solo con una pierna cuando tenemos dos,
Nuestros talleres, seminarios y programas de autoaprendizaje están
organizados con un alto sentido práctico y no están orientados hacia las
discusiones conceptuales o teóricas. Para llevar a cabo estos programas

121
no necesitas creer, sino hacer; ya que sólo a través de la experiencia
podrás encontrar el conocimiento que habrá de cambiar tu vida para bien.
Puedes participar en nuestros distintos programas en cualquier orden que
desees, aunque generalmente recomiendo hacer primero el taller
denominado El salto al otro yo, que es nuestro taller básico y trata acerca
de nuestra naturaleza como seres duales.
En El salto al otro yo en vez de limitarnos a hablar sobre nuestra dualidad
o sobre el otro yo, lo que hacemos es introducir ejercicios prácticos que
permiten a los asistentes experimentar el otro yo por sí mismos. Esta
experiencia, de alto impacto en los participantes, nos revela esa parte de
nosotros mismos que nos hace falta en el mundo moderno.
En lo referente a la recapitulación, ofrecemos el Taller intensivo de
recapitulación en cajas, que en la actualidad dura quince días y
generalmente sólo se imparte en México. También ofrecemos en varios
países el Seminario intensivo de recapitulación que se desarrolla en tres
días. La principal diferencia entre estos dos programas es que mientras en
el taller de dos semanas los participantes se avocan a recapitular
intensivamente toda su vida, en el seminario de tres días lo que se hace
es aprender y practicar las técnicas de recapitulación in situ de forma que
los participantes aprendan a practicar la recapitulación con eficiencia, con
la ayuda del facilitador experto. Asimismo, esos tres días pueden ser
aprovechados para recapitular algunos de los momentos más decisivos de
tu vida, para continuar posteriormente tu recapitulación general por tu
propia cuenta. Este seminario da un “empujón” hacia la auténtica
experiencia de la recapitulación; ya que, en este caso, la misión del
instructor es hacer que los participantes venzan a su propia e inconsciente
resistencia, para que así puedan realmente cruzar la línea que existe
entre lo que es un remedo de recapitulación y la verdadera recapitulación.
Los talleres AVP abarcan una amplia gama de temas y metas, entre los
que se encuentran programas de autoaprendizaje. En caso de que quieras
contar con más información, puedes ponerte en contacto con nosotros
visitando nuestra página web:

www.toltecas.com
Dirección postal: AVP
A.P, 12-762
C.P. 03001
Distrito Federal México
e-mail: avp@toltecas.com

ACERCA DE LAS FUENTES DE ESTA OBRA.


Este libro se escribió con la finalidad de apoyar los esfuerzos de
aquellos que pugnan por abrirse camino hacia su propia libertad mas allá
de los dictados de la vida ordinaria en las sociedades modernas, donde
nuestro destino parece ser simplemente trabajar, consumir y morir.
Como has podido constatar, el terna de este libro es la recapitulación: un
antiguo método de autosanación cuyo fin primordial es hacer que nuestro
campo de energía se recupere de daños sufridos en el pasado. Si bien el
origen de esta técnica se remonta a la época de los antiguos toltecas, es
importante señalar que aquí presentamos su versión moderna tal corno ha
122
sido creada y desarrollada por mí y por mis colaboradores de AVP México,
a lo largo de más de quince años de práctica e investigación,
Aunque algunos de los primeros libros de Carlos Castaneda han tenido una
influencia significativa sobre esta obra, es importante aclarar que este
libro y la investigación que lo precede son un esfuerzo original e
independiente concebido y desarrollado por mí y por todos aquellos que
de alguna manera han estado involucrados con los talleres AVP impartidos
en todo el mundo. Si bien es cierto que muchos valiosos aspectos de los
libros de Castaneda (sobre todo los primeros) me han servido de
inspiración para una parte significativa de mi obra, también es cierto que
existen muchas diferencias entre su trabajo y el mío en cuanto a metas y
procedimientos se refiere. Cualquier lector cuidadoso de nuestros
respectivos libros se da cuenta fácilmente de estas diferencias.
En lo que respecta a la recapitulación, que es el tema central de este libro,
puede encontrarse la influencia del libro El don del águila, escrito por
Castaneda, en el diseño de parte de la técnica AVP de los diez pasos, así
como en el uso de algunos términos, conceptos y expresiones. Por otra
parte, la investigación, el diseño, los objetivos, los procedimientos y la
experiencia práctica de la cual procede esta obra son creación mía.
Como siempre he dejado claro en mis libros, talleres y seminarios, Carlos
Castaneda no ha estado involucrado en mi trabajo, más allá de ser uno de
los autores que me han inspirado en algunas de las áreas de mis
investigaciones. Mis encuentros con él en persona tuvieron lugar hace
cerca de veinte años, cuando yo formaba parte del público que asistía a
sus pláticas semiprivadas en casas de amigos suyos en la Ciudad de
México. Nunca fue mi maestro ni mi modelo a seguir en modo alguno. Por
el contrario, si bien es cierto que hay muchos planteamientos que
considero valiosos e inspiradores en sus primeros libros, también es cierto
que existen otros aspectos de su obra y su manejo personal frente a sus
admiradores que, a mi entender, son más bien obstáculos que hacen más
difícil una sana búsqueda del desarrollo y la libertad de la persona. Como
pasa con cualquier obra de cualquier autor, lo más conveniente es una
lectura crítica para tomar de ella lo que nos pueda ser beneficioso,
evitando caer en la fe ciega y sin renunciar a una buena dosis de sentido
común.
La influencia fundamental y más fuerte detrás de este y mis demás libros
y talleres provienen de la tradición tolteca, tal como la hemos recibido de
abuelos del antiguo México. Esta tradición se ha mantenido viva en las
montañas del norte de México por los toltecas sobrevivientes con los
cuales me he relacionado y sobre los cuales he escrito mis anteriores
libros (véase Toltecas del nuevo milenio).
Esté o no de acuerdo con muchas de las ideas, actividades y fines tanto
implícitos como explícitos que Castaneda expone y desarrolla en su obra y
conducta personal, lo cierto es que sus libros han influido de forma
positiva en muchos de sus lectores, entre los cuales me encuentro. En lo
que a mí concierne, sus primeros libros me estimularon a buscar nuevas
prácticas, tal es el caso de la recapitulación, y además me empujaron a
continuar con antiguos proyectos como el de sumergirme en la
experiencia de cuerpo entero entre las comunidades indígenas. Su obra
también nos proporcionó un nuevo lenguaje para lidiar con nuestro lado
mágico y oculto. Términos como “segunda atención” “parar el diálogo
interno” “importancia personal” “la impecabilidad del guerrero” entre
muchos otros, estarán ligados a su nombre por mucho, mucho tiempo.
Al mismo tiempo, considero importante que no nos olvidemos de que su
obra no fue su sola creación. Aún en el caso de que Castaneda haya
inventado a Don Juan Matus como personaje literario, como parece

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determinarlo cada vez con más claridad el veredicto de las investigaciones
y la historia, es evidente que Castaneda se nutrió de la búsqueda
ancestral de nuestros abuelos indígenas, los toltecas, los mayas, y sus
predecesores: los teotíhuacanos y los olmecas. Ellos fueron los que
descubrieron para el mundo la naturaleza dual tanto de los seres humanos
como de la realidad. Y ellos fueron también los que, de una parte,
acuñaron la voz tonal para aplicarla a la conciencia normal y a la realidad
ordinaria y, de otra, la voz nagual para designar el lado mágico de los
seres humanos y del mundo que nos rodea.
Por esta razón, quiero honrar y mostrarle mi gratitud al genio de un
hombre que fue capaz de atraer la atención de millones de lectores hacia
la búsqueda de la naturaleza dual de los seres humanos y de la realidad.
Pero principalmente, quiero honrar y agradecer a los pueblos indígenas
del pasado y del presente que fueron la inspiración de la búsqueda de
Castaneda y de la de esos millones de mujeres y hombres enamorados del
misterio y de la libertad.
Por último, quiero decir que cualquiera que sea el trabajo que hagamos
para aproximarnos a nuestra verdadera naturaleza, será un trabajo que
nos acercará también más al Gran Espíritu que da vida y une a todos los
seres que existen en el universo. El trabajo no pertenece a nadie, sino al
propio Espíritu; porque todo procede de y todo regresa a esa misma
fuente sagrada.

ACERCA DEL AUTOR.


Después de la maravillosa experiencia de sus primeros encuentros con los
pueblos indígenas. Víctor Sánchez se dispuso a estudiar la antropología
académica. Desde allí regresó de nuevo al mundo indígena para descubrir
la antiantropología: una postura de investigación que pone el énfasis en la
experiencia humana del encuentro con la otredad, en vez de ponerlo en la
elaboración de reportes intelectuales que tratan de reducir la realidad a
los estrechos límites de un marco teorético.
A partir de sus más de veinte años de experiencia en diversos campos,
pudo crear una metodología de desarrollo personal y espiritual
denominada el Arte de Vivir a Propósito o Nueva Toltequidad.
De sus aventuras en el mundo de la naturaleza, atravesando desiertos,
abriéndose paso por las selvas, escalando montañas, y estudiando los
sistemas de comunicación de ballenas y delfines, descubrió en la
comunión con la naturaleza el espacio ideal para reencontrarnos con
nuestro yo natural y para hallar respuestas a nuestras interrogantes
fundamentales. En su obra, este encuentro con la naturaleza no es una
aproximación intelectual o una ecología de la mente, sino que es una
participación con todo el cuerpo y una ecología que proviene del corazón,
lo cual se expresa a través de una manera nueva de vivir.
De sus experiencias con grupos indígenas de México sobrevivientes que
mantienen vivas las tradiciones espirituales de los antiguos toltecas nos
trae este mensaje: “Somos hijos del sol. Nuestra naturaleza es brillar y,
como seres duales que somos, debemos incorporar a nuestra vida diaria la
conciencia de ese otro yo que permanece escondido dentro de nosotros en
espera de ser resucitado para mostrarnos el tolteca que llevamos dentro
sin saberlo.”
Los planteamientos de Víctor Sánchez no son meras afirmaciones cuya
existencia termina en las páginas de un libro o en el ámbito de los
pensamientos. Sus planteamientos son más bien una invitación abierta a
la práctica que puede incorporar esas ideas como sustancia viva en
nuestra vida cotidiana.
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Los talleres y seminarios que ha impartido a lo largo de los años expresan
con toda claridad que su mensaje no está dirigido a la esfera del
pensamiento, sino que apunta al campo de la experiencia.
Pero, por encima de todo, su obra es una invitación a que dejemos de
pensar y hablar sobre el conocimiento; para comenzar a vivir el
conocimiento en nuestro cuerpo y en nuestro corazón dentro del contexto
de nuestra vida diaria y entre nuestra gente. Es una invitación a que
asumamos nuestra propia responsabilidad, en lugar de esperar a que
alguien más la asuma por nosotros. Y esto obedece a que lo que estamos
buscando está dentro de nosotros.
Víctor Sánchez nos recuerda que el único requisito indispensable es que
recuperemos la facultad esencial de escucharnos a nosotros mismos; es
decir, que penetremos en ese espacio interior donde habita el Espíritu y
desde el cual nos habla sin palabras a través de lo que este autor llama el
conocimiento silencioso.
En su libro, Las enseñanzas de don Carlos, nos ofrece el testimonio de su
experiencia con el desarrollo y la aplicación de una metodología práctica
inspirada en los libros de Carlos Castaneda; un proceso que fue facilitado
por sus experiencias con los pueblos indígenas del linaje tolteca.
En Toltecas del nuevo milenio, Sánchez narra sus experiencias con los
toltecas “sobrevivientes”. Desde una perspectiva anti-antropológica, el
autor abre la puerta de ese universo paralelo en el que habitan los
wirrarikas, indígenas del norte de México, proporcionándonos así un
testimonio vivo que nos abre una ventana al conocimiento indígena.
Ahora, con El camino tolteca de la recapitulación, el autor nos hace
partícipes de una poderosa técnica que representa la alternativa
chamánica a terapias tales como el psicoanálisis y otros modelos
occidentales que buscan el alivio de traumas del pasado con el concurso
casi exclusivo de la mente.
En la actualidad, Víctor Sánchez sigue acumulando experiencias con los
toltecas sobrevivientes. Ha cumplido, asimismo, con el compromiso que
adquirió el 15 de noviembre de 1993 con los ancianos y marakanes de
Sierra Wirrarika, de entregarles el testimonio escrito de una parte
importante de su tradición espiritual, a través de un libro que fue escrito
sólo para ellos y que no tiene la intención de ser publicado
comercialmente. De este modo, rectifica la práctica actual, muy común
entre antropólogos y escritores, de no hacer partícipes de los frutos de
sus labores a las comunidades en las que sus investigaciones se llevaron a
cabo.
El objetivo de generar este testimonio escrito tiene la doble finalidad de,
por una parte, contribuir a la preservación de sus tradiciones y, por la
otra, proporcionar a las nuevas generaciones de wirrarikas que en un
número cada vez mayor están aprendiendo a leer y escribir libros que
relaten y hablen de sus propias tradiciones y no sólo de la cosmovisión de
los tewaris (así llaman ellos a los no-indígenas).
A finales de 1999, Sánchez entregó oficialmente doscientos ejemplares del
libro Recapitulación de elementos de la tradición wirrarika (sin
distribución comercial), a las autoridades de la región wirrarika donde él
ha trabajado todos estos años. (36)
Aparte de sus estancias en el mundo indígena, Víctor Sánchez escribe
libros, da conferencias y organiza talleres y seminarios por todo el mundo.
Podemos decir, pues, que Víctor Sánchez está trabajando en todos los
terrenos a su alcance para tender un puente que permita a la gente
nutrirse de la magia que conservan las comunidades indígenas
descendientes de los toltecas; una magia que encierra uno de los tesoros
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más valiosos y grandiosos que en esta Tierra ha creado la experiencia
humana: el conocimiento de la otredad.

(36) No se da una información más concreta del emplazamiento


geográfico de la comunidad wírrarika para preservarlo del
conocimiento público; con esto, lo único que pretendemos es no
hacer más numeroso todavía el creciente flujo de gente no-indígena
que llega hasta sus remotos asentamientos, lo cual, a juicio de
ancianos y chamanes, pone en peligro la supervivencia de su mundo
tradicional.

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