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ANÁLISIS DE ORINA

El riñón es un órgano que tiene diversas e importantes funciones: interviene en la


regulación electrolítica e hídrica del medio interno, en la regulación del pH (equilibrio ácido-
base), de la presión arterial y en la excreción de la mayoría de los productos finales del
metabolismo celular por medio de la orina.
La nefrona es la unidad funcional del riñón. Cada riñón contiene aproximadamente un
millón de nefronas. Cada nefrona esta constituida por una red capilar, denominada
glomérulo, y por un largo túbulo que se divide en 3 sectores: el túbulo contorneado
proximal, el asa de Henle y el túbulo contorneado distal. El glomérulo renal actúa como un
ultraflltro muy permeable, que por efecto de la presión sanguínea, deja pasar todas las
substancias plasmáticas a excepción de las proteínas (solo algunas de bajo peso molecular).
El túbulo renal tiene la capacidad de resorber todas las substancias necesarias para el
organismo y además segrega algunas otras substancias de desecho, pasando a la vejiga
todos los productos de excreción junto con una pequeña proporción de agua dando origen a
la orina. Su composición depende tanto del estado de nutrición del paciente como del
estado de los procesos metabólicos, endócrinos y de la función renal.
Los principales solutos de la orina son la urea y el cloruro de sodio; además también se
excretan otras substancias nitrogenadas como el ácido úrico, creatinina, aminoácidos,
amoniaco, indicios de proteínas, algunas glucoproteínas, enzimas y purinas. La excreción de
Na+, K+ y Cl- está directamente relacionada con la dieta, por lo tanto es bastante variable.
También se excreta sulfato en forma de sulfato inorgánico, orgánico u otras substancias que
contienen azufre tales como sulfuros, cisteína y mercaptanos. La excreción de fosfatos es
variable y se deriva principalmente de los ácidos nucleicos de los alimentos, de la caseína y
de otros fosfatos orgánicos e inorgánicos. Además de las substancias nitrogenadas y de las
sales, la orina contiene pequeñas cantidades de azúcares, ácido oxálico, ácido cítrico, ácido
pirúvico, ácidos grasos, indicios de colesterol y algunos metales. También contiene algunas
hormonas como los cetosteroides, estrógenos, aldosterona y gonadotropina; algunas
vitaminas como el ácido ascórbico, así como indicios de porfirinas. Además de estos solutos,
la orina también puede contener estructuras como cristales, cilindros, células sanguíneas y
células epiteliales.
En general la composición de la orina refleja la capacidad del riñón normal para
retener y resorber aquellas substancias necesarias para el metabolismo básico y la
homeostasis y para excretar los materiales en exceso procedentes de la dieta junto con los
productos finales de los procesos endócrino y metabólico; por lo tanto, el estudio de la orina
nos permitirá conocer si todos estos procesos se mantienen funcionando normalmente o si
existe alguna patología que los esté alterando y que origine modificaciones en la
composición de la orina.

EXAMEN GENERAL DE ORINA


Este examen tiene por objetivo el estudio de los principales constituyentes de la orina,
los cuales puedan poner de manifiesto la existencia de alguna patología.
Para efectuar esta prueba lo primero que tenemos que hacer es la recolección de la
muestra. Generalmente se utiliza la primera orina de la mañana, recolectada en un frasco
perfectamente limpio. Si es necesario efectuar alguna determinación con orina de 24 horas
la muestra deberá conservarse mediante refrigeración o recolectándose en un frasco
perfectamente limpio y enjuagado con solución de formol al 10 % u otro conservador para
evitar la proliferación bacteriana que echa a perder la muestra. En el caso de los bebés, se
utilizaran colectores especiales, teniendo sumo cuidado para evitar la contaminación fecal.
El Examen General de Orina consta de 3 partes fundamentales: Examen Físico, Examen
Químico y Examen Microscópico del Sedimento Urinario.

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1) EXAMEN FISICO.- Mediante este examen se pondrán de manifiesto todas las caracte-
rísticas físicas de la orina. Consta de las determinaciones de: color, olor, aspecto, densidad
y, si se tiene orina de 24 horas, volumen.
COLOR.- El color normal de la orina es amarillo paja de tonalidad variable de acuerdo al
grado de concentración. El color amarillo es producido por pigmentos como urocromo,
urobilina, uroeritrina y uroporfirinas. En condiciones anormales, ya sean patológicas o
provocadas por la ingestión de algunos alimentos o medicamentos pueden aparecer
diversas coloraciones en la orina. Estas son:
Incoloro a Amarillo Débil.- Se produce por dilución o disminución de pigmentos normales de
la orina. Se presenta en la diabetes mellitus, diabetes insípida, consumo elevado de
líquidos, ingestión de diuréticos y en todos los estados de poliuria.
Amarillo obscuro a pardo. - Se produce por la concentración o aumento de los pigmentos
normales o patológicos. Se presenta en estados febriles, deshidratación y en general en
estados de disminución del volumen urinario.
Anaranjado.- Se produce por la ingestión de algunos alimentos o medicamentos o bien por
la presencia de grandes cantidades de urobilina, la cual proviene del urobilinógeno.
Rojo claro a rojo marrón.- Es el color anormal más frecuente. En general puede ser por
hematuria (presencia de gran cantidad de glóbulos rojos) o por hemoglobinuria (presencia
de hemoglobina); en la mujer puede producirse por contaminación con flujo menstrual. La
metahemoglobina da un color marrón obscuro y la mioglobina da un color rojo marrón. Esta
coloración también puede producirse por la ingestión de algunos medicamentos o
alimentos.
Marrón amarillo a marrón verdoso.- Se produce principalmente por la acumulación de
pigmentos biliares, sobretodo bilirrubina. La bilirrubina al estar en reposo se oxida a
biliverdina. Si se agita esta orina aparece una espuma amarilla la cual sirve para distinguirla
de la orina concentrada obscura y normal la cual producirá espuma blanca. Esta coloración
se presenta en las ictericias.
Marrón obscuro o negro.- Se presenta cuando la orina contiene grandes cantidades de
metahemoglobina producida principalmente por la oxidación de la hemoglobina en pH
ácido. También puede producirse por la presencia de melanina o por la ingestión de algunos
medicamentos.
Azul a verde.- Se presenta cuando la orina contiene biliverdina o cuando hay infección de
las vías urinarias por Pseudomonas. También puede deberse a la ingestión de
medicamentos.
Lechoso.- Se presenta cuando la orina contiene pus, glóbulos de grasa o gran cantidad de
fosfatos.
OLOR.- El olor de la orina normal es característico, ligeramente aromático de origen
indeterminado. Puede variar en diversas circunstancias; así la ingestión proteica abundante
acentúa el olor urinario, la cetonuria produce olor acetónico característico (afrutado),
algunos alimentos (espárragos) y medicamentos también modifican el olor de la orina. En
las orinas contaminadas por bacterias que permanecen en reposo por un tiempo se produce
un olor fétido amoniacal o sulfídrico producido por las transformaciones químicas de los
solutos de la orina (sobretodo la urea) por la acción bacteriana. También en personas con
errores congénitos del metabolismo se producen alteraciones en el olor de la orina, por
ejemplo: la fenilcetonuria provoca olor rancio y la enfermedad de la orina de jarabe de arce,
presenta este olor característico.
ASPECTO.- La orina de micción reciente debe ser límpida y transparente. Al dejarla en
reposo aparece un ligero enturbiamiento que origina un sedimento más o menos abundante
formado por células epiteliales, leucocitos y cristales de los solutos normales de la orina.
Orina turbia.- En la orina alcalina se debe casi siempre a la precipitación de los fosfatos y

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ocasionalmente de carbonatos; ambos se disuelven si se añade ácido acético.
En la orina ácida los uratos producen un color blanco a rosado turbio, éstos se
redisuelven al calentar la orina a 60° C.
Los leucocitos pueden formar una nube blanca similar a la que producen los fosfatos,
pero no desaparece con la adición de ácido acético.
El crecimiento bacteriano producirá una opalescencia uniforme que no desaparece ni
con la acidificación ni con el filtrado.
La hematuria produce turbidez que no se aclara ni con la acidificación ni el
calentamiento, al igual que en el caso de la presencia de espermatozoides y líquido
prostático.
La turbidez debida a la acumulación de gotitas de grasa se denomina quiluria y se
produce por la obstrucción de los vasos linfáticos intrabdominales producida por infección,
tumores o parasitosis (filariasis). Esta turbidez desaparecerá al agitar la orina con éter.
DENSIDAD.- La densidad normal de la orina varía de 1.015 a 1.025 en orina de 24 horas. Por
lo general existe una relación inversa entre el volumen y la densidad influida por la
ingestión de líquidos, la sudoración excesiva u otras formas de pérdidas hídricas como la
diarrea y el vómito. La incapacidad para diluir o concentrar la orina es indicación de
enfermedad renal o déficit hormonal. La capacidad concentradora del riñón es una de las
primeras funciones que se pierden como consecuencia del daño tubular.
Las principales substancias que influyen en la densidad de la orina son la urea, los
cloruros, los sulfatos y los fosfatos. El término hipostenuria se utiliza para designar valores
bajos de la densidad de la orina; éstos se observan en la diabetes insípida, en la nefritis
crónica, por administración de diuréticos y en trastornos de origen nervioso. La
hiperstenuria, valores altos de la densidad urinaria, se observan en la diabetes mellitus,
procesos febriles, deshidratación y proteinuria, así como cuando la orina contiene
substancias de contraste radiológico.
Cuando la orina contiene glucosa o proteínas se recomienda hacer una corrección de
la densidad restando 0.003 por cada gr/dl.
VOLUMEN.- En un adulto el volumen promedio de orina eliminado normalmente en 24 hrs.
es de 1200 a 1500 ml, dándose un margen de 600 a 2000 ml considerando las diferencias
en ingesta y pérdidas hídricas; en los niños el volumen urinario es variable de acuerdo con
la edad.
Las variaciones del volumen urinario pueden presentarse en diversas circunstancias,
patológicas o fisiológicas. Así tenemos que cuando el volumen de orina excretado es mayor
de 2500 ml el fenómeno se denomina poliuria y puede ser provocado por el aumento en la
ingestión de líquidos, descenso de la temperatura ambiental, factores nerviosos o
emocionales, alteraciones metabólicas como la diabetes mellitus, diabetes insípida, lesiones
del sistema nervioso central, nefritis, insuficiencia renal crónica o administración de
diuréticos.
La oliguria es la disminución anormal del volumen urinario a menos de 500 ml en 24
hrs. Se produce en casos de sudoración excesiva, restricción acentuada en la ingesta de
líquidos, procesos infecciosos agudos, trastornos cardiacos que afecten la circulación renal,
hemorragias, deshidratación, glomerulonefritis aguda y todos los procesos que disminuyan
el volumen circulatorio. Cuando la disminución del volumen urinario llega a su máximo se
presenta la anuria o sea la falta total de eliminación urinaria. Esta puede deberse a una
ausencia real en la secreción (anuria verdadera) o bien a un mecanismo de obstrucción
provocado por cálculos, parálisis, compresiones de conductos, etc.
La opsiuria se presenta cuando después de la ingestión de líquidos existe retardo en
la eliminación urinaria. Esta se presenta en la hipertensión portal.
La polaquiuria consiste en la eliminación frecuente de orina en pequeñas cantidades.

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Se presenta en la cistitis, prostatitis, etc.
La eneuresis es la emisión de orina durante el sueño y la nicturia es cuando el
volumen de orina nocturna iguala o sobrepasa a la diurna. La relación normal entre el
volumen urinario diurno y nocturno es aproximadamente 3 a 1. Se presenta en la
glomerulonefritis crónica y se debe a la incapacidad renal para concentrar la orina.

2) EXAMEN QUIMICO.- En este examen se realizarán las determinaciones cualitativas o


cuantitativas de los diferentes componentes de la orina cuya variación puede ser índice de
alguna patología. Este examen comúnmente consta de la determinación del pH, glucosa y
otros azúcares, proteínas, hemoglobina o sangre, bilirrubina, sales biliares, urobilinógeno,
cuerpos cetónicos, así como la detección de nitritos. También pueden hacerse otras
determinaciones cuando sea necesario, como por ejemplo: aminoácidos, melanina, cloruros,
fosfatos, calcio, urea, ácido úrico, ácido oxálico, creatina, creatinina, coproporfirinas,
uroporfirinas, etc.
pH.- Una de las funciones de los riñones es mantener el equilibrio ácido-base en el
organismo. Para mantener un pH constante (concentración de iones hidrógeno) en la sangre
(alrededor de 7.40), el riñón debe modificar el pH de la orina para compensar la dieta y los
productos del metabolismo. Esta regulación se produce en la porción distal de la nefrona
con la secreción de iones hidrógeno y de amoniaco en el filtrado y con la reabsorción de
bicarbonato. Si se secreta en el túbulo suficiente cantidad de iones hidrógeno, todo el
bicarbonato presente será reabsorbido, pero si se secreta menor cantidad de H+ o si existe
un exceso de bicarbonato, parte de este será excretada en la orina. La continuación de la
secreción de H+ habiéndose reabsorbido todo el bicarbonato provocará la caída del pH del
filtrado dando lugar a una orina ácida.
La secreción de H+ en el túbulo esta regulada por la cantidad de este ión presente en
el organismo. Si existe un exceso de ácido en el organismo (acidosis), se excretará mayor
cantidad de H+ y la orina será ácida. Cuando existe un exceso de base en el organismo
(alcalosis), se excretará menor cantidad de H+ y la orina será alcalina. Los iones hidrógeno
son excretados en la orina sea en la forma de H + libres, en asociación con una sustancia
buffer como el fosfato, o unidos al amoniaco en forma de iones amonio. El pH de la orina
está determinado por la concentración de H+ libre.
El pH de la orina puede variar de 4.6 a 8, pero en promedio se encuentra alrededor de
6, de modo que por 10 general es ligeramente ácido.
Orina Ácida.- Se produce en el acidosis metabólica, acidosis respiratoria, dieta rica en
proteínas, estado de uremia, diarrea severa, inanición, déficit de potasio, así como cuando
hay infección del tracto urinario por Escherichia coli. .
Orina Alcalina.- Se produce en los estados de alcalosis respiratoria, alcalosis metabólica,
ingestión excesiva de frutas y verduras (principalmente cítricos), terapéutica con álcalis o
diuréticos, así como en caso de infecciones urinarias por bacterias desdobladoras de urea
como Proteus y Pseudomonas.
En algunos casos es necesario regular el pH de la orina para impedir la formación de
cálculos renales o para ayudar a la eliminación de algunas sustancias, por ejemplo la
alcalinización de la orina incrementa la velocidad de excreción del salicilato, por eso se usa
en el tratamiento de la intoxicación salicílica. Existen también algunas infecciones del tracto
urinario que pueden tratarse cambiando el pH de la orina.
GLUCOSA Y OTROS AZUCARES.- Normalmente se eliminan cantidades pequeñísimas de
glucosa por la orina (aproximadamente 100 a 200 mgs/24 hrs) ya que toda la glucosa fil-
trada hacia el glomérulo debe ser reabsorbida en los túbulos renales; sin embargo, cuando
hay hiperglicemia o cuando el umbral renal de glucosa disminuye aparecerá la glucosuria.
En la orina también pueden encontrarse otros azúcares reductores como: a) fructosa,
en la diabetes mellitus; b) lactosa, durante el embarazo y la lactancia; c) galactosa, en la

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galactosemia y hepatitis grave; d) otras pentosas, por la ingestión de frutas ricas en ellas
como ciruelas y cerezas.
PROTEINAS.- La orina normal contiene pequeñísimas cantidades de proteínas (menos de 30
mg/24 hrs) ya que los glomérulos normales no permiten el paso de las proteínas plasmá-
ticas al filtrado glomerular; estas pequeñas cantidades de proteínas no son detectables con
los métodos habituales y en general la detección de proteínas en la orina se considera como
prueba de enfermedad renal. Las proteínas normales de la orina son principalmente
globulinas predominando las alfa 1 y las alfa 2 y en menor proporción las beta y las gamma;
también hay pequeñas proporciones de prealbúmina, transferrina, haptoglobina,
ceruloplasmina, IgA e IgG, así como algunas proteínas procedentes del tramo urinario
inferior y vesículas seminales.
Cuando la eliminación de proteínas por la orina es mayor de 150 mgs/24 hrs se
establecerá el diagnóstico de proteinuria. El grado de proteinuria varía con el tipo de
nefropatía y con la gravedad del proceso. La medición de la cantidad de proteína excretada
puede ser útil para el diagnóstico y control de la evolución de la enfermedad.
Las proteinurias se dividen en 3 tipos: a) Proteinuria Glomerular, b) Proteinuria tubular
y c) Proteinuria Mielomatosa.
Proteinuria Glomerular.- Es la que se presenta con mayor frecuencia. Se produce como
consecuencia de una permeabilidad aumentada. Esta proteinuria ha sido denominada
"albuminuria" ya que la mayor parte de la proteína excretada es albúmina. Las causas del
incremento de la permeabilidad pueden ser: procesos inflamatorios glomerulares, depósitos
anormales en la membrana o aumento en la presión sanguínea de los capilares
glomerulares.
Este tipo de proteinuria se observa en diversas patologías y puede ser de diferentes
grados. Así tenemos que en el síndrome nefrótico se producirá proteinuria intensa (4 a 25
gr/dl) por la inflamación y a veces ruptura de los glomérulos, también en la glomerunefritis
aguda y crónica y en el lupus eritematoso sistémico habrá proteinuria intensa o moderada;
en la amiloidosis renal y la nefropatía diabética habrá proteinuria intensa o moderada
producida por depósitos anormales en la membrana, y en la trombosis de la vena renal
también habrá proteinuria por aumento en la presión sanguínea de los capilares
glomerulares provocada por el estancamiento venoso en los riñones. También la
pielonefritis puede causar proteinuria moderada o leve.
La proteinuria glomerular no significa necesariamente daño renal, ya que puede
encontrarse en algunos individuos sanos. Estas proteinurias benignas pueden aparecer en
estados febriles o de estres.
La proteinuria glomerular se divide en: Selectiva y No Selectiva.
La proteinuria glomerular selectiva se caracteriza por una elevada concentración de
albúmina que predomina sobre el resto de las fracciones proteicas; en general solo se
encuentran proteínas de bajo peso molecular. Corresponde a lesiones renales mínimas.
La proteinuria glomerular no selectiva consiste en que aparte de las proteínas de bajo
peso molecular aparecen también en al orina proteínas de peso molecular elevado tales
como globulinas alfa 2, macroglobulinas e IgM. Su presencia indica daño renal grave.
Microalbuminuria. La velocidad normal de excreción de albúmina es menor de 30 mg/día; se
considera que valores por arriba de 300 μg/día (200 mg/min) representan una proteinuria
franca. La microalbuminuria se define como los valores persistentes de albúmina en la orina
entre 30 y 300 mg/día (20 a 200 μg/min). Estos valores son menores que los detectados en
las pruebas de proteínas en orina con las tiras reactivas comunes, las cuales no resultan
positivas, cuando se trata de microcantidades, hasta que la excreción de proteína excede
los 300 a 500 mg/día. Así, la tradicional tira reactiva para orina es un marcador
relativamente insensible para la detección de microalbuminuria. Sin embargo, una nueva
generación de tiras reactivas para orina desarrolladas específicamente para el análisis de

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microalbúmina pueden ahora detectar niveles de concentración a, o por debajo, del punto
definido de 30 mg/día, que, con un gasto urinario normal, corresponde a concentraciones de
albúmina de 15-20 mg/L.

Proteinuria Tubular.- Se presenta como consecuencia de disminución en la reabsorción


tubular de las proteínas de bajo peso molecular que están normalmente presentes en el
filtrado, de modo que aparecen en la orina en cantidades aumentadas. Puede observarse en
enfermedades como pielonefritis, cistinosis, trastornos tubulares hereditarios y en el
rechazo de aloinjertos de riñón. También son de este tipo las proteinurias fisiológicas
causadas por ejercicios físicos intensos, exposición al frío, emociones o fatiga. La
proteinuria tubular alcanza como máximo una eliminación de 1 a 2 gr de proteína por día.

Proteinuria Mielomatosa.- Es aquella que se produce por la presencia de paraproteínas,


siendo característica del mieloma múltiple. Puede presentarse también en la
macroglobulinemia y en la enfermedad de las cadenas pesadas, si hay enfermedad renal.
Cabe mencionar que hay enfermedades renales que no cursan con proteinuria; tal es
el caso de procesos obstructivos por cálculos o tumores, malformaciones renales y durante
ciertas fases de pielonefritis aguda o crónica.
HEMOGLOBINA O SANGRE.- La orina normal puede contener hasta 1,000 eritrocitos/ml o
indicios de hemoglobina los cuales no son detectables con los métodos analíticos
habituales.
Cuando existen cantidades abundantes de eritrocitos en la orina se da el diagnóstico
de hematuria. Esta puede ser producida por cualquier daño o hemorragia del aparato
urinario u otros órganos cercanos, por lo tanto la hematuria no siempre indica lesión renal
puesto que los eritrocitos pueden provenir de lesiones de las vías urinarias inferiores o de
lesiones extrarrenales.
La hematuria renal se presenta en la glomerulonefritis cuando hay cálculos, tumores,
infección aguda, tuberculosis o infarto renal, trombosis de la vena renal, necrosis tubular
aguda o nefroesclerosis maligna.
La hematuria de las vías urinarias inferiores se presenta en la infección aguda o
crónica de ellas, o cuando se produzcan cálculos o tumores.
La hematuria extrarrenal se presenta en casos de apendicitis aguda, tumores del
colon, del recto o de la pelvis. También puede presentarse en infecciones febriles agudas
como el paludismo o la endocarditis bacteriana subaguda.
Por otra parte, la presencia de cantidades aumentadas de hemoglobina en la orina se
denomina hemoglobinuria. Esta puede ir acompañando a la hematuria, como resultado de
la destrucción de los eritrocitos o puede ser consecuencia de un aumento brusco de a
hemoglobina plasmáitica que se debe a una hemólisis intravascular excesiva (por ejemplo
en casos de hemoglobinuria paroxística nocturna, anemia hemolítica autoinmune,
transfusión de sangre incompatible, etc.), en cuyo caso no irá acompañada de hematuria.
BILIRRUBINA.- Esta se encuentra normalmente en la orina en pequeñísimas cantidades, y no
es detectable con los métodos analíticos habituales.
La bilirrubina indirecta o no conjugada no puede atravesar a barrera glomerular del
riñón, si existe una buena función renal, ya que se encuentra unida a la albúmina pero la
bilirrubina directa o conjugada es soluble en agua y por lo tanto si puede hacerlo; de
manera que cuando la bilirrubina directa no puede ser eliminada por la bilis pasa del plasma
a la orina para ser eliminada; en este caso las heces van a ser blanquesinas ya que no
habrá urobilinógeno que les de color.
En la hepatitis puede demostrarse la presencia de bilirrubina en la orina antes que
aparezca la ictericia; también en la ictericia hepatocelular aparecerá bilirrubina en la orina.

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Una prueba positiva de bilirrubina urinaria con una negativa de urobilinógeno en la orina
indica una obstrucción biliar intra o extrahepática.
La prueba de bilirrubina en la orina puede emplearse para detectar una enfermedad
hepática latente o insospechada. Deberá realizarse si el color de la orina indica la
posibilidad de que exista bilirrubina. Esta prueba también tiene valor diagnóstico diferencial
de las ictericias, ya que la bilirrubinuria no se encuentra en la ictericia hemolítica pero sí
acompañando a la ictericia obstructiva y a la parenquimatosa. Es útil en el diagnóstico y en
la evolución de la hepatitis infecciosa. En personas expuestas a toxinas y en las que toman
ciertos fármacos, la positividad de una prueba de bilirrubinuria puede ser un indicio precoz
de afectación hepática.
SALES BILIARES.- Aparte de la bilirrubina también se excretan por la orina cantidades
pequeñísimas de otros componentes biliares como son los ácidos biliares (glicocólico y
taurocólico) y las sales biliares (glicocolatos y taurocolatos sódicos o potásicos). Aumentara
su excreción urinaria paralelamente con la de la bilirrubina en diversas hepatopatías,
principalmente en la ictericia obstructiva.
UROBILINOGENO.- Normalmente se excretan por la orina pequeñas cantidades de urobili-
nógeno (0.5 a 2.5 mgs/24 hrs. o hasta 1 Unidad Erlich/dl). El urobilinógeno es un compuesto
incoloro, pero que por oxidación se transforma en urobilina que es un compuesto colorido.
El urobilinógeno urinario y fecal aumenta cuando hay hemólisis excesiva de hematíes,
como sucede en la anemia hemolítica. En la enfermedad hepática también pueden verse
niveles aumentados de urobilinógeno urinario, ya que los hepatocitos pueden estar
incapacitados para resorber o reexcretar el urobilinógeno circulante, por lo que aparece
mayor cantidad en la orina. El urobilinógeno puede estar ausente de la orina y disminuido
en las heces en pacientes con una obstrucción completa del colédoco, por ejemplo, en el
carcinoma de la cabeza del páncreas o por cálculos.
CUERPOS CETONICOS.- Comprenden 3 compuestos: ácido acetoacético, ácido beta-hidroxi-
butírico y acetona; provienen principalmente del metabolismo incompleto de las grasas y un
poco de los aminoácidos. Cuando el metabolismo hepático de las grasas se acelera, la
concentración de cuerpos cetónicos supera la capacidad de los tejidos para utilizarlos y el
exceso de cuerpos cetónicos se excreta por la orina (cetonuria). Cuando es superada la
capacidad de los riñones para excretar cetonas, éstas se acumulan en la sangre
(cetonemia). En consecuencia existirá cetonuria antes que se produzca un aumento
significativo de cetonas en sangre.
La orina normal contiene pequeña cantidades de cuerpos cetónicos (hasta 20 mgs en
24 hrs), que no son detectables con los métodos habituales. A su aumento se le denomina
cetonuria.
La cetonuria se divide en 2 tipos: diabética y no diabética.
Cetonuria diabética.- Se presenta en los pacientes con diabetes mellitus y su
aparición constituye un signo de gravedad. En niños y jóvenes diabéticos es más frecuente
la cetonuria.
Cetonuria no diabética.- Puede presentarse cuando hay reducción en la ingesta de
hidratos de carbono (inanición, ayuno prolongado o dieta pobre en carbohidratos),
trastornos digestivos, dietas de alto contenido graso, en vómitos de larga duración y en la
diarrea. También en la enfermedad del depósito de glucógeno, ejercicio intenso y
prolongado, en los estados febriles, así como en la insuficiencia hepática grave.
Los cuerpos cetónicos son levemente tóxicos, tienden a interferir la excreción de ácido
úrico y a producir moderada depresión del sistema nervioso central. Pueden ionizar y liberar
iones hidrógeno, de modo que si se encuentran en grandes cantidades aparece un cuadro
de acidosis. Si la acidosis es grave y perdura suficiente tiempo el paciente se torna
somnoliento y embotado, pasa luego a un estado de coma y puede morir si no se le trata

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con prontitud.
NITRITO. - La prueba para detección de nitrito es un método rápido, indirecto, para el
diagnóstico temprano de bacteriuria significativa y asintomática. Los organismos comunes
que causan infección del tracto urinario, como la Escherichia coli, el Enterobacter, el
Citrobacter, la Klebsiella y las especies de Proteus, contienen enzimas que reducen el
nitrato de la orina a nitrito. Para que esto ocurra, debe dejarse incubar la orina en la vejiga
durante un mínimo de 4 horas. Por lo tanto, la primera orina de la mañana es la muestra de
elección.
La prueba debe hacerse inmediatamente después de ser emitida la orina, porque si se
deja la muestra a temperatura ambiente durante varias horas pueden desarrollarse
organismos contaminantes y producir nitrito.
Un resultado negativo nunca debe interpretarse como indicador de ausencia de
infección bacteriana, ya que hay varias razones para que en presencia de infección la
prueba resulte negativa.
La prueba de nitrito no fue concebida para reemplazar a otros estudios bacteriológicos
de rutina como cultivos o extendidos. El procedimiento con tiras reactivas se utiliza solo
como una prueba selectiva que permite detectar bacteriuria aún en los casos en que no se
sospecha clínicamente. Si existen síntomas clínicos deben realizarse las pruebas
bacteriológicas comunes, aún si la prueba de nitrito es negativa.

3) EXAMEN MICROSCOPICO DEL SEDIMENTO URINARIO.- Este constituye un


procedimiento muy útil en el estudio del riñón y las vías urinarias. Los elementos anormales
del sedimento y la proteinuria exteriorizan lesión renal, o sea daño anatómico y no insufi-
ciencia renal o sea daño funcional.
En el sedimento urinario pueden estudiarse elementos celulares, sustancias de
naturaleza proteica insoluble como los cilindros y cristales de substancias orgánicas e
inorgánicas poco solubles.
La muestra de orina para este estudio debe ser reciente y de preferencia de pH ácido
para evitar la destrucción celular.
ELEMENTOS CELULARES.- Se observaran células epiteliales y células hemáticas (eritrocitos
y leucocitos).
CÉLULAS EPITELIALES.- Estas provienen de la descamación del revestimiento de todo el
aparato urinario. Pueden ser de diversas formas y tamaños de acuerdo al lugar de donde se
hayan desprendido. Así tenemos las células epiteliales escamosas o pavimentosas, las
cuales son planas y grandes, con citoplasma abundante y transparente o a veces granuloso,
con núcleo redondo u ovalado pequeño pero bien definido. A menudo el borde de la célula
se dobla y ocasionalmente se enrolla formando un cilindro. Su origen puede ser uretral,
vaginal o vulvar. Poseen escaso significado diagnóstico.
Las células del epitelio tubular renal son ligeramente más grandes que los leucocitos, son
redondas y contienen un gran núcleo redondo. La presencia de un número elevado de estas
células sugiere daño tubular que puede producirse en enfermedades como pielonefritis,
necrosis tubular aguda, intoxicación por salicilatos y en el rechazo del riñón transplantado.
Las células epiteliales de transición son de 2 a 4 veces más grandes que los leucocitos.
Pueden ser redondas o caudadas y en ocasiones poseen 2 núcleos. Estas células revisten el
tracto urinario desde la pelvis renal hasta la porción proximal de la uretra. La orina normal
puede contener un pequeño número de células de transición, sin embargo la presencia de
grandes cantidades de dichas células en forma de masas celulares exige un estudio
citológico más completo, ya que su presencia indica la posibilidad de un carcinoma de
células de transición en cualquier punto situado entre la pelvis renal y la vejiga.
ERITROCITOS.- La orina normal contiene algunos eritrocitos (O a 2 eritrocitos por campo a

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gran aumento); cuando este número aumenta demasiado se habla de hematuria. Los
eritrocitos pueden observarse de tamaño aumentado en orinas diluidas o crenados en
orinas muy concentradas; pueden verse coloreados por la hemoglobina o incoloros si la han
perdido (células fantasma). Un número elevado de glóbulos rojos en la orina puede
originarse en cualquier lugar del aparato urinario, por lo tanto la hematuria no siempre
indica lesión renal pues los eritrocitos pueden provenir e lesiones de las vías urinarias
inferiores o de lesiones extrarrenales. En general, cuando se observa conjuntamente
hematuria y cilindros hemáticos es probable que esta hematuria sea de origen renal, en
cambio la hematuria sin cilindros hemáticos y poca o nula proteinuria indica que la
hemorragia se origina en el tramo urinario inferior.
LEUCOCITOS.- Normalmente se encuentran algunos leucocitos en la orina (4 o 5 por campo
a gran aumento) siendo mas abundantes en la mujer. La mayoría son neutrófilos aunque
también se encuentran algunos linfocitos.
Los leucocitos tienen por lo general forma esférica y color gris obscuro o amarillo
verdoso. Pueden aparecer en forma aislada o en acúmulos. Cuando los leucocitos se
encuentran degenerados por procesos inflamatorios o infecciosos se les denomina piocitos,
y estos piocitos aglomerados constituyen el glóbulo de pus (piuria).
Los leucocitos se encogen en orinas hipertónicas y se hinchan o se lisan rápidamente
en orinas hipotónicas o alcalinas. Se ha demostrado que en orinas alcalinas e hipotónicas el
número de leucocitos disminuye en un 50 % después de una hora de la recolección, si la
muestra se deja a temperatura ambiente. Conservada a 4° C, la reducción del 50 % de
produce a las dos horas y media.
Un número aumentado de leucocitos en la orina, principalmente neutrófilos, se ven en
casi todas las nefropatías y enfermedades de las vías urinarias. Cuando van acompañados
de cilindros leucocitarios casi siempre provienen del riñón.
La presencia de muchos leucocitos en el sedimento formando grandes aglomeraciones
indica casi siempre una infección aguda. También la ruptura de un absceso renal o de las
vías urinarias ocasiona leucocituria abundante. Se observa una moderada leucocituria y
cilindruria en la glomerulonefritis aguda y subaguda y en la pielonefritis crónica. También
causan leucocituria los cálculos renales o uretrales, la cistitis aguda o crónica, la prostatitis,
uretritis y el tumor vesical. A veces se observa piuria en enfermedades como apendicitis y
pancreatitis.
CILINDROS.- Los cilindros urinarios se forman de un gel proteico (Mucoproteína de Tamm-
Horsfall) precipitado en los túbulos y moldeado en la luz tubular. Trozos de cilindros se
rompen y son arrastrados por la orina. Estos cilindros pueden contener células u otras
substancias que se hayan acumulado sobre los túbulos como eritrocitos, leucocitos, células
epiteliales, etc.
Existen diferentes tipos de cilindros, así tenemos los cilindros hialinos los cuales están
formados únicamente de proteínas; son incoloros y transparentes, generalmente de bordes
redondeados. Son los únicos que pueden aparecer normalmente en la orina en pequeñas
cantidades, sobretodo después de ejercicios violentos o de fiebre. Cuando existen el la orina
en gran cantidad se hablará de cilindruria.
Los cilindros granulosos finos son semejantes a los hialinos pero se observan en su
interior pequeñas granulaciones. No existen en orinas normales y abundan en caso de
nefropatías inflamatorias.
Los cilindros granulosos gruesos son semejantes a los granulosos finos pero con
gránulos mas grandes formados generalmente por fragmentos de células degeneradas o de
cristales. No existen en la orina normal.
Los cilindros grasos son aquellos que contienen gotitas de grasa que aparecen como
corpúsculos altamente refringentes de tamaño variable. Aparecen en la orina en casos de
nefrosis lipoidea, procesos degenerativos o de sobrecarga de grasa tubular.

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Análisis de Orina
Los cilindros eritrocitarios aparecen de color amarillo y dentro se verán los eritrocitos
incoloros o verde pálido. Se observan en procesos de congestión renal o procesos
inflamatorios hemorrágicos como la glomerulonefritis aguda.
Los cilindros hemoglobínicos contienen hemoglobina de eritrocitos degenerados o la
disuelta en la orina en los casos de hemoglobinuria. En este caso los cilindros se observan
transparentes y de color amarillo a naranja.
En los cilindros leucocitarios se observarán leucocitos dentro el cilindro.
Generalmente indican pielonefritis.
Los cilindros epiteliales son aquellos que contienen células tubulares descamadas.
Los cilindros céreos son parecidos a los hialinos pero son mas opacos y mas gruesos.
Son amarillos, grises o incoloros; sus extremos son cortados y a menudo sus bordes son de
aspecto resquebrajado. Indican trastornos renales avanzados.
Los cilindros bacterianos contienen bacterias en su interior. Se observan muy rara
vez.
Los cilindros de la insuficiencia renal pueden ser hialinos o céreos pero poseen
diámetros grandes. Se originan cuando hay un trastorno renal importante e indican un
pronóstico grave.
CRISTALES.- Normalmente no hay cristales en la orina fresca, pero se forman al dejar
reposar la muestra. En general los cristales urinarios no tienen gran significación clínica ya
que su presencia no indica que está aumentada su eliminación sino su precipitación y ésta
depende principalmente de la concentración y el pH de la orina. Sin embargo, en
circunstancias especiales si pueden ayudar a establecer un diagnóstico, sobretodo cuando
se encuentran cristales de substancias anormales. Además en los casos en que la formación
de cristales se produce en el riñón o en las vías urinarias pueden dar lugar a la formación de
cálculos.
En ORINAS ACIDAS podemos encontrar los siguientes cristales:
Cristales de ácido úrico, los cuales presentan diferente formas, observándose como prismas
rómbicos, rosetas prismáticas, formas estrelladas, hexágonos o placas. Son de color
amarillo y a veces rojizo cuando se impregnan de uroeritrina. Se disuelven fácilmente con el
calor o con la adición de NaOH pero son insolubles en HCl. Si la orina en la que se
encuentran estos cristales no es de reciente micción su presencia no tiene significado
clínico, pero en cambio si la muestra es reciente pueden indicar condiciones patológicas
como gota, estados febriles agudos, nefritis crónica, litiasis úrica, leucemia o policitemia.
Los cristales de urato de sodio pueden existir como substancias amorfas o como
cristales. Los cristales de urato de sodio son agujas o prismas delgados, incoloros o
amarillentos que se presentan en grupos o racimos. Son solubles a temperatura de 60° C y
sólo ligeramente solubles en ácido acético. Los uratos de sodio carecen de significación
clínica.
Uratos amorfos.- Con frecuencia hay en la orina sales de urato (de sodio, potasio,
magnesio y calcio) en una forma no cristalina, amorfa. Estos uratos amorfos tienen aspecto
granular y color amarillo-rojizo. La precipitación global de la muestra de orina puede
adoptar un color rosa naranja o pardo rojizo, que a veces se llama" polvo de ladrillo". Son
solubles en alcalis y a 60° C de temperatura. Carecen de significación clínica.
Los cristales de oxalato de calcio son de forma octaédrica que parecen como
pequeños cuadrados cruzados por 2 diagonales; esta es la forma mas común, pero también
puede observarse en forma de "ocho" o en forma de anillo. Son incoloros y su tamaño es
muy variable. Son solubles en HCl y pueden encontrarse también en orinas neutras o
ligeramente alcalinas. Aparecen en grandes cantidades después de la ingesta de tomates,
fresas, espinacas, naranjas, espárragos o ajo, ya que estos alimentos contienen grandes
cantidades de ácido oxálico. También pueden observarse abundantemente en la orina de
personas con litiasis cálcica, diabetes mellitus, enfermedad hepática, enfermedad renal

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crónica grave, así como ingestión excesiva de vitamina C.
Los cristales de ácido hipúrico son prismas o placas elongadas amarillo-castaño o incoloras.
Pueden ser tan delgados que parecen agujas, y con frecuencia están agrupados. Son mas
solubles en agua y en éter que los cristales de ácido úrico. Se observan con escasa
frecuencia en la orina y prácticamente carecen de significación clínica.
Los cristales de sulfato de calcio son agujas o prismas largos, delgados e
incoloros, de aspecto idéntico al de los cristales de fosfato de calcio. El pH de la orina ayuda
a diferenciar estos dos tipos de cristales; el sulfato de calcio se encuentra en orinas ácidas
mientras que el hallazgo de fosfato de calcio es habitual en orinas alcalinas. El sulfato es
también extremadamente soluble en ácido acético. Es raro ver cristales de sulfato de calcio
en la orina; carecen de significación clínica.
Cristales de Cistina, los cuales son de forma hexagonal, son incoloros y
fácilmente solubles en HCl. Su presencia indica un error congénito del metabolismo poco
frecuente denominado Cistinuria, en el cual el paciente excreta cantidades excesivas de
este aminoácido por la orina. Pueden dar lugar a cálculos vesicales o renales. Son solubles
en álcalis y por lo tanto nunca se observan en orinas alcalinas.
Cristales de Tirosina, los cuales se presentan en forma de agujas finas, aisladas o
en haces. Son de color pardo, solubles en hidróxido de amonio y en HCl pero insolubles en
ácido acético. Aparecen en la orina cuando hay insuficiencia hepática aguda, fiebre tifoidea
grave o leucemia.
Los cristales de Leucina se presentan en forma de esferas amarillas de aspecto
oleoso y con estrías radiales o concéntricas. Son solubles en ácido acético caliente, alcohol
caliente y en álcalis, insolubles de HCl. Aparecen casi siempre junto con los cristales de
tirosina y tienen la misma significación clínica.
Los cristales de Colesterol son placas de gran tamaño, planas y transparentes, con ángulos
mellados. Son solubles en cloroformo, en éter y en alcohol caliente. A veces se encuentran
formando una película en la superficie de la orina en lugar de encontrarse en el sedimento.
La presencia de placas de colesterol en la orina es índice de una excesiva destrucción
tisular; se observan en cuadros nefríticos y nefróticos y también en casos de quiluria.
Los cristales de Sulfamidas son de color amarillo castaño o verdoso. Se presentan en forma
de haces estriados y asimétricos. Se encuentran en orinas de personas sometidas a estos
fármacos. Su aparición debe prevenir al médico en cuanto a que estos cristales pueden
llegar a lesionar y obstruir los túbulos y originar insuficiencia renal aguda. En este caso
deben administrarse agentes alcalinizantes de la orina, pues las sulfamidas son solubles en
medio alcalino.
También hay otros fármacos que ocasionalmente pueden formar cristales si se
administran en dosis muy elevadas.
Las substancias de contraste radiográfico pueden cristalizar en orinas ácidas después
de inyectarlos por vía intravenosa para la realización de estudios radiológicos. Cristalizan en
forma de agujas pleomórficas que pueden aparecer aisladas o agrupadas. Las agujas
pueden ser bastante largas, se ven con frecuencia junto con esferas de color castaño y
polarizan la luz. Las orinas que contienen medios de contraste radiológico presentan
elevado peso específico debido a la alta densidad de estas substancias. El hallazgo de
cristales en aguja en una orina de peso específico muy elevado (a menudo > 1.050)
constituyen por lo general signo de la presencia de medios de contraste. Estos pueden
aparecer en la orina durante los 3 días siguientes a su administración.
En casos de bilirrubinuria, la bilirrubina puede cristalizar en orinas ácidas en forma de
agujas o de gránulos de color rojo a castaño rojizo. Estos cristales son solubles en
cloroformo, acetona, ácidos y álcalis, pero son insolubles en alcohol y en éter.

En ORINAS ALCALINAS podemos encontrar los siguientes cristales:

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Cristales de fosfato amónico magnésico o fosfato triple, los cuales generalmente son en
forma de prismas de 3 a 6 lados, conocidos con el nombre de sarcófagos; también pueden
tener aspecto de cristales plumosos o de hoja de helecho (esta forma se observa
principalmente en orinas viejas). Son incoloros y solubles en ácido acético. A menudo se
encuentran en orinas normales pero pueden también formar cálculos urinarios. Además se
observan en orinas alcalinas que sufren fermentación amoniacal de la urea, ya sea fuera o
dentro del organismo, por lo tanto se presentaran en ciertas patologías como la retención
urinaria en la vejiga, cistitis crónica y en la hipertrofia prostática. En estos casos se
observaran los cristales en la orina recién emitida.
Los cristales de fosfato de calcio presentan forma de prismas y se encuentran solos,
agrupados en rosetas o estrellados. También pueden formar placas de gran tamaño,
delgadas e irregulares. Pueden estar presentes en orinas normales pero también forman
cálculos.
Las sales de fosfato con frecuencia están presentes en la orina en forma no cristalina,
es decir como fosfatos amorfos. Estas partículas granulares carecen de una forma definida y
por lo general a simple vista son indistinguibles de los uratos amorfos. El pH de la orina, así
como sus propiedades de solubilidad, ayudan a distinguir entre estos depósitos amorfos.
Los fosfatos amorfos son solubles en ácido acético, mientras que los uratos amorfos no lo
son. Lo fosfatos amorfos carecen de significación clínica.
Los cristales de carbonato de calcio pueden adoptar forma de "ocho" (similar al
oxalato), esferas o granulos amorfos; son incoloros y solubles en ácido acético con
desprendimiento de C02 (en cambio el oxalato no es atacado). Pueden estar presentes
también en orinas neutras o ligeramente acidas. Carecen de significación clínica.
Los cristales de urato de amonio presentan forma redonda u oval con largas e
irregulares prolongaciones en su periferia. Son de color amarillo marrón y son solubles en
ácidos. Pueden observarse en orinas neutras o ligeramente ácidas.
Además de todos los elementos antes mencionados, en el sedimento urinario pueden
observarse otros elementos como son parásitos (como Trichomonas vaginalis o Enterobius
vermicularis), filamentos de moco, espermatozoides, levaduras, bacterias, así como otros
artefactos y contaminantes de la orina (fibras, partículas de talco o almidón).
Bibliografía:
1. Davidsohn, Henry (Todd-Sanford). Diagnóstico y tratamiento clínicos por el
Laboratorio. Editorial Salvat.
2. Graff, Sister Laurine. Análisis de orina. Atlas. Editorial Médica Panamericana. Buenos
Aires. 1987.
3. Iovine, Selva. El laboratorio en la clínica. Editorial Panamericana
4. Angel Gilberto y Angel Mauricio. Interpretación Clínica del Laboratorio. 7ª. Edición.
Editorial Médica Panamericana. 2006.
5. King Strasinger, Susan/ Schaub Di Lorenzo, Marjorie Análisis de Orina y de los
Líquidos Corporales. 5ª. Edición. Ed. Médica-Panamericana. 2010.
6. Ruiz Reyes, Guillermo. Fundamentos de interpretación clínica de los exámenes de
laboratorio. 2ª. Edición. Ed. Médica-Panamericana. 2010.

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