La monografía a continuación, tendrá como biografía fundamental los textos de Gastón Bachelard, “La formación del espíritu científico” y “La filosofía del no”. Como remate final a la revisión de los textos citados se harán comentarios y comparaciones entre ambos textos.Comenzaremos explayándonos sobre “La formación del espíritu científico”, por ser un texto mas general y abarcador, que nos facilitara la comprensión de la filosofía de Bachelard. El autor encabeza el texto puntualizando la tarea en la que se funda el espíritu científico, éste debe llegar a la "cantidad representada", dibujando los fenómenos y ordenando en serie los acontecimientos decisivos de una experiencia, en este momento según Bachelard nos encontraríamos a la mitad de camino entre lo concreto y abstracto. De esta manera el pensamiento científico es entonces arrastrado hacia “construcciones” más metafóricas que reales, hacia espacios de configuración en los que el espacio sensible en definitiva no es sino un mísero ejemplo1. por consiguiente lo concreto es analizado correctamente por lo abstracto siendo este un orden probado Una de las consignas del libro, será mostrar “ el destino grandioso del pensamiento científico abstracto” y que “la abstracción despliega al espíritu que ella aligera y que ella dinamiza” Para comprobar el trayecto desde la percepción hasta la abstracción inspirada en las objeciones de la razón, el autor divide al recorrido de la ciencia en tres periodos, de los cuales solo nos remitiremos al ultimo, porque el primer periodo: Estado pre científico, y el segundo: científico; no coinciden con el tema al que se remite él filosofo, como lo hace el tercer lugar, el que designa el nuevo espíritu científico a partir de 1905 con la relatividad einsteniana que deforma los conceptos fijados para siempre, desde aquí la razón multiplica sus objeciones, reconfigura las nociones fundamentales y ensaya las más audaces abstracciones. Paralelamente a la anterior división Bachelard fragmenta los diferentes estados para el espíritu científico en su formación individual. El estado concreto, el estado concreto abstracto, y el estado abstracto. En la medida que el espíritu va avanzando, hasta terminar en el último estado donde este emprende informaciones voluntariamente sustraídas a la intuición del espacio real, pero desligada de la experiencia inmediata. Él filosofo continua “ para terminar de caracterizar estas tres etapas del pensamiento científico deberemos preocuparnos de los diferentes intereses que constituyen su base afectiva”, y justamente este es el trabajo del psicoanálisis (que se propone en una cultura objetiva) que debe desplazar los intereses. Por esto se debe adjuntar a los tres estados del espíritu científico “una especie de ley de los tres estados del alma, caracterizados por intereses”. Tales son: 1)_ Alma pueril a mundana: animada por la curiosidad ingenua llena de asombro ante el fenómeno instrumentado. 2)_ Alma profesoral: orgullosa de su dogmatismo, fija en su primera abstracción, liberada a los intereses deductivos. 3)_ Alma de abstraerse o de quinto esenciar: conciencia científica dolorosa, liberada a los intereses deductivos siempre imperfectos, jugando con el pensamiento sin soporte experimental estable y segura que la abstracción es un deber científico. Bachelard termina sus palabras preliminares diciendo que en todo caso la tarea de la filosofía de la ciencia esta bien delineada: psicoanalizar los intereses, destruir todo utilitarismo y por elevado que pretenda ser, dirigir el espíritu de lo real a lo artificial, de lo natural a lo humano, de la representación a la abstracción. Debe forjar la mente con la verdad, el amor por la ciencia debe ser un dinamismo psíquico autógeno. En el estado de pureza logrado por un psicoanálisis del conocimiento objetivo. En el capitulo primero el texto se refiere a los obstáculos epistemológicos debido a que cuando se investigan las condiciones psicológicas del progreso de las ciencias, arriba en primer lugar a estos, es decir a los obstáculos en el acto mismo de conocer. Según el autor se conoce en 1 Bachelard esta refiriéndose al caso de la matemática que en la física actual sobrepasa la simple descripción geométrica contra de un conocimiento anterior, destruyendo conocimientos mal adquiridos o superando aquello que en el espíritu obstaculiza a la espiritualización. El primer obstáculo a superar son las “opiniones” porque un conocimiento científico nos impide tener opiniones sobre cuestiones no comprendidas. Ante todo es necesario saber plantear problemas, estos que comienzan con preguntas son para el espíritu científico el comienzo del conocimiento, pero el autor hace una distinción, la pregunta abstracta y franca se desgasta, mientras la respuesta concreta se invierte y endurece siendo un obstáculo epistemológico porque se incrusta en el conocimiento no-formulado, es decir, las ideas se valorizan indebidamente porque el espíritu conservativo domina y el crecimiento espiritual se detiene, ya que pierde su vector de abstracción. En el estudio de Bachelard, el cual se reemitirá principalmente al conocimiento empírico compromete al hombre sensible a través de todos los caracteres de su sensibilidad “cuando el conocimiento empírico se racionaliza, nunca se esta seguro que los valores sensibles primitivos no afecten a los raciocinios” o frente a una experiencia bien determinada, el espíritu científico jamás se siente impedido de variar las condiciones. La noción de “obstáculo epistemológico” puede ser estudiada según el autor en el desarrollo histórico del pensamiento científico o en la práctica de la educación. En el primer caso existen dos personajes que interactúan ellos son: el historiador que debe recoger los documentos, y el epistemólogo en el cual su tarea es seleccionarlos y juzgarlos desde el punto de vista de la razón, ya que la interpretación racional es la que ubica los hechos en su lugar exacto. Es el esfuerzo de racionalidad y de construcción que debe atraer la atención del epistemólogo. convirtiendo los hechos en ideas e insertándolas en un sistema de pensamiento. Un hecho mal interpretado por una época sigue siendo un hecho para el historiador, pero es un obstáculo para el epistemólogo. Una de las razones de la existencia de obstáculos, es la preocupación por la objetividad que lleva al historiador de las ciencias a repertoriar todos los textos, no llega a la apreciación de las variaciones psicológicas en la interpretación de un mismo texto porque en una misma época y bajo las mismas palabras hay conceptos diferentes, por consiguiente la tarea del epistemólogo será la de captar los conceptos científicos en efectivas síntesis psicológicas progresivas, estableciendo frente a cada noción una escala de conceptos, mostrando su vinculación y correspondencia, de esta manera el pensamiento se presentara como una dificultad vencida, como un obstáculo superado. En cuanto a la educación el problema según el autor es igualmente oscuro, debido a la incomprensión que sufren los profesores de ciencia, ya que desconocen que el alumno adolescente llega al curso de física con conocimientos ya constituidos, no se trata de adquirir una cultura experimental sino de cambiarla, de derribar los obstáculos amontonados en la vida cotidiana. De ahí que toda cultura científica deba comenzar por una “catarsis intelectual y afectiva”, para que luego se ponga en movilización permanente, remplazando el conocimiento cerrado y estático por un conocimiento abierto y dinámico. Discernir los obstáculos epistemológicos es contribuir a fundar los rudimentos de un psicoanálisis de la razón. Él capitulo numero tres comienza con la afirmación del autor acerca de que la observación básica se presenta siempre como el primer obstáculo para la cultura científica siendo un derroche de imágenes que tienen por características de ser concreta naturales y fáciles y se creen entonces comprenderlas de este punto parte la diferenciación que se tratara a continuación la que refiere a la diferencia entre la observación y la experimentación. Entre estas dos mas que continuidad existe ruptura que es en verdad más conveniente porque crea una desarticulación que crea movimientos útiles. Después de haber recorrido a grades rasgos los puntos relevantes del libro Bachelard comienza trabajando sobre la experiencia básica. Entendida ésta como el primer obstáculo para la formación del espíritu científico. Así nombra el deber de este para formarse correctamente, “debe formarse en contra de la naturaleza, en contra de lo que es, dentro y fuera de nosotros y impulso y enseñanza de la naturaleza y en contra del entusiasmo natural. El espíritu científico debe formarse transformándose”. Haciendo una densa comparación con el siglo XVIII él filosofo determina las condiciones de la cultura científica de aquella época estableciendo diferencias con la ciencia actual; tales como la concepción del libro de ciencias, la oposición recae en que los actuales están controlados por una enseñanza oficial, y se presentan como un conjunto organico e inseparable, donde no se existen las preguntas del lector, en cambio aquellos libros del periodo pre-cientifico hablaban de la naturaleza y la vida cotidiana y establecen una continua y expresiva conversación con el lector. Otro punto en el que se refiere al siglo XVIII es el que concierne al interés que suscitan las ciencias experimentales éstas al satisfacer la curiosidad traban la cultura científica en lugar de favorecerla remplazando el conocimiento por la admiración, las ideas por imágenes.2 Las primeras empresas empíricas no dan ni los rasgos exactos, ni el orden ni la jerarquización de los fenómenos estos modos crean facilidad y pereza en el empirista. Para solucionar estos problemas debemos seguir un movimiento epistemológico inverso, volviendo hacia lo abstracto, porque el espíritu científico debe luchar en contra de las imágenes sino se convertirá en victima de las metáforas. Otros ámbitos en los que las imágenes superan o oscurecen al conocimiento científico del espíritu es en el ambiente de la educación, usualmente los profesores de ciencias crean experiencias demasiado vivas con excesos de imágenes, creando falsos centros de interés. La experiencia sirve para ilustrar un teorema, para extraer lo concreto. Según el autor si se continúa en este camino (obviando la conformación racional de la experiencia que determina la posición del problema) se facilitara la formación de “una especie de inconsciente del espíritu científico que luego exigira un lento y penoso psicoanálisis para ser exorcizado”. Hay que reanimar la crítica y poner el conocimiento nuevamente con las condiciones que le dieron nacimiento, volver al momento en que la respuesta ha surgido del problema. Utilizar la razón no solo para racionalizar la experiencia sino para invertir problemas, variarlos y crear combinaciones e intercambios. La experiencia debe insertarse en un juego de razones múltiples para ser verdaderamente racionalizada y no caer en racionalizaciones prematuras que desempeñan las racionalizaciones del espíritu pre – científico. Estas racionalizaciones son el signo de una voluntad de tener razón por encima de toda prueba explicita, es decir, el método de los hechos se impone sobre la razón. Se provoca tal adhesión al hecho primitivo que el psicoanálisis del conocimiento objetivo es particularmente difícil. Bachelard continua arremetiendo en contra de la simple afirmación de los hechos ya que una palabra resuena en nosotros y encuentra un eco demasiado prolongado; así como también toda descripción se nuclea alrededor de centros demasiado luminosos y con ello, el pensamiento inconciente se aglomera alrededor de esos núcleos, haciendo que el espíritu se introvierta y se inmovilice. Estas son deformaciones casi inmediatas que sufre un conocimiento objetivo, por eso antes de enseñar o de escribir objetivamente hubiera sido necesario psicoanalizar al observador, trayendo a la superficie las explicaciones irracionales reprimidas El tema que hemos tratado “lo que hay de inmediato en la experiencia básica” va a ser la cuestión central para la demostración de las bases afectivas y el dinamismo totalmente subjetivo. Así el autor estudiará el carácter psicológicamente concreto de la Alquimia. Después de haber analizado profundamente las concepciones psicológicas y los pretextos mas 2 El ejemplo al que nos remite el autor es de el conocimiento y la manipulación de la electricidad en el siglo XVII en donde la observación por los pintoresco de la experiencia se volvía vacía de ciencia, este periodo termina con las primeras leyes científicas de la electricidad de Coulomb. o menos objetivos de la cultura alquímica. Este estudio según el autor nos permite vislumbrar lo demasiado concreto, intuitivo y personal en una mentalidad pre – científica. De aquí infiere que el papel del educador debe desligar el observador de su objeto, en defender al alumno en contra de la masa de afectividad que se concentra en los fenómenos que al ser interesantes se simbolizan rápidamente. Así Bachelard concluye que tanto el alquimista, el alumno o el adepto frente al espectáculo de fenómenos atienden con todos sus deseos sus pasiones, con toda su alma por eso no debe asombrar que el primer conocimiento objetivo sea un primer error. A continuación nos remitiremos al capitulo XII que se titula “objetividad científica y psicoanálisis” en donde el autor comienza indicando la tarea del científico en la actualidad, a saber, este al ser cada vez menos ávido de “placeres totalitarios” se especializa cada vez más buscando la síntesis. No puede aceptar como objetivo un pensamiento que no ha sido personalmente objetivado por eso el científico hace una psicología de la actitud objetiva que es una historia de nuestros errores personales. Bachelard recuerda lo visto asegurando que hay que aceptar para la epistemología que el objeto no puede designarse de inmediato como objetio ya que la misma atención hacia el objeto no lo es, también es deber de la epistemología aceptar que existe una ruptura entre el conocimiento sensible y el conocimiento científico, por ser la experiencia observadora ata al ser sensible de una satisfacción intima mas que de una evidencia racional. La proposición de Bachelard es la siguiente: “asegurarnos que el estimulo ya no fundamenta nuestra objetivación, para asegurarnos que el control objetivo, es una reforma más que un eco, hay que recurrir al control social” (Pág. 283) Entonces se propone fundar la objetividad sobre la conducta ajena o el ojo ajeno “dime lo que ves y te dire que es” solo así prescindiremos de nuestras primeras visiones. Pero de este modo perderemos “todo nuestro arranque psíquico” pero él filósofo dice que es una necesidad que debemos vencer. En el libro es comprobado con varios ejemplos que la precisión discursiva y social hace estallar las insuficiencia intuitivas y personales. El ambito de lo social es tomado tambien en otro punto que intresa al autor el de la educación su idea se forma a partir de que en la escuela el ambiente juvenil es mas formativo que el madura al no verse marcado por el signo de la autoridad, por consiguiente para que la ciencia objetiva sea plenamente educadora, sería necesario que su enseñanza fuera socialmente activa instalando la relacion inflexible entre el maestro y el alumno. “quien es instruido, debe instruir”, este modo de educación social asegura a la vez el carácter salubre de la ciencia contemporánea cuando se la compara con la del siglo XVIII es que el numero de incomprendidos disminuye. El científico además de superar los primeros obstáculos de la estricta objetividad científica se encuentra frente a la necesidad de renunciar a su propia intelectualidad, sin la perdida o el abandono de sus imágenes favoritas perdera también el vector mismo del descubrimiento y el comienzo inductivo. Un descubrimiento objetivo es inmediatamente una rectificación subjetiva ya que en la aprehensión del objeto siempre provoca una modificación espiritual Como conclusión Bachelard analiza las caracterizaciones de la ciencia del siglo XX, en ésta comienza un pensamiento en contra de las sensaciones y de la que ha de construirse una teoría de lo objetivo en contra del objeto. El pensamiento cientifico moderno reclama que se resista a la primer reflexión, es pues todo el uso del cerebro el que esta en discusión, ya no es en absoluto el instrumento adecuado al pensamiento científico, es obstáculo por ser cordinador de gestos y apetitos, por eso hay que pensar en contra del cerebro Desde esta base un psicoanálisis del espíritu científico adquiere todo su sentido tanto el pasado intelectual como el afectivo deben ser reconocidos como un pasado. Las lineas de inferencia partiendo de su origen afectivo conducen a las ideas científicas y finalmente para cobrar una conciencia clara de la construcción fenomenológica lo antiguo a de pensarse en función de lo nuevo, condición esencial para fundar como matemática. un racionalismo, la física La filosofía del no “ensayo de un filosofía del nuevo espíritu científico” Prologo pensamiento filosófico y espíritu científico. Este estudio comenzara haciendo una “comparación” entre los intereses de filósofos y hombres de ciencia y sobre sus respectivos trabajos o producciones. La utilización de dominios filosóficos o sistemas filosóficos transplantados, al ser utilizados en dominios alejados se vuelven estériles o falaces y pierden su coherencia espiritual, es decir, su eficacia. El sistema filosófico debe ser utilizado para los fines que el mismo se designa. Desconocer la finalidad intima espiritual de un sistema filosófico es la falta mas grave contra su espíritu. Este problema se presenta según el autor al tratar de esclarecer los problemas de la ciencia a través de la reflexión metafísica. El hombre de ciencia juzga inútil una preparación metafísica ya que la hora de la filosofía solo suena después del trabajo efectivo, para éste el trabajo de la filosofía de las ciencias es entendido como un balance de los resultados generales del pensamiento científico (hechos importantes). “ Para el científico, la filosofía de la ciencia pertenece todavía al reino de los hechos”( PAG. 8) aunque los filósofos consideran suficiente su coordinación de las funciones espirituales, sin preocuparse demasiado del pluralismo y de la variedad de los hechos. La ciencia se le ofrece al filosofo como un compendio de conocimientos bien constituidos y estructurados, que según el autor son para este meros ejemplos para probar la actividad armoniosa de las funciones espirituales, pero es importante remarcar que aun sin la ciencia el filosofo se cree capaz, o con el poder de analizar esta actividad armoniosa. “en otros términos manteniéndose fuera del espíritu científico, el filosofo cree que la filosofía de las ciencias puede limitarse a los principios de las ciencias a los temas generales, a los principios”. La filosofía de la ciencia aparece encerrada en el dilema de los filósofos que tratan temas demasiado generales y el de los científicos que solo se centran en los problemas particulares; dos obstáculos epistemológicos que contrarios que limitan todo pensamiento. En consecuencia, según el filosofo nos encontramos frente a la carencia de una filosofía de las ciencias que nos muestre el porque y el como de ciertos principios generales que conducen a resultados particulares o la inversa. Entonces si se pudiese traducir el doble movimiento que anima al pensamiento científico se advertiría la obligatoriedad de la alternancia de lo a priori y a posteriori; que el racionalismo y el empirismo están unidos en el pensamiento científico por un extraño lazo, donde cada uno de ellos triunfa justificando al otro (empirismo comprendido, racionalismo aplicado.) La ciencia suma de pruebas y de experiencias, de reglas y de leyes de evidencia y de hechos, necesita pues una filosofía de dos polos, un desarrollo dialéctico ya que cada noción se esclarece en forma complementaria con dos puntos de vista filosóficamente diferentes. Este desarrollo aclara el autor no es “una simple confesión de dualismo”, sino que la polaridad epistemológica es la prueba de que cada una de las doctrinas filosóficas (empirismo – racionalismo) es el complemento efectivo de la otra. Pensar científicamente es colocarse en el campo intermedio de la teoría y la práctica. Pero debemos según Bachelard debemos destacar uno de los caminos, el que va del racionalismo a la experiencia, con él se caracterizará el movimiento de la ciencia física contemporánea. El ejemplo a investigar será la tan reciente supremacía de la física matemática, ésta es capaz de realizar un programa racional de experiencias que determina una realidad experimental sin irracionalidad. La ciencia física contemporánea es una construcción racional y es quizá la única filosofía que se aplica determinando una superación de sus principios, la Única filosofía abierta, cualquier otra filosofía plantea sus principios como intangibles, totales y acabados éstas son cerradas. Una vez que encontramos una filosofía que pretende ser verdaderamente adecuada al pensamiento científico en constante evolución debe considerar la reacción de los conocimientos científicos sobre la estructura espiritual, pero aquí tropezamos con un problema que tanto los filósofos como los cinéticos no ha sabido plantear y en el cual disienten profundamente: el problema de la estructura y de la evolución del espíritu. El científico cree partir de un espíritu sin estructura mientras el filosofo plantea un espíritu constituido con categorías indispensable para comprender los real. Entonces pregunta el autor ¿Cómo haríamos de buscar la necesidad de modificar el espíritu y de ir a la búsqueda de nuevos conocimientos? Solo se podría hacer con una tesis que plantea el conocimiento como una evolución del espíritu, que acepta variaciones respecto a la unidad y a la unicidad y perennidad del Yo pienso. Esta es la filosofía abierta planteada por Bachelard donde la conciencia de un espíritu se funda trabajando sobre lo desconocido, buscando en lo real aquello que contradice conocimientos anteriores, “la experiencia nueva dice no a la experiencia anterior” La psicología del espíritu científico debe construirse sobre nuevas bases, la cultura científica debe determinar profundas modificaciones en el pensamiento. Para esto Bachelard pedirá ayuda o concesiones a los filósofos para que rompan con la ambición de encontrar un punto de vista único y fijo para juzgar el conjunto de una ciencia tan vasta y cambiando como la física y poder formar una filosofía de las ciencias como una filosofía dispersada, como una filosofía distribuida; a los científicos se le reclamará el derecho de apartar por un momento la ciencia de su trabajo positivo de su voluntad de objetividad para descubrir lo que queda de subjetivo en los métodos más severos. Así el texto termina exponiendo que las tareas precisas de la filosofía de las ciencias se plantearían precisamente en cada noción, donde cada una reclamaría una filosofía. Debería fundarse una filosofía del detalle epistemológico una filosofía científico diferencial que tendría a su cargo medir el devenir de un pensamiento que correspondería a una normalización, la transformación de la forma realista a la racionalista. A su vez, meditando filosóficamente sobre cada noción veríamos también con mayor claridad el carácter polémico de la definición empleada y todo lo que esta designe suprima o niegue. Las condiciones dialécticas de una definición científica diferente de la definición usual aparecerían entonces mas claramente y podría comprenderse el detalle de las nociones lo que el autor llamaría “la filosofía del NO” Esta filosofía del no, se encontrara con que no es una actitud de negación sino una actitud de conciliación. Se estudiara un concepto científico particular que puede interpretarse desde el punto de vista del animismo, del realismo, del positivismo, del racionalismo, del racionalismo complejo, y del racionalismo dialéctico (superracionalismo) pasando evolutivamente por cada uno de ellos. Ya que no todos los conceptos científicos han llegado a una misma madurez la filosofía del espíritu científico no puede ser una filosofía homogénea, y justamente es por este problema particular que no se puede llegar a discusiones filosóficas acerca de la ciencia. El progreso que escapa a toda discusión en el progreso científico. El sentido del progreso como eje del estudio filosófico, y siguiendo su desenvolvimiento, los sistemas filosóficos se sitúan regularmente en un orden constante para todas las nociones, orden que va del animismo al superracionalismo, pasando por el realismo positivismo, racionalismo, habrá un progreso filosófico de las nociones científicas. El sentido de la evolución filosófica de las nociones científicas es tan nítida que es necesario admitir que el conocimiento científico ordena el pensamiento, que la ciencia orden la filosofía misma. El pensamiento científico provee, principios para la clasificación de las filosofías y para el estudio del progreso de la razón. El concepto con el cual se demostrará la maduración filosófica del pensamiento científico será el de masa. Existen según Bachellard cinco niveles sobre los cuales se establecen filosofías científicas diferentes, pero ordenadas y progresivas. 1_ apreciación glotona y tosca de la realidad, se aprecia la masa con la mirada. Lo que a primera vista llama la atención por su voluminosidad y pesadez (crea contradicciones no siempre lo mas grande es lo mas pesado, no siempre la fruta mas voluminosa es la mejor) 2_ empleo de masa “prudentemente empírico”, el concepto esta ligado al uso de la objetividad instrumental. Así el concepto de masa se presenta como sustituto de una experiencia inmediata, precisa, clara, simple. A tal concepto positivo de un instrumento corresponde un pensamiento empírico, sólido, claro, positivo, inmóvil. El pensamiento empírico ligado a una experiencia tan simple recibe el nombre de realista. 3_ a fines del siglo XVII cuando se funda con Newton la mecánica racional. Es el tiempo de la “solidaridad nocional”, la noción de masa se define dentro de un cuerpo de nociones y ya no como una experiencia inmediata y directa. Ahora en este estadio la masa se definirá como el cociente entre la fuera y la aceleración. Esta se encuentra relacionada con otros conceptos de carácter racional, manteniendo la posibilidad de deducir una de las nociones a partir de las otras dos. El racionalismo newtoniano dirige toda la física matemática del siglo XIX. 4_ Pero aparece una nueva época con la era de la relatividad en el cual el racionalismo, encerrado en las concepciones newtonianas y kantianas va a abrirse. La apertura se hace hacia el interior de la noción. Se advierte que la noción de masa tiene una estructura interna, la relatividad descubre la masa como absoluta en el tiempo y en el espacio como justa base de un sistemas de unidades absolutas. La masa de un objeto es relativa al desplazamiento de ese objeto. El reposo absoluto, la masa absoluta no tiene sentido. Y tampoco lo tendrá la razón absoluta, porque el racionalismo es funcional, diverso y viviente 5 _ la masa en la mecánica de Dirac que es un elemento del superracionalismo dialéctico. El pensamiento científico contemporáneo comienza por una epoje por una puesta entre paréntesis de la realidad. La mecánica de Dirac esta desrealizada. Porque la noción de masa aparece extrañamente dialectizada. Dos masas para un solo objeto una resume todo lo que se sabia de la masa en las cuatro filosofías precedentes, pero la otra masa dialéctica de la anterior es una masa negativa, y un concepto totalmente nuevo. Según el autor el sabio del siglo XX no permitiría un concepto tan monstruoso pero esta filosofia dialéctica del ¿por qué no? Característica del nuevo espíritu científico entra en juego. Pero el problema se halla en que la realización priva sobre la realidad, la trastorna. Y la verdadera matemática no encontró su realización completa. Es preciso forzar a la naturaleza a ir tan lejos como el espíritu. Comentario de las lecturas: A nuestro parecer requeriría mucho trabajo el analizar la filosofía bachelardiana, ya que esta trabaja sobre diversos temas, que son puntuales pero a la vez fácilmente relacionables. Pero la problemática que más se destaca en el pensamiento del filosofo francés, y que se sustenta como hilo conductor de la misma es “el espíritu científico” su formación, su contenido. Todas las palabras del autor van destinadas a justificar y a llenar de contenido del porque necesitamos un nuevo espíritu científico. A continuación trataremos de justificar y de mostrar los contenidos y las posibles relaciones de temas que aparecen como más distantes con la formación del espíritu científico. Bachelard en “La formación del espíritu científico” se centra en primer medida, en dejar en claro los tres periodos por los que surca la ciencia a lo largo de la historia, que a la vez se corresponde con los diferentes estados del espíritu científico, a estos a la vez se le adjunta “una especie de los tres estados del alma”. Este estilo histórico y fragmentario de Bachelard sirve para ver el camino que toma la ciencia, el espíritu científico y al que deberá atender la filosofía de las ciencias: la vía de la abstracción, de lo artificial, dejando atrás lo real, la representación, lo natural, las imágenes que nos son mas que distracciones subjetivas para el verdadero conocimiento. Otro tema que toma importancia es el de los obstáculos epistemológicos, que atiende Bachelard, y varios personajes interactúan en este tema, el historiador y el filosofo de la ciencia, el educador y el educando. Los obstáculos aparecen en el primer caso cuando el filósofo toma un hecho mal interpretado por un historiador, haciéndolo para él un obstáculo; en cuanto a la practica de la educación, según el autor esta mal constituida, porque el alumno debe cambiar su cultura experimental, no solamente adquirirlas. Como solución, el autor propone la solución de comenzar por un “catarsis Intelectual y afectiva” para cambiar el conocimiento cerrado y estático por un conocimiento abierto y dinámico. A lo largo de los textos y en todos los temas se vislumbra lo siguiente “asegurarnos que el estimulo ya no fundamenta nuestra objetivación” la tarea que propone Bachelard para solucionar este problema es el de recurrir al control social. Ponemos esencial atención en esto porque a nuestro parecer el autor esta recurriendo a la teoría de Protágoras, “el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto son y del las que no son en cuanto no son”, esta máxima, tiene como fin la misma solución planteada por Bachelard. El ser la medida de todas las cosas no implica que cada hombre posea una verdad, ésta varia según el tiempo y las circunstancias en que se halla colocado, la medida ultima de la verdad es la polis, la sociedad, al igual que el autor frances. Bachelard es un filosofo que pone gran interés en lo social, en la educación como la raíz donde se masifica el problema de la mala interpretación que llena a la ciencia de errores que se perpetran en el espíritu, pero no es solo eso, sino que el sistema de enseñanza vive en una concepción del espíritu que no la beneficia, ni a ella ni a sus alumnos, el del objeto manipulado lleno de afectividad, lo demasiado concreto propio del espíritu pre- científico. Debemos hacer referencia a la “Filosofía de No”, aunque ésta se encuentra encuadrada en el contexto de la búsqueda de una verdadera filosofía de la ciencia, es decir, una filosofía representativa del espíritu científico, que aparece constantemente a lo largo de todo el texto. Propiamente a lo que el autor dice No es a la experiencia anterior, pero desde una nueva experiencia; a partir de aquí se deben crear nuevas bases de pensamiento para sostener esta nueva experiencia, por eso la concesión que Bachelard pide a filósofos y científicos. “el conocimiento científico ordena el pensamiento, que la ciencia ordena la filosofía misma” y él autor lo comprobara haciendo el análisis del concepto de masa Bachelard es en sus textos muy rico en ideas, trata las tareas del epistemólogo del historiador, del profesor, del alumno, es un preocupado por el destino de las ciencias y por su continuidad, no es solo un estudio delimitado o una propuesta fáctica y clara como los filósofos que anteriormente fueron vistos. Sino que Bachelard, al tener una perspectiva de las ciencias, su estudio y entendimiento diferente, apunta hacia otro interés, quizás más general más abierto, más social. Bachelard constantemente trata de unificar conceptos como racional y lo empírico la teoría y la practica que se centran todos bajo el mismo nombre el Espíritu
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