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GUÍAS PARA MANEJO DE URGENCIAS TOMO III

GUÍAS PARA MANEJO DE URGENCIAS TOMO III

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Martha Lucena Velandia E.
Enfermera Administradora
Departamento de Urgencias
Hospital Universitario de la Fundación Santa Fe de Bogotá

Esta guía utiliza la taxonomía de diagnósticos de enfermería de la NANDA
(North American Nursing Diagnosis) y los modelos de interrelaciones NANDA, NIC
(Nursing Interventions Classification) y NOC (Nursing Outcomes Classification).

OBJETIVO

Describir los cambios del envejecimiento

normal y su relación con las enfermeda-
des e incapacidades y las intervenciones
de enfermería encaminadas a brindar atención
segura al adulto mayor que acude al servicio de
urgencias.

INTRODUCCIÓN

Se considera adulto mayor a la persona mayor de
65 años. El envejecimiento se presenta como una
tendencia universal, aunque su intensidad varía
en las distintas poblaciones; los países desarrolla-
dos presentan un número elevado de personas
mayores con respecto a los países en vías de de-
sarrollo; sin embargo se prevé que el ritmo de en-
vejecimiento de la población en estos últimos se
acelere en forma especialmente rápida.

El incremento en la aparición de enfermedades
crónicas no transmisibles (hipertensión arterial,
diabetes, reumatismo y cáncer, entre otras) re-
sultantes de la interacción de factores genéticos
y ambientales y un mayor número de consultas

médicas por enfermedades agudas y accidentes
acompañan el envejecimiento.

El personal de salud de los servicios de urgen-
cias debe prepararse para atender al adulto ma-
yor con limitaciones generadas por los cambios
biológicos, psicológicos, mentales, funcionales y
socioeconómicos propios del envejecimiento que
aumentan el riesgo de lesión inadvertida durante
el proceso de cuidado.

La enfermera debe tener un conocimiento claro
de los cambios normales y diferenciarlos de los
cambios debidos a enfermedad; desarrollar ha-
bilidad y destrezas en la valoración del paciente,
diagnóstico, formulación del plan individual de in-
tervención de enfermería y diseño de los servicios
que garanticen su seguridad durante su perma-
nencia en urgencias y continuidad del cuidado en
el domicilio.

DATOS DEMOGRÁFICOS DE COLOMBIA

En 1905, año del primer censo realizado en el
siglo XX en Colombia, la población total era de
4.355.470 personas y la esperanza promedio de

Guía para Manejo de urGencias

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vida al nacer de 28 años. La mayor parte de la
población colombiana vivía en áreas rurales. Casi
medio siglo después, en 1950, el total de la pobla-
ción colombiana era de 12.568.400 habitantes, la
esperanza promedio de vida al nacer cercana a
los 51 años y los mayores de 60 años eran el 5%
del total. Cerca del 50% de la población vivía en
áreas urbanas. Para el año 2000 Colombia tenía
una población cercana a los 43 millones de habi-
tantes, la esperanza promedio de vida al nacer era
72 años y la edad promedio 28 años aproximada-
mente. La población mayor de 60 años represen-
taba casi el 7% del total. Más del 70% de la pobla-
ción, incluyendo la mayor de 60 años, habitaba
zonas urbanas.

Hacia el año 2020 la población colombiana estará
conformada por 62,5 millones de personas; la es-
peranza promedio de vida al nacer será algo supe-
rior a los 75 años; la población mayor de 60 años
representará 11,5% y podrá esperar vivir un poco
más de 20 años (19 años los hombres y 23 años
las mujeres). Seguirá predominando su residencia
urbana.

Se prevé que para el año 2050 la población total
será de 71.500.000 personas aproximadamente, la
esperanza promedio de vida al nacer, ligeramen-
te superior a 70 años y los mayores de 60 años
constituirán casi 22%. Más de 80% de la población
vivirá en las ciudades.

Las generaciones viejas del siglo XXI en Colom-
bia

Según cifras del Dane en el 2004, algo más de tres
millones de individuos en Colombia, 7,2% de la
población total, tienen más de 60 años, la mayo-
ría de sexo femenino, 55%. Cerca de 75% de los
hombres mayores de 60 años son casados o viven
en unión libre y un poco más de 12% son viudos.
En contraste, el porcentaje de mujeres casadas o
en unión libre es de 35% y el de viudas de 43%.
Por lo menos en uno de cada cuatro hogares co-
lombianos vive una persona mayor de 60 años.
Mientras una tercera parte de los hombres mayo-
res de 60 años convive en hogares de dos gene-
raciones (con su cónyuge y sus hijos), una tercera

parte de las mujeres de la misma edad conviven
en hogares de tres generaciones (por lo general
con sus hijos y sus nietos solamente).

El nivel educativo de los individuos mayores de 60
años es, en promedio, algo inferior a los seis años
de estudios formales, siendo menor en las muje-
res que en los hombres.

La mayor parte de esta población vieja se man-
tiene laboralmente activa y aunque su trabajo no
siempre implica remuneración económica, con su
participación laboral ayuda a mantener su hogar
de residencia y a reducir la pobreza. Cerca de 45%
de las personas mayores de 60 años participa en
el mercado laboral, formal e informal y aproxima-
damente dos de cada diez personas mayores de
60 años son jefes de hogar.

La cobertura de seguridad social en salud de la
población vieja actual es cercana a 50% y la de se-
guridad social en pensiones ligeramente superior
a 25%. Más de 4% de las personas mayores de 60
años fue víctima de violencia intrafamiliar severa,
denunciada ante el Instituto Colombiano de Me-
dicina Legal y Ciencias Forenses en el año 2002.

Más de la mitad de las personas mayores de 60
años son pobres, aunque de hecho, no constitu-
yen el grupo poblacional con mayor incidencia de
pobreza (la población entre 10 y 59 años es más
pobre que la población mayor de 60 años, tanto
en Colombia como en el resto de América Latina).

ANCIANO FRÁGIL

El adulto mayor frágil o de alto riesgo es quien por
su condición médica, mental o social tiene alta
probabilidad de ingresar a una institución de sa-
lud, de cuidado geriátrico o de morir.

Entre los factores relacionados con fragilidad se
encuentran: individuo mayor de 80 años de edad,
que viva solo o cambie de domicilio en menos
de un año, viudez inferior a un año, patología
crónica, incapacidad funcional, deterioro cognos-
citivo, depresión, situación económica precaria,
enfermedad terminal, hospitalizaciones, toma de
tres o más medicamentos y dependencia en las

Guía para Manejo de urGencias

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actividades de la vida diaria (AVD); este último es
el mejor marcador de fragilidad clínica.

Las barreras arquitectónicas (obstáculos físicos
tanto en el domicilio como en el exterior), ausen-
cia de elementos de ayuda (bastones, andadores,
pasamanos) y factores sociales (soledad y falta de
apoyo social) incrementan el riesgo.

PROCESO DE ATENCIÓN DE ENFERMERÍA

1. Valoración de Enfermería

En la planeación del cuidado de la persona mayor
de 65 años es imprescindible reconocer los cam-
bios funcionales, mentales y socioeconómicos
progresivos que experimenta.

La valoración geriátrica tiene como objetivo de-
tectar problemas que se presentan con los cam-
bios del envejecimiento e identificar riesgos de
salud para brindar una intervención apropiada y
oportuna. Así mismo, la enfermera debe valorar la
capacidad de juicio del adulto mayor para tomar
decisiones en el cuidado de su salud e integrar a
la familia.

Entrevista:

Al realizar la historia clínica es necesario darle tiem-
po al paciente para entender las preguntas y dar
las respuestas, puesto que los procesos cognitivos
son lentos y la audición y la visión se encuentran
disminuidas. Es necesario escuchar con atención
al adulto mayor y sus cuidadores. Se recomienda
interrogar al adulto mayor de frente, a su altura
y orientar la voz al oído, hablar despacio, evitar
tonos agudos y usar un lenguaje sencillo acorde
con sus características culturales y sociales.

Examen físico:

Piel y faneras

La piel se observa seca, delgada y con tono, elas-
ticidad y sensibilidad disminuidos. Es susceptible
de lesiones, manchas, lunares, sangra fácilmente,
la cicatrización de las heridas es lenta y presenta

mayor riesgo de úlceras por presión. La mayoría
de las manchas y lunares son benignos; sin em-
bargo, el dermatólogo debe examinar cualquier
lesión que presente una forma irregular o que
aparezca elevada, con costra o depresiones, así
como la que sangre fácilmente o haya cambiado
de tamaño, color o configuración.

El pelo es gris y más fino y su patrón de distribu-
ción puede cambiar. Las uñas crecen lentamente,
pueden ser más gruesas y quebradizas, presentar
crestas y una coloración amarillenta.

La disminución de la movilidad, las limitaciones
funcionales y la desnutrición pueden causar úlce-
ras por presión sobre las zonas óseas, el pabellón
auricular, talón o codo y las zonas de contacto con
gafas, ortesis o dispositivos de adaptación.

Las erupciones cutáneas aparecen en las zonas
calientes y húmedas de la piel, como el perineo y
los pliegues cutáneos.

Cabeza y el cuello

• Movilidad y simetría del cuello.
• Ojos: disminución de la agudeza visual de-
bido a cataratas y ptosis palpebral y ceguera
causada por degeneración macular de la reti-
na y glaucoma de ángulo estrecho. El pacien-
te puede mostrar inflamación ocular con do-
lor, opacidad de la córnea, fotofobia y halos
alrededor de los objetos.

• Nariz: la epistaxis, las secreciones nasales y

los ronquidos no están relacionados con el
envejecimiento y deben ser evaluados.

• Boca: sangrado de encías, dolor al masticar y

para la deglución; la sequedad de la mucosa
oral y la deficiencia de vitamina B12 ocasio-
nan fisuras en la lengua. Las enfermedades
neurológicas degenerativas y los accidentes
cerebrovasculares pueden causar disfagia
con cuadros de asfixia o de retención de ali-
mentos durante la deglución. Identificar la
ausencia de piezas dentales, mal ajuste de la

Guía para Manejo de urGencias

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prótesis dental, dientes rotos, tumefacción de
las encías, infección por hongos y signos de
cáncer oral.

• Oídos: disminución de la agudeza auditiva,

mareo y vértigo. Valorar la presencia de ceru-
mem que agrava el problema.

Sistema respiratorio

La disminución del número de alvéolos, la rigi-
dez de la pared torácica, el debilitamiento de los
músculos respiratorios y la curvatura de la colum-
na vertebral disminuyen la capacidad vital que se
manifiesta con disnea de medianos esfuerzos.
El debilitamiento del reflejo tusígeno, la disminu-
ción de las células T, la mayor lentitud en la forma-
ción de anticuerpos y la disminución en la eficacia
de la eliminación de secreciones son factores que
incrementan el riesgo de infección pulmonar.
En pacientes con antecedentes de tabaquismo,
identificar los signos de EPOC tales como tórax en
barril, disminución de los sonidos respiratorios, es-
tertores o sibilancias diseminados.

Sistema cardiovascular

Se presenta aumento del tamaño del corazón, es-
pecialmente del ventrículo izquierdo, sin embar-
go, debido a que la pared del corazón también
incrementa su grosor, la cantidad de sangre que
contiene disminuye con la consiguiente disminu-
ción de la precarga. Las válvulas cardíacas aumen-
tan de grosor y presentan calcificación. Se pre-
senta disminución de la frecuencia cardiaca y se
incrementan las demandas de oxígeno. El cuarto
sonido es frecuente en el adulto de edad avanza-
da y en los pacientes con hipertensión arterial.
Los valores de la presión arterial (PA) superiores a
140/80 mm Hg incrementan el riesgo de cardiopa-
tía y accidente cerebrovascular. Si el paciente ex-
perimenta vértigo o mareo, especialmente con el
cambio de posición, hay que determinar la PA y la
frecuencia del pulso en posición decúbito supino.
La hipotensión ortostática es frecuente debido a
que el organismo tarda más tiempo en compen-
sar los cambios posturales.

Hay disminución de la circulación arterial e insufi-
ciencia vascular especialmente en las extremida-
des inferiores, lo cual aumenta el riesgo de úlce-
ras, estasis, várices y edema.

Sistema gastrointestinal

• Reducción del espesor y firmeza de la pared

abdominal debido a la debilidad de los mús-
culos abdominales.

• Lentitud de la función gastrointestinal secun-
daria a la disminución del consumo de líqui-
dos, fibra y de la actividad física, que con fre-
cuencia causan estreñimiento hasta llegar a
la obstrucción intestinal, la cual se manifiesta
por náuseas, distensión abdominal, disminu-
ción o aumento de ruidos intestinales, dia-
rrea, incontinencia fecal y confusión mental.

• La disminución de la conducción nerviosa

y de la circulación gastrointestinal, causan
atrofia epitelial, reducción de la secreción de
enzimas digestivas y moco; estos cambios y
los ocurridos en la flora bacteriana alteran la
digestión.

• El hígado disminuye de tamaño lo cual causa

disminución en el metabolismo de los fárma-
cos.

• Aumento de los lípidos biliares y colesterol

que incrementa el riesgo de cálculos biliares.

• Hemorragia gastrointestinal: el riesgo au-
menta con el consumo de antiinflamatorios
no esteroideos (AINE). Sospechar hemorragia
oculta en los pacientes con mareo, palidez,
taquicardia o hipotensión.

Sistema musculoesquelético

• Pérdida de estatura (2,5 a 10 cm) a medida

que la osteoporosis reduce el tamaño o cau-
sa el colapso de las vértebras del tronco y se
reduce el espesor de los discos interverte-
brales. Se deteriora el cartílago que rodea las
articulaciones y disminuyen la elasticidad de

Guía para Manejo de urGencias

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los tendones y la masa, el tono y la fuerza
muscular.

• La pérdida de masa ósea por disminución

en la resorción de calcio debilita la estructura
del hueso lo cual predispone a fracturas se-
cundarias a simples caídas de la propia altura
o de golpes, aunque en ocasiones son es-
pontáneas. Las fracturas osteoporóticas más
frecuentes son las del antebrazo, vértebras y
cadera, pero también ocurren en el húmero,
costillas y pelvis.

• Dolor: muchas personas de edad avanzada

presentan dolor debido a la artrosis, la artri-
tis reumatoidea (AR) o las fracturas asociadas
con la osteoporosis. Las deformidades de
las manos y la presencia de nódulos en las
articulaciones de los dedos o la desviación
cubital de estos son signos visibles de artro-
sis y artritis. En las rodillas se puede observar
edema, derrames y crepitaciones. El dolor de
la artrosis empeora por las mañanas o tras los
períodos sedentarios y mejora con la activi-
dad, por el contrario el dolor de la AR empeo-
ra característicamente con la actividad física.
• Riesgo de caídas: las alteraciones en la fuer-
za, el equilibrio y la marcha causadas por el
proceso de envejecimiento, secuelas de en-
fermedad cerebrovascular y el sedentarismo
predisponen al paciente a caídas. Para valorar
el riesgo del paciente se puede utilizar algu-
na herramienta estandarizada de valoración,
como el Tinetti Balance and Gait, con el que
se evalúa al paciente mientras permanece
sentado, de pie o caminando; también se
deben estudiar la postura y la forma de cami-
nar.

Sistema nervioso

• Disminución del número de neuronas y den-
dritas.

• Disminución de mielina.
• Fluctuación en la actividad psicomotora.
• Percepciones erróneas.

• Fluctuaciones en el conocimiento.
• Creciente agitación o intranquilidad.
• Alucinaciones.
• Fluctuaciones en el ciclo sueño/ vigilia.
• Abuso de drogas y de alcohol.

Estado mental

Los cambios neurológicos ocasionan disminu-
ción de los reflejos, pérdida de la memoria re-
ciente, inestabilidad, vértigo, desorientación en
las tres esferas, dificultad para expresar palabras,
tartamudeo, pronunciación poco clara, déficit vi-
sual, dificultad para expresar los pensamientos
verbalmente y comportamientos inapropiados
o exagerados (hostilidad, agitación, apatía). Sin
embargo, reportes científicos indican que las
personas de edad avanzada sanas probablemen-
te no presentan cambios de la personalidad, de
manera que si el paciente desarrolla pérdida de
memoria, demencia, delirio o depresión, des-
cartar causas físicas de estas afecciones como
problemas vasculares, alcoholismo, virus de la
inmunodeficiencia humana (VIH), deficiencia de
la vitamina B12 o alteraciones tiroideas.
Aproximadamente 30-50% de las personas ma-
yores de 70 años de edad desarrolla delirio con
confusión aguda, agitación y desorientación du-
rante la hospitalización. Así mismo, los cuadros
infecciosos, el desequilibrio electrolítico, las al-
teraciones metabólicas y neurológicas pueden
causar delirio. La identificación y la eliminación
de la causa resuelven el problema, excepto en
los casos en que el delirio se asocia con demen-
cia.
La incapacidad para recordar información sobre
los hechos, recientes o pasados, de aprender o
retener nuevas habilidades o cifras, de realizar
una destreza previamente aprendidas y olvidar
realizar una conducta en el momento progra-
mado son condiciones que se deben tener en
cuenta para definir la capacidad de autocuidado
del paciente.
El paciente tiene riesgo de perderse debido a
los movimientos frecuentes y continuos de un

Guía para Manejo de urGencias

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lugar a otro y largas caminatas. Puede caminar
o pasearse por la habitación de forma inquieta y
entrar a entornos ajenos.

Sistema genitourinario

• Disminución de la capacidad de la vejiga, au-
mento de la orina residual y aumento de las
contracciones vesicales que causan inconti-
nencia urinaria en más de 17% de las mujeres
y 11% de los hombres. La incontinencia pue-
de ser el único signo de infección urinaria.

• Obstrucción anatómica que causa retención

y dificultad para iniciar el chorro.

• Nicturia.
• Cambios sexuales en las mujeres: las altera-
ciones perineales se inician a medida que
empiezan a disminuir los valores de estróge-
nos, entre los 40 y los 55 años de edad. Los
labios vulvares y el clítoris disminuyen de ta-
maño y se hacen más finos; además, la dismi-
nución de las concentraciones hormonales
reduce la libido. El coito puede ser doloroso
debido a que la vagina disminuye de tamaño
y longitud, pierde tono muscular y muestra
desecación.
• Cambios sexuales en los hombres: alrede-
dor de los 40 años, la próstata empieza a
aumentar de tamaño, lo cual causa disuria y
el escroto pierde turgencia. Aunque la libido
del varón no suele disminuir, las erecciones
son más lentas y los orgasmos menos inten-
sos. Si no existe antecedente quirúrgico de
circuncisión, se debe realizar una retracción
del prepucio para valorar las zonas visibles y
descartar los signos de infección.

Antecedentes farmacológicos

La polimedicación es muy frecuente por lo que
se deben conocer todos los medicamentos (con
o sin formulación médica) que recibe el paciente,
así como la frecuencia con la que se administran.
Es posible que el anciano no comprenda la nece-
sidad de seguir por completo el tratamiento pres-
crito, de manera que está indicado preguntar si

está tomando todos los medicamentos que se le
han formulado. En caso de no ser así, determinar
las razones.

Actividades de la vida diaria

En general el adulto mayor prefiere vivir sin los hi-
jos, sin embargo, se debe buscar un equilibrio en-
tre la dependencia y la independencia para identi-
ficar las necesidades de ayuda en la vida diaria las
cuales permitirán dar continuidad al tratamiento
instaurado en el servicio de urgencias. Existen di-
versas escalas de valoración de las actividades de
la vida diaria tales como el Índice de Katz, Escala
de Barthel y de autocuidado de Kenny.

• Actividades básicas: alimentarse, bañarse,

vestirse, deambular, comunicarse y control
de esfuerzos.

• Actividades instrumentales: limpiar, lavar

ropa, cocinar, usar el teléfono, ir de compras,
control del dinero, usar el transporte público,
jardinería, control de la medicación y subir las
escaleras, entre otras.

Red familiar y social

Esta parte de la valoración está encaminada a
identificar las personas en la familia o la comuni-
dad que puedan brindar ayuda en el cuidado del
adulto mayor en las actividades de la vida diaria,
las intervenciones de salud, sostén económico,
compañía y apoyo psicológico. Estas personas de-
ben recibir la educación sobre los cuidados y el
apoyo permanente para el éxito en el desempeño
de su papel de cuidador.

2. Diagnósticos e intervenciones de enferme-
ría

La valoración de enfermería aporta los datos ne-
cesarios para determinar la capacidad de autocui-
dado del adulto mayor y el nivel de intervención
tanto del profesional de salud como del cuidador
permanente.

En la figura 1 se presenta el proceso de atención
de enfermería basado en el modelo de autocui-
dado de Dorothea Orem.

Guía para Manejo de urGencias

409

Modificado de Araya A, Piwonka MA. Cuidados de Enfermería en el adulto mayor. En Centro de Geriatría y Gerontología. Manual
de Geriatría y Gerontología, Cuidados de Enfermería. Pontificia Universidad Católica de Chile, 2000.

Capacidad de

autocuidado

Autosuficiente

Parcialmente

dependiente

Totalmente

dependiente

Apoyo / Educación

Ayuda compensatoria

parcial

Ayuda

compensatoria total

Autocuidado: práctica de

actividades emprendidas

por su propia cuenta para

mantener la salud.

Autosuficiencia para las

necesidades básicas del

individuo.

Cuidado dependiente de

un cuidador o de

enfermería.

VALORACIÓN

DIAGNÓSTICO

INTERVENCIÓN

RESULTADO

En el modelo de Orem, el “autocuidado es la
práctica de actividades que las personas jóvenes
y maduras emprenden en relación con su situa-
ción temporal y por su propia cuenta con el fin de
seguir viviendo, mantener la salud, prolongar el
desarrollo personal y conservar el bienestar”.

La atención de enfermería se desarrolla en tres ni-
veles de compensación del déficit de autocuidado
del paciente: ayuda compensatoria total (la enfer-
mera realiza todo el autocuidado); ayuda com-
pensatoria parcial (enfermera y paciente realizan

el autocuidado) y apoyo/educación (la enfermera
ayuda a superar la limitación en el autocuidado a
través de la educación y el acompañamiento).

En la tabla 1 se presentan los riesgos o problemas
reales que presenta el paciente adulto por los
cambios propios del envejecimiento o causados
por algunas enfermedades. Así mismo, las inter-
venciones de enfermería para prevenir las lesio-
nes o atender sus problemas de salud.

Figura 1. Proceso de Atención de Enfermería al Adulto Mayor

Guía para Manejo de urGencias

410

Tabla 1. Adulto mayor: diagnósticos e intervenciones de Enfermería

SÍNDROME GERIÁTRICO

ACCIONES DE ENFERMERÍA

1. Riesgo de lesión de la piel: lesiones ac-
cidentales y úlceras por presión

Valoración de la integridad de la piel (escala de Braden).
Cambios de posición.
Uso de colchón antiescaras.
Uso de apósitos protectores en prominencias óseas y sitios de con-
tacto con dispositivos de ayuda.
Baño, lubricación de la piel y aplicación de protector solar.
Protección contra infecciones.
Cuidado de los pies.
Cuidado de la incontinencia urinaria.
Dieta balanceada e ingesta de líquidos.
Terapia física.
Ejercicio.

2. Incontinencia (urinaria- fecal)
Esfuerzo
Urgencia

Ejercicios del suelo pélvico.
Entrenamiento del hábito urinario-fecal.
Aseo diario y cuidados de la piel.
Ayuda en el autocuidado.
Eliminación antes de dormir
Uso de pañal (última opción).
Sondaje vesical permanente o intermitente.
Cuidados con catéteres urinarios.

3. Malnutrición
Deterioro de la habilidad para realizar o
completar las actividades de alimenta-
ción.

Identificación de los gustos y hábitos alimentarios e indicación de
una dieta saludable, evitando el consumo de alimentos salados, áci-
dos o calientes.
Preparación de alimentos con abundantes salsas y consistencia blan-
da en casos de sequedad de la mucosa oral y problemas de mastica-
ción o deglución.
Cuidados de la boca, dientes o prótesis dental.
Control de ingesta y valoración nutricional periódica.
Prevención de la aspiración: posición semisentado y asistencia du-
rante la alimentación.
Balance de líquidos.
Enseñanza de los cuidados de la nutrición enteral y el manejo de
sondas.

Continúa

Guía para Manejo de urGencias

411

SÍNDROME GERIÁTRICO

ACCIONES DE ENFERMERÍA

4. Inestabilidad/ caídas

Terapia de ejercicios/ equilibrio. Recuperación y mantenimiento de
la postura corporal.
Valoración del riesgo de caídas.
Acompañamiento durante la realización de las actividades diarias.
Luz permanente en la noche e iluminación adecuada de los ambien-
tes durante el día.
Manejo ambiental: uso de caminador, bastón o silla de ruedas; ba-
randas en las paredes de la casa y pisos antideslizantes.
Fácil acceso a los dispositivos para la eliminación urinaria e intestinal,
especialmente durante la noche.
Uso de zapatos cómodos, anchos, de tacón bajo y suela antideslizante.
Manejo del dolor
Disminución de la ansiedad y orientación temporo-espacial perma-
nente.

5. Deterioro cognitivo

Manejo del entorno.
Disminución de la ansiedad y orientación temporo-espacial perma-
nente.
Medidas de seguridad para la prevención de caídas.
Administración de medicamentos para el control de alucinaciones,
delirio, Alzheimer e insomnio, entre otros.
Monitoría neurológica.
Prevención y manejo de desórdenes metabólicos (hiperglicemia, hi-
poglicemia, hipernatremia, ácido-base).
Control de los signos vitales.
Manejo de líquidos y electrolitos.
Favorecer el descanso y el sueño.
Técnicas de relajación.
Oxigenoterapia.
Ventilación mecánica.

6. Depresión

Apoyo a la familia.
Apoyo al cuidador principal.
Grupos de apoyo.
Potenciación de roles.
Acompañamiento familiar durante la hospitalización e instituciona-
lización.
Apoyo emocional.
Integración familiar.
Terapia física, ocupacional y recreativa.

Continúa

Guía para Manejo de urGencias

412

SÍNDROME GERIÁTRICO

ACCIONES DE ENFERMERÍA

7. Polimedicación
Riesgo de intoxicación, desequilibrio or-
gánico

Uso racional de los medicamentos.
Cumplimiento del régimen terapéutico: elaboración de tarjetas de
medicamentos y uso de organizadores por horario (pastillero).
Instrucciones para la administración de medicamentos y de los efec-
tos secundarios.

8. Cansancio del cuidador:
dificultad para desempeñar el papel de
cuidador

Apoyo al cuidador principal.
Apoyo emocional.
Educación sobre los cuidados del adulto mayor.
Actitud asertiva.
Estimulación de la integridad familiar y de los procesos familiares.
Guía de anticipación al cansancio.
Prevención de enfermedad en el cuidador.

LECTURAS RECOMENDADAS

1. Araya A, Piwonka MA. Cuidados de Enferme-
ría en el adulto mayor. En: Centro de Geriatría
y Gerontología. Manual de Geriatría y Geron-
tología, Cuidados de Enfermería. Pontificia
Universidad Católica de Chile, 2000.
2. Arnauts H, Moons P, Délos H. Nursing issues
in care for the elderly in the emergency de-
partment: an overview of the literature. Ac-
cident and Emergency Nursing. 2003; 11(2):
112-120.
3. DANE Boletín, 2006 (disponible en: www.
dane.gov.co).
4. Gac H, Marín L, Castro P et al. Caídas en adul-
tos mayores institucionalizados: Descripción
y evaluación geriátrica. Rev. med. Chile 2003;
131(8): 887-894.
5. González J, Alarcón T. Grandes síndromes ge-
riátricos. Concepto y prevención de los más
importantes. Medicine. 2003; 08:5778-85.
6. Harter J. Un enfoque realista de la valoración
geriátrica. Nursing 2004; 22(5):14-18.

7. Martínez ML, González J, Otero A. Anciano
frágil: ¿hablamos todos de lo mismo?. Rev Esp
Geriatría y Gerontología 2007; 42(6): 319–327.

8. Palacios D. Atención de enfermería ante un
paciente geriátrico con un cuadro confusio-
nal agudo. Enferm Clin. 2003; 13:118-21.

9. Patiño JF. El arte de envejecer. Actual. Enferm.
2005; 9(4): 35-42.

10. Quintanilla M. Anciano frágil. Revista ROL En-
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11. Rodríguez C, Toronjo A, González B et al.
Cuidados enfermeros en la atención a las de-
mencias. Documento Técnico SEEGG No. 2
Mayo 2003. Disponible: www.seegg.org

12. Roqueta C, De Jaime E, Miralles R et al. Expe-
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Comparación entre el test de Tinetti y el Ti-
med Up & Go Rev Esp Geriatría y Gerontolo-
gía 2007; 42(6): 319-327.

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