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GUÍAS PARA MANEJO DE URGENCIAS TOMO III

GUÍAS PARA MANEJO DE URGENCIAS TOMO III

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Lucy Carolina López
Enfermera Especialista en Urgencias
Coordinadora de Enfermería Departamento de Urgencias
Hospital Universitario Fundación Santa Fe de Bogotá

Esta guía utiliza la taxonomía de diagnósticos de enfermería de la NANDA (North
American Nursing Diagnosis) y los modelos de interrelaciones NANDA, NIC
(Nursing Interventions Classification) y NOC (Nursing Outcomes Classification).

OBJETIVO

Optimizar los cuidados de enfermería realizados
al paciente intoxicado dentro de las primeras ho-
ras de atención en urgencias con el fin minimi-
zar la toxicidad de la sustancia y evitar un mayor
daño.

INTRODUCCIÓN

Es importante incluir dentro de la atención del pa-
ciente intoxicado el concepto “hora dorada”, tér-
mino utilizado en trauma para mejorar la oportu-
nidad de estabilizar y tratar potenciales amenazas
para la vida antes de que la condición del paciente
se deteriore. La cantidad de tóxico que se puede
extraer o remover del cuerpo después de la pri-
mera hora de ocurrida la intoxicación disminuye
y el pronóstico y curso clínico de recuperación se
pueden ver afectados, por lo que todo paciente
intoxicado estable o no, ingresa al servicio de ur-
gencias clasificado con una prioridad alta, lo cual
asegura que el paciente sea atendido inmediata-
mente, se le administren los antídotos apropiados
y se instaure la terapia necesaria para disminuir la
absorción del tóxico.

1. MANEJO INICIAL: estabilización del paciente

Ante todo paciente con sospecha de intoxicación
se realiza una valoración rápida que permita iden-
tificar y tratar las lesiones que pongan en peligro
su vida.

A. VÍA AÉREA

Valoración de enfermería

Presencia de cuerpos extraños en la boca (próte-
sis dental), imposibilidad para hablar o voz débil,
menor nivel de alerta o capacidad de respuesta a
estímulos verbales o auditivos, desplazamiento de
la base de la lengua, hipoxia, cianosis, incremento
de las secreciones, presencia de vómito, dificultad
para respirar, signos físicos de trauma (escoriacio-
nes, heridas, hematomas), dolor cervical.

Diagnóstico de enfermería

• Riesgo de aspiración relacionado con dismi-
nución del nivel de conciencia, depresión
respiratoria, disminución o ausencia de los
reflejos de tos y náuseas y distensión abdo-
minal.

Guía para Manejo de urGencias

374

Intervención de enfermería

• Estabilizar la columna cervical (collar cervi-
cal).

• Mantener la vía aérea permeable.
• Realizar la maniobra de apertura de la vía aé-
rea: frente – mentón.

• Retirar cuerpos extraños de la boca de forma

digital o con la pinza de Magill.

• Aspirar secreciones o contenido gástrico de

la boca y nariz.

• Insertar la cánula orofaríngea para evitar la

caída de la base de la lengua.
• Si el paciente está consciente y, no está con-
traindicado, colóquelo en posición semisen-
tado.
• Si el paciente no responde y, no está contrain-
dicado, colóquelo en decúbito lateral izquier-
do permitiendo el drenaje de secreciones de
la boca.
• Medir la saturación de oxígeno mediante oxi-
metría de pulso.
Asistir el procedimiento de entubación endotra-
queal en los siguientes casos:
• Esfuerzo respiratorio: menos de 12 respiracio-
nes por minuto, apnea o fatiga respiratoria.

• Saturación de oxígeno menor de 90%.
• Disminución del nivel de conciencia.
• Potencial riesgo de aspiración por ingesta de

medicamentos que afectan el sistema nervio-
so central, cardiaco o respiratorio rápidamen-
te.

• Ruptura esofágica.
• Aspiración de contenido gástrico.
• Coma.

Resultados

• No hay evidencia de lesión cervical.
• No hay evidencia de obstrucción de la vía aé-
rea, reconociendo los signos de obstrucción.

• El paciente es capaz de toser y extraer las se-
creciones.

• No hay cianosis ni hipoxia.
• El paciente maneja un patrón respiratorio

adecuado.

• El paciente mejora el estado de conciencia.

B. VENTILACIÓN
Valoración de enfermería

• Hipoxia, broncoespasmo, tos, ausencia de

respiraciones efectivas, uso de músculos ac-
cesorios de la respiración, cianosis, disnea, hi-
poventilación, sibilancias, estertores, acidosis
respiratoria reportada en los gases arteriales,
desorientación, agitación, somnolencia, alte-
ración del estado de conciencia.

• Taquipnea: relacionada con acidosis debida a

paracuat, salicilatos.
• Bradipnea: relacionada con depresión res-
piratoria, sedantes-hipnóticos (barbitúricos,
benzodiazepinas), alcohol, opiáceos, mari-
huana.

Diagnóstico de enfermería

• Deterioro del intercambio gaseoso relacio-
nado con cambios en la membrana alvéolo-
capilar, aspiración de contenido gástrico,
insuficiencia de los músculos respiratorios,
alteración de la capacidad de transporte del
oxígeno en la sangre, alteración del pH sé-
rico, contracción del músculo liso bronquial,
depresión respiratoria.

Intervención de enfermería

• Permeabilizar la vía aérea y auscultar los cam-
pos pulmonares.

• Monitorizar la saturación de oxígeno con el

oxímetro de pulso.

• Administrar oxígeno a través de una cánula

nasal, máscara o tubo endotraqueal con el fin
de incrementar la presión de oxígeno en los
alvéolos y mantener una saturación de oxíge-
no mayor de 90%.

Guía para Manejo de urGencias

375

• Tomar muestra de sangre para el análisis de

los gases arteriales.

Resultados

• Se mantiene un aporte de oxígeno constante

y adecuado.

• Se mantiene la saturación de oxígeno mayor

de 90%.

• Los campos pulmonares están ventilados en

forma adecuada.

• El paciente maneja un patrón respiratorio

adecuado.

• Mejoría del estado de conciencia.
• Se mantiene un adecuado balance ácido –

base.

C. CIRCULACIÓN

Valoración de enfermería

• Piel seca, diaforesis, disminución de la diure-
sis o anuria, palidez mucocutánea y signos de
paro cardiorrespiratorio.
• Sialorrea y lagrimación: debida a organofos-
forados y carbamatos.

• Bradicardia: relacionada con depresión del

miocardio o interferencia con los canales de
calcio o alteración del sistema nervioso sim-
pático debido a ß-bloqueadores, opiáceos,
anticolinérgicos, antiarrítmicos, bloqueadores
de los canales de calcio, etanol, digitálicos.

• Taquicardia: relacionada con la estimulación

del sistema nervioso simpático por cocaína,
antihistamínicos, anticolinérgicos, antipsicó-
ticos, anfetaminas, abstinencia alcohólica,
cafeína, abuso de solventes, teofilina, medi-
camentos tiroideos.

• Hipotensión: relacionada con vasodilatación

periférica o depresión miocárdica directa cau-
sada por bloqueadores de los canales de cal-
cio, arsénico, aminofilina, antihipertensivos,
antidepresivos tricíclicos, sedanteshipnóticos,
heroína, opiáceos.

• Hipertensión: relacionada con estimulación

del sistema nervioso simpático por efecto de

cocaína, suplementos tiroideos, cafeína, an-
fetaminas, nicotina, anticolonérgicos.

• Hipotermia: relacionada con hipometabolis-
mo, cambios en los niveles de glucosa cau-
sada por monóxido de carbono, opiáceos,
hipoglicemiantes orales, insulina, alcohol,
sedantes-hipnóticos.

• Hipertermia: síndrome neuroléptico maligno,

nicotina, antihistamínicos, abstinencia alco-
hólica, salicilatos, antidepresivos tricíclicos,
anticolinérgicos, antipsicóticos, cocaína, an-
fetaminas.

• Arritmias y alteraciones de la conducción A-V:

antidepresivos tricíclicos, betabloqueadores,
digoxina, cocaína, anfetaminas, inhibidores
de la colinesterasa.

Diagnóstico de enfermería

• Perfusión cardiopulmonar inefectiva relacio-
nado con vasodilatación venosa o arterial,
disfunción cardiaca, depresión del sistema
nervioso central, desequilibrio ventilación/
perfusión.

• Disminución del gasto cardiaco relacionado

con disfunción cardiaca eléctrica por altera-
ción del ritmo, frecuencia o conducción o
disfunción cardiaca mecánica por alteración
de la precarga o la poscarga.

Intervención de enfermería

• Determinar la necesidad de iniciar maniobras

de reanimación cardiopulmonar.

• Asegurar uno o dos accesos venosos de gran

calibre para iniciar líquidos endovenosos,
administración de medicamentos como an-
tídotos, vasopresores o antiarrítmicos, según
prescripción médica.

• Toma de muestras de sangre y orina para

análisis de laboratorio (electrolitos, glucosa,
nitrógeno ureico, creatinina, bicarbonato, ga-
ses arteriales, prueba de embarazo en muje-
res en edad fértil y niveles de tóxicos).

Guía para Manejo de urGencias

376

• Toma de electrocardiograma.
• Realizar monitoreo cardíaco continuo, ritmo,

pulsos y presión arterial.

• Controlar líquidos administrados y eliminados.
• Indagar si el paciente ha eliminado después

de la ingesta del tóxico por riesgo de necrosis
tubular de algunas sustancias.

• Prever la inserción de marcapaso interno o

externo.

Resultado

• Identificación temprana de signos de paro

cardiorrespiratorio.

• El paciente maneja un patrón respiratorio,

tensión arterial y pulso adecuados.

• El paciente conserva la circulación periférica

evidenciada por mejoría de las cifras tensio-
nales, temperatura y color de la piel.

• El paciente presenta un balance de líquidos

administrados y eliminados positivo.

• El paciente presenta un ritmo cardiaco dentro

de límites normales y sin arritmias.

• Se identifican posibles alteraciones del ritmo

cardiaco para iniciar los medicamentos indi-
cados en forma oportuna.

D. DISCAPACIDAD
Valoración de enfermería

• Miosis: relacionado con exposición a organo-
fosforados, carbamatos, sedantes-hipnóticos,
opiáceos, cocaína, antipsicóticos.
• Midriasis: anticolonérgicos, simpaticomiméti-
cos, hongos, síndrome de abstinencia.
• Convulsiones: organofosforados, hipogli-
cemiantes orales, antidepresivos tricíclicos,
insulina, isoniazida, salicilatos, cocaína, mo-
nóxido de carbono, hidrocarburos, anfetami-
nas, teofilina, metanol, abstinencia a benzo-
diazepinas, abstinencia alcohólica, lidocaína,
litio y plomo.

• Coma: litio, plomo, etanol, antidepresivos

tricíclicos, heroína, metales pesados, hipo-

glicemiantes, arsénico, anticonvulsivantes,
antipsicóticos, antihistamínicos, sedantes-
hipnóticos.

• Ausencia de respuesta a estímulos verbales o

auditivos, hipoglicemia, hipo o hiperreflexia,
ataxia, nistagmus, desorientación, agitación,
alucinaciones y somnolencia.

Diagnóstico de enfermería

• Perfusión cerebral inefectiva relacionada con

depresión del sistema nervioso central, alte-
ración metabólica.
• Riesgo de lesión relacionado con compromi-
so del sensorio o convulsión.

Intervención de enfermería

• Mantener la vía aérea permeable y un aporte

de oxígeno adecuado (cánula nasal, máscara
o tubo endotraqueal).

• Valorar el estado de conciencia del paciente

con la escala de Glasgow o la escala: alerta/
respuesta verbal/dolor/no responde.
• Valoración del tamaño y reacción pupilar bila-
teral.

• Aspirar secreciones.
• Identificar las características de las convulsio-
nes.
• Tomar glucometrías para descartar hipoglice-
mia como causa de la alteración del estado
de conciencia, convulsión o coma.

• Proteger el paciente de lesiones relacionadas

con la convulsión: camilla con barandas, sos-
tener la cabeza para que no se golpee, retirar
objetos que puedan ocasionar golpes duran-
te la convulsión y administración de medica-
mentos anticonvulsivantes si están prescritos.
• Sujeción mecánica en caso de agitación in-
controlable.
• Administración de dextrosa, naloxona, tiami-
na o flumazenil, triada terapéutica llamada
“coctel de coma” utilizada con fin diagnós-
tico y terapéutico en pacientes en coma de
origen tóxico.

Guía para Manejo de urGencias

377

Resultado

• El paciente responde a estímulos, está orien-
tado en tiempo, espacio y persona.
• El paciente no presenta agitación o convul-
sión.

• El paciente tiene un control adecuado de la

glucosa.

E. EXPOSICIÓN

Valoración de enfermería

Observar sustancias tóxicas en la ropa, piel o mu-
cosas del paciente, presencia de objetos extraños
cerca del paciente (objetos cortopunzantes), ob-
servar punciones en diferentes partes del cuerpo
(brazos o piernas), observar signos físicos de trau-
ma (escoriaciones, heridas, hematomas).

Diagnóstico de enfermería:

• Riesgo de lesión relacionado con contacto

directo de la piel y mucosa con el tóxico u
objetos que puedan causarle daño, intento
de suicidio o accidente.

Intervención de enfermería

• Retirar al paciente del ambiente contamina-
do.

• Retirar y observar la ropa del paciente.
• Utilizar los elementos de protección para evi-
tar la contaminación del personal de salud al
manipular la ropa y pertenencias del pacien-
te.

• Realizar un baño general con agua tibia si

el paciente ha tenido exposición cutánea al
tóxico; el baño puede retirar el 90% del tóxico
que se encuentra en la piel. Frotar aumenta la
absorción del tóxico por incremento local de
la perfusión.

Resultados

• Brindar seguridad al paciente.
• Disminuir la absorción del toxico a través de

la piel y mucosas.

2. EVALUACIÓN SECUNDARIA

Una vez el paciente se ha estabilizado se hace
un examen físico e interrogatorio completos, para
identificar el agente tóxico, análisis de laboratorio
y pruebas de toxicología, los cuales pueden brin-
dar más información para el diagnóstico del tipo
de intoxicación. Así mismo, se realizan los proce-
dimientos indicados para disminuir la absorción o
descontaminación gástrica, aumentar la elimina-
ción del tóxico y la administración de antídotos.

2.1. IDENTIFICACIÓN DEL AGENTE TÓXICO

Valoración de enfermería

En la entrevista, interrogue al paciente sobre tres
hechos principales:

• Tipos de tóxico(s) utilizado(s)
• Cantidad de tóxico(s) utilizado(s)
• Tiempo de exposición al tóxico (exposición

aguda o crónica).

Otras preguntas pertinentes:

• Causas de la exposición (accidental, intento

de suicidio, euforia o error terapéutico).

• Antecedentes psiquiátricos, familiares o de

intentos de suicidio.

• Antecedentes patológicos y farmacológicos

(medicamentos que el paciente toma regu-
larmente).
En los casos de intento de suicidio es común que
el paciente oculte los antecedentes o la historia
de la enfermedad actual. Igual situación ocurre en
estados de psicosis o de alteración del estado de
conciencia, por lo que la información acerca de
empaques vacíos de medicamentos, de la progre-
sión de los signos y síntomas la suministran fami-
liares, vecinos o personas que estuvieron presen-
tes en la etapa prehospitalaria.

2.2 DISMINUCIÓN DE LA ABSORCIÓN DEL

TÓXICO

El lavado gástrico e intestinal y la administración
de quelantes y catárticos, en forma rápida y opor-

Guía para Manejo de urGencias

378

tuna disminuyen la absorción gástrica de las sus-
tancias tóxicas ingeridas.
La decisión de indicar el lavado gástrico de forma
rutinaria depende del riesgo-beneficio del proce-
dimiento, la toxicidad de la sustancia ingerida, ries-
go de deterioro mental y respiratorio, severidad
de los síntomas, dosis, tiempo de ingesta (antes
de una hora es más efectivo), enfermedades sub-
yacentes y antecedentes patológicos. Dado que
es un procedimiento con riesgos para el paciente,
se recomienda que su indicación sea individuali-
zada y se tomen las siguientes precauciones:
• El paciente con compromiso de la vía respi-
ratoria, sin reflejo nauseoso, obnubilado o
comatoso requiere intubación endotraqueal
previa a la inserción de la sonda gástrica para
el lavado y drenaje para prevenir la aspira-
ción.
• Utilizar la vía orogástrica en pacientes con le-
sión maxilofacial o fractura de la fosa anterior
del cráneo, puesto que existe el riesgo de pe-
netración inadvertida al encéfalo a través de
la placa cribiforme o del hueso etmoides.

• Pacientes agitados o que no cooperan para

prevenir el laringoespasmo y la hipoxia.
• Rara vez está indicado si el paciente ha vo-
mitado en repetidas ocasiones antes de su
ingreso a urgencias; es probable que no se

extraiga más tóxico y en cambio se puede
forzar el contenido gástrico hacia el intestino
delgado.
• Ingesta de hidrocarburos por el riesgo de as-
piración y neumonitis química.
• Paciente con riesgo de hemorragia o perfora-
ción gástrica a raíz de enfermedades u ope-
raciones recientes.
Este procedimiento está contraindicado en las si-
guientes circunstancias:

• Posible ingesta de sustancias alcalinas o co-
rrosivas, estrechez esofágica conocida, inges-
ta de cáusticos por el riesgo de perforación
del esófago, intoxicaciones leves, pacientes
que han ingerido cuerpos extraños grandes,
afilados o paquetes de alcaloides.

• Como medida punitiva en caso de sobredosis

no tóxica, “castigo psicológico”.
• No se recomienda realizarlo fuera de los ser-
vicios de urgencias o donde no se cuente
con todas las facilidades para el monitoreo
completo del paciente.

Elección del Sistema de lavado:
La tabla 1 muestra los sistemas de lavado gástri-
co, ventajas y desventajas.

Tabla 1. Sistemas de lavado gástrico

SISTEMA PASIVO

SISTEMA ACTIVO

SISTEMA MIXTO

Denominación

Sistema de gravedad.

Sistema de una sola jerin-
ga.

Sistema de doble jeringa.

Equipo

Conector en “Y”, bolsa
para fluido con equipo
de conexión, bolsa para
drenaje con equipo de
conexión, sonda gástrica
de grueso calibre con ori-
ficios en el extremo distal
y aspirador.

Jeringa de 50 ml punta
catéter, sonda gástrica de
grueso calibre.

Equipo de lavado gástrico
con sonda gástrica de pun-
ta cerrada y múltiples orifi-
cios grandes y laterales en
escala y grueso calibre.
Nombre comercial: Easi-
Lav®

Continúa

Guía para Manejo de urGencias

379

SISTEMA PASIVO

SISTEMA ACTIVO

SISTEMA MIXTO

Procedimiento

Por efecto de la grave-
dad la solución de lavado
pasa a la cavidad gástrica,
se pinza esta conexión y
se abre el equipo de de
la bolsa de drenaje para
permitir la salida del con-
tenido del estómago. La
sonda de drenaje se pue-
de conectar a un equipo
de succión continua y una
fuerza de aspiración máxi-
mo de 25 mm Hg.

Con la jeringa conectada
a la sonda se introduce el
fluido dentro del estóma-
go, se agita el contenido y
luego se realiza la succión
del contenido gástrico.

Con una jeringa se pro-
duce agitación mecánica
dentro del estómago, se
lava el interior extrayendo
material de los pliegues
estomacales y se despren-
den fragmentos, con la
otra jeringa se evacua el
material tóxico en forma
rápida.

Ventajas y Desventajas

Es ineficiente para la re-
moción de sustancias y la
desintegración de tabletas
puesto que no se produce
agitación del contenido
gástrico.

Puede ocurrir distensión
gástrica inmediata si no
se controla el ingreso de
líquido.

El tiempo de lavado gás-
trico se puede prolongar
de 8 a 10 veces por este
método.

Es un método eficaz para
remover desechos del es-
tómago, porque se agita
el contenido gástrico y se
succiona.

Es un sistema abierto que
requiere conectar y des-
conectar la jeringa de as-
pirado, lo que representa
un riesgo de exposición a
líquidos corporales y con-
sume mayor tiempo del
personal de enfermería.

Combina lo mejor de los
sistemas activo y pasivo.

Es un método rápido y lim-
pio. Necesita uno o dos
operadores para el proce-
dimiento.

Requiere la colaboración
del paciente por el tama-
ño del tubo de lavado gás-
trico.

Es un equipo costoso.

Intervención de Enfermería

• Inserción de la sonda gástrica (consultar el

procedimiento en la guía “Manejo de sondas
enterales” de esta serie).

• Lavado gástrico:

1. Explicar al paciente y la familia el procedi-
miento y obtener el consentimiento. Ante
una situación de riesgo de muerte inminente
realizar el procedimiento e informar inmedia-
tamente después al paciente y familia. Regis-
trar en la historia clínica que se informó y se
pidió la autorización correspondiente.

2. El lavado gástrico se inicia una vez se haya
comprobado la correcta ubicación de la son-
da en el estómago. El paciente debe colocar-
se en posición Trendelemburg en decúbito
lateral izquierdo.
3. Si está indicado, aspirar una muestra del con-
tenido gástrico antes del lavado para enviarla
al laboratorio.
4. El lavado puede efectuarse con 150 ml a 300
ml de agua corriente o con solución isotó-
nica tibia (37 °C), para evitar la hipotermia
del paciente, aumentar la solubilidad de las

Guía para Manejo de urGencias

380

sustancias ingeridas y retrasar el vaciamien-
to gástrico. Dejar la solución instilada en el
estómago durante unos minutos y a conti-
nuación aspirar o drenar. Volúmenes mayo-
res incrementan el riesgo de distensión gás-
trica y por ende que el contenido gástrico
se desplace hacia el duodeno, se estimule
el vómito y haya mayor riesgo de aspiración.
Las cantidades menores no son prácticas de-
bido al espacio muerto del tubo.
5. La cantidad de líquido que se recupera debe
ser similar a la que se introduce. La succión
agresiva puede ocasionar sangrado de la mu-
cosa gástrica.
6. La compresión manual del estómago, antes
de extraer el líquido administrado, puede in-
crementar la recuperación de material tóxico;
para ello se realiza presión suave de la pared
abdominal sobre el epigastrio.
7. El volumen total óptimo de solución de lava-
do no se puede establecer con exactitud; sin
embargo, se recomiendan entre 1 y 2 litros
adicionales después de que se recupere claro
el líquido. La gran cantidad de líquido que se
emplea durante el procedimiento puede cau-
sar alteración hidroelectrolítica.
8. Hay que disponer de un equipo de aspira-
ción si el paciente presenta vómito durante la
técnica.
9. Una vez terminado el lavado, puede estar in-
dicada la administración de un medicamento
quelante o catártico, como carbón activado
o sulfato de magnesio a través de la sonda
gástrica. Cuando esta ya no se necesita se re-
tira cerrada para evitar el “escurrimiento” del
contenido gástrico hacia la vía respiratoria.
10. Dado el creciente empleo de dosis repetidas
de carbón activado, la sonda nasogástrica se
deja después de concluir el lavado. Sin em-
bargo, como esta sonda de grueso calibre le-
siona y favorece el reflejo faríngeo, babeo o
aspiración, deberá retirarse. El paciente alerta
puede tomar las dosis subsecuentes por vía
oral. El paciente obnubilado puede recibir do-

sis adicionales por medio de una sonda naso-
gástrica estándar.
11. Se registra en la historia clínica la técnica eje-
cutada, el tipo de solución utilizado, el balan-
ce de entrada y salida de líquido, las caracte-
rísticas del drenaje, la respuesta del paciente
y los problemas presentados durante el pro-
cedimiento.
12. Proporcionar al paciente el máximo bienestar
posible.
13. Explicar al paciente y la familia la posibilidad
de vómito, mareo, molestias o dolor y la pro-
babilidad de aparición de pequeñas hemo-
rragias conjuntivales ocasionadas por esfuer-
zo del paciente que no colabora durante el
procedimiento.

Administración de carbón activado

El carbón activado es un poderoso absorbente y
adsorbente de amplio espectro de drogas y sus-
tancias tóxicas. Se puede administrar por vía oral
o por sonda; se utiliza una dosis única de 1 g/ kg
de peso del paciente. Tiene dos presentaciones;
suspensión (Toxicarb®

frasco de 250 ml/50 g) y en
polvo (bolsa por 50 g) para diluir en 200 ml de
agua.

Administrar en volúmenes no mayores de 200 ml
por vía oral o por sonda nasogástrica en dosis úni-
ca. El carbón activado se sedimenta rápidamente
por lo cual se recomienda agitarlo vigorosamente
antes de administrarlo.

Vigilar los efectos adversos: estreñimiento, vómi-
to, aspiración, obstrucción intestinal, reducción
de los niveles terapéuticos de medicamentos
prescritos, náuseas, heces negras, diarrea.

Precauciones y contraindicaciones

• No administrar en casos de intoxicación con

sustancias corrosivas porque impide la visua-
lización durante la endoscopia.

• No absorbe etanol, hidrocarburos, pesticidas,

hierro, litio, cáusticos, álcalis, ácidos, cianuro,
potasio, metanol, insecticidas, solventes.

Guía para Manejo de urGencias

381

• La administración rutinaria en intoxicaciones

con sustancias no tóxicas.

• No administrar en pacientes inconscientes,

estuporosos, en coma o en estado convulsi-
vo sin antes proteger la vía aérea.
El empleo de carbón activado en caso de intoxica-
ción por acetaminofén plantea un problema de-
bido a que puede absorber también cantidades
importantes del antídoto N-acetilcisteína.

Administración de Catárticos

Se usan para reducir el tiempo de tránsito gastro-
intestinal de la unión tóxico – carbón activado; sin
embargo, no han demostrado descontaminación
ni incremento de la eliminación del tóxico. Deben
usarse con la primera dosis de carbón activado;
no hay indicación de administrarlos solos.

Los catárticos más utilizados:

• Sorbitol: catártico oral disponible en solución

al 70% que se diluye en agua.

• Sulfato / citrato / hidróxido de magnesio, no

se deben utilizar en pacientes con insuficien-
cia cardiaca congestiva o deterioro de la fun-
ción renal.
– Leche de magnesia Phillips® frasco x180 ml.
– Sal de Epson® (sulfato de magnesio) granula-
do, se disuelve en agua.

Contraindicaciones:

• Pacientes con insuficiencia renal.
• Pacientes con diarrea.
• Íleo paralítico.
• Cirugía abdominal reciente.
• Alteración de los electrolitos.
• Ingesta de cáusticos.

Irrigación intestinal total (Lavado intestinal):

Se infunde una solución de polietilenglicol – elec-
trolitos (Nulitely®) a través de una sonda nasogás-
trica o vía oral, produciendo un efecto osmótico

para evitar la absorción y/o excreción de agua;
produce un barrido por acción mecánica sin afec-
tar los fluidos o electrolitos en el intestino.

Indicaciones:

• Sobredosis de medicamentos de liberación

retardada o sostenida (teofilina).

• Metales: hierro, plomo y zinc.
• Cuerpos extraños (paquetes de drogas ilíci-
tas)

• Litio.
• Medicamentos de cubierta entérica.
• El paciente debe colaborar. Si el paciente co-
labora y tiene los reflejos protectores de las
vías respiratorias se puede administrar por vía
oral, si el paciente no puede deglutir la solu-
ción se hace a través de una sonda nasogás-
trica.

Complicaciones:

• Plenitud abdominal.
• Calambres abdominales.
• Comezón rectal.
• Vómito, llenura.
• Hipoglicemia: posiblemente por el ayuno

prolongado al que se somete el paciente.

Contraindicaciones:

• Íleo paralítico.
• Obstrucción intestinal.
• Perforación.
• Hemorragia gastrointestinal.
• Inestabilidad hemodinámica.
• Compromiso de la vía aérea sin protección de

la misma.
Cada sobre se disuelve en un litro de agua, se
preparan 4 litros y se inicia la ingesta por vía oral
con 250 ml cada 10 a 15 minutos o infusión por
sonda 200ml/h hasta que el efluente rectal sea
claro, aproximadamente de 2 a 6 horas. La dosis
en adultos es de 1 – 2 L /hora.

Guía para Manejo de urGencias

382

2.3. INCREMENTO DE LA ELIMINACIÓN DEL

TÓXICO

Procesos de remoción del tóxico del cuerpo cuan-
do ya se ha absorbido.

* Múltiples dosis de carbón activado:

Está indicado para incrementar la eliminación ge-
neral de un fármaco que se absorbió antes o para
aumentar la fijación de una sustancia que se en-
cuentra en grandes cantidades, en intoxicaciones
con antimaláricos (quinina), aminofilina, fenobar-
bital, carbamazepina, teofilina, barbitúricos y sa-
licilatos a una razón de 1 g/Kg cada 4 a 6 horas
durante 24 a 36 horas.

Las dosis múltiples de catárticos no se recomien-
dan por el riesgo de causar alteraciones hidroelec-
trolíticas.

* Manipulación de la orina

- Forzar diuresis: utilizar diuréticos es una prác-
tica peligrosa, el hecho de aumentar la diu-
resis no significa aumentar la excreción del
tóxico y puede provocar efectos secundarios
como consecuencia de la pérdida hidroelec-
trolítica.
- Alcalinización de la orina: consiste en el uso
intravenoso de bicarbonato de sodio, puede
ayudar a incrementar la depuración renal y
disminuir la vida media de los salicilatos, fe-
nobarbital y herbicidas. No está indicado en
presencia de hipocalemia por salicilatos.

* Eliminación extracorpórea

Hemodiálisis

Se utiliza si la droga ingerida se distribuye en
principio dentro del líquido extracelular y puede
traspasar la membrana de diálisis, se lleva a cabo
por 4 a 6 horas. Está indicada en intoxicaciones
con litio, etilenglicol, metanol, teofilina, salicilatos,
ácido valproico; revertir la acidosis metabólica si
se usa de forma precoz antes de que la droga se
difunda a los tejidos; hipercalcemia y sobrecarga
de líquidos; intoxicación en paciente con enfer-

medad renal, cardiaca, pulmonar o hepática se-
vera; sospecha de sustancia toxica letal; coma
profundo, apnea y cambios extremos de la tem-
peratura corporal que no corrige con los métodos
comunes.

Hemoperfusión con carbón activado

Mediante un circuito de sangre extracorporal, una
línea arterial que lleva un filtro que contiene grá-
nulos de carbón activado y una membrana de ce-
lulosa biocompatible que protege los elementos
sanguíneos del contacto con el carbón activado
(Absorba®

), permite que la sustancia tóxica sea
absorbida del plasma y la línea venosa lleva de
regreso la sangre “lavada” al paciente.

Se utiliza en sobredosis de digoxina, paraquat, an-
tidepresivos tricíclicos, barbitúricos, acetaminofén,
teofilina, carbamazepina y glutamina.

2.4. ADMINISTRACIÓN DE ANTÍDOTOS

Sustancias cuya función es contrarrestar el efecto
farmacológico de otra sustancia. Se deben usar lo
más pronto posible, en infusión endovenosa con-
tinua o en dosis repetidas, teniendo en cuenta la
vida media del tóxico y del antídoto y la posibili-
dad de que el tóxico se continúe absorbiendo.

Los antídotos tienen propiedades farmacológi-
cas no inherentes a su papel como antídoto que
pueden provocar efectos secundarios y agravar la
situación, por lo tanto, se recomienda utilizar con
precaución, “trate al paciente no al veneno”.

2.5. CUIDADOS DEFINITIVOS

Después de la valoración inicial y de establecer
un tratamiento, incremente la observación del pa-
ciente.

Valoración de enfermería

Intento de suicidio, pensamientos suicidas, in-
tentos de suicidio previos, verbalización de pro-
blemas familiares o personales que no ha sabido
afrontar, expresiones como no aguanto más, no
se cómo enfrentar eso. Agresión a sí mismo o ha-
cia la familia.

Guía para Manejo de urGencias

383

Diagnóstico de enfermería

• Afrontamiento inefectivo relacionado con

abuso de agentes químicos, solución inefec-
tiva de los problemas, conducta destructiva
hacia sí mismo o hacia los otros, crisis situa-
cional o de maduración.

Intervención de enfermería

• Brindar un trato humanizado, no juzgar, no

maltratar al paciente, recuerde preguntarle
además de la sustancia que ingirió, las causas
que lo llevaron a hacerlo.

• Solicitar a psiquiatría apoyo terapéutico.
• Dar apoyo no solo al paciente sino a la fami-
lia, puesto que esta puede presentar senti-
mientos de culpa.

• Hablar con el paciente y su familia ayuda a

expresar sentimientos disminuye la ansiedad,
trasmite tranquilidad y permite una mejor co-
laboración del paciente y familia.

• Escuchar activamente y responder de forma

clara, significa respeto y aceptación del enfer-
mo como individuo valioso.

• Proporcionar un ambiente seguro a través de

la implementación de medidas tendientes a
evitar que se pueda hacer daño con objetos
peligrosos.

• Permanezca con el paciente, alerte a los

otros miembros del equipo de salud sobre el
paciente con intento de suicidio.

Resultado

• El paciente expresa adecuadamente sus sen-
timientos.

• Escucha de forma activa.
• Solicita y recibe retroalimentación.
• Acepta la valoración de psiquiatría.
• Expresa satisfacción con la comunicación.
• Colabora en los diferentes procedimientos.
• Verbaliza y demuestra el nuevo comporta-
miento adquirido y el conocimiento aprendi-
do.

• Disminuye la ansiedad.

• Evidencia manejo de las emociones.

Valoración de enfermería

Incumplimiento o manejo inadecuado del trata-
miento prescrito, paciente anciano con desorien-
tación que maneja sus medicamentos; almace-
namiento inadecuado de los medicamentos o
sustancias tóxicas al alcance de los niños o en
envases de bebidas comunes; inexactitud en las
instrucciones e indicaciones terapéuticas suminis-
trados a la familia o cuidador del paciente y con-
tacto con sustancias peligrosas sin observar las
precauciones de manejo.

Diagnóstico de enfermería

• Conocimientos deficientes en el manejo de

medicamentos o sustancias peligrosas rela-
cionado con uso inapropiado de la terapéuti-
ca prescrita o error en el almacenamiento de
sustancias en el hogar.

Intervención de enfermería

• Determinar el origen específico de la limita-
ción cognitiva o percibida del paciente, inicie
la enseñanza una vez el paciente esté esta-
ble.

• Reducir la ansiedad del paciente mediante

una escucha atenta y estimulación para la
verbalización de sentimientos.

• Responder a las preguntas de manera clara y

concisa.
• Proporcionar información correcta y pertinen-
te sobre el manejo de sustancias peligrosas.

• Evaluar en forma constante la respuesta del

paciente a la enseñanza y suspender si se
presenta ansiedad o el estado clínico del pa-
ciente se vuelve inestable.

• Valorar los factores que afectan el déficit de

conocimientos, necesidades de aprendizaje,
capacidad de aprendizaje, capacidad para
realizar procedimientos prescritos.

Guía para Manejo de urGencias

384

• Determinar el estado de adaptación a la en-
fermedad que padece el paciente.

• Involucrar a la familia y cuidadores del pa-
ciente en la enseñanza.

Resultado

• Reconoce potenciales fuentes de problemas
en el hogar en el manejo de sustancias tóxi-
cas y medicamentos.

• Reconoce y acepta los beneficios del trata-
miento adecuado.

• Comenta miedos y preocupaciones.

• Busca información a través del diálogo activo.

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