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GUÍAS PARA MANEJO DE URGENCIAS TOMO III

GUÍAS PARA MANEJO DE URGENCIAS TOMO III

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José A. Posada Villa, MD
Grupo de Emergencias y Desastres
Ministerio de la Protección Social

INTRODUCCIÓN

En el transcurso de la vida de todos los seres

humanos se pueden presentar varios tipos
de crisis: las llamadas crisis del desarrollo,
que son consideradas procesos normales del pro-
ceso de maduración de la persona (por ejemplo,
las crisis de la adolescencia, la salida del hogar, el
inicio de la vida de pareja). Hay otras situaciones
de crisis que son personales, tales como la muer-
te de un ser amado o haber sufrido una violación,
un atraco, una agresión física severa, una sepa-
ración de pareja. Un tercer grupo tiene su origen
en emergencias o desastres tales como una inun-
dación, una erupción volcánica, un huracán o un
terremoto.

En los momentos de crisis, la persona siente que
no hay salida al problema y la única opción es a
través del apoyo y la opinión objetiva de otra per-
sona. Si la crisis es muy grande y se da en el con-
texto de un trastorno psiquiátrico, es preciso una
evaluación y manejo especializado.

Una característica fundamental en muchas situa-
ciones de crisis es la gran motivación que tiene el

paciente. Generalmente, nadie tiene que conven-
cerlo de que acepte ayuda; por el contrario, en la
mayoría de los casos la busca de manera activa. El
hecho de que se sienta incapaz de hacer frente a
la situación lo hace sentir desamparado como un
niño y la tendencia es considerar a quien lo ayuda
como figura paterna sobrestimando su capacidad
y dotándolo de poderes curativos mágicos. En
este estado, el paciente es muy crédulo y acepta
de manera muchas veces sin ninguna duda los
poderes del terapeuta. Esto facilita mucho la rela-
ción médico-paciente.

DEFINICIÓN

Una crisis puede ser definida como un período
de desequilibrio emocional que resulta de una
situación o evento peligroso, que es problemáti-
co y que no puede ser solucionado utilizando los
mecanismos que tradicionalmente ha utilizado la
persona para dar solución a los problemas.

Así como se afirma que “no existen enfermeda-
des, sino enfermos”, lo mismo podemos decir de
la repuesta a las crisis. Las personas afrontan de
manera singular los diferentes tipos de crisis y en

Guía para Manejo de urGencias

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esto influyen aspectos como el perfil de persona-
lidad, los antecedentes vitales y el ambiente físi-
co, mental y social de su entorno.

Se puede afirmar que el denominador común de
todas las técnicas psicoterapéuticas en el manejo
de las crisis es que elevan el nivel de esperanza
de un paciente anteriormente desesperado, y una
de las cosas que puede devolver la esperanza a
un paciente es ofrecerle ayuda inmediata.

La intervención en crisis tiene dos formas:

• La primera son los llamados primeros auxi-
lios mentales como ayuda inmediata para
restablecer la homeostasis y la capacidad de
adaptación emocional. Por lo general, es la
intervención que hacen personas no espe-
cializadas en los primeros momentos de la
crisis.

• La segunda es la intervención del profesional

de la salud o del especialista como manejo
de la urgencia psiquiátrica.

PREVALENCIA

La situación del país hace que los eventos traumá-
ticos y las situaciones de crisis abunden en nues-
tro medio y tengan una alta prevalencia. Cada día
miles de personas confrontan eventos críticos
que son traumáticos y que no están en capacidad
de resolver por sí mismas y buscan ayuda en los
servicios de urgencias del sistema de salud.

OBJETIVO

Generalmente, al resolver una crisis, el individuo
intenta:

a) Disminuir o modificar un problema.
b) Resignarse a lo ocurrido y tratar de manejar el
estrés resultante.
La meta de una intervención en crisis en el ser-
vicio de urgencias es resolver los problemas más
importantes utilizando intervenciones focalizadas
y dirigidas con la intencionalidad de que el pacien-
te desarrolle nuevas formas de afrontamiento de

las situaciones que sean más adaptativas y bus-
ca ayudar a la persona para que pueda detectar
y utilizar habilidades que le permitan sobrevivir al
recuperar y mantener el equilibrio psicológico.

FACTORES PREDICTORES

Existen algunos factores que permiten predecir
en alguna medida la intensidad de las reacciones
psicológicas:

• Grado de madurez emocional.
• Edad.
• Estado civil.
• Redes sociales.
• Experiencias exitosas en situaciones simila-
res.

• Estrés ambiental.

CARACTERÍSTICAS DE UNA PERSONA EN CRISIS

• Se siente muy confundida, estresada y

miedosa.

• Percibe el evento precipitante como algo muy

importante.

• Tiene un alto nivel de malestar subjetivo.
• Aparentemente es incapaz de afrontar la si-
tuación con sus capacidades normales.

ETAPA DE REACCIÓN ANTE LA CRISIS

Se refiere a la etapa aguda que sigue inmediata-
mente después de un evento peligroso; por ejem-
plo, un intento de suicidio o una violación.

Durante esta fase pueden ocurrir reacciones físi-
cas y comportamentales: las más frecuentes son
ansiedad, hostilidad, insomnio, problemas de
atención que a su vez afectan la memoria, dis-
minución en la capacidad de pensar con claridad
para tomar decisiones, irritabilidad, sentimientos
de culpa y consumo de alcohol y sustancias ilíci-
tas. Las crisis disminuyen la autoestima y produ-
cen depresión.

Guía para Manejo de urGencias

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Es muy importante esta etapa, porque es el mo-
mento en el que generalmente el paciente busca
ayuda y el momento en el cual la intervención en
crisis puede ser más efectiva.

Además, se debe tener en consideración que una
intervención en crisis es una oportunidad con
implicaciones muy importantes en el futuro de la
persona. El desenlace de una crisis puede ser muy
positivo o, por el contrario, catastrófico.

Con la intervención en crisis se busca la resolución
de la crisis, el crecimiento personal y la prevención
de trastornos mentales.

La intervención en crisis puede disminuir la rabia
y el miedo inmediatos y a la vez ofrece apoyo,
esperanza y nuevos caminos de crecimiento y su-
peración.

Para ayudar a una persona en situación de crisis
se requiere ser sensible, con habilidades para la
escucha activa y con capacidad de empatía (la ca-
pacidad de “meterse en los zapatos del otro”).

UTILIDAD DE LA INTERVENCIÓN EN CRISIS

• Proporciona apoyo y oportunidad de expre-
sarse.

• Brinda apoyo social.
• Genera esperanza.
• Convierte la crisis en una oportunidad de cre-
cimiento y aprendizaje en el desarrollo de la
persona.

INTERVENCIÓN EN CRISIS

La intervención en crisis no significa sustituir al
profesional en salud mental. Se trata de estable-
cer una rápida relación con la persona en situa-
ción de estrés, determinar la causa del problema y
proponer una solución razonable y práctica.

Para que sea útil la intervención en crisis, se debe
hablar el lenguaje de la persona, de tal manera
que comprenda rápidamente lo que intentamos
hacer y así brindar una verdadera ayuda. Sin em-

bargo, ninguna palabra es apropiada para todos
los pacientes en situaciones similares. Por ejem-
plo, a los familiares de un paciente con intento de
suicidio es posible que les sea útil que se les ha-
ble del componente genético del problema y que
esto los alivie. En cambio, a otros les puede produ-
cir tristeza o ansiedad al ver que es un elemento
sobre el cual no tienen control, y es posible que
otros se beneficien más bien de una explicación
sobre la dinámica familiar que está afectando a la
persona.

Para lograr una conversación efectiva se debe:

• Garantizar una cierta privacidad digna y crear

una atmósfera de alianza, comodidad y ayu-
da real en la resolución del problema.

• Establecer objetivamente la causa del estrés

de la persona y discutirlo activamente con
ella.

EL PROCESO (modificado de Roberts)

1. Planear y realizar una evaluación (que incluye
letalidad, peligrosidad para sí mismo y para
los demás y necesidades psicosociales inme-
diatas).
2. Hacer contacto psicológico y establecer rela-
ción de manera rápida (esto incluye respeto y
aceptación).
3. Definir y establecer la gravedad del problema.
4. Explorar los sentimientos y emociones.
5. Proponer y explorar alternativas.
6. Acompañamiento en la toma de decisiones
de planes concretos.
7. Promover la sensación de autocontrol.
8. Desarrollar y formular un plan de acción.
9. Establecer un plan de seguimiento y llegar a
acuerdos.

LO QUE NO SE DEBE HACER

1. No muestre ansiedad. Esta se transmite fácil-
mente.
2. No presione a la persona a que se exprese.

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3. No ofrezca respuestas. Es más importante fa-
cilitar la reflexión.
4. No insista en los aspectos negativos.
5. No confronte al paciente si cree que este se
va a sentir agredido.
6. No espere resultados inmediatos.
7. No dé sermones.
8. No anime a hacer cosas que están contra la
dignidad o la libertad.
9. No muestre pesar o lástima.
10. No se deje afectar por la rabia o agresividad
del paciente.
11. No haga promesas que no pueda cumplir.
12. No trate de hacer interpretaciones psicoló-
gicas.
13. No tema pedir ayuda o hacer remisión a un ni-
vel especializado si lo considera conveniente.

LA FAMILIA EN LAS CRISIS

Las crisis son un asunto familiar. Por lo tanto, las
intervenciones en crisis exigen un enfoque centra-
do en la familia. Muchas veces, cuando el médico
se dirige a la familia como “paciente”, la persona
se ve aliviada de su sentimiento de culpa por el
problema global de la familia. Además los familia-
res se pueden motivar a colaborar, cosa que es de
gran valor terapéutico para el paciente.

USO DE MEDICAMENTOS

El alivio sintomático del sufrimiento mediante
medicamentos muchas veces puede interferir en
procesos que requieren resolución consciente de
la situación. Sin embargo, en ocasiones, la ansie-
dad y el insomnio puede crear un círculo vicioso

agotador y en estos casos puede estar indicado
un ansiolítico antes de acostarse. Esta medicación
en dosis adecuadas suele proporcionar un sueño
reparador y si se hace a la dosis adecuada y por el
tiempo adecuado, rara vez el paciente desarrolla
dependencia.

Si el paciente acude solo al servicio de urgencias,
debe darse aviso a los servicios sociales disponi-
bles para que le brinden acompañamiento y se-
guimiento.

LECTURAS RECOMENDADAS

1. Burbano C, Gómez P. Ministerio de Salud –
Cruz Roja Colombiana. Manual de Primeros
Auxilios Mentales. 1996.
2. Calderón Ocampo JH. La salud mental en los
desastres. Cruz Roja Colombiana. 2002.
3. Cohen R, Ahearn F. Manual de salud mental
para víctimas de desastres. Organización Pa-
namericana de la Salud. Harla S. A. 1989.
4. Cruz Roja Colombiana. Apoyo psicosocial, se-
gunda edición. 2005.
5. Everly G. Five Principles of crisis intervention:
reducing the risk of premature crisis interven-
tion. International Journal of Emergency Men-
tal Health 2000; 2:1-4.
6. Protección de la salud mental en emergen-
cias y desastres. www.paho.org/spanish/ped/
saludm.htm
7. Roberts AR. Crisis intervention handbook: as-
sessment, treatment, and research. Oxford
University Press, 2000.
8. Sadock B, Sadock V. Comprehensive textbo-
ok of psychiatry. Lippincott Williams & Wilkins.
Eighth edition. 2005.

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