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Con unos once años, a mi primo y a mí nos dio por escribir algún

que otro libro, mano a mano. Principalmente, historias de terror y alguna


que otra aventura en la naturaleza. Has ta ahí nada extraño. Lo increíble fue
cuando el hermano pequeño de mi primo, de siete años, mi otro primo, em-
pujado por la rabia y la envidia que tanta importancia tienen a esa edad, se
encerró toda una tarde de domingo para parir una obra que sería referente
en el campo del que hablo, y que pagaríais por ver. “DINOSAURIOS AL
TOPE” lo llamó, cuatro folios doblados a la mitad repletos hasta las esquinas
de estos grandes seres, en diferentes colores Carioca medio secos. Va por ti,
Miguel.
Índice Índice

Introducción..................................................................................................3
Objetivos........................................................................................................5
Objetivos relativos a la obra...................................................................5
Objetivos de utilidad.............................................................................6
Descripción....................................................................................................7
cabeza..................................................................................................8
piel......................................................................................................8
brazos..................................................................................................9
Historia..............................................................................................10
¿Cretácico inferior o superior?..............................................................10
Clasificación........................................................................................11
Taxonomía..........................................................................................12
Paleobiología.......................................................................................13
Cráneo y mordida................................................................................14
Paleoecología.......................................................................................15
En la cultura popular............................................................................17
Paleoescultores y otras referencias.............................................................18
Hirokazu Tokugawa..............................................................................19
Sideshow collectibles.............................................................................20
Cretaceous Creations.............................................................................21
Charlie McGrady Studio........................................................................22
Kazunari Araki.....................................................................................23
Steve Riojas..........................................................................................24
Proceso de creación......................................................................................27
Análisis del resultado...................................................................................35
Presupuesto....................................................................................................40
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Introducción Introducción

Los dinosaurios no se extinguieron. Y no me refiero a que evolu-


cionaran hasta convertirse en las aves que a duras penas conviven hoy con
nosotros. Me refiero a que están en mí. Su impresionante presencia, y su
demostrado éxito, quedarán para siempre en la huella que es la historia
del planeta. Desde que era muy pequeño, quedé hipnotizado por el mis-
terio de estos seres, que sólo nos han dejado unas pocas pistas en forma
de fósiles y genes para que reconstruyamos lo que significaron, si es que
podemos imaginarlo. Al principio fue el T. Rex, cómo no, y el Triceratops,
y el Diplodocus. Gracias. Después vinieron el Deynonichus, El Velocir-
raptor y el Brachiosaurus. El Stegosaurus, el Allosaurus y el Parasaurolo-
phus. Todos increíbles, todos lejanos, todos reales. Se instalaron en el
subconsciente propio y colectivo para quedarse, para ofrecernos siempre
que queramos una vía de escape a su mundo antiguo, arrugado, gigante
y pequeño a la vez, en el que la tierra estaba movida de sitio. Un universo
paralelo inmanente. Cada cierto tiempo me escapo allí, no sé bien por
qué, quizás sea porque aquí ya es difícil sorprenderme. Pero sé que igual
que están en mí, están en los demás. Sólo puedo recomendar su disfrute.

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Este proyecto nace del cariño y admiración que el autor tiene ha-
cia los dinosaurios. Y de la unión con otro gusto personal que es la re-
alización de esculturas a escala reducida. Creando al carnotaurus en un
tamaño pequeño, lo domestico. Puedo poseerlo, tocarlo, girarlo, orde-
narlo y dominarlo. Cosa que sería imposible en la realidad, no sólo por el
tiempo que nos separa. Quiero pensar que esto sucede desde el respeto,
aunque creo que algún tipo de instinto humano de dominación sale a
relucir. Aunque así sea, vamos a tratar de ver, a lo largo de este docu-
mento, los aspectos positivos y útiles que puedan existir, dejando para
una lectura posterior toda esa amalgama de perversas intenciones que
puedan estar ocultas y que seguro también son interesantes...
Ya se ha mencionado antes el tema que aborda este proyecto.
Consiste en la creación de una réplica del dinosaurio Carnotaurus Sas-
trei, en una escala aproximada de 1/20. Para ello, el punto de partida es
doble; por un lado, se intenta ser fiel a los conocimientos que sobre este
animal tenemos, y por otro, se exprime la libertad creativa que conlleva el
representar un animal que no nos ha dejado el cien por cien de los datos
que necesitamos para ello. Por tanto, ambos lugares deben convivir sin
estorbarse, pues debe convencer el resultado tanto a los observadores que
tengan un punto de vista más científico como a los que lo tengan más
cercano al mundo artístico. Creo que ésta es la principal dificultad del
trabajo que se describe a continuación.

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Objetivos Objetivos

Hay que diferencia claramente dos tipos de objetivo en este


proyecto. Por un lado estarían los que conciernen a la creación y obten-
ción de una obra escultórica con valor científico. Por otro, los objetivos de
utilidad de la obra.

Objetivos relativos a la obra:



La recreación de Carnotaurus sastrei debe cumplir con dos exigencias den-
tro de este ámbito; que tenga credibilidad avalada científicamente y que sea una pieza
escultórica con valor propio. Para ello he tenido que caminar por el filo de esta navaja,
con cuidado de no caer en un lado que relegara al otro y viceversa. Para ello, me he in-
formado de las principales características fisionómicas del animal, para representarlas o,
cuanto menos no contradecirlas. Pero al mismo tiempo, me he tomado ciertas libertades
o licencias artísticas con el fin de dotar a la obra de un atractivo importante hablando
siempre desde la visión escultórica. Se ha establecido una unión o bisagra que no es
nueva, pero que no pensé que fuera tan importante en el proyecto en un principio:
ciencia-arte. Aun siendo consciente de que hoy en día una obra de este tipo, por muy
fidedigna y técnicamente notable que sea, no será considerada dentro del ámbito del
arte, sí creo que ciertos elementos y propiedades del terreno artístico pueden sobrevivir.
He intentado que aparezcan aquí de manera relevante, no como señal de nostalgia, sino
más bien como un reconocimiento a su poder y a su validez, sin enfrentarlo a nada. En
un espacio posterior analizaré algunos elementos de la obra, para ver claramente qué he
hecho con el fin de aproximarla a lo propiamente científico y qué rasgos contribuyen a
que sea valorada como escultura.
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Objetivos de utilidad

La obra está concebida con un objetivo claro: su exposición junto al esqueleto


que el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid posee de este especímen. Tras
la última reforma llevada a cabo en la sala de fósiles, se sigue echando de menos la
existencia de estas recreaciones junto a los esqueletos que aporten una visión mayor al
visitante, que facilite la visualización del animal tal como era en vida. Esto no es nada
novedoso, en muchos museos a lo largo del mundo existen estas piezas, y creo que,
además de ayudar al visitante como he dicho, aportan al museo un poquito más de
profundidad. El hecho de ver de cerca, aunque sea en un tamaño reducido, las tex-
turas, poses y colores que estos animales pudieron tener hace tantos millones de años
los hacen más comprensibles y cercanos. La pretensión de que el museo pueda solicitar
la recreación del resto de especies que exhiben es importante también, aunque aledaña.

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Descripción Descripción

Carnotaurus (lat. “toro carnívoro”) es un género representado por una


única especie de dinosaurios terópodos abelisáuridos, que vivió a finales
del período Cretácico, hace aproximadamente entre 71 y 65 millones de
años, entre el Campaniano y el Mastrichtiano, en lo que hoy es Sudamé-
rica. Lo más notable de este dinosaurio son sus dos pequeños cuernos
sobre los ojos en su pequeña cabeza, siendo el primer carnívoro que mos-
trara esta característica. También se hallaron impresiones de la piel que
presentaban pequeños escudos óseos.
Junto con el género Abelisaurus dieron a conocer una familia completa-
mente nueva de predadores mesozoicos, los abelisáuridos, lo que llevó a
la revisión taxonómica de muchos otros géneros de difícil clasificación y a
una visión distinta sobre la fauna gondwánica a finales de la época de los
dinosaurios. Su nombre proviene del latín carō, carnis, “carne”, y taurus,
“toro”, y le fue dado por ser un carnívoro con aspecto de toro, debido a los
apéndices de su cabeza que tienen en forma de cuernos. El nombre de la
especie le fue otorgado en honor a Anselmo Sastre, dueño de la estancia
donde fue encontrado el primer espécimen.
Carnotaurus era un terópodo de tamaño medio a grande que medía al-
rededor de 9 metros de longitud, 3,5 de altura, y pesaba alrededor de
1500 kilogramos. Su cabeza era muy pequeña en comparación con la de
los otros predadores de su tamaño, de solo 60 centímetros de largo y pre-
sentaba pequeños dientes de alrededor de 4 cm. Las características más
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distintivas del Carnotaurus son dos cuernos gruesos sobre los ojos, y unos
miembros delanteros extremadamente reducidos y atrofiados, provistos
de cuatro dedos.
Cabeza
Tenía un cráneo fuertemente construido pero pequeño, con espacios
vacíos a sus lados para disminuir el peso, un pecho grueso, y una cola fina
y larga que le proveía equilibro. Los pequeños ojos del Carnotaurus, que
se encontraba en unas órbitas oculares fuertemente protegidas, miraban
hacia el frente, algo que es inusual en un dinosaurio, lo que puede indicar
que estos animales tenían visión binocular y percepción de profundidad.
El masivo hocico sugiere que estos animales habrían presentado órganos
olfativos de gran tamaño, lo que apoya la idea de que el animal tenía un
olfato refinado. Las mandíbulas poseían una articulación que le permitía
ampliar el área de la mordida.
Piel
Sólo un esqueleto, aunque casi completo, ha sido encontrado, incluy-
endo impresiones de la piel a lo largo de casi todo el costado derecho,
que muestra que el Carnotaurus carecía de plumas, difiriendo de otros
terópodos recientemente descubiertos. La piel esta incrustada por peque-
ños osteodermos, delineados en columnas de barriles paralelos al eje cen-
tral del cuerpo. Estos tienen forma de prominencias cónicas de unos 5
centímetros de diámetro, que aumentan en tamaño al acercarse a la línea
central de la espalda, lo que le otorga un aspecto del estilo de un cocodrilo
actual, y sugiere que el Carnotauro presentaba una piel áspera y gruesa.
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Brazos
Sus extremidades anteriores eran más cortas en comparación que las del
Tyrannosaurus, con cuatro dedos en cada mano, cosa considerada un
rasgo primitivo entre los dinosaurios, en la que el cuarto dedo está con-
stituido sólo por el metacarpiano con forma de espolón. Se cree que este
último era usado para sujetar a las presas.La proporción de los miem-
bros superiores del Carnotaurus con respecto de los inferiores es del
14% mientras que en el Albertosaurus esta relación era del 20%, 46% en
Struthiomimus, 61% en Deinonychus, y 96% en Archaeopteryx. Las me-
didas de los huesos del brazo eran de 285 milímetros el húmero, 73 mm
el radio y 37 mm el metacarpo, comparados con los 324, 156 y 98 del Al-
bertosaurus y 357, 171 y 120 del Daspletosaurus respectivamente, los dos
tiranosáuridos de dimensiones similares y misma edad. Carnotaurus era
el terópodo con la reducción más acentuada de los miembros superiores,
mostrando una mayor reducción de los huesos distales del miembro, en
proporción el húmero representaba el 72%, el radio el 19% y el metacarpo
sólo el 9%, comparados con otros terópodos con miembros reducidos
que oscilaban alrededor de las siguientes proporciones 55%, 27% y 19%
respectivamente. Se ha sugerido otra extraña adaptación en los miembros
superiores, según algunos investigadores, los huesos del brazo giraban
180º dejando las palmas de las manos hacia afuera y no contra el cuerpo
como en otros grandes terópodos.

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Historia
Se lo encontró en la Patagonia argentina, en la Provincia del Chubut, en
1985. Sus restos pertenecen a sedimentos de la Formación La Colonia.
Fue un hallazgo muy interesante porque estos restos proporcionaron a
los científicos una pista de cómo era la piel de los dinosaurios. Se en-
contró un solo esqueleto muy completo al que solo le faltan el extremo
distal de la cola y la última parte de los miembros inferiores. El ejemplar
fue colectado en la Estancia “Pocho Sastre”, cerca de Bajada Moreno, De-
partamento de Telsen, Chubut, Argentina, en sedimentos correspondi-
entes a la sección inferior de la Formación La Colonia, Cretácico superior
(Campaniano-Mastrichtiano), con una antigüedad de aproximadamente
75 millones de años. El material holotípico del Carnotaurus sastrei se en-
cuentra depositado en el Museo Argentino de Ciencias Naturales Ber-
nardino Rivadavia, donde también puede apreciarse una réplica de su
esqueleto de tamaño natural.
¿Cretácico inferior o superior?
Originalmente fue datado en mediados del Cretácico, hace 100 millones
de años, durante el Albiano, en la Formación Gorro Frigio.Ya en los prim-
eros trabajos publicados se hacia la salvedad que las dataciones estratigrá-
ficas del la zona donde se encontraron los restos no eran muy precisas
y se exponía la posibilidad que fuese más joven. En el 2002 M. C. La-
manna y colaboradores publicaron una datación definitiva que coloca a
Carnotaurus a finales del Cretácico superior, en la Formación La Colonia,
siendo contemporáneo de otros abelisáuridos con cuernos de la India y
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de Madagascar.
El único fósil asignado a este género pertenece a la Patagonia argentina,
pero se lo ha asociado a varios restos encontrados en otros lados de Su-
damérica. Se han hallado paleoicnitas y material aún no descrito que su-
gieren la presencia de Carnotaurus en el norte del territorio chileno, en
el desierto de Atacama, a la altura de Calama. Asi mismo un metatarso
ha sido encontrado en la Provincia de Bagua, Perú, en el Bajo Utcubamba
podría pertenecer a este género o a uno muy similar. De confirmarse es-
tos dos hallazgos, el rango geográfico de distribución del Carnotaurus se
vería notablemente aumentado.
Clasificación
Aunque el cráneo muestra unas proporciones muy distintas a las de Abeli-
saurus comahuensis, posee caracteres diagnósticos de Abelisauridae, tales
como la ventana infratemporal grande, el cuadrado alargado, el cuadrado
yugal fusionado con el cuadrado, el contacto del postorbital sobre la ór-
bita, la ventana preantorbital reducida, con el escamoso posteriormente
dirigido hacia atrás y un proceso dorsal estrecho en el maxilar. A partir de
las características anteriormente mencionadas José Fernando Bonaparte,
Fernando Novas y Rodolfo Coria, sugirieron que ambos, Abelisaurus y
Carnotaurus, pertenecen a la misma familia, Abelisauridae, según la cir-
cunscripción realizada por Bonaparte & Novas en 1985.

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La mandíbula inferior de Carnotaurus muestra un débil contacto de los
huesos dentario y postdentario, formando una larga ventana en la man-
díbula. Los caracteres derivados de las vértebras cervicales, tales como
procesos espinosos reducidos y epipofísis grandes y altas. Característi-
cas únicas de Carnotaurus es el yugal ancho, corto, y alto, y los cuernos
visibles hechos por una extensión latero dorsal corta y saliente de cada
frontal. También los investigadores observaron fuertes diferencias entre
los terópodos de Laurasia y los de Gondwana, especialmente en el crá-
neo, esqueleto axial, y la llamativa reducción de los miembros superiores.
Estas diferencias anatómicas, han sido interpretadas por J. F. Bonaparte y
Bonaparte & Novas debido a la separación geográfica de los superconti-
nentes a finales del Cretácico.
Taxonomía
La única especie conocida, C. sastrei, fue descubierta en 1985 por el
paleontólogo José F. Bonaparte, en la provincia argentina de Chubut
en sedimentos de la Formación La Colonia. Sus parientes más cerca-
nos incluyen, Aucasaurus (Argentina), Majungatholus (Madagascar),
y Rajasaurus (India). Estos dinosaurios forman la subfamilia Carno-
taurinae dentro de la familia Abelisauridae , siendo más derivados
que el Ilokelesia (Argentina), el Indosuchus (India) o el Rugops (Nige-
ria). Sin embargo su relación con Abelisaurus está en discusión. Den-
tro de la subfamilia Carnotaurinae, Carnotaurus y Aucasaurus, están
más estrechamente relacionados entre sí que con Majungatholus y Ra-
jasaurus, siendo colocados ambos géneros en una tribu denominada
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Carnotaurini. Estos hallazgos muestran que éstos fueron los predadores
dominantes de finales del Cretácico en Gondwana, remplazando a los
carcarodontosáuridos y ocupando el nicho ecológico que ocuparon los
tiranosáuridos en los continentes septentrionales. En el 2008 J.I. Canale y
colaboradores propusieron un cladograma haciendo foco sobre los carno-
taurinos sudamericanos. En este se presenta al nuevo clado Brachyrostra
que incluye al Carnotaurus junto con los otros carnotaurinos menos de-
rivados de América del Sur.
Paleobiología
A pesar de ser conocido el hecho de que algunos terópodos presentan
estructuras óseas en el cráneo como crestas longitudinales en Meg-
apnosaurus, Dilophosaurus y Cryolophosaurus, o un cuerno nasal
como en Ceratosaurus y Proceratosaurus, éste es el único ejemplo de-
scrito de un vertebrado bípedo corredor carnívoro provisto de un par
de robustos cuernos frontales. Se ha propuesto que el Carnotaurus
experimentaba grandes fuerzas en su cráneo tales como las produ-
cidas por impactos de alta velocidad sobre la presa, siendo esta su es-
trategia de caza. Otra explicación del aparente sobrediseño del cráneo
del Carnotaurus, probablemente complementaria más que alternativa
surge de la consideración de fuertes impactos a nivel de los cuernos
frontales, los que resultarían de comportamientos de combates con
los de su misma especie ya sea por el territorio, reproducción o lider-
azgo de grupo. Se ha estudiado que era muy rápido, cubría 14 metros
por segundo (alrededor de 50 km/h) y de desplazamientos muy ágiles,
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con una resistencia femoral 29 Gpa acompañando la fortaleza del cráneo
están los poderosos músculos del cuello, y la rigidez extra proporcionada
por el alto número de vértebras sacras. Al igual que el Allosaurus, el Car-
notaurus posee adaptaciones para cazar a presas con un tamaño corporal
mayor que el suyo. Se ven articulaciones en la mandíbula que le permite
una apertura de la boca excepcional. Inserciones de los músculos del
cuello que incrementa los movimientos a ventral aumentando la palanca
junto con músculos temporales reducidos y pequeños dientes aserrados.
En el cretáceo sudamericano la fauna de grandes saurópodos, llevo a en
Carnotaurus poseer adaptaciones convergentes con los predadores del
Jurásico superior norteamericano, con un hocico reducido, el anillo su-
perior del occipucio reforzado, pero con un arreglo distinto de los huesos.
Esto mas lo pequeño de los dientes hace pensar que usaba la mandíbula
superior para embestir.
Cráneo y mordida
A pesar del aspecto grácil del cráneo, éste mostraba una resistencia
mecánica superlativa. Existe una gran diferencia entre la máxima fuerza
que resiste y la generada por una mordida. Esto le da un factor de se-
guridad de 92, que sugiere que el cráneo del Carnotaurus podría haber
estado sobre diseñado. Esto es sensiblemente más alto al estimado por
Rayfield et al. en 2001 para Allosaurus que fue de 62, métodos de caza,
calculados usando el método de análisis de elementos finitos. Este se
basa en una construcción de un modelo de elementos finitos del crá-
neo a partir de un barrido topográfico del cráneo y de la mandíbula.
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En este sentido los cuernos del Carnotaurus son anchos y planos en dor-
sal, lo que proporciona una amplia base de contacto. La presencia de cuer-
nos y la fuerte fusión observada entre los huesos frontales y parietales su-
gieren que este sector del cráneo presenta un diseño para resistir elevadas
cargas compresivas. Este modelo de elementos finitos fue utilizado para
determinar la fuerza ejercida por la musculatura mandibular. La muscu-
latura fue agrupada en cuatro unidades funcionales, el grupo muscular
temporal, el grupo muscular pterigoideo, el músculo aductor mandibular
posterior; y el músculo intramandibular. La fuerza de mordida de origen
muscular máxima estimada en los dientes posteriores es de 3341 N, que
resulta relativamente débil al ser comparada con la de otras especies y no
habría sido suficiente para triturar el hueso de presas de mediano a gran
tamaño. Esto es especialmente cierto para el neurocráneo, en donde la
acción muscular minimiza marcadamente las tensiones y deformaciones
en respuesta a las fuerzas aplicadas sobre la fila dentaria. El gran rango
de movimientos y el apropiado diseño de sus dientes, conjuntamente con
la fuerza originada por su musculatura del cráneo y del cuello, le habrían
permitido al Carnotaurus cortar y desgarrar grandes trozos de alimento
que tragaría sin masticar.
Paleoecología
La Formación La Colonia se interpreta como depósitos de un ambiente
de estuarios, con costa baja y intercambio de agua dulce de continente
con la de las mareas marinas, donde se hallan moluscos bivalvos similares
a ostras, esta porción de mar es conocida como como el Mar de Káwas
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también llamada Transgresión de Schiller. La mayoría de los vertebrados
recogidos incluyen peces, tortugas, cocodrilos, plesiosaurios, dinosau-
rios, serpientes y mamíferos. Entre las serpientes se pueden hallar de las
familias Boidae y Madtsoidae, como la Alamitophis argentinus. Las tor-
tugas están representadas por al menos cinco taxones de Chelidae (Pleu-
rodira) y uno de Meiolaniidae (Cryptodira). Dentro de los fósiles mari-
nos de la zona se halla el plesiosaurio Sulcusuchus erraini reptil marino
longirrostro de la familia Polycotylidae. Entre los mamíferos aparece el
Reigitherium bunodontum cual fuera considerado primer registro de un
docodonte en sudamerica y actualmente es de ubicación incierta y el Ar-
gentodites coloniensis un posible Cimolodonta. Entre los dinosaurios, así
como Carnotaurus fue datado erróneamente en un principio, también
lo podría haber sido el Chubutisaurus, que pertenecería a la misma for-
mación. Igualmente en la Patagonia y siendo contemporáneos habitaron,
los titanosaurianos Antarctosaurus, Puertasaurus, Titanosaurus, Neu-
quensaurus, Epachthosaurus, Pellegrinisaurus, Rocasaurus, Aeolosaurus,
Bonatitan, Laplatasaurus y Saltasaurus, los euiguanodóntidos Talenkauen
y Gasparinisaura el hadrosáurido Kritosaurus y el posible ceratopsiano
Notoceratops, todos ellos herbívoros y posibles presas. También compar-
tió el territorio con el celurosauriano de gran tamaño Orkoraptor y los
abelisáuridos, Quilmesaurus y Aucasaurus.
La paleoflora era conocida por sus componentes acuáticas, Paleoazolla
y Regnellidium. Sin embargo, los descubrimientos paleobotánicos re-
cientes han revelado la presencia de una variedad más diversa de la planta
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asociada a estos cuerpos acuáticos, incluyendo pteridófitas, gimnosper-
mas, y varias angiospermas. Entre estas últimas aparecen los fósiles de
frutos de una Nelumbonaceae, siendo la más antigua para América del
Sur de este grupo.
En la cultura popular
Hasta mediados del los años de 1990 la aparición del Carnotaurus en
los medios había sido ocasional. Una de sus primeras apariciones impor-
tantes fue en 1995, en la novela El mundo perdido, secuela de la exitosa
El Parque Jurásico de Michael Crichton. En ella aparecía con la habilidad
de cambiar de color como un camaleón o una sepia, lo que permitía al
animal camuflarse con su entorno. Esto no es más que una licencia liter-
aria del escritor, y desde luego no está basada en evidencia de campo. El
animal no figura en la película de 1997 basada en el mencionado libro,
pero sí lo hace en muchos de los productos de la franquicia.
En el cine hizo su primera aparición en Dinosaur Valley Girls de 1996.
Pero su principal actuación fue en el film de Walt Disney Dinosaurio,
donde una pareja de carnotauros acosa a una manada de dinosaurios
herbívoros. En la película aparece mucho más grande de lo que fue, con
proporciones parecidas a las de un tiranosaurio, cuando en realidad el
carnotauro tenía un tamaño similar al iguanodonte. Además en el parque
temático Animal Kingdom de Disney existe un gran animatrónico de la
bestia. Tambien es el personaje principal de una serie de Disney XD Dino
rey que es un dinosaurio tipo viento y esta del lado bueno.
*fuente: Wikipedia. La enciclopedia libre.
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Tras mucho rastrear por la red y por libros que poseo sobre el tema trat-
ado, he llegado a la conclusión de que Wikipedia recogía el resumen de
información referente al Carnotaurus más completo, al menos en cas-
tellano. Hace unos meses esta información contenía errores de bulto en
características como el tamaño o la datación del animal, pero ha sido cor-
regida, y ahora sí se acerca más a los datos que he podido encontrar dis-
gregados en otros lugares.
En la versión digital de este dossier, aporto algunos datos más
profundos, encontrados en los propios documentos y experimentos lle-
vados a cabo por sus descubridores, con el fin de, además de de aportar
mayor información, mostrar cómo el trabajo de un paleontólogo puede
ser tan complejo como el propio investigador quiera.
Paleoescultores y
Paleoescultores y otras referencias
otras referencias
Una de las principales motivaciones que hizo que me lanzara a la re-
alización de este proyecto fue el descubrimiento de la obra de algunos
escultores que trabajan en este ámbito. No sabía que había tanta gente
interesada por representar dinosaurios en tres dimensiones, y al ver la
calidad que alcanzaban algunos trabajos, me inundó una envidia terrible
y la necesidad de demostrarme a mí mismo que podía llegar a hacer algo
parecido. En este apartado muestro la obra de alguna de estas personas,
así como series de figuras de coleccionista que algunas marcas especiali-
zadas han lanzado, y que por su gran calidad, han influido notablemente
en este trabajo.
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Hirokazu Tokugawa
El principal “culpable” de que abordara este proyecto. La cantidad
y calidad de trabajo de este hombre es para quitarse el sombrero. Tiene
piezas en museos de Japón y en otras partes del mundo, así como en libros
muy especializados. Actualmente es, posiblemente, la mayor referencia
mundial en el campo de la paleoescultura, al menos en pequeña escala.
http://a-fragi.blogspot.com/

19
Sideshow collectibles
Se trata de la principal empresa de diseño de figuras con licencia,
y su misión consiste en asentar conocimiento de la cultura popular. Son
los encargados de representar a los principales personajes del cine o la
cultura, pero entran en este trabajo por su excepcional serie “Dinosauria”,
compuesta de 24 piezas de gran calidad, tanto en modelado como en pin-
tado.
http://www.sideshowtoy.com/listing.php?search=dinosauria&ref=footer
&originals&prod-push

20
Cretaceous Creations
Empresa estadounidense especializada en la creación de figuras
de animales prehistóricos, tanto dinosaurios como grandes mamíferos
extintos. De calidad algo menor a Sideshow, aunque muy a tener en cuen-
ta.
http://www.triunecommunications.com/cc/

21
Charlie McGrady Studio
Estudio especializado en la creación de réplicas a tamaño natu-
ral de los grandes animales prehistóricos. Acabados muy realistas y muy
útiles de cara al espectador. Tienen algunas de sus piezas en los princi-
pales museos de Historia Natural.
http://www.cmstudio.com/

22
Kazunari Araki
Otro artista japonés especializado en dinosaurios. Trabaja tanto a
escala real como en reproducciones a escala reducida.
http://homepage3.nifty.com/dinomodel/index.eng.htm

23
Steve Riojas
Escultor dedicado a la reproducción de personajes de ficción que
también encuentra en los dinosaurios motivo para sus trabajos.
http://www.steveriojas.com/

24
Una vez vistos los principales ejemplos de paleoescultura, expon-
go una serie de representaciones del Carnotaurus sastrei, tanto en dos di-
mensiones como en tres, que han servido, junto con los datos científicos,
de principal referencia para la creación de mi versión de este animal.

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Proceso de creación Proceso de creación

En este apartado resumo brevemente el proceso de creación de la


obra, con fotografías que ilustren algunos de los pasos que he seguido.

1.Bocetos en dos dimensiones


El primer paso consiste en la realización de dibujos rápidos que
capten el aire que quiero transmitir con la escultura final. Para ello, no
intento reflejar con realismo al animal, para eso ya están las referencias
visuales y científicas que he ido recopilando, sino que me centro en captar
parte del “espíritu” que este dinosaurio posee según mi criterio. Son por
tanto dibujos rápidos, con fuerza, y de pequeño tamaño, pues busco el
formato más cómodo para que no exista ninguna traba a la hora de captar
ese fuerza de la que hablo.

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2.Creación del esqueleto/armadura.
El segundo paso es recrear la estructura ósea básica en alambre,
de acuerdo a las dimensiones que he tomado como preferibles, teniendo
en cuenta el manejo, la observación y el material de la pieza. Lo construyo
en una posición que podría decirse estándar, para no desviarme en nin-
guna proporción. Una vez tengo esa estructura de alambre, le doy forma
para obtener una posición interesante en el animal; en este caso, intento
que tenga movimiento, pero no exagerado, ya que una pose demasiado
dinámica complicaría el entendimiento de la anatomía del dinosaurio.
Cuando la pose está definida, procedo a completar el esqueleto con po-
liestireno extruido, con el fin de aligerar el peso de la pieza y ahorrar en
materiales más caros.

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3.Anatomía básica

Trabajando con unas referencias encontradas pero muy fidedi-


gnas, y una vez tengo fijada la pose del animal, comienzo, con masilla
epoxy, a modelar la musculatura más importante, sin estar pendiente de
momento de texturas y pliegues. Es importante tener en cuenta en esta
fase que después tendrá alguna capa más encima, y por tanto, no debo
sobrecargar la pieza de materia, pues correría el riesgo de aumentar la
corpulencia del animal final. Aquí no entro en la cabeza o las garras, pues
su dificultad exige un trabajo dedicado a parte. Para terminar este paso,
de gran peso para el acabado final, lijo con cuchillas y papel de lija las
superficies, e incluso tallo algunas texturas para irme haciendo una idea
de cómo voy a representar algunas rugosidades y escamas.

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4.Trabajo detallado por zonas

Aquí me centro en zonas de principal importancia y dificultad,


como son las garras o la cabeza; añado más resina en estas zonas y mod-
elo con mucha más precisión, pues estamos en las capas exteriores y por
tanto, el resultado será muy visible. Como siempre, tras el trabajo de
modelado, y la espera de fragua del material, procedo al tallado de tex-
turas, e incluso modifico el resultado del modelado, corrigiendo posibles
fallos. Además, comienzo a aplicar la capa de “piel”, esto es, una fina capa
de masilla de gran calidad en la que crear algunas texturas de escamas
con un sello previamente confeccionado por mí.

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5.Penúltimos detalles

Con el ineludible trabajo por zonas del apartado anterior, corro


el riesgo de perder unidad en la pieza, así que la observación es funda-
mental en este apartado. Miro y examino la pieza en general, y allá donde
hau un desnivel de detalle, corrijo. También aññado los últimos detalles.
Como la hilera de escamas del dorso, o algún pliegue más de piel en ar-
ticulaciones.

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6.Peana

Es un paso delicado. Hay que anclar la pieza a una base, que en


este caso debe ser resistente y bien estructurada para soportar el peso y
pose de la obra. En cierto modo forma parte de ella, así que debe tener
un acabado similar. Una vez anclada la pieza, todo consiste en ir apli-
cando el material que, primero sujete, y después de opción de modelado.
Se termina la extremidad que contacta con el suelo y se modela y se talla
la peana, también en masilla epoxi con interior de alambre y pliestireno
expandido, en este caso. Se retocan los últimos detalles, sobre todo en el
apartado de texturas, que con el largo proceso que conlleva este trabajo,
había sufrido algún pequeño desgaste. El proceso de modelado y tallado
ha terminado.

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7.Pintado

La pieza está concebida como obra única, para aportar más peso
escultórico al trabajo, por tanto, no hago ningún trabajo de moldes. Paso
directamente al pintado de la figura. Para ello tomo referencias de obras
similares e intento probar diferentes esquemas mediante photoshop. Una
vez lo tengo claro, me lanzo con el miedo inevitable de fastidiar el tra-
bajo realizado a la labor de pintado. Utilizo acrílicos, principalmente de
la marca Vallejo, especializada en la pintura de miniatras de colección,
campo en el que tengo cierta experiencia. Quiero darle a la figura un aire
realista, pero no tan detallado y manido como podemos ver en muchas
de las obras d pintores de miniaturas. Creo poder darle un toque más in-
teresante con pinceladas más expresionistas, siempre y cuando no se des-
víe la obra de su carácter científico. Para el esquema de colores, además
de basarme en los empleados por otros artistas, intento comprender el
comportamiento del animal en vida, y llegar a intuir qué coloración le
sería más útil. También utilizo referencias de reptiles y otros animales ac-
tuales que tengan algún punto de conexión con Carnotaurus sastrei. Para
finalizar, aplico un barniz en espray que proteja la pintura.

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Análisis del resultado Análisis del resultado

Ha sido un trabajo que se ha alargado durante varios meses, per-


diéndose a veces la intensidad necesaria para conectar con la obra. Peor
una y otra vez volvía la necesidad de terminar con un resultado satis-
factorio. Esto, unido al hecho de que se fijó una fecha de finalización,
ha permitido dar por concluido el proceso aun siendo factible el añadir
más y más detalles, tanto en la escultura como en la pintura. Pero hay
que saber decir basta en estos trabajos, pues su grado de realismo podría
llevarnos a continuos retoques prolongados hasta el el fin de los tiempos.
Por tanto, diré que el resultado final es satisfactorio; creo que el equilibrio
entre elementos propios de la escultura y de la ciencia del que hablaba al
principio ha tenido éxito. Veamos con unos pocos ejemplos concretos
cómo esto ha sido posible.

Pose: Se trataba de buscar una pose atractiva y dinámica a la par que


miraba por intentar mostrar la mayor cantidad de datos posible para su
interés “científico”.

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Extremidades traseras: Carnotaurus era un dinosaurio, como ya se ha
dicho anteriormente, dotado de unas extremidades posteriores muy
características, más largas de lo habitual y más potentes; he pretendido
exagerar un poco más aún este hecho para facilitar el movimiento, para
dar la impresión de que está a punto de suceder algo.

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Extremidades anteriores: Hemos visto que esta parte de Carnotaurus es
especialmente característica; su tamaño en relación al cuerpo es muy
pequeño, con cúbito y radio muy atrofiados; al moverlos hacia atrás,
parece que sufrían una torsión que dejaba las palmas hacia fuera; he in-
tentado representar esta característica en la figura.

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Escamas y texturas: Tenemos restos fósiles que describen partes de la piel
de Carnotaurus; esta era en su mayoría rugosa como la de un paquider-
mo, y tenía, a ambos lados del lomo unas hileras de escamas redondea-
das, dándole un aspecto similar al de un cocodrilo.

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Aspecto general: Una serie de vistas que muestran el acabado general de
la pieza.

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Presupuesto Presupuesto

Esta obra no tiene un gran gasto en materiales, más bien en tiempo; aún
así, aquí se presenta el gasto económico

alambres diferentes calibres 10€

masillas epoxy diferentes calidades 50€

poliestireno 10€

pinturas acrílicas vallejo 20€

total 90€

40
Carnotaurus sastrei

Alejandro Muñoz Martín

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