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¿Qué es la filosofía de la ciencia social?, Gerard Delanty y Piet Strydom

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Gerard Delanty & Piet Strydom, "¿Qué es la filosofía de la ciencia social?"
Introducción al libro Philosophies of Social Science, editado por Gerard Delanty y Piet sTrydom, articulo "what is the philosophy of social science?, traducido por mí al español. Ojalá les sirva. M. Inés P
Gerard Delanty & Piet Strydom, "¿Qué es la filosofía de la ciencia social?"
Introducción al libro Philosophies of Social Science, editado por Gerard Delanty y Piet sTrydom, articulo "what is the philosophy of social science?, traducido por mí al español. Ojalá les sirva. M. Inés P

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1 ¿Qué es la filosofía de la ciencia social?

, en Philosophies of Social Science, Classic and Contemporary Readings, Gerard Delanty y Piet Strydom Eds., Open University Press, 2010, primera impresión en 2003, pp-1-12. Traducción: María Inés Pazos, 2011.

¿Qué es la filosofía de la ciencia social?

El dominio de la filosofía de la ciencia social es amplio y no es fácilmente definible ni en términos filosóficos ni en términos científico sociales. Estrictamente hablando es una rama de la disciplina de la filosofía, y en este sentido comparable con la filosofía política, la filosofía social o la filosofía de la ciencia. Pero la filosofía, especialmente en la medida en que alcanza intereses sociales y políticos, entra un territorio incierto y es dudoso que la filosofía de la ciencia social pueda existir exclusivamente como una empresa rigurosamente filosófica, y una rama de la filosofía pura. Esto es más verdadero ahora que en el pasado. Muchos de los intereses tradicionales de la filosofía han sido adoptados por las ciencias sociales y, según la visión de muchos, la sociología es la heredera de la filosofía. Por el otro lado, es difícil ver cómo la filosofía podría ser completamente incorporada por las ciencias sociales. La cuestión de la relación de la filosofía de la ciencia social con la práctica actual de la ciencia social en general es, por lo tanto, una cuestión debatida y continuará con toda probabilidad siéndolo. Para nuestro propósito la filosofía de la ciencia social es una actividad reflexiva. La reflexividad en este sentido es una actividad de distinto orden que la práctica actual de la ciencia social misma. Pero desde que hay grados de reflexividad es importante clarificar los diferentes usos. Encontramos tres amplias concepciones de la filosofía de la ciencia social, cada una incorporando un grado distinto de reflexividad, donde la primera tiene el compromiso más fuerte con la reflexividad y la tercera el más fuerte.
1. Conforme a un modelo, la reflexión sobre la actividad científica puede ser concebida como una actividad de segundo orden que especifica cómo debe hacerse ciencia. Esta es una actividad prescriptiva que ofrece una visión esencialmente normativa de cómo deben conducirse las ciencias sociales. En este enfoque la filosofía de la ciencia social es una actividad secundaria por la cual son responsables los filósofos. Para los proponentes de esta visión la filosofía de la ciencia social no es diferente de la filosofía de la ciencia de la que es una sub área. El rol legislativo que juega la filosofía en esta concepción de la

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filosofía de la ciencia social refleja de manera aproximada la subordinación de las ciencias sociales a las ciencias naturales. Así, algunos de los proponentes que lideran este tipo tradicional de filosofía de las ciencias eran positivistas, generalmente de la escuela hipotético deductiva (Popper) o nomológico deductiva (Hempel) y, además, eran principalmente filósofos de la ciencia. Había algunas excepciones. Una famosa fue Peter Winch, que escribió un trabajo muy influyente en filosofía de la ciencia social argumentando que son sólo los filósofos quienes pueden dar una dirección normativa a la ciencia social, y para él esto requería apartarse de las ciencias naturales. A pesar de esta diferencia, podemos decir que muchos filósofos de la ciencia social en la primera mitad del siglo XX se vieron a sí mismos como dirigiendo la ciencia social desde la disciplina de la filosofía, que podía servir como un espejo de la verdad. La clase de reflexividad implícita en este modo de pensar estaba así más cerca de la reflexión que de la noción más transformativa y crítica de reflexividad que sale a la luz hoy en día.

2. Una segunda posición emergió dentro de la ciencia social como una reacción al primer modelo prescriptivo o legislativo. Generalmente ha sido asociada con la tradición hermenéutica pero quizás es más explícita en la tradición crítica. Desde Max Weber, muchos científicos sociales líderes abogaron por una epistemología de la ciencia específicamente social, viendo a la filosofía de la ciencia social como algo que transcurre dentro de la ciencia social y por la cual los filósofos no son responsables. Por ejemplo, Norbert Elias y Pierre Bourdieu, para mencionar sólo dos nombres prominentes, siempre se opusieron al rol de los filósofos en debates filosóficos y epistemológicos específicos de la ciencia social. Así, para muchos “filósofos” de la ciencia social, la ciencia social no necesita mirar a los filósofos para obtener reflexividad y para reflexionar en la práctica de la ciencia social. Ciertamente, muchos científicos sociales famosos – por ejemplo, Alfred Schutz- fueron originalmente filósofos pero con ideas derivadas de desarrollos específicos de la ciencia social. En esta tradición, la reflexividad de la ciencia social debe ser atribuida al hecho de que la ciencia social es más cercana a su objeto de investigación que lo que lo son las ciencias naturales y, además, la filosofía de la ciencia social es ahora una práctica asociada con teóricos sociales que reflexionan en la ciencia social desde dentro de las disciplinas de la ciencia social. La resistencia a la filosofía pura se remonta a la famosa afirmación de Marx sobre el “fin de la filosofía” y la venida de una relación más comprometida del conocimiento con la práctica. A pesar de las diferencias con el primer modelo, en este segundo modelo la reflexión filosófica sobre la ciencia social es esencialmente epistemológica –es decir, interesada en la naturaleza y el estatus del conocimiento científico.

3. De acuerdo a otro modelo, estrechamente vinculado al segundo pero que creemos que es el más influyente hoy en día, la práctica de la ciencia social y la reflexión filosófica no son actividades separadas que ocupan niveles diferentes sino que más bien están intrínsecamente conectadas entre sí. Este nuevo

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enfoque desarrollado en vista de la caída del positivismo, especialmente en conjunción con la teoría del paradigma de Thomas Kuhn, que condujo a muchos a ignorar la división entre la filosofía de la ciencia y los estudios científico sociales de la ciencia, tales como la historia y la sociología de la ciencia. Además se refuerza con la reciente mengua en disciplinaridad. Según esta visión, el científico social –el sociólogo, el historiador, el antropólogo- no es sólo un practicante de una disciplina científica, sino que es al mismo tiempo un filósofo de la ciencia social. En este caso, hay menos resistencia a la filosofía que en el segundo modelo, porque la filosofía ha perdido su rol prescriptivo o legislativo. El científico social ciertamente reconoce los aspectos normativos y de justificación de la ciencia social, pero siempre los mira antes que nada en relación a las prácticas y los procesos cognitivos que constituyen las ciencias sociales. Además, en esta tercera posición se reconoce a la reflexividad como un proceso más amplio que en la segunda, en la que estaba limitada a la ciencia. En este enfoque, la filosofía de la ciencia social es un discurso reflexivo sobre la práctica de la ciencia social, pero uno que ni es legislativo-prescriptivo ni proclama una específica filosofía de la ciencia social. Así, mucho del interés de la filosofía de la ciencia social actual no es puramente epistemológico sino que se relaciona con temas más amplios relativos a la cognición y al conocimiento.

En las tres clases de reflexividad y por lo tanto de filosofía de la ciencia social esbozadas antes hay una tendencia clara, en el sentido de que los científicos sociales y no los filósofos se ocupen de la filosofía de la ciencia social. También detectamos dentro de esto un traslado desde la epistemología en filosofía de la ciencia, hacia la cuestión del conocimiento y de las prácticas cognitivas, estructuras y procesos en que aquel es generado, estructurado, transmitido y aplicado. El rol de la filosofía en la ciencia social responde a la circunstancia de que el científico social no simplemente se embarca en hacer o practicar su disciplina, sino que al mismo tiempo piensa acerca de o reflexiona sobre cómo se manifiesta y estructura ese proceso, y a la vez ese pensamiento tiene influencia en la actividad de investigación y en el modo en que ésta se inserta en su contexto social más amplio. Es de importancia central para esta forma de pensar, el criterio general de aceptabilidad implícito en el juicio científico social o sociológico y en su uso potencial en la organización de la sociedad. ¿Qué criterios seguimos al hacer nuestro trabajo? ¿Y de acuerdo con qué criterios evaluamos nuestras propias contribuciones tanto como las de los demás? ¿Qué criterios son reconocidos por la comunidad científica internacional a la que pertenecemos? Sin embargo, son inevitables hoy día y por tanto igualmente importantes, preguntas tales como ¿Con qué criterios es evaluada la relación de la ciencia social con la práctica? ¿Qué criterios se reconocen en la esfera pública como aplicables a la ciencia social y al mismo tiempo como adecuadas para el interés público? Esto es así dado que el foco ya no está sólo en la ciencia, incluyendo la ciencia social, sino en el rol más

4 amplio que juega en la creación y conformación de un mundo común a través de la acción conjunta y la interacción.

Algo de análisis conceptual preliminar. Ahora que tenemos una idea preliminar del significado contemporáneo de la filosofía de la ciencia social, será útil empezar con un análisis conceptual de los términos clave que generalmente definen su dominio. En términos muy generales, la filosofía de la ciencia social se ocupa de los principios que regulan la búsqueda y adquisición de conocimiento (en este caso conocimiento científico social) acerca de la realidad (en este caso, la realidad social) a través de una serie de pasos metodológicos intersubjetivamente accesibles y justificables. En la medida en que es se trata de un proceso regulado y aún así productivo que se desarrolla “por pasos”, la filosofía de la ciencia social implica lo que es llamado una “metodología”. En segundo lugar, en tanto que el resultado de este proceso, a saber el conocimiento científico social, es un tipo de conocimiento, la filosofía de la ciencia social se superpone con la disciplina filosófica más general tradicionalmente llamada “epistemología”. Finalmente, en tanto que el conocimiento producido a lo largo de este proceso es acerca de la realidad, la filosofía de la ciencia social toca también otra disciplina básica, que es tradicionalmente llamada “ontología”. Consideremos brevemente cada uno de estos términos clave por turno.

¿Qué es la metodología? La palabra “metodología” deriva del grieto methodos, que significa “modo o procedimiento para la obtención de una meta” –por ejemplo, la adquisición de conocimiento- y logos, que significa “teoría”; así, “teoría del modo de adquirir conocimiento”. En correspondencia con la forma alemana Wissenchaftstheorie o Wissenchaftslehre, metodology (en español, metodología) se entiende en inglés a veces como “teoría de la ciencia” (the theory of science) o, más usualmente como, “filosofía de la ciencia” (the philosophy of science). Sin embargo, debido a la influencia el positivismo, con todavía más frecuencia encontramos el uso de la expresión más reductiva “método científico” (scientific method). Estos usos sugieren que “metodología” es un término genérico que abarca las aproximaciones específicas de cada una de las ciencias, independientemente de la categoría (por ejemplo, natural, humana o social) a la que pertenecen. El hecho de que la metodología, desde finales del siglo diecinueve, haya sido considerada como vinculada la lógica, explica que a veces sea llamada “lógica de la ciencia” (the logic of science). Y dado que la

5 ciencia en el siglo veinte se entiende cada vez más como una cuestión de investigación, también se usa la expresión “lógica de la investigación” (logic of research) en lugar de metodología. En un último análisis, sin embargo, la metodología refiere a una investigación sistemática de los distintos principios procesales y procesos racionales que guían la investigación científica. En el caso de una disciplina científica específica, digamos la sociología, refiere más específicamente a la estructura y procedimientos de la disciplina. En el caso de la ciencia social, por ejemplo, la metodología es una investigación de las asunciones sobre las que procedemos en vista de lo siguiente: • • • • • • la naturaleza y alcance de su campo de estudio; la relación del científico social (o sujeto de conocimiento) con la realidad; cómo se manifiesta esta relación en el proceso del desarrollo del conocimiento; el tipo de enunciados que se hacen respecto de la realidad; sus asunciones filosóficas; y finalmente su relación con otras disciplinas o tipos de conocimiento.

¿Qué es la epistemología? La palabra “epistemología” deriva del griego episteme, que significa “conocimiento”, y logos, que significa “teoría”; así, “teoría del conocimiento”. El concepto hace su primera aparición en su forma alemana, Erkennthistheorie, introducido en la tradición kantiana en 1789. La forma inglesa “epistemology” (epistemología) aparece en 1854 y hacia los años 60 ha ganado aceptación general, superando a su término competidor “gnosiology” (gnoseología). Epistemología, hablando en términos estrictos, refiere a una rama fundamental de la filosofía que investiga la posibilidad, lo límites, el origen, la estructura, los métodos y la validez (o la verdad) del conocimiento. Como tal, la epistemología incluye problemas como los siguientes: • La posibilidad del conocimiento: Dados el dogmatismo y el escepticismo, ¿es posible obtener conocimiento genuino –por ejemplo, por medio de duda o escepticismo controlados? Los límites del conocimiento: ¿Por dónde pasa la línea entre lo cognoscible y lo incognoscible?

6 • • El origen y la fuente del conocimiento: la razón, los sentidos o algún otro tipo de experiencia. El problema del a priori: ¿Cuáles son los presupuestos del conocimiento –por ejemplo, ideas innatas, la ubicación adecuada del cuerpo, o las bases de la validez del lenguaje o de la comunicación? El problema metodológico: ¿racionalismo/deducción, empirismo/inducción, pragmatismo/abducción, fenomenalismo/intuición de la esencia o crítica/desenmascaramiento de fuerzas ocultas? Diferentes tipos de conocimiento: ¿observacional/perceptual, descriptivo, inferencial, introspectivo, reflexivo (reflective)? La estructura de la situación de conocimiento: ¿Cuál es la relación entre los componentes objetivo y subjetivo de la situación de conocimiento y qué media la relación, si algo lo hace? El problema de la verdad: ¿intrínseca, teoría de la correspondencia, de la coherencia, del consenso?

• •

Más específicamente, respecto del concepto de conocimiento debe notarse que desde Platón los filósofos han debatido acerca de la naturaleza del conocimiento y si había distinción entre conocimiento (logos) y opinión (doxa). Toda la tradición clásica y moderna asumía una distinción básica entre conocimiento y opinión. El giro lingüístico o pragmático, la aparición del posestructuralismo y el surgimiento de un entendimiento discursivo del conocimiento, reforzado por la aparición del posmodernismo, ha puesto esta separación en cuestión. De acuerdo con esto, actualmente necesitamos una concepción del conocimiento más diferenciada que asuma distintas formas tales como: • • • • • autoconocimiento. formas de conocimiento tácito, conocimiento del sentido común o “dado por garantizado”; conocimiento local o de la vida diaria; sabiduría; ciencia. Dentro de la misma ciencia hay diferentes formas de conocimiento, tales como:

7 • • • • • conocimiento inductivo hechos/ información); conocimiento deductivo razonamiento lógico); (conocimiento empírico/ conocimiento de

(racionalismo/

conocimiento

matemático/

conocimiento pragmático (conocimiento como acción/ saber “cómo”/ conocimiento orientado a la acción); conocimiento instrumental orientado a tareas); conocimiento crítico). reflexivo (conocimiento utilitario/conocimiento

(reflective)

(conocimiento

transformativo

y

¿Qué es la ontología? La palabra “ontología” deriva del griego on, que significa “ser” y logos, que significa “teoría”; así: “la teoría del ser en cuanto es”, que significa la teoría de la naturaleza de lo que es o la teoría de la naturaleza de la realidad. Respecto de la investigación social, la ontología se interesa en la naturaleza y conocimiento de la realidad social. En las ciencias sociales se hacen asunciones y se desarrollan argumentos acerca de la naturaleza de la realidad social o del aspecto de la realidad que es el más importante para la adquisición de conocimiento. La realidad social es: • • • • • ¿una entidad de sentido común física o perceptual, una cosa, un hecho social que puede ser observado (positivismo, Durkheim)? ¿Una entidad fenoménica o mental? (neo positivismo, constructivismo)? ¿Una configuración histórico-cultural cambiable, identificable sólo en relaciòn con valores y que requiere un grado de interpretación? (Weber). ¿Un conjunto de relaciones ocultas detrás de un velo que necesita ser removido primero y así requiere una posición crítica (Marx)? Un discurso que sólo puede ser entendida desde dentro de él (Foucautl)?

En la medida en que están involucrados términos clave o conceptos básicos tales como “filosofía de la ciencia social”, “metodología”, “epistemología”, “conocimiento”, “ontología”, “realidad” y otros, el lector debe ser advertido de

8 que, por varias de razones, es imposible una circunscripción inequívoca. Una de estas razones es el lenguaje, y otra es la historia.

Lenguaje. En el pasado reciente han atraído mucha atención problemas tales como “la patriarquía” y “el eurocentrismo”, pero un problema todavía más básico relativo a las ciencias sociales, uno que ha estado con nosotros desde sus inicios siglos atrás, es el del lenguaje. El núcleo del problema es el corto alcance de mundos lingüísticos separados y aislados que dan cuenta de nuestra incapacidad o insuficiencia para captar todo el rango de significados de los conceptos. Muchos, si no la mayoría de los conceptos básicos son afectados, pero esto es particularmente verdadero de los conceptos centrales que nos interesan aquí. Aunque un concepto pertenece a un universo del discurso común o compartido, los participantes no sólo interpretan el concepto de distinta manera sino que desacuerdan activamente y discuten las interpretaciones, pretensiones y decisiones de los otros. Esta disputa se extiende incluso a los significados mismos de “ciencia”, “metodología” y “filosofía de la ciencia”, incluyendo “la filosofía de las ciencias sociales”. En el caso de todos estos conceptos, diferentes mundos lingüísticos y, por eso, tradiciones nacionales o semánticas se hacen sentir en sí mismas fuertemente aunque en gran medida no de modo muy visible. Por ejemplo: • La palabra y el concepto de “ciencia” (science): • la “science” inglesa, que tiene el significado más estrecho de “Science” (con énfasis en la letra mayúscula); la “science” francesa y la “scienza” italiana: y la “Wissenchaft” alemana- todos conceptos continentales con un significado más amplio.

El concepto “metodología” (methodology): la unidad de la ciencia o el método científico, y la reducción de la epistemología y la metodología al método, que ha sido por largo tiempo prevaleciente en el habla inglesa; el dualismo, que ha sido por mucho tiempo un fenómeno característicamente continental (particularmente alemá); la división tripartita del conocimiento -una idea más nueva (originalmente continental);

-

9 la interdisciplinariedad –una idea de la post segunda guerra mundial que ha empezado a adoptar un significado nuevo en las décadas recientes.

El título de la disciplina filosófica o reflexiva (reflective) interesada en el estudio de la ciencia: “philosophy of science” (filosofía de la ciencia), el título anglosajón, enfatizando la dimensión lógica más bien que la psicológica, sociocultural o histórica. Wisenschaftstheorie, o Wissenchaftslehre (por ej. Webber), el título alemán, enfatizando la dimensión lógica pero en particular las dimensiones histórica y cultural y la constitución cognitiva del objeto de conocimiento. Épistémologie (Ej. Bachelard, Bourdieu, Faucault), el título francés, enfatizando la dimensión histórica y la constitución cognitiva del objeto de conocimiento.

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Historia. Junto al problema del lenguaje, hay también un segundo problema: el problema de la historia. Se refiere al hecho de que ningún concepto es puramente formal o analítico, sino que tiene una historia y está continuamente bajo la presión de ser sujeto a cambio. Hacia finales del siglo diecinueve, Nietzsche, por ejemplo, enfatizó fuertemente este punto. Demanda que nos mantengamos conscientes de la modulación y la reformulación que ocurre a los conceptos en relación con la transformación de los problemas con los que pretenden tratar. Esto nos lleva a nuestro siguiente punto importante.

Dificultades interpretativas contemporáneas: la descentralización post-positivista de la epistemología y la metodología. Los conceptos centrales de la filosofía de la ciencia social, y ciertamente todo el rango de conceptos clave en el área general de la ciencia, han soportado un cambio importante de significado desde los años70 –incluyendo “epistemología” y “metodología” tanto como “filosofía de la ciencia”.

Epistemología. A partir de la información histórica y conceptual dada arriba, es obvio que la epistemología es una invención moderna. Fue identificada y se estableció a

10 fines del siglo dieciocho y en el diecinueve. Esta circunstancia, con seguridad, es la fuente de cierta dificultad cuando tratamos de hablar sobre las reflexiones del siglo veinte acerca del conocimiento desde la perspectiva del siglo veintiuno. Esta situación, como se ha presentado en nuestros tiempos, implica un cuestionamiento y rechazo de algunas de las asunciones características y centrales de la epistemología. Ciertamente, el punto de vista moderno dominante de que la epistemología tiene una cierta prioridad, de que emana de ella cierta fuerza prescriptiva o legislativa en la búsqueda del conocimiento (Descartes, Locke y Kant: la epistemología como “legislador”), ha estado bajo un vehemente ataque en las décadas recientes (por ej. del posmodernismo, feminismo y la hermenéutica radical-por ej. Richard Rorty-, etc.). Aunque el interés por el conocimiento de ningún modo ha desaparecido y ciertamente es improbable que lo haga, sin embargo surgen dudas acerca de si el concepto de epistemología en su sentido tradicional puede seguirse considerando adecuado bajo las condiciones contemporáneas. A este respecto, podemos observar la transformación o superación (socialización, por ej. Habermas, o naturalización- por ej. Fuller) de la epistemología. En un sentido u otro, esto implica un cambio de asunciones cartesianas (es decir, dualismo y descripción total) y newtonianas (es decir, sistemas estables y reversibles en el tiempo) hacia un mundo holístico e intersubjetivo ubicado en la esfera pública.

Metodología. Podemos detectar también una notable descentralización de la “metodología”. Hay un cambio observable desde el sentido normativo de un conjunto de reglas obligatorias, hacia un proceso de la ciencia en que juegan un rol una variedad de prácticas cognitivas, paradigmas y procesos. El eslogan de Feyerabend “todo vale” da una expresión gráfica a la relativización de la metodología. Filosofía de la ciencia. La “filosofía de la ciencia” ya no puede ser vista como puramente lógica, sino que tiene que ser vista en relación con la historia de la ciencia y las ciencias (sociales y humanas) de la ciencia, incluyendo la psicología, la sociología y la retórica. Esta importante transformación proporciona la base sobre la que surgen desarrollos tales como el interés de Kuhn con los paradigmas, los “programas de investigación” de Lakatos, los discursos de Faucault, el “constructivismo” de Knorr-Cetina, el “paradigma cognitivo” de Mey, la “epistemología social” de Fuller y muchos otros.

Explicación, interpretación y crítica.

11 Algunos conceptos clave recurrentes en filosofía de la ciencia social tales como explicación, interpretación y crítica, regularmente exhiben también un cambio similar que se expresa en una notable proliferación de interpretaciones. • Explicación: por ejemplo, explicación neopositivista hipotético-deductiva (Popper) o nomológico-deductiva (Hempel), explicación causal culturalhistórica (Weber), realista (Harré, Bhaskar), racional (Elster); Interpretación: por ejemplo, simbólica (Freud, Weber), explicativa (Weber), hermenéutica (Gadamer), hermenéutica crítica (Habermas, Apel), descripción densa (thick description, Geertz), punto de vista (standpoint, Smith), reflexiva (Garfinkel); Crítica: Por ejemplo, trascendental (kant), de ideología (Marx, Hoekheimer, Adorno, Marcuse, Habermas), social (Bordieu, Eder), cognitiva (Strydom), pragmática (Boltanski).

Con el fin de apreciar por completo la situación actual, incluyendo los cambios de significado mencionados antes, se propone abajo un breve esquema de los principales cambios epistémicos en el siglo veinte. Esto servirá como un punto de referencia para ubicar las diferentes aproximaciones en el desarrollo dialéctico de la filosofía de las ciencias sociales en este volumen.

Principales cambios epistémicos en el siglo veinte. Se entiende por “cambio epistémico” un cambio fundamental en los modos de pensar acerca de la ciencia y más en general acerca del conocimiento. Hubo cuatro principales cambios epistémicos en el siglo veinte que a sus diferentes maneras condujeron no sólo a la caída del positivismo y de las asunciones de la tradición clásica, sino también a la elaboración de nuevas aproximaciones que usualmente implican la recontextualización y reconstitución de las asunciones precedentes. Este desarrollo dialéctico de la filosofía de la ciencia social puede ser resumido como el giro lógico, el giro lingüístico, el giro histórico cultural y finalmente el giro del conocimiento (cognitivo o epistemológico). Estos desarrollos, varios de los cuales han sido co-terminales, pueden ser vistos como confirmación de la crisis de la posibilidad de fundamentar la ciencia social en fundamentos epistémicos. Mientras que al principio se hacía el intento de fundar la ciencia en una unidad única tal como hechos, el énfasis fue primero cambiado hacia las propiedades estructurales de los objetos tal como eran capturados por el lenguaje. Pero el hecho de que el lenguaje posea una dimensión pragmática por sobre y más allá de la sintaxis y la semántica condujo a la búsqueda de que fundamentación se enfocara en el contexto de la ciencia, cuya clarificación era tarea de la historia, la sociología, la antropología y la psicología. La ambigüedad y vaguedad inherentes del contexto, sin

12 embargo, demandaron finalmente que se enfrentara directamente la cuestión de la estructura del conocimiento en el proceso no lineal y dinámico de su producción. El primer cambio más allá de los horizontes del siglo diecinueve fue incompleto en la medida en que mantenía el interés de aquel siglo con la búsqueda de un fundamento firme para el conocimiento, pero en última instancia produjo una revolución epistémica e intelectual de gran alcance. En el positivismo lógico del Círculo de Viena, una clase nueva de positivismo caracterizado por el razonamiento deductivo derrocó la preeminencia del empirismo y la investigación inductiva que se había vuelto ortodoxa en las ciencias naturales y sociales. Lo importante de este desarrollo fue el reconocimiento de que el conocimiento no puede ser fundado en la realidad. El segundo cambio fue el lingüístico que emergió parcialmente a partir del giro lógico pero tuvo un origen independiente en tradiciones mucho más antiguas. Dentro de la filosofía anglo americana analítica, esto fue marcado por un cambio de la teoría de la correspondencia al convencionalismo (Ayer) y hacia un relativismo ontológico (Quine). En la última filosofía de Wittgenstein, la búsqueda de una base firme en la realidad para el conocimiento se vuelve aún más implausible. No sólo la realidad, sino las mismas categorías de ciencia y conocimiento comenzaron a ser vistas como formadas en y por el lenguajeno sólo por sus dimensiones sintáctica y semántica sino también por su dimensión pragmática. Esto es verdad también de la tradición pragmática americana de Pierce y Morris. La ciencia deja de ser una representación de la realidad y el pensamiento anti-fundacionalista se vuelve más y más influyente. El tercer cambio epistémico emergió en la segunda mitad del siglo veinte y fue marcado por una extensión del giro lingüístico hacia una revolución completa histórica y cultural que contextualizaba radicalmente a la ciencia. La ciencia comenzó a ser vista como un artefacto cultural formado histórica y socialmente, y con esto por primera vez se produjo un conflicto dentro de la cultura de la ciencia. El ejemplo principal de esto es el trabajo de Thomas Kuhn sobre el conflicto de paradigmas. Aunque nunca fue esa la intención de Kuhn, el resultado inevitable de ese desarrollo fue el descenso gradual de la ciencia hacia el relativismo. Esto fue reforzado por la contextualización de la ciencia. Ejemplos del giro relativista son el punto de vista feminista de la epistemología, Foucault y varias clases de hermenéutica radical (Rorty), el constructivismo y el posmodernismo. El cuarto cambio epistémico acompañó al cambio histórico cultural, pero fue más característico de finales del siglo veinte. Fue un intento de tratar con el problema de la ambigüedad inherente del contexto y puede ser caracterizado como el giro hacia el conocimiento en el discurso de las ciencias sociales y humanas. En este último cambio, el conocimiento se recupera de todas las

13 implicaciones del giro histórico cultural con el reconocimiento de que el conocimiento está formado en un desarrollo histórico de formas cognitivas continuo pero interrumpido, llevado a cabo por programas de investigación, tradiciones y comunidades científicas. El conocimiento es menos acerca de conocer la realidad que acerca de formas emergentes de la relación reflexiva y real con el mundo en que la realidad es formada por las prácticas, las estructuras y los procesos cognitivos. Algunos ejemplos de este cambio epistémico son la pragmática trascendental de Apel y Habermas, distintas formas de realismo y cognitivismo, y la “epistemología social” de Fuller. Las lecturas que escogimos ilustran estos cambios epistémicos. Están divididos en seis partes. La Parte 1 cubre el amplio esquema del positivismo, su declinación y la emergencia del post-empirismo. Las siguientes lecturas, que comienzan con algunos ejemplos de los ejemplos principales del positivismo y el neopositivismo en ciencias sociales, ilustran la caída gradual del positivismo, particularmente bajo la influencia del giro lógico pero también del desarrollo guadual del giro lingüístico. En la Parte 1 se delinea el debate amplio acerca del positivismo en ciencia y filosofía, pero el foco es la declinación “interna” del positivismo dentro de la filosofía de las ciencias naturales, dado se reservan otros ataques contra el positivismo para las partes subsecuentes. La Parte 2 cubre la tradición interpretativa, donde la filosofía de la ciencia social se desarrolla en una medida significativa bajo la influencia del giro lingüístico, pero en particular bajo los giros contextual y cognitivo. El énfasis es en la controversia explicación versus entendimiento que empieza con Wilhelm Dilthey en 1883 y todavía determina discusiones a principios del siglo veinte. Otras lecturas documentan el enfoque fenomenológico de Alfred Shutz y los debates de mitad de siglo acerca de la interpretación, tales como los asociados con Gadamer y Winch. Otro grupo de lecturas (Ricoeur, Habermas) tratan con la idea de hermenéutica crítica. El grupo final de lecturas cubre el surgimiento de un enfoque distintivo cognitivo y reflexivo en ciencia social que se desarrolló al despertar de las primeras filosofías fenomenológica y hermenéutica y en las ciencias cognitivas emergentes. Estas lecturas están representadas por Aaron Cicourel, Harold GArfinkel y Erving Goffman, todos los que aboga, de distintas maneras, por la necesidad de que la ciencia social se ocupe de las formas de conocimiento del sentido común. La Parte 3 se refiere a la tradición crítica que se remonta a Kant, Hegel y Marx. Los representantes más importantes de este enfoque en del siglo veinte son los teóricos de la escuela de Frankfurt, especialmente Horkheimer, Adorno y otros teóricos críticos tales como Marcuse y posteriormente Habermas, Apel y Wellmer. Mientras que los primeros teóricos críticos fueron fuertes críticos del positivismo y de la predominancia de la lógica en la filosofía de las ciencias sociales, sus sucesores tenían un reconocimiento agudo de los giros lingüístico y contextual tanto como de las consecuencias relativistas resultantes con las

14 que querían contar. El objetivo principal de la Parte 3 es ilustrar la idea de la ciencia social como una forma de crítica. La Parte 4 presenta lecturas de la larga tradición americana del pragmatismo que se desarrolló a partir de los escritos de Charles Sanders Pierce. El anticipó el giro lingüístico, particularmente su última fase que Morris interpreta en términos de pragmática y Apel, más radicalmente, en términos de pragmática trascendental. El objetivo de estas lecturas es primero que nada ilustrar la concepción distintivamente americana de la ciencia como una forma de acción, pero ellas también buscan dirigir la atención a la interacción entre el pragmatismo y las tradiciones europeas que fue estimulada por los giros epistémicos del último siglo veinte. La Parte 5 contiene lecturas que ilustran la revolución en el pensamiento que ocurrió en Francia desde los años 50 hasta los 70 del siglo veinte y que es generalmente asociada con el movimiento post-estructuralista que emergió en reacción al trabajo de Claude Lévi-Strauss. A lo largo de décadas, esta revolución alimentó se alimentó con varios de los cambios epistémicos mencionados antes, tales como el giro lingüístico y el giro del conocimiento. De hecho, ilustra la naturaleza co-terminal y aún coetánea de estos cambios. Las lecturas seleccionadas se concentran en lo que puede ser llamado la controversia estructuralista. Los principales representantes de este movimiento son Derrida y Faucault de un lado, y Piere Bourdieu del otro. La sección final, Parte 6, trata con las últimas dos décadas del siglo veinte en el que emergieron nuevas controversias (tales como constructivismo versus realismo) y nuevas direcciones, por ejemplo, la reflexividad, el punto de vista, la elección racional y el cognitivismo. Las lecturas de esta parte a veces todavía refleja los intentos de tratar con problemas que han sido planteados por el tercer cambio epistémico, como tal como ha sido ampliado para incluir el contexto de la ciencia. Sin embargo, todavía más interesantes e importantes son los nuevos caminos abiertos por el cuarto, y más significativo y tópico giro epistémico.

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