José Pablo Feinmann

El cadáver imposible

GRUPO EDITORIAL norma

José Pablo Feinmann

El cadáver imposible

GRUPO EDITORIAL norma Buenos Aires, Bogotá, Barcelona, Caracas, Guatemala, Lima, México, Miami, Panamá, Quito, San/osé, San Juan, Santiago de Chile, Santo Domingo

www.norma.com

1

A863 FEI

Feinmann, José Pablo El cadáver imposible. - 1". ed.- Buenos Aires: Grupo Editorial Norma, 2003. 160 p.; 21 x 14 cm. - (La otra orilla) ISBN 987-545-126-6 I. Título - l. Narrativa Argentina

©1992, 2003. José Pablo Feinmann ©2003. De esta edición: Grupo Editorial Norma San José 831 (C1O76AAQ) Buenos Aires República Argentina Empresa adherida a la Cámara Argentina del Libro Diseño de tapa: Ariana Jenik y Eduardo Rey Ilustración de tapa: fotograma de la película

La escalera caracol, 1946

Impreso en la Argentina

Printed in Argentina

Primera edición: septiembre de 2003 cc: 22041 ISBN: 987-545-126-6 Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio sin permiso escrito de la editorial Hecho el depósito que marca la ley 11.723 Libro de edición argentina Libro de edición argentina

2

muy especialmente. a Nicolás 3 .A María Julia y.

4 .

CAPÍTULO ÚNICO Carta al editor 5 .

6 .

Y lejos no sólo del deslumbrante mundo de las letras. de sus penurias y vehemencias. señor Editor. a los demás.Señor Editor: Soy un hombre que vive apartado. del mundo en general. me ocurrieron a mí. digamos: el mundo en general. es que vivo apartado. Sin embargo. ha sido porque los acontecimientos fueron así: extra-ordinarios. señor Editor. una noticia estimulante ha llegado hasta mí: su sello editorial prepara una antología de cuentos po7 . habrá herido su sensible olfato literario. usted sabe a qué se refiere: se refiere a la gente. apartado. así. Bien. Pese a mi lejanía. si he escrito. y se me perdonará esta jactancia. lejos. Y cuando uno dice algo así. Y si he escrito una frase que. la carta que usted sostiene ahora entre sus manos. sino también. lejos. Tal como lo es. presumo. de ellos. pese a mi condición de hombre apartado. Se diría. extraordinarios acontecimientos. con sus príncipes y cortesanos. que los extraordinarios acontecimientos que me propongo narrarle en esta carta hubieran debido ocurrirle a cualquier otro hombre que no fuera yo.

lo sé. pero soy su más privilegiado testigo. el vertiginoso relato de los crímenes que cautivarán su conciencia. en cuanto tal. por consiguiente.liciales argentinos. continúe leyendo y entréguese a la exaltación del horror. que ha convocado para esta empresa a una serie de escritores que acostumbran a ofrecer ingenio y calidad literaria. tantas mutilaciones. tantos crímenes. Y. Porque ella será. parajes exóticos. señor Editor ninguno de ellos le ofrecerá tanta sangre. Pero nadie. señor Editor. Ella se llamará Ana. De modo que junte coraje. nada menos. Comienzo. El narrador de esta historia. también. Se preguntará usted. seré su narrador. Un nombre. 8 . tengo una certeza: mis colegas (si se me permite llamarlos así) nutrirán su antología con sucesos ingeniosos. ¿por qué demorar en decirlo?. malabares lingüísticos. No soy el protagonista de esta historia. Pero necesariamente breve. para seducirlo. ¿qué historia es ésta? Se lo diré: es la historia de una seducción. para deslumbrarlo. señor Editor. breve. entonces. barrios – conjeturo. Bravo. Escribo para mentirle. He aquí mi programa literario: quiero estar en su prestigiosa antología y no ahorraré una sola gota de sangre para lograrlo. Sin embargo. en resumen: tantos muertos como yo. Sé.chinos y uno que otro cadáver.

entonces. está el horror más profundo y el más profundo de los impactos (me resisto a escribir traumas) psicológicos. pero que prometo 9 . La pequeña Ana (tiene aquí. la primera de las cuales reclama ya su narración. Será así: verá fornicar (palabra fuerte. la pequeña Ana. para que podamos decirle la pequeña Ana sin excedernos. abundarán en este relato las desmesuras. Supongamos que no ha conocido a su padre. Ana vive sola con su madre en una humilde casa de los suburbios de Buenos Aires. en este sentido. una palabra casi larga. Ella se llamará. (Subrayo algunos adjetivos cuya obviedad quizá hiera su paladar literario. ya que. ¿no? Y observa entonces la dantesca visión. de la pequeña Ana. Necesitamos una gran escena inicial desquiciadora. diría.a través de todo este relato. Ana camina lenta y silenciosamente hasta aquí. Y pequeña es. señor Editor) a su madre con un desconocido. al menos. brevemente Ana. nueve años) se levanta de su cama pues ha escuchado unos extraños quejidos. señor Editor. En los orígenes de Ana. Ana debe ver algo que marque para siempre sus días. bíblica y precisa. Hasta la cocina. sin incurrir en desmesura alguna. ¿Dónde? Pongamos un lugar: sobre la mesa de la cocina. en otros. otro amante fugaz de la mujer que ahora fornica salvajemente en la cocina. en esta primera gran escena desquiciadora. Son las dos de la madrugada.

De modo que le hunde el cuchillo en el estómago. su dulce y amada madre. que la visión de la pequeña Ana fue así. no obstante. breve: la pequeña Ana abre un cajón. esto es inmediatamente claro: su madre sufre. sobre su madre. con las piernas muy abiertas. temible: tiene los ojos muy abiertos y sangra por la nariz y por la boca. se agita un hombre. Gime. acostada sobre una sólida y rústica mesa de madera. Sobre ella. Con un alarido de furor y de agonía se arroja sobre Ana.) Escribía. tal como lo he dicho: dantesca. Luce. Un hombre a medio vestir. Al menos. Odia al fugaz fornicador y no tendrá piedad con él. de donde parece surgir todo el dolor del mundo. Allí. Y ahora sí. Éste. el fugaz for10 . el fugaz fornicador. torrenciales. los ojos extraviados y la boca jadeante y quebrada por una mueca incomprensible.y extender sus manazas -¿sus garras?. parece sufrir. los largos cabellos sueltos. que se obstina en herir a su madre entre las piernas. ponerse de pie algo tambaleante. desde luego. Bien. para la pequeña Ana. está su madre.suprimir en la versión definitiva. Allí. en verdad. extrae un enorme cuchillo y lo hunde siete veces en la espalda del fugaz fornicador. Nuestra pequeña no vacila. Un monstruo agresivo. consigue.hacia el cuello de la pequeña Ana. quizá obviamente. entonces. las ropas en abominable desorden. despiadado. cuando usted me autorice a escribir el relato para su publicación. seré. ahora.

insisto. al menos.ya no lo aferra más. furiosa.cuando la ve arrojarse sobre ella emitiendo un alarido feroz y buscándole la garganta (la tersa y blanca garganta de la pequeña Ana) con sus uñas agudas y centelleantes. comprende esta furia de su madre. La que no es obvia es la madre de la pequeña Ana. claro) comienza a injuriarla con un vocabulario soez.nicador muere. Y más aún lo comprende -más aún. obvia. señor Editor: la pequeña Ana comprende que su madre está enojada con ella. incluso. pero luego lo extrajo veloz y prolijamente. No lo es. Digamos. Ambas mujeres. Brevemente. Me explico: la pequeña Ana percibe el sentido amenazante que palpita en esas palabras. para la pequeña Ana. Debo. Pues lejos de agradecerle el haberla librado de semejante monstruo (el fugaz fornicador. madre e hija. el cuchillo. Pero ahora -¿súbita y mortalmente?. De modo que aún lo aferra con su puñito tenaz. hasta la empuñadura grasienta y ensangrentada. caen ahora entrelazadas sobre el tosco mosaico de esa cocina trágica. la pequeña. está cla11 . digo. Ahora. tan soez que su significado escapa a la comprensión de la inocente Ana. Lo aferra mientras se revuelca con su madre sobre el tosco mosaico de esa cocina. su significado pero no su sentido. aclararlo: Ana. señor Editor. trágica. Allí lo clavó. creo. por cierto. no olvidó su enorme cuchillo clavado en el estómago del fugaz fornicador.

La vio sufrir y quiso evitarle el sufrimiento. pues aún está ahí: caída sobre el tosco mosaico de esa cocina.impactante de esta historia. muerta. fatal. la ve (y la oye. claro está) aullar con furia y con dolor. pero prometo corregirlo cuando escriba el cuento que usted. (Creo que este texto no es muy feliz. sólo quiso protegerla de ese monstruo lujurioso y violento. feroz y vengativa.vado en medio del pecho de esa madre fornicadora.) ¿Qué ve la pequeña Ana? ¿Cuál es el espectáculo que -desde el suelo. señor Editor: fatal. y la ve. ve (también) una sangre oscura y espesa brotar a borbotones de ese pecho. caer de bruces. digamos.ven sus ojos inmensamente abiertos? Ana ve a su madre. Pero la fatalidad lo ha trastrocado todo: Ana le ha inferido a su madre el 12 . del pecho de su madre. el fugaz fornicador. por fin. la ve aferrar con sus (¿dos?) manos el cuchillo e intentar arrancárselo del pecho. Ella. Y he dicho bien. Ana. definitivamente muerta sobre el tosco mosaico de esa cocina. Y la pequeña Ana abre inmensamente sus ojos y observa el espectáculo terrorífico que se ofrece ante sus ojos. Porque Ana no ha querido matar a su madre: ha sido la fatalidad. publicará. trágica. la ve entonces arrancarse el cuchillo. Porque mucho tiene que ver la fatalidad con el comienzo -no lo negará usted. confío. señor Editor. la ve ponerse de pie. lo diré por última vez.

inaudiblemente. Ana permanece durante largos minutos observando los cadáveres de su madre y del fugaz fornicador. le susurra: -Mamá. señor Editor. se preguntará usted.. ¿Hasta tanto se deseaban su madre y el fugaz fornicador? ¿Hasta más allá de la muerte? ¿Tal es el poder de la carne? ¿Tan poderoso el deseo de los cuerpos? Preguntas. Han caído uno cerca del otro.. meras palabras cuyo sentido deseo.más atroz. textos. Esto enfurece a la pequeña Ana. Concluye aquí nuestra gran escena inicial desquiciadora. (Su clara inteligencia habrá detectado ya que no sólo subrayo ciertos adjetivos de dudoso gusto. de los sufrimientos: la muerte. casi.. Tanto. Sólo la sumen en un brumoso asom13 . también. estas últimas. ¿cómo decirlo?. Mamá. la pequeña Ana? Serénese: responderé a todas sus preguntas.. subrayar. Ahora la sostiene entre sus brazos pequeños y llora. El de la muerte.) ¿Qué hace ahora. no en vano me he asumido como el narrador de esta historia. conceptos o. en fin. Y mientras llora. O más aún: que han buscado el último abrazo. sino. aunque el último. que la pequeña Ana no puede responder. que podría decirse que se han buscado.

no conviene olvidarlo. pero no más. ¿qué?. hasta que encuentra una caja de fósforos. ¿Vacila? Quizá un instante. Y entonces. Cuidadosamente. y otro. para encontrar lo que necesita. febrilmente. Decide incendiar la casa. La llama ilumina ahora su rostro obstinado. Luego se detiene. El fuego purificará esos cuerpos insaciables y purificará también lo que la pequeña Ana ha hecho con ellos: matarlos. por fortuna. Extrae de la despensa una botella de kerosene. fatal y mortal. que se quiebra en mil pedazos contra el piso de esa cocina etcétera. certera en sus movimientos. vierte el contenido de esa botella. y se aleja 14 .bro y provocan su ira. y otro. de apenas nueve años. ¿implacable?. Ana retrocede algunos pasos. ya que ahora deja caer sobre el piso de esa cocina. casi llena. No necesita salir de esa cocina. tres. trágica. ominosamente vacía. de aspectos oscuros de la condición humana que están más allá de lo que es inteligible para esta niña. Y enciende uno. ¿qué deja caer. Por fortuna está casi llena. recordemos. señor Editor? Sí: la botella de kerosene. dos. entonces. Ira que surge de lo incomprensible. ¿dónde. mortal. señor Editor? Claro está: sobre los cuerpos yacentes de su madre y del fugaz fornicador. pongamos. lo hemos dicho. Ana corre hacia un armario y abre un cajón. uno.

húmedos de kerosene. solitaria en esa cocina etcétera. se lo confieso: ninguna escena es realmente grande y desquiciadora si no contiene un incendio. mientras el apocalipsis se torna real. espantada. y los cuerpos de su madre y del fugaz fornicador se consumen entre las llamas. y ahora sale de la cocina. Y quizá lo piensa porque. memorioso. recuerda que le he dicho que nuestra gran escena inicial desquiciadora había concluido. una roja agonía que se eleva hacia el cielo 15 . ¿Se atreverá? Quizá. O mejor aún: empapados. De modo que aún la tenemos ahí. Y estalla una llamarada poderosa. quien continúa retrocediendo. Puntos de vista. ante la enormidad de su acto. y ya la casa es una hoguera. lentamente.prudentemente de los cuerpos de su madre y del fugaz fornicador en tanto atenaza en su diestra el fósforo llameante. en rigor. y ya comienzan a caer estrepitosamente las vigas ardientes. y las llamas se espejan en los ojos muy abiertos de nuestra pequeña. quizá. ¿Cómo habría de concluir sin un gran incendio? Porque. usted piensa: no se atreverá. mientras las llamas ya buscan el techo. ahora. Y se atreve: arroja el fósforo sobre los cuerpos de su madre y del fugaz fornicador. sosteniendo con su manita el fósforo llameante. Pues bien. Me rectifico: no ha concluido. y la pequeña Ana retrocede. no es así. final.

y otras dos. lejana. Recurriré a ellas siempre que lo considere necesario. Destaco.. Se oye. ¿Por qué habría de morir ella. asimismo. con otras dos lágrimas lentas surcándole las mejillas. Arbitrios de la creación. pero no negará usted su fuerza expresionista. posiblemente muchas lágrimas lentas.. tiesa. que la presente es la primera nota a pie de página de este texto. ¿Una por su madre y otra por el fugaz fornicador? No: las dos por su madre. Dos lágrimas lentas surcan su rostro. pues es la muerte de su madre la que provoca el sufrimiento de Ana. con el rostro caliente y rojizo. por su parte. en esa pira demoníaca? De modo que ha continuado retrocediendo.* Ana.. Mamá. Un vecino le dice: -No sufras. como es infinita la náusea que le produce el perfume atroz de esos cuerReconozco la casi ingenuidad de esta metáfora. mirando inmutable la gigantesca llamarada. porque es infinito el dolor que nuestra pequeña siente por la muerte de su madre. * 16 . que ahora contempla desde la vereda de enfrente el fragor de la destrucción. no ha vacilado en salvar su vida. Y así permanece. Alguien ha llamado a los bomberos. pequeña. inocente. ella no pronuncia palabra alguna. Y ahora. Y tanto.como un manotazo del infierno. Ana.. Los vecinos rodean a nuestra pequeña. y dos más. inaudiblemente. musita: -Mamá. casi. Pero Ana sufre. una sirena.

Y pondré sólo un ejemplo para que perciba usted las infinitas posibilidades del arte de narrar. Y bien. Llegan los camiones de los bomberos y los autos de la policía. Señalando la casa en llamas. ¿Qué tenemos hasta aquí? ¿Qué le he ofrecido. dos crímenes a cuchillo. ahora sí: nuestra gran escena inicial desquiciadora ha concluido. órdenes. señor Editor? No poco. como no menos infinito es el desamparo en que la sume la visión de su casa en llamas. ruidos. haberle ofrecido más. lo sé. nerviosismo. Y dice: -Sí. salvaje. desamparada para el resto de sus días. Pude. Pude.pos carbonizados. Luces. Repasemos: el despertar de una niña en mitad de la noche. creo. una roja (insisto) agonía que se. eleva hacia el cielo como un manotazo del infierno. haberle narrado cómo una de las vigas en llamas se 17 . Un policía se acerca a la pequeña Ana. el perfume (atroz) de dos cuerpos carbonizados y las lágrimas (lentas) de una niña temblorosa. y he aquí el ejemplo. señor. imprecaciones. le pregunta: -¿Vivías allí? Nuestra pequeña asiente con un movimiento leve de su cabecita. un acto sexual violento. un pavoroso incendio. pues su casa es una hoguera.

sólo si siento que los horrores del mismo no alcanzan aún para que usted considere insoslayable mi presencia en su antología. ante todo. ¿Qué opina? ¿Lo hago o no? ¿Tenemos o no tenemos una pequeña Ana coja? Supongamos que archivo la idea. ¿La imagina o no? La gran escena inicial desquiciadora no sólo habría dejado entonces una marca psíquica en nuestra pequeña. ¿Qué hubiera logrado con esto? Caramba. ¿estrepitosamente?. Coja para siempre. que haré uso de ella sólo si el relato se debilita. La pequeña Ana será coja siempre que el horror y la desmesura lo requieran. En reserva. ¡años! Pongamos. ¿no lo ve usted? Hubiera logrado una pequeña Ana coja. Con mayor No dejará usted de observar las brillantes ideas que me permito mantener cautivas. ¿Cuál es el destino inmediato de nuestra pequeña? Penetramos aquí en una zona brumosa de la narración. Con transparencia descubren esta verdad en la sangre que tiñe sus manos. Deben transcurrir días. sobre una pierna de la pequeña Ana.desprendía del techo y caía. algo en claro: las autoridades policiales que se han hecho cargo de Ana no ignoran que es ella quien ha ultimado a su madre y al fugaz fornicador. Así queda entonces. * Continuemos. que me la reservo. ¿Lujos de una imaginación desbordante? 18 * . sino también una marca física. meses.

expele el humo de su pipa y le pregunta: -¿Por qué mataste a tu madre? Ana no responde. pues. ya que tal como en las películas (soy muy afecto al cine. Ana. deberá ser derivada de un Reformatorio a otro. Entre tanto. Previsiblemente. En efecto. Previsiblemente. las autoridades policiales llaman a un psicólogo. Previsiblemente.transparencia aún la descubren cuando un inspector le pregunta: -¿Mataste a tu madre? Y Ana responde: -Sí. en fin. De modo que ya no dudan: sí. el tiempo debe transcurrir. la encierran en un Reformatorio para mujeres. ¿lo es usted?) pondremos aquí un cartelito. Pero no es necesario que la veamos crecer. es Ana quien los ha matado. el psicólogo observa a nuestra pequeña. Dije que penetrábamos aquí en una zona brumosa de la narración. El cartelito 19 . Y cuando el inspector le pregunta: -¿Mataste al hombre que estaba con ella? Y Ana responde: -Sí. crece. Necesitamos un pasaje de tiempo.

De aquí en más mi pericia narrativa deberá conducir la historia hacia lo que Goldwyn exigía de las buenas historias. inhallable. que la primera. No es menos lo que me he propuesto ofrecerle. ¿No es el ámbito adecuado para las futuras peripecias de la pequeña Ana? Convengamos que sí. de modo que no pierda la confianza que -no lo dudo. Tan seguro estoy de conseguirlo que he de jurarle lo siguiente: la última escena de esta narración será aún más desmesurada.dirá: CINCO AÑOS MÁS TARDE* Reencontramos a la pequeña Ana en la pequeña ciudad de Coronel Andrade. Se preguntará usted: ¿por qué una pequeña ciudad habría de Samuel Goldwyn solía decir: "Quiero una película que empiece con un terremoto y vaya llegando a un clímax".) La ciudad fue fundada en 1829 por un coronel que perseguía a través del desierto a un enemigo inexistente. Es decir. Ya lo verá. sino el Gran Hotel Coronel Andrade. más loca. el verdadero ámbito de estas futuras peripecias no es la pequeña ciudad de Coronel Andrade. (Observe la simetría: una pequeña ciudad para la pequeña Ana.he conseguido despertar en usted. El terremoto ya lo hemos tenido: fue la gran escena inicial desquiciadora. Conque también tenemos en los orígenes de esta pequeña ciudad una historia de locura y de crímenes. * 20 . que fueran llegando a un clímax. Enloqueció en esa búsqueda y comenzó a matar a sus propios soldados. Pero el ámbito. al menos. o.

todo se desmoronó. Y. en 21 . desde Buenos Aires. habría de convertirse en un centro de prosperidad. Y cuando ya la esperanza del regreso de los magnates hubo muerto para siempre. ordenó transformarlo en un Reformatorio para Mujeres. un descomedido dinosaurio inútil. locos y mendigos buscaron refugio en sus habitaciones. a que se pudrieran en esas cárceles heladas. No hubo petróleo. Se fue desmoronando de a poco. regresaron a Buenos Aires. ahora. que se halla a poco más de doscientos kilómetros de Buenos Aires. de agitación financiera. extreme su imaginación. en cierto instante de su historia. ambiciosos hombres. con cucarachas. Supongamos. Delincuentes. a los sagaces. por ejemplo. Se dibujó allí (¿cincuenta años atrás?) un futuro de ilimitada prosperidad. la pequeña ciudad de Coronel Andrade fue objeto de programas de explotación petrolífera. de brillante futuro. con enormes telarañas. Se fue convirtiendo en un cascarón lúgubre. se construyó el Hotel.tener un gran hotel? Caramba. Los empresarios se fueron. Un lujoso Hotel para albergar a los inversionistas. que. no es arduo justificar algo así. con ratas. De este modo. que llegaban desde Buenos Aires. en medio de esta euforia. los enviaron al sur. Aquí. pues. el fósil de un sueño frustrado. ese Hotel fue el fruto de una esperanza: Coronel Andrade. Los echaron. y allí quedó el Hotel. alguien. a Ushuaia. Sin embargo.

Nada le falta para la escenografía del horror. está la pequeña Ana. se preguntará usted: ¿se transforma este relato en un relato de cárcel de mujeres? Serénese: no.* Las reclusas se pasean por el amplio patio. hornos. compartiendo el sol de la tarde con otras reclusas. que. Tiene catorce años. Han matado. Es frágil. pequeña. por decirlo así. Pero necesitamos mu¿Lo he sorprendido? ¿Tolera usted mi ambición? Mi confianza en el poder de este relato es mayor a medida que se lo narro. sino que una productora cinematográfica comprará los derechos para hacer un filme. No necesito aclararle que no son. no sólo creo que será parte de su prestigiosa antología. tímida y. Ahí está nuestra pequeña: está en el amplio patio del Reformatorio. Y ahora la vemos. se han entregado al consumo del alcohol o de las drogas. han robado. Cada una es culpable. la misma actriz podría hacer los dos papeles: el de la pequeña Ana a los nueve años y el de la pequeña Ana a los catorce. jóvenes inocentes. A esta altura. por supuesto. habitaciones varias. pasillos laberínticos. aquí. Ya lo verá. * 22 .el Gran Hotel. su marco implacable. alarmado. Cada una ha cometido el delito por el que ha sido condenada. El Hotel tiene sótanos. Si este relato se llevara al cine. cocinas. pero es casi la misma que conociéramos en la gran escena inicial desquiciadora. Conjeturo. Coronel Andrade. Nuestro relato ya tiene su espacio.

¿Qué hace entre tanto Ana? Ana se ha sentado en un rincón y tiene entre sus manos una muñeca. delicadamente. No. vea. Un plumero. la peina. Y en otras circunstancias también. La debilidad de López se ha contagiado a los restantes celadores y ya nadie impone el orden en el Reformatorio. se golpean. débil. por ejemplo. cansado. Se llama Felisferto López y es alto. cuando se duchan. Nuestra pequeña no participa de las turbulentas actividades de sus compañeras. gusta estar con sí misma. quiero decir: inexistente. excesivamente delgado y tiene unos abundosos bigotes que casi le cubren la boca. están en el patio. corren. Necesitamos que este personaje sea así porque necesitamos que la disciplina entre las no inocentes reclusas sea prácticamente nula. Un horror. Adelante. Sería excesivo afirmar que está distanciada. Y también hay un Jefe de Celadores. se drogan e incurren en apasionados actos de lesbianismo. fuman. Y ríen.jeres. pero el estilo de Ana es otro. se insultan y hasta lanzan ventosidades ruidosas o cuescos. 23 . tolerante. Quiero decir: de sus compañeras. marginada de ellas. Así. Un hombre triste. sin nada que lo ligue verdaderamente a la vida. Suave. Ya las tenemos. Ahora. Ana es retraída. las reclusas beben. Mujeres en un Reformatorio. tersa. lo dije. Hay celadores vigilando a las reclusas.

no está sola. No estamos ante una lela. en rigor. porque Ana. las urde pacientemente en busca de una perfección que no siempre se le escapa. lo he dicho. la ha querido tanto como para permitirle crear un Taller de Costura. Es un mediocre abogado que sobrelleva su existencia en ese oscuro Reformatorio. ni por su físico. Porque ya veremos. Heriberto Ryan. allí. hasta ahora. tampoco brilla por la fortaleza de su carácter. Aunque. Los desatinos de las reclusas han llegado a perturbar la calma en que solía transcurrir sus días el Director del Reformatorio. en rigor. en efecto.la soledad le place. Pero no lo tiene. Ana trama sus muñecas. ¿No se encuentra algo crecida para jugar con muñecas? ¿No tiene ya catorce años? ¿No le estoy ofreciendo la imagen de una pequeña Ana boba? En modo alguno. hasta ahora. en medio de los 24 . Peina. es capaz de construir muñecas perfectas. Y le diré por qué: Ana no juega con una muñeca. La diferencia es abismal. una retrasada mental que atosiga sus horas con artilugios de la infancia. que si bien no es un débil como Felisberto López. y acaricia una muñeca. el Jefe de Celadores. Y he dicho bien: nadie. ni por su cultura. la ha construido. ya que. Heriberto Ryan no brilla por nada: ni por su carácter. Y con mayor asiduidad lograría esta perfección si tuviera un ámbito para su lenta y paciente tarea. Nadie.

que quiere decir "resbaladizo". en consecuencia. Es. Heriberto Ryan guarda el diccionario. a Felisberto López. señor -dice López. no sea ignorante. Aquí dice que la palabra lábil es un derivado culto del latín labilis. en el estado de labilidad moral en que se encuentran. al fin y al cabo. Felisberto López le confiesa que no ignora que la moralidad del Reformatorio es pésima. un hombre de orden. busca y luego dice: -Vea. ya que. firme. que no es sólida. O sea. añade-: La moral es lábil. López. Habrá de conminarlo a que imponga el orden en el Reformatorio. ignora qué significa la palabra labilidad. Convoca. De modo que cuando yo le digo que en el Reformatorio hay un estado de labilidad moral. López. clava su mirada en los ojos de López y dice: -Mano de hierro. Orden. Heriberto Ryan extrae de su biblioteca un diccionario. López. en el Reformatorio. en verdad. lo abre. pero lo que sí ignora es que exista. una labilidad moral. pues las cosas no pueden continuar así. ha decidido terminar con la caótica situación reinante. ¿Me comprende? -Sí. le quiero decir que la moralidad es resbaladiza. Habrá de cruzar con él algunas pocas pero definitivas palabras. No obstante. disciplina. decen25 .vientos de la pampa. segura. Sin ofuscarse. Y para demostrar hasta qué punto lo ha comprendido.

No son. No subrayaré más "amplio patio". Y si usted prefiere una cifra exacta. que ocupan por completo el amplio patio. El viento caliente de la pampa agita su abundoso bigote. volará la suya. por el momento. Para siempre. Felisberto López reúne a las reclusas en el amplio patio. y también los brazos en jarra. disciplina. se alinean los celadores. un severo Felisberto López. Detrás de López. se lo juro. Pero. quinientas? Dependerá. creo. * Separadas las piernas. -Proceda -dice Ryan. * 26 . seis hombres y cuatro mujeres. del Jefe. digamos que las reclusas son más de cien. ¿Cuántas son las reclusas? ¿Cien. puede volar mi cabeza. y. aun cuando escriba solamente "patio" habrá que comprender que el patio es amplio. supongamos. algo así. los brazos en jarra. Si viene una inspección de Buenos Aires. pocas. se planta frente a ellas.cia. doscientas. supongamos diez o doce. si son doce. del costo que la productora que lleve al cine este relato decida gastar en la contratación de extras. siete hombres y cinco mujeres. Pero antes. Tantas son. si son diez. En fin. -No será así. pongamos: ciento catorce. Es la hora del crepúsculo y las sombras se alargan sobre el piso del patio. supongo. de aquí en adelante. decencia. amplio. separadas también las piernas. Y añade-: Orden. las reclusas. señor -dice López. Deberá usted recordar que.

aquí se acabó la joda. se equivocaron. también se equivocaron. tal es su furia. Felisberto López vocifera: -¡Silencio! Otra vez el silencio. López continúa: -¡Orden. Contra su pecho.. pero con firmeza y convicción. El silencio es total. se equivocan todavía más. Felisberto López. señoritas.Las reclusas aguardan expectantes. dice: -Vean. un hombre temible? ¿Conseguirá doblegarlas? Entre tanto. escucha las palabras llenas de sonido y de furia de Felisberto López. Cunde el asombro entre las reclusas. prosigue López: -El estado de labilidad moral en que este Reformatorio se encuentra. Las reclusas ríen. entre las reclusas. sino otra vez vociferando. y ya no sólo con firmeza y convicción. entonces. disciplina y decencia! ¡Esto es lo que quiero y esto es lo que voy a conseguir! Las venas de su cuello se han enrojecido. ¡acabará para siempre! Enten27 . ¿Al fin la disciplina? No: súbitamente se oye una ventosidad ruidosa o cuesco. ya no vociferando. Si confundieron mi bondad con estupidez. Ana.. ¿Hasta ese extremo había contenido su ira Felisberto López? ¿Es. sostiene a una de sus muñecas. Y si piensan que no soy capaz de cambiar las cosas. Si pensaron que yo era un débil.

allí. por supuesto) estalla. pobre hombre. pues. importa la causa. quienes. pues. Y la sangre brota tan abundosamente como abundoso es el bigote de Felisberto López. contra el duro piso del patio. él lo estaba diciendo: para siempre. si es que existe algo así como eso que se da en llamar muerte natural. no hay muerte natural.dieron. y tal como. todavía vociferando: -¡Para siempre! ¡Para siempre! ¡Para ssssss. no ha leído mal: estalla. ruge ¡Argh! y se desploma contra el piso. sin más.. como cierta vez leí en alguna parte. Poco. en esta secuencia del relato. De modo que así está ahora: muerto. lleva sus manos al cuello. exclaman: -¡Bravo! ¡Reventó! ¡Viva! ¡Se hizo mierda! No le ocultaré que la muerte de Felisberto López es la única muerte natural de este relato. ya que lo que 28 .! Y se muere.una de las venas hinchadas y rojas del cuello de Felisberto López (la más hinchada y la más roja. Sí. ¿importa acaso? No demorará usted en comprender que Felisberto López debía morir aquí. quien. cosa que yo no creo. al verlo morir. como un perro. señor Editor?. sumido en su propia sangre. como un espectáculo final y grotesco que se ofrece a la visión ávida de las reclusas. ¿Un aneurisma? ¿Hipertensión arterial? ¡Vaya uno a saber! Y además.. ¿no? ¡Acabará para siempre! ¡Para siempre! Y entonces -¿lo creerá usted.

según hemos visto. definir como natural la muerte de Felisberto López porque es el único personaje de este relato que no muere asesinado por otro personaje. Reconocerá usted. por su parte. Sostienen. permanecen inmóviles. una modalidad que. pero nada los impulsa a 29 . Comienzan a saltar. desde una gripe hasta un cáncer. utilizan tanto para expresar su disconformidad como su alegría. podemos. ¿No es acaso. Y la sangre a borbotones. Pero sigamos. Y arrojan más cuescos o ventosidades ruidosas. ¿Qué hacen ahora las reclusas? La muerte de Felisberto López las solivianta. pues nada perjudicaría más a mi narración que solazarme con sus hallazgos parciales. y un hombre que se lleva las manos al cuello y lanza un doloroso rugido (¡Argh!) y se desploma contra el piso. a bailar de alegría y a decir frases terribles como "¡Reventó ese pelotudo!". la de Felisberto López. que aun cuando haya sido natural. poderosos bastones de goma. de cualquier modo. Supongo que habrá visualizado la escena: una vena que se hincha con desmesura y estalla. no por ello esta muerte ha dejado de ser exquisitamente violenta. sí. no atinan a nada. Pero.siempre lo mata a uno es algo. entre sus puños. Los celadores. una sangrienta muerte natural? ¿Pude haberle ofrecido algo mejor? No lo creo. sí. tampoco se lo ocultaré.

en verdad. Pero ahí. quien dice: -Respetemos a los muertos. A Heriberto Ryan. miran ahora al Director del Reformatorio. Esta aparición levemente espectacular de Ryan no deberá hacernos olvidar lo que ya hemos dicho de él: es un pobre tipo. Todos. Extraña frase. que piense y resuelva por ellos. como si la sangre de este pobre hombre fuera tan infinita como los deseos que reprimió en vida. alguien que les grite órdenes. quizá. Otras no. reclusas y celadores. como Felisberto López. Otras continúan bailando salvajemente y lanzando sus cuescos. ¿No lo ha sorprendido? 30 . que cada vez se dilata más. desde luego.la represión. También los celadores lo han visto. Y bien. Aparece entonces Heriberto Ryan. ¿qué hará? Como dicen los políticos: que nadie se llame a engaño. Acaba de abrir la pesada puerta que comunica el (amplio. Es decir: ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! Y otra vez el silencio. Algunas reclusas lo ven. Necesitan un jefe. Ryan eleva su diestra y dispara tres veces al aire. ¿recuerda?) patio con el resto del Reformatorio y sostiene un revólver en su diestra. ¿Quién? No Felisberto López. ya que el desdichado Felisberto yace sobre un impúdico charco de sangre. No tanto.

Sólo a algunas de las reclusas se les permitió asistir al sepelio. lo velaron y. Y Heriberto Ryan dice algunas palabras. Pero era. Una manera. Entre ellas. no era inteligente.Lo previsible era que Heriberto Ryan ordenara a las reclusas que se aquietaran. Ana. nunca fueron muchos. al día siguiente. ya que Heriberto Ryan no vociferó "¡Orden. creo. A Felisberto López. El cura O'Connor. sino que dijo: -Respetemos a los muertos. no era muchas cosas más. marcharon a los dormitorios. Que Dios lo reciba y perdone sus pecados. Se cavó un foso y una tierra húmeda y fresca recibió generosamente el féretro con Felisberto y su vena reventada. no exactamente. de decir lo mismo. disciplina y decencia!". Pero no: pidió respeto por el finado Felisberto López. santifica la ceremonia.ha muerto en el cumplimiento de su deber. por sí mismas. esa noche. sin que nadie lo sugiriera u ordenara. que hicieran silencio y que se marcharan a los dormitorios. No era valiente. Y fue tan extraña la frase que tuvo el (extraño) poder de sosegar a las reclusas. Pero. quienes abandonaron sus bailes salvajes y. -Este hombre -dice. pensará usted. como sus talentos. lo enterraron en el descampado que se extiende detrás del Reformatorio. un hombre bueno. que oficia misa todos los domingos en la pequeña capilla del Reformatorio. que. 31 . vea.

También. Las reclusas. Pero no es así: la metafísica lo asedia a uno siempre que asiste a un entierro. en cuya puerta una inscripción reza Director. He recurrido a él con total deliberación. Luego le diré por qué. aparte de García Márquez. pues temen las represalias de las reclusas. Ana. ocurrir algo distinto con Ana? ¿No es acaso sensible. afecta a la meditación? Transcurren algunos días. Heriberto Ryan permanece impotente. Los celadores. incurren en actos de gran impudicia.El cajón es devorado por la tierra y un escalofrío recorre la espalda de la pequeña Ana. nuestra pequeña. no se animan a usar sus bastones de goma. permanece en cama durante estos días alborotados. En su Escritorio. No hay orden. libradas a su arbitrio. en consecuencia. ni decencia. con frecuencia. digo. ¿Podría. se emponzoñan. 32 . ¿Todo termina así? ¿Así es el final? ¿Muere el alma con el cuerpo? ¿Existe algo más allá de la tumba? Curiosas preguntas. se envilecen. sea en los dormitorios. quizá. La situación en el Reformatorio es caótica. para una joven de catorce años. ni disciplina. introvertida. excesivamente. tiene derecho a usar el adjetivo alborotado. en el comedor o en el patio.* * Supongo que alguien más. bebe. extrae de su biblioteca una gran botella de whisky que esconde tras el Ulises y bebe. dirá usted. Se restrega las manos y con un arrugado pañuelo se seca el sudor de la cara.

¿quién no busca en este mundo su ballena blanca? ¿Cuál es la de Ana? Cierto día. ¿se habrá animado finalmente a enfrentar la situación? Los celadores esgrimen sus bastones de goma y hacen sonar sus silbatos. ¿Cuál es entonces la novedad? Ryan continúa: -Sólo quiero presentarles a alguien. Las reclusas se sorprenden. tienen. ¿Qué novedad traerá este hombre pequeño. inocente. de anteojos de vidrios gruesos. Ryan vocifera: -¡Silencio! Más por curiosidad que por obediencia. pues. solitaria. Para mí. y perdone que incurra en una reflexión tan transitada. las reclusas acallan sus gritos y sus habituales cuescos. hace su aparición Heriberto Ryan. ¿Tienen algo en común Ana y el Capitán Ahab? Si bien a nuestra pequeña no le falta una pierna.Lee. Algo en común. A la persona que impondrá el orden y la decencia en este abismo infernal -hace una breve pausa y. Dice: -No tengo nada que decirles. Y además. ya no hay lugar para las palabras. señalando hacia la 33 . una edición infantil de Moby Dick. semicalvo y con abdomen ya abultado? Ryan no demora en aventar este interrogante. Este hombre de escaso coraje. recordemos que en ciertos momentos de este relato será coja. Ana y Ahab. durante el almuerzo. señor Editor.

robusta y fuerte. Elsa Castelli pregunta: -¿Quién es la peor de ustedes. 34 .* La mujer viste un traje sastre gris y ha peinado sus cabellos rubios con un rodete. una joven de diecisiete años. Sara Fernández se detiene a casi tres metros del nuevo Jefe de Celado* En este caso. rubia. Y entonces aparece una mujer alta. ese rostro. Idéntica. es decir: se le parece como se parecen entre sí dos gotas de agua. Las reclusas miran a Elsa Castelli. añade-: Les presento al nuevo jefe de Celadores. señor Editor. al menos. Elsa Castelli le clava su mirada. cuyo rostro no nos es desconocido. dice: -Me llamo Elsa Castelli. a la misma actriz. la más perversa? Sara Fernández. Elsa Castelli mira a las reclusas. no hay nada que la diferencie de la mujer que encontró una muerte atroz en aquella cocina. De su cintura cuelga una cartuchera. ya que. la mujer que acaba de entrar por la puerta del Comedor del Reformatorio es idéntica a la madre de nuestra pequeña. El asombro se dibuja en los ojos de la pequeña Ana. desconocido para la pequeña Ana. trágica. El silencio es absoluto. Severamente. la versión cinematográfica deberá utilizar sin ninguna duda. recordemos.puerta del Comedor. Y mucho menos lo es. Físicamente. se abre paso entre sus compañeras. Elsa Castelli es su madre.

De modo que su espanto es aún mayor que el de las otras reclusas. dice: 35 . sino para vengarse. sin hesitar. recordemos. y que lo ha hecho no para asesinar a Sara Fernández. merece por haberle dado muerte en aquella cocina. desafiante. paralizadas por el espanto.res. difíciles. Y Sara Fernández. la más perversa. es el más feroz enemigo que jamás las enfrentó. muerta. señalando con un gesto desdeñoso el cadáver de Sara Fernández. que esa mujer que ahora introduce en su cartuchera el revólver con el que ha ultimado a Sara Fernández. soy yo -y. quien. la más perversa de sus compañeras. que tenía diecisiete años. fatal. añade-: Las otras son ángeles al lado mío. Elsa Castelli. que era robusta y fuerte. y. ¿Y Ana? ¿Qué ocurre con nuestra pequeña? Ana cree que Elsa Castelli es su madre que ha regresado. para infligirle el castigo que ella. cae contra el piso. prolijamente. entonces. apunta a Sara Fernández y le descerraja. para siempre. un balazo entre ceja y ceja. y que decía ser la peor. tal como Felisberto López. Y dice: -Aquí. no para imponer el orden de los camposantos en el Reformatorio. ahora. ya que se siente el blanco último de la ira letal de Elsa Castelli. Ana. la peor. es decir. de Elsa Castelli. Azoradas. Oscuramente comprenden que les aguardan horas inciertas. extrae un revólver de su cartuchera. a nada atinan las reclusas.

la mira con fijeza y le pregunta: -¿Cuántos años tenés? -Catorce -responde Ana. como si un temblor la arrasara.. se acerca hacia la pequeña Ana.-Ahí la tienen.. ¿Cuánto dura? ¿Un minuto? Digamos un minuto. añade-: Y lo mismo vale para todas ustedes. Lenta. Dos hombres corpulentos levantan el cadáver de Sara Fernández y se lo llevan. Y pregunta-: ¿Cuál es tu nombre? -Ana -responde Ana. la mato yo. ordena-: Sáquenla de aquí. Luego. Elsa Castelli se pasea entre las reclusas. súbitamente también. ¿inexorablemente?. ¡Pórtense bien y van a vivir! súbitamente. ¿no? Bueno.. Elsa Castelli dice: -Como habrán visto. lanza una carcajada violenta. Y luego. ya está reventada. aquí rige la pena de muerte. Voy a decidir quién va a vivir y quién va a morir. enfrentando a las restantes. ¿qué diablos entiendo yo por portarse bien? Eso. Esa infeliz era la peor. Supongo que con ustedes vaya tener menos problemas -y dirigiéndose a los celadores. se aquieta y dice-: El problema es. lo juro. Yo voy a ser el juez y también el verdugo.. Y luego. no lo sabrán 36 . Y a la que tenga que morir. Un silencio tangible invade el recinto. -Portate bien y vas a vivir -dice Elsa Castelli. Se detiene a su lado. -Parecés más jovencita -dice Elsa Castelli.

Todo ha cambiado. ¿incontenibles? Golpean a las reclusas con sus bastones de goma y las insultan ferozmente. Elsa Castelli dice-: El descontrol y la impunidad me pertenecen. Pero las sorpresas no han terminado aún. Dicho lo cual. Eso. y se retira. por su parte. Como una exhalación. . Ustedes limítense a vigilar el orden.El silencio ya no sólo es tangible. quizá cobarde. chicas. de un largo sueño apático. es mortal. Si hay orden. una tras otra.nunca. Elsa Castelli. dice: -Sigan comiendo. con una calidez tan sorprendente e inesperada como su furia. Y. ¿Está claro? Los celadores responden: -Sí. chicas. es el terror. Nunca van a conocer las causas por las que en este lugar se podrá vivir o se podrá morir. no se le pega a nadie. Y ruge: -¡Basta. parecen despertar de un largo sopor. ahora sí. amenazadoramente. Elsa Castelli entra nuevamente en el Comedor. Ni un solo cuesco. sale Heriberto Ryan. idiotas! -los celadores se detienen. es decir. Y yo soy el terror. 37 . vuelve a mirar a las reclusas como si tuviera el poder de mirarlas a todas. Ahora son brutales. Los celadores. señora. Tras sus pasos. a cada una de ellas. sale del Comedor.

bruscamente. y Ana seca el sudor de su rostro. y Ana se despierta y grita: -¡Mamá! Y nadie le responde. Ana duerme agitadamente. allí. una fuerza ciega. entonces. desconocida y poderosa. y Ana extrema sus fuerzas. pero es inútil. y su madre se pierde en busca del corazón de las tinieblas. en el amplio Dormitorio. removiendo la tierra húmeda y oscura. ante una tumba. no. y su madre ya está libre hasta más allá de su cintura. mejor aún. la fuerza que surge de la tumba puede más que la suya. surgiendo de esa tumba. y Ana ya cree que la rescata. de noche. Un sudor frío brilla en su rostro. ¿Qué sueños. De la tumba sale una mano. comienza a hundir nuevamente a su madre en la tumba. Da vueltas y vueltas en su cama. bajo la tierra. su madre. y la madre grita "¡Salvame! ¡Salvame!". que es suya otra vez. Ana se sueña en un camposanto. Ana aferra esa mano y tira de ella. obsesiva. y perma38 . o. para siempre.Esa noche. ya que sus compañeras duermen y una hebra de luz anuncia el nuevo día filtrándose por los ventanales. junto a las otras reclusas. y apoya su cabeza sobre la almohada. y. qué pesadillas mortifican el reposo de nuestra pequeña? Una sola y recurrente. con el enorme cuchillo aún clavado en su pecho. su madre ensangrentada. y la tierra húmeda y oscura la devora como una ciénaga implacable. aparece. y Ana forcejea.

con el pavor aún asomándole en los ojos. es cierto* Esta pesadilla. puesto que ya lo hice al narrarle un diálogo -breve. como lo son todas. importa señalar lo siguiente: una actriz como Sissy Spacek (quiero decir: tal como era Sissy Spacek cuando filmó esa película) sería la adecuada para interpretar a la pequeña Ana en la versión cinematográfica. ya hablaremos. escribo para mentirle.nece así. "¡Salvame!". tramado por ellas. lo sé. pues. de Brian De Palma. fue alentador: la madre de Ana. de quien. ese pavor va disminuyendo. No es la primera vez que lo hago. gritó. "¡Salvame!" Elsa Castelli. Es una ficción que se alimenta de ficciones. poco o mucho. según se lo he confesado. En cuanto a Carrie. De una vez y para siempre (tan para siempre como murieron Felisberto López y Sara Fernández y como mueren todos los que mueren en este relato. lejos de odiarla. Elsa Castelli. o no todos. que la liberara del ahogo postrero de la tumba. mirando algún impreciso lugar del techo. ¿Tolera usted mi vanidad? 39 .* Sin embargo. sino para permitirle el reencuentro con su madre. pero esta tenue esperanza le posibilita conciliar el sueño. más allá del símil con la secuencia de la pesadilla. la perfecta imagen de la madre de Ana rediviva. bien mirado. Pero su mensaje. La pesadilla ha sido terrible. le recordará la del filme Carrie (1976). no ha venido para odiar a Ana. con Sissy Spacek. tiesa. ¿Será así? Ana no lo sabe. le rogaba que la salvara. según se verá) le aclararé algo: este relato está urdido por sus influencias. por consiguiente. No lo olvidemos. para vengarse. basado en una novela del gran maestro Stephen King. Me permitiré ahora desplazar el punto de vista del relato. Y le diré más: la maravillosa originalidad de este relato radica en la maravillosa estructuración de sus influencias. que no es otra que ella.

lo haré. densamente. presuroso. su whisky. ahí está ella. luego los afloja y sonríe. Aún se peina con el breve. recordemos.entre Heriberto Ryan y Felisberto López. responde. austero rodete. nos ubicamos? ¿Qué tal el dormitorio de Elsa Castelli? Sí. Deja el rouge sobre la cómoda. aprieta sus labios. Se oyen dos breves pero ineludibles golpes en la puerta. guarda el whisky en la biblioteca. No ha cambiado sus ropas. ¿Qué hace Elsa Castelli? Está frente a un espejo y se pinta los labios. -Ya voy -previsiblemente. Se ha dejado caer en un amplio sillón y bebe. Elsa Castelli. una inscripción reza Director. pero allí donde sea necesario abrir el relato. ¿Dónde. casi siempre. otra vez tras el Ulises. ¡Tap! ¡Tap! Ryan. pues. Le agrada la imagen que el espejo le devuelve. en cuya puerta. desplazar el punto de vista. Abre la puerta y allí está ella. ¿Qué hace Heriberto Ryan? Está en su Escritorio. Aún viste el traje sastre gris. ¿Cuándo ocurre esto? Digamos: es la misma noche en que Ana tuvo su terrible pesadilla. con 40 . Pero importa destacar esta opción narrativa: narraré. desde la pequeña Ana. Sale de la habitación. No ha cambiado su peinado. Lo he dicho: arbitrios de la creación.

Ahora se miran. su traje sastre gris y su breve y austero rodete. Ryan -dice Elsa Castelli-.sus labios muy pintados. exagerada o ridícula? -Algo más grave aún -dice Ryan-. Ryan. Expele el humo y dice: -Todas las causas necesitan fanáticos. La vi como a una fanática. -Vea. se hace a un lado y Elsa Castelli entra. -No sea mediocre. ¿Qué le pareció mi presentación de hoy? ¿Imprudente. no tendríamos héroes ni santos. dice Elsa Castelli-. muy prudentemente. ridiculez o fanatismo. me dan náuseas. siempre prudentemente. Los mediocres son los inventores de las palabras prudencia. -Buenas noches -dice. Ryan -decidida. 41 . esas chicas. Depende del uso que se le dé. ¿largamente? Elsa Castelli dice: -Dígame la verdad. Elsa Castelli enciende un cigarrillo. exageración. -Ninguna palabra es mala en sí misma -dice. -No todos queremos ser héroes o santos -dice. Ryan cierra la puerta. hoy. Y yo prefiero el enemigo de frente a un tibio. descubrieron algo. Ryan-. Será porque los tibios me repugnan. Sonríe y pregunta-: ¿Puedo entrar? Heriberto Ryan farfulla algo ininteligible. Si no fuera así. Ryan. Tienen un enemigo: yo.

-No lo dude -dice Elsa Castelli-. la misma en la que Ana tuvo su pesadilla y en la que Elsa Castelli le preguntó a Heriberto Ryan "¿Para lo que sea?". Pero necesito su ayuda. Bien. y si usted me preguntara por qué. Ryan. y. Quizá sólo alguien como usted pueda imponer el orden en este Reformatorio.-Quizá tenga usted razón -dice Ryan-. entonces. y se encaminan 42 . Elsa Castelli expande sus grandes labios pintados y sonríe. se sienta sobre el escritorio. cuatro reclusas abandonan sus lechos. ¿necesito decírselo?. yo la tengo. Y afirma-: Cuente conmigo para lo que sea. le respondería una vez más: arbitrios de la creación. y que sólo se le puede exigir que tenga una manera. sensualmente. muy ingenuamente. se desprende el breve y austero rodete y sus cabellos caen intensos y muy rubios sobre su espalda. el arte de organizar el universo en una ficción. quiero decir: no juntas. una tras otra. pregunta: -¿Para lo que sea? Y aquí abandonamos a Elsa Castelli y Heriberto Ryan. -Desde luego -dice. al fin y al cabo. he leído que una novela es una aventura subjetiva en la que un escritor narra el mundo a su manera. En alguna parte. Así las cosas. continúo. Supongamos que esa noche. exhibiendo sus largas piernas. es decir.

Otra se llama Judith y es alta. Hay enormes telarañas. para llegar al Sótano de la Venganza.al sitio en el que habían juramentado reunirse luego de presenciar atónitas el asesinato de Sara Fernández. Hay murciélagos. Sobre la mesa hay una vela que despide una luz amarillenta y escasa. que es gorda. Poco importa si Carmen es alta o baja. en medio de la oscuridad y el silencio de la noche. Otra se llama Natalia y es baja. Judith es alta y Natalia es baja. Una se llama Carmen y es gorda. Supongamos que se sientan (¿se conjuran?) alrededor de una mesa. Son. dice: 43 . esencialmente son. O si Judith es gorda o flaca. Llamaré a este sitio: el Sótano de la Venganza. Carmen. No sé si necesito recordarle que tiene pasillos laberínticos y habitaciones varias. O si Natalia es gorda o flaca. como he dicho que eran: Carmen es gorda. Algunas ratas corretean por el piso. Poco importa. Todas tienen entre dieciséis y diecisiete años. No sé si necesito recordarle que el Reformatorio fue un Gran Hotel. por consiguiente. Supongamos que ya están aquí. Cada una de las cuatro reclusas. Rosario es flaca. A través de un alto ventanal se filtra la también escasa luz de la luna. Otra se llama Rosario y es flaca. tiene que atravesar esos pasillos. O si Rosario es alta o baja.

Judith. Las reclusas obedecen ciegamente sus mandatos. Y dice: -Las manos. Elsa Castelli impone el orden de los camposantos en el Reformatorio. dice: -O la matamos o nos mata ella. con frecuencia. Carmen extrae una navaja. A veces dice sí. dice: -Para Elsa Castelli. y Carmen. pero. Tibias gotas de sangre caen sobre la mesa y se mezclan con el sebo de la vela. Y las cuatro juntas dicen: -Pena de muerte para Elsa Castelli. a 44 . Carmen dice: -Juramos matar a Elsa Castelli. dice: -Pena de muerte. Natalia. Las otras tres dicen: -Lo juramos. ¿no se lo dije?). que es alta. Sus tres compañeras extienden las manos. ya que Elsa Castelli es deliberadamente contradictoria.-Tenemos que matarla. dibuja un tajo en cada una de las palmas y también en la suya. como oficiando un ritual inexorable. Durante los días que siguen. Y unen sus manos y unen su sangre. que es baja. Rosario. ignoran cuáles son. que es flaca. De un bolsillo de su delantal gris (las reclusas visten delantales grises.

pregunta: -¿Aún no empezó el horror y ya están horroriza45 . un Celador le pregunta: -¿Por qué hizo azotar a esa reclusa? No había hecho nada. -Es despótica. O'Connor-. -¿Cómo quién es? -pregunta. Elsa Castelli. Alarmado. Alguien. en voz baja. quien. La azoté porque era inocente. el cura O'Connor entra en el Escritorio de Heriberto Ryan. ¿Y quién le ha dicho eso? -pregunta Ryan. entonces. A veces castiga a quien hizo algo. -Es atroz lo que está haciendo esa mujer –dice O'Connor. Sólo hay algo coherente.veces no. Cierto día. por su parte. -Los mismos celadores -dice O'Connor-. A Elsa Castelli. Me refiero al nuevo Jefe de Celadores. luego castiga cruelmente a quien lo hace. ¿sarcásticamente?. -¿Quién es esa mujer? -pregunta Ryan. a veces a quien no hizo nada. sin que el cura llegue a verlo. Para que exista el terror. también hay que castigar a los inocentes. con un respeto cercano al miedo. Hasta ellos están horrorizados. invariable: su crueldad. A veces dice que algo está permitido. -Precisamente por eso -responde Elsa Castelli-. arbitraria y cruel-dice O'Connor. guarda la botella de whisky tras el Ulises. -Aha -farfulla Ryan-.

A Sara Fernández. O'Connor. pasea su mirada por distintos objetos de la habitación: un perchero. Elsa Castelli dice: -Yo entro aquí cuando y como se me da la gana. Pero Ryan no. arrogante. muy tranquilamente. ha entrado en el Escritorio. no sea ridículo: ¡cris46 . errático. cada vez más enrojecido por la indignación. resignado a no esperar nada de Ryan. -¿Y dónde está el cuerpo de la desdichada? pregunta. Apoyada contra la puerta. Vamos. como exigiéndole que ponga las cosas en su lugar. No pude darle cristiana sepultura. nada. la cabeza embalsamada de un ciervo. O'Connor-.dos? Es Elsa Castelli. sin que Ryan ni O'Connor lo advirtieran. con el rostro enrojecido por la indignación. Quiebra sus labios en una mueca desdeñosa y afirma-: Esa desdichada. Elsa Castelli-. O'Connor. no merecía algo así. quien. pregunta: -¿No hubiera sido más adecuado que usted golpeara la puerta antes de entrar? Contundente. Nadie me lo trajo. Abstraído. -Así es -dice. padre. como usted le dice. enfrenta a Elsa Castelli. O'Connor mira a Ryan. Tengo ese estilo para presentarme. un cenicero y así sucesivamente. los observa. Y dice: -Usted asesinó a una joven. -¿Cristiana sepultura? -dice con una sorna cruel Elsa Castelli.

Es. Pero no quiere crímenes. Elsa Castelli. -Tanto no los quiere. ¿qué hizo con ella? -pregunta O'Connor. y dice: -Ese hombre me odia. otra vez. que sería capaz de matar a quien los cometiera. Volvamos a Ana. ¿es también cruel con Ana? Bien. -No te odia -afirma Heriberto Ryan-. enciende un cigarrillo. con desdén. enigmáticamente. Conozco esa raza -dice. ¿cómo es Elsa Castelli con ella? Si con las restantes reclusas he dicho que sólo algo mantenía invariable. ¿lo sabía? De lo que allí se arroja. maternal con Ana. no. Y Ana. otra vez enigmática. mejor aún. Elsa Castelli se encoge de hombros. ¿Cómo es su relación con Elsa Castelli? O. Hay allí un horno devastador. diré. secre47 . apenas si quedan cenizas. sonríe. y que esto era su crueldad. Elsa Castelli. Y sale del Escritorio cerrando con violencia la puerta tras de sí. -La descuarticé y la quemé en la Caldera -dice Elsa Castelli-. ¿Creés que el padre O'Connor sería capaz de matar? -¿Conocés a alguien que no lo sea? -pregunta. -Usted es un monstruo -dice O'Connor. -¿Qué estás diciendo? -se sorprende Ryan-. Elsa Castelli es tan cálida con Ana como sólo puede serlo una madre. tranquilícese.tiana sepultura para esa idiota! -Por Dios.

comprende que su madre ha regresado para ser buena. puesto que. Espero haber sido claro. de las otras reclusas. ha sido la encarnación brutal de la arbitrariedad. importa para Ana. quizá inexplicablemente. maternal con Ana. no había sido demasiado buena. La separa. Ana se enferma. Nada grave. y esto es lo que. consigue su propósito. en efecto. para tal medida. Tendrá su propia habitación. O. ante todo. quizá no. está Ana: en su propia habitación. ¿Lo hace para poner a prueba el cariño de Elsa Castelli? ¿Lo hace para saber hasta qué punto Elsa Castelli es maternal con ella? Si lo hace para esto. olvídese. Esta no es la leve historia del 48 . en definitiva.tamente. Pongamos eso que se suele llamar un resfrío. Esta vez se explica. Cierto día. La saca del Dormitorio común y la ubica en una habitación para ella. Dice: -No quiero que Ana contagie a nadie. Y aquí. es decir. Pero no esta vez. en verdad. y es la primera vez que Elsa Castelli explica uno de sus actos. Alega. pues poco importa. Si a usted le preocupa saber cuál es su enfermedad. más buena (aún) de lo que ha sido antes. que no desea que la enfermedad de Ana se contagie a las restantes. porque Elsa Castelli es. la cuida como sólo una madre podría cuidarla. por consiguiente. sólo para ella. aunque siempre fue su madre. si usted lo prefiere. hasta aquí. ya que antes. una gripe.

Tiene fiebre. acaso. Y. Pero “en Ana” se lee enAna”. ¿tengo que explicarlo todo? Elsa Castelli ha decidido ser maternal con Ana. ahora. Y nuestra pequeña es pequeña. a veces. estornuda. supongamos que se lo he dicho. Pero atención a lo siguiente: Elsa Castelli sólo extremará su dulzura con Ana. ¿qué ha descubierto Elsa Castelli en nuestra pequeña?* ¿Por qué es maternal con ella? ¿Le recuerda. en el espectáculo de la dulcificación de Elsa Castelli? Aunque. ¿si le dijera que sí? ¿Si le dijera que. otra pregunta. Deberá usted. su crueldad. Le aguardan. ¿Creerá usted. peor no enana.resfrío de Ana. creer en el espectáculo de la dulcificación de Elsa Castelli. transpira. escasamente. Ana. Punto. pues con las otras reclusas mantendrá invariable lo que siempre ha mantenido invariable. en verdad. Pero. Ana le recuerda a Elsa Castelli una hija que la vida le quitó? Bien. cabe aquí: ¿por qué Elsa Castelli es dulce y maternal con Ana? Y. Está en una habitación lu* Casi escribo: “en Ana”. además. sobre todo. está donde la dulzura de Elsa Castelli la ha cobijado. es decir. no es así. que contiene a la anterior. en efecto. a una hija que la vida le quitó? Mire. si Ana ha descubierto a su madre en Elsa Castelli. 49 . Caramba. abundando. Acontecimientos infinitamente más graves nos aguardan. en consecuencia. en consecuencia. Ana está resfriada.

dirigiéndose a Elsa Castelli. en medio. lo diré otra vez. olvidé mencionado. según suele decirse. quien. Guarda. la visita un médico a quien ha llamado Elsa Castelli. Cierta tardecita (¿le perturba a usted que escriba tardecita?). está Aníbal Posadas. conviene aclarado. pues. quizá abruptamente. no vive en el Reformatorio. la había colocado -para auscultarla. Aníbal Posadas. alejado. Supongamos que el médico se llama Aníbal Posadas. sino en la pequeña ciudad de Coronel Andrade. -¿Cómo lo sabe? -pregunta Aníbal Posadas. digamos. Es. 50 . Aquí. tal como Felisberto López. en la que si bien está el Reformatorio. Me gustan los personajes con bigote. ¿solitario?. en rigor. en su centro. donde. Supongamos que es joven.minosa. Le dice a Ana: -Decí treinta y tres. -Y algo de fiebre -dice. sino en su periferia. ¿Qué hace? Apenas lo previsible. Sigo. y lee su edición infantil de Moby Dick. no está. con un florerito. y. tiene un abundoso bigote. Elsa Castelli. allí. cama. dice: -Aún tiene algo de catarro. entonces. separa su oreja de la espalda de Ana.antes de decirle "Decí treinta y tres". el médico del Reformatorio. -Treinta y tres -dice Ana. que tiene treinta años y que. de los vientos de la pampa.

el médico dice: -Sólo una aspirina cada ocho horas. se lo digo: he dejado de subrayar eso que. Y Ana. Te lo voy a dar. Ana vacila. contundente: no los hay. dice: -Para hacer mis muñecas. la quiere su madre? Dice: -Quiero un Taller de Costura. 51 . E insiste-: un Taller de Costura. se desliza mi prosa. Sea como fuere. la acerca a la cama en la que serenamente reposa nuestra pequeña y busca su mirada tersa. extiende su brazo y le acaricia la cabeza. para mí.-Recién le puse el termómetro -dice Elsa Castelli. Entre el minimalismo y el folletín. ¿fríamente?.* Luego. Aníbal Posadas inclina con nerviosa levedad su cabeza y sale de la habitación. ¿Tanto la quiere esa mujer? ¿Tanto. Elsa Castelli se inclina hacia ella. denominé adjetivos de dudoso gusto. Finalmente. Nada más. Sé que usted no puede ver * No sé si lo ha notado usted. -Buenas tardes -dice. Toda cortedad es deliberada y precisa. Un breve silencio. Todo exceso también. -¿Para qué? -pregunta Elsa Castelli. al inicio de este relato. -¿Sólo eso? -pregunta Elsa Castelli. Elsa Castelli. -Es lo único que quiero -dice Ana. dice: -Pedime lo que quieras. ahora. -Ah -farfulla Aníbal Posadas. Una suave y dulce Elsa Castelli toma una silla. La razón es. muy sencillamente.

De modo que Ana le dice a Elsa Castelli: -Ya estoy bien. Inclina su cabeza y permanece en silencio. y sus estornudos. -No. señora -dice Ana-. Son tan suaves sus rasgos. también. ¡Ah. Continúo. que ya eran escasos. Y Ana mejora. Su catarro desaparece. le pido que vea el lento movimiento del brazo de Elsa Castelli acercándose a la cabeza de Ana. algo de una vez y para siempre. también su fiebre. Vas a tener un hermoso Taller de Costura. ya que no se lo diré más: esto volverá a ocurrir. tres días. Le quiero decir como le dicen todas mis compañeras. Ana no responde. le diré. señor Editor! ¡Qué maravilloso rigor narrativo tiene este relato!* Continúo. ahora. y que vea. -Tus compañeras dicen cosas terribles de mí – dice Elsa Castelli. Pero. inexistentes.lo que le escribo. señora. la mano de Elsa Castelli acariciando los cabellos dóciles de Ana. ¿Lo ha visto? Bien. -Si eso es lo que querés -dice Elsa Castelli-. se* Se lo pregunto otra vez: ¿tolera usted mi vanidad? 52 . lo vas a tener. Transcurren dos. diré. se tornan más escasos todavía: casi. o. -Decime Elsa -dice Elsa Castelli. a lo sumo. tan tersa. ya que este relato habrá de ser filmado.

Comprende. ¿Por qué? Sencillamente porque la quieren. porque es su historia la que está leyendo. quizá. podrá. pragmáticas. señora -dice Ana. podría perjudicar a Ana. Quiero estar con mis compañeras. -Sí. decirle: -Mis compañeras son buenas. la queremos usted y yo. que las reclusas le tienen podría extenderse a la pequeña. a esta altura del relato. Y. Todos quieren a Ana.gún ya he escrito. En rigor. -¿Por qué? -pregunta Elsa Castelli. -Porque soy una de ellas -responde Ana. si es su amiga. desea ampararla. Conjeturan que nuestra pequeña podrá frenar la ira letal de Elsa Castelli. su mirada. muchas reclusas quieren a Ana porque quieren utilizarla. Conjeturan que. De modo que le permite el regreso. porque es su historia la que estoy narrando. -¿Querés volver? -pregunta Elsa Castelli. No las castigue más. que su protección. no vengativas sino acomodaticias. Elsa Castelli. la que le estoy narrando. que el odio. por ejemplo. Las reclusas reciben con beneplácito a nuestra pequeña. si se torna exagerada. implicándola en un conflicto del que ella. Usted. señora. Sagaces. La quiere Elsa Castelli y la quieren las reclusas. y yo. Y Elsa Castelli acepta. 53 . Y abunda-: Quiero volver al Dormitorio. hambrientas de sobrevivencia. conjetura.

-Decíselo -le dicen las reclusas a Ana-. Decíselo. Y Ana le dice a Elsa Castelli: -Mis compañeras son buenas, señora. No las castigue más. -No son buenas -dice Elsa Castelli-. Por algo están aquí. -Yo también estoy aquí -dice Ana. -Vos sos distinta -dice Elsa Castelli. -Decíselo -le dicen las reclusas a Ana-. Decíselo. Y Ana le dice a Elsa Castelli: -Mis compañeras son buenas, señora. No las castigue más. ¿Logrará su cometido? ¿Logrará Ana sosegar la ira letal de Elsa Castelli? Las reclusas, en verdad, confían en que tal hecho se produzca. Lo desean fervientemente. Tanto lo desean, que a veces creen que ya se ha producido. -¿No está más buena? -indagan algunas-. Hace dos días que no castiga a nadie. Tienen esperanzas. Quienes no las tienen, quienes no creen en el sosiego de la ira letal de Elsa Castelli; quienes, además, no son acomodaticias, ni pragmáticas, ni están hambrientas de sobrevivencia, sino de venganza, son las cuatro conjuradas, es decir, Carmen que es gorda, Rosario que es flaca, Judith que es alta y Natalia que es baja. Para ellas, no hay camino de retorno. Sólo la
54

venganza es posible. Apenas una semana se toma Elsa Castelli para regalarle a nuestra pequeña su Taller de Costura. Ahí está: es tal como Ana lo había soñado. Ignoro todo lo relativo a estas cuestiones, así que mal podría describirle o siquiera enumerarle lo que ese Taller contiene. Le bastará a usted saber que contiene todo lo que Ana soñó. Pongamos: una máquina para coser y tejer, telas diversas, tijeras, dedales. En fin, cosas por el estilo. Ana, feliz. ¿Cómo, aquí, imaginar el amor que siente Ana por Elsa Castelli? ¿Ha llegado esta mujer a su vida para protegerla, para curar sus enfermedades, para realizar sus sueños? Tal pareciera que sí. Con frecuencia, Elsa Castelli la visita en su Taller de Costura. Le gusta, dice, verla construir sus muñecas. Y allí permanece. Una, dos y hasta tres horas durante las cuales las reclusas se ven aliviadas de su despotismo. Y Ana no se detiene. Sus manos inquietas, hábiles, dan forma a una princesa, a una bailarina, a un hada, a una aldeana. Ana no construye muñecos. Para ella, lo masculino evoca la ausencia (no ha conocido a su padre) o la agresividad (el fugaz fornicador).
55

Cierta tarde, Elsa Castelli le dice que ha instalado una Sala de Estar. Ana le pregunta qué es una Sala de Estar. -Un lugar para estar -le dice Elsa Castelli-. Vos tenés tu Taller de Costura. Bueno, ahora yo tengo mi Sala de Estar -y le pregunta-: ¿Querés conocerla? Ana contesta que sí. De modo que Elsa Castelli le muestra su Sala de Estar. Nada falta allí: hay revistas, discos y un televisor. Ana se acerca al televisor, lo mira, lo toca con prudencia, con cautela y suavidad, con temor y fascinación, luego con mayor firmeza, más decidida, pero siempre suavemente, como si lo acariciara. Y pregunta: -¿Qué es esto? Sorprendida, Elsa Castelli, a su vez, pregunta: ¿No sabés? -Alguna vez lo supe -dice Ana-. Pero lo olvidé. -Es un televisor -dice Elsa Castelli. -¿Para qué sirve? -pregunta Ana. -Para ver el mundo -dice Elsa Castelli-. Apretás un botón... y el mundo es tuyo. -¿Tanto? -pregunta Ana. -Tanto -confirma Elsa Castelli. Y añade-: Todo está ahí. Las guerras, los terremotos, los desfiles de modas, los casamientos, las enfermedades, las pestes,
56

Venite a las cuatro de la tarde. las películas. -¿Cuándo? -pregunta. Elsa Castelli. -No entiendo -dice Ana. Algo brilla en los ojos de Ana. Precisamente mañana empieza una. Elsa Castelli se le acerca y le acaricia los cabellos ¿dóciles? y dice: -Mañana. las series. Se detiene. -¿Voy a ver una? -pregunta. ¿Sí? 57 . -Sí -responde Elsa Castelli.. -Claro -acepta Elsa Castelli. pero en una sola historia -dice Elsa Castelli. Luego.los accidentes. Una brizna de ansiedad. -En la televisión sucede todo. Y explica-: No lo vas a entender hasta que no veas una. dice-: Pero sobre todo. ¿rigurosamente?. ¿no? Bueno.es una historia en la que sucede todo lo que sucede en la vida.. Tenés suerte. Ana. -No entiendo -repite Ana. en una telenovela también. -vacila.. qué? -Las telenovelas -dice Elsa Castelli. -Una telenovela -define. Ana pregunta: -¿Sobre todo. siempre con esa brizna de ansiedad. los asesinatos. -¿Y qué es eso? -pregunta Ana.. cautelosamente.

¿Una telenovela? ¿Una historia en la que sucede todo lo que sucede en la vida? ¿Y sabe ella. Esa noche (ahora. Ana. Ana demora en conciliar el sueño. duerme otra vez en el Dormitorio. pequeña Ana -suspira con mansa comprensión Elsa Castelli. entonces. para ella. -A las cuatro de la tarde -dice Ana. Juntas. se duerme. ya que. si algo sabe Ana. que lo ignora casi todo. al menos. -¿Juntas? -pregunta Ana. Y. Y siempre a la misma hora. que ha crecido en medio del desamparo y la soledad de los Reformatorios? Se dice: mañana a las cuatro.-¿Por qué a las cuatro de la tarde? -pregunta Ana. señor Editor? ¿Es usted consciente de lo que le estoy ofreciendo? ¡Una novela argentina sin psicoanalistas y con televisión! Como advertirá. es que nada sabe de lo que sucede en la vida. como descubrir el mundo mirar una telenovela? ¿No lo será. -Desde mañana -dice Elsa Castelli-. ¿Lo he sorprendido o no. junto a sus compañeras). lo que sucede en la vida? Escasamente. Y explica-: Las telenovelas se ven todos los días. recordemos. ¿No será. -A esa hora pasan la que vamos a ver juntas –dice Elsa Castelli. en medio de esta expectación. si su sagacidad de lector aún se mantiene in58 . Vos y yo. -Ah.

narrando un cuento para figurar en su antología de cuentos policiales argentinos? Ya no es así. ¿recuerda? Sé que la dialéctica no está de moda. generosamente. Mi relato se ha transformado en una novela. ¿Por qué? Vea. y que no está naciendo con mi texto) es insoslayable. por su fuerza visual. Y yo tengo apuro.* * ¿No era esto un cuento? ¿No le estaba. Si uno escribe menos de cincuenta páginas. conviene tomar un atajo. tiene un cuento. no perdamos tiempo.cólume. mirará Ana. Así es mi novela. Miran. Si escribe más. a las cuatro de la tarde. en temas tan arduos. mi espacio en eso que. una novela. A veces. llamaré nuestra literatura (y la generosidad es tal porque supone que esa literatura existe. 59 . usted ve en tanto lee. Le narro una historia. yo. si tantas sorpresas no lo han anonadado. Una historia que. pero no siempre es desdeñable. Ya llevo escritas demasiadas páginas como para que tal cosa merezca una explicación. Una historia en la que los personajes ven. El salto de la cantidad a la cualidad. en la Sala de Estar de Elsa Castelli. ¿Qué miran? Televisión. porque esto es lo que mañana.

Es eso. Ana se pasea por el patio. Elsa Castelli hace girar un botón del televisor. -Sí -dice Elsa Castelli-. Nada imprevisto ocurre hasta el día siguiente a las cuatro de la tarde. Luego trabaja en su Taller de Costura. Se ve a un niño jugando al fútbol. contenida apenas la respiración ante la inminencia del gran acontecimiento. Toma una silla y la coloca a espaldas de Ana. Luego almuerza. -¿Eso es el mundo? -pregunta Ana. Dice-: Vení. sentadas. una muy cerca de la otra. -¿Estás cómoda? -pregunta Elsa Castelli. Luego lee su edición infantil de Moby Dick. -Te esperaba -le dice Elsa Castelli. Luego un pájaro. Luego un perro. Y luego visita a Elsa Castelli. sentate. tal como ahora están. Silenciosa. súbitamente. Así. Ana se sienta. Luego un soldado. Se oye: ¡Click! La pantalla se ilumina. Ana asiente con un movimiento leve.Continúo. Luego un atardecer. Luego un avión. miran la maravillosa pantalla. en la que. apenas esbozado. Luego a una mujer que se lava el cabello. aparece un cartel que dice: 60 .

Y Ana. que Ana y Elsa Castelli miran absortas el primer capítulo de la telenovela. Ahora. ¡Atención! Y Ana. Infinitamente más real que el de Moby Dick. puesto que. aún más. crecientemente. Alcanzará con decirle que Ana descubre un mundo inimaginado. Ana -dice Elsa Castelli-. Y lee: COSECHARÁS EL AMOR Le bastará saber.TELEVIDA PRODUCCIONES PRESENTA -Ahora. A LUISA CASTRO Y OSVALDO MARTÍNEZ EN -¡Atención! -exclama Elsa Castelli-. Ahora las ve. sólo lejanamente intuía estas contundencias de la realidad. Y unas letras mágicas continúan apareciendo en la pantalla. ballena. pues con esto será suficiente. señor Editor. Ya empieza. en la telenove61 . mira. cuando. Mirá. en Moby Dick. mira. señor Editor. ¿Podría haber sido diferente? De modo que no le entregaré mayores precisiones sobre esta cuestión. mar. cuando Ana leía barco.

esta historia. La historia transcurre durante los años treinta. Ana y Elsa Castelli miran los primeros capítulos de Cosecharás el amor. Costoso vestuario y deslumbrante escenografía. Se trata. 62 * . durante cinco días. pues mi propósito es narrarle la historia de la pequeña Ana y no la historia de la telenovela Cosecharás el amor. Así las cosas. precisamente. usted disculpará. se lo juro. Se nutre de ella. Sin embargo. o no. Una superproducción. al que ya he recurrido). no he de narrarle. la mira. ya que Ana. el de adelantarle algún elemento de la narración. ve el tren y ve partir a quien dijo: "Partiré en el tren de la noche". el cine. éste. le diré: algunas frases que Ana escuchará al mirar Cosecharás el amor serán esenciales para su historia. historia que. sólo un segundo después. ve la noche.* ¿Qué más ve Ana? Ana ve la historia que narra la telenovela. Ana. Luisa Castro es Marisa AlGlosando lo que cierto director de cine dijo sobre. en la secuencia que sigue. alguien dice "Partiré en el tren de la noche" . no lo dudo. decía. Historia que. es parte de la historia de Ana. de lunes a viernes. pues. Y. le diré: las telenovelas son la vida sin las partes tediosas. pues no necesitará disculpar algo que. la de Cosecharás el amor.la. inmediatamente. Y. está usted muy lejos de sospechar cuánto. apasionadamente. de una telenovela de época. comprenderá. si usted me permite adelantarle algo (artilugio.

un médico de veinticinco años. y poco les importa lo demás. Sin embargo. ¿puede la prepotencia o la cautela de los padres impedir el despliegue del amor. ni la prudencia. en este mundo. señor Editor. hija de un terrateniente y Senador de la Nación. imposible. si persiste en él. al menos-. sospechando que se aman más allá de todo temor. plebeyo. que el conflicto estallara. es el amor. y que. pues el Senador es un hombre que acostumbra a acudir a la violencia cuando lo juzga necesario. vence al miedo. ni el poder. su vida correrá peligro. claro está. nada importa salvo el amor. ni mucho menos. El Senador se opondrá a que su hija frecuente al. advenedizo Claudio Martelli. pero. decide 63 . según él. Sospechando que algo así está ocurriendo entre Marisa y Claudio. Cuando se está enamorado -en las telenovelas. hijo de quien fuera guardaespaldas del Senador. hombre poderoso. el doctor Albamonte. Si algo.bamonte. una joven de escasos veinte años. no aristocrático. Osvaldo Martínez es Claudio Martelli. hombre de origen humilde. ahora dueño de una próspera ferretería. No era impensable. de las pasiones juveniles? Marisa Albamonte y Claudio Martelli se aman. ni la preservación temerosa de la propia vida. Y el propio ferretero también le dirá a su hijo que su empeño es quimérico. autoritario. el terrateniente y Senador de la Nación. el padre de Marisa. Ni el dinero.

ordenar la muerte de Claudio. profundo conocedor del alma humana. porque. lo convertiremos en un mártir. Y aquí termina el capítulo del viernes. con un primer plano. para peor. 64 . Y su hija jamás dejará de amarlo. convoca a Sebastián Cardozo. no hay que matar a Claudio Martelli. más exactamente. un asesino profesional. Para ello. No lo logrará así. Sebastián Cardozo dice: -Si usted quiere matar a Claudio Martelli para evitar que tenga amores con su hija. Sagaz. Sorprendido. El Senador permanece en silencio. se equivoca. el Senador pregunta: -¿Por qué? -Porque si matamos a Claudio Martelli –responde Sebastián Cardozo-. -A su hija -responde Sebastián Cardozo. aunque no tenga pruebas. -¿A quién? -inquiere el Senador. Y le dice: -Quiero que mate a Claudio Martelli. ¿un close-up?. meditando largamente las palabras de Sebastián Cardozo. lo odiará a usted. Termina. sino a otra persona. sospechará hasta el fin de sus días que usted lo hizo matar. Luego pregunta: -¿Y qué debo hacer? Sebastián Cardozo dice: -Para acabar con este romance que tantos sufrimientos trae para usted. Y.

por consiguiente. es necesario. por tal condición. Luego se dormía. Confieso que me gusta narrar y que. Este sub-plot. en suma. ¿encontrará el capitán Ahab a la ballena blanca? Pero sólo esto. la obsesiona. Continúo. historia. también. la sorpresa. Se dice usted: prometió no narrarme la historia de Cosecharás el amor y me la está narrando. Ahora. al abandonar todas las noches la lectura de Moby Dick. Solía preguntarse. Nunca le había ocurrido algo así. El interrogante que la telenovela ha dejado en su alma. que expresa. por ejemplo. a Marisa? Sé lo que está pensando.del rostro sorprendido del Senador. el interrogante de la telenovela no le 65 . y que. con frecuencia me desquicio. Sólo le estoy narrando algunas líneas de la telenovela para que usted comprenda cómo y por qué en Cosecharás el amor se dicen ciertos textos que serán fundamentales para nuestra. el estupor de los televidentes. matada a ella. ¿Permitirá el Senador que Sebastián Cardozo mate a Marisa Albamonte? ¿Sucumbirá a la lógica impecable del asesino? ¿Aceptará que no hay otro camino. nuestra. Mire. para acabar con ese amor maldito. no es así. Pero no es éste el caso. que de nada servirá matar a Claudio pues tal cosa lo convertiría en un mártir para Marisa. Ana no tiene sosiego durante ese fin de semana. sólo es posible.

el lunes llega. mienten. ¿Piensa en Marisa Albamonte? Desde luego. a Marisa Albamonte. la ve todos los días. En cambio. brutalmente. Cierta noche. como todas las ficciones. Le permite otra cosa. un automóvil sube a la ve66 . el lunes? Y. ¿Llegará.da sosiego. se sienta frente al televisor. Claudio Martelli sale de su consultorio. ¿Acaso podría pensar en otra cosa? ¿Acaso no está enamorado? Entonces. Enciende un cigarrillo. más angustiante que la pregunta "¿Encontrará el capitán Ahab a la ballena blanca?" Al fin y al cabo. Ana nunca ha visto una ballena blanca. alguna vez. junto a Elsa Castelli. a las cuatro de la tarde. hágalo. como todo lo que depende meramente del transcurrir del tiempo. y el capítulo sexto de Cosecharás el amor. -Está bien -dice el Senador-. Comienza a caminar por las calles oscuras. en el televisor de la Sala de Estar de Elsa Castelli. La pregunta "¿Permitirá el Senador que Sebastián Cardozo mate a Marisa Albamonte?" es mucho más poderosa. ¿Le permite a Sebastián Cardozo asesinar a su hija? Serénese: las telenovelas. Y Ana. ni de día ni de noche. comienza. Veamos.

con lenta sabiduría. Uno es Sebastián Cardozo. acorralándolo. La vamos a matar a ella. apoyándole el revólver en la sien derecha. reflexiona-: A veces no hay que matar. Sebastián Cardozo le dice al Senador: -Huyó porque la quiere de verdad -y. Y. infeliz. -Nunca -responde Claudio Martelli-. lejos de Buenos Aires: instala un consultorio y ejerce su profesión. alcanzó con que Claudio Martelli comprendiera que estábamos decidi67 . quien agarra ferozmente de los cabellos a Claudio Martelli y. le dice: -Mirá. Tres hombres. -No -dice-. dejá de andar atrás de Mansa Albamonte. A vos no te va a pasar nada. empuñando revólveres. Claudio Martelli huye de Buenos Aires. Tendrá que matarme. Los focos iluminan la figura indefensa de Claudio Martelli. en este caso. La ama. descienden del automóvil. A veces alcanza con que los demás sepan que uno está decidido a matar.reda y lo arroja contra la pared. Sebastián Cardozo lanza una carcajada feroz. Ha decidido olvidar a Marisa Albamonte. y sabe que sólo así logrará salvarle la vida. ¿entendés? La vamos a reventar a balazos. ¿A dónde va? Se refugia en la ciudad de Córdoba. Al día siguiente.

Su vida. eso es lo que importa. en su exiguo departamento de la ciu dad de Córdoba. ante sus ojos. ¡Toc! ¡Toc! ¡Toc! Claudio Martelli abre. y allí. eso es lo que importa. Para él. ¿Cómo pudo encontrarlo? -Eso no importa -dice. 68 . amar a Marisa Albamonte es condenarla a morir. -Apenas un hombre que conoce su oficio -dice Sebastián Cardozo. frente a una botella de whisky. Elsa Castelli-. ante su infinito asombro. señor. Entonces. señor Editor?. acodado a una mesa. Lo encontró. su hija. Esto es. ¿lo creerá usted. Huyó para salvarla. está Marisa Albamonte. matar a Marisa Albamonte. -Usted es un sabio -dice el Senador. cree. Claudio Martelli pregunta: -¿Cómo llegaste hasta aquí? ¿Cómo pudiste encontrarme? -Eso no importa -dice Marisa Albamonte-. ¿Todo ha terminado? Una noche. Tres veces. -¿Cómo llegó hasta ahí? -pregunta Ana a Elsa Castelli-. Te encontré.dos a hacer lo que para él era impensable. Claudio Martelli se deja ganar por los más oscuros pensamientos. con su larga experiencia en telenovelas. alguien golpea la puerta. ya no tiene sentido.

antes de hacer el amor. otra vez. Hazme el amor. Pero se pregunta: ¿qué es hacer el amor? Y nada le pregunta a Elsa Castelli: quizá porque teme preguntarle tantas cosas. Y añade una frase decisiva-: Las parejas. besándose.Y se arroja en los brazos de su amado. En verdad. Hazme tuya. Pero es muy poco lo que entiende. Allí están. Y entonces. Se besan una y otra vez. -Yo también te amo -dice Claudio. -¿Qué hacen? -pregunta Ana. buscándose. y lo besa con pasión. La pantalla se oscurece sobre la imagen de Claudio y Mansa. La imagen retorna. Ve. allí. Esto. lo ve. antes de hacer el amor. en el televisor. Poséeme. frente a ella. Te amo tanto. Claudio. ardorosamente. Se dice: las parejas. Poséeme. ve los labios abiertos de Claudio y Marisa. -Te amo. Ana escucha la frase y escasamente entiende su significado. Ana. Claudio y Mansa. Claudio -dice-. Se dice eso que Elsa Castelli le ha dicho: se besan. -Se besan -dice Elsa Castelli. incansablemente. Marisa dice: -Hazme tuya. 69 . ¿Todo ha terminado? No. muy escasamente. siempre se besan. siempre se besan. quizá porque teme la respuesta. los labios de Claudio y Mansa.

pese a ser un personaje de telenovela. que. Si nos matan. Así. por consiguiente. y Claudio y Marisa perma70 . Luego dice: -Si nos descubren. estudiándolos. -No importa -dice ella-. Digamos: absolutamente telenovelesca. El amor es más poderoso que la muerte. es. pregunta a Marisa: -¿Tanto crees en el amor? ¿Tan fuerte es para ti? Con honda convicción. no lo olvidemos. Sonríe y dice una frase quizá enigmática. melancólica. un hombre que ha visto. Y la imagen es gris. Marisa afirma: -El amor es tan fuerte que puede revivir a los muertos. Claudio la mira con fijeza. Claudio sonríe. Ahora están en un bar. reviviremos. muchos cadáveres. sentados a una mesa pequeña. nos matarán. Y afuera llueve. a creer que existe algo capaz de revivirlos. entonces. y cierta incredulidad se dibuja en sus ojos. en consecuencia. Y la imagen se diluye. Claudio enciende dos cigarrillos y le alcanza uno a Marisa. apenas los separa.Pero ya no se besan. un médico. Le toma las manos y se las acaricia. un hombre de ciencia. pero ilimitada. pese a estar enamorado. y poco proclive. Dice: -Sólo el amor puede revivir a los muertos. Al fin y al cabo. Ella también sonríe. todavía.

Claudio y Marisa. Y se aman. -Al aceptarla. veremos la infinitud de la maldad en el Senador y en Sebastián Cardozo. al no obligarla a volver a Buenos Aires. La torpeza de ellos nos obliga a dejar de lado toda sutileza. no sé si usted lo sabe. ha sido Claudio Martelli. al no apartarla de su lado. su hija. que ya no encuentran palabras para expresarlo. mirándose. tanto. pero las telenovelas utilizan. señor. tal como Sarmiento en el Facundo. sobre todo. Y afuera llueve. la técnica romántica del contraste. frente a frente. y no nosotros. Corte. en la mesa de ese bar. abusivo cigarro. Todo se ha simplificado ahora -dice Sebastián Cardozo-. señor Editor. -Explíquese -dice el Senador. quien condenó a muerte a Marisa Albamonte. y. ¿Quién aparece ahora? Ah. Dice: 71 . acariciándose las manos. De modo que luego de habernos mostrado la infinitud del amor en Claudio y Marisa. En efecto: El Senador enciende un imponente.necen allí. Ya no es mi hija. no las necesitan. Y dice: -La perversa ha huido con él. El Senador lanza una densa humareda de su abusivo cigarro.

con acento definitivo. porque dicen algo que Sebastián Cardozo ignora. señor -hace una breve pausa. atinadamente. porque. ya no habrá historia. Y lo ha dicho con tanta convicción como Marisa Albamonte dijo "El amor es más poderoso que la muerte". ya no habrá amor. Sebastián Cardozo. con voz trémula. como Marisa Albamonte dijo "Sólo el amor puede revivir a los muertos". al buscarlo. pues sospecha. ni siquiera la muerte. Imagine usted la angustia de Ana. debieran sosegar a Ana. Lo vamos a saber mañana. no quiere que Claudio Martelli y Marisa Albamonte mueran. Frases que. Pero Ana. 72 . sonríe y dice: -Su orden será cumplida. Tampoco ella. y es que nada puede acabar con el amor. afirma-: Morirán. Sebastián Cardozo ha dicho: morirán. Y quizá no lo quiere por una simple y poderosa razón: no quiere que la telenovela termine. Y el capítulo termina. con maléfico placer. ya no habrá telenovela. a Elsa Castelli. Y luego. que si Claudio Martelli y Marisa Albamonte mueren. en rigor. No sólo él no merece vivir. -¿No está segura? -pregunta Ana.-Mátelos. -No lo sé -responde Elsa Castelli-. -¿Los van a matar? -le pregunta. Creo. pobre pequeña. se buscó la muerte.

Hay que esperar. en cierto momento. Elsa Castelli. Elsa Castelli-. Tal es su angustia. mueve con pesar su cabeza. Una luz de esperanza surge en los ojos de Ana. -Y si los encuentra. Dice: -Entonces. llega a pensar que todo sería 73 . ¿Habría podido ocurrir otra cosa? Permanece boca arriba. ¿los va a matar? -pregunta. Las telenovelas son así. A Marisa la guiaba el amor. Ana. que. No te puedo asegurar nada. no los va a encontrar... ¿Cómo no los va a encontrar Sebastián Cardozo? -Es distinto -razona Elsa Castelli-.-No -responde Elsa Castelli-. -No lo sé. Ana no puede dormir. -Pero Sebastián Cardozo los va a encontrar argumenta Ana-. Esa noche. Cuando Marisa quiso encontrar a Claudio. lo encontró enseguida. siempre con voz trémula. A Sebastián Cardozo. nuevamente. ya sin respuestas. Ana -dice. Teje y desteje una y mil conjeturas. Tiene que buscarlos. Y dice: -No lo sé. Tiene que encontrarlos. Sebastián Cardozo tiene que viajar a Córdoba. mirando una luna amarilla y redonda que asoma detrás del ventanal. Ana. sólo su instinto de asesino. tiesa.

porque a Sebastián Cardozo sólo lo guiaba su instinto de asesino. Salvo. asegurarle al74 . desde luego. Pero. acariciarle los cabellos. ¿Los encontrará? Marisa encontró fácilmente a Claudio. Sin saberlo claramente. porque Elsa Castelli dijo: "No te puedo asegurar nada". que decide ir en busca de Elsa Castelli. ha identificado a Elsa Castelli con la telenovela. ¿acaso no son lo mismo? Ana. Y. esta incerteza ("No te puedo asegurar nada") se transforma en terror. De modo que Ana está aterrorizada. las vidas de Claudio y Marisa. ahora. cuando Ana le dijo: "Entonces. sonreírle. llena de angustia a Ana. ¿Matará Sebastián Cardozo a Claudio y Marisa? Para hacerlo.si no existieran las telenovelas. la televisión. Ana no puede dormir.. sólo ella podrá ayudarla. Y tanto. lo que teme es que todo termine: las reuniones en la Sala de Estar. digamos. Elsa Castelli dijo una frase que. con el transcurso de las horas.mejor -la vida. piensa. en verdad. con Cosecharás el amor. primero tiene que encontrarlos. en tanto que a Marisa la había guiado el amor. conocer a Elsa Castelli. Pero. Pero luego se arrepiente y se dice que nada ha sido tan maravilloso en su vida como conocer a Claudio Martelli y Marisa Albamonte. luego. al recordada. ¿Tendrá tanta suerte Sebastián Cardozo? Elsa Castelli dijo (¿lo dijo?) que era menos probable. pues. no los va a encontrar".. sosegarla. En consecuencia.

que ya casi no es precisa vigilancia alguna. no es para que Elsa Castelli le diga: "No te puedo asegurar nada". Ana llega a la Sala de Estar de Elsa Castelli. La pantalla está oscura. quizá? Con tanta cautela como la abrió. mira el televisor. el Orden del terror. ¿Alguien la ve? Nadie. que estuviera allí. por decirlo así. el Orden de los camposantos. el odio y la muerte. Cada reclusa sabe -y lo ha aprendido en la modalidad del terror. ha sido tan absoluto. Allí. aquí. Así. con mucha cautela. Las reclusas duermen profundamente. desplazándose con la levedad que su cuerpo leve le permite. utopía. toda altisonancia. en realidad. algo. abre la puerta. vistiendo un camisón largo y blanco. le diré: el Orden que ha impuesto Elsa Castelli. Los celadores también duermen. Ana sale del Dormitorio. ¿Estará allí? ¿No sería esto lo más razonable. piensa. si Ana va en busca de Elsa Castelli. puede costarle la vida. está todo. se pregunta cómo es posible que todos los celadores duerman. 75 . ¿La ve algún celador? Tampoco.que toda indisciplina.go. que le abra un horizonte. el amor. ¿Qué hacen ahora? ¿Duermen. Allí están Claudio Martelli y Marisa Albamonte. Y si usted. pese a lo que dijo. Sombras dentro y nada más. Y allí están el Senador y Sebastián Cardozo. todo desmadre. sino para que le diga otra cosa. Sigilosa. una. una frase que la calme. en la Sala de Estar? De modo que Ana. Sin poder evitarlo (¿acaso hubiera podido?). porque.

Los quejidos van en aumento. en el Reformatorio? Se dice Ana: sí.quizá? Con tanta cautela como la abrió. lo más razonable. oye unos extraños quejidos. Hacia allí. en mitad de la noche. Prosigue. Ana se detiene ante la puerta del Escritorio. se levantaba de su cama porque oía unos extraños quejidos? Bien: prepárese. No lo puede creer: otra vez esos quejidos. leyendo o mirando televisión. probablemente. siempre con la levedad de su cuerpo leve. Ana. sino durmiendo. que no estuviera en la Sala de Estar. Y prosigue su marcha nocturnal. Ana. su marcha nocturnal. Ya no tiene dudas: provienen del Escritorio de Heriberto Ryan. Va en busca de la habitación de Elsa Castelli. Ana mira a través de la cerradura. esto sí. cierra la puerta. se dirige. se desliza sobre el piso. son cada vez mis cercanos. Un sudor frío recorre su espalda. ¿Recuerda usted nuestra gran escena inicial desquiciadora? ¿Recuerda que Ana. digamos. como duermen todos. O. Pero es muy poco lo que ve. ¿De dónde provienen? Paralizada. surgiendo debajo de la puerta. Sólo algunas fragmentarias turbulen76 . ¿No sería. Se dice: estará durmiendo. otra vez. amarillenta. a esa hora de la noche. Una luz más amarilla que blanca. a nada atina durante un par de minutos.

Heriberto Ryan. otra. torrencia77 . bíblica. con tanta irrefrenable pasión como lo hacían la madre de Ana y el fugaz fornicador sobre la mesa de la cocina. precisamente. O. sino que caen. para ella. fornican. ¿Quiénes son? ¿Qué hacen? Ana. un pantalón. ¿Qué ve? Podría decirle: nada nuevo. de aquella cocina. Ve a un hombre agitándose sobre una mujer.cias. Una pollera. un muslo. para Ana. quienes fornican (si usted me permite acudir nuevamente a esta palabra fuerte. Y mira a través de la rendija. al menos. una mano. podría decirle: Ana ve algo que ya ha visto en el pasado. abre la puerta del Escritorio de Heriberto Ryan. precisa) sobre la mesaescritorio de. también. Son Heriberto Ryan y Elsa Castelli. recordemos. aún con mayor cautela de la que tuvo para abrir y cerrar la puerta de la Sala de Estar de Elsa Castelli. y lo hacen. austero rodete. indescifrables. ¿Será ésta otra noche trágica? Los cabellos de Elsa Castelli ya no están sujetos por el breve. algo que ya ha visto en la terrible noche de nuestra gran escena inicial desquiciadora. trágica. Ve a una mujer abrazando a un hombre y emitiendo extraños quejidos.

porque. Heriberto Ryan pertenece a ese lugar.les. con una voz ronca.. Así. entrecortada. Conjetura. La acosa un extraño sentimiento: el de estar mirando algo que no debe ser visto. en esta escena.. Las manos de los amantes son ávidas. La cierra como si apagara el televisor. Ni ella ni Heriberto Ryan están desnudos.. Elsa Castelli dice: -Sí. Ana. que. que pujan por quitarse uno al otro. Poséeme.. están alborotadas por la pasión. Ana no lo puede creer: son las palabras que Marisa Albamonte le dijera a Claudio Martelli en el departamento de la ciudad de Córdoba. Se preguntará usted (¿no se pregunta usted demasiadas cosas?): ¿por qué Ana. reacciona de tan distinto modo a como reaccionó en la gran escena inicial desquiciadora? Primero: porque Heriberto Ryan no es un desconocido como lo era el fugaz fornicador. Poséeme.. inquietas. hay un momento en el que ya no se debe mirar. la pantalla se había oscurecido. De pronto. él ya estaba allí. entonces. luego que Marisa le dijera a Claudio Hazme tuya y Poséeme. cierra la puerta como si oscureciera la pantalla. tanto en la vida como en las telenovelas. sus ropas. 78 .. mira. Hazme tuya. Sus bocas se buscan una y otra vez.. es el Director del Reformatorio: antes de que Ana llegara. sobre la mesa..

* Al día siguiente. pues. dormirse. y Ana sabe (lo ha aprendido viendo la telenovela) que esas son las palabras del amor. A medida que se suman las páginas y las peripecias se fortalece mi certeza de estar narrándole una novela y no un cuento. que tiene algo que contarle. Ana llega a la Sala de Estar de Elsa Castelli. A usted. te escucho. Regresa al Dormitorio y se mete en la cama. a las tres de la tarde. Brevemente: no me interesa su antología. Ya no se pregunta: ¿matará Sebastián Cardozo a Claudio Martelli y Marisa Albamonte? Ahora se pregunta: ¿qué hacían Elsa Castelli y Heriberto Ryan? ¿Por qué un hombre se sube sobre una mujer y la mujer lo recibe abriendo las piernas? ¿Qué quiere decir "Hazme tuya"? ¿Qué significa "Poséeme"? Interrogantes que no tienen respuesta para ella. -Bueno -dice Elsa Castelli-. Quiero un libro para mí solo. Tengo otras. No quiero compartir espacios con nadie. Son otras las preguntas que ahora le quitan el sueño. finalmente. -¿Tan temprano por aquí? -pregunta Elsa Castelli. Tercero: porque sí.Segundo: porque Elsa Castelli dijo las palabras de Marisa Albamonte. -Anoche la busqué -dice Ana-. Ana le dice que necesitaba verla. que ya no podía esperar más. ¿Está claro? * 79 . ¿Dónde. pese a todo. y en medio de los cuales consigue. ha quedado mi ambición de ser incluido en su prestigiosa antología de cuentos policial es argentinos? Se lo diré: ya no tengo esa ambición. Un libro para mi novela.

Y usted se quejaba. Y prosigue-: Pensaba en Sebastián Cardozo. -Porque no podía dormir -dice Ana.-¿Por qué? -pregunta Elsa Castelli. -Hoy lo vamos a saber -dice Elsa Castelli. No sufría -y pregunta-: ¿Viste algo más? -Nada más -dice Ana-. Por eso la busqué. Volví al Dormitorio -vacila y luego añade-: No entiendo eso. 80 . Elsa Castelli mira con fijeza los ojos claros de la pequeña. -Me fui -dice. Elsa Castelli sonríe y le acaricia los cabellos. entre avergonzada y temerosa. -Yo quería saberlo anoche -dice Ana-. -No me quejaba -dice Elsa Castelli. -Sí. -¿Y me encontraste? -pregunta Elsa Castelli. No entiendo qué hacían usted y el doctor Ryan. -¿Sufría? -pregunta Ana. (¿Le he dicho que los ojos de Ana son claros? ¿Le he dicho de qué color es su cabello?) Y pregunta: -¿Y qué hiciste? Ana se encoge de hombros. La encontré con el doctor Ryan -dice Ana. pequeña. -¿Y qué alcanzaste a ver? -pregunta Elsa Castelli. Dice: -No. Me preguntaba si mataría o no a Claudio y Mansa. -El doctor Ryan se subía sobre usted -dice Ana-.

-También Marisa dijo eso -dice Ana. -¿Eso dije? -pregunta Elsa Castelli-. Y Ana dice: -Usted se lo pedía. con dulzura. Y vuelve a acariciar los cabellos rubios de Ana.) Y Ana pregunta: -¿Es lindo eso? -¿Hacer el amor? -pregunta. Elsa Castelli. Elsa Castelli sonríe. Es así. -Ana. Sólo el amor puede revivir a los muertos. Y prosigue-: Me poseía. querida -suspira Elsa Castelli. (Ya está: los cabellos de Ana son rubios. Y dice: -Será porque siempre quise ser actriz de telenovelas. -Usted le dijo: "Hazme tuya". Me hacía suya. y pregunta-: ¿Olvidaste lo que dijo Marisa Albamonte? -y dice-: El amor es más poderoso que la muerte. -¿No ves? Se me mezclan sus palabras -dice Elsa 81 . ¿Así? -Así -responde Ana-. a su vez. Le dijo: "Poséeme" -dice Ana. -¿Cómo lo sabés? -pregunta Elsa Castelli. -Sí -dice Ana. Algún día lo vas a descubrir. Elsa Castelli. Como Marisa a Claudio. pequeña.-Hacíamos el amor -dice.

que Sebastián Cardozo encontrará a Claudio y Marisa. Conjeturo. porque tal suceso es absolutamente insustancial. sí. Y agrega-: Ah. pequeña Ana. inminente. una vez más. Lo es. De modo que gira la perilla del televisor ¡Click! Y la pantalla entrega. quiero decir. El resto importa poco. Pero tengamos algo por cierto. 82 . Supongo que no se preguntará usted (según es afecto a preguntarse tantas cosas) si Sebastián Cardozo encuentra y asesina a Claudio Martelli y Marisa Albamonte. De modo que podemos dejarlos librados a su indestructible destino. en este o en el otro mundo. Todo dolor el placer.Castelli. de aquí su eficacia: muertos o vivos. para nosotros. Claudio y Marisa seguirán unidos. Ana y Elsa Castelli miran la telenovela. Y el recuerdo de su frustrado destino de actriz convoca otro recuerdo más inmediato. qué buena actriz hubiera sido yo. para Elsa Castelli: recuerda que ya son casi las cuatro y que está por empezar el nuevo capítulo de Cosecharás el amor. Y quizá los mate. Seré. sus imágenes. con esa renovada y cotidiana magia. claro: de Cosecharás el amor le he narrado aquello que será esencial para nuestra historia. seguirán amándose. Todo sufrimiento alumbrará la alegría. ya que la lógica de las telenovelas es inexorable. quizá no. Toda agonía el éxtasis.

conjura. trama. 83 . Si escribo para que usted me lea es porque quiero someterlo. Todo sigue igual. Hecho que usted realizará entre el placer y la vanidad (la suya esta vez. una de las cuatro conjuradas.Transcurren algunos días. Se detiene al llegar a la puerta de la habitación * Leo sobre la palabra complot en un diccionario español. La telenovela de las cuatro de la tarde. azares a los que Ana (¿lo creerá usted. Es Carmen. Todo sigue igual. con las vidas azarosas de Claudio y Marisa. Dice: confabulación. La serenidad ya casi abúlica. Deslumbrado con mi ingenio. ¿pronto inexistentes?. Mi plot es un complot. una de las cuatro reclusas que han tramado el mortífero complot contra Elsa Castelli. Todos (o casi todos. Leo sobre la palabra plot en un diccionario inglés. Los infatigables esmeros de Ana en su Taller de Costura. ya veremos) duermen. Me he conjurado contra usted. Hasta que: Cierta noche. excesos de Elsa Castelli. conspiración. Mi literatura es una conspiración. Obligado. un enorme cuchillo que sostiene en su diestra. Los declinantes. en suma.* Brillan sus ojos decididos en la noche quieta y brilla. no la mía) de haber descubierto a un auténtico escritor. Y yo habré triunfado. Dice: esquema o plan. rutinaria de los celadores. a publicar mi novela. también. que es gorda. señor Editor?) ya comienza a acostumbrarse. La temerosa disciplina de las reclusas. trama. ¿Quién camina entre las sombras? ¿Otra vez nuestra pequeña? No. una figura se desplaza sigilosamente por los oscuros pasillos del Reformatorio.

lista para descargarlo sobre el cuerpo sereno que yace sobre la cama? Los rostros de la realidad son infinitos. y se yergue con los ojos 84 . con el cuchillo en alto. Una. quien duerme con placidez. que es gorda. impulsada por una certeza inexplicable pero real. dos. en verdad. Elsa Castelli abre sus ojos e intenta gritar. En mi historia. Falsa certeza. Si vacilaran. ¿Vacila? No. los personajes que van a matar no vacilan. Ana da un respingo en su cama.de Elsa Castelli. levanta su brazo y vuelve a descargarlo otra vez. vacilaría la historia. ahogándola. y otra. tres veces. Así lo creyó Elsa Castelli. Y ni siquiera el terror puede dominados a todos. Una luz escuálida se desliza por la ventana y se deposita mansamente sobre el rostro de Elsa Castelli. señor Editor. aún. en el Dormitorio. contundente. y otra. todo odio. Porque si toda rebelión. Las sábanas y la colcha se tiñen con esa sangre. todo odio. que es muy espesa y muy roja. toda venganza. Carmen descarga su diestra mortalmente armada sobre el cuerpo de Elsa Castelli. toda venganza hubiesen sido sosegadas. En ese instante. Abre la puerta y entra. y está por pagar muy caro su desatino. Y Carmen. ¿qué hace aquí Carmen. pero la sangre escapa a borbotones de su boca. sosegada por la certeza de haber ahogado toda posible rebelión en las reclusas. porque el crimen es su dinámica.

Rosario.muy abiertos y el rostro cubierto por un sudor frío y brilloso. que es alta. a través de los pasillos laberínticos del Reformatorio. con este propósito. Llevémosla. Judith. Lo sabe: algo terrible acaba de ocurrir. entran ahora en la habitación de Elsa Castelli. dice: -No era tan temible como parecía. Sobre ella depositan el cadáver. Las otras tres conjuradas. Sólo resta completarla. -De acuerdo -dice Carmen. Rosario agarra el cadáver de las piernas y Carmen de los brazos y lo levantan y lo sacan de la habitación. 85 . dice: -Fue lo bastante temible como para matar a Sara Fernández. Natalia. se desplazan en total silencio. -No perdamos tiempo -dice Carmen-. la venganza ya ha sido perpetrada. que es baja. ¿A dónde van? ¿Al Sótano de la Venganza? No. Y miran desdeñosamente el cadáver. Ahora. llegan a la Caldera. Hay una mesa. Así. que es flaca. obedeciendo a una seña que Carmen les hiciera desde la puerta. Carmen dice: -Fue fácil. -Vos y yo -dice Rosario. dice: -Y como para azotar y martirizar a tantas compañeras.

con tanta fuerza que los nudillos se le tornan blancos.. Pero ya era tarde. Ya había sido demasiado cruel. ilumina el lugar. también reflexiva. ¿cómo vivir con el miedo del retorno 86 . Carmen que es gorda. -Empiezo yo -dice Carmen. con fiereza. Rosario le alcanza el hacha. Carmen. el cadáver de Elsa Castelli. las conjuradas. con los brazos abiertos y también las piernas y también los ojos. De entre unas bolsas de carbón extrae un hacha. Rosario se aleja con unos pasos silentes y ágiles. que cuelga del techo sujeta por un cable exangüe. con una voz ronca. inapelable y final. Ya no podíamos perdonarla. Casi reflexiva. dice: -Además. alrededor de la mesa. ¿cómo creerle? ¿Quién podía aseguramos que había cambiado? -Nadie -dice Judith. Rosario. la agarra. dice: -Se había sosegado durante los últimos días.. -Entonces. Judith que es alta y Natalia que es baja. con una expresión de asombro y dolor. Rosario que es flaca. Era menos cruel.He aquí el cuadro: sobre la mesa. Tiene un largo mango de madera y un filo impiadoso. Sólo una lámpara. dice: -Traigan el hacha. Carmen.

en efecto. cede el hacha a Rosario. por fin. -Yo. Carmen reclama el hacha una vez más y argumenta que desea cortarle. Podría haber escrito: "Un chorro de sangre brota de la garganta de Elsa Castelli y mancha las manos y el delantal de Carmen. las piernas -dice Natalia. Le bastará con saber que Carmen. quien corta los brazos de Elsa Castelli. quien dice: Tiene en las venas más sangre que veneno esta hija de puta"'. Carmen sostiene el hacha entre sus manos fuertes. claro. No quiero asustarlo. Carmen eleva el hacha y luego la descarga sobre el cuello de Elsa Castelli. los pies. Hay un denso silencio. -Yo. Bien. los brazos -dice Rosario. siempre a Elsa Castelli. decapitándola. quien corta las piernas. las manos -dice Judith. quien corta las manos. Y.de su crueldad? -es la pregunta ineludible de Natalia. la cabeza. Y que Rosario cede el hacha a Judith. Me resisto a detallarle los pormenores de este descuartizamiento. así lo hace. -Yo. me detengo. Y que Judith cede el hacha a Natalia. y que. Y que. Las conjuradas se miran. una vez cometida su tarea. Pero no. sin más trámite. porque alza y des- 87 . Dice: -Yo.

cargar las tintas. Todas lo saben: en ese horno quemó Elsa Castelli el cadáver de Sara Fernández. inundándolo"? Es posible. Las reclusas dicen: lo verdadero es lo fragmentario. Sería. ¿Lo tiene? Busquemos. la muerte de la totalidad? Hegel decía: lo verdadero es el todo. seccionándoselos. Pero. se lo juro. 88 * . entonces. el cuerpo de Elsa Castelli estaba cargado de tinta. escribir lo que Carmen dijo? Carmen dijo: -Tiene en las venas más sangre que veneno esta hija de puta. más precisamente. o. y dice: -Abran el horno. le han ¿Qué lectura tiene todo esto? Me obsesiona. Y descuartizan a Elsa Castelli. Y Judith se encoge de hombros. * ¿Sería exagerado escribir "un río de sangre se desliza desde la mesa hasta el piso. creo. Por ahí. y guarda el hacha entre las bolsas de carbón.carga el hacha. la idea de encontrarle a este relato un sentido trascendente. ¿cómo evitarlo cuando. Prolijamente. ¿Qué significa el descuartizamiento de Elsa Castelli? ¿Expresa la desagregación del Saber en el final del siglo XX? ¿Expresa el desmembramiento de las repúblicas soviéticas? ¿Expresa la exaltación de lo fragmentario en el pensamiento posmoderno? ¿Expresa la muerte de las ideologías. va la cosa. indiferente ya. según suele decirse. de sangre? ¿Cómo evitarlo cuando. Píenselo. ante la mirada atónita de las cuatro conjuradasdescuartizadoras. en verdad. ahora. los trozos aún palpitantes de Elsa Castelli literalmente flotan sobre un dilatado charco de sangre? ¿Cómo evitar.

Sigilosa pero veloz. emitiendo un quejido prolongado. los pedazos. ¿Todo ha concluido? No. un brazo. Y bosteza. también. se apodera de una bolsa (hay. se abre pesarosamente. La cubre con la bolsa y. otra. Y luego. La venganza ha sido perpetrada. corre hacia el horno.reservado el mismo destino. fugaz. acostumbrada ya a ver espectáculos sorprendentes por las rendijas de las puertas. Y abren el horno. allí dentro. Usted se está preguntando: ¿cómo hizo Ana para 89 . Lo sé. casi humano. supongamos. un pie. macabra. pequeña. se miran unas a otras. ¿por qué no?. otro. recogen los pedazos de Elsa Castelli: una pierna. que el fuego del horno es devastador. la cabeza. una mano. -Tengo sueño -dice Carmen. sabiendo que no tiene tiempo que perder. y salen de la Caldera rumbo al Dormitorio. inadvertible. Y aparece Ana. se escabulle. por decirlo así. Una puerta lateral. una vez concluida esta tarea. otro. y que en pocos minutos no quedarán allí ni los huesos de la descuartizada. lo abre y extrae la cabeza de Elsa Castelli. Prolijamente. escapa con su extraño cargamento. cierran el horno. y ya no la vemos. y un resplandor rojizo les arde en el rostro. y comienzan a arrojar. no pronuncian palabra alguna. varias bolsas vacías). allí.

para niñas. muy temprano. la siguiente cuestión: si el cuento que encaré al comienzo de estas páginas estaba destinado a una antología de cuentos policiales. Es una novela policial. debajo de la * Ya hemos acordado que este relato no es un cuento. ¿Qué ha visto? Nada que pueda aterciopelarle los nervios. ha desaparecido. Y. Se nos presenta. mi novela avanza. de nombre. Una novela gótica. Una novela de terror.extraer del horno la cabeza de Elsa Castelli? ¿No se quemó? ¿No se quemó las manos. según sabemos.* Durante las primeras horas de la mañana siguiente. Implacable. 90 . cuando aún es fría y neblinosa la luz que penetra a través de los grandes ventanales (¿le dije que el Reformatorio -que fue. ¿Y si usó un rastrillo? ¿Una escoba? ¿La mismísima hacha con que las reclusas fragmentaron a Elsa Castelli? Sólo algo importa. una encargada de limpieza. De este modo. aquí. un gran hotel. Ana extrajo del horno esa cabeza. De allí. Una novela de cárcel de mujeres. la cara? Veamos. he concluido de narrarle la secuencia del asesinato y descuartizamiento de Elsa Castelli. Una telenovela. Porque es una novela de muñecas. Liliana. Y. Una novela de crímenes. ante la habitación de Elsa Castelli. muy especialmente. se detiene. ¿se ha transformado (al transformarse en una novela) en una novela policial? Para formularlo claramente: ¿es mi novela una novela policial? Sí y no. pongamos. Mi novela es un ejercicio de cruce de géneros. con ella. entre asombrada y temerosa. sino una novela.tiene grandes ventanales?). Una novela para niños.

surgen. lo peor. Luis y Alberto. aunque no ya líneas espesas. Ryan. Ryan. sino gotas. pongamos. también hay sangre. lacónico. Liliana corre en busca de Heriberto Ryan y le comunica su descubrimiento. más allá. doctor Ryan? -pregunta Luis. sin vacilar. decidido a enfrentar lo que ya presiente. cuatro ríos rojos. no demoran en llegar a la Caldera. cuyos nombres son. un itinerario de muerte. Llega y. cuatro espesas líneas de sangre. Aparecen dos celadores. prolongando los cuatro ríos rojos. Liliana parte en cumplimiento de tal cometido. Y parten tras el rastro de las gotas de sangre. -¿Qué pasó. Así. y que esas gotas marcan un camino. sino coagulados. que había colgado en uno de los cuernos de la cabeza de ciervo que hay en su Escritorio. O quizá sí: algo 91 . se la pone y se lanza a caminar velozmente en busca de la habitación de Elsa Castelli. observa la sangre sobre el piso y advierte que. como si dibujaran la garra de algún pájaro letal.puerta de la habitación. es decir. -¡Qué horror! -exclama Liliana. Síganme -dice. Heriberto Ryan toma su chaqueta. abre la puerta. -Llamen al doctor Posadas -ordena Ryan. La cama está revuelta y cubierta de sangre. ya no fluyentes. sereno.

otro. ensangrentada. El lugar.* Luis y Alberto. Ryan mira. internamente. sin creer aún en lo que ven. dicen: -Una mano. Quizá toda ella es una mentira. No escribí: "una mano. -Dios mío -dice Ryan-. Ryan dice: -Sí. está ¿ominosamente? cubierto de sangre. doctor. Pero. ahí. Uno de los celadores -¿Alberto?. Pero no. Luis y Alberto abren el horno. Pero ya están aquí. otro. lo sabemos. La mano está rígida. sobre la mesa. allí. Y si no lo escribí fue porque ya. recogen los pedazos de Elsa Castelli: una pierna. le informé lo que ahora descubre Heriberto Ryan: las conjuradas han olvidado una mano de Elsa Castelli sobre la mesa. Repuesto. -Abran el horno -ordena Ryan. que se derrumba ante semejante horror. 92 . Se rehace y vuelve a mirar. Y señala la mesa. y cree que ya se desmaya. Sólo hay cenizas. un pie. la lógica del universo que he construido es inflexible. una mano. Cuando le narré cómo las conjuradas recogían los pedazos de Elsa Castelli para arrojarlos al horno. un brazo. Y la mirada se le nubla. otra". ¿Qué ve? Sobre la mesa hay una mano. escribí: "Prolijamente. * No le miento en mi ficción.dice: -Mire eso. otra. al unísono. la cabeza". semeja una gran araña quieta. cuánta sangre. también. una mano.demoran.

Hay allí. Acababa de llegar. -Así es -confirma-.-Si la arrojaron allí. Posadas observa el anillo. toma la mano y la analiza. Ryan. -Y el anillo. E. Aníbal Posadas se acerca a la mesa y mira la mano. mire esto. incrédulo. ya nada queda -dice Ryan.C. Posadas. con su bigote. -Sí -afirma Posadas-. unas iniciales. -Es una mano -dice.. -Fíjese en el dedo anular -dice Ryan-. con esa familiaridad que los médicos tienen con lo repugnante. son las iniciales de Elsa 93 . -Han descuartizado a Elsa Castelli -afirma. otra vez. -Venga -dice Ryan-. Posadas. Tiene un anillo. Ryan.. -Esa mano… es su mano -dice Ryan. -¿Cómo lo sabe? -pregunta. Tiene un anillo. ¿no tiene unas iniciales? –pregunta Ryan. -¿Cómo lo sabe? -pregunta Posadas. Aparece el doctor Aníbal Posadas. en efecto. Aparece Liliana y dice: -Llegó el doctor Posadas. algo dramáticamente. lo mira y pregunta: -¿Cómo llegó tan rápido? -Es mi día de visita -dice Posadas-.

Y dice-: No sé si con esto alcanza para un certificado de defunción. Cuando el cura O'Connor se presenta ante él. se anima a tomarla. Es lo único que nos queda de ella. doctor. dice-: Tenga cuidado. lo coloca sobre la mano. con mayor firmeza. -Sígame -le dice a Posadas. Sería lamentable que esa mano se le cayera. Ryan se dirige a su Escritorio. -Quédese tranquilo -dice Posadas. y de este modo. Extraño y terrible. O'Connor. ahora. -Estoy enterado -dice O'Connor-. reposa sobre la mesa-escritorio. Ryan le dice: -Tengo algo que pedirle. me sorprendería encontrar con vida a quien alguna vez poseyó esa mano. honestamente. La mano. -Es un pedido extraño -dice Ryan-. Pero también es extraño lo que ha ocurrido. Una vez allí ordena que llamen al cura O'Connor. Lo hace con extrema cautela. -Qué -pregunta. Qué quiere pe94 . Heriberto Ryan extrae un pañuelo del bolsillo de su pantalón. Pero.Castelli -mira a Ryan y pregunta-: ¿Cómo lo sabía? Algo turbado. Ryan responde: -Soy muy observador -y luego. la misma en la que Ryan hiciera el amor con Elsa Castelli ante los ojos sorprendidos de la pequeña Ana. secamente. Y vuelve a colocar la mano sobre la mesa.

Dice: -Es cierto que Elsa Castelli fue excesivamente cruel con Sara Fernández. 95 . O'Connor-. -Me niego -dice O'Connor. -¿Qué ocurre. El padre O'Connor llena de aire sus pulmones y luego resopla entre el fastidio y la resignación. Ryan señala la mano y dice: -Hay que darle a esta mano cristiana sepultura. Y argumenta-: Si Elsa Castelli no permitió que le diéramos cristiana sepultura al cuerpo entero de Sara Fernández.dirme. -De acuerdo -afirma-. Es como si fuera enteramente su cuerpo. afirma-: Hay que enterrar cristianamente esa mano. ¡Velar una mano! Alcanzará con enterrarla. con densa convicción. Daremos a esa mano cristiana sepultura. -Antes hay que hacer un velatorio -dice Ryan. Ryan insiste. Elsa Castelli fue excesivamente cruel con Sara Fernández. ¿Pero su crueldad nos obliga a ser crueles con ella? -señala la mano. -No sea ridículo -ruge. padre? -pregunta Ryan-. casi. y. ¿Ya no sabe perdonar? ¿Ejercita usted la ley del Talión? -A veces es difícil perdonar -afirma O'Connor-. Es todo cuanto nos queda de Elsa Castelli. no veo por qué debemos darle cristiana sepultura a sólo una mano de Elsa Castelli.

ofrezco cadáveres. lejos. resopla otra vez y sale del Escritorio. ¿Qué piensa usted? 96 . O'Connor nada dice. Sospecho (y esto lo sabrá usted mejor que yo) que afuera esperan de nosotros tropicalismo. al menos. se preguntará usted: ¿por qué esta insistencia (ya es la tercera) en mencionar los vientos de la pampa? Ha llegado. en medio de los vientos de la pampa. ¿Cómo no ofrecer. ¿Serán interpretados como una metáfora de nuestras terribles dictaduras? Vuelvo. algo de color local? De aquí el haber recurrido (dos veces) a la palabra alborotar. Ryan dice: -Vea.* * Con razón esta vez. el momento de decírselo. Si para algo habrá de servimos estar aquí. Posadas. -Ni una palabra de todo esto en la ciudad –dice Ryan-. al francés. -¿De qué medida? -pregunta ¿irónicamente? O'Connor. los silencios prolongados. al alemán y a otras lenguas. Le encargaré al carpintero un ataúd.-Acepto -dice Ryan-. Cerdos que vuelan o cadáveres. aquí. para que estos horrores no trasciendan. ¡Le ha ido tan bien con ella a García Márquez! De aquí la floración de cadáveres. entonces. exuberancia. creo. como son. Sé que mi novela será traducida. pregunto: ¿es así? Yo. a mi tema obsesivo: ¿cuál es la lectura trascendente de este relato? A veces. -Lo escucho -dice Posadas. por las dudas. quiero que entienda bien lo que voy a decirle. Ryan y Posadas quedan solos en medio de un silencio prolongado e incómodo. Por fin. casi siempre. Cauteloso. Por ejemplo: al inglés. será. por supuesto responde Ryan. sumido en una angustia breve pero tenaz. -De la medida de la mano. En una palabra: excesos. pienso: no la tiene.

tal como ya comienza a ser costumbre. El padre O'Connor. Nadie esperaba la muerte de Elsa Castelli. recurriendo a un lenguaje a tono con las circunstancias. en el descampado que se extiende detrás del Reformatorio. es enterrada la mano de Elsa Castelli. Que así sea. Un crimen es un crimen. ¿Será así? Es así. Una áspera paranoia cunde en el Reformatorio. La mejor manera de recordarla será. dice algunas palabras. con una indisimulable falta de convicción. Los celadores tienen miedo porque ignoran si la muerte de Elsa Castelli no ha sido sino el comienzo de una agresión criminal contra los que representan el Orden. y Heriberto Ryan. Esta mano supo ser dura y supo imponer el Orden en este Reformatorio. Ni los que se sentían amparados por su poder ni las que se sentían sometidas por su terror. Las reclusas tienen miedo porque ignoran si la muerte de Elsa Cas- 97 . Dice: -Esta mano que aquí enterramos es todo cuanto nos ha quedado de Elsa Castelli. Esa tarde. santifica la ceremonia. en un pequeño ataúd. entonces. conservar el Orden que supo imponer. Ni los celadores ni las reclusas.-Seré una tumba -promete Aníbal Posadas. Pero es un símbolo.

Abre la puerta y entra. no está el televisor. ni las sillas. ni las revistas. Los días transcurren grises. su crescendo no se detiene. No está la cama. Ninguna le gusta. para siempre. Y no los mató Sebastián Cardozo. desearía que. definitivamente. sobre todo. Ana se refugia en su Taller de Costura. ¿Languidece nuestra historia? ¿Se detiene nuestro crescendo? ¿Ya no nos dirigimos hacia un clímax? Desearía que no se hiciera este tipo de preguntas. feroces venganzas que sólo podrán cumplirse al costo de sus vidas. La habitación está vacía. Cierta tarde se detiene ante la que fuera la habitación de Elsa Castelli. Hace y deshace sus muñecas. Desapareció la telenovela. ya que usted publicará la edición en lengua española) no languidece.tienen miedo porque ignoran si la muerte de Elsa Castelli no traerá represalias. desaparecieron Claudio y Marisa. ni su clímax ha dejado de ser su horizonte obstinado. generosamente. sin dejar huella alguna. Y. Fueron asesinados por quienes ultimaron a Elsa Castelli. Mi historia (o. Desapareció la cita infalible de las cuatro de la tarde. A esta altura de los sucesos. 98 . porque con Elsa Castelli. nuestra historia. confiara en mi destreza narrativa. ¿Qué habrá sido de las vidas de Claudio Martelli y Marisa Albamonte? Ana lo sabe: Claudio Martelli y Marisa Albamonte han muerto. ni la biblioteca.

Un día. La recibe una mujer más precisamente voluminosa que gorda. Acaricia los cabellos rubios de Ana. hay. frío. A su espalda hay cacerolas. cucharas. poco importan. no sé si me explico. apenas unos días luego de la muerte de Elsa Castelli. Laura dice: -Tanto tiempo. Quizá cuando escriba el texto definitivo introduzca algún señalamiento de este tipo: calor. lluvia. cinco cuchillos. en verdad. sobre algunas insustancialidades. verano. cuidadosamente sujetos a la pared. primavera? ¿Observó usted la irrelevancia climática de este relato? ¿Se debe a que transcurre en un ámbito cerrado? No lo sé. Sobre todo. Sí. lluvia. continúo.Así las cosas. Dialogan. ¿O no necesita este relato una estrepitosa tormenta? Ya se vera. decía. Tanto tiempo sin verte. Hasta que Ana dice: -Alguna vez me contaron que antes había dos cocinas en este lugar -y pregunta-: ¿Ahora hay una sola? La voluminosa Laura responde: 99 . espumaderas y. como tales. Ana visita la cocina del Reformatorio. Cinco. Tiene casi setenta años y se llama Laura. Ana. Ana. sonríe y le pregunta para qué ha venido a visitarla. luego. entre tantas otras cosas que sería interminable detallar. visita la cocina. enormes cuchillos. no debo olvidado: lluvia. ¿Hace frío? ¿Hace calor? ¿Es invierno. que.

-Ahora sí. Antes, cuando esto era un Hotel y no un Reformatorio, había otra. Qué hermosos tiempos fueron esos, Ana. Cuánta gente importante venía por aquí. -Entonces... ¿había dos cocinas? -pregunta Ana. Sí -responde Laura-. Había ésta y otra más chica, en la que se hacía la comida de la servidumbre. -¿Y dónde está la otra, la más chica? –pregunta Ana. Laura se encoge de hombros. -Ana querida -dice-, ya no me acuerdo. Hay tan tos pasillos, sótanos y habitaciones en este lugar. Y son tantos los años que pasaron... Comprendeme, querida, me olvidé. -No importa -dice Ana-. Yo la voy a encontrar. ¿Para qué? -pregunta Laura. -Para darle de comer a mis muñecas -dice Ana. Laura sonríe. Dice: -Siempre pensando en tus muñecas vos. Y Ana también sonríe. Y luego se va. Y cuando se ha ido vemos que ya no hay cinco enormes cuchillos sujetos a la pared. Hay cuatro. Esa noche, durante horas, no diré hasta que comienza a entreverse la claridad del amanecer, pero casi, Ana trabaja ¿febrilmente? en su Taller de Costura.
100

Cose y descose. Aunque si descose no es porque se ha equivocado, sino porque busca mejorar lo que ya ha hecho bien. Busca la perfección. Nunca vacila. Yo vacilo. Por eso le subrayo y pongo entre signos de interrogación adverbios tentativos, adjetivos provisorios, quizá innecesarios. ¿Quizá geniales? No lo sé. A veces creo una cosa, a veces otra. Pero sé que Ana no vacila. ¿Qué es lo que Ana cose y descose sin vacilar, buscando la perfección? Trama dos muñecas. Una es gorda y la otra flaca. Una es idéntica a Carmen, la otra es idéntica a Rosario. Como no creo que lo recuerde, he retrocedido entre las páginas de esta carta y di con el texto que quiero citarle. Dice así: "Ana trama sus muñecas, las urde pacientemente en busca de una perfección que no siempre se le escapa, ya que Ana, en efecto, es capaz de construir muñecas perfectas". Según verá, cuando escribí ese texto, atrás, lejos, ya sabía que estaba destinado a fortalecer (digamos: a tornar verosímil dentro del esquema de esta ficción) este pasaje del relato. Este pasaje en el que le escribo: Ana ha tramado una muñeca gorda y una muñeca flaca, una muñeca idéntica a Carmen que es gorda y una muñeca idéntica a Rosario que es flaca.
101

Así, Ana ha tramado dos muñecas perfectas. Durante la mañana siguiente, no importa qué lugar, porque si hay algo que abunda en el Reformatorio son lugares, pero, eso sí, en un lugar despojado, íntimo aunque no secreto, Ana se encuentra con Carmen. Y le dice: -Tengo un regalo para vos. -¿En serio? -pregunta Carmen-. ¿Y por qué? -No importa por qué -dice Ana-. Tomá. Y le alcanza un paquete. -¿Qué es? -pregunta Carmen. -Es una muñeca -dice Ana. Carmen abre el paquete. Mira la muñeca. -Pero... soy yo -sorprendida, dice. -Sos vos -confirma Ana. -Pero... ¿por qué? -pregunta, otra vez, Carmen. Me cansé de hacer muñecas que no se parecen a nadie -dice Ana. -Es idéntica a mí -dice Carmen. -Sí, idéntica -dice Ana. -Pero... le falta algo -dice Carmen. -¿Qué? -pregunta Ana. -Le faltan los pies -dice Carmen.* Ana, sorprendida, mira la muñeca. La mira como si
*

Habrá observado que tres diálogos de Carmen empiezan con el adversativo "pero". No se preocupe. Dos hubieran sido un descuido. Tres son un estilo.

102

-Porque si alguien se entera también va a querer una muñeca -dice Ana-. -No le digas nada a nadie -dice Ana. Ana y Carmen. Y no puedo hacer muñecas pa103 . -Pero tengo que pedirte algo -dice Ana.no la hubiera visto nunca. muñeca escasa. -Por qué -pregunta Carmen. -Tomá -dice. le faltan los pies. esa. ambas. A la noche la tengo lista –se detiene. su falta. Carmen tiene la muñeca incompleta que Ana le ha regalado. -Está bien -acepta Carmen. Luego dice: -Sí. Ana mueve lentamente su cabeza. Por fin. -Qué -pregunta Carmen. Añade-: Venite por mi taller y te la doy. Carmen le entrega la muñeca. como si no encontrara modo de reparar su olvido. y Ana no dice palabra alguna. dice: -Me la vas a tener que devolver. Y dice: -Voy a trabajar a la tarde. la termino. con algún pesar. -Te olvidaste de hacerlos -dice Carmen. en suma. Piensa. Durante un momento. -Qué distraída -dice. permanecen así. Ana toma la muñeca. Si me la devolvés. sumidas en esa extraña situación.

¿Y por qué? -No importa por qué -dice Ana-. como si no hubiera alcanzado a descifrar las razones de nuestra pequeña. Ana vacila. -Pero. Rosario abre el paquete.. Digamos que. se siente incluso halagada por lo que ha dicho Ana: Ana. -¿En serio? -pregunta Rosario-. es decir. acepta. en otro lugar del Reformatorio. que nuestra pequeña quiere asesinar a Carmen. Tomá.. la tuya va a estar terminada. sea compartido. aceptando. Ana se encuentra con Rosario. Y le alcanza un paquete. Una hora más tarde. -Es una muñeca -dice Ana. Mira la muñeca. luego de pensarlo brevemente. porque no quiere que este halago. ya que las razones de nuestra pequeña sólo son descifrables si se sabe lo que usted y yo (para qué negarlo) sabemos. soy yo -sorprendida. Carmen la mira con extrañeza. Pero. igualmente. no quiere que nadie se entere porque sólo desea hacer una muñeca para ella. 104 . Y dice: -Es cierto. Y le dice: -Tengo un regalo para vos. al menos por ahora.ra todo el mundo. -¿Qué es? -pregunta Rosario. -Cuando la tenga se van a enterar -dice Carmen. deduce. Se encoge de hombros. Pero Carmen. por lo menos. lo cual es comprensible. dice.

no? A una de las muñecas. Al fin y al cabo. sin saber cada una lo que hace la otra. solas. Son muje105 . quizá. -Es idéntica a mí -dice Rosario... Ana le dice a Rosario que durante esa tarde completará la muñeca. ¿Está claro. Y que irán separadas. le pide que no le diga nada a nadie? ¿Para qué narrarle que Rosario no pregunta Por qué. -Sí. sino que acepta. le falta algo -dice Rosario. esto es lo esencial. menos inteligente o menos desconfiada que Carmen? ¿Para qué narrarle sucesos no esenciales? ¿Qué es lo esencial? Que Carmen y Rosario irán esa noche al Taller de Costura de Ana. a la otra. le faltan los pies. la de Carmen que es gorda. otra vez. van en busca de una muñeca. Me cansé de hacer muñecas que no se parecen a nadie -dice Ana. -Le faltan los brazos -dice Rosario. -Qué pregunta Ana. que sencillamente acepta pues es menos curiosa o.. ¿por qué? -pregunta. en efecto. Rosario. ¿Para qué añadir más? ¿Para qué narrarle que.. -Pero. la de Rosario que es flaca.-Sos vos -confirma Ana. -Pero. tal como a Carmen. idéntica -dice Ana. y que se la entregará a la noche en su Taller de Costura? ¿Para qué narrarle que. le faltan los brazos.

Tampoco es esencial. entretenerlo. sino porque no deseo perder tiempo.res. Ya se dirige Carmen hacia el Taller de Costura de Ana.. Por ejemplo: ¿alguien la ve? ¿Es posible transitar tan libremente de noche por los pasillos del Reformatorio? ¿La muerte de Elsa Castelli no ha desatado una vigilia paranoide en los celadores? Caramba. cautelosamente. ¡Cálmese. Soy yo. Enciende la luz. -Ana -llama. 106 . ¿Sí? Continúo. Carmen. supongo. Son jóvenes. los dedales. Digamos que algunos celadores duermen y otros no. Carmen llega al Taller de Costura. Pero falta Ana. no hay relato posible si se concede tanto a la sensatez. señor Editor. las tijeras. por favor! Me he propuesto. entre tantas otras cosas.. Todo está allí: la máquina de coser. No le fallaré. detalles superfluos. Silencio. Ana no está. Y no digo esto porque desee ser insensato. Vea. Carmen-. No hace mucho que han dejado de ser niñas. ¿Cómo una muñeca no habría de ejercer sobre ellas tan poderoso atractivo? ¿De qué modo transcurre el resto del día? No se inquiete. No se preguntará usted. o son eludidos por ella. Ana. Y digamos que los celadores que no duermen. ya llegó la noche. no ven a Carmen.

-¿Me seguiste? -pregunta Carmen. -Yo también -dice Carmen. Silencio. ¿Y vos? -pregunta. 107 . ¿Qué hacés vos aquí? Carmen abre la boca y la cierra. que es menos desconfiada. una mano se apoya en el hombro de Carmen! ¿No es maravilloso? ¿Cuántas veces vio en el cine este bastardo golpe bajo? ¿Por qué habría de evitarlo? ¿O no es parte de mi estética? Aquí. finalmente dice: -Vine a buscar a Ana. ahora. qué hacés aquí? -pregunta Carmen. Vine a buscar mi muñeca. no? Iba a decir algo pero se arrepiente. ¿Se entiende. de pronto. está: ¡Una manó se apoya en el hombro de Carmen! Carmen da un respingo y gira velozmente. Rosario. a su vez. -¡Rosario! exclama. yo -confirma Rosario.-Ana -insiste Carmen-. -No -dice Rosario. -Sí. soy yo. -¿Entonces. Rosario-. ¡Y. Ambas. entonces. se miran en silencio.

En los filmes -siempre. señor Editor? Usted lo sabe. Y aquí se produce un breve malentendido. responde Carmen. ayudame a buscar a Ana y la vas a tener. levemente contrariada. -Sí -afirma Rosario. Y añade-: Una muñeca idéntica a mí. tarada: nos prometió lo mismo a las dos. Y así se resuelve el breve malentendido. a mí". Carmen elige uno y Rosario el otro. no? -Busquémosla -propone Carmen. mira a Carmen y pregunta-: ¿Qué raro. Hay dos largos y oscuros pasillos que salen ¿laberínticarnente? del Taller de Costura. Medita escasamente. que más aún se resuelve cuando Carmen dice: -Por eso digo. porque Rosario pregunta: "¿A vos también te prometió una muñeca idéntica a mí?". "No.-Me dijo que me iba a dar una muñeca -dice Rosario. siguiéndolo como si fuera una subjetiva 108 . -Y bueno. -Qué rabia -dice-. ¿Para qué negarlo. Rosario. menea su cabeza. El ámbito debe ser oscuro y los personajes deben buscar en medio de la incerteza y la cautela. -Nos prometió lo mismo a las dos -dice Carmen. dale -instiga Carmen-.la cámara se ubica detrás del personaje. Todo relato de terror exige la bifurcación de los ámbitos y la separación de los personajes cuando inician una búsqueda. Yo quería esa muñeca.

¡cuántos laberintos tiene ese lugar! Continúa su marcha. seco. Oye: ¡Ughhh. Dios..! ¡Zzzzzzac.. 109 . horadando las tinieblas con sus ojos inquietos. Quien.. Camina. De tanto en tanto.! Se detiene.. Por fortuna. porque tal decisión nos privaría del efecto que queremos lograr... Y. -Ana..! Ante ella hay otro pasillo. soy yo -dice Carmen. Camina. Camina. Y.del asesino. entonces. breve.. su angustioso deseo de ver una claridad en medio de tantas tinieblas? Se detiene. oye un grito ahogado. caminando con lentitud. agrega-: Soy Carmen.. ¿A quién seguimos? ¿A Carmen o a Rosario? Ante todo: no a las dos. una agónica lamparita arroja algo de luz. ¿O quizá no? ¿O quizá es su mero deseo... se introduce en un largo y penumbroso pasillo. Sigamos a Carmen.. este pasillo está más iluminado. ¿Qué ha sido eso? Y ahora oye: ¡Zzzzzzac. Carmen. susurrante.

. Carmen. ¿Qué te. muy joven. Rosario no responde. en verdad. -Rosario -vuelve a decir-. ya que. deja al descubierto un objeto que antes ocultaba. El cadáver de Rosario. también extendido. Y del extremo seccionado del brazo mana una sangre abundante y muy roja y muy fresca y muy joven. ¿Lo creerá usted. la ha descubierto ante los ojos atónitos de Carmen. ahora. al haber girado el cadáver. casi instintivamente. soy yo. por ejemplo. 110 . a lo largo de su cuerpo. en efecto. Está caída de costado. gira y se coloca boca arriba. hay un bulto en el suelo. -Rosario -dice Carmen-.. Carmen. debajo del cadáver había un hacha. al haberse colocado boca arriba. Carmen. a unos pocos metros. Y así. con un brazo extendido sobre el que reposa su cabeza y el otro.Allí. y. ¿Grita Carmen? ¿Lanza un alarido de repugnancia y terror? No. pues el brazo del que Carmen se adueñó le ha alterado el equilibrio. boca arriba. porque otras sorpresas se lo impiden. pero lo cierto es que tiene ahora el brazo izquierdo de Rosario en su mano. estira su mano y toma un brazo de Rosario. Se acerca. ya que la desdichada Rosario era.? Y se queda con el brazo de Rosario en la mano. Es Rosario. soy yo. señor Editor? Tampoco lo puede creer Carmen.

Y algo más. es la obra letal de un cuchillo. Alguien. Es el hacha lo que obsesiona a Carmen. la estética del cuchillo! Cuántas páginas podría escribirle sobre tal materia. No lo hago 111 . ese brazo. ¡Ah. al colocarse boca arriba. le mira la garganta. acaban de utilizarla para seccionar los brazos de Rosario. Pero Carmen continúa sin gritar. se cubre con la sangre palpitante de ese brazo joven. fragmentado. Sostiene en su mano el brazo de Rosario. que también había sido seccionado. que el cadáver de Rosario estaba caído de costado. con un brazo extendido bajo la cabeza. recién. como si expresara una macabra individuación. señor Editor. las cuatro reclusas conjuradas. Con un hacha se hubiera producido una decapitación. tal como era inevitable que ocurriera. no es posible hacerlo con un hacha. ahora. se desprende del tronco y queda allí. porque la reconoce. Carmen abandona el brazo sobre el cuerpo de su infortunada compañera. descuartizaron a Elsa Castelli. Ese tajo. sí. en efecto. solo. no exquisito detalle debo explicitarle: le describí. creo. al girar el cadáver. qué duda cabe. sobre el piso. Un tajo profundo la atraviesa de lado a lado. Eso. deduce tan repentina como horrorizada. es la misma con la que ellas. Ahora. y esa mano. recuérdelo. Un pequeño y. por supuesto. sosteniéndola. Al hacerla. porque advierte que.

Y. alcanzará con mencionarle la obra maestra de esta estética. Viaja a la Capital Federal. ¿Lograré serlo?* * Ya que estamos en esto -en Psicosis y en la estética del cuchillo-le regalo el siguiente y breve. con mencionarle Psicosis. o no. Debo ser prolijo. En el baño. frente a un espejo. Quiere cambiar su vida. Marcos se afeita con 112 . brevísimo argumento. se casarán. Cierta noche deciden ir al cine. Digo "o no" porque quizá no muere. Y es así: Ángela y Marcos viven en un pueblo de la provincia de Buenos Aires. Ella tiene diecinueve y él tiene veinticuatro años. uno se condena a ser digno de ellos. Aquí. Alcanzará. aquí está. Pero Ángela no acude a la cita. Viene en busca del amor perdido. Del novio al que dejó esperando esa noche en la puerta de un cine. Quince años más tarde. Pero no es ésta la cuestión. cuidadoso. Son novios. No quiere pasar el resto de sus días en ese pequeño pueblo. señor Editor. penetrable? ¿Recuerda usted a Anthony Perkins? ¿Recuerda la dimensión apocalíptica que el cuchillo adquiría en su diestra? Todo esto es muy serio. Se acerca. ¿Recuerda usted a Janet Leigh? ¿Recuerda ese cuerpo en la bañera. Se titula El novio que entró al cine. Pero. Ángela va en su búsqueda. Es de noche cuando llega a una casa semiderruida. Quiere algo mejor. Entra. al menos. Ve una luz. señor Editor. no muy lejano. regresa. ahora. Es una mujer triste y sombría. la muerte de Carmen. Algún día. Si puedo. el filme de Alfred Hitchcock.porque sé que usted espera que le narre. para hacerlo. desnudo? ¿Recuerda ese cuerpo infinitamente expuesto. tan unánimes maestros. Aquí le recuerdo la estética del cuchillo. en las afueras del pueblo. genial. Le dicen que Marcos vive en un caserón solitario. basado en un texto del venerado Robert Bloch. Huye del pueblo. Cuando se invocan tan memorables sombras. Ha fracasado.

inmutable. el miedo la paraliza. -Soy yo. quizá. el hacha es el símbolo de su crimen. que la condena. Volví. Ángela. una navaja. Marcos. soy yo. ¿No agarra el hacha y se arma con ella a la espera de los peligros que la asedian? No. Nunca me perdoné haberte abandonado frente a la puerta de ese cine. sin dejar de afeitarse-. Entré en el cine. -Mi amor -dice Ángela-. busca siempre una explicación para hechos que. le teme. Y con un certero navajazo le abre de parte a parte la garganta. Quieta contra la pared. 113 . es el instrumento que la delata. -¿Cuál? -pregunta Ángela. no la tienen. o corre en el mismo lugar? Así está Carmen. Ángela. Paralizada. Marcos enjuaga la navaja. Entré. continúa afeitándose. Y luego. se derrumba y muere. él. se la daré: para Carmen. ¿Nunca tuvo una pesadilla en la que no logra moverse? ¿Nunca tuvo ese horrible sueño en el que uno quiere correr y no puede. Carmen retrocede y se apoya contra la pared. Respira en medio de angustiosos espasmos. Además.Continúo. La sangre se desliza por el sumidero negro y profundo del lavabo. señor Editor. racionalista en estas cuestiones. Y vi una película maravillosa. sereno. -No me quedé frente a la puerta del cine -dice Marcos. En suma. Y como sé que usted. mi amor -insiste Ángela-. -Psicosis -dice Marcos. Y ni por asomo piensa en defenderse con un objeto que tan criminalmente la señala. Te quiero. ensangrentada. Continúa afeitándose. Una película que cambió mi vida. Ángela. Volví. Marcos no la mira.

Y la sombra avanza. si prefiere usted que use este hispanoamericanismo. ¿Imagina usted la figura de Ana? Ana es una muñeca viviente. Ahora es Ana.Entonces oye: Ssssss. O con su renquera. Que conserva su aspecto de niña. 114 . Es Ana. que avanza con su cojera. Y Carmen quiere gritar. Sólo puede abrir la boca. No en vano he insistido en decirle que es pequeña.. Que sus ojos son claros. Tiene ese aire entre cándido y terrible de las muñecas. en efecto. ¿Necesito mencionarle la estética de la muñeca que cobra vida? Usted la conoce: hay pocas cosas tan terroríficas como la muñeca (O el muñeco. Sólo esto. sosteniendo un enorme cuchillo en su diestra y arrastrando su pierna derecha. Lo había dicho. Es. si usted quiere) que se lanza a caminar. escribí: "La pequeña Ana será coja siempre que el horror y la desmesura lo requieran". ¡tuc! Y una sombra se desprende de las sombras del pasillo. No se equivoque. Y avanza hacia ella. Y ya no es una sombra.. Lo requieren. Que es rubia.. ¡tuc! Ssssss. y no puede. nuestra pequeña. ¿recuerda? Hace ya muchas páginas. que avanza lentamente.. Me dirá usted: Ana no es una muñeca. Es la primera vez que la vemos renquear.

dispuesta. arrastrando su pierna. el parecer es el ser. Lo es. Y sólo esto. grandguignolesco al envejecido recurso de la galería de sospechosos. de pronto. la más sospechosa? ¿Habrá sido el doctor Aníbal Posadas. armada con un enorme cuchillo. grueso. Ya lo sabe: no hay sospechosos. a matar. en ella. Porque. aquí. precisamente. incorporado mi novela al policial whodunit. se abate sobre Carmen". se arroja sobre Carmen y la acuchilla sin compasión. por ejemplo. ¿Quién lo hizo. Pude haber escrito: "una mano. he preferido el trazo fuerte. en esta escena. a quien Elsa Castelli señaló como un fanático capaz de matar? ¿Habrá sido Heriberto Ryan. Fue Ana. Así. el amante de Elsa Castelli? Vea.Es cierto: Ana no es una muñeca. así. Y mata. asumiendo esa mecánica exquisita que tienen los médicos para el cuchillo desde Jack el Destripador? ¿Habrá sido el cura O'Connor. ¡Cuántas opciones he descartado y cuántas he asumido al narrarle estos sucesos del modo en que lo hice! Pude. absolutamente. de un salto. con un brillo obstinado en sus ojos. haberle ocultado la identidad del asesino. señor Editor? ¿No sería razonable descartar a Ana por ser. que. como una fiera. no. al menos. Aquí es 115 . cuando se desplaza hacia Carmen aferrando el enorme cuchillo con su puñito tenaz. renqueando. Pero se le parece tanto. Hubiera.

articular palabra. todavía. Supongamos que dice: -Otro descuartizamiento -y que añade-: Esta vez nos han dejado algo más que una mano. ¿entre la incredulidad y el pasmo?. los brazos y las 116 .pechosos. Supongamos que -cuando puede hablar. Durante la mañana siguiente. también él. Supongamos que su nombre es Pedro.ordena que llamen al doctor Aníbal Posadas. mirando. Lo crea o no: falta lo mejor. entonces. tal como era previsible que ocurriera. un encargado de limpieza descubre los cadáveres. fue la encargada de limpieza que descubrió el cadáver de Elsa Castelli. Supongamos. Posadas ha hecho su visita al Reformatorio. otra vez casualmente. ¿Qué encuentra Aníbal Posadas? De Carmen encuentra la cabeza. junto a Heriberto Ryan. quien. Supongamos que ese día. los cadáveres de Carmen que era gorda y de Rosario que era flaca. que. Ya lo sabe: no hay sospechosos. ¿lo recuerda?. sin poder. Supongamos que Heriberto Ryan ya está aquí. Pero no por esto dejará este relato de ofrecerle descomedidas sorpresas. ya está aquí. Aquí es Ana la que mata. Supongamos que llama a Liliana. pálido. Supongamos que Liliana exclama "¡Qué horror!" y supongamos que llama a Heriberto Ryan. De modo que se inclina sobre los cuerpos y empieza su trabajo.

Sencillamente: para hacerlos ir de un lado a otro. dice: -Faltan el tronco y los pies. sino Editor. (Al menos. sólo los brazos y no las manos de Rosario. analicemos: cuando Carmen tomó el brazo de Rosario. el tronco. Posadas lo sigue. las manos y las piernas.* Aprisionados por el asombro y el horror. éste aún tenía la mano. razón por la que. Por fin. Y no las imagina porque usted no es escritor. dice: -Faltan los brazos. por favor. seguramente las amputó. ¿Qué debemos deducir de esto? Muy simple: que Ana quería los brazos.) Pero si alguna vez escribe algo lo descubrirá: narrar el ¿No es admirable la precisión con que Ana realiza su macabra tarea? Si no. es decir. Ryan y Posadas nada se dicen durante un prolongado momento. Pero no encuentra el tronco ni los pies. De Rosario encuentra la cabeza. Pero no encuentra los brazos.piernas. Y prosigue su tarea. yo no he leído nada suyo. luego de ultimar a Carmen. Insisto en mi obsesión: ¿qué lectura trascendente tiene todo este horror? ¿Estoy escribiendo algo más que una historia de muñecas y crímenes atroces. Ahora ninguno de los dos la tiene. Con certidumbre. Con certidumbre. dirigiéndose a los encargados de limpieza. algo más que una historia de restos humanos? * 117 . a Liliana y a Pedro. No imagina usted las enormes dificultades que debo enfrentar y vencer para narrarle el traslado de los personajes. Ryan ordena: -Cubran estos cuerpos -mira a Posadas y dice-: Sígame.

desplazamiento de los personajes es. ¿entiende? ¿O alguno de nosotros dijo algo? -Usted es quien tendría que haber hablado -dice Posadas. atraviesan los pasillos del Reformatorio. -Elsa Castelli -dice Posadas-. ¿No es horrible? Ahórreme semejante tarea. -¿Y eso lo absuelve a usted? -pregunta Ryan. atroz. ¿Por qué ocultarlo? -¿Por qué? -Ryan se restrega nerviosamente las manos. La policía empezaría por el principio. llegan al Escritorio de Heriberto Ryan y entran". Y continúa-: ¿O usted no sabía lo que pasaba? ¿O usted 118 . Y también de las crueldades que Elsa Castelli cometió en este Reformatorio. ¿Yo? ¿Y por qué? -Porque es el Director del Reformatorio -muy seguro. en el Escritorio del primero. afirma Posadas. Ryan deja de restregarse las manos y lo mira entre la sorpresa y la burla. Heriberto Ryan y Aníbal Posadas ya están aquí. Y dice-: Porque todos somos cómplices de ese asesinato. francamente. -Usted sabe que eso es imposible -dice Ryan-. -¿No me diga? -dice-. Empezaría por averiguar quién mató a Sara Fernández. Cómplices. Por ejemplo: "Salen de la escena del crimen. Y Aníbal Posadas dice: Habría que avisar a la policía.

* Abrumado por semejante frase. ¿No es maravilloso? * 119 . -Intempestiva entrada la suya -dice Ryan. -Bien.no entregó el certificado de defunción de Sara Fernández? ¿O usted no curó las heridas de las reclusas azotadas? No diga disparates. el cura O'Connor. ya metafísicas. ¿Me acerco a mi deseo de plasmar una novela que no sólo sea un divertimento. lee el nombre del autor. da vuelta la página y lee: "Cuando el terror se desata. Posadas inclina su cabeza y no articula palabra alguna. No nos engañemos. padre. pero sólo eso -dice Ryan-. psicológicas o políticas? ¿Y si pongo este texto como acápite? ¿Lo imagina usted? El lector abre el libro. los que callan son tan culpables como los que matan. -Podemos contratar a un investigador privado He aquí. desde la puerta. -Cómo -pregunta Ryan. doctor. Nadie aquí hizo nada por impedir el horror. -Esa frase no me cabe a mí -dice. aún con su mano apoyada en el picaporte. -Podemos hacerlo ahora -dice Posadas. el título. Cuando el terror se desata. los que callan son tan culpables como los que matan". vayamos al punto en cuestión -dice Ryan-. -Entré en medio de su altisonante monólogo –dice O'Connor. no lo niegue. un texto trascendente. ¿Usted se cree al margen de estos horrores? -Yo le dije que había que detener a Elsa Castelli dice O'Connor. -Sí. sino que se abra a lecturas varias.

Y cuanto antes. en el exacto lugar donde se juramentaran para asesinar a Elsa Castelli. la prosecución de la masacre. -Algún celador -dice Judith. Los tres permanecen silenciosos. -Usted lee demasiadas novelas policiales -dice. Judith dice: -Esto fue una venganza. Alguien nos vio matar a Elsa Castelli. se miran. Así. ¿Develarán el misterio? En todo caso. Y ahora aparecen dos reclusas en la misma horrible condición. se arrepiente de la idea. Y aquí los dejamos. dudan. Ryan. -Si fue una venganza. se reúnen en el Sótano de la Venganza. también quieren develar el misterio. ¿Qué podemos deducir de todo esto? Otra vez se miran. fue descuartizada. Luego.dice Posadas. Buscan en sus mentes -quizá no demasiado ágiles. develándola. Ryan dice: -Razonemos: Elsa Castelli mató a Sara Fernández y martirizó a varias reclusas. Y luego.algo que pueda impedir. no están solos en esa tarea. entonces alguien nos vio esa noche -dice Natalia-. Entregados a sus deducciones. acudiendo a una célebre frase del género. chasqueando su lengua. porque Judith que es alta y Natalia que es baja. Y dice-: No tiene 120 . pues sienten que una amenaza feroz se cierne sobre sus vidas.

Alguien que quería mucho a Elsa Castelli sin que nadie lo supiera. Aquí nadie ve a nadie. No puede matar así. idiota -dice Judith-.. -¿Quién entonces? -pregunta Natalia. Juntas.. Elsa Castelli le debe haber confiado muchas cosas. ¿qué otra cosa podría ser? -Entonces.. -Ana nos puede ayudar -dice Natalia-. -Qué -pregunta Judith. 121 . -Claro. es muy fácil -dice Natalia. que no parece tan idiota. Razona. dicen: -Ana. Quizá sepa quién la quería tanto como para vengar su muerte. Y aunque un celador nos hubiera visto. -Si fue una venganza -razona Natalia-. ¿por qué habría de ejecutar una venganza tan terrible? -Entonces. -Vamos -dice Judith.. Se miran. -Alguien que no conocemos -dice Judith-. Deja de morderse los labios y dice: -No puede ser. fue una venganza -insiste cautelosamente Natalia. Ana es muy pequeña. Silencio. muy inocente. Judith se muerde los labios. el culpable es la persona que más quería a Elsa Castelli.sentido.

-¿Qué quieren saber? -pregunta Ana. Judith y Natalia salen del Taller de Costura. -Eso ya lo sabemos -dice Judith. entierran a Carmen y a Rosario. Contra su costumbre. Se miran. ¿O una amiga? -Yo era su amiga -dice Ana. Ana. pequeña. Y cose una muñeca. denso. Alguien está asesinando reclusas por venganza. desde luego. La atrocidad de los hechos ha sofocado su 122 . Judith pregunta: -¿Heriberto Ryan? Esa tarde. Te puede tocar a vos. Creemos que alguien asesinó y descuartizó a Carmen y a Rosario para vengar la muerte de Elsa Castelli. Se dirigen al Taller de Costura de Ana.Traslado de personajes. ¿Tenía un amigo? -El doctor Ryan era su amigo -dice Ana. sin velarlas. -¿Elsa Castelli tenía un amigo? -pregunta Judith-. -No sé nada -dice Ana. -Creemos que fue una venganza -dice Judith-. Pocas veces la hemos visto tan frágil. ¿angelical? -Pensá bien -insiste Judith-. También está Ana. un cielo gris. Es importante. por odio. Ya están aquí. ¿plomizo? Se los ve cariacontecidos al cura O'Connor y a Heriberto Ryan. nada dice Ryan esta vez. -¿Y un amigo? -pregunta Natalia-. Y cose su muñeca. Hay.

Tomá. -¿En serio? -pregunta Natalia-. extrae el Ulises. descubiertos. ¿a usted no?) que nunca. Aquí están ahora. Supongamos que Natalia la acompaña.aptitud para hablar en los entierros. dice. ¿Qué dice? Nada sorprendente. 123 . dice que el culpable o los culpables serán. tarde o temprano. las reclusas reciben orden de reunirse en el patio. Supongamos que cierta noche (sólo tres o cuatro noches después del asesinato de Carmen y Rosario. Aparece Heriberto Ryan y. ahora sí. extrae el whisky y bebe. Se lo ve más cariacontecido (me gusta esta palabra. Dice que hay un asesino en el Reformatorio. Supongamos que ya están aquí. O varios. finalmente. quizá con mayor convicción ante los recientes sucesos. Debo narrarle ahora el asesinato de Natalia que es baja. para qué más). No perdamos más tiempo. blanden sus bastones de goma. Entra en su Escritorio. Supongamos que le alcanza el paquete. Dice que todos deben cuidarse. Los celadores. habla. Ana le pide a Natalia que la acompañe a su Taller de Costura. largamente bebe. Al día siguiente. ¿Y por qué? -No importa por qué -dice Ana-. Esto dice y luego se va. Y. Supongamos que Ana le dice: -Tengo un regalo para vos. permanecer alertas.

-Pero. Supongamos. 124 . Natalia. dice.-¿Qué es? -pregunta Natalia.. le faltan las piernas". Supongamos que es la noche siguiente. también. ¿por qué? -pregunta. porque si no todos le pedirán una muñeca y no puede hacer tantas. -Pero. -Ana -susurra. otra vez. -Qué -pregunta Ana. lo que ya sabemos: supongamos que Ana le pide a Natalia que le devuelva la muñeca. Y supongamos el resto. idéntica -dice Ana. -Sí. ¿cautelosa?.. Supongamos que Natalia acepta.. Supongamos que mira la muñeca. casi-. soy yo -sorprendida. que Natalia llega al Taller de Costura y llama. Supongamos que Ana dice: "Es cierto. leve. -Pero le falta algo -dice Natalia. en voz baja. que le dice que no le diga nada a nadie. -Le faltan las piernas -dice Natalia. ni para todos a la vez. Supongamos que Natalia abre el paquete. -Me cansé de hacer muñecas que no se parecen a nadie -dice Ana. -Es idéntica a mí -dice Natalia.. que le promete que la completará y que se la entregará mañana a la noche en su Taller de Costura. -Sos vos -confirma Ana. Soy yo. -Es una muñeca -dice Ana. Natalia. a Ana.

.. ahora. Supongamos que sale. pocos lo conocen como yo. Hubiera deseado narrarle la muerte de Natalia del modo en que supuestamente lo he hecho: con muñeca incompleta. ya que el terror la ahoga. Supongamos. Supongamos que entonces oye: Ssssss. Supongamos que avanza con implacable lentitud. ¿sigilosamente?. y otra. soy yo.. Supongamos que Natalia empieza a buscarla. iluminado apenas por una lamparita escuálida. se desplaza por un pasillo en penumbras.Supongamos que Ana no está. Usted es así. Natalia. ¡tuc! Supongamos que es Ana. del Taller de Costura. ¡tuc! Ssssss. con lentitud. aferrando el cuchillo con su puñito tenaz. Supongamos que Natalia quiere gritar pero no puede. y otra.. Lo conozco. Supongamos que Ana levanta su puñito y lo descarga una vez. A esta altura del relato. que Ana acuchilla ferozmente a Natalia. absolutamente nada de lo que he supuesto hasta aquí. No lo desprecio. Conozco su racionalismo. su necesidad de tornarlo todo creíble (¿casi verificable?) o su temor ante las grandes aventuras de la imaginación. con Taller de Costura y pasillo pe125 . Supongamos que. renqueando. Supongamos que nuevamente susurra: -Ana. en suma. Supongamos que usted no cree nada.

logrado un estilo. podré negociar esta muerte de Natalia con los productores de la versión cinematográfica. Y usted es el primer eslabón de una cadena que me conducirá a las más altas cumbres de la gloria literaria. Una misma mecánica narrativa para todas las muertes. ¿Por qué habría de hacerlo? El baño no está lejos. convengamos que puede atormentarla (por usar un verbo poderoso) esta necesidad en medio de las así llamadas altas horas de la noche. Hubiera.numbroso. Al fin y al cabo. escribo para usted. Sólo se trata de ir. así. convengamos que Natalia habrá de ir al baño. usted. 126 . nada más. Quizá. ¿Despierta a Judith para que la acompañe? Caramba. ¿Cómo no habría de aterrorizarse Natalia no bien Ana le mostrase una muñeca sin piernas? ¿Cómo no habría de informarle a Judith? ¿Cómo habría de ir sola al Taller de Costura? ¿Cómo habría de entregarse así? Bien. Por ahora. Natalia debe morir. no sea excesivo. Apenas al baño. ¿Cómo matarla dentro de lo que para usted es el campo de lo verosímil? ¿Se puede despertar Natalia en mitad de una noche? ¿Puede tener deseos de orinar? ¿De hacer pis? ¿Hacen pis las reclusas? ¿Hace pis Natalia? Si lo hace. Pero imagino sus objeciones. orinar y volver. Y si esto ocurre. de acuerdo. en su momento.

frente a una casa. Porque. tal como decía un personaje del gran Stephen King en una novela de vampiros. Un sonido que se acerca. 127 . sí. no obstante. Pero. no Natalia. se acerca. Bosteza. no fatídico. Ssssss. Cruzan su cara las marcas de la almohada y sus párpados están hinchados por el sueño. Se restrega unos ojos lagañosos. entonces. es un extraño y amenazante sonido en medio de la soledad y el silencio de la noche.. Se levanta el leve camisón. Por eso le hago hacer pis a Natalia. ya que nosotros sabemos que es de Ana. ¡tuc! Ssssss.. bajo un sol seco.* No bien termina se pone de pie y baja su camisón. ¡tuc! Natalia cierra la puerta y corre el pestillo. busca uno de los apartados y entra. No quiero privarme de semejante recurso. vea. se acerca.Aquí va. Es entonces cuando oye el sonido fatídico de la renquera de Ana. Hace pis.) Para Natalia. es decir.. ¿Ha observado usted que en los relatos o filmes de terror los personajes viven cerrando puertas y ventanas? Ocurre que intentan protegerse en el adentro de las amenazas del afuera. que este pasaje del relato (de mi relato) fuera terrorífico. Desearía. desearía escribir un relato tan terrorífico que me hicie* Recuerdo un filme en el que la maravillosa Isabelle Adjani hacía pis al aire libre.. Natalia. que para ella es sólo un sonido. (No sé si he sido claro. Se sienta sobre el water. duro. Llega al baño. a pleno día. blanca. creo... no voy a teorizar. No imagina usted la sensualidad primitiva de la escena.

y lo tenemos absolutamente.. Sólo ella. ¡tuc! Ssssss. ¿Estás sola? -Sí -dice la voz de Ana. ¿entendés? -Aquí no hay nadie -dice la voz en off de Ana-.. la detiene. Como si alguien arrastrara algo. -Sí -dice Natalia-.ra ganar un millón de dólares. ¡tuc! ¿Qué hace? ¿Llora? ¿Grita? Abre su boca para gritar. Dice-: Oí unos ruidos raros. Es la voz de Ana. cálida. la pequeña. Sólo yo. no vemos a Ana. Eran muy raros los ruidos que oí. Es Ana. soy yo -se detiene. contenido. para pedir ayuda. Así. pero una voz tersa. 128 .. es decir. Natalia vacila. Sin estrépito. Natalia empieza a llorar. para qué negarlo. confiable. desearía que fuera éste. Natalia sigue oyendo: Ssssss.. ¿Corre el pestillo? ¿Abre la puerta? Dice: -Ana. Y. sólo oímos su voz. Aún no se ha librado del miedo. Quedate tranquila. ¿sos vos? Natalia se sosiega. continúa la voz de Ana-: No hay nadie conmigo. Es un llanto lento. fijate bien. -Natalia -dice Ana-. pues nosotros tenemos aquí el punto de vista de Natalia. Continúo.

Perdoname. al que no vemos. -No tengas miedo -dice la voz de Ana-. -¿Yo? -se asombra la voz de Ana-. Salí tranquiAh. quizá pueda escribirla con cierta corrección. Pero el personaje encerrado no sabe si el asesino es o no es quien lo invita a salir. Tiene miedo. Natalia controla su llanto.* -Es natural que tengas miedo -dice la voz de Ana-. Ana. Aunque lo dudo. Encárguesela a alguno de los "prestigiosos escritores" que convocó para su antología. sólo estoy yo. Y dice: -Ana. señor Editor. Natalia se seca las lágrimas con sus manos. ¿Saldrá el personaje de adentro? ¿Es el asesino el personaje de afuera? Le regalo esta historia. entre el temor del personaje de adentro y la seducción del personaje de afuera se teje la historia. ¿cómo sabías que yo estaba aquí? ¿Desconfía de Ana? -Vine al baño y me pareció verte -dice la voz de Ana-. le dice. * 129 . Por eso te pregunté si eras vos. intenta desde afuera convencerlo de que salga. No quiero morir. Te comprendo. Otro personaje. cuántas ideas surgen de mi relato. -Ana. -No me gustaría terminar como Carmen y Rosario -dice Natalia-. ¿y si sos vos la asesina? -pregunta.-Tengo miedo -dice-. Y aquí no hay nadie más que yo. Así. Aquí. Dice: Es el miedo. Alguien arrastraba algo. No estaba segura. Estamos juntas. No te preocupes. Imagine esta historia: un personaje se siente amenazado y se encierra en una habitación o en un baño. -No vas a morir -dice la voz de Ana-. ¿Estás loca? Natalia no responde de inmediato. Piensa.

ya ha decidido que Ana. no puede ser la asesina. el encargado de limpieza que descubriera los cadáveres de Carmen y Rosario. no quiero narrarle la historia que le sugerí. Y aquí está Ana. aun cuando estén muertos. en efecto. lista para descargar la estocada final. Natalia intenta gritar. Y el resto es silencio. Además. En el baño. Para Natalia. En fin. Pero es tarde.la. desde luego. No es siempre necesario. El cadáver. y Liliana exclama "¡Qué horror!" y llama a Heriberto Ryan. Su diestra está armada con un enorme cuchillo. El cadáver está en el baño. ¿dónde está el cadáver? No imaginemos demasiado. descarga la estocada final. usted lo sabe. Supongamos que Natalia confía en Ana. Y es Pedro quien lo descubre. la pequeña. digo. De modo que aquí está. Ana. Esto me ahorra explicarle cómo Ana lo trasladó de un lugar a otro. y Heriberto Ryan 130 . ¿Quién descubre el cadáver? Pedro. Ahora la vemos. junto a Judith. De modo que descorre el pestillo y abre la puerta. Un odio irrefrenable asoma en sus ojos. Sin dilación alguna pasemos a la mañana siguiente. Al fin y al cabo. ¿O piensa usted que voy a introducir otro personaje para algo tan estúpido como descubrir un cadáver? Ahora bien. al menos. Y Pedro llama a Liliana. odio el traslado de personajes.

Mira las palas de los sepultureros arrojando sobre el cajón la tierra definitiva. En el Departamento Central de Policía se entrevista con el Comisario General Anasta131 . Usted sabe las cosas que ocurren después: llega Aníbal Posadas. Informe de la situación. otra vez. sumida en el clima de la grave situación. seria. ¿Quién podría sospechar de ella? Es tan frágil. tan pequeña. -No es posible seguir así -dice O'Connor. A la tarde es el entierro. Heriberto Ryan. que también ese día hacía su visita habitual al Reformatorio. no dice nada. Se diría que tantos sucesos macabros le han quitado el habla. y extiende el certificado de defunción. Fija sus ojos en Ryan y dice. mira el cadáver y dice: -Le faltan las piernas. en los entierros.llega. el cura O'Connor y el doctor Aníbal Posadas se reúnen en el Escritorio del primero. El cura O'Connor dice algo en latín y Heriberto Ryan. Al día siguiente. Al menos. ¿Quién podría pensar que es su mano la causante de tales atrocidades? Luego del entierro. Heriberto Ryan toma un tren y viaja a Buenos Aires. ¿Qué hace Ana? ¿Asiste al entierro? Cómo no: allí está ella. sugiere u ordena-: Viaje a Buenos Aires.

¿orgulloso?. ¿cariacontecidos?** * A esta altura del relato. -¿Qué habrá querido decir? -pregunta el cura O'Connor a Heriberto Ryan una vez que éste ha regresado. Me dieron un Certificado de Depósito Legal. no soy tonto. -¿Usted es argentino? -pregunta el Comisario General. Ya es tarde. He redactado una síntesis argumental y la he registrado en la Dirección Nacional del Derecho de Autor. -Sí. Y así quedan. Es solamente un papel. 132 . Vivimos bajo el terror. Ryan. Rece por todos nosotros. Los argentinos no merecen vivir de otro modo. destinado a la gloria pero todavía desconocido. Es el número de mi historia. pero tiene un número impreso con un sello inapelable: 274282. solos. Como verá. señor -dice. Le dice: -Hay una ola de crímenes en el Reformatorio. rodeado de escritores tan ávidos de buenas historias como incapaces para imaginarias? ¿Y si usted me traiciona? ¿Y si le entrega esta historia a uno de los escritores de su "prestigiosa antología" y le pide que se la escriba sin. -Entonces jodasé -dice el Comisario General-. ¿Puede un escritor confiar en un Editor? Y más aún: ¿puede un escritor como yo. por ejemplo. -Rece mucho. Hasta tal punto soy un escritor original.sio Romero. sólo algo ha crecido tanto como mi confianza en él: mi desconfianza en usted. padre -dice Ryan-. -Lo ignoro -dice Ryan. tan abundantes como geniales? No lo haga. mis adjetivos y mis adverbios. confiar en un Editor como usted. En manos de Dios. -Estamos solos -dice O'Connor-. Y continúa anotando nombres en una lista.

Desearía ahora escribir una frase que siempre me ha seducido. Desearía escribir: los acontecimientos se precipitan. Conoce usted mi pasión por los folletines. Comprenderá hasta qué punto me acosa el deseo de escribir la frase paradigmática del género. Porque eso es el folletín: una serie ininterrumpida de acontecimientos que se precipitan. ¿Debo, sin embargo, escribir la frase? ¿No está acaso implícita en el género? ¿No es una desmesura tornarla explícita? Vea, no. Y el motivo es simple, inapelable: cultivo una estética de la desmesura. Aquí, por consiguiente, está la frase: Los acontecimientos se precipitan. Ya debe morir Judith. Que es alta. ¿Cómo matarla? Quiero decir: ¿cómo la matará Ana? No imaginaré un crimen con muñeca incompleta y enorme cuchillo. Lo sé: si empiezo otra oración con el subjuntivo supongamos, usted se enferma. ¿Cómo, entonces, matarla? ¿Y si a Judith no la mata Ana? Veamos. Horriblemente han muerto ya Rosario, Carmen y Natalia. ¿Necesita algo más Judith para comprender que los acontecimientos se han precipitado y que si continúan así, precipitándose, el próximo requiere su muerte?
133

Decide, en suma, huir. ¿Lo he sorprendido? No habrá aquí muñeca in completa ni enorme cuchillo. Es más: Ana no matará a Judith. Es más: ¿morirá Judith? ¿Y si huye? ¿Y si escapa al destino que la lógica del relato le ha trazado? No nos apresuremos. No más, al menos, que los acontecimientos. Algo está claro: Judith huye del Reformatorio. No sé si advierte usted la originalidad de esta decisión. En las historias de cárceles de mujeres las mujeres no huyen de las cárceles. Hacen todo tipo de porquerías, pero adentro. Es decir, no huyen. Los que huyen de las cárceles son los hombres. ¿Cuántas historias de este tipo recuerda? No lo niegue, son infinitas. ¿Recuerda al terrible gangster John Dillinger? Se escapó de la cárcel con un revólver de madera. Lo talló cuidadosamente y lo ennegreció con betún. Woody Allen hizo lo mismo en un filme en el que interpretaba a un ladronzuelo compulsivo, patético y muy gracioso. Pero no talló el revólver en madera sino en jabón. No tenía otra cosa, sólo un jabón. Lo oscureció, también, con betún y salió encañonando a dos guardias. Pero, para su desdicha, afuera llovía y el revólver se le transformó en burbujas. Regresa a su celda y, en el final del filme, luego de una y mil peripecias, urde otra fuga. También esta vez sólo tiene un jabón. Lo talla, le da forma de revólver y lo ennegrece con be134

tún. Aunque, cauteloso, ahora pregunta a sus guardias: "¿Llueve afuera?". Continúo. ¿En qué momento huye Judith? ¿Huye de día o huye de noche? Pongamos de noche. Ya sale del Dormitorio mientras sus compañeras se entregan a un sueño profundo, buscando olvidar las calamidades que últimamente la realidad viene deparándoles. Judith ha decidido huir de esas calamidades. Lo hemos dicho: se sabe la protagonista de la próxima. Así, confundiéndose entre las sombras, silente pero veloz, cruza el patio y entra en una de las torres de vigilancia. Sabe que arriba encontrará a un celador que siempre ha sido sensible a sus encantos, sin haberlos obtenido nunca. ¿Quién es este celador? He nombrado, en este relato, a dos celadores: Alberto y Luis. No introduciré a un nuevo personaje para que Judith lo someta a su poder sexual. Y menos a un celador. El celador, pues, es Alberto, quien, ¿por qué no?, siempre ha deseado a Judith, circunstancia que, insisto, Judith conoce y de la que piensa aprovecharse. Señalaré, aquí, algo importante: Judith es una hembra joven. Es, según, ¿abusivamente? ha sido dicho, alta. Y es flaca, pero sólida. Y tiene grandes pechos (¿no lo enloquecen a usted las flacas de tetas grandes?) y caderas fuertes, amplias. Y unos labios
135

Al introducir los personajes de las cuatro reclusas conjuradas (muchas páginas atrás) dije que Judith era alta y que poco importaba si era gorda o flaca. semicalvo y abdomen abultado. que enloquecerá al pobre Alberto. Se preguntará usted: ¿a qué viene esto? Le explico: convengamos que hubo poco sexo en esta historia. como a Heriberto Ryan. pero poderosa. arriba. ahora. -Siempre sé dónde estás -dice Judith-. -¿Qué hacés aquí? -pregunta Alberto. En suma. Judith es flaca. Absolutamente.rojos. -¿Cómo sabías que estaba aquí? -pregunta Alberto. Y bien. Tanto. 136 . ahora importa. además. Un ardiente macho de las pampas. Alberto tiene que ser un morochazo argentino. está muy bien. es decir. en la torre de vigilancia. con anteojos. Seamos. sinceros: ¿conoce usted algún relato de cárcel de mujeres sin un entrevero sexual entre una reclusa y un celador? Confieso que para lograr esta escena tuve que contradecirme. No. ¿Cómo es Alberto? No lo imagino por ejemplo. ¿Y si a usted no lo seduce solamente la sangre? ¿Y si usted prefiere el sexo? No puedo jugar toda mi suerte a una sola carta. -Vine a verte -dice Judith. No lo ignoro. Te huelo como a un animal. como enormes frutillas.

Es el bastón de goma. -Vení. a lo bestia. acaricia el cuerpo del fogoso celador. que ha empezado a emitir un sensual ronroneo. qué duro estás. guacha -dice Alberto-. Alberto extrae su rostro de entre las tetas y dice: -No te entusiasmés.Personas exquisitas como usted y yo se hubieran sentido agraviadas por semejante frase. Se pierde en ese fuego. Espero no desilusionarlo. arrancándole los botones. Es todo. Pero no Alberto. pero la escena sexual termina aquí. cinco veces) sobre 137 . Su mano busca. Qué hermoso. desciende y desciende aún más. Para él. Compréndalo: es un ser primitivo. Hasta que: -Alberto -jadea Judith-. Vení. Alberto le desgarra la blusa. Hunde entre ellas su rostro y las besa compulsivamente. Y se acabó. abre casi agresivamente sus labios y lo besa con pasión. tres. nena. dos. ser comparado con un animal es un halago a su vanidad viril. Judith sustrae el bastón de goma de Alberto y lo descarga sin piedad (una. Judith se arroja a sus brazos. Las grandes tetas de Judith son ahora suyas. Judith. Sin vueltas.

Lo hace. sobre la de Alberto. Es decir. continúa castigándolo. descendiendo velozmente las escaleras. Y romperte la cabeza. Allí. Alberto cae de rodillas. No creo que hubiera podido desplomarse sobre otra cosa. ¿Qué significa? * 138 . Ahora abre una puerta de hierro y sale al descampado que se extiende detrás del Reformatorio. Judith le arrebata las llaves y huye de la torre de vigilancia. Comienza a correr entre las cruces blancas. con el rostro bañado en sangre pero ya repuesto. Alberto pierde el sentido y se desploma sobre el piso.. te pasa? -No quería otra cosa que tu bastón de goma.su cabeza. * Judith. ¿Tan rápido se ha repuesto? Para desdicha de Judith y para beneficio de las necesidades del relato.la sangre es más poderosa que el sexo.. hacés? -gime Alberto. Creo que me obsesiona. -¿Qué. Utilizo otra vez el recurso de la sangre. impiadosa. Un grito la paraliza. ¿Qué. ¡Así! ¡Así! ¡Así! Y un bastonazo por cada "¡Así!". -¡Agarrenlá! ¡Se escapó! ¡Agarrenlá! Es Alberto. boludo -ruge Judith-. Creo que en mí. Qué frase: la sangre es más poderosa que el sexo. donde está el cementerio.. protegiéndose inútilmente con sus manos-. Judith apresura su carrera. sí.. Una sangre abundante y espesa cubre su rostro.

Que un automóvil de139 . órdenes. Y conseguir que alguien la ayude. Los celadores siguen a Judith con perros voraces. tropieza y cae. arrastrándolos tras una pista certera. imprecaciones. que respira entrecortadamente. allí. Así. y se agarra de la cruz con desesperación. Huir. los oye Judith. Grita: -¡No! ¡No! ¡No! Y continúa su carrera. que tironean ferozmente de sus correas. y la mira. Un automóvil. Y corre. que corre aún más.Se oyen gritos. No regresar al Reformatorio del terror. Las luces de las linternas horadan la noche. y. donde una muerte segura la aguarda. intentando ponerse en pie. No regresar. la de Judith. abruptamente. Quiere llegar a la carretera. y la inscripción es un nombre. Corre. se lleva las manos al rostro y grita. que siente el galope tumultuoso de su corazón. y el nombre es ELSA CASTELLI Judith abre grandemente sus ojos. Los ladridos de los perros se multiplican. descubre que hay una inscripción tallada en la cruz. y que tropieza con una cruz. que continúa huyendo dominada ahora por el pánico. al menos. Cercanos. atrapándola ya. Quiere llegar a la carretera. Cada vez se oyen más cercanos. Y ladridos.

Atropelló a Judith. Preste atención: el camionero estaba borracho. Y corre. Judith corre. ensordecedor de unos frenos. turbiamente. y se dio a la fuga. como modalidad del relato. no. patéticamente. Y la carretera está allí. Y corre. Y la aplasta un camión. Judith es la culpable. 140 . Lo sé: usted no lo acepta. Dijo. Judith. Y una luz la enceguece. ¿quién asesinó a Judith? ¿El camión? Bien. Sólo resta un esfuerzo más. que todos los personajes que mueren lo hacen -es decir. ¿Cree que me ha acorralado? No es así: tengo una impecable respuesta para este problema. Memorioso. Y así muere Judith. Y oye una bocina. por el terror de ser atrapada. que era alta. dominada por el pánico. Judith apareció intempestivamente en la ruta y nada pudo hacer el camionero. "¡Carajo!". y conducida hacia su muerte implacable. Se dice: fue un accidente. La asesinó el camionero. Y llega a la carretera. Y el chirrido agudo. y castigada. quiere. Corre sin control. muerenasesinados por otro personaje? Si es así. se dirá usted: ¿no era sólo Felisberto López quien no moría a manos de otro personaje? ¿No fue establecido.tenga su marcha y la salve.

Además. El suceso lo ha sorprendido durante el sueño. Los celadores llegan a la ruta y rodean a Judith iluminándola con sus linternas. porque nadie se las formula. Viste una bata arrugada. 141 .algo que afirmé treinta mil palabras atrás? Continúo. ¿es necesario que discutamos por semejante nimiedad? ¿Por qué se empeña en señalarme contradicciones? ¿Tan escasamente confía en mí? ¿Tan escasamente lo atrapa la tensión del relato que recuerda -aquí. -¿Qué me quiere decir? -pregunta. ¿Dice algo en el entierro Heriberto Ryan? Nada. sorprendido. sólo verificando un hecho. sin dolor ni asco. El camión se ha perdido en la noche. La entierran sin velarla. Esa misma noche la entierran. -La hizo puré -dice un celador sin pasión. cree encontrar en esta muerte un significado especial. No es. O'Connor. con algún pesar. una muerte como las otras. Así se lo dice al cura O'Connor. -Pobrecita -dice. No demora en aparecer Heriberto Ryan. conjetura. ¿Es ya la muerte una rutina? ¿Ya no merece un velatorio una vida humana perdida? Nadie responderá estas preguntas. Sin embargo. Pero ya está aquí.

Busca su botella de whisky siempre oculta tras el Ulises. O'Connor pregunta: -¿En qué se basa para decir eso? Ryan responde: -Se lo diré mañana. dice. La noche es oscura. A pasos lentos se alejan del camposanto. -Está bien -acepta O'Connor-. sin luna ni estrellas. A las diez estoy con usted. Reflexiona. -Quiero pensarlo mejor -responde Ryan. Unas ojeras profundas se deslizan bajo sus ojos. Durante esa noche casi no duerme Heriberto Ryan. contundente.-Lo que le dije -dice Ryan. Se pasea por su Escritorio. (¿No bebe demasiado este personaje?) Son exactamente las diez de la mañana cuando aparece el cura O'Connor. -Eso ya me lo dijo -dice O'Connor-. afirma-: Ya no habrá más crímenes. Los sepultureros arrojan tierra sobre el ataúd de Judith. -¿Por qué mañana y no ahora? -pregunta O'Connor. Y bebe. 142 . Ahora dígame por qué. Y. Tampoco él ha pasado una buena noche. -Lo escucho -secamente. -Ya no habrá más crímenes -dice Ryan. Lo espero en mi Escritorio a las diez.

-Entonces. Tres golpes en la puerta. 143 . -Nada indica que no -dice O'Connor. no para decirme estupideces. ¿Usted se cree muy listo. -Casi nada -resopla O'Connor. Ryan.-Porque la asesina era Judith -dice Ryan-. O'Connor-. -¿No durmió? -pregunta Ryan. Atormentada por su culpa. eh? Muy inteligente. como detective. Esto es serio. balbuceante. convencido. huyó. ¿usted cree que los crímenes continuarán? -pregunta. -No sea ridículo -dice. no se ría -dice Ryan-. soy el Padre Brown al lado suyo. Yo.. Ryan. ¡Toc! ¡Toc! ¡Toc! -Adelante -dice Ryan. siempre colérico. Todo ha terminado. ¿O cree que no pensé algo parecido? iJudith culpable! ¡Atormentada por la culpa se tiró bajo un camión! iJa! iJa! iJa! -Oiga. Ryan. Llámeme otra vez. -¿Por qué? -pregunta Ryan. Llegó a la ruta y se arrojó bajo un camión. -Creí que usted tenía la solución del problema. Podemos estar tranquilos. -¿Y para decirme semejante idiotez me tuvo sin dormir toda una noche? -se encoleriza O'Connor. -Usted es patético -dice O'Connor-. por favor.. si quiere. Pero no. Pero. Acabo de dársela -dice.

prohibido? ¡Qué horror! 144 . ¿la habré escrito yo en algún pasaje del relato? O más exactamente: ¿habré escrito el adjetivo horroroso? ¿Me habré apropiado. nunca al narrador. Liliana. -¿Y… qué? -inquiere Ryan-. doctor Ryan. el adjetivo horroroso debe ser una consecuencia de la lectura. Dice: -La tumba de Judith ha sido profanada. Escribe: "En literatura. -¡Qué horror! -exclama Liliana. con una pala. quitó la tierra que cubría el ataúd. Se la ve pálida. hay adjetivos que pertenecen al lector. Veamos. en algún fatídico e irrestañable instante. entonces. creo que sí. no un juicio del que escribe". mi novela destrozada por la crítica? ¿Habrá piedad para mí? ¿Seré condenado al más atroz de los infiernos por haber escrito un adjetivo inadecuado. -¿Qué sucede? -pregunta Ryan. – ¿Profanada? -se asombra Ryan-. según hemos visto. dice Liliana: -Sé lo que esa palabra significa. no lo dudo.* -Explíquese -exige Ryan.. Liliana saca un pañuelo y se seca las lágrimas. Vamos. Liliana estalla en un estridente sollozo. temblorosa. ¿Qué ocurrió? * Leo a un crítico de literatura.. no se detenga. Abundantes lágrimas surcan su rostro. ¿Será. ¿Usted sabe lo que está diciendo? Aún dolida pero digna. es afecta a semejante frase. Ha sido Liliana y no yo quien ha dicho: "¡Qué horror!". de ese adjetivo que pertenece al lector y no al narrador? Dios mío. Pero. lo abrió y. si usted se refiere a eso. La tumba ha sido profanada.Entra Liliana. Alguien. en una novela de terror.

-¡Cortaron las manos de Judith! -exclama Liliana-. -¡Qué horror! Nada dice Ryan. Tampoco O'Connor. Cruzan una rápida mirada. Luego, Ryan, seco, le dice a Liliana: -No llore más, por favor. -Sí, doctor Ryan. -Retírese. -¿No va usted a hacer nada? -Ya voy para allí. Ahora retírese. Liliana sale del Escritorio. O'Connor, altanero, casi triunfal, encara a Ryan: -¿Y? ¿Qué me dice ahora? -La pesadilla no cesa -dice Ryan-. Tenía usted razón. Judith no era la culpable. Me equivoqué. Los crímenes continuarán. Sólo me pregunto... -Ryan se detiene. Luce atormentado. -Hable -exige O'Connor. -¿Por qué estas mutilaciones? -pregunta Ryan-. ¿Por qué este martirio de los cuerpos? -Si supiéramos eso, lo sabríamos todo –dice O'Connor. Se dirige hacia la puerta, la abre, gira levemente, mira a Ryan y dice: -Tiene trabajo, doctor Ryan. Entierre otra vez a la desdichada Judith. Y Dios quiera que no tenga que hacerla más. Porque ni los muertos son respetados en
145

este lugar demoníaco. Cierra la puerta y se va. Ryan queda solo. Se restrega, según es otra de sus costumbres, las manos. Nerviosamente lo hace. Se acerca a la biblioteca, quita el Ulises y toma la botella de whisky. Bebe, bebe abundantemente. Sí, ya no caben dudas: este personaje bebe demasiado. Pero, ¿podría ser de otro modo? Es el Director del Reformatorio. Los hechos lo han sobrepasado. Y está solo. Solo ante el horror. Su viaje a Buenos Aires fue un fracaso. El Comisario General Anastasio Romero le dijo: "Jodasé". Sólo esto. Y el doctor Aníbal Posadas apenas atina a redactar certificados de defunción. Y el cura O'Connor parece un juez impiadoso, dispuesto a destrozar toda esperanza y a tornar aún más infernal la situación. ¿Es esto propio de un cura? ¿No sería más adecuado que dibujara algún horizonte? ¿Que alimentara la fe? ¿O no están los curas en este mundo para decir que todo horror concluirá, que de las tinieblas surgirá la luz? Pareciera que el cura O'Connor no. Pareciera, a veces, que encuentra solaz en señalar la persistencia, la indestructibilidad del Mal. Sin embargo (¿lo creerá usted, señor Editor?), los padecimientos de Heriberto Ryan están por concluir.
146

Seré sincero: nuestra historia está por concluir. Nos acercamos a la gran escena final. ¿Recuerda mi promesa? Le dije: la escena final de este relato será aún más desmesurada, más loca que la inicial, es decir, que la gran escena inicial desquiciadora. Prepárese. También le hablé de la irrelevancia climática de nuestra narración. Frío, calor, lluvia. Y le dije: este relato necesita una estrepitosa tormenta. ¿Le sorprende hasta qué punto recuerdo mis promesas? No es casual. Soy prolijo: las anoto en un pequeño cuaderno. Anoto, por ejemplo: "estrepitosa tormenta". O también: "Ana será coja siempre que el horror y la desmesura lo requieran". Y otras cosas: "Felisberto López y Aníbal Posadas tienen bigotes". O refinamientos como: "he utilizado narración y relato como sinónimos". ¿No es admirable? Continúo. La profanación de la tumba de Judith fue descubierta la mañana siguiente a su entierro. ¿Podemos elegir la exacta noche de ese día como la noche de nuestra gran escena final? ¿Por qué no? ¿O no hemos ya establecido que los acontecimientos se precipitan? Bien, así continúan entonces. Precipitándose. De modo que: esa noche estalla una estrepitosa tormenta.
147

¿O son negras como lo es -en este momento. O. en este caso.Heriberto Ryan está en su Escritorio. Brevemente: Heriberto Ryan la vació. violáceas. Se ha dejado caer en un sillón.su visión de la vida? La botella de whisky ya no está tras el Ulises. Se lo ve abatido. suelta. Está sobre la mesa-escritorio y está vacía. O: como desde el inicio de la gran escena final. Los relámpagos iluminan los rostros de los personajes y los truenos sacuden los caireles de las arañas. ¿Lo hice fumar antes? ¿Dije que no fumaba? No lo re148 . Una barba de dos días oscurece su rostro y sus ojeras son profundas. Ryan se pone de pie y enciende un cigarrillo. Mantengamos. la lluvia. necesito que Ryan oiga otros sonidos. ¿Necesito describirle esto? Usted sabe cómo es una tormenta. ¿Por qué? Vea. Truenos y relámpagos. mal anudada y un pantalón casi tan arrugado como la camisa. ¿Qué ocurre ahora? Digamos que los truenos ya no son tan. una corbata floja. En suma: los truenos se han aplacado pero llueve con tanta intensidad como siempre. atronadores. si se me permite decirlo así. Viste una camisa en la que se dibujan incontables arrugas. sí. Hasta tal punto ha estado bebiendo. la botella de whisky y el vaso del demudado Ryan.

Siempre son buenos para subrayar una situación. Lo que está por ocurrir habrá de sorprenderlo infinitamente. Tanto.. así lo deseo.cuerdo. Y otra vez se pregunta: ¿qué es eso? Y otra vez oye: Ssssss. Además. ¡tuc! Se detiene. y hasta he eliminado los truenos para abrir el espacio auditivo de esos otros sonidos. Heriberto Ryan oye: Ssssss. No he anotado en mi pequeño cuaderno: "Heriberto Ryan no fuma".. sólo está cavilando. De modo que si alguna vez hemos dicho que Heriberto Ryan no fumaba. como a usted. En fin. Abrumado por sus problemas. sólo llueve ahora.. Se dice: los truenos han cesado. Fuma y se pasea nerviosamente por el Escritorio. Dije que necesitaba que Ryan oyera otros sonidos. nuestra contradicción ha sido mínima... De pronto.. un trueno. ¿No habían cesado? No por completo. ¡tuc! Ssssss. hagámoslo fumar. ¿Espera algo? No. ya que lo hemos hecho fumar escasamente. Bien. ¿cómo habrían de cesar 149 . no sólo los truenos. ya los oye. ¡tuc! Y apaga el cigarrillo... ¡tuc! Ssssss. Se pregunta: ¿qué es eso? Se dice: no es un trueno. Deja de pasearse por el Escritorio.

Ahí. Se pregunta: "¿Quién puede ser a esta hora?" Mira su reloj: son las doce de la noche. ¿intrigado? Ana. -Ana. ¿Te lastimaste? -Sí -contesta Ana-. ¿O usted concibe una tormenta sin truenos? Continúo. frente a él. -Ahora lo sabe -dice Ana. otro además). Diablos. hace muchos años. -Bueno. entrá -dice Ryan. ¿quién puede estar aún despierto en el Reformatorio? ¿Habrá ocurrido una nueva tragedia? Abre la puerta. Heriberto Ryan ya oyó lo que queríamos que oyera.. renqueando. -No lo sabía -dice Ryan. Ssssss. ¿Qué más oye Heriberto Ryan? Oye golpear a su puerta. ¿por qué. entra en el Escritorio. ¡tuc! Ssssss… ¡tuc! -¿Qué te pasó? -pregunta Ryan-. no seguir con los truenos? Digamos que siguen. ¿qué hacés aquí? -pregunta. Ana viste un camisón blanco. entonces. pero con menor persistencia que antes.tan abruptamente? Además (sí. está pálida y sus ojos claros miran fijamente a Heriberto Ryan. Oye: ¡Toc! ¡Toc! ¡Toc! Vacila. está Ana.. 150 . -Tengo que hablar con usted -dice.

No se vuelve tersa. según suele serlo (a veces). Tengo que hablar con usted. en efecto.. Ryan pregunta: -¿Para qué viniste. La mirada de Ana pierde ese brillo entre rencoroso y obstinado. quien. -Eso creo -dice Ryan. ¿se dulcifica? -Usted es una buena persona -afirma nuestra pequeña. de qué? -pregunta Ana. ¿Qué es? ¿Rencor? ¿Furia? ¿Obstinación? Un relámpago y un trueno. -De lo que me pidas -dice Ryan. muy largo momento. Ana dice: -Quiero mostrarle algo. Ana permanece silenciosa durante un largo. -Lo va a saber cuando lo vea -dice Ana-. te escucho. Continúa la tormenta: los relámpagos y los truenos. es una buena persona. Salen del Escritorio. -Qué -pregunta Ryan. pero se aplaca. Hay en ellos un brillo que nunca antes había notado. -Bueno -acepta Ryan-. -Depende -dice Ryan. (¿Lo es?) -¿Haría algo por mí? -pregunta Ana. Ana? -Se lo diré -dice Ana-. -¿Depende.. 151 .-Heriberto Ryan busca los ojos de la pequeña. Sígame.

ahora. Llegan allá. Abren una puerta. -Usted sabe que sí -insiste Ana-. -No hay otra cocina -dice Ryan. Ana? -pregunta. Hay otra. Caminemos tras Heriberto Ryan y Ana. Usted lo sabe: la marquesa salió a las cinco. -¿A dónde vamos. misterioso o prohibido más allá del umbral? Y -digo yo. Que nadie la usa. Recorren. Ana avanza renqueando. Recorren un pasillo. Salen de aquí. -Hace años que está clausurada -dice Ryan-. Pero. 152 .¿si los personajes se trasladan en busca de un final sorprendente? ¿Y si la marquesa sale a las cinco y le suceden tantas cosas que ya no regresa jamás? Créame. qué aburrido. lo desmedido y la locura. Es mortal. Caramba. ¿y si hay algo fascinante. apenas iluminado por esporádicas lámparas. un largo pasillo penumbroso. En el final del traslado están la pasión.Detesto (se lo he dicho claramente) el traslado de personajes. -A la otra cocina -dice Ana. nuestros personajes se trasladan en busca de su definitivo destino. No nos vamos a arrepentir. Cruzan un umbral. Heriberto Ryan la sigue. Las sonoridades de la tormenta se oyen cada vez más lejanas. Hágame caso. -A la cocina -responde Ana. -Por aquí no se va a la cocina -dice Ryan.

Así que no perdamos tiempo. ¡tuc! Ssssss... Estamos aquí por otro motivo. -¿Cuál? -inquiere Ryan.. expectante. Fui yo. No me pregunte quién arregló el refrigerador. preguntándose: ¿qué está sucediendo? Una luz blanca. ¿Los imagina usted? ¿Los ve? Ana con su renquera. secamente-. Y continúan caminando a través del largo y laberíntico pasillo. contundente.. Los azulejos brillan. También fui yo. -Pronto lo sabrá -dice Ana. Lo sabe usted y lo sé yo. Es como si acabaran de construirla.. Ahí se hacía la comida de la servidumbre y. -Eso ya lo sé -dice Ana. -Esa cocina se usaba cuando esto era un Hotel dice Ryan algo balbuceante. es la cocina.-Yo la uso -dice Ana. No hablemos de cosas que ya sabemos. Se acercan a la cocina. La cocina está limpia. sólo porque no tolera el silencio-. La puerta del refrigerador está abierta y una niebla helada sale desde allí.. Pero es otra cosa la que reclama la inmediata 153 . Sí. asoma ahora al final del pasillo. Llegan a la cocina. Ana dice: -No me pregunte quién colocó otra vez las luces. ¡tuc! Y Heriberto Ryan tenso. Ssssss. sólo por necesidad de hablar.

Ryan ha comenzado a transpirar. ¿No. Me la quitaron. -¿Qué es eso? -pregunta Ryan. Y sobre la mesa hay algo. Y dulce. Ana -dice. ¿No. Cerca del refrigerador. Algo. Son los contornos de un cuerpo humano. sé que hacés muñecas. hay una mesa.atención de Heriberto Ryan. Usted sabe que yo hago muñecas. 154 . doctor Ryan? -Sí -afirma Ryan-. Y me la quitaron. Ryan-. ¿Qué es eso? -Es mi mejor muñeca -dice Ana-. Porque ella volvió buena. doctor Ryan? -Terminemos. con cierta firmeza esta vez. Y sus contornos son humanos. Nunca hice una mejor. Es la más perfecta de todas. envuelta en una niebla helada. yo nunca fui feliz. ¿qué es eso? -Es una muñeca -dice Ana-. doctor Ryan. Algo que está cubierto por una sábana blanca. -Doctor Ryan -dice Ana con un sosiego tan helado como la niebla que surge del refrigerador-. -Usted sabe que mis muñecas son perfectas. Y generosa. -Ana. Otra vez pregunta: -¿Qué es eso? -Sólo fui feliz cuando mi mamá volvió -dice Ana-. por Dios -insiste Ryan-.

retrocediendo unos pasos. Ana emite una pequeña risa. Entiendo todo. doctor Ryan -dice Ana-. Ryan respira agitadamente. Mírela. Las mutilaciones. Son los brazos de 155 . Y Ryan ve la muñeca. siempre agitadamente. exclama: -¡Es Elsa Castelli! -Es mi mamá -dice Ana. golpeado por el asombro. añade-: La mamá que volvió para quererme. Los crímenes. -Claro que la va a ver -dice-. retira la sábana y la deja caer al piso. el tronco con los brazos.-Quiero verla -dice Ryan. Mire mi muñeca. -Hice mi muñeca. Heriberto Ryan. Gruesas costuras unen el tronco con el cuello. dice: -Es la cabeza de Elsa Castelli. Todo. Reposa sobre la mesa y está vestida con una blusa azul. Si tiene otras costuras no se ven pues están cubiertas por las delicadas prendas con que Ana la ha vestido. Y. los brazos con las manos y las piernas con los pies. con dulzura. Y. Y es mi mamá. Y es perfecta. Ryan. -Ya entiendo -dice-. doctor Ryan. Para eso lo traje aquí. con lentitud. una pollera blanca y unos zapatos rojos.

doctor Ryan. en verdad. no vaya decir nada que te disguste. Ana sonríe y se sosiega. doctor Ryan. Ryan se paraliza. -¿Para qué? -jadea Ryan-. ¿Para qué me trajiste aquí. Súbitamente descubre que está en peligro. -No lo traje aquí para que me diga esas cosas. Para hacer mi muñeca. 156 . ¡No me diga eso! Y hay un brillo terrible en sus ojos. -Sos una asesina. Ana dice: -Ellas mataron a mi mamá. Ana -dice Ryan-. insistiendo.Rosario. Sea bueno conmigo. Voy a ser bueno con vos. pequeño monstruo? -¡Basta! -ruge Ana-. Y las piernas de Natalia -mira a nuestra pequeña y exclama-: ¡Vos las mataste! ¡Vos sos la asesina! ¡Vos. Ana! Serenamente. Dice: -Tráteme bien. -Está bien -dice-. Sí. Ana -afirma Ryan-. -¿Le gusta mi muñeca? -pregunta la pequeña. Ana. Y yo las maté para hacerla de nuevo. Lo traje para algo muy diferente. Un silencio absoluto se instala entre ellos. afirma: -No lo traje aquí para que me diga cosas feas. No puedo creerlo. Heriberto Ryan. jamás ha visto algo así en toda su vida. tan pequeña. Las manos de Judith. Vos. doctor Ryan -dice Ana. El tronco y los pies de Carmen. luego.

-balbucea Ryan. manteniéndose aún sereno. vuelve a sonreír. retrocediendo-. doctor Ryan. no. Las parejas. doctor Ryan. Y Ana dice: -El amor es tan fuerte que puede revivir a los muertos -hace una breve pausa. Vos estás loca. Eso es un cadáver. Ryan. Un engendro infernal.. otra vez furiosa. Dice: -Sólo le falta vivir -y añade-: Usted la hará vivir. ¿Qué. Y Ana dice: -Hágalo. -¡No voy a besar a ese monstruo! -vocifera Ryan-. satisfecha. Ryan respira entrecortadamente... bésela! -¡No! -se opone Ryan. -¡Es una muñeca! -exclama. antes de hacer el amor. lo que me pedís es demencial. Eso es un cadáver. Ana-. Pero hay algo que sé. -No sé qué es eso -dice Ana-. 157 . ¡Y usted le va a dar vida! ¡Vamos. Y luego dice-: Bésela. Ana.-Sí -afirma Ryan. Ana.. No sé qué quiere decir demencial. Un cadáver monstruoso. Bese a mi mamá en los labios. siempre se besan. Y Ana dice: -Hágale el amor. qué sabés? -pregunta Ryan. -No veo cómo -dice. no. -Dios mío. Dice: -Ana.

se arroja hacia atrás. Usted no es como Claudio Martelli. ¡Poséala! -Ana. asqueado. -Estaba viva cuando lo hice -argumenta Ryan-. -¡No puedo! -exclama-. Ana aferra el cuchillo con su puñito tenaz. pero. -¡Basta! -ruge Ana-. se le acerca. doctor Ryan dice-. -Usted ya lo hizo -afirma Ana-. El terror paraliza a Ryan. no me mates. pequeña -dice Ryan-. No puedo. -No sé quién es Claudio Martelli -dice.. por favor -ruega-.. ¿Intentará salvar su vida obedeciendo a Ana? -¡Bésela! -ordena la pequeña. Yo lo vi. -Usted no es una buena persona. siempre aferrando el enorme cuchillo. Ahora está muerta.. Ryan comienza a sollozar. Y extrae de una alacena su enorme cuchillo. ¡Haga lo que le digo! ¡Hágala suya! ¡Poséala! ¡Poséala! Ryan se acerca al cadáver. Ryan acerca sus labios a los del cadáver. bruscamente. no puedo. Y ruega-: 158 .. -Ana. -Hágale el amor -dice-.-¡No diga eso! -ruge Ana. ¡No puedo! Ana. Hágala suya. No lo duda: con ese cuchillo cometió Ana los asesinatos. Ya está por besados. Poséala.

doctor Ryan! Y Ryan se desploma de bruces contra el piso. No quiere darle la vida a su mamá. Poseerla. ¿Qué hace ahora? Se acerca hacia la mesa sobre la que reposa el cadáver-muñeca. ¡Es malo. Una y otra vez. Ana. que abre enormemente sus ojos y hace ¡Argh! y una sangre oscura y abundante inunda su boca y cae. ¿Merece algo que no sea la muerte. Toma una de sus manos -unida al 159 . Y dice: -Usted es malo. Ryan. el castigo final. Pero Ana no tendrá piedad con Heriberto Ryan.. Ana abre su manita y deja caer el cuchillo. Era el único ser que podía devolverle la vida a su mamá. No me mates. ¡No! Pero Ana ya ha descargado el golpe mortal. La sangre del desdichado Ryan humedece sus zapatos. absoluto? -¡No! -grita Ryan-. a los pies de Ana. Hacerla suya. Sólo tenía que hacer algo que ya había hecho. Nuestra pequeña lo observa largamente. Ya no lo necesita. Y Ana vuelve a descargar su cuchillo.. de rodillas y aún alcanza a balbucear: -No. muerto. No quiere. Sólo tenía que hacerle el amor. no me mates. El cuchillo se hunde en el pecho de Ryan. Ana.Por favor. Y se niega. No.

mamá. y otro más. mamá. con la misma infinita ternura con que la mano del cadáver-muñeca acaricia sus cabellos. también el brazo comienza a moverse.brazo por una sólida costura.. ahora. con esa misma ternura. Te quiero. dice: -Volviste. Y luego. ¿Lo creerá usted. aún con esas lágrimas lentas brillando en sus ojos.... 160 . Ana llora.... Volviste.. mamá. con lentitud. se levanta. sino de gratitud.. señor Editor? ¡Los dedos del cadáver-muñeca comienzan a moverse! Uno. la mano cosida a ese brazo. inmenso como el mar? ¿Alcanzará su amor? Y Ana dice: -Volvé. y se desplaza. y la mano. Te quiero tanto.. Ana. Precisamente así: como si volvieran a la vida tras un largo y profundo sueño. de honda alegría. busca. Y entonces.... y otro. ¿Quién la volverá a la vida? ¿Qué amor la hará revivir? ¿Alcanzará el suyo. Es como si se desperezaran.. volvé... Volvé. Y Ana.. Los acaricia con infinita ternura. Sufre. Como si volvieran a vivir.. nuestra pequeña.y la retiene entre las suyas. Por favor. pero con una voluntad inexorable. Y unas lágrimas brillosas y lentas se deslizan desde sus ojos claros. lágrimas que ya no son de dolor. Ama a su mamá y sufre.. Te necesito.. los cabellos dóciles de Ana y los acaricia. Volviste.

el único imposible es el de Heriberto Ryan. he sido el narrador de este relato. mentira. Se la dije desde un principio. Pero. La literatura. con mis adjetivos y mis adverbios. Escribí para seducirlo. cuando le hablé de mi programa literario. Heriberto Ryan. ya conoce usted mi concepción de la literatura. una: si yo. señor Editor. Con mis vacilaciones. Publique el texto así. para mí. para engañarlo. Director del Reformatorio para Mujeres "Coronel Andrade" POSDATA: ¡Cuántas cosas se preguntará usted! Sobre todo. aprovecho la oportunidad para saludarlo muy atentamente. Sin más. En pocas palabras: un cadáver imposible. es irrealidad. Heriberto Ryan.Sólo el amor puede revivir a los muertos. el encargado de narrarla. ¿se creyó esto? ¿No le hizo sospechar lo contrario que escondiera su whisky tras el Ulises? y (se preguntará) también: ¿no bebía excesivamente? ¿No será todo esto el farragoso resultado de los delirios de un borracho? Le admito algo: de todos los cadáveres de esta historia. con mis notas a pie de pági161 . ficción. ¿cómo es posible que haya muerto en él? ¿Quién escribirá la versión definitiva? Y también: ¿no era Heriberto Ryan un hombre de escasa cultura? Vamos.

Morirán todos los que mueren y vivirán los pocos que han logrado sobrevivir. 162 . Le va en ello la vida. No habrá versión definitiva. Y usted acaba de leerla. si usted insistiera en la desagradable idea de no publicar el texto. No la espere. Pero sobre todo: no deje de publicarlo. con mi intolerable vanidad. que usted ha tolerado si llegó hasta aquí. ¿tengo que decírselo? Esta carta es la novela. Caramba. No correrá ni más ni menos sangre de la que ha corrido. con un enorme cuchillo en mi diestra. No tocaré una sola coma. renqueando. Bovary? ¿Qué cree que respondería yo si me preguntaran quién es la pequeña Ana? Respondería: la pequeña Ana soy yo. Y.na. lo visitaría cualquiera de estas noches. ¿Recuerda la boutade de Flaubert cuando le preguntaron quién era Mme.