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José Pablo Feinmann

El cadáver imposible

GRUPO EDITORIAL norma

José Pablo Feinmann

El cadáver imposible

GRUPO EDITORIAL norma Buenos Aires, Bogotá, Barcelona, Caracas, Guatemala, Lima, México, Miami, Panamá, Quito, San/osé, San Juan, Santiago de Chile, Santo Domingo

www.norma.com

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A863 FEI

Feinmann, José Pablo El cadáver imposible. - 1". ed.- Buenos Aires: Grupo Editorial Norma, 2003. 160 p.; 21 x 14 cm. - (La otra orilla) ISBN 987-545-126-6 I. Título - l. Narrativa Argentina

©1992, 2003. José Pablo Feinmann ©2003. De esta edición: Grupo Editorial Norma San José 831 (C1O76AAQ) Buenos Aires República Argentina Empresa adherida a la Cámara Argentina del Libro Diseño de tapa: Ariana Jenik y Eduardo Rey Ilustración de tapa: fotograma de la película

La escalera caracol, 1946

Impreso en la Argentina

Printed in Argentina

Primera edición: septiembre de 2003 cc: 22041 ISBN: 987-545-126-6 Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio sin permiso escrito de la editorial Hecho el depósito que marca la ley 11.723 Libro de edición argentina Libro de edición argentina

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muy especialmente.A María Julia y. a Nicolás 3 .

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CAPÍTULO ÚNICO Carta al editor 5 .

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y se me perdonará esta jactancia. si he escrito. apartado. pese a mi condición de hombre apartado. del mundo en general. lejos. Y cuando uno dice algo así. usted sabe a qué se refiere: se refiere a la gente. que los extraordinarios acontecimientos que me propongo narrarle en esta carta hubieran debido ocurrirle a cualquier otro hombre que no fuera yo. ha sido porque los acontecimientos fueron así: extra-ordinarios. señor Editor. extraordinarios acontecimientos. de ellos. Y si he escrito una frase que. de sus penurias y vehemencias. a los demás. Tal como lo es. es que vivo apartado. así. habrá herido su sensible olfato literario. Sin embargo. Bien. me ocurrieron a mí. la carta que usted sostiene ahora entre sus manos. Y lejos no sólo del deslumbrante mundo de las letras. Se diría. una noticia estimulante ha llegado hasta mí: su sello editorial prepara una antología de cuentos po7 . con sus príncipes y cortesanos. presumo. digamos: el mundo en general.Señor Editor: Soy un hombre que vive apartado. señor Editor. lejos. sino también. Pese a mi lejanía.

De modo que junte coraje. barrios – conjeturo. nada menos. señor Editor. para seducirlo. tantas mutilaciones. malabares lingüísticos. Escribo para mentirle. Se preguntará usted. en cuanto tal. breve. Sé. seré su narrador. lo sé. Porque ella será. también. para deslumbrarlo. por consiguiente. Ella se llamará Ana. tengo una certeza: mis colegas (si se me permite llamarlos así) nutrirán su antología con sucesos ingeniosos. 8 . Y. Pero nadie. ¿por qué demorar en decirlo?. señor Editor ninguno de ellos le ofrecerá tanta sangre. Bravo. El narrador de esta historia. en resumen: tantos muertos como yo. Sin embargo. tantos crímenes. señor Editor. Comienzo. pero soy su más privilegiado testigo. Pero necesariamente breve. He aquí mi programa literario: quiero estar en su prestigiosa antología y no ahorraré una sola gota de sangre para lograrlo. ¿qué historia es ésta? Se lo diré: es la historia de una seducción. parajes exóticos. continúe leyendo y entréguese a la exaltación del horror. que ha convocado para esta empresa a una serie de escritores que acostumbran a ofrecer ingenio y calidad literaria. el vertiginoso relato de los crímenes que cautivarán su conciencia. entonces. Un nombre.liciales argentinos.chinos y uno que otro cadáver. No soy el protagonista de esta historia.

una palabra casi larga. de la pequeña Ana. la pequeña Ana. entonces. ¿no? Y observa entonces la dantesca visión. ¿Dónde? Pongamos un lugar: sobre la mesa de la cocina. está el horror más profundo y el más profundo de los impactos (me resisto a escribir traumas) psicológicos. pero que prometo 9 . para que podamos decirle la pequeña Ana sin excedernos. al menos.a través de todo este relato. ya que. Ana camina lenta y silenciosamente hasta aquí. señor Editor. abundarán en este relato las desmesuras. (Subrayo algunos adjetivos cuya obviedad quizá hiera su paladar literario. Hasta la cocina. Y pequeña es. Será así: verá fornicar (palabra fuerte. Ana debe ver algo que marque para siempre sus días. otro amante fugaz de la mujer que ahora fornica salvajemente en la cocina. nueve años) se levanta de su cama pues ha escuchado unos extraños quejidos. la primera de las cuales reclama ya su narración. La pequeña Ana (tiene aquí. señor Editor) a su madre con un desconocido. diría. sin incurrir en desmesura alguna. en otros. Supongamos que no ha conocido a su padre. Son las dos de la madrugada. Necesitamos una gran escena inicial desquiciadora. En los orígenes de Ana. brevemente Ana. Ella se llamará. bíblica y precisa. en esta primera gran escena desquiciadora. en este sentido. Ana vive sola con su madre en una humilde casa de los suburbios de Buenos Aires.

Nuestra pequeña no vacila. su dulce y amada madre. Luce. Gime. Al menos. acostada sobre una sólida y rústica mesa de madera. Con un alarido de furor y de agonía se arroja sobre Ana. esto es inmediatamente claro: su madre sufre. en verdad.hacia el cuello de la pequeña Ana. no obstante. las ropas en abominable desorden. con las piernas muy abiertas. de donde parece surgir todo el dolor del mundo. parece sufrir. los largos cabellos sueltos. Odia al fugaz fornicador y no tendrá piedad con él. el fugaz for10 . torrenciales. que se obstina en herir a su madre entre las piernas. que la visión de la pequeña Ana fue así. temible: tiene los ojos muy abiertos y sangra por la nariz y por la boca. Bien. De modo que le hunde el cuchillo en el estómago. quizá obviamente. sobre su madre. está su madre. se agita un hombre. Un hombre a medio vestir. seré. ahora.y extender sus manazas -¿sus garras?. extrae un enorme cuchillo y lo hunde siete veces en la espalda del fugaz fornicador. el fugaz fornicador. Allí. Y ahora sí. Allí.suprimir en la versión definitiva. consigue. para la pequeña Ana. breve: la pequeña Ana abre un cajón. ponerse de pie algo tambaleante.) Escribía. Sobre ella. cuando usted me autorice a escribir el relato para su publicación. Un monstruo agresivo. desde luego. los ojos extraviados y la boca jadeante y quebrada por una mueca incomprensible. despiadado. tal como lo he dicho: dantesca. entonces. Éste.

cuando la ve arrojarse sobre ella emitiendo un alarido feroz y buscándole la garganta (la tersa y blanca garganta de la pequeña Ana) con sus uñas agudas y centelleantes. Digamos. La que no es obvia es la madre de la pequeña Ana. no olvidó su enorme cuchillo clavado en el estómago del fugaz fornicador. su significado pero no su sentido. al menos. insisto. claro) comienza a injuriarla con un vocabulario soez. Debo. obvia. De modo que aún lo aferra con su puñito tenaz. Pero ahora -¿súbita y mortalmente?. Allí lo clavó. la pequeña. aclararlo: Ana. Ambas mujeres. para la pequeña Ana. incluso. Me explico: la pequeña Ana percibe el sentido amenazante que palpita en esas palabras.nicador muere. está cla11 . Brevemente. No lo es. señor Editor. furiosa. pero luego lo extrajo veloz y prolijamente. Y más aún lo comprende -más aún. creo. Ahora. digo. señor Editor: la pequeña Ana comprende que su madre está enojada con ella. caen ahora entrelazadas sobre el tosco mosaico de esa cocina trágica.ya no lo aferra más. Lo aferra mientras se revuelca con su madre sobre el tosco mosaico de esa cocina. por cierto. Pues lejos de agradecerle el haberla librado de semejante monstruo (el fugaz fornicador. trágica. madre e hija. hasta la empuñadura grasienta y ensangrentada. tan soez que su significado escapa a la comprensión de la inocente Ana. comprende esta furia de su madre. el cuchillo.

confío. digamos. Ella. publicará. Pero la fatalidad lo ha trastrocado todo: Ana le ha inferido a su madre el 12 .impactante de esta historia. claro está) aullar con furia y con dolor.) ¿Qué ve la pequeña Ana? ¿Cuál es el espectáculo que -desde el suelo. la ve ponerse de pie. Y he dicho bien. y la ve. fatal. lo diré por última vez. señor Editor: fatal. Porque mucho tiene que ver la fatalidad con el comienzo -no lo negará usted. la ve entonces arrancarse el cuchillo. La vio sufrir y quiso evitarle el sufrimiento. del pecho de su madre. pues aún está ahí: caída sobre el tosco mosaico de esa cocina. el fugaz fornicador. Ana. la ve (y la oye. trágica. caer de bruces. muerta. definitivamente muerta sobre el tosco mosaico de esa cocina. Y la pequeña Ana abre inmensamente sus ojos y observa el espectáculo terrorífico que se ofrece ante sus ojos. pero prometo corregirlo cuando escriba el cuento que usted. (Creo que este texto no es muy feliz. feroz y vengativa. ve (también) una sangre oscura y espesa brotar a borbotones de ese pecho.ven sus ojos inmensamente abiertos? Ana ve a su madre. señor Editor. la ve aferrar con sus (¿dos?) manos el cuchillo e intentar arrancárselo del pecho.vado en medio del pecho de esa madre fornicadora. Porque Ana no ha querido matar a su madre: ha sido la fatalidad. sólo quiso protegerla de ese monstruo lujurioso y violento. por fin.

de los sufrimientos: la muerte. le susurra: -Mamá. casi.. que podría decirse que se han buscado.) ¿Qué hace ahora. en fin. la pequeña Ana? Serénese: responderé a todas sus preguntas. Y mientras llora. Sólo la sumen en un brumoso asom13 . El de la muerte. meras palabras cuyo sentido deseo. Esto enfurece a la pequeña Ana.. Han caído uno cerca del otro. (Su clara inteligencia habrá detectado ya que no sólo subrayo ciertos adjetivos de dudoso gusto. ¿Hasta tanto se deseaban su madre y el fugaz fornicador? ¿Hasta más allá de la muerte? ¿Tal es el poder de la carne? ¿Tan poderoso el deseo de los cuerpos? Preguntas. textos. también. señor Editor. Tanto. ¿cómo decirlo?. se preguntará usted. conceptos o. Concluye aquí nuestra gran escena inicial desquiciadora.más atroz. Mamá. no en vano me he asumido como el narrador de esta historia. estas últimas. aunque el último. subrayar. inaudiblemente.. sino. Ana permanece durante largos minutos observando los cadáveres de su madre y del fugaz fornicador.. que la pequeña Ana no puede responder. O más aún: que han buscado el último abrazo. Ahora la sostiene entre sus brazos pequeños y llora.

por fortuna. señor Editor? Sí: la botella de kerosene. y otro. Ana retrocede algunos pasos. y otro. de aspectos oscuros de la condición humana que están más allá de lo que es inteligible para esta niña. ¿dónde. Ana corre hacia un armario y abre un cajón. para encontrar lo que necesita. Y enciende uno. Cuidadosamente. casi llena. uno. Luego se detiene. dos. ¿qué deja caer. Decide incendiar la casa. El fuego purificará esos cuerpos insaciables y purificará también lo que la pequeña Ana ha hecho con ellos: matarlos. ¿qué?. que se quiebra en mil pedazos contra el piso de esa cocina etcétera. Por fortuna está casi llena.bro y provocan su ira. vierte el contenido de esa botella. entonces. No necesita salir de esa cocina. ya que ahora deja caer sobre el piso de esa cocina. hasta que encuentra una caja de fósforos. trágica. ¿Vacila? Quizá un instante. pongamos. de apenas nueve años. mortal. Extrae de la despensa una botella de kerosene. tres. Ira que surge de lo incomprensible. La llama ilumina ahora su rostro obstinado. y se aleja 14 . Y entonces. ¿implacable?. febrilmente. certera en sus movimientos. señor Editor? Claro está: sobre los cuerpos yacentes de su madre y del fugaz fornicador. pero no más. lo hemos dicho. recordemos. no conviene olvidarlo. fatal y mortal. ominosamente vacía.

espantada. y ya la casa es una hoguera. Puntos de vista. Pues bien. ahora. en rigor. solitaria en esa cocina etcétera. final. ¿Cómo habría de concluir sin un gran incendio? Porque. quizá. usted piensa: no se atreverá. ¿Se atreverá? Quizá. y ya comienzan a caer estrepitosamente las vigas ardientes. se lo confieso: ninguna escena es realmente grande y desquiciadora si no contiene un incendio. ante la enormidad de su acto. mientras las llamas ya buscan el techo. Y se atreve: arroja el fósforo sobre los cuerpos de su madre y del fugaz fornicador. De modo que aún la tenemos ahí. y las llamas se espejan en los ojos muy abiertos de nuestra pequeña. una roja agonía que se eleva hacia el cielo 15 . y la pequeña Ana retrocede. y ahora sale de la cocina. no es así. Y quizá lo piensa porque. O mejor aún: empapados. y los cuerpos de su madre y del fugaz fornicador se consumen entre las llamas. Y estalla una llamarada poderosa. húmedos de kerosene. quien continúa retrocediendo. recuerda que le he dicho que nuestra gran escena inicial desquiciadora había concluido. mientras el apocalipsis se torna real. sosteniendo con su manita el fósforo llameante.prudentemente de los cuerpos de su madre y del fugaz fornicador en tanto atenaza en su diestra el fósforo llameante. lentamente. memorioso. Me rectifico: no ha concluido.

con otras dos lágrimas lentas surcándole las mejillas. Y ahora.. Y así permanece. Alguien ha llamado a los bomberos. Pero Ana sufre. Arbitrios de la creación. musita: -Mamá. pero no negará usted su fuerza expresionista.. ¿Una por su madre y otra por el fugaz fornicador? No: las dos por su madre.. pequeña. Dos lágrimas lentas surcan su rostro. inaudiblemente. y dos más. que la presente es la primera nota a pie de página de este texto. una sirena. por su parte. casi. porque es infinito el dolor que nuestra pequeña siente por la muerte de su madre. pues es la muerte de su madre la que provoca el sufrimiento de Ana. Destaco. no ha vacilado en salvar su vida. Recurriré a ellas siempre que lo considere necesario. ¿Por qué habría de morir ella.como un manotazo del infierno.. que ahora contempla desde la vereda de enfrente el fragor de la destrucción. tiesa. posiblemente muchas lágrimas lentas. * 16 . lejana. Y tanto. Mamá. Ana. y otras dos. como es infinita la náusea que le produce el perfume atroz de esos cuerReconozco la casi ingenuidad de esta metáfora.* Ana. mirando inmutable la gigantesca llamarada. asimismo. en esa pira demoníaca? De modo que ha continuado retrocediendo. Un vecino le dice: -No sufras. Se oye. con el rostro caliente y rojizo. Los vecinos rodean a nuestra pequeña. inocente. ella no pronuncia palabra alguna.

una roja (insisto) agonía que se. eleva hacia el cielo como un manotazo del infierno. ahora sí: nuestra gran escena inicial desquiciadora ha concluido. Señalando la casa en llamas. Luces. Un policía se acerca a la pequeña Ana. salvaje. el perfume (atroz) de dos cuerpos carbonizados y las lágrimas (lentas) de una niña temblorosa. desamparada para el resto de sus días. ¿Qué tenemos hasta aquí? ¿Qué le he ofrecido. lo sé. Repasemos: el despertar de una niña en mitad de la noche. Pude. ruidos. señor. dos crímenes a cuchillo. nerviosismo. haberle ofrecido más. Y bien. un acto sexual violento. un pavoroso incendio. órdenes. Llegan los camiones de los bomberos y los autos de la policía. y he aquí el ejemplo. Y dice: -Sí. Pude. señor Editor? No poco. pues su casa es una hoguera. creo. le pregunta: -¿Vivías allí? Nuestra pequeña asiente con un movimiento leve de su cabecita. como no menos infinito es el desamparo en que la sume la visión de su casa en llamas. imprecaciones.pos carbonizados. Y pondré sólo un ejemplo para que perciba usted las infinitas posibilidades del arte de narrar. haberle narrado cómo una de las vigas en llamas se 17 .

¿Cuál es el destino inmediato de nuestra pequeña? Penetramos aquí en una zona brumosa de la narración. ¿Lujos de una imaginación desbordante? 18 * . sobre una pierna de la pequeña Ana. sólo si siento que los horrores del mismo no alcanzan aún para que usted considere insoslayable mi presencia en su antología. ¿Qué hubiera logrado con esto? Caramba. ante todo. Coja para siempre. ¡años! Pongamos. que me la reservo.desprendía del techo y caía. ¿La imagina o no? La gran escena inicial desquiciadora no sólo habría dejado entonces una marca psíquica en nuestra pequeña. ¿estrepitosamente?. ¿no lo ve usted? Hubiera logrado una pequeña Ana coja. ¿Qué opina? ¿Lo hago o no? ¿Tenemos o no tenemos una pequeña Ana coja? Supongamos que archivo la idea. La pequeña Ana será coja siempre que el horror y la desmesura lo requieran. sino también una marca física. Con transparencia descubren esta verdad en la sangre que tiñe sus manos. Con mayor No dejará usted de observar las brillantes ideas que me permito mantener cautivas. que haré uso de ella sólo si el relato se debilita. meses. Así queda entonces. Deben transcurrir días. * Continuemos. algo en claro: las autoridades policiales que se han hecho cargo de Ana no ignoran que es ella quien ha ultimado a su madre y al fugaz fornicador. En reserva.

Necesitamos un pasaje de tiempo. Dije que penetrábamos aquí en una zona brumosa de la narración. el psicólogo observa a nuestra pequeña. deberá ser derivada de un Reformatorio a otro. la encierran en un Reformatorio para mujeres. De modo que ya no dudan: sí. crece. Previsiblemente. En efecto. el tiempo debe transcurrir. expele el humo de su pipa y le pregunta: -¿Por qué mataste a tu madre? Ana no responde. Pero no es necesario que la veamos crecer. ya que tal como en las películas (soy muy afecto al cine. las autoridades policiales llaman a un psicólogo. Entre tanto. es Ana quien los ha matado. Y cuando el inspector le pregunta: -¿Mataste al hombre que estaba con ella? Y Ana responde: -Sí. Previsiblemente. El cartelito 19 .transparencia aún la descubren cuando un inspector le pregunta: -¿Mataste a tu madre? Y Ana responde: -Sí. Ana. ¿lo es usted?) pondremos aquí un cartelito. pues. Previsiblemente. en fin.

Es decir. Enloqueció en esa búsqueda y comenzó a matar a sus propios soldados. que fueran llegando a un clímax.dirá: CINCO AÑOS MÁS TARDE* Reencontramos a la pequeña Ana en la pequeña ciudad de Coronel Andrade. Ya lo verá. Tan seguro estoy de conseguirlo que he de jurarle lo siguiente: la última escena de esta narración será aún más desmesurada. sino el Gran Hotel Coronel Andrade. al menos.he conseguido despertar en usted. El terremoto ya lo hemos tenido: fue la gran escena inicial desquiciadora. Pero el ámbito. el verdadero ámbito de estas futuras peripecias no es la pequeña ciudad de Coronel Andrade. * 20 . de modo que no pierda la confianza que -no lo dudo. Se preguntará usted: ¿por qué una pequeña ciudad habría de Samuel Goldwyn solía decir: "Quiero una película que empiece con un terremoto y vaya llegando a un clímax". o. más loca. inhallable. No es menos lo que me he propuesto ofrecerle. (Observe la simetría: una pequeña ciudad para la pequeña Ana. ¿No es el ámbito adecuado para las futuras peripecias de la pequeña Ana? Convengamos que sí. que la primera. De aquí en más mi pericia narrativa deberá conducir la historia hacia lo que Goldwyn exigía de las buenas historias.) La ciudad fue fundada en 1829 por un coronel que perseguía a través del desierto a un enemigo inexistente. Conque también tenemos en los orígenes de esta pequeña ciudad una historia de locura y de crímenes.

Los echaron. Se dibujó allí (¿cincuenta años atrás?) un futuro de ilimitada prosperidad. la pequeña ciudad de Coronel Andrade fue objeto de programas de explotación petrolífera. habría de convertirse en un centro de prosperidad. Se fue desmoronando de a poco. extreme su imaginación. No hubo petróleo. con enormes telarañas. de brillante futuro.tener un gran hotel? Caramba. ese Hotel fue el fruto de una esperanza: Coronel Andrade. ahora. ordenó transformarlo en un Reformatorio para Mujeres. los enviaron al sur. no es arduo justificar algo así. con ratas. todo se desmoronó. a Ushuaia. ambiciosos hombres. en 21 . y allí quedó el Hotel. Y cuando ya la esperanza del regreso de los magnates hubo muerto para siempre. en cierto instante de su historia. que se halla a poco más de doscientos kilómetros de Buenos Aires. que. de agitación financiera. Y. el fósil de un sueño frustrado. un descomedido dinosaurio inútil. se construyó el Hotel. a los sagaces. alguien. Sin embargo. De este modo. regresaron a Buenos Aires. Supongamos. con cucarachas. que llegaban desde Buenos Aires. Se fue convirtiendo en un cascarón lúgubre. a que se pudrieran en esas cárceles heladas. locos y mendigos buscaron refugio en sus habitaciones. Un lujoso Hotel para albergar a los inversionistas. Los empresarios se fueron. por ejemplo. en medio de esta euforia. pues. Aquí. desde Buenos Aires. Delincuentes.

han robado. El Hotel tiene sótanos. pasillos laberínticos. tímida y. No necesito aclararle que no son. sino que una productora cinematográfica comprará los derechos para hacer un filme. Es frágil. por decirlo así. Pero necesitamos mu¿Lo he sorprendido? ¿Tolera usted mi ambición? Mi confianza en el poder de este relato es mayor a medida que se lo narro. se han entregado al consumo del alcohol o de las drogas. Ahí está nuestra pequeña: está en el amplio patio del Reformatorio. está la pequeña Ana. compartiendo el sol de la tarde con otras reclusas. Nada le falta para la escenografía del horror.* Las reclusas se pasean por el amplio patio. Conjeturo. Si este relato se llevara al cine. no sólo creo que será parte de su prestigiosa antología. por supuesto. cocinas. la misma actriz podría hacer los dos papeles: el de la pequeña Ana a los nueve años y el de la pequeña Ana a los catorce. Han matado. Ya lo verá. pero es casi la misma que conociéramos en la gran escena inicial desquiciadora. A esta altura. Nuestro relato ya tiene su espacio. Coronel Andrade. alarmado.el Gran Hotel. jóvenes inocentes. que. se preguntará usted: ¿se transforma este relato en un relato de cárcel de mujeres? Serénese: no. Cada una es culpable. aquí. * 22 . habitaciones varias. hornos. Cada una ha cometido el delito por el que ha sido condenada. Y ahora la vemos. su marco implacable. pequeña. Tiene catorce años.

No. corren. las reclusas beben. fuman. excesivamente delgado y tiene unos abundosos bigotes que casi le cubren la boca. tolerante. Así. están en el patio. Sería excesivo afirmar que está distanciada. ¿Qué hace entre tanto Ana? Ana se ha sentado en un rincón y tiene entre sus manos una muñeca. lo dije. gusta estar con sí misma. se insultan y hasta lanzan ventosidades ruidosas o cuescos. la peina. La debilidad de López se ha contagiado a los restantes celadores y ya nadie impone el orden en el Reformatorio. Y también hay un Jefe de Celadores. Se llama Felisferto López y es alto. pero el estilo de Ana es otro. sin nada que lo ligue verdaderamente a la vida. delicadamente. Ana es retraída. Nuestra pequeña no participa de las turbulentas actividades de sus compañeras. Suave. Quiero decir: de sus compañeras. Necesitamos que este personaje sea así porque necesitamos que la disciplina entre las no inocentes reclusas sea prácticamente nula. Mujeres en un Reformatorio. 23 . quiero decir: inexistente. Y en otras circunstancias también. cuando se duchan. Un hombre triste. Adelante. Ya las tenemos. Ahora. se golpean. Un plumero. Y ríen. tersa. débil.jeres. se drogan e incurren en apasionados actos de lesbianismo. Hay celadores vigilando a las reclusas. por ejemplo. cansado. marginada de ellas. vea. Un horror.

allí. en rigor.la soledad le place. Pero no lo tiene. en rigor. ya que. el Jefe de Celadores. Es un mediocre abogado que sobrelleva su existencia en ese oscuro Reformatorio. es capaz de construir muñecas perfectas. Peina. en efecto. ¿No se encuentra algo crecida para jugar con muñecas? ¿No tiene ya catorce años? ¿No le estoy ofreciendo la imagen de una pequeña Ana boba? En modo alguno. y acaricia una muñeca. Nadie. Aunque. no está sola. tampoco brilla por la fortaleza de su carácter. la ha construido. ni por su cultura. hasta ahora. las urde pacientemente en busca de una perfección que no siempre se le escapa. que si bien no es un débil como Felisberto López. en medio de los 24 . una retrasada mental que atosiga sus horas con artilugios de la infancia. porque Ana. La diferencia es abismal. ni por su físico. lo he dicho. Porque ya veremos. Heriberto Ryan. No estamos ante una lela. Ana trama sus muñecas. Y le diré por qué: Ana no juega con una muñeca. Los desatinos de las reclusas han llegado a perturbar la calma en que solía transcurrir sus días el Director del Reformatorio. Heriberto Ryan no brilla por nada: ni por su carácter. Y he dicho bien: nadie. Y con mayor asiduidad lograría esta perfección si tuviera un ámbito para su lenta y paciente tarea. hasta ahora. la ha querido tanto como para permitirle crear un Taller de Costura.

no sea ignorante. al fin y al cabo. pues las cosas no pueden continuar así. Felisberto López le confiesa que no ignora que la moralidad del Reformatorio es pésima. busca y luego dice: -Vea. Habrá de cruzar con él algunas pocas pero definitivas palabras. un hombre de orden. segura. No obstante.vientos de la pampa. decen25 . De modo que cuando yo le digo que en el Reformatorio hay un estado de labilidad moral. Es. O sea. lo abre. López. una labilidad moral. le quiero decir que la moralidad es resbaladiza. Convoca. que no es sólida. señor -dice López. López. que quiere decir "resbaladizo". ha decidido terminar con la caótica situación reinante. Y para demostrar hasta qué punto lo ha comprendido. López. en consecuencia. en verdad. Sin ofuscarse. Heriberto Ryan guarda el diccionario. ¿Me comprende? -Sí. pero lo que sí ignora es que exista. ya que. en el estado de labilidad moral en que se encuentran. ignora qué significa la palabra labilidad. Heriberto Ryan extrae de su biblioteca un diccionario. Orden. añade-: La moral es lábil. en el Reformatorio. firme. Aquí dice que la palabra lábil es un derivado culto del latín labilis. clava su mirada en los ojos de López y dice: -Mano de hierro. disciplina. a Felisberto López. Habrá de conminarlo a que imponga el orden en el Reformatorio.

No subrayaré más "amplio patio". seis hombres y cuatro mujeres. disciplina. Si viene una inspección de Buenos Aires. El viento caliente de la pampa agita su abundoso bigote. por el momento. las reclusas. y también los brazos en jarra. Y si usted prefiere una cifra exacta. señor -dice López. Para siempre.cia. del costo que la productora que lleve al cine este relato decida gastar en la contratación de extras. -Proceda -dice Ryan. se lo juro. doscientas. Tantas son. si son doce. Es la hora del crepúsculo y las sombras se alargan sobre el piso del patio. un severo Felisberto López. No son. Detrás de López. Pero antes. que ocupan por completo el amplio patio. volará la suya. amplio. del Jefe. decencia. los brazos en jarra. quinientas? Dependerá. se alinean los celadores. supongo. Y añade-: Orden. Deberá usted recordar que. supongamos diez o doce. supongamos. pongamos: ciento catorce. puede volar mi cabeza. separadas también las piernas. algo así. Felisberto López reúne a las reclusas en el amplio patio. -No será así. * 26 . * Separadas las piernas. En fin. Pero. creo. siete hombres y cinco mujeres. pocas. y. si son diez. digamos que las reclusas son más de cien. se planta frente a ellas. de aquí en adelante. ¿Cuántas son las reclusas? ¿Cien. aun cuando escriba solamente "patio" habrá que comprender que el patio es amplio.

Contra su pecho. se equivocaron. Cunde el asombro entre las reclusas. tal es su furia. ¿Al fin la disciplina? No: súbitamente se oye una ventosidad ruidosa o cuesco. sostiene a una de sus muñecas.Las reclusas aguardan expectantes. y ya no sólo con firmeza y convicción. aquí se acabó la joda. disciplina y decencia! ¡Esto es lo que quiero y esto es lo que voy a conseguir! Las venas de su cuello se han enrojecido.. ¡acabará para siempre! Enten27 . dice: -Vean. señoritas. Las reclusas ríen. Si confundieron mi bondad con estupidez. entre las reclusas. también se equivocaron.. un hombre temible? ¿Conseguirá doblegarlas? Entre tanto. López continúa: -¡Orden. ya no vociferando. sino otra vez vociferando. pero con firmeza y convicción. ¿Hasta ese extremo había contenido su ira Felisberto López? ¿Es. Y si piensan que no soy capaz de cambiar las cosas. Ana. prosigue López: -El estado de labilidad moral en que este Reformatorio se encuentra. Si pensaron que yo era un débil. escucha las palabras llenas de sonido y de furia de Felisberto López. Felisberto López vocifera: -¡Silencio! Otra vez el silencio. Felisberto López. El silencio es total. entonces. se equivocan todavía más.

si es que existe algo así como eso que se da en llamar muerte natural.dieron. como cierta vez leí en alguna parte. no hay muerte natural. pobre hombre. sin más. quienes. exclaman: -¡Bravo! ¡Reventó! ¡Viva! ¡Se hizo mierda! No le ocultaré que la muerte de Felisberto López es la única muerte natural de este relato. allí. importa la causa. ¿no? ¡Acabará para siempre! ¡Para siempre! Y entonces -¿lo creerá usted. todavía vociferando: -¡Para siempre! ¡Para siempre! ¡Para ssssss. al verlo morir. señor Editor?.. como un espectáculo final y grotesco que se ofrece a la visión ávida de las reclusas. ¿importa acaso? No demorará usted en comprender que Felisberto López debía morir aquí. y tal como. contra el duro piso del patio. Poco. en esta secuencia del relato. ruge ¡Argh! y se desploma contra el piso..una de las venas hinchadas y rojas del cuello de Felisberto López (la más hinchada y la más roja. no ha leído mal: estalla. De modo que así está ahora: muerto. como un perro. pues. lleva sus manos al cuello. ya que lo que 28 . cosa que yo no creo. Y la sangre brota tan abundosamente como abundoso es el bigote de Felisberto López. sumido en su propia sangre. quien. él lo estaba diciendo: para siempre.! Y se muere. Sí. ¿Un aneurisma? ¿Hipertensión arterial? ¡Vaya uno a saber! Y además. por supuesto) estalla. pues.

definir como natural la muerte de Felisberto López porque es el único personaje de este relato que no muere asesinado por otro personaje. poderosos bastones de goma. permanecen inmóviles. según hemos visto. Reconocerá usted. Pero sigamos. y un hombre que se lleva las manos al cuello y lanza un doloroso rugido (¡Argh!) y se desploma contra el piso.siempre lo mata a uno es algo. pues nada perjudicaría más a mi narración que solazarme con sus hallazgos parciales. que aun cuando haya sido natural. entre sus puños. desde una gripe hasta un cáncer. ¿Qué hacen ahora las reclusas? La muerte de Felisberto López las solivianta. una modalidad que. por su parte. tampoco se lo ocultaré. Supongo que habrá visualizado la escena: una vena que se hincha con desmesura y estalla. utilizan tanto para expresar su disconformidad como su alegría. Y arrojan más cuescos o ventosidades ruidosas. sí. la de Felisberto López. pero nada los impulsa a 29 . Pero. de cualquier modo. Y la sangre a borbotones. una sangrienta muerte natural? ¿Pude haberle ofrecido algo mejor? No lo creo. no atinan a nada. Sostienen. no por ello esta muerte ha dejado de ser exquisitamente violenta. podemos. Comienzan a saltar. Los celadores. a bailar de alegría y a decir frases terribles como "¡Reventó ese pelotudo!". ¿No es acaso. sí.

También los celadores lo han visto. ya que el desdichado Felisberto yace sobre un impúdico charco de sangre. ¿No lo ha sorprendido? 30 . como si la sangre de este pobre hombre fuera tan infinita como los deseos que reprimió en vida. alguien que les grite órdenes. Todos. Esta aparición levemente espectacular de Ryan no deberá hacernos olvidar lo que ya hemos dicho de él: es un pobre tipo. en verdad. reclusas y celadores. Otras continúan bailando salvajemente y lanzando sus cuescos. ¿Quién? No Felisberto López. miran ahora al Director del Reformatorio. ¿recuerda?) patio con el resto del Reformatorio y sostiene un revólver en su diestra. Aparece entonces Heriberto Ryan. desde luego. ¿qué hará? Como dicen los políticos: que nadie se llame a engaño. como Felisberto López. que cada vez se dilata más. Y bien. quien dice: -Respetemos a los muertos. quizá.la represión. Es decir: ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! Y otra vez el silencio. Otras no. A Heriberto Ryan. Acaba de abrir la pesada puerta que comunica el (amplio. Ryan eleva su diestra y dispara tres veces al aire. Necesitan un jefe. Algunas reclusas lo ven. Extraña frase. Pero ahí. No tanto. que piense y resuelva por ellos.

santifica la ceremonia.ha muerto en el cumplimiento de su deber. A Felisberto López. como sus talentos. no era inteligente. que. El cura O'Connor. al día siguiente.Lo previsible era que Heriberto Ryan ordenara a las reclusas que se aquietaran. que oficia misa todos los domingos en la pequeña capilla del Reformatorio. nunca fueron muchos. sino que dijo: -Respetemos a los muertos. lo enterraron en el descampado que se extiende detrás del Reformatorio. vea. que hicieran silencio y que se marcharan a los dormitorios. Una manera. marcharon a los dormitorios. de decir lo mismo. ya que Heriberto Ryan no vociferó "¡Orden. Entre ellas. no era muchas cosas más. lo velaron y. no exactamente. Pero era. -Este hombre -dice. 31 . quienes abandonaron sus bailes salvajes y. Y fue tan extraña la frase que tuvo el (extraño) poder de sosegar a las reclusas. creo. disciplina y decencia!". No era valiente. Sólo a algunas de las reclusas se les permitió asistir al sepelio. pensará usted. Pero no: pidió respeto por el finado Felisberto López. Se cavó un foso y una tierra húmeda y fresca recibió generosamente el féretro con Felisberto y su vena reventada. por sí mismas. Que Dios lo reciba y perdone sus pecados. esa noche. un hombre bueno. Pero. Y Heriberto Ryan dice algunas palabras. Ana. sin que nadie lo sugiriera u ordenara.

¿Podría. digo. extrae de su biblioteca una gran botella de whisky que esconde tras el Ulises y bebe. se envilecen. libradas a su arbitrio. He recurrido a él con total deliberación. tiene derecho a usar el adjetivo alborotado. No hay orden. Se restrega las manos y con un arrugado pañuelo se seca el sudor de la cara. aparte de García Márquez. en el comedor o en el patio. ocurrir algo distinto con Ana? ¿No es acaso sensible. sea en los dormitorios. Los celadores. excesivamente. dirá usted. ni disciplina. para una joven de catorce años. Luego le diré por qué. bebe. quizá.* * Supongo que alguien más. Pero no es así: la metafísica lo asedia a uno siempre que asiste a un entierro. no se animan a usar sus bastones de goma. ni decencia. Heriberto Ryan permanece impotente. en cuya puerta una inscripción reza Director. incurren en actos de gran impudicia.El cajón es devorado por la tierra y un escalofrío recorre la espalda de la pequeña Ana. con frecuencia. permanece en cama durante estos días alborotados. La situación en el Reformatorio es caótica. en consecuencia. En su Escritorio. pues temen las represalias de las reclusas. se emponzoñan. Ana. introvertida. ¿Todo termina así? ¿Así es el final? ¿Muere el alma con el cuerpo? ¿Existe algo más allá de la tumba? Curiosas preguntas. afecta a la meditación? Transcurren algunos días. Las reclusas. nuestra pequeña. 32 . También.

señalando hacia la 33 . y perdone que incurra en una reflexión tan transitada. A la persona que impondrá el orden y la decencia en este abismo infernal -hace una breve pausa y. inocente. hace su aparición Heriberto Ryan. Las reclusas se sorprenden. semicalvo y con abdomen ya abultado? Ryan no demora en aventar este interrogante. recordemos que en ciertos momentos de este relato será coja. Este hombre de escaso coraje. Y además. Algo en común. ya no hay lugar para las palabras.Lee. ¿Tienen algo en común Ana y el Capitán Ahab? Si bien a nuestra pequeña no le falta una pierna. solitaria. Ryan vocifera: -¡Silencio! Más por curiosidad que por obediencia. ¿se habrá animado finalmente a enfrentar la situación? Los celadores esgrimen sus bastones de goma y hacen sonar sus silbatos. durante el almuerzo. señor Editor. ¿quién no busca en este mundo su ballena blanca? ¿Cuál es la de Ana? Cierto día. Ana y Ahab. ¿Qué novedad traerá este hombre pequeño. las reclusas acallan sus gritos y sus habituales cuescos. tienen. de anteojos de vidrios gruesos. pues. una edición infantil de Moby Dick. Para mí. ¿Cuál es entonces la novedad? Ryan continúa: -Sólo quiero presentarles a alguien. Dice: -No tengo nada que decirles.

a la misma actriz. El silencio es absoluto.puerta del Comedor. Y mucho menos lo es. Sara Fernández se detiene a casi tres metros del nuevo Jefe de Celado* En este caso. la versión cinematográfica deberá utilizar sin ninguna duda. Las reclusas miran a Elsa Castelli. De su cintura cuelga una cartuchera. al menos. desconocido para la pequeña Ana. rubia. Elsa Castelli le clava su mirada. cuyo rostro no nos es desconocido. la mujer que acaba de entrar por la puerta del Comedor del Reformatorio es idéntica a la madre de nuestra pequeña. añade-: Les presento al nuevo jefe de Celadores. no hay nada que la diferencie de la mujer que encontró una muerte atroz en aquella cocina.* La mujer viste un traje sastre gris y ha peinado sus cabellos rubios con un rodete. Físicamente. trágica. ese rostro. Severamente. señor Editor. la más perversa? Sara Fernández. Elsa Castelli es su madre. Elsa Castelli mira a las reclusas. se abre paso entre sus compañeras. robusta y fuerte. El asombro se dibuja en los ojos de la pequeña Ana. Elsa Castelli pregunta: -¿Quién es la peor de ustedes. Y entonces aparece una mujer alta. dice: -Me llamo Elsa Castelli. 34 . es decir: se le parece como se parecen entre sí dos gotas de agua. ya que. recordemos. Idéntica. una joven de diecisiete años.

recordemos. desafiante. Oscuramente comprenden que les aguardan horas inciertas. entonces. muerta. de Elsa Castelli. prolijamente. tal como Felisberto López. sino para vengarse. a nada atinan las reclusas. Azoradas. y que lo ha hecho no para asesinar a Sara Fernández. Y dice: -Aquí. es decir. paralizadas por el espanto. y que decía ser la peor. De modo que su espanto es aún mayor que el de las otras reclusas. es el más feroz enemigo que jamás las enfrentó. merece por haberle dado muerte en aquella cocina. y. señalando con un gesto desdeñoso el cadáver de Sara Fernández. la más perversa. que tenía diecisiete años. ahora. para siempre. dice: 35 . ya que se siente el blanco último de la ira letal de Elsa Castelli. sin hesitar. que esa mujer que ahora introduce en su cartuchera el revólver con el que ha ultimado a Sara Fernández. que era robusta y fuerte.res. extrae un revólver de su cartuchera. Ana. fatal. para infligirle el castigo que ella. un balazo entre ceja y ceja. la peor. soy yo -y. apunta a Sara Fernández y le descerraja. difíciles. Y Sara Fernández. añade-: Las otras son ángeles al lado mío. quien. la más perversa de sus compañeras. Elsa Castelli. cae contra el piso. no para imponer el orden de los camposantos en el Reformatorio. ¿Y Ana? ¿Qué ocurre con nuestra pequeña? Ana cree que Elsa Castelli es su madre que ha regresado.

¿Cuánto dura? ¿Un minuto? Digamos un minuto. Elsa Castelli se pasea entre las reclusas. Y luego. se aquieta y dice-: El problema es. lo juro.. ordena-: Sáquenla de aquí. Yo voy a ser el juez y también el verdugo. la mato yo. Elsa Castelli dice: -Como habrán visto. Supongo que con ustedes vaya tener menos problemas -y dirigiéndose a los celadores.. Lenta. Y luego. Y pregunta-: ¿Cuál es tu nombre? -Ana -responde Ana. ¿no? Bueno. Se detiene a su lado. ¿qué diablos entiendo yo por portarse bien? Eso. añade-: Y lo mismo vale para todas ustedes. Y a la que tenga que morir.-Ahí la tienen. -Portate bien y vas a vivir -dice Elsa Castelli. -Parecés más jovencita -dice Elsa Castelli. ¡Pórtense bien y van a vivir! súbitamente. ¿inexorablemente?. aquí rige la pena de muerte. Un silencio tangible invade el recinto. ya está reventada. Voy a decidir quién va a vivir y quién va a morir.. Luego. como si un temblor la arrasara. lanza una carcajada violenta. no lo sabrán 36 . súbitamente también. Esa infeliz era la peor. la mira con fijeza y le pregunta: -¿Cuántos años tenés? -Catorce -responde Ana.. enfrentando a las restantes. Dos hombres corpulentos levantan el cadáver de Sara Fernández y se lo llevan. se acerca hacia la pequeña Ana.

a cada una de ellas. señora. Tras sus pasos. con una calidez tan sorprendente e inesperada como su furia. Si hay orden. Ni un solo cuesco. sale Heriberto Ryan.El silencio ya no sólo es tangible. es decir. de un largo sueño apático. parecen despertar de un largo sopor. no se le pega a nadie. Todo ha cambiado. Elsa Castelli. Ustedes limítense a vigilar el orden. Y yo soy el terror. ahora sí. Y ruge: -¡Basta. Elsa Castelli dice-: El descontrol y la impunidad me pertenecen. chicas. ¿incontenibles? Golpean a las reclusas con sus bastones de goma y las insultan ferozmente. quizá cobarde. por su parte. . es mortal. amenazadoramente. Nunca van a conocer las causas por las que en este lugar se podrá vivir o se podrá morir. dice: -Sigan comiendo. Eso.nunca. Elsa Castelli entra nuevamente en el Comedor. 37 . es el terror. Y. ¿Está claro? Los celadores responden: -Sí. chicas. Pero las sorpresas no han terminado aún. Ahora son brutales. sale del Comedor. Como una exhalación. vuelve a mirar a las reclusas como si tuviera el poder de mirarlas a todas. idiotas! -los celadores se detienen. Los celadores. una tras otra. Dicho lo cual. y se retira.

entonces. removiendo la tierra húmeda y oscura.Esa noche. aparece. bruscamente. Ana se sueña en un camposanto. y la madre grita "¡Salvame! ¡Salvame!". una fuerza ciega. y Ana extrema sus fuerzas. allí. Ana aferra esa mano y tira de ella. y. obsesiva. la fuerza que surge de la tumba puede más que la suya. de noche. para siempre. y apoya su cabeza sobre la almohada. qué pesadillas mortifican el reposo de nuestra pequeña? Una sola y recurrente. ya que sus compañeras duermen y una hebra de luz anuncia el nuevo día filtrándose por los ventanales. pero es inútil. Un sudor frío brilla en su rostro. que es suya otra vez. y perma38 . bajo la tierra. no. su madre. comienza a hundir nuevamente a su madre en la tumba. en el amplio Dormitorio. De la tumba sale una mano. ¿Qué sueños. desconocida y poderosa. su madre ensangrentada. con el enorme cuchillo aún clavado en su pecho. Ana duerme agitadamente. y su madre ya está libre hasta más allá de su cintura. Da vueltas y vueltas en su cama. y Ana ya cree que la rescata. surgiendo de esa tumba. junto a las otras reclusas. mejor aún. y Ana seca el sudor de su rostro. y la tierra húmeda y oscura la devora como una ciénaga implacable. ante una tumba. y Ana forcejea. o. y Ana se despierta y grita: -¡Mamá! Y nadie le responde. y su madre se pierde en busca del corazón de las tinieblas.

importa señalar lo siguiente: una actriz como Sissy Spacek (quiero decir: tal como era Sissy Spacek cuando filmó esa película) sería la adecuada para interpretar a la pequeña Ana en la versión cinematográfica. poco o mucho. con Sissy Spacek. de Brian De Palma. le recordará la del filme Carrie (1976). le rogaba que la salvara. escribo para mentirle. según se verá) le aclararé algo: este relato está urdido por sus influencias. pero esta tenue esperanza le posibilita conciliar el sueño. según se lo he confesado. bien mirado. mirando algún impreciso lugar del techo. "¡Salvame!". la perfecta imagen de la madre de Ana rediviva. con el pavor aún asomándole en los ojos. para vengarse. ¿Será así? Ana no lo sabe. La pesadilla ha sido terrible. ese pavor va disminuyendo. Y le diré más: la maravillosa originalidad de este relato radica en la maravillosa estructuración de sus influencias. no ha venido para odiar a Ana. como lo son todas. Elsa Castelli. que la liberara del ahogo postrero de la tumba. ¿Tolera usted mi vanidad? 39 . lo sé.* Sin embargo. basado en una novela del gran maestro Stephen King. es cierto* Esta pesadilla. No es la primera vez que lo hago. pues. más allá del símil con la secuencia de la pesadilla. No lo olvidemos. tiesa. Es una ficción que se alimenta de ficciones. tramado por ellas. por consiguiente. lejos de odiarla.nece así. que no es otra que ella. De una vez y para siempre (tan para siempre como murieron Felisberto López y Sara Fernández y como mueren todos los que mueren en este relato. Me permitiré ahora desplazar el punto de vista del relato. o no todos. ya hablaremos. sino para permitirle el reencuentro con su madre. de quien. "¡Salvame!" Elsa Castelli. gritó. puesto que ya lo hice al narrarle un diálogo -breve. fue alentador: la madre de Ana. Pero su mensaje. En cuanto a Carrie.

austero rodete.entre Heriberto Ryan y Felisberto López. Pero importa destacar esta opción narrativa: narraré. Abre la puerta y allí está ella. Sale de la habitación. lo haré. presuroso. ¿Qué hace Elsa Castelli? Está frente a un espejo y se pinta los labios. ¿Cuándo ocurre esto? Digamos: es la misma noche en que Ana tuvo su terrible pesadilla. desde la pequeña Ana. Aún se peina con el breve. densamente. ¿Qué hace Heriberto Ryan? Está en su Escritorio. No ha cambiado sus ropas. aprieta sus labios. otra vez tras el Ulises. con 40 . recordemos. -Ya voy -previsiblemente. luego los afloja y sonríe. responde. Le agrada la imagen que el espejo le devuelve. pues. ahí está ella. Deja el rouge sobre la cómoda. Lo he dicho: arbitrios de la creación. en cuya puerta. casi siempre. No ha cambiado su peinado. su whisky. nos ubicamos? ¿Qué tal el dormitorio de Elsa Castelli? Sí. pero allí donde sea necesario abrir el relato. ¡Tap! ¡Tap! Ryan. ¿Dónde. Aún viste el traje sastre gris. guarda el whisky en la biblioteca. una inscripción reza Director. Se ha dejado caer en un amplio sillón y bebe. Elsa Castelli. Se oyen dos breves pero ineludibles golpes en la puerta. desplazar el punto de vista.

Y yo prefiero el enemigo de frente a un tibio. Ryan -dice Elsa Castelli-. exagerada o ridícula? -Algo más grave aún -dice Ryan-. no tendríamos héroes ni santos. Si no fuera así. se hace a un lado y Elsa Castelli entra. Elsa Castelli enciende un cigarrillo. dice Elsa Castelli-. muy prudentemente. Sonríe y pregunta-: ¿Puedo entrar? Heriberto Ryan farfulla algo ininteligible. Ryan -decidida. Ryan-. descubrieron algo. Ryan. Ahora se miran. Ryan. me dan náuseas. ridiculez o fanatismo. Tienen un enemigo: yo. exageración. 41 . esas chicas. -No sea mediocre. su traje sastre gris y su breve y austero rodete. Depende del uso que se le dé. -No todos queremos ser héroes o santos -dice. siempre prudentemente. -Vea. -Ninguna palabra es mala en sí misma -dice. ¿Qué le pareció mi presentación de hoy? ¿Imprudente. La vi como a una fanática. Ryan cierra la puerta. ¿largamente? Elsa Castelli dice: -Dígame la verdad. Expele el humo y dice: -Todas las causas necesitan fanáticos.sus labios muy pintados. Será porque los tibios me repugnan. hoy. Los mediocres son los inventores de las palabras prudencia. -Buenas noches -dice.

Y afirma-: Cuente conmigo para lo que sea. pregunta: -¿Para lo que sea? Y aquí abandonamos a Elsa Castelli y Heriberto Ryan. -No lo dude -dice Elsa Castelli-. es decir. Bien. ¿necesito decírselo?. cuatro reclusas abandonan sus lechos. se sienta sobre el escritorio.-Quizá tenga usted razón -dice Ryan-. continúo. al fin y al cabo. entonces. la misma en la que Ana tuvo su pesadilla y en la que Elsa Castelli le preguntó a Heriberto Ryan "¿Para lo que sea?". y si usted me preguntara por qué. Elsa Castelli expande sus grandes labios pintados y sonríe. una tras otra. sensualmente. le respondería una vez más: arbitrios de la creación. quiero decir: no juntas. exhibiendo sus largas piernas. el arte de organizar el universo en una ficción. se desprende el breve y austero rodete y sus cabellos caen intensos y muy rubios sobre su espalda. y. -Desde luego -dice. Pero necesito su ayuda. muy ingenuamente. y que sólo se le puede exigir que tenga una manera. y se encaminan 42 . Supongamos que esa noche. he leído que una novela es una aventura subjetiva en la que un escritor narra el mundo a su manera. yo la tengo. Quizá sólo alguien como usted pueda imponer el orden en este Reformatorio. Ryan. En alguna parte. Así las cosas.

Cada una de las cuatro reclusas. O si Rosario es alta o baja.al sitio en el que habían juramentado reunirse luego de presenciar atónitas el asesinato de Sara Fernández. Llamaré a este sitio: el Sótano de la Venganza. Otra se llama Judith y es alta. como he dicho que eran: Carmen es gorda. Otra se llama Natalia y es baja. que es gorda. esencialmente son. Otra se llama Rosario y es flaca. para llegar al Sótano de la Venganza. Supongamos que ya están aquí. Carmen. Todas tienen entre dieciséis y diecisiete años. O si Natalia es gorda o flaca. Poco importa. Rosario es flaca. Supongamos que se sientan (¿se conjuran?) alrededor de una mesa. No sé si necesito recordarle que el Reformatorio fue un Gran Hotel. Poco importa si Carmen es alta o baja. A través de un alto ventanal se filtra la también escasa luz de la luna. Hay enormes telarañas. No sé si necesito recordarle que tiene pasillos laberínticos y habitaciones varias. en medio de la oscuridad y el silencio de la noche. por consiguiente. Sobre la mesa hay una vela que despide una luz amarillenta y escasa. Hay murciélagos. Algunas ratas corretean por el piso. dice: 43 . Una se llama Carmen y es gorda. tiene que atravesar esos pasillos. Son. O si Judith es gorda o flaca. Judith es alta y Natalia es baja.

De un bolsillo de su delantal gris (las reclusas visten delantales grises. dice: -Pena de muerte. A veces dice sí. dibuja un tajo en cada una de las palmas y también en la suya. Rosario. como oficiando un ritual inexorable. Durante los días que siguen. a 44 . Elsa Castelli impone el orden de los camposantos en el Reformatorio. Las reclusas obedecen ciegamente sus mandatos. Carmen dice: -Juramos matar a Elsa Castelli. Y las cuatro juntas dicen: -Pena de muerte para Elsa Castelli. y Carmen. que es alta. ya que Elsa Castelli es deliberadamente contradictoria. ¿no se lo dije?). que es baja. Y dice: -Las manos. Y unen sus manos y unen su sangre. con frecuencia.-Tenemos que matarla. Las otras tres dicen: -Lo juramos. pero. Judith. Carmen extrae una navaja. dice: -O la matamos o nos mata ella. Tibias gotas de sangre caen sobre la mesa y se mezclan con el sebo de la vela. Sus tres compañeras extienden las manos. que es flaca. Natalia. ignoran cuáles son. dice: -Para Elsa Castelli.

O'Connor-. Hasta ellos están horrorizados. el cura O'Connor entra en el Escritorio de Heriberto Ryan. Alarmado. luego castiga cruelmente a quien lo hace. -Aha -farfulla Ryan-. La azoté porque era inocente. un Celador le pregunta: -¿Por qué hizo azotar a esa reclusa? No había hecho nada. también hay que castigar a los inocentes. -Es atroz lo que está haciendo esa mujer –dice O'Connor. Cierto día. por su parte. pregunta: -¿Aún no empezó el horror y ya están horroriza45 . -¿Quién es esa mujer? -pregunta Ryan. A veces castiga a quien hizo algo.veces no. entonces. guarda la botella de whisky tras el Ulises. -Precisamente por eso -responde Elsa Castelli-. Para que exista el terror. arbitraria y cruel-dice O'Connor. invariable: su crueldad. sin que el cura llegue a verlo. Elsa Castelli. quien. A veces dice que algo está permitido. -Es despótica. -¿Cómo quién es? -pregunta. A Elsa Castelli. Alguien. con un respeto cercano al miedo. Sólo hay algo coherente. -Los mismos celadores -dice O'Connor-. a veces a quien no hizo nada. ¿Y quién le ha dicho eso? -pregunta Ryan. Me refiero al nuevo Jefe de Celadores. ¿sarcásticamente?. en voz baja.

como usted le dice. pregunta: -¿No hubiera sido más adecuado que usted golpeara la puerta antes de entrar? Contundente. Elsa Castelli-.dos? Es Elsa Castelli. O'Connor. A Sara Fernández. Apoyada contra la puerta. Nadie me lo trajo. muy tranquilamente. como exigiéndole que ponga las cosas en su lugar. quien. enfrenta a Elsa Castelli. no merecía algo así. O'Connor. un cenicero y así sucesivamente. cada vez más enrojecido por la indignación. -¿Y dónde está el cuerpo de la desdichada? pregunta. ha entrado en el Escritorio. Y dice: -Usted asesinó a una joven. sin que Ryan ni O'Connor lo advirtieran. los observa. Tengo ese estilo para presentarme. Pero Ryan no. Abstraído. padre. la cabeza embalsamada de un ciervo. errático. O'Connor-. Quiebra sus labios en una mueca desdeñosa y afirma-: Esa desdichada. -¿Cristiana sepultura? -dice con una sorna cruel Elsa Castelli. no sea ridículo: ¡cris46 . No pude darle cristiana sepultura. pasea su mirada por distintos objetos de la habitación: un perchero. resignado a no esperar nada de Ryan. O'Connor mira a Ryan. con el rostro enrojecido por la indignación. arrogante. nada. Elsa Castelli dice: -Yo entro aquí cuando y como se me da la gana. -Así es -dice. Vamos.

-No te odia -afirma Heriberto Ryan-. mejor aún. y dice: -Ese hombre me odia. sonríe. -Usted es un monstruo -dice O'Connor. no. Elsa Castelli es tan cálida con Ana como sólo puede serlo una madre. diré. y que esto era su crueldad. ¿es también cruel con Ana? Bien. -La descuarticé y la quemé en la Caldera -dice Elsa Castelli-. -Tanto no los quiere. ¿qué hizo con ella? -pregunta O'Connor. que sería capaz de matar a quien los cometiera. con desdén. enigmáticamente. Y Ana. Volvamos a Ana. Es. Hay allí un horno devastador. secre47 . ¿Cómo es su relación con Elsa Castelli? O. maternal con Ana. tranquilícese. Elsa Castelli. -¿Qué estás diciendo? -se sorprende Ryan-. ¿lo sabía? De lo que allí se arroja. Elsa Castelli se encoge de hombros. apenas si quedan cenizas. otra vez. Pero no quiere crímenes. ¿cómo es Elsa Castelli con ella? Si con las restantes reclusas he dicho que sólo algo mantenía invariable. otra vez enigmática. Conozco esa raza -dice. Y sale del Escritorio cerrando con violencia la puerta tras de sí. Elsa Castelli. ¿Creés que el padre O'Connor sería capaz de matar? -¿Conocés a alguien que no lo sea? -pregunta.tiana sepultura para esa idiota! -Por Dios. enciende un cigarrillo.

importa para Ana. Si a usted le preocupa saber cuál es su enfermedad. La separa. ya que antes. puesto que. pues poco importa. que no desea que la enfermedad de Ana se contagie a las restantes. O. Pero no esta vez. para tal medida. en efecto. Pongamos eso que se suele llamar un resfrío. ¿Lo hace para poner a prueba el cariño de Elsa Castelli? ¿Lo hace para saber hasta qué punto Elsa Castelli es maternal con ella? Si lo hace para esto. Dice: -No quiero que Ana contagie a nadie. Alega. quizá inexplicablemente. ante todo. ha sido la encarnación brutal de la arbitrariedad. consigue su propósito. maternal con Ana. más buena (aún) de lo que ha sido antes. olvídese. hasta aquí. Espero haber sido claro. y esto es lo que. Esta vez se explica. Cierto día. La saca del Dormitorio común y la ubica en una habitación para ella. Ana se enferma. y es la primera vez que Elsa Castelli explica uno de sus actos. aunque siempre fue su madre. en verdad. por consiguiente. sólo para ella. Y aquí. es decir. está Ana: en su propia habitación. una gripe. comprende que su madre ha regresado para ser buena. Nada grave.tamente. quizá no. Esta no es la leve historia del 48 . la cuida como sólo una madre podría cuidarla. porque Elsa Castelli es. Tendrá su propia habitación. en definitiva. de las otras reclusas. si usted lo prefiere. no había sido demasiado buena.

¿qué ha descubierto Elsa Castelli en nuestra pequeña?* ¿Por qué es maternal con ella? ¿Le recuerda. que contiene a la anterior. en el espectáculo de la dulcificación de Elsa Castelli? Aunque. en consecuencia. Acontecimientos infinitamente más graves nos aguardan. su crueldad. cabe aquí: ¿por qué Elsa Castelli es dulce y maternal con Ana? Y. en verdad. es decir. escasamente. en efecto. además. 49 . está donde la dulzura de Elsa Castelli la ha cobijado. ¿tengo que explicarlo todo? Elsa Castelli ha decidido ser maternal con Ana. supongamos que se lo he dicho. transpira. Pero. Ana le recuerda a Elsa Castelli una hija que la vida le quitó? Bien. ahora. otra pregunta. Pero atención a lo siguiente: Elsa Castelli sólo extremará su dulzura con Ana. si Ana ha descubierto a su madre en Elsa Castelli. Y. Tiene fiebre. estornuda. Ana está resfriada. Caramba. Pero “en Ana” se lee enAna”. ¿Creerá usted. Está en una habitación lu* Casi escribo: “en Ana”. abundando. Ana. ¿si le dijera que sí? ¿Si le dijera que. Deberá usted. acaso. no es así. Le aguardan. sobre todo.resfrío de Ana. Y nuestra pequeña es pequeña. Punto. a una hija que la vida le quitó? Mire. peor no enana. pues con las otras reclusas mantendrá invariable lo que siempre ha mantenido invariable. creer en el espectáculo de la dulcificación de Elsa Castelli. en consecuencia. a veces.

está Aníbal Posadas. cama. ¿Qué hace? Apenas lo previsible. Es. sino en la pequeña ciudad de Coronel Andrade. en la que si bien está el Reformatorio. digamos. Le dice a Ana: -Decí treinta y tres. Cierta tardecita (¿le perturba a usted que escriba tardecita?). entonces. lo diré otra vez. pues. no está. donde. la visita un médico a quien ha llamado Elsa Castelli. ¿solitario?. -Treinta y tres -dice Ana. Sigo. quien. la había colocado -para auscultarla. en su centro. Supongamos que es joven. en medio. dice: -Aún tiene algo de catarro. según suele decirse.antes de decirle "Decí treinta y tres". en rigor. Aquí. Aníbal Posadas. Elsa Castelli. el médico del Reformatorio. Supongamos que el médico se llama Aníbal Posadas.minosa. dirigiéndose a Elsa Castelli. tal como Felisberto López. -¿Cómo lo sabe? -pregunta Aníbal Posadas. y lee su edición infantil de Moby Dick. de los vientos de la pampa. sino en su periferia. Guarda. quizá abruptamente. alejado. Me gustan los personajes con bigote. no vive en el Reformatorio. separa su oreja de la espalda de Ana. 50 . -Y algo de fiebre -dice. que tiene treinta años y que. olvidé mencionado. conviene aclarado. allí. con un florerito. y. tiene un abundoso bigote.

¿Tanto la quiere esa mujer? ¿Tanto. denominé adjetivos de dudoso gusto. Una suave y dulce Elsa Castelli toma una silla. ¿fríamente?. Nada más. Y Ana. La razón es. -Es lo único que quiero -dice Ana. Todo exceso también. se lo digo: he dejado de subrayar eso que. -¿Para qué? -pregunta Elsa Castelli. se desliza mi prosa. Elsa Castelli. extiende su brazo y le acaricia la cabeza. la acerca a la cama en la que serenamente reposa nuestra pequeña y busca su mirada tersa. dice: -Pedime lo que quieras. Entre el minimalismo y el folletín. Aníbal Posadas inclina con nerviosa levedad su cabeza y sale de la habitación.-Recién le puse el termómetro -dice Elsa Castelli. 51 . Sé que usted no puede ver * No sé si lo ha notado usted. E insiste-: un Taller de Costura. Toda cortedad es deliberada y precisa. Elsa Castelli se inclina hacia ella. la quiere su madre? Dice: -Quiero un Taller de Costura. el médico dice: -Sólo una aspirina cada ocho horas. contundente: no los hay. Te lo voy a dar. al inicio de este relato. -¿Sólo eso? -pregunta Elsa Castelli. Finalmente. dice: -Para hacer mis muñecas. Sea como fuere.* Luego. muy sencillamente. -Buenas tardes -dice. Ana vacila. -Ah -farfulla Aníbal Posadas. ahora. para mí. Un breve silencio.

Ana no responde. señor Editor! ¡Qué maravilloso rigor narrativo tiene este relato!* Continúo. Y Ana mejora. ahora. lo vas a tener. la mano de Elsa Castelli acariciando los cabellos dóciles de Ana. algo de una vez y para siempre. tan tersa. Transcurren dos. ¡Ah. y que vea. Son tan suaves sus rasgos. le diré. o. a lo sumo. -Decime Elsa -dice Elsa Castelli. -No. ya que este relato habrá de ser filmado. Su catarro desaparece. señora -dice Ana-. también. diré. señora. que ya eran escasos. De modo que Ana le dice a Elsa Castelli: -Ya estoy bien. le pido que vea el lento movimiento del brazo de Elsa Castelli acercándose a la cabeza de Ana. -Tus compañeras dicen cosas terribles de mí – dice Elsa Castelli. se tornan más escasos todavía: casi. Inclina su cabeza y permanece en silencio. ¿Lo ha visto? Bien. Pero. también su fiebre.lo que le escribo. inexistentes. -Si eso es lo que querés -dice Elsa Castelli-. y sus estornudos. Vas a tener un hermoso Taller de Costura. tres días. Continúo. se* Se lo pregunto otra vez: ¿tolera usted mi vanidad? 52 . Le quiero decir como le dicen todas mis compañeras. ya que no se lo diré más: esto volverá a ocurrir.

pragmáticas. implicándola en un conflicto del que ella. No las castigue más. Usted. -¿Querés volver? -pregunta Elsa Castelli.gún ya he escrito. que las reclusas le tienen podría extenderse a la pequeña. la que le estoy narrando. muchas reclusas quieren a Ana porque quieren utilizarla. a esta altura del relato. Comprende. podrá. desea ampararla. porque es su historia la que estoy narrando. señora -dice Ana. Conjeturan que. -Sí. -Porque soy una de ellas -responde Ana. Conjeturan que nuestra pequeña podrá frenar la ira letal de Elsa Castelli. conjetura. quizá. que su protección. decirle: -Mis compañeras son buenas. -¿Por qué? -pregunta Elsa Castelli. por ejemplo. la queremos usted y yo. si se torna exagerada. y yo. Elsa Castelli. su mirada. Y Elsa Castelli acepta. 53 . ¿Por qué? Sencillamente porque la quieren. Y. no vengativas sino acomodaticias. La quiere Elsa Castelli y la quieren las reclusas. hambrientas de sobrevivencia. Las reclusas reciben con beneplácito a nuestra pequeña. Sagaces. porque es su historia la que está leyendo. que el odio. señora. si es su amiga. En rigor. podría perjudicar a Ana. Quiero estar con mis compañeras. Todos quieren a Ana. Y abunda-: Quiero volver al Dormitorio. De modo que le permite el regreso.

-Decíselo -le dicen las reclusas a Ana-. Decíselo. Y Ana le dice a Elsa Castelli: -Mis compañeras son buenas, señora. No las castigue más. -No son buenas -dice Elsa Castelli-. Por algo están aquí. -Yo también estoy aquí -dice Ana. -Vos sos distinta -dice Elsa Castelli. -Decíselo -le dicen las reclusas a Ana-. Decíselo. Y Ana le dice a Elsa Castelli: -Mis compañeras son buenas, señora. No las castigue más. ¿Logrará su cometido? ¿Logrará Ana sosegar la ira letal de Elsa Castelli? Las reclusas, en verdad, confían en que tal hecho se produzca. Lo desean fervientemente. Tanto lo desean, que a veces creen que ya se ha producido. -¿No está más buena? -indagan algunas-. Hace dos días que no castiga a nadie. Tienen esperanzas. Quienes no las tienen, quienes no creen en el sosiego de la ira letal de Elsa Castelli; quienes, además, no son acomodaticias, ni pragmáticas, ni están hambrientas de sobrevivencia, sino de venganza, son las cuatro conjuradas, es decir, Carmen que es gorda, Rosario que es flaca, Judith que es alta y Natalia que es baja. Para ellas, no hay camino de retorno. Sólo la
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venganza es posible. Apenas una semana se toma Elsa Castelli para regalarle a nuestra pequeña su Taller de Costura. Ahí está: es tal como Ana lo había soñado. Ignoro todo lo relativo a estas cuestiones, así que mal podría describirle o siquiera enumerarle lo que ese Taller contiene. Le bastará a usted saber que contiene todo lo que Ana soñó. Pongamos: una máquina para coser y tejer, telas diversas, tijeras, dedales. En fin, cosas por el estilo. Ana, feliz. ¿Cómo, aquí, imaginar el amor que siente Ana por Elsa Castelli? ¿Ha llegado esta mujer a su vida para protegerla, para curar sus enfermedades, para realizar sus sueños? Tal pareciera que sí. Con frecuencia, Elsa Castelli la visita en su Taller de Costura. Le gusta, dice, verla construir sus muñecas. Y allí permanece. Una, dos y hasta tres horas durante las cuales las reclusas se ven aliviadas de su despotismo. Y Ana no se detiene. Sus manos inquietas, hábiles, dan forma a una princesa, a una bailarina, a un hada, a una aldeana. Ana no construye muñecos. Para ella, lo masculino evoca la ausencia (no ha conocido a su padre) o la agresividad (el fugaz fornicador).
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Cierta tarde, Elsa Castelli le dice que ha instalado una Sala de Estar. Ana le pregunta qué es una Sala de Estar. -Un lugar para estar -le dice Elsa Castelli-. Vos tenés tu Taller de Costura. Bueno, ahora yo tengo mi Sala de Estar -y le pregunta-: ¿Querés conocerla? Ana contesta que sí. De modo que Elsa Castelli le muestra su Sala de Estar. Nada falta allí: hay revistas, discos y un televisor. Ana se acerca al televisor, lo mira, lo toca con prudencia, con cautela y suavidad, con temor y fascinación, luego con mayor firmeza, más decidida, pero siempre suavemente, como si lo acariciara. Y pregunta: -¿Qué es esto? Sorprendida, Elsa Castelli, a su vez, pregunta: ¿No sabés? -Alguna vez lo supe -dice Ana-. Pero lo olvidé. -Es un televisor -dice Elsa Castelli. -¿Para qué sirve? -pregunta Ana. -Para ver el mundo -dice Elsa Castelli-. Apretás un botón... y el mundo es tuyo. -¿Tanto? -pregunta Ana. -Tanto -confirma Elsa Castelli. Y añade-: Todo está ahí. Las guerras, los terremotos, los desfiles de modas, los casamientos, las enfermedades, las pestes,
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Elsa Castelli se le acerca y le acaricia los cabellos ¿dóciles? y dice: -Mañana.los accidentes.. -Sí -responde Elsa Castelli. -¿Y qué es eso? -pregunta Ana.es una historia en la que sucede todo lo que sucede en la vida. Y explica-: No lo vas a entender hasta que no veas una. pero en una sola historia -dice Elsa Castelli. -¿Cuándo? -pregunta. Precisamente mañana empieza una. en una telenovela también. -Una telenovela -define. -No entiendo -repite Ana. dice-: Pero sobre todo. -¿Voy a ver una? -pregunta. -No entiendo -dice Ana. Elsa Castelli. -Claro -acepta Elsa Castelli. Ana pregunta: -¿Sobre todo. las series. -En la televisión sucede todo. Luego. Venite a las cuatro de la tarde. qué? -Las telenovelas -dice Elsa Castelli. siempre con esa brizna de ansiedad. ¿rigurosamente?. Tenés suerte. Se detiene... ¿Sí? 57 . los asesinatos. ¿no? Bueno. Algo brilla en los ojos de Ana. Una brizna de ansiedad. cautelosamente. -vacila. Ana.. las películas.

Esa noche (ahora. si algo sabe Ana.-¿Por qué a las cuatro de la tarde? -pregunta Ana. -¿Juntas? -pregunta Ana. para ella. señor Editor? ¿Es usted consciente de lo que le estoy ofreciendo? ¡Una novela argentina sin psicoanalistas y con televisión! Como advertirá. Ana. -Desde mañana -dice Elsa Castelli-. lo que sucede en la vida? Escasamente. que ha crecido en medio del desamparo y la soledad de los Reformatorios? Se dice: mañana a las cuatro. que lo ignora casi todo. Y explica-: Las telenovelas se ven todos los días. entonces. -Ah. junto a sus compañeras). Ana demora en conciliar el sueño. ¿No será. Juntas. -A las cuatro de la tarde -dice Ana. ¿Una telenovela? ¿Una historia en la que sucede todo lo que sucede en la vida? ¿Y sabe ella. si su sagacidad de lector aún se mantiene in58 . -A esa hora pasan la que vamos a ver juntas –dice Elsa Castelli. en medio de esta expectación. Y. Vos y yo. duerme otra vez en el Dormitorio. Y siempre a la misma hora. ¿Lo he sorprendido o no. se duerme. ya que. pequeña Ana -suspira con mansa comprensión Elsa Castelli. como descubrir el mundo mirar una telenovela? ¿No lo será. recordemos. es que nada sabe de lo que sucede en la vida. al menos.

generosamente. Una historia en la que los personajes ven. yo. El salto de la cantidad a la cualidad. si tantas sorpresas no lo han anonadado. Ya llevo escritas demasiadas páginas como para que tal cosa merezca una explicación. y que no está naciendo con mi texto) es insoslayable. Mi relato se ha transformado en una novela. en temas tan arduos. no perdamos tiempo. A veces. porque esto es lo que mañana. Le narro una historia.* * ¿No era esto un cuento? ¿No le estaba. 59 .cólume. mi espacio en eso que. usted ve en tanto lee. ¿recuerda? Sé que la dialéctica no está de moda. Así es mi novela. tiene un cuento. conviene tomar un atajo. ¿Por qué? Vea. Y yo tengo apuro. narrando un cuento para figurar en su antología de cuentos policiales argentinos? Ya no es así. por su fuerza visual. Miran. Una historia que. pero no siempre es desdeñable. Si escribe más. llamaré nuestra literatura (y la generosidad es tal porque supone que esa literatura existe. a las cuatro de la tarde. una novela. en la Sala de Estar de Elsa Castelli. Si uno escribe menos de cincuenta páginas. ¿Qué miran? Televisión. mirará Ana.

Se ve a un niño jugando al fútbol. -¿Eso es el mundo? -pregunta Ana. una muy cerca de la otra. Ana asiente con un movimiento leve. súbitamente. Luego un avión. Luego un perro. -Te esperaba -le dice Elsa Castelli. Luego trabaja en su Taller de Costura. Luego a una mujer que se lava el cabello. Luego un pájaro. Luego un atardecer. Luego un soldado. aparece un cartel que dice: 60 . miran la maravillosa pantalla. Se oye: ¡Click! La pantalla se ilumina. Silenciosa. sentate. -Sí -dice Elsa Castelli-. Luego almuerza. Ana se pasea por el patio. Es eso. Ana se sienta. Toma una silla y la coloca a espaldas de Ana. Nada imprevisto ocurre hasta el día siguiente a las cuatro de la tarde. Así. contenida apenas la respiración ante la inminencia del gran acontecimiento. Luego lee su edición infantil de Moby Dick. sentadas.Continúo. tal como ahora están. en la que. apenas esbozado. Dice-: Vení. -¿Estás cómoda? -pregunta Elsa Castelli. Elsa Castelli hace girar un botón del televisor. Y luego visita a Elsa Castelli.

Y lee: COSECHARÁS EL AMOR Le bastará saber. Mirá. cuando Ana leía barco. pues con esto será suficiente. puesto que. A LUISA CASTRO Y OSVALDO MARTÍNEZ EN -¡Atención! -exclama Elsa Castelli-. Alcanzará con decirle que Ana descubre un mundo inimaginado. mira. crecientemente. en la telenove61 . sólo lejanamente intuía estas contundencias de la realidad. Y Ana. señor Editor. Ahora. Y unas letras mágicas continúan apareciendo en la pantalla. en Moby Dick. ¿Podría haber sido diferente? De modo que no le entregaré mayores precisiones sobre esta cuestión. mira. Ana -dice Elsa Castelli-. aún más. ballena. Ya empieza. señor Editor.TELEVIDA PRODUCCIONES PRESENTA -Ahora. Infinitamente más real que el de Moby Dick. que Ana y Elsa Castelli miran absortas el primer capítulo de la telenovela. mar. Ahora las ve. ¡Atención! Y Ana. cuando.

esta historia. Una superproducción. es parte de la historia de Ana. Luisa Castro es Marisa AlGlosando lo que cierto director de cine dijo sobre. usted disculpará. sólo un segundo después. no lo dudo. Así las cosas.la. ve la noche. historia que. de lunes a viernes. ve el tren y ve partir a quien dijo: "Partiré en el tren de la noche". decía. si usted me permite adelantarle algo (artilugio. en la secuencia que sigue.* ¿Qué más ve Ana? Ana ve la historia que narra la telenovela. se lo juro. el cine. pues mi propósito es narrarle la historia de la pequeña Ana y no la historia de la telenovela Cosecharás el amor. no he de narrarle. 62 * . Se nutre de ella. apasionadamente. éste. Ana. al que ya he recurrido). el de adelantarle algún elemento de la narración. le diré: algunas frases que Ana escuchará al mirar Cosecharás el amor serán esenciales para su historia. pues. Y. Historia que. Y. comprenderá. Costoso vestuario y deslumbrante escenografía. o no. está usted muy lejos de sospechar cuánto. La historia transcurre durante los años treinta. alguien dice "Partiré en el tren de la noche" . de una telenovela de época. inmediatamente. la mira. Sin embargo. Se trata. durante cinco días. Ana y Elsa Castelli miran los primeros capítulos de Cosecharás el amor. ya que Ana. pues no necesitará disculpar algo que. precisamente. la de Cosecharás el amor. le diré: las telenovelas son la vida sin las partes tediosas.

ni la preservación temerosa de la propia vida. y que. El Senador se opondrá a que su hija frecuente al. el padre de Marisa. ni la prudencia. Y el propio ferretero también le dirá a su hijo que su empeño es quimérico. plebeyo. Si algo. en este mundo. nada importa salvo el amor. ahora dueño de una próspera ferretería. un médico de veinticinco años. señor Editor. decide 63 . autoritario. claro está. el doctor Albamonte. hijo de quien fuera guardaespaldas del Senador. y poco les importa lo demás. Cuando se está enamorado -en las telenovelas. pero. una joven de escasos veinte años. hombre de origen humilde.bamonte. de las pasiones juveniles? Marisa Albamonte y Claudio Martelli se aman. imposible. que el conflicto estallara. sospechando que se aman más allá de todo temor. hija de un terrateniente y Senador de la Nación. Ni el dinero. es el amor. Osvaldo Martínez es Claudio Martelli. el terrateniente y Senador de la Nación. Sin embargo. hombre poderoso. ni el poder. si persiste en él. ¿puede la prepotencia o la cautela de los padres impedir el despliegue del amor. al menos-. advenedizo Claudio Martelli. Sospechando que algo así está ocurriendo entre Marisa y Claudio. pues el Senador es un hombre que acostumbra a acudir a la violencia cuando lo juzga necesario. No era impensable. ni mucho menos. no aristocrático. su vida correrá peligro. vence al miedo. según él.

con un primer plano. el Senador pregunta: -¿Por qué? -Porque si matamos a Claudio Martelli –responde Sebastián Cardozo-. Y su hija jamás dejará de amarlo. Y le dice: -Quiero que mate a Claudio Martelli. No lo logrará así. ¿un close-up?. Y. meditando largamente las palabras de Sebastián Cardozo. Sagaz. Termina. Para ello. -¿A quién? -inquiere el Senador. porque. para peor. sospechará hasta el fin de sus días que usted lo hizo matar. no hay que matar a Claudio Martelli.ordenar la muerte de Claudio. Luego pregunta: -¿Y qué debo hacer? Sebastián Cardozo dice: -Para acabar con este romance que tantos sufrimientos trae para usted. 64 . profundo conocedor del alma humana. se equivoca. Sorprendido. más exactamente. sino a otra persona. Y aquí termina el capítulo del viernes. -A su hija -responde Sebastián Cardozo. Sebastián Cardozo dice: -Si usted quiere matar a Claudio Martelli para evitar que tenga amores con su hija. convoca a Sebastián Cardozo. El Senador permanece en silencio. un asesino profesional. aunque no tenga pruebas. lo odiará a usted. lo convertiremos en un mártir.

por tal condición. Confieso que me gusta narrar y que. el estupor de los televidentes. no es así. El interrogante que la telenovela ha dejado en su alma. con frecuencia me desquicio. sólo es posible. Mire. Pero no es éste el caso. ¿Permitirá el Senador que Sebastián Cardozo mate a Marisa Albamonte? ¿Sucumbirá a la lógica impecable del asesino? ¿Aceptará que no hay otro camino. Continúo. Luego se dormía. al abandonar todas las noches la lectura de Moby Dick. que expresa. también. el interrogante de la telenovela no le 65 . en suma. Este sub-plot. Solía preguntarse. por ejemplo. para acabar con ese amor maldito. ¿encontrará el capitán Ahab a la ballena blanca? Pero sólo esto. Se dice usted: prometió no narrarme la historia de Cosecharás el amor y me la está narrando. Ana no tiene sosiego durante ese fin de semana. y que. matada a ella. nuestra. Ahora. Nunca le había ocurrido algo así. que de nada servirá matar a Claudio pues tal cosa lo convertiría en un mártir para Marisa. la obsesiona. es necesario.del rostro sorprendido del Senador. historia. Sólo le estoy narrando algunas líneas de la telenovela para que usted comprenda cómo y por qué en Cosecharás el amor se dicen ciertos textos que serán fundamentales para nuestra. por consiguiente. la sorpresa. a Marisa? Sé lo que está pensando.

¿Acaso podría pensar en otra cosa? ¿Acaso no está enamorado? Entonces. Enciende un cigarrillo. La pregunta "¿Permitirá el Senador que Sebastián Cardozo mate a Marisa Albamonte?" es mucho más poderosa. en el televisor de la Sala de Estar de Elsa Castelli. Claudio Martelli sale de su consultorio.da sosiego. comienza. En cambio. Y Ana. el lunes llega. brutalmente. a Marisa Albamonte. Comienza a caminar por las calles oscuras. ¿Llegará. como todas las ficciones. ni de día ni de noche. Veamos. alguna vez. -Está bien -dice el Senador-. y el capítulo sexto de Cosecharás el amor. el lunes? Y. Ana nunca ha visto una ballena blanca. a las cuatro de la tarde. más angustiante que la pregunta "¿Encontrará el capitán Ahab a la ballena blanca?" Al fin y al cabo. un automóvil sube a la ve66 . mienten. se sienta frente al televisor. ¿Piensa en Marisa Albamonte? Desde luego. Le permite otra cosa. como todo lo que depende meramente del transcurrir del tiempo. junto a Elsa Castelli. la ve todos los días. Cierta noche. ¿Le permite a Sebastián Cardozo asesinar a su hija? Serénese: las telenovelas. hágalo.

reflexiona-: A veces no hay que matar. Tres hombres. Sebastián Cardozo le dice al Senador: -Huyó porque la quiere de verdad -y. quien agarra ferozmente de los cabellos a Claudio Martelli y. La vamos a matar a ella. lejos de Buenos Aires: instala un consultorio y ejerce su profesión. le dice: -Mirá. Tendrá que matarme. descienden del automóvil. Al día siguiente. -Nunca -responde Claudio Martelli-. ¿entendés? La vamos a reventar a balazos. y sabe que sólo así logrará salvarle la vida. Claudio Martelli huye de Buenos Aires. Ha decidido olvidar a Marisa Albamonte. Los focos iluminan la figura indefensa de Claudio Martelli. infeliz. alcanzó con que Claudio Martelli comprendiera que estábamos decidi67 .reda y lo arroja contra la pared. en este caso. -No -dice-. Y. acorralándolo. apoyándole el revólver en la sien derecha. A vos no te va a pasar nada. dejá de andar atrás de Mansa Albamonte. Uno es Sebastián Cardozo. Sebastián Cardozo lanza una carcajada feroz. A veces alcanza con que los demás sepan que uno está decidido a matar. con lenta sabiduría. ¿A dónde va? Se refugia en la ciudad de Córdoba. empuñando revólveres. La ama.

68 . ¿Todo ha terminado? Una noche. Huyó para salvarla. Esto es. ante sus ojos. señor Editor?. ¡Toc! ¡Toc! ¡Toc! Claudio Martelli abre. eso es lo que importa.dos a hacer lo que para él era impensable. Elsa Castelli-. matar a Marisa Albamonte. Su vida. su hija. Entonces. Claudio Martelli pregunta: -¿Cómo llegaste hasta aquí? ¿Cómo pudiste encontrarme? -Eso no importa -dice Marisa Albamonte-. señor. -Usted es un sabio -dice el Senador. ante su infinito asombro. Claudio Martelli se deja ganar por los más oscuros pensamientos. en su exiguo departamento de la ciu dad de Córdoba. Lo encontró. -¿Cómo llegó hasta ahí? -pregunta Ana a Elsa Castelli-. acodado a una mesa. cree. está Marisa Albamonte. ¿Cómo pudo encontrarlo? -Eso no importa -dice. Te encontré. Tres veces. frente a una botella de whisky. alguien golpea la puerta. ¿lo creerá usted. ya no tiene sentido. -Apenas un hombre que conoce su oficio -dice Sebastián Cardozo. eso es lo que importa. y allí. con su larga experiencia en telenovelas. Para él. amar a Marisa Albamonte es condenarla a morir.

besándose. Allí están. Se dice eso que Elsa Castelli le ha dicho: se besan. Poséeme. quizá porque teme la respuesta. Esto. en el televisor. Y entonces. Pero se pregunta: ¿qué es hacer el amor? Y nada le pregunta a Elsa Castelli: quizá porque teme preguntarle tantas cosas. Claudio y Mansa. Hazme tuya. -Se besan -dice Elsa Castelli. Claudio -dice-. La pantalla se oscurece sobre la imagen de Claudio y Mansa. siempre se besan. Se besan una y otra vez. y lo besa con pasión. ¿Todo ha terminado? No. Pero es muy poco lo que entiende. 69 . Ve. buscándose. otra vez. antes de hacer el amor. -Yo también te amo -dice Claudio. Y añade una frase decisiva-: Las parejas. Se dice: las parejas. muy escasamente. Ana. Poséeme. En verdad. siempre se besan. los labios de Claudio y Mansa. Claudio. -¿Qué hacen? -pregunta Ana. La imagen retorna. antes de hacer el amor. Marisa dice: -Hazme tuya. ardorosamente.Y se arroja en los brazos de su amado. Ana escucha la frase y escasamente entiende su significado. -Te amo. allí. Te amo tanto. lo ve. ve los labios abiertos de Claudio y Marisa. Hazme el amor. frente a ella. incansablemente.

un médico. -No importa -dice ella-. nos matarán. entonces. pero ilimitada. un hombre que ha visto. Al fin y al cabo. melancólica. apenas los separa. por consiguiente. un hombre de ciencia. sentados a una mesa pequeña. Le toma las manos y se las acaricia. y poco proclive. Ella también sonríe. Marisa afirma: -El amor es tan fuerte que puede revivir a los muertos. Luego dice: -Si nos descubren. Ahora están en un bar. a creer que existe algo capaz de revivirlos. Y la imagen se diluye. Claudio sonríe. Y afuera llueve. Así. Y la imagen es gris. El amor es más poderoso que la muerte. reviviremos. es. Claudio enciende dos cigarrillos y le alcanza uno a Marisa. en consecuencia. Claudio la mira con fijeza. y cierta incredulidad se dibuja en sus ojos. y Claudio y Marisa perma70 . muchos cadáveres. pregunta a Marisa: -¿Tanto crees en el amor? ¿Tan fuerte es para ti? Con honda convicción. todavía. Dice: -Sólo el amor puede revivir a los muertos. pese a ser un personaje de telenovela. que. Sonríe y dice una frase quizá enigmática. pese a estar enamorado. no lo olvidemos. Si nos matan.Pero ya no se besan. estudiándolos. Digamos: absolutamente telenovelesca.

y. -Explíquese -dice el Senador. no las necesitan. De modo que luego de habernos mostrado la infinitud del amor en Claudio y Marisa. El Senador lanza una densa humareda de su abusivo cigarro. al no apartarla de su lado. que ya no encuentran palabras para expresarlo. -Al aceptarla. en la mesa de ese bar. quien condenó a muerte a Marisa Albamonte. no sé si usted lo sabe. Todo se ha simplificado ahora -dice Sebastián Cardozo-.necen allí. ¿Quién aparece ahora? Ah. Claudio y Marisa. su hija. y no nosotros. Y se aman. sobre todo. la técnica romántica del contraste. tanto. frente a frente. Ya no es mi hija. La torpeza de ellos nos obliga a dejar de lado toda sutileza. Dice: 71 . señor Editor. mirándose. tal como Sarmiento en el Facundo. pero las telenovelas utilizan. al no obligarla a volver a Buenos Aires. En efecto: El Senador enciende un imponente. Y afuera llueve. Y dice: -La perversa ha huido con él. veremos la infinitud de la maldad en el Senador y en Sebastián Cardozo. acariciándose las manos. ha sido Claudio Martelli. Corte. abusivo cigarro. señor.

como Marisa Albamonte dijo "Sólo el amor puede revivir a los muertos". -¿No está segura? -pregunta Ana.-Mátelos. con acento definitivo. ni siquiera la muerte. Sebastián Cardozo. a Elsa Castelli. Y el capítulo termina. pobre pequeña. pues sospecha. debieran sosegar a Ana. al buscarlo. Imagine usted la angustia de Ana. ya no habrá telenovela. Creo. porque. Frases que. con maléfico placer. con voz trémula. que si Claudio Martelli y Marisa Albamonte mueren. No sólo él no merece vivir. 72 . señor -hace una breve pausa. no quiere que Claudio Martelli y Marisa Albamonte mueran. sonríe y dice: -Su orden será cumplida. Tampoco ella. en rigor. Y lo ha dicho con tanta convicción como Marisa Albamonte dijo "El amor es más poderoso que la muerte". -¿Los van a matar? -le pregunta. Y quizá no lo quiere por una simple y poderosa razón: no quiere que la telenovela termine. se buscó la muerte. porque dicen algo que Sebastián Cardozo ignora. ya no habrá historia. Y luego. afirma-: Morirán. Pero Ana. -No lo sé -responde Elsa Castelli-. y es que nada puede acabar con el amor. ya no habrá amor. Sebastián Cardozo ha dicho: morirán. Lo vamos a saber mañana. atinadamente.

-Pero Sebastián Cardozo los va a encontrar argumenta Ana-. Elsa Castelli-. nuevamente. lo encontró enseguida. -No lo sé. sólo su instinto de asesino.-No -responde Elsa Castelli-. No te puedo asegurar nada. siempre con voz trémula. Tiene que buscarlos. mueve con pesar su cabeza. no los va a encontrar. Una luz de esperanza surge en los ojos de Ana. Ana. tiesa. Sebastián Cardozo tiene que viajar a Córdoba. ya sin respuestas. Tal es su angustia. Ana -dice. Dice: -Entonces. Tiene que encontrarlos. Ana. llega a pensar que todo sería 73 . mirando una luna amarilla y redonda que asoma detrás del ventanal.. Esa noche. Y dice: -No lo sé. Hay que esperar. -Y si los encuentra. ¿Habría podido ocurrir otra cosa? Permanece boca arriba. Las telenovelas son así. Cuando Marisa quiso encontrar a Claudio. Ana no puede dormir. Elsa Castelli. Teje y desteje una y mil conjeturas. en cierto momento. ¿los va a matar? -pregunta.. A Sebastián Cardozo. A Marisa la guiaba el amor. ¿Cómo no los va a encontrar Sebastián Cardozo? -Es distinto -razona Elsa Castelli-. que.

la televisión. sosegarla. asegurarle al74 . piensa. porque Elsa Castelli dijo: "No te puedo asegurar nada".mejor -la vida. Elsa Castelli dijo una frase que. no los va a encontrar". Ana no puede dormir. ¿Matará Sebastián Cardozo a Claudio y Marisa? Para hacerlo.. con Cosecharás el amor. En consecuencia. ahora. digamos. que decide ir en busca de Elsa Castelli. las vidas de Claudio y Marisa. ha identificado a Elsa Castelli con la telenovela. ¿Tendrá tanta suerte Sebastián Cardozo? Elsa Castelli dijo (¿lo dijo?) que era menos probable. Pero. sólo ella podrá ayudarla. conocer a Elsa Castelli. en tanto que a Marisa la había guiado el amor. primero tiene que encontrarlos. luego. pues. Pero luego se arrepiente y se dice que nada ha sido tan maravilloso en su vida como conocer a Claudio Martelli y Marisa Albamonte. con el transcurso de las horas. sonreírle. ¿acaso no son lo mismo? Ana. cuando Ana le dijo: "Entonces. en verdad. Pero. De modo que Ana está aterrorizada. Y. desde luego. llena de angustia a Ana. Y tanto. Sin saberlo claramente.. acariciarle los cabellos.si no existieran las telenovelas. porque a Sebastián Cardozo sólo lo guiaba su instinto de asesino. lo que teme es que todo termine: las reuniones en la Sala de Estar. ¿Los encontrará? Marisa encontró fácilmente a Claudio. al recordada. esta incerteza ("No te puedo asegurar nada") se transforma en terror. Salvo.

Allí. en realidad. una. vistiendo un camisón largo y blanco. si Ana va en busca de Elsa Castelli. se pregunta cómo es posible que todos los celadores duerman. Ana llega a la Sala de Estar de Elsa Castelli. que estuviera allí. el Orden de los camposantos. ¿Estará allí? ¿No sería esto lo más razonable. que le abra un horizonte. ¿La ve algún celador? Tampoco. Ana sale del Dormitorio. ¿Alguien la ve? Nadie. porque. quizá? Con tanta cautela como la abrió. el amor. sino para que le diga otra cosa. por decirlo así. mira el televisor. pese a lo que dijo. abre la puerta. le diré: el Orden que ha impuesto Elsa Castelli. toda altisonancia. no es para que Elsa Castelli le diga: "No te puedo asegurar nada".go. Y si usted. desplazándose con la levedad que su cuerpo leve le permite. Las reclusas duermen profundamente. La pantalla está oscura. está todo. 75 . Allí están Claudio Martelli y Marisa Albamonte. puede costarle la vida. en la Sala de Estar? De modo que Ana. una frase que la calme. Los celadores también duermen. Sigilosa. con mucha cautela. piensa. que ya casi no es precisa vigilancia alguna. algo. Así. el Orden del terror. el odio y la muerte. todo desmadre. Cada reclusa sabe -y lo ha aprendido en la modalidad del terror. aquí. Sombras dentro y nada más. ha sido tan absoluto.que toda indisciplina. utopía. ¿Qué hacen ahora? ¿Duermen. Sin poder evitarlo (¿acaso hubiera podido?). Y allí están el Senador y Sebastián Cardozo.

como duermen todos. son cada vez mis cercanos. Ya no tiene dudas: provienen del Escritorio de Heriberto Ryan. amarillenta. leyendo o mirando televisión. Ana. en el Reformatorio? Se dice Ana: sí. Un sudor frío recorre su espalda. Ana mira a través de la cerradura. se levantaba de su cama porque oía unos extraños quejidos? Bien: prepárese. en mitad de la noche. Y prosigue su marcha nocturnal. se dirige.quizá? Con tanta cautela como la abrió. Ana. otra vez. surgiendo debajo de la puerta. Los quejidos van en aumento. cierra la puerta. se desliza sobre el piso. Pero es muy poco lo que ve. Ana se detiene ante la puerta del Escritorio. oye unos extraños quejidos. Una luz más amarilla que blanca. a esa hora de la noche. a nada atina durante un par de minutos. esto sí. siempre con la levedad de su cuerpo leve. ¿No sería. sino durmiendo. Prosigue. O. probablemente. que no estuviera en la Sala de Estar. lo más razonable. Va en busca de la habitación de Elsa Castelli. No lo puede creer: otra vez esos quejidos. ¿De dónde provienen? Paralizada. su marcha nocturnal. Se dice: estará durmiendo. Hacia allí. Sólo algunas fragmentarias turbulen76 . digamos. ¿Recuerda usted nuestra gran escena inicial desquiciadora? ¿Recuerda que Ana.

Ve a una mujer abrazando a un hombre y emitiendo extraños quejidos. trágica. y lo hacen. recordemos. al menos. una mano. torrencia77 . fornican. Son Heriberto Ryan y Elsa Castelli. para ella. aún con mayor cautela de la que tuvo para abrir y cerrar la puerta de la Sala de Estar de Elsa Castelli. un pantalón. Y mira a través de la rendija. precisamente. con tanta irrefrenable pasión como lo hacían la madre de Ana y el fugaz fornicador sobre la mesa de la cocina. indescifrables. de aquella cocina. Ve a un hombre agitándose sobre una mujer. algo que ya ha visto en la terrible noche de nuestra gran escena inicial desquiciadora. también.cias. ¿Quiénes son? ¿Qué hacen? Ana. sino que caen. O. abre la puerta del Escritorio de Heriberto Ryan. ¿Qué ve? Podría decirle: nada nuevo. Una pollera. un muslo. quienes fornican (si usted me permite acudir nuevamente a esta palabra fuerte. precisa) sobre la mesaescritorio de. austero rodete. ¿Será ésta otra noche trágica? Los cabellos de Elsa Castelli ya no están sujetos por el breve. podría decirle: Ana ve algo que ya ha visto en el pasado. bíblica. para Ana. otra. Heriberto Ryan.

. La cierra como si apagara el televisor.. mira... en esta escena. Sus bocas se buscan una y otra vez. porque. que. él ya estaba allí. Se preguntará usted (¿no se pregunta usted demasiadas cosas?): ¿por qué Ana.les. reacciona de tan distinto modo a como reaccionó en la gran escena inicial desquiciadora? Primero: porque Heriberto Ryan no es un desconocido como lo era el fugaz fornicador. De pronto. Así.. Las manos de los amantes son ávidas. Poséeme. la pantalla se había oscurecido. Hazme tuya. Ana. cierra la puerta como si oscureciera la pantalla. entrecortada. que pujan por quitarse uno al otro. La acosa un extraño sentimiento: el de estar mirando algo que no debe ser visto. sus ropas. con una voz ronca. Ni ella ni Heriberto Ryan están desnudos.. Conjetura. inquietas. Poséeme. Ana no lo puede creer: son las palabras que Marisa Albamonte le dijera a Claudio Martelli en el departamento de la ciudad de Córdoba. sobre la mesa. 78 . tanto en la vida como en las telenovelas.. hay un momento en el que ya no se debe mirar. Elsa Castelli dice: -Sí. entonces.. están alborotadas por la pasión. luego que Marisa le dijera a Claudio Hazme tuya y Poséeme. es el Director del Reformatorio: antes de que Ana llegara. Heriberto Ryan pertenece a ese lugar.

-Anoche la busqué -dice Ana-. pese a todo. A usted.* Al día siguiente. Tengo otras. ¿Está claro? * 79 . -¿Tan temprano por aquí? -pregunta Elsa Castelli. Son otras las preguntas que ahora le quitan el sueño. pues.Segundo: porque Elsa Castelli dijo las palabras de Marisa Albamonte. que ya no podía esperar más. que tiene algo que contarle. Brevemente: no me interesa su antología. Tercero: porque sí. Ya no se pregunta: ¿matará Sebastián Cardozo a Claudio Martelli y Marisa Albamonte? Ahora se pregunta: ¿qué hacían Elsa Castelli y Heriberto Ryan? ¿Por qué un hombre se sube sobre una mujer y la mujer lo recibe abriendo las piernas? ¿Qué quiere decir "Hazme tuya"? ¿Qué significa "Poséeme"? Interrogantes que no tienen respuesta para ella. ¿Dónde. ha quedado mi ambición de ser incluido en su prestigiosa antología de cuentos policial es argentinos? Se lo diré: ya no tengo esa ambición. Regresa al Dormitorio y se mete en la cama. Ana le dice que necesitaba verla. Un libro para mi novela. No quiero compartir espacios con nadie. Ana llega a la Sala de Estar de Elsa Castelli. a las tres de la tarde. A medida que se suman las páginas y las peripecias se fortalece mi certeza de estar narrándole una novela y no un cuento. dormirse. -Bueno -dice Elsa Castelli-. te escucho. finalmente. Quiero un libro para mí solo. y en medio de los cuales consigue. y Ana sabe (lo ha aprendido viendo la telenovela) que esas son las palabras del amor.

Volví al Dormitorio -vacila y luego añade-: No entiendo eso. No entiendo qué hacían usted y el doctor Ryan. Y usted se quejaba. -Yo quería saberlo anoche -dice Ana-. -Porque no podía dormir -dice Ana. -El doctor Ryan se subía sobre usted -dice Ana-. -¿Y me encontraste? -pregunta Elsa Castelli. -Me fui -dice. 80 . No sufría -y pregunta-: ¿Viste algo más? -Nada más -dice Ana-. -No me quejaba -dice Elsa Castelli. Me preguntaba si mataría o no a Claudio y Mansa. -Hoy lo vamos a saber -dice Elsa Castelli.-¿Por qué? -pregunta Elsa Castelli. Dice: -No. entre avergonzada y temerosa. Elsa Castelli mira con fijeza los ojos claros de la pequeña. (¿Le he dicho que los ojos de Ana son claros? ¿Le he dicho de qué color es su cabello?) Y pregunta: -¿Y qué hiciste? Ana se encoge de hombros. -¿Sufría? -pregunta Ana. pequeña. Por eso la busqué. -Sí. La encontré con el doctor Ryan -dice Ana. -¿Y qué alcanzaste a ver? -pregunta Elsa Castelli. Y prosigue-: Pensaba en Sebastián Cardozo. Elsa Castelli sonríe y le acaricia los cabellos.

Y dice: -Será porque siempre quise ser actriz de telenovelas. Y Ana dice: -Usted se lo pedía. -¿Eso dije? -pregunta Elsa Castelli-. querida -suspira Elsa Castelli. -¿No ves? Se me mezclan sus palabras -dice Elsa 81 . (Ya está: los cabellos de Ana son rubios. Algún día lo vas a descubrir. -Usted le dijo: "Hazme tuya". -¿Cómo lo sabés? -pregunta Elsa Castelli.) Y Ana pregunta: -¿Es lindo eso? -¿Hacer el amor? -pregunta. Elsa Castelli. Elsa Castelli. -Ana. ¿Así? -Así -responde Ana-. Y vuelve a acariciar los cabellos rubios de Ana. a su vez. con dulzura. Le dijo: "Poséeme" -dice Ana. y pregunta-: ¿Olvidaste lo que dijo Marisa Albamonte? -y dice-: El amor es más poderoso que la muerte.-Hacíamos el amor -dice. Elsa Castelli sonríe. Me hacía suya. -Sí -dice Ana. -También Marisa dijo eso -dice Ana. Sólo el amor puede revivir a los muertos. Como Marisa a Claudio. pequeña. Es así. Y prosigue-: Me poseía.

Pero tengamos algo por cierto. Todo sufrimiento alumbrará la alegría. quizá no. Lo es. Claudio y Marisa seguirán unidos. con esa renovada y cotidiana magia. Toda agonía el éxtasis. Conjeturo. Y el recuerdo de su frustrado destino de actriz convoca otro recuerdo más inmediato. Y quizá los mate. Todo dolor el placer.Castelli. De modo que gira la perilla del televisor ¡Click! Y la pantalla entrega. Y agrega-: Ah. claro: de Cosecharás el amor le he narrado aquello que será esencial para nuestra historia. El resto importa poco. para nosotros. sus imágenes. ya que la lógica de las telenovelas es inexorable. Supongo que no se preguntará usted (según es afecto a preguntarse tantas cosas) si Sebastián Cardozo encuentra y asesina a Claudio Martelli y Marisa Albamonte. porque tal suceso es absolutamente insustancial. pequeña Ana. Seré. que Sebastián Cardozo encontrará a Claudio y Marisa. 82 . qué buena actriz hubiera sido yo. De modo que podemos dejarlos librados a su indestructible destino. inminente. seguirán amándose. sí. de aquí su eficacia: muertos o vivos. una vez más. quiero decir. Ana y Elsa Castelli miran la telenovela. para Elsa Castelli: recuerda que ya son casi las cuatro y que está por empezar el nuevo capítulo de Cosecharás el amor. en este o en el otro mundo.

Leo sobre la palabra plot en un diccionario inglés. conjura. Los declinantes. no la mía) de haber descubierto a un auténtico escritor. azares a los que Ana (¿lo creerá usted. Es Carmen. Todo sigue igual. conspiración. Hasta que: Cierta noche. Mi literatura es una conspiración. Dice: confabulación. ¿pronto inexistentes?. en suma. trama.* Brillan sus ojos decididos en la noche quieta y brilla. una de las cuatro conjuradas. una de las cuatro reclusas que han tramado el mortífero complot contra Elsa Castelli. un enorme cuchillo que sostiene en su diestra. señor Editor?) ya comienza a acostumbrarse. Dice: esquema o plan.Transcurren algunos días. Hecho que usted realizará entre el placer y la vanidad (la suya esta vez. Obligado. Se detiene al llegar a la puerta de la habitación * Leo sobre la palabra complot en un diccionario español. una figura se desplaza sigilosamente por los oscuros pasillos del Reformatorio. Todos (o casi todos. ¿Quién camina entre las sombras? ¿Otra vez nuestra pequeña? No. que es gorda. Me he conjurado contra usted. también. La serenidad ya casi abúlica. Si escribo para que usted me lea es porque quiero someterlo. Y yo habré triunfado. con las vidas azarosas de Claudio y Marisa. rutinaria de los celadores. a publicar mi novela. 83 . Todo sigue igual. Mi plot es un complot. trama. Deslumbrado con mi ingenio. ya veremos) duermen. La temerosa disciplina de las reclusas. Los infatigables esmeros de Ana en su Taller de Costura. La telenovela de las cuatro de la tarde. excesos de Elsa Castelli.

En mi historia. Ana da un respingo en su cama. contundente. impulsada por una certeza inexplicable pero real. y otra. y se yergue con los ojos 84 . Y Carmen. sosegada por la certeza de haber ahogado toda posible rebelión en las reclusas. aún. Así lo creyó Elsa Castelli. toda venganza hubiesen sido sosegadas. con el cuchillo en alto. vacilaría la historia. Una luz escuálida se desliza por la ventana y se deposita mansamente sobre el rostro de Elsa Castelli. Porque si toda rebelión. toda venganza. En ese instante. quien duerme con placidez. y otra. Elsa Castelli abre sus ojos e intenta gritar. señor Editor. los personajes que van a matar no vacilan. que es gorda. Las sábanas y la colcha se tiñen con esa sangre. todo odio. Y ni siquiera el terror puede dominados a todos. Falsa certeza. Si vacilaran. levanta su brazo y vuelve a descargarlo otra vez. ¿Vacila? No. porque el crimen es su dinámica. que es muy espesa y muy roja. y está por pagar muy caro su desatino. ¿qué hace aquí Carmen. pero la sangre escapa a borbotones de su boca. en verdad. tres veces. ahogándola. dos. lista para descargarlo sobre el cuerpo sereno que yace sobre la cama? Los rostros de la realidad son infinitos. Carmen descarga su diestra mortalmente armada sobre el cuerpo de Elsa Castelli.de Elsa Castelli. Una. todo odio. Abre la puerta y entra. en el Dormitorio.

entran ahora en la habitación de Elsa Castelli. llegan a la Caldera. a través de los pasillos laberínticos del Reformatorio. Natalia. Carmen dice: -Fue fácil. ¿A dónde van? ¿Al Sótano de la Venganza? No. que es baja. -Vos y yo -dice Rosario. Sólo resta completarla. Así. Lo sabe: algo terrible acaba de ocurrir. dice: -Fue lo bastante temible como para matar a Sara Fernández. Ahora. Hay una mesa. 85 . que es alta. obedeciendo a una seña que Carmen les hiciera desde la puerta. Sobre ella depositan el cadáver. dice: -No era tan temible como parecía. con este propósito. Rosario agarra el cadáver de las piernas y Carmen de los brazos y lo levantan y lo sacan de la habitación. que es flaca.muy abiertos y el rostro cubierto por un sudor frío y brilloso. -No perdamos tiempo -dice Carmen-. -De acuerdo -dice Carmen. Rosario. Y miran desdeñosamente el cadáver. Llevémosla. Judith. se desplazan en total silencio. Las otras tres conjuradas. dice: -Y como para azotar y martirizar a tantas compañeras. la venganza ya ha sido perpetrada.

Carmen. ¿cómo vivir con el miedo del retorno 86 . que cuelga del techo sujeta por un cable exangüe. el cadáver de Elsa Castelli. con tanta fuerza que los nudillos se le tornan blancos. -Empiezo yo -dice Carmen. Sólo una lámpara. Rosario. -Entonces. ¿cómo creerle? ¿Quién podía aseguramos que había cambiado? -Nadie -dice Judith. Ya había sido demasiado cruel. Rosario se aleja con unos pasos silentes y ágiles. con una voz ronca. las conjuradas. alrededor de la mesa. Carmen. De entre unas bolsas de carbón extrae un hacha. Ya no podíamos perdonarla. dice: -Traigan el hacha. Rosario le alcanza el hacha.. Tiene un largo mango de madera y un filo impiadoso. Casi reflexiva. inapelable y final. dice: -Se había sosegado durante los últimos días.He aquí el cuadro: sobre la mesa. Rosario que es flaca. la agarra.. con una expresión de asombro y dolor. dice: -Además. ilumina el lugar. con los brazos abiertos y también las piernas y también los ojos. Pero ya era tarde. Judith que es alta y Natalia que es baja. Carmen que es gorda. con fiereza. Era menos cruel. también reflexiva.

Carmen sostiene el hacha entre sus manos fuertes. las manos -dice Judith. las piernas -dice Natalia. -Yo. Y que Judith cede el hacha a Natalia. los brazos -dice Rosario. No quiero asustarlo. Bien. Y.de su crueldad? -es la pregunta ineludible de Natalia. Podría haber escrito: "Un chorro de sangre brota de la garganta de Elsa Castelli y mancha las manos y el delantal de Carmen. quien corta los brazos de Elsa Castelli. y que. Las conjuradas se miran. Carmen eleva el hacha y luego la descarga sobre el cuello de Elsa Castelli. quien dice: Tiene en las venas más sangre que veneno esta hija de puta"'. decapitándola. quien corta las piernas. en efecto. Y que Rosario cede el hacha a Judith. Dice: -Yo. -Yo. así lo hace. una vez cometida su tarea. claro. Hay un denso silencio. quien corta las manos. -Yo. Me resisto a detallarle los pormenores de este descuartizamiento. sin más trámite. la cabeza. cede el hacha a Rosario. Carmen reclama el hacha una vez más y argumenta que desea cortarle. porque alza y des- 87 . Pero no. Y que. los pies. Le bastará con saber que Carmen. me detengo. por fin. siempre a Elsa Castelli.

ahora. ante la mirada atónita de las cuatro conjuradasdescuartizadoras. 88 * . o.carga el hacha. ¿cómo evitarlo cuando. Y descuartizan a Elsa Castelli. los trozos aún palpitantes de Elsa Castelli literalmente flotan sobre un dilatado charco de sangre? ¿Cómo evitar. y dice: -Abran el horno. en verdad. la muerte de la totalidad? Hegel decía: lo verdadero es el todo. Píenselo. inundándolo"? Es posible. el cuerpo de Elsa Castelli estaba cargado de tinta. entonces. ¿Qué significa el descuartizamiento de Elsa Castelli? ¿Expresa la desagregación del Saber en el final del siglo XX? ¿Expresa el desmembramiento de las repúblicas soviéticas? ¿Expresa la exaltación de lo fragmentario en el pensamiento posmoderno? ¿Expresa la muerte de las ideologías. la idea de encontrarle a este relato un sentido trascendente. * ¿Sería exagerado escribir "un río de sangre se desliza desde la mesa hasta el piso. más precisamente. y guarda el hacha entre las bolsas de carbón. seccionándoselos. creo. Por ahí. escribir lo que Carmen dijo? Carmen dijo: -Tiene en las venas más sangre que veneno esta hija de puta. Sería. se lo juro. indiferente ya. cargar las tintas. Pero. ¿Lo tiene? Busquemos. Y Judith se encoge de hombros. Todas lo saben: en ese horno quemó Elsa Castelli el cadáver de Sara Fernández. según suele decirse. Prolijamente. Las reclusas dicen: lo verdadero es lo fragmentario. de sangre? ¿Cómo evitarlo cuando. le han ¿Qué lectura tiene todo esto? Me obsesiona. va la cosa.

otro. ¿Todo ha concluido? No. acostumbrada ya a ver espectáculos sorprendentes por las rendijas de las puertas. un brazo. y ya no la vemos. Y bosteza. se escabulle. los pedazos.reservado el mismo destino. Prolijamente. supongamos. allí dentro. inadvertible. no pronuncian palabra alguna. también. Sigilosa pero veloz. fugaz. escapa con su extraño cargamento. por decirlo así. emitiendo un quejido prolongado. La cubre con la bolsa y. Y abren el horno. La venganza ha sido perpetrada. varias bolsas vacías). se apodera de una bolsa (hay. una mano. casi humano. Usted se está preguntando: ¿cómo hizo Ana para 89 . ¿por qué no?. Lo sé. Y aparece Ana. la cabeza. allí. un pie. y comienzan a arrojar. Y luego. cierran el horno. y salen de la Caldera rumbo al Dormitorio. recogen los pedazos de Elsa Castelli: una pierna. Una puerta lateral. y que en pocos minutos no quedarán allí ni los huesos de la descuartizada. macabra. otro. y un resplandor rojizo les arde en el rostro. que el fuego del horno es devastador. -Tengo sueño -dice Carmen. pequeña. se abre pesarosamente. se miran unas a otras. corre hacia el horno. otra. lo abre y extrae la cabeza de Elsa Castelli. sabiendo que no tiene tiempo que perder. una vez concluida esta tarea.

Una novela gótica. Una telenovela.tiene grandes ventanales?). mi novela avanza. un gran hotel. aquí. 90 . la cara? Veamos.* Durante las primeras horas de la mañana siguiente. Es una novela policial. se detiene. pongamos. Una novela de crímenes. para niñas. Implacable. Porque es una novela de muñecas. con ella. ¿se ha transformado (al transformarse en una novela) en una novela policial? Para formularlo claramente: ¿es mi novela una novela policial? Sí y no. ha desaparecido. de nombre. he concluido de narrarle la secuencia del asesinato y descuartizamiento de Elsa Castelli. debajo de la * Ya hemos acordado que este relato no es un cuento. Una novela de cárcel de mujeres. entre asombrada y temerosa. De allí. ¿Qué ha visto? Nada que pueda aterciopelarle los nervios. una encargada de limpieza. muy temprano. ¿Y si usó un rastrillo? ¿Una escoba? ¿La mismísima hacha con que las reclusas fragmentaron a Elsa Castelli? Sólo algo importa. según sabemos. sino una novela. Se nos presenta. Y. Una novela para niños. Y. muy especialmente. Mi novela es un ejercicio de cruce de géneros. la siguiente cuestión: si el cuento que encaré al comienzo de estas páginas estaba destinado a una antología de cuentos policiales. ante la habitación de Elsa Castelli. De este modo. Una novela de terror.extraer del horno la cabeza de Elsa Castelli? ¿No se quemó? ¿No se quemó las manos. Liliana. Ana extrajo del horno esa cabeza. cuando aún es fría y neblinosa la luz que penetra a través de los grandes ventanales (¿le dije que el Reformatorio -que fue.

que había colgado en uno de los cuernos de la cabeza de ciervo que hay en su Escritorio. abre la puerta. y que esas gotas marcan un camino. cuatro espesas líneas de sangre. prolongando los cuatro ríos rojos. observa la sangre sobre el piso y advierte que. Aparecen dos celadores. aunque no ya líneas espesas. cuyos nombres son. Liliana corre en busca de Heriberto Ryan y le comunica su descubrimiento. -¡Qué horror! -exclama Liliana. -¿Qué pasó. sino coagulados. cuatro ríos rojos. -Llamen al doctor Posadas -ordena Ryan. ya no fluyentes. Luis y Alberto. lacónico. La cama está revuelta y cubierta de sangre. surgen. Así. sino gotas. Heriberto Ryan toma su chaqueta. Ryan. doctor Ryan? -pregunta Luis. más allá. se la pone y se lanza a caminar velozmente en busca de la habitación de Elsa Castelli. Síganme -dice. como si dibujaran la garra de algún pájaro letal. lo peor. Y parten tras el rastro de las gotas de sangre. O quizá sí: algo 91 . es decir. sereno. no demoran en llegar a la Caldera. sin vacilar.puerta de la habitación. un itinerario de muerte. también hay sangre. Liliana parte en cumplimiento de tal cometido. Llega y. Ryan. decidido a enfrentar lo que ya presiente. pongamos.

Quizá toda ella es una mentira. un brazo. que se derrumba ante semejante horror. escribí: "Prolijamente. Se rehace y vuelve a mirar. una mano. Y la mirada se le nubla. otro. Pero. Cuando le narré cómo las conjuradas recogían los pedazos de Elsa Castelli para arrojarlos al horno. -Abran el horno -ordena Ryan. La mano está rígida. y cree que ya se desmaya. Pero ya están aquí. le informé lo que ahora descubre Heriberto Ryan: las conjuradas han olvidado una mano de Elsa Castelli sobre la mesa. recogen los pedazos de Elsa Castelli: una pierna. Uno de los celadores -¿Alberto?. internamente. lo sabemos. otro. está ¿ominosamente? cubierto de sangre. Y señala la mesa. 92 . semeja una gran araña quieta. sobre la mesa. El lugar. ahí. ¿Qué ve? Sobre la mesa hay una mano. Repuesto. cuánta sangre. Ryan mira. dicen: -Una mano. Luis y Alberto abren el horno. Sólo hay cenizas. No escribí: "una mano. Y si no lo escribí fue porque ya. un pie. -Dios mío -dice Ryan-. doctor. ensangrentada. * No le miento en mi ficción. Pero no.dice: -Mire eso.demoran. la lógica del universo que he construido es inflexible. otra. Ryan dice: -Sí. al unísono. sin creer aún en lo que ven. una mano.* Luis y Alberto. allí. la cabeza". también. otra".

¿no tiene unas iniciales? –pregunta Ryan. -Esa mano… es su mano -dice Ryan.. toma la mano y la analiza.-Si la arrojaron allí. Posadas. lo mira y pregunta: -¿Cómo llegó tan rápido? -Es mi día de visita -dice Posadas-. Ryan. Tiene un anillo. -Han descuartizado a Elsa Castelli -afirma. en efecto. Posadas. -Venga -dice Ryan-. con esa familiaridad que los médicos tienen con lo repugnante.C. Ryan. ya nada queda -dice Ryan. Posadas observa el anillo. -Es una mano -dice. Tiene un anillo. -Fíjese en el dedo anular -dice Ryan-. algo dramáticamente. -¿Cómo lo sabe? -pregunta. -Sí -afirma Posadas-. Hay allí. incrédulo. otra vez. mire esto.. -Así es -confirma-. son las iniciales de Elsa 93 . Aparece Liliana y dice: -Llegó el doctor Posadas. con su bigote. Aníbal Posadas se acerca a la mesa y mira la mano. -Y el anillo. E. Acababa de llegar. Aparece el doctor Aníbal Posadas. -¿Cómo lo sabe? -pregunta Posadas. unas iniciales.

Es lo único que nos queda de ella. Ryan le dice: -Tengo algo que pedirle. y de este modo. Y vuelve a colocar la mano sobre la mesa. O'Connor. dice-: Tenga cuidado. reposa sobre la mesa-escritorio. ahora. Ryan responde: -Soy muy observador -y luego. -Quédese tranquilo -dice Posadas. Sería lamentable que esa mano se le cayera. doctor. me sorprendería encontrar con vida a quien alguna vez poseyó esa mano. secamente. -Es un pedido extraño -dice Ryan-. -Qué -pregunta. Pero también es extraño lo que ha ocurrido. Ryan se dirige a su Escritorio. lo coloca sobre la mano. Y dice-: No sé si con esto alcanza para un certificado de defunción. La mano. Qué quiere pe94 . Una vez allí ordena que llamen al cura O'Connor.Castelli -mira a Ryan y pregunta-: ¿Cómo lo sabía? Algo turbado. Extraño y terrible. Heriberto Ryan extrae un pañuelo del bolsillo de su pantalón. Pero. Cuando el cura O'Connor se presenta ante él. se anima a tomarla. Lo hace con extrema cautela. -Sígame -le dice a Posadas. honestamente. con mayor firmeza. la misma en la que Ryan hiciera el amor con Elsa Castelli ante los ojos sorprendidos de la pequeña Ana. -Estoy enterado -dice O'Connor-.

dirme. padre? -pregunta Ryan-. O'Connor-. con densa convicción. Dice: -Es cierto que Elsa Castelli fue excesivamente cruel con Sara Fernández. Es todo cuanto nos queda de Elsa Castelli. 95 . -No sea ridículo -ruge. no veo por qué debemos darle cristiana sepultura a sólo una mano de Elsa Castelli. -Antes hay que hacer un velatorio -dice Ryan. afirma-: Hay que enterrar cristianamente esa mano. ¿Pero su crueldad nos obliga a ser crueles con ella? -señala la mano. -De acuerdo -afirma-. ¡Velar una mano! Alcanzará con enterrarla. -¿Qué ocurre. Y argumenta-: Si Elsa Castelli no permitió que le diéramos cristiana sepultura al cuerpo entero de Sara Fernández. Ryan insiste. ¿Ya no sabe perdonar? ¿Ejercita usted la ley del Talión? -A veces es difícil perdonar -afirma O'Connor-. Es como si fuera enteramente su cuerpo. casi. -Me niego -dice O'Connor. Daremos a esa mano cristiana sepultura. El padre O'Connor llena de aire sus pulmones y luego resopla entre el fastidio y la resignación. Ryan señala la mano y dice: -Hay que darle a esta mano cristiana sepultura. Elsa Castelli fue excesivamente cruel con Sara Fernández. y.

Cauteloso. ¡Le ha ido tan bien con ella a García Márquez! De aquí la floración de cadáveres. -¿De qué medida? -pregunta ¿irónicamente? O'Connor. Cerdos que vuelan o cadáveres. como son.* * Con razón esta vez. por las dudas. En una palabra: excesos. Por ejemplo: al inglés. ¿Serán interpretados como una metáfora de nuestras terribles dictaduras? Vuelvo. Si para algo habrá de servimos estar aquí. los silencios prolongados. exuberancia. a mi tema obsesivo: ¿cuál es la lectura trascendente de este relato? A veces. se preguntará usted: ¿por qué esta insistencia (ya es la tercera) en mencionar los vientos de la pampa? Ha llegado. Posadas. será. ¿Cómo no ofrecer. ¿Qué piensa usted? 96 . pregunto: ¿es así? Yo. Por fin. sumido en una angustia breve pero tenaz. al alemán y a otras lenguas. aquí. entonces. quiero que entienda bien lo que voy a decirle. casi siempre. Sospecho (y esto lo sabrá usted mejor que yo) que afuera esperan de nosotros tropicalismo. el momento de decírselo. Sé que mi novela será traducida.-Acepto -dice Ryan-. -Ni una palabra de todo esto en la ciudad –dice Ryan-. ofrezco cadáveres. O'Connor nada dice. en medio de los vientos de la pampa. para que estos horrores no trasciendan. creo. algo de color local? De aquí el haber recurrido (dos veces) a la palabra alborotar. Le encargaré al carpintero un ataúd. al menos. -Lo escucho -dice Posadas. por supuesto responde Ryan. Ryan dice: -Vea. resopla otra vez y sale del Escritorio. pienso: no la tiene. Ryan y Posadas quedan solos en medio de un silencio prolongado e incómodo. -De la medida de la mano. lejos. al francés.

recurriendo a un lenguaje a tono con las circunstancias. Un crimen es un crimen. ¿Será así? Es así. Las reclusas tienen miedo porque ignoran si la muerte de Elsa Cas- 97 . Una áspera paranoia cunde en el Reformatorio. santifica la ceremonia. Esta mano supo ser dura y supo imponer el Orden en este Reformatorio. El padre O'Connor. conservar el Orden que supo imponer. dice algunas palabras. con una indisimulable falta de convicción. Esa tarde. La mejor manera de recordarla será. Dice: -Esta mano que aquí enterramos es todo cuanto nos ha quedado de Elsa Castelli. es enterrada la mano de Elsa Castelli. Los celadores tienen miedo porque ignoran si la muerte de Elsa Castelli no ha sido sino el comienzo de una agresión criminal contra los que representan el Orden. Ni los celadores ni las reclusas. Que así sea. tal como ya comienza a ser costumbre. y Heriberto Ryan. Nadie esperaba la muerte de Elsa Castelli. entonces. en el descampado que se extiende detrás del Reformatorio. Pero es un símbolo. en un pequeño ataúd. Ni los que se sentían amparados por su poder ni las que se sentían sometidas por su terror.-Seré una tumba -promete Aníbal Posadas.

La habitación está vacía. confiara en mi destreza narrativa. Fueron asesinados por quienes ultimaron a Elsa Castelli. para siempre. sin dejar huella alguna. Desapareció la cita infalible de las cuatro de la tarde. ya que usted publicará la edición en lengua española) no languidece. no está el televisor. Mi historia (o. porque con Elsa Castelli. sobre todo. ni las sillas. Y.tienen miedo porque ignoran si la muerte de Elsa Castelli no traerá represalias. 98 . Los días transcurren grises. Abre la puerta y entra. ni su clímax ha dejado de ser su horizonte obstinado. Ana se refugia en su Taller de Costura. desearía que. No está la cama. A esta altura de los sucesos. Y no los mató Sebastián Cardozo. desaparecieron Claudio y Marisa. ni las revistas. Cierta tarde se detiene ante la que fuera la habitación de Elsa Castelli. su crescendo no se detiene. feroces venganzas que sólo podrán cumplirse al costo de sus vidas. generosamente. ¿Languidece nuestra historia? ¿Se detiene nuestro crescendo? ¿Ya no nos dirigimos hacia un clímax? Desearía que no se hiciera este tipo de preguntas. Desapareció la telenovela. nuestra historia. ¿Qué habrá sido de las vidas de Claudio Martelli y Marisa Albamonte? Ana lo sabe: Claudio Martelli y Marisa Albamonte han muerto. ni la biblioteca. Ninguna le gusta. Hace y deshace sus muñecas. definitivamente.

Quizá cuando escriba el texto definitivo introduzca algún señalamiento de este tipo: calor. que. entre tantas otras cosas que sería interminable detallar. sobre algunas insustancialidades.Así las cosas. Cinco. hay. Acaricia los cabellos rubios de Ana. Ana visita la cocina del Reformatorio. en verdad. luego. continúo. Laura dice: -Tanto tiempo. ¿O no necesita este relato una estrepitosa tormenta? Ya se vera. La recibe una mujer más precisamente voluminosa que gorda. primavera? ¿Observó usted la irrelevancia climática de este relato? ¿Se debe a que transcurre en un ámbito cerrado? No lo sé. Ana. frío. cucharas. ¿Hace frío? ¿Hace calor? ¿Es invierno. Sobre todo. Un día. verano. apenas unos días luego de la muerte de Elsa Castelli. no sé si me explico. lluvia. A su espalda hay cacerolas. espumaderas y. sonríe y le pregunta para qué ha venido a visitarla. Tiene casi setenta años y se llama Laura. Dialogan. como tales. Tanto tiempo sin verte. poco importan. decía. Hasta que Ana dice: -Alguna vez me contaron que antes había dos cocinas en este lugar -y pregunta-: ¿Ahora hay una sola? La voluminosa Laura responde: 99 . lluvia. enormes cuchillos. visita la cocina. cinco cuchillos. Sí. no debo olvidado: lluvia. Ana. cuidadosamente sujetos a la pared.

-Ahora sí. Antes, cuando esto era un Hotel y no un Reformatorio, había otra. Qué hermosos tiempos fueron esos, Ana. Cuánta gente importante venía por aquí. -Entonces... ¿había dos cocinas? -pregunta Ana. Sí -responde Laura-. Había ésta y otra más chica, en la que se hacía la comida de la servidumbre. -¿Y dónde está la otra, la más chica? –pregunta Ana. Laura se encoge de hombros. -Ana querida -dice-, ya no me acuerdo. Hay tan tos pasillos, sótanos y habitaciones en este lugar. Y son tantos los años que pasaron... Comprendeme, querida, me olvidé. -No importa -dice Ana-. Yo la voy a encontrar. ¿Para qué? -pregunta Laura. -Para darle de comer a mis muñecas -dice Ana. Laura sonríe. Dice: -Siempre pensando en tus muñecas vos. Y Ana también sonríe. Y luego se va. Y cuando se ha ido vemos que ya no hay cinco enormes cuchillos sujetos a la pared. Hay cuatro. Esa noche, durante horas, no diré hasta que comienza a entreverse la claridad del amanecer, pero casi, Ana trabaja ¿febrilmente? en su Taller de Costura.
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Cose y descose. Aunque si descose no es porque se ha equivocado, sino porque busca mejorar lo que ya ha hecho bien. Busca la perfección. Nunca vacila. Yo vacilo. Por eso le subrayo y pongo entre signos de interrogación adverbios tentativos, adjetivos provisorios, quizá innecesarios. ¿Quizá geniales? No lo sé. A veces creo una cosa, a veces otra. Pero sé que Ana no vacila. ¿Qué es lo que Ana cose y descose sin vacilar, buscando la perfección? Trama dos muñecas. Una es gorda y la otra flaca. Una es idéntica a Carmen, la otra es idéntica a Rosario. Como no creo que lo recuerde, he retrocedido entre las páginas de esta carta y di con el texto que quiero citarle. Dice así: "Ana trama sus muñecas, las urde pacientemente en busca de una perfección que no siempre se le escapa, ya que Ana, en efecto, es capaz de construir muñecas perfectas". Según verá, cuando escribí ese texto, atrás, lejos, ya sabía que estaba destinado a fortalecer (digamos: a tornar verosímil dentro del esquema de esta ficción) este pasaje del relato. Este pasaje en el que le escribo: Ana ha tramado una muñeca gorda y una muñeca flaca, una muñeca idéntica a Carmen que es gorda y una muñeca idéntica a Rosario que es flaca.
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Así, Ana ha tramado dos muñecas perfectas. Durante la mañana siguiente, no importa qué lugar, porque si hay algo que abunda en el Reformatorio son lugares, pero, eso sí, en un lugar despojado, íntimo aunque no secreto, Ana se encuentra con Carmen. Y le dice: -Tengo un regalo para vos. -¿En serio? -pregunta Carmen-. ¿Y por qué? -No importa por qué -dice Ana-. Tomá. Y le alcanza un paquete. -¿Qué es? -pregunta Carmen. -Es una muñeca -dice Ana. Carmen abre el paquete. Mira la muñeca. -Pero... soy yo -sorprendida, dice. -Sos vos -confirma Ana. -Pero... ¿por qué? -pregunta, otra vez, Carmen. Me cansé de hacer muñecas que no se parecen a nadie -dice Ana. -Es idéntica a mí -dice Carmen. -Sí, idéntica -dice Ana. -Pero... le falta algo -dice Carmen. -¿Qué? -pregunta Ana. -Le faltan los pies -dice Carmen.* Ana, sorprendida, mira la muñeca. La mira como si
*

Habrá observado que tres diálogos de Carmen empiezan con el adversativo "pero". No se preocupe. Dos hubieran sido un descuido. Tres son un estilo.

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le faltan los pies. en suma. Luego dice: -Sí. -Qué -pregunta Carmen. Y no puedo hacer muñecas pa103 . Ana toma la muñeca.no la hubiera visto nunca. -Pero tengo que pedirte algo -dice Ana. sumidas en esa extraña situación. -Por qué -pregunta Carmen. Por fin. muñeca escasa. permanecen así. dice: -Me la vas a tener que devolver. Carmen tiene la muñeca incompleta que Ana le ha regalado. Y dice: -Voy a trabajar a la tarde. -Qué distraída -dice. -Está bien -acepta Carmen. Ana y Carmen. A la noche la tengo lista –se detiene. -Te olvidaste de hacerlos -dice Carmen. como si no encontrara modo de reparar su olvido. y Ana no dice palabra alguna. ambas. -Tomá -dice. Ana mueve lentamente su cabeza. la termino. -Porque si alguien se entera también va a querer una muñeca -dice Ana-. -No le digas nada a nadie -dice Ana. Añade-: Venite por mi taller y te la doy. Durante un momento. Si me la devolvés. Carmen le entrega la muñeca. con algún pesar. esa. su falta. Piensa.

que nuestra pequeña quiere asesinar a Carmen. Rosario abre el paquete. Carmen la mira con extrañeza. Pero. ya que las razones de nuestra pequeña sólo son descifrables si se sabe lo que usted y yo (para qué negarlo) sabemos. dice. sea compartido. Pero Carmen. al menos por ahora. Ana se encuentra con Rosario. Y le dice: -Tengo un regalo para vos. Se encoge de hombros. la tuya va a estar terminada. Y le alcanza un paquete. lo cual es comprensible. en otro lugar del Reformatorio... acepta. Mira la muñeca. igualmente. deduce. aceptando. como si no hubiera alcanzado a descifrar las razones de nuestra pequeña. porque no quiere que este halago. ¿Y por qué? -No importa por qué -dice Ana-. -¿Qué es? -pregunta Rosario. es decir. 104 . soy yo -sorprendida. no quiere que nadie se entere porque sólo desea hacer una muñeca para ella. se siente incluso halagada por lo que ha dicho Ana: Ana. Ana vacila. -¿En serio? -pregunta Rosario-. por lo menos. Digamos que. luego de pensarlo brevemente. -Es una muñeca -dice Ana. Tomá. -Pero. Una hora más tarde. Y dice: -Es cierto.ra todo el mundo. -Cuando la tenga se van a enterar -dice Carmen.

que sencillamente acepta pues es menos curiosa o. esto es lo esencial. a la otra.. le pide que no le diga nada a nadie? ¿Para qué narrarle que Rosario no pregunta Por qué. -Qué pregunta Ana. -Es idéntica a mí -dice Rosario. -Pero. otra vez. sino que acepta. la de Rosario que es flaca. tal como a Carmen. Y que irán separadas. Me cansé de hacer muñecas que no se parecen a nadie -dice Ana. quizá. Ana le dice a Rosario que durante esa tarde completará la muñeca.. Al fin y al cabo. en efecto. ¿Está claro. idéntica -dice Ana. le falta algo -dice Rosario. ¿Para qué añadir más? ¿Para qué narrarle que.. van en busca de una muñeca. y que se la entregará a la noche en su Taller de Costura? ¿Para qué narrarle que.-Sos vos -confirma Ana. le faltan los pies. menos inteligente o menos desconfiada que Carmen? ¿Para qué narrarle sucesos no esenciales? ¿Qué es lo esencial? Que Carmen y Rosario irán esa noche al Taller de Costura de Ana.. no? A una de las muñecas. -Pero. Rosario. solas. -Sí. -Le faltan los brazos -dice Rosario. le faltan los brazos. Son muje105 . ¿por qué? -pregunta. sin saber cada una lo que hace la otra. la de Carmen que es gorda.

Digamos que algunos celadores duermen y otros no.. entretenerlo. no hay relato posible si se concede tanto a la sensatez. No le fallaré. sino porque no deseo perder tiempo.. entre tantas otras cosas. señor Editor. 106 . No hace mucho que han dejado de ser niñas. Tampoco es esencial. Soy yo. No se preguntará usted. o son eludidos por ella. Silencio. Carmen llega al Taller de Costura. Por ejemplo: ¿alguien la ve? ¿Es posible transitar tan libremente de noche por los pasillos del Reformatorio? ¿La muerte de Elsa Castelli no ha desatado una vigilia paranoide en los celadores? Caramba. ¿Sí? Continúo. ya llegó la noche. por favor! Me he propuesto. Todo está allí: la máquina de coser. -Ana -llama. cautelosamente. detalles superfluos. ¿Cómo una muñeca no habría de ejercer sobre ellas tan poderoso atractivo? ¿De qué modo transcurre el resto del día? No se inquiete. Y no digo esto porque desee ser insensato.res. Y digamos que los celadores que no duermen. no ven a Carmen. Carmen. supongo. Vea. Carmen-. Son jóvenes. ¡Cálmese. Pero falta Ana. las tijeras. Enciende la luz. los dedales. Ana. Ya se dirige Carmen hacia el Taller de Costura de Ana. Ana no está.

¡Y. -¿Me seguiste? -pregunta Carmen. ¿Se entiende. yo -confirma Rosario. -¡Rosario! exclama.-Ana -insiste Carmen-. ¿Y vos? -pregunta. finalmente dice: -Vine a buscar a Ana. qué hacés aquí? -pregunta Carmen. Rosario-. entonces. que es menos desconfiada. 107 . Vine a buscar mi muñeca. de pronto. se miran en silencio. no? Iba a decir algo pero se arrepiente. ahora. una mano se apoya en el hombro de Carmen! ¿No es maravilloso? ¿Cuántas veces vio en el cine este bastardo golpe bajo? ¿Por qué habría de evitarlo? ¿O no es parte de mi estética? Aquí. soy yo. a su vez. Ambas. Rosario. -¿Entonces. -Yo también -dice Carmen. -Sí. está: ¡Una manó se apoya en el hombro de Carmen! Carmen da un respingo y gira velozmente. -No -dice Rosario. Silencio. ¿Qué hacés vos aquí? Carmen abre la boca y la cierra.

Hay dos largos y oscuros pasillos que salen ¿laberínticarnente? del Taller de Costura. dale -instiga Carmen-. Carmen elige uno y Rosario el otro.la cámara se ubica detrás del personaje. Y añade-: Una muñeca idéntica a mí. Todo relato de terror exige la bifurcación de los ámbitos y la separación de los personajes cuando inician una búsqueda. Yo quería esa muñeca. siguiéndolo como si fuera una subjetiva 108 . responde Carmen. Y aquí se produce un breve malentendido. -Sí -afirma Rosario. ¿Para qué negarlo. que más aún se resuelve cuando Carmen dice: -Por eso digo. Rosario. porque Rosario pregunta: "¿A vos también te prometió una muñeca idéntica a mí?". Y así se resuelve el breve malentendido. El ámbito debe ser oscuro y los personajes deben buscar en medio de la incerteza y la cautela. señor Editor? Usted lo sabe. levemente contrariada. -Y bueno. ayudame a buscar a Ana y la vas a tener. no? -Busquémosla -propone Carmen. En los filmes -siempre.-Me dijo que me iba a dar una muñeca -dice Rosario. a mí". mira a Carmen y pregunta-: ¿Qué raro. menea su cabeza. -Qué rabia -dice-. "No. Medita escasamente. -Nos prometió lo mismo a las dos -dice Carmen. tarada: nos prometió lo mismo a las dos.

. oye un grito ahogado. soy yo -dice Carmen. agrega-: Soy Carmen. Camina. ¡cuántos laberintos tiene ese lugar! Continúa su marcha. Dios. una agónica lamparita arroja algo de luz.del asesino. porque tal decisión nos privaría del efecto que queremos lograr. breve. De tanto en tanto. Y. caminando con lentitud. este pasillo está más iluminado. Quien... susurrante. entonces.. ¿Qué ha sido eso? Y ahora oye: ¡Zzzzzzac...! ¡Zzzzzzac.. Sigamos a Carmen... Carmen. Camina. Oye: ¡Ughhh. -Ana. se introduce en un largo y penumbroso pasillo. horadando las tinieblas con sus ojos inquietos. Por fortuna. ¿O quizá no? ¿O quizá es su mero deseo. Camina. ¿A quién seguimos? ¿A Carmen o a Rosario? Ante todo: no a las dos... su angustioso deseo de ver una claridad en medio de tantas tinieblas? Se detiene. 109 .! Ante ella hay otro pasillo. seco.! Se detiene.. Y.

Carmen. con un brazo extendido sobre el que reposa su cabeza y el otro.. ¿Qué te. al haber girado el cadáver. Carmen. -Rosario -dice Carmen-. a lo largo de su cuerpo. Está caída de costado. ¿Grita Carmen? ¿Lanza un alarido de repugnancia y terror? No. en verdad.? Y se queda con el brazo de Rosario en la mano.. Rosario no responde. deja al descubierto un objeto que antes ocultaba. -Rosario -vuelve a decir-. a unos pocos metros. ahora. Es Rosario. debajo del cadáver había un hacha. y. Y así. señor Editor? Tampoco lo puede creer Carmen. boca arriba. por ejemplo. 110 . soy yo. también extendido. Carmen. estira su mano y toma un brazo de Rosario. porque otras sorpresas se lo impiden.Allí. gira y se coloca boca arriba. pero lo cierto es que tiene ahora el brazo izquierdo de Rosario en su mano. Y del extremo seccionado del brazo mana una sangre abundante y muy roja y muy fresca y muy joven. en efecto. pues el brazo del que Carmen se adueñó le ha alterado el equilibrio. soy yo. ya que la desdichada Rosario era. El cadáver de Rosario. casi instintivamente. al haberse colocado boca arriba. ya que. la ha descubierto ante los ojos atónitos de Carmen. ¿Lo creerá usted. muy joven. hay un bulto en el suelo. Se acerca.

no exquisito detalle debo explicitarle: le describí. No lo hago 111 . que el cadáver de Rosario estaba caído de costado. y esa mano. que también había sido seccionado. Al hacerla. porque la reconoce. las cuatro reclusas conjuradas. Ese tajo. Carmen abandona el brazo sobre el cuerpo de su infortunada compañera. en efecto. ahora. acaban de utilizarla para seccionar los brazos de Rosario. solo. sí. señor Editor. se desprende del tronco y queda allí. qué duda cabe. recuérdelo. se cubre con la sangre palpitante de ese brazo joven. es la misma con la que ellas. descuartizaron a Elsa Castelli. no es posible hacerlo con un hacha. ¡Ah. es la obra letal de un cuchillo. como si expresara una macabra individuación. Sostiene en su mano el brazo de Rosario. Un tajo profundo la atraviesa de lado a lado. Alguien. creo. Ahora. Un pequeño y. Con un hacha se hubiera producido una decapitación. la estética del cuchillo! Cuántas páginas podría escribirle sobre tal materia. fragmentado. tal como era inevitable que ocurriera.Y algo más. Es el hacha lo que obsesiona a Carmen. ese brazo. recién. porque advierte que. Pero Carmen continúa sin gritar. sosteniéndola. al girar el cadáver. Eso. por supuesto. con un brazo extendido bajo la cabeza. al colocarse boca arriba. deduce tan repentina como horrorizada. le mira la garganta. sobre el piso.

o no. Pero no es ésta la cuestión. Digo "o no" porque quizá no muere. frente a un espejo. Quince años más tarde. Es de noche cuando llega a una casa semiderruida. Quiere algo mejor. desnudo? ¿Recuerda ese cuerpo infinitamente expuesto. el filme de Alfred Hitchcock.porque sé que usted espera que le narre. regresa. ¿Lograré serlo?* * Ya que estamos en esto -en Psicosis y en la estética del cuchillo-le regalo el siguiente y breve. Y. En el baño. Ángela va en su búsqueda. Viaja a la Capital Federal. Ella tiene diecinueve y él tiene veinticuatro años. Y es así: Ángela y Marcos viven en un pueblo de la provincia de Buenos Aires. genial. Debo ser prolijo. la muerte de Carmen. no muy lejano. Entra. al menos. Cuando se invocan tan memorables sombras. Del novio al que dejó esperando esa noche en la puerta de un cine. aquí está. Si puedo. Algún día. Pero. Marcos se afeita con 112 . Viene en busca del amor perdido. basado en un texto del venerado Robert Bloch. brevísimo argumento. Ve una luz. No quiere pasar el resto de sus días en ese pequeño pueblo. Son novios. ¿Recuerda usted a Janet Leigh? ¿Recuerda ese cuerpo en la bañera. para hacerlo. Huye del pueblo. uno se condena a ser digno de ellos. Aquí. tan unánimes maestros. ahora. señor Editor. en las afueras del pueblo. Se titula El novio que entró al cine. cuidadoso. Aquí le recuerdo la estética del cuchillo. Se acerca. penetrable? ¿Recuerda usted a Anthony Perkins? ¿Recuerda la dimensión apocalíptica que el cuchillo adquiría en su diestra? Todo esto es muy serio. con mencionarle Psicosis. se casarán. Le dicen que Marcos vive en un caserón solitario. Cierta noche deciden ir al cine. señor Editor. alcanzará con mencionarle la obra maestra de esta estética. Pero Ángela no acude a la cita. Alcanzará. Es una mujer triste y sombría. Ha fracasado. Quiere cambiar su vida.

sin dejar de afeitarse-. es el instrumento que la delata. -No me quedé frente a la puerta del cine -dice Marcos. no la tienen. Paralizada. mi amor -insiste Ángela-. busca siempre una explicación para hechos que. Volví. Respira en medio de angustiosos espasmos. el hacha es el símbolo de su crimen. le teme. una navaja. Y con un certero navajazo le abre de parte a parte la garganta. Quieta contra la pared. ¿Nunca tuvo una pesadilla en la que no logra moverse? ¿Nunca tuvo ese horrible sueño en el que uno quiere correr y no puede. él. Carmen retrocede y se apoya contra la pared. Además. soy yo. o corre en el mismo lugar? Así está Carmen. Marcos enjuaga la navaja. señor Editor. ensangrentada. -Soy yo. se la daré: para Carmen. La sangre se desliza por el sumidero negro y profundo del lavabo. Ángela. Nunca me perdoné haberte abandonado frente a la puerta de ese cine. En suma. -¿Cuál? -pregunta Ángela. Marcos.Continúo. -Psicosis -dice Marcos. Ángela. Y como sé que usted. el miedo la paraliza. Una película que cambió mi vida. Volví. Continúa afeitándose. Y vi una película maravillosa. Y luego. racionalista en estas cuestiones. Y ni por asomo piensa en defenderse con un objeto que tan criminalmente la señala. sereno. Te quiero. quizá. -Mi amor -dice Ángela-. Entré en el cine. que la condena. Entré. 113 . Ángela. se derrumba y muere. continúa afeitándose. inmutable. ¿No agarra el hacha y se arma con ella a la espera de los peligros que la asedian? No. Marcos no la mira.

Que es rubia. Es. Tiene ese aire entre cándido y terrible de las muñecas. No se equivoque. No en vano he insistido en decirle que es pequeña. escribí: "La pequeña Ana será coja siempre que el horror y la desmesura lo requieran". ¿Imagina usted la figura de Ana? Ana es una muñeca viviente. si prefiere usted que use este hispanoamericanismo. O con su renquera. Lo había dicho.. Es Ana.Entonces oye: Ssssss. Me dirá usted: Ana no es una muñeca. Lo requieren. en efecto. Y avanza hacia ella. Sólo puede abrir la boca. sosteniendo un enorme cuchillo en su diestra y arrastrando su pierna derecha. Es la primera vez que la vemos renquear. Y la sombra avanza. que avanza lentamente. ¡tuc! Ssssss... Ahora es Ana.. ¿Necesito mencionarle la estética de la muñeca que cobra vida? Usted la conoce: hay pocas cosas tan terroríficas como la muñeca (O el muñeco. si usted quiere) que se lanza a caminar. Que conserva su aspecto de niña. ¿recuerda? Hace ya muchas páginas. Sólo esto. 114 . Que sus ojos son claros. Y Carmen quiere gritar. y no puede. que avanza con su cojera. ¡tuc! Y una sombra se desprende de las sombras del pasillo. nuestra pequeña. Y ya no es una sombra.

Pude haber escrito: "una mano. haberle ocultado la identidad del asesino. al menos. Ya lo sabe: no hay sospechosos. Y sólo esto. como una fiera. Aquí es 115 . grueso. a matar. a quien Elsa Castelli señaló como un fanático capaz de matar? ¿Habrá sido Heriberto Ryan. armada con un enorme cuchillo. el amante de Elsa Castelli? Vea. así. en esta escena. la más sospechosa? ¿Habrá sido el doctor Aníbal Posadas. Hubiera. Porque. por ejemplo. con un brillo obstinado en sus ojos. Fue Ana. Pero se le parece tanto. de pronto. ¿Quién lo hizo. he preferido el trazo fuerte. dispuesta. precisamente. renqueando. absolutamente. se abate sobre Carmen". no. Así. grandguignolesco al envejecido recurso de la galería de sospechosos. señor Editor? ¿No sería razonable descartar a Ana por ser. en ella. ¡Cuántas opciones he descartado y cuántas he asumido al narrarle estos sucesos del modo en que lo hice! Pude.Es cierto: Ana no es una muñeca. incorporado mi novela al policial whodunit. asumiendo esa mecánica exquisita que tienen los médicos para el cuchillo desde Jack el Destripador? ¿Habrá sido el cura O'Connor. de un salto. que. arrastrando su pierna. Lo es. cuando se desplaza hacia Carmen aferrando el enorme cuchillo con su puñito tenaz. Y mata. se arroja sobre Carmen y la acuchilla sin compasión. aquí. el parecer es el ser.

¿Qué encuentra Aníbal Posadas? De Carmen encuentra la cabeza. Lo crea o no: falta lo mejor. Supongamos que Heriberto Ryan ya está aquí. Durante la mañana siguiente. Supongamos que ese día. los cadáveres de Carmen que era gorda y de Rosario que era flaca. Supongamos. entonces. articular palabra. ¿lo recuerda?. un encargado de limpieza descubre los cadáveres. junto a Heriberto Ryan. Supongamos que Liliana exclama "¡Qué horror!" y supongamos que llama a Heriberto Ryan. Aquí es Ana la que mata. que.pechosos. Supongamos que su nombre es Pedro. De modo que se inclina sobre los cuerpos y empieza su trabajo. Supongamos que llama a Liliana. Supongamos que -cuando puede hablar. pálido. todavía. quien. Pero no por esto dejará este relato de ofrecerle descomedidas sorpresas. ¿entre la incredulidad y el pasmo?. otra vez casualmente. también él. los brazos y las 116 . tal como era previsible que ocurriera. Supongamos que dice: -Otro descuartizamiento -y que añade-: Esta vez nos han dejado algo más que una mano. sin poder. Ya lo sabe: no hay sospechosos. fue la encargada de limpieza que descubrió el cadáver de Elsa Castelli. Posadas ha hecho su visita al Reformatorio.ordena que llamen al doctor Aníbal Posadas. mirando. ya está aquí.

Insisto en mi obsesión: ¿qué lectura trascendente tiene todo este horror? ¿Estoy escribiendo algo más que una historia de muñecas y crímenes atroces. seguramente las amputó. Con certidumbre. Pero no encuentra los brazos. Y no las imagina porque usted no es escritor. sólo los brazos y no las manos de Rosario. éste aún tenía la mano. Con certidumbre. razón por la que.) Pero si alguna vez escribe algo lo descubrirá: narrar el ¿No es admirable la precisión con que Ana realiza su macabra tarea? Si no. (Al menos. ¿Qué debemos deducir de esto? Muy simple: que Ana quería los brazos. luego de ultimar a Carmen. De Rosario encuentra la cabeza. dice: -Faltan los brazos. algo más que una historia de restos humanos? * 117 . sino Editor. Pero no encuentra el tronco ni los pies. No imagina usted las enormes dificultades que debo enfrentar y vencer para narrarle el traslado de los personajes. a Liliana y a Pedro. Ryan y Posadas nada se dicen durante un prolongado momento. analicemos: cuando Carmen tomó el brazo de Rosario. el tronco. es decir. Posadas lo sigue. Ryan ordena: -Cubran estos cuerpos -mira a Posadas y dice-: Sígame. dice: -Faltan el tronco y los pies. dirigiéndose a los encargados de limpieza. las manos y las piernas. por favor. yo no he leído nada suyo.piernas. Sencillamente: para hacerlos ir de un lado a otro.* Aprisionados por el asombro y el horror. Y prosigue su tarea. Por fin. Ahora ninguno de los dos la tiene.

Por ejemplo: "Salen de la escena del crimen. La policía empezaría por el principio. llegan al Escritorio de Heriberto Ryan y entran". ¿Yo? ¿Y por qué? -Porque es el Director del Reformatorio -muy seguro. Y continúa-: ¿O usted no sabía lo que pasaba? ¿O usted 118 . Cómplices. afirma Posadas. Ryan deja de restregarse las manos y lo mira entre la sorpresa y la burla. ¿Por qué ocultarlo? -¿Por qué? -Ryan se restrega nerviosamente las manos. francamente. atraviesan los pasillos del Reformatorio. ¿No es horrible? Ahórreme semejante tarea. Y dice-: Porque todos somos cómplices de ese asesinato. atroz. -¿No me diga? -dice-. Y también de las crueldades que Elsa Castelli cometió en este Reformatorio. en el Escritorio del primero. Y Aníbal Posadas dice: Habría que avisar a la policía. -¿Y eso lo absuelve a usted? -pregunta Ryan. Empezaría por averiguar quién mató a Sara Fernández. -Usted sabe que eso es imposible -dice Ryan-. ¿entiende? ¿O alguno de nosotros dijo algo? -Usted es quien tendría que haber hablado -dice Posadas. Heriberto Ryan y Aníbal Posadas ya están aquí.desplazamiento de los personajes es. -Elsa Castelli -dice Posadas-.

el cura O'Connor. los que callan son tan culpables como los que matan. ¿Usted se cree al margen de estos horrores? -Yo le dije que había que detener a Elsa Castelli dice O'Connor. ¿Me acerco a mi deseo de plasmar una novela que no sólo sea un divertimento. desde la puerta. -Esa frase no me cabe a mí -dice. padre. vayamos al punto en cuestión -dice Ryan-. los que callan son tan culpables como los que matan". aún con su mano apoyada en el picaporte. ¿No es maravilloso? * 119 .no entregó el certificado de defunción de Sara Fernández? ¿O usted no curó las heridas de las reclusas azotadas? No diga disparates. ya metafísicas. -Podemos contratar a un investigador privado He aquí. Cuando el terror se desata. -Cómo -pregunta Ryan.* Abrumado por semejante frase. -Podemos hacerlo ahora -dice Posadas. no lo niegue. lee el nombre del autor. -Sí. No nos engañemos. Nadie aquí hizo nada por impedir el horror. da vuelta la página y lee: "Cuando el terror se desata. sino que se abra a lecturas varias. -Intempestiva entrada la suya -dice Ryan. psicológicas o políticas? ¿Y si pongo este texto como acápite? ¿Lo imagina usted? El lector abre el libro. -Entré en medio de su altisonante monólogo –dice O'Connor. un texto trascendente. -Bien. pero sólo eso -dice Ryan-. Posadas inclina su cabeza y no articula palabra alguna. el título. doctor.

¿Qué podemos deducir de todo esto? Otra vez se miran. -Si fue una venganza. se reúnen en el Sótano de la Venganza. Entregados a sus deducciones. develándola.dice Posadas. Y aquí los dejamos. acudiendo a una célebre frase del género. porque Judith que es alta y Natalia que es baja.algo que pueda impedir. Buscan en sus mentes -quizá no demasiado ágiles. pues sienten que una amenaza feroz se cierne sobre sus vidas. Los tres permanecen silenciosos. Y ahora aparecen dos reclusas en la misma horrible condición. la prosecución de la masacre. dudan. Luego. -Algún celador -dice Judith. no están solos en esa tarea. Judith dice: -Esto fue una venganza. ¿Develarán el misterio? En todo caso. se miran. fue descuartizada. -Usted lee demasiadas novelas policiales -dice. Y cuanto antes. también quieren develar el misterio. Así. Alguien nos vio matar a Elsa Castelli. Ryan. Y luego. en el exacto lugar donde se juramentaran para asesinar a Elsa Castelli. entonces alguien nos vio esa noche -dice Natalia-. Y dice-: No tiene 120 . chasqueando su lengua. Ryan dice: -Razonemos: Elsa Castelli mató a Sara Fernández y martirizó a varias reclusas. se arrepiente de la idea.

-Claro. fue una venganza -insiste cautelosamente Natalia. dicen: -Ana.. -¿Quién entonces? -pregunta Natalia.sentido. Razona. ¿qué otra cosa podría ser? -Entonces. es muy fácil -dice Natalia. el culpable es la persona que más quería a Elsa Castelli. Judith se muerde los labios. Alguien que quería mucho a Elsa Castelli sin que nadie lo supiera. muy inocente.. Se miran. Silencio.. que no parece tan idiota. Aquí nadie ve a nadie. Y aunque un celador nos hubiera visto. Quizá sepa quién la quería tanto como para vengar su muerte. Elsa Castelli le debe haber confiado muchas cosas.. -Si fue una venganza -razona Natalia-. 121 . -Alguien que no conocemos -dice Judith-. idiota -dice Judith-. Deja de morderse los labios y dice: -No puede ser. ¿por qué habría de ejecutar una venganza tan terrible? -Entonces. -Qué -pregunta Judith. -Ana nos puede ayudar -dice Natalia-. Ana es muy pequeña. -Vamos -dice Judith. No puede matar así. Juntas.

-¿Y un amigo? -pregunta Natalia-. -Eso ya lo sabemos -dice Judith. denso. -Creemos que fue una venganza -dice Judith-. La atrocidad de los hechos ha sofocado su 122 . -¿Elsa Castelli tenía un amigo? -pregunta Judith-. Ana. Pocas veces la hemos visto tan frágil. entierran a Carmen y a Rosario. pequeña. Se dirigen al Taller de Costura de Ana. Judith pregunta: -¿Heriberto Ryan? Esa tarde. Judith y Natalia salen del Taller de Costura. Es importante. ¿O una amiga? -Yo era su amiga -dice Ana. ¿Tenía un amigo? -El doctor Ryan era su amigo -dice Ana. Alguien está asesinando reclusas por venganza. ¿angelical? -Pensá bien -insiste Judith-. Se miran. Y cose una muñeca. También está Ana. Y cose su muñeca.Traslado de personajes. Te puede tocar a vos. Contra su costumbre. Hay. sin velarlas. nada dice Ryan esta vez. -No sé nada -dice Ana. ¿plomizo? Se los ve cariacontecidos al cura O'Connor y a Heriberto Ryan. un cielo gris. Creemos que alguien asesinó y descuartizó a Carmen y a Rosario para vengar la muerte de Elsa Castelli. desde luego. Ya están aquí. por odio. -¿Qué quieren saber? -pregunta Ana.

¿Qué dice? Nada sorprendente. descubiertos. Esto dice y luego se va. blanden sus bastones de goma. extrae el Ulises. finalmente. para qué más). Supongamos que cierta noche (sólo tres o cuatro noches después del asesinato de Carmen y Rosario. Aparece Heriberto Ryan y. permanecer alertas. Supongamos que Ana le dice: -Tengo un regalo para vos. Supongamos que ya están aquí. habla. 123 . Entra en su Escritorio. Debo narrarle ahora el asesinato de Natalia que es baja. Aquí están ahora. -¿En serio? -pregunta Natalia-. Ana le pide a Natalia que la acompañe a su Taller de Costura. dice que el culpable o los culpables serán. No perdamos más tiempo. Dice que hay un asesino en el Reformatorio. largamente bebe.aptitud para hablar en los entierros. las reclusas reciben orden de reunirse en el patio. extrae el whisky y bebe. Al día siguiente. Supongamos que Natalia la acompaña. ahora sí. Y. O varios. Los celadores. quizá con mayor convicción ante los recientes sucesos. Dice que todos deben cuidarse. Supongamos que le alcanza el paquete. ¿a usted no?) que nunca. Se lo ve más cariacontecido (me gusta esta palabra. dice. ¿Y por qué? -No importa por qué -dice Ana-. Tomá. tarde o temprano.

ni para todos a la vez. que le promete que la completará y que se la entregará mañana a la noche en su Taller de Costura. Supongamos que Ana dice: "Es cierto. también. Supongamos que es la noche siguiente.. casi-. dice.. porque si no todos le pedirán una muñeca y no puede hacer tantas. -Sí. Supongamos que mira la muñeca. en voz baja. que le dice que no le diga nada a nadie. Natalia. -Es idéntica a mí -dice Natalia. otra vez. -Pero.-¿Qué es? -pregunta Natalia. ¿por qué? -pregunta. Supongamos que Natalia abre el paquete. leve. soy yo -sorprendida. Supongamos que Natalia acepta.. -Ana -susurra. -Qué -pregunta Ana. le faltan las piernas". -Me cansé de hacer muñecas que no se parecen a nadie -dice Ana. -Le faltan las piernas -dice Natalia. -Pero. Soy yo. idéntica -dice Ana. Y supongamos el resto. lo que ya sabemos: supongamos que Ana le pide a Natalia que le devuelva la muñeca. -Es una muñeca -dice Ana. que Natalia llega al Taller de Costura y llama. a Ana. Supongamos. -Pero le falta algo -dice Natalia. ¿cautelosa?. 124 . -Sos vos -confirma Ana.. Natalia.

aferrando el cuchillo con su puñito tenaz. Hubiera deseado narrarle la muerte de Natalia del modo en que supuestamente lo he hecho: con muñeca incompleta. Supongamos que. Supongamos que Ana levanta su puñito y lo descarga una vez. renqueando. Supongamos que nuevamente susurra: -Ana. ya que el terror la ahoga. Supongamos. pocos lo conocen como yo. se desplaza por un pasillo en penumbras. del Taller de Costura. Usted es así. Natalia.. absolutamente nada de lo que he supuesto hasta aquí. Supongamos que usted no cree nada. soy yo. con lentitud. y otra. Supongamos que entonces oye: Ssssss. Supongamos que sale. Lo conozco. su necesidad de tornarlo todo creíble (¿casi verificable?) o su temor ante las grandes aventuras de la imaginación. iluminado apenas por una lamparita escuálida. ahora. A esta altura del relato. Conozco su racionalismo.. en suma. ¡tuc! Ssssss. Supongamos que avanza con implacable lentitud.Supongamos que Ana no está. con Taller de Costura y pasillo pe125 . Supongamos que Natalia empieza a buscarla. ¡tuc! Supongamos que es Ana.. y otra. que Ana acuchilla ferozmente a Natalia. No lo desprecio. ¿sigilosamente?. Supongamos que Natalia quiere gritar pero no puede..

no sea excesivo.numbroso. nada más. ¿Por qué habría de hacerlo? El baño no está lejos. de acuerdo. ¿Cómo matarla dentro de lo que para usted es el campo de lo verosímil? ¿Se puede despertar Natalia en mitad de una noche? ¿Puede tener deseos de orinar? ¿De hacer pis? ¿Hacen pis las reclusas? ¿Hace pis Natalia? Si lo hace. Pero imagino sus objeciones. podré negociar esta muerte de Natalia con los productores de la versión cinematográfica. así. convengamos que puede atormentarla (por usar un verbo poderoso) esta necesidad en medio de las así llamadas altas horas de la noche. usted. Natalia debe morir. Y usted es el primer eslabón de una cadena que me conducirá a las más altas cumbres de la gloria literaria. ¿Despierta a Judith para que la acompañe? Caramba. en su momento. escribo para usted. Sólo se trata de ir. Al fin y al cabo. Una misma mecánica narrativa para todas las muertes. Y si esto ocurre. Por ahora. Apenas al baño. logrado un estilo. ¿Cómo no habría de aterrorizarse Natalia no bien Ana le mostrase una muñeca sin piernas? ¿Cómo no habría de informarle a Judith? ¿Cómo habría de ir sola al Taller de Costura? ¿Cómo habría de entregarse así? Bien. orinar y volver. convengamos que Natalia habrá de ir al baño. Quizá. 126 . Hubiera.

desearía escribir un relato tan terrorífico que me hicie* Recuerdo un filme en el que la maravillosa Isabelle Adjani hacía pis al aire libre. (No sé si he sido claro. 127 . sí. que este pasaje del relato (de mi relato) fuera terrorífico. Es entonces cuando oye el sonido fatídico de la renquera de Ana. bajo un sol seco.. Ssssss. se acerca. Natalia. no voy a teorizar. Se sienta sobre el water.Aquí va. que para ella es sólo un sonido. Pero. Porque. ¡tuc! Natalia cierra la puerta y corre el pestillo. creo.* No bien termina se pone de pie y baja su camisón. vea. No quiero privarme de semejante recurso. tal como decía un personaje del gran Stephen King en una novela de vampiros. busca uno de los apartados y entra. Por eso le hago hacer pis a Natalia.. Bosteza.. no Natalia. es decir.. Un sonido que se acerca. entonces. Llega al baño. duro.. Se levanta el leve camisón. no obstante..) Para Natalia. Hace pis. blanca. Cruzan su cara las marcas de la almohada y sus párpados están hinchados por el sueño. a pleno día. se acerca. ya que nosotros sabemos que es de Ana. es un extraño y amenazante sonido en medio de la soledad y el silencio de la noche. no fatídico. Se restrega unos ojos lagañosos. ¡tuc! Ssssss. Desearía. frente a una casa. No imagina usted la sensualidad primitiva de la escena. ¿Ha observado usted que en los relatos o filmes de terror los personajes viven cerrando puertas y ventanas? Ocurre que intentan protegerse en el adentro de las amenazas del afuera.

. para qué negarlo. Es un llanto lento. pues nosotros tenemos aquí el punto de vista de Natalia. Es Ana.. la pequeña.ra ganar un millón de dólares. ¡tuc! Ssssss. Sólo yo. Natalia empieza a llorar. Eran muy raros los ruidos que oí. -Natalia -dice Ana-. para pedir ayuda. continúa la voz de Ana-: No hay nadie conmigo.. ¿entendés? -Aquí no hay nadie -dice la voz en off de Ana-. ¿Estás sola? -Sí -dice la voz de Ana. Sólo ella. Quedate tranquila. Continúo. Así. ¿Corre el pestillo? ¿Abre la puerta? Dice: -Ana. confiable. no vemos a Ana. Dice-: Oí unos ruidos raros. ¡tuc! ¿Qué hace? ¿Llora? ¿Grita? Abre su boca para gritar. -Sí -dice Natalia-. contenido. Como si alguien arrastrara algo. la detiene.. Natalia sigue oyendo: Ssssss. y lo tenemos absolutamente. desearía que fuera éste. Y. pero una voz tersa. soy yo -se detiene. cálida. Sin estrépito. sólo oímos su voz. Es la voz de Ana. Aún no se ha librado del miedo. Natalia vacila. 128 . es decir. ¿sos vos? Natalia se sosiega. fijate bien.

al que no vemos.* -Es natural que tengas miedo -dice la voz de Ana-. Y aquí no hay nadie más que yo. Imagine esta historia: un personaje se siente amenazado y se encierra en una habitación o en un baño. Natalia se seca las lágrimas con sus manos. Por eso te pregunté si eras vos. Así. Tiene miedo. -Ana. ¿Estás loca? Natalia no responde de inmediato. No quiero morir. No estaba segura. Alguien arrastraba algo. Natalia controla su llanto. Salí tranquiAh. Pero el personaje encerrado no sabe si el asesino es o no es quien lo invita a salir. -¿Yo? -se asombra la voz de Ana-. entre el temor del personaje de adentro y la seducción del personaje de afuera se teje la historia. quizá pueda escribirla con cierta corrección. Aunque lo dudo. Encárguesela a alguno de los "prestigiosos escritores" que convocó para su antología. le dice. Y dice: -Ana. Perdoname. Te comprendo. -No vas a morir -dice la voz de Ana-. intenta desde afuera convencerlo de que salga. -No me gustaría terminar como Carmen y Rosario -dice Natalia-. Estamos juntas. sólo estoy yo. ¿Saldrá el personaje de adentro? ¿Es el asesino el personaje de afuera? Le regalo esta historia. señor Editor. Aquí. -No tengas miedo -dice la voz de Ana-. ¿y si sos vos la asesina? -pregunta. Otro personaje. cuántas ideas surgen de mi relato. Ana. ¿cómo sabías que yo estaba aquí? ¿Desconfía de Ana? -Vine al baño y me pareció verte -dice la voz de Ana-. No te preocupes. Piensa. * 129 . Dice: Es el miedo.-Tengo miedo -dice-.

Un odio irrefrenable asoma en sus ojos.la. aun cuando estén muertos. digo. lista para descargar la estocada final. no puede ser la asesina. Pero es tarde. Esto me ahorra explicarle cómo Ana lo trasladó de un lugar a otro. Natalia intenta gritar. y Heriberto Ryan 130 . Y es Pedro quien lo descubre. descarga la estocada final. desde luego. odio el traslado de personajes. Al fin y al cabo. en efecto. Y aquí está Ana. ¿Quién descubre el cadáver? Pedro. Para Natalia. Sin dilación alguna pasemos a la mañana siguiente. ¿O piensa usted que voy a introducir otro personaje para algo tan estúpido como descubrir un cadáver? Ahora bien. no quiero narrarle la historia que le sugerí. Ahora la vemos. y Liliana exclama "¡Qué horror!" y llama a Heriberto Ryan. el encargado de limpieza que descubriera los cadáveres de Carmen y Rosario. De modo que descorre el pestillo y abre la puerta. No es siempre necesario. De modo que aquí está. usted lo sabe. Supongamos que Natalia confía en Ana. El cadáver está en el baño. En fin. ya ha decidido que Ana. El cadáver. Además. En el baño. Ana. Su diestra está armada con un enorme cuchillo. la pequeña. Y Pedro llama a Liliana. ¿dónde está el cadáver? No imaginemos demasiado. Y el resto es silencio. junto a Judith. al menos.

Se diría que tantos sucesos macabros le han quitado el habla. no dice nada. seria. Mira las palas de los sepultureros arrojando sobre el cajón la tierra definitiva. Heriberto Ryan. mira el cadáver y dice: -Le faltan las piernas. sugiere u ordena-: Viaje a Buenos Aires. y extiende el certificado de defunción. Fija sus ojos en Ryan y dice. otra vez. ¿Quién podría pensar que es su mano la causante de tales atrocidades? Luego del entierro. A la tarde es el entierro. Al día siguiente.llega. tan pequeña. el cura O'Connor y el doctor Aníbal Posadas se reúnen en el Escritorio del primero. -No es posible seguir así -dice O'Connor. que también ese día hacía su visita habitual al Reformatorio. El cura O'Connor dice algo en latín y Heriberto Ryan. Al menos. Usted sabe las cosas que ocurren después: llega Aníbal Posadas. Informe de la situación. ¿Quién podría sospechar de ella? Es tan frágil. en los entierros. ¿Qué hace Ana? ¿Asiste al entierro? Cómo no: allí está ella. Heriberto Ryan toma un tren y viaja a Buenos Aires. En el Departamento Central de Policía se entrevista con el Comisario General Anasta131 . sumida en el clima de la grave situación.

confiar en un Editor como usted. sólo algo ha crecido tanto como mi confianza en él: mi desconfianza en usted. Vivimos bajo el terror. -Sí. Le dice: -Hay una ola de crímenes en el Reformatorio. -¿Usted es argentino? -pregunta el Comisario General. señor -dice. destinado a la gloria pero todavía desconocido. tan abundantes como geniales? No lo haga. ¿Puede un escritor confiar en un Editor? Y más aún: ¿puede un escritor como yo. -Estamos solos -dice O'Connor-. Como verá. mis adjetivos y mis adverbios. ¿orgulloso?. Me dieron un Certificado de Depósito Legal. He redactado una síntesis argumental y la he registrado en la Dirección Nacional del Derecho de Autor. no soy tonto. -Lo ignoro -dice Ryan.sio Romero. -Rece mucho. Ya es tarde. rodeado de escritores tan ávidos de buenas historias como incapaces para imaginarias? ¿Y si usted me traiciona? ¿Y si le entrega esta historia a uno de los escritores de su "prestigiosa antología" y le pide que se la escriba sin. solos. Y continúa anotando nombres en una lista. ¿cariacontecidos?** * A esta altura del relato. -¿Qué habrá querido decir? -pregunta el cura O'Connor a Heriberto Ryan una vez que éste ha regresado. Es solamente un papel. Y así quedan. -Entonces jodasé -dice el Comisario General-. 132 . pero tiene un número impreso con un sello inapelable: 274282. padre -dice Ryan-. En manos de Dios. por ejemplo. Rece por todos nosotros. Hasta tal punto soy un escritor original. Es el número de mi historia. Ryan. Los argentinos no merecen vivir de otro modo.

Desearía ahora escribir una frase que siempre me ha seducido. Desearía escribir: los acontecimientos se precipitan. Conoce usted mi pasión por los folletines. Comprenderá hasta qué punto me acosa el deseo de escribir la frase paradigmática del género. Porque eso es el folletín: una serie ininterrumpida de acontecimientos que se precipitan. ¿Debo, sin embargo, escribir la frase? ¿No está acaso implícita en el género? ¿No es una desmesura tornarla explícita? Vea, no. Y el motivo es simple, inapelable: cultivo una estética de la desmesura. Aquí, por consiguiente, está la frase: Los acontecimientos se precipitan. Ya debe morir Judith. Que es alta. ¿Cómo matarla? Quiero decir: ¿cómo la matará Ana? No imaginaré un crimen con muñeca incompleta y enorme cuchillo. Lo sé: si empiezo otra oración con el subjuntivo supongamos, usted se enferma. ¿Cómo, entonces, matarla? ¿Y si a Judith no la mata Ana? Veamos. Horriblemente han muerto ya Rosario, Carmen y Natalia. ¿Necesita algo más Judith para comprender que los acontecimientos se han precipitado y que si continúan así, precipitándose, el próximo requiere su muerte?
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Decide, en suma, huir. ¿Lo he sorprendido? No habrá aquí muñeca in completa ni enorme cuchillo. Es más: Ana no matará a Judith. Es más: ¿morirá Judith? ¿Y si huye? ¿Y si escapa al destino que la lógica del relato le ha trazado? No nos apresuremos. No más, al menos, que los acontecimientos. Algo está claro: Judith huye del Reformatorio. No sé si advierte usted la originalidad de esta decisión. En las historias de cárceles de mujeres las mujeres no huyen de las cárceles. Hacen todo tipo de porquerías, pero adentro. Es decir, no huyen. Los que huyen de las cárceles son los hombres. ¿Cuántas historias de este tipo recuerda? No lo niegue, son infinitas. ¿Recuerda al terrible gangster John Dillinger? Se escapó de la cárcel con un revólver de madera. Lo talló cuidadosamente y lo ennegreció con betún. Woody Allen hizo lo mismo en un filme en el que interpretaba a un ladronzuelo compulsivo, patético y muy gracioso. Pero no talló el revólver en madera sino en jabón. No tenía otra cosa, sólo un jabón. Lo oscureció, también, con betún y salió encañonando a dos guardias. Pero, para su desdicha, afuera llovía y el revólver se le transformó en burbujas. Regresa a su celda y, en el final del filme, luego de una y mil peripecias, urde otra fuga. También esta vez sólo tiene un jabón. Lo talla, le da forma de revólver y lo ennegrece con be134

tún. Aunque, cauteloso, ahora pregunta a sus guardias: "¿Llueve afuera?". Continúo. ¿En qué momento huye Judith? ¿Huye de día o huye de noche? Pongamos de noche. Ya sale del Dormitorio mientras sus compañeras se entregan a un sueño profundo, buscando olvidar las calamidades que últimamente la realidad viene deparándoles. Judith ha decidido huir de esas calamidades. Lo hemos dicho: se sabe la protagonista de la próxima. Así, confundiéndose entre las sombras, silente pero veloz, cruza el patio y entra en una de las torres de vigilancia. Sabe que arriba encontrará a un celador que siempre ha sido sensible a sus encantos, sin haberlos obtenido nunca. ¿Quién es este celador? He nombrado, en este relato, a dos celadores: Alberto y Luis. No introduciré a un nuevo personaje para que Judith lo someta a su poder sexual. Y menos a un celador. El celador, pues, es Alberto, quien, ¿por qué no?, siempre ha deseado a Judith, circunstancia que, insisto, Judith conoce y de la que piensa aprovecharse. Señalaré, aquí, algo importante: Judith es una hembra joven. Es, según, ¿abusivamente? ha sido dicho, alta. Y es flaca, pero sólida. Y tiene grandes pechos (¿no lo enloquecen a usted las flacas de tetas grandes?) y caderas fuertes, amplias. Y unos labios
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Seamos.rojos. Al introducir los personajes de las cuatro reclusas conjuradas (muchas páginas atrás) dije que Judith era alta y que poco importaba si era gorda o flaca. con anteojos. está muy bien. Te huelo como a un animal. como enormes frutillas. No. ahora. además. ahora importa. Tanto. Judith es flaca. como a Heriberto Ryan. Se preguntará usted: ¿a qué viene esto? Le explico: convengamos que hubo poco sexo en esta historia. -¿Qué hacés aquí? -pregunta Alberto. No lo ignoro. 136 . ¿Cómo es Alberto? No lo imagino por ejemplo. -¿Cómo sabías que estaba aquí? -pregunta Alberto. Un ardiente macho de las pampas. ¿Y si a usted no lo seduce solamente la sangre? ¿Y si usted prefiere el sexo? No puedo jugar toda mi suerte a una sola carta. pero poderosa. sinceros: ¿conoce usted algún relato de cárcel de mujeres sin un entrevero sexual entre una reclusa y un celador? Confieso que para lograr esta escena tuve que contradecirme. -Vine a verte -dice Judith. que enloquecerá al pobre Alberto. Absolutamente. arriba. En suma. semicalvo y abdomen abultado. -Siempre sé dónde estás -dice Judith-. es decir. Alberto tiene que ser un morochazo argentino. Y bien. en la torre de vigilancia.

arrancándole los botones. Para él. -Vení. Judith sustrae el bastón de goma de Alberto y lo descarga sin piedad (una. Judith se arroja a sus brazos. que ha empezado a emitir un sensual ronroneo. acaricia el cuerpo del fogoso celador. Alberto le desgarra la blusa. Vení. Hasta que: -Alberto -jadea Judith-. abre casi agresivamente sus labios y lo besa con pasión. tres. guacha -dice Alberto-. Compréndalo: es un ser primitivo. Es todo. Las grandes tetas de Judith son ahora suyas. Y se acabó. Es el bastón de goma. nena. qué duro estás. desciende y desciende aún más. cinco veces) sobre 137 . ser comparado con un animal es un halago a su vanidad viril. Espero no desilusionarlo.Personas exquisitas como usted y yo se hubieran sentido agraviadas por semejante frase. pero la escena sexual termina aquí. Qué hermoso. Hunde entre ellas su rostro y las besa compulsivamente. Pero no Alberto. Su mano busca. dos. Alberto extrae su rostro de entre las tetas y dice: -No te entusiasmés. Judith. Se pierde en ese fuego. Sin vueltas. a lo bestia.

la sangre es más poderosa que el sexo. protegiéndose inútilmente con sus manos-. descendiendo velozmente las escaleras. ¿Tan rápido se ha repuesto? Para desdicha de Judith y para beneficio de las necesidades del relato. Judith le arrebata las llaves y huye de la torre de vigilancia. * Judith.. sí. Es decir. Comienza a correr entre las cruces blancas. ¿Qué significa? * 138 . -¡Agarrenlá! ¡Se escapó! ¡Agarrenlá! Es Alberto. boludo -ruge Judith-. te pasa? -No quería otra cosa que tu bastón de goma. con el rostro bañado en sangre pero ya repuesto. Qué frase: la sangre es más poderosa que el sexo. Alberto cae de rodillas. ¡Así! ¡Así! ¡Así! Y un bastonazo por cada "¡Así!". Utilizo otra vez el recurso de la sangre. Alberto pierde el sentido y se desploma sobre el piso.su cabeza.. Y romperte la cabeza. ¿Qué. Allí. Lo hace. hacés? -gime Alberto.. Creo que me obsesiona. No creo que hubiera podido desplomarse sobre otra cosa. Un grito la paraliza. donde está el cementerio. Ahora abre una puerta de hierro y sale al descampado que se extiende detrás del Reformatorio. Una sangre abundante y espesa cubre su rostro. sobre la de Alberto. -¿Qué. continúa castigándolo. Judith apresura su carrera. impiadosa. Creo que en mí..

Así. órdenes. que respira entrecortadamente. Y conseguir que alguien la ayude. descubre que hay una inscripción tallada en la cruz. y. Huir. atrapándola ya. Quiere llegar a la carretera. que corre aún más. abruptamente. Cercanos. y el nombre es ELSA CASTELLI Judith abre grandemente sus ojos. arrastrándolos tras una pista certera. intentando ponerse en pie. los oye Judith. Corre. Que un automóvil de139 . que siente el galope tumultuoso de su corazón. Y ladridos. se lleva las manos al rostro y grita. allí. tropieza y cae. Las luces de las linternas horadan la noche. Cada vez se oyen más cercanos. al menos. y se agarra de la cruz con desesperación. Y corre. No regresar. Grita: -¡No! ¡No! ¡No! Y continúa su carrera. No regresar al Reformatorio del terror. y la inscripción es un nombre. donde una muerte segura la aguarda. la de Judith. Los ladridos de los perros se multiplican. Los celadores siguen a Judith con perros voraces. y que tropieza con una cruz. que continúa huyendo dominada ahora por el pánico. y la mira. Quiere llegar a la carretera. Un automóvil. que tironean ferozmente de sus correas.Se oyen gritos. imprecaciones.

Dijo. Y la carretera está allí. Y una luz la enceguece. ¿Cree que me ha acorralado? No es así: tengo una impecable respuesta para este problema. Corre sin control. como modalidad del relato. Lo sé: usted no lo acepta. que todos los personajes que mueren lo hacen -es decir. patéticamente. Y el chirrido agudo. Y llega a la carretera. "¡Carajo!". ensordecedor de unos frenos. ¿quién asesinó a Judith? ¿El camión? Bien. por el terror de ser atrapada. Y así muere Judith. Se dice: fue un accidente. turbiamente. Judith. Judith apareció intempestivamente en la ruta y nada pudo hacer el camionero. 140 . que era alta. dominada por el pánico. Judith corre. Y corre.tenga su marcha y la salve. Atropelló a Judith. Y oye una bocina. muerenasesinados por otro personaje? Si es así. no. Y la aplasta un camión. se dirá usted: ¿no era sólo Felisberto López quien no moría a manos de otro personaje? ¿No fue establecido. Y corre. quiere. Memorioso. y castigada. y se dio a la fuga. Judith es la culpable. y conducida hacia su muerte implacable. La asesinó el camionero. Preste atención: el camionero estaba borracho. Sólo resta un esfuerzo más.

Así se lo dice al cura O'Connor. ¿Es ya la muerte una rutina? ¿Ya no merece un velatorio una vida humana perdida? Nadie responderá estas preguntas.algo que afirmé treinta mil palabras atrás? Continúo. -Pobrecita -dice. -La hizo puré -dice un celador sin pasión. La entierran sin velarla. Sin embargo. una muerte como las otras. El camión se ha perdido en la noche. 141 . No es. Esa misma noche la entierran. Los celadores llegan a la ruta y rodean a Judith iluminándola con sus linternas. cree encontrar en esta muerte un significado especial. ¿Dice algo en el entierro Heriberto Ryan? Nada. Viste una bata arrugada. Pero ya está aquí. -¿Qué me quiere decir? -pregunta. con algún pesar. O'Connor. conjetura. sorprendido. ¿es necesario que discutamos por semejante nimiedad? ¿Por qué se empeña en señalarme contradicciones? ¿Tan escasamente confía en mí? ¿Tan escasamente lo atrapa la tensión del relato que recuerda -aquí. porque nadie se las formula.Además. sin dolor ni asco. El suceso lo ha sorprendido durante el sueño. No demora en aparecer Heriberto Ryan. sólo verificando un hecho.

Se pasea por su Escritorio. contundente. -¿Por qué mañana y no ahora? -pregunta O'Connor. Busca su botella de whisky siempre oculta tras el Ulises. Tampoco él ha pasado una buena noche. (¿No bebe demasiado este personaje?) Son exactamente las diez de la mañana cuando aparece el cura O'Connor. Y bebe. Reflexiona. Los sepultureros arrojan tierra sobre el ataúd de Judith. Lo espero en mi Escritorio a las diez. Ahora dígame por qué. La noche es oscura. -Lo escucho -secamente. -Eso ya me lo dijo -dice O'Connor-. Unas ojeras profundas se deslizan bajo sus ojos. -Está bien -acepta O'Connor-. -Ya no habrá más crímenes -dice Ryan. A pasos lentos se alejan del camposanto. dice. afirma-: Ya no habrá más crímenes. O'Connor pregunta: -¿En qué se basa para decir eso? Ryan responde: -Se lo diré mañana. sin luna ni estrellas. 142 . A las diez estoy con usted.-Lo que le dije -dice Ryan. -Quiero pensarlo mejor -responde Ryan. Y. Durante esa noche casi no duerme Heriberto Ryan.

Pero no. Llegó a la ruta y se arrojó bajo un camión. no se ría -dice Ryan-. Tres golpes en la puerta. -Nada indica que no -dice O'Connor. -Creí que usted tenía la solución del problema. convencido. si quiere. ¿O cree que no pensé algo parecido? iJudith culpable! ¡Atormentada por la culpa se tiró bajo un camión! iJa! iJa! iJa! -Oiga.. Todo ha terminado. Ryan. siempre colérico. -No sea ridículo -dice. por favor. Atormentada por su culpa. balbuceante.-Porque la asesina era Judith -dice Ryan-.. -Casi nada -resopla O'Connor. soy el Padre Brown al lado suyo. ¿usted cree que los crímenes continuarán? -pregunta. 143 . Yo. Ryan. -¿Y para decirme semejante idiotez me tuvo sin dormir toda una noche? -se encoleriza O'Connor. no para decirme estupideces. como detective. eh? Muy inteligente. Esto es serio. Llámeme otra vez. Acabo de dársela -dice. -Usted es patético -dice O'Connor-. Podemos estar tranquilos. -¿No durmió? -pregunta Ryan. ¡Toc! ¡Toc! ¡Toc! -Adelante -dice Ryan. Ryan. O'Connor-. ¿Usted se cree muy listo. huyó. -Entonces. Pero. -¿Por qué? -pregunta Ryan.

-¡Qué horror! -exclama Liliana. si usted se refiere a eso.. ¿Qué ocurrió? * Leo a un crítico de literatura. hay adjetivos que pertenecen al lector. entonces. La tumba ha sido profanada. creo que sí.* -Explíquese -exige Ryan. ¿la habré escrito yo en algún pasaje del relato? O más exactamente: ¿habré escrito el adjetivo horroroso? ¿Me habré apropiado. Abundantes lágrimas surcan su rostro. según hemos visto. – ¿Profanada? -se asombra Ryan-. no un juicio del que escribe". quitó la tierra que cubría el ataúd. no lo dudo. Alguien. lo abrió y. temblorosa. Se la ve pálida. Liliana estalla en un estridente sollozo. Liliana. Veamos.. Escribe: "En literatura. Pero. Dice: -La tumba de Judith ha sido profanada. Liliana saca un pañuelo y se seca las lágrimas. dice Liliana: -Sé lo que esa palabra significa. es afecta a semejante frase.Entra Liliana. en algún fatídico e irrestañable instante. prohibido? ¡Qué horror! 144 . ¿Será. doctor Ryan. de ese adjetivo que pertenece al lector y no al narrador? Dios mío. Ha sido Liliana y no yo quien ha dicho: "¡Qué horror!". no se detenga. -¿Y… qué? -inquiere Ryan-. en una novela de terror. -¿Qué sucede? -pregunta Ryan. nunca al narrador. mi novela destrozada por la crítica? ¿Habrá piedad para mí? ¿Seré condenado al más atroz de los infiernos por haber escrito un adjetivo inadecuado. ¿Usted sabe lo que está diciendo? Aún dolida pero digna. Vamos. con una pala. el adjetivo horroroso debe ser una consecuencia de la lectura.

-¡Cortaron las manos de Judith! -exclama Liliana-. -¡Qué horror! Nada dice Ryan. Tampoco O'Connor. Cruzan una rápida mirada. Luego, Ryan, seco, le dice a Liliana: -No llore más, por favor. -Sí, doctor Ryan. -Retírese. -¿No va usted a hacer nada? -Ya voy para allí. Ahora retírese. Liliana sale del Escritorio. O'Connor, altanero, casi triunfal, encara a Ryan: -¿Y? ¿Qué me dice ahora? -La pesadilla no cesa -dice Ryan-. Tenía usted razón. Judith no era la culpable. Me equivoqué. Los crímenes continuarán. Sólo me pregunto... -Ryan se detiene. Luce atormentado. -Hable -exige O'Connor. -¿Por qué estas mutilaciones? -pregunta Ryan-. ¿Por qué este martirio de los cuerpos? -Si supiéramos eso, lo sabríamos todo –dice O'Connor. Se dirige hacia la puerta, la abre, gira levemente, mira a Ryan y dice: -Tiene trabajo, doctor Ryan. Entierre otra vez a la desdichada Judith. Y Dios quiera que no tenga que hacerla más. Porque ni los muertos son respetados en
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este lugar demoníaco. Cierra la puerta y se va. Ryan queda solo. Se restrega, según es otra de sus costumbres, las manos. Nerviosamente lo hace. Se acerca a la biblioteca, quita el Ulises y toma la botella de whisky. Bebe, bebe abundantemente. Sí, ya no caben dudas: este personaje bebe demasiado. Pero, ¿podría ser de otro modo? Es el Director del Reformatorio. Los hechos lo han sobrepasado. Y está solo. Solo ante el horror. Su viaje a Buenos Aires fue un fracaso. El Comisario General Anastasio Romero le dijo: "Jodasé". Sólo esto. Y el doctor Aníbal Posadas apenas atina a redactar certificados de defunción. Y el cura O'Connor parece un juez impiadoso, dispuesto a destrozar toda esperanza y a tornar aún más infernal la situación. ¿Es esto propio de un cura? ¿No sería más adecuado que dibujara algún horizonte? ¿Que alimentara la fe? ¿O no están los curas en este mundo para decir que todo horror concluirá, que de las tinieblas surgirá la luz? Pareciera que el cura O'Connor no. Pareciera, a veces, que encuentra solaz en señalar la persistencia, la indestructibilidad del Mal. Sin embargo (¿lo creerá usted, señor Editor?), los padecimientos de Heriberto Ryan están por concluir.
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Seré sincero: nuestra historia está por concluir. Nos acercamos a la gran escena final. ¿Recuerda mi promesa? Le dije: la escena final de este relato será aún más desmesurada, más loca que la inicial, es decir, que la gran escena inicial desquiciadora. Prepárese. También le hablé de la irrelevancia climática de nuestra narración. Frío, calor, lluvia. Y le dije: este relato necesita una estrepitosa tormenta. ¿Le sorprende hasta qué punto recuerdo mis promesas? No es casual. Soy prolijo: las anoto en un pequeño cuaderno. Anoto, por ejemplo: "estrepitosa tormenta". O también: "Ana será coja siempre que el horror y la desmesura lo requieran". Y otras cosas: "Felisberto López y Aníbal Posadas tienen bigotes". O refinamientos como: "he utilizado narración y relato como sinónimos". ¿No es admirable? Continúo. La profanación de la tumba de Judith fue descubierta la mañana siguiente a su entierro. ¿Podemos elegir la exacta noche de ese día como la noche de nuestra gran escena final? ¿Por qué no? ¿O no hemos ya establecido que los acontecimientos se precipitan? Bien, así continúan entonces. Precipitándose. De modo que: esa noche estalla una estrepitosa tormenta.
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Los relámpagos iluminan los rostros de los personajes y los truenos sacuden los caireles de las arañas. mal anudada y un pantalón casi tan arrugado como la camisa. en este caso. ¿Necesito describirle esto? Usted sabe cómo es una tormenta. atronadores. O: como desde el inicio de la gran escena final. si se me permite decirlo así. Ryan se pone de pie y enciende un cigarrillo. Hasta tal punto ha estado bebiendo. una corbata floja. suelta. ¿Por qué? Vea. sí. Se ha dejado caer en un sillón. la botella de whisky y el vaso del demudado Ryan. ¿Qué ocurre ahora? Digamos que los truenos ya no son tan. necesito que Ryan oiga otros sonidos. Viste una camisa en la que se dibujan incontables arrugas. Una barba de dos días oscurece su rostro y sus ojeras son profundas.su visión de la vida? La botella de whisky ya no está tras el Ulises. violáceas. ¿Lo hice fumar antes? ¿Dije que no fumaba? No lo re148 . la lluvia. Está sobre la mesa-escritorio y está vacía. O. Truenos y relámpagos. ¿O son negras como lo es -en este momento. Se lo ve abatido.Heriberto Ryan está en su Escritorio. Brevemente: Heriberto Ryan la vació. Mantengamos. En suma: los truenos se han aplacado pero llueve con tanta intensidad como siempre.

Se dice: los truenos han cesado. ¿cómo habrían de cesar 149 . Y otra vez se pregunta: ¿qué es eso? Y otra vez oye: Ssssss.... ¡tuc! Ssssss.. Fuma y se pasea nerviosamente por el Escritorio.. Tanto. no sólo los truenos. un trueno.cuerdo. De pronto. ¿No habían cesado? No por completo. sólo llueve ahora. ¡tuc! Y apaga el cigarrillo. ¡tuc! Ssssss. Se pregunta: ¿qué es eso? Se dice: no es un trueno. Además. así lo deseo. Dije que necesitaba que Ryan oyera otros sonidos. Bien. No he anotado en mi pequeño cuaderno: "Heriberto Ryan no fuma". Abrumado por sus problemas. ¡tuc! Se detiene. Lo que está por ocurrir habrá de sorprenderlo infinitamente. En fin. Siempre son buenos para subrayar una situación. ¿Espera algo? No.. como a usted.. nuestra contradicción ha sido mínima.. hagámoslo fumar. ya los oye. ya que lo hemos hecho fumar escasamente. De modo que si alguna vez hemos dicho que Heriberto Ryan no fumaba. Heriberto Ryan oye: Ssssss. sólo está cavilando. y hasta he eliminado los truenos para abrir el espacio auditivo de esos otros sonidos. Deja de pasearse por el Escritorio.

-Bueno. -Ahora lo sabe -dice Ana. ¿quién puede estar aún despierto en el Reformatorio? ¿Habrá ocurrido una nueva tragedia? Abre la puerta. entra en el Escritorio. entonces. -Ana. no seguir con los truenos? Digamos que siguen. 150 .. ¿Te lastimaste? -Sí -contesta Ana-. Se pregunta: "¿Quién puede ser a esta hora?" Mira su reloj: son las doce de la noche. ¿qué hacés aquí? -pregunta. Diablos. ¿Qué más oye Heriberto Ryan? Oye golpear a su puerta. Oye: ¡Toc! ¡Toc! ¡Toc! Vacila. ¡tuc! Ssssss… ¡tuc! -¿Qué te pasó? -pregunta Ryan-. otro además). entrá -dice Ryan. está Ana. está pálida y sus ojos claros miran fijamente a Heriberto Ryan. pero con menor persistencia que antes. -Tengo que hablar con usted -dice. ¿por qué. ¿intrigado? Ana.. hace muchos años. Ahí. ¿O usted concibe una tormenta sin truenos? Continúo. Heriberto Ryan ya oyó lo que queríamos que oyera. -No lo sabía -dice Ryan. renqueando. Ssssss. Ana viste un camisón blanco.tan abruptamente? Además (sí. frente a él.

No se vuelve tersa. (¿Lo es?) -¿Haría algo por mí? -pregunta Ana. Ana permanece silenciosa durante un largo. te escucho. Tengo que hablar con usted. pero se aplaca.. de qué? -pregunta Ana. Hay en ellos un brillo que nunca antes había notado.-Heriberto Ryan busca los ojos de la pequeña. Ana? -Se lo diré -dice Ana-. quien. -Qué -pregunta Ryan. según suele serlo (a veces). -De lo que me pidas -dice Ryan. muy largo momento. 151 . -¿Depende. La mirada de Ana pierde ese brillo entre rencoroso y obstinado. Ryan pregunta: -¿Para qué viniste. en efecto. Salen del Escritorio. Ana dice: -Quiero mostrarle algo.. Sígame. ¿Qué es? ¿Rencor? ¿Furia? ¿Obstinación? Un relámpago y un trueno. -Depende -dice Ryan. es una buena persona. Continúa la tormenta: los relámpagos y los truenos. -Lo va a saber cuando lo vea -dice Ana-. -Bueno -acepta Ryan-. ¿se dulcifica? -Usted es una buena persona -afirma nuestra pequeña. -Eso creo -dice Ryan.

Recorren un pasillo. Abren una puerta. Es mortal. apenas iluminado por esporádicas lámparas. Heriberto Ryan la sigue.Detesto (se lo he dicho claramente) el traslado de personajes. Usted lo sabe: la marquesa salió a las cinco. nuestros personajes se trasladan en busca de su definitivo destino. Ana? -pregunta. ¿y si hay algo fascinante. Pero. un largo pasillo penumbroso. Caramba.¿si los personajes se trasladan en busca de un final sorprendente? ¿Y si la marquesa sale a las cinco y le suceden tantas cosas que ya no regresa jamás? Créame. -¿A dónde vamos. -A la cocina -responde Ana. Salen de aquí. -A la otra cocina -dice Ana. -No hay otra cocina -dice Ryan. Hágame caso. Ana avanza renqueando. -Usted sabe que sí -insiste Ana-. 152 . -Hace años que está clausurada -dice Ryan-. ahora. Las sonoridades de la tormenta se oyen cada vez más lejanas. Recorren. Llegan allá. -Por aquí no se va a la cocina -dice Ryan. En el final del traslado están la pasión. Hay otra. No nos vamos a arrepentir. misterioso o prohibido más allá del umbral? Y -digo yo. Cruzan un umbral. lo desmedido y la locura. qué aburrido. Caminemos tras Heriberto Ryan y Ana. Que nadie la usa.

Ahí se hacía la comida de la servidumbre y. Lo sabe usted y lo sé yo. preguntándose: ¿qué está sucediendo? Una luz blanca. No hablemos de cosas que ya sabemos. sólo por necesidad de hablar.. expectante. La puerta del refrigerador está abierta y una niebla helada sale desde allí. -¿Cuál? -inquiere Ryan. sólo porque no tolera el silencio-. Los azulejos brillan. -Eso ya lo sé -dice Ana. -Pronto lo sabrá -dice Ana. Y continúan caminando a través del largo y laberíntico pasillo. También fui yo. ¡tuc! Y Heriberto Ryan tenso. ¿Los imagina usted? ¿Los ve? Ana con su renquera.-Yo la uso -dice Ana. ¡tuc! Ssssss. La cocina está limpia. contundente. Estamos aquí por otro motivo. No me pregunte quién arregló el refrigerador. asoma ahora al final del pasillo. Pero es otra cosa la que reclama la inmediata 153 .. Fui yo. Ssssss. Es como si acabaran de construirla. es la cocina... Ana dice: -No me pregunte quién colocó otra vez las luces.. secamente-. Así que no perdamos tiempo. Sí.. -Esa cocina se usaba cuando esto era un Hotel dice Ryan algo balbuceante. Llegan a la cocina. Se acercan a la cocina.

doctor Ryan. Algo.atención de Heriberto Ryan. Son los contornos de un cuerpo humano. Y sus contornos son humanos. ¿No. Cerca del refrigerador. doctor Ryan? -Terminemos. Usted sabe que yo hago muñecas. ¿No. Nunca hice una mejor. por Dios -insiste Ryan-. Es la más perfecta de todas. Y sobre la mesa hay algo. Ryan ha comenzado a transpirar. 154 . ¿Qué es eso? -Es mi mejor muñeca -dice Ana-. Otra vez pregunta: -¿Qué es eso? -Sólo fui feliz cuando mi mamá volvió -dice Ana-. Me la quitaron. Algo que está cubierto por una sábana blanca. -Doctor Ryan -dice Ana con un sosiego tan helado como la niebla que surge del refrigerador-. doctor Ryan? -Sí -afirma Ryan-. hay una mesa. Ryan-. -Ana. Ana -dice. con cierta firmeza esta vez. -¿Qué es eso? -pregunta Ryan. sé que hacés muñecas. Y generosa. envuelta en una niebla helada. Porque ella volvió buena. Y dulce. ¿qué es eso? -Es una muñeca -dice Ana-. Y me la quitaron. yo nunca fui feliz. -Usted sabe que mis muñecas son perfectas.

el tronco con los brazos. Gruesas costuras unen el tronco con el cuello. dice: -Es la cabeza de Elsa Castelli. Son los brazos de 155 . Reposa sobre la mesa y está vestida con una blusa azul. golpeado por el asombro. Si tiene otras costuras no se ven pues están cubiertas por las delicadas prendas con que Ana la ha vestido. una pollera blanca y unos zapatos rojos. Heriberto Ryan. los brazos con las manos y las piernas con los pies. Para eso lo traje aquí. -Hice mi muñeca. Todo. Y es perfecta. -Claro que la va a ver -dice-. Y. Los crímenes.-Quiero verla -dice Ryan. Ana emite una pequeña risa. -Ya entiendo -dice-. Mírela. retrocediendo unos pasos. Mire mi muñeca. Y Ryan ve la muñeca. exclama: -¡Es Elsa Castelli! -Es mi mamá -dice Ana. doctor Ryan. con lentitud. Y. Ryan respira agitadamente. Y es mi mamá. añade-: La mamá que volvió para quererme. doctor Ryan -dice Ana-. Entiendo todo. Ryan. siempre agitadamente. retira la sábana y la deja caer al piso. con dulzura. Las mutilaciones.

no vaya decir nada que te disguste. Sí. Ana -afirma Ryan-. 156 . No puedo creerlo. El tronco y los pies de Carmen. Ana. Súbitamente descubre que está en peligro. Lo traje para algo muy diferente. Ana -dice Ryan-. Voy a ser bueno con vos. luego. Y las piernas de Natalia -mira a nuestra pequeña y exclama-: ¡Vos las mataste! ¡Vos sos la asesina! ¡Vos. doctor Ryan. Ana! Serenamente. ¡No me diga eso! Y hay un brillo terrible en sus ojos. Sea bueno conmigo. -Sos una asesina. Ana dice: -Ellas mataron a mi mamá. Las manos de Judith. insistiendo. ¿Para qué me trajiste aquí. -¿Para qué? -jadea Ryan-. afirma: -No lo traje aquí para que me diga cosas feas. doctor Ryan -dice Ana. Y yo las maté para hacerla de nuevo. pequeño monstruo? -¡Basta! -ruge Ana-. Heriberto Ryan. Dice: -Tráteme bien. en verdad. Ryan se paraliza. doctor Ryan. jamás ha visto algo así en toda su vida.Rosario. tan pequeña. Para hacer mi muñeca. Vos. -¿Le gusta mi muñeca? -pregunta la pequeña. Ana sonríe y se sosiega. -No lo traje aquí para que me diga esas cosas. Un silencio absoluto se instala entre ellos. -Está bien -dice-.

Bese a mi mamá en los labios. Dice: -Sólo le falta vivir -y añade-: Usted la hará vivir. Un cadáver monstruoso. siempre se besan. Y Ana dice: -Hágale el amor. Ana-. Vos estás loca. otra vez furiosa. Eso es un cadáver. qué sabés? -pregunta Ryan. manteniéndose aún sereno. Y luego dice-: Bésela. Un engendro infernal. -balbucea Ryan. Y Ana dice: -Hágalo. no.. -¡Es una muñeca! -exclama. 157 . ¿Qué. doctor Ryan. -No veo cómo -dice.. doctor Ryan.. -¡No voy a besar a ese monstruo! -vocifera Ryan-.-Sí -afirma Ryan. bésela! -¡No! -se opone Ryan. Ana. Dice: -Ana. no. Ana. Ryan respira entrecortadamente. -No sé qué es eso -dice Ana-. retrocediendo-. lo que me pedís es demencial. ¡Y usted le va a dar vida! ¡Vamos. antes de hacer el amor. Las parejas. Eso es un cadáver. -Dios mío. vuelve a sonreír. Pero hay algo que sé.. Y Ana dice: -El amor es tan fuerte que puede revivir a los muertos -hace una breve pausa. Ryan. No sé qué quiere decir demencial. satisfecha.

no puedo. ¡Haga lo que le digo! ¡Hágala suya! ¡Poséala! ¡Poséala! Ryan se acerca al cadáver.. ¿Intentará salvar su vida obedeciendo a Ana? -¡Bésela! -ordena la pequeña. ¡No puedo! Ana.. bruscamente. Ya está por besados. se arroja hacia atrás. Ahora está muerta. asqueado. No lo duda: con ese cuchillo cometió Ana los asesinatos. -Hágale el amor -dice-. -No sé quién es Claudio Martelli -dice. no me mates. por favor -ruega-. Usted no es como Claudio Martelli. -¡Basta! -ruge Ana-. El terror paraliza a Ryan. pero. Poséala. ¡Poséala! -Ana. Ana aferra el cuchillo con su puñito tenaz. Ryan acerca sus labios a los del cadáver. siempre aferrando el enorme cuchillo. Yo lo vi. Y extrae de una alacena su enorme cuchillo. -Estaba viva cuando lo hice -argumenta Ryan-. -Usted ya lo hizo -afirma Ana-. Ryan comienza a sollozar. se le acerca. -¡No puedo! -exclama-. doctor Ryan dice-... No puedo.-¡No diga eso! -ruge Ana. pequeña -dice Ryan-. -Usted no es una buena persona. Hágala suya. -Ana. Y ruega-: 158 .

el castigo final.Por favor. ¿Qué hace ahora? Se acerca hacia la mesa sobre la que reposa el cadáver-muñeca. Ana. Toma una de sus manos -unida al 159 . Ana abre su manita y deja caer el cuchillo. a los pies de Ana. muerto. Una y otra vez. No quiere. de rodillas y aún alcanza a balbucear: -No. La sangre del desdichado Ryan humedece sus zapatos. No quiere darle la vida a su mamá.. absoluto? -¡No! -grita Ryan-. Ya no lo necesita. Nuestra pequeña lo observa largamente. Hacerla suya. Y se niega. Ryan. Poseerla. doctor Ryan! Y Ryan se desploma de bruces contra el piso. Sólo tenía que hacerle el amor. No me mates. ¡Es malo. Y Ana vuelve a descargar su cuchillo. Pero Ana no tendrá piedad con Heriberto Ryan. no me mates.. ¿Merece algo que no sea la muerte. Sólo tenía que hacer algo que ya había hecho. que abre enormemente sus ojos y hace ¡Argh! y una sangre oscura y abundante inunda su boca y cae. ¡No! Pero Ana ya ha descargado el golpe mortal. Ana. Era el único ser que podía devolverle la vida a su mamá. El cuchillo se hunde en el pecho de Ryan. No. Y dice: -Usted es malo.

. y se desplaza. Y luego. y otro más. dice: -Volviste... aún con esas lágrimas lentas brillando en sus ojos. 160 . Precisamente así: como si volvieran a la vida tras un largo y profundo sueño. también el brazo comienza a moverse. Por favor. Volviste. Ama a su mamá y sufre... los cabellos dóciles de Ana y los acaricia. mamá. Y unas lágrimas brillosas y lentas se deslizan desde sus ojos claros.. con esa misma ternura. Y Ana. la mano cosida a ese brazo. Ana llora. de honda alegría... pero con una voluntad inexorable. ¿Quién la volverá a la vida? ¿Qué amor la hará revivir? ¿Alcanzará el suyo. Te necesito. sino de gratitud.. ahora. Es como si se desperezaran. señor Editor? ¡Los dedos del cadáver-muñeca comienzan a moverse! Uno.. Te quiero... Y entonces.. Volvé. volvé. nuestra pequeña. mamá. con la misma infinita ternura con que la mano del cadáver-muñeca acaricia sus cabellos.. Ana. Te quiero tanto.brazo por una sólida costura. mamá.. ¿Lo creerá usted. con lentitud. lágrimas que ya no son de dolor. Los acaricia con infinita ternura. se levanta... Sufre. busca. inmenso como el mar? ¿Alcanzará su amor? Y Ana dice: -Volvé.. y la mano. y otro.y la retiene entre las suyas. Volviste. Como si volvieran a vivir...

cuando le hablé de mi programa literario. he sido el narrador de este relato. Con mis vacilaciones. mentira. Director del Reformatorio para Mujeres "Coronel Andrade" POSDATA: ¡Cuántas cosas se preguntará usted! Sobre todo. para engañarlo. con mis adjetivos y mis adverbios. Sin más.Sólo el amor puede revivir a los muertos. Escribí para seducirlo. es irrealidad. La literatura. el encargado de narrarla. En pocas palabras: un cadáver imposible. ficción. el único imposible es el de Heriberto Ryan. con mis notas a pie de pági161 . una: si yo. para mí. señor Editor. Pero. ya conoce usted mi concepción de la literatura. Heriberto Ryan. ¿se creyó esto? ¿No le hizo sospechar lo contrario que escondiera su whisky tras el Ulises? y (se preguntará) también: ¿no bebía excesivamente? ¿No será todo esto el farragoso resultado de los delirios de un borracho? Le admito algo: de todos los cadáveres de esta historia. ¿cómo es posible que haya muerto en él? ¿Quién escribirá la versión definitiva? Y también: ¿no era Heriberto Ryan un hombre de escasa cultura? Vamos. Publique el texto así. Heriberto Ryan. Se la dije desde un principio. aprovecho la oportunidad para saludarlo muy atentamente.

lo visitaría cualquiera de estas noches. ¿tengo que decírselo? Esta carta es la novela. Bovary? ¿Qué cree que respondería yo si me preguntaran quién es la pequeña Ana? Respondería: la pequeña Ana soy yo. No habrá versión definitiva. que usted ha tolerado si llegó hasta aquí. renqueando. No correrá ni más ni menos sangre de la que ha corrido. No tocaré una sola coma. con mi intolerable vanidad. Y. con un enorme cuchillo en mi diestra. Pero sobre todo: no deje de publicarlo. Y usted acaba de leerla. ¿Recuerda la boutade de Flaubert cuando le preguntaron quién era Mme. Caramba. No la espere. Morirán todos los que mueren y vivirán los pocos que han logrado sobrevivir.na. Le va en ello la vida. si usted insistiera en la desagradable idea de no publicar el texto. 162 .

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