Feinmann, José Pablo - El cadáver imposible

José Pablo Feinmann

El cadáver imposible

GRUPO EDITORIAL norma

José Pablo Feinmann

El cadáver imposible

GRUPO EDITORIAL norma Buenos Aires, Bogotá, Barcelona, Caracas, Guatemala, Lima, México, Miami, Panamá, Quito, San/osé, San Juan, Santiago de Chile, Santo Domingo

www.norma.com

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A863 FEI

Feinmann, José Pablo El cadáver imposible. - 1". ed.- Buenos Aires: Grupo Editorial Norma, 2003. 160 p.; 21 x 14 cm. - (La otra orilla) ISBN 987-545-126-6 I. Título - l. Narrativa Argentina

©1992, 2003. José Pablo Feinmann ©2003. De esta edición: Grupo Editorial Norma San José 831 (C1O76AAQ) Buenos Aires República Argentina Empresa adherida a la Cámara Argentina del Libro Diseño de tapa: Ariana Jenik y Eduardo Rey Ilustración de tapa: fotograma de la película

La escalera caracol, 1946

Impreso en la Argentina

Printed in Argentina

Primera edición: septiembre de 2003 cc: 22041 ISBN: 987-545-126-6 Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio sin permiso escrito de la editorial Hecho el depósito que marca la ley 11.723 Libro de edición argentina Libro de edición argentina

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a Nicolás 3 . muy especialmente.A María Julia y.

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CAPÍTULO ÚNICO Carta al editor 5 .

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así. Y si he escrito una frase que. de sus penurias y vehemencias. es que vivo apartado. que los extraordinarios acontecimientos que me propongo narrarle en esta carta hubieran debido ocurrirle a cualquier otro hombre que no fuera yo. a los demás. del mundo en general. pese a mi condición de hombre apartado. de ellos. habrá herido su sensible olfato literario. y se me perdonará esta jactancia. me ocurrieron a mí. digamos: el mundo en general. presumo. usted sabe a qué se refiere: se refiere a la gente. lejos. Se diría. Bien. ha sido porque los acontecimientos fueron así: extra-ordinarios. una noticia estimulante ha llegado hasta mí: su sello editorial prepara una antología de cuentos po7 . si he escrito. Y cuando uno dice algo así. la carta que usted sostiene ahora entre sus manos. Sin embargo. Pese a mi lejanía. apartado. señor Editor. lejos. sino también. señor Editor. extraordinarios acontecimientos. con sus príncipes y cortesanos. Tal como lo es. Y lejos no sólo del deslumbrante mundo de las letras.Señor Editor: Soy un hombre que vive apartado.

señor Editor. que ha convocado para esta empresa a una serie de escritores que acostumbran a ofrecer ingenio y calidad literaria. en cuanto tal. lo sé. tantos crímenes. Y. Porque ella será. tantas mutilaciones. continúe leyendo y entréguese a la exaltación del horror. Escribo para mentirle. breve. De modo que junte coraje. He aquí mi programa literario: quiero estar en su prestigiosa antología y no ahorraré una sola gota de sangre para lograrlo. parajes exóticos. 8 . Pero necesariamente breve. entonces. en resumen: tantos muertos como yo. No soy el protagonista de esta historia.liciales argentinos. Sin embargo. malabares lingüísticos. tengo una certeza: mis colegas (si se me permite llamarlos así) nutrirán su antología con sucesos ingeniosos. Pero nadie. para deslumbrarlo. para seducirlo. pero soy su más privilegiado testigo. Sé. Un nombre. por consiguiente. ¿por qué demorar en decirlo?. señor Editor ninguno de ellos le ofrecerá tanta sangre.chinos y uno que otro cadáver. ¿qué historia es ésta? Se lo diré: es la historia de una seducción. El narrador de esta historia. Se preguntará usted. señor Editor. el vertiginoso relato de los crímenes que cautivarán su conciencia. Ella se llamará Ana. Bravo. nada menos. también. Comienzo. barrios – conjeturo. seré su narrador.

(Subrayo algunos adjetivos cuya obviedad quizá hiera su paladar literario. ya que. Y pequeña es.a través de todo este relato. La pequeña Ana (tiene aquí. la primera de las cuales reclama ya su narración. está el horror más profundo y el más profundo de los impactos (me resisto a escribir traumas) psicológicos. abundarán en este relato las desmesuras. brevemente Ana. Supongamos que no ha conocido a su padre. una palabra casi larga. bíblica y precisa. señor Editor. ¿Dónde? Pongamos un lugar: sobre la mesa de la cocina. Será así: verá fornicar (palabra fuerte. En los orígenes de Ana. entonces. nueve años) se levanta de su cama pues ha escuchado unos extraños quejidos. Ana camina lenta y silenciosamente hasta aquí. Ella se llamará. la pequeña Ana. de la pequeña Ana. pero que prometo 9 . Son las dos de la madrugada. sin incurrir en desmesura alguna. en otros. al menos. en este sentido. Ana vive sola con su madre en una humilde casa de los suburbios de Buenos Aires. otro amante fugaz de la mujer que ahora fornica salvajemente en la cocina. Hasta la cocina. Ana debe ver algo que marque para siempre sus días. ¿no? Y observa entonces la dantesca visión. diría. señor Editor) a su madre con un desconocido. Necesitamos una gran escena inicial desquiciadora. en esta primera gran escena desquiciadora. para que podamos decirle la pequeña Ana sin excedernos.

Sobre ella. ahora.) Escribía. despiadado. su dulce y amada madre. seré. Nuestra pequeña no vacila. torrenciales. Bien. Un monstruo agresivo. de donde parece surgir todo el dolor del mundo. cuando usted me autorice a escribir el relato para su publicación. desde luego. no obstante. esto es inmediatamente claro: su madre sufre. Gime. los ojos extraviados y la boca jadeante y quebrada por una mueca incomprensible. Al menos. Un hombre a medio vestir. las ropas en abominable desorden.hacia el cuello de la pequeña Ana. acostada sobre una sólida y rústica mesa de madera. con las piernas muy abiertas. que la visión de la pequeña Ana fue así.suprimir en la versión definitiva.y extender sus manazas -¿sus garras?. para la pequeña Ana. Allí. que se obstina en herir a su madre entre las piernas. ponerse de pie algo tambaleante. el fugaz for10 . está su madre. breve: la pequeña Ana abre un cajón. tal como lo he dicho: dantesca. sobre su madre. Con un alarido de furor y de agonía se arroja sobre Ana. Luce. parece sufrir. temible: tiene los ojos muy abiertos y sangra por la nariz y por la boca. Éste. extrae un enorme cuchillo y lo hunde siete veces en la espalda del fugaz fornicador. se agita un hombre. Allí. entonces. consigue. Y ahora sí. quizá obviamente. en verdad. De modo que le hunde el cuchillo en el estómago. los largos cabellos sueltos. Odia al fugaz fornicador y no tendrá piedad con él. el fugaz fornicador.

madre e hija. Digamos. Y más aún lo comprende -más aún. Pero ahora -¿súbita y mortalmente?. comprende esta furia de su madre. su significado pero no su sentido. señor Editor: la pequeña Ana comprende que su madre está enojada con ella. caen ahora entrelazadas sobre el tosco mosaico de esa cocina trágica. De modo que aún lo aferra con su puñito tenaz. al menos. Ahora. el cuchillo. Brevemente. la pequeña. señor Editor. está cla11 . pero luego lo extrajo veloz y prolijamente. Ambas mujeres. para la pequeña Ana. Pues lejos de agradecerle el haberla librado de semejante monstruo (el fugaz fornicador. aclararlo: Ana. Lo aferra mientras se revuelca con su madre sobre el tosco mosaico de esa cocina. por cierto. tan soez que su significado escapa a la comprensión de la inocente Ana.cuando la ve arrojarse sobre ella emitiendo un alarido feroz y buscándole la garganta (la tersa y blanca garganta de la pequeña Ana) con sus uñas agudas y centelleantes.ya no lo aferra más. Debo. trágica. incluso. no olvidó su enorme cuchillo clavado en el estómago del fugaz fornicador.nicador muere. La que no es obvia es la madre de la pequeña Ana. furiosa. No lo es. insisto. Allí lo clavó. digo. obvia. Me explico: la pequeña Ana percibe el sentido amenazante que palpita en esas palabras. claro) comienza a injuriarla con un vocabulario soez. creo. hasta la empuñadura grasienta y ensangrentada.

Porque mucho tiene que ver la fatalidad con el comienzo -no lo negará usted. muerta. sólo quiso protegerla de ese monstruo lujurioso y violento. Y la pequeña Ana abre inmensamente sus ojos y observa el espectáculo terrorífico que se ofrece ante sus ojos. Y he dicho bien. Pero la fatalidad lo ha trastrocado todo: Ana le ha inferido a su madre el 12 .) ¿Qué ve la pequeña Ana? ¿Cuál es el espectáculo que -desde el suelo. claro está) aullar con furia y con dolor.impactante de esta historia.vado en medio del pecho de esa madre fornicadora. ve (también) una sangre oscura y espesa brotar a borbotones de ese pecho. lo diré por última vez. la ve (y la oye. trágica. la ve ponerse de pie. Ella. digamos. publicará. caer de bruces. Porque Ana no ha querido matar a su madre: ha sido la fatalidad. pero prometo corregirlo cuando escriba el cuento que usted. señor Editor: fatal. la ve aferrar con sus (¿dos?) manos el cuchillo e intentar arrancárselo del pecho. el fugaz fornicador. (Creo que este texto no es muy feliz. señor Editor. confío. feroz y vengativa. Ana. fatal. la ve entonces arrancarse el cuchillo.ven sus ojos inmensamente abiertos? Ana ve a su madre. y la ve. La vio sufrir y quiso evitarle el sufrimiento. por fin. del pecho de su madre. pues aún está ahí: caída sobre el tosco mosaico de esa cocina. definitivamente muerta sobre el tosco mosaico de esa cocina.

Mamá. Esto enfurece a la pequeña Ana..más atroz. Tanto. meras palabras cuyo sentido deseo. sino.. subrayar. Concluye aquí nuestra gran escena inicial desquiciadora. El de la muerte. la pequeña Ana? Serénese: responderé a todas sus preguntas. inaudiblemente. (Su clara inteligencia habrá detectado ya que no sólo subrayo ciertos adjetivos de dudoso gusto. Ana permanece durante largos minutos observando los cadáveres de su madre y del fugaz fornicador. no en vano me he asumido como el narrador de esta historia. de los sufrimientos: la muerte. que la pequeña Ana no puede responder. conceptos o. Ahora la sostiene entre sus brazos pequeños y llora. Sólo la sumen en un brumoso asom13 . Y mientras llora. que podría decirse que se han buscado. se preguntará usted. en fin. textos. ¿Hasta tanto se deseaban su madre y el fugaz fornicador? ¿Hasta más allá de la muerte? ¿Tal es el poder de la carne? ¿Tan poderoso el deseo de los cuerpos? Preguntas.) ¿Qué hace ahora. señor Editor.. Han caído uno cerca del otro. aunque el último. O más aún: que han buscado el último abrazo. estas últimas. ¿cómo decirlo?. también.. le susurra: -Mamá. casi.

señor Editor? Sí: la botella de kerosene. para encontrar lo que necesita. No necesita salir de esa cocina. hasta que encuentra una caja de fósforos. ¿Vacila? Quizá un instante. dos. Por fortuna está casi llena. y otro. Luego se detiene. y otro. pongamos. vierte el contenido de esa botella. Y entonces. trágica. lo hemos dicho. Ana retrocede algunos pasos. por fortuna. y se aleja 14 . Y enciende uno. Ira que surge de lo incomprensible. ¿qué deja caer. uno. ¿dónde. ¿implacable?. ¿qué?. ya que ahora deja caer sobre el piso de esa cocina. La llama ilumina ahora su rostro obstinado. que se quiebra en mil pedazos contra el piso de esa cocina etcétera. fatal y mortal.bro y provocan su ira. de apenas nueve años. certera en sus movimientos. de aspectos oscuros de la condición humana que están más allá de lo que es inteligible para esta niña. tres. recordemos. mortal. Cuidadosamente. casi llena. Decide incendiar la casa. señor Editor? Claro está: sobre los cuerpos yacentes de su madre y del fugaz fornicador. pero no más. Ana corre hacia un armario y abre un cajón. El fuego purificará esos cuerpos insaciables y purificará también lo que la pequeña Ana ha hecho con ellos: matarlos. entonces. no conviene olvidarlo. febrilmente. ominosamente vacía. Extrae de la despensa una botella de kerosene.

mientras las llamas ya buscan el techo. quizá. ¿Cómo habría de concluir sin un gran incendio? Porque. O mejor aún: empapados. ahora. usted piensa: no se atreverá. Pues bien. quien continúa retrocediendo. ¿Se atreverá? Quizá. y ahora sale de la cocina. en rigor.prudentemente de los cuerpos de su madre y del fugaz fornicador en tanto atenaza en su diestra el fósforo llameante. recuerda que le he dicho que nuestra gran escena inicial desquiciadora había concluido. y las llamas se espejan en los ojos muy abiertos de nuestra pequeña. una roja agonía que se eleva hacia el cielo 15 . no es así. De modo que aún la tenemos ahí. y ya comienzan a caer estrepitosamente las vigas ardientes. espantada. Me rectifico: no ha concluido. y la pequeña Ana retrocede. Y estalla una llamarada poderosa. Y se atreve: arroja el fósforo sobre los cuerpos de su madre y del fugaz fornicador. se lo confieso: ninguna escena es realmente grande y desquiciadora si no contiene un incendio. Puntos de vista. solitaria en esa cocina etcétera. sosteniendo con su manita el fósforo llameante. lentamente. ante la enormidad de su acto. mientras el apocalipsis se torna real. húmedos de kerosene. memorioso. final. y los cuerpos de su madre y del fugaz fornicador se consumen entre las llamas. Y quizá lo piensa porque. y ya la casa es una hoguera.

¿Por qué habría de morir ella. pues es la muerte de su madre la que provoca el sufrimiento de Ana. Dos lágrimas lentas surcan su rostro. Y tanto. inaudiblemente.como un manotazo del infierno.. que la presente es la primera nota a pie de página de este texto.* Ana. Y así permanece. posiblemente muchas lágrimas lentas.. una sirena. y otras dos. pequeña. Y ahora. * 16 . Ana. con otras dos lágrimas lentas surcándole las mejillas. Alguien ha llamado a los bomberos. tiesa. inocente. en esa pira demoníaca? De modo que ha continuado retrocediendo. asimismo. como es infinita la náusea que le produce el perfume atroz de esos cuerReconozco la casi ingenuidad de esta metáfora. Se oye. Recurriré a ellas siempre que lo considere necesario. casi.. que ahora contempla desde la vereda de enfrente el fragor de la destrucción.. Un vecino le dice: -No sufras. musita: -Mamá. Pero Ana sufre. no ha vacilado en salvar su vida. Mamá. Destaco. mirando inmutable la gigantesca llamarada. Arbitrios de la creación. ¿Una por su madre y otra por el fugaz fornicador? No: las dos por su madre. Los vecinos rodean a nuestra pequeña. con el rostro caliente y rojizo. porque es infinito el dolor que nuestra pequeña siente por la muerte de su madre. por su parte. lejana. y dos más. ella no pronuncia palabra alguna. pero no negará usted su fuerza expresionista.

ahora sí: nuestra gran escena inicial desquiciadora ha concluido. Y pondré sólo un ejemplo para que perciba usted las infinitas posibilidades del arte de narrar. pues su casa es una hoguera. lo sé. le pregunta: -¿Vivías allí? Nuestra pequeña asiente con un movimiento leve de su cabecita. salvaje. nerviosismo. Pude. eleva hacia el cielo como un manotazo del infierno. desamparada para el resto de sus días. órdenes. una roja (insisto) agonía que se. ruidos. un acto sexual violento. un pavoroso incendio. Repasemos: el despertar de una niña en mitad de la noche. creo.pos carbonizados. haberle narrado cómo una de las vigas en llamas se 17 . y he aquí el ejemplo. Señalando la casa en llamas. Llegan los camiones de los bomberos y los autos de la policía. señor Editor? No poco. señor. Y dice: -Sí. Un policía se acerca a la pequeña Ana. haberle ofrecido más. Luces. el perfume (atroz) de dos cuerpos carbonizados y las lágrimas (lentas) de una niña temblorosa. Y bien. Pude. imprecaciones. como no menos infinito es el desamparo en que la sume la visión de su casa en llamas. ¿Qué tenemos hasta aquí? ¿Qué le he ofrecido. dos crímenes a cuchillo.

Coja para siempre. ¿Lujos de una imaginación desbordante? 18 * . La pequeña Ana será coja siempre que el horror y la desmesura lo requieran. * Continuemos. Con mayor No dejará usted de observar las brillantes ideas que me permito mantener cautivas. algo en claro: las autoridades policiales que se han hecho cargo de Ana no ignoran que es ella quien ha ultimado a su madre y al fugaz fornicador.desprendía del techo y caía. ¿Qué opina? ¿Lo hago o no? ¿Tenemos o no tenemos una pequeña Ana coja? Supongamos que archivo la idea. que me la reservo. sino también una marca física. ¿no lo ve usted? Hubiera logrado una pequeña Ana coja. Deben transcurrir días. Así queda entonces. que haré uso de ella sólo si el relato se debilita. ¿La imagina o no? La gran escena inicial desquiciadora no sólo habría dejado entonces una marca psíquica en nuestra pequeña. sobre una pierna de la pequeña Ana. ante todo. En reserva. ¡años! Pongamos. ¿estrepitosamente?. ¿Cuál es el destino inmediato de nuestra pequeña? Penetramos aquí en una zona brumosa de la narración. ¿Qué hubiera logrado con esto? Caramba. Con transparencia descubren esta verdad en la sangre que tiñe sus manos. meses. sólo si siento que los horrores del mismo no alcanzan aún para que usted considere insoslayable mi presencia en su antología.

Necesitamos un pasaje de tiempo. Previsiblemente. Ana. Previsiblemente. ya que tal como en las películas (soy muy afecto al cine.transparencia aún la descubren cuando un inspector le pregunta: -¿Mataste a tu madre? Y Ana responde: -Sí. el psicólogo observa a nuestra pequeña. las autoridades policiales llaman a un psicólogo. Dije que penetrábamos aquí en una zona brumosa de la narración. deberá ser derivada de un Reformatorio a otro. la encierran en un Reformatorio para mujeres. Pero no es necesario que la veamos crecer. En efecto. Entre tanto. Previsiblemente. el tiempo debe transcurrir. Y cuando el inspector le pregunta: -¿Mataste al hombre que estaba con ella? Y Ana responde: -Sí. crece. De modo que ya no dudan: sí. es Ana quien los ha matado. en fin. expele el humo de su pipa y le pregunta: -¿Por qué mataste a tu madre? Ana no responde. El cartelito 19 . pues. ¿lo es usted?) pondremos aquí un cartelito.

al menos. Pero el ámbito. (Observe la simetría: una pequeña ciudad para la pequeña Ana. inhallable. que fueran llegando a un clímax.he conseguido despertar en usted. que la primera. Se preguntará usted: ¿por qué una pequeña ciudad habría de Samuel Goldwyn solía decir: "Quiero una película que empiece con un terremoto y vaya llegando a un clímax".) La ciudad fue fundada en 1829 por un coronel que perseguía a través del desierto a un enemigo inexistente. * 20 .dirá: CINCO AÑOS MÁS TARDE* Reencontramos a la pequeña Ana en la pequeña ciudad de Coronel Andrade. Tan seguro estoy de conseguirlo que he de jurarle lo siguiente: la última escena de esta narración será aún más desmesurada. Enloqueció en esa búsqueda y comenzó a matar a sus propios soldados. el verdadero ámbito de estas futuras peripecias no es la pequeña ciudad de Coronel Andrade. ¿No es el ámbito adecuado para las futuras peripecias de la pequeña Ana? Convengamos que sí. o. más loca. sino el Gran Hotel Coronel Andrade. De aquí en más mi pericia narrativa deberá conducir la historia hacia lo que Goldwyn exigía de las buenas historias. El terremoto ya lo hemos tenido: fue la gran escena inicial desquiciadora. Ya lo verá. Es decir. Conque también tenemos en los orígenes de esta pequeña ciudad una historia de locura y de crímenes. No es menos lo que me he propuesto ofrecerle. de modo que no pierda la confianza que -no lo dudo.

Se fue convirtiendo en un cascarón lúgubre. un descomedido dinosaurio inútil. en cierto instante de su historia. con ratas. Y. los enviaron al sur. No hubo petróleo. todo se desmoronó. ambiciosos hombres. Delincuentes. a Ushuaia. a los sagaces. Sin embargo. por ejemplo. Un lujoso Hotel para albergar a los inversionistas. que se halla a poco más de doscientos kilómetros de Buenos Aires. que. no es arduo justificar algo así. en medio de esta euforia.tener un gran hotel? Caramba. Se fue desmoronando de a poco. ese Hotel fue el fruto de una esperanza: Coronel Andrade. que llegaban desde Buenos Aires. Supongamos. en 21 . Y cuando ya la esperanza del regreso de los magnates hubo muerto para siempre. desde Buenos Aires. con enormes telarañas. con cucarachas. la pequeña ciudad de Coronel Andrade fue objeto de programas de explotación petrolífera. Los echaron. Los empresarios se fueron. De este modo. regresaron a Buenos Aires. alguien. ahora. y allí quedó el Hotel. de brillante futuro. a que se pudrieran en esas cárceles heladas. se construyó el Hotel. el fósil de un sueño frustrado. Aquí. locos y mendigos buscaron refugio en sus habitaciones. pues. habría de convertirse en un centro de prosperidad. extreme su imaginación. ordenó transformarlo en un Reformatorio para Mujeres. Se dibujó allí (¿cincuenta años atrás?) un futuro de ilimitada prosperidad. de agitación financiera.

* 22 . Nuestro relato ya tiene su espacio. A esta altura. Es frágil. habitaciones varias. Conjeturo. su marco implacable. por supuesto. pero es casi la misma que conociéramos en la gran escena inicial desquiciadora. han robado. Coronel Andrade. jóvenes inocentes. se preguntará usted: ¿se transforma este relato en un relato de cárcel de mujeres? Serénese: no. está la pequeña Ana. Ya lo verá. por decirlo así. Ahí está nuestra pequeña: está en el amplio patio del Reformatorio. alarmado. Cada una ha cometido el delito por el que ha sido condenada. pequeña.* Las reclusas se pasean por el amplio patio. que. Han matado. pasillos laberínticos. Y ahora la vemos. No necesito aclararle que no son. Tiene catorce años. El Hotel tiene sótanos. se han entregado al consumo del alcohol o de las drogas. cocinas.el Gran Hotel. Pero necesitamos mu¿Lo he sorprendido? ¿Tolera usted mi ambición? Mi confianza en el poder de este relato es mayor a medida que se lo narro. tímida y. hornos. sino que una productora cinematográfica comprará los derechos para hacer un filme. aquí. compartiendo el sol de la tarde con otras reclusas. no sólo creo que será parte de su prestigiosa antología. Si este relato se llevara al cine. Nada le falta para la escenografía del horror. Cada una es culpable. la misma actriz podría hacer los dos papeles: el de la pequeña Ana a los nueve años y el de la pequeña Ana a los catorce.

tolerante. quiero decir: inexistente. lo dije. Nuestra pequeña no participa de las turbulentas actividades de sus compañeras. se drogan e incurren en apasionados actos de lesbianismo. están en el patio. Ya las tenemos. débil. Adelante. Y también hay un Jefe de Celadores. cuando se duchan. la peina. Y en otras circunstancias también. pero el estilo de Ana es otro. gusta estar con sí misma. delicadamente. las reclusas beben. Necesitamos que este personaje sea así porque necesitamos que la disciplina entre las no inocentes reclusas sea prácticamente nula. ¿Qué hace entre tanto Ana? Ana se ha sentado en un rincón y tiene entre sus manos una muñeca. se insultan y hasta lanzan ventosidades ruidosas o cuescos. tersa. corren. Y ríen. Así. Un horror. La debilidad de López se ha contagiado a los restantes celadores y ya nadie impone el orden en el Reformatorio. sin nada que lo ligue verdaderamente a la vida. por ejemplo. No. Quiero decir: de sus compañeras. Se llama Felisferto López y es alto. Un plumero. excesivamente delgado y tiene unos abundosos bigotes que casi le cubren la boca. cansado. 23 . marginada de ellas. fuman. Suave. Ana es retraída.jeres. vea. Hay celadores vigilando a las reclusas. se golpean. Un hombre triste. Mujeres en un Reformatorio. Sería excesivo afirmar que está distanciada. Ahora.

Ana trama sus muñecas. Y le diré por qué: Ana no juega con una muñeca. tampoco brilla por la fortaleza de su carácter. en rigor. ya que. ¿No se encuentra algo crecida para jugar con muñecas? ¿No tiene ya catorce años? ¿No le estoy ofreciendo la imagen de una pequeña Ana boba? En modo alguno. y acaricia una muñeca. es capaz de construir muñecas perfectas. en medio de los 24 . La diferencia es abismal.la soledad le place. No estamos ante una lela. una retrasada mental que atosiga sus horas con artilugios de la infancia. Y he dicho bien: nadie. hasta ahora. Aunque. hasta ahora. lo he dicho. Y con mayor asiduidad lograría esta perfección si tuviera un ámbito para su lenta y paciente tarea. porque Ana. la ha querido tanto como para permitirle crear un Taller de Costura. ni por su físico. ni por su cultura. Heriberto Ryan. Heriberto Ryan no brilla por nada: ni por su carácter. allí. Los desatinos de las reclusas han llegado a perturbar la calma en que solía transcurrir sus días el Director del Reformatorio. en rigor. en efecto. Es un mediocre abogado que sobrelleva su existencia en ese oscuro Reformatorio. Nadie. que si bien no es un débil como Felisberto López. no está sola. Porque ya veremos. el Jefe de Celadores. Peina. las urde pacientemente en busca de una perfección que no siempre se le escapa. Pero no lo tiene. la ha construido.

firme. ignora qué significa la palabra labilidad. busca y luego dice: -Vea. Heriberto Ryan extrae de su biblioteca un diccionario. añade-: La moral es lábil. una labilidad moral. señor -dice López. no sea ignorante. un hombre de orden. que quiere decir "resbaladizo". en el estado de labilidad moral en que se encuentran. le quiero decir que la moralidad es resbaladiza. lo abre. ha decidido terminar con la caótica situación reinante. ya que. Habrá de cruzar con él algunas pocas pero definitivas palabras. decen25 . O sea. López. disciplina. clava su mirada en los ojos de López y dice: -Mano de hierro. Heriberto Ryan guarda el diccionario. Sin ofuscarse.vientos de la pampa. al fin y al cabo. pero lo que sí ignora es que exista. No obstante. en el Reformatorio. Convoca. Felisberto López le confiesa que no ignora que la moralidad del Reformatorio es pésima. Orden. en consecuencia. Y para demostrar hasta qué punto lo ha comprendido. pues las cosas no pueden continuar así. a Felisberto López. ¿Me comprende? -Sí. López. López. De modo que cuando yo le digo que en el Reformatorio hay un estado de labilidad moral. Es. Aquí dice que la palabra lábil es un derivado culto del latín labilis. segura. en verdad. que no es sólida. Habrá de conminarlo a que imponga el orden en el Reformatorio.

del Jefe. disciplina. siete hombres y cinco mujeres. se alinean los celadores. digamos que las reclusas son más de cien. -Proceda -dice Ryan. Tantas son. algo así. y. Para siempre. Pero. Si viene una inspección de Buenos Aires. supongamos. decencia.cia. puede volar mi cabeza. quinientas? Dependerá. En fin. * 26 . Detrás de López. * Separadas las piernas. aun cuando escriba solamente "patio" habrá que comprender que el patio es amplio. Pero antes. un severo Felisberto López. Felisberto López reúne a las reclusas en el amplio patio. si son diez. creo. del costo que la productora que lleve al cine este relato decida gastar en la contratación de extras. No son. Y añade-: Orden. Es la hora del crepúsculo y las sombras se alargan sobre el piso del patio. Deberá usted recordar que. que ocupan por completo el amplio patio. se planta frente a ellas. se lo juro. supongo. supongamos diez o doce. pongamos: ciento catorce. No subrayaré más "amplio patio". y también los brazos en jarra. si son doce. El viento caliente de la pampa agita su abundoso bigote. los brazos en jarra. señor -dice López. -No será así. las reclusas. de aquí en adelante. doscientas. Y si usted prefiere una cifra exacta. ¿Cuántas son las reclusas? ¿Cien. volará la suya. por el momento. seis hombres y cuatro mujeres. separadas también las piernas. amplio. pocas.

Contra su pecho. Felisberto López vocifera: -¡Silencio! Otra vez el silencio. ¿Al fin la disciplina? No: súbitamente se oye una ventosidad ruidosa o cuesco. Y si piensan que no soy capaz de cambiar las cosas. dice: -Vean. entre las reclusas. Cunde el asombro entre las reclusas.. sino otra vez vociferando. Felisberto López. Ana. López continúa: -¡Orden. Si pensaron que yo era un débil. ¡acabará para siempre! Enten27 . ya no vociferando. también se equivocaron. ¿Hasta ese extremo había contenido su ira Felisberto López? ¿Es. señoritas. Las reclusas ríen. entonces. tal es su furia. El silencio es total.. disciplina y decencia! ¡Esto es lo que quiero y esto es lo que voy a conseguir! Las venas de su cuello se han enrojecido. un hombre temible? ¿Conseguirá doblegarlas? Entre tanto. se equivocaron. prosigue López: -El estado de labilidad moral en que este Reformatorio se encuentra. aquí se acabó la joda. y ya no sólo con firmeza y convicción.Las reclusas aguardan expectantes. sostiene a una de sus muñecas. se equivocan todavía más. pero con firmeza y convicción. Si confundieron mi bondad con estupidez. escucha las palabras llenas de sonido y de furia de Felisberto López.

quien. como cierta vez leí en alguna parte.dieron. ya que lo que 28 . él lo estaba diciendo: para siempre. al verlo morir. no ha leído mal: estalla. sumido en su propia sangre. todavía vociferando: -¡Para siempre! ¡Para siempre! ¡Para ssssss.una de las venas hinchadas y rojas del cuello de Felisberto López (la más hinchada y la más roja. en esta secuencia del relato. y tal como. lleva sus manos al cuello. Y la sangre brota tan abundosamente como abundoso es el bigote de Felisberto López. cosa que yo no creo. quienes. como un espectáculo final y grotesco que se ofrece a la visión ávida de las reclusas. sin más. pues.. Poco. importa la causa. no hay muerte natural. exclaman: -¡Bravo! ¡Reventó! ¡Viva! ¡Se hizo mierda! No le ocultaré que la muerte de Felisberto López es la única muerte natural de este relato.. ruge ¡Argh! y se desploma contra el piso. pobre hombre. ¿Un aneurisma? ¿Hipertensión arterial? ¡Vaya uno a saber! Y además. señor Editor?. si es que existe algo así como eso que se da en llamar muerte natural. ¿no? ¡Acabará para siempre! ¡Para siempre! Y entonces -¿lo creerá usted.! Y se muere. contra el duro piso del patio. allí. Sí. ¿importa acaso? No demorará usted en comprender que Felisberto López debía morir aquí. De modo que así está ahora: muerto. pues. por supuesto) estalla. como un perro.

a bailar de alegría y a decir frases terribles como "¡Reventó ese pelotudo!". Reconocerá usted. Y la sangre a borbotones. ¿No es acaso. ¿Qué hacen ahora las reclusas? La muerte de Felisberto López las solivianta. Comienzan a saltar. Pero sigamos. la de Felisberto López. que aun cuando haya sido natural. pero nada los impulsa a 29 . Y arrojan más cuescos o ventosidades ruidosas. Supongo que habrá visualizado la escena: una vena que se hincha con desmesura y estalla. una modalidad que. por su parte. de cualquier modo. Pero. no por ello esta muerte ha dejado de ser exquisitamente violenta. utilizan tanto para expresar su disconformidad como su alegría. sí. una sangrienta muerte natural? ¿Pude haberle ofrecido algo mejor? No lo creo. definir como natural la muerte de Felisberto López porque es el único personaje de este relato que no muere asesinado por otro personaje. y un hombre que se lleva las manos al cuello y lanza un doloroso rugido (¡Argh!) y se desploma contra el piso. no atinan a nada. según hemos visto. Los celadores.siempre lo mata a uno es algo. Sostienen. pues nada perjudicaría más a mi narración que solazarme con sus hallazgos parciales. entre sus puños. podemos. permanecen inmóviles. tampoco se lo ocultaré. poderosos bastones de goma. desde una gripe hasta un cáncer. sí.

reclusas y celadores. ¿qué hará? Como dicen los políticos: que nadie se llame a engaño. ¿Quién? No Felisberto López. desde luego. Algunas reclusas lo ven. quien dice: -Respetemos a los muertos. Aparece entonces Heriberto Ryan. ¿No lo ha sorprendido? 30 . Otras continúan bailando salvajemente y lanzando sus cuescos. ya que el desdichado Felisberto yace sobre un impúdico charco de sangre. A Heriberto Ryan. Esta aparición levemente espectacular de Ryan no deberá hacernos olvidar lo que ya hemos dicho de él: es un pobre tipo. ¿recuerda?) patio con el resto del Reformatorio y sostiene un revólver en su diestra. Es decir: ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! Y otra vez el silencio. quizá. Pero ahí. alguien que les grite órdenes. en verdad. como Felisberto López. miran ahora al Director del Reformatorio. No tanto. Y bien. como si la sangre de este pobre hombre fuera tan infinita como los deseos que reprimió en vida. Otras no.la represión. Extraña frase. Todos. que piense y resuelva por ellos. Acaba de abrir la pesada puerta que comunica el (amplio. También los celadores lo han visto. Ryan eleva su diestra y dispara tres veces al aire. que cada vez se dilata más. Necesitan un jefe.

Y Heriberto Ryan dice algunas palabras. Entre ellas. al día siguiente. -Este hombre -dice. A Felisberto López. Pero. Pero era. que oficia misa todos los domingos en la pequeña capilla del Reformatorio. lo velaron y. vea. Una manera. pensará usted. marcharon a los dormitorios. un hombre bueno. quienes abandonaron sus bailes salvajes y. no era muchas cosas más. Se cavó un foso y una tierra húmeda y fresca recibió generosamente el féretro con Felisberto y su vena reventada. Pero no: pidió respeto por el finado Felisberto López. El cura O'Connor. por sí mismas. no exactamente. creo.Lo previsible era que Heriberto Ryan ordenara a las reclusas que se aquietaran. Sólo a algunas de las reclusas se les permitió asistir al sepelio. Que Dios lo reciba y perdone sus pecados. sin que nadie lo sugiriera u ordenara. no era inteligente. disciplina y decencia!". nunca fueron muchos. santifica la ceremonia. Y fue tan extraña la frase que tuvo el (extraño) poder de sosegar a las reclusas. como sus talentos. Ana. ya que Heriberto Ryan no vociferó "¡Orden. que. que hicieran silencio y que se marcharan a los dormitorios. lo enterraron en el descampado que se extiende detrás del Reformatorio. 31 . No era valiente. sino que dijo: -Respetemos a los muertos.ha muerto en el cumplimiento de su deber. de decir lo mismo. esa noche.

se emponzoñan. incurren en actos de gran impudicia. Se restrega las manos y con un arrugado pañuelo se seca el sudor de la cara. tiene derecho a usar el adjetivo alborotado.* * Supongo que alguien más. digo. no se animan a usar sus bastones de goma. Los celadores. Heriberto Ryan permanece impotente. nuestra pequeña. introvertida. ocurrir algo distinto con Ana? ¿No es acaso sensible. bebe. Ana. Pero no es así: la metafísica lo asedia a uno siempre que asiste a un entierro.El cajón es devorado por la tierra y un escalofrío recorre la espalda de la pequeña Ana. La situación en el Reformatorio es caótica. afecta a la meditación? Transcurren algunos días. aparte de García Márquez. pues temen las represalias de las reclusas. se envilecen. ¿Podría. quizá. En su Escritorio. en consecuencia. para una joven de catorce años. excesivamente. con frecuencia. en cuya puerta una inscripción reza Director. dirá usted. sea en los dormitorios. en el comedor o en el patio. También. No hay orden. 32 . Luego le diré por qué. ni disciplina. He recurrido a él con total deliberación. permanece en cama durante estos días alborotados. libradas a su arbitrio. ni decencia. ¿Todo termina así? ¿Así es el final? ¿Muere el alma con el cuerpo? ¿Existe algo más allá de la tumba? Curiosas preguntas. extrae de su biblioteca una gran botella de whisky que esconde tras el Ulises y bebe. Las reclusas.

tienen. Ryan vocifera: -¡Silencio! Más por curiosidad que por obediencia. inocente. de anteojos de vidrios gruesos. durante el almuerzo. señalando hacia la 33 . Algo en común. Ana y Ahab. ¿quién no busca en este mundo su ballena blanca? ¿Cuál es la de Ana? Cierto día. Dice: -No tengo nada que decirles.Lee. ¿Cuál es entonces la novedad? Ryan continúa: -Sólo quiero presentarles a alguien. ¿Tienen algo en común Ana y el Capitán Ahab? Si bien a nuestra pequeña no le falta una pierna. las reclusas acallan sus gritos y sus habituales cuescos. pues. solitaria. ya no hay lugar para las palabras. una edición infantil de Moby Dick. A la persona que impondrá el orden y la decencia en este abismo infernal -hace una breve pausa y. recordemos que en ciertos momentos de este relato será coja. hace su aparición Heriberto Ryan. Y además. y perdone que incurra en una reflexión tan transitada. ¿se habrá animado finalmente a enfrentar la situación? Los celadores esgrimen sus bastones de goma y hacen sonar sus silbatos. Las reclusas se sorprenden. Este hombre de escaso coraje. ¿Qué novedad traerá este hombre pequeño. semicalvo y con abdomen ya abultado? Ryan no demora en aventar este interrogante. Para mí. señor Editor.

la mujer que acaba de entrar por la puerta del Comedor del Reformatorio es idéntica a la madre de nuestra pequeña. se abre paso entre sus compañeras. recordemos. añade-: Les presento al nuevo jefe de Celadores. El silencio es absoluto.* La mujer viste un traje sastre gris y ha peinado sus cabellos rubios con un rodete. El asombro se dibuja en los ojos de la pequeña Ana. Y entonces aparece una mujer alta. Y mucho menos lo es. 34 . desconocido para la pequeña Ana. no hay nada que la diferencie de la mujer que encontró una muerte atroz en aquella cocina. ese rostro. rubia. Físicamente. es decir: se le parece como se parecen entre sí dos gotas de agua. a la misma actriz. Sara Fernández se detiene a casi tres metros del nuevo Jefe de Celado* En este caso. señor Editor. dice: -Me llamo Elsa Castelli.puerta del Comedor. Las reclusas miran a Elsa Castelli. una joven de diecisiete años. la más perversa? Sara Fernández. trágica. Idéntica. Elsa Castelli es su madre. De su cintura cuelga una cartuchera. la versión cinematográfica deberá utilizar sin ninguna duda. Elsa Castelli pregunta: -¿Quién es la peor de ustedes. cuyo rostro no nos es desconocido. Elsa Castelli mira a las reclusas. Severamente. ya que. robusta y fuerte. al menos. Elsa Castelli le clava su mirada.

para siempre. y. De modo que su espanto es aún mayor que el de las otras reclusas. desafiante. difíciles. fatal. y que lo ha hecho no para asesinar a Sara Fernández. no para imponer el orden de los camposantos en el Reformatorio. que esa mujer que ahora introduce en su cartuchera el revólver con el que ha ultimado a Sara Fernández. apunta a Sara Fernández y le descerraja. y que decía ser la peor. sin hesitar. señalando con un gesto desdeñoso el cadáver de Sara Fernández. Y dice: -Aquí. la peor. sino para vengarse. de Elsa Castelli. es decir. la más perversa. Ana. añade-: Las otras son ángeles al lado mío. prolijamente. Y Sara Fernández. soy yo -y. Oscuramente comprenden que les aguardan horas inciertas. que era robusta y fuerte. a nada atinan las reclusas. dice: 35 . entonces. paralizadas por el espanto. extrae un revólver de su cartuchera. Azoradas. muerta. Elsa Castelli. es el más feroz enemigo que jamás las enfrentó. quien. la más perversa de sus compañeras. ya que se siente el blanco último de la ira letal de Elsa Castelli.res. merece por haberle dado muerte en aquella cocina. tal como Felisberto López. un balazo entre ceja y ceja. ahora. ¿Y Ana? ¿Qué ocurre con nuestra pequeña? Ana cree que Elsa Castelli es su madre que ha regresado. que tenía diecisiete años. para infligirle el castigo que ella. recordemos. cae contra el piso.

Supongo que con ustedes vaya tener menos problemas -y dirigiéndose a los celadores. súbitamente también.. Yo voy a ser el juez y también el verdugo. ¿Cuánto dura? ¿Un minuto? Digamos un minuto.. se acerca hacia la pequeña Ana. Y pregunta-: ¿Cuál es tu nombre? -Ana -responde Ana. se aquieta y dice-: El problema es. Dos hombres corpulentos levantan el cadáver de Sara Fernández y se lo llevan. ordena-: Sáquenla de aquí. Se detiene a su lado. ¿inexorablemente?. no lo sabrán 36 . Elsa Castelli dice: -Como habrán visto. -Parecés más jovencita -dice Elsa Castelli. como si un temblor la arrasara. añade-: Y lo mismo vale para todas ustedes. aquí rige la pena de muerte. enfrentando a las restantes. ¿no? Bueno. ¿qué diablos entiendo yo por portarse bien? Eso. lanza una carcajada violenta. Y a la que tenga que morir. Elsa Castelli se pasea entre las reclusas. Lenta. la mato yo. Luego. Y luego. Voy a decidir quién va a vivir y quién va a morir. Un silencio tangible invade el recinto. -Portate bien y vas a vivir -dice Elsa Castelli.. Esa infeliz era la peor. Y luego. la mira con fijeza y le pregunta: -¿Cuántos años tenés? -Catorce -responde Ana. lo juro. ¡Pórtense bien y van a vivir! súbitamente.-Ahí la tienen.. ya está reventada.

idiotas! -los celadores se detienen. Elsa Castelli. Si hay orden. chicas. y se retira. con una calidez tan sorprendente e inesperada como su furia. a cada una de ellas. Todo ha cambiado. . sale del Comedor. chicas. Los celadores. ¿Está claro? Los celadores responden: -Sí. es decir. Ni un solo cuesco. Eso. Dicho lo cual.nunca. es mortal. es el terror. dice: -Sigan comiendo. de un largo sueño apático. amenazadoramente. no se le pega a nadie. señora. Como una exhalación. 37 . por su parte. ¿incontenibles? Golpean a las reclusas con sus bastones de goma y las insultan ferozmente. una tras otra. parecen despertar de un largo sopor. Ahora son brutales. Tras sus pasos. Elsa Castelli dice-: El descontrol y la impunidad me pertenecen. Pero las sorpresas no han terminado aún. Y yo soy el terror. quizá cobarde.El silencio ya no sólo es tangible. Y. Elsa Castelli entra nuevamente en el Comedor. vuelve a mirar a las reclusas como si tuviera el poder de mirarlas a todas. Y ruge: -¡Basta. Nunca van a conocer las causas por las que en este lugar se podrá vivir o se podrá morir. Ustedes limítense a vigilar el orden. sale Heriberto Ryan. ahora sí.

removiendo la tierra húmeda y oscura. y Ana ya cree que la rescata. pero es inútil. bruscamente. comienza a hundir nuevamente a su madre en la tumba. o. Ana aferra esa mano y tira de ella. y Ana se despierta y grita: -¡Mamá! Y nadie le responde. y Ana extrema sus fuerzas. Da vueltas y vueltas en su cama. ante una tumba. para siempre. allí. su madre ensangrentada. ya que sus compañeras duermen y una hebra de luz anuncia el nuevo día filtrándose por los ventanales. y apoya su cabeza sobre la almohada. aparece. que es suya otra vez. Ana duerme agitadamente. y Ana forcejea. Un sudor frío brilla en su rostro.Esa noche. y su madre ya está libre hasta más allá de su cintura. una fuerza ciega. y la madre grita "¡Salvame! ¡Salvame!". y. con el enorme cuchillo aún clavado en su pecho. mejor aún. De la tumba sale una mano. de noche. en el amplio Dormitorio. su madre. obsesiva. y la tierra húmeda y oscura la devora como una ciénaga implacable. entonces. no. la fuerza que surge de la tumba puede más que la suya. qué pesadillas mortifican el reposo de nuestra pequeña? Una sola y recurrente. y su madre se pierde en busca del corazón de las tinieblas. surgiendo de esa tumba. desconocida y poderosa. Ana se sueña en un camposanto. junto a las otras reclusas. ¿Qué sueños. bajo la tierra. y perma38 . y Ana seca el sudor de su rostro.

como lo son todas. Pero su mensaje. De una vez y para siempre (tan para siempre como murieron Felisberto López y Sara Fernández y como mueren todos los que mueren en este relato. de Brian De Palma. En cuanto a Carrie. No lo olvidemos. Me permitiré ahora desplazar el punto de vista del relato. pero esta tenue esperanza le posibilita conciliar el sueño. que la liberara del ahogo postrero de la tumba. ¿Será así? Ana no lo sabe. tramado por ellas. poco o mucho. o no todos. puesto que ya lo hice al narrarle un diálogo -breve. Es una ficción que se alimenta de ficciones. basado en una novela del gran maestro Stephen King. es cierto* Esta pesadilla. más allá del símil con la secuencia de la pesadilla. ¿Tolera usted mi vanidad? 39 . sino para permitirle el reencuentro con su madre. Elsa Castelli. que no es otra que ella. con Sissy Spacek. "¡Salvame!". para vengarse. la perfecta imagen de la madre de Ana rediviva. ya hablaremos. lejos de odiarla. escribo para mentirle.nece así. "¡Salvame!" Elsa Castelli. La pesadilla ha sido terrible. mirando algún impreciso lugar del techo. con el pavor aún asomándole en los ojos. no ha venido para odiar a Ana. Y le diré más: la maravillosa originalidad de este relato radica en la maravillosa estructuración de sus influencias. tiesa. lo sé. según se lo he confesado. fue alentador: la madre de Ana. le recordará la del filme Carrie (1976).* Sin embargo. ese pavor va disminuyendo. le rogaba que la salvara. de quien. importa señalar lo siguiente: una actriz como Sissy Spacek (quiero decir: tal como era Sissy Spacek cuando filmó esa película) sería la adecuada para interpretar a la pequeña Ana en la versión cinematográfica. pues. gritó. bien mirado. No es la primera vez que lo hago. por consiguiente. según se verá) le aclararé algo: este relato está urdido por sus influencias.

desplazar el punto de vista. Deja el rouge sobre la cómoda. responde. su whisky. Le agrada la imagen que el espejo le devuelve.entre Heriberto Ryan y Felisberto López. ¿Qué hace Elsa Castelli? Está frente a un espejo y se pinta los labios. No ha cambiado sus ropas. otra vez tras el Ulises. No ha cambiado su peinado. ¿Dónde. ¡Tap! ¡Tap! Ryan. densamente. en cuya puerta. pues. Se ha dejado caer en un amplio sillón y bebe. Sale de la habitación. austero rodete. Aún viste el traje sastre gris. Se oyen dos breves pero ineludibles golpes en la puerta. lo haré. ahí está ella. pero allí donde sea necesario abrir el relato. -Ya voy -previsiblemente. ¿Qué hace Heriberto Ryan? Está en su Escritorio. ¿Cuándo ocurre esto? Digamos: es la misma noche en que Ana tuvo su terrible pesadilla. aprieta sus labios. luego los afloja y sonríe. desde la pequeña Ana. casi siempre. nos ubicamos? ¿Qué tal el dormitorio de Elsa Castelli? Sí. Abre la puerta y allí está ella. Elsa Castelli. Lo he dicho: arbitrios de la creación. guarda el whisky en la biblioteca. Pero importa destacar esta opción narrativa: narraré. presuroso. una inscripción reza Director. con 40 . Aún se peina con el breve. recordemos.

Ahora se miran. exageración. Ryan-. Sonríe y pregunta-: ¿Puedo entrar? Heriberto Ryan farfulla algo ininteligible. dice Elsa Castelli-. siempre prudentemente. -No todos queremos ser héroes o santos -dice. se hace a un lado y Elsa Castelli entra. ridiculez o fanatismo. Ryan. -Vea. -No sea mediocre. -Ninguna palabra es mala en sí misma -dice. Si no fuera así. Ryan -decidida. Ryan. Depende del uso que se le dé. su traje sastre gris y su breve y austero rodete. 41 .sus labios muy pintados. exagerada o ridícula? -Algo más grave aún -dice Ryan-. Ryan -dice Elsa Castelli-. muy prudentemente. Tienen un enemigo: yo. Será porque los tibios me repugnan. -Buenas noches -dice. no tendríamos héroes ni santos. Los mediocres son los inventores de las palabras prudencia. me dan náuseas. Ryan cierra la puerta. esas chicas. La vi como a una fanática. descubrieron algo. ¿largamente? Elsa Castelli dice: -Dígame la verdad. ¿Qué le pareció mi presentación de hoy? ¿Imprudente. Y yo prefiero el enemigo de frente a un tibio. hoy. Expele el humo y dice: -Todas las causas necesitan fanáticos. Elsa Castelli enciende un cigarrillo.

Pero necesito su ayuda. En alguna parte. y si usted me preguntara por qué. Bien. Y afirma-: Cuente conmigo para lo que sea. sensualmente. el arte de organizar el universo en una ficción. continúo. Elsa Castelli expande sus grandes labios pintados y sonríe. muy ingenuamente. Ryan. Así las cosas. se sienta sobre el escritorio. al fin y al cabo. Quizá sólo alguien como usted pueda imponer el orden en este Reformatorio. y que sólo se le puede exigir que tenga una manera. quiero decir: no juntas. exhibiendo sus largas piernas. pregunta: -¿Para lo que sea? Y aquí abandonamos a Elsa Castelli y Heriberto Ryan. se desprende el breve y austero rodete y sus cabellos caen intensos y muy rubios sobre su espalda. -No lo dude -dice Elsa Castelli-. yo la tengo. he leído que una novela es una aventura subjetiva en la que un escritor narra el mundo a su manera.-Quizá tenga usted razón -dice Ryan-. y se encaminan 42 . le respondería una vez más: arbitrios de la creación. Supongamos que esa noche. una tras otra. es decir. y. la misma en la que Ana tuvo su pesadilla y en la que Elsa Castelli le preguntó a Heriberto Ryan "¿Para lo que sea?". -Desde luego -dice. entonces. ¿necesito decírselo?. cuatro reclusas abandonan sus lechos.

Otra se llama Rosario y es flaca. O si Rosario es alta o baja. No sé si necesito recordarle que tiene pasillos laberínticos y habitaciones varias. O si Judith es gorda o flaca. Otra se llama Judith y es alta. Hay enormes telarañas. No sé si necesito recordarle que el Reformatorio fue un Gran Hotel. Judith es alta y Natalia es baja. para llegar al Sótano de la Venganza. Cada una de las cuatro reclusas. Poco importa si Carmen es alta o baja. Algunas ratas corretean por el piso. como he dicho que eran: Carmen es gorda. Supongamos que ya están aquí. O si Natalia es gorda o flaca. Hay murciélagos. que es gorda. dice: 43 . tiene que atravesar esos pasillos.al sitio en el que habían juramentado reunirse luego de presenciar atónitas el asesinato de Sara Fernández. Poco importa. Todas tienen entre dieciséis y diecisiete años. Llamaré a este sitio: el Sótano de la Venganza. en medio de la oscuridad y el silencio de la noche. Supongamos que se sientan (¿se conjuran?) alrededor de una mesa. A través de un alto ventanal se filtra la también escasa luz de la luna. Rosario es flaca. Una se llama Carmen y es gorda. Otra se llama Natalia y es baja. Carmen. por consiguiente. Sobre la mesa hay una vela que despide una luz amarillenta y escasa. Son. esencialmente son.

con frecuencia. y Carmen. Judith. A veces dice sí. que es alta. dice: -Para Elsa Castelli. ¿no se lo dije?). Carmen dice: -Juramos matar a Elsa Castelli. Elsa Castelli impone el orden de los camposantos en el Reformatorio. Durante los días que siguen. ignoran cuáles son. Las otras tres dicen: -Lo juramos. Natalia. dice: -Pena de muerte. Y unen sus manos y unen su sangre. pero. Las reclusas obedecen ciegamente sus mandatos. Carmen extrae una navaja. dice: -O la matamos o nos mata ella. que es baja. que es flaca. Tibias gotas de sangre caen sobre la mesa y se mezclan con el sebo de la vela. dibuja un tajo en cada una de las palmas y también en la suya. Rosario. Y dice: -Las manos. Sus tres compañeras extienden las manos. a 44 . Y las cuatro juntas dicen: -Pena de muerte para Elsa Castelli. ya que Elsa Castelli es deliberadamente contradictoria.-Tenemos que matarla. como oficiando un ritual inexorable. De un bolsillo de su delantal gris (las reclusas visten delantales grises.

quien. pregunta: -¿Aún no empezó el horror y ya están horroriza45 . Me refiero al nuevo Jefe de Celadores. por su parte. Hasta ellos están horrorizados. luego castiga cruelmente a quien lo hace. A veces dice que algo está permitido. el cura O'Connor entra en el Escritorio de Heriberto Ryan. A Elsa Castelli. -Aha -farfulla Ryan-. Alarmado. un Celador le pregunta: -¿Por qué hizo azotar a esa reclusa? No había hecho nada. guarda la botella de whisky tras el Ulises. -Es despótica. La azoté porque era inocente. -Precisamente por eso -responde Elsa Castelli-. A veces castiga a quien hizo algo. O'Connor-. con un respeto cercano al miedo. -Es atroz lo que está haciendo esa mujer –dice O'Connor. Alguien. a veces a quien no hizo nada. invariable: su crueldad. -¿Cómo quién es? -pregunta. en voz baja. Cierto día. -¿Quién es esa mujer? -pregunta Ryan. -Los mismos celadores -dice O'Connor-. ¿sarcásticamente?. ¿Y quién le ha dicho eso? -pregunta Ryan.veces no. arbitraria y cruel-dice O'Connor. Sólo hay algo coherente. también hay que castigar a los inocentes. entonces. sin que el cura llegue a verlo. Elsa Castelli. Para que exista el terror.

un cenicero y así sucesivamente.dos? Es Elsa Castelli. O'Connor. pasea su mirada por distintos objetos de la habitación: un perchero. padre. Abstraído. como usted le dice. Vamos. cada vez más enrojecido por la indignación. A Sara Fernández. Nadie me lo trajo. quien. los observa. la cabeza embalsamada de un ciervo. con el rostro enrojecido por la indignación. ha entrado en el Escritorio. Apoyada contra la puerta. no sea ridículo: ¡cris46 . O'Connor. Pero Ryan no. Y dice: -Usted asesinó a una joven. Tengo ese estilo para presentarme. -¿Y dónde está el cuerpo de la desdichada? pregunta. O'Connor mira a Ryan. Quiebra sus labios en una mueca desdeñosa y afirma-: Esa desdichada. No pude darle cristiana sepultura. errático. como exigiéndole que ponga las cosas en su lugar. -¿Cristiana sepultura? -dice con una sorna cruel Elsa Castelli. Elsa Castelli-. enfrenta a Elsa Castelli. pregunta: -¿No hubiera sido más adecuado que usted golpeara la puerta antes de entrar? Contundente. nada. Elsa Castelli dice: -Yo entro aquí cuando y como se me da la gana. muy tranquilamente. no merecía algo así. resignado a no esperar nada de Ryan. O'Connor-. sin que Ryan ni O'Connor lo advirtieran. arrogante. -Así es -dice.

¿Cómo es su relación con Elsa Castelli? O. tranquilícese. no. ¿lo sabía? De lo que allí se arroja. Elsa Castelli. -¿Qué estás diciendo? -se sorprende Ryan-. Es. secre47 . ¿Creés que el padre O'Connor sería capaz de matar? -¿Conocés a alguien que no lo sea? -pregunta. -Usted es un monstruo -dice O'Connor. otra vez enigmática. apenas si quedan cenizas. Y sale del Escritorio cerrando con violencia la puerta tras de sí. ¿es también cruel con Ana? Bien. Elsa Castelli es tan cálida con Ana como sólo puede serlo una madre. diré. que sería capaz de matar a quien los cometiera. -No te odia -afirma Heriberto Ryan-. ¿cómo es Elsa Castelli con ella? Si con las restantes reclusas he dicho que sólo algo mantenía invariable. mejor aún.tiana sepultura para esa idiota! -Por Dios. Pero no quiere crímenes. Conozco esa raza -dice. con desdén. Hay allí un horno devastador. maternal con Ana. y que esto era su crueldad. Y Ana. -La descuarticé y la quemé en la Caldera -dice Elsa Castelli-. Volvamos a Ana. enciende un cigarrillo. y dice: -Ese hombre me odia. Elsa Castelli. -Tanto no los quiere. sonríe. enigmáticamente. Elsa Castelli se encoge de hombros. ¿qué hizo con ella? -pregunta O'Connor. otra vez.

Dice: -No quiero que Ana contagie a nadie. Nada grave. Alega. en definitiva. Si a usted le preocupa saber cuál es su enfermedad. aunque siempre fue su madre. pues poco importa. maternal con Ana. la cuida como sólo una madre podría cuidarla. si usted lo prefiere. está Ana: en su propia habitación. en efecto. por consiguiente. Esta vez se explica. Ana se enferma. consigue su propósito. una gripe. hasta aquí. olvídese. sólo para ella. para tal medida. La saca del Dormitorio común y la ubica en una habitación para ella. es decir. Pero no esta vez. Cierto día. puesto que. O.tamente. no había sido demasiado buena. Pongamos eso que se suele llamar un resfrío. y esto es lo que. ya que antes. porque Elsa Castelli es. La separa. ante todo. más buena (aún) de lo que ha sido antes. comprende que su madre ha regresado para ser buena. Tendrá su propia habitación. Esta no es la leve historia del 48 . ¿Lo hace para poner a prueba el cariño de Elsa Castelli? ¿Lo hace para saber hasta qué punto Elsa Castelli es maternal con ella? Si lo hace para esto. de las otras reclusas. importa para Ana. ha sido la encarnación brutal de la arbitrariedad. quizá inexplicablemente. en verdad. y es la primera vez que Elsa Castelli explica uno de sus actos. Y aquí. que no desea que la enfermedad de Ana se contagie a las restantes. quizá no. Espero haber sido claro.

49 . transpira. su crueldad. Caramba. ¿Creerá usted. Pero atención a lo siguiente: Elsa Castelli sólo extremará su dulzura con Ana. en consecuencia. sobre todo.resfrío de Ana. a veces. si Ana ha descubierto a su madre en Elsa Castelli. en verdad. otra pregunta. Ana le recuerda a Elsa Castelli una hija que la vida le quitó? Bien. ¿qué ha descubierto Elsa Castelli en nuestra pequeña?* ¿Por qué es maternal con ella? ¿Le recuerda. Le aguardan. Tiene fiebre. Pero “en Ana” se lee enAna”. Ana. escasamente. está donde la dulzura de Elsa Castelli la ha cobijado. en el espectáculo de la dulcificación de Elsa Castelli? Aunque. abundando. Y. Pero. cabe aquí: ¿por qué Elsa Castelli es dulce y maternal con Ana? Y. acaso. supongamos que se lo he dicho. a una hija que la vida le quitó? Mire. ahora. pues con las otras reclusas mantendrá invariable lo que siempre ha mantenido invariable. Deberá usted. en efecto. Ana está resfriada. creer en el espectáculo de la dulcificación de Elsa Castelli. Está en una habitación lu* Casi escribo: “en Ana”. que contiene a la anterior. Acontecimientos infinitamente más graves nos aguardan. además. peor no enana. es decir. Punto. ¿tengo que explicarlo todo? Elsa Castelli ha decidido ser maternal con Ana. ¿si le dijera que sí? ¿Si le dijera que. no es así. estornuda. en consecuencia. Y nuestra pequeña es pequeña.

según suele decirse. la visita un médico a quien ha llamado Elsa Castelli. sino en su periferia. donde. sino en la pequeña ciudad de Coronel Andrade. y. entonces. pues. ¿Qué hace? Apenas lo previsible. -¿Cómo lo sabe? -pregunta Aníbal Posadas. dirigiéndose a Elsa Castelli. Guarda.antes de decirle "Decí treinta y tres". -Treinta y tres -dice Ana. no vive en el Reformatorio. alejado. tiene un abundoso bigote. conviene aclarado.minosa. en la que si bien está el Reformatorio. en su centro. Supongamos que el médico se llama Aníbal Posadas. Es. Aníbal Posadas. cama. digamos. en medio. -Y algo de fiebre -dice. ¿solitario?. Me gustan los personajes con bigote. Elsa Castelli. 50 . Cierta tardecita (¿le perturba a usted que escriba tardecita?). allí. la había colocado -para auscultarla. quien. no está. de los vientos de la pampa. separa su oreja de la espalda de Ana. con un florerito. lo diré otra vez. y lee su edición infantil de Moby Dick. en rigor. Le dice a Ana: -Decí treinta y tres. que tiene treinta años y que. el médico del Reformatorio. Supongamos que es joven. está Aníbal Posadas. Aquí. olvidé mencionado. dice: -Aún tiene algo de catarro. quizá abruptamente. tal como Felisberto López. Sigo.

la acerca a la cama en la que serenamente reposa nuestra pequeña y busca su mirada tersa. ¿fríamente?. Te lo voy a dar. Elsa Castelli se inclina hacia ella. extiende su brazo y le acaricia la cabeza. Sé que usted no puede ver * No sé si lo ha notado usted. dice: -Pedime lo que quieras. el médico dice: -Sólo una aspirina cada ocho horas. Sea como fuere. contundente: no los hay. dice: -Para hacer mis muñecas. Un breve silencio. Todo exceso también.-Recién le puse el termómetro -dice Elsa Castelli. denominé adjetivos de dudoso gusto.* Luego. Toda cortedad es deliberada y precisa. para mí. 51 . E insiste-: un Taller de Costura. muy sencillamente. se desliza mi prosa. Aníbal Posadas inclina con nerviosa levedad su cabeza y sale de la habitación. Y Ana. al inicio de este relato. ¿Tanto la quiere esa mujer? ¿Tanto. Entre el minimalismo y el folletín. Una suave y dulce Elsa Castelli toma una silla. -¿Sólo eso? -pregunta Elsa Castelli. Ana vacila. Finalmente. -Ah -farfulla Aníbal Posadas. se lo digo: he dejado de subrayar eso que. La razón es. -Buenas tardes -dice. Nada más. ahora. -¿Para qué? -pregunta Elsa Castelli. -Es lo único que quiero -dice Ana. la quiere su madre? Dice: -Quiero un Taller de Costura. Elsa Castelli.

Vas a tener un hermoso Taller de Costura. también su fiebre. Su catarro desaparece. -Si eso es lo que querés -dice Elsa Castelli-. algo de una vez y para siempre. Le quiero decir como le dicen todas mis compañeras. se tornan más escasos todavía: casi. Transcurren dos. se* Se lo pregunto otra vez: ¿tolera usted mi vanidad? 52 . ya que este relato habrá de ser filmado. señor Editor! ¡Qué maravilloso rigor narrativo tiene este relato!* Continúo. Continúo. inexistentes. que ya eran escasos. o. a lo sumo. tan tersa. Inclina su cabeza y permanece en silencio. tres días. diré. la mano de Elsa Castelli acariciando los cabellos dóciles de Ana. ya que no se lo diré más: esto volverá a ocurrir.lo que le escribo. -Decime Elsa -dice Elsa Castelli. lo vas a tener. y sus estornudos. Y Ana mejora. también. -Tus compañeras dicen cosas terribles de mí – dice Elsa Castelli. Ana no responde. Pero. y que vea. le pido que vea el lento movimiento del brazo de Elsa Castelli acercándose a la cabeza de Ana. -No. De modo que Ana le dice a Elsa Castelli: -Ya estoy bien. señora. ¡Ah. señora -dice Ana-. le diré. Son tan suaves sus rasgos. ¿Lo ha visto? Bien. ahora.

Usted. la queremos usted y yo. pragmáticas. Y. Conjeturan que nuestra pequeña podrá frenar la ira letal de Elsa Castelli. No las castigue más. conjetura. -¿Por qué? -pregunta Elsa Castelli.gún ya he escrito. que el odio. Y abunda-: Quiero volver al Dormitorio. podría perjudicar a Ana. Y Elsa Castelli acepta. La quiere Elsa Castelli y la quieren las reclusas. y yo. porque es su historia la que está leyendo. Sagaces. -¿Querés volver? -pregunta Elsa Castelli. desea ampararla. muchas reclusas quieren a Ana porque quieren utilizarla. porque es su historia la que estoy narrando. Todos quieren a Ana. por ejemplo. Quiero estar con mis compañeras. la que le estoy narrando. En rigor. su mirada. -Porque soy una de ellas -responde Ana. -Sí. Comprende. 53 . De modo que le permite el regreso. quizá. Elsa Castelli. que las reclusas le tienen podría extenderse a la pequeña. señora -dice Ana. Conjeturan que. a esta altura del relato. señora. si se torna exagerada. no vengativas sino acomodaticias. ¿Por qué? Sencillamente porque la quieren. decirle: -Mis compañeras son buenas. Las reclusas reciben con beneplácito a nuestra pequeña. que su protección. implicándola en un conflicto del que ella. si es su amiga. hambrientas de sobrevivencia. podrá.

-Decíselo -le dicen las reclusas a Ana-. Decíselo. Y Ana le dice a Elsa Castelli: -Mis compañeras son buenas, señora. No las castigue más. -No son buenas -dice Elsa Castelli-. Por algo están aquí. -Yo también estoy aquí -dice Ana. -Vos sos distinta -dice Elsa Castelli. -Decíselo -le dicen las reclusas a Ana-. Decíselo. Y Ana le dice a Elsa Castelli: -Mis compañeras son buenas, señora. No las castigue más. ¿Logrará su cometido? ¿Logrará Ana sosegar la ira letal de Elsa Castelli? Las reclusas, en verdad, confían en que tal hecho se produzca. Lo desean fervientemente. Tanto lo desean, que a veces creen que ya se ha producido. -¿No está más buena? -indagan algunas-. Hace dos días que no castiga a nadie. Tienen esperanzas. Quienes no las tienen, quienes no creen en el sosiego de la ira letal de Elsa Castelli; quienes, además, no son acomodaticias, ni pragmáticas, ni están hambrientas de sobrevivencia, sino de venganza, son las cuatro conjuradas, es decir, Carmen que es gorda, Rosario que es flaca, Judith que es alta y Natalia que es baja. Para ellas, no hay camino de retorno. Sólo la
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venganza es posible. Apenas una semana se toma Elsa Castelli para regalarle a nuestra pequeña su Taller de Costura. Ahí está: es tal como Ana lo había soñado. Ignoro todo lo relativo a estas cuestiones, así que mal podría describirle o siquiera enumerarle lo que ese Taller contiene. Le bastará a usted saber que contiene todo lo que Ana soñó. Pongamos: una máquina para coser y tejer, telas diversas, tijeras, dedales. En fin, cosas por el estilo. Ana, feliz. ¿Cómo, aquí, imaginar el amor que siente Ana por Elsa Castelli? ¿Ha llegado esta mujer a su vida para protegerla, para curar sus enfermedades, para realizar sus sueños? Tal pareciera que sí. Con frecuencia, Elsa Castelli la visita en su Taller de Costura. Le gusta, dice, verla construir sus muñecas. Y allí permanece. Una, dos y hasta tres horas durante las cuales las reclusas se ven aliviadas de su despotismo. Y Ana no se detiene. Sus manos inquietas, hábiles, dan forma a una princesa, a una bailarina, a un hada, a una aldeana. Ana no construye muñecos. Para ella, lo masculino evoca la ausencia (no ha conocido a su padre) o la agresividad (el fugaz fornicador).
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Cierta tarde, Elsa Castelli le dice que ha instalado una Sala de Estar. Ana le pregunta qué es una Sala de Estar. -Un lugar para estar -le dice Elsa Castelli-. Vos tenés tu Taller de Costura. Bueno, ahora yo tengo mi Sala de Estar -y le pregunta-: ¿Querés conocerla? Ana contesta que sí. De modo que Elsa Castelli le muestra su Sala de Estar. Nada falta allí: hay revistas, discos y un televisor. Ana se acerca al televisor, lo mira, lo toca con prudencia, con cautela y suavidad, con temor y fascinación, luego con mayor firmeza, más decidida, pero siempre suavemente, como si lo acariciara. Y pregunta: -¿Qué es esto? Sorprendida, Elsa Castelli, a su vez, pregunta: ¿No sabés? -Alguna vez lo supe -dice Ana-. Pero lo olvidé. -Es un televisor -dice Elsa Castelli. -¿Para qué sirve? -pregunta Ana. -Para ver el mundo -dice Elsa Castelli-. Apretás un botón... y el mundo es tuyo. -¿Tanto? -pregunta Ana. -Tanto -confirma Elsa Castelli. Y añade-: Todo está ahí. Las guerras, los terremotos, los desfiles de modas, los casamientos, las enfermedades, las pestes,
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. Ana.. Una brizna de ansiedad.es una historia en la que sucede todo lo que sucede en la vida. en una telenovela también. Y explica-: No lo vas a entender hasta que no veas una.. Precisamente mañana empieza una. cautelosamente. ¿no? Bueno. -Claro -acepta Elsa Castelli.los accidentes. -Sí -responde Elsa Castelli. -No entiendo -dice Ana. -vacila. siempre con esa brizna de ansiedad. Ana pregunta: -¿Sobre todo. Elsa Castelli. -En la televisión sucede todo. las series. Elsa Castelli se le acerca y le acaricia los cabellos ¿dóciles? y dice: -Mañana.. dice-: Pero sobre todo. ¿rigurosamente?. Algo brilla en los ojos de Ana. Se detiene. pero en una sola historia -dice Elsa Castelli. ¿Sí? 57 . los asesinatos. -¿Voy a ver una? -pregunta. -¿Cuándo? -pregunta. Luego. qué? -Las telenovelas -dice Elsa Castelli. Tenés suerte. -¿Y qué es eso? -pregunta Ana. -Una telenovela -define. Venite a las cuatro de la tarde. las películas. -No entiendo -repite Ana.

que lo ignora casi todo. -A esa hora pasan la que vamos a ver juntas –dice Elsa Castelli. Juntas. ¿Una telenovela? ¿Una historia en la que sucede todo lo que sucede en la vida? ¿Y sabe ella. como descubrir el mundo mirar una telenovela? ¿No lo será. Vos y yo. para ella. ¿No será.-¿Por qué a las cuatro de la tarde? -pregunta Ana. que ha crecido en medio del desamparo y la soledad de los Reformatorios? Se dice: mañana a las cuatro. -A las cuatro de la tarde -dice Ana. en medio de esta expectación. Y siempre a la misma hora. señor Editor? ¿Es usted consciente de lo que le estoy ofreciendo? ¡Una novela argentina sin psicoanalistas y con televisión! Como advertirá. si algo sabe Ana. ¿Lo he sorprendido o no. recordemos. al menos. Y explica-: Las telenovelas se ven todos los días. junto a sus compañeras). Esa noche (ahora. -¿Juntas? -pregunta Ana. pequeña Ana -suspira con mansa comprensión Elsa Castelli. ya que. -Desde mañana -dice Elsa Castelli-. -Ah. Ana demora en conciliar el sueño. lo que sucede en la vida? Escasamente. es que nada sabe de lo que sucede en la vida. si su sagacidad de lector aún se mantiene in58 . Y. duerme otra vez en el Dormitorio. entonces. se duerme. Ana.

Mi relato se ha transformado en una novela. Una historia que. Así es mi novela.cólume. 59 . porque esto es lo que mañana. a las cuatro de la tarde. El salto de la cantidad a la cualidad. y que no está naciendo con mi texto) es insoslayable. Miran. generosamente. llamaré nuestra literatura (y la generosidad es tal porque supone que esa literatura existe.* * ¿No era esto un cuento? ¿No le estaba. ¿recuerda? Sé que la dialéctica no está de moda. en la Sala de Estar de Elsa Castelli. tiene un cuento. mirará Ana. conviene tomar un atajo. Y yo tengo apuro. ¿Por qué? Vea. una novela. Si uno escribe menos de cincuenta páginas. si tantas sorpresas no lo han anonadado. no perdamos tiempo. A veces. Le narro una historia. Una historia en la que los personajes ven. Ya llevo escritas demasiadas páginas como para que tal cosa merezca una explicación. usted ve en tanto lee. Si escribe más. mi espacio en eso que. yo. pero no siempre es desdeñable. en temas tan arduos. narrando un cuento para figurar en su antología de cuentos policiales argentinos? Ya no es así. por su fuerza visual. ¿Qué miran? Televisión.

Toma una silla y la coloca a espaldas de Ana. Ana se sienta. Luego un soldado. -Te esperaba -le dice Elsa Castelli. Así. sentate. en la que. Nada imprevisto ocurre hasta el día siguiente a las cuatro de la tarde. Ana se pasea por el patio. Y luego visita a Elsa Castelli. Luego un perro. Luego lee su edición infantil de Moby Dick. súbitamente. Ana asiente con un movimiento leve. Es eso.Continúo. Silenciosa. Se ve a un niño jugando al fútbol. apenas esbozado. Se oye: ¡Click! La pantalla se ilumina. Dice-: Vení. Luego un avión. tal como ahora están. -¿Eso es el mundo? -pregunta Ana. Luego almuerza. contenida apenas la respiración ante la inminencia del gran acontecimiento. Luego a una mujer que se lava el cabello. -¿Estás cómoda? -pregunta Elsa Castelli. aparece un cartel que dice: 60 . -Sí -dice Elsa Castelli-. una muy cerca de la otra. miran la maravillosa pantalla. Luego un pájaro. Luego un atardecer. Luego trabaja en su Taller de Costura. Elsa Castelli hace girar un botón del televisor. sentadas.

Ya empieza. señor Editor. cuando. Y Ana. Y lee: COSECHARÁS EL AMOR Le bastará saber. ballena.TELEVIDA PRODUCCIONES PRESENTA -Ahora. ¿Podría haber sido diferente? De modo que no le entregaré mayores precisiones sobre esta cuestión. sólo lejanamente intuía estas contundencias de la realidad. Y unas letras mágicas continúan apareciendo en la pantalla. Infinitamente más real que el de Moby Dick. en Moby Dick. aún más. puesto que. en la telenove61 . ¡Atención! Y Ana. mira. pues con esto será suficiente. mira. Mirá. Ahora. Ana -dice Elsa Castelli-. Ahora las ve. señor Editor. Alcanzará con decirle que Ana descubre un mundo inimaginado. mar. crecientemente. A LUISA CASTRO Y OSVALDO MARTÍNEZ EN -¡Atención! -exclama Elsa Castelli-. que Ana y Elsa Castelli miran absortas el primer capítulo de la telenovela. cuando Ana leía barco.

de una telenovela de época. no he de narrarle. el cine. sólo un segundo después. se lo juro. inmediatamente. esta historia. o no. no lo dudo. si usted me permite adelantarle algo (artilugio. de lunes a viernes. ve el tren y ve partir a quien dijo: "Partiré en el tren de la noche". pues mi propósito es narrarle la historia de la pequeña Ana y no la historia de la telenovela Cosecharás el amor. historia que. pues no necesitará disculpar algo que.la. alguien dice "Partiré en el tren de la noche" . el de adelantarle algún elemento de la narración. Ana. le diré: las telenovelas son la vida sin las partes tediosas. Historia que. ya que Ana. Se nutre de ella. está usted muy lejos de sospechar cuánto. la mira. pues. usted disculpará. Así las cosas. apasionadamente. precisamente. Y. éste. Una superproducción. ve la noche. decía. en la secuencia que sigue. 62 * . es parte de la historia de Ana. Ana y Elsa Castelli miran los primeros capítulos de Cosecharás el amor. Sin embargo. comprenderá. durante cinco días. Costoso vestuario y deslumbrante escenografía.* ¿Qué más ve Ana? Ana ve la historia que narra la telenovela. Luisa Castro es Marisa AlGlosando lo que cierto director de cine dijo sobre. le diré: algunas frases que Ana escuchará al mirar Cosecharás el amor serán esenciales para su historia. La historia transcurre durante los años treinta. Y. Se trata. la de Cosecharás el amor. al que ya he recurrido).

hijo de quien fuera guardaespaldas del Senador. claro está. el terrateniente y Senador de la Nación. ni la preservación temerosa de la propia vida. un médico de veinticinco años. su vida correrá peligro. es el amor. Y el propio ferretero también le dirá a su hijo que su empeño es quimérico. decide 63 . pero. Si algo. sospechando que se aman más allá de todo temor. si persiste en él. ahora dueño de una próspera ferretería. ni mucho menos. hombre de origen humilde. plebeyo. ni la prudencia. Ni el dinero. imposible. al menos-. Sin embargo. autoritario. hombre poderoso. una joven de escasos veinte años. pues el Senador es un hombre que acostumbra a acudir a la violencia cuando lo juzga necesario. de las pasiones juveniles? Marisa Albamonte y Claudio Martelli se aman. El Senador se opondrá a que su hija frecuente al. el padre de Marisa. hija de un terrateniente y Senador de la Nación. advenedizo Claudio Martelli. en este mundo. y que. no aristocrático. que el conflicto estallara. y poco les importa lo demás. Sospechando que algo así está ocurriendo entre Marisa y Claudio. ¿puede la prepotencia o la cautela de los padres impedir el despliegue del amor.bamonte. según él. Osvaldo Martínez es Claudio Martelli. vence al miedo. nada importa salvo el amor. señor Editor. No era impensable. ni el poder. el doctor Albamonte. Cuando se está enamorado -en las telenovelas.

para peor. se equivoca. un asesino profesional. con un primer plano. sino a otra persona. Sagaz. Sorprendido. -A su hija -responde Sebastián Cardozo. convoca a Sebastián Cardozo. 64 . No lo logrará así. ¿un close-up?. Y su hija jamás dejará de amarlo. aunque no tenga pruebas. Y aquí termina el capítulo del viernes. El Senador permanece en silencio. profundo conocedor del alma humana. Para ello. lo convertiremos en un mártir. Y. el Senador pregunta: -¿Por qué? -Porque si matamos a Claudio Martelli –responde Sebastián Cardozo-. no hay que matar a Claudio Martelli. Y le dice: -Quiero que mate a Claudio Martelli.ordenar la muerte de Claudio. lo odiará a usted. sospechará hasta el fin de sus días que usted lo hizo matar. porque. Termina. más exactamente. -¿A quién? -inquiere el Senador. meditando largamente las palabras de Sebastián Cardozo. Sebastián Cardozo dice: -Si usted quiere matar a Claudio Martelli para evitar que tenga amores con su hija. Luego pregunta: -¿Y qué debo hacer? Sebastián Cardozo dice: -Para acabar con este romance que tantos sufrimientos trae para usted.

para acabar con ese amor maldito. ¿Permitirá el Senador que Sebastián Cardozo mate a Marisa Albamonte? ¿Sucumbirá a la lógica impecable del asesino? ¿Aceptará que no hay otro camino. que de nada servirá matar a Claudio pues tal cosa lo convertiría en un mártir para Marisa. Sólo le estoy narrando algunas líneas de la telenovela para que usted comprenda cómo y por qué en Cosecharás el amor se dicen ciertos textos que serán fundamentales para nuestra. Solía preguntarse. historia. también. con frecuencia me desquicio. Este sub-plot. no es así. Ana no tiene sosiego durante ese fin de semana. el interrogante de la telenovela no le 65 . Se dice usted: prometió no narrarme la historia de Cosecharás el amor y me la está narrando. la obsesiona. Confieso que me gusta narrar y que. por tal condición. en suma. es necesario. matada a ella. ¿encontrará el capitán Ahab a la ballena blanca? Pero sólo esto. que expresa. Mire. Continúo. la sorpresa. El interrogante que la telenovela ha dejado en su alma. el estupor de los televidentes. por consiguiente.del rostro sorprendido del Senador. Ahora. por ejemplo. Nunca le había ocurrido algo así. a Marisa? Sé lo que está pensando. nuestra. Pero no es éste el caso. al abandonar todas las noches la lectura de Moby Dick. y que. sólo es posible. Luego se dormía.

Claudio Martelli sale de su consultorio. Le permite otra cosa. ¿Acaso podría pensar en otra cosa? ¿Acaso no está enamorado? Entonces. la ve todos los días. alguna vez. el lunes? Y. ni de día ni de noche. como todo lo que depende meramente del transcurrir del tiempo. a Marisa Albamonte. como todas las ficciones. y el capítulo sexto de Cosecharás el amor. ¿Le permite a Sebastián Cardozo asesinar a su hija? Serénese: las telenovelas. Veamos. el lunes llega. ¿Llegará. a las cuatro de la tarde. Cierta noche. La pregunta "¿Permitirá el Senador que Sebastián Cardozo mate a Marisa Albamonte?" es mucho más poderosa. Ana nunca ha visto una ballena blanca. junto a Elsa Castelli. -Está bien -dice el Senador-. comienza. Y Ana. brutalmente.da sosiego. Comienza a caminar por las calles oscuras. En cambio. un automóvil sube a la ve66 . ¿Piensa en Marisa Albamonte? Desde luego. hágalo. se sienta frente al televisor. más angustiante que la pregunta "¿Encontrará el capitán Ahab a la ballena blanca?" Al fin y al cabo. Enciende un cigarrillo. mienten. en el televisor de la Sala de Estar de Elsa Castelli.

acorralándolo. Ha decidido olvidar a Marisa Albamonte. La ama. -No -dice-. lejos de Buenos Aires: instala un consultorio y ejerce su profesión. ¿entendés? La vamos a reventar a balazos. ¿A dónde va? Se refugia en la ciudad de Córdoba. descienden del automóvil. alcanzó con que Claudio Martelli comprendiera que estábamos decidi67 . Los focos iluminan la figura indefensa de Claudio Martelli. Claudio Martelli huye de Buenos Aires. A vos no te va a pasar nada. dejá de andar atrás de Mansa Albamonte. Al día siguiente. -Nunca -responde Claudio Martelli-. infeliz. Uno es Sebastián Cardozo. le dice: -Mirá. A veces alcanza con que los demás sepan que uno está decidido a matar. Tendrá que matarme. quien agarra ferozmente de los cabellos a Claudio Martelli y. reflexiona-: A veces no hay que matar. Tres hombres.reda y lo arroja contra la pared. Sebastián Cardozo lanza una carcajada feroz. La vamos a matar a ella. Y. con lenta sabiduría. en este caso. apoyándole el revólver en la sien derecha. empuñando revólveres. y sabe que sólo así logrará salvarle la vida. Sebastián Cardozo le dice al Senador: -Huyó porque la quiere de verdad -y.

Lo encontró. Tres veces. señor. Para él. eso es lo que importa. Entonces. su hija. -Apenas un hombre que conoce su oficio -dice Sebastián Cardozo. -¿Cómo llegó hasta ahí? -pregunta Ana a Elsa Castelli-. y allí. Claudio Martelli se deja ganar por los más oscuros pensamientos. matar a Marisa Albamonte. Claudio Martelli pregunta: -¿Cómo llegaste hasta aquí? ¿Cómo pudiste encontrarme? -Eso no importa -dice Marisa Albamonte-. frente a una botella de whisky. ¿Cómo pudo encontrarlo? -Eso no importa -dice. está Marisa Albamonte. Te encontré. ¿lo creerá usted. -Usted es un sabio -dice el Senador. ante sus ojos. con su larga experiencia en telenovelas. ¿Todo ha terminado? Una noche. cree. acodado a una mesa. alguien golpea la puerta. eso es lo que importa. en su exiguo departamento de la ciu dad de Córdoba. ¡Toc! ¡Toc! ¡Toc! Claudio Martelli abre. 68 . Huyó para salvarla. señor Editor?. ya no tiene sentido. Su vida. ante su infinito asombro. Elsa Castelli-. amar a Marisa Albamonte es condenarla a morir.dos a hacer lo que para él era impensable. Esto es.

En verdad. 69 . siempre se besan. Hazme el amor. La imagen retorna. -Te amo. Poséeme. quizá porque teme la respuesta. Marisa dice: -Hazme tuya. Y entonces. Pero se pregunta: ¿qué es hacer el amor? Y nada le pregunta a Elsa Castelli: quizá porque teme preguntarle tantas cosas. -¿Qué hacen? -pregunta Ana. Se besan una y otra vez. en el televisor. ¿Todo ha terminado? No. buscándose. otra vez. los labios de Claudio y Mansa. muy escasamente. siempre se besan. Claudio y Mansa. Hazme tuya. La pantalla se oscurece sobre la imagen de Claudio y Mansa. -Yo también te amo -dice Claudio. Ve. ve los labios abiertos de Claudio y Marisa. Ana escucha la frase y escasamente entiende su significado. lo ve. -Se besan -dice Elsa Castelli. Esto. antes de hacer el amor. ardorosamente. y lo besa con pasión. Poséeme. Pero es muy poco lo que entiende. allí. incansablemente.Y se arroja en los brazos de su amado. Se dice eso que Elsa Castelli le ha dicho: se besan. besándose. antes de hacer el amor. Y añade una frase decisiva-: Las parejas. frente a ella. Claudio -dice-. Allí están. Ana. Se dice: las parejas. Claudio. Te amo tanto.

pero ilimitada. un hombre de ciencia. Claudio enciende dos cigarrillos y le alcanza uno a Marisa. Sonríe y dice una frase quizá enigmática. Dice: -Sólo el amor puede revivir a los muertos. a creer que existe algo capaz de revivirlos. Luego dice: -Si nos descubren. entonces. y poco proclive. Marisa afirma: -El amor es tan fuerte que puede revivir a los muertos. Y la imagen es gris. nos matarán. reviviremos. Y afuera llueve. es. muchos cadáveres. estudiándolos. Así. -No importa -dice ella-. no lo olvidemos. Si nos matan. pese a estar enamorado. todavía. pregunta a Marisa: -¿Tanto crees en el amor? ¿Tan fuerte es para ti? Con honda convicción. Al fin y al cabo. Y la imagen se diluye. un hombre que ha visto. Ella también sonríe. Digamos: absolutamente telenovelesca.Pero ya no se besan. y Claudio y Marisa perma70 . por consiguiente. apenas los separa. El amor es más poderoso que la muerte. sentados a una mesa pequeña. un médico. Ahora están en un bar. pese a ser un personaje de telenovela. en consecuencia. Claudio la mira con fijeza. melancólica. y cierta incredulidad se dibuja en sus ojos. Claudio sonríe. que. Le toma las manos y se las acaricia.

sobre todo. la técnica romántica del contraste. En efecto: El Senador enciende un imponente. al no obligarla a volver a Buenos Aires. Y se aman. Y afuera llueve. Corte. Todo se ha simplificado ahora -dice Sebastián Cardozo-. quien condenó a muerte a Marisa Albamonte. y. abusivo cigarro. acariciándose las manos. mirándose. frente a frente. Dice: 71 . veremos la infinitud de la maldad en el Senador y en Sebastián Cardozo. al no apartarla de su lado. tanto. -Al aceptarla. y no nosotros. ¿Quién aparece ahora? Ah. su hija. señor. El Senador lanza una densa humareda de su abusivo cigarro. señor Editor. ha sido Claudio Martelli. no las necesitan. pero las telenovelas utilizan. Y dice: -La perversa ha huido con él. que ya no encuentran palabras para expresarlo. -Explíquese -dice el Senador. De modo que luego de habernos mostrado la infinitud del amor en Claudio y Marisa. no sé si usted lo sabe.necen allí. tal como Sarmiento en el Facundo. Claudio y Marisa. Ya no es mi hija. La torpeza de ellos nos obliga a dejar de lado toda sutileza. en la mesa de ese bar.

Creo. con voz trémula. con acento definitivo. no quiere que Claudio Martelli y Marisa Albamonte mueran. pobre pequeña. debieran sosegar a Ana. Tampoco ella. porque. Y luego. Pero Ana. en rigor. porque dicen algo que Sebastián Cardozo ignora. se buscó la muerte. ya no habrá historia. al buscarlo. Y quizá no lo quiere por una simple y poderosa razón: no quiere que la telenovela termine. -¿No está segura? -pregunta Ana. No sólo él no merece vivir. señor -hace una breve pausa. como Marisa Albamonte dijo "Sólo el amor puede revivir a los muertos". ya no habrá telenovela. y es que nada puede acabar con el amor. Sebastián Cardozo ha dicho: morirán. Y el capítulo termina. Sebastián Cardozo. 72 . con maléfico placer.-Mátelos. ni siquiera la muerte. atinadamente. ya no habrá amor. a Elsa Castelli. -¿Los van a matar? -le pregunta. pues sospecha. Imagine usted la angustia de Ana. Lo vamos a saber mañana. que si Claudio Martelli y Marisa Albamonte mueren. Frases que. afirma-: Morirán. Y lo ha dicho con tanta convicción como Marisa Albamonte dijo "El amor es más poderoso que la muerte". sonríe y dice: -Su orden será cumplida. -No lo sé -responde Elsa Castelli-.

Ana. Elsa Castelli. nuevamente. que. Tiene que buscarlos. mirando una luna amarilla y redonda que asoma detrás del ventanal. Las telenovelas son así. siempre con voz trémula. ¿Cómo no los va a encontrar Sebastián Cardozo? -Es distinto -razona Elsa Castelli-. ya sin respuestas. A Sebastián Cardozo. en cierto momento.. Una luz de esperanza surge en los ojos de Ana. mueve con pesar su cabeza. Dice: -Entonces. llega a pensar que todo sería 73 . sólo su instinto de asesino. Sebastián Cardozo tiene que viajar a Córdoba. lo encontró enseguida. Y dice: -No lo sé. ¿Habría podido ocurrir otra cosa? Permanece boca arriba. Elsa Castelli-. Teje y desteje una y mil conjeturas. Ana -dice. Tal es su angustia..-No -responde Elsa Castelli-. -Y si los encuentra. Esa noche. A Marisa la guiaba el amor. No te puedo asegurar nada. Hay que esperar. no los va a encontrar. Ana no puede dormir. ¿los va a matar? -pregunta. Cuando Marisa quiso encontrar a Claudio. -No lo sé. Ana. -Pero Sebastián Cardozo los va a encontrar argumenta Ana-. tiesa. Tiene que encontrarlos.

al recordada. cuando Ana le dijo: "Entonces. Elsa Castelli dijo una frase que. ahora.. ¿Tendrá tanta suerte Sebastián Cardozo? Elsa Castelli dijo (¿lo dijo?) que era menos probable. porque Elsa Castelli dijo: "No te puedo asegurar nada". sosegarla. esta incerteza ("No te puedo asegurar nada") se transforma en terror. Sin saberlo claramente.. asegurarle al74 . ¿Los encontrará? Marisa encontró fácilmente a Claudio. llena de angustia a Ana. digamos. Y. porque a Sebastián Cardozo sólo lo guiaba su instinto de asesino. En consecuencia. Pero. luego. Salvo. en tanto que a Marisa la había guiado el amor. Pero. que decide ir en busca de Elsa Castelli. piensa. conocer a Elsa Castelli. la televisión. ha identificado a Elsa Castelli con la telenovela. desde luego. ¿Matará Sebastián Cardozo a Claudio y Marisa? Para hacerlo. primero tiene que encontrarlos. acariciarle los cabellos.mejor -la vida. en verdad. sonreírle. ¿acaso no son lo mismo? Ana. no los va a encontrar". De modo que Ana está aterrorizada. Ana no puede dormir. con el transcurso de las horas. con Cosecharás el amor.si no existieran las telenovelas. sólo ella podrá ayudarla. Pero luego se arrepiente y se dice que nada ha sido tan maravilloso en su vida como conocer a Claudio Martelli y Marisa Albamonte. lo que teme es que todo termine: las reuniones en la Sala de Estar. Y tanto. las vidas de Claudio y Marisa. pues.

Así. 75 . Ana llega a la Sala de Estar de Elsa Castelli. Cada reclusa sabe -y lo ha aprendido en la modalidad del terror. Sombras dentro y nada más. piensa. sino para que le diga otra cosa. Y allí están el Senador y Sebastián Cardozo. en la Sala de Estar? De modo que Ana. el Orden de los camposantos. ¿Alguien la ve? Nadie. aquí. desplazándose con la levedad que su cuerpo leve le permite. que ya casi no es precisa vigilancia alguna. el amor. puede costarle la vida. si Ana va en busca de Elsa Castelli. porque. Sigilosa. no es para que Elsa Castelli le diga: "No te puedo asegurar nada". una. Allí. abre la puerta. ¿Qué hacen ahora? ¿Duermen. Allí están Claudio Martelli y Marisa Albamonte. que le abra un horizonte. todo desmadre. quizá? Con tanta cautela como la abrió. La pantalla está oscura. se pregunta cómo es posible que todos los celadores duerman. una frase que la calme. ha sido tan absoluto. Y si usted. Las reclusas duermen profundamente. está todo. toda altisonancia. en realidad. Los celadores también duermen. Sin poder evitarlo (¿acaso hubiera podido?). el odio y la muerte.go.que toda indisciplina. ¿Estará allí? ¿No sería esto lo más razonable. algo. pese a lo que dijo. con mucha cautela. mira el televisor. vistiendo un camisón largo y blanco. ¿La ve algún celador? Tampoco. utopía. el Orden del terror. que estuviera allí. Ana sale del Dormitorio. por decirlo así. le diré: el Orden que ha impuesto Elsa Castelli.

¿De dónde provienen? Paralizada. Pero es muy poco lo que ve. probablemente. O. Sólo algunas fragmentarias turbulen76 . ¿No sería. Ana. Ana se detiene ante la puerta del Escritorio. como duermen todos. leyendo o mirando televisión. siempre con la levedad de su cuerpo leve. que no estuviera en la Sala de Estar. se levantaba de su cama porque oía unos extraños quejidos? Bien: prepárese. esto sí. Los quejidos van en aumento. son cada vez mis cercanos. cierra la puerta. Ana. a nada atina durante un par de minutos. en el Reformatorio? Se dice Ana: sí. a esa hora de la noche. Ana mira a través de la cerradura. digamos. Va en busca de la habitación de Elsa Castelli. Ya no tiene dudas: provienen del Escritorio de Heriberto Ryan. amarillenta. sino durmiendo. su marcha nocturnal. ¿Recuerda usted nuestra gran escena inicial desquiciadora? ¿Recuerda que Ana. en mitad de la noche. se desliza sobre el piso. oye unos extraños quejidos. Y prosigue su marcha nocturnal. lo más razonable. se dirige.quizá? Con tanta cautela como la abrió. No lo puede creer: otra vez esos quejidos. otra vez. Hacia allí. Se dice: estará durmiendo. Una luz más amarilla que blanca. surgiendo debajo de la puerta. Un sudor frío recorre su espalda. Prosigue.

también. ¿Será ésta otra noche trágica? Los cabellos de Elsa Castelli ya no están sujetos por el breve. Son Heriberto Ryan y Elsa Castelli. podría decirle: Ana ve algo que ya ha visto en el pasado. Ve a una mujer abrazando a un hombre y emitiendo extraños quejidos. ¿Quiénes son? ¿Qué hacen? Ana. Y mira a través de la rendija. una mano. algo que ya ha visto en la terrible noche de nuestra gran escena inicial desquiciadora. Ve a un hombre agitándose sobre una mujer. abre la puerta del Escritorio de Heriberto Ryan. para ella. de aquella cocina.cias. con tanta irrefrenable pasión como lo hacían la madre de Ana y el fugaz fornicador sobre la mesa de la cocina. ¿Qué ve? Podría decirle: nada nuevo. y lo hacen. O. precisamente. un pantalón. Heriberto Ryan. sino que caen. indescifrables. Una pollera. fornican. recordemos. austero rodete. torrencia77 . aún con mayor cautela de la que tuvo para abrir y cerrar la puerta de la Sala de Estar de Elsa Castelli. un muslo. otra. precisa) sobre la mesaescritorio de. bíblica. quienes fornican (si usted me permite acudir nuevamente a esta palabra fuerte. para Ana. trágica. al menos.

que. Heriberto Ryan pertenece a ese lugar. Elsa Castelli dice: -Sí. La acosa un extraño sentimiento: el de estar mirando algo que no debe ser visto. sobre la mesa. él ya estaba allí.... mira. que pujan por quitarse uno al otro. tanto en la vida como en las telenovelas. sus ropas. están alborotadas por la pasión. Sus bocas se buscan una y otra vez.. 78 . Conjetura. entonces. reacciona de tan distinto modo a como reaccionó en la gran escena inicial desquiciadora? Primero: porque Heriberto Ryan no es un desconocido como lo era el fugaz fornicador. La cierra como si apagara el televisor.. Se preguntará usted (¿no se pregunta usted demasiadas cosas?): ¿por qué Ana.. la pantalla se había oscurecido. Las manos de los amantes son ávidas. con una voz ronca. Ana no lo puede creer: son las palabras que Marisa Albamonte le dijera a Claudio Martelli en el departamento de la ciudad de Córdoba. luego que Marisa le dijera a Claudio Hazme tuya y Poséeme.les. Ni ella ni Heriberto Ryan están desnudos. en esta escena. De pronto.. es el Director del Reformatorio: antes de que Ana llegara. Hazme tuya. porque. Ana.. hay un momento en el que ya no se debe mirar. Así. Poséeme. inquietas. entrecortada. Poséeme. cierra la puerta como si oscureciera la pantalla.

finalmente. No quiero compartir espacios con nadie. A medida que se suman las páginas y las peripecias se fortalece mi certeza de estar narrándole una novela y no un cuento. dormirse. Tercero: porque sí. y Ana sabe (lo ha aprendido viendo la telenovela) que esas son las palabras del amor. Ya no se pregunta: ¿matará Sebastián Cardozo a Claudio Martelli y Marisa Albamonte? Ahora se pregunta: ¿qué hacían Elsa Castelli y Heriberto Ryan? ¿Por qué un hombre se sube sobre una mujer y la mujer lo recibe abriendo las piernas? ¿Qué quiere decir "Hazme tuya"? ¿Qué significa "Poséeme"? Interrogantes que no tienen respuesta para ella. Un libro para mi novela. Ana le dice que necesitaba verla. pues. Regresa al Dormitorio y se mete en la cama. ¿Está claro? * 79 . Ana llega a la Sala de Estar de Elsa Castelli. Quiero un libro para mí solo. ha quedado mi ambición de ser incluido en su prestigiosa antología de cuentos policial es argentinos? Se lo diré: ya no tengo esa ambición. -Anoche la busqué -dice Ana-. Tengo otras. -Bueno -dice Elsa Castelli-. ¿Dónde. -¿Tan temprano por aquí? -pregunta Elsa Castelli.Segundo: porque Elsa Castelli dijo las palabras de Marisa Albamonte. pese a todo. y en medio de los cuales consigue. Son otras las preguntas que ahora le quitan el sueño. a las tres de la tarde. que ya no podía esperar más.* Al día siguiente. A usted. te escucho. Brevemente: no me interesa su antología. que tiene algo que contarle.

(¿Le he dicho que los ojos de Ana son claros? ¿Le he dicho de qué color es su cabello?) Y pregunta: -¿Y qué hiciste? Ana se encoge de hombros. pequeña. Y usted se quejaba. Elsa Castelli mira con fijeza los ojos claros de la pequeña. La encontré con el doctor Ryan -dice Ana. -Sí. entre avergonzada y temerosa. -El doctor Ryan se subía sobre usted -dice Ana-. Me preguntaba si mataría o no a Claudio y Mansa. Y prosigue-: Pensaba en Sebastián Cardozo. -¿Sufría? -pregunta Ana. -¿Y qué alcanzaste a ver? -pregunta Elsa Castelli. -Me fui -dice. Dice: -No. -Yo quería saberlo anoche -dice Ana-.-¿Por qué? -pregunta Elsa Castelli. Volví al Dormitorio -vacila y luego añade-: No entiendo eso. -Porque no podía dormir -dice Ana. No sufría -y pregunta-: ¿Viste algo más? -Nada más -dice Ana-. No entiendo qué hacían usted y el doctor Ryan. Por eso la busqué. -¿Y me encontraste? -pregunta Elsa Castelli. 80 . Elsa Castelli sonríe y le acaricia los cabellos. -No me quejaba -dice Elsa Castelli. -Hoy lo vamos a saber -dice Elsa Castelli.

Elsa Castelli. Sólo el amor puede revivir a los muertos. Elsa Castelli sonríe. Y Ana dice: -Usted se lo pedía. Y vuelve a acariciar los cabellos rubios de Ana. con dulzura. ¿Así? -Así -responde Ana-. Algún día lo vas a descubrir. a su vez. Como Marisa a Claudio. Le dijo: "Poséeme" -dice Ana. -Ana. Y prosigue-: Me poseía. (Ya está: los cabellos de Ana son rubios.) Y Ana pregunta: -¿Es lindo eso? -¿Hacer el amor? -pregunta. -Usted le dijo: "Hazme tuya". Y dice: -Será porque siempre quise ser actriz de telenovelas. Es así. Me hacía suya. -Sí -dice Ana. pequeña. -¿Eso dije? -pregunta Elsa Castelli-. -¿Cómo lo sabés? -pregunta Elsa Castelli. querida -suspira Elsa Castelli. -También Marisa dijo eso -dice Ana. -¿No ves? Se me mezclan sus palabras -dice Elsa 81 .-Hacíamos el amor -dice. Elsa Castelli. y pregunta-: ¿Olvidaste lo que dijo Marisa Albamonte? -y dice-: El amor es más poderoso que la muerte.

El resto importa poco. Y agrega-: Ah. 82 . Supongo que no se preguntará usted (según es afecto a preguntarse tantas cosas) si Sebastián Cardozo encuentra y asesina a Claudio Martelli y Marisa Albamonte. Ana y Elsa Castelli miran la telenovela. con esa renovada y cotidiana magia. en este o en el otro mundo. De modo que gira la perilla del televisor ¡Click! Y la pantalla entrega. Conjeturo. Pero tengamos algo por cierto. para Elsa Castelli: recuerda que ya son casi las cuatro y que está por empezar el nuevo capítulo de Cosecharás el amor. Y el recuerdo de su frustrado destino de actriz convoca otro recuerdo más inmediato. qué buena actriz hubiera sido yo. seguirán amándose. Lo es. claro: de Cosecharás el amor le he narrado aquello que será esencial para nuestra historia. Todo sufrimiento alumbrará la alegría. una vez más. ya que la lógica de las telenovelas es inexorable. quiero decir. Toda agonía el éxtasis. pequeña Ana. sus imágenes. De modo que podemos dejarlos librados a su indestructible destino. de aquí su eficacia: muertos o vivos. quizá no. inminente. sí. Y quizá los mate.Castelli. porque tal suceso es absolutamente insustancial. Claudio y Marisa seguirán unidos. Seré. Todo dolor el placer. que Sebastián Cardozo encontrará a Claudio y Marisa. para nosotros.

La telenovela de las cuatro de la tarde. Mi plot es un complot. conjura. ¿Quién camina entre las sombras? ¿Otra vez nuestra pequeña? No. Dice: esquema o plan.* Brillan sus ojos decididos en la noche quieta y brilla. una de las cuatro reclusas que han tramado el mortífero complot contra Elsa Castelli. La temerosa disciplina de las reclusas. Dice: confabulación. señor Editor?) ya comienza a acostumbrarse. en suma. una de las cuatro conjuradas. Se detiene al llegar a la puerta de la habitación * Leo sobre la palabra complot en un diccionario español.Transcurren algunos días. ¿pronto inexistentes?. La serenidad ya casi abúlica. Los declinantes. Y yo habré triunfado. también. azares a los que Ana (¿lo creerá usted. Leo sobre la palabra plot en un diccionario inglés. Mi literatura es una conspiración. una figura se desplaza sigilosamente por los oscuros pasillos del Reformatorio. rutinaria de los celadores. Si escribo para que usted me lea es porque quiero someterlo. Los infatigables esmeros de Ana en su Taller de Costura. ya veremos) duermen. Hasta que: Cierta noche. no la mía) de haber descubierto a un auténtico escritor. Deslumbrado con mi ingenio. Todo sigue igual. un enorme cuchillo que sostiene en su diestra. a publicar mi novela. 83 . trama. conspiración. Todos (o casi todos. que es gorda. Es Carmen. Obligado. Hecho que usted realizará entre el placer y la vanidad (la suya esta vez. con las vidas azarosas de Claudio y Marisa. trama. excesos de Elsa Castelli. Me he conjurado contra usted. Todo sigue igual.

levanta su brazo y vuelve a descargarlo otra vez. Elsa Castelli abre sus ojos e intenta gritar. en verdad. ¿qué hace aquí Carmen. Abre la puerta y entra. aún. toda venganza hubiesen sido sosegadas. Ana da un respingo en su cama. Porque si toda rebelión. sosegada por la certeza de haber ahogado toda posible rebelión en las reclusas. quien duerme con placidez. lista para descargarlo sobre el cuerpo sereno que yace sobre la cama? Los rostros de la realidad son infinitos. que es gorda. y está por pagar muy caro su desatino. contundente. Una luz escuálida se desliza por la ventana y se deposita mansamente sobre el rostro de Elsa Castelli. todo odio. y otra. que es muy espesa y muy roja. Falsa certeza. dos. Las sábanas y la colcha se tiñen con esa sangre. pero la sangre escapa a borbotones de su boca. impulsada por una certeza inexplicable pero real. Y Carmen. En ese instante. todo odio. Una. con el cuchillo en alto. porque el crimen es su dinámica. tres veces. ahogándola. los personajes que van a matar no vacilan. Si vacilaran. Carmen descarga su diestra mortalmente armada sobre el cuerpo de Elsa Castelli.de Elsa Castelli. toda venganza. En mi historia. ¿Vacila? No. en el Dormitorio. Así lo creyó Elsa Castelli. vacilaría la historia. y otra. y se yergue con los ojos 84 . Y ni siquiera el terror puede dominados a todos. señor Editor.

llegan a la Caldera. obedeciendo a una seña que Carmen les hiciera desde la puerta. Sobre ella depositan el cadáver. Rosario. Natalia. -Vos y yo -dice Rosario. Las otras tres conjuradas. se desplazan en total silencio. Y miran desdeñosamente el cadáver. Rosario agarra el cadáver de las piernas y Carmen de los brazos y lo levantan y lo sacan de la habitación. Ahora. dice: -Y como para azotar y martirizar a tantas compañeras. ¿A dónde van? ¿Al Sótano de la Venganza? No. Lo sabe: algo terrible acaba de ocurrir. que es baja. que es flaca. con este propósito. la venganza ya ha sido perpetrada. a través de los pasillos laberínticos del Reformatorio. dice: -No era tan temible como parecía. que es alta. Sólo resta completarla. Llevémosla. dice: -Fue lo bastante temible como para matar a Sara Fernández.muy abiertos y el rostro cubierto por un sudor frío y brilloso. Hay una mesa. Judith. Carmen dice: -Fue fácil. Así. -De acuerdo -dice Carmen. 85 . -No perdamos tiempo -dice Carmen-. entran ahora en la habitación de Elsa Castelli.

el cadáver de Elsa Castelli. Carmen que es gorda. Rosario se aleja con unos pasos silentes y ágiles. las conjuradas. alrededor de la mesa. Sólo una lámpara. la agarra. Rosario. con los brazos abiertos y también las piernas y también los ojos.. Carmen. Tiene un largo mango de madera y un filo impiadoso. Ya había sido demasiado cruel. inapelable y final. De entre unas bolsas de carbón extrae un hacha.He aquí el cuadro: sobre la mesa. Ya no podíamos perdonarla. ilumina el lugar. Judith que es alta y Natalia que es baja. dice: -Traigan el hacha. con fiereza. dice: -Se había sosegado durante los últimos días. -Entonces. Era menos cruel. ¿cómo creerle? ¿Quién podía aseguramos que había cambiado? -Nadie -dice Judith. Carmen. Rosario que es flaca. Pero ya era tarde. -Empiezo yo -dice Carmen. Rosario le alcanza el hacha. con tanta fuerza que los nudillos se le tornan blancos. ¿cómo vivir con el miedo del retorno 86 . también reflexiva. con una voz ronca. Casi reflexiva. dice: -Además. con una expresión de asombro y dolor. que cuelga del techo sujeta por un cable exangüe..

Le bastará con saber que Carmen. quien corta las manos. Carmen eleva el hacha y luego la descarga sobre el cuello de Elsa Castelli. Pero no. me detengo. sin más trámite.de su crueldad? -es la pregunta ineludible de Natalia. Y que Judith cede el hacha a Natalia. -Yo. Y que Rosario cede el hacha a Judith. en efecto. la cabeza. Podría haber escrito: "Un chorro de sangre brota de la garganta de Elsa Castelli y mancha las manos y el delantal de Carmen. Y. las manos -dice Judith. cede el hacha a Rosario. Bien. las piernas -dice Natalia. Carmen sostiene el hacha entre sus manos fuertes. los pies. Y que. -Yo. Dice: -Yo. quien corta los brazos de Elsa Castelli. Me resisto a detallarle los pormenores de este descuartizamiento. decapitándola. siempre a Elsa Castelli. los brazos -dice Rosario. Hay un denso silencio. así lo hace. Las conjuradas se miran. quien corta las piernas. claro. y que. No quiero asustarlo. por fin. -Yo. quien dice: Tiene en las venas más sangre que veneno esta hija de puta"'. porque alza y des- 87 . Carmen reclama el hacha una vez más y argumenta que desea cortarle. una vez cometida su tarea.

cargar las tintas. más precisamente. la muerte de la totalidad? Hegel decía: lo verdadero es el todo. se lo juro. los trozos aún palpitantes de Elsa Castelli literalmente flotan sobre un dilatado charco de sangre? ¿Cómo evitar. de sangre? ¿Cómo evitarlo cuando. o. Prolijamente. escribir lo que Carmen dijo? Carmen dijo: -Tiene en las venas más sangre que veneno esta hija de puta. Todas lo saben: en ese horno quemó Elsa Castelli el cadáver de Sara Fernández. Y descuartizan a Elsa Castelli. Y Judith se encoge de hombros. le han ¿Qué lectura tiene todo esto? Me obsesiona. Pero. Por ahí. 88 * . ahora. Las reclusas dicen: lo verdadero es lo fragmentario. el cuerpo de Elsa Castelli estaba cargado de tinta. seccionándoselos. ¿Qué significa el descuartizamiento de Elsa Castelli? ¿Expresa la desagregación del Saber en el final del siglo XX? ¿Expresa el desmembramiento de las repúblicas soviéticas? ¿Expresa la exaltación de lo fragmentario en el pensamiento posmoderno? ¿Expresa la muerte de las ideologías. la idea de encontrarle a este relato un sentido trascendente. Píenselo. en verdad.carga el hacha. ¿cómo evitarlo cuando. ante la mirada atónita de las cuatro conjuradasdescuartizadoras. creo. entonces. indiferente ya. * ¿Sería exagerado escribir "un río de sangre se desliza desde la mesa hasta el piso. va la cosa. según suele decirse. y dice: -Abran el horno. ¿Lo tiene? Busquemos. y guarda el hacha entre las bolsas de carbón. inundándolo"? Es posible. Sería.

una mano. los pedazos. varias bolsas vacías). La cubre con la bolsa y. inadvertible. escapa con su extraño cargamento. Y abren el horno. Una puerta lateral. un pie. pequeña. una vez concluida esta tarea. se miran unas a otras. se abre pesarosamente. otro. allí dentro. -Tengo sueño -dice Carmen. ¿Todo ha concluido? No. corre hacia el horno. Y bosteza. emitiendo un quejido prolongado. y que en pocos minutos no quedarán allí ni los huesos de la descuartizada. La venganza ha sido perpetrada. Y aparece Ana. Sigilosa pero veloz. Usted se está preguntando: ¿cómo hizo Ana para 89 .reservado el mismo destino. recogen los pedazos de Elsa Castelli: una pierna. otro. y salen de la Caldera rumbo al Dormitorio. por decirlo así. y ya no la vemos. también. supongamos. macabra. Y luego. que el fuego del horno es devastador. y comienzan a arrojar. fugaz. se apodera de una bolsa (hay. no pronuncian palabra alguna. otra. un brazo. ¿por qué no?. Prolijamente. cierran el horno. sabiendo que no tiene tiempo que perder. casi humano. allí. lo abre y extrae la cabeza de Elsa Castelli. y un resplandor rojizo les arde en el rostro. se escabulle. Lo sé. acostumbrada ya a ver espectáculos sorprendentes por las rendijas de las puertas. la cabeza.

Y. se detiene. entre asombrada y temerosa. Una novela de terror. la cara? Veamos. cuando aún es fría y neblinosa la luz que penetra a través de los grandes ventanales (¿le dije que el Reformatorio -que fue. de nombre. De allí. Una novela gótica. Liliana.tiene grandes ventanales?). Implacable. Una novela de crímenes. ¿Y si usó un rastrillo? ¿Una escoba? ¿La mismísima hacha con que las reclusas fragmentaron a Elsa Castelli? Sólo algo importa. sino una novela. Se nos presenta. Una telenovela. Porque es una novela de muñecas. ha desaparecido. ¿se ha transformado (al transformarse en una novela) en una novela policial? Para formularlo claramente: ¿es mi novela una novela policial? Sí y no. 90 . ¿Qué ha visto? Nada que pueda aterciopelarle los nervios. Mi novela es un ejercicio de cruce de géneros. un gran hotel. aquí.* Durante las primeras horas de la mañana siguiente. De este modo. pongamos. Y. debajo de la * Ya hemos acordado que este relato no es un cuento. mi novela avanza. Una novela para niños. Una novela de cárcel de mujeres. Es una novela policial. ante la habitación de Elsa Castelli. con ella. la siguiente cuestión: si el cuento que encaré al comienzo de estas páginas estaba destinado a una antología de cuentos policiales. según sabemos. Ana extrajo del horno esa cabeza. muy temprano. para niñas. he concluido de narrarle la secuencia del asesinato y descuartizamiento de Elsa Castelli. una encargada de limpieza. muy especialmente.extraer del horno la cabeza de Elsa Castelli? ¿No se quemó? ¿No se quemó las manos.

más allá. cuyos nombres son. lacónico. no demoran en llegar a la Caldera. aunque no ya líneas espesas. sino coagulados. Heriberto Ryan toma su chaqueta. Así. Liliana corre en busca de Heriberto Ryan y le comunica su descubrimiento. y que esas gotas marcan un camino. Llega y. surgen. -¿Qué pasó. abre la puerta. Luis y Alberto. cuatro ríos rojos. -Llamen al doctor Posadas -ordena Ryan. Ryan.puerta de la habitación. como si dibujaran la garra de algún pájaro letal. -¡Qué horror! -exclama Liliana. se la pone y se lanza a caminar velozmente en busca de la habitación de Elsa Castelli. sereno. Ryan. doctor Ryan? -pregunta Luis. observa la sangre sobre el piso y advierte que. La cama está revuelta y cubierta de sangre. cuatro espesas líneas de sangre. pongamos. ya no fluyentes. también hay sangre. es decir. prolongando los cuatro ríos rojos. O quizá sí: algo 91 . un itinerario de muerte. Y parten tras el rastro de las gotas de sangre. Liliana parte en cumplimiento de tal cometido. sin vacilar. Síganme -dice. lo peor. Aparecen dos celadores. decidido a enfrentar lo que ya presiente. sino gotas. que había colgado en uno de los cuernos de la cabeza de ciervo que hay en su Escritorio.

-Abran el horno -ordena Ryan. Luis y Alberto abren el horno. La mano está rígida. que se derrumba ante semejante horror. le informé lo que ahora descubre Heriberto Ryan: las conjuradas han olvidado una mano de Elsa Castelli sobre la mesa. escribí: "Prolijamente. sin creer aún en lo que ven. un brazo. Y señala la mesa. una mano. semeja una gran araña quieta. Y si no lo escribí fue porque ya. la cabeza".dice: -Mire eso. ¿Qué ve? Sobre la mesa hay una mano. está ¿ominosamente? cubierto de sangre. ahí. Ryan dice: -Sí. Pero ya están aquí. Cuando le narré cómo las conjuradas recogían los pedazos de Elsa Castelli para arrojarlos al horno.* Luis y Alberto. también. doctor. Y la mirada se le nubla. sobre la mesa. lo sabemos. El lugar. Quizá toda ella es una mentira. allí. Uno de los celadores -¿Alberto?. cuánta sangre. Repuesto. recogen los pedazos de Elsa Castelli: una pierna. Pero no. Se rehace y vuelve a mirar. No escribí: "una mano. otra". ensangrentada. otro. 92 . Pero. Ryan mira. un pie. la lógica del universo que he construido es inflexible. otro. internamente. al unísono. una mano. dicen: -Una mano. * No le miento en mi ficción.demoran. Sólo hay cenizas. otra. y cree que ya se desmaya. -Dios mío -dice Ryan-.

Posadas observa el anillo.. -Sí -afirma Posadas-. -¿Cómo lo sabe? -pregunta. Acababa de llegar.-Si la arrojaron allí.. -Es una mano -dice. -Venga -dice Ryan-. son las iniciales de Elsa 93 . Ryan. otra vez. -Fíjese en el dedo anular -dice Ryan-. E.C. ya nada queda -dice Ryan. -Esa mano… es su mano -dice Ryan. unas iniciales. Ryan. toma la mano y la analiza. -Así es -confirma-. con esa familiaridad que los médicos tienen con lo repugnante. -¿Cómo lo sabe? -pregunta Posadas. Posadas. Aparece el doctor Aníbal Posadas. lo mira y pregunta: -¿Cómo llegó tan rápido? -Es mi día de visita -dice Posadas-. Tiene un anillo. Aníbal Posadas se acerca a la mesa y mira la mano. Tiene un anillo. Aparece Liliana y dice: -Llegó el doctor Posadas. ¿no tiene unas iniciales? –pregunta Ryan. -Han descuartizado a Elsa Castelli -afirma. algo dramáticamente. incrédulo. Posadas. -Y el anillo. mire esto. en efecto. Hay allí. con su bigote.

ahora. Pero también es extraño lo que ha ocurrido. Extraño y terrible. -Qué -pregunta. lo coloca sobre la mano. -Quédese tranquilo -dice Posadas. Pero. la misma en la que Ryan hiciera el amor con Elsa Castelli ante los ojos sorprendidos de la pequeña Ana. Es lo único que nos queda de ella. Y dice-: No sé si con esto alcanza para un certificado de defunción. Una vez allí ordena que llamen al cura O'Connor. Ryan se dirige a su Escritorio. Ryan le dice: -Tengo algo que pedirle. y de este modo. se anima a tomarla. Qué quiere pe94 . secamente. reposa sobre la mesa-escritorio. dice-: Tenga cuidado. -Sígame -le dice a Posadas. -Estoy enterado -dice O'Connor-. Y vuelve a colocar la mano sobre la mesa. Ryan responde: -Soy muy observador -y luego.Castelli -mira a Ryan y pregunta-: ¿Cómo lo sabía? Algo turbado. me sorprendería encontrar con vida a quien alguna vez poseyó esa mano. Sería lamentable que esa mano se le cayera. Heriberto Ryan extrae un pañuelo del bolsillo de su pantalón. con mayor firmeza. -Es un pedido extraño -dice Ryan-. honestamente. Cuando el cura O'Connor se presenta ante él. Lo hace con extrema cautela. La mano. O'Connor. doctor.

afirma-: Hay que enterrar cristianamente esa mano. no veo por qué debemos darle cristiana sepultura a sólo una mano de Elsa Castelli. -Me niego -dice O'Connor. Dice: -Es cierto que Elsa Castelli fue excesivamente cruel con Sara Fernández. Elsa Castelli fue excesivamente cruel con Sara Fernández. y. con densa convicción. Es todo cuanto nos queda de Elsa Castelli. O'Connor-. -No sea ridículo -ruge. 95 . El padre O'Connor llena de aire sus pulmones y luego resopla entre el fastidio y la resignación. Y argumenta-: Si Elsa Castelli no permitió que le diéramos cristiana sepultura al cuerpo entero de Sara Fernández. ¡Velar una mano! Alcanzará con enterrarla. padre? -pregunta Ryan-.dirme. -¿Qué ocurre. Ryan insiste. Es como si fuera enteramente su cuerpo. ¿Ya no sabe perdonar? ¿Ejercita usted la ley del Talión? -A veces es difícil perdonar -afirma O'Connor-. Daremos a esa mano cristiana sepultura. Ryan señala la mano y dice: -Hay que darle a esta mano cristiana sepultura. -De acuerdo -afirma-. -Antes hay que hacer un velatorio -dice Ryan. ¿Pero su crueldad nos obliga a ser crueles con ella? -señala la mano. casi.

a mi tema obsesivo: ¿cuál es la lectura trascendente de este relato? A veces.-Acepto -dice Ryan-. Por ejemplo: al inglés. Le encargaré al carpintero un ataúd. casi siempre. -Lo escucho -dice Posadas. Ryan dice: -Vea. entonces. algo de color local? De aquí el haber recurrido (dos veces) a la palabra alborotar. ¿Serán interpretados como una metáfora de nuestras terribles dictaduras? Vuelvo. Sospecho (y esto lo sabrá usted mejor que yo) que afuera esperan de nosotros tropicalismo. al alemán y a otras lenguas. Cerdos que vuelan o cadáveres. Por fin. los silencios prolongados. pienso: no la tiene. Cauteloso. para que estos horrores no trasciendan. quiero que entienda bien lo que voy a decirle. exuberancia.* * Con razón esta vez. Posadas. ¿Cómo no ofrecer. ¡Le ha ido tan bien con ella a García Márquez! De aquí la floración de cadáveres. -¿De qué medida? -pregunta ¿irónicamente? O'Connor. -De la medida de la mano. será. al menos. al francés. ofrezco cadáveres. el momento de decírselo. como son. Sé que mi novela será traducida. resopla otra vez y sale del Escritorio. creo. pregunto: ¿es así? Yo. sumido en una angustia breve pero tenaz. Si para algo habrá de servimos estar aquí. Ryan y Posadas quedan solos en medio de un silencio prolongado e incómodo. ¿Qué piensa usted? 96 . por supuesto responde Ryan. por las dudas. En una palabra: excesos. se preguntará usted: ¿por qué esta insistencia (ya es la tercera) en mencionar los vientos de la pampa? Ha llegado. en medio de los vientos de la pampa. O'Connor nada dice. aquí. lejos. -Ni una palabra de todo esto en la ciudad –dice Ryan-.

Ni los celadores ni las reclusas. dice algunas palabras. Esta mano supo ser dura y supo imponer el Orden en este Reformatorio. conservar el Orden que supo imponer. santifica la ceremonia. en el descampado que se extiende detrás del Reformatorio. Las reclusas tienen miedo porque ignoran si la muerte de Elsa Cas- 97 . Esa tarde. entonces. Dice: -Esta mano que aquí enterramos es todo cuanto nos ha quedado de Elsa Castelli. El padre O'Connor. Ni los que se sentían amparados por su poder ni las que se sentían sometidas por su terror. ¿Será así? Es así. Una áspera paranoia cunde en el Reformatorio.-Seré una tumba -promete Aníbal Posadas. Pero es un símbolo. en un pequeño ataúd. Un crimen es un crimen. La mejor manera de recordarla será. es enterrada la mano de Elsa Castelli. tal como ya comienza a ser costumbre. con una indisimulable falta de convicción. y Heriberto Ryan. Nadie esperaba la muerte de Elsa Castelli. recurriendo a un lenguaje a tono con las circunstancias. Que así sea. Los celadores tienen miedo porque ignoran si la muerte de Elsa Castelli no ha sido sino el comienzo de una agresión criminal contra los que representan el Orden.

confiara en mi destreza narrativa. A esta altura de los sucesos. feroces venganzas que sólo podrán cumplirse al costo de sus vidas. Mi historia (o. sobre todo. generosamente. definitivamente. desaparecieron Claudio y Marisa. ni su clímax ha dejado de ser su horizonte obstinado. ya que usted publicará la edición en lengua española) no languidece. Ana se refugia en su Taller de Costura. La habitación está vacía. desearía que. ¿Languidece nuestra historia? ¿Se detiene nuestro crescendo? ¿Ya no nos dirigimos hacia un clímax? Desearía que no se hiciera este tipo de preguntas. Desapareció la telenovela. Los días transcurren grises. Y. nuestra historia. No está la cama. porque con Elsa Castelli. ni la biblioteca. Fueron asesinados por quienes ultimaron a Elsa Castelli. Ninguna le gusta. ni las revistas.tienen miedo porque ignoran si la muerte de Elsa Castelli no traerá represalias. 98 . Y no los mató Sebastián Cardozo. Cierta tarde se detiene ante la que fuera la habitación de Elsa Castelli. no está el televisor. sin dejar huella alguna. Abre la puerta y entra. Hace y deshace sus muñecas. ¿Qué habrá sido de las vidas de Claudio Martelli y Marisa Albamonte? Ana lo sabe: Claudio Martelli y Marisa Albamonte han muerto. ni las sillas. para siempre. su crescendo no se detiene. Desapareció la cita infalible de las cuatro de la tarde.

Ana. Cinco. Laura dice: -Tanto tiempo. sobre algunas insustancialidades. hay. entre tantas otras cosas que sería interminable detallar. verano. A su espalda hay cacerolas. Acaricia los cabellos rubios de Ana. Dialogan. cinco cuchillos. cucharas. Hasta que Ana dice: -Alguna vez me contaron que antes había dos cocinas en este lugar -y pregunta-: ¿Ahora hay una sola? La voluminosa Laura responde: 99 . Sobre todo. que. La recibe una mujer más precisamente voluminosa que gorda. en verdad. lluvia. Quizá cuando escriba el texto definitivo introduzca algún señalamiento de este tipo: calor. ¿O no necesita este relato una estrepitosa tormenta? Ya se vera. Tanto tiempo sin verte. sonríe y le pregunta para qué ha venido a visitarla. frío. lluvia. Tiene casi setenta años y se llama Laura. poco importan. ¿Hace frío? ¿Hace calor? ¿Es invierno. espumaderas y. no debo olvidado: lluvia. Sí. cuidadosamente sujetos a la pared. visita la cocina. apenas unos días luego de la muerte de Elsa Castelli. decía. Ana visita la cocina del Reformatorio. luego.Así las cosas. Un día. enormes cuchillos. no sé si me explico. continúo. primavera? ¿Observó usted la irrelevancia climática de este relato? ¿Se debe a que transcurre en un ámbito cerrado? No lo sé. como tales. Ana.

-Ahora sí. Antes, cuando esto era un Hotel y no un Reformatorio, había otra. Qué hermosos tiempos fueron esos, Ana. Cuánta gente importante venía por aquí. -Entonces... ¿había dos cocinas? -pregunta Ana. Sí -responde Laura-. Había ésta y otra más chica, en la que se hacía la comida de la servidumbre. -¿Y dónde está la otra, la más chica? –pregunta Ana. Laura se encoge de hombros. -Ana querida -dice-, ya no me acuerdo. Hay tan tos pasillos, sótanos y habitaciones en este lugar. Y son tantos los años que pasaron... Comprendeme, querida, me olvidé. -No importa -dice Ana-. Yo la voy a encontrar. ¿Para qué? -pregunta Laura. -Para darle de comer a mis muñecas -dice Ana. Laura sonríe. Dice: -Siempre pensando en tus muñecas vos. Y Ana también sonríe. Y luego se va. Y cuando se ha ido vemos que ya no hay cinco enormes cuchillos sujetos a la pared. Hay cuatro. Esa noche, durante horas, no diré hasta que comienza a entreverse la claridad del amanecer, pero casi, Ana trabaja ¿febrilmente? en su Taller de Costura.
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Cose y descose. Aunque si descose no es porque se ha equivocado, sino porque busca mejorar lo que ya ha hecho bien. Busca la perfección. Nunca vacila. Yo vacilo. Por eso le subrayo y pongo entre signos de interrogación adverbios tentativos, adjetivos provisorios, quizá innecesarios. ¿Quizá geniales? No lo sé. A veces creo una cosa, a veces otra. Pero sé que Ana no vacila. ¿Qué es lo que Ana cose y descose sin vacilar, buscando la perfección? Trama dos muñecas. Una es gorda y la otra flaca. Una es idéntica a Carmen, la otra es idéntica a Rosario. Como no creo que lo recuerde, he retrocedido entre las páginas de esta carta y di con el texto que quiero citarle. Dice así: "Ana trama sus muñecas, las urde pacientemente en busca de una perfección que no siempre se le escapa, ya que Ana, en efecto, es capaz de construir muñecas perfectas". Según verá, cuando escribí ese texto, atrás, lejos, ya sabía que estaba destinado a fortalecer (digamos: a tornar verosímil dentro del esquema de esta ficción) este pasaje del relato. Este pasaje en el que le escribo: Ana ha tramado una muñeca gorda y una muñeca flaca, una muñeca idéntica a Carmen que es gorda y una muñeca idéntica a Rosario que es flaca.
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Así, Ana ha tramado dos muñecas perfectas. Durante la mañana siguiente, no importa qué lugar, porque si hay algo que abunda en el Reformatorio son lugares, pero, eso sí, en un lugar despojado, íntimo aunque no secreto, Ana se encuentra con Carmen. Y le dice: -Tengo un regalo para vos. -¿En serio? -pregunta Carmen-. ¿Y por qué? -No importa por qué -dice Ana-. Tomá. Y le alcanza un paquete. -¿Qué es? -pregunta Carmen. -Es una muñeca -dice Ana. Carmen abre el paquete. Mira la muñeca. -Pero... soy yo -sorprendida, dice. -Sos vos -confirma Ana. -Pero... ¿por qué? -pregunta, otra vez, Carmen. Me cansé de hacer muñecas que no se parecen a nadie -dice Ana. -Es idéntica a mí -dice Carmen. -Sí, idéntica -dice Ana. -Pero... le falta algo -dice Carmen. -¿Qué? -pregunta Ana. -Le faltan los pies -dice Carmen.* Ana, sorprendida, mira la muñeca. La mira como si
*

Habrá observado que tres diálogos de Carmen empiezan con el adversativo "pero". No se preocupe. Dos hubieran sido un descuido. Tres son un estilo.

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le faltan los pies. -Está bien -acepta Carmen. -Qué -pregunta Carmen. -Pero tengo que pedirte algo -dice Ana. la termino. Ana toma la muñeca. Y no puedo hacer muñecas pa103 . Por fin. Durante un momento. -Tomá -dice. Añade-: Venite por mi taller y te la doy. -Qué distraída -dice. esa. Ana mueve lentamente su cabeza. Ana y Carmen. A la noche la tengo lista –se detiene. Y dice: -Voy a trabajar a la tarde. en suma. -Porque si alguien se entera también va a querer una muñeca -dice Ana-. Si me la devolvés. sumidas en esa extraña situación. como si no encontrara modo de reparar su olvido. -No le digas nada a nadie -dice Ana. -Por qué -pregunta Carmen. con algún pesar. Luego dice: -Sí. muñeca escasa. permanecen así. -Te olvidaste de hacerlos -dice Carmen. Carmen le entrega la muñeca. dice: -Me la vas a tener que devolver. Carmen tiene la muñeca incompleta que Ana le ha regalado. Piensa. su falta. ambas.no la hubiera visto nunca. y Ana no dice palabra alguna.

se siente incluso halagada por lo que ha dicho Ana: Ana. Digamos que. acepta. -¿En serio? -pregunta Rosario-. sea compartido. igualmente. -Pero. al menos por ahora. en otro lugar del Reformatorio. Una hora más tarde. -¿Qué es? -pregunta Rosario. lo cual es comprensible. no quiere que nadie se entere porque sólo desea hacer una muñeca para ella. Se encoge de hombros. aceptando.. Mira la muñeca. ya que las razones de nuestra pequeña sólo son descifrables si se sabe lo que usted y yo (para qué negarlo) sabemos. Rosario abre el paquete. -Es una muñeca -dice Ana. Ana vacila. porque no quiere que este halago. dice. ¿Y por qué? -No importa por qué -dice Ana-. Y le alcanza un paquete.. -Cuando la tenga se van a enterar -dice Carmen. por lo menos. Tomá. que nuestra pequeña quiere asesinar a Carmen.ra todo el mundo. Y le dice: -Tengo un regalo para vos. la tuya va a estar terminada. deduce. es decir. soy yo -sorprendida. Y dice: -Es cierto. luego de pensarlo brevemente. Ana se encuentra con Rosario. Carmen la mira con extrañeza. Pero Carmen. como si no hubiera alcanzado a descifrar las razones de nuestra pequeña. 104 . Pero.

sino que acepta. le faltan los brazos. sin saber cada una lo que hace la otra. menos inteligente o menos desconfiada que Carmen? ¿Para qué narrarle sucesos no esenciales? ¿Qué es lo esencial? Que Carmen y Rosario irán esa noche al Taller de Costura de Ana. le pide que no le diga nada a nadie? ¿Para qué narrarle que Rosario no pregunta Por qué. idéntica -dice Ana. Son muje105 . le faltan los pies. la de Rosario que es flaca. -Pero.. ¿Está claro. -Qué pregunta Ana. a la otra. tal como a Carmen. no? A una de las muñecas. esto es lo esencial. que sencillamente acepta pues es menos curiosa o. Ana le dice a Rosario que durante esa tarde completará la muñeca. Rosario. ¿por qué? -pregunta.. y que se la entregará a la noche en su Taller de Costura? ¿Para qué narrarle que. -Pero.. Me cansé de hacer muñecas que no se parecen a nadie -dice Ana. Y que irán separadas. en efecto. -Es idéntica a mí -dice Rosario. solas..-Sos vos -confirma Ana. Al fin y al cabo. otra vez. la de Carmen que es gorda. le falta algo -dice Rosario. -Sí. -Le faltan los brazos -dice Rosario. ¿Para qué añadir más? ¿Para qué narrarle que. van en busca de una muñeca. quizá.

Ana no está. No hace mucho que han dejado de ser niñas. los dedales. por favor! Me he propuesto. ¿Cómo una muñeca no habría de ejercer sobre ellas tan poderoso atractivo? ¿De qué modo transcurre el resto del día? No se inquiete. Soy yo. ¿Sí? Continúo. ya llegó la noche. Y digamos que los celadores que no duermen. Silencio. no ven a Carmen. cautelosamente.. -Ana -llama. Tampoco es esencial. No se preguntará usted. Todo está allí: la máquina de coser. o son eludidos por ella. sino porque no deseo perder tiempo. Por ejemplo: ¿alguien la ve? ¿Es posible transitar tan libremente de noche por los pasillos del Reformatorio? ¿La muerte de Elsa Castelli no ha desatado una vigilia paranoide en los celadores? Caramba. Son jóvenes. Pero falta Ana.res. Ya se dirige Carmen hacia el Taller de Costura de Ana. Digamos que algunos celadores duermen y otros no. No le fallaré. Carmen. Vea. Y no digo esto porque desee ser insensato. ¡Cálmese. entretenerlo. 106 . Carmen-. no hay relato posible si se concede tanto a la sensatez. señor Editor. entre tantas otras cosas. detalles superfluos. las tijeras. Carmen llega al Taller de Costura.. supongo. Ana. Enciende la luz.

a su vez. 107 . -¡Rosario! exclama. -¿Me seguiste? -pregunta Carmen. soy yo. una mano se apoya en el hombro de Carmen! ¿No es maravilloso? ¿Cuántas veces vio en el cine este bastardo golpe bajo? ¿Por qué habría de evitarlo? ¿O no es parte de mi estética? Aquí. ¡Y. yo -confirma Rosario. Rosario-.-Ana -insiste Carmen-. Silencio. -Yo también -dice Carmen. ¿Y vos? -pregunta. que es menos desconfiada. -Sí. ahora. -¿Entonces. entonces. finalmente dice: -Vine a buscar a Ana. Rosario. no? Iba a decir algo pero se arrepiente. se miran en silencio. qué hacés aquí? -pregunta Carmen. está: ¡Una manó se apoya en el hombro de Carmen! Carmen da un respingo y gira velozmente. de pronto. Vine a buscar mi muñeca. Ambas. ¿Se entiende. ¿Qué hacés vos aquí? Carmen abre la boca y la cierra. -No -dice Rosario.

Y así se resuelve el breve malentendido. Yo quería esa muñeca. Carmen elige uno y Rosario el otro. -Nos prometió lo mismo a las dos -dice Carmen. Medita escasamente. El ámbito debe ser oscuro y los personajes deben buscar en medio de la incerteza y la cautela. no? -Busquémosla -propone Carmen. que más aún se resuelve cuando Carmen dice: -Por eso digo. señor Editor? Usted lo sabe. ayudame a buscar a Ana y la vas a tener. Hay dos largos y oscuros pasillos que salen ¿laberínticarnente? del Taller de Costura. Y añade-: Una muñeca idéntica a mí. tarada: nos prometió lo mismo a las dos. "No.-Me dijo que me iba a dar una muñeca -dice Rosario. -Y bueno. dale -instiga Carmen-. levemente contrariada. Todo relato de terror exige la bifurcación de los ámbitos y la separación de los personajes cuando inician una búsqueda. responde Carmen. Rosario. -Sí -afirma Rosario.la cámara se ubica detrás del personaje. Y aquí se produce un breve malentendido. -Qué rabia -dice-. mira a Carmen y pregunta-: ¿Qué raro. En los filmes -siempre. siguiéndolo como si fuera una subjetiva 108 . ¿Para qué negarlo. a mí". porque Rosario pregunta: "¿A vos también te prometió una muñeca idéntica a mí?". menea su cabeza.

. ¿A quién seguimos? ¿A Carmen o a Rosario? Ante todo: no a las dos... ¡cuántos laberintos tiene ese lugar! Continúa su marcha. Sigamos a Carmen. De tanto en tanto...! Ante ella hay otro pasillo. 109 .del asesino. ¿Qué ha sido eso? Y ahora oye: ¡Zzzzzzac. Camina. se introduce en un largo y penumbroso pasillo. breve.! ¡Zzzzzzac. caminando con lentitud. Oye: ¡Ughhh.. agrega-: Soy Carmen. susurrante.. Y... oye un grito ahogado. Dios. seco. ¿O quizá no? ¿O quizá es su mero deseo. -Ana. porque tal decisión nos privaría del efecto que queremos lograr.. Y. Camina. horadando las tinieblas con sus ojos inquietos. una agónica lamparita arroja algo de luz. Carmen. entonces. Quien. este pasillo está más iluminado. soy yo -dice Carmen.! Se detiene.. su angustioso deseo de ver una claridad en medio de tantas tinieblas? Se detiene. Camina.. Por fortuna.

porque otras sorpresas se lo impiden. ¿Qué te. al haberse colocado boca arriba. señor Editor? Tampoco lo puede creer Carmen. El cadáver de Rosario.Allí. ¿Lo creerá usted. deja al descubierto un objeto que antes ocultaba.? Y se queda con el brazo de Rosario en la mano. al haber girado el cadáver. en efecto. la ha descubierto ante los ojos atónitos de Carmen. gira y se coloca boca arriba. también extendido. soy yo. Y así. Es Rosario. estira su mano y toma un brazo de Rosario. ahora. ya que la desdichada Rosario era. Carmen. debajo del cadáver había un hacha. a lo largo de su cuerpo. hay un bulto en el suelo. -Rosario -vuelve a decir-. Se acerca. pues el brazo del que Carmen se adueñó le ha alterado el equilibrio.. en verdad. -Rosario -dice Carmen-. Y del extremo seccionado del brazo mana una sangre abundante y muy roja y muy fresca y muy joven. por ejemplo. pero lo cierto es que tiene ahora el brazo izquierdo de Rosario en su mano. ya que. Está caída de costado. ¿Grita Carmen? ¿Lanza un alarido de repugnancia y terror? No. y. 110 . muy joven. Carmen. a unos pocos metros. casi instintivamente. con un brazo extendido sobre el que reposa su cabeza y el otro. Carmen. soy yo. Rosario no responde. boca arriba..

sí. es la obra letal de un cuchillo. por supuesto. descuartizaron a Elsa Castelli. Sostiene en su mano el brazo de Rosario. Un pequeño y. no exquisito detalle debo explicitarle: le describí. es la misma con la que ellas. Al hacerla. al girar el cadáver. le mira la garganta. Alguien. al colocarse boca arriba. Carmen abandona el brazo sobre el cuerpo de su infortunada compañera. se desprende del tronco y queda allí. qué duda cabe. ahora. Eso. en efecto. fragmentado. y esa mano. que también había sido seccionado. creo. solo. tal como era inevitable que ocurriera. se cubre con la sangre palpitante de ese brazo joven. Ese tajo. Con un hacha se hubiera producido una decapitación. con un brazo extendido bajo la cabeza. señor Editor. Pero Carmen continúa sin gritar. acaban de utilizarla para seccionar los brazos de Rosario. no es posible hacerlo con un hacha. porque la reconoce.Y algo más. recién. deduce tan repentina como horrorizada. como si expresara una macabra individuación. Ahora. Es el hacha lo que obsesiona a Carmen. sobre el piso. recuérdelo. la estética del cuchillo! Cuántas páginas podría escribirle sobre tal materia. ¡Ah. porque advierte que. ese brazo. Un tajo profundo la atraviesa de lado a lado. sosteniéndola. las cuatro reclusas conjuradas. No lo hago 111 . que el cadáver de Rosario estaba caído de costado.

Es una mujer triste y sombría. no muy lejano. en las afueras del pueblo. Pero no es ésta la cuestión. Quiere cambiar su vida. Aquí le recuerdo la estética del cuchillo. frente a un espejo. Entra. Son novios. Aquí. Y es así: Ángela y Marcos viven en un pueblo de la provincia de Buenos Aires. alcanzará con mencionarle la obra maestra de esta estética. Digo "o no" porque quizá no muere. cuidadoso. ¿Lograré serlo?* * Ya que estamos en esto -en Psicosis y en la estética del cuchillo-le regalo el siguiente y breve. aquí está. Se titula El novio que entró al cine. señor Editor. Quiere algo mejor. Pero. En el baño. señor Editor. regresa.porque sé que usted espera que le narre. uno se condena a ser digno de ellos. con mencionarle Psicosis. el filme de Alfred Hitchcock. Ángela va en su búsqueda. desnudo? ¿Recuerda ese cuerpo infinitamente expuesto. tan unánimes maestros. Quince años más tarde. Cierta noche deciden ir al cine. la muerte de Carmen. ¿Recuerda usted a Janet Leigh? ¿Recuerda ese cuerpo en la bañera. Se acerca. Le dicen que Marcos vive en un caserón solitario. No quiere pasar el resto de sus días en ese pequeño pueblo. Viene en busca del amor perdido. Cuando se invocan tan memorables sombras. basado en un texto del venerado Robert Bloch. Del novio al que dejó esperando esa noche en la puerta de un cine. Algún día. Ella tiene diecinueve y él tiene veinticuatro años. Marcos se afeita con 112 . ahora. al menos. para hacerlo. Huye del pueblo. penetrable? ¿Recuerda usted a Anthony Perkins? ¿Recuerda la dimensión apocalíptica que el cuchillo adquiría en su diestra? Todo esto es muy serio. Y. brevísimo argumento. Debo ser prolijo. Viaja a la Capital Federal. Alcanzará. Ha fracasado. Pero Ángela no acude a la cita. Es de noche cuando llega a una casa semiderruida. o no. Si puedo. genial. Ve una luz. se casarán.

-¿Cuál? -pregunta Ángela. Marcos. racionalista en estas cuestiones. Y vi una película maravillosa. Además. Una película que cambió mi vida. mi amor -insiste Ángela-. Te quiero. no la tienen. una navaja. quizá. Respira en medio de angustiosos espasmos. -No me quedé frente a la puerta del cine -dice Marcos. ¿Nunca tuvo una pesadilla en la que no logra moverse? ¿Nunca tuvo ese horrible sueño en el que uno quiere correr y no puede. ensangrentada. que la condena. Ángela. Carmen retrocede y se apoya contra la pared. le teme. Volví. señor Editor.Continúo. La sangre se desliza por el sumidero negro y profundo del lavabo. el miedo la paraliza. o corre en el mismo lugar? Así está Carmen. se derrumba y muere. Ángela. Continúa afeitándose. el hacha es el símbolo de su crimen. Y como sé que usted. se la daré: para Carmen. Y luego. 113 . Paralizada. -Psicosis -dice Marcos. En suma. él. soy yo. -Soy yo. Entré. continúa afeitándose. inmutable. es el instrumento que la delata. -Mi amor -dice Ángela-. Y ni por asomo piensa en defenderse con un objeto que tan criminalmente la señala. sereno. Marcos enjuaga la navaja. Volví. busca siempre una explicación para hechos que. sin dejar de afeitarse-. Marcos no la mira. Quieta contra la pared. Entré en el cine. ¿No agarra el hacha y se arma con ella a la espera de los peligros que la asedian? No. Nunca me perdoné haberte abandonado frente a la puerta de ese cine. Ángela. Y con un certero navajazo le abre de parte a parte la garganta.

. si usted quiere) que se lanza a caminar. Sólo puede abrir la boca. ¿Necesito mencionarle la estética de la muñeca que cobra vida? Usted la conoce: hay pocas cosas tan terroríficas como la muñeca (O el muñeco. y no puede. Es Ana. sosteniendo un enorme cuchillo en su diestra y arrastrando su pierna derecha.Entonces oye: Ssssss. Es.. No se equivoque. Ahora es Ana. nuestra pequeña. Que es rubia. Sólo esto. si prefiere usted que use este hispanoamericanismo. Tiene ese aire entre cándido y terrible de las muñecas. Y ya no es una sombra. escribí: "La pequeña Ana será coja siempre que el horror y la desmesura lo requieran". Y la sombra avanza. Me dirá usted: Ana no es una muñeca... ¡tuc! Ssssss. Que sus ojos son claros. que avanza lentamente. que avanza con su cojera. Lo requieren. ¿Imagina usted la figura de Ana? Ana es una muñeca viviente. Y avanza hacia ella. No en vano he insistido en decirle que es pequeña. Lo había dicho. Y Carmen quiere gritar. ¿recuerda? Hace ya muchas páginas. en efecto. Que conserva su aspecto de niña. Es la primera vez que la vemos renquear. ¡tuc! Y una sombra se desprende de las sombras del pasillo. O con su renquera. 114 .

precisamente. no. Fue Ana. Hubiera. Porque. Así. como una fiera. en esta escena. el amante de Elsa Castelli? Vea. en ella. a quien Elsa Castelli señaló como un fanático capaz de matar? ¿Habrá sido Heriberto Ryan. al menos. de un salto. Lo es. ¿Quién lo hizo. cuando se desplaza hacia Carmen aferrando el enorme cuchillo con su puñito tenaz. grueso. armada con un enorme cuchillo. el parecer es el ser. así. asumiendo esa mecánica exquisita que tienen los médicos para el cuchillo desde Jack el Destripador? ¿Habrá sido el cura O'Connor. Pude haber escrito: "una mano. aquí. de pronto. Ya lo sabe: no hay sospechosos. la más sospechosa? ¿Habrá sido el doctor Aníbal Posadas. dispuesta. incorporado mi novela al policial whodunit. Aquí es 115 . se abate sobre Carmen".Es cierto: Ana no es una muñeca. Y sólo esto. con un brillo obstinado en sus ojos. se arroja sobre Carmen y la acuchilla sin compasión. renqueando. he preferido el trazo fuerte. ¡Cuántas opciones he descartado y cuántas he asumido al narrarle estos sucesos del modo en que lo hice! Pude. que. a matar. Y mata. haberle ocultado la identidad del asesino. señor Editor? ¿No sería razonable descartar a Ana por ser. por ejemplo. arrastrando su pierna. absolutamente. grandguignolesco al envejecido recurso de la galería de sospechosos. Pero se le parece tanto.

fue la encargada de limpieza que descubrió el cadáver de Elsa Castelli. ¿lo recuerda?. articular palabra. tal como era previsible que ocurriera. también él. ¿Qué encuentra Aníbal Posadas? De Carmen encuentra la cabeza. otra vez casualmente. Aquí es Ana la que mata. los brazos y las 116 . Supongamos que llama a Liliana. De modo que se inclina sobre los cuerpos y empieza su trabajo. que. mirando. Lo crea o no: falta lo mejor.ordena que llamen al doctor Aníbal Posadas. Durante la mañana siguiente. Posadas ha hecho su visita al Reformatorio.pechosos. pálido. quien. entonces. Pero no por esto dejará este relato de ofrecerle descomedidas sorpresas. Supongamos. los cadáveres de Carmen que era gorda y de Rosario que era flaca. un encargado de limpieza descubre los cadáveres. Supongamos que Heriberto Ryan ya está aquí. Supongamos que -cuando puede hablar. Ya lo sabe: no hay sospechosos. Supongamos que Liliana exclama "¡Qué horror!" y supongamos que llama a Heriberto Ryan. Supongamos que su nombre es Pedro. sin poder. todavía. Supongamos que ese día. Supongamos que dice: -Otro descuartizamiento -y que añade-: Esta vez nos han dejado algo más que una mano. ya está aquí. junto a Heriberto Ryan. ¿entre la incredulidad y el pasmo?.

(Al menos. razón por la que. por favor. Ryan ordena: -Cubran estos cuerpos -mira a Posadas y dice-: Sígame. dice: -Faltan el tronco y los pies. Sencillamente: para hacerlos ir de un lado a otro. seguramente las amputó. es decir. Pero no encuentra el tronco ni los pies. dirigiéndose a los encargados de limpieza.piernas.* Aprisionados por el asombro y el horror. sino Editor. Por fin. analicemos: cuando Carmen tomó el brazo de Rosario. ¿Qué debemos deducir de esto? Muy simple: que Ana quería los brazos. algo más que una historia de restos humanos? * 117 . éste aún tenía la mano. el tronco. yo no he leído nada suyo. las manos y las piernas. Y prosigue su tarea. No imagina usted las enormes dificultades que debo enfrentar y vencer para narrarle el traslado de los personajes. Ryan y Posadas nada se dicen durante un prolongado momento. Ahora ninguno de los dos la tiene. sólo los brazos y no las manos de Rosario. De Rosario encuentra la cabeza. dice: -Faltan los brazos. Con certidumbre. Posadas lo sigue. luego de ultimar a Carmen.) Pero si alguna vez escribe algo lo descubrirá: narrar el ¿No es admirable la precisión con que Ana realiza su macabra tarea? Si no. Insisto en mi obsesión: ¿qué lectura trascendente tiene todo este horror? ¿Estoy escribiendo algo más que una historia de muñecas y crímenes atroces. a Liliana y a Pedro. Y no las imagina porque usted no es escritor. Con certidumbre. Pero no encuentra los brazos.

Y también de las crueldades que Elsa Castelli cometió en este Reformatorio. afirma Posadas. -¿No me diga? -dice-. La policía empezaría por el principio. Y Aníbal Posadas dice: Habría que avisar a la policía. ¿Yo? ¿Y por qué? -Porque es el Director del Reformatorio -muy seguro. -Elsa Castelli -dice Posadas-. Empezaría por averiguar quién mató a Sara Fernández. Y dice-: Porque todos somos cómplices de ese asesinato. atraviesan los pasillos del Reformatorio. Heriberto Ryan y Aníbal Posadas ya están aquí.desplazamiento de los personajes es. Por ejemplo: "Salen de la escena del crimen. atroz. francamente. llegan al Escritorio de Heriberto Ryan y entran". en el Escritorio del primero. Y continúa-: ¿O usted no sabía lo que pasaba? ¿O usted 118 . -¿Y eso lo absuelve a usted? -pregunta Ryan. Ryan deja de restregarse las manos y lo mira entre la sorpresa y la burla. ¿entiende? ¿O alguno de nosotros dijo algo? -Usted es quien tendría que haber hablado -dice Posadas. Cómplices. -Usted sabe que eso es imposible -dice Ryan-. ¿No es horrible? Ahórreme semejante tarea. ¿Por qué ocultarlo? -¿Por qué? -Ryan se restrega nerviosamente las manos.

el título. Nadie aquí hizo nada por impedir el horror. un texto trascendente. los que callan son tan culpables como los que matan.* Abrumado por semejante frase. no lo niegue. desde la puerta. ¿Me acerco a mi deseo de plasmar una novela que no sólo sea un divertimento. ¿No es maravilloso? * 119 . ya metafísicas. No nos engañemos. vayamos al punto en cuestión -dice Ryan-. -Podemos hacerlo ahora -dice Posadas. -Cómo -pregunta Ryan. da vuelta la página y lee: "Cuando el terror se desata. doctor. -Bien. -Intempestiva entrada la suya -dice Ryan. psicológicas o políticas? ¿Y si pongo este texto como acápite? ¿Lo imagina usted? El lector abre el libro. padre. pero sólo eso -dice Ryan-. Posadas inclina su cabeza y no articula palabra alguna. ¿Usted se cree al margen de estos horrores? -Yo le dije que había que detener a Elsa Castelli dice O'Connor. el cura O'Connor. sino que se abra a lecturas varias. -Entré en medio de su altisonante monólogo –dice O'Connor. lee el nombre del autor. -Esa frase no me cabe a mí -dice. los que callan son tan culpables como los que matan". Cuando el terror se desata. -Sí. aún con su mano apoyada en el picaporte.no entregó el certificado de defunción de Sara Fernández? ¿O usted no curó las heridas de las reclusas azotadas? No diga disparates. -Podemos contratar a un investigador privado He aquí.

-Usted lee demasiadas novelas policiales -dice. -Si fue una venganza. ¿Develarán el misterio? En todo caso. Judith dice: -Esto fue una venganza. fue descuartizada.dice Posadas. Alguien nos vio matar a Elsa Castelli. Ryan. Y aquí los dejamos. Y luego.algo que pueda impedir. Luego. Y ahora aparecen dos reclusas en la misma horrible condición. ¿Qué podemos deducir de todo esto? Otra vez se miran. también quieren develar el misterio. -Algún celador -dice Judith. no están solos en esa tarea. develándola. Así. se arrepiente de la idea. se miran. acudiendo a una célebre frase del género. Y cuanto antes. Entregados a sus deducciones. la prosecución de la masacre. porque Judith que es alta y Natalia que es baja. en el exacto lugar donde se juramentaran para asesinar a Elsa Castelli. Buscan en sus mentes -quizá no demasiado ágiles. se reúnen en el Sótano de la Venganza. Los tres permanecen silenciosos. Y dice-: No tiene 120 . chasqueando su lengua. Ryan dice: -Razonemos: Elsa Castelli mató a Sara Fernández y martirizó a varias reclusas. dudan. pues sienten que una amenaza feroz se cierne sobre sus vidas. entonces alguien nos vio esa noche -dice Natalia-.

-Vamos -dice Judith. Y aunque un celador nos hubiera visto. dicen: -Ana. Elsa Castelli le debe haber confiado muchas cosas. -Alguien que no conocemos -dice Judith-. Alguien que quería mucho a Elsa Castelli sin que nadie lo supiera. -Si fue una venganza -razona Natalia-. Ana es muy pequeña.. Silencio. ¿por qué habría de ejecutar una venganza tan terrible? -Entonces. muy inocente. 121 .. No puede matar así.. Judith se muerde los labios. Deja de morderse los labios y dice: -No puede ser. Quizá sepa quién la quería tanto como para vengar su muerte. -Ana nos puede ayudar -dice Natalia-. idiota -dice Judith-. que no parece tan idiota. Se miran. fue una venganza -insiste cautelosamente Natalia. Aquí nadie ve a nadie. -Claro.. es muy fácil -dice Natalia. ¿qué otra cosa podría ser? -Entonces. Razona. -¿Quién entonces? -pregunta Natalia. el culpable es la persona que más quería a Elsa Castelli. Juntas. -Qué -pregunta Judith.sentido.

Se dirigen al Taller de Costura de Ana. Pocas veces la hemos visto tan frágil. Y cose su muñeca. nada dice Ryan esta vez. -No sé nada -dice Ana.Traslado de personajes. -¿Elsa Castelli tenía un amigo? -pregunta Judith-. ¿angelical? -Pensá bien -insiste Judith-. Se miran. entierran a Carmen y a Rosario. ¿O una amiga? -Yo era su amiga -dice Ana. -Creemos que fue una venganza -dice Judith-. Judith y Natalia salen del Taller de Costura. un cielo gris. Ya están aquí. Hay. -Eso ya lo sabemos -dice Judith. ¿plomizo? Se los ve cariacontecidos al cura O'Connor y a Heriberto Ryan. ¿Tenía un amigo? -El doctor Ryan era su amigo -dice Ana. Ana. denso. Creemos que alguien asesinó y descuartizó a Carmen y a Rosario para vengar la muerte de Elsa Castelli. Y cose una muñeca. sin velarlas. Contra su costumbre. por odio. Alguien está asesinando reclusas por venganza. pequeña. -¿Y un amigo? -pregunta Natalia-. La atrocidad de los hechos ha sofocado su 122 . Judith pregunta: -¿Heriberto Ryan? Esa tarde. También está Ana. Te puede tocar a vos. -¿Qué quieren saber? -pregunta Ana. Es importante. desde luego.

largamente bebe. finalmente. Supongamos que ya están aquí. No perdamos más tiempo. Aparece Heriberto Ryan y. Al día siguiente. O varios. Supongamos que Natalia la acompaña. Y. ¿a usted no?) que nunca. Supongamos que Ana le dice: -Tengo un regalo para vos. Aquí están ahora. tarde o temprano. para qué más). descubiertos. ¿Y por qué? -No importa por qué -dice Ana-. Supongamos que le alcanza el paquete. ¿Qué dice? Nada sorprendente. extrae el Ulises. Tomá.aptitud para hablar en los entierros. habla. Debo narrarle ahora el asesinato de Natalia que es baja. las reclusas reciben orden de reunirse en el patio. Esto dice y luego se va. 123 . Entra en su Escritorio. Los celadores. permanecer alertas. Ana le pide a Natalia que la acompañe a su Taller de Costura. dice. extrae el whisky y bebe. Supongamos que cierta noche (sólo tres o cuatro noches después del asesinato de Carmen y Rosario. dice que el culpable o los culpables serán. ahora sí. Dice que hay un asesino en el Reformatorio. Se lo ve más cariacontecido (me gusta esta palabra. Dice que todos deben cuidarse. quizá con mayor convicción ante los recientes sucesos. blanden sus bastones de goma. -¿En serio? -pregunta Natalia-.

idéntica -dice Ana. a Ana. -Pero. Supongamos. porque si no todos le pedirán una muñeca y no puede hacer tantas. -Pero. -Qué -pregunta Ana. le faltan las piernas". Natalia.. Supongamos que Natalia acepta. -Sos vos -confirma Ana. Y supongamos el resto. Supongamos que Ana dice: "Es cierto. leve. -Pero le falta algo -dice Natalia. en voz baja. Supongamos que Natalia abre el paquete. ¿cautelosa?. Soy yo.. 124 .. que Natalia llega al Taller de Costura y llama. casi-. ni para todos a la vez. -Es una muñeca -dice Ana. soy yo -sorprendida. Supongamos que es la noche siguiente. ¿por qué? -pregunta. -Es idéntica a mí -dice Natalia. Natalia. que le promete que la completará y que se la entregará mañana a la noche en su Taller de Costura. otra vez.-¿Qué es? -pregunta Natalia. -Ana -susurra. Supongamos que mira la muñeca.. dice. -Sí. también. lo que ya sabemos: supongamos que Ana le pide a Natalia que le devuelva la muñeca. -Le faltan las piernas -dice Natalia. que le dice que no le diga nada a nadie. -Me cansé de hacer muñecas que no se parecen a nadie -dice Ana.

Supongamos que usted no cree nada. Supongamos que avanza con implacable lentitud. No lo desprecio. se desplaza por un pasillo en penumbras. del Taller de Costura. Supongamos que entonces oye: Ssssss. ¡tuc! Supongamos que es Ana. Supongamos que. ¿sigilosamente?. y otra. en suma. que Ana acuchilla ferozmente a Natalia. Supongamos que Natalia quiere gritar pero no puede. iluminado apenas por una lamparita escuálida. su necesidad de tornarlo todo creíble (¿casi verificable?) o su temor ante las grandes aventuras de la imaginación. renqueando. Natalia. Supongamos que Natalia empieza a buscarla. absolutamente nada de lo que he supuesto hasta aquí. pocos lo conocen como yo. y otra.Supongamos que Ana no está. Lo conozco. ¡tuc! Ssssss. Usted es así. Hubiera deseado narrarle la muerte de Natalia del modo en que supuestamente lo he hecho: con muñeca incompleta. Supongamos.. Supongamos que Ana levanta su puñito y lo descarga una vez.. Supongamos que nuevamente susurra: -Ana. con lentitud. ahora. A esta altura del relato. aferrando el cuchillo con su puñito tenaz. ya que el terror la ahoga. soy yo... Conozco su racionalismo. con Taller de Costura y pasillo pe125 . Supongamos que sale.

Hubiera. en su momento. no sea excesivo. así. ¿Cómo matarla dentro de lo que para usted es el campo de lo verosímil? ¿Se puede despertar Natalia en mitad de una noche? ¿Puede tener deseos de orinar? ¿De hacer pis? ¿Hacen pis las reclusas? ¿Hace pis Natalia? Si lo hace. Por ahora. Y si esto ocurre. Una misma mecánica narrativa para todas las muertes. Apenas al baño. de acuerdo. convengamos que Natalia habrá de ir al baño. 126 . ¿Por qué habría de hacerlo? El baño no está lejos. Natalia debe morir. convengamos que puede atormentarla (por usar un verbo poderoso) esta necesidad en medio de las así llamadas altas horas de la noche. logrado un estilo. Al fin y al cabo. usted. Y usted es el primer eslabón de una cadena que me conducirá a las más altas cumbres de la gloria literaria.numbroso. Sólo se trata de ir. Pero imagino sus objeciones. escribo para usted. ¿Despierta a Judith para que la acompañe? Caramba. ¿Cómo no habría de aterrorizarse Natalia no bien Ana le mostrase una muñeca sin piernas? ¿Cómo no habría de informarle a Judith? ¿Cómo habría de ir sola al Taller de Costura? ¿Cómo habría de entregarse así? Bien. Quizá. podré negociar esta muerte de Natalia con los productores de la versión cinematográfica. nada más. orinar y volver.

. a pleno día.. tal como decía un personaje del gran Stephen King en una novela de vampiros. no Natalia. duro. se acerca. frente a una casa.* No bien termina se pone de pie y baja su camisón. ya que nosotros sabemos que es de Ana. Desearía. Por eso le hago hacer pis a Natalia. Porque. Cruzan su cara las marcas de la almohada y sus párpados están hinchados por el sueño. vea. Bosteza. ¡tuc! Natalia cierra la puerta y corre el pestillo. no obstante. no voy a teorizar.. blanca. ¡tuc! Ssssss. se acerca. Es entonces cuando oye el sonido fatídico de la renquera de Ana. entonces. Se levanta el leve camisón. ¿Ha observado usted que en los relatos o filmes de terror los personajes viven cerrando puertas y ventanas? Ocurre que intentan protegerse en el adentro de las amenazas del afuera. busca uno de los apartados y entra. no fatídico. Hace pis. desearía escribir un relato tan terrorífico que me hicie* Recuerdo un filme en el que la maravillosa Isabelle Adjani hacía pis al aire libre. bajo un sol seco.Aquí va. No imagina usted la sensualidad primitiva de la escena. que este pasaje del relato (de mi relato) fuera terrorífico. Llega al baño. que para ella es sólo un sonido.. Ssssss. sí. Natalia. creo.. Un sonido que se acerca. Pero. es un extraño y amenazante sonido en medio de la soledad y el silencio de la noche. No quiero privarme de semejante recurso.) Para Natalia. Se sienta sobre el water. (No sé si he sido claro. 127 . Se restrega unos ojos lagañosos.. es decir.

confiable. Sin estrépito. Y. contenido. Continúo. Aún no se ha librado del miedo. Es un llanto lento. ¿sos vos? Natalia se sosiega. fijate bien. ¡tuc! Ssssss. y lo tenemos absolutamente. ¿Estás sola? -Sí -dice la voz de Ana. ¿Corre el pestillo? ¿Abre la puerta? Dice: -Ana. Es Ana. Natalia empieza a llorar. continúa la voz de Ana-: No hay nadie conmigo. la detiene. ¡tuc! ¿Qué hace? ¿Llora? ¿Grita? Abre su boca para gritar... pero una voz tersa. -Natalia -dice Ana-. Sólo ella. 128 . Quedate tranquila.ra ganar un millón de dólares. soy yo -se detiene. ¿entendés? -Aquí no hay nadie -dice la voz en off de Ana-. para pedir ayuda.. para qué negarlo. Dice-: Oí unos ruidos raros. Natalia vacila. Eran muy raros los ruidos que oí. -Sí -dice Natalia-. pues nosotros tenemos aquí el punto de vista de Natalia. Natalia sigue oyendo: Ssssss. es decir. Sólo yo.. Así. sólo oímos su voz. Como si alguien arrastrara algo. no vemos a Ana. desearía que fuera éste. cálida. la pequeña. Es la voz de Ana.

Y dice: -Ana. le dice. Pero el personaje encerrado no sabe si el asesino es o no es quien lo invita a salir. ¿Saldrá el personaje de adentro? ¿Es el asesino el personaje de afuera? Le regalo esta historia. Imagine esta historia: un personaje se siente amenazado y se encierra en una habitación o en un baño. Otro personaje. quizá pueda escribirla con cierta corrección. Perdoname. Alguien arrastraba algo. Estamos juntas. Piensa. -No vas a morir -dice la voz de Ana-. entre el temor del personaje de adentro y la seducción del personaje de afuera se teje la historia.-Tengo miedo -dice-. Dice: Es el miedo. Natalia controla su llanto. Salí tranquiAh. Te comprendo. Ana. Encárguesela a alguno de los "prestigiosos escritores" que convocó para su antología. Aunque lo dudo. No estaba segura. cuántas ideas surgen de mi relato.* -Es natural que tengas miedo -dice la voz de Ana-. Y aquí no hay nadie más que yo. Por eso te pregunté si eras vos. -Ana. intenta desde afuera convencerlo de que salga. -No tengas miedo -dice la voz de Ana-. Natalia se seca las lágrimas con sus manos. * 129 . ¿Estás loca? Natalia no responde de inmediato. sólo estoy yo. ¿y si sos vos la asesina? -pregunta. -¿Yo? -se asombra la voz de Ana-. Aquí. al que no vemos. No te preocupes. ¿cómo sabías que yo estaba aquí? ¿Desconfía de Ana? -Vine al baño y me pareció verte -dice la voz de Ana-. Así. No quiero morir. -No me gustaría terminar como Carmen y Rosario -dice Natalia-. Tiene miedo. señor Editor.

Ana. aun cuando estén muertos. No es siempre necesario. Y Pedro llama a Liliana. no quiero narrarle la historia que le sugerí. la pequeña. no puede ser la asesina. junto a Judith. lista para descargar la estocada final. Y es Pedro quien lo descubre. y Heriberto Ryan 130 . De modo que descorre el pestillo y abre la puerta. Sin dilación alguna pasemos a la mañana siguiente. Pero es tarde. descarga la estocada final. De modo que aquí está. usted lo sabe. en efecto. Su diestra está armada con un enorme cuchillo. Y el resto es silencio. En fin. Ahora la vemos. Para Natalia. odio el traslado de personajes.la. Un odio irrefrenable asoma en sus ojos. ¿dónde está el cadáver? No imaginemos demasiado. Esto me ahorra explicarle cómo Ana lo trasladó de un lugar a otro. Natalia intenta gritar. Y aquí está Ana. Al fin y al cabo. digo. el encargado de limpieza que descubriera los cadáveres de Carmen y Rosario. En el baño. ¿Quién descubre el cadáver? Pedro. al menos. Además. desde luego. y Liliana exclama "¡Qué horror!" y llama a Heriberto Ryan. El cadáver está en el baño. ¿O piensa usted que voy a introducir otro personaje para algo tan estúpido como descubrir un cadáver? Ahora bien. Supongamos que Natalia confía en Ana. ya ha decidido que Ana. El cadáver.

Usted sabe las cosas que ocurren después: llega Aníbal Posadas. mira el cadáver y dice: -Le faltan las piernas. Heriberto Ryan. que también ese día hacía su visita habitual al Reformatorio. el cura O'Connor y el doctor Aníbal Posadas se reúnen en el Escritorio del primero. sugiere u ordena-: Viaje a Buenos Aires. ¿Quién podría sospechar de ella? Es tan frágil. -No es posible seguir así -dice O'Connor. Al día siguiente. en los entierros. Heriberto Ryan toma un tren y viaja a Buenos Aires. ¿Qué hace Ana? ¿Asiste al entierro? Cómo no: allí está ella. no dice nada. sumida en el clima de la grave situación. Mira las palas de los sepultureros arrojando sobre el cajón la tierra definitiva. El cura O'Connor dice algo en latín y Heriberto Ryan. En el Departamento Central de Policía se entrevista con el Comisario General Anasta131 .llega. A la tarde es el entierro. Fija sus ojos en Ryan y dice. Se diría que tantos sucesos macabros le han quitado el habla. tan pequeña. y extiende el certificado de defunción. Informe de la situación. otra vez. Al menos. ¿Quién podría pensar que es su mano la causante de tales atrocidades? Luego del entierro. seria.

Ya es tarde. por ejemplo. tan abundantes como geniales? No lo haga. rodeado de escritores tan ávidos de buenas historias como incapaces para imaginarias? ¿Y si usted me traiciona? ¿Y si le entrega esta historia a uno de los escritores de su "prestigiosa antología" y le pide que se la escriba sin. -Sí. mis adjetivos y mis adverbios. Hasta tal punto soy un escritor original. señor -dice. padre -dice Ryan-. He redactado una síntesis argumental y la he registrado en la Dirección Nacional del Derecho de Autor. Me dieron un Certificado de Depósito Legal. En manos de Dios.sio Romero. ¿cariacontecidos?** * A esta altura del relato. Como verá. -Entonces jodasé -dice el Comisario General-. sólo algo ha crecido tanto como mi confianza en él: mi desconfianza en usted. confiar en un Editor como usted. ¿orgulloso?. pero tiene un número impreso con un sello inapelable: 274282. -Lo ignoro -dice Ryan. Es solamente un papel. Vivimos bajo el terror. Rece por todos nosotros. -Estamos solos -dice O'Connor-. solos. destinado a la gloria pero todavía desconocido. Los argentinos no merecen vivir de otro modo. Es el número de mi historia. -Rece mucho. ¿Puede un escritor confiar en un Editor? Y más aún: ¿puede un escritor como yo. -¿Qué habrá querido decir? -pregunta el cura O'Connor a Heriberto Ryan una vez que éste ha regresado. Le dice: -Hay una ola de crímenes en el Reformatorio. -¿Usted es argentino? -pregunta el Comisario General. 132 . Y así quedan. no soy tonto. Ryan. Y continúa anotando nombres en una lista.

Desearía ahora escribir una frase que siempre me ha seducido. Desearía escribir: los acontecimientos se precipitan. Conoce usted mi pasión por los folletines. Comprenderá hasta qué punto me acosa el deseo de escribir la frase paradigmática del género. Porque eso es el folletín: una serie ininterrumpida de acontecimientos que se precipitan. ¿Debo, sin embargo, escribir la frase? ¿No está acaso implícita en el género? ¿No es una desmesura tornarla explícita? Vea, no. Y el motivo es simple, inapelable: cultivo una estética de la desmesura. Aquí, por consiguiente, está la frase: Los acontecimientos se precipitan. Ya debe morir Judith. Que es alta. ¿Cómo matarla? Quiero decir: ¿cómo la matará Ana? No imaginaré un crimen con muñeca incompleta y enorme cuchillo. Lo sé: si empiezo otra oración con el subjuntivo supongamos, usted se enferma. ¿Cómo, entonces, matarla? ¿Y si a Judith no la mata Ana? Veamos. Horriblemente han muerto ya Rosario, Carmen y Natalia. ¿Necesita algo más Judith para comprender que los acontecimientos se han precipitado y que si continúan así, precipitándose, el próximo requiere su muerte?
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Decide, en suma, huir. ¿Lo he sorprendido? No habrá aquí muñeca in completa ni enorme cuchillo. Es más: Ana no matará a Judith. Es más: ¿morirá Judith? ¿Y si huye? ¿Y si escapa al destino que la lógica del relato le ha trazado? No nos apresuremos. No más, al menos, que los acontecimientos. Algo está claro: Judith huye del Reformatorio. No sé si advierte usted la originalidad de esta decisión. En las historias de cárceles de mujeres las mujeres no huyen de las cárceles. Hacen todo tipo de porquerías, pero adentro. Es decir, no huyen. Los que huyen de las cárceles son los hombres. ¿Cuántas historias de este tipo recuerda? No lo niegue, son infinitas. ¿Recuerda al terrible gangster John Dillinger? Se escapó de la cárcel con un revólver de madera. Lo talló cuidadosamente y lo ennegreció con betún. Woody Allen hizo lo mismo en un filme en el que interpretaba a un ladronzuelo compulsivo, patético y muy gracioso. Pero no talló el revólver en madera sino en jabón. No tenía otra cosa, sólo un jabón. Lo oscureció, también, con betún y salió encañonando a dos guardias. Pero, para su desdicha, afuera llovía y el revólver se le transformó en burbujas. Regresa a su celda y, en el final del filme, luego de una y mil peripecias, urde otra fuga. También esta vez sólo tiene un jabón. Lo talla, le da forma de revólver y lo ennegrece con be134

tún. Aunque, cauteloso, ahora pregunta a sus guardias: "¿Llueve afuera?". Continúo. ¿En qué momento huye Judith? ¿Huye de día o huye de noche? Pongamos de noche. Ya sale del Dormitorio mientras sus compañeras se entregan a un sueño profundo, buscando olvidar las calamidades que últimamente la realidad viene deparándoles. Judith ha decidido huir de esas calamidades. Lo hemos dicho: se sabe la protagonista de la próxima. Así, confundiéndose entre las sombras, silente pero veloz, cruza el patio y entra en una de las torres de vigilancia. Sabe que arriba encontrará a un celador que siempre ha sido sensible a sus encantos, sin haberlos obtenido nunca. ¿Quién es este celador? He nombrado, en este relato, a dos celadores: Alberto y Luis. No introduciré a un nuevo personaje para que Judith lo someta a su poder sexual. Y menos a un celador. El celador, pues, es Alberto, quien, ¿por qué no?, siempre ha deseado a Judith, circunstancia que, insisto, Judith conoce y de la que piensa aprovecharse. Señalaré, aquí, algo importante: Judith es una hembra joven. Es, según, ¿abusivamente? ha sido dicho, alta. Y es flaca, pero sólida. Y tiene grandes pechos (¿no lo enloquecen a usted las flacas de tetas grandes?) y caderas fuertes, amplias. Y unos labios
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No lo ignoro. arriba. sinceros: ¿conoce usted algún relato de cárcel de mujeres sin un entrevero sexual entre una reclusa y un celador? Confieso que para lograr esta escena tuve que contradecirme. No. Al introducir los personajes de las cuatro reclusas conjuradas (muchas páginas atrás) dije que Judith era alta y que poco importaba si era gorda o flaca. es decir. -¿Qué hacés aquí? -pregunta Alberto. ¿Y si a usted no lo seduce solamente la sangre? ¿Y si usted prefiere el sexo? No puedo jugar toda mi suerte a una sola carta. Te huelo como a un animal. Alberto tiene que ser un morochazo argentino. -Siempre sé dónde estás -dice Judith-. Seamos. que enloquecerá al pobre Alberto. como a Heriberto Ryan. Y bien. Absolutamente. ¿Cómo es Alberto? No lo imagino por ejemplo. en la torre de vigilancia. además. Tanto. En suma. está muy bien. con anteojos. como enormes frutillas. ahora. Un ardiente macho de las pampas. Se preguntará usted: ¿a qué viene esto? Le explico: convengamos que hubo poco sexo en esta historia. ahora importa. -¿Cómo sabías que estaba aquí? -pregunta Alberto. Judith es flaca. pero poderosa. -Vine a verte -dice Judith. semicalvo y abdomen abultado. 136 .rojos.

guacha -dice Alberto-. abre casi agresivamente sus labios y lo besa con pasión. Pero no Alberto. cinco veces) sobre 137 . Judith. Las grandes tetas de Judith son ahora suyas. -Vení. a lo bestia. Es el bastón de goma.Personas exquisitas como usted y yo se hubieran sentido agraviadas por semejante frase. Sin vueltas. ser comparado con un animal es un halago a su vanidad viril. dos. Espero no desilusionarlo. qué duro estás. pero la escena sexual termina aquí. Judith sustrae el bastón de goma de Alberto y lo descarga sin piedad (una. tres. Se pierde en ese fuego. Hasta que: -Alberto -jadea Judith-. Qué hermoso. Hunde entre ellas su rostro y las besa compulsivamente. Alberto extrae su rostro de entre las tetas y dice: -No te entusiasmés. Y se acabó. Para él. Alberto le desgarra la blusa. arrancándole los botones. nena. Compréndalo: es un ser primitivo. Su mano busca. Vení. Es todo. acaricia el cuerpo del fogoso celador. desciende y desciende aún más. que ha empezado a emitir un sensual ronroneo. Judith se arroja a sus brazos.

descendiendo velozmente las escaleras. Ahora abre una puerta de hierro y sale al descampado que se extiende detrás del Reformatorio. donde está el cementerio. Creo que me obsesiona. Comienza a correr entre las cruces blancas. continúa castigándolo.. Creo que en mí. sí. Allí.la sangre es más poderosa que el sexo. boludo -ruge Judith-. ¿Qué significa? * 138 . Lo hace. Una sangre abundante y espesa cubre su rostro. -¿Qué. Es decir. -¡Agarrenlá! ¡Se escapó! ¡Agarrenlá! Es Alberto. hacés? -gime Alberto. te pasa? -No quería otra cosa que tu bastón de goma. ¿Tan rápido se ha repuesto? Para desdicha de Judith y para beneficio de las necesidades del relato. * Judith.su cabeza. Alberto pierde el sentido y se desploma sobre el piso. Un grito la paraliza... protegiéndose inútilmente con sus manos-. No creo que hubiera podido desplomarse sobre otra cosa. Y romperte la cabeza. Qué frase: la sangre es más poderosa que el sexo. ¡Así! ¡Así! ¡Así! Y un bastonazo por cada "¡Así!". sobre la de Alberto. impiadosa. con el rostro bañado en sangre pero ya repuesto. Alberto cae de rodillas. Judith le arrebata las llaves y huye de la torre de vigilancia. ¿Qué.. Judith apresura su carrera. Utilizo otra vez el recurso de la sangre.

imprecaciones. que corre aún más. Así. y se agarra de la cruz con desesperación. Los celadores siguen a Judith con perros voraces. atrapándola ya. Quiere llegar a la carretera. Un automóvil. Quiere llegar a la carretera. los oye Judith. allí. abruptamente. descubre que hay una inscripción tallada en la cruz. intentando ponerse en pie.Se oyen gritos. y la inscripción es un nombre. Y corre. Grita: -¡No! ¡No! ¡No! Y continúa su carrera. No regresar. órdenes. Huir. Corre. tropieza y cae. y la mira. y que tropieza con una cruz. y el nombre es ELSA CASTELLI Judith abre grandemente sus ojos. Y conseguir que alguien la ayude. que respira entrecortadamente. y. que tironean ferozmente de sus correas. Los ladridos de los perros se multiplican. Cada vez se oyen más cercanos. la de Judith. No regresar al Reformatorio del terror. Cercanos. arrastrándolos tras una pista certera. al menos. Que un automóvil de139 . que continúa huyendo dominada ahora por el pánico. Las luces de las linternas horadan la noche. donde una muerte segura la aguarda. se lleva las manos al rostro y grita. Y ladridos. que siente el galope tumultuoso de su corazón.

Se dice: fue un accidente. Y la carretera está allí. Y corre. Y la aplasta un camión. ensordecedor de unos frenos. La asesinó el camionero. Sólo resta un esfuerzo más. Y así muere Judith. que todos los personajes que mueren lo hacen -es decir. y conducida hacia su muerte implacable. Judith. Y una luz la enceguece. Dijo. turbiamente.tenga su marcha y la salve. y se dio a la fuga. Preste atención: el camionero estaba borracho. por el terror de ser atrapada. ¿quién asesinó a Judith? ¿El camión? Bien. muerenasesinados por otro personaje? Si es así. Y corre. y castigada. Judith es la culpable. ¿Cree que me ha acorralado? No es así: tengo una impecable respuesta para este problema. Corre sin control. Judith apareció intempestivamente en la ruta y nada pudo hacer el camionero. Y el chirrido agudo. Memorioso. Judith corre. se dirá usted: ¿no era sólo Felisberto López quien no moría a manos de otro personaje? ¿No fue establecido. que era alta. dominada por el pánico. Atropelló a Judith. Lo sé: usted no lo acepta. no. Y llega a la carretera. como modalidad del relato. "¡Carajo!". 140 . patéticamente. quiere. Y oye una bocina.

O'Connor. Pero ya está aquí. Los celadores llegan a la ruta y rodean a Judith iluminándola con sus linternas.algo que afirmé treinta mil palabras atrás? Continúo. sorprendido. cree encontrar en esta muerte un significado especial. El camión se ha perdido en la noche. La entierran sin velarla. Sin embargo.Además. -¿Qué me quiere decir? -pregunta. Así se lo dice al cura O'Connor. una muerte como las otras. conjetura. ¿Es ya la muerte una rutina? ¿Ya no merece un velatorio una vida humana perdida? Nadie responderá estas preguntas. -La hizo puré -dice un celador sin pasión. con algún pesar. sin dolor ni asco. No es. No demora en aparecer Heriberto Ryan. Esa misma noche la entierran. sólo verificando un hecho. porque nadie se las formula. ¿es necesario que discutamos por semejante nimiedad? ¿Por qué se empeña en señalarme contradicciones? ¿Tan escasamente confía en mí? ¿Tan escasamente lo atrapa la tensión del relato que recuerda -aquí. Viste una bata arrugada. 141 . -Pobrecita -dice. El suceso lo ha sorprendido durante el sueño. ¿Dice algo en el entierro Heriberto Ryan? Nada.

Durante esa noche casi no duerme Heriberto Ryan. A pasos lentos se alejan del camposanto. La noche es oscura. Ahora dígame por qué. Y. contundente. Los sepultureros arrojan tierra sobre el ataúd de Judith. -Está bien -acepta O'Connor-. 142 . -Ya no habrá más crímenes -dice Ryan. O'Connor pregunta: -¿En qué se basa para decir eso? Ryan responde: -Se lo diré mañana. sin luna ni estrellas. dice. Se pasea por su Escritorio. -Lo escucho -secamente. A las diez estoy con usted. Busca su botella de whisky siempre oculta tras el Ulises. -Eso ya me lo dijo -dice O'Connor-. -Quiero pensarlo mejor -responde Ryan. Tampoco él ha pasado una buena noche. Lo espero en mi Escritorio a las diez. afirma-: Ya no habrá más crímenes. Unas ojeras profundas se deslizan bajo sus ojos. (¿No bebe demasiado este personaje?) Son exactamente las diez de la mañana cuando aparece el cura O'Connor. -¿Por qué mañana y no ahora? -pregunta O'Connor. Reflexiona. Y bebe.-Lo que le dije -dice Ryan.

Esto es serio. ¡Toc! ¡Toc! ¡Toc! -Adelante -dice Ryan. siempre colérico. -Usted es patético -dice O'Connor-. -No sea ridículo -dice. Ryan. no se ría -dice Ryan-. -Nada indica que no -dice O'Connor. Pero no. Acabo de dársela -dice. Pero. -Casi nada -resopla O'Connor.. ¿Usted se cree muy listo. convencido.-Porque la asesina era Judith -dice Ryan-. Todo ha terminado. Atormentada por su culpa. Tres golpes en la puerta. Llámeme otra vez. Podemos estar tranquilos. O'Connor-. -¿Por qué? -pregunta Ryan. Ryan. ¿O cree que no pensé algo parecido? iJudith culpable! ¡Atormentada por la culpa se tiró bajo un camión! iJa! iJa! iJa! -Oiga. ¿usted cree que los crímenes continuarán? -pregunta. huyó. -Creí que usted tenía la solución del problema.. Ryan. -¿No durmió? -pregunta Ryan. como detective. Llegó a la ruta y se arrojó bajo un camión. 143 . por favor. balbuceante. si quiere. soy el Padre Brown al lado suyo. -¿Y para decirme semejante idiotez me tuvo sin dormir toda una noche? -se encoleriza O'Connor. no para decirme estupideces. Yo. -Entonces. eh? Muy inteligente.

Liliana. La tumba ha sido profanada. en una novela de terror. con una pala. si usted se refiere a eso.. Alguien. mi novela destrozada por la crítica? ¿Habrá piedad para mí? ¿Seré condenado al más atroz de los infiernos por haber escrito un adjetivo inadecuado. temblorosa. hay adjetivos que pertenecen al lector. Veamos. Pero. nunca al narrador. Abundantes lágrimas surcan su rostro. ¿la habré escrito yo en algún pasaje del relato? O más exactamente: ¿habré escrito el adjetivo horroroso? ¿Me habré apropiado.* -Explíquese -exige Ryan. no un juicio del que escribe". lo abrió y. no se detenga. en algún fatídico e irrestañable instante. doctor Ryan. entonces. creo que sí. Vamos. ¿Será. según hemos visto. dice Liliana: -Sé lo que esa palabra significa. el adjetivo horroroso debe ser una consecuencia de la lectura. -¿Y… qué? -inquiere Ryan-.. no lo dudo. Liliana estalla en un estridente sollozo.Entra Liliana. prohibido? ¡Qué horror! 144 . -¡Qué horror! -exclama Liliana. Se la ve pálida. Dice: -La tumba de Judith ha sido profanada. – ¿Profanada? -se asombra Ryan-. Ha sido Liliana y no yo quien ha dicho: "¡Qué horror!". ¿Usted sabe lo que está diciendo? Aún dolida pero digna. es afecta a semejante frase. ¿Qué ocurrió? * Leo a un crítico de literatura. de ese adjetivo que pertenece al lector y no al narrador? Dios mío. Escribe: "En literatura. Liliana saca un pañuelo y se seca las lágrimas. -¿Qué sucede? -pregunta Ryan. quitó la tierra que cubría el ataúd.

-¡Cortaron las manos de Judith! -exclama Liliana-. -¡Qué horror! Nada dice Ryan. Tampoco O'Connor. Cruzan una rápida mirada. Luego, Ryan, seco, le dice a Liliana: -No llore más, por favor. -Sí, doctor Ryan. -Retírese. -¿No va usted a hacer nada? -Ya voy para allí. Ahora retírese. Liliana sale del Escritorio. O'Connor, altanero, casi triunfal, encara a Ryan: -¿Y? ¿Qué me dice ahora? -La pesadilla no cesa -dice Ryan-. Tenía usted razón. Judith no era la culpable. Me equivoqué. Los crímenes continuarán. Sólo me pregunto... -Ryan se detiene. Luce atormentado. -Hable -exige O'Connor. -¿Por qué estas mutilaciones? -pregunta Ryan-. ¿Por qué este martirio de los cuerpos? -Si supiéramos eso, lo sabríamos todo –dice O'Connor. Se dirige hacia la puerta, la abre, gira levemente, mira a Ryan y dice: -Tiene trabajo, doctor Ryan. Entierre otra vez a la desdichada Judith. Y Dios quiera que no tenga que hacerla más. Porque ni los muertos son respetados en
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este lugar demoníaco. Cierra la puerta y se va. Ryan queda solo. Se restrega, según es otra de sus costumbres, las manos. Nerviosamente lo hace. Se acerca a la biblioteca, quita el Ulises y toma la botella de whisky. Bebe, bebe abundantemente. Sí, ya no caben dudas: este personaje bebe demasiado. Pero, ¿podría ser de otro modo? Es el Director del Reformatorio. Los hechos lo han sobrepasado. Y está solo. Solo ante el horror. Su viaje a Buenos Aires fue un fracaso. El Comisario General Anastasio Romero le dijo: "Jodasé". Sólo esto. Y el doctor Aníbal Posadas apenas atina a redactar certificados de defunción. Y el cura O'Connor parece un juez impiadoso, dispuesto a destrozar toda esperanza y a tornar aún más infernal la situación. ¿Es esto propio de un cura? ¿No sería más adecuado que dibujara algún horizonte? ¿Que alimentara la fe? ¿O no están los curas en este mundo para decir que todo horror concluirá, que de las tinieblas surgirá la luz? Pareciera que el cura O'Connor no. Pareciera, a veces, que encuentra solaz en señalar la persistencia, la indestructibilidad del Mal. Sin embargo (¿lo creerá usted, señor Editor?), los padecimientos de Heriberto Ryan están por concluir.
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Seré sincero: nuestra historia está por concluir. Nos acercamos a la gran escena final. ¿Recuerda mi promesa? Le dije: la escena final de este relato será aún más desmesurada, más loca que la inicial, es decir, que la gran escena inicial desquiciadora. Prepárese. También le hablé de la irrelevancia climática de nuestra narración. Frío, calor, lluvia. Y le dije: este relato necesita una estrepitosa tormenta. ¿Le sorprende hasta qué punto recuerdo mis promesas? No es casual. Soy prolijo: las anoto en un pequeño cuaderno. Anoto, por ejemplo: "estrepitosa tormenta". O también: "Ana será coja siempre que el horror y la desmesura lo requieran". Y otras cosas: "Felisberto López y Aníbal Posadas tienen bigotes". O refinamientos como: "he utilizado narración y relato como sinónimos". ¿No es admirable? Continúo. La profanación de la tumba de Judith fue descubierta la mañana siguiente a su entierro. ¿Podemos elegir la exacta noche de ese día como la noche de nuestra gran escena final? ¿Por qué no? ¿O no hemos ya establecido que los acontecimientos se precipitan? Bien, así continúan entonces. Precipitándose. De modo que: esa noche estalla una estrepitosa tormenta.
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Hasta tal punto ha estado bebiendo. en este caso.su visión de la vida? La botella de whisky ya no está tras el Ulises. Ryan se pone de pie y enciende un cigarrillo. En suma: los truenos se han aplacado pero llueve con tanta intensidad como siempre. Viste una camisa en la que se dibujan incontables arrugas. Brevemente: Heriberto Ryan la vació. una corbata floja. ¿Qué ocurre ahora? Digamos que los truenos ya no son tan. la lluvia. Truenos y relámpagos. atronadores. sí. suelta. ¿Por qué? Vea. O: como desde el inicio de la gran escena final. Los relámpagos iluminan los rostros de los personajes y los truenos sacuden los caireles de las arañas. ¿Necesito describirle esto? Usted sabe cómo es una tormenta. ¿Lo hice fumar antes? ¿Dije que no fumaba? No lo re148 . la botella de whisky y el vaso del demudado Ryan.Heriberto Ryan está en su Escritorio. Se lo ve abatido. mal anudada y un pantalón casi tan arrugado como la camisa. ¿O son negras como lo es -en este momento. necesito que Ryan oiga otros sonidos. Una barba de dos días oscurece su rostro y sus ojeras son profundas. O. Se ha dejado caer en un sillón. si se me permite decirlo así. Mantengamos. Está sobre la mesa-escritorio y está vacía. violáceas.

¡tuc! Y apaga el cigarrillo. no sólo los truenos. Tanto. nuestra contradicción ha sido mínima. ¿Espera algo? No... ¡tuc! Ssssss. ¡tuc! Se detiene. Dije que necesitaba que Ryan oyera otros sonidos. ¡tuc! Ssssss. Lo que está por ocurrir habrá de sorprenderlo infinitamente. Bien. De pronto. un trueno. Heriberto Ryan oye: Ssssss. De modo que si alguna vez hemos dicho que Heriberto Ryan no fumaba. Deja de pasearse por el Escritorio. ¿cómo habrían de cesar 149 . y hasta he eliminado los truenos para abrir el espacio auditivo de esos otros sonidos. sólo está cavilando. sólo llueve ahora.cuerdo. En fin. ya los oye. ya que lo hemos hecho fumar escasamente. como a usted. Fuma y se pasea nerviosamente por el Escritorio. Y otra vez se pregunta: ¿qué es eso? Y otra vez oye: Ssssss. ¿No habían cesado? No por completo.. Siempre son buenos para subrayar una situación. Se dice: los truenos han cesado... No he anotado en mi pequeño cuaderno: "Heriberto Ryan no fuma". así lo deseo. Además. Se pregunta: ¿qué es eso? Se dice: no es un trueno. Abrumado por sus problemas... hagámoslo fumar..

-Bueno. Se pregunta: "¿Quién puede ser a esta hora?" Mira su reloj: son las doce de la noche. ¿Qué más oye Heriberto Ryan? Oye golpear a su puerta. pero con menor persistencia que antes. hace muchos años. -Tengo que hablar con usted -dice. está pálida y sus ojos claros miran fijamente a Heriberto Ryan. ¿qué hacés aquí? -pregunta. Heriberto Ryan ya oyó lo que queríamos que oyera. entra en el Escritorio. ¿por qué. está Ana. frente a él. entonces. -Ana.. -Ahora lo sabe -dice Ana. entrá -dice Ryan. ¡tuc! Ssssss… ¡tuc! -¿Qué te pasó? -pregunta Ryan-. Diablos. no seguir con los truenos? Digamos que siguen.tan abruptamente? Además (sí. 150 . ¿intrigado? Ana. -No lo sabía -dice Ryan. Ssssss. ¿quién puede estar aún despierto en el Reformatorio? ¿Habrá ocurrido una nueva tragedia? Abre la puerta. renqueando. otro además).. ¿O usted concibe una tormenta sin truenos? Continúo. Ahí. ¿Te lastimaste? -Sí -contesta Ana-. Oye: ¡Toc! ¡Toc! ¡Toc! Vacila. Ana viste un camisón blanco.

(¿Lo es?) -¿Haría algo por mí? -pregunta Ana. Ana? -Se lo diré -dice Ana-. Tengo que hablar con usted. Hay en ellos un brillo que nunca antes había notado.. Ryan pregunta: -¿Para qué viniste. pero se aplaca. Salen del Escritorio. según suele serlo (a veces). muy largo momento. La mirada de Ana pierde ese brillo entre rencoroso y obstinado. -¿Depende. -Depende -dice Ryan. quien. -De lo que me pidas -dice Ryan. te escucho. es una buena persona. Continúa la tormenta: los relámpagos y los truenos. Ana permanece silenciosa durante un largo. -Eso creo -dice Ryan. ¿se dulcifica? -Usted es una buena persona -afirma nuestra pequeña. 151 . Ana dice: -Quiero mostrarle algo. No se vuelve tersa. Sígame. de qué? -pregunta Ana.. ¿Qué es? ¿Rencor? ¿Furia? ¿Obstinación? Un relámpago y un trueno. -Bueno -acepta Ryan-. -Lo va a saber cuando lo vea -dice Ana-. -Qué -pregunta Ryan. en efecto.-Heriberto Ryan busca los ojos de la pequeña.

Detesto (se lo he dicho claramente) el traslado de personajes. Caminemos tras Heriberto Ryan y Ana. Hágame caso. En el final del traslado están la pasión. apenas iluminado por esporádicas lámparas. 152 . Caramba. Abren una puerta. lo desmedido y la locura. Salen de aquí. Cruzan un umbral. Usted lo sabe: la marquesa salió a las cinco. -A la otra cocina -dice Ana. Pero. -No hay otra cocina -dice Ryan. un largo pasillo penumbroso. nuestros personajes se trasladan en busca de su definitivo destino. -¿A dónde vamos. Recorren un pasillo. ahora. -A la cocina -responde Ana.¿si los personajes se trasladan en busca de un final sorprendente? ¿Y si la marquesa sale a las cinco y le suceden tantas cosas que ya no regresa jamás? Créame. Heriberto Ryan la sigue. -Por aquí no se va a la cocina -dice Ryan. Es mortal. -Hace años que está clausurada -dice Ryan-. -Usted sabe que sí -insiste Ana-. Las sonoridades de la tormenta se oyen cada vez más lejanas. Ana? -pregunta. Hay otra. Recorren. No nos vamos a arrepentir. Ana avanza renqueando. misterioso o prohibido más allá del umbral? Y -digo yo. Llegan allá. qué aburrido. ¿y si hay algo fascinante. Que nadie la usa.

¡tuc! Y Heriberto Ryan tenso. ¡tuc! Ssssss. Pero es otra cosa la que reclama la inmediata 153 . Ssssss... contundente. secamente-. No me pregunte quién arregló el refrigerador. Ahí se hacía la comida de la servidumbre y. Y continúan caminando a través del largo y laberíntico pasillo. Lo sabe usted y lo sé yo.. Ana dice: -No me pregunte quién colocó otra vez las luces.. Fui yo. No hablemos de cosas que ya sabemos. Así que no perdamos tiempo. sólo por necesidad de hablar.. Se acercan a la cocina. Los azulejos brillan. La puerta del refrigerador está abierta y una niebla helada sale desde allí. Sí. Estamos aquí por otro motivo. Es como si acabaran de construirla. sólo porque no tolera el silencio-. es la cocina. -¿Cuál? -inquiere Ryan. asoma ahora al final del pasillo. -Eso ya lo sé -dice Ana. -Pronto lo sabrá -dice Ana. -Esa cocina se usaba cuando esto era un Hotel dice Ryan algo balbuceante. ¿Los imagina usted? ¿Los ve? Ana con su renquera. Llegan a la cocina. preguntándose: ¿qué está sucediendo? Una luz blanca.. La cocina está limpia.-Yo la uso -dice Ana. expectante. También fui yo.

-Ana. Usted sabe que yo hago muñecas. Y sobre la mesa hay algo. con cierta firmeza esta vez. Y me la quitaron. ¿No. Ana -dice. Ryan ha comenzado a transpirar. yo nunca fui feliz. Son los contornos de un cuerpo humano. -Usted sabe que mis muñecas son perfectas. -¿Qué es eso? -pregunta Ryan. doctor Ryan? -Terminemos. envuelta en una niebla helada. Porque ella volvió buena. Me la quitaron. Cerca del refrigerador. Ryan-. Es la más perfecta de todas. ¿No. hay una mesa. ¿qué es eso? -Es una muñeca -dice Ana-. ¿Qué es eso? -Es mi mejor muñeca -dice Ana-. Otra vez pregunta: -¿Qué es eso? -Sólo fui feliz cuando mi mamá volvió -dice Ana-. sé que hacés muñecas. Algo que está cubierto por una sábana blanca. por Dios -insiste Ryan-. Y generosa. Nunca hice una mejor. 154 . doctor Ryan. Y sus contornos son humanos.atención de Heriberto Ryan. Y dulce. doctor Ryan? -Sí -afirma Ryan-. -Doctor Ryan -dice Ana con un sosiego tan helado como la niebla que surge del refrigerador-. Algo.

Heriberto Ryan. los brazos con las manos y las piernas con los pies. Gruesas costuras unen el tronco con el cuello.-Quiero verla -dice Ryan. Y es mi mamá. Reposa sobre la mesa y está vestida con una blusa azul. golpeado por el asombro. Las mutilaciones. Ana emite una pequeña risa. Y Ryan ve la muñeca. retrocediendo unos pasos. Todo. Si tiene otras costuras no se ven pues están cubiertas por las delicadas prendas con que Ana la ha vestido. el tronco con los brazos. Los crímenes. retira la sábana y la deja caer al piso. doctor Ryan. una pollera blanca y unos zapatos rojos. -Hice mi muñeca. Mire mi muñeca. Para eso lo traje aquí. doctor Ryan -dice Ana-. Mírela. exclama: -¡Es Elsa Castelli! -Es mi mamá -dice Ana. Y. -Claro que la va a ver -dice-. Entiendo todo. añade-: La mamá que volvió para quererme. con dulzura. Ryan. dice: -Es la cabeza de Elsa Castelli. siempre agitadamente. con lentitud. Son los brazos de 155 . Y. Y es perfecta. -Ya entiendo -dice-. Ryan respira agitadamente.

Ana sonríe y se sosiega. 156 . Vos. No puedo creerlo. Las manos de Judith. Ryan se paraliza. tan pequeña. Ana. en verdad.Rosario. insistiendo. ¿Para qué me trajiste aquí. -Está bien -dice-. -¿Le gusta mi muñeca? -pregunta la pequeña. Sea bueno conmigo. doctor Ryan. Para hacer mi muñeca. Y las piernas de Natalia -mira a nuestra pequeña y exclama-: ¡Vos las mataste! ¡Vos sos la asesina! ¡Vos. Un silencio absoluto se instala entre ellos. jamás ha visto algo así en toda su vida. Ana -dice Ryan-. Voy a ser bueno con vos. Súbitamente descubre que está en peligro. pequeño monstruo? -¡Basta! -ruge Ana-. ¡No me diga eso! Y hay un brillo terrible en sus ojos. -Sos una asesina. no vaya decir nada que te disguste. doctor Ryan -dice Ana. El tronco y los pies de Carmen. Ana! Serenamente. Lo traje para algo muy diferente. Y yo las maté para hacerla de nuevo. -¿Para qué? -jadea Ryan-. Ana dice: -Ellas mataron a mi mamá. Dice: -Tráteme bien. luego. doctor Ryan. -No lo traje aquí para que me diga esas cosas. Sí. Heriberto Ryan. afirma: -No lo traje aquí para que me diga cosas feas. Ana -afirma Ryan-.

manteniéndose aún sereno. Ana. Un cadáver monstruoso. lo que me pedís es demencial. -¡Es una muñeca! -exclama.. Y luego dice-: Bésela. Bese a mi mamá en los labios. satisfecha. Dice: -Sólo le falta vivir -y añade-: Usted la hará vivir. Ana. antes de hacer el amor. Las parejas. Ryan respira entrecortadamente.-Sí -afirma Ryan. Eso es un cadáver. ¡Y usted le va a dar vida! ¡Vamos. Eso es un cadáver. Ana-. Y Ana dice: -Hágale el amor. Ryan. -balbucea Ryan. no. -No veo cómo -dice. qué sabés? -pregunta Ryan. otra vez furiosa.. Y Ana dice: -Hágalo. siempre se besan. Dice: -Ana. retrocediendo-. Y Ana dice: -El amor es tan fuerte que puede revivir a los muertos -hace una breve pausa. no. Pero hay algo que sé. bésela! -¡No! -se opone Ryan. ¿Qué. vuelve a sonreír. -Dios mío. 157 . doctor Ryan.. -¡No voy a besar a ese monstruo! -vocifera Ryan-. doctor Ryan.. -No sé qué es eso -dice Ana-. No sé qué quiere decir demencial. Un engendro infernal. Vos estás loca.

Ryan acerca sus labios a los del cadáver. ¡Poséala! -Ana. -Usted ya lo hizo -afirma Ana-. bruscamente. -Estaba viva cuando lo hice -argumenta Ryan-. -¡No puedo! -exclama-. pero. Usted no es como Claudio Martelli.. no me mates. -¡Basta! -ruge Ana-. No lo duda: con ese cuchillo cometió Ana los asesinatos. asqueado. -Usted no es una buena persona. no puedo. Ana aferra el cuchillo con su puñito tenaz. Y extrae de una alacena su enorme cuchillo. -No sé quién es Claudio Martelli -dice. El terror paraliza a Ryan.. Yo lo vi. No puedo. Ryan comienza a sollozar. ¡No puedo! Ana. -Ana. doctor Ryan dice-. se le acerca. pequeña -dice Ryan-.. se arroja hacia atrás. Hágala suya. siempre aferrando el enorme cuchillo. ¿Intentará salvar su vida obedeciendo a Ana? -¡Bésela! -ordena la pequeña. por favor -ruega-. -Hágale el amor -dice-. Y ruega-: 158 . Ahora está muerta. ¡Haga lo que le digo! ¡Hágala suya! ¡Poséala! ¡Poséala! Ryan se acerca al cadáver.. Ya está por besados.-¡No diga eso! -ruge Ana. Poséala.

Y Ana vuelve a descargar su cuchillo. absoluto? -¡No! -grita Ryan-. No quiere. La sangre del desdichado Ryan humedece sus zapatos. a los pies de Ana. Ana. Pero Ana no tendrá piedad con Heriberto Ryan. muerto. de rodillas y aún alcanza a balbucear: -No. El cuchillo se hunde en el pecho de Ryan. Hacerla suya.. doctor Ryan! Y Ryan se desploma de bruces contra el piso. Ana.Por favor. Sólo tenía que hacerle el amor. Era el único ser que podía devolverle la vida a su mamá. No me mates. Poseerla. ¿Merece algo que no sea la muerte.. ¡Es malo. Ryan. Ya no lo necesita. Toma una de sus manos -unida al 159 . Nuestra pequeña lo observa largamente. el castigo final. ¿Qué hace ahora? Se acerca hacia la mesa sobre la que reposa el cadáver-muñeca. no me mates. ¡No! Pero Ana ya ha descargado el golpe mortal. que abre enormemente sus ojos y hace ¡Argh! y una sangre oscura y abundante inunda su boca y cae. Una y otra vez. Y dice: -Usted es malo. Ana abre su manita y deja caer el cuchillo. Y se niega. No. No quiere darle la vida a su mamá. Sólo tenía que hacer algo que ya había hecho.

Ama a su mamá y sufre. la mano cosida a ese brazo. Te necesito.. Ana. y la mano. ¿Lo creerá usted. y otro más. Te quiero tanto.. señor Editor? ¡Los dedos del cadáver-muñeca comienzan a moverse! Uno. inmenso como el mar? ¿Alcanzará su amor? Y Ana dice: -Volvé. Te quiero. mamá.. de honda alegría. ¿Quién la volverá a la vida? ¿Qué amor la hará revivir? ¿Alcanzará el suyo... también el brazo comienza a moverse... Volviste. 160 . sino de gratitud...y la retiene entre las suyas. Y luego. volvé. Volviste. Y unas lágrimas brillosas y lentas se deslizan desde sus ojos claros. Y entonces. Por favor. pero con una voluntad inexorable.. Sufre. con la misma infinita ternura con que la mano del cadáver-muñeca acaricia sus cabellos. Los acaricia con infinita ternura. Como si volvieran a vivir. mamá.. Volvé... y se desplaza. los cabellos dóciles de Ana y los acaricia.. con lentitud. Precisamente así: como si volvieran a la vida tras un largo y profundo sueño.... Ana llora. aún con esas lágrimas lentas brillando en sus ojos.brazo por una sólida costura. ahora. Y Ana... lágrimas que ya no son de dolor. y otro.. dice: -Volviste. mamá. Es como si se desperezaran. nuestra pequeña. busca. se levanta. con esa misma ternura.

el único imposible es el de Heriberto Ryan. ¿cómo es posible que haya muerto en él? ¿Quién escribirá la versión definitiva? Y también: ¿no era Heriberto Ryan un hombre de escasa cultura? Vamos. cuando le hablé de mi programa literario. Publique el texto así. con mis notas a pie de pági161 . Escribí para seducirlo. mentira. Se la dije desde un principio. Sin más. Heriberto Ryan. con mis adjetivos y mis adverbios.Sólo el amor puede revivir a los muertos. ya conoce usted mi concepción de la literatura. para mí. para engañarlo. ficción. señor Editor. Heriberto Ryan. Pero. Director del Reformatorio para Mujeres "Coronel Andrade" POSDATA: ¡Cuántas cosas se preguntará usted! Sobre todo. una: si yo. el encargado de narrarla. es irrealidad. En pocas palabras: un cadáver imposible. aprovecho la oportunidad para saludarlo muy atentamente. he sido el narrador de este relato. ¿se creyó esto? ¿No le hizo sospechar lo contrario que escondiera su whisky tras el Ulises? y (se preguntará) también: ¿no bebía excesivamente? ¿No será todo esto el farragoso resultado de los delirios de un borracho? Le admito algo: de todos los cadáveres de esta historia. Con mis vacilaciones. La literatura.

No tocaré una sola coma. ¿tengo que decírselo? Esta carta es la novela. No correrá ni más ni menos sangre de la que ha corrido. Caramba. con un enorme cuchillo en mi diestra. lo visitaría cualquiera de estas noches.na. Le va en ello la vida. Y usted acaba de leerla. Pero sobre todo: no deje de publicarlo. renqueando. con mi intolerable vanidad. 162 . ¿Recuerda la boutade de Flaubert cuando le preguntaron quién era Mme. Morirán todos los que mueren y vivirán los pocos que han logrado sobrevivir. No habrá versión definitiva. que usted ha tolerado si llegó hasta aquí. Bovary? ¿Qué cree que respondería yo si me preguntaran quién es la pequeña Ana? Respondería: la pequeña Ana soy yo. si usted insistiera en la desagradable idea de no publicar el texto. No la espere. Y.

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