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INTRODUCCIÓN

El presente trabajo abarca el siguiente punto:


UNIDAD 5: Política Comunicacional Del Estado Y La Construcción Del Estado
Democrático Y Social De Derecho Y De Justicia.
1- Nuevo Modelo Comunicacional En Venezuela
2- Medios Alternativos y comunicación
3- Alianzas estratégicas del Estado para la integración
4- Grupos hegemónicos de los medios de difusión masiva en Venezuela
De la materia Política, Derecho y Medios de Comunicación.

La organización del trabajo, esta presentado en varios puntos en orden


consecutivo al contenido programático de la materia., y cada uno desarrolla los diferentes
puntos establecidos en la tabla de contenido. El propósito general de la Investigación es
crear ideas más claras acerca de los temas expuestos como lo son sobre los derechos
humanos, libertad de expresión, etc.

El objeto de este estudio del Nuevo modelo Comunicacional en Venezuela


obedece a la definición de cuál debe ser el papel del Estado frente a los medios de
comunicación en una sociedad donde la hegemonía comunicacional solo pertenecían a
pequeños grupos económicos y de una dirigencia política que apoyaba los mismos
intereses, obstaculizando la participación ciudadana.

Hoy esta situación está cambiando favorablemente porque el Estado con la puesta
en práctica de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, la Ley de
Telecomunicaciones y diversos Reglamentos, afianza la democratización de los medios,
como principio de la norma suprema en la Constitución de la Republica Bolivariana de
Venezuela, lo cual significa a grandes rasgos, la presencia predominante de producciones
audiovisuales realizadas en el país, la creación de medios alternativos y la verdadera
participación de los ciudadanos en el ejercicio de la libertad de expresión. La construcción
de un nuevo modelo comunicacional para contrarrestar efectivamente la feroz campaña
mediática emprendida contra el Proceso revolucionario Bolivariano en Venezuela. Así
como también.

La comunicación alternativa entonces nace de la necesidad que tiene la sociedad


de contar con herramientas de comunicación participativas y democráticas, que liberen la
palabra de los excluidos.

La Alianza Estratégica es uno de los principales instrumentos que utilizan las


organizaciones para resolver exitosamente los desafíos planteados por la Globalización y
Competitividad; es un entendimiento que se produce entre dos o más actores sociales
diferentes, quienes gracias al diálogo y a la detección de objetivos de consenso, pueden
definir un Plan de Acción conjunto para lograr beneficios de mutua conveniencia.
Dentro de las muchas alianzas que se han consolidado en nuestro país, surge
TeleSUR, la cual fue impulsada con la misión de ofrecer información para promover la
integración de América Latina.
Las motivaciones para el desarrollo es ampliar nuestros conocimientos acerca de
los temas expuestos y a su vez llevar a cabo el cumplimiento por lo establecido en el
pensum del proyecto de estudios jurídicos de la Universidad Bolivariana de Venezuela.

La posición teórica adoptada en el marco de la investigación, así como los


supuestos que sustenta el estudio viene dada por la perspectiva teórica que orienta
nuestro estudio, el tipo de instrumento empleado y la descripción resumida del diseño de
investigación, esta dada por la recopilación de información que se encuentran en los
diferentes textos y guías de distintos autores, así como también la suministrada por
Internet todos estos da la determinación de su confiabilidad y validez.

Finalmente espero que los conocimientos adquiridos me doten de técnicas y


capacidades necesarias para comentar y llevar acabo en la práctica y como objeto de
estudio dentro de nuestra carrera en especial los sobre todos los puntos desarrollados en
el presente trabajo.
Unidad 5. POLITICA COMUNICACIONAL DEL ESTADO Y LA
CONSTRUCCION DEL ESTADO DEMOCRATICO Y SOCIAL DE DERECHO Y
DE JUSTICIA

El modelo político comunicacional contempla la repotenciación de los medios del


Estado construyendo un nuevo modelo de comunicación que va más allá de lo mediático
y se fundamenta en el contacto directo entre los ciudadanos.

Consolidar sus formas de autogestión y sostenibilidad, y concretar gestión de


recursos ante el Estado, mediante la formulación de proyectos viables, y que sean
aprovechados por las diversas experiencias, que todas tengan acceso, podrían haber
sido redes de escaso alcance, su articulación y fuerza construye la nueva comunicación, y
se opone a la práctica excluyente de las corporaciones mediáticas, ahora con opción de
triunfo.

1 - NUEVO MODELO COMUNICACIONAL EN VENEZUELA

La libertad de comunicar, derecho que tanto reclaman para sí los dueños de los
medios de comunicación, le había sido arrebatado al ciudadano por un régimen
centralizado y exclusivo de la operatividad del uso del espectro radioeléctrico, otorgándole
este privilegio al sector más poderoso en términos económicos y financieros, que controla
la propiedad de empresas en ramas diversas de la economía nacional.

Los medios han sido y siguen siendo los voceros principales de estos sectores,
con la excusa de defender la libertad de expresión. En realidad lo que han hecho con
eficiencia es defender la libertad de empresa de esos grupos económicos y el discurso de
la dirigencia política que apoya esos mismos intereses.

Esa vocería se amparaba en una vetusta reglamentación que databa del


año 1941, cuando todavía no se había creado la televisión en Venezuela. Esa
reglamentación se violaba descaradamente frente a un Estado cómplice y a una
desguarnecida y desprevenida ciudadanía.

Este es el marco en cual se producen los primeros debates en el año 2001 para
impulsar una ley que, a todas luces, era necesaria y cuya creación había sido frenada
durante muchos años. Un antecedente serio por diseñar una nueva política de
radiodifusión del Estado venezolano fue el proyecto RATELVE presentado por la
Comisión Preparatoria del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC) en el año 1974.

Esta comisión logró un diálogo entre expertos de las cuatro instituciones del
Estado con injerencia en la Radiodifusión: Oficina Central de Información, Ministerio de
Comunicaciones, CANTV y CORDIPLAN. En este proyecto no sólo se reglamentaba el
contenido programático de los medios sino que se presentaban propuestas alternativas al
régimen de propiedad.
Como es de suponer, este proyecto fue objeto de una virulenta campaña de
desprestigio y oposición no sólo por parte de los empresarios de los medios de
comunicación, sino de los sectores políticos que aliados a los intereses económicos
torpedearon su discusión en el Congreso Nacional de la época y virtualmente se perdió
una significativa propuesta de legislación comunicacional en Venezuela.

Hoy esta situación está cambiando favorablemente porque el Estado, utilizando la


nueva ley como instrumento, está impulsando la creación de emisoras comunitarias que
democraticen el acceso de los ciudadanos al uso del espectro radioeléctrico. Esta es una
oportunidad inédita para que las universidades, centros de formación y organizaciones no
gubernamentales promuevan la pluralidad, la libertad de expresión de todos los sectores y
el derecho a la información para la ciudadanía, que son ejes fundamentales en la
definición de un régimen democrático.

El nuevo orden comunicacional que surgirá en Venezuela con la puesta en


práctica de la Ley de Responsabilidad Social de Radio y Televisión depende
fundamentalmente, de la democratización de los medios, lo cual significa a grandes
rasgos, la presencia predominante de producciones audiovisuales realizadas en el país, la
creación de medios alternativos y la verdadera participación de los ciudadanos en el
ejercicio de la libertad de expresión. Es a los televidentes y radioescuchas, ciudadanos y
ciudadanas, a quienes en definitiva les corresponde ejercer el derecho a la participación y
la contraloría social.

En la conferencia dictada en el "III Encuentro Mundial de Solidaridad con la


Revolución Bolivariana" (2005), en la cual se analizo el tema: "Democracia y Soberanía
Comunicacional", además de la construcción de un nuevo modelo comunicacional para
contrarrestar efectivamente la feroz campaña mediática emprendida contra el Proceso
Bolivariano en Venezuela y en el resto del mundo, es uno de los principales objetivos del
Ministerio de Comunicación e Información.

La nueva política puesta en marcha contempla la repotenciación de los medios del


estado, creación de un canal juvenil, la inauguración de TV Sur, democratizar los espacios
comunicacionales -especialmente radio y TV-, reforzar las capacidades de comunicación
y empoderar comunicacionalmente al pueblo para lograr una comunicación más efectiva
de parte de las instituciones del estado, así como mas participativa pues debe estar
incluida la comunidad.

La intención de fortalecer el área de comunicacional del estado venezolano surge


luego del golpe de estado mediático que vivió Venezuela en el mes de Abril del 2002,
suceso que obligó de inmediato a generar un nuevo sistema de comunicaciones y a
organizar los medios oficiales existentes para hacerlos más potentes y agregarles otros
elementos para hacerlos mas efectivos y de mayor alcance.

Además el diseño del Nuevo Mapa Estratégico para Venezuela, durante la cual el
presidente Hugo Chávez, pronunció que todos los integrantes del gobierno e integrantes
de la comunidad tienen responsabilidad comunicacional, no sólo para ofrecer
informaciones de cualquier tipo sino para salirle al paso a las manipulaciones que intentan
dañar el proceso bolivariano.

La Nueva Estrategia para acompañar el proceso revolucionario puesta en marcha


por el MCI se enfoca a desmontar las políticas ejecutadas por los gobiernos anteriores,
las cuales tenían como fin el debilitamiento y privatización de los medios oficiales del
estado, y al mismo tiempo a apuntalar esos mismos medios para la consolidación del
proceso político en los próximos años, mediante la articulación del nuevo orden
comunicacional al servicio de la democracia protagónica y participativa.

La estrategia comunicacional está basada en la articulación de seis ejes de acción


con acciones que los complementan, los ejes son: Relanzamiento de la plataforma
comunicacional del estado, ya en marcha; democratización del sistema de medios;
Proactividad informativa y comunicacional; la soberanía e integración comunicacional; la
reestructuración del Ministerio de Comunicación e Información y el impulso a los medios
alternativos.

Esta nueva estrategia es la utilizada para avanzar en las acciones que pretenden
reforzar y salir de la situación de minusvalía mediática en la cual se encuentra el estado
actualmente. Así como ampliar la discusión para determinar hacia donde vamos a llevar
los medios. Esa discusión tiene que darse con todos los actores del proceso.

Las acciones del Gobierno Bolivariano en función de crear una nueva visión
comunicacional que integre al colectivo, a través de textos como la Ley de
Responsabilidad en Radio y Televisión, que establece la existencia de comités de
usuarios y usuarias, entre otras medidas; así como el impulso de radios y televisoras
comunitarias

En este contexto es una realidad la modernización y reponteciación de los medios


del estado, con lo cual se afianzará la soberanía de cultural de nuestro territorio. Al efecto
la instalación de transmisores de alta potencia, permitirán alcanzar las zonas más
remotas de nuestra geografía, para lo cual se requiere una tecnología de punto.

Este macro-proyecto comunicacional contempla, la modernización de la Imprenta


Nacional con la adquisición de dos rotativas de alta producción que permiten la impresión
de 20 millones de libros al año; la reestructuración de Venpres, de Radio nacional de
Venezuela y YVKE Mundial, luego de superada la burocracia del papeleo que se la
regrese al MCI. Todo esto derivará en el Sistema de Comunicaciones del estado -SICOE-,
instituto nuevo que se presentará al presidente de la República para unificar y enmarcar
todos los esfuerzos.

Pero finalmente la comunicación es un aspecto vital en cualquier sociedad. En


este sentido, “una sociedad que no se comunica es (...) incapaz de evolucionar y
desarrollarse”.
El gobierno Bolivariano de Venezuela establece objetivos en el Proyecto Nacional Simón
Bolívar para crear bases en la política comunicacional tales como:
* Fomentar que los medios de comunicación masivos formen parte de la promoción
y defensa de la soberanía nacional.
* Consolidar al sistema de comunicación nacional como instrumento para el
fortalecimiento de la democracia protagónica revolucionaria y la formación.
* Impulsar la existencia de redes alternativas que se enfrentan a la visión impuesta.

2. Los Medios Alternativos y Comunicación

Se puede decir que una comunicación alternativa lo será más o menos, en la


medida que subvierta el orden moral, político, social, tecnológico, cultural, simbólico e
ideológico que exista en una realidad concreta. Podemos afirmar incluso que las
comunicaciones constituyen en muchos casos, el principio conservador-inductor de
comportamientos sociales. Por lo tanto, cualquier propuesta de comunicación que
pretenda ser alternativa presupone el rechazo fundamental a la comunicación vigente. Es
decir, que rechace y combata el orden que mantienen los medios de comunicación,
oficiales o aliados y legitimadores del poder imperante (en nuestro caso el capitalismo).

La comunicación alternativa entonces nace de la necesidad que tiene la sociedad


de contar con herramientas de comunicación participativas y democráticas, que liberen la
palabra de los excluidos. La comunitaria también nació del mismo vientre. Ambas, de la
denominada comunicación popular que con el tiempo fue segmentada entre comunicación
alternativa y comunicación comunitaria, que sin ser iguales, giran en el mismo espiral.

En la Venezuela actual, la que se está transformando día a día, dando paso a un


nuevo país, los Medios Alternativos y Comunitarios (MAC), con el impulso del proceso
Bolivariano, se han constituido en un actor comunicacional referencial, especialmente
para los grandes sectores populares antes excluidos de la vida nacional.

Los Medios Alternativos y Comunitario, en esencia, conforman un vigoroso y


creciente movimiento social que se ha extendido en sus diversas expresiones (Prensa,
Radio, Televisión, Digital) por toda la geografía nacional e imbricado con las luchas y los
anhelos de nuestro pueblo. Es difícil concebir una iniciativa popular en cualquier municipio
o parroquia del territorio patrio o en cualquier sector social sin la incidencia, de una forma
u otra, de algún medio alternativo o comunitario. Ya se cuentan por miles estos
instrumentos expresivos.

3. - Alianzas estratégicas del Estado para la integración (TELESUR)

La Alianza Estratégica es uno de los principales instrumentos que utilizan las


organizaciones para resolver exitosamente los desafíos planteados por la Globalización y
Competitividad; es un entendimiento que se produce entre dos o más actores sociales
diferentes, quienes gracias al diálogo y a la detección de objetivos de consenso, pueden
definir un Plan de Acción conjunto para lograr beneficios de mutua conveniencia.

Dentro de las muchas alianzas que se han consolidado en nuestro país, surge
TeleSUR, la cual fue impulsada con la misión de ofrecer información para promover la
integración de América Latina y como contrapeso a las grandes cadenas internacionales
como la CNN, Univisión, la BBC, Disney News ,TVE y Deutsche Welle

Telesur, un esfuerzo desde Venezuela en conjunto con Argentina, Uruguay, Brasil


y Cuba, con una política integracionista de los pueblos del Caribe y America Latina, con
trasmisiones de forma satelital, contando con tecnología de punta, que permitirá avanzar y
aumentar sus producciones. Considerada como la estrategia comunicacional más
importante del Ejecutivo nacional.

TeleSur es una cadena de transmisión de noticias que comenzó a funcionar


constituida como una sociedad multiestatal, en la cual Venezuela tiene la mayoría
accionaría (46 %), y el resto con capitales de otros países: Argentina (20%), Cuba (19%)
Uruguay (10%) y Bolivia (5%). No hay duda que es una oportunidad ante el reto
planteado, frente al desafío evidente que implica un proyecto de esta naturaleza, de tener
un medio alternativo insumiso, en un espacio público que permita, a todos los habitantes
de esta vasta región, conocer y difundir sus propios valores, divulgar su propia imagen,
debatir seriamente las ideas, debatir los proyectos políticos, las políticas públicas y
transmitir sus propios contenidos, libre y equitativamente.

Estos países hermanados por la historia, por el imaginario de sus pueblos, con las
esperanzas y los sueños compartidos, han apostado por contrarrestar muy seriamente la
sesgada información proveniente del norte, en un intento por crear un eje imaginario sur-
sur. En este sentido, TeleSur es la primera propuesta de un canal multinacional en
Latinoamérica que surge del seno de la televisión pública, como una respuesta al vacío de
información que sobre los asuntos de la región tienen pueblos que comparten una lengua
y un territorio.

Ciertamente, la región posee riquezas, imaginarios compartidos, anhelos, y el reto


de la integración económica pendiente, y también tiene una gran heterogeneidad,
disímiles grupos sociales con disensos que conforman maneras de ver, entender e
interpretar, capaces de interactuar, deliberar y de participar en la discusión de los asuntos
públicos, lo que significa una dimensión más compleja que la ofrecida en los espacios
massmediáticos.

De esa manera con base a la última premisa, nace estratégicamente en


Venezuela, el canal internacional de noticias TeleSur, poniendo su señal en los receptores
el 24 de julio de 2005, con 24 horas de programación, transmitida por enlace satelital.

El 13 de diciembre de 2006, el canal TeleSUR anuncia la adquisición del canal


privado CMT, la cual se hace efectiva desde el 9 de febrero de 2007, cuando éste último
desaparece y le da paso al primero. Su programación es recibida por un público amplio y
heterogéneo, sectorizado por la brecha tecnológica del cable (televisión por suscripción) o
de Internet. Por eso, sólo llega a un porcentaje restringido de la población, y esta
circunstancia, es una limitación a su acceso.

También su señal llega a través del canal oficial Venezolana de Televisión VTV, en
franjas horarias estelares (canal oficial de señal abierta de gran cobertura) y en el Zulia
estado fronterizo con Colombia, a través de un canal regional privado Telecolor, con la
que establecieron convenios.

El nuevo canal multinacional, ha incorporado con mucha aceptación por parte del
público, contenidos de las televisoras públicas de los países socios, más otros temas que
versan sobre las dinámicas del resto de países de Latinoamérica y el Caribe, y además
cuenta con 12 corresponsalías ubicadas en Bogotá, Buenos Aires, Caracas, La Paz,
Ciudad de México, Lima, Quito, Managua, Puerto Príncipe, La Habana, Washington, y con
colaboradores en Santiago de Chile, Asunción del Paraguay, Ciudad de Panamá.

Transmite por frecuencia modulada en Internet y en señal abierta en varias partes


del mundo. El espectro satelital de TeleSur abarca América, Europa, noroccidente de
África por el satélite NSS 806, Europa, Medio Oriente y norte de África con la
retransmisión de la señal por el satélite HotBird y últimamente se siguen sumando
corresponsales y programas de otros países, incluyendo programas de productoras
independientes de los Estados Unidos.

Este paradigma comunicacional ha puesto en evidencia que sí es posible una


integración cultural, no sólo económica, fundada en una visión sobre un espacio diverso,
con matices múltiples, con un proyecto político en común.

Esos principios fundamentan este proyecto comunicacional y sirve de soporte al


carácter político-público que el Estado venezolano y sus aliados políticos en la región no
ocultan. Tiene la clara intención de convertir el proyecto de TeleSur en una verdadera
alternativa a la hegemonía mediática del norte.

El impulso proviene de los movimientos de estudiantes, indígenas, intelectuales,


obreros, productores y campesinos, de los “sin tierra”, de los “piqueteros”. Vale decir,
como expresa este autor, hay que poner a nuestra América en la mira.

4. - Grupos hegemónicos de los medios de difusión masiva en Venezuela

De acuerdo con los datos del ente regulador de La Comisión Nacional de


Telecomunicaciones (Conatel) del pasado 27 de enero, 78 por ciento de las estaciones de
televisión en VHF son utilizadas por el sector privado, mientras que sólo 22 por ciento por
el sector público; y en la banda UHF 82 por ciento son operadas por privados; 7 por ciento
por el sector público y 11 por ciento por operadores de servicios comunitarios.
El poder mediático

En el Libro Blanco sobre RCTV publicado por el Minci un grupo de investigadores


demuestran la enorme concentración en manos privadas de los medios radioeléctricos de
Venezuela, como se vio en el llamado "golpe mediático" (de Estado) el 11 de abril de
2002.

Gustavo Hernández, citado en ese libro, advierte que no se puede llamar "mixto" al
sistema de radiodifusión que impera en el país, cuando hay una "coexistencia en
desigualdad" del régimen privado-competitivo y del público gubernamental.

Esto sucede desde que los gobiernos de Eleazar López Contreras (1936-1941) y
Marcos Pérez Jimenes (1946-1958) otorgaron 27 permisos de radiodifusión sonora y
cuatro de televisión a sectores privados, respectivamente.

Los dueños reales del espectro radioeléctrico venezolano son las plantas RCTV y
Venevisión que "concentran 85 por ciento de la inversión publicitaria en medios de
comunicación en el país, tienen 66 por ciento del poder de transmisión, dominan las redes
transmisoras y de difusión de la señal y controlan 80 por ciento de la producción y
elaboración de mensajes y contenidos que se difunden en Venezuela", señala Hernández.

La investigación revela la estructura interna de los principales grupos del poder


mediático encabezados largamente por la Organización Cisneros (ODC) Venevisión "un
holding con tendencia global e inversiones en distintas áreas económicas". Sólo la
industria del espectáculo, le reportó ganancias de cinco mil millones de dólares anuales.

ODC "tiene participación importante en Chilevisión (Chile), Caracol (Colombia), el


Caribe (Caribean Communication Network) además de Venevisión, y es el mayor
accionista de la cadena estadunidense Univisión y la señal de Galavisión para el público
de habla hispana en Estados Unidos. También en Aol Latinoamérica, junto con América
On Line, uno de los principales proveedores de Internet, controlando importantes portales.
Además es dueño de 80 empresas a nivel nacional e internacional en sectores todos
estratégicos.

Conformado por Gustavo, Ricardo y Marion Cisneros la mayoría de sus empresas


"no posee accionistas directos, sino que a través de razones sociales amplía
enormemente el espectro de compañías que maneja" que van desde productoras de
discos, Pepsi Cola, cosméticos, Pizza Hut, y otra cantidad en todas las cuales posee más
de 50 por ciento de acciones.

El grupo Cisneros controla además 47.5 por ciento del canal de señal abierta Vale
en su relación con capitales extranjeros, participando así en otras empresas, como FM
Center Concesionaria, cuya Junta directiva forma parte de ODC.
En segundo lugar se ubica 1BC.RCTV que -señala el informe- se conoció como
grupo Phelps en los años 20. En 1929 se constituía como holding empresarial Sindicato
Phelps. En 1930 incursionó en comunicaciones, apoyado por RCA -productora de
aparatos radiofónicos que Phelps distribuía en Venezuela- fundando la 1Broadcasting
Caracas (1BC), la primera emisora comercial en el país. En 1936 asume la nominación de
Radio Caracas Radio (RCR) y en 1953 aparece Radio Caracas Televisión (RCTV).

El grupo, encabezado por Peter Bottone, principal accionista, Marcel Granier


Haydon, integrantes de la familia Phelps y otros "posee más de 80 por ciento del capital
Social de cinco empresas que operan en Venezuela" como RCTV, FM, RCR, Recorland y
Linea Aérea Aerotuy.

Las empresas donde el grupo no posee el ciento por ciento, están asociadas a la
razón jurídica extranjera Coral Sea Inc. "Coral Pictures, ubicada en Miami, comercializa a
nivel mundial 1BC y en menor potencia posee la misma estructura de concentración de
propiedad que ODC".

En el tercer puesto se cita al Grupo Nuñez, Zuluaga, Mezerhane&Ravell,


Globovisión. Sus dueños encabezados por Luis Teófilo Nuñez Arismendi y otros poseen
89.9 por ciento del capital social del operador de señal abierta Globovisión y Monserrt S.A
el resto. Inició operaciones en 1994 y es el primer operador especializado en información
en Venezuela, además vinculado con prensa escrita, nexos bancarios, turísticos, cuyas
acciones pertenecen a la empresa extranjera Humboldt Internacional Limited, con una
cantidad de agencias de publicidad asociadas.

En el cuarto lugar los investigadores ubican al Bloque de Armas Meridiano TV


-encabezados principalmente por Andrés Armando y Martín De Armas Silva- cien por
ciento operador de TV del mismo nombre que tiene además un fuerte poder en las
industrias de entretenimiento, siendo el resto del capital social de Overseas Trading
Investment. S.A. que a su vez tiene periódicos y revistas de deportes, entretenimiento y la
empresa editorial Primavera SA que imprime textos escolares y revistas varias.

Siguiendo este esquema está el Grupo Imagen La Tele, encabezado por Fernando
Fraíz Trapote, Elías Tarbay Assad y otros cuatro socios, varios de los cuales están, a su
vez, en la Junta Directiva de la Operadora Cablevisión SA, "a pesar de que cien por ciento
de las acciones pertenecen a la extranjera Telecom Trading Corporation , vinculada a
Airtel".

Este grupo "es operador de TV señal abierta UFH la Tele que inició operaciones
en diciembre de 2002" y está vinculado a diversas empresas, entre ellas de publicidad.

Finalmente se cita al Grupo Camero Televen integrado por Inversiones Cuatro


Treinta CA, registrada en el estado de Guárico con 94.4 por ciento y asociada a Marbrid
empresa con sede en Panamá (3. 5 por ciento). Tiene relaciones con el periódico Quinto
Día, entre otros.
Aunque resumido este es el esquema del poder mediático que impera en
Venezuela, que forman parte del poder económico con multimillonarias ganancias
incrementadas ahora con aportes desde Washington en la guerra sucia informativa contra
el gobierno venezolano.

Los sectores hegemónicos venezolanos y de América Latina pretenden


desestabilizar e incluso atentar contra Chávez. Comunicadores e intelectuales de todo el
mundo desnudaron las maniobras mediáticas.

No debe provocar sorpresa. La derecha venezolana y los sectores hegemónicos


en América Latina, auspiciados por el gobierno de Estados Unidos y las facciones
políticas más recalcitrantes de la Unión Europea (UE), se lanzaron con furia contra la
Revolución Bolivariana después de que el presidente Hugo Chávez, cumpliendo con la
Constitución y las leyes de su país, denegara la renovación de la licencia al canal RCTV y
advirtiera que tomará medidas contra los otros medios privados que convoquen a la
violación del orden legal y pregonen el asesinato del primer mandatario, como por ejemplo
lo viene haciendo la cadena Globovisión

Podría afirmarse que la medida gubernamental evidenció una situación que se


mantiene latente en Venezuela: la confrontación creciente entre las grandes mayorías de
la sociedad, que reiteradamente respaldan al gobierno en las urnas, y elementos de las
clases sociales dominantes, manipuladoras con relativa eficacia de sectores medios,
lamentablemente receptores de un discurso racista y antidemocrático.

¿Por qué la salida del aire de un canal de televisión despertó las iras de la derecha como
si de una expropiación de bienes y propiedades se tratara? Porque de esa manera se les
recorta la posibilidad de contar, en forma impune, con una maquinaria propagandística
que les permite crear discursos convalidantes de sus privilegios, como si éstos fueran
inmutables o de orden natural.

Durante las "Jornadas Internacionales: el derecho ciudadano a informar y a estar


informado" y el V Encuentro de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la
Humanidad, eventos realizados la semana pasada en Caracas y Cochabamba (Bolivia)
respectivamente, decenas de especialistas revisaron el papel que están cumpliendo las
grandes corporaciones mediáticas para frenar los procesos de transformación política,
defender gobiernos reaccionarios y desestabilizar proyectos democráticos de amplia base
social, a la vez que articular un sistema complejo de mensajes gestadores de negocios y
acumulación financiera y económica.

Es en ese sentido que, durante esas jornadas, se reclamó, entre otros puntos, que
los medios deben dirigirse "a ciudadanos y no a consumidores", para ponerle punto final a
una matriz comunicacional que tanto vende jabones y teléfonos celulares como
presidentes y programas de gobierno diseñados en los centros de elaboración estratégica
del sistema corporativo transnacionalizado.
En el marco de ricas discusiones, en ambos foros se plantearon dos conceptos
que en buena medida pueden resultar útiles para analizar la dialéctica "democracia y
revolución – golpismo y privilegios de clase" que se registra en Venezuela.

Por un lado se afirmó que toda guerra comienza en los medios de comunicación y
más específicamente en la campaña de mentiras que los mismos difunden a través de
redes y circuitos globalizados. Por el otro, y recordando que los medios son eso,
solamente medios, mientras que el único entero es el conjunto de la sociedad, se destacó
que el poder de aquellos no es infalible: que la capacidad operativa y de éxito de los
medios de comunicación es inversamente proporcional a las energías y logros que los
movimientos sociales tengan en cuanto a dinámica y organización.

Sobre el escenario venezolano se despliegan todos los efectos de esa tención.


Observatorios específicos –como el realizado en torno a la jornada electoral del 3 de
diciembre último -, monitoreos y comprobaciones hechas sobre el comportamiento de los
principales medios privados arrojaron como resultado que la campaña de mentiras contra
el gobierno de Chávez no sólo es una constante local sino que se articula con los
discursos emitidos desde el entramado corporativo – mediático internacional. En ese
sentido, basta con seguir de cerca la campaña desinformativa que despliega las varias
veces denunciada cadena CNN.

Sin embargo, ese mismo escenario sirve como ejemplo concreto de la capacidad
de éxito relativo que tiene la manipulación mediática, pues la decisión de soberanía y
democracia comunicacional adoptada por el gobierno de Chávez en el caso RCTV fue
posible por el alto grado de movilización social de los más amplios sectores del pueblo
venezolano, base desde la cual el presidente bolivariano pudo desplegar todo su coraje
político.

Será entonces la organización y la movilización social la que pueda detener la


dictadura mediática del grupo Televisa en México, del Grupo Clarín y otros menores en
Argentina, país este en el que la sociedad es sometida a una realidad comunicacional tan
reaccionaria y obscena que, por ejemplo, el fenómeno mundial del mercado televisivo
llamado Gran Hermano llegó a incluir entre sus protagonistas a figuras de la farándula
vinculadas a torturadores de la última dictadura militar, los que, dicho sea de paso, en su
abrumadora mayoría aun gozan de total impunidad.

En Bolivia, otro de los países que están en la mira de las campañas de la mentira,
ya se podía afirmar en 2005 que "el fenómeno de la desconfianza hacia los medios bien
puede ser visto específicamente desde la construcción del discurso periodístico, en el que
se advierte una tendencia casi constante, en los últimos años, a la criminalización de la
protesta", según explicaba por aquél entonces el libro "De enteros y medios de
comunicación", de Adalid Contreras Baspineiro, editado en La Paz por CEDLA.

Con la irrupción del gobierno transformador de Evo Morales, la corporación


mediática se concentró en la generación de discursos descalificadores del presidente y
tergiversadores de los acontecimientos sociales, económicos y políticos que se registran
en el país del Altiplano. Esa tendencia se había impuesto ya, en forma descarnada,
durante el proceso electoral que condujo a Morales a la primera magistratura, según se
comprueba en los Observatorios que pueden consultarse en la página electrónica de
APM.

Tales conductas de los medios hegemónicos en el plano simbólico se apoyan sobre una
economía política con altos índices de concentración corporativa.

Así lo señalan los investigadores argentinos Guillermo Mastrini y Martín Becerra en


el libro "Periodistas y Magnates: Estructura y concentración de las industrias culturales en
América Latina" (Prometeo, Buenos Aires, 2006): "los procesos de concentración de
medios – en esa región – no son nuevos ni desconocidos (…). En la década del ´90 se
llevó a cabo un proceso de privatización que, con la excepción de Uruguay, determinó que
el conjunto de las empresas de telecomunicaciones pasaran a estar controladas por
capitales privados, en muchos casos extranjeros (…), oligopolios privados".

"En prácticamente la totalidad de las industrias analizadas y en casi todos los países, la
suma de los cuatro primeros operadores – de medios de comunicación – supera el 50 por
ciento del mercado. Esta cifra puede ser ponderada si se contempla que en la industria
farmacéutica, que tradicionalmente manifiesta una propensión marcada a la concentración
y al dominio de pocas firmas, los cinco actores del mercado mundial acaparan el 20,6 por
ciento de la producción de unidades y el 24,5 por ciento de la facturación, en tanto que los
10 primeros grupos controlan el 34 por ciento de la producción y el 40,3 por ciento de la
facturación", concluye el trabajo de los investigadores argentinos.

El trabajo de Mastrini y Becerra incluye los casos de Argentina, Bolivia, Brasil,


Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú, Uruguay y Venezuela.

En hora buena entonces las iniciativas surgidas durante el V Encuentro de la Red


de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, realizado la semana pasada en
Cochabamba. En ese sentido se aprobó la creación de un Tribunal que siga y desnude la
estrategia de mentiras llevada adelante en el marco de la guerra mediática desatada por
el campo hegemónico.

Además, y como iniciativa surgida de una de las cuatro mesas en las que se
dividió el desarrollo de esas jornadas, se pusieron en marcha las labores de un grupo
propulsor –integrado por especialistas de América Latina y Europa-, tendiente al
establecimiento de un Observatorio de Medios, el que, con una metodología específica y
sobre casos concretos, no sólo podrá proveerle materiales de análisis al Tribunal sino que
también estará en condiciones de demostrar, con ejemplos puntuales cómo en cada
escenario se manifiestan las agresiones comunicacionales de la corporación mediática
transnacionalizada.
BIBLIOGRAFIA

o Brewer C., A. R. (1994). Instituciones Políticas y de Derecho Constitucional.


Caracas: Jurídica Venezolana
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CONCLUSIONES
En los últimos 30 años el capitalismo ha concentrado los medios de comunicación
como herramienta fundamental de dominación. Aliadas al oligopolio comunicacional, han
avanzado controlando periódicos, radios y televisoras, imponiendo una visión única,
racista, clasista y de derecha a nuestras sociedades. En Venezuela, si bien no ha logrado
ese nivel de concentración, siguen dominando la mayoría del espectro e imponiendo
valores e ideología.

Ante esta ofensiva la respuesta estratégica del Estado debe ser la profundización
en la aplicación del modelo político comunicacional utilizando las herramientas jurídicas
necesarias como instrumento para regular los medios privados y a la vez impulsar la
creación de medios comunitarios que democraticen el acceso a la información de los
ciudadanos, lo cual significa a grandes rasgos, porque el ejercicio pleno y efectivo de esos
derechos, exige avanzar en dirección a la construcción de un sistema de información y
comunicación que contemple la articulación de radio y TV de servicio público de carácter
no gubernamental, de radio y TV comunitaria, de radio y TV alternativa, de radio y TV
privada y comercial y de radio y TV del Estado. Así mismo, exige la obligación del
gobierno y el Estado, de usar este sistema para su relación con los ciudadanos, de
acuerdo con una normativa expresa establecida para tales fines.

La apropiación de la comunicación por las comunidades populares y obreras es el


camino socialista común a todos los espacios. Nuestros pueblos han levantado desde lo
pequeño, desde la base, colectivo a colectivo, medios comunitarios, libres y alternativos
ligados a sus luchas. Debemos aumentarlos y cualificarlos.

Democratizar la comunicación en Venezuela debe ser la gran consigna que oriente


la acción tanto del Estado como de la sociedad en materia comunicacional. De esta
manera estaríamos estableciendo las bases para la construcción de una sociedad de la
comunicación y con ello contribuyendo a rescatar el rasgo humanista de las relaciones
sociales lamentablemente extraviado en el tortuoso camino privatizador por el que ha
transitado la vida en sociedad.

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