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3.4.

Los criterios sistemáticos e históricos

Contenidos en los enfoques ya vistos del mundo educativo, los puntos de vistas
sistemáticas e históricas tienen un valor muy especial que lleva, en determinadas
circunstancias a considerarlos como verdaderos criterios globales para el
anonadamiento del problemática educativa general.

Lo típico de un criterio sistemático es tratar su objeto, primero mediante un acto que


podría considerarse figuradamente como “inmovilizador” con el propósito de distinguir
sus elementos y variables componentes, pero terminando por “rehacerlo” en su
funcionalidad.

El criterio sistemático admite una gran variedad de procedimiento de indagación.

La técnica normativa produce resultados menos generales y objetivos que la descriptiva


y explicativas si se identifica la normalidad pedagógica con la teología educativa, es
sabido que los fines están histórica e ideológicamente condicionados.

La validez del criterio histórico se apoya, precisamente, en la temporalidad del


fenómeno educativo y de las doctrinas pedagógicas. En estos dos aspectos están los dos
caminos del enfoque histórico: la educación y las concepciones sobre el hombre y su
destino

La aceptación del enfoque histórico implica el reconocimiento previo de la relatividad


de su valor en bases a la diferencia que hay entre concepto y concepciones de la
educación.

3.5. Conceptualización “nominal” y análisis “contextual”

Anteriormente se ha visto las diferencias entre una conceptualización pedagógica por la


idea y otra por la realidad de la educación. Este último es el análisis contextual.

Sin negar importancia a las conceptualizaciones nominales y especulativas, cuyos


beneficios nosotros mismos hemos experimentado, estos tienen enlaces limitados.

La metodología de análisis contextual no hace más que apoyarse en la tesis que afirma
que la educación no puede comprenderse en abstracto, sino en sus relaciones con la
realidad humana compleja inagotable en la mera individualidad e imposible de cubrir
con la exclusiva especulación filosófica ni el exclusivo trabajo filológico. Si nos
dejásemos tentar por la especulación o nos demorásemos en un cerrado subjetivismo, se
nos escaparían las ventanas más prolíficas del hecho educativo y la progresión de sus
nociones el sucesivo enriquecimiento de sus rasgos en la escalada por los estratos que
conforman el ambiente humano natural y socio-cultural.