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Comentario Biblico Del Continente Nuevo 1 Corintios

Comentario Biblico Del Continente Nuevo 1 Corintios

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Sections

  • CAPÍTULO 1
  • CAPÍTULO 2
  • CAPÍTULO 3
  • CAPÍTULO 4
  • CAPÍTULO 5
  • CAPÍTULO 6
  • CAPÍTULO 7
  • CAPÍTULO 8
  • CAPÍTULO 9
  • CAPÍTULO 10
  • CAPÍTULO 11
  • CAPÍTULO 12
  • CAPÍTULO 13
  • CAPÍTULO 14
  • CAPÍTULO 15
  • CAPÍTULO 16
  • CAPÍTULO 17
  • CAPÍTULO 18
  • CAPÍTULO 19
  • CAPÍTULO 20
  • CAPÍTULO 21

COMENTARIO BIBLICO
DEL CONTINENTE NUEVO

Primera Corintios

por

Arnoldo Canclini

Editor General de la obra:
Dr. Jaime Mirón
Asesor Teológico
Rvdo. Raúl Caballero Yoccou

2

[P. 2]

Junta de Referencia

Presidente: Luis Palau
Raúl Caballero Yoccou (Argentina), H. O. Espinoza (México), Olga R. de Fernández (Cuba), Pablo Finkenbinder
(EE.UU.), Sheila de Hussey (Argentina), Elizabeth de Isáis (México), Guillermo Milován (Argentina), Carlos Morris
(España), Emilio Núñez (Guatemala), Dory Luz de Orozco (Guatemala), Patricia S. de Palau (EE.UU.), Héctor Pardo
(Colombia), Aristómeno Porras (México), Asdrúbal Ríos (Venezuela), Randall Wittig (Costa Rica).
Publicado por
Editorial Unilit
Miami, Fl. EE.UU.
Todos los derechos reservados
Primera edición 1995
© 1995 Asociación Evangelística Luis Palau
Escrito por: Arnoldo Canclini
Asesoría editorial técnica: Leticia Calçada
Versión utilizada de la Escritura: Reina Valera (RV) 1960.
©Sociedades Bíblicas en América Latina
Otras traducciones se abrevian como sigue:
NVI, Nueva Versión Internacional
VP, Versión Popular
BLA, Biblia de las Américas
BD, Biblia al Día
BJ, Biblia de Jerusalén
RVA: Reina Valera Actualizada
Usadas con permiso
Producto 498646, Rústica ISBN 0-7899-0160-9
498645, Tela ISBN 0-7899-0159-5

EX LIBRIS ELTROPICAL

3

[P. 3]

PREFACIO DEL EDITOR GENERAL

Cuando por primera vez pensamos en la necesidad de una obra como ésta, una de las necesidades que
advertimos—al margen de que el material fuera original en castellano—fue que sirviera para llenar una
gran necesidad del liderazgo iberoamericano. La mayoría de los obreros del Señor en Latinoamérica no cuen-
tan con los privilegios educacionales ideales ni con las posibilidades para lograrlos. Es por eso que, recu-
rriendo a hombres de Dios y excelentes maestros bíblicos del continente americano y de España, acordamos
realizar esta obra.

Este Comentario Bíblico está especialmente dirigido al obrero, líder o pastor que recién se inicia o bien
que presiente no contar con preparación académica adecuada por falta de tiempo o de medios. Esta obra no
está dirigida a los expertos o eruditos puesto que estos hermanos ya cuentan con suficiente material.
Este Comentario Bíblico expositivo no analiza la Escritura versículo por versículo ni menos palabra por
palabra. Por lo general se toman las ideas por párrafos y se extrae el contenido esencial. No intentamos, en
esta obra, aclarar toda duda o contestar toda pregunta quo pueda tener el maestro, predicador o estudioso de
la Biblia. Lo que sí deseamos hacer es estimular al predicador y ayudarle a aplicar y predicar el pasaje bíblico.
A pesar de que hay menciones ocasionales al original griego, como parte de la filosofía editorial la Junta
de Referencia pidió a los autores no ser exhaustivos en las explicaciones técnicas ni eruditos en la presenta-
ción.

Quiera el Señor añadir su bendición a este Comentario de Primera Corintios a fin de que los líderes del
pueblo de Dios sean edificados y, a su vez, el cuerpo de Cristo crezca en conocimiento y sabiduría para gloria
de Dios.

Dr. Jaime Mirón
Editor General

4

[P. 4]

ÍNDICE DE CONTENIDO

Prefacio del Editor General
Bosquejo General del libro
Bosquejos especiales para predicación
Introducción General
1. Parte I: Apertura de la carta
2. Parte II: La unidad de la iglesia
3. Parte III: Problemas sociales
4. Parte IV: La vida de la iglesia: Cuestiones internas
5. Parte V: Cuestiones de la vida de la iglesia
6. Parte VI: La resurrección: Hecho y doctrina
7. Parte VII: Asuntos prácticos

5

[P. 5]

BOSQUEJO

Primera Epístola A Los Corintios

Introducción General
La ciudad de Corinto
La iglesia de Corinto
La carta

I. APERTURA DE LA CARTA (1:1–9)
1. Saludos iniciales (1:1–3)
2. La oración de un apóstol (1:4–8)
3. Una declaración (1:9)
II. LA UNIDAD DE LA IGLESIA (1:10–4:21)
1. El llamado a la unidad (1:10–25)
a. El cuadro de la situación (1:10–17)
b. “Predicamos a Cristo crucificado” (1:18–25)
2. Motivos para la unidad (1:26–2:5)
a. La debilidad humana reclama unidad (1:26–31)
b. La debilidad del apóstol (2:1–5)
3. Lo espiritual y lo carnal (2:6–3:4)
a. La revelación del Espíritu (2:6–16)
b. Espirituales y carnales (3:1–4)
4. El ministerio de la iglesia (3:5–23)
a. Distintos lugares de servicio (3:5–10)
b. El fundamento y los obreros (3:11–17)
c. Todo para Dios (3:18–23)
5. [P. 6] El ministerio de los apóstoles (4:1–21)
a. Servidores y administradores (4:1–7)
b. Orgullo corintio y dolor apostólico (4:8–16)
c. Un ayudante y un posible viaje (4:17–21)
III. PROBLEMAS SOCIALES DE LA IGLESIA (5:1–8:13)
1. Un caso de inmoralidad (5:1–13)
a. Medidas para una solución (5:1–5)
b. Principios generales (5:6–13)
2. Pleitos entre creyentes (6:1–11)
a. El problema y las medidas para una solución (6:1–8)
b. Principios generales (6:9–11)
3. El cuerpo es del Señor (6:12–20)
4. Problemas relacionados con el matrimonio (7:1–40)
a. Relaciones entre los esposos (7:1–7)

6

b. Solteros y viudas (7:8–9)
c. La posibilidad de un divorcio (7:10–16)
d. Algunos principios generales (7:17–24)
e. Vírgenes y solteros en general (7:25–38)
f. Las viudas (7:39–40)
5. La conciencia y la carne sacrificada (8:1–13)
a. Conocimiento y amor (8:1–3)
b. Un solo Dios creador de todo (8:4–6)
c. Nuestro conocimiento y el prójimo (8:7–13)
IV. LA VIDA DE LA IGLESIA: CUESTIONES INTERNAS (9:1–11:34)
1. Lugar y derechos del apóstol (9:1–27)
a. Aclaración inicial (9:1, 2)
b. Los derechos de un apóstol (9:3–14)
c. Libertad para renunciar a su derecho (9:15–18)
d. Libre y esclavo (9:19–23)
e. La disciplina necesaria (9:24–27)
2. En Cristo, lejos de la idolatría (10:1–11:1)
a. El ejemplo del pueblo hebreo (10:1–6)
b. Lo que deben evitar los cristianos (10:7–13)
c. La nueva vide de un nuevo pueblo (10:14–22)
d. Todo para la gloria de Dios (10:23–11:1)
3. [P. 7] Varones y mujeres en la iglesia (11:2–16)
a. Exposición del hecho (11:2–10)
b. Consideraciones sobre el tema (11:11–16)
4. La Cena del Señor (11:17–34)
a. Abusos en la práctica (11:17–22)
b. El relato de la Cena del Señor (11:23–26)
c. Advertencias sobre la forma de participar (11:27–34)
V. CUESTIONES DE LA VIDA DE LA IGLESIA: LOS DONES (12:1–14:40)
1. Los dones en general (12:1–31)
a. Los dones y la unidad (12:1–13)
b. La diversidad en la unidad (12:14–31)
2. El camino más excelente del amor (13:1–13)
a. La superioridad del amor (13:1–3)
b. La perfección del amor (13:4–7)
c. Permanencia del amor (13:8–13)
3. Profecía y lenguas (14:1–40)
a. Principios y definiciones (14:1–12)
b. El don puesto en práctica (14:13–25)

7

c. El control de las prácticas (14:26–40)
d. El lugar de la mujer en la congregación (14:34–35)
e. La autoridad del apóstol (14:36–40)
VI. LA RESURRECCIÓN: HECHO Y DOCTRINA (15:1–58)
1. Hecho y doctrina de la resurrección de Cristo (15:1–19)
a. El hecho de la resurrección (15:1–11)
b. La doctrina que se deriva del hecho (15:12–19)
2. La resurrección de los hombres: hecho y doctrina (15:20–58)
a. El hecho de la resurrección de los creyentes (15:20–34)
b. La resurrección de los hombres: su forma (15:35–50)
c. La resurrección de los hombres: su momento (15:51–56)
d. La resurrección: aplicaciones (15:57–58)
VII. ASUNTOS PRÁCTICOS (16:1–24)
1. La ofrenda para los necesitados (16:1–4)
2. Planes de Pablo (16:5–9)
3. Participación de los colaboradores (16:10–12)
4. Consejos y saludos finales (16:13–24)

8

[P. 8]

LISTA DE BOSQUEJOS ESPECIALES PARA PREDICACIÓN

Capítulo 1

• Pablo como apóstol (1:1)
• La autoridad de Sóstenes
• Un mensaje a la iglesia (1:2)
• Jesucristo siempre presente (1:1–3)
• Gracias de los creyentes (1:4–6)
• El testimonio de Cristo (1:6–7)
• El Cristo que se manifiesta (1:4–9)
• Los creyentes (1:4–5, 8–9)
• La fidelidad de Dios (1:9a)
• El Cristo que nos une en comunión (1:9b)

Capítulo 2

• La unidad de la iglesia (1:10)
• El ministerio del que evangeliza (1:17)
• Cuál es el mensaje cristiano (1:18)
• La locura de la predicación (1:18–24)
• El mensaje de la cruz (1:23)
• Los miembros de la iglesia

Capítulo 3

• La obra de Dios en los hombres (1:26–30)
• Estar en Cristo (1:30–31)
• Cómo hablar a los hermanos
• El evangelio pare el pueblo
• El obrero cristiano (2:3)
• Dios a través del predicador (2:2, 4, 5)
• El fundamento de la iglesia

Capítulo 4

• La sabiduría de los creyentes (2:6–7)
• No basta ser Príncipe (2:8)
• El Espíritu que recibimos (2:12–13)
• Cristianos carnales

Capítulo 5

• [P. 9] Los obreros como servidores (3:7–9)
• El Dios que hace crecer (3:7)
• Cristo es el fundamento (3:11)
• El obrero como arquitecto
• La iglesia como templo (3:16–17)

9

Capítulo 6

• Administradores designados por Dios (4:1)
• La opinión de los demás (4:3–4)
• Cuando Cristo vuelva (4:5)
• Un examen de nosotros mismos (4:7)
• El obrero como luchador (4:9)
• Motivos para dirigirnos a otros (4:14)
• Los obreros de Cristo
• La formación de discípulos (4:17)
• Condiciones de un discípulo (4:17)
• Criterios para una acción (4:19–20)
• El obrero en la iglesia (4:21)

Capítulo 7

• El pecado ajeno
• Cómo tomar medidas con el pecador (5:4–5)
• La fiesta del cristiano (5:8)

Capítulo 8

• Lo lícito y lo bueno (6:12)
• Avergonzando a los demás (6:5)
• Herencia del reino
• El cambio del cristiano (6:9–11)
• Los que tienen nueva vida (6:11)

Capítulo 9

• Preguntas del cristiano sobre su conducta (6:12)
• El cuerpo de Cristo y el nuestro (6:13b–15a)
• Llamado a la pureza (6:16b–18a)
• El cuerpo del creyente (6:19–20)
• No somos nuestros (6:20)

Capítulo 10

• [P. 10] Llamados a la paz (7:15)
• El llamamiento de Dios (7:17–20)
• El verdadero cristiano
• Cómo llevar las aflicciones
• Lo que puede alejar de Dios (7:29–31)
• El verdadero placer
• Lo que deseamos a los demás (7:35)
• La joven creyente (7:34)
• Servir al Señor
• Impedimentos para Servir

10

Capítulo 11

• El proceder del cristiano (8:1)
• Actuando con amor (8:3)
• Lo que adoran los hombres (8:4–6)
• Nuestro Dios (8:6)
• Qué es Dios para nosotros (8:6)
• Pautas para mi conducta (8:13)

Capítulo 12

• Derechos del obrero cristiano (9:4–8)
• La esperanza del obrero (9:10)
• Lo material y lo espiritual (9:14)
• Por qué sostener a los obreros (9:12–14)
• Por qué predicamos
• La libertad del cristiano (9:19–21)
• Pautas para la predicación (9:22–23)
• Predicando a los débiles (9:22)
• Para ganar el premio (9:24)
• Formas de vivir como cristiano
• La autodisciplina del cristiano (9:26–27)

Capítulo 13

• Todos los miembros de la iglesia (10:16–17)
• Nuestra comida y bebida (10:3–4)
• El ejemplo de algunos (10:7–11)
• Quiénes caen (10:12–13)
• Fiel es Dios (10:13)
• [P. 11] La comunión en la Mesa del Señor (10:16–17)
• La acción de los demonios (10:20–22)
• Cómo determinar qué hacer (10:24)
• La gloria de Dios (10:31–33)
• Nuestra meta en las relaciones (10:33)

Capítulo 14

• Significado de la Mesa del Señor (11:17–34)
• Diferencias de opinión (11:19)

Capítulo 15

• Tres mandatos de Cristo (11:24–25)
• En memoria de El (11:25)
• El anuncio de su muerte (11:26)
• La consecuencia de un examen (11:31)

Capítulo 16

11

• La primera obra del Espíritu en nosotros (12:3)
• Un solo Espíritu (12:4)
• Los dones que Dios da (12:6–7)
• El cuerpo de Cristo y sus miembros (12:12–14)
• El Espíritu Santo y nosotros (12:13)
• La relación entre miembros de la iglesia (12:21–22)
• Los miembros entre sí (12:24–26)

Capítulo 17

• Dones y amor (13:1–2)
• Mi amor y mi mente (13:1–3)
• Saber soportar (13:4a)
• El cristiano no debe ser vanidoso (13:4c)
• El cristiano que recibe mal (13:5)
• Creemos a nuestro hermano (13:7)
• La urgencia de predicar
• Viendo cara a cara (13:12)

Capítulo 18

• El contenido de la predicación (14:3)
• La iglesia como una orquesta (14:7–8)
• El culto de la iglesia (14:20–25)
• Lo que compone nuestro culto (14:13–15)
• [P. 12] Preguntas para cuando cantamos (14:15)
• En quiénes pensamos en el culto (14:16)
• Señales del evangelio (14:22)
• Lo que la iglesia produce en el incrédulo (14:24–25)
• Alejemos la confusión (14:32)

Capítulo 19

• Qué predicar sobre Cristo (15:3–5)
• La acción de la gracia divina (15:10)
• Si Cristo no resucitó (15:17–20)

Capítulo 20

• Adán y Cristo (15:22–23)
• Las grandes etapas de la historia (15:23–24)
• Cuando él regrese (15:25–26)
• Los ejemplos de la naturaleza
• El ser humano
• Cuando suene la trompeta (15:52–53)
• Ya no habrá muerte (15:54)
• La victoria de Cristo (15:57)

12

• Firmes y constantes (15:58)
• El trabajo no es en vano (15:58c)

Capítulo 21

• Condiciones de la ofrenda (16:1–2)
• Cómo hacer planes (16:5–9)
• Cómo recibir a un hermano (16:10–11)
• Para el trabajo cristiano (16:13–14)
• Un ejemplo de familia cristiana (16:15–16)
• El saludo de los cristianos (16:20)
• Los creyentes y el amor (16:14, 22, 24)

13

[P. 13]

INTRODUCCIÓN GENERAL

Estamos ante una joya, no sólo por lo grandioso e inspirador que aquí encontramos, sino también por el
desafío que representa un estudio serio de esta epístola paulina. Confiamos que al terminar, los lectores
habrán recibido una renovada visión de lo que Dios espera de su iglesia y, siguiendo el ejemplo del gran
apóstol, serán alentados en su tarea.
Al principio de la carta, Pablo agradece fervientemente a Dios por tanta riqueza que ha dado a los corin-
tios. Y nosotros debemos agradecer por haberle inspirado esta epístola que tanto nos inspira. En 1 Corintios
hay joyas insuperables. Uno de los grandes capítulos de la Biblia es el cántico al amor que abarca todo el cap.
13. Hay un gran valor en la insistencia paulina de que debemos predicar a “Cristo crucificado” (1:23; 2:2).
El cap. 15, sobre la esperanza de la resurrección, no sólo es de un innegable valor doctrinal sino también de
apoyo espiritual sublime en las situaciones más dolorosas. ¿No seremos capaces de pasar por alto los proble-
mas teológicos como resultado del tema de los dones (caps. 12 y 14) para alabar al Señor porque nos los con-
cede? Aprendemos a valorar nuestros cuerpos como templos del Espíritu (3:16; 6:19), y a los obreros del Se-
ñor como quienes deben ser apoyados y sostenidos (cap. 9). Encontramos la más antigua y completa reflexión
sobre la cena del Señor (cap. 11) y versículos como: “Ninguno busque su propio bien sino el del otro”
(10:24) o la promesa de que “fiel es Dios que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir” (10:13).
Y al final, podemos unirnos con el gran hombre de Dios y exclamar: “Gracias sean dadas a Dios, que nos da
la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (15:57).
Primera Corintios es un documento profundamente relacionado con la situación en que se produjo. Por
eso es imprescindible recordar algunas de esas circunstancias, procurando apuntar los datos que nos ayuden
a comprender los hechos concretos y las enseñanzas de este libro.
La mitología griega contaba que Corinto era un hijo de Júpiter, que tuvo que ver con la fundación de la
ciudad. Estaba en un lugar sumamente [P. 14] estratégico. Al mirar un mapa de Grecia, lo primero que nos
sorprende es la gran península al sur, llamada Peloponeso. Esta se encuentra unida al resto del país por un
istmo sumamente estrecho, de unos diez kilómetros de ancho, que se transforma así en la única vinculación
entre las dos partes mayores de la nación.
Hacia el oeste, se había edificado el puerto de Lejaión y hacia el este el de Cencreas. En medio de esa es-
trecha porción de tierra, la ciudad de Corinto capitalizaba todo el movimiento comercial que iba desde la
península itálica hacia el oriente y que trataba de evitar la vuelta que significaba circunnavegar el Pelopone-
so porque era sumamente peligroso. Ya en tiempos de Nerón se había intentado hacer un canal, pero no pu-
do ser concretado hasta el siglo XIX. De ese modo, Corinto tenía todas las ventajas y los problemas de una
ciudad portuaria, sin serlo, y por lo mismo de un centro de movimiento vial.
Además se destacaba en otros aspectos. Había decaído grandemente, hasta que en el año 44 A.C. los ro-
manos la jerarquizaron haciéndola capital de la provincia de Acaya, que incluía a la misma Atenas, en el 27.
Desde el punto de vista religioso, Corinto contaba con un gran templo dedicado a la diosa romana Venus,
que simbolizaba el amor—pero entendido éste con la visión de aquella época corrompida. Toda clase de luju-
ria y desbordes, especialmente de tipo sexual, eran promovidos por aquel centro de culto. Sin embargo, el
movimiento cultural de la ciudad había adquirido importancia y era reconocido en el Imperio Romano donde
Corinto era la cuarta ciudad en población, después de Roma, Alejandría y Antioquía. A ello se sumaba cierto
prestigio deportivo, pues en las proximidades se realizaban los “juegos ístmicos” (que competían con los
olímpicos, más al norte). Pablo hace referencia al atletismo, por ejemplo, al final del cap. 9.
[P. 15] Todo llevaba a una situación moral degradada resultado de numerosos factores: la condición de
lugar de tránsito, la vida portuaria, el culto al erotismo de Venus, el deporte que promovía la desnudez, la
relativa juventud de la ciudad, el crecimiento rápido de su población, la presencia conspicua de las cortesa-
nas del templo, etc. No hay duda de que se trataba de un enorme desafío para el gran predicador y explica
por qué llegó allí “con mucho temor y temblor” (2:3).

La iglesia de Corinto

La historia de sus orígenes aparece con bastante detalle en Hechos 18. Pablo llegó allí desde la cercana
pero diferente urbe de Atenas. Estaba solo y la experiencia en esta famosa ciudad, que ha quedado como
ejemplo de cultura y arte, había sido una de las más frustrantes para él. Pero Dios proveyó un aliciente con

14

un matrimonio que se ha hecho célebre: Aquila y Priscila, que serían de los mejores colaboradores del após-
tol.

No sólo se alojó en su casa, sino que comenzó a trabajar con ellos en su oficio de fabricante de tiendas, ya
que no tenía otra forma de mantenerse. Al mismo tiempo, se dedicó a hablar del evangelio en la sinagoga.
Cuando finalmente llegaron a Corinto Silas y Timoteo, sus ayudantes que habían quedado en el norte, “Pablo
estaba entregado por entero a la predicación de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo”
(Hch. 18:5).

Pero los judíos se opusieron y Pablo alquiló la casa de un tal Justo, luego de to cual se produjo la conver-
sión de Crispo, el principal de la sinagoga, y de “muchos corintios”. La persecución hizo que el Señor le diera
un mensaje de ánimo, en el que le aseguraba que tenía “mucho pueblo” en esa ciudad. De ello podemos de-
ducir que la iglesia llegaría a tener un tamaño de importancia relativa en relación a otras de la época.
De todos modos, el apóstol fue llevado ante el tribunal, un edificio en cuyas ruinas hay una placa que re-
cuerda el hecho. El procónsul Galión, responsable de la justicia, no quiso comprometerse, ni aun cuando era
golpeado Sóstenes—otro principal de la sinagoga (1:1).
Después de permanecer allí un año y medio—lo que no era frecuente en él—Pablo se embarcó rumbo a
Efeso, ciudad que se encuentra frente a Corinto, en la otra margen del Mar Egeo.
En Hechos 20:2, 3 se relata escuetamente que el apóstol volvió a la región por tres meses, unos cinco o
seis años después. Corinto no es mencionada, pero no hay dudas de que Pablo debió de estar allí, inclusive
cumpliendo con la visita prometida en su carta. Desde Corinto escribió la epístola a los Romanos.
[P. 16] La carta

Proviene de la pluma de Pablo, y nadie lo ha puesto en duda. La correlación con el relato de los Hechos es

clara.

Podemos reconstruir las circunstancias que llevaron a su redacción. Después de la salida de Pablo, llegó a
Corinto un fogoso joven llamado Apolos (Hch. 18:27; 19:1), que había sido orientado por Aquila y Priscila.
Por las causas que fueren, se produjeron en la congregación una serie de problemas que llevaron al após-
tol a escribir una carta, que es mencionada en 5:9 y que es en realidad la “primes a los Corintios” pero que
no conocemos. También mandó a su discípulo Timoteo (4:17) para dar consejos en la conflictiva situación,
pero ésta no se suavizó.

La familia de Cloé visitó a Pablo para llevarle informes (1:11) y quizá una carts (7:1), aunque tal vez ésta
había llegado antes por manos de Estéfanas (1:16; 16:15–17). Allí se le planteaban una serie de preguntas
cuyo texto exacto desconocemos, si bien es posible deducir el tema general de cada una.
Es notable la suma de elementos negativos en aquella joven iglesia. De to antedicho es posible deducir que
esta carta fue redactada en el año 56 ó 57, o sea sólo cinco después de iniciada la iglesia. En una congrega-
ción de tan poco tiempo, los problemas adquirían una gran dimensión, en especial cuando eso se agravaba
por la misma constitución de la iglesia, por un ambiente hostil y corrupto, y por la ausencia de una conduc-
ción fuerte. La carta consta de las respuestas de Pablo a las preguntas que le fueron planteadas, así como
también a otras cuestiones que él creía debían aclararse. Esto nos da un esquema de la epístola, que comienza
con una introduction (1:1–9) y sigue con los problemas que enumeramos:
– Bandos que destruían la unidad de la iglesia (1:10–4:21)
– Problemas morales: a) Un caso de incesto (cap. 5)
b) Pleitos judiciales (6:1–11)
c) Inmoralidad sexual (6:12–20)
– Cuestiones sobre el matrimonio (cap. 7)
– Cuestión del sacrificio a los ídolos (cap. 8)
– Lugar y autoridad del apóstol (cap. 9)
– Problemas internos de la iglesia:
a) Idolatría (cap. 10)
b) Actuación femenina (11:1–16)

15

c) Desorden en la cena del Señor (11:17–34)
d) Sentido y uso de los dones (12:1–14:40)
– Un tema doctrinal: la resurrección (cap. 15)
¡Ciertamente es como para estremecerse! Sin embargo, con las variaciones impuestas por la época, la cul-
tura y nuestra propia idiosincrasia, [P. 17] todo eso es más o menos lo que va apareciendo tarde o temprano
en nuestras iglesias.

Sería posible confundirse y abandonar el estudio de la epístola debido a que Pablo está dando respuestas a
preguntas especificas que no conocemos. Más de una vez, podríamos sentirnos perdidos al ignorar qué era
exactamente lo que estaba pasando en Corinto y en qué términos le había sido planteado al apóstol. Sin em-
bargo, nuestro objetivo principal debe ser descubrir los principios fundamentales y básicos detrás de los
hechos presentados.

En 1 Corintios hay numerosos elementos como para que ésta sea una carta especialmente valiosa. Ningu-
na otra patre del N. T. nos muestra cómo era una iglesia én funciones, sobre todo al extenderse el evangelio
más allá del mundo israelita. Aunque no podemos negar la presencia de elementos negativos, hay gran canti-
dad de aspectos positivos en lo que se refiere a su forma de actuar y de cómo ésta debía adaptarse a la direc-
ción del Espíritu.

En cuanto a los problemas que son tratados específicamente, algunos ya no existen. Por ejemplo, quizá
sean pocos o nadie los que tengan el problema de si deben comer carne sacrificada a los ídolos. Pero hay dos
observaciones al respecto. La primera es que algunas de esas cuestiones aún persisten, por ejemplo, el uso de
los dones. En segundo lugar, en oportunidades como ésa los principios de fondo siguen en pie.
La comparación con situaciones actuales nos sorprende, ya que con frecuencia nos parece que Pablo es-
tuviera hablándonos de lo que pasa en nuestra ciudad y en nuestra congregación. Corintios es, entonces, una
epístola de gran actualidad.

[P. 18]

16

[P. 19]

PARTE I

APERTURA DE LA CARTA
1:1–9

1. Saludos iniciales (1:1–3)
2. La oración de un apóstol (1:4–8)
3. Una declaración (1:9)

[P. 20] [P. 21]

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