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La Rochela. Memorias de un crimen contra la justicia

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Aunque es sensato argumentar que los militares deben contar
con jueces especializados que los juzguen por los delitos cometi-
dos en virtud de su trabajo y que comprendan en qué consiste la
vida militar, la justicia penal militar no se puede volver un meca-
nismo de impunidad para absolver a militares por crímenes ajenos
a la prestación del servicio. El caso de La Rochela, de la mano con
el proceso por la desaparición y muerte de los 19 comerciantes
han dado pie para que se discuta la legitimidad de la justicia penal
militar frente a graves violaciones de derechos humanos, especial-
mente alrededor de qué se entiende por acto de servicio.
En 1989 se abrieron dos procesos en diferentes jurisdicciones
contra el teniente Luis Enrique Andrade. Mientras que en el que
fue abierto por el Juzgado 126 de Instrucción Penal Militar, An-
drade fue absuelto por el homicidio a los funcionarios judiciales,
en el que seguía el juez 2 de orden público en Pasto fue condena-
do por el delito de auxilio al terrorismo. Como se mencionó ante-
riormente la decisión tomada muy valientemente por este juez fue
revocada por el Tribunal de Orden Público.176

El Tribunal ordenó

175

El Tiempo, «Libertad Para “El Negro Vladimir”», 29 de diciembre de 2005.

176

Juzgado segundo de Orden Público de Pasto. Auto acerca de los memoriales pre-
sentados por los Drs. Juan de Dios Bernal Vargas, Claudio Mauricio González rocha
y el sindicado Sargento del Ejército Nacional Otoniel Hernández Arciniega. 11 de
Abril de 1990.

155

ii. Cómo se investigó el caso: la sombra de la masacre

que se mandaran copias a justicia penal militar para que estos de-
cidieran sobre la responsabilidad de Andrade. Como se anotó an-
teriormente las copias sólo llegaron al Juzgado 75 de Instrucción
penal Militar en el 2005, 15 años después.
En 1996, pasó algo inesperado. El juzgado regional encarga-
do del caso de la masacre de los 19 comerciantes, que para ese
momento ya se entendía que estaba relacionado con el caso de la
masacre de La Rochela, libró orden de captura contra el General
del ejército, Farouk Yanine Díaz. «El llamamiento de la fscalía al
general Yanine, causó una enorme sorpresa en el país y no menos
expectativa pues se trataba de la primera vez que un ofcial de su
rango era investigado por la justicia civil.»177

Pero el caso fue tras-
ladado casi un mes después a la jurisdicción militar por decisión
del Consejo Superior de la Judicatura, en medio de denuncias de
que hubo presión sobre sus magistrados para el efecto. Una vez el
caso llegó al Juzgado Militar encargado de la primera instancia se
declaró la cesación del procedimiento y el General fue dejado en
libertad. En seguida hubo reacciones de ONGs internacionales. «Es
muy lamentable y la rechazamos», dijo José Miguel Vivanco, direc-
tor ejecutivo de Human Rights Watch, al comentar la absolución
de Yanine. Esa decisión, agregó, «reafrma la convicción de que la
justicia penal militar constituye el instrumento más efcaz para ga-
rantizar protección, encubrir y asegurar la impunidad de ofciales
de alto rango involucrados en actos de barbarie».178
En el proceso judicial sobre la masacre de La Rochela, la defen-
sa de algunos militares que habían sido incluidos en la sentencia en
la que se declaraba la cesación del procedimiento sobre el General
Yanine utilizó el fallo para pedir la absolución de sus clientes en
el caso de La Rochela. Por ejemplo, el defensor de Oscar de Jesús
Echandía, mayor retirado del Ejército involucrado también en los
hechos de la masacre de los 19 comerciantes, argumentó que por
conexidad entre los procesos debía juzgarse a su defendido por
los hechos de la masacre de La Rochela en la jurisdicción penal
militar. «En mi carácter de Defensor en este proceso le solicito de

177

Cambio 16. «Desafuero». Junio 30- Julio 7 de 1997.

178

Ibidem.

La Rochela: memorias de un crimen contra la justicia

156

manera comedida dar cumplimiento a lo ordenado por el Consejo
Superior de la Judicatura, en providencia del 26 de Noviembre de
1996, en donde se ordena remitir el expediente que se sigue con-
tra mi defendido. De la misma manera en su defecto, le pido dar
aplicación al Art. 90 del CPP en el sentido de «romper la unidad
procesal» en este proceso y en consecuencia enviar la actuación a
la Justicia Penal Militar, por cuanto en la comisión del hecho que se
investiga interviene una persona con fuero constitucional.»179

Este
argumento aunque no fue bien recibido por el fscal encargado,
posteriormente persuadió al fscal delegado ante el Tribunal, quien
declaró la cesación del procedimiento frente a este sindicado.
Sin embargo, 15 años después parece que fnalmente el caso de
La Rochela sirvió para que justicia penal militar se pronunciara a
favor de los límites al fuero militar, descartándose que el concier-
to para delinquir fuera un acto de servicio. Como le dijo a MH un
ex-funcionario de justicia penal militar, «en este caso se presentó
uno de los pronunciamientos más importantes y cuestionables en
la que se transformó una parte de la doctrina militar.»180

Cuan-
do el Juzgado 75 de Instrucción Penal Militar, mediante sentencia
del 28 de febrero de 2005, resolvió declarar extinguida la acción
penal en contra del teniente Andrade, por su presunta participa-
ción en la masacre de los funcionarios judiciales, la sentencia fue
consultada ante el Tribunal Superior Militar y este cesó todo el
procedimiento por encontrar que el delito que se la imputaba al
teniente era de competencia de justicia ordinaria. En consecuen-
cia, ordenó remitir las diligencias a la Unidad de Derechos Huma-
nos de la Fiscalía.

En esa sentencia, los magistrados del tribunal establecieron por
qué el concierto para delinquir bajo ninguna circunstancia podía
ser considerado como un acto del servicio. En palabras del propio
Tribunal:

179

Unidad de Derechos Humanos. Solicitud para dar cumplimiento a lo ordenado
por el Consejo Superior de la Judicatura en relación a la remisión del expediente
de Oscar de Jesús Echandía. 21 de abril de 1997; Defensa de Echandía habla de
colisión de competencia y de decisión del CSJ. 21 de Abril de 1997.

180

Entrevista a ex funcionario de justicia penal militar

157

ii. Cómo se investigó el caso: la sombra de la masacre

«La pertenencia a las Fuerzas Armadas no es sufciente para reconocer
el fuero, como tampoco lo es, el simple objetivo de llevar a cabo una misión,
pues esta jamás, repetimos, si es que ocurrió, lo autorizaba, le indicaba o
sugería que pudiera acudir a delincuentes particulares para formar un
bloque unido contra insurgentes, el solo pensar, que la fuerza pública pue-
da unirse con cualquier generador de violencia, rompe de plano cualquier
relación con el servicio… Así las cosas, ni antes ni después de la senten-
cia C-358 de 1997 de la Corte Constitucional era posible sostener, que el
concierto para delinquir pudiera tener alguna relación con el servicio, así
fuera por ocasión, por causa, o por funciones inherentes al cargo.»181

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