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Flint es un pequeño

cavernícola de la Edad de
Piedra que ha sido asignado
detective del tiempo y que,
junto a sus amigos los gemelos
Sara y Tony, se dedicará a
viajar a diversos momentos de
la historia en busca de los
llamados corretiempos y evitar
que caigan en las garras de la
malvada Petra Fina y sus dos
secuaces.

Una de tantas series animadas


japonesas de aventuras
fantástico infantiles aparecidas
desde la segunda mitad de los
años ochenta, entretenida, sin
que lleguen a molestar
especialmente lo reiterativo de
los episodios.
Flint, por ejemplo, es el
enésimo protagonista japonés fuerte, comilón y alelado también
bastante simpático. Los viajes en el tiempo que llevan a cabo los
protagonistas, desde las conquistas de Napoleón al descubrimiento
de América por Cristóbal Colón, desde el imperio maya al Japón
feudal, incluyendo un cariñoso toque paródico a los momentos
históricos, y donde harán amigos y se enfrentarán a los malvados
de rigor; unos personajes negativos hilarantes formados por la
egocéntrica Petra Fina y sus dos compinches Dino y Mite, y una
colección de corretiempos que tienen su gracia, originalmente unas
criaturas pequeñas y encantadoras, pero que pueden transformarse
en formas mucho más poderosas.

En fin, para pasar un buen rato agradable no está mal.

Francia-Japón, 1998. Título original: Jikû tantei Genshi-kun. Director:


Hiroshi Hukutomi. Guionista: Hideki Sonoda. 20 minutos x 39
episodios.