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¿Que sociedad quiero?

Si me pongo a pensar qué sociedad quiero puedo llegar a la típica conclusión, “Igualdad
para todos”, pero no creo que jamás eso se cumpla y no se trata de ser negativa,
simplemente se trata de mantener el equilibrio que el ser humano ha creado. Unos deben
hacer tareas que otros no, otros deben comprar cosas que otros no tienen acceso y así, para
que la economía, el país y todo pueda funcionar.

Para mi la sociedad de hoy es injusta y lamentablemente nosotros no hacemos mucho por


cambiarla, todos debiéramos ser capaces de exigir lo que necesitamos, de tomar nuestras
vidas por nuestras manos y golpear duro en la tierra para trabajar, pero no siendo unos
siervos de otros, si no que trabajar por lo que necesitamos.

Pero yo quisiera que, a pesar de que tengamos que trabajar, a pesar de que tengamos que
luchar por lo que queremos, el camino para acceder sea un poco más simple, o sea que
cueste, pero que no nos bote la ola porque no tenemos como por ejemplo, pagar una
carrera.

Si miramos cuál es el mundo de nuestro país es irrisorio que en los diarios se muestre más
los conflictos del “espectáculo” que proyectos o noticias que importan, pero si ponen algo
relevante también lo sacan de contexto, entonces te das cuenta que la gente lo único que
busca hoy es evadir, todos evadimos, nos escondemos en la vida de otros, para no ver los
desastres o las tristezas que pasan en nuestras propias vidas, o bien nos quedamos tan
preocupados en estos problemas ficticios que tampoco aprovechamos la abundancia cuando
esta existe, y solo la extrañamos cuando no la tenemos.

En este sentido me refiero solo a una clase de personas, a un solo grupo de gente que es la
de Clase Media Normal, a la que pertenecemos la mayoría, porque a los pobres muchas
veces les es fácil pedir para que se les de y a los ricos les es fácil dar lo que les sobra, en
cambio los que estamos al centro, al medio de todo y de nada, tenemos que luchar siempre
por lo que queremos, ya que si optas a una beca eres demasiado “sustentable” para eso, es
como decir, como no quieres pagar si tienes plata; pero en cambio, si quieres estudiar en
alguna institución más importante, no puedes porque ahí que no hay dinero y eres un
pobretón, entonces quedas sin pan ni pedazo y estás obligado a luchar y meterte a un
sistema que absorbe cada día más.

Yo quiero sí una sociedad más justa en educación, pero no sólo la que puede otorgar una
institución, si no que también la que se da en casa, sólo siendo más concientes podemos
inculcar a nuestras mismas familias que todos somos seres iguales, claro que a unos les va a
costar mas que a otros, que eso no se cambia, pero si estás en la lista de los que te costará
debes hacerlo con fuerzas, nada más.
Como bien lo dice Müller en la entrevista con Scharfenberg*, “la vida está llena de
problemas que ya tenían solución previa”. El gran problema entonces es ¿cómo hacemos
que nuestra sociedad sea como queremos?, ¿donde está esa solución?, ¿quién la puede
tener? La ambición, el poder, el individualismo le gana a muchos proyectos o intentos para
mejorarla.

Las palabras claves que deben existir siempre son Conciencia y Respeto, pero si nos
ponemos a pensar que cada vez que en el país se hace algo por “mejorar” no se piensa en
todos, solo se piensa en algunos, y ahí volvemos a caer otra vez en el mismo círculo
vicioso, y el respeto y la conciencia se vuelven a anular y la gente normal, reclama sin ser
escuchada, grita sordamente sin que le presten atención y nos cansamos de luchar y
sentimos que nuestra opinión no vale, no sirve.

Y así nos dividimos en los que bajan los brazos y en los que seguimos luchando, porque
muchas veces no es el sistema el que corta alas, muchas veces es tu propia familia la que lo
hace, somos nosotros los que nos anulamos y es contra eso lo que hay que luchar también.

Hay algo que creo que es una gran verdad, que es que el hombre es el enemigo de sí mismo;
si hacemos el simple ejemplo de decir que otros seres de otros planetas viniesen a nuestra
tierra, lo primero que haríamos es comenzar a destruirnos nosotros mismos, se sembraría el
pánico, y sin que ellos hiciesen nada nos habríamos extinguido. Tal vez es un ejemplo
burdo, pero es cierto, nosotros somos los que hacemos que nuestras sociedades actúen, y si
no tomamos el peso de que cada vez nuestro egoísmo está ganando no habrá necesidad de
seres de otros planetas para que comencemos a extinguirnos.

En conclusión, quizás soy una soñadora, pero sí quiero una sociedad más justa, con más
respeto y más conciencia, no donde no cuesten las cosas o las metas, pero sí donde puedan
ser realizables, que el obstáculo lo ponga uno, no el otro, que tengamos puntos de vista
distintos, pero que esto no nos haga atropellarnos, no hay verdades absolutas, hay derechos
que todos tenemos, y que todos queremos y que cada vez que decimos nuestra sociedad es
así o de esta otra forma habrán discusiones, pero de eso se trata que con diversidad se
construyan mejores caminos, hay mucho de sueño y hay mucho de verdad.

Es difícil pensar qué sociedad se quiere, ya que estamos inversos en ella, y nos dejamos
llevar, hasta la queremos, y claro muchas veces la odiamos. La verdad es que no sabía
como comenzar siquiera a escribir, quería buscar la palabra que me diera el empujoncito
para hacerlo, pero finalmente solo salió, tal vez quisiera haber elaborado más otras ideas
que tengo y no sé como plantearlas, pero es complejo, algo que sí quiero en ella y que
siento que es lo que más falta es “Conciencia” con eso el resto vendría por añadidura.

• Entrevista de Scharfenberg y Müller , 1995, Congreso Internacional ¿Por qué Teatro?, Toronto

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