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Juez y parte: La poética de Joaquín Sabina en Ciento volando de catorce y sus influencias barrocas quevedianas

Juez y parte: La poética de Joaquín Sabina en Ciento volando de catorce y sus influencias barrocas quevedianas

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Autora: Ivonne Ramírez Ramírez
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q

o'Juez y parte.

La poética de Joaquín Sabina en Ciento Volemdo de catorce y sus influencias barrocas quevedianas"
y

.lcaquín Sabina no es sólo un cantautor interesado en inculcar humano

enraizar el valor

y social que tiene la ciencia de la literatura y, en general, el arte literario en

nllestra vida y en la cultura, sino que también contribuye plasmando su propio quehacer

creativo en sonetos que por naturaleza son metatextuales pero que también son producto

de cierto tipo de literatlrra que ha llevado consigo desde sus primeras lecturas: la
literatura barroca de Los Siglos de Oro. Esta literatura lo ha marcado a tal grado que slrs creaciones estéticas han sido netamente influenciadas por escritores españoles de los

siglos

XVI y XVII, principal y

notoriamente por el catalogado conceptista

y

clásico

escritor Francisco Quevedo y Villegas.

Los artificios barrocos en la poética sabiniana vienen a enriquecer la pauta que abrc paso
a la concienzuda responsabilidad de presentarse como poeta en un libro simbólico como

lo es "Ciento Volando de catorce" y que está integrado por 100 sonetos que le permiten
interactuar lúdica y artísticamente con las características barrocas tradicionales.

Recurriremos entonces a letras

y

sonetos específicos de Sabina en los

que

alude- de

manera objetiva o no, a su intlínseca afinidad quevediana.

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El poeta español Gabriel Celaya, junto a Amparo Gastón, publica en el año de 1953 un

libro de poemas llamado Ciento Volando en medio de su convicción por mostrar

sus

dotes en la poesía comprometida socialmente con una ideología que se identificaba con el

Partido Comunista de entonces. Tiempo después, el cantante anti -franquista Paco Ibáñez

tomó la poesía de Gabriel Celaya para difusión cultural y literaria por medio del ámbito
musical de protesta; dicho cantante tenía por ohcio poemas

y beneficio poner música a los
y

de

grandes escritores españoles pues

su trayectoria abarca recitales

musicalización de poemas de Góngora, l,orca, Alberti, León Felipe. entre otros.

En el año 2001 aparece en el contorno literario un libro de poemas titulado de nuevo CienÍo Volando de catorce, un libro que reúne cien sonetos de Joaquín Sabina y que
ciertamente lleva por nombre el mismo que en

el '53 editara Cela1,a. Con ello

se

rnanifiesta un homenaje que lleva por finalidad intrínseca rescatar el soneto, la forma poética tradicionai española; así mismo, Joaquín Sabina escribe concienzudamente y. a

diferencia de su colega lbáf,e2, no se inmiscuye en hacer música para poemas de reconocidos poetas españoles (aunque se ha inspirado en tantos para escribir
canciones
sus

e

incluso su natural juglaría lo ha llevado a cantar \¡ersos de tradición oral)

sino en sus propios poemas destacan -dentro de su quehacer literario- la presencia e influencia de aquellos poetas

y lo hace de una manera no menos ingeniosa. El

poeta

español Luis García Montero se refiere a ésto: "[...]Durante años ha condensado sus
soledades, sus indignaciones

y

sus alegrías en

el domicilio particular de los

catorce

versos. Joaquín vive en el soneto con ojos de farero, vigilando la vida cotidiana desde la

altura de sus noches, en una tarea que se desdobla entre las luces públicas y las sombras
privadas, o entre las luces privadas y las sornbras públicas[...]"1

Sabina escribe sonetos con evidente aprehensión de sensibilidad hacia su exterior

e

interior. con una combinación de fluidez y dominio estético, sin eufemismos. pues: "[...] El mundo de Joaquín es ¡eal y matizado porque surge de la melancolía para desembocar
en los impulsos irónicos[...] sus exaltaciones vitales no son castillos en el aire, sino la
respuesta meditada a una experiencia colectiva"2 como apunta también García Montero. Su poder de captación

y la visión crítica que ejerce donde pone el ojo y el sentimiento

es

el punto exacto donde se acopian diversos mundos y entonces, el universo sabiniano
'Sabina, Joaquín, Ciento tr/olan¿lo de catc¡rce (PróI.. Luis García Montero). Visor Libros, España, 7". ed., 2002, p. I l. [col. Visor de Poesía]

'

tbia., p. tz.

\

desacraliza lo sagrado; es cuando el gran héroe épico, los hombres triunfadores, se ven obligados a confesar sus imperfecciones, sus dudas, sus miedos, sus cicatrices y defectos,

por ello entra en juego un tipo de antihéroe como lo es el pícaro que se propone como el

mismo héroe sólo que ahora no deja pasar por alto su lado humano; entonces nacen
personajes como el drogadicto tierno o la prostituta bendita. Esto no lo hace más solemne

sin embargo, pues su artificiosidad retórica hace posible el empleo de su sensibilidad para

utilizar la ironía y la burla con el fin de cristalizar las necedades humanas. Sabina, pues, invita a disfrutar de la lectura pero también persuade a quien lo hace y nos conlleva por el camino complejo de la risibilidad absurda ante situaciones de conflicto

y

encuentros

incómodos con la conciencia misma. Este recurso es una de las características esenciales

del Barroco, periodo ar1ístico y literario de finales del siglo XVI en el que se expresa cierto desengaño, pesimismo. esceptismo y desilusión de los hombres debido a causas
sociopolíticas y culturales. Sabina reelabora el tópico del desengaño, las reflexiones sobre
la vida en cuanto a su fugacidad, y, con una actitud consciente en la que da por aludido al

mundo como aparente

y falso, plasma la experiencia del mundo

actual

y no niega

su

carácter e influencia Barroca; por eso temas que pueden parecer solemnes ¡, serios no sorl

tratados necesariamente desde ese punto por Sabina desde su percepción Barroca: él juega y sus sufrimientos se vuelven gozosos, y la sonrisa que provoca muchas veces triste y cuando no, burlona.
es

No es errónea esta acepción puesto que las pruebas las transmite el propio Sabina con
sus versos, pues éstos tienen mucho de los recursos estilísticos, del trato

y modo. de la

mordacidad genuina

y de los temas a menudo recunentes que utilizó Quevedo en su
abrazos, retando

momento. Ya García Montero lo anticipa: "[...]Los sonetos de Sabina [...] regalan cielos

e inhernos y, entre soledades y

a duelo o acariciando hermosas

cabelleras, componen una crónica de la realidad a través de los quevedos del poeta. Las consignas vitales de sus ojos. enredadas en los embelecos de la noche y en los corros de

las esquinas, se hacen estilo, anáfora, nma interna, aliteración, enumeración, paradoja, manipulación de las frases hechas
quiebros imprevistos[...]"3 Sabina permanece honesto frente a su nuevo libro de sonetos. anuncia en el primero de

y

arte de las correspondencias sentimentales en los

ellos sus intenciones e intereses culturales y literarios, ya que es pertinente señalar que
t Ibid., p. t4.

/

este cantautor

y

poeta ha hecho diversas actividades junto a personajes como Joan

Manuel Serrat, Rafael Alberti y Manuel Yázquez Montalbán preocupado por difundir los
aspectos antes mencionados en todos los países donde hace acto de presencia. Veamos la

primera estrofa del introito del libro:

Coitus Interrupto (Sic.)
Ojalá quien visite este folleto Sea lego en Chaquespiare y en sor Juana, No compite mi boina de paleto Con el chambergo de Villamediana.
[. . .]o

Leamos a continuación un poema satírico de Quevedo. seguido posteriormente por uno

satírico de Sabina donde ambos reconsideran la brevedad del tiempo y el paso de la vida:
Represéntase la brevedad de lo que se vive ¡Qué bueno era! Y cuán nada parece lo que se vivió La vida empieza en lágrimas y caca, Que no falte un buen pisco en mi velorio Luego viene la mu, con mama y coco, Ni unTalisco chingón de despedida, Síguense las viruelas, baba y moco respirar es un lujo transitorio. Y luego llega el trompo y la matraca Hay vida más allá pero no es vida. En creciendo, la amiga y la sonsaca: Con ella embiste el apetito loco; En subiendo a mancebo, todo es poco, Y después la intención peca en bellaca.

Evitadle al fiambre, ¡qué bueno era! El rip de la portera y el pariente, el gori - gori de la plañidera Que no tenga mi cuerpo tan presente.
Quise viajar a todas las ciudades, divorciarme de todas las casadas. Robarle al mar su agónico perfume.

Llega a ser hombre, y todo lo trabuca; Soltero sigue toda perendeca; Casado se convierte en mala cuca.

Viejo encanece, arrúgase y se seca; Llega la muerte, y todo lo bazuca,_ Y lo que deja paga, y lo que peca.t

Y apuré, vanidad de varridades, después de demasiadas madrugadas, El puré de cicuta que ..ru-e. 6

o

Ibid., p.23. Blecua, José Manuel (ed. y ns.), Francisco de Quevedo: Poesía original completa. Planeta, España, 3era. ' ed., 1990, p. 528. 6 Loc. C¡t. Ciento Volando de catorce. p.30.

7
El trabajo de Sabina es elaborado, su poder fenomenológico es indudablemellte
sustancioso. En este caso, los dos poetas se centran en la decadencia de la vida, sin dejar de mencionar las virtudes que se poseen a lo largo de ella, los bienes materiales, placeres

mundanos

y los recuerdos de las edades

mozas. Exponen ironía. pues mientras Sabina

exterioriza su reflexión con un guiño risueño, Quevedo opta por entrar en un resumen
chocarrero de las diferentes edades. No obstante, ambos hacen la analogía entre disímiles partiendo del punto de conciencia en que saben que el nacer significa comenzar a morir y que, conforme van muriendo, su vida la impregnan de mundanería y superficialidad, así

como también reparan ante la miseria humana. Hay que mencionar que existe una
diferencia entre el término sátira y el de burla ya que pudieran parecer semejantes; como

lo expone Checa Cremades

basándose en los valores sociales implícitos de los textos:
desde principios éticos dominantes y oficiales, la burla lo

"1...] la sátira formula su crítica

hace desde principios -epicúreos

y

egoístas generalmente- oficialmente rechazados

[...]".t No debe extrañar la astucia con que se manejan dichos conceptos pues el pleno
conocimiento y percepción de la situación social que se vive en determinada época, logra
manifestarse de esa forma jocosa, y Checa Cremades lo justifica: "No podía ser de otra

forma en un período donde la hiperconciencia y la repetición artística ha transformado los
asuntos en tópicos manidos y donde la literatura enfatizasu naturaleza artificiosa".8

En el siguiente soneto Quevedo hace uso de su pluma para hacer escarnio de los tan rechazados judíos de su época, y se dice que el soneto lo escribió para su colega cultist:l
Góngora o según coinciden otros escritores, al Conde Duquee, mientras que en el poema anexo Sabina insulta a Alfonso Ussía a causa de una publicación desagradable contra él
que escribió para El

País y quien

es nieto del dramaturgo español Pedro Muñoz Seca que

haría famosa la obra La venganza de Don Mendo, una parodia de los dramas románticos con humor disparatado.
A un hombre de gran nariz
Erase un hombre a una nariz pegado. ?rase una nariz superlativa. Erase una alquitala medio viva. Erase un pe.je espada mal barbado;
E,rase un relo.j de sol mal encarado. Erase un elefante boca arriba.

Don Mendo no se hereda
¿Ramplón? ¿no es esa la autobiografia de un collemierdas a un borbón pegado'? ¿ordinaria? Su lengua de lenguado, y cursi... ¿,no es sinónimo de Llssía? ¿Pelma oficial? Su napia de beata, ¿tópica? Su prosapia de la C.E.D.A

t
8 e

Checa Cremades, Jorge, La poesía en los siglos de oro; Barroco (coord.. Javier Huefta Calvo) Playor, España, 2o. ed.,1989, p. 33.

Loc. Cit. Carilla, Emilio, El Buscón, esperpento esencial y olros estuclios quevedesco.s. UNAM, México, 1986, p.
19.

Erase una nariz sayón

,v

escriba.

¿,boba? Su sopa ¿,rancia'? Su corbata,

Un Ovidio Nasón mal narigado.
Érase el espolón de una galera, Érase una pirámide de Egito. Los doce tribus de narices erai Érase un naricísimo infinito. Frisón archinariz, caratulera. Sabarión garrafal. morado y frito.r0

¿buen gusto? ¿usted? Don Mendo no se hereda, ¿Esteti.. cuálo? Qué malos modales, antes de sus regüeldos semanales, lústrese los colmillos con le.iía. Conrprendo que se esconda tras su abuelo viéndome derrochar (sÍrvase fiía) que no quiso darle el cielo.rr La
-eracia

Así pues se pone en n'ranifiesto una figura heredada del Barroco como lo es la hipérbole,
es decir, la exageración que se brinda a una persona o circunstancia. Sabina reelabora el

mismo tópico utilizado por Quevedo en su soneto folclórico, el de la superlación de un miembro,

y como

contraparte la minimización de un don que llega a desarrollarse por

medio de la práctica, el de escribir. Mientras que Quevedo alude a una nariz superlativct,

Sabina

la llama despectivamenfe nopia de

beafa. Dichas exageraciones ponen

en

evidencia una condición grotesca y ridícula que no es propia del hombre de gran nariz

pero que, sin embargo, se hace suya a partir de la hipérbole; esto conlleva a Ia
degradación de cada una de las características enumeradas del protagonista del poema. La enumeración a lo largo del poema también es parte de los rasgos quevedianos.

Pero la poética de Sabina, con su recreación metafísica, sus advenimientos irónicos
amorosos

o sus insignias jocosas no se quedan estancados en un ambiente de catorce

versos solamente pues su mano diestra lo ha llevado por senderos insospechados: su
gusto por la literatura, especialmente por los poemas, lo heredó de su figura paterna, ya

de joven comenzó

a escribir versos, a estudiar filología, finalmente sus versos se

trasladaron a los juegos vehementes de la música. No obstante, su plurna logró una

dicotomía prácticamente invisible entre las dos artes

y

Sabina no dudó en frjar sus

canciones como peqlleñas crónicas Neobarrocas. El escritor español Benjamín Prado lo
expresa así: "[...]Sus canciones también esconden a un novelista en miniatura, porque en

ellas es muy imporlante su capacidad para narrar, para contar historias que,
efectivamente. tienen su argumento. su protagonista y sus personajes secundarios, a veces
su planteamiento, su nudo

y su desenlace a escala [...]"'t Los personajes en sus historias

pueden parecer de lo más burdos

y vulgares pero no en el imaginario colectivo de los

laberintos sabinianos. Figuras como la prostituta, la madama vieja, el perdedor, el burdel,
t0
I

I

't

Loc. Cit. Francisco de Qttevedo; Poesía original completa. p. 514. Menéndez Flores, Javier, Joaquín Sabina: Perdonen la tristeza. Plaza & Janés. España ,2001 , p. I 83. Sabina, Joaquín, Con buena letra (.Pról.. Benjamín Prado). Temas de hoy, España, 2002,p. 19.

el borracho, el cornudo, los de doble moral, la superficialidad de la gente de alta
sociedad, el paso breve por la vida, el amor intensamente angustioso, el amor compartido,

el sexo de placer sin compromisos, la crítica procaz dirigida a cuestiones políticas, entre
otros, son tratados por Quevedo y retomados por Sabina. Incluso Sabina también se vale de ripios con su muy peculiar c,arácter, mismo que Prado define:

"A

Joaquín le gusta

jugar con los versos y le divierte tanto escalar hacia la palabra hermosa como dejarse
caer, de yez en cuando, por los toboganes del puro ripio. una suerte de la rima mucho más

difícil de lo que parece y que él sabe hacer con la gracia y sutileza que requiere
subgénero

el

y con la suficiente agilidad como para quien lee o escucha perciba la broma y

disfrute con ella".l3

Otro elemento utilizado en el Barroco e interesante de destacar son, sin duda,
infinitivo y verboides:
Osar, temer, amar y aborrecerse, alegre con la gloria atormentarse; de olvidar los trabajos olvidarse; entre llamas arder, sin encenderse; Con soledad entre las gentes verse, y de la soledad acompañarse;

las

contraposiciones conceptuales y semánticas de Quevedo: he aquí un soneto con verbos en

morir continuamente; no acabarse;
perderse, por hallar con qué perderse; [...].
to

Sabina trabaja también de variadas maneras ésta cotejable doblez; el siguiente soneto está basado en verbos en

infinitivo en categorías antitéticas:

Sancionar la inocencia del culpable,
desaprender el código aprendido,

quitarle laraz6n al razonable, dormir con la mujer de su marido. Almacenar sustancias infl amables, cultivar el silencio y el ruido, pintar de azul los días laborables, exhumar las memorias del olvido; [...]15
Estas reiteraciones se maniltestan por

la

agudeza verbal con que se pone en práctica el

sentimiento y el pensamiento, como una fuerte insinuación del estado psíquico del poeta, 't lbid., p. r8. ta
t5

Loc. Cü. Francisco de Quevedo; Poesía original completa. p.362. Loc. Cit. Ciento Volando de catorce. P.29.

pero su exposición no se resume a ello como lo declara Dámaso Alonso: "Esta constante

a bifurcarse, que fragua una y otra vez en dualidades, contrastadas o no, es el signo formal más evidente de la larguísima tradición del petrarquismo t . ] las dualidades son casi siempre por contrarios y aún también,
tendencia del pensamiento
conceptualmente. si no literalmente".
l6

Cuando no pondera el aspecto totalmente festivo de Sabina, entonces revela su lado lírico

con astucia y se dedica a mover su pluma con sentimientos tristemente amorosos de los

que afortunadatnente no puede rehusarse. Los siguientes versos transmiten
desesperación causada por la ausencia del amor

la

y las acciones vanas que

se cometen ante

tal ausencia, finalizando con el motivo pleno: Anochece, deliro, me arrepiento, Desentono, respiro, te apuñalo, Compro tabaco, afirmo, dudo, miento, Exagero, te invento, me acicalo.

tl
Juego huija, me aprieto las clavijas, Me enfado con el padre de rnis hijas. Abuso del derecho al pataleo.

Resbalo. viceverso, carambola, Este verso no pega ni con cola, Me disperso, te olvido, te deseo.lT

Quevedo expone su sentir con un proceder más explicito, haciendo una acertada enumeración entre causa y efecto, una combinación genuina al percatarnos que el efecto está acompañado de una negación y los versos los constituye por medio del hiperbaton, los reelaborados verbos en infinitivo, los verboides y la anteriormente mencionada dualidad en contraste:
Tras arder siempre, nunca consumirme;

Y tras siempre llorar, nunca acabarme;
Tras tanto caminar, nunca cansarme; Y tras siempre vivir, jamás morirme; Después de tanto mal, no arrepentirme; Tras tanto engaño, no desengañarme; Después de tantas penas, no alegrarme; Y tras tanto dolor, nunca reírme;

'u

Alonso, Dámaso, Poesía Española. Ensavo de métodos 1t límites estilísticos. Gredos, España, 5o ed.. 1966, p. 504-505. (Biblioteca Románica Hispánica, Estudios y Ensayos, l) t7 Loc. Cit. Ciento L'olando de catorce. P. I 19.

Y termina el soneto anterior de Quevedo con un terceto que bien puede resumir
sentimiento transmitido por Sabina en el último poema mostrado: Antes muerto estaré que escarmentado: Ya no pienso tratar de defenderme, Sino de ser de veras desdichado.ls

el

Las expresiones de Sabina se han consolidado con el paso del tiempo pues sus lecturas variadas tanto de Quevedo como de Jorge Manrique, Fray Luis de León, Cervantes, Neruda, entre otros, lo han llevado a dilucidar su propensión hacia lo Neobarroco; sus poemas

y la poética de sus canciones se valen por esencia

de repeticiones. excesos,

inestabilidad, caos, complejidad y hasta perversiones. Al igual que Quevedo. no se debate
consigo mismo por elegir estructuras coloquiales en las que discurre sin perder el estilo. En las siguientes estrofas, Sabina concilia el cinismo 1' la melancolía. la sonrisa fortuita y
la nostalgia, versos que han sido celebrados por el mismo Mario Benedettile:
Tenernos rnernoria. tenernos arnigos. tenelnos los trenes, la risa, los bares, tenemos la duda y la fe, sumo y sigo, tenemos moteles, garitos, altares. Tenemos zapatos, orgu I lo, presente, tenemos costumbres, pudores, jadeos, tenerros la boca, la lengua, los dientes, saliva, cinismo, locura, deseo. Tenemos proyectos que se marchitaron, crímenes perfectos que no cornetimos, retratos de novias que nos olvidaron y un alma en oferta que nunca vendimos. Tenemos poetas, colgados, canallas, quijotes y sanchos, Babel y Sodoma, abuelos que siernpre ganaban batallas, caminos que nunca llevaban a Roma. Más de cien palabras, más de cien motivos para no cortarse de un tajo las venas, más de cien pupilas donde vernos vivos, más de cien mentiras que valen la pena.2O

tl

I]

Loc. Cit. Poesía Española. Ensayo de métodos y límites estilísticos. p.364. "El escritor Mario Benedetti utilizó sus dos primeros versos como cita de apertura para su poemario Ei olvido está lleno de memoria."Vid. Loc. Cit. Joaquín Sabina. Perdonen la tristeza. p. 175. 20 Loc. Cit. Con buena letra.P. 148-149.
re

t8

l
La poesía de Sabina en su máxima expresión lírica y perspicaz, la que conmueve por su grado de nitidez, por la subjetividad

y elocuencia con que maneja las comparaciones

similitudinarias y embellece las imágenes, se nos presenta en las siguientes estrofas: Extraño como un pato en el Manzanares, Torpe como un suicida sin vocación, Absurdo como un belga por soleares, Vacío como una isla sin Robinsón.
Oscuro como un túnel sin tren expreso, Negro como los ángeles de Machín, Febril como la carta de amor de un preso, Así estoy yo sin ti. Errante como un taxi por el desierto, Quemado como el cielo de Chernobil. Solo como un poeta en el aeropuerto...

tl tl

Amargo como el vino del exiliado, Como el domingo del jubilado, Como una boda por lo civil. Macabro como el vientre de los misiles, Como un pájaro en un desfile... Así estoy yo sin ti.2l
Sabina acentúa su poder en la palabra y su vivaz ingenio para plasmar un ilusorio deseo

de la vida en el futuro; sus versos los edifica con el trillado más no menos importante

polisíndeton que también empleara Quevedo en Los Siglos de Oro en varios de
poemas: Que el maquillaje no apague tu risa, que el equipaje no lastre tus alas, que el calendario no venga con prisas, que el diccionario detenga las balas. Que no se ocupe de ti el desamparo, que cada cena sea tu última cena. que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena.

sr¡s

Que las persianas corrijan la aurora, que gane el quiero la guerra del puedo, que los que esperan no cuenten las horas. que los que matan se mueran de miedo.

Que no te compren por menos de nada, que no te vendan amor sin espinas, que no te duerman con cuentos de hadas que no te cierren el bar de la esquina.22

tt
2t
22

Loc. Cit. Con buena tetrq.P.74. Loc. Cü. p.206.

--rl
"A menudo se ha subrayado que Quevedo no retrocede
autorrepeticiones-

ante repeticiones -también

y que algunos de sus temas llegan a convertirse en una verdadera

{obsesión}" afirma Nolting-Hauft'3 y esta acepción hace coincidir y describir, al mismo
tiempo, un rasgo que Sabina ha sabido desmenuzar. La habilidad de Sabinapara tratar el tema del deseo erótico, del recuerdo del acto sexual,

y donde las construcciones transmiten ideas groseras e imágenes grotescas y
con una subjetividad suave, se puede ejemplificar con el siguiente soneto: Evocaré el boliche clandestino que desató mi lengua y tus botones, ¿qué panal libaré cuando el destino me requise la miel de tus pezones?
Eccema de mis pilas agotadas. badila de mis quieros y mis puedos, zalema de pupilas deslumbradas, teorema de las yemas de mis dedos. Cada noche te asalto en la escalera,

chistosas.

vivo dilapidando amaneceres con tu tanga de encaje por montera.
Laicapatrona de la despedida, yo te nombro, entre todas las mujeres, la flor de la candela de mi vida.2a La ironía en su eficaz burlonería se manifiesta en un soneto dedicado a Paco Umbral. un
colaborador de El Spleen de Madrid: Nunca olvidabas festejar a Olvido, A Berlanguita, a Cela, a Ramoncín, Cómo te odiaba, viéndome excluido De la efímera fama del spleen.
Soñaba que mi nombre, con negritas, Brillaba, en tu columna de El País, Entre lumis, cebrianes y pititas,

O con Ana (la amo) vis a vis.
Pero. al fin, mi delirio incontinente Se ha visto, a fuego fatuo, cocinado...

r3

Nolting-Hauff, Ilse, Visión, sátiray agudeza en los "Sueños" de Quevedo (trad. Ana Pérez de Linares)(Dirigida por Dánraso Alonso). Gredos, España, 1974, p. 122. (Biblioteca Románica Hispánica, Estudios y Ensayos, 207) la Loc. Cit. Ciento l"olancJo de catorce. p. l2l .

¿qlré importa que me llames decadente?

¡Me has citado, dios mío, me has citado! Ese adjetivo, Umbral, directamente, Al umbral del parnaso me ha llevado.2s

Si bien, es imposible resumir en ejemplos la diversidad de temáticas y
estilísticos de los que se ha apoderado Sabina para hacer ficcional

recursos una

y poética

existencia ya de por sí peculiar, pues él mismo implica un personaje como lo concede

Antonio Muñoz Molina: "Era en definitiva, una leyenda perfecta. porque reunía, con las
adecuadas zonas de incertidumbre para ser aúrn más misteriosa, casi todo aquello que uno

hubiera querido ser [...] El tipo barbudo que tocaba de noche la guitarra y cantaba en la
taberna donde teníamos nuestra catacumba era más que un cantante. o que un vago héroe

político, era todo un personaje literario"2u Y lo dijo literalmente. pues Nfuñoz Molina
inspira en él para crear un personaje de su libro El jinete

se

polaco.:' El peno Andaluz

(no

domesticado), el flaco calavera, el golfo, el atleta de media noche. el irónico e insultante Sabina nos deja sobre la mesa un libro netamente literario, repleto de poesía 'n'irtuosa y pendenciera que sólo se congraciará si su lectura incita a la inquietud de abrir otros libros.

Joaquín Sabina ftnaliza su libro. entregándose enteramente a cada uno de sus sonetos. advirtiendo:

[...] La carne se hizo verbo transitivo, la semántica impúdica alambrada
que separa a

Bill

Gates del rey de Orce.

¿Mi lema? No me queman luego escribo, mi tormento el acento y mi coartada estos ciento volando de catorce.2s

){ -' Loc. Ltt. p. /6. 26 Loc. Cit. Joaquín Sabina; Perdonen la tristeza. p.261-262.. 21 Loc. Cit. p. 146-147.
28

Loc. Cit. Ciento Volando cle catorce. p. 137.

.-\

Bibliografía

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