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LOS GOBIERNOS DEMOCRÁTICOS (1.979-2.000)

LOS GOBIERNOS DEMOCRÁTICOS (1.979-2.000)

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TEMA 12: LOS GOBIERNOS DEMOCRÁTICOS (1.979-2.000)
INTRODUCCIÓN: En los años posteriores a la aprobación de la Constitución, la difícil transición política dejó paso a la consolidación del sistema democrático, en el que la nueva Monarquía Parlamentaria ha cumplido su función de garante del orden constitucional y donde los principales partidos políticos se han ido sucediendo contribuyendo a desarrollar una etapa política democrática, la más larga de nuestra historia, que a pesar de algunos sobresa
TEMA 12: LOS GOBIERNOS DEMOCRÁTICOS (1.979-2.000)
INTRODUCCIÓN: En los años posteriores a la aprobación de la Constitución, la difícil transición política dejó paso a la consolidación del sistema democrático, en el que la nueva Monarquía Parlamentaria ha cumplido su función de garante del orden constitucional y donde los principales partidos políticos se han ido sucediendo contribuyendo a desarrollar una etapa política democrática, la más larga de nuestra historia, que a pesar de algunos sobresa

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TEMA 12: LOS GOBIERNOS DEMOCRÁTICOS (1.979-2.

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INTRODUCCIÓN: En los años posteriores a la aprobación de la Constitución, la difícil transición política dejó paso a la consolidación del sistema democrático, en el que la nueva Monarquía Parlamentaria ha cumplido su función de garante del orden constitucional y donde los principales partidos políticos se han ido sucediendo contribuyendo a desarrollar una etapa política democrática, la más larga de nuestra historia, que a pesar de algunos sobresaltos y del terrorismo, se puede calificar de estable y próspera. Asistimos pues a más de treinta años de democracia parlamentaria en los que España se ha aproximado en todos los órdenes a las sociedades de los países de nuestro entorno. En este tiempo se pueden distinguir tres etapas políticas, que se corresponden con las tres formaciones que han ocupado el poder. La primera (1979-1982) se corresponde con los últimos gobiernos de la UCD, presididos por Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo-Sotelo respectivamente, caracterizados por la crisis del partido del gobierno , la presión del PSOE, la dimisión de Suárez, la amenaza golpista y el descalabro final de la UCD. La segunda (1982-1996) se corresponde con el gobierno del PSOE, liderado por Felipe González, y que presenta un balance donde encontramos desde la modernización y el progreso social e institucional, las mejoras en las infraestructuras, la incorporación a Europa, la desactivación del golpismo, la reconversión industrial con su profundo lastre de paro y conflictividad social, hasta los problemas de corrupción y de errores en la política antiterrorista que, unidos al lógico desgaste por el largo ejercicio del poder, terminaron con su predominio político. La tercera (1996-2004) se corresponde con el gobierno del Partido Popular bajo el liderazgo de su presidente José Mª Aznar. Han sido estos años un período de estabilidad social y crecimiento económico, de disminución del paro, de integración en el sistema monetario europeo, de privatización de casi todas las empresas públicas, de éxitos policiales ante el terrorismo; pero donde aparecieron problemas como el incremento de la tensión política con el Gobierno Vasco y otras Comunidades Autónomas gobernadas por la oposición y finalmente la implicación en el conflicto de Irak, de la mano del Gobierno de EE.UU, pero de espaldas a la inmensa mayoría del pueblo español, que significaron un alejamiento de los ciudadanos, saldado en última instancia con la derrota electoral en los comicios de marzo de 2004, tras el horrible atentado perpetrado en Madrid por el terrorismo radical islámico. Se abre ahora una tercera etapa, donde la alternancia elegida por los ciudadanos, ha llevado al Gobierno al PSOE, liderado esta vez por un joven J. L. Rodríguez Zapatero.

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1. EL PRIMER GOBIERNO CONSTITUCIONAL: ADOLFO SUÁREZ

(UCD) Sancionada la Constitución por el Rey (Diciembre de 1978), entró en vigor por lo que el presidente Suárez disolvió Cortes y convocó elecciones para marzo de 1979, de las que habría de salir un nuevo poder legislativo (Congreso y Senado) y sobre todo un nuevo poder ejecutivo (El Gobierno), según lo establecido en la flamante Constitución. La renovación política se completaría con la convocatoria de las primeras elecciones municipales democráticas para el mes de abril de ese mismo año. El resultado final de ambos procesos electorales fue diferente. El poder legislativo, y por tanto también el ejecutivo, continuaron en manos de la UCD, que ganó las elecciones generales por mayoría simple, confirmándose el PSOE como principal partido de la oposición y de la izquierda. Adolfo Suárez continuó al frente del Gobierno, como primer Presidente Constitucional del Consejo de Ministros; sin embargo los Ayuntamientos de las principales ciudades terminaron en manos de la izquierda, gracias al pacto postelectoral suscrito por el PSOE y el PCE, que les permitió superar a las candidaturas de la UCD que no obtuvieron mayoría absoluta. Estos resultados de las generales consolidaron un cierto bipartidismo pues ni AP ni el PCE lograron superar los pobres resultados del 77, a la vez que el nacionalismo periférico vasco y catalán confirmaba su significativa presencia. En cuanto al acceso al poder local de numerosos alcaldes socialistas y comunistas demostraba que la izquierda democrática constituía una alternativa real, contribuyendo a desvanecer los fantasmas de la Guerra Civil. El nuevo Gobierno desarrolló una importante labor legislativa, derivada de la necesidad de adaptar nuestra legislación al nuevo marco constitucional: -Se reformó el Código Civil recogiendo mayor igualdad entre hombres y mujeres y la igualdad de derechos de los hijos nacidos dentro o fuera del matrimonio. Finalmente se aprobó el divorcio en 1981. -Se aprobó el Estatuto de los Trabajadores, que regula las relaciones laborales ente empresarios y trabajadores, reconoce y garantiza sus derechos, entre ellos el de sindicación, negociación colectiva y huelga. -Se creó el Tribunal Constitucional. -Se aprobó la Ley Orgánica de Libertad Religiosa. -Se elaboró la Ley de Autonomía Universitaria. -Se puso en marcha una reforma fiscal en lo que más destacado fue el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF).

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La principal tarea política del momento era la puesta en marcha del Estado de las Autonomías. El partido del Gobierno pudo comprobar cómo era desplazado de las esferas del poder en la mayoría de las Comunidades Autónomas recién constituidas.

1.A. LA CRISIS DE LA UCD A partir de 1980, a pesar de los importantes avances políticos que se iban produciendo, se fue extendiendo en la sociedad española un sentimiento de cierto desencanto político, seguramente a consecuencia de las grandes ilusiones depositadas en los beneficios que traería la democracia y que en alguna medida no fue posible alcanzar. El Gobierno de Suárez perdió apoyo popular y sobre todo el apoyo político de su propia formación, la UCD, que inició una profunda crisis que influiría al año siguiente en la dimisión del Presidente del Gobierno y terminaría dos años más tarde, ya bajo la dirección de Leopoldo Calvo-Sotelo, con el hundimiento y desaparición de su proyecto reformista. El Gobierno hizo frente a numerosas y desconocidas dificultades: -Los socialistas anunciaron el fin del consenso y desarrollaron una intensa oposición. Un renovado PSOE (1979) se presentaba ante la sociedad española una vez que había proclamado su abandono del marxismo como referente ideológico con el objeto de atraerse a sectores moderados del electorado. Felipe González puso en marcha una dura oposición al Gobierno poniendo contra las cuerdas a un cansado y aislado Adolfo Suárez. -La crisis económica no remitía, a pesar de los Pactos de la Moncloa. Los problemas estructurales de la economía española no tenían fácil solución y su consecuencia más evidente era el cierre de muchas empresas y el incremento incesante del paro. -El terrorismo de ETA aumentó considerablemente a pesar de haber obtenido el País Vasco un alto grado de autonomía. La preocupación que suscitó entre la sociedad española y entre los colectivos del Ejército y los Cuerpos de Seguridad del Estado fue aprovechado por los sectores “ultras” (franquistas) del Ejército para alimentar el golpismo (“ruido de sables”). -Dentro de la UCD se desató una profunda crisis entre sus dirigentes cuyas discrepancias supusieron la pérdida de cohesión interna y el principio del fin del proyecto centrista. Suárez intentó solucionar la situación remodelando el Gobierno, dando entrada a alguno de ellos, pero su posición era cada día más frágil.

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1.B. LA DIMISIÓN DE SUÁREZ Y EL GOLPE DE ESTADO DEL 23-F En los primeros meses de 1981 la consolidación de la democracia estuvo amenazada. El 29 de enero Suárez dimitió como Presidente agotado y hastiado por el acoso político que sufría desde la oposición y aislado dentro de un partido, cada vez más dividido, sintiendo además las presiones sobre su Gobierno de sectores empresariales y militares, que hacían temer alguna operación contra la democracia. La escalada terrorista, la dimisión de Suárez y los incidentes de la Casa de Juntas de Guernica, donde los Reyes fueron insultados por diputados independentistas vascos, aceleraron los preparativos de un golpe militar impulsado por los sectores más reaccionarios del Ejército. Tras la dimisión de Suárez, el candidato propuesto por el Rey, Leopoldo Calvo- Sotelo pasa a ocupar el cargo de Presidente del Gobierno. En la tarde del 23 de Febrero de 1981, cuando tenía lugar la segunda votación para su investidura (en la primera no alcanzó la mayoría absoluta requerida), el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, al mando de unos doscientos guardias irrumpió en el Congreso de los Diputados en un intento de Golpe de Estado (cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo al ser captadas por TVE), que no tuvo más respuesta relevante que la del Capitán General de Valencia Milans del Bosch que sacó los tanques a la calle. Prisionero el gobierno, se constituyó un Gabinete Provisional integrado por los correspondientes subsecretarios; mientras tanto el Rey, que consiguió la adhesión a la legitimidad constitucional de las autoridades militares tras entrar en contacto con las diversas Capitanías Generales, pudo dirigirse por televisión, de madrugada, a todos los españoles, manifestando el apoyo de la Corona al orden constitucional y ordenaba la retirada de todas las unidades sublevadas. Milans del Bosch abandonó su actitud y tras horas de negociación a lo largo de toda la noche (“la noche de los transistores”) Tejero y sus guardias civiles abandonaron el Congreso a las doce del mediodía del 24. Solamente los militares directamente implicados y un solo civil serían detenidos. El 26 de Febrero fue investido finalmente Calvo-Sotelo Presidente del Gobierno y la sociedad española mostró su apoyo unánime a la democracia en una manifestación, que sólo en Madrid reunió a dos millones de personas.

1.C. EL GOBIERNO DE LEOPOLDO CALVO-SOTELO, U.C.D. (1981-1982) Durante su mandato el Gobierno pretendió reconducir la situación política frenando algunas iniciativas autonómicas y afrontando el desarrollo del Consejo de Guerra contra los golpistas.

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Aunque el peligro de involución iba desapareciendo y se consolidaba la democracia, su Gobierno tuvo que afrontar la presión religiosa contra el divorcio, la fortalecida oposición socialista, el escándalo del envenenamiento por el fraude del aceite de colza, con numerosas víctimas y ante el que las autoridades no daban respuesta alguna. En este contexto el Gobierno apostó por la integración en el Pacto Atlántico (OTAN) pese a la frontal oposición de la izquierda. La decisión adoptada por la Cámara en octubre de 1981, se formalizó en mayo de 1982. Frente a ella el PSOE recogió cientos de miles de firmas contrarias y acusó al Gobierno de precipitación innecesaria. Pero sin duda el mayor problema para Calvo –Sotelo era la crisis de su propio partido que día tras día registraba el abandono de significados políticos: el ala derecha, Herrero de Miñón se pasa a AP y el sector más progresista Fernández Ordóñez al PSOE. En su centro luchan dos tendencias encabezadas por Adolfo Suárez y Landelino Lavilla. En el Parlamento, los "tránsfugas" pasan al grupo mixto, UCD va quedando peligrosamente sola y sin mayoría. Calvo Sotelo solo puede hacer una cosa: convocar elecciones anticipadas para el otoño de 1982.

1.D. LAS ELECCIONES DE OCTUBRE DE 1982. EL TRIUNFO SOCIALISTA La divisa “Por el cambio” empleada por los socialistas no suponía tanto un programa preciso, como una genérica voluntad de cambiar la forma de hacer política en España. El PSOE logró más de diez millones de votos (48%) y 202 diputados frente a los 107 de la derecha (AP + Demócratas cristianos procedentes de UCD). Los socialistas lograron el apoyo masivo de los jóvenes que votaban por primera vez y de los estratos medios urbanos. También logró capturar la mitad del voto comunista, gran parte de la extrema izquierda y casi un tercio del voto centrista. La derecha pasó del 6 al 26% de los votos (5´5 millones de votos) y logró un apoyo muy superior al de anteriores ocasiones, lo que la convertía en el principal partido de la oposición. El centro: la UCD experimentó un derrumbamiento completo: del 35% del voto pasó al 7% (12 escaños), perdió a la vez por la derecha y la izquierda, signo evidente de su descomposición.. El PCE: tenía más esperanzas que la UCD, pero su voto se había reducido a menos de la mitad (4%), con lo que, después de una larga etapa de oposición al franquismo se convertía en el Partido Comunista con la cota electoral más baja en todo el mediterráneo occidental. Los nacionalistas: su voto fue más estable, aunque en éste caso manifestó una tendencia al alza.

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El triunfo socialista supuso un hecho significativo ya que por primera vez desde la Guerra Civil un partido de izquierdas llegaba al poder. La Transición política podía darse por finalizada ya que la normalización democrática era un hecho.

2. LA ETAPA SOCIALISTA. LOS GOBIERNOS DE FELIPE GONZÁLEZ (1982-1996) Felipe González contó con mayoría absoluta en el Congreso durante tres legislaturas consecutivas, lo que le permitió conformar gobiernos que podían ejercer un amplio poder político, sin apenas tener en cuenta a la oposición. Los objetivos socialistas se centraron en la consolidación de la democracia, la modernización de las estructuras económicas y sociales del país, la lucha contra la crisis económica, la extensión del Estado de bienestar y la integración en la Europa comunitaria. 2.A. La política económica La situación económica en 1982 era muy delicada como consecuencia de la crisis económica que nos afectaba desde mediados de los setenta: alta tasa de paro (16.2 %), escaso crecimiento del PIB (1.5%), y elevados índices de inflación (14%), déficit público y deuda exterior. Para afrontar la situación, los ministros económicos adoptaron fuertes medidas de ajuste para frenar la inflación: se devaluó la peseta, se restringió la circulación monetaria y se elevaron los tipos de interés. En el sector financiero la intervención del Estado se centró en una política de saneamiento, aportando dinero público para reflotar entidades en crisis. Otras empresas de dudosa solvencia fueron intervenidas o incluso expropiadas (Rumasa). En el sector industrial el ajuste se concretó en la llamada “reconversión industrial”, con el objetivo de sanear y modernizar las estructuras productivas, y que se tradujo en el cierre de empresas públicas y muy deficitarias. Las consecuencias sociales del plan de ajuste no tardaron en llegar, así el desempleo se elevó por encima del 20%. No sólo se incumplió el objetivo de crear 800.000 puestos de trabajo, sino que la disminución del empleo se cifró de manera aproximada en ese número. Esta dura política económica se compensó con una decidida política social cuyo objetivo era extender el “Estado del Bienestar” que implicó un fuerte incremento del gasto público para ampliar la cobertura de servicios básicos como la sanidad, la educación y los subsidios a los desempleados y jornaleros temporeros. En resumen, la aplicación de estas medidas socio-económicas durante el primer mandato (82-86) permitió corregir la inflación y el déficit público aunque a costa del incremento del desempleo. Sin embargo este ajuste permitió sanear nuestro sistema productivo que pudo así afrontar, junto con las ayudas de la CEE, la favorable coyuntura internacional en los años del segundo mandato (86-89), logrando crecer por encima de la media comunitaria, lo
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que fortaleció nuestra moneda, atrajo inversiones internacionales y creó empleo, a la par que se mantenía el incremento de los gastos sociales y se afrontaba un Plan de Infraestructuras que dotó al país de un gran trazado de autovías que modernizaron nuestras comunicaciones, complementando con reformas en la red ferroviaria, en la que destacaría la puesta en marcha del tren de alta velocidad (AVE), proyectos desarrollados durante el tercer mandato (89-93) que culminarían en 1992, año en el que los acontecimientos celebrados en España (Expo Universal de Sevilla y Juegos Olímpicos de Barcelona) demostraron nuestra modernización. En 1991 se inició una fase de recesión económica a nivel mundial, que se dejó sentir en España tras las celebraciones del quinto centenario: bajó el crecimiento, aumentaron la inflación, el paro y el déficit público. . Se redujeron los gastos sociales y se devaluó la peseta. El cuarto y último mandato del PSOE de este período (93-96) estuvo caracterizado por la crisis económica y los escándalos de corrupción económica en las proximidades del poder. 2.B. La política educativa La reforma del sistema educativo tenía dos retos: adaptarse a la Comunidad europea y a la nueva realidad de las autonomías. Llevada a cabo por el Ministro José M. Maravall, se basó en dos leyes: la LODE (Ley Orgánica del Derecho a la Educación), que ponía en manos del Estado el control de los centros concertados; y la LOGSE, que ampliaba hasta los 16 años la escolaridad obligatoria. La política sanitaria La reforma de la sanidad y de la Seguridad Social fue una de las tareas importantes afrontadas por los gobiernos socialistas. La sanidad pública se generalizó en el conjunto de la sociedad y se llevó a cabo una política de control del gasto sanitario. En cuanto a la seguridad social también se extendió hasta las pensiones no contributivas, y la cobertura por paro se incrementó en más de medio millón de personas. Esta política culminó con la firma del Pacto de Toledo, un acuerdo de partidos, sindicatos y patronal para garantizar la viabilidad futura de las pensiones. 2.C. La política militar Tras el intento de golpe de Estado de Tejero (23 de febrero de 1981), se imponía la reforma y democratización del Ejército. Se trataba fundamentalmente de dejar claro que no existía un poder militar sino que el Ejército debía estar supeditado al poder civil, único emanado de la voluntad popular expresada en las urnas. Se redujo el número de oficiales y jefes, se modernizó el armamento, se mejoró la formación, etc. Importante fue el referéndum celebrado en marzo de 1986 sobre el asunto de la permanencia de España en la OTAN. España pertenecía a la OTAN por decisión de los gobiernos de UCD. El PSOE prometió que si ganaba las elecciones sacaría a España de la OTAN. Finalmente, el Gobierno cambió de opinión y pidió el “Sí” a la permanencia española.

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2.D. La política autonómica Durante el mandato socialista se terminó de construir el Estado de las Autonomías. Se completaron los Estatutos de Autonomía a excepción de Ceuta y Melilla y se desarrolló un amplio proceso de transferencias a las distintas autonomías. 2.E. La lucha antiterrorista Desde el Gobierno se combatió el terrorismo continuando la línea de la UCD. Se reforzó la acción policial, se aplicaron medidas de reinserción para los presos etarras y avanzada la década se llegó a desarrollar un proceso de conversaciones con la banda terrorista en Argel, que no condujo a ningún resultado. Las acciones violentas continuaron y desde el Gobierno se patrocinó un Pacto antiterrorista entre las fuerzas democráticas. La lucha antiterrorista se vio empañada por la aparición de los GAL, organización de lucha sucia contra ETA, que utilizaba procedimientos idénticos a los de los terroristas. Altos mandos del Ministerio del Interior aparecieron implicados en estos sucesos, constituyendo una baza para la oposición popular que atacó profundamente al Gobierno por este motivo. 2.F. La política exterior Los asuntos más destacados en este capítulo son la decisión de permanecer en la OTAN y la incorporación de España en la CEE. Conseguida la consolidación democrática, que significaba la homologación política necesaria para aspirar a formar parte de la CEE, la solicitud española dio paso al ingreso el 12 de Junio de 1985, firmando el Tratado de Adhesión, que tras ser ratificado por el Parlamento permitió que desde l 1 de enero de 1986 España formara parte de pleno derecho de la CEE. Se alcanzaba así uno de los anhelos más destacados de los demócratas españoles. El Gobierno español normalizó las relaciones diplomáticas con el Estado de Israel al que reconoció y reforzó la presencia de España en los organismos internacionales, desarrollando una activa política exterior, que obtuvo un notable éxito al ser aceptada Madrid como sede de la Primera Conferencia Internacional de Paz para Oriente Medio. 2.G. El declive del PSOE Los tres años finales del gobierno de González estuvieron marcados por los continuos escándalos de corrupción. Algunos fueron estrictamente financieros como el de Banesto que obligó a intervenir el Banco y que supuso el procesamiento por estafa de su director, Mario conde. Otros como los de Filesa o los GAL venían de la legislatura anterior, pero continuaron destapando información que comprometía el PSOE y al gobierno. Sin embargo el caso que más desprestigió al gobierno fue el de Luis Roldan, Director General de la Guardia Civil, que fue detenido en noviembre de 1993. Fue acusado de haber estafado cenca de cinco mil millones de pesetas de los Fondos Reservados (destinados a

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operaciones secretas) y a través de comisiones por obras de casas cuartel, entre otros delitos El Gobierno, arrastrado por el descrédito político y por nuevos casos de corrupción, intentó contraatacar aceptando comisiones de investigación en las Cortes y creando la Fiscalía Anticorrupción. Tanto la oposición como la prensa más cercana al PP, pedían la dimisión de González. Finalmente, en 1995 CIU dio por roto el pacto de legislatura y votó en contra de los presupuestos. González asumió la derrota y convocó elecciones en 1996.

3. EL PARTIDO POPULAR EN EL PODER. LOS GOBIERNOS DE JOSÉ

MARÍA AZNAR (1996-2000) El PP había llevado a cabo un rejuvenecimiento que se había plasmado en el acceso de José María Aznar a su dirección, alejándose de esta forma de la vieja imagen del franquismo, representada por Manuel Fraga y otros viejos dirigentes. La marcha hacia el centro del PP le permitió acceder al voto centrista, juvenil y de mayor nivel económico. En las elecciones del 3 de marzo de 1996, el Partido Popular (PP) anteriormente Alianza Popular, ganó al PSOE por un pequeño margen de votos (300 000, aproximadamente); no obstante se produjo el relevo político en el gobierno español. Con el apoyo parlamentario de CIU, PNV y Coalición Canaria, José María Aznar formó un gobierno del Partido Popular. Los rasgos más destacados de su gestión fueron: -Una decidida política económica que permitió alcanzar los objetivos de convergencia monetaria europea en materias como la inflación y el déficit público, cuyos índices se redujeron notablemente debido en gran parte a la política de contención del gasto público y de privatización de las empresas estatales rentables, generando un importante ahorro y extraordinarios ingresos al Estado. Gracias a ello España se pudo incorporar al sistema monetario europeo, implantando el Euro, en igualdad con otros miembros de la UE. Otro objetivo de la política liberal del PP, que supo aprovechar el ciclo expansionista de la economía internacional, fue el impulso a la inversión y al crecimiento económico, superando durante las dos legislaturas el crecimiento medio de los países de la UE. La consecuencia fue la creación de millones de puestos de trabajo y la disminución del paro, situándose en unos valores más en consecuencia con la media europea (12%). Este éxito socio-económico se tradujo en un notable incremento de los ingresos de la Seguridad Social, lo que permitió sanear sus cuentas y garantizar el sistema público de pensiones durante los siguientes años.

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-Una política de diálogo social que permitió un mejor entendimiento con los agentes sociales (empresarios y sindicatos), lo que generó un clima de paz social y de escasos conflictos sociales. -Continuismo de las principales líneas de política exterior, marcadas por los Gobiernos anteriores, reforzando el compromiso europeo y la implicación en tareas humanitarias, al amparo de la ONU, en zonas de conflicto o con grandes catástrofes. -En la lucha antiterrorista se mantuvo la política de acoso policial, colaboración con Francia para desmantelar el “santuario” de la banda en el país vecino. Se acentuó la lucha contra el terrorismo urbano (“kale borroka”). Se anunció en varias ocasiones el desmantelamiento de la cúpula etarra, pero los atentados y secuestros no cesaron. Los objetivos preferentes eran ahora concejales no nacionalistas. Destacó por su impiedad el asesinato del concejal popular de Ermua, Miguel Ángel Blanco, que provocó una reacción de la sociedad española en apoyo del pueblo vasco y de rechazo contra todo acto terrorista. En el propio País Vasco muchos ciudadanos han decidido hacer frente a las amenazas de los violentos y se han organizado (¡Basta ya!) para defender sus derechos y denunciar el acoso al que viven sometidos y que ha obligado a los representantes políticos a contar con servicios de seguridad permanente y a muchos ciudadanos vascos a exiliarse de su tierra. En un momento de la legislatura ETA anunció una tregua y de nuevo hubo conversaciones con el Gobierno pero fracasaron y volvieron los atentados. El PSOE sufrió después de la derrota electoral graves divisiones internas que se pusieron de manifiesto con la renuncia de Felipe González a la Secretaría General. Estas divisiones continuaron en años sucesivos hasta la elección de José Luís Rodríguez Zapatero, en julio 2000, como Secretario General del Partido. En marzo de 2000, el Partido Popular ganó nuevamente las elecciones, esta vez por mayoría absoluta. José María Aznar volvió a formar gobierno sin necesitar el apoyo que en su primera legislatura había obtenido de las fuerzas nacionalistas. Aznar con la mayoría absoluta cambió de talante y dejó de lado el diálogo con la oposición, aunque mantuvo su oferta de colaboración con los catalanes de CiU y firmó varios acuerdos en materia antiterrorista y de Justicia. Tampoco hubo buena sintonía con las Autonomías no controladas por el partido del Gobierno, especialmente con el País Vasco empeñado en un proyecto soberanista, “El Plan Ibarretxe”, que Aznar rechazó por separatista y contrario a la Constitución. En el plano social volvió la conflictividad al adoptar unilateralmente el Gobierno unas reformas laborales no aceptadas por los sindicatos (“El Decretazo”). Los éxitos económicos continuaron, aunque el crecimiento del empleo se basó fundamentalmente en los de tipo temporal provocando una situación de precariedad. Otra cuestión económica que se planteó fue el elevado precio de la vivienda.

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En política internacional se produjo un importante cambio de estrategia. En relación a Europa, el Gobierno español ha exigido el cumplimiento de acuerdos comunitarios que garantizaban una determinada cuota de poder en las nuevas instituciones comunitarias, lo que distanció a España de Alemania y Francia. Pero sin duda el asunto definitivo fue el alineamiento con el gobierno de EE.UU promoviendo una guerra preventiva contra Irak, de espaldas a la inmensa mayoría del pueblo español, lo que se reflejó en la derrota de su partido en las urnas el 14 de marzo, tres días después del brutal atentado de Madrid y tras una desacertada gestión informativa que gran parte de la ciudadanía entendió como una maniobra del Gobierno para tratar de desviar la autoría del atentado hacia la banda terrorista ETA, al objeto de que los votantes no pudieran establecer relación alguna entre la presencia española en Irak, apoyando la iniciativa bélica de EE.UU y la masacre de Madrid.

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