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Predictores Cognitivos y Conductuales Tempranos del


Desempeño Posterior: Un Estudio de Seguimiento de
Niños de Extremado Bajo Peso (menos de 1000 gr)
de 2 a 4 años

Sajaniemi Nina (Finlandia)

Early Chilhood Research Quarterly

Cognición:

Para que sean beneficiosos los programas de educación temprana aún para
los niños de riesgo es necesario identificar factores que afecten el éxito en
la escolaridad temprana.
El niño con discapacidades mayores son derivados a centros de
rehabilitación o educación temprana. El niño neurológicamente sano pero con
factores de riesgo difuso no tiene las mismas posibilidades de encontrar
apoyo en el desarrollo que se concentre en sus necesidades especiales.
1. La mayoría de los prematuros no presentan discapacidades físicas o
mentales mayores.
2. En medidas de inteligencia y otras evaluaciones del neurodesarrollo
los niños MBPN en general responden más pobremente que los de
peso normal.
3. Los niños de extremado bajo peso muestran el mayor riesgo para
desarrollo subnormal: Mayor prevalencia de trastornos neurológicos
mayores, puntajes promedios más bajos en tests desde etapas
tempranas hasta la adolescencia y rendimiento escolar más pobre,
comparados con los de término o con prematuros con peso mayor de
1500.
4. Muchos estudios han mostrado que la desventaja del nacimiento
prematuro aumentan con la edad y aún en escuelas comunes, los
problemas de aprendizaje y sociales son más comunes que en los niños
de término.

Conducta

Los problemas de conducta en prematuros como variable de resultado de la


investigación han estado en consideración en número creciente de estudios.
La mayoría de los estudios han encontrado los prematuros MBPN y EBPN
tienen un número mayor de problemas de conducta que los controles. Estos
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problemas son: déficit de atención, falta de persistencia e impulsividad,


competencia social y habilidades sociales.
Hay evidencia acumulada de que los prematuros están en riesgo para
retraso de desarrollo cognitivo y problemas de conducta. El riesgo es mayor
a menor peso de nacimiento.
Niños de igual peso e igual complicaciones médicas pueden presentar grados
distintos en su desarrollo y no se conocen las causas.
Precursores de discapacidades mayor son fácilmente identificables en
cambio se sabe mucho menos de los precursores del desarrollo cognitivo
posterior de niños sin discapacidades mayores. Se ha focalizado en factores
de riesgos perinatales.
El rol de la respuesta cognitiva temprana como predictor del resultado
posterior en el desarrollo ha sido una cuestión controvertida, algunos
estudios encontraron que los tests de desarrollo no son predictivos del
desempeño posterior, las correlaciones han sido mayores para muestras de
alto riesgo que los de bajo riesgo o sin riesgo.
El desarrollo cognitivo (tanto el óptimo como el alterado) no es lineal y
múltiples factores lo pueden alterar antes y durante la niñez. No hay
muchos estudios con enfoque multivariados, en los estudios multivariados
existentes se ha encontrado que los factores ambientales son responsables
de mayor variación en el desarrollo cognitivo que los factores biológicos,
especialmente en la ausencia de alteraciones neurológicas mayores y a
mayor edad. La conclusión es que los niños tienen diferente reactividad a
influencias ambientales similares y que el impacto del ambiente es mediado
por diferencias conductuales.

Interteracción conducta, ambiente y cognición.


Algunos estudios han estudiado la interacción entre conducta, ambiente y
cognición. DiLalla dice que un niño alerta es probable que responda mejor a
tareas cognitivas y esté mejor equipado para atender a su ambiente a
cualquier edad y que muestre mejor funcionamiento intelectual a medida que
crece. Sugiere que el nivel de actividad y el CI posterior puede reflejar la
importancia de la manipulación de los objetos y la exploración táctil en el
aprendizaje sobre el mundo. Los niños inteligentes no son inevitablemente
más activos pero los niños más activos están más involucrados en la
exploración y el aprendizaje sobre su ambiente, lo que a la vez los prepara
mejor para adquirir nuevos conocimientos.
Otros han encontrado que los niños con funcionamiento cognitivo óptimo
tienden a responder y a cooperar con el examinador, tener un tono
emocional positivo, orientado a los objetos, persistente en las tareas,
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reactivo a los estímulos del test y generalmente bien coordinados para su


edad durante la evaluación.
Se ha mostrado que la conducta de los niños pequeños durante la
administración de pruebas parece tener algún efecto sobre el CI posterior
según varios estudios. Mientras que parece posible que la conducta
individual medie en la complejidad del desarrollo cognitivo, el estilo
conductual, especialmente combinado con la respuesta cognitiva no ha sido
utilizado ampliamente para predecir el desarrollo cognitivo en niños
prematuros.
(Género) Se asume que los varones son más vulnerables a las distracciones,
lo cual les impide optimizar su aprendizaje del ambiente. Prematuros
varones tienen un riesgo dos veces mayor para problemas de desarrollo
(conducta e intelectuales). No obstante las causas no se conocen.

Objetivos:

1. Examinar el rol del estilo conductual individual combinado con la


capacidad cognitiva temprana como precursores de habilidades
cognitivas evaluadas posteriormente en niños de EPBN.
2. Explorar las posibles diferencias de género en como el nivel
cognitivos temprano y el estilo conductual predicen el rendimiento
cognitivo posterior.

Preguntas:

1. ¿El estilo conductual y el rendimiento cognitivo a los dos años


predicen el rendimiento cognitivo a los cuatro?.
2. ¿Hay efectos de género en el rendimiento cognitivo a los dos y cuatro
años y las variable cognitivas y conductuales predicen el rendimiento
cognitivo a los cuatro años en forma diferente en varones y mujeres?.

Método:

Sujetos: 129 nacidos vivos de extremado bajo peso entre 1992 y 1994.
3 murieron antes de los doce meses y 14 se mudaron, quedaron 112.
Los 14 que se mudaron no difirieron en factores pre y perinatales o
demográficos. En diciembre de 1998 se tenían los datos completos de 81
niños (72%), 40 varones y 41 mujeres, los 31 niños excluidos tenían datos
incompletos y no difirieron significativamente del grupo en estudio.
De los 81 niños, 6 tenían PC, 5 disfunción neurológica menor y 1 retardo
mental.
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Medidas: A los dos años corregidos se administró Bayley II, se usó solo el
IDM (10 ± 15), la Escala de Puntuación de la Conducta (BRS), técnica de
observación directa para observar un conjunto de conducta. En las edades
de 13 a 42 meses evalúa el estilo conductual en tres dimensiones: 1-
orientación e involucramiento, 2- regulación emocional y 3- calidad motriz
(no se usó por no haberse calculado el IDP). La conducta se puntúa en una
Escala Likert de cinco grados y se lleva a un percentilo, los percentilos más
bajos muestran conductas más problemáticas, los puntajes se dividen en
tres rangos: dentro de límites normales (≥ a percentilo 26), cuestionable (≥
percentilo 11) y no óptimo (≤ percentilo 10).
El factor total de Orientación Involucramiento para niños de 13 a 42 meses
consiste en 9 ítems que evalúan nivel de energía, interés y entusiasmo, e
iniciativa y exploración (afecto positivo, energía, interés en los materiales y
estímulos del test, iniciativa con las tareas, exploración de objetos y/o
alrededores, entusiasmo hacia las tareas, temor, orientación al examinador,
involucramiento social). En general las medidas de orientación e
involucramiento miden lo proclive del niño hacia el acercamiento o evitación
de interacciones ambientales relacionadas con la tarea o de naturaleza
social.
El factor total Regulación Emocional para niños de 13 a 42 meses consiste
en 10 ítems que evalúan temperamento y que miden nivel de actividad,
tolerancia a la frustración, cooperación, adaptación al cambio (afecto
negativo, hipersensibilidad a los materiales del test, atención a las tareas,
persistencia en el intento de completar una tarea, frustración con la
inhabilidad para completar las tareas, orientación al examinador,
cooperación, movimiento frenético, hiperactividad). La regulación emocional
se refiere a los proceso y características involucrados en el manejo de
niveles altos de emociones negativas y positivas, muy asociado con el
temperamento, con el umbral de respuesta y calidad del humor, la regulación
emocional ha sido también descripta como el proceso por el cual la
activación en un área de respuesta al ambiente (ej. Conducta) sirve para
interactuar con y modificar la activación en otras áreas como los procesos
fisiológicos básicos.
Evaluación a los cuatro años: WPPSI (traducción finesa), 10 subtests.
Neuropsicológica con Nepsy-R que ha sido estandarizado para niños fineses
entre 3 y 12 años.
Eligieron una tarea para diferentes áreas del desarrollo (Verbal: fluencia
verbal; Visual: reconocimiento de figuras incompletas; Atención: atención
visual) que se sabe son pronósticas para problemas de aprendizaje.
En fluencia verbal el niño tiene que decir palabras de diferentes categorías
(animales, comida, bebidas) en 20 segundos para cada categoría los puntajes
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crudos (número de palabras) se convierten en puntajes Standard con una


media de 10. En el reconocimiento de figuras incompletas 13 figuras
diferentes se le presentan al niño, cada figura viene en tres versiones cada
vez más completas. El reconocimiento de la figura menos completa le da un
puntaje de dos (ídem). En la tarea de atención visual tiene que encontrar
conejos y gatos que están mezclados con otras figuras en una hoja blanca y
negra, se calcula el tiempo y las respuestas correctas se convierten en
puntaje Standard.
Análisis Estadístico: SPSS. Comparación de género ANOVA, correlación de
Pearsons para calcular asociaciones bivariables.
Se realizó una relación de modelos de regresión múltiple y de correlaciones
canónicas, en las múltiples solo una variable dependiente por vez puede ser
predicha, en las canónicas es posible delinear sets de múltiples variables
dependientes e independientes a la vez.

Performance cognitivo y conductual a los dos años

A los dos años el IDM del Bayley fue por debajo de las normas (86,7, SD =
17,8). En el 19 % (16) de los chicos el IDM fue 1 desvío Standard por debajo
de la media, el 13 % (11) 2 desvíos, 5 chicos por debajo de 1 y ninguno por
debajo de 2. Tanto la media de los puntajes de emoción-regulación y
orientación- involucramiento eran por debajo del rango normal.
A los dos años el IDM del Bayley fue significativa y positivamente
relacionado al factor de la conducta Regulación emocional para mujeres y
varones pero con Orientación-involucramiento solo en varones. Los factores
conductuales Regulación emocional y Orientación-involucramiento fueron
altamente intercorrelacionados para mujeres y varones (tabla 1).

Performance cognitiva a los cuatro años

A los cuatro años de edad los puntajes promedio en el WPPSI fueron


levemente por debajo del promedio pero dentro del rango normal (91.8 21.5
DS). Los puntajes en la escala verbal fueron más altos (98.1, SD=21.6) que
en la escala de ejecución (88.9 18.8 DS).
Los puntajes fueron claramente por debajo del promedio en Aritmética (8.4
DS 3.1) en Rompecabezas (6.8 DS 3.5) en Figuras Geométricas (8.6 SD 3.8)
laberintos (8.2 DS 3.1). Nepsy, la media de puntaje fue por debajo de 1 DS
en Fluencia Verbal (6.0 DS 3.0) y en Atención Visual (3.5 DS 2). Algunas
diferencias relacionadas con el género fueron encontradas en los puntajes
del WPPSI Y NEPSY, con las niñas teniendo una media de niveles levemente
más alta que los varones. Sin embargo la diferencia fue significativa solo en
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Rompecabezas del WPPSI (7.2 DS 3.7 en niñas 6.4 Ds 3.5 en varones) (p < .
01), en figuras incompletas (9.0 DS3 mujeres y 6.8 DS 2.8 varones) (p< .001)
y en atención visual (4.0 SD 2.3 en mujeres y 3 DS 1.5 varones) (p< .05) del
Nepsy. En nenas y varones hubo una alta correlación entre los subtests del
Nepsy y la escala completa y el CIE de WPPSI en varones.

Estabilidad del nivel cognitivo de los dos a los cuatro años

El nivel cognitivo a los 2 años (IDM) fue altamente correlacionado con el


nivel cognitivo (Escala completa del WPPSI) así como con la Escala de
Ejecución y Verbal a los 4 años en varones y mujeres. El puntaje de IDM a
los dos años se correlacionó significativamente y positivamente con la
fluencia verbal del Nepsy tanto para varones como para mujeres y
adicionalmente con figuras incompletas y atención visual del Nepsy. (tabla
1).

Correlación longitudinal entre las variables conductuales a los años y las


variables cognitivas a los 4 años.

En varones y mujeres el alto nivel de orientación involucramiento fue


significativamente relacionado con un puntaje más alto de la escala
completa, el CIV y CIE, y puntajes altos en Fluencia verbal del Nepsy a los
4 años. Adicionalmente en las niñas con puntajes altos en figura incompleta
y atención visual del Nepsy. El alto nivel de Regulación emocional se
relacionó con alto CIEC, CIE Y CIV, altos puntajes en Fluencia Verbal,
Figuras incompletas y Atención Visual del Nepsy en niñas solamente. (tabla
1).

Nivel cognitivo y estilo conductual a los dos años como predoctores de


indicadores de nivel cognitivo a los cuatro años: Un análisis de regresión
múltiple.
Para estudiar las relaciones lineales entre el nivel cognitivo y el estilo
conductual a los dos años y los indicadores de performance cognitiva a los
cuatro años, incluyeron como variables independientes a los puntajes del
IDM, de Orientación-incolucramiento y de Regulación Emocional, y como
variables dependientes CIEC, CIV y CIE. (Tablas 2 y 3).
En forma similar para varones y mujeres el CIEC y el CIV a los cuatro años
fue predicho por una combinación de la performance del Bayley a los dos
años junto con la conducta de Orientación Involucramiento. En mujeres el
CIE fue predicho por la performance del Bayley y en varones el CIE tendía
a ser predicho solamente por el factor Orientación Involucramiento.
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Dentro de los subtests del Nepsy los puntajes de Figuras Incompletas y


Atención Visual eran predichos por el IDM a los dos años solo en mujeres,
mientras que los puntajes de Fluencia Verbal, eran predichos por el IDM en
mujeres y por el factor Orientación Involucramiento en varones.
Para predecir qué combinación de performance cognitiva y factores
conductuales a los dos años serían predoctores específicos de los
componentes de la performance cognitiva a los cuatro años (subtests
WPPSI) se realizaron varios análisis de regresión múltiple. (tablas 4 y 5).
Los puntajes de todos los subtests excepto comprensión, eran predichos
por una combinación del IDM y de Orientación Involucramiento a los dos
años. El IDM predecía los puntajes de Comprensión y la Regulación
Emocional los puntajes de Información. Con respecto al género los puntajes
de Aritmética en varones eran predichos solo por el factor Orientación
Involucramiento.
Dentro de los subtests de ejecución los puntajes en Rompecabezas, Diseño
de Bloques, completamiento de figuras, eran predichos por el IDM a los dos
años solo en niñas. Los puntajes de figuras geométricas tendían a ser
predichos solo por el factor de Orientación Involucramiento en forma
similar en varones y mujeres.
El subtest de Laberintos era predicho por el factor de Regulación Emocional
solo en mujeres.

La relación entre la combinación de variables conductuales y cognitivas a los


dos años y la performance cognitiva a los cuatro años: Correlaciones
canónicas.
Los resultados indican que una combinación de un IDM bajo a los dos años,
junto con un bajo afecto positivo, bajo involucramiento social, baja
persistencia y baja energía; mientras que alta hipersensibilidad y alta
adaptación, fueron relacionadas a los cuatro años con bajos puntajes en
comprensión, aritmética y completamiento de figuras.

Discusión

Los presentes resultados muestran que había estabilidad significativa de


performance cognitiva a través de los dos a los cuatro años en esta muestra
de niños de EBPN. Este hallazgo está en concordancia con estudios previos
que indican que los tests infantiles como el Bayley tienen una gran
aplicabilildad evaluativa para poblaciones en riesgo que para poblaciones de
bajo riesgo.
La probabilidad de puntajes bajos o extremadamente bajos en los tests
infantiles es más alta en las poblaciones en riesgo como la presente
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muestra. Los puntajes bajos típicamente reflejan la presencia de una


disfunción que va a limitar los niveles alcanzados por el niño en la infancia
como se refleja en los bajos puntajes en los subsecuentes tests de
inteligencia.
Junto con la performance cognitiva las variables conductuales a los dos años
se convirtieron en importantes predoctores de la performance congnitiva
subsecuente. Más importante aún el factor de Orientación Involucramiento
mostró un alto potencial predictivo. Combinado con la performance cognitiva
a los dos años fue asociado con la subsecuente performance verbal a los
cuatro años. Entonces una tendencia a estar orientado, motivado y
socialmente involucrado cuando se es expuesto a nuevas experiencias parece
llevar a una mejor performance verbal.
De los dos factores obtenidos del BRS, Regulación Emocional estuvo más
relacionado hacia la performance cognitiva a la misma edad, el factor
Orientación-involucramiento tendía más fuertemente a predecir
subsecuentemente performance cognitiva. Bayley y algunas investigaciones
han reportado que el funcionamiento conductual óptimo durante las
sesiones de evaluación con Infant Behavior Record (IBR) (Bayley 1969)
están característicamente asociadas con alta performance cognitiva en
BSID (versión original) ambos en poblaciones de alto y bajo riesgo BSID II
solo ha sido usado por un par de años, los estudios de seguimiento del
desarrollo que usan BRS son raros. No hemos encontrado estudios que
reporten el uso de BRS en niños de EBPN.
La correlación entre el factor de Regulación Emocional y el IDM fue alto en
la presente muestra de niños EBPN en relación a la muestra normativa del
Bayley (1993) (0.58 para niñas, 0.62 para niños en nuestro estudio versus
0.33 in la muestra normativa). En suma, la correlación entre Orientación
Involucramiento y el IDM fue 0.66 en el presente niños EBPN y solo .25 en
el presente niñas EBPN (comparado con 0.34 en la muestra normativa). Los
chicos prematuros en el presente estudio tienden a ser menos cooperativos
que los chicos en la muestra normativa. En cambio, tienen efectos
desfavorables en su performance cognitiva. Es sabido que aquellos chicos
que no cooperaron bien durante la administración de tests de desarrollo en
la edad pre-escolar muestran más problemas de conducta y aprendizaje en
la edad escolar. En suma, Langkamp y col. (1999) encontraron en sus
estudios de seguimiento de chicos prematuros que aquellos quienes no
cooperaron durante la evaluación cognitiva a la edad de 4 años tienen más
complicaciones físicas y más problemas atencionales a la edad de 7 a 10 años
que otros chicos. Estudios previos han mostrado que niños pretérmino
muestran más problemas de conducta que las niñas pretérmino. En contra de
estos antecedentes, el hecho de que la correlación entre Orientación-
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Involucramiento y el IDM, a pesar de ir en la misma dirección en niñas y


varones es mucho mayor en varones, podría indicar que el desempeño de los
varones estaría más afectado por los problemas de conducta.
Los presentes resultados de correlación canónica, indican que una
combinación de alta adaptabilidad, hipersensibilidad, bajo afecto positivo,
bajo involucramiento social, baja persistencia, y baja energía junto con
bajos puntajes de IDM en el Bayley, como se ha evaluado a los dos años,
estuvo significativamente asociado con bajos puntajes en en Comprensión,
en Aritmética y Completamiento de Figuras (WPPSI) a los cuatro años. La
combinación de variables conductuales a los dos años predijeron puntajes en
Aritmética y Comprensión a los 4 años. Los puntajes en aritmética además
fueron considerablemente bajos que los otros puntajes en la escala verbal
del WPPSI. Está documentado que los niños pretérmino con problemas de
aprendizaje tiene dificultades especialmente en aritmética. Las habilidades
aritméticas reflejan formación de coceptos de órden superior y habilidades
en la resolución de problemas, y pueden ser marcadores de la naturaleza y
la extención del potencial adaptativo de un niño (Rurke 1989). El desempeño
en los subtests de comprensión reflejan las habilidades lenguaje
comprensivo y expresivo, en conceptualización y en deducción. La
comprensión además presupone entendimiento social y contextual, lo cual se
sabe es inferior en chicos con trastornos de aprendizaje. En chicos
pretérmino, el conjunto de alta adaptabilidad, hipersensibilidad, bajo afecto
positivo, bajo involucramiento social, baja persistencia y baja energía, en
combinación con bajos puntajes en el Bayley, pueden indicar un riesgo
específico influenciando el desarrollo de ciertas habilidades vulnerables
subyaciendo el desempeño en aritmética y comprensión. Este riesgo puede
estar asociado con el hemisferio derecho, trastorno de aprendizaje no
verbal en organización visoespacial, funciones vasomotoras, resolución de
problemas, conceptualización y comprensión social y contextual. (Rourke
1989). En otras palabras, el desempeño en tareas aritméticas y comprensión
depende del pensamiento conceptual, el cual se encuentra limitado en niños
prematuros si se los compara con niños de término. (Aylward 1992). Es
importante para los educadores tempranos reconocer precozmente a los
niños en riesgo. Los programas de educación especial focalizados, por ej., en
resolución de problemas podrían mejorar el desarrollo del pensamiento
conceptual y prevenir parcialmente trastornos de aprendizaje severos.
Nuestros resultados previos (Sajaniemi 1998) basados en otra muestra de
niños pretérmino con diferentes pesos de nacimiento (peso promedio 1.205
grs.) fueron concordantes con el presente estudio. Al igual que en este
trabajo nuestros resultados previos mostraron que a los dos años los niños
prematuros eran menos dirigidos a una meta, menos atentos y con menor
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persistencia que los niños de término . (Bayley 1967). También encontramos


correlación entre la conducta durante la administración de tests y el
temperamento. La limitada orientación social y medioambiental, la pobre
cooperación, la corta atención y baja persistencia, durante la evaluación se
correlacionaron en forma significativa con las características
temperamentales de baja persistencia. Estas características de
temperamento y de conducta también se asociaron con bajos puntajes de
desempeño. Nuestros primeros hallazgos están en la línea de que el estilo
conductual individual tiene efectos en el desempeño cognitivo. La forma en
que el niño se comporta durante la evaluación también refleja el
temperamento individual y dentro del temperamento especialmente el
dominio de la persistencia. Además de las fallas en el desempeño en los
tests un niño poco persistente y que tiende a tener limitada orientación
social y medioambiental, con pobre atención, podría tener mayor dificultad
en explorar el ambiente y concentrarse en el uso significativo de los
objetos. Esto podría tener efectos dañinos en los procesos de aprendizaje.
El estudio de Coplan 1999 acuerda con esta línea de investigación. Coplan
1999, mostró que el temperamento estaba asociado a habilidades pre
académicas. Ellos encontraron que los niños pre-escolares con mayor
atención, menores niveles de actividad y menos emocionalidad negativa,
mostraban un mejor desempeño en habilidades lectoras, conteo y
habilidades numéricas.
En este estudio aparecieron algunas diferencias de género interesantes. A
los 2 años, los varones y las nenas tuvieron puntajes cognitivos, en factor
Regulación de la Emoción, y Orientación-Involucramiento similares.
Mientras el Factor Regulación de la Emoción se relacionó con la respuesta
cognitiva a los 2añs en varones y nenas, Orientación-Involucramiento y
respuesta cognitiva fue significativa sólo en varones.
Esto puede reflejar una diferencia de género en el proceso de
socialización : se ha demostrado que el ambiente social a menudo tolera
expresiones de conducta desorientadas o inmotivadas en varones más que
en niñas. Si esto es así, los varones que no están suficientemente aptos para
organizar su conducta pueden no tener una guía externa suficiente que los
ayude a desarrollar su potencial cognitivo innato. El hallazgo de que el
factor
Orientación-Involucramiento también predijo la respuesta cognitiva no
verbal, las habilidades aritméticas y la fluencia verbal en varones, enfatiza
más el significativo rol mediador de este factor en el desarrollo cognitivo
de los varones. Especialmente en varones, las razones para un desempeño
cognitivo no óptimo pueden ser más conductuales que cognitivas.
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Nuestros hallazgos sugieren que las vías del desarrollo en varones y niñas
pueden tomar cursos diferentes a pesar de niveles de desarrollo similares a
los 2 años. A los 4, los varones estaban detrás de las niñas en rompecabezas
del WPPSI, y en atención visual y figuras incompletas de NEPSY. Los
varones tendían a estar detrás también en figuras geométricas y diseños de
bloques en WPPSI y fluencia verbal en NEPSY. Estudios anteriores
mostraron que el desarrollo neurológico de los varones prematuros es más
vulnerable que el de las niñas. Los varones prematuros pueden tener un
riesgo multicausal para discapacidades cognitivas si, como sugieren estos
hallazgos, su desarrollo conductual también contribuye a su desarrollo
cognitivo no óptimo. Este argumento se basa en las diferencias de género
observadas en la correlación entre conducta y cognición, y es de naturaleza
especulativa. Creemos que la cuestión de diferencia de géneros en niños
EBPN merece más atención en investigaciones futuras, preferentemente en
diseños longitudinales.
Nuestro estudio tiene algunas limitaciones. Que los mismos individuos hayan
hecho las evaluaciones a los 2 y 4 años, con total conocimiento del status de
nacimiento, puede ser una potencial importante de sesgo. Además, el
tamaño de la muestra es bastante chico, lo que limita la interpretación de
hallazgos estadísticamente significativos.
En resumen, parece que los factores conductuales merecen más
consideración en el contexto del desarrollo cognitivo de lo que
tradicionalmente se le ha atribuido. Para explotar totalmente su capacidad
cognitiva innata, los niños deben poder acomodarse a su ambiente de
aprendizaje, y desarrollar habilidades de interacción social así como
metacognitivas adecuadas, lo que les permite compensar posibles
deficiencias. Pensamos que podría ser posible disminuir las desventajas de
un aumento del riesgo biológico en niños EBPN dirigiendo la intervención
temprana a factores conductuales. Asumiendo la importancia de dichos
factores como precursores del desarrollo cognitivo posterior, puede
agregar una nueva dimensión al trabajo diario de los educadores infantiles.
Ayudar a un niño a estructurar mejor su conducta no sólo les hace la vida
más fácil, sino que también le dan importante apoyo a su desarrollo
cognitivo. La mejora de las habilidades conductuales, base de la capacidad
cognitiva, en lugar de interferir en habilidades motrices, perceptivas o
verbales separadamente puede ser una estrategia efectiva para mejorar el
desarrollo de manera más amplia y fundamental.
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