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ETIENNE CHAMBAUD

Notes pour Personne | Notes for Noman | Notas para Nadie


Objeción: deberíamos preguntarnos si podemos hablar falsamente, oír falsa- de presentación es la ejecución. En este juego de erótica apagada una esca-
mente. Mejor aún, ver falsamente. Si hablar no es ser hablado. Si asir, en lera es un cadalso, un soporte es una horca, un peso es una cuchilla, una
el fondo, no es ser asido. Si escribir, no sería constreñir la pequeña música imagen es una quimera: conjunto de fósiles caníbal y auto-antropofágico
del texto a los grandes espacios del habla. Una palabra por otra, luego otra y ya que crea al otro por el hecho de hacer un bucle sobre sí mismo. ¿A qué
otra y otra más etcétera. Si malentender no sería finalemente hacer trabajar tierras se remontan? No tomaríamos las cosas por sus orígenes, incluso
a los espectros en el entre dos, que es su lugar, el medio cortante de hacer tachoneados, sino por allí donde fracasan a remontar su curso. El signa-
sangrar al fin lo que creíamos ya estaba petrificado: hacer gritar a las estatuas. tario ha desaparecido en la rodada. No quisiéramos reconciliar las cosas
Un móvil, manifiestamente demasiado grande para la arquitectura, con sus nombres. Se trata de estar en la hendidura. El suelo es la mani-
parece desbordarse, caído por la borda, reteniendo piedras caídas de lo festación de un abismo de la misma manera que un pedestal nombra una
visible. Comunican y se excluyen. Su objeto es el naufragio. Un móvil dibuja ausencia. Vemos bien que no hemos entendido y que este malentendido
la galería, viste la exhibición pero en negativo, cosificando lo obsceno, lo nos aleja de cualquier ribera identificable. Su objeto es el naufragio. Ni
fuera de escena, colocando las intenciones fuera del lenguaje. Note como metáfora ni analogía, imagen irreconciliable con las instituciones de inter-
el punto de suspension está excluido. La mirada se introduce y lo traspasa. cambio sosegado, el de las verdades escritas.
Un móvil detiene la caída de sus atributos: una comedia de puesta al des- Una caverna circunscribe una instancia inencontrable de la repre-
nudo revienta el cuadro. ¡Topless! Una herida se inscribe como el punto ciego sentación. Su resplandor visible brilla para nadie. Una película hace de lo
de la exposición y el punto de desvanecimiento del lenguaje que intenta- fuera de cámara su sitio y su objeto a la vez. Una cavidad ocular invertida
ría delimitarla. Igualmente sentencia de muerte y movimento de super- alumbra las piedras haciendo brillar sus superficies, colgando sus accidentes,
vivencia. Rechaza y paga la deuda al mismo tiempo. A la misma vez idea pero sin penetrarlas jamás. El punto ciego del cine comienza a levantar los
ready-made y objeto redimido. Fisuras de retracción que simultáneamente ojos. Detiene la orilla cautiva, petrificado y petrificante, a la vez naufragio
detienen y exponen lo dislocado. y partida. Un naufragio petrificado, deteniendo el centro y el margen en su
Un móvil dibuja una caída monumental. Lo que se desprende es la relación de exclusion mutua. Aplaza, arruina, hace de la interrupción su hilo,
autoridad (por ejemplo: una piedra es suficientemente muda para incribir- expone el reverso, retrovierte la imagen mítica de la gruta. Y una vez más, es
se en la medida en la que se proyecta en ella el lenguaje; deberíamos una ilusión. El umbral manifiesta una separación, el divorcio del texto y su
decir que una piedra siempre está arrancada del presente). El signatario superficie de inscripción. Como un arte concreto que manifiestaría su pedes-
ha desaparecido en la rodada. Una palabra se resbala sobre sí misma y tal primitivo: la sección, la disgregación. Una concreción que no se trata
dice otra cosa que para lo que fue escrita. En este aspecto, el móvil es la de conocer poco a poco, por similitudes y parentescos, sino en el vértigo de
figura de lo ya muerto: no tiene nada que decir pero habla, recuerda las las filiaciones cortadas y de las genealogías ausentes.
historias, se dirige a la memoria de los cantos pasados. Su cuadro es atra- Repetir “i.e.”: como el recorte de sí mismo en objetos fetiches. Nadie
vesado por los restos precipitados de gritos ya lejanos. Sobre las piedras aparece nunca más que por pedazos. No se trata de reconstruir la integridad
detenidas en su caída no se ve, mas se adivina, una húmedad de superficie sino de habitar las fallas. Nadie no dice su nombre. Nadie se identifica en la
donde ya se enfiebra una savia que rompe con la perpetuidad mineral, negativa doble. Frente a sus nombres las cosas están en exceso. Es a este
dejando tan sólo una mancha. espacio negativo de la carencia que la hospitalidad da una geometría.
Tengo aquí, incluso, bajo los ojos, una maquinación de libertad cons- Entonces sería esto, una hospitalidad negativa: en la falsa paz de la re-
treñida: se movió. Lo movido, mecánica subterránea de lo visible que hace conciliación, escribir separaciones. No añadir estratos sino proceder por cor-
devanecer la lengua, expone la exposición y viene a hender los simula- tes. En el sitio de la sincronización hablar desde el aplazamiento. Suspender
cros de la plusvalía. Comedia erótica de la balanza, simulacro de unidad los ángulos muertos de las esferas de los mundos iluminados.
en la dispersión. La equivalencia se presenta como un artefacto cuyo modo Entre dos, estamos bajando una escalera. VINCENT NORMAND
Imágenes
Gracias a: Fundación/Colección Jumex, Fundación CIAC, Centro Universitario de Estudios
On Hospitality (i.e. Exclusion)
Cinematográficos (CUEC). Acero, grúa y piedras volcánicas, (detalle), 2010
De la hospitalidad | On Hospitality JULIO 3 - SEPTIEMBRE X, 2010
COLIMA 55 (ESQ FRONTERA) T y F + 52.55.5208 5579

ETIENNE CHAMBAUD ROMA


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