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La intervención logopédica del maestro de

Audición y Lenguaje con alumnos con


discapacidad mental.

(The intervention of Speech Hearing and Language teacher with


students with mental disabilities)

Mª Inmaculada Ferrer Nievas


Maestra de Audición y Lenguaje

Mª Noelia Ocaña García


Maestra de Audición y Lenguaje

Págs. 47-53

Resumen

El artículo que se muestra a continuación contiene las primeras líneas que un


maestro ha de seguir a la hora de llevar a cabo la intervención logopédica con
un alumno con discapacidad mental. Trataremos de destacar algunos de los
fundamentos o aspectos más importantes a tener en cuenta en este
tratamiento, para pasar a profundizar en los niveles lingüísticos que abarcaría,
destacando los objetivos y actividades de cada uno de ellos.

Abstract

The article below contains the first line that a teacher has to follow when
carrying out the intervention speech to a student with mental disabilities. Try to
highlight some of the most important aspects or fundamentals to take into
account in this treatment, moving to deeper levels in language that would cover,
highlighting the aims and activities of each one.

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1. La intervención del maestro/a de Audición y Lenguaje.

La intervención con estos alumnos se va a centrar en trastornos de habla y


lenguaje, ésta se va a realizar teniendo en cuenta la motivación, personalidad y
cognición… del alumno. Ésta ha de ser lo más precoz posible y ha de dirigirse
al individuo y al medio, para que se mejoren los aspectos funcionales
comunicativos. Es importante destacar que todo alumno que presente
necesidades educativas especiales (NEE), a la hora de intervenir con él en el
ámbito del lenguaje, precisa de una evaluación psicopedagógica para ajustar la
respuesta educativa a esas necesidades. Para realizarla es preciso tomar
información relativa al alumno, sobre su desarrollo personal, su nivel de

1
competencia curricular y estilo de aprendizaje y motivación para aprender;
asimismo hay que obtener información sobre el contexto escolar y familiar. Esta
intervención puede ser de dos tipos (siguiendo a Gallardo y Gallego, 2003):

A) Intervención Indirecta. Se trata de aquella que no recae directamente


sobre el niño y se centra principalmente en la colaboración y
cooperación con otros agentes mediadores en la actividad educativa
(como pueden ser los profesores del niño y sus padres).
B) Intervención Directa. Sería aquella que recae directamente (como bien
indica la palabra) sobre el alumno. La gravedad de los trastornos obliga
en numerosos casos a dotar al alumno de recursos o habilidades
básicas, de comunicación y/o lenguaje, que a veces, sólo puede
conseguirse mediante un tratamiento individualizado.

Se trata esencialmente de primar todo aquello que contribuya, por encima de


todo, a potenciar un uso funcional del lenguaje en el alumno, desarrollando en
él las habilidades necesarias que le permitan manifestarse en todo tipo de
situaciones y contextos. Nosotros, como maestros de Audición y Lenguaje de
estos alumnos, somos un recurso personal que le ayuda a favorecer la
integración y normalización, por lo que nuestro plan de trabajo tendrá que estar
al servicio del currículo adaptado a las necesidades de dicho alumno,
potenciando los aspectos recogidos en el mismo.

2. Fundamentos de la intervención.

La intervención logopédica en la discapacidad mental, por ser un aspecto de la


educación especial, busca sus fundamentos en principios comunes a toda
psicopedagogía. Según Fierro (1990), los principios generales de la
intervención educativa son los siguientes:

- Comenzar muy pronto y mantener un ritmo regular. El lenguaje se


construye sobre una infraestructura cognitiva y comunicativa general que
se establece durante los dos primero años.
- Implicar en este proceso a la familia. La intervención del lenguaje
realizada en el seno familiar, de forma diaria, con un ambiente de
confianza y de juego evitando toda la presión, resultará mucho más
eficaz.
- Es importante usar datos sobre el curso de desarrollo del niño normal,
no de forma rígida. En el campo del desarrollo del lenguaje existen
suficientes correspondencias entre el desarrollo del niño normal de 0 a 3
años y el del niño con deficiencia mental (especialmente en trisódico 21)
para ajustar este principio de desarrollo.

A parte de estas recomendaciones que nos da el autor Fierro, también existen


otras importantes como son:

a) El logopeda ha de tener en cuenta la edad, interés, aficiones,


procedencia sociocultural y conocimiento psicofísico del alumno, para
así elegir los ejercicios, metodología y recursos adecuados al mismo.

2
b) Previamente a la intervención se deben tratar las alteraciones o
disfunciones neurológicas y/o fisiológicas que estén causando el
trastorno del lenguaje y/o habla correspondiente.
c) Las tareas a programar deben ser flexibles, para posibilitar que cualquier
situación sirva de pretexto y motivación para la intervención que se está
realizando con el alumno.
d) En los niños de corta edad se pueden y deben utilizar actividades
lúdicas, haciendo la intervención un momento agradable para el alumno.
e) Utilizar un material para reforzar el lenguaje que le sea familiar al alumno
por ser más motivador (juguetes, cuentos, fotos de familia, anuncios de
televisión, etc.). Asimismo, siempre que el nivel del alumno nos lo
permita, debemos de apoyarnos en la lectura y escritura como el apoyo
visual y gráfico en la intervención logopédica.

3. Ámbitos abarcados en la intervención del lenguaje.

Dependiendo de las dificultades que encontremos en el proceso de evaluación


del lenguaje del alumno, la intervención abarcaría los siguientes aspectos
según Gallardo y Gallego (1993):

3.1. Desarrollo fonológico.

Siguiendo a estos autores, el potenciar la recepción auditiva del niño supone el


desarrollo de una capacidad previa a la adquisición del lenguaje oral, y esto va
a constituir la base de todo trabajo de discriminación y comprensión auditiva,
así como de preparación para el lenguaje escrito en lo que a discriminación y
comprensión de signos se refiere. Repercute positivamente en la discriminación
de posiciones fonológicas, es muy importante en la intervención de la
comprensión del lenguaje. En el programa de intervención y dentro de este
nivel, los objetivos que nos vamos a plantear para la intervención con nuestro
alumno van a ser:

- Discriminar correctamente los rasgos distintivos de las palabras.


- Distinguir los pares silábicos.
- Eliminar los procesos de simplificación.
- Memoria auditiva.
- Discriminación de ruidos y sonidos; y de las cualidades del sonido.
- Descubrir fuentes sonoras y su localización.
- Discriminar posiciones fonológicas y de palabras.

Para desarrollar estos objetivos, obviamente debemos de plantearnos una serie


de actividades, las cuales se enumeran a continuación:

1. Discriminar los pares fonológicos.


2. Reconocer los sonidos producidos por el propio cuerpo y las voces de
los compañeros de clase indicando su intensidad.
3. Juegos de silencio, adivinanzas.
4. Ejercicios de discriminación auditiva de fonemas, sílabas, palabras y
frases (Ej.: ante una serie de emisiones vocálicas, el alumno realizará

3
una señal siempre que oiga la vocal /a/: a, o, u, e, i).
5. El alumno dirá si son diferentes o no las siguientes parejas de palabras:
palma/mala, todo/codo, etc.

3.2. Desarrollo fonético.

En lo que respecta a la respiración, podemos distinguir dos momentos


fundamentales: la inspiración, y la espiración. Es importante destacar que
cualquier alteración funcional u orgánica de la respiración repercutirá
directamente en la articulación del lenguaje. La respiración y el soplo, según
estos autores, son básicos en toda producción verbal, por lo que las técnicas
para su educación y desarrollo son muy necesarias en la intervención de las
alteraciones lingüísticas con estos alumnos. Dentro de este ámbito nos
plantearemos una serie de objetivos a conseguir con nuestro alumno como
son:

- Conseguir realizar la respiración adecuadamente, haciendo que el


alumno tome consciencia de los dos momentos: inspiración y espiración.
- Facilitar en él el control, intensidad y direccionalidad del soplo.

Algunos ejercicios tipo que el alumno puede realizar para conseguir una
correcta respiración pueden ser:

1. Inspirar lentamente el aire por la nariz. Retener el aire durante unos


instantes y expulsarlo lentamente por la boca.
2. Inspirar lentamente el aire por la nariz. Retener el aire durante unos
instantes y expulsarlo de una manera cortada.
3. Inspirar rápidamente el aire por la nariz dilatando las alas. Retener el
aire unos instantes, y volver a expulsarlo por la nariz lentamente.
Cada ver que se realice uno de estos ejercicios se repetirá tres veces.

Para realizar actividades de soplo se pueden seguir las siguientes:

1. Inspirar el aire por la nariz y soplar a través de una pajita.


2. Soplar por la pajita colocándola a la derecha/izquierda de la boca.
3. Inflar un globo.
4. Apagar una vela cada vez desde mayor distancia.
5. Soplar un molinillo haciéndolo girar lentamente.

3.3. Discriminación auditiva.

Es fundamental potenciar en estos alumnos el desarrollo auditivo, el cual


conlleva asimismo consecuencias extraordinarias para la discriminación de las
oposiciones fonológicas, tan importantes en la intervención de la comprensión
del lenguaje. Para trabajar este ámbito nos servimos de los objetivos y
actividades planteadas en el desarrollo fonológico.

3.4. Articulación.

4
Se tratará de intervenir sobre el sistema fonológico del sujeto perfeccionando
y/o ampliando su articulación. Para ello se procederá en primer lugar con
actividades articulatorias (intervención directa) y si la terapia no da resultado,
con actividades de motilidad de lengua, labios y paladar blando (intervención
indirecta).
Los objetivos, por tanto, que nos planteamos para que el alumno con
discapacidad mental consiga serán:

- Articular correctamente los fonemas y sinfones en todas las posiciones y


en el habla espontánea.
- Potenciar la movilidad, elasticidad y relajación labial, lingual y
mandibular.
- Favorecer la disociación mandibular y amplitud labial.

Son numerosas las actividades que estos dos autores plantean para realizar
con el alumno, algunas de ellas se citan a continuación:

1. Ejercicios con la lengua: sacar la lengua lo máximo posible, movimientos


de arriba/abajo, giratorios, de entrada y salida de la lengua.
2. Ejercicios de labios: apretar y aflojar los labios sin abrir la boca, sonreír,
reír, inflar las mejillas y apretarlas con las manos haciendo explosión con
los labios, imitar el sonido de las motos, imitar el zumbido de las abejas,
ejercicios de soplo.
3. Ejercicios de mandíbulas: abrir y cerrar la boca con distintos ritmos,
mascar, movimientos izquierda/derecha de la mandíbula inferior.
4. Ejercicios para fonemas y sinfones: discriminación auditiva del
fonema/sinfón a rehabilitar en distintos nombres, reconocimiento de
objetos, dibujos, etc. que contengan el fonema/sinfón intervenido,
aprendizaje de canciones, trabalenguas en los que aparezca el
fonema/sinfón corregido.

3.5. Desarrollo morfosintáctico.

Cuando el alumno dispone de un repertorio léxico mínimo debe aprender a


componer enunciados de varias palabras. Estos enunciados obedecen a unas
reglas combinatorias que implican también una marcación morfológica
gramatical de ciertos elementos (marca del plural, concordancia sujeto-verbo,
marcas verbales de tiempo, persona, etc.). Para que el alumno adquiera la
morfología y sintaxis comprenderá varios aspectos:

- Situar la base semántica estructural del lenguaje. El alumno debe de ser


consciente de los elementos de su entorno físico y social que están en
interrelación.
- Favorecer la comprensión y producción de enunciados de varias
palabras. El aprendizaje de la comprensión de los enunciados de dos,
tres o varias palabras se inscribe en las actividades de juegos dirigidos.
En lo que respecta a la producción de enunciados hay que entrenar al
alumno a combinar varias palabras según las reglas del lenguaje. Los
programas de aprendizaje se basan, o bien en la imitación de palabras
aisladas que se oyen en enunciados de varias palabras o bien en la

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producción directa de enunciados de dos palabras a partir de actividades
concretas realizadas por el alumno.
- Favorecer la comprensión y la producción de los diferentes tipos de
frases. No solo hay que quedarse en la producción de frases simples
declarativas afirmativas, sino que existen otro tipo de frases como las
exclamativas, afirmativas, declarativas negativas, imperativas, pasivas,
etc. las cuales se pueden enseñar al alumno por modelado, refuerzo
diferencial o imitación.
- Aprender las marcas morfosintácticas. El empleo del artículo delante del
nombre, la concordancia sujeto-verbo, los adjetivos comparativos y
superlativos. Estas intervenciones están basadas en los principios de
condicionamiento operante. El problema de esta parte de la intervención
del lenguaje es asegurar la generalización de los aprendizajes, no solo
de las formas aprendidas durante las sesiones de trabajo sino también
fuera del medio de reeducación. (Rondal et al., 1988).

Algunas de las actividades que podemos llevar a cabo con nuestro alumno se
señalan a continuación:

1. De cierre gramatical (Ej. Laura es una “niña” y Manuel un “niño; mi


abuelo es un “hombre” y mi abuela una “mujer”).
2. De concordancia de género y número (Ej. Yo tengo un “coche”, tú estás
sentado en un “taburete”).
3. Construcciones que impliquen el uso de conjunciones “y”, “o”.
4. Construcciones que impliquen el uso de los posesivos, personales,
demostrativos.

3.6. Desarrollo semántico.

El retraso en la aparición de las primeras palabras implica que hay que trabajar
de manera importante en la intervención logopédica con nuestro alumno.
El objetivo básico será aumentar el vocabulario tanto expresivo como
comprensivo, en tareas de nominación y denominación.
Las actividades propuestas para realizar con estos alumnos serán:

1. Discriminación de objetos.
2. Enumeración de los segmentos corporales, campos semánticos.
3. Seriaciones de palabras, partiremos de secuencias, imágenes
vivenciadas por el alumno para procurar un aprendizaje significativo,
potenciando métodos multisensoriales.

Semánticamente, hay que procurar desarrollar la capacidad de relacionar el


sentido de lo que se aprende, así como saber localizar temporal y
espacialmente lo aprendido. Igualmente debemos evitar la polisemia que lleve
a confusiones semánticas, es decir, el empleo de palabras que tienen más de
un significado. Las palabras se aprenderán mejor por oposición.

3.7. Desarrollo pragmático.

El uso del lenguaje es el objetivo final de cualquier intervención, es el criterio

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principal para valorar su eficacia. Por lo tanto el objetivo principal en este
ámbito será favorecer el uso social del lenguaje. Algunas de las actividades
que se pueden realizar con estos alumnos pueden ser:

1. Respuestas a peticiones de información (Ej. ¿Cómo te llamas?, ¿Qué


haces?).
2. Demandas de información.
3. Uso del lenguaje de cortesía (Ej. Buenos días, gracias).
4. Interpretación de las intenciones lingüísticas (Ej. ¡Esto no hay quien se lo
coma!).

Partiendo de la base de que cada persona es un mundo, y en este caso cada


alumno, es imprescindible señalar que no todos los tratamientos incluyen un
formato homologado, pero si de un patrón que nos ayude como guía. Una vez
que tengamos la evaluación del caso, es preciso ajustar un proceso de
intervención del lenguaje que se adapte a las particularidades del alumno con
discapacidad mental, y hacer de él un plan personalizado para que el
tratamiento resulte lo más productivo posible. Por lo que resulta indispensable
el valorar los aspectos lingüísticos anteriormente citados y trabajarlos
conjuntamente para soldar la evolución que perseguimos con el alumno. En
todo el proceso de intervención logopédica con el alumno intentaremos que
éste tenga motivación para aprender, que las actividades que se citan en cada
uno de los niveles se desarrollen de forma lúdica. En nuestra intervención
nunca deben quedar relegados el desarrollo semántico, sintáctico y pragmático
por una obsesiva corrección articulatoria del alumno. Y por último, destacar que
resulta de mayor importancia procurar que todas aquellas personas que
mantienen contacto con el alumno deficiente desempeñen el papel de agentes
de intervención, como padres, hermanos, amigos, profesores, etc.

Referencias bibliográficas.

a) Libros:
Gallardo, J.R. y Gallego, J.L. (1993). Manual de Logopedia Escolar: un enfoque
práctico. Málaga: Aljibe.
Fierro, A. (1990). Los niños con retraso mental. En Marchesi, A.; Coll, C. y
Palacios, J.: Desarrollo psicológico y educación III: Necesidades educativas
especiales y aprendizaje escolar. Madrid: Alianza.
Jiménez Correa, A. (2001). La deficiencia mental. Ámbitos de intervención. En
Lou Royo, M.A., López Urquízar, N. (Coord) (2001). Bases psicopedagógicas
de la Educación Especial, (pp. 267). Madrid: Ediciones Pirámide.
Rondal, J. y Seron, X. (1991). Trastornos del lenguaje. Barcelona: Paidós.