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LA MUERTE DE LA ESPERANZA

Escrita por Dain (Alberto Salgado)

…Las hordas orcas llegaron desde el Norte; ante esta triste situación, los hombres
en condición de blandir un arma se presentaron en batalla para defender sus tierras ante
la diabólica invasión que sufrieron. Valor, honor y épico fervor demostraron estos
hombres en combate, pero a pesar de su calidad bélica y valor humano, los orcos los
superaban totalmente en número.

La batalla, pese a la gloria que demostraron los hombres, concluyó con la cruel y
triste muerte de todos los valientes. Todos menos cuatro que lograron escapar de la
cruenta matanza hacia unas minas de hierro a los pies de una montaña cercana, y que se
encontraban esperando la llegada de los orcos a rematarlos.

Herger: - Que el demonio nos lleve a todos, que el mundo se destruya y que el sol
no se levante más. Todo se ha perdido, no hay un mañana para los hombres libres.

Ragmrir: - Al demonio con tus demonios maldito cobarde, hoy le mostramos a esas
bestias cómo pelean los hombres.

Herger: - No me llames cobarde, en el campo de la cólera jamás mi espada se


blandió detrás de la tuya.

Galdor: - Aquí no hay ningún cobarde, tampoco hay un problema, ya que estos para
que sean tales, deben tener una solución. Aquí nos encontramos. Una reunión de sudor,
sangre, metal y espadas melladas. No tenemos salida, ni siquiera disponemos de tiempo, así
que tenemos que deliberar un plan de inmediato.

Halgar: - ¡Yo!... ¡yo!... ¡yo!... no me mataré ¡máteme uno de ustedes si lo desean!...


pero yo no me suicidaré jamás.

Ragmrir: - Vamos por ellos, aún puedo blandir mi acero para destrozar algunos
enemigos más.

Herger: - ¿Qué tienen en sus cabezas, acaso han perdido el juicio?¿Quieren ser
héroes? Esto va más allá de mi o de ustedes, nuestras familias esperan y ellos pagaran por
nuestro fracaso.

Galdor: - Desearía amar a mi esposa una vez más y jugar con mis hijas, pero el
deseo no me llevará a ningún lugar.

Halgar: - Nada nos llevará a ningún lugar. Estamos atrapados y no podemos salir a
no ser que cada uno de nosotros acabe con cien bestias.

Ragmrir: - Más que nadie conozco el significado de nuestra derrota; después de


nosotros… tomaran el pueblo y la tortura, la muerte y la esclavitud visitará las vidas de
nuestros seres queridos, pero qué más podemos hacer ahora, no tenemos más oportunidades
de defenderlos, solo nos queda la muerte que llegará en cualquier momento… y yo opto por
morir luchando.

Herger estallando en lágrimas comenzó a lamentarse mientras Halgar gritó con voz
de desesperación: - muy bien, si finalmente la muerte nos espera, muramos luchando.
Galdor: - ¡Escuchen! ¡Ya están aquí! ¡Empuñen con fuerza sus armas hermanos
míos y tomen un último aliento!

Herger: - No moriré tan fácilmente, vengaré el futuro de mi familia con cuantas


bestias se me crucen antes de morir.

Galdor: - Crearemos una línea para detener su avanzada; luego, lucharemos espalda
con espalda.

Ragmrir con cara de diabólica ira, golpeó su espada con las espadas de sus tres
camaradas en son de despedida gritando: - ¡que la muerte venga, y que venga luego, que no
nos haga esperar más. Aquí hay cuatro guerreros que se burlan de ella y que no le temen!

Galdor: - Ya están aquí. Que el honor y la gloria sean con nosotros y la cólera y la
ira cargue a por ellos.

Así los cuatro sobrevivientes formaron una hermética línea de combate, esperando
a los orcos que corriendo entraron a aquel último túnel.

Que sus nombres no sean olvidados y que los bardos entonen canciones sobre su
valor y coraje…

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