¡solipsistas del mundo!

una stravaganza perceptivo-emocional
por José Daniel Espejo

24.11.05

HOLA A TODOS
Uf, no pensaba que iba a ser tan extenuante crear un puto blog. Está todo en inglés, me he reventado. Y además para qué, nadie lee blogs. O como mucho se lee un uno por ciento de los que se publican. Pero ni siquiera este uno por ciento de privilegiados genera un duro. Y el esfuerzo es infinito. Y siempre está el riesgo de que tu jefe descubra que estás actualizando en horas de trabajo (para los que tenéis jefe), o que tus amigos se enteren de lo que piensas de ellos en realidad, etcétera etcétera. Nunca hagáis un blog. Bueno, yo iba a presentarme, pero ya se me han quitado las ganas. Igual mañana u otro día. Salú.

28.11.05

POR QUÉ PEREZA
Bueno, Pereza y Ensaladas es ante todo un homenaje al blog donde empezó todo, Poesía y Macarrones, una bitácora más bien modesta pero que a mí me produjo estas ganas incontenibles de meterme en la blogosfera que tengo. Horacio lo ha dejado, desgraciadamente. Me gusta pensar que, si empecé exactamente el mismo día en que él lo dejó, es por algo. Ya veremos lo que duro. ¿Por qué pereza? Es fácil: soy el tipo más vago del mundo. En serio. Hay muchos vagos por ahí que te dirían lo mismo pero ellos todavía tienen cosas que hacer, obligaciones que cumplir, trabajos a los que acudir, novias con las que verse, etcétera. Yo no. Me explico. El veinte de marzo de 2003 gané un bote de la lotería primitiva por un valor de 2.019.366 euros del ala. Lo gané yo, que quede muy claro, porque fui yo quien pagó el boleto, como todas las semanas por entonces. Pero por una cuestión moral me vi obligado a partir el premio con mi novia, porque se suponía que era "nuestro boleto", el de todas las semanas. Si hubiera sabido lo que iba a pasar no habría compartido ni un cigarro, pero claro, no tenía idea. Un mes después, Adriana ya había cogido sus 1.009.683 euros y había desaparecido. A continuación, mis amigos Vicente y José Andrés se preguntaron cómo era posible que yo, en lugar de pasarme los días celebrando el premio y dándoles dinero a ellos, hubiera decidido quedarme en casa lamentándome por mi novia desaparecida. El día 16 de mayo, viernes, los mandé a la reputa que los parió (inspirándome sin duda en alguna novela argentina) y no los he vuelto a ver. Con lo que: a/ Evidentemente, no trabajo. Terminé mi relación laboral con la asesoría fiscal que me empleaba con el sencillo método de no volver por allí. Con mi millón de euros compré cuatro pisos y un ático (por chiripa, no con vistas a aprovechar el boom inmobiliario), me mudé a

uno de los pisos y puse en alquiler todo lo demás. Vivo de las rentas, literalmente. b/ Mi novia se ha ido. Ya sé que debería decir exnovia pero me cuesta trabajo (¿no veis?, soy un vago) pronunciar la equis. Así que no tengo que quedar con ella para tomar café ni ir de compras ni (ay) follar toda la noche como nutrias en celo. c/ Mis amigos eran unos hijos de puta. De modo que ni me tengo que molestar en quedar para irme con ellos por ahí. ¡No tengo ni una sola obligación en la vida! ¡Es el paraíso de los vagos! ¡Welcome to Perezaland!

7.12.05

NO SOY YO EL MISÁNTROPO, SINO EL RESTO DE LOS HABITANTES DEL PLANETA
O bueno, del planeta no sé, que tampoco los conozco personalmente a todos. Pero lo que sí estoy en condiciones de asegurar es que en mi escalera el misántropo no soy yo, sino los vecinos. ¿Por qué me odian? Fácil: porque han sido manipulados por los propietarios de los pisos (casi todo el edificio está en alquiler, vete a saber por qué). ¿Y por qué me odian los propietarios de los pisos? Por meter a un argelino de inquilino (cosa que, tampoco se sabe por qué, iba a bajar el caché de la casa). ¿Y por qué me odia el argelino? Eso sólo lo sabe dios, o más concretamente, Alá, porque yo lo trato de puta madre. De hecho, creo que es el amigo Khelifa el que encabeza la revuelta contra mi persona. Como el tipo es así medio carismático, todo un pater familias en una comunidad de tarados, los guía en el odio hacia el del quinto D no bien han pasado una semana en el edificio, con lo cual dejan de darme los buenos días, cierran la puerta de la calle cuando me ven llegar cargado de bolsas, ponen cualquier excusa para no subirse en el ascensor conmigo, etcétera. Bueno, igual estoy exagerando un poco. Pero el fondo es real.

9.12.05

CÓMO HACER LO QUE TE DA LA GANA
Con aquello de ganar la Primitiva y perder a mi Adriana y a los hijos de puta de mis amigos y entrar en una depresión, perdí diez kilos y aprendí varias cosas. Muchas de ellas no vienen al caso (por ejemplo, la programación del Canal+ del año 2004), pero una sí o espero que sí,

porque esta entrada va de eso. No hay nada más complicado en el mundo que hacer, verdaderamente, lo que te salga de los cojones. Desde el sintomático momento en que eres un criajo de un mes y estás en los brazos de tu mamá y alargas la mano para coger, por ejemplo, un cigarro encendido o una hoja de afeitar o una jeringuilla usada por un mendigo toxicómano, cualquiera de esas cosas tan atractivas para un lactante que en ningún caso te dejan coger, desde ese momento, digo, la vida se convierte en el largo aprendizaje de la represión. Ocho años de colegio, uno de catequesis, cuatro de instituto, cinco de universidad, medio de autoescuela, dos de posgrados, treinta de trabajo, diez de asilo público y un número indeterminado de vida eterna, tus padres, unos cincuenta profesores, unos cuantos curas, tres o cuatro novias, los putos Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, el ejército, los vecinos, las enfermeras, Dios y la sociedad en general parecen estar ahí con el único objetivo de que no puedas hacer lo que te da la gana. Y llega un momento en que ya ni te acuerdas de qué era lo que te daba la gana. Y cuando de repente te quedas solo y un buen número de esas barreras desaparece, pues no sabes ni qué hacer. Improvisas. Yo desde luego improvisé muy mal, no tengo pensado contarlo aquí pero diremos que me bebí alguna que otra copa de más y no hice mucho caso al sabio consejo de Stevie Wonder don't drink and ride a fucking Vespa on a rainy day, que es una frase que parece tonta hasta que te ves en un hospital con varios huesos hechos chicle. También cogí la costumbre de pasarme días y días tirado en el sofá viendo la tele alimentándome de café con leche y Ducados y sin hablar con nadie. Etcétera etcétera. Pero es que es lo normal. Tuve que volver a aprender a hacer lo que me salía de los cojones. O más bien a desaprender a hacer lo que me salía de los cojones, si me han seguido a mí y a Lolo Rico. Y eso cuesta, o qué os creíais.

12.12.05

DESERTORES DEL MUNDO UNÍOS
Estoy pensando en coger y largarme esta semana a un sitio no católico y volver para el diez o el once de enero. Creo que en China, además, ni siquiera celebran el año nuevo. ¿Por qué tiene que ser siempre tan difícil desertar?

13.12.05

LA PREGUNTA DEL MILLÓN
La pregunta del millón, la primera que me suele hacer la gente que conozco y a quien le cuento mi historia, todo esto de cuánto ha cambiado mi vida en los últimos dos años y medio

(ahora que lo pienso, muy muy poca gente), es la siguiente:

¿Preferirías que no te hubiera tocado la primitiva a cambio de seguir con Adriana?
Y la respuesta es: coño, claro que no. Con esa maldita zorra que me cambió por un puto millón (y pico) de euros. Y es que la pregunta está mal formulada. Debería ser algo así:

¿Te gustaría volver al momento inmediatamente anterior a aquél en que echaste el boleto, para poder darte la vuelta y no echarlo, y seguir con tu vida?
Y ahí ya vamos afinando un poco más. Y la respuesta es: no sé. Ahí estoy yo con Adriana y mis amigos, ignorante de cómo eran en realidad, y peleándome con mi jefe de la apestosa asesoría a quien en el fondo respetaba, y sacando pelis del vídeo los domingos por la tarde, y acurrucándome en el sofá con Adri y durmiéndome como un ceporro con la cabeza en su regazo que olía tan condenadamente bien, mientras ella me pasaba la mano por el pelo (levantándola de vez en cuando para comer palomitas de bolsa, y volviéndola a pasar, pero con un poquito más de materia inorgánica de las palomitas, por mi pelo, que se iba ensuciando así, de la manera más dulce que existe). Lo han dicho todos los filósofos que han tenido algo que decir en el siglo XX: la sabiduría es el infierno. Si hay un paraíso, éste está en la bendita ignorancia.

14.12.05

PLACERES BARATOS
He pasado esta mañana paseando en moto por mi ciudad, a un ritmo tranquilo, escuchando emepetreses (violación de las normas de tráfico, sí) y mirando a las chicas que por las mañanas transportan papeles de una oficina a otra, o apuntes de una mesa a otra, o bolsas de una percha a otra. Hacía sol a la par que un frío de cojones, y se me ha congelado el liquidillo de las rodillas, con lo que todavía ando un poco metálicamente. Sin embargo, esta actividad constituye uno de los grandes placeres. Practíquenla cuanto puedan. Si la música es buena, se siente uno como el protagonista de un vídeoclip. En mi caso, esta mañana, uno de Clap Your Hands Say Yeah. Y además he tenido una visión resplandeciente: una chica morena, con el pelo corto, con grandes gafas de sol, con chaqueta de cuero con hebillas, y mallas negras, y botas negras doc martens, todo como de hace veinte años, simulando esperar el autobús. Sé que simulaba porque he pasado ante ella tres veces a lo largo de una hora y media y no se ha movido. Si el mundo fuese un lugar más razonable, me habría sido dado sentarme junto a ella y empezar a charlar, pero ya se sabe. Se me ha ocurrido hasta una primera frase:

¿Qué hace una manchega tan bien vestida como tú en un sitio como éste?
En fin, esas frases que sólo se emiten en la imaginación y en blogs solipsistas como éste.

15.12.05

PLAY STATIONS Y BURROUGHS
No voy a entrar en la obviedad de recordarles lo irónico que resulta que un niño pueda ver en el informativo de mayor audiencia las víctimas carbonizadas de la invasión de un país extranjero por parte de las tropas del suyo (respiro), y en cambio no pueda comprar un juego de consola u ordenador en el que se atropella o dispara a gente. Es decir: invadir Irak y limpiarse a 30.000 civiles usando armas químicas tan inocuas como el fósforo blanco, sí. Jugar a Grand Theft Auto, no. Porque salen tetas. Todo esto, repito, es una obviedad. Hay una terrible campaña en marcha en contra de los videojuegos, como todo el mundo sabe. Al mismo tiempo, otras de fomento de la lectura. Cualquier lectura. Con lo que ocurre lo que ocurre: (Interior noche. Vemos a Miguelito, de 9 años, leyendo El almuerzo desnudo con los ojos como platos. El padre entra en la habitación acompañado por un amigo) PADRE: ¡Ahí está mi hijo! ¡Siempre leyendo como un campeón! ¡Mira cómo le cae la babilla y tó! ¡No como antes, que lo único que hacía era jugar al fútbol con la plei! Que es lo que digo yo, que se les reblandece el cerebro... Instintos asesinos, les produce, la plei ésa. Los vuelve violentos, Jaime, te lo digo en serio. Y llegó el momento en que Pili y yo tuvimos que tomar una decisión, y le tiramos la plei a la basura, y le trajimos los libros de mi sobrino Sebastián, sí, el yonqui, sí, total él para lo que los quiere...

19.12.05

MASTRONARDI Y LA POESÍA
No tengo ni puta idea de poesía. No he escrito un sólo poema en toda mi vida. Un poco por vago. Y otro poco porque para qué, si para eso ya estáKenneth Rexroth.

19.12.05

FELICES FIESTAS Y PRÓSPERO AÑO NUEVO SI TIENES COJONES

Les voy advirtiendo desde ya que la semana próxima no podré estar con ustedes, porque como cada Navidad me voy al pueblo de mis padres a pasar allí una semana y ganar trece o catorce kilos. Yo lo llamo inflar los neumáticos, chiste que hace mucha gracia en el villorrio. También lo llamo, pero esto sólo cuando hablo conmigo mismo, un poco cruelmente, cobrarme lo mío, haciendo una velada referencia al bastante apetitoso sueldo que les paso a mis progenitores. La verdad es que al menos se puede ver dónde acaba todo ese dinero: en suelos de mármol, superficies doradas y construcciones amplificatorias de la casa. La tienen que ya ni se reconoce. Parece un hotelito, más bien. Un templo kitsch. Una Escuela de Mecánica de la Armada. Por favor, vayan ustedes en mi lugar. Por favor. ¿Qué tiene de malo? Pues, si dejamos aparte la sucesión de vecinos que me van a recordar lo enano que era yo parece ayer y lo bien que me estoy portando con mis papis y la necesidad que tengo de encontrar una moza casadera, la procesión de primos segundos que intentarán emborracharme en el bar Nicolás para tratar a continuación de darme el sablazo, los cientos de fotos del álbum familiar que tendré que revisar con mi mama, los cientos de folletos de coches que tendré que revisar con mi papa (porque ya va siendo hora de que me compre uno, dice, aunque en realidad el coche lo quiere para él, pero mi madre no lo deja meterse en créditos y los dos mil euros que les paso todos los meses se les van en reformas, con lo que sigue de un lado para otro con un Kadett dorado que ya no pasa de 90), y los malos tragos que me hará pasar una chica del pueblo, algo entradita en carnes pero con una moral indestructible, que me persigue para engancharme (y oh dios mío el año pasado por poco me la follo en la fiesta de nochevieja, con lo que este año volverá a la carga con renovados ímpetus, en cualquier caso se hace OBLIGATORIO NO BEBER NI UNA GOTA DE ALCOHOL EN NOCHEVIEJA), si dejamos aparte todo esto, digo, no tiene nada de malo. Pero a ver cómo coño deja uno aparte todo eso. Otra de las cosas que me van a decir una y otra vez en plan mantra será a ver cuándo te dejas el piso ése en XXXXXXXX, te vienes al pueblo y te haces una buena casa al lado de la de tus padres. No la he incluido ahí arriba porque esto más bien me da risa. O a veces no me da risa y me parece que me están describiendo los nueve círculos del Infierno y ahí en todo el centro, con la colleja puesta entre los dientes de Satanás, en el lugar del compadre Ugolino que muy contento cede su puesto y se va a tomarse unas cañas, estoy yo.

19.12.05

100% BOLIVIANA
Otra entradita más. Ocurre que está el cielo medio nublado y se me han quitado las ganas de ir por ahí en moto. Ahora, sobre Evo Morales. Las elecciones en Latinoamérica siempre me ponen un nudo en la garganta, y no sé por qué. Igual porque interpreto que las batallas perdidas y olvidadas en Europa siguen luchándose por allí entre Tejas y la Antártida. Porque por aquí no hemos tenido Zapatas ni Panchos Villa

ni Salvadores Allende ni Chés ni subcomandantes Marcos, esa gente-tormenta con la verdad en la boca y ni puta idea de política, abocada al fracaso pero resplandeciente. Resplandeciente, sí, e igual por eso me ponen el nudo en la garganta que me ponen, quién te dice, sigo sin saberlo. Ahora, este Evo Morales diciéndole al pueblo más pobre del continente que las cosas no tienen por qué seguir siendo así. El primer mandatario nativo desde la invasión española, ni más ni menos. Qué mal camino le veo, compadre, pero quién pudiera andarlo con usted.

22.12.05

BUENOS DESEOS PARA EMPEZAR EL AÑO
Hoy, evidentemente, no tengo nada que ganar porque no juego. No creo que sea posible que al ganador de un premio como el que gané yo le caiga el gordo de navidad. O la palabra no es posible. La palabra es ético. Si jugase y ganase otra vez, supongo que me pondrían víboras en el buzón. Y tal y como está el mundo, yo creo que me lo merecería. Supongo que mi punto débil consiste en mi inmenso complejo de culpabilidad. Supongo que las donaciones que hago a diversas ONG's no se deben a que yo sea altruista en absoluto, sino a que sufro un complejo que tengo que acallar como sea. Es decir, es una motivación egoísta. De la que se beneficia (espero) un montón de gente, pero egoísta como la que más. ¿Quién soy yo? ¿Nada más que un tipo que ganó una Primitiva y el dinero le amargó la vida? ¿El enfermo de depresión que promueve menos compasión del mundo? ¿Y ya está? Anoche estuve viendo un reportaje sobre la Teología de la Liberación (de la que hablaba tangencialmente Horacio en aquel post memorable) y se me caían las lágrimas de vergüenza. Decidido: en Año Nuevo se acabó el tango. Basta de autocompasión y basta de días en cama y basta de ensaladas de pastillitas (bueno, esto último hace ya unos meses que no lo hago). ¡Temblad, manchegas, que llega Mastronardi!

22.12.05

BUENOS DESEOS PARA EMPEZAR EL AÑO (II)
Ah, y le voy a comprar a mi padre un Peugeot 407, que no sé exactamente cuál es pero que a él le encanta (muy probablemente porque su amigo Mariano tiene un 306). Si lo ven por ahí, por favor, no le digan nada, que es sorpresa.

22.12.05

DEL ÁLBUM DE FOTOS ENCONTRADO EN LA HABITACIÓN MÁS OSCURA DE MI CABEZA
¿De qué me suena a mí esta chica...?

...ah, sí, una antigua novia, Aurora, creo. Ejem, ejem.

23.12.05

EL QUID DE LA CUESTIÓN O LA MADRE DEL CORDERO
Como quedan muy pocas horas para coger mi autobús y perderme en las soledades manchegas hasta el año que viene, me está sobreviniendo una especie de pánico metafísico acompañado de tembleque en las rodillas, nudo en la boca del estómago y taquicardia acompasada (bueno, puede que los cuatro cafés que me he tomado tengan algo que ver). En serio, tengo que salir más. No he puesto un pie fuera de esta ciudad desde que volví del pueblo a principios de este año. Para calmarme, pienso en coger un libro y sentarme a leer, pero ya en serio, ¿qué libro de toda la literatura occidental del siglo XX está indicado para patologías como la mía? ¿Kafka, Proust, Miller, Cortázar, Bolaño? ¿Hay alguna novela o libro de cuentos que no enseñe explícita o implícitamente que la civilización es un excremento que más valdría limpiar con un chorro de agua a presión? ¿Que el ser humano no es un desecho prescindible, o que la vida no es absurda y que lo mejor que podríamos hacer no es suicidarnos todos en masa? Menos mal que, ya en este milenio, con gente como Houellebecq y tal, la cosa está mejorando*. Así que me pongo la tele. Hay talk-shows, teletiendas, programitas educativos y anuncios de créditos al consumo. Todo terriblemente opiáceo. Los minutos parecen siglos, pero al menos no estoy añadiendo nerviosismo al nerviosismo. Y así un poco como de pasada, encuentro la

clave que explica por qué la gente prefiere meterse a través de la caja tonta unos contenidos diseñados para solaz de oligofrénicos, antes que sentarse con un libro de Thomas Bernhard a pasar la velada. Menudo genio que estoy hecho. Feliz año nuevo a todos. Y que les sea leve la Navidad.

* Para no lectores de Houellebecq, aclaro que esto contiene cierta dosis de ironía (N. del T.)

4.1.06

FELIZ AÑO NUEVO
Sí, amigos. Feliz año nuevo a todos. Que cumplan sus propósitos, y, si no tienen propósitos, que los encuentren, y que les sienten bien, y que los lleven puestos todo el año, y que al final se hagan realidad antes de 2007, para lo bueno. Qué quieren, me siento estupendamente. He vuelto a mi ciudad después de unas navidades lamentables (no he sido capaz de quedarme en el pueblo hasta Reyes), y oh, dios, cómo he echado de menos mis cuatro paredes, mis discos y mi ordenador, mi moto y mis días vacíos de parientes, vecinos y charlitas morales. Cómo he echado de menos mis días vacíos, en resumen. Ahora, recién llegado a casa (he cogido el primer autobús, de la misma desesperación), delante de esta pantallita y con un café humeante al lado y mi blog enfrente y mi disco de Ivy puesto, puedo hacer esa cosa tan inútil e inevitable que conocemos como recapitular. Claro que tampoco les voy a dar detalles. No me follé a Sonia, si se lo estaban preguntando, pero hice algo peor: sentarme con ella la mayor parte de la nochevieja en unos barriles de cerveza del traspatio de la discoteca y dejar que me hiciera resúmenes de los libros de autoayuda que se está leyendo. Eso sí, sin citar la fuente, y aplicándolos a mi vida. La situación era tan antierótica que me permití beberme hasta ocho cubatas, a pesar de la estricta prohibición que me había impuesto. A eso de las nueve de la mañana, Sonia me dio un beso y un abrazo y me pidió el teléfono, y yo estaba tan ciego que se lo di. Ahora se dedicará a llamarme todos los fines de semana e intentar venir a XXXXXXXX a verme. Dice que le gustaría salir del pueblo,buscarse algo en la capital (sic). Bueno, pues búscate lo que quieras, pero que no sea Kang, digo, que no sea yo, por favor. Mi padre ha estado especialmente gracioso, eso sí. Se ha pasado desde el día 23 por la tarde bebiendo pequeños traguitos aquí y allá, y diciendo tonterías. Contentísimo, nunca sabré por qué. Tengo que reconocer que me gustaría ver la cara que se le va a poner cuando lo llamen del concesionario para que vaya a elegir el color del coche. A mi madre no hay quien la soporte, como siempre. Mis primos han bajado la intensidad del sableo, y ayer mismo le presté a Gerardo cincuenta pavos sin que el pobre me los pidiera, un poco por no perder las

costumbres, supongo. Pero todos me han repetido una y otra vez que vuelva al pueblo. Que abra una tienda. Que compre tierras. Que monte una asesoría. Que alquile pisos. Que me dedique a ir a la iglesia. Y son esos análisis de mi vida que me han ido arrojando a la cara sin piedad durante casi dos semanas lo que me ha destrozado. Que si estoy muy solo en XXXXXXXX, que si no tengo ilusión por la vida, que si se me ha puesto cara de amargado... ¡y eso gente con quien llevo seis años sin cruzar dos palabras! En fin, que ha sido una pesadilla completa. Pero ya estoy aquí. Y tengo grandes planes. Y un año entero en blanco por delante para rellenar. Y bueno, si suena el teléfono, con no cogerlo, pues solucionado el problema.

5.1.06

ES FÁCIL DEJAR DE SER UN ENGRANAJE INCONSCIENTE DEL SISTEMA CAPITALISTA SI SABES CÓMO
He ahí el título del libro que me he propuesto escribir durante este año. Quédense con ese nombre porque de aquí a poco lo verán en los Carrefules, en las pescaderías y hasta en las iglesias. Se lo tendrán que leer los chavales para Selectividad. Lo traducirán a todas las lenguas de la India. Se lo leerán hasta los lectores de premios Planeta. ¿Quién no quiere dejar de ser un engranaje, de una vez por todas? ¿A quién no le gustaría dejar de ser el culpable de todos los males de la Tierra? Lo que ocurre es que muchas veces no sabe uno cómo darle en toda la jeta a la Globalización y al Consumismo. Y justo en ese punto, aparece mi libro delante del atribulado hombre masa (lo regalarán con el ABC cualquier domingo), y ve la luz. He pensado en organizarlo en capítulos, todo muy didáctico y masticadito, tipo Cómo dejar de comprar cosas inútiles, o Cómo vivir sin televisión o Cómo desplazarse sin coche. Luego ya cada lector que se vaya aplicando lo que le parezca, que aquí no somos el Partido Comunista Chino. Pero prometo que, si sigue uno las lecciones, al final del proceso será un hombre nuevo con las manos limpias, y no colaborará en la destrucción ecológica del planeta, ni en la explotación de trabajadores en el sudeste asiático, ni en el oleocentrismo que gobierna la Tierra, ni en el choque de civilizaciones. Un tipo que trabajará en lo que le gusta, e irá andando a su puesto de trabajo o trabajará en casa, y tendrá un 200% más de tiempo libre para hacer lo que le dé la gana, y disfrutará de una conciencia tan limpia que se podrá uno comer un par de huevos fritos en ella. Así que me haré famoso. Y saldré por la tele. Y el entrevistador empezará a hacerme preguntas. Y ése será el comienzo de todos los problemas.

9.1.06

LO MÍO CON NINA
Habrá que ir confesando: el sábado por la noche me encontré en la puerta de mi casa con este bellezón...

(en la imagen, restregándose por algún motivo la espalda contra el suelo)

...y fue flechazo instantáneo. Ayer, grandes comilonas y paseos, primeras lecciones sobre cómo esperar para mear en la calle. Hoy, veterinario (parece que su ojo izquierdo es irrecuperable, por desgracia, pero lo de la pata se le curará con un poquito de buena vida), vacunación e implantación de documento de identidad, y luego comilona de pienso del Mercadona y restos del almuerzo de Mastronardi, para compensar por el mal trago del médico. Tarde jugando, cena copiosa, a dormir tempranito: la tengo al lado del calefactor, encima de una manta vieja doblada en cuatro que le va a servir de cama. Es una imagen que da sueño. Tanto que casi me voy a meter en la cama yo también, con Nunca me abandones (¿casualidad?), de Ishiguro y un vasito de Cola Cao. Ah, sí: lo de Nina es por Nina Persson, que cantaba en mi emepetrés I need some fine wine and you, you need to be nicer cuando nos vimos por primera vez.

10.1.06

LOS STROKES Y VOS
Como estoy enganchadísimo al último de los Strokes (soy capaz de oírlo doce veces al día), he hecho algo que la verdad no suelo hacer, supongo que por vago: buscar información en

internet acerca de ellos. Así me he enterado de que el amigo Casablancas es hijo de no sé qué magnate yanqui, que todos nacieron forrados y que sus familias son muy influyentes en el mundo de la moda y las nuevas tendencias en Nueva York. Se me ha quitado el escaso sentimiento de culpabilidad que me daba haberme bajado el disco. Esto no significa que los aprecie menos ni que vaya a dejar de escucharlos, pero reconozcamos que no lo han tenido tan difícil, ¿no? Desde enanos han tenido libre acceso a instrumentos, clases, locales de ensayo, entradas de conciertos, etcétera, y han crecido rodeados de artistas de todos los palos, en la capital cultural de Occidente. ¿Hasta qué extremos habrían llegado las artes si todo el mundo hubiera tenido acceso a ese tipo de educación,meninos da rua incluidos? ¿Serían los Strokes, ese culmen de lo cool, tan especiales? ¿Y Sofía Coppola? Con esto no digo que haya que derribarlos a ellos del trono. Digo que habría que aupar a todos los demás. ¿No? Puestos a igualar, igualemos al alza. ¿Y qué se hará con aquéllos que, teniendo un millón de euros y todo el tiempo del mundo, no producen nada en absoluto? Pues no sé, a la hoguera, por ejemplo.

10.1.06

TIGRES, SEXO Y ECOSISTEMAS EQUILIBRADOS
Leo una entrada bastante jugosa en lo de Ababol y pienso en algo que oí una vez en un documental de naturaleza: que la presencia de grandes depredadores, pongamos de tigres, es la mejor prueba de que un ecosistema está sano. En cuanto empieza a deteriorarse, por ejemplo ante la llegada del hombre, lo primero que desaparece es lo que creíamos más invencible: un tigre de bengala de tres metros de largo, o un jaguar moteado, o un lobo ibérico. El sexo bien entendido, el sexo como fuente de placer, liberación y juego, es el mejor signo que conozco de que una persona está bien equilibrada (obien follada, como dicen por mis pagos)... En cuanto llega el deterioro, sea de la clase que sea, el buen sexo es lo primero que desaparece, y se convierte en otra cosa (como un protocolo de posesión y sumisión, o en un deber, o en una prueba de amor) que no tiene nada que ver, o simplemente desaparece. Por eso hace tres años que no follas, Mastronardi que nunca.

11.1.06

PSICÓLOGOS, PERROS Y SEMÁNTICA FENOMENOLÓGICA

Yo nunca he ido a un psicólogo, supongo que por vago, pero al principio de mi reciente época mala (no la voy a llamar depresión porque ése es un término clínico), así medio de tapadillo me hice el encontradizo con un psicólogo recién licenciado, conocido mío. Intenté patéticamente el truco de "es un amigo mío que está fatal y le pasa esto y esto y esto, a ver si me puedes dar un diagnóstico", que no creo que el tipo se lo creyera ni por un momento, y me abrí de orejas para beberme sus palabras. Fatal todo. Los cambios de humor eran síntoma de depresión. El cansancio era síntoma de depresión. Dormir once horas al día también. Ver la tele también. El descuido en la vestimenta y la higiene personal, también. Me quedó la impresión de que todo, absolutamente todo, podía constituir un síntoma de depresión, y que, por supuesto, no tenía remedio alguno. Y, lógicamente, terminé mi relación con la ciencia psicológica (¿dónde leí yo aquella anécdota insuperable del loco que tras treinta años en el manicomio solía aconsejar a los visitantes hágame caso, jamás hable con su médico del estado de su salud?), nada más empezar, y me despedí, y así hasta hoy. De modo que no tengo forma de saber si las charlas que mantengo con mi perrita Nina durante horas son o no un síntoma. Yo creo que no: hablamos de Wittgenstein, de Joan Fontaine Odisea, de la posmodernidad y de las recetas de José Andrés, vamos, lo normal pa un perro. Pero quién te dice si todo esto no es una señal clara y evidente de que estoy como Kurt Cobain y un día de éstos me voy a tragar un litro de lejía. ¿Donde acaban los síntomas y empiezan los actos normales sin significado? ¿Existen, de hecho, los actos normales sin significado? ¿Cuánto son 400 dracmas?

16.1.06

DOS CITAS
1ª: Y si tuviera que llevarme un solo libro a una isla desierta, preferiría ahogarme en el naufragio. Eduardo Mendoza

2ª: O corpo não é uma máquina como nos diz a ciência. Nem uma culpa como nos fez crer a religião. O corpo é uma festa. Anónimo brasileño

17.1.06

DE DÓNDE HAN SALIDO TODAS ESTAS FOTOS

Una de las cosas que más me irritan de la literatura es el prestigio que de forma explícita o implícita concede a las enfermedades mentales. Como es tarea de los literatos explorar zonas cuanto más desiertas mejor de la mente humana, piensan que la esquizofrenia, la paranoia o la depresión les mostrarían países no hollados, materia prima de primera calidad para sus pajitas mentales en formato novela de mil páginas. Yo, que he pasado por un bache de los de verdad (si es verdad que ya lo he terminado de pasar), me siento insultado con estas gilipolleces, aunque vengan de mis autores favoritos: Bolaño, Vilas, Palahniuk. A otro perro con ese hueso de plástico. No hay nada más plano, más soso, menos enriquecedor o menos pedagógico que un año de depresión. Recuerdo haberme pasado un mes mirando el teléfono, o mirando por la ventana, o por la mirilla de la puerta, pensando únicamente en el regreso de Adriana, imaginándome con un detalle absoluto su nuevo corte de pelo, la expresión de su cara, las frases con que me pediría perdón, la frialdad crónica de sus manos, etcétera. Considerando con toda la seriedad del mundo la posibilidad de hacer que ocurriera a base de pensarlo, y poniendo en marcha experimentos como hacer fotos por la ventana que tanto miraba hasta que Adri apareciera. Tengo cerca de mil fotos en un cajón y en las mil aparece un callejón vacío mal iluminado por seis farolas. Lo cual es una metáfora perfecta de los resultados literarios de la depresión. Y de todos los otros resultados.

18.1.06

MASTRONARDI LO MISMO TE AMARGA EL DÍA QUE TE ARREGLA EL MUNDO
Parte del problema de la democracia es que un votante apenas se siente responsable de las consecuencias de su voto. Supongo que los votantes de Bush o Aznar dirán oh, vamos, si sólo fue un votito de nada. Los acuerdos de las Azores desembocaron en la invasión y ocupación de un país y en su posterior colapso institucional, y todo esto ha tenido hasta ahora un coste muy alto en vidas de civiles y de soldados (más o menos 33000 personas y, por supuesto, subiendo). Algún cretino me ha dicho por los foros que Saddam mataba más, como si esto fuera una subasta en la que yo te pago a ti treinta mil muertos y tú me debes cincuenta mil del Kurdistán. Con lo que me imagino que el nivel de sensación de culpabilidad de los votantes del trío de las Azores sigue bajito bajito. Yo quiero creer que el trío Bush-Blair-Aznar tienen por las noches, aunque no lo muestren, pesadillas e insomnio. Sus gabinetes los tienen informados de los recuentos de víctimas y supongo que al pegar la oreja a la almohada alguna voz les dirá hostias, macho, entre tú y tus dos compadres os habéis limpiado a treinta mil personas, o algo así. Y la clave de estas malas digestiones, que me parece que en los votantes no se dan, está en el reparto de responsabilidad. Si el amigo Blair soporta 1/3 de la culpa, un votante del Partido Laborista sólo soporta 1/18.000.000 de ese tercio de culpa. Es la teoría de Cioran: la superpoblación deshumaniza. Un ser humano en el neolítico representaba una cienmilésima parte de la

humanidad, mientras que ahora sólo una cuatromilmillonésima. ¿Quién se va a sentir responsable de nada que se ha decidido entre veinticuatro millones de personas? Desgraciadamente, nadie. Moralmente, sin embargo, para mí está muy claro: si después de ver lo que tu presidente ha hecho con tu voto vas y sigues confiando en él, tiene que ser porque te parece bien, ¿no? Y no, que no me cuenten que es sólo una opinión. Un voto no es una opinión. Si no fuera por esos votos, ahora mismo en Irak no lloverían los chuzos de punta que están lloviendo. Y la gasolina no estaría a estos precios.

19.1.06

¡PRIMERAS IMÁGENES EN EXCLUSIVA DE MASTRONARDI Y NINA EN LA INTIMIDAD!

19.1.06

¿PARA QUÉ SIRVEN LOS BLOGS?

31.1.06

INVIERNOS E INVIERNOS
Ahora que mi pequeña ciudad bate récords de frío y mi perrita y yo dormimos más juntos que nunca, se me ocurre que qué tontería medir los inviernos en grados centígrados o cuartas partes de año. Como si quedara alguien que aún no supiese que el invierno es un estado mental. Como si quedara alguien que no supiese qué estamos midiendo cuando contamos los días que llevamos sin hablar con nadie. Aunque ahora que lo pienso, esta preciosidad de color azabache que tengo enroscada a mis pies sí cuenta, ¿no? Y de repente, todos mis contadores de invierno se ponen a cero. O casi.

1.2.06

ADAM ZAGAJEWSKI Y YO
Tuve un sueño muy extraño hace poco. Estábamos Adri y yo en un lugar en el campo, celebrando mi cumpleaños o algo así. En cualquier caso yo sabía que era mi cumpleaños. Mi regalo era una visita a una casa como en ruinas que de repente se convertía en un laberinto, y el laberinto se iba espesando cada vez más, oscureciéndose, hasta que aquello ya se iba trocando en pesadilla. Pero de repente llegábamos a la salida, estábamos en la calle, nos

esperaban en un coche y Adri me decía que se me había olvidado la chaqueta. La taquillera o recepcionista de la casa en ruinas me decía que sí, que en efecto habían recogido mi chaqueta, pero que la habían depositado ahí enfrente. Al otro lado de la calle había un cementerio y una especie de panteón familiar, abierto. Dentro había alguien a quien yo preguntaba y que me daba un grueso cuaderno negro, tan grueso que más bien parecía un álbum de fotos. Ése era mi regalo sorpresa. En la portada, en letras plateadas, decía Adam Zagajewski, y yo juro ante quien quieran que ese nombre jamás de los jamases había significado nada para mí. Por supuesto, Dios Google mediante, al día siguiente me enteré de quién era el tipo. Aunque la explicación psicoanalítica es que yo ya había oído ese nombre en alguna ocasión y que mi subconsciente (que no olvida nada) lo colocó en el sueño, es inquietante que un sueño te señale de esa forma a gente o cosas del mundo de la vigilia. Nunca encuentro tiempo para comprarme sus libros, pero por la güé hay una reseña o dos, y este poema:

IBA POR UNA CIUDAD MEDIEVAL Iba por una ciudad medieval, por la tarde o al alba, era muy joven o bastante viejo. No llevaba ningún reloj ni calendario, sólo la terca sangre que medía una eterna lejanía. Podía volver a empezar esta propia o impropia vida, todo parecía sencillo, las ventanas no cerraban del todo, los destinos ajenos, entreabiertos. En primavera o al comienzo del verano, muros calientes, un viento suave como la piel de una naranja, era muy joven o bastante viejo, podía escoger, podía vivir.

2.2.06

MÁQUINAS DEL TIEMPO Y CHAQUETAS DE BORREGUILLO
No sé quién puede decir que las máquinas del tiempo no existen. En algún lugar de esta casa hay una bien guardada. No la saco, ni la muevo, ni siquiera la miro. Se trata de una

chaqueta-tres cuartos yo diría que de color verdoso, a cuadros azules y blancos, forrada de borreguillo, que me regaló Adri por mi veinticuatro o veinticinco cumpleaños, ya no sé. Me la regaló porque le gustaba a ella, claro está, porque siempre que salíamos se las apañaba para ponérsela de vuelta a casa, aunque le quedaba por debajo de las rodillas, grandísima. A mí también me gustaba. A fuerza de salir y salir, se le acabó pegando el olor del perfume de Adriana en las solapas. Es lo que tiene el borreguillo, que se le pegan los olores una barbaridad. Estoy seguro de que si voy ahora mismo, la rescato del fondo del armario y la huelo, el olor estará todavía ahí. Un olor no es sólo un olor, como todo el mundo sabe. Es uno de los principios activos que hacen funcionar las máquinas del tiempo, y a mí me llevaría, por ejemplo, a la nochevieja entre 2001 y 2002, vería con absoluta nitidez a Adriana en bragas y chaqueta salir de puntillas de la habitación de aquella casa a intentar hacerse con una botella de vino sin ser percibida. Y bueno, qué quieren que les diga, no tengo yo el cuerpo para viajes, esta mañana. A ella la conocí en otra fiesta, más bien un botellón. No me inspiró la menor sensación, el menor sentimiento, a pesar de que estuvimos hablando y riéndonos durante horas. Tuvieron que pasar muchos meses hasta que me desperté una mañana pensando que estaba enamorado. Y ahora, después de ocho años, daría un brazo por esa inmunidad inicial que me permitiría tirar la puta chaqueta a la basura. O ponérmela tranquilamente, incluso, sin ponerme a viajar en el tiempo como un pelele. O llevarla al tinte.

5.2.06

AUTOMASTRONARDI PARA TODA LA FAMILIA
Decidido como estoy a salir de una vez por todas del bache, me repito una y otra vez una serie de frases mágicas pensadas para animarme y elevarme la autoestima. No las voy a decir aquí, no vaya a ser que alguien me las robe y escriba un libro de autoayuda de ésos. Aunque no creo que le sirvan a nadie que no sea yo. Un ejemplo: este fragmento de Orhan Veli que alguien tradujo para mí: Hey! What the hell are you waiting for, cast yourself into the sea! They're waiting for you back there? Nevermind... Don't you see that freedom is everywhere, Be the sails, be the oars, be the tiller, be the fish, be the water, Go... go... go--as far as you can go... Muchas de estas cosas ya me las decían mis amigos cuando Adriana se largó. Cuando yo les pedía que me dejaran en paz, que no estaba para salir a ninguna parte, ellos contestaban que tenía que hacer un esfuerzo, liarme con alguna chica y dejarme de gilipolleces. Cómo no voy a sospechar que, por muy egoístas que fueran por otra parte, en eso tenían razón.

Estoy seguro de que, dentro de treinta años, me arrepentiré amargamente de haber tirado a la basura estos años, no haberlos dedicado a follar y reírme en lugar de esto. Recuerdo la época pre-Adriana, cuando ni J.A. ni Vicente ni yo teníamos novia ni ganas de tenerla y salíamos jueves viernes y sábado y yo no tenía un puto duro ni esperanzas de ganarlo. No nos iba mal con las chicas, es decir, a Vicente y a mí no nos iba mal, José Andrés hacía lo que podía con su cojera. Y sé positivamente que cuando entrábamos a algún bar muchas mancheguitas guapas nos calaban de arriba abajo y se hacían una nota mental, y no era nada difícil sacarlas a fumar un porrito por el parque et al, tenía algo, a pesar de mi extrema delgadez cadavérica y el pelo largo champiñónico que gastaba por entonces, que atraía a algunas aprendices de grunge, y sé que lo sigo teniendo. Además, las hormonas siguen tirando de mí, por supuesto. Y también sé que subirme aquí a alguna chiquita sería tremendamente curativo. Entonces, ¿qué cojones está fallando? Mientras lo descubro, sigamos por lo menos con el mantra: Eh, ¿qué demonios esperas? ¡Arrójate al mar!, Eh, ¿qué demonios esperas? ¡Arrójate al mar!, Eh, ¿qué demonios esperas? ¡Arrójate al mar!, Eh, ¿qué demonios esperas? ¡Arrójate al mar!

6.2.06

MASTRONARDI POETA EN EXCLUSIVA MUNDIAL
Hace tarde de revolver papeles y fotos del pasado, y ponerse triste o hartarse de reír, según el hallazgo. Y he encontrado esto, escrito por mí (pero con un mí tan diferente y tan lejano en el tiempo que daría igual que fuera un poeta de la dinastía Tang) el tres de marzo de 2000, y no sé cuál de las dos cosas hacer, ilumínenme un poco, hagan el favor: SIGLO XXI Sí sí La hija de mi jefe estaría muy bien Encima de la mesa del despacho Que nunca se abre con las bragas colgando Del dedo gordo del pie izquierdo Mirándome Visualizo sus orgasmos torrenciales Algo como tener que traer Una fregona para recogerlo Yo lo sé y mi jefe lo sabe Y por supuesto ella lo sabe Diecinueve años y saber estas cosas Entonces qué estamos haciendo Representar un drama Algo de Chéjov (Hola, Marta) llamado siglo XXI.

7.2.06

CINÉMA VERITÉ MANCHEGO SIN SUBTÍTULOS
M. (pero no el vampiro de Düsseldorf, el otro M.) está sentado en una vieja mecedora de madera, junto al ventanal. Su mirada va saltando de las páginas de No Logo al callejón y a la perra negra que dormita a sus pies. Alguien a quien no distinguimos pregunta: ¿De verdad piensas quedarte así toda la vida?

Y M. responde: No.

Pero ahí no se levanta ni dios. Y el tiempo pasa.

8.2.06

¡AUTOAYUDA GRATIS!
Por mis tierras llaman veranillo de San Martín a la parte de septiembre en que te cueces de calor y suplicas que entre de una puta vez el otoño. No permitan que su vida se convierta en un veranillo de San Martín, si no les molesta la metáfora.

16.2.06

SALUDO AL SOL, POR MASTRONARDI
El sol pica. Parece mentira que a pesar del imperialismo, el consumismo y el fundamentalismo que afligen al mundo, a pesar de las expectativas ecológicas, a pesar de los gobiernos que manejan África y los balleneros japoneses y las inmobiliarias españolas y la policía yanqui y las cámaras que graban cada metro cuadrado de Gran Bretaña y las empresas multinacionales que manejan el mundo y las trastiendas de las madrasas donde se enseñan las artes del cinturón de bombas y la Cope y Zaplebes y la programación de la primera, el sol se ponga a picar después del largo invierno y nos coja a todos absolutamente de improviso, y volvamos a sentir esa sensación de todos los años que sin embargo todos los años se nos olvida, y nos den (o por lo menos a mí me dan) ganas de llorar, de pura gratitud, supongo. Porque cómo es posible que nos trate tan bien, el planeta, a nosotros, esta mano de apestosos hijos de puta. Lo que es seguro es que yo, en su lugar, les habría dado para el pelo hace ya tiempo.

20.2.06

EL PRINCIPIO ACTIVO
Los anuncios de detergente nos han acostumbrado a pensar que todo tiene un principio activo, es decir, un componente que hace funcionar las cosas. El oxígeno activo y el Kalia, por ejemplo. La testosterona y las películas de Tarantino. La soledad y la soledad.

21.2.06

LA MORADA DEL MIEDO, ¿NO?
Algo pasa en el piso de al lado. Mis vecinos-inquilinos han dejado de dar señales de vida. El coche está aparcado permanentemente delante del edificio. No hay ningún ruido que traspase como solía el tabique que separa los dos salones. No se les ve entrar ni salir. Eran una pareja de lo más normal, hasta en lo de retirarme el saludo. Pagaban religiosamente el alquiler (y espero que sigan haciéndolo) mediante transferencias periódicas. El tipo trabaja (¿-ba?) en un banco o algo así, y ella en una tienda Prenatal. Está (¿-ba?) buenísima, además, por dar datos. Reconozco que los espiaba un poquito y, en verano, me ponía malo oyéndolos follar. Follan (¿-ban?) un alto porcentaje de noches por semana, incluso con el embarazo de ella. Hasta hace un par-tres semanas. Se los ha tragado la tierra. La última vez que los vi acababan de aparcar, y avanzaban hacia la entrada del edificio cargados de bolsas de supermercado (más bien el que cargaba era el tipo, porque ella parecía a punto de explotar), a paso de tortuga. Los saludé, sin obtener respuesta, y con ello me creí exento del deber moral de dejar la puerta abierta para facilitar el paso de mujeres en el octavo mes largo de embarazo y maridos diligentes cargados hasta las cejas. Me intriga muchísimo lo que está ocurriendo en ese piso. Tengo la teoría de que son un par de psicópatas de la paternidad o algo así y han acumulado provisiones y dinero para no tener que salir de casa hasta que el crío-a tenga seis años. El piso estará totalmente humidificado y climatizado, desinfectado tres veces al día, lleno de sistemas de alarma de llantos, métodos Milton y pañales de todas las tallas. Ellos apenas duermen, se dedican a cuidar a la criatura a full time, han dejado sus trabajos y ahora tienen algo más importante que hacer. Los dos son huérfanos. Se conocieron en terapia. No están bien de la cabeza y tienen un plan para escolarizar a su hijo-a en casa, como los yanquis, para que no se contamine con las lacras de la sociedad y los virus y bacterias de la calle. Da miedo, ¿no? A mí por lo menos me da un montón de miedo. Sobre todo porque, por no oírse, no se oye ni un puto llanto.

22.2.06

LA ZONA NEUTRAL
No sé si serán ustedes muy aficionados al fotolog ése. Les explico. Un fotolog es en esencia lo mismo que un blog, sólo que priman las fotos. Es obligatorio subir foto, y opcional añadir texto, con lo que hay por ahí más de un despistado que coloca cualquier foto para poder tirarse un rollo de seis mil palabras sobre su vida y sus problemas con las drogas y la cría del berberecho macho en cautividad. Socio, ábrete un blog normal y corriente, les recomendaría yo, pero bah, para qué me voy a molestar. Pero esto no es lo que les quería contar yo. A lo que iba es que, en este fotolog, cada usuario tiene que decir de dónde es, escribir el nombre de su ciudad y elegir de una lista el nombre de su país. Esto da lugar a divertidos chistes del tipo Vivo en Todos me la, Sudán, o Te hago completo el, French Polinesia. Otros usuarios dicen su lugar de residencia real, sin embargo. Y otros optan por, y esto es a lo que vengo, un lugar llamado Neutral Zone. ¿Dónde está eso? Pues imagino que si, por ejemplo, tienes tu lugar de residencia fijado en un barco en movimiento, eres ciudadano de la Zona Neutral. No tienes pasaporte, con lo cual no puedes entrar legalmente en ningún país y debes limitarte a navegar por esa otra abstracción llamada Aguas Internacionales. No puedes comprar nada, claro. No tocas el dinero. No pagas un céntimo en impuestos. Ningún policía te puede obligar a enseñarle ningún carné, más que nada porque no tienes. Te comunicas a base de mensajes embotellados. Pero no estás solo. Hay un montón de gente contigo en tu barco, y en otros barcos, y nadie ha sido más libre que vosotros en la historia del planeta. No está mal, ¿no? Si el género humano no fuera tan gilipollas, por lo que se daría de cuernos en la pared sería por la Zona Neutral, no por echarse más banderas, más políticos y más leyes en la chepa. Me voy a dormir un rato la siesta que es lo más parecido que existe a eso en la realidad.

28.2.06

LEYENDO A DAVID FOSTER WALLACE
La diferencia entre turistas y viajeros consiste en que, si bien ambos experimentan la fascinación del Allí, estos últimos sienten, además, el horror del Aquí. Para los viajeros, el Allí se transforma en muy pocas semanas en un Aquí oleaginoso muy difícil de soportar. Creo que, si tengo que autoclasificarme (lo peor de la entomología es cuando te clavan el alfiler), soy un Viajero. Sólo que el Allí también me produce asco. Eso he aprendido de David Foster Wallace. Y muchas otras cosas.

14.3.06

ARTES MARCIALES
Recuerdo una época en que mi tolerancia a la Nada era muy baja: los fines de semana tenía que salir, o, si me quedaba en casa, tenía que follar con Adri o hablar con ella o pelearnos o cocinar juntos o algo así. Ahora, en cambio, y gracias a toda la gimnasia que he estado haciendo, soy capaz de, no sé, pasarme ocho horas en el sofá mirando la tele sin volumen. Y tan fresco. Esto no lo intenten en casa, claro. Esto es sólo para especialistas. Ésta es el Arte Marcial que practica la Muerte.

27.3.06

LA INVASIÓN DE LOS ULTRAMASTRONARDIS
Conforme la luz solar va ganando en intensidad, dejo abiertas menos rendijas de las persianas, excepto las de la habitación donde Nina toma el sol. Llevo cinco días sin salir de casa, entregado a curiosos experimentos primaverales: por un lado, la dieta del gazpacho que me sopló un amigo (si quieres adelgazar, ponte una semana a gazpacho y porros, que vas a ver) no sólo me está quitando kilos, sino que me pone en órbitas excentricopiáceas de las que apenas sé volver. Escucho muchos discos que de repente no consigo reconocer: canciones que suenan como la primera vez, y que no volveré a oír. Y construyo conversaciones ideales en las que digo siempre la frase perfecta que lo reconduce todo, que arranca sonrisas, que mueve a la gente a hacer o bien mi voluntad o bien lo mejor para el mundo. Y digo estas frases así de sopetón, recién ocurridas. Pero me ha costado horas dar con ellas. Anoche me doy cuenta de que la tele está encendida, sin volumen. Son las cuatro de la mañana y hay un tipo así como cetrino hablando y hablando en el centro de una pantalla llena de números 803 y frases sobreescritas del tipo El Arcano de la Felicidad. Llamo. Me atiende un tipo con acento gaditano, para mi desilusión. Le digo que estoy deprimido y no tengo novia ni amigos. Esto le jode, porque no le plantea un problema concreto al que hincarle el diente. Empieza a darle vueltas y vueltas al ejercicio, y en un momento dado suelta: ... al final, tú ya verás cómo al final, todo te va a salir bien, hazme caso, al final. Este tío tiene que ser un becario o algo así, pienso, tres al final en una frase tan corta. Supongo que son resabios semánticos del mundo judeocristiano, la Edad Media, donde todo lo bueno estaba siempre al final. Son cosas que se pegan, no crean. Esta dieta que estoy siguiendo me está quitando kilos y kilos de concomitancias

apostólicorromanas. Cada segundo, cada instante es una escalera que hay que subir (y patear a continuación). Para quien llegue primero hay un jaiku de regalo.

27.3.06

HOMO POLITICUS MANCHEGUIENSIS
La prueba definitiva de que estoy perdiendo la chaveta no está en que lleve cinco días encerrado en casa bebiendo gazpacho y fumando hachís con las persianas cerradas a cal y canto, sino en que en estas circunstancias sigo atento a la puta política, encabronado vivo y murmurando entre dientes a cada rato si a mí me dejaran hablar, si a mí me dejaran hablar. ¿Hablar dónde? Pues ni idea, en el Congreso, supongo, o en la Cope, o en misa de gallo, yo qué sé, donde se junte el hatajo de fascistas éstos. Me veo empezando con el litio, ya.

28.3.06

STANISLAW LEM QUE ESTÁS EN LOS CIELOS

Me acabo de enterar de que se ha muerto Stanislaw Lem. Como me suele pasar cada vez que palma alguien a quien admiro, me he encontrado buscando en el disco duro los mejores momentos que he pasado con él (bueno, más bien con sus libros) entre las manos. Hay uno en particular, una selección llamada Fábulas de robots, de la infame colección Club Joven de Bruguera, en tapa dura de color rojo e ilustrado con robots metálicos que daban risa, que pasó demasiado tiempo entre mis sucias manos de niño zampabocadillos, y está lleno de lamparones de todas las clases posibles de aceites industriales, sobrasadas peninsulares, grasas poliinsaturadas de salchichón Rolfho, etcétera. Los mejores momentos: cuando Clapaucio inventauna máquina capaz de crear cualquier cosa que empiece por la letra n que luego resulta que lo que hace es destruir todas las cosas que empiezan con la letra n, y para cuando la logran desconectar ya se han perdido para siempre las preciosas nimas, las nérulas, las noras, etcétera. O cuando el peligroso ejemplar de Homo Sapiens Sapiens se salta todas las barreras de su jaula extra-segura del zoo y seduce a la hija del rey metálico,

y tras él salen tres príncipes (como de costumbre) de titanio. O cuando entre Trurl y Clapaucio construyen una máquina poeta y los poetas de la galaxia se ponen en huelga y se manifiestan delante del armatoste. O cualquier otro, la verdad, es muy difícil elegir. El Nobel nunca se lo concedieron, pero estoy seguro de que, si le hubieran dado a elegir entre el Nobel o tener a todos esos miles de niños zampabocadillos pegados a sus cuentos, habría elegido lo que tuvo, lo que la vida, la literatura, le dieron. Nos vemos por ahí arriba, maestro.

28.3.06

ROMANTICISMO Y POSTRROMANTICISMO
No sé dónde he leído que Audrey Hepburn, en una biografía (horrorosamente titulada Cómo ser adorable, según Audrey Hepburn) dice que El mundo siempre ha sido cínico y yo creo que en el fondo soy una romántica. Sólo quería decir que espero que a Audrey Hepburn se la folle un pez. Los románticos son siervos de algún Ideal por el cual viven y mueren. Si éste desaparece, toman las de Larra y se pegan un tiro. En este sentido, el cinismo es la vida después de la muerte, pues los cínicos jamás se pegan un tiro por ningún Ideal. Los cínicos son siervos de sí mismos, y se tratan fatal. Cambiarían a su amo por cualquier otro. Cuando los mandan a comprar algo, siempre se las apañan para quedarse con las vueltas. Por lo que más quieras, Mastronardi, cabrón, mándame a por tabaco o algo así, hijo de puta, con la tarde deliciosa que está haciendo y yo aquí mecanografiando tus gilipolleces. Al menos pasa el peta.

29.3.06

DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE BLOG
¿No les ocurre a veces que tienen una opinión que creen compartir con el resto de la población cuerda (y semicuerda) del planeta, y de repente se encuentran con que nadie más la suscribe? No es muy agradable, la verdad. Yo siempre he creído que un blog personal es una forma humilde (o no) de literatura, emparentada con los artículos de opinión de los periódicos, con los dietarios de siempre, o con las cartas al director, si quieren. Pero parece que no. Leo cosas que me hacen pensar que el bloguero medio no quiere tener nada que ver con la literatura: que en Zdnet se define blog comoválvula de escape del ego, por ejemplo, lo cual me jode porque la literatura es tantas miles de cosas más que una válvula de escape del ego que esa función ni se menciona cuando se trata de definirla. O un post del bloguero Pierrenodoyuna, tipo ampliamente leído y enlazado, y poseedor de una prosa bastante ácida, por otra parte, en el que parece avergonzarse (¿Soy una versión gafaspasta de las consumidoras de folletines de Danielle Steel?) de haber leído un libro de Raymond Carver. ¿Pero qué coño es esto de que un blog no es más que una válvula de escape de las flatulencias del ego? ¿Cómo que un bloguero no debe admitir en público que ha leído los

maravillosos relatos de Raymond Carver? Señores, lo que tienen entre las manos no es otra cosa que el arte de Homero. Aunque lo utilicen para contar que se han follado a la vecina (pero por favor, no se lo guarden, compártanlo). La dulce, eterna, luminosa literatura.

29.3.06

EL SÉPTIMO DÍA
Señores, me voy a la calle con mi perra. Deséenme suerte ahí fuera.

30.3.06

VISIÓN LAB
Ocurrió anoche, a eso de las nueve. Acababa de llegar a casa, medio deshidratado, medio reventado de andar, medio borracho y medio desmayado de hambre, todo al mismo tiempo, y me tiré en el sofá. Me encendí un canutito que tenía ya liado y, exactamente al tiempo que exhalaba la primera bocanada de humo, tuve una visión de Adri, vestida con un traje de diseñador, con gafas de sol à la mode, acompañada por un tipo interesante, seguramente francés porque estaba en París, sentada en la miniterraza de un café de -supongo- el Boulevard Saint Michel. Sonriendo, porque estaba muy feliz, muy contenta con la primavera y con su amigo intelectual y con París y con su vida y con todo. Y esa visión no me amargó. Al contrario, me llenó de paz. A Adri la vi muy guapa, algo distinta, pero para mejor. Dije en voz alta: Gracias. La perra se me quedó mirando. ¿Gracias por qué?, se preguntarán ustedes. Gracias por esta visión.

3.4.06

ASESOR YO
En mis años de aprendiz de asesor laboral, tuve que forzarme de lunes a viernes de cada una de las semanas a interesarme un poquito por lo que estaba haciendo. Me recordaba una y otra vez que la lucha de clases estaba ahí, que la dignidad de la gente estaba ahí. Al final todo se reducía a la revisión de nóminas y más nóminas preparadas por el ordenador. No tenía autoridad ni experiencia para pasar al nivel superior. El nivel superior, por otra parte, consistía en recordar a un empresario tras otro lo que no podía y lo que sí podía hacer con un determinado empleado, así que ni ganas, tampoco. Lo más duro de mi trabajo consistía en impostar un nivel mínimo de interés, escandalizándome delante de mi jefe con lo que tal o cual cliente había dicho o hecho (cuando en realidad me importaba un pepino), por ejemplo. La culpa de todo la tenía mi trabajo, que era muy aburrido, le solía decir a todo el mundo (empezando por mí mismo). Varios años después de dejar aquel trabajo, la sensación es la misma. Lo único que ha cambiado es que ya no tengo que impostar nada.

3.4.06

PRODUCTO INTERIOR, BRUTO
De vez en cuando, a mí también me ataca el clásico vértigo "dios mío, ha pasado un día entero y no he hecho nada productivo". Por supuesto, ahora habrá que matizar qué entiendo por "productivo". No sé. Llevo años sin cruzarme por la calle con ese adjetivo. Lo único que sé es que en los lejanos tiempos en que pasaba los días con Adriana y la cubría de besos o hacía el amor con ella o le escribía dieciséis eseemeeses por minuto (en aquella época me habrían cogido para la selección española de eseemeeses), no hubo ni un solo momento de crisis de productividad. ¿Y dónde queda ahora tanta productividad?, me preguntarán ustedes, y yo les responderé que no lo sé, que seguramente en ninguna parte, pero a lo mejor debajo de unos periódicos viejos en una esquina de alguna habitación sin muebles de la memoria de mi exnovia. La esperanza es lo último que se pierde.

4.4.06

PASEOS Y PASEOS
Hará cosa de un año presencié por primera vez esta escena bolañiana: a las afueras de mi ciudad hay una cárcel a la que se llega girando por una carretera y entrando por un camino rural de dos o tres kilómetros. En la intersección hay una parada de autobús, y allí se dirigen, caminando, algunos presos cuando los dejan marchar. Sólo los más solitarios, claro, los que no tienen a nadie para que los recoja. Normalmente (3 de 3) extranjeros. Al primero lo vi por casualidad, dando vueltas con la moto, porque ni siquiera sabía que la cárcel estuviera allí. Cargando con una mochilita plateada, con zapatillas y vaqueros ajustados y una camisa de flores. Al segundo y al tercero los he buscado: paso bastante por allí cuando me da por errar en moto por la Mancha. Hoy el último, con pinta de marine yanqui, con un plumas puesto bajo el lorenzo de la una de la tarde, dando su paseíllo de tres kilómetros hasta la parada del autobús, muy serio. Y esa imagen, otra vez, me llena de paz. Y pienso que, aunque me pasara veinte años dando paseos, jamás me daría ninguno como ése.

7.4.06

MÁS BATALLITAS DEL AMIGO MASTRONARDI
Mi anécdota favorita, la que le cuento a todo el mundo a la altura de la segunda cerveza, media hora después de conocernos, es más o menos así:una vez estuve en una fiesta tan aburrida, tan aburrida, que había gente leyendo las páginas amarillas. Esto es algo que me

ocurrió cuando yo tenía dieciséis años, en Florencia, en una habitación de un hotel para viajes de estudios. A saber: era una fiesta, era viernes, teníamos las mochilas a reventar de whisky, vodka y hachís. En la habitación había unas veinte personas, bastante repartidas entre los dos sexos. Habíamos tenido el día libre para pasear por la ciudad, pero no estábamos cansados. Delante de mí había al menos tres chicas por las que habría dado la mano derecha a cambio de sexo (y esto sin haber bebido nada), más o menos igual que le pasaba a todos los otros chicos. Y yo mismo, como supe después, estaba en el punto de mira de alguna otra mancheguita. Sin embargo, nadie hablaba, nadie bebía, nadie fumaba. La gente se había apalancado en el primer sitio que había visto: la cama, el suelo, la ventana. Y así una hora, dos. Nadie tenía ningún otro plan. A eso de las once, fueron desfilando para la cama. Mi amigo Fito y yo salimos por la ciudad y mientras nos bajábamos una cerveza tras otra en alguna de aquellas horrorosas y carísimas discotecas unisex italianas, flipábamos: qué coño había sido eso, ¿una abducción? ¿Hipnosis? ¿Influencia de algún santo o santa a quien nuestras madres le habían encendido velas para que no pecáramos en su ausencia? Aún recuerdo a Sole, mi compañera de tercero de B.U.P., pasando páginas de la puta guía de teléfonos. Entonces, ni Fito ni yo comprendíamos nada. Ahora sé que la vida entera consiste en eso.

10.4.06

MOLLY RINGWALD, MARISA MONTE Y UN BLOGUERO GILIPOLLAS
Vaya cosa más curiosa que me ocurre: leo un post apocalíptico en un blog terriblemente malo (no pongo el enlace porque luego se entera vía Technorati y me insulta, fijo) que habla de las relaciones enfermizas del autor con la sociedad que le rodea. Me da por reírme, con eso de las relaciones enfermizas. El tío habla de suicidio y ya es que me descojono vivo. Saltos de azotea, a mí. Cortes de vena, a mí. Permíteme que me ría. A continuación, me pongo una peli que me tengo bajada de la mula: El club de los cinco, con Molly Ringwald (de quien yo estaba enamorado cuando tenía trece años, fíjense qué gilipollas), y a los cinco minutos estoy llorando. Llorando, yo. Pero no una lagrimita de las que suelen caer en la arena, no, un llanto con mocos y toda la pesca, de ésos que ni ves, ni puedes respirar, y te pones rojo y tal.

(la gachí en cuestión, para que me la valoren)

Quito la peli, me calmo (y de paso a la perra, que viene a chuparme, la bendita, de verme en tal trance), me hago un peta y me pongo, para que todo sea perfecto, el disco éste nuevo de Marisa Monte, Universo Ao Meu Redor. Y me vuelve a entrar el ataque. Si seré gilipollas. Cómo se me ocurre. Esa peli y ese disco son el equivalente a ponerle a un tío que acaba de dejar de fumar cuatrocientos mecheros en la mesa, o Trainspotting a uno del Proyecto Hombre o ponerle a un gordopilo un delicioso McShit humeante delante de las narices y decirle: huele bien, ¿eh? ¡Pues pa tu boca no es! Es decir, hundirlos a todos ellos. Es decir, hundirme yo mismo en la miseria, gratuitamente y a lo tonto.

11.4.06

COMEDIA ROMÁNTICA DEL LUNES POR LA TARDE
Mi perra está en celo. Bajas al parque y empiezan a aparecer perros, venidos hasta de debajo de las piedras, a olisquearle la entrepata. ¿Pero es que la gente no puede atar a sus perritos calientes para sacarlos a pasear? Bueno, el caso es que ayer por la tarde salimos Nina y yo y por mucho que me empleo a fondo dándole patadas a los chuchos nos vemos obligados a ir cambiando de parque una y otra vez en busca de un lugar recoleto y tranquilo en que jugar a la pelota, hacer nuestras (o bueno, sus) necesidades y obviar el continuo bombardeo de sexo con que la primavera la (o bueno, nos) anda castigando. Prácticamente al otro extremo de la ciudad hallamos un parquecito mínimo, con un trocito de césped tamaño parada de autobús y un único banco. Desierto. Cojonudo, nos decimos (o bueno, me digo yo), y nos plantificamos allí. La pobre Nina prácticamente se pega contra las paredes al ir corriendo a por la pelota, pero bueno, mejor esto que las orgías campales que se están celebrando por toda la ciudad (quod erat demonstrandum que la vida del perro no

es tan mala como la quiere presentar nuestro idioma). A los diez minutos se acerca una chica con, por suerte, una perra. Su perra se suma al juego de pelota vasca que llevamos Nina y yo, y la chica se me sienta al lado, en el banco. Coño, yo soy un misántropo de mierda (y misógino, además), pero en esa situación, después de haber recorrido media ciudad, cualquiera se levanta y se va. Nos ponemos a hablar de nuestras mascotas: la suya una pointer llamada Olga. ¿Y por qué Olga? Por una ex-amiga. Ja ja ja. Bla bla bla. Pasa una hora y media: hemos conectado. Estoy ante la única manchega que ha amado y a continuación renegado de Jay Jay Johanson en los momentos justos. O creo yo que la única. Es mayor que yo, treinta y dos o treinta y tres. Y además está bastante buena. Lo único que me repele de ella es que parece (por las cosas que dice) que tiene una vida social extenuante. Por ejemplo, anoche salió. Lunes. Bueno, tampoco me gusta la ropa que lleva. Demasiado chula. Demasiado tiempo perdido examinándose, estudiando looks de las revistas y de la gente guai. Lo que sí me gusta: a/ que fume Ducados. b/ que tenga voz de fumadora de Ducados. c/ su escote. d/ su culo. e/ sus morros. f/ los discos que escucha. g/ el hálito de libertad sexual que la envuelve (¿o seré yo, Señor?). h/ que con lo guai que en el fondo es no vaya para nada de guai, ejemplo: ha visto a Nada Surf cuatro veces, pero no lo suelta a la primera ocasión que se le presenta cuando hablamos de Nada Surf, sino que te enteras (si es que te enteras) tirándole de la lengua y a su debido tiempo: cualidad inapreciable. i/ el corte de pelo que lleva a lo Keren Ann (en la portada de Nolita). j/ que no le importe salir a sacar a la perra sin sujetador y que al refrescar se le puedan notar los pezones. k/ que no lleve ni piercings ni tatuajes. l/ que me considere un tipo interesante (o al menos eso me dijo). m/ que se llame Juana. Al despedirnos, va y me dice que precisamente ayer por la noche iba a pasarse por la tasca X, que cae cerca de mi casa, porque había quedado con algunos compañeros de trabajo, pero que eran muchos y que no todos le caían bien y que si me pasaba seguiríamos hablando de música y de todo. Nos damos dos besos. Hasta que se pierde de vista me quedo mirándole el culo, claro. A mi lado, Nina está ya hasta la seta de ir a por la pelota y me mira como diciendo: que tengo hambre, huevón. Por supuesto, anoche no fui a ninguna parte. Me quedé en casa visualizando cómo llegaba al bar, hablaba con Juana, quedábamos para otro día los dos solos, cenábamos, tomábamos una copa en su casa, follábamos en el sofá, nos dormíamos, quedábamos para otro día, seguíamos follando, quedando, cenando, hablando, hasta que nos mudábamos juntos, hacíamos una fiesta, salíamos menos días de la semana, recibíamos visitas de amigos, íbamos a los festivales en verano, nos gastábamos una pasta en discos, aprendíamos a cocinar. Visualizando un montón de cosas que yo no soy capaz de hacer, ni con Juana ni,

puestos, con Jessica Alba. Digamos que me despedí de ella. Qué perra vida, ¿no? Aunque decíamos antes que qué coño, ojalá tuviéramos una vida perra. Follaríamos más.

14.4.06

BLONDE REDHEAD
Oh pelirroja rubia, dónde estabas en la segunda mitad de los noventa, cuando yo escuchaba un 90% de basura sónica. Qué raro empezar a amar a un grupo que lleva doce años dando guerra. Pero más raro es sentarse a ver una procesion durante tres horas y mis conciudadanos lo hacen en masa.

17.4.06

CANCIONES, LLUVIA, HUMO Y CRÍTICA LITERARIA
Está lloviendo a sangre fría, estoy escuchando discos viejos de La Buena Vida (tras leer la estupenda retrospectiva que se ha marcado Supervago en Je Ne Sais Pop) y se consume de forma un poquito grasienta entre mis dedos una mezcla de cigarro Camel, papel Abadie y hachís fresco. Pero fresco, fresco, oiga, que casi parece que está vivo. Miro por la ventana y ante mí veo el famoso correlato objetivo, ese estupendo invento del romanticismo occidental que hace que la naturaleza se pliegue a los vericuetos del estado de ánimo del héroe. También del antihéroe. Evidentemente, si somos capaces de hacer que llueva o granice o haya tormenta con tan sólo perturbarnos, el paso siguiente es el solipsismo. El mundo es lo que percibimos y sólo lo que percibimos, sólo existimos nosotros y una especie de dios-cinexín que nos proyecta cosas. Aunque el resultado sería el mismo, a mí me gustaría estar en el caso contrario, es decir, el caso oriental: el correlato subjetivo, según el cual el estado de ánimo del héroe (también del antihéroe) se pliega al entorno. Y de ahí la importancia (la omnipotencia) de las estaciones del año en la poesía. Abril es el mes más cruel, etcétera etcétera. Tal vez el secreto del peculiar sabor de los cuadros de Hopper consista en el contraste entre la luz de las imágenes, el defectuoso mundo interior de los retratados y el extremo silencio del conjunto. Mientras escribía estas ocurrencias he escuchado: A mitad del camino, Desde hoy en

adelante, Caruso y En voz baja. Soy más lento que el caballo del malo. O será lo fumado que estoy.

19.4.06

DESPERTADORES Y CAFETERAS
Más diferencias: antes me despertaba la alarma del móvil a las siete y media de la mañana, me cagaba en la madre que me parió, miraba a mi derecha: la nuca de Adriana o la cara medio dormida (y enfurruñada) de Adriana, me levantaba corriendo a apagar el despertador, que dejaba junto a la cafetera, en la cocina, para evitar tentaciones. El 90% de los días laborales, mi encantadora novia me gritaba apaga eso ya de una puta vez joder. Como ella curraba en una tienda, se levantaba más tarde. Me hacía el café como un zombi pensando en gilipolleces (recién despierto siempre tengo unos pensamientos inconexos de lo más gilipollas). Mis sueños, aunque no los recordara demasiado, eran un lugar bonito al que quería volver a toda costa. Ahora no tengo despertador ni móvil ni novia que se queje de que suene. Me despierta Nina protestando porque se hace pipí. El zombismo es igual, los pensamientos son igual de gilipollas y sigo sin recordar ni uno solo de mis sueños. Pero no son ningún lugar bonito al que me gustaría volver a toda costa. Más bien todo lo contrario.

25.4.06

LO QUE SE APRENDE EN LA GÜÉ
Idiomas no sabré, pero términos técnicos como watersports, bondage, Sybian, interracial, cumshot, double a, double p, gangbang, bukkake, femdom o strap-on los conozco al puto dedillo. Los necesito para mis investigaciones sociológicas. Y el que esté libre de pecado que me tire una pedrá.

26.4.06

HARTE E ISTORIA
Tras la segunda guerra mundial, W. H. Adorno dijo que, después de Auschwitz, en el mundo ya no era posible la poesía. Sus palabras eran un resumen y una predicción, porque a partir de ese momento en las artes empezó a hablarse de postpoesía, de postpintura, etc. De la tan traída y llevada postmodernidad cultural, que se interpreta como un constante juego

de referencias cruzadas, una recreación fundada en unos antecedentes no naturales sino voluntarios, es decir, el fin de la historia (en minúscula) de la Literatura (en mayúscula). O de la Historia de la literatura. O de la Historia. O de la historia. Tras los atentados del once de septiembre, alguien llamado Karlheinz Stockhausen dijo que la caída de las torres constituía la mayor obra de arte de la Historia. Ni siquiera se había enterado del final de la Historia cincuenta años antes. Su frase no es ni un resumen ni una predicción y sí una mamarrachada esnob. Son los panartistas, es decir, los dilettantes que gustan de confundir arte y universo y repiten que el (su) arte lo es todo, probablemente para alejar la atención del hecho de que el arte los ha borrado de los contactos del messenger. En cualquier caso, y como dice el amigo Hautor, es el fin de la posmodernidad, y también de mi universo conocido. Vendrán más Stockhausens que nos harán más ciegos, y no nos quedarán ni siquiera frases como el mazazo de Adorno para agarrarnos.

28.4.06

LOVE IS IN THE BLOGOSPHERE
¿Buscaría usted novio-a entre el bloguerío? ¿Compartiría cama y comida (y adsl) con una persona tan psicótica, anal, egocéntrica y culturetas como usted? No puedo recomendárselo, querido amigo, pero también le reconozco que yo mismo estoy enamorado de una bloguera, que si mi querida Bunny McIntosh me dijera ojos negros tienes, me mudaría a Texas en el acto. Ustedes verán:

El problema, claro, es que como no tengo ni papa de inglés, igual es una sonada y no me he enterado. Ya sé que es chocante que aparezca con una pistola en la mano, pero como es norteamericana y allí es muy común, eso tampoco te dice nada de ella.

Yo de momento le escribo largas cartas de amor en los comentarios. También le digo: tejanita mía, lo nuestro es imposible, olvídate de mí. Luego apago el ordenador sin enviar la carta. Pero al día siguiente vuelvo a ver si ha actualizado. Suspiro desde que me levanto hasta que me acuesto. Esto es horrible. Voy a ver si en una de esas páginas que venden Cialis y Viagra y Xanax tienen algo para esto, porque ya es que ni con porros, oiga.

30.4.06

A LA EPIFANÍA POR LOS CHURROS
Bajo con la perra a comprar churros tras una (otra) noche de insomnio. No hay absolutamente nadie en la calle y está nublado. Compro mis churros, recibo la sempiterna admonición de la churrera: sácalos de la bolsa lo antes que puedas o se te reblandecen. De vuelta a casa miro hacia arriba, veo un claro entre las nubes, y de repente todo esto (los churros, la perra, la ciudad, el hachís que últimamente no paro de fumar, el libro de Diego Doncel que tengo encima de la mesa, el lejano ticket de la Primitiva, mi novia fugada, el olor a lejía del piso, Bunny Macintosh, José Mateos, Aurora Snow, el Peugeot 407 de mi padre, los sueldos de los obreros chinos, Juana y su perra Olga, las horas que malgasto aquí sentado delante del ordenata, el insomnio, la depresión mal curada, mis veintisiete años y lo horriblemente mal que me caigo y otras muchas cosas) se pone a girar delante de mí, como si fueran piezas de un puzzle hartas de tener un dueño tonto que hubiesen decidido tratar de encajar ellas solas. Giran y giran mientras yo flipo y flipo, mirando hacia arriba. Pero no consiguen encajar en ninguna parte, claro. Desaparecen, todo vuelve a la normalidad, abro la puerta de mi casa y digo: ya os lo decía yo. Luego me siento delante del ordenador y ya de aquí es que no hay quien me mueva.

1.5.06

CÁLMESE, MASTRONARDI
Para que luego digan que los blogs no tienen nada que ver con la literatura, les cuento los síntomas que ando experimentando desde que empecé con la pereza y las ensaladas. 1 - Soy cada vez más cascarrabias, las cosas me molestan mucho más, no soporto abrir un periódico y cuando lo abro lo suelo cerrar cabreado pensando cosas como Incultos o Pequeñoburgueses. 2 - Tengo cada vez más defectillos mentales como el insomnio, los cambios de humor, encerrarme en casa, salir a horas intempestivas, etcétera. Y hago cada vez menos para curármelos. No sé si esto tendrá algo que ver con ese pasaje de La francesa, mi poema favorito de unos de mis libros de poesía favoritos, Los perros románticos:

Para nosotros el prestigio estaba en otra parte: en los gestos exquisitamente lentos del desarreglo nervioso. Con que estar loco mola. Bueno. Así te va. 3 - Mis lecturas son las mejores. Es decir: sólo lo que leo yo mola realmente. Aunque sólo lea diez páginas y cierre el libro asqueado, es lo que hay que pillarse. Si me encuentro con alguien que lleva un libro que yo no he leído, pienso pardillo, mira que comprarse eso. Si lo he leído ya, pienso bah, éste va retrasado. Sólo si está leyendo algo que yo estoy a punto de comprar pienso: bueno, por fin un lector digno de compararse con el gran Mastronardi. O algo así. De todas formas, entre que yo casi no salgo y que en esta ciudad no lee ni cristo (pero sí escriben, como diré más adelante), encuentros de éstos no tengo más que dos o tres al año. 4 - La gente que publica es un asco, lo consiguen por enchufe y/o a cambio de favores sexuales. Esto a mí hace medio año me daba igual, pero ahora me indigna. Hojeo las novedades de autores nuevos y pienso: enchufe, enchufe, enchufe o comepollas, comepollas, comepollas. ¿Por qué? ¿Acaso estoy empezando a albergar el secreto deseo de ver la pereza y las ensaladas en formato papel? ¿Un blog que no leen ni cinco personas (por cierto, muchas gracias a los cinco) al día? Reconozco que hace unos años estuve escribiendo poesía beat y que incluso llegué a presentarla a un concurso que no gané y que cuando leí la obra de la ganadora estuve pensando comepollas continuamente durante una semana, quedándome por tanto sin capacidad mental para mantener una conversación o saludar o atarme los cordones de los zapatos. Pero ahí lo dejé y tampoco supuso ningún trauma. El problema es que en mi ciudad hay un número de Avogadro de poetas por metro cuadrado. Nadie sabe por qué pero mi teoría es que la pereza convierte en poetas a un montón de gente con otras vocaciones (futbolista, notario, pescadero, sexador de pollos o astronauta), y que lo que en realidad habría que preguntarse es de dónde viene la ola de pereza que asola nuestra ciudad. Pero en fin, me estoy yendo del tema. 5 - Me caigo fatal. No me soporto. Me miro al espejo y pienso comepollas, comepollas, comepollas. No, perdón, lo que pienso es moñas, moñas, moñas. O inútil, inútil, inútil. O vago, vago, vago. En fin, muchas cosas negativas, siempre repetidas tres veces (y siempre en cursiva). Me pongo a pensar en mi vida y siempre llego a la misma conclusión: que la culpa la tengo yo, por incompetente, incompetente, incompetente. 6 - Y sin embargo, me molo. Creo que soy la hostia, mucho mejor que el común de los viandantes. Como con las lecturas pero con todo lo demás. Precisamente por lo cascarrabias e intolerante. Precisamente por odiarme a mí mismo. Molo. Es un hecho. Admítanlo y empiecen desde ahí.

Todo lo cual demuestra empíripiripiricamente que los hay que llevar cuidadito con los blogs, porque empieza uno con ellos en plan inocente y a los cinco meses se encuentra hasta el cuello de literatura.

3.5.06

INDAGACIONES SOBRE EL ZEN Y LAS ACEITUNAS HACENDADO
Como no tengo ni puta idea de qué cosa puede ser el Zen, me imagino que Zen es cuando estás sentado solo en una terraza ante una caña bien fría y unas aceitunas, concentrado en mirar a las chicas. Es decir, no pensando nada en absoluto. Desconozco si se puede llegar al Zen por otras vías. Seguramente sí, algún rollo religioso, seguro. O hippy. Pero hoy tenemos un día de mierda y está lloviendo y yo sólo conozco mi Zen y lo echo de menos a rabiar, he abierto una cerveza Hacendado y unas olivas de mierda del mismo sitio pero en absoluto es lo mismo, no consigo dejar de pensar y las chicas no aparecen por ningún lado. Mierda de filosofías orientales, ni número de atención al cliente tienen, los muertos de hambre.

7.5.06

GRANDES FRASES DE LA ISTORIA DE LA UMANIDAD
La genialidad también puede ser una putada. Me explico: ¿qué sería de un disco como Bleed Like Me si no recordáramos Version 2.0? ¿Cómo leeríamosLa velocidad de la luz si su autor no hubiera escrito antes Soldados de Salamina? ¿O Crueldad Intolerable sin Fargo? ¿O Brooklyn Follies sin la Trilogía de Nueva York? Me refiero a la genialidad pasada, la perdida, un momento de inspiración que te asalta y que deja todo el resto de minutos de tu vida comparándose con él, un pico de brillantez inalcanzable. Como las misses al ir envejeciendo, como Baby Jane, o, si quieren, como Arthur Rimbaud. Todo esto lo digo porque un domingo nublado como éste pero hace unos cuantos años, vagueando con Adri en la cama, le dije algo parecido a tanta tontería de sociopolítica y dinero y culto al cuerpo y ética y globalización y familia y cofradía del santo sepulcro y literatura universal e historia universal y dios y reencarnación y filosofía universal etcétera etcétera son conceptos sin el menor contenido y lo único (lo húnico) que importa es este contacto de tu piel y la mía. Bueno, más o menos. Con decirles que hasta Adriana (lógicamente muy vacunada contra mi verborrea congénita) se dio la vuelta impresionada. Tal vez fue el tono. No sé, mire.

Pero la genialidad, les decía, ata. Tanto tiempo después, sigo suscribiendo la frase hasta las comas. El contexto es totalmente diferente y la frase debería haberse perdido como, por ejemplo, la única que dije ayer, que fue más o menos Nina, hija, media hora dando vueltas por el parque y tienes que venir a cagarte a la puerta de casa. Pero sigue vigente, la hija de puta.

8.5.06

LA CITA DEL DÍA
No hay agua corriente en Baryam y sólo unas horas al día de suministro eléctrico. No hay tiendas, ni monjes, ni coches, pero hay un karaoke-bar con tres pantallas de televisión y seis putas. Creíamos que Tíbet era otra cosa. CLAUS LUTTERBECK

8.5.06

CHARLIE DARWIN QUE ESTÁS EN LOS CIELOS
Supongo que lo peor que le puede pasar a un insomne es una de estas dos cosas: a/ que le monten una rave en el piso de arriba o b/ que se le metan ocho mosquitos hambrientos en la habitación. A mí anoche me pasaron ambas. Bueno, rave lo que se dice rave no había, pero el rarito del ático invitó a tres o cuatro existencialistas como él a escuchar LCD Soundsystem y arrastrar sillas de un lado para otro hasta las cuatro de la mañana. Y bueno, tampoco sé si eran ocho los mosquitos, pero lo deduzco por el número de habas gigantes que me salieron a mí en la piel de los brazos y los tobillos. Mientras me rascaba llegué a algunas conclusiones insomnes (sólo los insomnes y los niños dicen la verdad, cuentan por ahí): una, que LCD Soundsystem es un timo más grande que la voluntad del señor. Otra, más larga: que parece ser que los mosquitos han aprendido a volar sin hacer ruido, los cabrones. Recuerdo perfectamente cuando los oía zumbar al lado de la oreja cuando estaba a punto de quedarme sopas y me tenía que levantar a acabar con ellos pantufla en mano. Y de esto no hará más de cinco o seis años. Han digievolucionado, los malditos. Primero aprendieron a zumbar junto a las orejas para comprobar que su víctima estuviera durmiendo antes de atacar (las víctimas despiertas se levantaban pantufla en mano). Ahora, a costa de muchos compañeros caídos, han apostado por el sigilo total y no se les oye venir, oiga. Esto tiene varios nombres, digo yo. Uno, putada, claro. Otro, evolución de las especies, ¿no? O al menos eso me da que pensar mi enseñanza laica. Una birria, si quieren, pero laica y darwinista al fin y al cabo. Evolución de las especies a la una, evolución de las especies a las

dos, evolución de las especies a las... ¡No! ¡Paren las máquinas! ¡Según los pensadores de la Casa Blanca, el término adecuado no es ése, sino diseño inteligente! Es decir, que Dios diseñó a los mosquitos para que, en algún momento próximo al final del siglo XX, aprendieran a zumbar a la oreja de los humanos durmientes (y así obligarlos a levantarse pantufla en mano), y, unos pocos años más tarde, se hicieran sigilosos como culebras, capaces de chupar medio litro de sangre de cualquier humano, aun insomne y avisado. ¡Diseño inteligente! Hijo de puta hay que decirlo más. ¿Pero a quién? ¿A mi vecino el rarito? ¿A Darwin? ¿A los mosquitos? ¿A Dios? ¿A los pensadores de la Casa Blanca? ¿A LCD Soundsystem? ¿A mi seño de séptimo?

15.5.06

CONSEJOS PARA REVOLUCIONARIOS PEREZOSOS - 1
Es usted un sans-culotte incipiente. Se siente capacitado para provocar un cambio de paradigma a escala global. Piensa que otro mundo es posible. Ramonet, Chávez, Žižek y Morales son como compadres suyos, y Castro y Handke "tiene sus cosillas". Cree que el mundo está maduro para la revolución. Pero por otra parte es usted un vago sin solución, incapaz hasta de convocar una manifestación de una persona por un recorrido de cincuenta metros entre la puerta de su casa y el kiosco para comprar El País (y por eso lo lee por internet). ¿Qué hacer? Muy fácil: siga en este blog los consejos para revolucionarios perezosos del gran Mastronardi, que a revolucionario le ganarán, pero a perezoso no hay quien le tosa. 1 - Aproveche su pereza. Claro. Aproveche su pereza. Quédese todos los días que pueda en casa, o en un banco del parque, o paseando por la calle, ahorrándose el esfuerzo de consumir electricidad, agua, combustibles fósiles etcétera etcétera. Gástese lo que se ha ahorrado con ello en comer en un bar. Porque para qué molestarse en ir al supermercado. Para cenar, lo mismo. Eso sí, cuidado con las fritangas. De vez en cuando, pida usted ensaladas o el colesterol se lo llevará p'alante. Con ello, estará poniendo usted en peligro el sistema capitalista, basado en el consumo compulsivo y en el expolio de los recursos del planeta. Si el bar al que usted va se provee en un mercado público en lugar de en un hipermercado, estará favoreciendo usted la agricultura / ganadería / pesca locales y rebajando la presión del transporte de alimentos por carretera (porque, por ejemplo, las galletas que compro en el Mercadona están hechas con trigo turco, lo cual es mucho viajar para la cantidad de trigo que se destruye aquí en la Mancha). Además, comerá mucho mejor, desengáñese: con esa pereza, es imposible que cocine usted bien. Con lo que queda inaugurada esta bonita sección en la que, paso a paso, iremos descubriendo cómo hacer la revolución sin dar un palo al agua. No me cambien de canal.

16.5.06

CONSEJOS PARA REVOLUCIONARIOS PEREZOSOS - 2
No predique. No es necesario: con dar ejemplo, basta. Tampoco se esfuerce mucho dando este ejemplo. Bastará con que sus congéneres lo vean de vez en cuando entregado a la pereza (es decir, derrumbando el sistema capitalista), por ejemplo sentado a la puerta de su casa mirando las siempre cambiantes formas de las nubes, a la hora en que sus vecinos llegan a toda velocidad del trabajo y parten a toda velocidad hacia el centro comercial, subidos en coches interminables de pagar. No le quepa duda, hablarán de usted. Jamás para bien, pero esto a usted qué le importa. Dirán que es usted un vago, que cómo es posible que pase tanto tiempo en el limbo (ellos llaman limbo a esos breves lapsos que pasan entre el trabajo y el consumo), que qué problema tiene usted que le impide acumular objetos, etcétera. Dirán este sí que vive bien con un tono exageradamente sarcástico.Usted, por supuesto, no les conteste ni trate de convencerlos ni predique nada de nada. Limítese a levantar unos cuantos grados más la cabeza, hasta mostrarles su nunca bien afeitada nuez (o su sedoso cuello si es usted una revolucionaria) y silbe La Marsellesa sin preocuparse por la afinación. A buen entendedor las palabras sobran, y puede estar seguro de que hay un órgano en el subconsciente de sus vecinos que lo entiende todo. Luego les provoca pesadillas en las que no llegan a tiempo a los exámenes, o van desnudos por la calle, pero de esto usted ya no se preocupe, que bastantes quebraderos de cabeza le produce la Revolución.

17.5.06

CONSEJOS PARA REVOLUCIONARIOS PEREZOSOS - 3
Pierda el tiempo. Claro que sí. No gane tiempo para nada, piérdalo en actividades improductivas. Escriba un blog. Pinte versos de Shel Silverstein por las paredes. Entérese de lo que hacen los políticos de su localidad. Échele la tarde a los perros siempre que pueda. Hable sin conocimiento de causa. Esas actividades en las que usted es un amateur (y no un profesional) son las más valiosas, porque, como dice (y bien) el amigo Hautor, el sistema capitalista está relegando cada vez más las actividades gratuitas, es decir, las que no entrañan comercialización. Ésta se extiende hasta la micción, por medio de los WCs con moneda, o hasta la musiquita que hace su móvil cuando lo llaman, por no hablar de los cientos de impactos directos que recibe de nuestros amigos los publicistas con sólo salir a la calle un rato cualquier día. Haga usted cosas gratis por el otro mundo que es posible. Lo llamarán perder el tiempo. Usted llámelo como quiera, que para eso es su tiempo. P.D.: Si ahora cuando publique esta entrada me vuelven a mandar a alguien del ejército de los eeuu para que me haga una visita, cambiaré el título de esta sección por (homenaje al amigo Purranki) ME ATERRAN LAS PEONZAS. Es código secreto. Pero usted y yo sabemos de qué estamos hablando.

18.5.06

CONSEJOS PARA REVOLUCIONARIOS PEREZOSOS - y 4
Tenga paciencia. Por dios, Hombre, tenga usted paciencia. No se hizo Roma en un día ni la Revolución va a venir en una tarde. Siéntese usted y espere, porque si se pone nervioso y se planta por ejemplo con una bandera republicana delante del príncipe en visita oficial a Móstoles le van a pegar una paliza que lo van a poner tibio. Póngase discos de Seu Jorge, o de Marisa Monte o de Cat Power, u ópera chill out si vamos al caso y le gusta y lo relaja, que nadie dijo que para ser revolucionario había que ser tan esnob como yo. Escuche música, en resumen (si no quiere tomarse el trabajo de ir a comprarla piratéela). Lea cosas bonitas. Tómese vacaciones de la Revolución, si le empieza a aburrir. Destrúyase a polvos, que el sexo no cansa. Sea feliz y haga usted lo que le dé la gana y no siga consejos de ningún tipo, que con eso igual no se consigue la Revolución, pero la revolución en minúscula suya de usted sí, y también es muy valiosa ¿No? ¿Y ahora dónde tengo que firmar para ser Jorge Bucay? Y hala, a tomar viento, se acabaron los consejos para revolucionarios perezosos. Peste de marxistas de ahora, oiga, que se lo tenemos que dar todo hecho.

19.5.06

TE LLAMARÉ VIERNES Y PUEDE QUE NO CONTESTES
Viernes. Creo que lo que más me gustaba de los viernes (y me gustaban a rabiar) era decir a discreción esto ya lo haré el lunes. Salir antes, quedar con Adri directamente en las terrazas, ir a cenar y luego a los bares. Ahora que ya no digo esto ya lo haré el lunes creo que digo alguna otra cosa, que mi subconsciente ha puesto el lunes en algún momento indeterminado de dentro de cincuenta años, cosas del efecto 2000 en los relojes, o algo así. Buen fin de semana a todos.

23.5.06

MASTRONARDI GURÚ DE LA AUTOAYUDA
Voy a ser como Jorge Bucay. No, como Paulo Coelho. Voy a vender más que Quién se ha comido mi queso. Voy a explicar en un libro la revolución de la autocompasión como terapia equilibrante. Todas esas personas hiperactivas que no pueden estarse quietas un segundo ni, por supuesto, dormir porque no logran dejar de pensar en todo lo que van a hacer al día siguiente van a poder, mediante la dosis justa de autocompasión autoinducida (todo auto, claro, va a ser un libro de autoayuda), dormirse plácidamente con una lágrima en los ojos o,

incluso, pasar toda una tarde de domingo mirando caer la lluvia contra los cristales, entre suspiros y ayes. Nada como sentir lástima por uno mismo para relajar esos músculos y templar esos nervios. Insuperable relajante muscular. Prueben ustedes en casa. Recuerden que nadie los llamó para su santo el año pasado. Interpreten este hecho correctamente: nadie los quiere, por supuesto. Noten cómo crece el deseo de tirarse en el sofá y agarrar los cojines. Abandónense, sin dejar de llorar, a la modorra. Ahora procuren no roncar y sobre todo quítense los zapatos, que lo van a poner todo perdido.

24.5.06

ELIOT, ESCOTES, HIKIKOMORI, ETCÉTERA
Hay muchas metáforas para describir esto pero permítanme que las deje a un lado: con la puta primavera y los escotes ando empalmado desde que me levanto hasta que me acuesto. Luego viene Eliot y nos dice que el mes de abril mezcla la memoria con el deseo, que hace que florezcan las lilas de la tierra muerta etcétera etcétera. Mariconadas. Yo sé muy bien qué le pasaba al Eliot ése cuando llegaba el calor y las inglesitas del siglo pasado empezaban a quitarse ropa y más ropa. Lo mismo que a mí. Hay un remedio evidente, pero ya sabemos que cuando llega el momento me rajo miserablemente. ¿Por qué tiene que ser todo tan difícil con la puta especie ésta a la que pertenecemos? Pero tengo una solución. Viene del país del Sol Naciente y se llama Hikikomori. Se lo recomiendo a todo el mundo. Ya, ya sé que tengo obligaciones con mi perra, no se asusten, que no lo voy a hacer. Pero eso sí, Nina, a partir de ahora sólo vamos a salir de madrugada y a las tres de la tarde. Te traeré huesos para compensarte. De cordero, sí, de cordero. Lo que tú quieras, guapa.

24.5.06

LI PO Y YO
Me fascina esa leyenda que dice que Li Po (o Li Bai, como está de moda decir ahora) solía escribir poemas para doblar el papel en forma de barquito y tirarlos al río, para verlos flotar corriente abajo. Casi puedo ver la escena yo también: joyas irrepetibles de la literatura universal deshaciéndose en la corriente, con la tinta desleída, de camino al Mar del Japón. Ser un genio, captar como un prisma perfecto la realidad a tu alrededor (y dentro de ti) en una serie de versos resplandecientes, y renunciar al regalo, destruirlo por placer. Pescar tiburones con la mano, y soltarlos a continuación. Me parezco a él. Sólo que yo ni me molesto en pescar nada, para qué, total para soltarlo

luego. Después de toda la operación, Li Po solía beber vino contemplando los valles y las montañas de China. Yo miro por la ventana un callejón que da a una ciudad decrépita en mitad de Castilla La Mancha y me fumo un porrito. Me estoy pasando ya, creo, con los porritos.

26.5.06

COSAS QUE EN NINGÚN CASO SE DEBEN CONTAR EN UN BLOG
A mi padre se le ha roto el coche que le compré por reyes. Algo grave, seguramente relacionado con los paseos campo a través que sé que se da con él. Así a ojo le han dicho que de 6000 a 8000 euros y un mes en el taller. Para hacérmelo saber se ha molestado hasta en llamar a mis vecinos de abajo a la hora de la siesta. No quiere que le pague la factura. Sólo quiere que sepa que mi regalo era una mierda. ¿Hay algún Foro Contra la Familia al que se pueda uno apuntar? Feliz fin de semana a todos los terrícolas.

30.5.06

GRANDES PREGUNTAS SIN RESPUESTA
De lo que llevo de vida: (A los siete años) ¿Falta mucho para llegar? (A los trece años) ¿Por qué las chicas son tan raras? (A los diecisiete años) ¿Cuál es el sentido de la vida? (En la actualidad)

¿De qué coño me quejo?

Yo creo que ésta última es la más difícil, pero ahí le vamos dando. 1.6.06

DOVIĐENJA SLATKI MJESEC

Me angustian los días uno. Odio lo que ocurre con los meses cuando ya han pasado: que se quedan cerrados e intocables en el pretérito, como un párrafo de tu vida al que se puede aludir, pero es imposible de cambiar. Con las semanas y los días es igual, ya lo sé, pero yo, cuando pienso en el pasado, pienso en meses: en enero de 2000, por ejemplo, o en agosto del 95, por citar dos épocas maravillosas e irrepetibles de mi vida. Ahora me da miedo que, cuando pase el tiempo, alguien pregunte: - ¿Qué estuviste haciendo en mayo de 2006? - Nada en absoluto. - Igual que yo. Pero de los dos sólo yo estaré diciendo la verdad. Amar el vacío y tener miedo de la muerte es la contradicción más grande en que se puede caer: háganlo y empezarán a oír que su nombre suena este año para el premio Nobel de los gilipollas.

2.6.06

LE WEEK-END ET L'AMOUR
Han pasado las lluvias, hace mucho calor. Por delante, un fin de semana moldeado exclusivamente para usted, para que se reconcilie con el mundo, se ponga las chanclas en los pies, no se afeite, pasee al anochecer, experimente el olor delicioso del galán de noche por las aceras recién regadas, repase su vida sin detenerse en las épocas malas, saboree otra vez sus grandes triunfos pasados, cuando ligó con personas que creía inalcanzables, cuando dejó callado a su enemigo con una frase genial, los grandes hitos de la amistad, la familia, etcétera. O para hacer planes. Para cambiar de vida o al menos hacer limpieza general, tirar a la basura todo lo molesto, o al menos ordenarla. Ya está usted tardando. Yo voy ahora, cuando acabe esto que estoy haciendo. Nos vemos allí.

5.6.06

OTRA CUEVA SUBMARINA
Señores y señoras: estoy fatal de lo mío. Voy hacia el centro de la crisis y me temo que me toca bucear, durante un período indefinido. Como tantas otras veces, espero sacar la cabeza dentro de no mucho. ¿Qué mierda me pasa? Buena pregunta, pero ya digo: no es precisamente momento de hacer preguntas, ni de escribir en el blog, ni de nada de nada. Es hora de bucear. Les traeré pulpos, si puedo. Hasta muy pronto.

12.6.06

EL ESTRUCTURALISMO FRANCÉS Y VOS

Los estructuralistas franceses se tiraron la prodigiosa década de los sesenta repitiéndolo... todo es un gigantesco problema semántico. Abra usted un periódico y fíjese en estas tres palabras que le pongo como ejemplo: familia sociedad España Pues bien, parece ser que, frente a las definiciones "descriptivas" o "a posteriori", es decir, las que tratan de exponer lo común a un grupo de ejemplos del mismo concepto, están las definiciones "normativas" o "a priori", aquéllas que dicen cómo tiene que ser el ejemplo si quiere estar en el exclusivo club del concepto. Las primeras son más difíciles, claro, hay que irse a buscar todos los ejemplos posibles y acomodar la definición a ellos. Las segundas... bueno, las segundas no son realmente descripciones, ¿no? Se parecen más bien a la lista de documentos que te piden para tramitar cualquier gilipollez en el Catastro o algo así. Leyendo los periódicos se dará cuenta usted de que lo más común es lo segundo. Familia: conjunto de individuos formado por padre, madre, descendientes si los hubiere y otros adultos dependientes, que constituye el núcleo de la sociedad y el único marco adecuado en que deben crecer los individuos nuevos (no cumplo ni una, claro). Sociedad: conjunto de individuos que viven en este país, agrupados en familias (ver arriba), blancos, católicos, castellanoparlantes y comedores de paellas dominicales. España: unidad histórica, geográfica, social (de sociedad: conjunto de comedores de paella etcétera etcétera) y espiritual que los nacionalistas tratan de destruir en connivencia con terroristas, mafiosos y pederastas. Otra ventaja de esta forma de describir: además de ser más fáciles, las descripciones que obtengamos no tienen que ir revisándose conforme vaya cambiando lo descrito. Simplemente, si algo no cumple los requisitos lo dejamos fuera y ya lo describiremos más adelante. Ejemplo hipotético: una misteriosa epidemia deja estériles al 50% de las mujeres. No pueden procrear. Están casadas, o arrejuntadas, pero no tienen hijos. Bueno. De momento, eso no es una familia. Ya veremos lo que es más adelante. Y del mismo modo, ésos no forman parte de la sociedad, eso no es España, etcétera etcétera. Contra los descriptores normativos se puede uno cabrear, insultarlos, difundir definiciones descriptivas, y muchas otras cosas. Una de mis favoritas es deliberadamente no encajar en nada, quedarme flotando fuera fumándome un cigarro con la gente: desde las ventanas nos miran y nosotros silbamos la de porque seremos cientos por cada uno de los vuestros.

14.6.06

CERO CUATRO
Me he despertado casi a las diez y me he quedado en la cama más de tres cuartos de hora. Ha merecido la pena. Ha entrado el sol por la ventana y han brillado en el aire algunas motas de polvo (...). Me he bajado con Nina a tomarnos unas cañas. Y me he reído con ella. He estado durmiendo hasta las cuatro. He leído unos cuentos de Borges que casi no recordaba. He puesto la tele, había un partido y Torres ha marcado un gol realmente increíble. En ese punto he decidido dejar de tararear la canción. No va a ser ningún buen día. ¿Y por qué? Bueno, cuando uno pregunta ¿por qué? suele recibir una respuesta llena de circunstancias. Y las circunstancias no tienen nada que ver. Miren hacia adentro, vean al hijoputa que hay ahí tumbado en calzoncillos bebiéndose unas cervezas y llenándolo todo de mierda con sus frases: hasta que no lo echen a patadas, ningún día será un buen día. Ni con cuatro millones de rayas.

14.6.06

JOTA ELE BORGES QUE ESTÁS EN LOS CIELOS
Se cumplen 20 años de la muerte de Borges y la gente anda diciendo que fue el primero que imaginó, en El libro de arena, esto de la interné: una sucesión infinita de páginas sin principio ni final, ni orden. Estoy de acuerdo y no estoy de acuerdo. Vale que el viejo tenía mucho de profeta, que vio antes que nadie la importancia que iba a tener la Teoría de la Comunicación al otorgar tanto peso al lector como al autor en los fenómenos literarios, por ejemplo, o el desarrollo de los mundos virtuales (Tlön, Ukbar, Orbis Tertius). Pero al mismo tiempo que prefiguraba la www veía otras cosas todavía imaginarias, como la biblioteca de Babel, o el disco con una sola cara. Yo a Borges siempre me lo he imaginado como esos físicos que, tras la invención de la tabla periódica, describían con pelos y señales elementos que aún nadie había descubierto, por deducción. Su tabla periódica es la metafísica y sus resultados, bueno, si algún día llaman al timbre y es un leñador loco con un disco en el bolsillo, ni se os ocurra abrir.

15.6.06

OTRA TARDE LÍRICOPIÁCEA

La imagen (vía Mira y calla) es de Jacek Yerka y viene a ilustrar lo que quería decir hoy: que la poesía es un órgano, un sentido completo (sexto o séptimo, yo ya me he perdido), una instancia humana extralingüística, es más, prelingüística (porque la ciencia aún deja abierta la puerta para todo tipo de teorías sobre el nacimiento del lenguaje, y la mía consiste en que el lenguaje nace de la poesía, y no al revés, y si la gente aprendió a comunicarse no fue para decir por favor, Urg, pásame el cuchillo de pedernal que me voy a cortar una loncha de mamut, sino para expresar la maravilla, el cielo, la lluvia, la noche, el rayo, el sol). Que la poesía está en todas partes, en el cine (y no hablo de Arturo Ripstein), en la música cantada o no, en las tardes de junio, en un gilipollas depresivo encerrado en casa, en una chica nariguda fugada con un millón de euros, en una perra tuerta con muy mala suerte a la hora de encontrar dueño, en la güé, en la Mancha, en el puto Carrefour, en los discursos de la clase dirigente (qué experimentan los comunistas ésos cuando recitan de memoria y de pe a pa los monólogos del Ché si no poesía, ¿política? no creo). En todas partes, a través de los ojos, los oídos, la nariz, la lengua, la piel y la memoria. La relación del individuo con su lóbulo poético es una de las pocas columnas maestras en torno a las que se construye el carácter, lo que llamamos personalidad. ¿O creían que era su signo del zodíaco? No. La perra infecta, la sarnosa poesía, / risible variedad de la neurosis, / precio que algunos pagan / por no saber vivir. / La dulce, eterna, luminosa poesía. Dentro del lenguaje, y fuera del lenguaje. No se dejen engañar por los filólogos, acuérdense de que los desgraciados estudian juntas la lengua y la literatura, que están condicionados. Ya dije hace poco que yo de poesía no tengo ni puta idea, que leer lo que se dice leer he leído a Kenneth Rexroth, Lupercio Leonardo de Argensola y pare usted de contar. Pero esto sí lo sé. Y por ello doy gracias.

20.6.06

GRITANDO SILENCIO

(...) Detrás de esta muchedumbre, sin embargo, se esconde el único, el verdadero mecenas. Si uno tiene la suficiente paciencia como para llegar hasta allí, tal vez lo pueda ver. Y si lo ve probablemente acabe defraudado. No es el diablo. No es el estado. No es un niño mágico. Es el vacío. Roberto Bolaño

A veces pienso que estoy patrocinado. Me acuerdo de esta cita de don Roberto (Bolaño que estás en los cielos) y me imagino que fue el vacío quien me puso en las manos dos millones de euros (a compartir con mi novia prófuga). Es mi mecenas. Me paga todos los gastos y observa. Supongo que estará contento conmigo: pocos artistas son capaces de un vacío en un estado tan puro. Ahí sigue Vila Matas dándole y dándole a la poética de la negación pero ah, diez libros en diez años, amigo, que le vas a gastar el nombre a Paula de Parma. Yo soy mucho mejor.

21.6.06

UNA MALDITA COSA DESPUÉS DE LA OTRA
Dice Julian Barnes que decía Borges que una vez le preguntaron a Lord Chesterfield (o a Elbert Hubbard, no hay acuerdo) qué cosa era la vida, y éste, haciéndose el listo (y siéndolo, si me permiten) emitió la siguiente definición universal, clásico instantáneo de la desmitificación:

Una maldita cosa después de la otra
¿Entonces qué pasa? ¿Que soy yo la excepción? ¿Cuándo viene la siguiente maldita cosa? ¿Cómo será de maldita? ¿Tengo que hacer algo yo para que venga? Si hay que levantarse del sofá desde luego que no cuenten conmigo.

29.6.06

SAN JUAN EN LAS AFUERAS
Hará de esto unos seis años. Era la noche de san Juan y me hallaba yo en una casa de campo en las afueras, celebrando una fiesta con hoguera y todo, organizada por un grupo de perroflautas (pero no hay que olvidar que yo también era un poco perroflauta). Alguien hizo una queimada, ese potingue asqueroso. Había quien saltaba la hoguera para un lado y para el otro, al ritmo de un montón de instrumentos de percusión. Curiosamente, no había

ningún diávolo a la vista. En un momento determinado, el perroflauta más perroflauta de todos (llevaba rastas), que había ejercido de maestro de ceremonias con la queimada, nos pidió a todos que escribiéramos en un papel el elemento de nuestras vidas que más odiábamos, aquello de lo que más deseábamos librarnos, para echarlo al fuego y pedirle a no sé qué duende que desapareciera. Cuando ya todos hemos rellenado nuestra solicitud (yo no recuerdo qué puse), el Perroflauta Mayor del Reino me encargó a mí que recogiera los formularios en una bolsa opaca, cosa que hice para no desentonar. Luego regresé a mi sitio. Pero dado que el P.M.R. seguía dale que dale con su cháchara a gritos (ellos lo llamaban teatro callejero), me entraron ganas de mear, con lo que me vi obligado a levantarme, meterme en la casa y buscar el cuarto de baño, hallado el cual, y cerrada la puerta con pestillo a mis espaldas, me puse a leer los papelitos, creyéndolo una idea genial, y que iba a pasar un buen rato. La mayoría era nombres y apellidos, hay que ver cómo somos la gente. Algunos decían Mis compañeros de trabajo. O Mi novio. O Mi jefe. Somos asesinos por naturaleza, pensé: nos dan la oportunidad de quitar algo feo de nuestra vida, e inmediatamente elegimos llevarnos a alguien por delante. Entonces llegué a un papelito doblado en cuatro que decía: Yo. Lo eché al váter y tiré de la cadena. Devolví los demás a la bolsa, y un rato después ardieron. A veces me acuerdo de que hay alguien por ahí que tenía muchas, muchas ganas de desaparecer, y por mi culpa no pudo.

7.7.06

AGENTES INMOBILIARIOS DEL SER
La buena literatura es una especie de agente inmobiliario, pero uno que se dedica a enseñarte tu propia casa. Ahora pasamos a la salita pequeña de la chimenea del ala sur. Ahora entramos en la buhardilla de la torre del jardín. Aquí la sala de torturas. Aquí la piscina. Son lugares que no tenías ni puta idea de que existieran, y además en tu propia cabeza. Desgraciadamente, muchas veces son sitios que no querías conocer. Un día vino Beckett y me invitó a dar una vuelta por el sótano. Cada vez que me acuerdo de lo que vi me dan escalofríos. Pero lo que más miedo me da es lo que no vi, la escalera que me señaló al final de la visita. Ésta baja más abajo, me dijo. Muchas gracias, cabronazo. Baja tú, si te apetece, no te jode. Me pregunto de cuántas cifras es tu comisión.

11.7.06

TÚ TAMBIÉN PUEDES SER UN ENVIADO ESPECIAL A NINGUNA PARTE

Me gusta la teoría que equipara los blogs con el periodismo. Me gusta cuando dicen "en este blog vamos a cubrir este evento". Me encanta imaginar que soy una especie de enviado especial y estoy cubriendo este evento, que salen ediciones vespertinas con el titular ÚLTIMAS NOTICIAS DE MASTRONARDI, sin publicidad, sin horóscopo, sin El tiempo para mañana, que nadie en su sano juicio leería ni por todo el oro del mundo. Y lo que más me fascina es cuando pienso que llegará un día en que me dirán que ya se acabó el encargo, que me tome una semana de vacaciones y que me prepare, que me envían a Oriente Medio o algo así, que me han reservado habitación en el Hotel Palestina. El aburrido éste se quedará aquí con su perra, tocándose los huevos para siempre jamás, y yo me hartaré a ligar con mis historias de la guerra. O puede que sea él quien se vaya y me deje aquí. En ese caso le deseo picaduras de escorpión y diarrea ácida. Cuando no un avance de los tanques yanquis.

12.7.06

CASCOS Y CASCOS
Este casco:

sirve para que la CIA / tu mujer / la KGB / el vecino de arriba / los extraterrestres / tu jefe no pueda leer tu mente. Hay versiones más baratas, hechas de papel de aluminio (como los que se fabrican los niños de Señales, de Shyamalan). El de la foto es de gama alta y lo venden, con total seriedad, en ebay. Este otro:

actúa más bien al contrario. Se llama Antena para rezar, y sirve para oír a Dios. Como se lo cuento. Lo entenderá usted mejor con el siguiente croquis:

Se encuentra instalado ahora mismo en BAPLab, en Brooklyn, y su autor es Paul Davies. Como pertenece a la categoría de arte interactivo, te dejan probarlo. Uno llega, lee un cartelito que dice para oír a Dios, colóquese el casco y escucha, gracias a las antenas, la retransmisión del sonido ambiente del exterior del museo, es decir, el murmullo de la gente. Me gusta mucho porque, aun basándose en una premisa muy simple (Dios son los otros), está articulado de una forma muy limpia y el efecto que produce en el público, a pesar de obligarlo a arrodillarse, es muy simpático. Estos dos cascos contrapuestos son, también y cómo no, metáforas. Todos sabemos cuándo

llevamos puesto uno y cuándo otro. Todos sabemos, también, que es mejor el segundo. Incómodo, concedo, pero muchísimo mejor.

13.7.06

EXCEPTUANDO LAS CURSIVAS
Hace doce días que (exceptuando a mi perra y a las cajeras del supermercado holagracias) no hablo con nadie. Exceptuando las veces que saco a Nina a pasear y cuando me acerco al Mercadona (aunque no soy partidario de exceptuar tanto, porque por ese camino se ve uno un día exceptuando su vida entera), hace dieciséis días que no salgo a la calle. Por el calor y eso. Supongo que eso me convierte en un ermitaño. Pero yo no rezo ni purgo ningún pecado. Escucho mi extraño discurso interior. Escribo este blog. Cumplo con un solo rito: el de la preparación del café y su posterior toma. Antes tenía otro rito para los porros, pero se me acabaron y no puedo superar el tremendo esfuerzo de subirme a la moto e ir a ver al amigo que me los vende. Tres de mis inquilinos (el estudiante friqui y el matrimonio disfuncional) están de vacaciones, con lo que el espionaje sufre cierto vaciado de contenidos, como los periódicos. No he vuelto a hablar con mis padres desde que me llamaron para hacerme saber que mi coche se había roto y que la reparación les iba a salir por 6000 euros. Debería poner muchas más cursivas en todo lo anterior. Suelo escribir en cursiva todo lo que no acabo de creerme. Debería haber dicho: vida, salgo,discurso interior, Escribo, blog, vacaciones, hablar con mis padres y (sobre todo) 6000 euros. Se me ocurre que con las cursivas pasa lo mismo que con la exceptuación (si es que existe la palabra): que te pones, te pones, y un día te encuentras con que te has escrito a ti mismo en cursiva, y no ves la manera de enderezarte de nuevo. Qué vicios más deslucidos, oiga, donde se ponga una buena heroinomanía que se quiten los ejercicios de estilo. De aquí a Lima.

17.7.06

PONLE TÍTULO A ESTO
Malgastar la vida, perder el tiempo, no sé qué voy a hacer con mi vida... son expresiones comunes y erróneas, porque implican: a/ que es posible ahorrar la vida (o por lo menos biengastarla, es decir, comprar con ella alguna ganga) b/ que se puede ganar el tiempo, o guardarlo y c/ que la vida es un material de construcción de alguna clase, que hay que

emplear en algo, muebles de cocina, se me ocurre, o un banco para el jardín. Vamos, carpintería a estas horas, con la que está cayendo. Ja, ja, ja.

31.7.06

HIPERESTESIA SONÁMBULA, VOLUMEN XVIII
Qué triste, ¿no? Un tipo metido en su casa, digo mejor, patológicamente metido en su casa, incapaz hasta de ir un par de barrios más allá a comprar un poquito de hachís (donde dice hachís puede mencionarse cualquier necesidad básica), un ser inmóvil mirando por la ventana, al callejón, o escribiendo en internet bla bla bla Israel esto Líbano lo otro bla bla bla. Insultando a dirigentes de países y ejércitos, mientras cae el sol (ojalá cayera ya) y lo distraen las ganas que tiene de fumarse un peta, o una magnífica versión folkie de Number of the Beast, de Iron Maiden. Y estas distracciones crepusculares, mientras en Levante caen bombas y más bombas (qué cojones sabré yo lo que es una bomba), se parecen demasiado al subcontinente europeo. Mañana me traen el aire acondicionado, lo celebraré comprándome (sin falta) diez euros de polen, por lo menos.

1.8.06

TENSA ESPERA
Son las 16:05 en estos momentos y llevo esperando a los instaladores del aire acondicionado desde las ocho de la mañana. Por supuesto, no he ido a comprar las sustancias con las que preveía celebrarlo, porque me da miedo dejar la casa, no vaya a ser que vengan en ese momento. Reconozco que en algunos momentos de este largo día he pensado seriamente en la posibilidad de comprarme un móvil. Para llamar a los de la tienda. O para que los de la tienda me llamen a mí y me expliquen qué coño pasa. Pero ya ven. Un móvil, yo. Primero el aire. Ahora un móvil. Esto es demasiado para mis nervios y además Nina se está meando encima. Que los follen. Me voy a la calle. Cuando vengan, yo no estaré, y además no tendrán cómo localizarme. Paso a la clandestinidad. He estado a punto de acogerme a la amnistía e integrarme en la sociedad aireacondicionada. Incluso he considerado la posibilidad de comprarme un puto móvil. Pero ah. La cabra tira al monte y Mastronardi a donde el polen.

2.8.06

LA FAMILIA Y UNO MÁS
Como todos los años, llega el momento en que mis inquilinos argelinos se van a su país: aparcan su monovolumen en la puerta de casa a las cinco de la mañana y se aplican en

llenarlo entre los seis. Debe de ser una operación complicadísima, porque aún no han acabado. Los gritos empezaron hace cosa así de una hora, a raíz (supongo) del intento fallido de acomodar en el interior del atestado vehículo la inmensa alfombra peluda (pagada por mí hace un par de años) que tienen en el salón. No es que los ruidos me importen (esta noche la he pasado en blanco), pero el espionaje de toda la operación me está poniendo nerviosísimo. ¿Por qué no arrancan de una puta vez? ¿Qué utilidad le van a dar a una máquina de coser de veinte kilos en el lejano pueblo desértico del que proceden? ¿Cuántas de las cuatro mujeres se llaman Fátima? ¿Acaso cinco? Y ya que estamos hablando de mujeres, ¿quién dijo que las mujeres son sumisas en las culturas islámicas? Porque a éstas no les da órdenes ni Mahoma que baje a decirles cómo encajar las maletas. Luego los echaré de menos. Contradiciendo lo que viene hoy en el 20Minutos, todos mis inquilinos veranean. Se queda esto que parece un panteón. Nadie a quien espiar hasta septiembre.

3.8.06

FAMILY MENTAL INTRUDER - XXL
Hay un cuento de Adolfo Bioy Casares (no recuerdo el título ni tengo ganas de levantarme con el calor que hace) donde un hombre, para evitar la muerte de su hija enferma, dispone que absolutamente todo en torno a ella se organice en una rutina perfecta. Todos los días son exactamente iguales. De esta forma, el tiempo no pasa y la chica va sobreviviendo. Hasta que ocurre lo que ocurre y bueno, eso ya lo leen ustedes, si quieren. Al revés, el atribulado protagonista de Atrapado en el tiempo ve repetirse el mismo día una y otra vez, en una especie de bucle que es a la vez una prueba. Que, al final, pasa. Simultáneamente, algo de estos dos personajes vive en mí. Con José Luis Torrente, ya son tres.

9.8.06

MASTRONARDI AZOTE DE SUPERVILLANOS

Para qué un blog. Para qué hablarle a la perra. Para qué la literatura universal, ya que vamos, para qué las seis o siete conversaciones opiáceas que tuvimos a los veinte, al final de fiestas magníficas, con los que considerábamos nuestros amigos y en las que de verdad nos desnudamos y aprendimos cosas que no sabíamos de nosotros mismos y apuntalamos aquellas amistades y nos dormimos envueltos en esa rara felicidad que da a veces (muy pocas veces) el conocimiento, si luego viene un tipo con nombre de aftershave alemán y nos cuenta que no, que toda esa palabrería no es más que impostura y pavoneo, que cuando realmente nos comunicamos es durmiendo y soñando que nos damos una ducha (lo que significa masturbación), o que hacemos malabares (lo que significa masturbación), o que sobrevolamos la ciudad (lo que significa masturbación), o que nos masturbamos (lo que significa síndrome de abandono materno). Qué mal me cae, Freud. Y los psicoanalistas. Y los psicólogos, ya que estamos, que es lo que había venido yo a decir. No podrán quedarse callados y ya, hombre. Charlita. Toque de cojones. Bromita. Otro toque de cojones. Consejito-bromita-consejito y, para rematar y tras el estupendo combo, sí: toquecito de cojones. Deberían colocar a la salida a algún psicólogo que te ayudara a superar el trauma que supone visitar a los psicólogos. O colgarse todos de un palo, qué sé yo.

14.8.06

LA FRASE-PUERTA, POR DON MATTHEW HERBERT
Podemos utilizar las tazas de café de Starbucks para escribir sobre su espantosa visión del mundo, mucho mejor que una orquesta sinfónica para describir la angustia que provocan sus productos. MATTHEW HERBERT

En estas palabras del amigo Herbert hay algo más, algo oculto hasta para él, un acertijo cuya solución podría ponernos en una vía nueva que nos llevaría a otro lugar, clásicamente mejor que éste. Yo llevo desde el sábado aplicándole al fragmento todos mis conocimientos de cabalística, hasta el momento sin resultado, pero si doy con algo ya les aviso.

16.8.06

MASTRONARDI: PROFIT & LOSS
Produzco basura que clasifico en cuatro categorías, produzco ristras de palabras que acaban colgadas en este blog. Produzco piel muerta, piel viva, centímetros de uña, de pelo. Produzco extrañas conexiones sinápticas que constituyen la memoria de días poco memorables. Produzco hormonas, continuamente hormonas que cumplen diversas funciones en mi cuerpo y después son depuradas. Hasta ahí lo que produzco. Consumo: 250€ mensuales en supermercados, 120€ en electricidad, agua y butano, 100€ en libros, 40€ en internet, 40€ en gasolina, 30€ en revistas y periódicos, 20€ en cedés (sin canon), 20€ en opiáceos, 15€ en el cine (si llega), otros 15€ en porno y 10€ en churros. Añadiremos 100€ mensuales más por los seguros e impuestos de los pisos, otros 100€ por las frecuentes roturas, apaños y mobiliario que hay que reponer y unos 100€ más por la ropa, el seguro de la moto, la renta y otras cosas que sólo pago una vez al año. Me salen 960€. La piel muerta más cara del país, señores y señoras.

29.8.06

UNA PALABRA PELIGROSA
La palabra cuota es extraña, suena raro, no significa gran cosa sacada de contexto y no creo que la haya usado más de una docena de veces en mi vida (claro que últimamente no emito, con la boca, ni la preposición de). La palabra cuota era, y con toda probabilidad sigue siendo, la más usada por mi antiguo jefe, aquél que les dije, el de la asesoría laboral. Se refería siempre al dinero que les cobraba todos los meses a sus clientes, y a veces la complementaba: subir la cuota, mantener la cuota, cuota fija, cuota asequible, etcétera. La pronunciaba muy raro. Si me pongo a acordarme de aquel sonido me entran escalofríos morales (no mortales, no: morales). Mordía la /k/ como una fruta tropical, retenía un poquitín el diptongo, se paseaba suavemente por la /t/ con cierta delectación morosa. Son

cosas que, lo prometo, no solía hacer con esos fonemas. Reservaba esos lujos enunciativos para su palabra favorita. Por supuesto, esa deformación fónica tenía su correlato semántico, la obsesión insomne que tenía por las cuotas, por la idea de subirlas, por los problemas que surgían a la hora de cobrarlas, etcétera. Se quedaba contemplando por internet los apuntes en la cuenta que decían Pago cuota abril, por ejemplo. Las todopoderosas, las inflexibles cuotas. Siguiendo un poco el hilo de la filosofía del lenguaje, es de perogrullo añadir que una deformación semántica no es otra cosa que una deformación en el mismísimo tejido espaciotemporal del universo. Trabajando en la asesoría me sentía un poco como en ese relato de Bioy Casares (un autor sumamente pegajoso, ya ven que hace años que no lo leo pero no paro de citarlo) en que alguien pasa por accidente a la dimensión de al lado y se da cuenta de que Gales ha desaparecido de la historia universal mientras que la religión y el nombre de muchos argentinos proviene de la antigua Cartago. Allí, en el país de la Cuota, a las órdenes del Sumo Sacerdote, sin entender una palabra de lo que estaba pasando. A veces ni Adri era capaz de hacerme volver. Más o menos igual que yo tampoco a ella, ahora.

5.9.06

IDA Y VUELTA
Ha sido un fin de semana largo (y no han dado nada bueno por tevé). Yo añadiría también que ha sido movido. Ya, ya sé que por aquí una visita al barrio de al lado supone una epopeya livingstoniana. Pero no. El jueves por la tarde me subí a un autobús para ir a ver a una chica que había conocido en un chat. No era una cita a ciegas, exactamente, porque ya habíamos pasado la fase del intercambio de fotos. Incluso la del intercambio de fotos, digamos, abundantes en piel. Esta chica utiliza un nick que empieza por T. y tiene un nombre real que empieza por C., aunque mientras chateábamos (en privado), y durante las primeras horas de nuestro encuentro del jueves, me decía que se llamaba A. Todas estas iniciales no las pongo, evidentemente, para que ella no sepa de quién hablo; eso no me preocupa porque esta chica no lee blogs ni daría con el mío ni en mil años. Lo que intento es que ustedes no sepan de quién hablo. La voy a llamar Julia, se me ocurre. Julia vive en otra gran urbe manchega a un par de horas de distancia de la mía. Hay dos tipos de urbes manchegas: aquéllas en las que gobiernan los socialistas y las regidas por los populares. Como los manchegos somos asín, el signo de las alcaldías no cambia por nada en el mundo, y al final los tics del partido en el poder se desbordan y contaminan toda la ciudad. A mí me bastarían diez segundos para distinguir unas y otras en un hipotético Qué apostamos en el que me mostrasen imágenes aleatorias de urbes manchegas que yo tuviera que adscribir a uno u otro partido (sin necesidad de reconocerlas). Hablo del mobiliario

urbano, de los carteles de los próximos conciertos, de las pintas de los municipales, de la ropa de la gente, etcétera. Casi todos quieren parecerse a los miembros de la oligarquía reinante, hasta que determinados tics acaban equivaliendo a la normalidad. En lasmetrópolis populares, la norma en gafas impone las que no llevan montura. En las socialistas, las de pasta. Por ejemplo. Pero por no divagar más: las gafas en la ciudad de Julia son diferentes a las de la mía. No quiero dar más pistas, pero mis gafas son de pasta negra, y Julia no lleva. En su ciudad sólo había estado una vez, de excursión con el colegio. La toma de decisiones en mi visita turísticosexual siempre estuvo en manos de Julia. No sólo lo normal cuando alguien viene de fuera a verte a tu terruño, como ir a un restaurante o al otro, o a visitar tal o cual cosa, sino todo: el qué, el cuándo, el cómo. Nada de hotel, te vienes a mi casa. Ahora te duchas. Ahora nos vamos. Nos sentamos aquí. Tráiganos dos cervezas. Reconozco que el mundo femenino en general me acojona, pero estas conductas me acojonan especialmente, de modo que entré en plan b. Que consiste básicamente en callarse la boca y no soltar el menor dato personal, la menor promesa, el menor plan. Borrar las huellas, cubrir la fuga. No estoy seguro, pero creo que fue mi plan b lo que llevó a Julia a poner en marcha su plan b. Que consistía en, bueno, en sexo. Ya les dije que llevaba años y años sin follar. Milagrosamente, el delicado equilibrio entre las muchas cervezas (inhibidoras) y los muchos años de celibato (potenciadores) no se rompió y pude disfrutarlo en parte. Por otro lado, las órdenes no paraban ni cuando hacíamos el amor. Era una sensación extraña. Querer irse y venirse al mismo tiempo. Perdónenme el chiste fácil. Así el viernes, el sábado y el domingo. Ayer, Julia trabajaba, pero poco rato (unas reuniones o algo así, es profesora de secundaria y las clases aún no han empezado). Cuando volvió tuvimos otro poquito de plan b. A continuación, viendo que la incertidumbre sobre nuestro futuro inmediato como pareja no se despejaba, decidió pasar al plan c. Que consiste en gritarme, abofetearme e insultarme. Yo no tenía ningún plan c. Me quedé allí sentado aguantando el chaparrón. Como mil horas. En un momento dado, Julia se metió en el cuarto de baño y aproveché para salir. Dejándome la mochila con a/ unos pantalones vaqueros b/ tres camisetas (sucias) c/ cuatro calzoncillos (sucios) d/ Vineland, de Pynchon, a medio leer (pero no me estaba gustando, así que que le aproveche) e/ un reproductor de mp3 de cuatro gigas bien cargadito de todo (me cago en mi estampa) g/ la cámara digital (me cago en mi puta estampa). Era la una de la mañana. Estuve una hora para encontrar un taxi dispuesto a traerme a casa. Por el camino iba pensando en Julia, en cuál era su problema, de dónde venía esa necesidad por controlarlo todo (mediante órdenes directas, mediante fotos, mediante sexo), por qué se

citaba con gente del chat, qué había esperado de mí, qué esperaba de Coelho y Bucay, qué cuadro clínico presentaba en el psicólogo, por qué estaba tan sola. Iba pensando en Julia para no ponerme a pensar en mí, claro. Una cosa más: si pensaban enviarme largos y cálidos emilios, de apoyo o de cualquier cosa, a la dirección ésa que hay ahí arriba a la izquierda, sepan que creo que durante un tiempo no la voy a abrir. Por los escorpiones y culebras que puede haber dentro.

6.9.06

UN TRIUNFO HISTÓRICO DE LA SELECCIÓN ESPAÑOLA
El inmenso placer de estar solo, en la calle, tomando una caña en alguna terraza, en calma, mirando a las chicas, disfrutando al mismo tiempo de tu luminoso discurso interior y de contemplar-ser contemplado, al final de una tarde de verano, mejor en septiembre. Suena sencillo, ¿no? Pues error. De sencillo nada. La semana pasada casi lo consigo, pero ahora sé que, por culpa de una desequilibrada, lo he perdido hasta dentro de mucho tiempo. Bueno, por mi culpa, también. Bueno, sí, quizá sólo por mi culpa. Por subirme a aquel autobús. Por pensar con la polla. En mi ciudad de gafas de pasta hay fiestas, ahora. Todo el mundo en la calle. Contemplandosiendo contemplados. Muss es sein?

13.9.06

MASTRONARDI POR EL CAMINO DE LAS HORMONAS
Va siendo hora de reconocer que el otro día, con mi visita a Julia, traspasé un umbral que no puedo destraspasar tan fácilmente: el paso a leyes de la física de mis relaciones de los chats. El viernes pasado volví a subirme a un autobús con dirección a otra metrópolis manchega para encontrarme con otra mancheguita encontrada en el proceloso mundo de los chats nocturnos. Esta vez traté de asegurarme de antemano de que no era una especie de psicópata, mediante sutiles preguntas como ¿y cómo dices que terminaste con ese antiguo novio?. Me encontré con una chica bastante agradable, guapa (pero sin el morbo que tenía en las fotos), realmente divertida. Todo el fin de semana estuve tentado de preguntarle por qué cojones quedaba con colgados de los chats, pero no me atreví porque ella insistía en que yo era el primero. Esta vez no me he encontrado con conductas desequilibradas, aunque no puedo dejar de pensar que tiene que haber algo. Soy así de cabrón. Hemos quedado en

vernos otro fin de semana pero yo calculo un 99% de posibilidades de que tal cosa no ocurra. De sexo, nada. Me lo he pasado bastante bien, de todas formas, y no he perdido posesiones personales valoradas en cientos de euros. Que ya es algo. Cierro el capítulo de esta otra mancheguita (que llamaré aquí Azucena), y estoy a punto de abrir otro, porque mañana me subo a un tren para ir a Santander, sin fecha de retorno concreta. Para visitar a Eva. A la tercera va la vencida, dicen. Espero no encontrarme con una colgada como Julia. También y sobre todo, espero que esta vez sí haya sexo. Mucho. Para ir atando cabos sueltos, se lo he hecho prometer. A mi regreso les contaré trucos y secretos para ligar en los chats. Un adelanto: ligar en los chats es tremendamente fácil. Llevar ese éxito al mundo físico requiere de paciencia, fotos en las que salga uno (porque, ay, me temo que tiene que ser uno) medio guapo y mucho saber hacer. Que a mí me falta, sí. Mis consejos, por desgracia, acaban en el momento en que sube uno al bus, tras quedar con la ciberdama. A partir de ahí, Mastronardi acepta consejos de ustedes, oh caballeros andantes, oh perfectos amantes del mundo real.

21.9.06

CONCEPTOS INCONEXOS AL VOLVER A CASA
Uno, que tiene un pasado trotskista, siempre ha creído que no es difícil llegar a un nivel de sentido común en el que la noción de patria se vacía de todo contenido. A partir de ese umbral, que te convierte en un apátrida, uno va colocando en esa categoría toda clase de cosas heterogéneas, como un paisaje, o un postre, o unos zapatos. Hasta Corto Maltés puso ahí su guerrera, me parece a mí. Benedetti, que es un cursi a quien jamás releo, pero que seguramente también es uno de estos apátridas de los que hablo, colocó la piel de una amante en esa categoría, en una figura ya clásica. Un poco como para Camus la lengua francesa, para don Mario los pechos y las nalgas (terminología benedettiana, evidentemente yo diría tetas y culo) eran las cordilleras del único país que consideraba totalmente suyo. Una elección mucho más tangible, espero, que esa abstracción llamada Uruguay. O España. O Castilla la Mancha independiente. O Freedom for Castrillo de los Polvazares. Como cantaba el llorica de Television Personalities, nada tan adictivo como la sensación de pertenencia que siempre implica el sexo, la piel. Por mucho mundo que tenga uno a las espaldas, por muy desconocidos que sean los amantes, cómo evitar esa sensación: no somos nada, no somos nadie, somos esta piel y nos tenemos el uno al otro. La Sense of

Belonging. Que engancha, oigan. Y por seguir (y terminar) con las metáforas: cómo no acojonarse al probar por primera vez cualquier sustancia tan absolutamente adictiva, tan destructiva. Ser un cobarde, salir por patas. Qué no sería capaz de hacer un cobarde, hasta dónde no llegaría, qué enemigos mortales no tumbaría a patadas con tal de no enfrentarse a sus temores. Para Pereza y ensaladas, desde su capital manchega les informó Mastronardi, buenas tardes.

27.9.06

SUTIL CHANTAJE EMOCIONAL
Parece querer decir Nina que, como me vuelva a ir este fin de semana que viene a Santander y la deje otra vez en la residencia, me abandona. Llevo un día y medio en casa y todavía no me ha dado ni un beso. El rabo apuntando ni hacia abajo ni hacia arriba, y además quieto. Cuando salimos, hace lo que tiene que hacer, muy digna, no se pierde ni provoca que tenga que llamarla, y cuando le digo que tenemos que volver lo hace andando por delante de mí, no remoloneando por detrás oliéndolo todo como solía. Nina, cielo, tú ganas. Ningún polvo vale lo que tú. Este fin de semana nos quedamos en casa.

2.10.06

IBA A ESCRIBIR LA VERDAD SOBRE LA VIDA Y EL AMOR Y DE PASO COLGAR UNAS FOTOS DE MI APARATO GENITAL PERO ME HE ENCONTRADO CON ESTO Y LO HE COPIAPEGADO
Hacia el año 1880, cansado de masturbar manualmente a sus pacientes, el doctor Joseph Mortimer Granville patenta el primer vibrador electromecánico con forma fálica. Durante el siglo XIX, el masaje de clítoris es considerado el único tratamiento adecuado contra la histeria, de manera que cientos de mujeres acuden cada día a su médico para que les masajee la zona y les induzca a un "paroxismo histérico", hoy conocido como orgasmo. (...)

5.10.06

MÁS SOBRE TODO TIPO DE DROGAS
No escribo mucho por aquí últimamente, y reconozco que el motivo es que me paso el día drogado. Mi droga es el mes de octubre, la increíble nitidez de la luz, el aire fresco. Las cincuenta y cuatro mil hojas del árbol de enfrente de mi casa, brillando una a una, si se entiende lo que quiero decir. El pelo de Nina, las nubes, pero sobre todo los árboles. Y bueno, para qué engañarnos, también un poco los veinte euros de polen que me compré el

sábado, qué pasa, qué tiene que recriminarme, usted, don dedoacusador, ¿está seguro de que su droga no es el sistema capitalista, tío listo?

5.10.06

CÓMO LIGAR EN LOS CHATS

Y bueno, señores. Lo prometido es deuda. Estudien con atención y sírvanse seguir estas sencillas lecciones: 1 ADÓRNESE, PERO NO MIENTA. Adórnese. Quién va a ligar con la verdad por delante. Quítese unos kilos aquí, añada unos centímetros allá (sí, allá, allá, me han entendido, ya comprobarán que en los chats el tema se desliza con una frecuencia vertiginosa hacia lo sexual). Pero no olviden que es posible que llegue un momento en que haya que intercambiar fotos, y ese rubio superdotado de 1,90, musculoso e hirsuto puede deshacerse al contacto con una realidad más cercana a una foto de Torbe. Véndanse bien, pero sin falsear. Para la foto, mi consejo es elegir una en la que estemos haciendo muecas, o carcajeándonos. La destinataria siempre podrá (si quiere) pensar que hemos salido mal pero que en el fondo somos monos. Déjenla a ella. En cuanto a vida y milagros, hay más margen para adornar, pero tampoco tanto, no empiecen a vender yates en la costa azul, que luego el chateo es largo y las contradicciones saltan. Yo personalmente me inclino por abordar mi biografía desde una perspectiva lúdica. ¿Que ha ido usted a Londres un verano? Pues ya es usted bilingüe y vive a caballo entre el Reino Unido y su ciudad. ¿Que ha leído a Paulo Coelho? Poeta. 2 CONTRADIGA EL CLICHÉ. En serio. Imagine por un momento que es usted una chica simpática y sensata, que entra en un chat a echarse unas risas. Le aparece un tipo que le abre una charla privada y le dice a bocajarro dime guarradas que me la estoy machacando. Esto pasa. De verdad. ¿Qué pensaría usted en este supuesto? ¿Qué tío más guai, ojalá pudiera quedar con él? ¿O jajajajaj, qué guarro, justo lo que me esperaba? Contradiga el cliché. Deje caer que está pensando en esterilizarse, o en hacerse budista, o en entrar a un

seminario o algo así. De momento... 3. NADA DE ABANDONOS. Por favor. Tenga usted dos dedos de frente. Nada de es que mi novia me ha abandonado. Nada de necesito mucho cariño, ni dese acabaron las chicas para mí. Lo primero que va a pensar su interlocutora es por qué lo han plantado a usted. Y no se le ocurrirá ninguna respuesta que lo deje a usted en buen lugar. Ninguna. En este extremo, se le permite que mienta. Diga que tiene a una chica detrás, pero que no quiere comprometerse. Seguramente su pretendida echará pestes sobre usted tras estas declaraciones, le confesará que usted la ha decepcionado, que es como los otros. En el momento en que le diga que es usted como los otros felicítese: acaba de superar el hándicap del chatero. ¿Que no conoce el hándicap del chatero? Alma de cántaro: para las chicas, todos los chateros son unos friquis. 4. CONCÉNTRESE. No hable con varias chicas a la vez, hombre, que eso se nota. 5. AVANCE. No se estanque. Su objetivo es una cita, ¿no es cierto? Pues mueva el culo. Que no se le note, eso sí. Pase del chat general al privado, del privado (mediante el sencillo truco de es que se me corta la conexión en este chat) al messenger, y luego a compartir fotos, a encender la webcam, al móvil (ése sí es un gran paso), a los sms, a las llamaditas (la mejor, la tipo es que estoy de fiesta y me he acordado de ti, preferiblemente un poco borracho y eufórico, pero eso sí tras comprobar mediante sms que no está durmiendo), a la CITA. 6. SEA CLARO. Es decir, que no se las dé de amiguete buenrollista cuando lo que en realidad pretende es echar un quiqui. No pretenderá, tras un mes de charlas por el messenger en torno a los temas las amigas de ella, qué puedo hacer para que mis padres me entiendan y el canto del loco quedar con la afortunada y meterse sin preámbulos a follar como leones. Ella más bien pensará que usted es gay, qué bien, mi propio amigo gay para peinarlo y sacarlo de paseo. Lógico. Sea claro. Tras la primera fase en el chat (en la que no le conviene pasar por un pervertido), vaya usted hablando de sexo, y alardee lo que pueda. Es decir: cree expectativas. Lo peor que le puede pasar es que esas expectativas no se cumplan, pero eso tampoco es tan malo, ¿no? 7. VIVA EN OTRA CIUDAD. Hágase un favor y no resida en la misma ciudad que su cuchicuchi. Viva muy lejos. Esto tiene dos ventajas. La primera, y más evidente: que si algo va mal, no le costará trabajo desaparecer. Pero la segunda: que a ella le sabrá mal meterlo a dos velas en el autobús de vueltadespués del pedazo de viaje que se ha pegado para verla. 8. NO LEA EL MUNDO. Si ha llegado hasta aquí aplicando mis consejos, tiene usted muchas posibilidades de llegar a lo más alto con su amiga chatera. No la cague ahora metiéndose una porquería así debajo del sobaco. En serio. Mejor le iría con la revista ésa de los testigos de Jehová. Los que llevan El Mundo en el sobaco acaban con toda seguridad hablando de

zetapé, de la ruptura de España y del 11M. Y estos temas, cómo se lo diría, no son lo más indicado para sus propósitos. Aunque puede que ella tenga un El Mundo incrustado en el sobaco. Todo puede pasar, pero como empiecen a hablar del proceso de paz les va a entrar una irritación que se les van a quitar todas las ganas de follar. Yo aviso. Ah, y utilicen protección y por favor dejen en paz a las flores, esos vegetales que de nada tienen culpa.

9.10.06

REFLEXIONES DEL RESISTENTE
Lo malo de dejar de creer en la Revolución es que te ves forzado a buscarle sucedáneos. Eso es lo que llamo Resistencia ni más ni menos: un sucedáneo. Como todo Resistente, uno abriga esperanzas en las largas noches de guardia (¿pero guardando qué?), y estas esperanzas suelen consistir en a/ que los camaradas de la sección de Propaganda logran convencer a todos los ciudadanos para que se pasen a nuestra Resistencia y b/ que al ser tantísimos, nuestras pequeñas incursiones guerrilleras logran horadar y tumbar la Economía de Mercado. Tampoco hay que hacerse muchas ilusiones, porque la confusión es grande, no hay noticias fiables de esa sección de Propaganda (ni siquiera estamos seguros de que exista, o de que no sean espías neoliberales), ni se sabe cuántos somos, ni qué efecto causan esas incursiones guerrilleras de las que tanto hablo, pero que apenas perpetro. Perpetrar, verbo escasamente utilizado en primera persona, por qué será. Por lo tanto, esperamos, agazapados, cumplimos con nuestras guardias religiosamente (paradójicamente religiosamente). El oficial de enlace se retrasa, nos sale la clásica barba, resistimos la tentación de volver a leer El País. La vida del Resistente es una puta mierda, ¿no creen? Y todo por no hacerle una perdida al camarada Molotov y empezar a liarla en serio, esta misma noche, levantar todos los adoquines de la ciudad, quemar los bancos, ocupar el ayuntamiento y la comisaría, cerrar la ciudad, etcétera. No crean que la pereza no tiene nada que ver con esto.

13.10.06

MISE EN ABYME DE ANDAR POR CASA
Se supone que la poesía occidental está fundada, desde los tiempos de su inventor, Homero, en las figuras metafóricas: símiles, imágenes, símbolos, alegorías, metáforas, etcétera. Pero tendrá que haber algo más, porque llega un momento en que las metáforas aparecen por todas partes: agarro un cedé virgen y no grabo nada encima. Abro el hotmail y la libreta de direcciones está vacía. El cristal de mi único cuadro está rajado por la mitad desde hace casi dos años. El espejo, muy sucio (con la ducha se empaña y luego para

afeitarme me veo obligado a pasarle cualquier cosa, clásicamente la camiseta sucia que me acabo de quitar). Hay pelos en el lavabo. Nina está echando una panza tremenda. Al lado de la puerta hay casi un kilo de correo, casi todo cartas comerciales, que bajo a reciclar sin abrir. Corre octubre. Se acerca la noche. Etcétera.

31.10.06

CRÓNICA MURCIANA
Ha vuelto a ocurrir. Otro fin de semana echado a los perros, persiguiendo a una chica para llevármela al (nunca mejor dicho) catre. Esta vez en Murcia, no en la playa sino en la ciudad de Murcia, evidentemente tras una murciana a quien vamos a llamar Laura. No tenía que haber ido. Ella no me invitó, ni a su ciudad ni a su cama. El jueves por la tarde, mientras chateaba con ella, tuve una crisis, un episodio de angustia o de ansiedad o de pánico o como lo quieran ustedes llamar. No muy fuerte pero ahí, una sensación tipo si paso un minuto más aquí encerrado pegado a esta puta pantalla metido en esta puta habitación reviento. No sabía dónde meterme. No le conté por supuesto nada de esto a ella. En ese momento estaba largando sobre su ciudad y no sé qué centros comerciales. Dije me encantaría ir. Dijo cuando quieras. Dije salgo para allá. Esto, como ya vimos, es lo último que uno debe hacer cuando uno está ligando en los chats. Meta usted prisa a su dama, muéstrese ansioso por quitarle la ropa y verá qué pronto se halla hablándole a la pared desnuda de las conversaciones privadas. Sin embargo, y no sé gracias a qué ni con qué nivel de incomodidad, Laura me dijo que vale, que genial. Pero no estábamos en esa fase aún, desde luego. Aún peor lo que pasó dos horas después. Con la residencia canina ya reservada, miro a Nina, Nina me mira a mí y entiendo que no puedo dejarla tirada otra vez. Llamo a Laura y le digo que voy con mi perra. Colgado doble. Tampoco sé cómo llevármela. Hablo con Renfe, salgo pitando a comprar un transportín y drogas para mi perrita y cojo el último tren en el último minuto, hazaña que puede sonar estupendamente pero que supone un trabajo y un agobio contraindicadísimos para mi pereza. Nina se pasa el viaje echando la pota. Los primeros viajes pueden ser maravillosos o una puta mierda. Para la pobre es la opción be. Laura no está mal. Es bastante guapa, un poco espárrago para mi gusto pero bueno. Un leve pero molesto coqueteo con el hippismo de mercadillo, no sólo en su atuendo sino en su vocabulario, en su visión del mundo, en su ética y en su estética. Pero leve, oigan. No lleva cintas de Pablo Milanés en el coche, sino los Cardigans. Le explico el nombre de mi perra (que no se llama vomitona, después de todo). Bien. Bajo la ventanilla. Es muy tarde, pero me da el aire fresco en la cara, estoy riéndome con una chica guapa en su coche y mi perrita, recién e improvisadamente duchada de su (mal) viaje, ha dejado de llorar en el asiento de atrás. Suena Don't Blame Your Daughter. Todo es genial, ¿no?

No crean. El problema de Laura son (horrible sintagma) los tíos. Le gustan demasiado (aún peor) los cabrones que pasan de ella. Le han hecho mucho daño muchas veces, la última hace cosa de un mes. Cuando se lía con uno, ignora escrupulosamente el resto del mundo, con lo que se ha quedado sin amigos, exceptuando un par de tipos de los que también se ha desengañado, porque lo que buscan en realidad (de esto se enteró la semana pasada) es follársela. Suplico mentalmente que me coloque en la categoría a y pido para cenar una cerveza grande y lo que me va recomendando Laura de las especialidades locales. El camarero quiere matarnos lentamente. Yo quiero hacerle el amor a Laura, lenta o rápidamente o como sea. Laura no se sabe lo que quiere, aparte de hablar y hablar, claro, y hacer como que cena. Anoto mentalmente: a/ es muy raro que esta tía me esté abriendo su corazón de esta manera, mala señal, Mastronardi, mala señal, y b/ qué poca gracia me hace la gente que finge que come. Bueno. Tampoco soy yo ninguna perlica. Se ha creado una curiosa indefinición con el tema dónde voy a dormir. Laura no sabe si su compañera de piso estará esta noche en casa, lo cual deja abiertas mis opciones de dormir en la solitaria cama de matrimonio de su amiga, en el sofá, o en la cama de Laura. Volvemos a su casa y nos encontramos a su amiga, visiblemente cabreada por la presencia de Nina (la puta perra tuerta, como la apoda), con su pareja. Su pareja es un gilipollas, para qué seguir describiendo. Agarramos una botella de ginebra Sheriton's, una tónica familiar y dos vasos (nada de limón ni de hielo, Laura es así de corajuda), y a Nina, y nos metemos en la habitación. Bien, Mastronardi, bien. Seguimos hablando y yo saco un pequeño alijo de polen de la mochila. Procedemos a consumir todo esto y a repasar la extensa biografía sentimental de esta chica. Mal, Mastronardi, mal. Se oye a la amiga follando con el gilipollas. Supermal, Mastronardi, supermal. - ¿Y tú qué, tío, qué es lo que falla contigo? Empiezo a contarle, medio en broma, cosas de Adri. Que me dejó hace ya mucho tiempo. No le menciono por supuesto lo de la primi. Que me deprimí cuando pasó. Que empecé a hacer tonterías. La hostia en moto. Los psicólogos. Estoy fumando compulsivamente ya a estas alturas, claro. Lo de mis padres. Las semanas que paso sin hablar. El celibato. Las visitas a chicas del chat. Los días en la cama. En un momento dado veo a través del espeso humo que Laura está llorando. Me pongo a llorar yo también ipso facto y no me acuerdo de mucho más. A la mañana siguiente me despierto tardísimo y Laura sigue durmiendo a mi lado. Nina está lloriqueando (lleva quince horas sin hacer pipí) y en la habitación entra el sol a pajera abierta. Ya no recordaba que estas resacas eran posibles y apenas puedo moverme, pero me levanto, me visto como puedo, salgo de la habitación, ignoro a la compañera de piso

intolerante y saco a mi perrita a la calle. Son las dos de la tarde y hace un calor como de agosto. Me martillean las sienes, del dolor de cabeza. Tengo ganas de vomitar. Sin embargo, es una de las mejores mañanas (es un decir) de mi vida. No he follado ni estoy enamorado ni nada de eso. No sé lo que es. No se lo voy a contar a Laura, por supuesto, pero está ahí. Me siento en un banco de un parque y Nina salta a mi lado. El largo abrazo que le doy, lleno de baba, olor a tierra, a orín y a pelo de animal, la sensación de la lengua de la perra y el tacto áspero de su cuerpo y lo mucho, muchísimo que la quiero, es difícil de describir y no voy a intentarlo más. Luego vuelvo al piso. Despachamos todo el asunto con un cómodo hostias, qué ciego anoche, ¿no? Comemos ensalada murciana y yo me río, y ella me pregunta que de qué me río y yo le contesto que de nada, que me tiene que dar la receta, para ponerla en Internet. Y es: Ensalada murciana de atún Ingredientes para 4 raciones:

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1 bote grande de tomates en conserva enteros 3 latas de atún en aceite 2 cebolla tiernas 3 huevos duros 1 bote de aceitunas negras aceite de oliva, vinagre y sal

Elaboración: Aunque para esta receta lo usual es utilizar tomates en conserva, también se puede realizar con tomates naturales maduros (pero duros). Receta: mezclar en un bol los tomates pelados, despepitados y cortados en daditos muy pequeños, con las cebollas tienras cordadas en discos finos, el atún a desmenuzado, los huevos duros cortados en trocitos pequeños y las aceitunas negras. Aliñar con el aceite y la sal y remover. Es aconsejable servir esta ensalada más bien fría, acompañada de tostas de pan.

Luego nos vamos a dormir la siesta en su cama y nos besamos un poco y yo me pongo a desabrocharle el pantalón de chándal y ella me dice que tranqui, que no está segura, que a dormir. En ese momento sé que no voy a follar en todo el fin de semana. Decido dejarme

llevar. La bendición de esta mañana no va a repetirse, pero me encuentro estupendamente bien cuando me agarra el sueño. Y eso es todo, para qué extenderme. Laura es una especie de superfan de su ciudad y me ha llevado a todas partes tres o cuatro veces, para que vea lo bonita que es. En realidad Murcia es una abominación, casi tan fea como mi metrópoli manchega, pero para qué decírselo a ella. Me he reído bastante, he andado con Nina por todas partes, he bebido muchísima ginebra en un bar llamado El Ahorcado Feliz, el favorito de Laura, y bueno, no he perdido pertenencias personales valoradas en cientos de euros, como aquella vez. Ayer por la tarde, al despedirnos en la estación, se pone a besarme como una loca y me dice nos vemos pronto, ¿no? Le digo claro y me doy la vuelta, como haciéndome el chulo pero quién sabe, igual soy así de gilipollas y no me estoy haciendo nada, sino que creo que me estoy haciendo lo que soy en realidad. Pero no es lo mismo, como dicen los bebedores de DYC y Alejandro Sanz.

3.11.06

LAS MINAS DE PLATA DE COLORADO
Bendita, bendita lluvia. Laura ha declinado mi propuesta de ir a visitarla este fin de semana. Dice que tiene cosas que hacer en un tono que más bien quiere decir que tienehombres que pasarse por la piedra. Me parece lógico y me duele en proporciones parecidas. Bendita lluvia que nos acerca a las ventanas, hasta a los más apegados a las habitaciones interiores, hasta a los niños retrasados que sus papás encadenaron en el sótano, hasta a nosotros. Bendita, bendita lluvia que nos recuerda que hay algo más.

7.11.06

LO REAL
Después de mucho sobar, en cada visita, el único ejemplar que quedaba, un poco escondido en la librería, de Lo real, de Belén Gopegui (venía el precio en pesetas: 2900), me lo he traído a casa y me lo estoy zampando tan ricamente. La novela explora precisamente eso, lo real, los auténticos intereses de la burguesía al margen de tanta y tan mala literatura al respecto: las intrigas de la oficina, el sueldo, las

oposiciones, el alquiler y esas cosas que funcionan como un muro de contención o un rasgo definitorio para nuestra simpática clase social. El riesgo de aburrirnos como una ostra lo disuelve, no teman, la otra cara de lo real, que es el plan del prota (es decir, los planes que todos hacemos) para no dejarse encerrar por esos muros, para, utilizando los recursos propios de su clase, escapar a su clase y encontrar un espacio abierto y propio. Sólo habitaciones pero al menos habitaciones, que dice la amiga Gopegui por ahí. Ojo, no tumbar el sistema, sino abrir una grieta en el sistema e instalarse cual lagartija emancipada: definición zoológica de miembro de la Resistencia. Como las posibilidades de la Resistencia en nuestro (mi) perezoso y postburgués mundo es uno de mis temas favoritos, estoy agradeciendo mil la novela. Sale un coro de postpequeñoburgueses comentando las acciones del prota y me dan ganas de unirme a él para pegarle gritos. Y no piensen que se trata de un meño ideológico, tampoco, que sexo, de momento, hay. Y argamasa literaria, toda la que quieran. Todo está en los libros, turuturururururu, todo está en los libros, turuturururururu, to-do, todo, to-do está en los li-bros. Etcétera.

13.11.06

MOLODEZHNAYA

No me trago que la suerte tenga mucho que ver con nada de lo que ocurre. Sí estoy de acuerdo con que las cosas dependen de estar en el lugar adecuado en el momento adecuado, pero eso no tiene nada que ver con la suerte. No importan las cartas en el juego del póquer. Cualquier buen jugador sabe eso. Cualquier buen jugador sabe que a corto plazo no se puede jugar y a largo plazo gana la banca. Saber retirarse a tiempo no es lo más importante. Etcétera pero me quedo con lo de que no importan las cartas en el juego del póquer y mi subconsciente me dibuja, con un full ases jotas entre los dedos, en una mesa

con todos los grandes. En el centro hay joyas, revólveres, escrituras de propiedad, billetes de mil dólares. ¿Voy? No voy. Me he quedado pensando en la Antártida. Concretamente en una estación científica rusa que se llama Molodezhnaya.

14.11.06

MAYÚSCULAS / MINÚSCULAS
Supongo que esto no me pasa sólo a mí: no escribo nada que no sean listas de la compra. Me refiero a papel y boli, claro. Sólo uso la tinta para elaborar documentos como el siguiente: PAN LECHUGA LOMBARDA FETA QUESO CABRA SALCHICHÓN ROLFHO CALABACINES Siempre en mayúscula, y de eso quería hablar. He perdido las minúsculas. Me he puesto a practicar un poco con ellas y las he visto deformes, vagas, deslumbradas por la luz exterior, como esos peces ciegos que viven en las aguas subterráneas. Vienen de una galaxia muy lejana, de las eras prehistóricas en que le escribía notitas estúpidas a Adri y se las dejaba por cualquier parte (dentro del frigo, de la taza del váter, del cajón de sus bragas, del armario de los vasos, de las botellas abiertas de vino) con pequeños pero sabios apuntes como: narizona baby [no sé si he comentado la inmensa nariz de mi ex] te estoy viendo qué bien se está sin ti (es broma) esta nota no es para decirte que me he ido, te jodes no te comas esto que lo tengo reservado Etcétera etcétera. Creo que de momento mis minúsculas se van a quedar ahí aparcadas, en ese mundo feliz.

23.11.06

PARA HACER BIEN EL AMOR HAY QUE VENIR AL SUR
Dentro de un rato vuelvo a salir para Murcia a visitar a Laura. Es el resultado de algo que hice ayer, para mi vergüenza: escribirle una larga (y ridícula) carta de amor por correo

electrónico. Y no, no tiene nada que ver con aquello de que sólo aquéllos que nunca han escrito cartas de amor ridículas son verdaderamente ridículos. Es que es todo mentira, desde la primera palabra hasta la última. No me he quedado pensando en ella desde que nos conocimos hace un mes. Me he quedado más bien burro. Y jodido por todas las calabazas que me ha dado. No se me ha ocurrido nada mejor para solucionar esos dos problemas. Menos de una hora después de darle a enviar me llama y me dice que le ha encantado, que ella también siente algo por mí pero que algo le decía que no teníamos futuro (no me lo creo) y ha preferido pasar de mí para no cometer otra vez el error de siempre (tampoco me lo creo). Que está muy ilusionada y que quiere verme (eso sí me lo creo). Y comerme (eso ya veremos). Yo calculaba que tenía 95% de posibilidades de que ni contestara a mi emilio. Las mujeres nunca, nunca dejarán de sorprenderme. Ni de darme miedo.

28.11.06

MASTRONARDI CONTRITO Y SENTIMENTAL
Siempre me ha puesto tristísimo el final de un viaje, da igual qué viaje. Para postre, está lloviendo y hace un frío de cojones, a diferencia de Murcia y de Laura, de quien, no se impacienten, me he despedido hasta siempre jamás. Ya dije que me estaba esperando para representar lo que yo llamaría la comedia de la pareja, es decir, pasear con Nina cogidos de la mano, ir a cenar, quedar con sus primas en aquel bar de nombre pintoresco, El Ahorcado Feliz. Hasta tal punto me empachó la representación que, para cuando nos metimos en la cama, ya no podía continuarla ni un minuto más. No se impacienten, que ya lo digo: no hemos follado. Sin embargo, para mi novia el hecho de meternos, después de tanta batalla, en la cama y que no ocurriese nada no significaba el fin de ninguna representación, con lo que la continuamos con fluidez y casi sin hablar hasta ayer mismo. ¿Era esto lo que yo quería? ¿Por todos esos paseos en silencio por esa horripilante ciudad me llevaban a mí los demonios hace dos semanas? Pero bah, qué más da. Por mucho que me pregunte y le dé vueltas a todo no voy a llegar a ninguna conclusión, porque toda esa angustia no es un mensaje en este lenguaje de palabras y silogismos, sino en el otro, en el idioma de la piel. Y ahí no hay indagaciones que valgan. Laura, aunque sé que no vas a leer esto (ni te llamas así, ya que vamos), se me ocurre que no estaría mal decirte que siento mucho todo lo que he hecho mal estas semanas, que me duele cuando me acuerdo de tus manos, que si cierro los ojos siento tu mano entre los dedos de la mía.

29.11.06

LIMPIEZA GENERAL
Se me está yendo la mano con la casa. Nunca he sido de mucho limpiar pero últimamente estoy entrando en una fase de dejadez total. Ejemplo ilustrativo #1: En este momento (en todos los momentos desde hace casi un mes) mis seis platos están apilados en el fregador, sucios. Para comer lo que hago es lavar el de arriba, con lo que la suciedad de los cinco de abajo va cogiendo solera y, francamente, la cocina huele mal. Ejemplo ilustrativo #2: Como me gusta afeitarme nada más terminar de ducharme, siempre me encuentro con el espejo empañado. Para poder usarlo me veo obligado a pasarle un trapo, que nunca es un trapo propiamente dicho, sino la camiseta sucia que me he quitado antes de la ducha. Con lo que la nitidez del cristal yo la compararía con la de una pared de gotelé color crema. Ejemplo ilustrativo #3 (siempre tres, siempre tres, ya lo sé, pero oigan, es que yo soy fan de Stanislaw Lem): aunque la tentación sea grande, por ejemplo tras acabar allí después de una serie de rebotes su pelota favorita, Nina se niega en redondo a entrar en el cuarto de baño. Síntomas difíciles de pasar por alto. ___________________________________________________________________ Al acabar esa última frase me he entregado a una orgía de limpieza total: he puesto un disco de los Rolling a toda hostia, me he calzado los guantes de goma rosa y hale, como Nick Nolte en Historias de Nueva York pero fregando en lugar de pintar. Ahora la casa huele a desinfección, gracias a un truco que me enseñó mi mama: utilizar siempre agua cuasihirviendo para fregar, y dejar que los efluvios de la lejía (aromatizada) se mezclen con ese vapor. El espejo se ha quedado tan limpio que hasta Nieves Herrero se metería una loncha de farlopa sobre él. Para evitar tentaciones, he guardado los cinco platos que me sobran en lo más recóndito del trastero. Y me siento mucho mejor.

30.11.06

SUICIDIO: QUÉ PEREZÓN
Por mucho que juegue con la idea de la depresión, o incluso por mucho que me adentre en ella, ya sé que nunca voy a llegar hasta el final, nunca voy a ser uno de esos poetas suicidas. Y no sólo porque no sea poeta, ya me entienden. Matarme me da un perezón insuperable: hacer testamento, escribirle cartas a no sé qué juez, colgarme una foto de Adri del cuello, buscarle un nuevo hogar a Nina, etcétera etcétera. Paso. Mejor me arrebujo con la manta, con la perra al lado, y me adormezco en el sofá como si fuera un velero y la travesía hubiera de llevarme al otro lado del frío y la lluvia y este maldito discurso mental, repletas las bodegas de discos y de hachís, y el capitán, como siempre, completamente borracho.

7.12.06

CRÓNICAS ANTÁRTICAS - I
Y bueno, llevo ya una semana de hibernación total sofá-perra-manta-calefactor, viendo películas como "Primavera, verano, otoño, invierno... primavera", que anda que vaya título, y anda que la habría podido disfrutar si mi ritmo cardíaco no hubiera caído por debajo de las 40p.p.m., pero la disfruté un montón, y oyendo discos como "Get Lonely", de The Mountain Goats, y leyendo libros como "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo", de Haruki Murakami. Está visto que, si quiere uno convertirse en un culturetas, está genial hibernar. De otro modo, con un tono cardíaco normal y un umbral de paciencia normal y un horario normal, sale uno escopeteado ante productos culturales como los arriba mencionados. Pero bueno, mal mal no está. También y sobre todo he paladeado un producto cultural un poquito diferente a ésos: el silencio. Probablemente la investigación estética (y no sólo estética) más importante del siglo XX, ahí es nada. Si quieren probar ustedes también, les recomiendo mi experimento: insomnio, oscuridad, ausencia de sonidos y cuatro horas de la madrugada de un jueves de diciembre. Como decía hace poco el autor de mi blog culturetas favorito: Recordé un párrafo de Fresán en Esperanto: ningún escritor se sentirá nunca, ni por un momento, como un guitarrista de rock cuando se sube a un escenario y arranca un riff a una Telecaster. Es cierto. Pero ningún roquero sabe gobernar el silencio; nosotros, algo, sí. El acto fue ruidoso, pero yo escribo siempre con la ventana abierta, y me sentía como en casa.

Me retrotraigo a un pasado no tan lejano en que me plantaba ante el radiocassette, le daba al play y simulaba, con una guitarra de aire, que era Thom Yorke y que tenía delante a 100.000 personas entregaítas, en (pongamos) Glastonbury. Sonaba mi canción favorita de todos los tiempos, que por si alguien está interesado es, evidentemente, Creep. Hay unos guitarrazos inigualables en esta canción y, haciendo un pequeño esfuerzo de la imaginación, casi podía sentir el pedal de la distorsión bajo el pie, el peso de la telecaster, la textura de las cuerdas al darle con todas las ganas: but-I'm-a-CREEP. Y ahora mi experimento es otro. El silencio y el vacío. Me río yo del silencio y del vacío. Alguien lleva dos días tocando el timbre. Hace un rato ha pasado una nota por debajo de la puerta. Es el vecino de abajo y la nota dice así: TU MADRE HA LLAMADO VARIAS VECES. QUE SI LA PUEDES LLAMAR. Rikardo

No sabía que este hombre firmaba así. Ni me imagino por qué. Mi madre querrá empezar a hacer planes para Navidad y le gustaría que le dijera que este año no voy a ir por lo que me pasó con mi padre. Esto de puertas para adentro, claro. De puertas para fuera, mi ausencia es la tragedia más grande desde lo del Prestige. Pero no la voy a llamar. Quiero ver si la tragedia cobra unas proporciones lo suficientemente colosales como para que se presenten aquí a ver si me he muerto. Que no creo. Pero esto hará más interesante la hibernación. Dos veces al día, religiosamente a las 07:00AM y a las 01:00AM me envuelvo en ropa de abrigo hasta parecer el muñeco de Michelin y bajo a la perra. Al subir me preparo un cuenco de sopa de sobre y le añado un huevo duro. No me he duchado desde el veintiséis de noviembre. Esto lo cuento por si están pensando hacerme una visita.

12.12.06

EN OCASIONES VEO PINOCHETS
Pinochet era una alimaña, cuánto me alegro de que haya palmado Pinochet, yo conocí a Pinochet y tengo que decir que era un hijo de puta, bla bla bla bla bla. Para casa y todos contentos. Por qué será que a nadie se le ocurre sumar dos y dos y acordarse de nuestro propio hijo de puta, que gobernó durante el triple de años y provocó una guerra civil con muchísimas más víctimas, desaparecidos, represaliados y expatriados. A quien nadie tosió ni tocó una cuenta corriente ni cuestionó su poder absoluto hasta que palmó. Por qué será que nadie se acuerda de este poema de José María Álvarez: ANALES

Al preguntar Nerón la causa por qué había conspirado contra él, contestóle Sulpicio Aspro: "Porque no era posible poner de otra manera remedio a tus maldades"

-Tácito-

Si muere en el Poder, sin que lo hayamos Juzgado, si su cuerpo No se pudre colgando en las murallas Como advertencia, invicta Esa espantosa Sombra habrá de perseguirnos. Obscuras fuerzas que tras siglos Para poder vivir el hombre sometiera,

Él liberó con su gobierno, celebrando Corrupción y crueldad, bellaquería, Ignorancia. Y la vileza De su mundo, es y será la nuestra. Pues cuanto de más noble hubo en nosotros Secó hasta la raíz, substituyendo La fuerza bruta de sus partidarios, Su abyección e incultura, a Ley y norma. Y esos abismos Del Mal, no mueren con su muerte. Habrán de perseguirnos largos años Como una dolorosa, una terrible Expiación.

15.12.06

MRS. MULTIPLICACIÓN Y MR. DIVISIÓN
Mi perrita Nina está en celo. Se la pasa llorando e intentando que la saque a pasear, mientras me lo pone todo perdido. Una vez en la calle, llegan perros al galope (?) desde kilómetros de distancia para tratar de beneficiársela. Ella en principio se deja. Después, también. Me veo obligado a emplearme a fondo para espantar a estos moscones a patadas. Todo su cuerpo, su código genético, su instinto, su memoria y su deseo propenden a eso, a la multiplicación. Yo, en cambio, tiendo a la división, a la reducción, a desaparecer sin cansarme, por lo menos hasta primavera y entonces ya veremos, en fin. Qué familia más rara.

20.12.06

LA VIDA
La vida no es forma de tratar a un animal, ni siquiera a un ratón. Kurt Vonnegut

26.12.06

DESEOS Y DESEOS
Yo solía decir: ay, ay. Por favor, tiene que haber un sitio para mí y para los que son como yo. Para los vagos, para los tarados. Para los que son incapaces de fingir un mínimo entusiasmo en su trabajo. Para los sospechosos, para los inútiles, para los que nunca van a

llegar a nada. Para los borregos negros. Un lugar donde no haya que golpearse continuamente con las paredes, donde (por seguir con las metáforas facilonas) un perro pastor hijoputa no esté continuamente mordisqueándote los tobillos. Etcétera, decía, y fíjense ahora. Hay muchas cosas con las que llevar cuidado, pero sobre todo hay que llevar cuidado con lo que uno pide. Lo digo más que nada para que lo tengan en cuenta al escribirle la carta a los reyes. A los de oriente, me refiero.

17.1.07

MASTRONARDI À PARIS À LA RÉCHERCHE DES AMOURS PERDUS
La cosa es más o menos así: el pasado día 30 mi padre y mi madre se plantaron en la puerta de mi casa. Como no me apetecía abrirles en ese momento a pesar de sus continuos toques de timbre, gritos, puñetazos a la puerta e incordios semejantes, se sirvieron del vecino marioneta que todos los padres tienen en el edificio de sus hijos (en este caso su fiel Ricardo), que tocó a la puerta con una excusa ingenua, y a quien abrí (la puerta y la caja de los truenos). Intenté un hola papá, hola mamá no os había oído más bien poco convincente, pero mis progenitores ya ni me oían, ocupados como estaban en examinar la pinta que llevaba yo, con mi única camisa y un bañador, las (pocas) cacas de Nina que había por el suelo y el general olor a choto que imagino que despedía mi casa en esos momentos. Diez minutos tardó mi madre en llamar a su vecina para contarle lo loco que estaba yo, la mierda que había en mi casa y todas esas explicaciones no por burguesas menos incontestables, y en pedirle consejo. Como el consejo de la hi-ja-de-pu-ta de la vecina consistió en que me llevaran al pueblo o en llamar a una ambulancia para que me ataran a una camilla y me depositaran en el psiquiátrico, y no estando yo familiarizado con los procedimientos y la potestad de los servicios de urgencia para arrancar a ciudadanos honrados de sus domicilios en mitad de la noche e internarlos contra su voluntad en macabras instituciones mentales, opté como suelo por la opción más cómoda, metí unos cuantos libros en una mochila y a Nina en su transportín y me plegué a los cuidados de mis padres y a la arcádica vida de mi pueblo. Ni que decir tiene que estas dos semanas allí me han desequilibrado hasta lo insostenible. He optado por hacerme al menos tan insoportable como la hi-ja-de-pu-ta de la vecina y por facilitar mediante engaños mi salida de la casa. Es decir, me he inventado una novia francesa que no paraba de llamarme al móvil y de escribirme mensajes preocupándose por mí (supongo que mi francés al teléfono no ha engañado ni a mi perra Nina, pero no hay más crédulo que el que quiere creer, sobre todo cuando esa creencia te saca un problema de 186 centímetros de encima). Así le he podido achacar a ella mi estado guarro-depresivo. Y así, mediante la compra de un billete de avión para hoy que ahora los hi-jos-de-pu-ta de Vueling.com no me quieren reembolsar, he logrado desembarazarme (pero papá, mamá, vecina, entended que Lucie me va a cuidar mejor y yo voy a estar más tranquilo allí con ella) del cálido, torpe, perturbador abrazo de la Mancha profunda y mis extraños progenitores. Y

de la vecina. Con lo que aquí me tienen, directamente de vuelta del infierno y con energías renovadas para ofrecerles muchísima pereza y toneladas de ensaladas también en el 200,7!

16.2.07

EN QUÉ QUEDÓ EL BIG BANG
Mientras avanza la tarde, me siento a los mandos del transbordador lunar. Agarro los controles: este ratón, este teclado. No sé a dónde voy a ir y tengo puesto un disco del amigo Chinarro.

Se oye ruido de fondo e inmediatamente pienso en ese efecto aguja-de-tocadiscos del que tanto abusan los productores de OT y Beyoncé, por ejemplo. No es eso, claro. Lo que se oye es la crepitación universal de la posibilidad. La posibilidad que tengo, sin ir más lejos, de escribir una entrada en este blog que termine por cambiar el mundo. O un poema a mi novia prófuga que la haga volver con lágrimas en los ojos, tres años después, con su mitad intacta del premio de la lotería. Es un ruidito muy sutil pero que está ahí, como el que hace un televisor sin sintonizar cuando quitamos el sonido. Si no lo buscas, no aparece. También se puede oír al salir a la calle a pasear. Pero saber a dónde vas lo apaga. Luego no se cumple nada de nada. Pero es precioso, el ruidito.

21.2.07

LLAMÉMOSLO UN BUEN COMIENZO
Pensamos que hay que cambiar el mundo. Queremos el cambio más liberador posible de la sociedad y de la vida en la que nos hallamos. Sabemos que este cambio es posible mediante las acciones apropiadas. GUY DEBORD (1931-1994)

27.2.07

MÁS PALABRAS MÁGICAS
Como ya confesé en una ocasión, mis conocimientos del simpático idioma del Imperio se reducen a unos cuantos términos técnicos. Sin embargo, anoche tropecé por casualidad con la auténtica piedra Rosetta de este idioma, la única expresión capaz de abrirte (y sobre todo cerrarte) todas las puertas, útil para rotos y para descosidos. Ahora lo ves, ahora no lo ves...

I couldn't care less!
Bonita, ¿eh? Viajen sin miedo a cualquier provincia del Imperio y úsenla si les preguntan la hora, o si los agentes de la autoridad les reclaman documentos que han olvidado encima del piano, o si aguerridos representantes de cualquier minoría étnica les apuntan con gigantescas armas de fuego y los increpan en su jerga. Un, dos, tres...

I couldn't care less!
Maravilloso. A mí personalmente se me ha incrustado en el cerebro y la utilizo sin parar en mis largas (ahora más cortas) conversaciones conmigo mismo o con mi perra. Dicen en la Wikipedia que el amigo Bartleby solía remitirse a su famoso I would prefer not to. Pero todos sabemos que eso lo hacía por educación y que lo que en el fondo pensaba era esto otro, sí, lo han adivinado, al derecho y al revés...

I couldn't care less! 6.3.07

CONFESIONES A MEDIATARDE
Probablemente, pero de una forma tan retorcida que sólo puede ser verdadera, lo único que pretende un ser humano cuando se pone a escribir, sea un blog sea una columna en el New York Times sea un poema sentimental es más sexo oral. Tampoco es raro que a posteriori el tema de su escritura sea precisamente ése, la imposibilidad de aumentar su cuota de sexo oral mediante la literatura, o la escasa interrelación entre un índice y otro, o la seguridad de estar en el camino correcto, tras haber conseguido un aumento del 45% de sexo oral tras tal o cual publicación. Pero, con ser relativamente frecuente, ésta última variante es la más rara de las tres. Y la menos fiable.

7.3.07

SI EL DOCTOR FREUD LEVANTARA LA CABEZA SERÍA PROBABLEMENTE ARROLLADO POR UN BUGATTI VEYRON DE UN MILLÓN DE EUROS Y ENVIADO DE VUELTA A LO DE LUCIFER

Hay algo en esta noticia, que viene a decir que el domingo pasado un Bugatti Veyron de millón de euros como el de la foto se estampó contra un árbol y quedó reducido a cenizas, que es vagamente erótico, como uno de esos sutiles fetiches que uno aún no ha racionalizado pero que le satisfacen de una forma misteriosa. No, J. G. Ballard no tiene nada que ver aquí, por quién me han tomado, por La Petite Claudine o qué. Me parece que se trata más bien de una trastienda oscura de la conciencia de clase.

21.3.07

IDENTIFÍQUESE USTED

Ustedes, lectores míos, que tienen probablemente familia y amantes y calendarios laborales y aficiones constructivas y ligas de fútbol amateur, serán partidarios de otros momentos de la semana, como por ejemplo el viernes por la tarde al salir del trabajo haciendo planes para el finde (operación más dulce que el finde en sí), o el despertar del sábado con un afluente de actividades placenteras por delante, o después de comer, en el tránsito hacia la siesta, o

etcétera etcétera. Aquí en el puente de no-mando, con el no-timón de mi vida entre las manos, el momento con el que más me identifico es la mañana del miércoles, una como ésta por ejemplo, más plana que la Mancha. El ruido de la cafetera como el del transiberiano a la altura de Cheliabinsk. Siberia por lo plana y por el frío que hace, precisamente hoy, el primer día de la primavera. El frío y el cambio de estación por la marmota de Punxsutawney. Punxsutawney Phil porque sí, porque es mi animal de poder, porque me identifico con las marmotas que son casi tan vagas como yo, y con Bill Murray que... bueno, ¿cómo coño no me iba a identificar con Bill Murray en esa peli? ¡Tendría que cambiar de generación, o de cultura, o de planeta! Y el frío que hace eso ya no lo puedo explicar. Feliz primavera a todos.

27.3.07

PAISAJE CHÉJOVIANO POR EL PATIO DE LUCES
Es sabido que la lluvia inclina hacia la introspección, lo que ocurre es que, en mi caso, una subida de cualquier valor en los niveles de introspección me obligaría a tener una conversación con mi fauna intestinal. Para evitar tentaciones, y para alejar de mi mente las voces bacterianas que surgen de mi propio ombligo, me apalanco frente a la ventana de la cocina y trato de concentrarme en mirar llover sobre el patio de luces, donde percibo lo que sigue: Rikardo, el inquilino ubicuo del que ya hablé en una ocasión (aún no le perdono su condición de agente doble de mis padres, si supiera cómo lo ponía de patitas en la calle), está cantando una canción de, me parece, Crowded House. Sí, estoy casi seguro, la tiene puesta de fondo mientras berrea y es ésta (no se sientan obligados a darle al play):

Semejante novedad me retrotrae a la escena que sorprendí la semana pasada: la guapa ucraniana de la familia que se acaba de mudar al segundo (al sur de mis dominios en el edificio, por desgracia), y a la que llamo Marlene en honor de Love Of Lesbian, charlando en la entrada con Rikardo, ese treintaypicoañero mezcla de boyscout y perroflauta, epítome de cómo no entrar en la calvicie con dignidad, ni en la mediana edad ya que vamos. A los dos, digo, hablando en inglés de música (Shakira, Juanes, que le gustan a ella, Fito y Fitipaldis por recomendación de él, do they sing in spanish? como alegato de ella, I can translate it if you want como inverosímil asalto patético-depredador de él, etcétera) mientras yo fingía examinar durante cinco minutos el correo que me había llegado y que no era, evidentemente, más que publicidad. Ahora Rikardo le canta serenatas a su amada Marlene, está más claro que el agua, con la esperanza de que le lleguen a través del patio de luces (desde su ventana no se ve la de los

ucranianos), y le demuestren que es un tío sensible que escucha Crowded House y que no le importa que lo oigan desafinar. Estoy mirando llover en la cocina bajo una luz pálida y escuchando canciones que ya eran tristes en su versión original, antes de que viniera un tipo como Rikardo a emplearlas como mensajes de amor para una conquista imposible. De repente la escena me resulta muy bonita. Además, me da gustito que haya alguien todavía más solo que yo. ¿Y mi sed de venganza? Se borra, como lágrimas en la tormenta.

2.4.07

THE "A" WORD

Yo iba a ser un personaje en alguna novela o poema épico inacabable. Entiéndaseme: no un personaje con nombre y apellidos, sino un miembro indiscriminado de un grupo con poca importancia en la acción, como (se me ocurre) los Lotófagos, o los Fumadores de Opio. Alguien con escaso mundo interior al margen de esa leve sensación de pertenencia a su colectivo, con muy poca personalidad, propenso evidentemente a caer en adicciones varias y, en un sentido amplio, feliz. El problema yo creo que estuvo en un error tipográfico, una puta errata que nadie advirtió y que me convirtió en un Lomófago, digamos, o mejor en un Fumador de Apio: un nuevo personaje ferozmente individual, pero por lo demás inútil. Sin un colectivo del que formar parte, sin la pátina romántica y, sobre todo, sin nada de opio con que sobrellevar el malentendido. Fumando eternamente apio y bregando con el dolor de cabeza y los mareos

que produce. Abriendo las ventanas para que salga este apestoso, apestoso humo blanquecino. Fumando apio.

13.4.07

VACACIONES. SÍ, VACACIONES.
Sí, me he tomado unos días de vacaciones, qué pasa. A veces la presión de escribir este blog se hace insoportable. En algún momento de estos días más bien indistintos he firmado un papel que permite a mis inquilinos votar en las juntas de propietarios como si los pisos fueran suyos. Algo que el administrador de la comunidad, que es quien me ha preparado el documento, me ha desaconsejado vivamente. De esa forma pasarías de tener cinco votos a tener sólo uno, dice. Como si yo pensara asistir alguna vez a alguna de esas juntas, o peor, pararme a escuchar lo que se dice en ellas, o peor aún, dedicarme a votar cinco veces en un sentido o en otro. Los inquilinos (entre ellos, el conspicuo Rikardo, que ustedes ya conocen), más contentos que si les hubiera bajado el alquiler. No me digan que el mundo no está escrito en un idioma incomprensible. Digo más: en otro alfabeto. No indoeuropeo. En algún otro momento, parado en la calle bajo la lluvia junto a mi perra, un nudo en la garganta venido de no se sabe dónde, unas repentinas y acuciantes ganas de llorar, pero sin motivo aparente, y la mezcla de todo ello (la lluvia en la cabeza, el olor a tierra mojada, la perra mirándome con cara de y a éste qué tripa se le ha roto ahora, las lágrimas, etcétera) clavándome al presente como hace mucho tiempo que no me pasaba, inyectándome en el corazón una buena dosis de estoyvivoína, de efecto inmediato, como a Mia Wallace, se acuerdan, ¿verdad? Una mezcla benéfica de cosas negativas. Un fenómeno meteorológico. Una bendición. Y ésos han sido mis viajes. Y aquí estoy de vuelta con todos ustedes, monsieur Mastronardi, a sus pies.

18.4.07

THERE AND BACK AGAIN
La cabra tira al monte, dicen por ahí. Tras una larga temporada de apatía (lógica teniendo en cuenta el mal cuerpo que me dejó aquella aventura murciana) y otra, no tan corta, de patía creciente pero nulo éxito, el que suscribe ha vuelto a concertar una cita. Con una chica que conocí en un chat, según se describe en mis famosas instrucciones. Y sin transacción económica de por medio, se entiende. La llamaremos Mónica. Vive en Madrid y trabaja en el casino. Su problema (suelo

preguntarle a todas las chicas que conozco por esta vía, medio en broma medio en serio, qué problema tienen con la gente para verse abocadas a relacionarse por el chat) es según ella que a/ trabaja la mayoría de fines de semana y hasta casi las siete de la mañana, lo cual, como le ocurre al resto de sus colegas de profesión, le lleva a uno a relacionarse cada vez más casi exclusivamente con sus compañeros de trabajo, y b/ que ya se ha tirado al ochenta por ciento de sus compañeros de trabajo [¡bien, Mastronardi, bien!], lo cual es un porcentaje bastante alto si tenemos en cuenta que uno de cada cinco croupiers es gay. Todo esto lo cuenta sin ninguna chulería, no crean. Es bastante desafectada. Tiene 27 años. Es rubia. Tiene una voz horrible pero no está nada mal. Como yo ya soy perro viejo en esto de las aventuras transfronterizas entre este mundo y el digital, le he hecho a sus fotos la prueba del nueve, que consiste en pedirle por ejemplo una de perfil y con el ordenador detrás, que no me creo que seas tan guapa. Pero sí, sí que es tan guapa, vean:

(retoque digital por Mastronardi)

Por supuesto, sigo pensando que hay algún problema, que no puede ser que una chica tan rubia y tan independiente y con tan exquisita ortografía esté dispuesta así sin más a pasar sus días libres metida en la cama con un tipo como yo. Pero como hasta el momento no puedo identificar la pega no me queda otro remedio que ir a investigar sobre el terreno, y de paso y con un poco de suerte tendré algo de sexo, que la última vez que follé Aristóteles estaba en segundo de la E.S.O.

2.5.07

CRÓNICA MADRILEÑA

Había pasado hacía mil años la fecha razonable para volver, pero no podía volver. Pensaba en Nina, por supuesto, y sabía que estaba cagándose en toda mi familia desde la residencia canina. Pensaba también en este blog. En fin, no son muchas las cosas tangibles o imaginarias que componen el inventario de lo que llamo casa, y pensaba en todas ellas, incluida mi taza de váter. Pero no podía volver, qué quieren que les diga, como si de repente hubiera recibido estrictas órdenes en contra desde todos mis cromosomas. Bloqueo total. He ido viendo cada vez menos a Mónica. Las primeras cuatro o cinco noches las pasé en su casa, aunque nunca dejó de quedar implícito que, por la mañana tempranito, yo tenía que largarme, con lo que no me he ahorrado ni un día de pensión. A partir de ahí (supongo que ésa era la duración que ella preveía que iba a tener mi visita) nos hemos comportado como conocidos: si me llamas, bien. Si te llamo yo y quieres, pues también. No me quejo. Mónica es, como ya vieron, bastante guapa, pero con cierta cualidad plástica (del verbo derivado del petróleo, no de estética) en los rasgos. Por dentro, en cambio, el plástico lo invade todo. Hemos comido tres veces en Vips, otras tres en Wok, otra en Bocatta y otra en Cañas y tapas. Hemos hablado de películas de Woody Allen, de Madrid en general, de su barrio en particular, de Telemadrid, de la M-30, de Microsoft, de sexo y del casino. El palo metido por el culo que me parece tener cuando conozco a alguien y hay que hacer esfuerzos por mantener vivas las conversaciones no me lo he podido sacar en ningún momento estando con ella. Ni siquiera después de follar. Menos que nunca después de follar, porque me invadía una sensación como de estar celebrando con el jefe haber cumplido los objetivos trimestrales. Qué raro, cojones. Una noche fui a verla al casino. Estaba nervioso perdido, porque me había dicho que, la primera vez que alguien va, los de seguridad se dedican a seguirlo con todas las cámaras ocultas para ver de qué rollo va. Cambié veinte euros en la caja (para ganarme el profundo desprecio de la cajera) y me acerqué a la ruleta sin clientes en la que ella estaba. Con una especie de sonrisa nerviosa en la cara, puse las dos fichas sobre el rojo y dije hola. Me devolvió el buenas noches más glacial que jamás haya oído. Salió rojo y me colocó dos fichas iguales junto a las mías. No toqué nada, volvió a tirar, salió negro, se quedó con las cuatro fichas y yo me fui de allí cagando leches. Luego me explicó que, en principio, está prohibido que en una ruleta jueguen amigos o parientes de los croupiers. Pero ni así. He paseado mucho. Madrid no está mal, pero hay demasiada gente. Me explico: tocan a muchos menos metros cuadrados de ciudad por habitante, con lo que viven medio apiñados. Esta sensación desaparece en el museo Reina Sofía, en el jardín del templo de Debod y en pocos sitios más, lo que explica que los madrileños parezcan tener cierta pulsión de desemborregamiento que los hace convertirse en fashion victims. O seré yo que soy un pueblerino manchego. Pero bah, lo prefiero a tener que gastarme cientos y cientos de euros en ropita chula para que no me confundan con el resto de borregos que atascan el metro. Por lo demás, he visto a Héctor Alterio por la calle. Ni por asomo parecía el tío guai que

parece en las películas: ni compromiso social, ni empatía, ni sabiduría experimentada ni nada de nada se le veía, al pibe. Parecía un borrego. Por fin, ayer la dueña de la pensión (se llama Margasca y está en una calle que da a la Puerta del Sol, ni se les ocurra ir, háganme caso) me dijo que eso de ir renovando día a día mi estancia en la habitación no le gustaba un pelo, y que fuera agarrando la puerta. Una vez en la calle, mis cromosomas seguían impidiéndome volver a casa, pero mi pereza se ha impuesto ante lo empinado de la tarea de buscarme otra pensión, y he cogido el primer tren para acá. En el vagón restaurante me he bajado tres gintónics y le he puesto un mensaje a Mónica anulando la cita de esta noche. Con lo que aquí me tienen de vuelta, o qué se creían. Y de ahora en adelante, prometo más poesía y menos prosa. Que ya estoy harto de contenidos. Estamos en mayo y a lo que hay que dedicarse es a la contemplación.

7.5.07

LA HAINE DE LA POÉSIE
He estado pensando lo mío en eso que dije el otro día, que para qué tanta prosa cuando podemos tener toda la poesía que queramos. Y me he dedicado este fin de semana a extraer lo poético de mi muy metropolitanomanchega vida, no sé, he estado contemplando los árboles, las nubes, la gente sentada en los parques, la luz llena de polen al mediodía, etcétera. He acabado hasta los cojones, o qué se creían. Ya hoy he decidido quedarme en casa, porque cada vez extraía menos poesía y me quedaba más abobado mirándole el culo a las chicas. Lo único seguro, está visto, es el vacío. Y sí, pasarse los días andando por la calle mirando culos es otra forma, todo lo atenuada o hedonista o italianizante que se quiera, del vacío. Así que para qué.

14.5.07

TDDI
A diferencia de los responsables del sistema educativo yanqui, yo no me creo una palabra de la Teoría Del Diseño Inteligente (T.D.D.I.). Concretamente la última. Cómo que inteligente. Y ya del articulado mejor ni hablamos. Diseño inteligente el de las semillitas que me compré la semana pasada en una tienda de especialidades vegetales llamada Kañamera. No, yo tampoco sé por ké motivo fumar marucha provoca ese extraño uso indiskriminado de la letra ka, pero bueno. La variedad que elegí se llama trance. El fruto de años de trabajo de ingeniería genética de cientos de perroflautas holandeses. Una planta resistente a todo tipo de parásitos. Con una pegadaimpensable hace diez años. Una pista de despegue por 6€, señoras y señores. Ya

iré poniendo fotos de las chiquillas por aquí. Eso sí es TDDI. No el género humano. Oh, el género humano. Tomen un espécimen cualquiera, por ejemplo yo mismo: tengo todas mis necesidades cubiertas, gracias a la Lotería Primitiva no necesito darle un palo al agua, en unas horas puedo estar en París, Nueva York o Kuala Lumpur, con solo llamar por teléfono me pueden subir hasta la puerta de mi casa cualquier cosa, desde comida del mejor restaurante de la ciudad hasta un masajista o una puta ucraniana capaz sin tocarte de hacerte eyacular hasta el tuétano de los huesos. Y mírenme. Sentado en calzoncillos delante de un monitor polvoriento. Aquejado de dolencias tan increíblemente innecesarias como el spleen o la astenia. Fumando apio, ya dije, cuando lo que procede es opio. Soltando una tras otra metáforas arbitrarias que quedarán flotando en el ciberespacio exterior.

24.5.07

MÁS METÁFORAS ARBITRARIAS

Llevo desde las 5:21AM mirando la tele sin volumen. Van a dar las diez y el tiempo está hecho de agua, pero no la de un río sino la del océano Índico. Mi perra y yo nadamos hacia adelante. Pero no hay islas: las islas somos nosotros. Todo lo demás lo incluiremos en la categoría tiburones.

31.5.07

BOLAÑO, LA ADOLESCENCIA Y EL MANUSCRITO VOYNICH

Dice en este vídeo (pulsar v4) Roberto Bolaño que la poesía (...) es un gesto, más que un acto, de adolescente. De adolescente frágil, inerme, que apuesta lo poco que tiene por algo que no se sabe muy bien qué es. Hace años que dejé de escribir poesía. Escribí muy poco y todo lo que escribí era una imitación espantosa de Bukowski y no gané ningún premio manchego de todos a los que me presenté. Sin embargo, no he madurado ni un minuto desde entonces, sigo en esa adolescencia terrible de la que habla Bolaño y sigo pensando que en este círculo de vacío en que pasamos mi perra y yo las horas mirando por la ventana hay algo más, que clásicamente no se sabe qué es, pero que justifica la continua interpretación, las infinitas vueltas a lo mismo en que consiste este blog. Poesía como traducción del manuscrito Voynich, siempre falsa, claro. Poesía como examen de latín que nunca -está escrito- habremos de aprobar.

1.6.07

LUCES DE CRUCE OBLIGATORIAS
Fin de semana: un túnel dentro de un túnel. Cogedme la mano mientras caigo, diría Billie Holiday el 17 de julio de 1959. O algo así.

5.6.07

BAÑOS DE LODO MANCHEGO
Jamás en toda mi vida he estado tan cerca de irme de putas como estas últimas semanas. La perturbación sexual me afecta en todos los planos: me olvido de ponerle a Nina de comer, duermo peor aún que de costumbre, y en el chat no logro hilvanar dos frases seguidas (con lo que la posible solución a todos estos males se deshace en el acto). Trato de recluirme en

casa pero no sirve de nada. Cuando me cruzo con alguna mancheguita guapa, la sigo con sigilo (y mi perra a mí, para que no me pierda). Estoy bastante mal. La sola idea de ir de putas (más bien llamar para que vengan a domicilio) me hace subir por las paredes. Pero al final logro alejarla. Leo blogs de gente como yo, cosa que siempre ayuda a controlar la libido. Me meto a saco con Derrida. Al final me canso o se me acaban las ideas. Paso así muchas horas:

Llamo a esto baños de lodo. Llamo lodo a las horas vacías en internet, que como todos sabemos son las horas más frías que existen. Es una especie de tratamiento que consiste en inyectarse una dosis de lodo en la polla e irse a dormir. Suerte que es todo metafórico, porque tiene pinta de doler.

13.6.07

MONELLE
Anoche llamé a una puta llamada Karen (20 años morenaza te lo hago todo no grupos) y le dije que por qué no se pasaba por mi casa. 80 leuros, recibí por respuesta en un bonito español caribeño. No dijo mi amol. Después fue todo muy horrible e insatisfactorio, como estrellarse con el coche en pleno examen de conducir. He cruzado por tanto un umbral. Como suele ocurrir con los umbrales, una vez traspasados ya no parecen tan impresionantes, ni está tan claro que dividan a la gente de una forma tan tajante. Entre un chico sin suerte que nunca fue de putas, como era yo mismo ayer, y un chico sin suerte que se va de putas la diferencia es muy poca. Siempre, claro está, que se utilicen preservativos, cosa que, a pesar de todo, hice.

En previsión de que a Karen no le gustaran los perros, encerré a Nina en la habitación del ordenador. A ver cuánto tiempo tiene que pasar para que me perdone.

27.6.07

EXPERIMENTOS CON GASEOSA
Dice un viejo topos clásico que el auténtico poeta camina siempre por sendas poco transitadas. Esta idea fue utilizada por Dante y por los románticos, y derivó en el siglo XX en cierto prestigio de la locura y los alucinógenos en literatura, véase Huxley y los poetas suicidas. Llevo doce días alimentándome de horchata y fumando marihuana, sin decir ni una sola palabra, a modo de experimento, si se quiere, a modo de exploración literaria, también. Lo que no entiendo es por qué cojones no desaparece el microondas y veo en su lugar las Puertas de la Percepción. O coño, por lo menos la Ventanilla de la Percepción, me lo merezco.

17.7.07

LA NOSTALGIA DE LO NO VIVIDO
De la misma forma que los consejeros delegados tienen un perfil, la forma broncínea del currículum perfecto, el santo Grial de los de rrhh, mis compatriotas se caracterizan por una serie de defectos, entre ellos la adolescencia perenne, la timidez, el gusto por la sal, la tendencia (más bien la búsqueda) de la melancolía, de una nostalgia particular, alimentada con grandes cantidades de canciones, películas, poemas y fotos de grano grueso: la de lo no vivido. La nostalgia de lo no vivido, exactamente. El virus que nos impide llegar a nada.

25.7.07

CCTV

Aunque parece que no hago nada, aunque soy capaz de pasar larguísimas veladas sin moverme del sofá (ni siquiera para cambiar el disco), por dentro estoy ocupadísimo. Soy una cámara. Una cámara de seguridad. Escudriño un callejón vacío, o era mi raquítica memoria más bien. Percibo el más mínimo movimiento de una chica que pasara de puntillas, atravesando desnuda el pasillo en busca de un aparato para los mosquitos, en agosto de 2002. Y lo grabo todo.

26.7.07

EL PARTE METEOROLÓGICO DE HOY
No hará falta que confiese que estoy pasando por una larga y opresiva tormenta emocional este verano. No sé si se acuerdan que hace un par de meses recurrí a los servicios de una prostituta latinoamericana: esta transacción me creó una sensación más bien amarga que duró dos o tres días, durante los cuales me dediqué a desenterrar fotos viejas, de cuando mi vida. Y por culpa de las fotos, como en la canción de Serrat, bueno, pues empezó a llover, y así hasta la fecha. Una cosa es atravesar una tormenta emocional y otra volverse bobo. Sé que estoy idealizando, añorando y adorando a una chica que desde luego no se lo merece. Creo que lo que ocurre es que, en el fondo, a quien echo de menos es a mí mismo, al tipo que era entonces, a su paisaje mental, mucho más limpio, a un corazón quinientas veces más poderoso. La gente suele decirse ojalá hubiera sabido entonces lo que sé ahora. Yo me digo exactamente lo contrario.

1.8.07

EN OCASIONES VEO PIXIES

Mucho más calmada la cosa por aquí. Por si llegan de nuevas, les cuento que lo que llevo de verano lo estoy pasando en un campamento de inmersión lingüística en el pasado. Después de un mes y medio trabajando la unidad didáctica Adri he podido pasar página y ahora estamos viendoCultura popular de hace exactamente doce años. Y de esa manera he recuperado (los tenía bastante oxidados pero no llegué a olvidarme de las letras) a los Pixies. Benditos sean. En esa época entre el instituto y la uni el grupo estaba ya más muerto que la mojama, pero a mis amigos y a mí nos llegó a través de un hermano mayor y nos pegó en toda la almendra. Noches hubo en que hasta tres de nosotros salimos a la calle con la camiseta de Doolittle. O cuando hacíamos fiestas donde sólo podía escucharse (la gente traía otras cintas, pero las descartábamos ipso facto) Surfer Rosa. Para mí el rock consistía en abrazarme a mis amigos al final de esas fiestas, completamente fumado y borracho y con ron Negrita por el pelo, y pegar saltos al ritmo de la decimocuarta escucha de Where is my mind. Y si es verdad entonces que como dicen por ahí el rock está muerto y no sirve para nada, por lo menos sirve para esto: para venir a por mí el día uno de agosto de 2007 a mi piso vacío de lo más profundo de la Mancha, y teletransportarme a cuando todavía era un crío, y estaba enamorado de todo, y no sabía dónde había dejado la mente.

6.8.07

¡SÍNDETON Y SÍNDETON!
Hago como hacía (perdón, como hace) mi madre y a las once de la mañana cierro a cal y canto todas las persianas de la casa. No se ve gran cosa: sólo queda la luz que entra por alguna rendija y la que desprende la pantalla del ordeñata. Los veranos en la Mancha profunda son, paradójicamente, la estación de la oscuridad, con esas costumbres vampíricas que nos gastamos. Pero hay que reconocer que la cosa funciona y que un par de grados nos ahorramos con la técnica. Además, al volver a abrir a eso de las nueve, la casa se refresca y es muy agradable. Así recluido, prácticamente solo en el edificio y escuchando a/ el zumbido del ventilador y b/ los tortazos que se va dando la perra contra las paredes, se me ofrece un instante de paz, y consigo dejar fuera, como los rayos de sol excesivo, la angustia emocional por un rato, y leo alguna cosa rebonita por los blogs, y dejo de pensar que soy un inútil y un vago, y me autoamnistío, y se me ocurre que además de todo lo malo, soy también un lector, así a jornada completa, y que si pudiera ceñirme a eso, a la lectura y a los besos de mi muy babosa perra tuerta, y dejar al margen todo lo demás, ya tendría algo, una primera piedra de algún tipo sobre la que estarme tranquilo, una foto de carnet que más o menos pudiera usar sin morirme de asco y de vergüenza, una mínima definición absolutoria, y me tumbo en el sofá a pensar en todo esto para escribir esta entrada, y la primera decisión que tomo es:

si vas a leer, deja de leerte a ti mismo, cojones, que hay mucho papel por ahí suelto que lo merece más que tú.

14.8.07

MR. LONGA & MRS. BREVIS

Paso, como todo internauta, de la varia navegación al buzón de entrada de mi cuenta de correo, varias veces a la hora. Aunque sólo estoy cambiando de pestaña en Firefox, en realidad estoy dando un salto mucho más importante: del espectáculo (en sentido amplio, claro, en sentido debordiano, quien ojalá hubiera aguantado un par de años y conocido Internet antes de suicidarse) a la vida. Largo es el espectáculo, breve (no hay mensajes nuevos) la vida.

25.9.07

POESÍA RISIBLE PERO MADRUGADORA
Piden los días materiales y contenidos, clásicamente como hojas en blanco de cuadernos, y no sé cuál de las dos opciones es más cómoda y conveniente a mi pereza: si dejarlos en blanco y en silencio como hasta ahora, o bien si dejar de apretar los dientes y permitir el flujo de palabras inútiles y gestos imitados que solemos llamar vida. Es decir: yo no lo sé, pero mi pereza sí lo sabe. Será cuestión de pasarle el joystick.

26.9.07

MÍSTICA

Mística del empleado de mantenimiento: fe en las posibilidades de la reparación, la revisión y la limpieza. Objetos de poder contra Kronos: una llave allen, aceite 3en1, filtros de repuesto. Mucha, mucha fe, insisto, en las bridas de plástico que todo lo sujetan, para que el mundo no se borre. Oh Fe del empleado de mantenimiento, qué malo es ser ateo al fin y al cabo.

27.9.07

OTRA MÍSTICA DETERMINADA
Mística de los poetas: armando mínimos artefactos de arena que sin embargo se mantienen en pie, como los chupitos de vodka en un tanque de cerveza que llamábamos submarinos y que hacían estragos etílicos en nuestros sistemas circulatorios adolescentes. Agua más fría dentro del agua, bellísimos iconos ortodoxos en el corazón de un tronco de roble, este discurso parece demandar que aquí se haga una mención a la inutilidad de la poesía, pero voy a optar por un descarrilamiento místico. Oh, poetas, qué poco folláis y qué poco os importa, estilitas quejumbrosos, orfebres de la nieve, vampiros.

28.9.07

MOLA PERDER
Cómo mola perder. Las causas perdidas, ni punto de comparación con las causas empatadas. Prestigio indie de los perdedores y los bartlebys, desde Willem Dafoe en Light Sleeper hasta, bueno, hasta cualquier papel de William H. Macy. Último reducto de coolismo de los que ya no somos adolescentes (al menos en el dni): la derrota, el antiheroísmo, por qué no.

Impecable historial del que suscribe: 0-6, siendo el segundo número el de las derrotas por k.o.: contra el sistema educativo, contra mis progenitores, contra la Mancha Profunda, contra el Arte, contra mis queridos amigos, contra mi amada novia. 0-7 si contamos el solitario spider que acabo de perder contra mí mismo. El prestigio de la derrota como maravilloso armazón ideológico de la renuncia, ergo de la Pereza, ergo de las ensaladas del Mercadona. Cuyo aliño clásico vendría a ser la lástima, etcétera. Lo peor de la entomología es cuando te clavan el alfiler y te das cuenta de que ni así vas a dejar de ser un coleóptero.

1.10.07

EXILIO DE LA PIEL
El sábado por la noche entré a una muy modernilla tasca de mi ciudad para comprar tabaco. Al acercarme a la abarrotada barra para pedirle al camarero que accionara la máquina apoyé sin querer la práctica totalidad de mi antebrazo en el antebrazo de una chica que estaba a mi derecha esperando ser atendida. Durante una décima de segundo no más. La miré y le dije perdona pero no me salía la voz del cuerpo. La chica no era gran cosa, una especie de Natasha McElhone pero en soso, vestida de roquipanqui, es decir, con una camiseta sin mangas de los Ramones y unas Vans a cuadros negrorosas (¿en qué momento ha entrado la consumodernidad alternativa a la Mancha profunda sin yo darme cuenta?). Da igual esto: el contacto brazo - brazo duró lo suficiente para provocarme un ajenamiento espaciotemporal de caballo: una piel indescriptiblemente suave, con una temperatura tan baja como la de mi ex (incluso a pesar del hecho de que yo acababa de entrar desde la fresca noche y ella ya estaba dentro del bar), una madalena de Proust clásicamente envenenada, una canción de los años 90. Yo era un refugiado palestino trasladado a Occidente para una pequeña intervención quirúrgica, y la (más) fría calle a la que volví fumando, Nablús.

8.10.07

SOÑÉ POR UN MOMENTO (¿?) QUE ERA
Parecerá un sofisma, pero tengo la clara impresión de que mi vida está tan vacía de contenidos bloguificables que cuando actualizo es cuando no actualizo, es decir: hoy no hay contenidos, ayer, en cambio, hubo una pequeña ración de silencio digital, ese cada vez más raro objet trouvé, ergo una declaración, ergo algo. Sí, es un sofisma. Un sofisma es un lazo hecho de aire semántico: el simple hecho de que algo tan tenue sea capaz de liarme prueba hasta cierto punto mi tesis. Me he apuntado al Meetic. Aire.

19.10.07

MÁS MARMOTA, ES LA GUERRA
Un lector anónimo me invita, en un comentario a mi última anotación, a salir a la calle y abandonar temporalmente mi pseudoreclusión reticular. Tal vez este lector escriba desde un lugar donde no esté lloviendo ahora mismo. La lluvia favorece la introspección, como la sal un aumento de la tensión sanguínea o el mes de septiembre la felicidad, o el polen de olivo las alergias. Seguramente ya he comentado por aquí que en mi caso cualquier catalizador de la introspección está absolutamente contraindicado. De modo que. Yo, el cristal de la ventana, yo, la lluvia, yo, mi exnovia, yo, los charcos, yo, mi vida, yo, el humo de esto que me estoy fumando, yo, el frío, yo, mi juventud, etcétera etcétera. Es como ver Groundhog Day una, y otra, y otra, y otra vez: una repetición dentro de otra. Demasiado. Mientras tanto, en Pakistán, casi ciento treinta personas vuelan por los aires. Protegían a la candidata Bhutto, o pasaban por allí. Seguramente, querido lector, es mucho mejor no poner un pie en la calle. De todas formas, haré lo posible por seguir su consejo.

25.10.07

POZO
Ya habré dicho por aquí alguna vez que "La francesa", de Roberto Bolaño, es uno de mis poemas favoritos. Es un poema de amor, y la tal francesa una desequilibrada. Sobre esas mujeres inestables capaces de arrastrarte a la autodestrucción ha escrito hace poco, con su implacable y descacharrante ló(gi)ca Purranki Sandongui, ese faro y guía. Me reconozco en esos personajes de tango, enamorados y barridos por una fuerza que no pueden comprender. Es decir, reconozco los síntomas, porque a mi lado nunca tuve a una surfera de la psique, y sí a chicas perfectamente sensatas que me querían y siempre hicieron lo más razonable, incluyendo en ese lo más razonable la putada que me hizo Adri agarrando la mitad de nuestro premio de la Primitiva y tomando las de Villadiego. Me gustaría echarle la culpa de lo que me pasa a una de ellas. Siempre las he querido, siempre he tratado de atraerlas aunque sólo fuera para que me hicieran daño y siempre se han apartado de mí, no quiero pensar que porque me considerasen un igual, porque un pozo no puede tragarse otro pozo, por mucho que se amen.

31.10.07

LA VERDAD
Dijo Franz Kafka: No es necesario que salgas de casa. Siéntate a tu mesa y escucha. Ni siquiera escuches, espera solamente. Ni siquiera esperes, quédate completamente solo y en silencio. El mundo llegará a ti para hacerse desenmascarar (no puede dejar de hacerlo) y se prosternará estático a tus pies.

Sigo leyendo, convirtiéndome en lector a jornada completa, como ya dije. Trato de hacerlo según el consejo del señor K. Leo libros, revistas, diarios y blogs, pero también leo el color del cielo del paisaje interior, los movimientos de Adri haciendo el amor conmigo en Almuñécar en agosto de 2001, mi propia cara en el espejo, las nubes o la Mancha. Supongo que lo que estoy buscando es la verdad. Esta mañana un juez ha leído un elaborado documento que establecía la Verdad, así con mayúscula, pero la que yo busco está en minúscula: la verdad. Y no la voy a encontrar, porque Willem Dafoe la fue tirando al callejón por la ventana, nada más terminar de escribirla en Light Sleeper, y nadie se tomó la molestia de recogerla de entre la basura.

5.11.07

RITUALES A LAS CUATRO DE LA TARDE
Imaginen que han decidido quitarse de enmedio. Cofidis se les está echando encima, o el Atleti no remonta, o han firmado un contrato de martirio fundamentalista por ahí, da igual, el motivo no viene al caso. Imaginen que han decidido quitarse de enmedio y llevan ocho kilos de dinamita pegados al cuerpo, y empieza a hacer calor. ¿Se hacen una idea de cómo sería su mirada en esas circunstancias? ¿De hasta qué punto se lanzarían sobre todas y cada una de las pocas imágenes que se les fueran plantando por delante? ¿El último árbol, el último culo, la última bicicleta? Identifico esa avidez con el amor, y a pesar de la muerte y la dinamita que salpican mi fábula, la teoría es básicamente optimista: no importa en qué medida seamos un saco de mierda capaz de inmolarse por no sé qué jihad, es raro que un ser humano no reverencie por lo menos esa última cara del mundo, el último color del cielo o el rostro de la última mujer. A esta hora de perfecto silencio en que me tumbo en el sofá a esperar el sueño, con mi perrita echada a mis pies y el té en el estómago y el pescado vendido, invoco imágenes de Adri y trato de mirarlas por última vez (porque ya está bien, niña). Trato de despedirme con

un beso. Y es el sucedáneo de un sucedáneo. Y así, contando sucedáneos mientras saltan la valla, me duermo hasta las ocho.

28.11.07

PREGUNTITAS

Llevo desde principios de octubre comiéndome una docena de mandarinas al día. Compro redes de tres kilos de dos en dos. Hace mucho frío ya y Nina y yo hemos adoptado un horario de salidas rigurosamente simétrico: paseamos a partir de las dos de la tarde y a partir de las dos de la mañana. Para esta última salida me embozo como un astronauta, incluyendo un pasamontañas. Cuando volvemos (a veces después de las tres), me quito capa tras capa de ropa y agarro cuatro o cinco mandarinas y pongo la tele. La tele la miro pero no la veo, lo que me quedo pensando es: ¿qué coño estoy buscando en realidad con tanta mandarina?

3.12.07

TIZA BLANCA

Si también para alguno de ustedes ha empezado el largo invierno y se sienten solos, jodidos y exhaustos, como ya saben que es mi caso, me voy a permitir recomendarles un disco que se va a alimentar de su spleen invernal para crecer, y que puede convertirse en una tormenta emocional con un epicentro del tamaño del estado de Texas. Una de ésas que son tan grandes que parecen girar a cámara lenta, con un piano que suena como una araña mordiendo las paredes de su corazón de ustedes, y la voz de una señora que conoce muy bien el material con el que juega. La señora se llamaPJ Harvey, bendita sea, y el disco White Chalk. Avisados quedan. A veces uno oye discos para intentar no oírse: traten de hacer eso con éste en un momento delicado y el resultado se parecerá a conectar un estetoscopio entre su corazón y la megafonía del Carrefour.

3.1.08

SAME OLD 2008
Como si fuera un alcohólico anónimo que una noche cualquiera dice qué coño y baja a una tienda de chinos a por una botella de vodka, subí hace dos viernes a un autobús y me planté en mi pueblo, y llamé a la puerta de la casa de mis padres, y he vuelto a hablar con ellos y con mis primos y con los viejos conocidos de este recóndito paraje de la Mancha profunda, y he comido mucho cordero y marisco y bebido muchos jotabécola y tragado doce uvas grandes como nueces y llenas de huesos que dejaban una sensación muy áspera al pasar a la fuerza por la garganta. Y estoy de vuelta. En mi casa, frente a mi televisor y mi radiador, junto a mi fiel perrita Nina

y viendo llover en el callejón. Con lo que podríamos decir que todo sigue igual también en 2008. Casi todo. En el autobús de vuelta tuve la siguiente idea: que todo esto de la Resistencia que practico tan aplicadamente como me permite mi pereza está muy bien, pero que vaya usted a saber si no es un truco en plan Matrix que tiene el Sistema para encerrar a los disidentes dentro de su propia cabeza, porque a ver, en qué consiste la Resistencia sino en, primero, meterse en un buen piso franco y procurar no llamar la atención y tapar las ventanas por la noche, y, segundo, dedicarse a descifrar mensajes en código por internet con instrucciones, en su caso contestándolos. Los miembros de la Resistencia clásicamente adoran internet, pero fíjense para qué la usan: blogs que nadie lee, álbumes en Flickr de fotos de nubes (sin forma de perro), y en general feeds automáticas cruzando el ciberespacio desde la nada y hacia la nada con un mensaje de Resistencia insobornable que nada va a cambiar. En mi casa no hay fútbol, no hay religión, ni toros, ni visitas a centros comerciales ni música latina ni ropa vietnamita ni turismo expoliador, pero es como si algún oscuro funcionario del Sistema hubiera visto todo eso y dicho: bien, está claro que no podemos entrar ahí, pongámosle un cable para que no se ponga nervioso y que cierre él mismo a cal y canto, que no moleste. Siempre el Sistema tiene voz propia, en nuestros mensajes, siempre hay un Ellos o cualquier otro pronombre y típicamente nos tiene calados y viene a por nosotros, pero eso no es literal: forma parte del código secreto.

9.1.08

LIMEHOUSE BLUES EN EL CAJÓN

Tengo un cajón, no metafórico sino totalmente real, no es una metáfora sino un vertedero que tienen en Sao Paulo, que dirían Astrud, donde guardo un objeto que no puedo usar. O bueno, dos objetos: mis viejos pisamierdas, regalo de mi querida novia en la más feliz época en que no éramos ricos.

Una especie de superstición personal me impide usarlos. Creo que mi subconsciente quiere dejarlos ahí metidos para cuando sea feliz y normal y no tenga en casa cajones cumpliendo funciones de cápsulas de tiempo emocional. También tengo metida ahí mi letra minúscula, dicho sea esto en sentido, ahora sí, metafórico, porque es sabido que la letra de cada cual no puede ser guardada en cajón físico alguno. Creo que ya lo expliqué por aquí: con mi letra minúscula le escribía notitas a Adri y se las escondía donde sabía que las iba a encontrar: bolsas de patatas fritas a medio, botes de potingues para la cara, cuadernos, etcétera. Para escribir listas de la compra uso las mayúsculas. Otra superstición más. Hoy he dado con otra cosa que no usar hasta que venza (vencer, vencimiento: esta palabra es un oxímoron por sí sola) este período de mendicidad cardíaca. El otro día hablé de lo enganchado que ando con el último de PJ Harvey. Pues bien, este disco es su exacto contrario, y viene de los años cincuenta del siglo pasado, y si hubiera un sonido para la felicidad total, sería éste. Pero ya digo: lo meto en el cajón. Porque no soy capaz de oírlo ahora. Porque ese sonido equivale ahora mismo a afeitarme sin jabón y bañarme en la playa. O sea, que me duele.

13.1.08

UNA PARETA
Hace sol y frío. Aunque un señor facultativo, que es a la vez un perfecto majadero y un perfecto pijoflauta (término que, por si no lo conocían, aplico al engendro resultante de la evolución de un perroflauta hacia el éxito económico y social, un ser sobrecargado de opiniones y vestido con carísima ropa de estilo ibicenco), me lo ha desaconsejado, hoy me he dedicado a visionar películas extraídas de mi memoria, en concreto de las también felices épocas pre-Adriana, del instituto y la facultad. En busca, obviamente, de chicas. Pero no de aquéllas con las que me acosté y me peleé y acompañé al cine y me hicieron pelota, sino de las otras, las que me dediqué a observar con el rabillo del ojo, y no pasó nada, y no he vuelto a ver desde hace mil años. Seguramente es el momento adecuado, porque, aunque odio estas celebraciones y para mí tiene mucha más sustancia el aniversario de este blog (que coincide, recuerden, con el cumpleaños de aquel gilipollas que me hizo empezar a bloguear) que el mío propio, acabo de cumplir treinta años, y ya soy igual que los personajes de ese libro de Ingeborg Bachmann que da tanto miedo, Al cumplir los treinta años, y es típico del paso de este paralelo hacer algún tipo de balance o inventario, aunque no sea más que para descubrir que no quedan limones en las bodegas, y que en el Océano Índico en calma que tenemos delante nos espera con toda seguridad el escorbuto y la pérdida de los dientes y tal.

Recuerdo, como decía, a chicas de mi instituto o a otras que conocí durante la carrera que me gustaban mucho, y a las que yo también les gustaba, pero con quienes por algún motivo la cosa no devino en intercambio de fluidos y mojo cardíaco en ningún piso prestado. Recuerdo tardes de verano y litros de cerveza y marihuana de la de mi amigo Valverde, en compañía de chicas luminosas que ahora son aún más luminosas en mi memoria, y no haber hecho nada, no haberme ni acercado al filo de ese gesto / que prefigura un beso, como dice el colgado de Benítez Ariza. Haber optado por la nada de un modo, ahora lo veo, premeditado e inconsciente al mismo tiempo, aunque la combinación suene rara. Pero es así. ¿Por qué opté por quedarme quieto, no añadir una ración de besos y de flores y de vida a una casilla que estaba evidentemente vacía? ¿Qué hay de esos períodos en blanco de los que no puedo rescatar ni una maldita circunstancia a estas alturas? Hoy he descubierto que en realidad sí que añadí algo. Clásicamente un ladrillo. Entiéndanme: he aquí una pareta de ladrillos. Del otro lado está el campo y las florecitas y tal, pero por aquí lo que se ve es una pareta rojiza sin hollar, el paraíso de un grafitero, el soporte perfecto para la puta literatura.

13.1.08

MÁS SOBRE LA PARETA
Discúlpenme que siga con el tole tole, pero hay algo que se me ha quedado por decir, algo muy evidente, una idea que está claro que movió a Poe mientras componía El gato negro y que anda relacionada con todo lo anterior, y que consiste en que, cuando emparedamos a alguien en nuestra memoria, cerrándole las puertas a que la historia termine con la inercia humana (y abriéndoselas al mismo tiempo a la literatura), encerramos con ella algo más, una alarma, un agente que va a impedir que contemos la historia y nos vayamos tan tranquilos a dormir, un gato negro vivo y maullando, pero no un gato del verbo Felis silvestris catus, esos bichos repelentes, sino un gato-dragón, una bestia que se alimenta de curvaturas espaciotemporales. Un gato del verbo hic sunt dracones, nada menos. Va a tener razón el pijoflauta.

25.1.08

EL EYAK Y VOS
El Eyak ha desaparecido. Ya conocen mi pequeño culto de los últimos hablantes de un idioma: al humilde altar laico de Antonio Udina y compañía se acaba de subir doña Marie Smith Jones: con su desaparición se han perdido definitivamente su viejo idioma, su vieja cultura. Es decir, una de las formas posibles del universo, por hacerle caso a Borges y a los filósofos maníacos del lenguaje que tanto abundaban en la segunda mitad del siglo pasado.

Ya dije por aquí en alguna ocasión que seguramente valdría la pena salir a la calle simulando que uno es un terrorista suicida con una camiseta interior de goma dos y que le quedan cinco minutos de vida, experimento un poquito truculento que trata de recrear las condiciones en que uno mira el último árbol o el último culo, para inferir que el contexto lo es todo y que ése en concreto aporta una belleza incalculable a los objetos cotidianos. Pues bien, será cosa de llevar a cabo todo esto con el lenguaje, tratar de hablar o escribir como si estuviera uno dejando muestras para paleolingüistas, como si este idioma en que les comunico todo esto se hubiera reducido a esta mínima expresión incapaz de convencer a nadie, un poema escrito a lápiz en un papel de fumar que flota en dirección al Océano Atlántico. Y que sin embargo, Nina comprendería perfectamente. Vámonos a la calle, preciosa. Ahora.

30.1.08

UN POEMA
¿Pertenece la vida al venerable género de la Novela? No, la vida no es una Novela, pertenece a un género menor sin nombre aún, practicado por epígonos menores, imitadores de Proust y el Nouveau Roman, excretores infatigables. Para un día de acción tardaremos un día completo en leer. Y esos detalles, que nadie ha pedido, y ese recurso al monólogo interior, repetitivo. Sus obras se saldan y están en oscuras editoriales de provincias de Castilla, o las regalan con el periódico, pero nadie las lee.

JOSÉ ANTONIO REBOLLO

6.2.08

UN FUMADOR
No sé si también les pasa a ustedes, pero a mí los cinco o diez primeros minutos después de despertarme son de lo más raro, una corriente lisérgica de imágenes, frases inconexas o

versos de horribles canciones comerciales. Como si a mi cerebro le costara hacer pie después de nueve o diez horas de sueño. Normalmente los paso en la cama con los ojos abiertos, o meando, o arrastrándome hacia el café. En este último caso, suelo cometer errores raros, como sacar la leche de la nevera y llenar con ella el depósito de la cafetera (y a continuación hasta llenar de azúcar el cacillo en lugar de con café). Cosas así. Esta mañana me he encontrado no con una imagen chorra, sino con una conversación que oí hace muchos años, en mi época de administrativo de una asesoría laboral. Mi jefe charlaba con el dueño de la oficina de al lado, una correduría de seguros, y el tema era el extraño empleado que éste acababa de contratar. Mi jefe tenía sus reservas, no veía con buenos ojos al personaje. El corredor lo defendía de la siguiente manera: - Sí que es raro, pero a mí la rareza me da igual. Hasta prefiero que no me dé conversación, lo que haga con su vida me la sopla. Yo lo que sé es que es un tío que llega a las ocho menos cinco de la mañana y se va a las nueve o las diez de la noche. Si tengo que llamar a la hora de comer, siempre lo encuentro en la oficina. Si queda algo pendiente el viernes, el sábado por la mañana lo tengo aquí. ¿A mí qué más me da que parezca un asesino en serie? Lo único que tengo que pasarle por alto son las pausas para fumar, eso sí. Y el tío fuma. Más que un carretero. Así a ojo calculo que se mete dos paquetes de tabaco a lo largo de su jornada. A cinco minutos por cigarro me salen tres horas y veinte por día que se pasa en la puerta, pero si te fijas siempre está con el inalámbrico, hablando con éste o con el otro. Pero te digo que me da igual. Además, ahora en verano me he dado cuenta de que cuando suda, el sudor le huele a nicotina, así que casi que mejor que se esté fuera a que me apeste la oficina.

Y mi jefe se quedó convencido de la profesionalidad del fumador, y dejó de hacer comentarios despectivos sobre el tipo. Una semana más tarde ya estábamos acostumbrados a su presencia humeante en la puerta de la calle. Y así hasta que me despedí de allí. Tenía la piel arrugada y amarillenta de los fumadores compulsivos, esa gente que fuma en la ducha y se pone el despertador para fumar en medio de la noche. De su vida privada, evidentemente, nunca supimos nada.

18.2.08

UNÍOS
La idea me vino el otro día leyendo la nueva Rockdelux: para que no cambie nada, lo mejor es emprender renovaciones integrales. También se me podía haber ocurrido viendo los esfuerzos precampaña de nuestros simpáticos partidos políticos. A lo que vamos: he decidido cambiar el nombre de este su blog.

La palabra solipsistas me gusta como me gustan todas las que suponen contradicción lógica, o, por usar el término técnico, oxímoron. Para explicar qué cosa sea un oxímoron se suele recurrir al ejemplo clásico inteligencia militar. Otro ejemplo, éste de mi cosecha: propiedad intelectual. El solipsismo es una religión evidentemente falsa. Pertenezco a ese culto, como no podría ser de otra manera en un tipo que pasa catorce horas al día esperando que sea la de dormir. Somos muchísimos, como puede comprobarse leyendo cualquier novela española moderna, o mejor cualquier poemario. Qué tremendamente solipsistas y cuantísimos son, nuestros poetas. Y qué malos, que dirían Astrud. Como es lógico, el gran número de solipsistas y lo falaz de su religión no son cosas que se puedan probar empíricamente. Lo cual cierra ya del todo el círculo, mientras una cosa y otra no dejan de crecer, y cada vez somos más y por tanto estamos cada vez más equivocados. No obstante, aún somos pocos los solipsistas autoconscientes y capaces de reconocer la contradicción, el oxímoron. Para organizarnos, reconocernos y revolcarnos en nuestro inmenso error bien puede servir este blog, ahora que le he cambiado el nombre. Solipsistas del mundo, uníos. No, en serio. Just do it.

5.3.08

INTRODUCCIÓN AL SOLIPSISMO (I)

Acabo de realizar otro sencillo experimento con el solipsismo, con los resultados esperados. Tras pasarme tres horas y veinticinco minutos puntuando lafollabilidad de cientos y cientos de mujeres en Hot Or Not la sensación de que los (las) fantoches con que nos cruzamos todos los días y que recoge la etiqueta genérica gente no son más que puro atrezzo intercambiable es total. Imagino que el experimento contrario demostraría justo lo opuesto, pero como se pueden imaginar no voy a subir a esa página una foto mía para comprobar cada dos minutos la puntuación que me dan los pajilleros anónimos, los fantasmas internautas, los solipsistas del mundo como usted y como yo que consideran su cordón umbilical y se preguntan de qué lado esté la vida.

6.3.08

INTRODUCCIÓN AL SOLIPSISMO (II)
Otra de las innumerables ventajas de ser un solipsista del mundo consiste en que uno puede dejar tranquilamente de preguntarse por la trastienda de las cosas. No tiene sentido investigar cómo funciona una tele en realidad. Dejan de fascinarnos los relatos de cualquier insider de cualquier tipo. Incluyendo los que acaban de volver de un viaje a las entrañas del mundo del porno, como Martin Amis o Susannah Breslin. Detrás de las imágenes más fascinantes del mundo, para nosotros no hay nada. Todo está en la cámara. Las actrices no tienen herpes. Los actores no pagan recibos del agua. Nadie limpia el suelo después de esto.

17.3.08

PARADOJAS A LA HORA DE LA SIESTA
Lo que llamo la paradoja del solipsista consiste en lo siguiente: que por una parte no vamos a considerar válido nada de lo que nadie nos diga, dado que sólo nosotros estamos cualificados como seres pensantes, y por otro el más mínimo signo emitido a nuestro alrededor, como el primer anuncio de detergente que sale al encender la tele, o que el mechero no funcione cuando tratamos de encender el primer cigarrillo del día y son las cuatro de la mañana y no hay un alma en la calle para pedirle fuego, estas señales, digo, son de una importancia agobiante y no parecen tener sentido y nos vemos obligados a dedicarles horas y horas de trabajo de descodificación, más frustrante aún porque no conseguimos llegar a ninguna conclusión definitiva, y las muchas hipótesis interpretativas quedan colgadas sin archivar estorbando y desordenando nuestro ya caótico fondo de escritorio mental. Terrible, terrible paradoja que hace que haya estado intentando dormir y me haya puesto a pensar en el crecimiento continuo de mis uñas y mi pelo y se me haya ocurrido he aquí otra señal, crece el pelo, crecen las uñas, tal vez para indicarnos a nosotros, pobres solipsistas perdidos por el mundo que en momentos como éste en que el tiempo no parece fluir, años muertos parecidos a esos charcos que dejan las lavadoras cuando se rompen y llenos de agua con tendencia a corromperse, probablemente lo mejor que podríamos hacer sería tomar ese camino de las uñas e intentar imitarlas y tratar de crecer, pero que como no puedo estar seguro de que mis conclusiones hayan sido acertadas no he sido capaz de hacer nada con mi hipótesis, y tal vez para vengarse de mí mi hipótesis se ha puesto a crecer, no de forma ordenada sino a modo de tumor o de bacteria marciana o de rizoma, hasta que ya me ha quedado claro que hoy no voy a dormir ninguna siesta, y he tenido que levantarme, escribir todo esto como quien solicita quimioterapia, y liarme un cacharrito a la salud de los buenos tiempos que están por venir.

10.4.08

LA DESPEDIDA
Llevo unos días sin pasar por aquí ni decir hola, desolipsizado, digamos. Le he hecho un blog privado a una chica del Meetic que conocí hace poco. Hemos dejado el messenger echando humo: de cinco a seis horas todos los días en sesión vespertina y nocturna. La chica es de Madrid pero anda estudiando en Sheffield. Ha tenido un problema con su inglés. Creía que sabía lo suficiente como para manejarse por allí hasta final de curso, pero al llegar se dio un gran guantazo contra la realidad y por lo que parece está bloqueada. Es incapaz de comunicarse con nadie y pasa los días enganchada al ordenador y sin ir ni a clase. Tras unas cuantas semanas así, su estado mental es un lugar al que no entraría ni aunque se me cayese dentro un billete de quinientos, como dicen de Miguel Ángel Martín. Por lo demás, es una tía genial, muy divertida y con medio cerebro entregado al arte. No conozco a nadie a quien una emoción estética pueda conmover más, ni que utilice más el arte como lenguaje para entender el mundo. Para ella, todo eso del solipsismo no es más que una pervivencia enfermiza de la adolescencia, un desconocimiento total de la especie humana. Normal, dice, que alguien que no sabe nada de la gente se plante delante de un cuadro de Friedrich y no se crea que eso lo haya podido pintar otra persona. O sea, que es una especie de humanista, y a ese humanismo ha llegado a través del arte. Pues muy bien. Hemos hablado de todo y he aprendido mucho. Sin embargo, lo emocional se metió muy pronto entre nosotros, y al segundo día ya me encontré con que se enfadaba y trataba de atacarme (con frialdad, nada menos) cuando le dije que la dejaba, que quería dormir la siesta. Desde entonces he dejado que fuese ella quien se despidiese primero. Igualmente, yo también he querido estar en su cuarto muchas veces, para reírme con ella o para besarla, o sobre todo para ayudarla a salir de allí. Nada de eso ha pasado, claro. Tendrá que consumir hasta el final la situación, hasta ni más ni menos que julio, cuando pueda volver a Madrid y a su vida y poner cualquier excusa por no haber aprobado nada. Hacer antes las maletas le exigiría un esfuerzo de voluntad que en su situación le resulta imposible. Pienso en un huevo. O en las cápsulas de Alien, qué más da. Que te vaya bien. Que pase rápido tu tiempo en Sheffield y no te haga más daño. Que nada de lo roto sea irreparable. Anoche me hiciste tanto daño que me encontré a punto de llorar y al mismo tiempo riéndome de mí mismo por llorar a través del messenger. Pero bah. También yo me acordaré de esa cápsula de tiempo, de estas dos semanas que he pasado contigo y de la conjunción de emociones baratas, madrugada, messenger, tabaco y pintura prerrafaelita que hemos compartido. Hasta siempre, Bea (es un decir). Cuídate mucho. Y no me tengas en cuenta que te cuelgue esta foto tuya, que ya te dije que era mi favorita:

28.4.08

ESPERMATOMÁTICO
No crean que he dejado el Meetic después de lo de Bea. Sigo en él pero como una culebra de agua: digo hola, luego un par de frases más, o más bien de preguntas (por qué nos gustará tanto que nos pregunten cosas, dios mío), pasamos al messenger, y al poco desaparezco, y al rato me aparezco ante otra chica. Aunque les parezca mentira, estoy buscando exactamente lo de Bea: un mundo fetal en el que meterme, uno parecido al mío pero otro. Y como sé que aun en el muy improbable caso de que dé con otra Bea por los ciberespacios interpersonales nada bueno va a salir de un encuentro así, me siento más y más como un espermatozoide perdido que ante todo ignora dos cosas: dónde se han metido sus amigos y qué camino tomar. No sabemos quién nos dirige pero aceptamos como propio el deseo amniótico, o lo que es lo mismo el final de las preguntas, y el final de la carrera. Todo lo que no sea eso, cansa.

29.4.08

LITERATURA ESPAÑOLA

Creo que voy a comprarme este libro y leerlo de un tirón. Creo que voy a ser feliz y aprender cosas y adoptar una postura proactiva ante el mundo que me rodea. Creo que El País va a entrar mucho mejor en el hueco de mi sobaco los domingos por la mañana, y que además no va a humedecerse con el sudor, porque también tiene Rosa Montero instrucciones para no sudar El País y llevarlo bajo el sobaco con orgullo y desparpajo y proactivismo ecológico. O no. O igual voy a seguir como estoy y tomarme todo esto como una ocasión de ponerme muy contento de ser un solipsista del mundo impermeable a la literatura española, y a casi todo lo demás. No sé.

2.5.08

SOBRE UN TEMA DE CHARLES BUKOWSKI

En la noche cerrada, coloco mi vida encima de la mesa y la sujeto con las manos para que no ruede, porque tiene forma de esfera. La toco con los dedos, considero su porosidad, sé que ahí dentro está Adri, al fondo a la izquierda, como los cuartos de baño, tras el armario de las mañanas de verano, encima de mis amigos. Sobre todo considero la porosidad de la bola: hasta qué punto puede absorber cosas y hasta qué punto puede algo salir de ahí. La humedad. Es tarde para salir a comprar bebidas. Las tiendas están cerradas: paso la lengua por la superficie de mi vida y recojo gotas de un líquido apenas dulce. Imposible emborracharse con esto, pero es lo que hay.

5.5.08

LA HAINE DE LA POÉSIE

Ya lo he dicho varias veces: yo no escribo poesía. Cuando la tengo delante, me aparto. De vez en cuando me permito poner un disco de PJ Harvey o Joanna Newsom: lo quito a los treinta segundos, o mejor me pongo a hacer otra cosa y lo convierto en ruido de fondo. El ruido de fondo, como todo el mundo sabe, es una barrera de protección, un campo de fuerza capaz de envolverte y hacerte invulnerable a los rayos. Si escribiese poesía, primero tendría que mirarme. Entrar en modo ectoplasma o emprender un viaje astral o algo así, considerar mi cogote a lo Grand Theft Auto, y a continuación mi piso, mi perra, mis muy ridículas cartas de amor, mi ex novia prófuga. Tendría que seguirme y, al sentirme observado, empezaría a sobreactuar. Me subiría a la moto, me plantaría en Almuñécar (aunque ni de coña iba a llegar la moto a Almuñécar, pero bueno), sería de noche y me quitaría la ropa y me metería en el agua, y entonces haría el muerto y encima de mí brillarían las estrellas. Entonces me despistaría y empezaría a escribir un poema sobre todas esas estrellas, y cuando volviera a mirar no me vería, porque estaría buceando con los ojos cerrados. Y exactamente ahí, en el buceo nocturno sin gafas en Almuñécar, acaba mi carrera de poeta y empieza la realidad.

6.5.08

iZEN

Ha sido la de hoy una mañana bien rara. Me he despertado a las 5:05 y me he sentado en la cocina a oscuras, con el café enfriándoseme en las manos, catatónico y tal. Esperando la claridad en la ventana que da al patio de vecinos. A las 06:15 ha sonado la primera alarma. Un ruido horrible que venía de bastante abajo, creo que del primero, una secuencia de cuatro pips histéricos repitiéndose durante casi diez minutos. A las 06:34, la segunda, que más que una alarma era la radio, la puta Cope para más señas. Este vecino ha sido menos remolón y la ha apagado enseguida, menos mal. A las 07:01 y a las 07:04, dos más, del tipo pitido horrible del móvil, que además se han superpuesto durante casi cinco minutos. Y a las 07:40, la última, de aparentemente un despertador de los de toda la vida, esos cacharros obsoletos en trance de museificación. Se puede distinguir el ruido de un despertador del de un móvil siempre que la pila del primero esté baja de carga, porque en ese caso los pitidos salen como distorsionados. Las melodías, además, suelen ser más inocentes. A continuación, silencio. Una de las marcas de estilo de la música experimental del siglo XX consiste en el uso del silencio, de manera que a veces no se puede saber cuándo acaba tal pavana o tal concierto sino porque el pianista cierra la tapa del teclado. En este caso no estoy seguro de si la pavana de las alarmas ha terminado cuando la perra se ha puesto a llorar (para que la sacara de paseo), o si ha sido cuando se me ha volcado el café en los pies descalzos. Ya dije ayer que odio la poesía y que suelo tener un campo de fuerza que me protege de ella: llamemos a este escudo ruido de fondo. De vez en cuando el escudo se apaga y me alcanzan los rayos, como toda esta mañana mientras estaba en silencio y muy quieto mientras mis vecinos se iban poniendo en marcha. A esta forma de vulnerabilidad total la llaman zen los zenutrios. Tengan ustedes del zen (y de los zenutrios) mucho miedo, buenas tardes.

20.5.08

UNA SEMANA EN LA CAMA

He estado con fiebre desde el martes pasado hasta ayer mismo. Fiebre alta mal controlada con Couldina que es lo mismo que fiebre moderada pero continua, sin picos ni valles, durante seis días. Era como estar dentro de casa, de una casa segura y sin ventanas, mientras en el piso de arriba y el de abajo y en los de los lados se producían incendios. A través de las paredes en ebullición traspasaban los gritos de los vecinos, y hacía, evidentemente, mucho calor. He sudado mucho. La realidad era maleable debido a todo este calor y este sudor del que les hablo. Como suele suceder, por estas paredes repentinamente porosas y blandas entraba todo tipo de visiones, y yo quería escribir sobre todas esas visiones tan opresivas, pero algo, no sabría decir qué, algo como cuando en las pelis de ciencia ficción los cosmonautas llegan a una base deshabitada desde hace seiscientos años en un planeta vacío y se encuentran con que la cafetera funciona, un sistema de seguridad que jamás había entrado en acción ha saltado y me ha impedido escribir desde el interior de la fiebre. Yo no entendía nada y he leído la etiqueta del dispositivo, que decía: deja arder las ciudades en llamas, espera a la ceniza y dibuja con ella en las paredes, entonces, no ahora. Es la única frase que ha sobrevivido al incendio.

23.5.08

NOS SENTIMOS FINOS

A buenas horas mangas verdes, dirán ustedes, pero no me irán a exigir a estas alturas, y desde mi pornorrefugio mittelmanchego, que esté en la pomada de las nuevas tendencias de interné y la moda urbana y el jungle breakbeat y la puta madre que parió a Panete. Mi vida, ya lo he dicho muchas veces por activa y por pasiva, consiste en un 70% de autocompasión, un 29% de porno y un 1% de contemplación perezosa. Por ahí se cuela a veces alguna que otra movida, a su debido tiempo y sin empujar, que bastante tengo yo ya con lo que tengo.

Todo esto tiene que ver, eso sí milagrosamente, con lo que les quería contar hoy, que no es otra cosa que lo mucho que estoy flipando con este experimento-base de datos-objeto artístico que es We Feel Fine. We Feel Fine parte de este presupuesto inicial: la experiencia humana está -ya- indexada. La experiencia humana es, por otra parte, banal, computable en un número muy limitado de, digamos, experienciemas, con lo que, para extraer conclusiones, podemos echar mano sin pudor de la mera estadística. Computados estos resultados en números gigantescos, es posible describir a base de cómodas visualizaciones webdoscerianas el latido de la especie, su configuración emocional. We Feel Fine indexa miles de millones de blogs y dispone sus resultados de una forma lacónica, electrónica, cósmica, bellísima. Podemos conocer el índice de tristeza de Toronto en una primavera lluviosa y hacer zoom en un momento dado para ver el rostro de la persona que a pesar de todo dice I feel optimistic. Porque ahí está el meollo, en el predicativo que sigue al verbo feel. Mi favorita, la opción Murmurs, que hace aparecer, inconexas y en cascada, declaraciones emocionales en tiempo real, si es que tal cosa existe. En fin, un sitio antisolipsista en que merece la pena pasar un rato, si lo tienen.

27.5.08

PISCINA
Para detectar la radiación de fondo del universo, los físicos han construido una serie de inmensas piscinas subterráneas llenas de agua y sensores. En la oscuridad total, a una profundidad suficiente para que ningún otro tipo de ondas aparezca, hectómetros de agua negra, purísima, vacía. Tantas molestias (y tantísimo dinero), que se me ocurre que el objetivo de todo esto no consiste en detectar ninguna radiación de fondo ni nada, sino construir una metáfora, un depósito simbólico de agua negra en que podamos pensar los solipsistas del mundo cuando toque hablar del tiempo, de los días vacíos en que ni siquiera escribimos mensajes para nadie en nuestros blogs, del intervalo de luz giratoria sobre un patio interior al que clásicamente no se asoma nadie ni para tender una bragas.

.6.08

S.S.
Siquiera someramente, magnífico sintagma adverbial que llenaba mis trabajos de la uni. Me gustaba tanto que por él me saltaba toda la normativa antirredundancia: siquiera someramente, siquiera someramente. Lo primero que aprendí es que en la UCM ningún profesor va a leer ningún trabajo que puedas escribir, seguramente porque están muy ocupados escribiendo poesía, así que a la mierda la normativa antirredundancia y ya que vamos todas las demás normas. Me sentía bien utilizando esos términos. Si los recuerdo ahora adquieren un ligero valor metafórico, una pequeña reivindicación de la investigación y del arte y si nos ponemos hasta de la vida, siquiera someramente. Yo quisiera pedir hoy, siquiera someramente, que estas dos palabras no signifiquen nada, cortar de un

tijeretazo los hilos que con el tiempo las mueven como si fueran símbolos. Y llenar un monográfico de cincuenta páginas con ellas, solo con ellas, como hacía entonces, pero a lo bestia.

12.6.08

CONTABILIDAD
Observo consternado la curva descendente que siguen las visitas a éste su blog desde que el año pasado decidí eliminar la sección de enlaces y dejar de poner comentarios por ahí. Muchos días el número de lectores es cero coma cero. Lo primero que hago es llenarme de despecho, porque uno es un bloguero puro y no le interesa la dinámica coméntame que te leo que asola la esfera, ni desciende casi nunca a poner culos y tetas para ganar aficionados. Después se me ocurre lo siguiente: que el balance de mi vida no se calcula con cifras abstractas ni con reservas de espiritualidad, que a donde iría un contable es a las facturas del mercadona, del adsl, del ciberporno, a los recibos del impuesto de bienes inmuebles, a la declaración de la renta, a las transferencias que les hago a mis padres todos los meses para que puedan seguir envolviendo su bonita casa del pueblo con superficies de aluminio, al cobro de los alquileres de mis pisos, a las facturas de la luz y el agua y la comunidad, al gasto anual en rockdeluxes, al consumo. Se iría al consumo y jamás de los jamases entraría a mi blog para contabilizar mi productividad. En eso se parecería al resto de la especie humana, que tampoco visita nunca mi blog y sí se resiente al menos en una ínfima parte de mi consumo. Pero no puedo obviar a todo el mundo, así que me trago mi despecho y declaro que de acuerdo, que no solo escribo para usted (aunque ya que vamos gracias por leer esto), sino también y sobre todo para los otros, para los contables del mundo que me tienen anotado, con tinta invisible, bajo la columna debe.

14.7.08

LA CUADRATURA DEL CRUCERO POR EL BÁLTICO
Y bien, señoras y señores, ya estamos de vuelta en Solipsistas del mundo. Por si me han echado de menos y se sienten en el derecho de ser informados de la causa de tan larga ausencia, sepan que he estado de crucero por el Báltico, en un camarote de lujo (con balcón y jacuzzi), los últimos veintiún días (con veinte noches). Yo creo que influyó la conjunción de lecturas: Ampliación del campo de batalla, de Houellebecq, y El cielo, de Vilas. Y el hecho de que llevaba (llevo) muchísimos meses sin follar, cosa que, según estos escritores, es sencillo hacer en este tipo de viajes, así como: sufrir crisis de ansiedad (Houellebecq), emborracharse (Vilas), suicidarse (Houellebecq), ver a dios (Vilas), etcétera. He podido comprobar que todo esto es falso, pose, boutade,

etcétera. Ha hecho mal tiempo, he visto cientos de horas del Canal Internacional de Televisión Española, no he cruzado palabra con ninguna chica (seguramente porque no las había, y sí horribles divorciadas cuarentonas en grupos de a tres creyéndose personajes de Sexo en Nueva York), me he zampado todas las excursiones posibles (en la foto, la de San Petersburgo), me he gastado un panojal y sólo he estado razonablemente nervioso ante los requerimientos sociales del viaje. Sobre todo he estado en el balcón, abrigado hasta las cencerretas, todo el tiempo que me ha sido posible, mirando el Báltico. Estos días me habrán dejado un poso en la memoria, me imagino, una espuma por lo menos, que no tendría si me hubiera quedado en casa. Pero a ese balance hay que añadirle lo enfadadísima que está ahora Nina conmigo por haberla dejado plantada casi un mes en la residencia canina. El resultado se acerca a: 0, mágica cifra que indica, en contabilidad, que tal o cual cuenta está cuadrada.

21.7.08

LA CUADRATURA DE LA REPRESENTACIÓN DEL CRUCERO POR EL BÁLTICO
Es un truco muy pasado de moda, pero de crío me encantaban esos chistes visuales en que se ve a un tipo tomando el sol en una playa paradisíaca, y a continuación se iba abriendo el plano y se veía que la playa era un póster y que el pobre infeliz tenía los pies metidos en un barreño. Cuántas veces no lo habrá usado Ibáñez, con Mortadelo y Filemón. Más allá de la compasión que nos pueda provocar el triste bañista, a mí me admiraba su feliz (e idiota) paisaje mental, capaz de autoengañarse con un montoncito de arena, un cubo y una pala. Trato de asomarme a la interné como si fuera la vista desde el balcón de un gran crucero, leer Hemaworstje como el que contempla la llegada al puerto de Riga al caer el sol. Pero esos experimentos son para los posmodernos: aquí lo que somos es solipsistas y no hay nadie a quien epatar. Con lo que los vuelvo a saludar: acabo de volver de la representación del gran crucero por el Báltico.

22.7.08

LA FOSA DE LAS MARIANAS

Tras las lluvias he empezado la campaña de verano manchego, que consiste en cerrar la casa a cal y canto durante el día y abrir todo a la hora de la fresca, es decir, a las nueve de la noche. La sensación es parecida a estar en un submarino científico a diez mil metros de profundidad, sobre todo porque por alguna rendija se cuela un rayo de luz y está tan caliente que parece un láser. Madre de mi vida si tuviera las ventanas abiertas, me digo, y tengo razón. Luego me da por pensar que, en realidad, el enemigo está dentro, como en Alien. Se trata de la locura, que me busca de habitación en habitación, ¿o será la perra? Más problemas para los solipsistas del mundo: en esta casa ya empezamos a sobrar.

29.7.08

MÁS BIEN NOT

No es que las premoniciones no existan, es que solo aparecen a modo de último aviso cuando la cosa está muy muy chunga. Esto no lo digo por decir. Lo digo porque hará cosa de tres minutos acabo de (pre)visualizar un mes de agosto dedicado a puntuar a las chicas de Hot Or Not en la oscuridad a razón de catorce horas al día. Acometan los dragones y desgarren mi cuerpo si es que es ése mi destino, que si no seré yo victorioso donde otros solo pudieron ganar la sombra.

4.8.08

CREE
Ya me vale. He escrito una pieza de ficción y he decidido colgarla aquí para autoescarnio público y tal. Aparecen todas mis obsesiones: la incomunicación del ser humano en el mundo moderno, el pressing catch y la invasión de ultracuerpos solo reconocibles por portar iPods. Bueno, no todas: por ejemplo el Mercadona no sale. Ni mi novia. Bueno, mi novia sí sale un poco al principio. Bueno. Nada -ni siquiera la vergüenza- detiene a los solipsistas del mundo. Pronúnciese /kri:/: CREE

Me gusta que estés a/ borracha y b/ viendo Memorias de África porque eso me permite tratar de contarte una historia sin estar absolutamente seguro de si voy a ser capaz. Son imágenes y sensaciones que acaban de formarse en mi cabeza y ni siquiera voy a tomarme el trabajo previo de ordenarlas o evaluarlas, porque son poderosas, como pocas veces, y me obligan a sacarlas afuera. Tú sigue con tu vodka Eristoff y con tu Robert Redford. Hace muchísimo calor.

Veamos. Ahí estoy yo subiéndome a un autobús. Llevo una maleta poco pesada. Es importante que sea poco pesada porque yo estoy pensando que debería pesar mucho más, y su poco peso me insulta, medio me humilla: no me humilla del todo porque nadie se da cuenta. Sólo yo. A solas con mi metáfora del peso de las maletas. Estoy a punto de volver a casa, en la Provincia, con el rabo entre las piernas. Tengo veintiséis años y he pasado menos de uno en la Capital. No los recuerdo muy bien pero he tenido todo tipo de problemas: económicos, emocionales e incluso mentales. Conociéndome, debieron de ser realmente graves si me hicieron superar la vergüenza de volver, con mis padres, mi hermano pequeño, mi gato. A la vista de todos mis antiguos conocidos, humillado, esta vez sí, del todo. Me subo al autobús y abro un libro de Douglas Coupland que ya he leído tres veces. Seguramente como última esperanza de diferenciarme del resto de viajeros, algo así como: vale, sí, me dirijo a la Provincia y llevo una maleta poco pesada, pero volveré a la Capital porque no soy como vosotros, o algo así. Lo abro pero no conecto una frase con otra. Probablemente me he drogado. Delante de mí hay dos chicos más jóvenes que yo charlando en voz alta. Espío su conversación; de hecho, no puedo dejar de hacerlo. Al principio no entiendo nada pero pronto descubro que son periodistas, enviados especiales de una revista de lucha libre que van a cubrir una pelea menor en la Provincia. Su condescendencia es palpable. No han reparado en que estoy leyendo a Coupland. Su condescendencia es una sustancia, parecida al ectoplasma, que inunda la atmósfera del autobús. Y es de color rojo. Por tanto, lo veo todo rojo. El Minero de Mierda va a enfrentarse al Negro Rivas, al parecer. Ambos atraviesan con premura la curva descendente con que acaba la carrera de todos los luchadores de pressing catch. A mi lado hay una puta colombiana que acaba de pagar su deuda con la red que la trajo al País, y se dirige a la Provincia a trabajar, ya como profesional independiente, en un club de alto standing. Estos clubes de alto standing abundan en la Provincia, para mi sorpresa. Atravesamos la Llanura Central, en la que no hay nada. Unos turistas varios asientos más atrás dicen en voz muy alta It looks underdeveloped. Cada vez lo veo todo más rojo. En algún momento del viaje escribo en el margen del libro, con un lápiz muy desafilado: ¿Y qué va a pasar ahora? Nada, porque volviendo atrás se desactiva la opción de que pase nada. Me encontré con esa nota ayer, releyendo no sé por qué la novela de Coupland. Y bueno, ya te habré contado muchas veces que tiendo a caerme por agujeros de gusano en el espaciotiempo, que basta una canción, o un poema, o un perfume para hacerme perder pie, y de repente me vi a mí mismo hace todos estos años, sentado en el autobús al lado de la adorable puta colombiana, con la cabeza agachada en dirección al libro, viendo rojo. Me ha llamado mucho la atención la absoluta falta de ironía con que me tomaba todo aquello, seguramente estaba más drogado de lo que pensaba, eso no puedo saberlo.

Pensaba, buscaba pequeños trucos mentales que me ayudasen a tragar la humillación de volver. No todo el tiempo, claro, la mayoría del tiempo lo pasé autocompadeciéndome, pero también convoqué algo de mitología aplicada, pensé sobre todo en películas: aquélla tan tonta de Garden State, todas las de Kevin Smith, la de Mifune, etcétera. Es un motivo muy utilizado tanto en el cine de Hollywood como en la literatura de autoayuda {oxímoron}: antihéroe vuelve derrotado a su lugar de origen, vence su aprensión inicial y rehace su vida, encuentra el true love etc. Todo ello parece decirnos que no es necesario intentar hacer nada con nuestra vida, y probablemente algún ejecutivo de Hollywood (y de la literatura de autoayuda {oxímoron}) habrá decidido que los fracasados y los vagos constituyen un target magnífico para vender multicine, generando mitología en consecuencia. O tal vez el antihéroe derrotado de vuelta en casa (el reverso exacto de Ulises) sea en realidad un topos izquierdista que exalta las virtudes de laaurea mediocritas para contraponerla a las ambiciones capitalistas. Me cuadra que tanto Zach Braff como Kevin Smith y Søren Kragh-Jacobsensean pijoflautas semiizquierdistas de medio pelo capaces de vindicar inconscientemente esta forma de derrota y de pereza. De la que por otra parte, viendo que han llegado a dirigir cine, no tienen ni puta idea. Pero nada de esto pensaba entonces, evidentemente. Nada de ironía contextualizadora. Ahí estaba yo aferrándome al pequeño pathos del retorno feliz recogido en películas como ésas. Con el pelo largo. Viendo rojo. Fingiendo leer a Coupland. Con un cuadro clínico. En números rojos. Más de un año sin follar. Y preocupado no por estas cosas, sino por la posible humillación del regreso sin gloria. Sinceramente, tío, no te reconozco. No lees los periódicos, no tienes ni idea de Internet (porque no puedes pagártela), no has hecho amigos en la Capital, al margen de los cerebrofritos de tus compañeros de trabajo, ni sales a otra parte que a los pisos de esta gente, a drogarte y ver vídeos de dragon bol. Ave maría purísima, no eres amigo de la gente moderna en realidad. Y justo entonces la puta colombiana se saca un iPod vídeo del bolso, y dejas de ver rojo para ver blanco, todo blanco, y ya no recuerdas –ya no recuerdo- nada del resto del viaje, hasta que llego a casa.
8.8.08

QUÉ DE RECUERDOS / SI NO FUERA POR ESTOS RATICOS

Un señor psicólogo me recomendó una vez que tratara de recordar cosas malas. Lo dijo así como quien hace un chascarrillo, al acabar la consulta. Pensé qué gilipollas madre mía y lo sigo pensando, pero esta mañana, sin querer, le he hecho caso. Me he encontrado en un cajón, cual canción de Serrat, una cajita vacía de grapas, et voilá, la madalena de gusano (o era el agujero de Proust) se ha puesto a funcionar, retrotrayéndome a:

Metrópolis manchega, 2002. Llevo seis meses trabajando en una asesoría laboral. Adri ha perdido su trabajo y está pasando una mala época. Debemos dinero por aquí y por allá. Los domingos rebuscamos monedas perdidas por los bolsillos para bajar a alquilar una peli. Pasamos semanas sin follar. Adri ha dejado de cenar: cuando llego a casa me la encuentro viendo la tele y a punto de dormirse; muchos días no intercambiamos ni una palabra. Los lunes me despierto y veo delante de mí cincuenta horas de trabajo, cero de sexo y muchas de preocuparme por el alquiler. Un día, por la tarde, la grapadora se queda sin grapas. Busco la cajita de recambios, la abro y veo que está vacía. Recuerdo que la estrené yo: 1000 grapas. Empieza a darme vueltas en la cabeza la palabra monstruoso a raíz del asunto éste de las grapas. Mil grapas. Luego Adri se pone a trabajar en Mango y vuelve a cenar conmigo y pagamos lo que debemos y ese verano nos vamos a Benicássim y nos lo pasamos como cerdos (recuerden que incluso subí foto de aquello). Todo se arregla y a mí se me olvida el día en que terminé una caja de grapas y me pareció una metáfora. ¿Una metáfora de qué? Pues de tocar fondo, por ejemplo, que es otra metáfora más conocida, pero que no me pasó a mí.

21.8.08

VOYAGE, VOYAGE

En la maravillosa literatura de Conrad o Stevenson hay inmensas extensiones de agua. Al final del océano visible hay un línea de sombra en apariencia inalcanzable. Sin embargo, al final, se alcanza y se traspasa: la madurez. O la redención de Lord Jim. O Macao. O la isla del tesoro. El siglo XX ya se encargó de liquidar esa idea de proceso y resultado, deconstruyendo el resultado. De ahí la nostalgia que ahora sentimos por esas aventuras, planteadas como la posibilidad de una sublimación, una lucha contra uno mismo y contra los elementos capaz de abrir las Puertas Doradas. Ahora, en cambio, tenemos viaje y tenemos isla, pero el viaje es clásicamente a ninguna parte, y la isla no es el resultado final de ninguna odisea, sólo existe, sin más. Ambas cosas han quedado desconectadas definitivamente. La metáfora que comparaba el tiempo con un río se convirtió en estas novelas en algo mucho más complejo: el tiempo es un océano y la confortable dirección aguas abajo ha dejado de existir. La voluntad y la lucha mueven el timón, y es posible fracasar en el viaje. Me pregunto si no deberíamos sustituir ahora nosotros los mares del Sur en la ecuación, colocando un espacio exterior en el que las naves no se distinguen de las islas ni los cosmonautas de los náufragos, donde no es posible ningún tipo de llegada ni de paso de ningún paralelo o línea de sombra.

He cruzado océanos de tiempo para encontrarte, le dice Drácula a Mina en la romántica versión de Coppola. Tumbado en un sofá que empieza a oler un poco a sudor, fumando con las luces apagadas por la noche para señalar mi posición, entiendo que por más que me empeñe no va a estar Adriana esperándome en ninguna parte. Ni mi vida, ya que vamos. Se acumulan las metáforas, igual que las colillas en el cenicero, los periódicos leídos y los envoltorios vacíos en mi querido sofá: más me vale no esperar ningún otro producto de todo esto.

26.8.08

FIN AOÛT, DÉBUT SEPTEMBRE
Si creyera en algo, creería en estos días: el final de agosto y el principio de septiembre. Nadie parece estar en ningún lado. La mitad de la población ha desaparecido de la playa pero aún no ha llegado a su cubil. Nunca se vieron tantas llamadas perdidas: en la Dimensión Oscura no hay cobertura todavía. Es decir, que por una vez, por un corto período de tiempo perdido en mitad del año, estoy donde está todo el mundo, en ninguna parte, en el limbo del final de las vacaciones. Da gustico no ser un bicho raro. Luego, la semana que viene, todo lo más el sábado o el domingo, la gente se recoloca y del viaje interdimensional solo recuerdan una vaga incomodidad que llaman síndrome posvacacional. Y el que suscribe se queda solo. Igual salgo y me compro un móvil, no sé.

29.8.08

PROCRASTINADORES DEL MUNDO
dios mío de mi vida cómo me tocan las narices los fanáticos del zen. Se tragan cualquier cosa. Seguramente lo que más me molesta es ese desprecio por las palabras y esa adoración por los actos, doctrina que parece haber calado incluso en el dietario manchego. De todas partes llueven como si fueran la palabra del divino gilipolleces como éstas: Las palabras se las lleva el viento. Obras son amores. El movimiento se demuestra andando. Dame pan y dime tonto (etcétera). Qué mundo más triste ése en el que lo único que cuenta son los tres o cuatro actos anodinos que a uno le da tiempo a hacer con su perra vida, y las maravillosas ideas de que es capaz cuando es joven y va bien fumado y acaba de leer a Cioran se las traga el retrete. Por no hablar de lo que escriben en sus blogs los solipsistas del mundo como usted y como yo. Por suerte, nosotros sabemos que la procrastinación le gana a la acción con las manos atadas a

la espalda, y así nos va. Aportemos ahora argumentos, sudamericanos e izquierdistas, para apoyar nuestras tesis: RECORDADLO BIEN La bala es enemiga de la letra pero también la letra de la bala. Y el que dispara sabe que sus muertes serán escritas palabra por palabra. Le nacerá el infierno entre las manos hecho de su recuerdo y mi memoria esa letal memoria que es de todos y que sentencia siempre con palabras. Nuestra letra sentencia y ajusticia y en cambio vuestras balas solo matan. Víctor Pozanco

9.9.08

EL PAISAJE MARCIANO DEFINITIVO
Solipsistas del mundo ha entrado en una fase nueva, no sé aún por cuánto tiempo, que pone en cuestión el mismo tejido ontológico del blog. Hay una chica viviendo conmigo ininterrumpidamente desde hace seis días. Todo es raro. La mayor parte del día la paso preguntándome qué cojones hace esta tía aquí. Me molesta mucho la naturalidad con que ha ocupado mi casa, porque choca con mi propia e inmensa extrañeza. Claro que el día también incluye otros tres períodos: el de sexo, el de sueño y otro, el que he venido aquí para compartir con ustedes, que ocurre al despertarme. Las categorías aún están por solidificarse, a medio camino hacia la vigilia, y por las rendijas de la persiana entran rayos de sol. Violeta duerme dándome la espalda, y tengo delante de los ojos una mata de pelo castaño. Huele levemente a champú. La belleza de este paisaje marciano equilibra las cosas y las mantiene gravitando, repito que aún no sé hasta cuando. Por otra parte, ya no puedo bloguear tanto ni tan libremente como solía, pero les mantendré informados.

22.9.08

MASTRONARDI EN LA ESTRATOSFERA
Violeta no trabaja. Vive en casas de amigos, por temporadas. Viaja en autoestop y ha recurrido muchas veces a mendigar comida, cosa según ella para nada traumática siempre que esto se haga con las formas correctas y en el contexto adecuado, como por ejemplo en restaurantes a la hora del cierre (y a los camareros, nunca al encargado), o en huertas

rurales. Violeta no tiene móvil, ni dirección, ni cuenta en el banco. Su fuente principal de ingresos consiste en pintar cuadros (aún no he visto ninguno, así que no puedo juzgar) y venderlos por las tiendas de regalos. Aunque no hace esto de manera regular. Ahora mismo, por ejemplo, no se siente inspirada. Además, algún problema le ha hecho perder su material de pintura en casa de un ex-amigo. De hecho, ha perdido de esta forma todo lo que tenía, a excepción de lo que carga en una mochila negra del tamaño de las que usan los chavales para ir al instituto. Sí, miré dentro: dos pares de bragas de algodón, negras, unos vaqueros azul oscuro, una camisa marrón, una camiseta roja de tirantes, una agenda negra de 2005 llena de números y un libro de Jesús Aguado. Más lo puesto. Esto que estoy pintando probablemente les parecerá el colmo de la perroflautez, pero me ha resultado agradable comprobar que, a tales niveles estratosféricos de perroflautez, los tópicos se difuminan, y Violeta no siente la menor necesidad de añadir más factor p.f. a lo que ya se ve a simple vista. No tiene grandes (y fláccidas) opiniones sobre todo. No fuma porros (es más, no fuma) ni le gusta la cerveza. Adora ducharse y lavarse el pelo, estar en casa, ver películas y dormir la siesta, como ahora mismo. Le encanta aprender cosas y estas semanas le estoy enseñando lo que sé de la güé dospuntocero: blogs, redes sociales, yotuve, feeds, menéame y similares, p2p y copyleft. Es muy valiente, Violeta. Más todavía porque no parece vivir como vive en pos de ninguna filosofía oriental radical ni ninguna militancia altermundista-antiglobalización-perroflautista. Actúa movida exclusivamente por lo que le sale de la seta, como dicen en mi pueblo. Ahora bien, para examinar, investigar y obedecer este dictado hay que a/ ser muy listo b/ tenerlos de cemento armado y c/ autoquererse y autorrespetarse hasta un límite, otra vez, estratosférico. No puedo dejar de pensar en ese origen supraatmosférico de mi niña, como ven. Se pueden imaginar que sospeché mucho de ella, cuando se instaló en casa. Por todas partes creía ver que se estaba aprovechando de mí, utilizándome como hostelero gratuito. Eso ya no me pasa. Creo que solo a un gilipollas de mi calibre se le ocurriría pensar que un ser tan luminoso se está aprovechando de él, teniendo en cuenta las cosas en que, mes tras mes, me gasto el dinero con toda naturalidad. La adsl de Timofónica, por ejemplo. O el porno digital. O la ropa de Springfield. O el pescado africano del puto, puto Mercadona. Es verdad: temí que solo quisiera de mí poder quedarse en mi casa. Un mes después, lo que temo es que quiera irse. Hasta que eso pase (que pasará), ya puedo decir que voy a disfrutar de cada día. Como si yo también estuviera en las nubes, o algo así.

24.9.08

LA CONVERSACIÓN MATINAL

Violeta: Pero entonces, ¿qué has hecho todos estos años, desde que se fue Adri? Mastronardi: Nada. V.: ¿Y dónde has estado? ¿Aquí? M.: Sí. Aquí. Y en internet. V.: ¿Y en internet qué has hecho? ¿Alguna página? ¿O solo porno? M.: Solo porno. V.: Joder, macho, debes de ser un experto en porno. M.: Ya, jajajaj. V.: ¿Y no has escrito más historias, como la que me enseñaste el otro día? M.: No V.: ... M.: ¿Te horroriza eso? ¿Que no haya hecho nada? V.: ¡Qué va, tío! Que no te creas que yo he hecho mucha cosa tampoco. (Eso sé que no es verdad. Es una mentira piadosa. En los últimos cuatro años, Violeta ha recorrido España entera como tres veces, ha vivido en Barcelona, en Ampurias, en Oiartzun, en Burgos, en Cartagena y aquí, ha tenido tres relaciones serias y ha aprendido un montón de pintura con una especie de pintor paisajista hippy del País Vasco. Aparte de su oficio de pintora, ha trabajado como modelo en academias de bellas artes, como pescadora (?), como operadora de telemárketing, como camarera en un restaurante de lujo, como ayudante en un club de buceo, como motomensajera, como telepizzera, como repartidora de periódicos gratuitos y como donante de óvulos. Esto último no sé si es propiamente un trabajo. En ninguno de ellos ha durado más de un mes.)

M.: He ido al pueblo por navidad, que no creas que no es duro, jajajaj. V.: ... (Está este blog, claro. Pero últimamente tengo esta pesadilla recurrente en que Violeta se entera de que soy el hombre en la sombra trasSolipsistas del mundo y me planta en el acto con tal mirada de reprobación que los rayos equis de sus ojos me destruyen. Lo último que querría en el mundo es que lea algo de lo escrito aquí cuando yo aún era un solipsista y mi único fantasma era el de mi novia prófuga. Ahora, supongo que es inevitable cuando uno entra en una relación, e imagínense en mi caso de tarado mental, han aparecido muchos más. Fantasmas, digo. El otro día hablé del primero, esa voz que me decía que Violeta solo estaba aquí para aprovecharse de mi dinero y de mi casa. Ése lo tengo casi controlado, pero están los otros. El que aparece después de acostarnos juntos me dice que, dada su biografía, Violeta debería ser mucho más experta en la cama, controlar juegos eróticos extremos, etcétera; que su aparente inocencia es una impostura que esconde algo, clásicamente que no quiere entregarse del todo a mí y tal. Menudo hijoputa, el fantasma éste. Luego hay otro que me sopla al oído que Violeta (se

acabó la cursiva, que me canso, total ya ustedes saben que ése no es su nombre) lleva encadenando relaciones desde hace mucho tiempo y que para ella ésta no es especial, o al menos no tanto como para mí. Otro que dice que, para enamorarse de mí, yo tendría que ser mucho más valiente y tener más experiencia en la vida, como el pintor vasco de quien tanto habla. Y otros más que van apareciendo continuamente aunque aún no los tenga tan identificados. Es jodido tener que luchar con tanto fantasma. Todo el tiempo te susurran frases que tendrías que decir y es difícil que no se te escape ninguna.)

M.: ¿Sacamos a Nina a pasear? V.: Vale. ¿Y compramos cosas para hacer un cocido? M.: Vale.

29.9.08

(AMOR-)DISCOS
Violeta no tiene ni puta idea de música. Esto me reconforta, puedo dármelas de algo poniéndole tal o cual disco y metiéndole rollos teóricos cogidos con alfileres sobre el technopop y el post-rock y lo referencial y tal. Me pide el cuerpo hacer de Pigmalión con ella, llevarla de la mano a enseñarle mis descubrimientos sobre el terreno, clásicamente ruinoso y desértico, de cinco años de solipsismo neurótico. Escuchamos a los Cardigans, a Astrud y a Keren Ann, a Kings of Leon y a Cat Power con su poquito de silencio reverencial después de cenar (Violeta me ha obligado a poner la tele de cara a la pared), pero yo lo que escucho es otra cosa, no estos discos que tengo ya tan rallados: una banda sonora propia, música para ascensores lanzados a toda velocidad hacia el último piso, hacia la luz del sol, hacia la vida. Una vez allí, cielo, voy a necesitar que me cojas de la mano.

30.9.08

NO DIGA ZEN, DIGA PATXI
Me gustaría ver algún cuadro de Violeta. Se lo digo así. Le ofrezco salir a comprar material y habilitar un estudio en una habitación, pero no quiere. Le pregunto por qué no y cómo va a seguir aprendiendo con esa dejadez y si acaso no quiere ser pintora y me responde con este refrito de sabiduría de (llamémoslo) Patxi Iruretabarrena, su muy vasco mentor: Según Violeta-Patxi, la pintura no es un oficio, ni una carrera, sino un deseo. Los conocimientos necesarios para llevar a la práctica adecuadamente estedeseo deben ser adquiridos, pero también controlados a conciencia para que no conviertan la pulsión pintora en un trabajo. En el principio de todo debe estar esta pulsión, y a través de ella hay que encauzar el aprendizaje y la creación, dejarla que mueva todo lo demás. La llamada de la

pintura es uno de los rasgos antropológicos que definen a la especie humana, y al mismo tiempo tiene un carácter místico, nos hace sagrados porque equivalen a lacreatio ex nihilo. Uno puede estar en casa a las cuatro de la mañana y sentir el deseo de pintar. Si éste es lo suficientemente potente, uno mirará a su alrededor y preparará los instrumentos de que dispone: un boli bic, un bote de mostaza, un cepillo de dientes y una pared blanca, por ejemplo. El uso de la mostaza como óleo sobre gotelé implicará un montón de problemas técnicos que habrá que ir resolviendo echando mano de la experiencia previa, y también conllevará hallazgos interesantes. Las prisas, pero también las interrupciones, son los grandes enemigos que combatir, junto a cualquier cosa que pueda distraer la mente de su tarea: alcohol, drogas, preocupaciones externas, horarios laborales, obligaciones sociales. Las técnicas demasiado sofisticadas son interesantes, pero pueden repercutir en alguno de los problemas recién mencionados, con lo que no hay que restringirse a ellas. Sobre todo hay que cuidar el ego: uno no es pintor ni la pintura debe pisar nunca el terreno de la identidad, porque en ese caso el ego tratará de influir sobre la pulsión creativa que debe ponerlo todo en marcha, forzándola o supliéndola con otra cosa. Y en ese versículo está ahora mismo Violeta, tratando de borrar la huella que un exceso de actividad pictórica ha dejado recientemente en su identidad, intentando recuperar el deseo que la movía en los meses que pasó junto a Patxi en Oiartzun. A mí todo esto me huele un poco a zen, y no las tengo todas conmigo cuando le digo: - ¿Todo eso no es complicar mucho la cosa, no se trataba de pintar porque sí y ya está? - Sí, se trata exactamente de eso, de pintar porque sí. Pero no te imaginas lo difícil que es. Como estornudar sin cerrar los ojos. - Suena zen. - No tengo ni idea de zen. - Oh, no te imaginas lo que me alegra oír eso.

6.10.08

FRONTERA
La felicidad es un paisaje mental mucho más adecuado para la literatura que la melancolía o el tedio: el producto es mucho más sustancioso y contiene menos grasa. Lo que le pasa a la gente feliz es que está menos dispuesta a pasar por el trámite de construir con su bonita vida artificios lingüísticos. La era blog está demostrando la existencia de miles de falsos bartlebys capaces de renunciar a todo excepto a la verborrea digital (yo era uno de ellos hasta hace bien poco). El auténtico bartleby está un paso más cerca del vacío, pero también de la felicidad. No es un truco silogístico: en ese silencio inalcanzable para los procrastinadores se encuentra una forma accesible de la felicidad.

8.10.08

ADVERSUS UNIFORMES

Estos dos últimos días han sido realmente asquerosos. El lunes hubo disensiones, morros y palabras más altas que otras. El martes, silencio y pelea, más silencio y un montón de cervezas (pongamos doce, ya no sabría decir). Esta mañana tenía la cabeza como un campo de concentración, entre la migraña, el mareo y la sensación de culpa. Violeta no me ha dicho nada al verme aparecer, pero sí se ha reído un poco de mí y de mi pinta de beatnik. Buena señal. Me he duchado, me he tomado dos aspirinas y he salido a la calle. En el bar me he metido dos tostadas enteras de tomate y aceite y un cazo de café con leche. Era muy agradable ver recomponerse las cosas rotas, poco a poco, sin más medicina que los minutos de una mañana de sol. He estado paseando. Es fácil olvidar la manera en que se curan los estados carenciales, en que se borran las palabras dichas y el dolor desaparece, pero ese sencillo proceso debería estar en la raíz de todas las descripciones del mundo que nos propongamos. No lo está. Uno cuenta con el dolor para siempre y con una curva descendente infinita, y luego la realidad viene a estropearle la noticia. Ahí están nuestras ideas de uniforme, emitiendo órdenes que luego nuestras palabras, nuestras humildes palabras, casi nunca cumplen. Está bien que sea así. Esta tarde he formulado muchas palabras de amor mientras mis ideas dormían la siesta. No me he preocupado de ir a despertarlas y ahí siguen. Hace mucho frío pero todo es perfecto.

16.10.08

BREVE CRÓNICA DE LA NADA

Un post corto, que Violeta se está duchando. Vamos allá: No sé si el otoño consistirá en esto, pero hemos pasado la tarde en el sofá los tres, Nina durmiendo a mis pies, yo tumbado con la cabeza en el regazo de Violeta y haciendo como que leía Los mares de Wang y Violeta acariciándome el pelo y leyendo (o haciendo como que leía, que sería maravilloso pero que no sé) La sociedad del espectáculo. Escuchando discos de Nico y de la Velvet mientras se iba haciendo de noche. A todo esto lo llaman no hacer nadalos ignorantes.

23.10.08

APOLOGÍA DE LA VIGILIA (CON VIOLETA EN ELLA)
Acabo de soñar con Violeta. Creo que es la primera vez que pasa. Estábamos en una playa los dos solos, seguramente porque hacía mal tiempo. Llevábamos ropa de abrigo. Yo quería decirle algo, pero por algún motivo no podía. Ella escarbaba en la arena en busca de piedras. Yo la perseguía y ella perseguía piedras enterradas, y así todo el rato. De repente desaparecía de mi vista y aparecía otra vez, cien metros más lejos, agachada y excavando. En Rayuela, Traveler y su novia repiten un rito relacionado con los sueños. Cuando se despiertan se los cuentan para ver si los han compartido, cosa que nunca les ocurre. Es una actividad más bien sesentaiochista, esa gente siempre tratando de destruir los límites entre las cosas, en este caso entre la vigilia y el sueño. Pero no me parece mal, porque el juego los obligaba a ver esas películas oníricas con más atención. En esa actitud, la de observar atentamente los sueños a la espera de que ocurra algo, una señal o una revelación, hay un elemento más profundo, un universal humano: la espera, la descodificación. Como cuando decía Kafka que No es necesario que salgas de tu casa. Quédate junto a la mesa y escucha. Ni siquiera escuches, espera solamente. Ni siquiera esperes, quédate solo y en silencio. El mundo llegará hasta ti para hacerse desenmascarar, no puede dejar de hacerlo, se prosternará estático a tus pies. Violeta está a punto de despertarse y no habrá soñado con ninguna playa, ni por supuesto conmigo en ella. Tampoco nos vamos a poner a descifrar nada. Nos sonreiremos, y seguiremos escribiendo mensajes desde este lado, el de la vigilia, el mundo conocido. Donde nadie cava en la arena en busca de piedras. Donde es posible hablar, y recibir una respuesta.

27.10.08

LUZ Y TAQUÍGRAFOS
He estado releyendo las últimas entradas a éste su blog y he notado varios cambios. El primero es evidente: que la llegada de Violeta ha cambiado el tono, los objetivos, el contenido y el alma de la página, hasta tal punto que ya no debería llamarse Solipsistas del mundo, porque quien la escribe ya no lo es. Iré buscando un nombre. El segundo, y relacionado con el anterior, es el del aumento exponencial de baba y cursilería. Suelo escribir aquí a la hora de la siesta, mientras Violeta la duerme. Normalmente acabo de quedarme solo y me meto en esta habitación inundada de luz, y enciendo la máquina. Me planto ante el recuadro en blanco y compruebo que también mi paisaje interior, que es lo que está a punto de transmitirse de una u otra forma, está inundado de luz. En ese momento sé que no voy a poder retozar en mis errores ni en las lagunas barrosas de mi pasado, como solía. Que no voy a poder solazarme retratando al monstruo del espejo. Que el material que está a punto

de aparecer va a estar compuesto de un solo metal: el presente feliz, porque éste va a sepultar todo lo otro, como si fueran impurezas que uno sopla al cortar con la sierra. El tercer cambio, por último, consiste en que probablemente esto ya no es tan divertido. Lo sé porque el otro día me animé a contarle a Violeta mis aventuras con las chicas de los chats y no paraba de reírse ni en los momentos más dramáticos, como cuando la tipeja aquélla me corrió a sopapos y se quedó con mi ropa, mi cámara, mi mp3 y otras cosas. Pero a ella se lo consiento. Si solía usted venir, amable lector, a carcajearse de mis desgracias, vayan por delante mis disculpas y a continuación mi muy amable patada en el culo. Hombre por dios. Esta mañana, esta frase de Violeta: -esto no puede seguir así, M. Tendremos que empezar a hacer planes. -¿Qué tipo de planes? -Pues no sé, tío, planes. No podemos quedarnos aquí haciendo el vago para siempre jamás. Esto de los planes me ha conmovido. Somos un exsolipsista del mundo y una pintora que no pinta. Ni en mil años se me ocurriría ningún plan adecuado para nosotros, pero es hermoso. No la ausencia de planes, sino pensar por un momento que podemos tenerlos, es lo hermoso. Pero quién te dice. Igual desarrollamos superpoderes, yo ya no doy nada por sentado. De momento voy a contemplar cómo mi niña se despereza poco a poco, que aunque no sea del todo un plan, ya es algo. Un comienzo.

5.11.08

NOVIEMBRALFOMBRA
Nuestra droga es la inacción, estar callados, las ollas al fuego sin tapar, la deliciosa lentitud de cada movimiento, el desdoblamiento sucesivo del tiempo. En nuestras manos, los minutos son masa de pizza. Nuestra adicción requiere atención constante, pero nada más. El otoño es un río de agua gélida que desemboca en sí mismo. V. y yo sólo somos enfermos. / Pero es que nunca tuve una enfermedad más dulce, por parafrasear un poco al amigo J. Si pasan por aquí y ven que no estoy, toquen a la puerta de la dimensión de al lado. Salgo enseguida.

7.11.08

KRIPTONITA
He pasado todo el día escribiendo un relato, mientras Violeta me miraba a ratos. Es la bonita rima que podemos aplicarnos hoy. De vez en cuando pensaba que da igual que V. no sepa lo de este blog si sí sabe que escribo relatos y además le gustan. Me encanta que me mire escribir. Es como si me creciera una identidad nueva y flamante. Justo de lo contrario habla este texto, que espero que disfruten:

KRIPTONITA El susto más grande de nuestra vida nos lo llevamos el sábado pasado, en mitad de la

noche. Llamó un médico preguntando por mí, por mi nombre completo, y me dijo que nuestra hija estaba ingresada en el hospital de San Gregorio con una hemorragia interna. Me puse de pie mientras mi mujer preguntaba seis veces consecutivas qué pasa, nene, qué pasa. Eran las dos y veinte de la madrugada, pero la llamada no me despertó. Yo seguía despierto porque unas horas antes había iniciado con Mari uno de esos bailes de acercamientos y alejamientos que tienen como objetivo el sexo, baile que había terminado hacía no mucho con el resultado de derrota total de mis banderas, y además mediante la rendición más indecorosa: aquélla en que uno se enfada y rechaza definitivamente a su contraparte, dándose la vuelta con gran aparato y abrazando un cojín. Al principio me resistí a comunicarle a mi esposa que la hemorragia procedía de un desgarro anal, en parte por los restos de ese enfado que se disipaba rápidamente. Además ella no paraba de preguntar: sabía que había estado hablando el suficiente tiempo con el médico como para conocer más detalles. Apenas nos subimos al coche, se lo dije. Nos quedamos callados, pero casi se podía oír el ruido que hacían nuestros cerebros, semejante al de los ventiladores de los ordenadores. Doblamos hacia la avenida que conduce a la autovía, a esa hora repleta de coches a su vez repletos de borrachos. Nunca he odiado más ese maldito pueblo de playa que esa noche, lo que representa mucho, créanme, mucho odio. Pensaba además en la media hora larga de autovía que nos separaba del hospital y me daban ganas de gritar, o mejor, de echarle en cara a Mari que hubiese insistido en pasar el fin de semana en la playa y dejar a la niña sola en el piso. Pero no lo hice. No lo hice no por nada, sino porque podía prever la contrarréplica, que consistía en echarme en cara a mí mi tendencia a dar más libertad a nuestra hija, endosarle poco a poco más responsabilidades. Nuestra niña. Sus diecinueve años. Su carita de chica buena. Sentí una arcada y me detuve para vomitar. No era el único que lo hacía en ese momento. Notaba el estómago como una piedra verde extremadamente pesada, hecha de un mineral extraterrestre y radiactivo. Kriptonita, pongan. Por el camino, sin embargo, apareció volando por mi mente una idea que, de paso, me iba a servir para atacar, si bien de forma indirecta, a Mari. Emboqué: - ¿Puede ser que haya ido tu hermano Antoñito a casa esta noche? Me explico: Antoñito es el hermano menor de mi mujer, y padece cierto retraso mental combinado con esquizofrenia. De un tiempo a esa parte, las reuniones familiares se habían convertido para mí en un festival del nerviosismo, debido a lo que yo interpretaba como la fijación del tío Antoñito por Alicia, mi hija. El hombre encaja perfectamente, además, con el sombrío arquetipo del retrasado agresor sexual: mide un metro noventa y pesa unos ciento veinte kilos. En contra de mi teoría actuaban, no obstante, dos hechos: a/ que nunca había visto a los dos a menos de diez metros de distancia; y b/ que debido a la tremenda medicación que se le suministraba, el hombre siempre estaba sentado o acostado, durmiendo o casi, en cualquier situación. Estaban las miradas, cosa que yo creía un hecho

objetivo, pero a Mari se la llevaban los demonios ante estas acusaciones mías, y me tachaba (a mí) de loco, obseso y fanático. Esta vez también lo hizo, pero, cómo diría, no con tanta contundencia, como si la horrible posibilidad de que su propio hermano hubiese violado a su hija despejara un tanto, aliviándola en parte, los muchos interrogantes que la corroían en ese momento. Y a mí también. Es por ese motivo por el que continuamos especulando en el coche, mientras acelerábamos. Por ejemplo con la siguiente hipótesis de Mari: - Pues no creo que tengamos que dar por seguro que ha sido mi hermano Antonio. También puede haber sido un moro de los muchos que se ven últimamente por el callejón de detrás de la casa. Nos quedamos callados otra vez, sopesando las piedras que contenía esa frase, su sabor y su olor, unos minutos. Mari y yo somos de izquierdas, concretamente simpatizantes del PSOE, y si hay algo que nos su-ble-va es el racismo de nuestros conciudadanos conservadores, por desgracia mucho más numerosos que nosotros, en nuestra provincia. Para nosotros era un motivo de orgullo vivir en el barrio en que vivíamos, céntrico pero un poco deprimido, bastante multicultural, y despreciábamos a los que decidían irse a las urbanizaciones exteriores, porque pensábamos que en el fondo lo hacían por pura xenofobia. Una frase como la que todavía flotaba en el aire del coche nos habría hecho saltar del asiento oída en cualquier otra situación, pero ahí estaba y era nuestra, como -perdonen- una mierda suspendida en el agua del váter. Me dio un poco de pudor continuar por ese camino, pero a Mari no. - No pongas esa cara. Como si tú no los hubieras visto en la puerta del locutorio, sin hacer nada en todo el día y comiéndose a las mujeres con los ojos. Y siguió así un rato más, emitiendo un catálogo de esos lugares comunes que conocíamos tan bien. No quise contestarle, pero me convencí súbitamente de que había sido así. Visualicé incluso a uno de los magrebíes del callejón introduciéndose en nuestro portal cuchillo en mano, ocultándose en el hueco de los buzones, en la oscuridad, y asaltando a Alicia que recién volvía en chándal de comprar cocacola en el chino de la esquina. Vi el forcejeo, vi cortar el cordón de los pantalones rojos del chándal Adidas de mi hija, un poco demasiado ancho, vi sus bragas rosas de algodón, y ya no vi nada más. Me sentía enfermo otra vez. Rojo, rosa y, sí, verde, una piedra verde. En el estómago. Para entonces Mari había interrumpido su parloteo, supongo que porque un exceso de visualización le habría provocado la misma náusea que a mí. Pero no nos detuvimos. Estábamos ya subiendo el exiguo puerto que divide la costa del valle que ocupa nuestra ciudad. Empezamos a tomar las primeras curvas. Habríamos debido parar, a vomitar o sudar el fluido verde que nos intoxicaba, pero no lo hicimos. Como aplicándose una cura, Mari dijo: - Tampoco eso es seguro. La cría habrá salido esta noche, vete a saber dónde ha estado. Puede haber sido cualquiera. Puede haber sido un amigo.

Un amigo. Otra vez la incertidumbre total, la inconsistencia de cualquier explicación que pudiéramos generar con tan pocas pistas y encerrados en el coche. No acepté del todo lo del amigo, pero seguramente por no volver al vacío. Prefería seguir poniéndome enfermo con la imagen del magrebí (aunque en ese momento el término no era magrebí, era moro), que eso. Mejor la kriptonita que el espacio exterior. Mi mujer, en cambio, eligió el espacio exterior. En esos dos lugares tan lejanos pasamos el resto del tiempo hasta que llegamos al hospital. Estaban operando a Alicia. El médico de guardia de Urgencias tardó diez minutos en poder atendernos. Nos dio todos los detalles de la herida y de la intervención quirúrgica con que pensaban cerrarla, así como del tratamiento posterior, que incluía una dieta líquida. Pero nada de lo otro. Alicia había llegado perfectamente consciente, pero no había contado ni quién, ni cómo. La sencillez con que el médico se lavaba las manos a ese respecto me hizo sospechar que sí sabía. Alicia había llegado en ambulancia, y se suponía que había sido ella misma quien había llamado al 112. Quise que me acompañara a comisaría en ese mismo momento, pero dijo que el parte médico era lo único que el hospital podía proporcionarnos, y lo único que necesitábamos para apoyar nuestra denuncia. Todo lo demás tenía que aportarlo Alicia. Después le pregunté si había algún psicólogo con ella, y contestó que la atención psicológica la recibiría a su debido tiempo, si era necesario, y previo diagnóstico. Tenía toda la pinta de saber lo que me estaba haciendo la kriptonita, porque a pesar de mis evidentes ganas de matarlo en aquel momento, se dio la vuelta y se metió en su cubículo. Era ya de día cuando pudimos entrar a la sala de postoperatorio y ver a la niña. Estaba bajo el efecto de los tranquilizantes, un poco pálida, pero sin las marcas en la cara que habíamos previsto. Llevaba un suero clavado al brazo izquierdo. Apenas podía hablar, y tampoco le preguntamos nada más allá de cómo estaba. Nos hicieron salir. Nos dijeron que nos avisarían cuando la instalaran en una habitación, y nos metimos en la sala de espera. No pudimos sentarnos hasta pasada una hora. Ya no es necesario dar más detalles de nuestra verde espera ni de nuestro paisaje mental. A Alicia la subieron a planta casi a las dos de la tarde, y su compañero de habitación acababa de recibir el alta y se preparaba para marcharse. Llegó la comida prescrita: caldo aguado y zumo. La dejamos comer (beber) mientras el vecino recogía sus cosas aparatosa y ruidosamente, acompañado por tres miembros de su familia. La niña parecía despejada, parecía haber dormido algo, no mostraba signos de dolor físico, le apetecía el caldo. Casi no quería que nos quedáramos solos, porque no sabía qué decir, pero ocurrió. Se cerró la puerta. Mari recogió el carrito con la bandeja vacía. Dije: - Alicia, ¿qué ha pasado? ¿Quién te ha hecho esto? - Papá, sé lo que estás pensando, pero no ha sido eso. - ¿Pero quién ha sido? ¿Lo conocías?

- No me estás escuchando. Claro que lo conocía. Ha sido Andrés. - ¿Andrés? ¿Qué Andrés? ¿Sabes tú quién es, Mari? - No. - Papá. Andrés es un amigo. No importa quién sea. - Sí importa, hija. Necesitamos su nombre, nada más. Yo me voy a encargar de todo. Te tienes que acordar de sus apellidos. - Que no me entiendes, papá, coño, que no es eso. - No lo protejas, hija, por favor, ahora hay que hacer lo que hay que hacer. Te juro por mi madre que nunca vas a volver a verlo. Ni en el juicio ni nunca. Tenemos... - ¡Papá, hostias! - Juan Pedro, deja que hable la cría. - ... - Gracias. Que no hubo de eso que estáis pensando. Que no es eso. Violación. No. Estábamos en la casa. Haciendo el amor. - ... (puntos suspensivos orales, no mentales) - Joder, es que me da vergüenza. A ver. Estábamos en vuestra cama. Pasándolo bien, ¿vale? Y una cosa llevó a la otra. No me puedo explicar de otra manera. Nos dejamos llevar y, al final, nos quemamos. No hay más historia. De verdad que no. Hubo un silencio. - Mira, Alicia, hija. No sé cómo decirte esto. Es muy posible que estés en estado de shock y no quieras aceptar lo que ha pasado, o que te resulte más fácil culparte a ti misma que a tu amigo Andrés, pero creo que no te haría ningún favor si yo te dijera ahora que me creo lo que me cuentas y que aquí no ha pasado nada, porque Ahí me detuve, porque Alicia se estaba riendo. - Ay, papá, un día con más calma me vas a explicar por qué piensas que con lo que te he dicho me estoy "culpando a mí misma". Pero bueno, el caso es que llevas razón. Me estoy culpando a mí misma, aunque no por lo que tú crees. La culpa es mía, sí. Primero, porque fui yo la que le pedí que lo hicieramos así, y segundo, porque cuando empezó a salir un poquito de sangre él quería parar, pero yo lo obligué a que siguiera más fuerte, hasta que pasó lo que pasó. Ya está dicho. Y mira que sabía que ibas a pensar inmediatamente en lo de la violación. Por eso le dije que no se quedara en la sala de espera, porque con lo nervioso que estaba y lo que lloraba, era capaz de ir a hablar contigo y echarse la culpa. - ... (puntos suspensivos orales, etcétera) - Ay, hija (Mari) (Llorando). - Mamá, que no ha pasado nada. Que yo estoy bien. Que esto es un mes de comer caldo y

ya está. Así me quito los tres kilitos que me sobran. - ... (yo) (p.s.o., etcétera) - Ah, y ahora si no os importa, tengo que llamar a Andrés sin más remedio, que estará el pobre como una hoja. Anoche hasta vomitó, de los nervios. Y llamó a Andrés. Escuché a mi hija tranquilizarlo con una maestría, con un dominio de la psique de su amigo impresionantes. Miré a mi alrededor y pensé que no sabía quién coño era Alicia, y ya que íbamos tampoco Mari. Como Andrés, a quien no había visto en mi vida y sigo sin ver. Como yo mismo. Quién cojones soy yo, que no sabría decir si prefiero que a mi hija la viole un magrebí a punta de cuchillo o que la sodomice su novio a petición propia. Ya no notaba la opresión en el estómago. Levanté la vista y vi que la kriptonita se había vaporizado y flotaba en el aire verde, para siempre. Era mi identidad y ahora era respirable.

12.11.08

SOSTIENE VIOLETA
Es un poco caótico hablar con mi novia de pintura. Como no tengo ni idea sobre el tema, suelo lanzarle preguntas o pedirle juicios, pero nunca obtengo lo que esperaba. La última, sobre el affaire Barceló: (V.): ¿Y ese Barceló quién es? Y así siempre. A veces creo que me toma el pelo, que nunca ha pintado nada ni participado ni siquiera tangencialmente en proceso artístico alguno. Otras veces, sin embargo, me siento muy orgulloso, noto que me inunda una sensación de admiración genuina ante el hermoso ser humano que tengo al lado. Lo que no quiere decir que responda a mis preguntas. La veo curiosear por la güé en busca de información sobre Miquel Barceló. Por aquí y porallá. De repente, vuelve la cabeza y me suelta: - Una vez le preguntaron a un crítico de arte muy importante, norteamericano, creo, una eminencia, que cómo se distinguía un buen cuadro de uno malo. "Muy sencillo.", respondió el crítico, "Solo hay que ver antes un millón de cuadros". Oí la anécdota y pensé: ahí te ha explotao la boca. Me gusta mucho esa teoría no solo porque arroja estiércol sobre el valor de los estudios de Estética y de Historia del Arte a la hora de disfrutar (de experimentar) una obra, sino también porque introduce un concepto que me parece fundamental: el de la maduración. Nunca valoraremos lo suficiente nuestra capacidad de crecer, y no solo estoy hablando de arte o de pintura. Además, existe la maduración, pero no la madurez. La madurez es una entelequia, como lo de que te dejen conducir cuando tienes dieciocho. La maduración, en cambio, ocurre a cada minuto.

¿Es o no es Violeta una joya? O será que estoy enamorado, no sé. ¿Qué tiene que ver todo eso con la cúpula de Barceló? Ni puta idea, pero intuyo que le ha gustado.

14.11.08

AB OVO
Una vieja paradoja solipsista reza: ¿qué fue primero, el huevo o el solipsista? Entiéndase bien: para el segundo, el mundo es un huevo (pero un huevopor dentro) que lo contiene. Muchas gracias, cariño, por cascar ese huevo. Por echarle un poquito de sal. Por partirlo en dos y servirlo para la cena.

21.11.08

ETERNAL SUNSHINE POR LA PATILLA

De repente, en cosa de un par de meses, mi pasado ha perdido toda su fuerza radioactiva. Ya saben que yo no escribía de otra cosa: mi ex, mis amigos, mi último curro antes del premio, mi vida feliz. Pasé muchas fotos por el editor de Picasa para añadirles sepia y grano, y las colgué por aquí. Y qué decir de las docenas de babosas declaraciones de amor que le dediqué a Adriana. En fin, en fin. Ahora, todo ese material ya no duele, ni apenas me parece interesante. Es como si perteneciera a otra persona. Ya sé que soy yo, que es mi vida. Pero es que me aburre. Lo he gastado de tanto darle vueltas y vueltas. No me apetece hablar de ello. No está mal que tu pasado pertenezca a otra persona. Sería mejor poder borrarlo por sectores, como en Eternal Sunshine of the Spotless Mind, pero algo es algo. Endulza, alivia el carácter. Desdibuja las obsesiones. Te ajusta para entender esta tremenda frase de Thomas Bernhard que he leído hoy: "Me preparo para mí mismo, todo esto no es más que una preparación para mí mismo"

25.11.08

LA PALABRA MÁGICA DE V.
Hay un apelativo que suelo lanzarle a Violeta pero que no puedo reproducir aquí, porque me prometí no desvelar su nombre real. Digamos que, añadiéndole tres letras por delante a su verdadero nombre, resulta el de una golosina, y hasta ahí puedo leer. Nos quedamos con la idea: mezclo su nombre con el de un dulce para llamarla. Y a ella le encanta. Dice que

nunca lo había oído, lo cual es raro, porque el juego de palabras es más bien evidente, pero la creo. Por qué me iba a mentir. En determinadas situaciones, como por ejemplo cuando estamos en la cama y se lo digo al oído, o cuando se lo grito y la agarro simultáneamente, dice que le provoca una sensación más bien gástrica, telúrica, la de ser comestible, la de ser carne. Alucino cuando me lo cuenta, le pido más y más detalles, me encanta. Habla de cómo se siente utilizable, dispuesta, mostrada, adjetivos así. Me pone burrísimo. Trato de imaginarme la sensación y hasta cierto punto lo capto, y es muy raro, pero también muy sexual, muy cochino. Ristras de adjetivos, nada más. Con todo lo que contienen.

25.11.08

LOS PLACERES DE LA ORNITOLOGÍA

Heme aquí con un montón de amor, de sexo, de (moderadamente) dinero y de tiempo, sobre todo de tiempo. Cobijado con mi amiga en un piso lo bastante grande para los dos, para pasar el invierno. Internet, calefacción y el mercado a un paso. Y una perrita tuerta que constituye la mejor excusa para salir a pasear todos los días. ¿Por qué no tengo la sensación de que todo es perfecto para siempre jamás, por qué nadie dice que comimos perdices? Hay (como siempre) fantasmas merodeando, el insaciable anhelo de la especie, llámese como se llame. Los fantasmas que me dicen que Violeta va a desaparecer o que a mí me va a dar otro catacrocker y lo voy a echar todo a perder. La tentación de parchear futuros pinchazos, o aplicar vendas sobre heridas que aún no se han producido. El miedo y la culpa. La obsesión por la construcción de estructuras defensivas (el mal de los constructores, diría Menéndez Salmón), por borrar la parte de Violeta que la ha hecho andariega, por ejemplo. Pero es por la tarde y mi té humea bajo una luz maravillosa. Mi amiga duerme la siesta con Nina a sus pies. Ningún lugar mejor para ver circular esos fantasmas que aún no pueden entrar. Ningún momento más propicio para entregarse a los placeres de la ornitología.

27.11.08

EL COLUMPIO INFINITO

Por si no era suficiente toda la retórica amorosa que dejo caer aquí mientras estoy despierto, mi subconsciente se ha empeñado en tejer un pathospropio con respecto a Violeta y me lo proyecta en sueños, una noche sí y otra también. Anoche, nada más dormirme, tuve la típica sensación de estar cayendo, solo que esta vez no acabé despertándome de golpe y de miedo, sino que la caída se fundió suave y elegantemente con un sueño en el que yo me estaba columpiando en el espacio exterior. No tenía frío ni sensación de ahogo. Todo era

negro pero había luz, porque yo me veía las manos y las cuerdas del columpio. El columpio era infinito: no tenía eje. Heme aquí, pensé, como Heidi en la pradera. Sonriendo. Acelerando. Colgado de un símbolo freudiano. Pero en este caso el columpio no significaba "masturbación", sino Violeta. La que impide que me caiga. La que me hace reír, avanzar.

1.12.08

AVANCES EN SILENCIOS INCÓMODOS
Hablo con Violeta de política, y estamos tan de acuerdo en todo que es preocupante. No me gustan nada estas conversaciones. Acaban pronto, sin meandros ni debate, y entonces se produce lo que menos me gusta de todo: el silencio en que levantamos la vista el uno del otro y nos reencontramos con el mundo que nos rodea, este tranquilo piso en que todo se paga a tiempo y llegan puntualmente la comida, la bebida y las comodidades. Pero del que nada sale. Preferiría discutir con mi amiga a muerte sobre cualquier párrafo del dogma, por ejemplo que ella estuviera en contra de la posibilidad de una salida negociada del conflicto vasco, o a favor de subvencionar con dinero público la crisis de los bancos. Cualquier conflicto al que hincarle el diente dialéctico, con tal de escenificar una versión casera de conciencia política. Lo que sea. Cariño, dime que te cae bien Savater. O Negroponte. O Al Gore. Pero no. El silencio. Y un silencio solo en parte amniótico. Con un componente ácido. Y es ese ácido el que a la larga descubre y neutraliza a los agentes de la Resistencia incluso cuando están emboscados en el piso franco más inaccesible. El que hace amarillear las consignas de la pared. El que borró la leyenda this machine kills fascists de la guitarra de Woody Guthrie. El que no pudo con la frase Die Wahrheit ist Konkret! que Bertolt Brecht escribió en su cuarto, nada más escapar de Alemania, en su exilio en Dinamarca. La verdad es concreta, dijo Bertolt. Un par de años más tarde, ya estaba trabajando en Hollywood, a sueldo de la Máquina.

3.12.08

SOLIPSISTAS DE TAPADILLO
Violeta insiste en que abra un blog de ésos y comparta mis relatos con el mundo. Que ponga mi nombre, mi foto y geolocalice esta casa. No puedo creer que seas tan vago, añade. Ja. Mira quién habla. No sé qué pasaría si se enterase de la existencia de Solipsistas del mundo. He dicho últimamente muchas veces por aquí lo mucho que la quiero, pero también he mencionado la existencia de ese fantasma particular mío que me susurra al oído que estoy manteniendo a una vagabunda, que se aprovecha de mí. Si supiera que comparte piso con este fantasma, lo más probable es que se largase y que muchos otros fantasmas ocupasen su hermoso lugar.

Planteado así, parece que el problema solo consiste en ocultarle a mi amiga este blog. Como cualquiera que haya estado alguna vez en una relación sabe perfectamente, la ocultación y la distorsión son lo que aparece en nuestras manos cuando vemos que el otro está sangrando, el arma cargada que no éramos conscientes de llevar encima. Yo no quería hacerle daño, le decimos al jurado. Apenas dejan nuestros labios, nos damos cuenta de hasta qué punto estas palabras suenan a mentira. Seguramente lo son.

10.12.08

BILLETES

Anoche, registrando otra vez las cosas de Violeta (no lo digan: lo sé) encontré un monedero de piel, que nunca había visto, metido en un bolsillo lateral de su mochila. Dentro, 190 euros en billetes de cinco y de diez. Qué feos, qué horribles son estos billetes, de cinco y de diez. ¿Son míos? No puedo estar seguro. No llevo mucho control de lo que pasa con el dinero cuando vamos a comprar o a darnos una vuelta. Pero sí he notado que desde hace un tiempo apenas veo billetes pequeños en mi cartera: una vez cambiados, los de cincuenta vuelan. Si sí son míos, ¿tengo que pedirle a Violeta que se vaya? ¿Por qué, por quedarse con mi panoja o por el hecho de hacerlo a mis espaldas, es decir, de sisarme? ¿Qué es peor: repelar cinco euros de las vueltas de la carnicería o comerse un filete de buey que vale cinco euros, ambas cosas a cargo de un servidor? ¿Y para qué está reuniendo dinero? ¿Para el tren? ¿Dejarán de aparecer tantas preguntas como éstas, o puedo ya darme definitivamente por jodido?

16.12.08

LOS SECRETOS DE COCINA DE LOS NAVEGANTES PORTUGUESES
Sí: mi novia es una mendiga, un parásito. Vive a mi costa y no tiene la menor intención de devolverme nada ni de aportar nunca un euro a la economía familiar. Además, me sisa. Lo que me duele es lo segundo. Si me hubiera pedido ese dinero, yo se lo habría dado sin pensármelo ni hacerle ningún comentario ni preguntarle nada. Pero no lo ha hecho así. Porque duda de mi generosidad, o porque planea con esa panoja algo que no puedo saber, clásicamente largarse, despedirse a la francesa.

¿Y por qué quiere irse? Pues o bien porque ella está configurada así, o bien porque no me quiere y la asimetría es dolorosa por los dos lados, o bien porque ha detectado la presencia en casa de un buen número de fantasmas, en concreto el que continuamente recita a mi oído perlas como mi novia es una mendiga, un parásito. Con lo cual se cierra el círculo. Lo malo de este círculo es que dentro estoy yo solo, comiéndome con patatas todo el amor que siento por ella, una sustancia que les aseguro que está muy caliente y es muy indigesta (yo la comparo con la salsa vindaloo). Y además lo de las patatas es mentira, no hay patatas, solo amor. Tengo mucho calor. Todos los radiadores de la casa están encendidos. Miro a Violeta, que mira la pantalla del ordenador, y trago.

18.12.08

FELIZ NAVIDAD MANCHEGA Y TAL
No me pregunten cómo ha ocurrido ni por qué, pero Violeta y yo ya tenemos plan para navidad y año nuevo: vamos a casa de mis padres, a mi muy manchego pueblo. Estoy seguro de que a mi madre le va a encantar mi novia y de que mi padre va a pegar la oreja a la puerta de mi antigua habitación por si consigue oírnos follar. En fin, espero que V. no robe nada por allí. Si sobrevivo a la aventura (estoy últimamente fatal de los nervios), nos vemos en enero. Salud, mucha salud.

12.1.09

RESULTADOS GOOGLE PARA "ILACIÓN": 41.200. PARA "HILACIÓN": 11.500
Buenas tardes. Andamos de vuelta por la metrópoli, más metrópoli y menos manchega que nunca tras las interminables tres semanas y pico pasadas en el pueblo de mum & dad. De los nervios un poco mejor, gracias, aunque la mera operación de rememorar las pasadas fiestas (a que me obliga la redacción de esta entrada) me sube las pulsaciones. Probaré poquito a poco a ver si logro acabarla sin colapsar. Violeta ha congeniado estupendamente con mis padres y hasta donde sé no ha robado nada de su casa. Por ese lado bien. Por el otro (en concreto: por el lado de mi cabezón, y desde dentro del mismo, que no por nada se llama este blog como se llama), fatal. Diversas paranoias lo han ocupado a sus anchas todo el rato. A la de que mi padre se pasaba las noches tratando de oírnos follar se sumó la de que una Violeta hipersexualizada lo hacía todas las noches para complacer a mi viejo, y a continuación llegó la obsesión de que mi

novia pretendía quedarse a vivir allí con mis vejetes, y etcétera etcétera. Desde el minuto uno me puse a beber como un gañán, coñac, chinchón, lo que se pusiera, y también le estuve chorando a mi madre pastillas para dormir, orfidal y dormodor. He pasado por fases de verborrea y de bloqueo, de ansiedad y de euforia. He experimentado agujeros de memoria y en dos ocasiones he dormido veinte horas seguidas. Pero nada, ni colgándome de un pino conseguiría romper el pacto de normalidad que han suscrito unilateralmente mis padres para relacionarse conmigo. Además, ahora tengo novia: más normal, cajero de la CCM, no digo más. Volvimos el viernes pasado. El viaje me lo pasé durmiendo. Al llegar a casa, me acosté vestido y me levanté el sábado a las tres de la tarde. Comimos en silencio y me volví al sobre. Me desperté casi de noche, con un hambre de caballo, como un liberado de Auschwitz o algo así. Violeta me preparó una tortilla de atún que me zampé con una barra entera de pan descongelado (y mayonesa). A continuación, hablamos. Era la conversación que lo limpiaba todo, que se llevaba el miedo y los fantasmas y la mierda atascada como una crecida de primavera, río abajo. Metidos en la madrugada, las frases habían ido perdiendo ilación. En un momento dado dije soy así de débil doce veces seguidas. Etcétera. Sí, Violeta me había estado sisando dinero. Ni tiene la menor importancia ni va a volver a hacerlo. Feliz año nuevo, amigos.

14.1.09

RESULTADOS GOOGLE PARA "PATHOS": 5.230.000
Año nuevo, vida nueva, y chez V&M han cambiado muchas cosas. Hemos decidido no pasarnos las veinticuatro horas del día juntos, por ejemplo, así que V. acaba de salir con la perra con rumbo desconocido. Hemos llegado asimismo a un acuerdo de financiación autonómica más, ejem, transparente que el que estaba en vigor el año pasado. Hemos concluido que necesitamos más, mucha más acción, planes, proyectos, trabajo. Somos yonquis de la introspección, pero hemos emprendido con muchas esperanzas una cura de desintoxicación. Yo voy a escribir de forma sistemática y enviaré mis relatos a concursos y editoriales. Violeta va a volver a pintar. De hecho ya ha empezado a hacer bocetos para su primer cuadro. Confieso que me ha sorprendido lo bien que dibuja, lo cual probablemente significa que nunca creí de verdad que fuese pintora. Este primer cuadro me representa a mí sentado al ordenador, con un calendario de 2005 de un restaurante chino detrás (este calendario no está en esa pared en realidad, pero bueno), con la vieja bata de lana a cuadros heredada de mi padre, con el pelo sucio (como siempre) y sonriendo. Según Violeta, la pintura va a extraer un pathosépico a partir de un escenario deliberadamente no épico. Esto último no lo entiendo muy bien, pero espero salir guapo.

19.1.09

MASTRONARDI MULTICOLOR
El cuadro ya está casi terminado y jo, cómo me gustaría subirlo al blog. Bueno, subirlo al blog, pegar copias por las paredes, colgarlo de la ventana y contratar autobuses para que lo exhibieran por ahí. Sí, claro que salgo guapo. Mucho más: salgo simpático, valiente, confiado y listo. Tengo manchas de colores chillones en el pelo, en los ojos, en los labios y en las manos, como electricidad. El ordenata (con una pegatina que no existe en realidad y que dice This machine kills fascists) también está lleno de manchas. Es una especie de icono (pero icono del verbo retrato de santos, no de Mi PC) antiposmoderno, como la visión del tipo que va a cambiar el mundo, solo que antes de que lo cambie, pero a los ojos de alguien que sabe que lo va a cambiar. Un superhéroe literario antisolipsista. Un tío de puta madre. No sabía que pintar al óleo era un follón tan tremendo ni que la pintura echaba tanta peste. Violeta solo usa la técnica en contadas ocasiones, como ésta en que quería darle un extra de respetabilidad icónica al cuadro (signifique eso lo que signifique). Hemos habilitado la habitación de los trastos para todo el instrumental. Mola que de repente mi casa sea una especie de atelier. Cada vez que miro el lienzo pienso automáticamente en una cosa, para siempre: en que la idea del mismo le llegó a mi niña después de pasar un mes con un tipo en unas condiciones lamentables, después de descubrir que su pareja tenía feos y evidentes problemas mentales, que podía ser agresivo o depresivo contra ella, oler mal, vomitar en la cama, llorar sin motivo, joderlo todo sistemática e indiscriminadamente, llamarle nombres. La pregunta es cómo es posible tal cosa, recibir eso y devolver esto otro. La respuesta es cursi, muy cursi, incluso para mí. Hay un poema de Juan Antonio González Iglesias que se llama Nuestras imperfecciones nos hacen merecedores de amor. No acabo de creérmelo. Pero tengo a V. y tengo el cuadro para repetírmelo de vez en cuando. También V. es imperfecta. La perfección o la imperfección no tienen tanta importancia en todo esto. Y precisamente eso, esa falta de importancia, es lo insólito, lo nuevo. En el relato que estoy escribiendo ahora con toda calma hay una chica que se dedica al márketing de videojuegos. Es un buen trabajo, pero ha llegado a él por azar, sin elegirlo. No le gusta ni se ve en él dentro de cinco años. Viaja mucho, visita ferias sectoriales, presenta un proyecto de tipo MMORG. En un hotel lee una entrevista con Scarlett Johansson, que opina sólo se puede ser feliz si se sabe quién es uno. A partir de ahí empieza a pensar y llega a la conclusión contraria. Es mi regalo para V. Ya lo colgaré por aquí.

30.1.09

KEEP ON BLOGGIN' IN THE FREE WORLD

Después de acabar con mi cuadro, que ahora cuelga en el sitio de honor de la casa (es más, hemos creado ese sitio de honor para colgar ahí el cuadro), Violeta empezó una serie de óleos un poco más pequeños, con un gato pardo como protagonista. En todos está de espaldas y en todos mirando la luna llena sobre las azoteas. El dibujo es entre naïf y cómic, y los colores tirando a planos. Está todo muy bien hecho, pero vamos, que nunca se me ocurriría colgar eso ni en el sitio de honor ni en ningún otro. En tres días acabó (incluyendo el proceso de secado) seis. Esta semana nos hemos dedicado a colocarlos por las tiendas de regalos. Como son tan grandes, solo podemos desplazarlos de dos en dos (Violeta no puede con más sin caerse de la moto, y yo tengo que conducirla). El negocio es el siguiente: si al tendero le gusta, se lo queda para exponerlo, y si se vende, le damos parte del precio de venta. Le hemos puesto un precio de 150€ a cada cuadro, y la comisión del tendero es de 50€. Esta mañana hemos hecho nuestra primera visita recaudatoria y, para mi inmensa sorpresa, dos de los seis cuadros ya han volado, dejándonos doscientos leuros limpios en los bolsillos. El dinero más bonito que he visto en mi vida, pues procede de las lindas manos pictóricas de mi novia y está a punto de convertirse en material de pintura y placeres culinarios, hasta que alcance. De modo que Violeta se ha puesto las pilas productivas y de qué manera. A mí, en cambio, se me ha podrido el cuento que les adelanté el otro día y no he podido terminarlo. Espero una idea para el siguiente. Cuando lo tenga, si es que lo tengo algún día, no lo colgaré aquí, sin embargo. Le prometí a Violeta abrir un blog para dar los relatos a conocer y, en fin, éste es. Por si estuvieran pensando en delatarme o algo así, les hago saber que los comentarios están cuidadosamente moderados y mi niña bonita no leerá nada que no haya yo permitido previamente. Para evitarme líos, tampoco voy a poner enlaces ni nada, solo los textos en toda su crudeza. Dios mío, tengo dos blogs. Qué he hecho yo para merecer esto.

6.2.09

TOMÁS ESPERA
Estamos muy quietos, esperando a que nieve. Violeta ha dejado de pintar paisajes con luna y yo he dejado de... bueno, algo habré dejado para sentarme aquí con ella a esperar la nieve. Ya hace un rato que dejó de sonar el disco de los Mountain Goats que no paramos de escuchar desde el lunes y no nos hemos levantado ni a cambiarlo ni a darle al play. Esperando. Las mantarrayas están equipadas para planear por las praderas submarinas, los cernícalos lo están para volar y las mantis religiosas para comerse a sus novios. El ser humano ya viene de casa diseñado para esto, para esperar. Si lo piensas, la psique no es

más que el mecanismo exclusivo que nos permite esperar: nuestras alas, si quieren, para planear sobre el Tiempo. Estoy aquí en una perfecta quietud al lado de Violeta y al mismo tiempo buceando en mi disco duro. Todo esto quiere decir algo. Veamos qué. Y así hasta que nieve.

11.2.09

EL TIGRE YONQUI
Como si fuera un yonqui, perdón, como el yonqui de la inacción que soy, la estricta dieta a que hemos decidido someternos, obligándonos a hacer algo con nuestras vidas todos los días, me lleva de cabeza. Violeta ha llegado hasta a esconderme el módem y desinstalarme medio ordenador para que procrastine menos y escriba más. Y para colmo de males ella sí es capaz de pintar, un gato tras otro, durante todo el día. Me siento como un tigre enjaulado. Al revés: como un tigre vago al que sacan de la jaula y obligan a correr y cazar y vivir. Tengo entre manos un cuento: un tipo llamado Néstor, una especie de geek con problemas de alopecia y baja autoestima, tropieza por la calle con una puta sudamericana llamada Linda, perseguida por un camorrista. La chica sube al coche de Néstor y se refugia en su casa, y a los pocos días se acuestan e inician una relación. Néstor está obsesionado con la posibilidad de que Linda esté utilizándolo, y un día llega a casa sigilosamente y espía la conversación telefónica de la chica, quien le está confesando a alguien sus dudas sobre Néstor: ¿verdaderamente me quiere, o solo se siente obligado a tenerme en casa para que no me maten?, ¿hasta qué punto no le importa que yo haya sido puta? Néstor interpreta ahora que Linda está hablando con su cómplice sobre un plan que consiste en hacer que él se enamore de ella para a continuación utilizarlo aún más, y sale de casa. Ahí acaba mi cuento, que ni siquiera puedo colgar donde les dije porque no quiero que Violeta empiece a ver obvios paralelismos. De todas formas no sé si quiero terminarlo. En fin. Violeta está por ahí, colocando cuadros de gatos y lunas llenas. Está ganando una pasta últimamente, gracias a lo cual podemos compensar los retrasos que dos de mis inquilinos están teniendo a la hora de pagarme el alquiler. En solo un mes ha pasado de depender de mí a la situación opuesta. Si tuviera que explicar brevemente por qué me acojona tanto todo esto tendría que tomarme la semana libre. Cosa que no puedo hacer, así que completen ustedes los huecos, si les peta. A trabajar todo el mundo, copón.

19.2.09

NARIZONA BABY REVISITED
El relato de que acabo de desistir, el que se me acaba de deshacer entre las manos, hablaba de un director de zona de Repsol recién encargado de vender gasóleo para calefacción en Almería. La idea era simple: que un corporativista convencido de la

omnipotencia de la voluntad comercial y lleno de tics de autoayuda tipo para triunfar hay que ser un triunfador se diera cuenta de la omnipotencia de todo lo contrario, es decir del azar, del caos, de la meteorología del sureste. Obviamente lo que me ha pasado es que me he encontrado con un montón de palabrería política entre las manos, y no he podido sino seleccionarlo todo y darle a mi amiga Supr. Este blog se está convirtiendo en una lista de relatos fallidos, justo los que deberían alimentar el otro pero que no van a ninguna parte. No me preocupa demasiado. Estas tres últimas noches he estado hablando con Violeta sobre mi ex novia, sobre Adriana, sobre Narizona Baby. La primera noche la llamé narizona, la segunda Adriana (recuerden que no es ese su nombre verdadero), y la tercera, anoche, empecé a llamar Violeta a Violeta, para su inmensa extrañeza. Esta noche supongo que empezaré a tratarme de Mastronardi. Ojalá que mi novia me diga esa frase mítica: ¡Cálmese, Mastronardi! para mandarme callar.

23.2.09

MI COLOR FAVORITO NO EXISTE
Violeta ha tenido que aplicarse un ERE a sí misma ante el drástico bajón de ventas de cuadros de gatitos y lunas llenas. Ahora tenemos doce en casa que ya no podemos colocar hasta que no vayan vendiéndose los que hay colgados en las tiendas de regalos, y mi chica ha decidido tomarse un merecido descanso de tanto gato cabrón. Ahora ha empezado algo que llama mandala en la parte de atrás de una factura, y que consiste en ir añadiendo con un boli bic naranja trazos de medio milímetro de longitud a un diseño laberíntico y fractal. Nunca mejor dicho: me raya. ¿O es me ralla? En este caso, me raya. Aún así, seguimos con nuestro plan de no pasar todo el tiempo juntos, de modo que salimos a pasear unos días y esperamos al otro los demás. Hoy Violeta pasea y los minutos de esta interminable tarde se alaaaaaaargan como si tuviera insomnio. Veo cambiar el color del cielo. Catalogo segundo a segundo el nuevo color. Me siento como el piloto Pirx en ese ejercicio en que lo sumergen en un tanque de agua durante horas y horas, privado de cualquier tipo de percepciones sensoriales. Es decir: hay cielo, hay colores, pero no mi cielo, no mi color. Ésos pasean con la perra calle abajo entre cientos de desocupados con más suerte que yo.

25.2.09

NO HAY TEOREMAS PARA ESTO
Hay una toalla metafórica y sudada en medio de la habitación, y he recuperado el módem y he perdido el día entero en internet, sin escribir nada ni intentarlo. Son las ocho menos veinte y me duelen los ojos: le he pegado fuego al Reader, al Reddit y bueno, también al Myprops. El paisaje mental del procrastinador es una habitación blanca y sin ventanas, clásicamente acolchada por dentro para evitar que el interno se haga daño. Hay muchas

voces de mucha gente, muchos ecos, los poemas del último libro de Alberto Santamaría que ha adjuntado Agustín Fernández Mallo a su reseña, por ejemplo. Pero no es posible para el interno escribir. Una angustia le rebaña la garganta por dentro (otra vez por dentro, todo es por dentro, por lo que se ve) si lo intenta. Voces sí, todas las que quieras. La tuya, no.

24.3.09

EN UN VAPOR DE CARGA
Llevo desde el domingo pensando si escribía o no este post. Hay cierta elegancia en los finales abiertos, pero también su poquito de horror vacui. En efecto, la posmodernidad no conoce este horror vacui, pero ya saben que yo soy manchego al fin y al cabo y que padezco ciertas incurables limitaciones. Ya hace un par de semanas que Violeta se largó con lo puesto. No se despidió a la francesa, pero tampoco hizo un dramón. No me dijo no eres tú soy yo, ni no soy yo eres tú. Se tomó quince minutos, nos abrazamos y desapareció. Ya comenté que últimamente hemos tenido muchos problemas económicos: de mis cuatro pisos, solo me están pagando renta los argelinos, y éstos con retraso. Esto conlleva que ya no puedo pasarle todo el dinero que solía a mis padres, y esto a su vez las amenazas constantes de mi padre sobre plantarse aquí y echar a los morosos. Menudo dolor de cabeza, la verdad. Así que Violeta me dejó sus ocho últimos cuadros de gatos noctámbulos, para que los fuera vendiendo de a poco. Pero los tiré. Me dio pena sin embargo meterlos dentro del contenedor, y los dejé fuera, apoyados contra el mismo, mirando hacia la acera. A la mañana siguiente no estaban y no sé si alguien los cogió o si los basureros los echaron al camión. Me encuentro mal y no consigo respirar bien. Tengo planes para cuando me quiten internet: caminar toda la noche. Oh, espera, eso ya lo hacías. No: he dicho caminar toda la noche. Muchas gracias a todos por leer mis cositas y por comentar a veces. Igual vuelvo. En un futuro. Adiós.

5.12.10

YO ADIVINO EL PARPADEO

¿Hay alguien ahí? Seguramente me he quedado solo en la blogosfera, pero seamos serios, me lo venía mereciendo. Casi dos años sin escribir matan la comunidad de lectores de cualquiera. La mía, que se podía calcular en dos visitas a la semana, no habrá podido resistir el impacto de la ausencia, mi rollo pasivo-agresivo, el castigo de mi indiferencia. En este tiempo han pasado cosas que no creeríais, etcétera. Si por casualidad aún queda algún viejo lector, le haré saber que a/ tras la marcha de mi muy perroflauta novia en el invierno de 2009, sufrí una crisis monopolar aguda. Es decir, que me deprimí. Del verbo (clínico) deprimirse. No llegué a intentar suicidarme, pero dejé de hacer muchas cosas que el consenso define como necesarias. Sí, asearse, limpiar la casa y salir a la calle entre ellas. En un par de meses ya habían actuado mis astutos progenitores, pero esta vez no como solían, es decir, alojándome a desgana en la casa del pueblo una temporada. No, esta vez me internaron en una residencia para enfermos mentales. Nos pusimos todos totalmente leopoldomaríapanero con el tema. b/ Mi padre, a cargo de la administración de mis bienes en esta época en que a mí me venía importando todo aproximadamente tres leches, me iba poniendo papelitos delante para que los firmara. Si tienes la imperiosa necesidad de saber qué eran, salta directamente al punto d/ c/ En la residencia conocí a una chica, muy flaca, de la que no voy a contar casi nada, salvo que era -y sigue siendo- la luz de mis ojos. Ni pseudónimo le voy a poner. Pasamos millones de años hablando, escribiendo (cosas de la terapia), cantando también, por qué no. Siempre sentados. Gracias a ella me recompuse lo suficiente como para enterarme de que d/ mi señor padre había vendido uno de mis pisos y se había embolsado los dineritos. Además había iniciado el trámite para incapacitarme y ya tenía incluso fecha para la vista con el juez. Tuve que contratar a un abogado. Este abogado le escribió, a mi padre, comunicándole que el poder de representación que yo le había firmado acababa de quedar sin efecto. Esta carta es el último contacto que he tenido con él. El abogado estaba obsesionado con actuar contra él por la venta del piso, pero bah. e/ A continuación pasé otra corta crisis. Mi amiga también empeoró: la química no lo es todo, o no nos la proporcionaban adecuadamente. De la residencia psiquiátrica me he llevado la impresión de que somos muy poca cosa aparte de química, y ésa demoníaca e inestable y en última instancia desechable. La impresión de que tenemos nuestra identidad apostada al seguro perdedor de esa pelea, y que nos vamos a llevar estopa hasta en el carnet de identidad. Es decir, que de la residencia me he llevado más fantasmas.

f/ Llegó el momento en que me propusieron ir a vivir a un piso tutelado. Éramos cuatro: tres esquizofrénicos y yo. Pasaba gente comprobando que nos hubiéramos tomado las pastillas, pero era invierno y con las ventanas cerradas se hacía necesario un machete para ir avanzando entre la espesa capa de humo de tabaco que continuamente alimentaban mis tres compañeros. g/ Pasé allí menos de una semana. Llené mi mochila (como la de la foto, sí) y dejé lo que no me cabía. Ha pasado casi un año y aún no he parado de moverme. Ahora ya menos, pero sigo dando vueltas. Alquilo pisos en la playa en temporada baja, y en comarcas interiores en temporada alta. Cumplo a duras penas la máxima de no arrastrar nada más que la mochila. Le escribo (le escribía) correos a mi amiga. Porque sí, porque igual en terapia tienen razón y la operación de narrar la propia vida consiste en una traducción: del idioma de los impulsos, la química, los deseos y la cloaca interior al idioma de la ficción. Que es un idioma mejor donde las palabras y el tiempo están medidas a tu favor. h/ Por todo lo cual reanudo el blog, queridos amigos.

7.12.10

AGRAMUNT

Ya no estoy en Agramunt, pero estuve. Supongo que es difícil escribir sobre el lugar en que se está, a no ser que lo que uno tenga entre manos sea una postal. Esto igual es una tontería absoluta, pero me pasa. Estoy viendo una peli y estoy pensando "esto es lo mejor que he visto esta década" o "esto es lo peor que he visto esta década". Toda explicación sensata de la peli empieza a formarse una vez fuera, exclusivamente en tu cabeza. En Agramunt pasé dos meses de una primavera fría de cojones y lluviosa. He estado en muchos sitios bonitos y feos, pero en ninguno he pasado tanto tiempo preguntándome "¿qué coño hago yo aquí?". Paseaba, me moría de frío, trataba de aprovechar aquí y allá cualquier rayo de sol, y todo el tiempo pensaba qué coño hago yo aquí en Agramunt. Y es una buenísima pregunta. También escribí un montón de emilios, aunque empezaba a no estar seguro de si eran leídos. En casi todos preguntaba lo mismo, por si mi amiga aún podía ayudarme, ella que todo lo sabía y todo lo iluminaba. No llegaba ninguna respuesta, a nadie le importaba la semana santa, ni el turrón de Agramunt, y mucha gente me miraba y se preguntaba exactamente lo mismo que yo. Bueno, no exactamente lo mismo. Ellos se preguntaban: "¿qué coño hace éste aquí?". Con lo que termina la crónica de mis trabajos, entre marzo y mayo de 2010, en el carrer del Clos, Agramunt, provincia de Lleida.

9.12.10

EL SÍNDROME DE MARTÍNEZ

Tal vez vendría a cuento decir dónde exactamente he sufrido por primera vez este síndrome de Martínez, pero ocurre que a lo tonto tonto ya he creado una regla para esta nueva etapa del blog: no decir dónde resido en el presente. Cuando me mude ya tendremos topónimo, pero de momento baste saber que estoy en una ciudad medianamente grande, tremendamente fea y con un ridículo río. Junto a ese río paseaba yo hace unas semanas , una mañana de sol. Recordé una broma de (creo) Monterroso, que dice que si el río no es muy rápido y uno tiene a mano una bicicleta, sí que es posible bañarse dos veces en el mismo. Ya estaba saliendo de la ciudad, lo que es decir que entraba en el extrarradio de la periferia, cuando lo sentí. Un desvanecimiento, una experiencia estética extrema. Junto a mi pie derecho, en un codo de la corriente, flotaban en el agua barrosa una botellas de plástico, de lejía y de cocacola. Busqué el horizonte pero lo estorbaban la estructura abandonada de un edificio de oficinas y una grúa. Me senté. Acababa de sufrir el primer ataque de un nuevo síntoma psiquiátrico: el síndrome de Martínez. Por si aún no lo habéis pillado, el de Stendhal pero al revés.

16.12.10

LA BALADA DE EMIL ZÁTOPEK
Corro. Corro mucho, ahora. No llevo mp3, porque no tengo, ni pulsómetro, ni siquiera reloj. No tengo un recorrido fijo ni controlo la distancia ni la velocidad. Cuando lo hago, no sé bien dónde estoy, porque no es mi ciudad, ni decido muy conscientemente por dónde ir en cada momento, pero sobre todo porque no retransmito. Mi voz interior guarda silencio, vaya usted a saber por qué motivo fisiológico. Atravieso horribles avenidas con la mitad de las tiendas en traspaso, y la sensación es la de ser un hombre rana y recién haber sacado la cabeza del agua. La sensación es la de la superficie silenciosa. Y eso es lo que me mantiene corriendo, una hora, dos horas: la ausencia total de prisa por volver adentro, a la profundidad amniótica donde mi voz no tiene barrera, ni mi tiempo marcadores.

28.12.10

SEASON'S

La navidad es algo prescindible. Bienvenidos al mundo de los solipsistas del ídem, donde los fenómenos meteorológicos, deportivos o sociales son algo fácilmente recortable, de quita y pon, como Trotski en las fotos oficiales de Stalin o las lorzas de Britney en la portada de la Super Poop (sic).

Tengo una cuenta de facebook falsa y me dedico a amargarle la navidad a la gente. Sepan que hay foros para dueños de cuentas falsas de facebook, y que en ellos nos añadimos entre nosotros, compartimos enlaces y nos comentamos las cosas, con la intención de ganar verosimilitud entre nuestras futuras víctimas. A veces los comentarios rozan lo conmovedor. Otras veces dibujan una historia de amor que uno de los dos aún no ha superado, que sigue alojada en su interior y que lo/la envenena poco a poco. Muy pronto uno desconoce cuál de sus "amigos" es un trol y cuál una persona real, quién ama a quién, quién esconde información y quién la publica falsa. Hay mucho amor pegado a estos tubitos que conectan mi teclado con su pantalla de usted. Como el colesterol pero en rosa. Felices fiestas.

6.1.11

SAL DE ESTA
En la música pop no hay chicas de cuarenta kilos que una mañana están demasiado débiles para hablar. Ni los padres de nadie pierden la cabeza a causa del dinero convirtiéndose en

bestias, en panteras. Hay mucha psicología, eso sí, pero más bien barata, de la de autoayuda. Poca gestalt. Y sobre todo muy poca, nada psiquiatría. En mi breve estancia en la residencia de enfermos mentales pude ver un texto que para mí es la cumbre de su género literario, solo que ese género aún no existe, no tiene nombre, y sobre todo no es pop. Alguien había arrancado limpiamente las letras A y R del letrero de la SALA DE ESTAR, convirtiéndolo en SAL DE ESTA. Oh, no, nada de pop aquí, amigos, nada de universos referenciales, ni shoegaze, ni estribillos.

7.1.11

MANIFIESTO NEONERD
Me horroriza la reciente moda de exaltación de lo nerd. Ya reivindicaron a los freaks y a los geek, así que no debería sorprenderme. Y bueno, no me sorprende: he dicho que me horroriza, a ver si sabemos leer. Yo fui un nerd, un caso galopante a finales de los años 80. Gafas doradas de doble puente, incipiente bigote, escasa limpieza personal, pelo extragraso. Seis horas al día pegado al Spectrum, pero no sólo jugando al Barbarian:programando Basic. Lector compulsivo de Tolkien, Heinlein, Blish y Fredric Brown, Michael Moorcock y Byron Preiss. Si me veía obligado a hablar con una compañera de clase lo hacía rápido, dando saltitos de uno a otro pie y mirando al suelo, sonriendo sin motivo. Tenía grabado en una cinta VHS algo pringosa el vídeo de Sabrina, Boys, boys, boys, y extraje de él toda mi educación sentimental y sexual (y de mi médula hasta el tuétano, al mismo tiempo). Ah, neonerds, qué me vais a contar a mí que yo no sepa. Además, ¿con cuántas chicas os habéis acostado? Pues si el número es mayor de 2, y una de ellas no es vuestra madre (retorciendo a vuestro favor los términos en que está formulada la pregunta), quitaos esas putas gafas de 200€ de la cara, que vosotros no sois, ni seréis, ni habéis sido jamás un auténtico nerd. Por suerte para vosotros.

11.1.11

GLORY HOLE
Acabo de leer este blog entero y me he dado cuenta de que el Tema es Desaparecer. Si me abstraigo un poco y me veo a mí mismo como un personaje, veo que lo que busca este personaje desde hace ya varios años no es otra cosa que desaparecer. Y casi lo consigue en varias ocasiones, todo sea dicho. Lo que más le frustra es encontrar un buen refugio, ilocalizable y aprovisionado, y darse cuenta de que aún queda alguien y que ese alguien no para de hablar y es él mismo.

Pero hay un Subtema, por decirlo así, y es Follar. Es evidente que el narrador no piensa en otra cosa, y ello porque apenas lo practica. El tipo es capaz de ponerse hasta elegíaco por sexo (por el que alguna vez disfrutó), hasta metafísico, hasta baboso. Si (me) he entendido bien, lo que genera el texto son dos pulsiones muy claras, por este orden desaparecer y follar. Falta saber cómo se conecta eso con la manía de escribir todo el rato, pero seguramente ese dilema me queda grande. Visualizo un cubículo con un agujero del grosor de una polla en la pared. Dentro, una mujer muy hermosa folla, o hace como que folla, con un pene que no termina de decidirse a emerger por el agujero. El pene desaparecido soy obviamente yo. Si tú, amable lectora, estás interesada en hacer el otro papel, déjame tus datos en un comentario que me pondré, oh si me pondré, en contacto contigo.

23.1.11

TARDANZA
Llevo treinta años lamentándome por no haber leído lo suficiente. Y leyendo, claro. Y contrarrestando mi complejo de lector insuficiente con dosis inteligentes de esperanza: ya leeré eso, ya. Pero llega un momento en que la autopromesa va sonando hueca, y más bien parece un autoengaño, y hay que darse cuenta también de que es posible que muchos libros maravillosos se queden finalmente sin leer, y hay que equilibrar esa esperanza en la lectura con el sentido común y la conciencia de la pérdida. Y qué me decís de las personas que no leímos en su momento y ya no están por aquí, qué lista más larga aunque uno solo tenga treinta y pocos. Y por delante no se ve nada. Fíjate en todas esas chicas convirtiéndose en fantasmas, sus perfiles difusos, como tú.

23.1.11

RIVER Y BOCA
Toda la tarde en silencio, como si no tuviese vecinos. El calefactor apagado y también las luces, para no delatarme (pero delatarme ante quién, con qué cargos). Entregado a diversas actividades, como barrer en la oscuridad, cortarme las uñas, beber vasos de agua, tumbarme boca arriba. Y llegan las ocho y media y anoto una victoria en el cuaderno de bitácora, o sea aquí: he reducido el discurso mental a apenas un hilo, por una parte, y el consumo al mínimo practicable, por la otra. Rituales de una religión monoteísta de la que soy el único fiel. La desaparición. La purificación mediante la inmersión. En un río más bien frío.

24.1.11

HIGHER THAN THE SUN

En algunas novelas de Ballard, en concreto en El mundo sumergido, y en un relato de Mitos del futuro próximo, el sol es el eje de una extraña religión subconsciente que ejerce su poder sobre la humanidad convirtiendo a los individuos en peleles afásicos y suicidas. Personajes que entonan letanías de despedida mientras se entregan a su Llamada. Obviamente también en El imperio del sol brilla esa estrella pánica transformando lo humano y lo cultural en un turbio conjunto de ritos de adoración y autodestrucción. Esa imagen del sol como catalizador del caos y la locura debió de formarse en su adolescencia en el sudeste asiático, pues está tanto en su primera novela como en la autobiográfica.

Un psiquiatra más o menos joven me reconoció que sí, que mi aspecto no hacía pensar en una enfermedad mental concreta y sobrevenida, pero sí en esa zona fronteriza en que surgen las tormentas. Me lo dijo medio de broma pero yo me lo tomé en serio. Tan en serio que desde aquel momento me corto las uñas todas las semanas, me corto el pelo todos los meses y me compro toda la ropa en Springfield. Y digo más: plancho esa ropa antes de ponérmela. Si una noche no puedo dormir despliego mi tabla de planchar junto a la ventana a, digamos, las cuatro de la mañana y repaso mis camisas. De vez en cuando miro hacia la calle, pero no veo nada. La Salud Mental me ha poseído y me controla: tardo entre diez y quince minutos en conseguir que los cuellos y los puños me queden bien. Pienso en el sol de Ballard y en el Zahir de Borges y me digo jo, qué suerte, cabrones. Hasta para volverse loco siempre hubo clases.

3.2.11

LA REVOLUCIÓN PIRAMIDAL
¿Para cuándo una revolución en mi melón de solipsista? ¿Cuándo me diré ya se acabó mangonear, cuándo empacaré para el destierro? ¿Cuando me corte internet? ¿Cuando me azote con chorros de agua? ¿Cuándo empuñaré una rosa contra mí, que aunque parezco eterno tengo los pies de barro, como todos los tiranos? ¿Y qué maldiciones no me habrá de inspirar la hipocresía / de la comunidad internacional, insensible a mi dolor, ignorante de mi hartazgo?

15.2.11

EGOBOOK

El final de Internet debe de ser la página en que desemboqué hace algunos meses, en la que propietarios de cuentas falsas de facebook charlaban de sus cosas, se hacían unas risas, y se añadían unos a otros como amigos para hacer más creíbles sus perfiles. Intercambiaban

fotos. Uno le señalaba a otro la página de una chica de Estonia que tenía sus álbumes abiertos y se la recomendaba para crear una nueva identidad falsa en Estados Unidos. Casi todas estas cuentas eran de chicas jóvenes. Muchas tenían más de mil amigos, en su inmensa mayoría hombres que comentaban cualquier cosa y que de cualquier cosa hacían un trasiego lúbrico. Algunas veces, detrás de todo esto se escondía una operación comercial, y todo consistía en redirigir a la lúbrica manada a un producto o página de pago, pero casi siempre se hacía (se hace) por amor al arte y a las risas. Yo también quise ser uno de ellos, gallardos navegantes de la identidad digital. Abrí una cuenta troll, me bajé todas las fotos de una chica georgiana y las subí a mi nuevo perfil, añadí unas cuantas amigas troll y me dispuse a trolear. En unas pocas semanas tenía quinientos amigos, y entre ellos mis viejos amigos de la facultad, y conocidos varios. Los veo pero ellos no pueden verme. Es decir, ven un espejo. Supongo que examinan mis fotos en biquini tomando el sol en el Mar Negro mientras yo examino las suyas (Boda Fernando y Julia, Septiembre 2010) y el flujo de miradas equilibra la realidad y la ficción como en un sistema de esclusas, como en Panamá.

22.2.11

LOMO

La sensación de ir a lomos de algo, clásicamente un animal, y no estar seguro de dónde acaba uno y dónde empieza el animal. Solo una cosa está clara: el animal es ajeno a este monólogo interior tan repetitivo, a esta voz que no avanza. El animal no tiene voz pero sí avanza. De forma fluida, submarina. Esa sensación. Si la sientes, estás curado del aburrimiento. Y de hacer planes. Y de creerte al timón.

9.3.11

CUENTA ATRÁS

A veces creo que la poesía escrita no es un destino, sino un trampolín o una plataforma de lanzamiento. Una vez en el aire, no es necesaria la poesía escrita. Tampoco la ingesta de drogas. Ése es el país aéreo del que todos hablaban con cara de arrobo. La poesía (y las drogas también) es la fuerza opuesta a la del rozamiento. La poesía es la enemiga del tiempo. Una vez ahí arriba no te hará falta tanta palabra.

12.3.11

LOS 400 GOLPES
Llevo ya varios meses en esta horrible ciudad y empieza a ser obvio que he perdido la costumbre y las ganas de mudarme continuamente. Soy demasiado perezoso para cumplir con el plan que me hice. Me quedaré algún tiempo. Esto no lo planeo, lo preveo. Este blog

cumple con ésta cuatrocientas entradas y lo conmemoro con una gripe y fiebres altas, alucinatorias. La sensación de irrealidad se extiende a mis recuerdos y a lo ya contado, a Adriana, a Violeta, a Raquel, personajes femeninos de una curiosa pesadilla plástica. He encontrado por ahí media caja de paracetamol, ¿qué habría pasado si no llego a encontrarla? ¿Y si me encuentra mi padre a mí? El fin de semana se está haciendo un poco largo. Yo creía que era 2016, pero son solo las diez y media del sábado.

14.3.11

FACEFUCK

Mi gripe y yo nos conectamos a Facebook con nuestra identidad falsa de veinteañera guapa y nuestros setecientos amigos. Nos metemos a ver los álbumes de conocidos lejanos. Estudiamos los estatus de hace tres años de una chica manchega con la que hablamos una vez. Mi gripe y yo llegamos pronto a la conclusión de que no nos encontramos a uno y otro lado de la bien definida frontera entre la realidad y la ficción. Aquí y allá hay estallidos de felicidad espontánea, gente diciendo os quiero a todos (¿en serio, tía, os quiero a todos?) qué bien nos lo pasamos sois los mejores las vacaciones de mi vida. Cada quince o veinte minutos salta un tipo preguntándome de qué nos conocemos por el chat, a lo que siempre respondo no me puedo creer que me estés haciendo esa pregunta. De vez en cuando alguno hasta contesta a eso. Nadie me borra. A veces dejo caer un estatus mustio (Hoy lo veo todo negro. No lo esperaba de ti.) y me entra un torrente de ánimo y testosterona en forma de comentarios que me alegra el día.

Hay un tipo cuya mujer tuvo un accidente de coche y va en silla de ruedas. En los álbumes de fotos la llama "mi guerrera": Mi guerrera y yo en la Sierra de la Pila, por ejemplo (topónimo ficticio). Sonríen. El hombre siempre sujeta la silla de ruedas, desde detrás de la mujer. Incluso si la foto es en un restaurante, con todos los comensales sentados ante el plato, él está de pie tras la mujer sujetando la silla y sonriendo. Suele comentarme por el chat lo que le han parecido mis fotos en bikini, de una forma muy gráfica, muy telúrica. En medio del hipermercado de la ficción que es Facebook, sus frases pegan duro. Parece un gran poeta maldito con una erección de caballo viendo porno insatisfactorio en la tele del motel.

20.3.11

BIERGÄRTEN
Las ventanas de mi casa miran a poniente, lo cual (me dicen todos los vecinos) hará de mi vida sin aire acondicionado un infierno a mediados de junio. Esta tarde de sol he abierto una

botella de cerveza de un litro y he puesto la mesa bajo los rayos y he bebido muy lentamente un vaso, otro. Todo parecía estar bien. Luego la cerveza se ha quedado templada y el sol ha bajado tras el edificio de enfrente y solo podía beber de sorbito en sorbito mientras caía la noche sobre mi media botella de cerveza y mi casa a oscuras. Muchas veces creemos estar sincronizados con la vida: bebed solo un poquitín más lento de lo debido y veréis qué ocurre, qué rápido las tardes de sol se convierten en pesadillas y el eructo provocado por un trago de cerveza caliente equivale al de un monstruo. Un monstruo que estuviese casualmente bebiendo cerveza caliente. Bebiendo cerveza caliente en la oscuridad, ahí contigo.

21.3.11

EL BLUP
En los años 80 vimos demasiadas pelis y series de TV, así que un día alguien (el abuelo, un primo, alguien) encontró un simpático extraterrestre perdido por la calle y tuvimos que adoptarlo. O el extraterrestre se presentó aquí, ya no me acuerdo. Sin comerlo ni beberlo de golpe un día estábamos todos adecentando la buhardilla para que nuestro pequeño amigo se sintiera cómodo: un balde lleno de agua templada (19ºC) y con una piedra musgosa en forma de U en el fondo, a modo de cama. Pósters de Michael Jackson en las paredes y de Miguel Ríos. Para comer tofu, surimi, sushi de gambas, olla gitana. Pelotas de goma para jugar y la tele para estudiar nuestra cultura.

Un día nos despertamos de madrugada porque el extraterrestre lloraba en el piso de abajo. Acongojados descubrimos que el pobre Blas (como lo bautizamos, porque parte de lo que pensábamos que era su cabeza se parecía a la cabeza del limón Blas, de Barrio Sésamo, solo que en lugar de pelo negro lo que tenía era un ramillete de filamentos venenosos) había tenido insomnio esa noche y había bajado a inspeccionar nuestra cocina, y que al abrir el congelador había tenido un pequeño shock nervioso al encontrarlo lleno de carne congelada. ¿Pero qué diablos es esto? No entendía nada el pobre Blas. Entonces toda mi familia empezó a atropellarse, a quitarse la palabra unos a otros para explicarle cuanto antes, para tranquilizar a nuestro amigo. Pero yo me quedé callado. La eficacia estética de colocar a un extraterrestre en el seno de una familia humana (como pasa en E.T., como en Alf) consiste en un fenómeno llamado perspectivismo: la mirada extraña se nos contagia hasta cierto punto, vemos a través de esos diecinueve ojos la realidad cotidiana que nos rodea como si la viéramos por vez primera, etcétera etcétera. Todo estupendo y nosotros encantados. Hasta que te despiertas una mañana a las cinco a eme y miras un congelador abierto lleno de carne y sientes que se te revuelve el estómago. Para llorar, Blas emitía un sonido como de algo sólido colándose por un desagüe. Hacía "Bluuup, bluuup". No podía parar. Mi familia no llegaba a ninguna explicación coherente entre trozos de animales muertos, salsas Perrins y ofertas del híper. De hecho, se enzarzaban en discusiones nuevas,

como la mejor manera de descongelar unas costillas. Entonces sonó una vez más, muy fuerte, el "bluuup", y coincidiendo con eso renuncié de una vez por todas a la búsqueda de explicaciones.

22.3.11

EL TÁRTARO

¿Metáforas? No puedes vivir con ellas ni sin ellas, ¿verdad? Para mí, lo realmente inquietante de las metáforas es que solo son elásticas hasta cierto punto. Puedo producir con mi glándula metafórica algo como que la vida es el steak tartare que se está comiendo ese tipo con pinta de camionero de la mesa de al lado, algo quieras que no bastante arbitrario y gomoso, pero una vez que la sustancia ha caído en el plato ya no se puede decir no, la vida es el sándwich mixto que estoy esperando mientras el camionero se come su steak tartare, porque no funciona así. La vida es el steak tartare y punto. No tu sándwich mixto. Ni siquiera el acto de esperar tu sándwich mixto, por favor, qué ordinariez. El filete tártaro que ese tipo rudo de al lado aliña con salsas tan picantes que necesita platos de aluminio, ésa es la vida, mírala reducirse en un plato ajeno, saliva, huélela. No puedes pedirle un trozo porque sabes que te destrozaría la cara a puñetazos, pero haz todo lo posible para experimentarla mientras dure. Después mordisquea el sándwich, paga la cuenta, abre un blog.

1.4.11

UN JIM HAWKINS CON HIELO, POR FAVOR

Oh, por favor, no puedo más. Que pase algo, lo que sea. Dijo el farero.

3.4.11

EL TIEMPO A TU FAVOR
Sueño con una sustancia oleaginosa que de algún modo va llenando el plato que tengo delante, un plato hondo, de loza de la de antes. Me la voy comiendo con una cuchara más bien pesada, de las de antes también. La cosa no termina nunca y, dentro del sueño, tengo un ensueño: la de que soy un animal marino, una mantarraya o algo así, y que mi diseño genético es el perfecto para nadar en esa sustancia con la boca abierta. Me visualizo buceando leeeeeeeeentamente y comieeeeeeeendo aceite. Luego caigo en que el aceite es el tiempo. En cuanto averiguo la estructura metafórica del sueño me despierto, claro. Y tengo mucha sed.

9.4.11

AEROPUERTO INTERIOR

Cuando oigo la palabra "insomnio" visualizo a un padre de familia que debe levantarse a las siete de la mañana, y por tanto se mete en la cama, con los dientes lavados, a las once menos cuarto de la noche. Lee unas páginas de un pesado libro, u oye radio deportiva con unos auriculares. A continuación apaga todo y cierra los ojos. Los acontecimientos del día, las pequeñas humillaciones, la angustia, el spleen, se agitan en su cabeza, le plantean vagos planes de venganza, o el espíritu de la escalera le sugiere contestaciones perfectas que ya no va a poder emitir. Son más de las doce y la cuota de sueño ya es inalcanzable, lo que aumenta los niveles de ansiedad del hombre, la urgencia de los planes, el movimiento compulsivo del pie. A las dos se levanta y se bebe un vaso de leche caliente, perfectamente asquerosa. No se atreve a volver a la cama, así que enciende la tele y ve un rato de teletienda. Está molido. Vuelta a la cama. Vueltas y vueltas. Ya sabe el horror que le espera en unas horas, el larguísimo día fantasmático si no consigue pegar ojo. Empieza a clarear por la ventana y en su paisaje interior hay ruinas, o mejor dicho naufragios, porque es una escena submarina. Cosas así. Eso visualizo cuando oigo la palabra "insomnio". Para esto que está pasándome ahora la palabra es otra, quién sabe cuál. De hecho, si no la sé yo en calidad de solipsista entonces nadie. No está escrita en ningún diccionario. Tengo sueño y estoy triste: ambas cosas se apoyan la una en la otra, como naipes, y se mantienen en pie.

http://perezayensaladas.blogspot.com

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