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Negocio juridico E5 (1)

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Acerca del Negocio Jurídico y Contratos Jurídicos de naturaleza Civil
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Originalmente la palabra equidad (aequitas) alude a una noción de igualdad
y trata de facilitar la labor de conformación de la aplicación de las normas jurídicas
con las fnalidades a las que deben tener. Por equidad debe entenderse la
solución justa del caso concreto.8

En otro sentido, modernamente se ha utilizado
la fórmula de la equidad para designar un modo de proceder jurídico que se
desvincula de reglas de Derecho. Este modo de proceder es jurídico, en cuanto
que resuelve confictos jurídicos, pero lo hace sin atender a una aplicación rigurosa
de normas jurídicas. Así, en la Ley de Arbitraje, se contraponen un arbitraje de
derecho, que ha de realizarse por personas expertas en Derecho y con aplicación
de normas jurídicas, y un arbitraje de equidad, que puede ser realizado por
cualquier persona que falle o decida con arreglo a su leal saber y entender. En
algunos ordenamientos jurídicos del Derecho comparado, como el italiano, se
admite también que por común acuerdo de las partes pueda el juez en un litigio
prescindir del arsenal normativo y fallar con arreglo a la equidad.

Respecto a los principios generales del derecho, podemos decir que son

elementos comunes (escalera, muros, tejados, patios, etc.) de una casa cuyos pisos se hallan en propiedad
independiente (propiedad horizontal). Pues bien: esta misma excepción parece aplicable por analogía
a las urbanizaciones de chalets, y en cuanto a elementos comunes como campos de recreo, piscinas,
jardines, etc.., pues aunque los chalets no son pisos, la norma cumple aquí la misma fnalidad de preservar
de la división unos elementos que prestan servicio común a los partícipes.

8

El concepto de equidad se enfoca al menos en cuatro sentidos diferentes:

a)

equidad como justicia natural o Derecho natural frente al Derecho legislado, Derecho formalizado,
Derecho positivo, etc.;

b)

equidad como manifestación de la igual, o justicia fundada en la igualdad (igual tratamiento a

lo que es igual o desigual tratamiento a lo que es desigual);

c)

equidad como moderación de la norma general para atender las circunstancias del caso concreto,

justicia del caso concreto, frente a las exigencias del Derecho estricto, y

d)

equidad como manera de resolver litigios al margen de las normas jurídicas, aplicando en su
lugar criterios de razón, moralidad, etc.
Si los dos primeros sentidos tienen relieve en el ámbito de la flosofía política y jurídica, los dos últimos

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la iNtErprEtacióN dEl coNtrato

aquellos criterios fundamentales que informan el origen y desenvolvimiento

de determinada legislación. Cuando hablamos, pues, de principios generales

del derecho estamos haciendo referencia, prima facie, a estos criterios o valores

no legislados, ni consuetudinarios.9

Es decir, hacen referencia a aquel conjunto

normativo no formulado, o sea, aquel impuesto por la comunidad que no se

manifesta en forma de ley o de costumbre.

El maestro DE CASTRO,10

señala que los “principios jurídicos son la base
en que descansa la organización jurídica; la parte permanente del Derecho
y también la cambiante y mudable que determina la evolución jurídica. Los

principios informan a todas las normas formuladas; las convierten de fatus vocis
o de pintados signos en mandatos y reglas de conducta, y hacen un modo cómo

lo jurídico actúa sobre la realidad social y cómo ésta, a su vez, infuye sobre las
normas jurídicas”.

Se comprende en seguida que sean principios generales del Derecho:

la dignidad y el respeto de la persona; el deber de indemnizar los daños
culposamente causados; el deber de restituir el enriquecimiento injusto; el
ejercicio de los derechos conforme a su función social, etc. Lo usual es que las leyes

constitucionales modernas proclamen en forma solemne los valores, creencias

lo tienen para la interpretación y aplicación del Derecho.

9

Para la manera de pensar iusnaturalista, los principios generales del Derecho son la vía de penetración
en el ordenamiento jurídico positivo del derecho natural, lo que, a su vez, conduce a la aporía de

establecer una concepción del derecho natural, sobre el cual riñen incesantemente la batalla de

diferentes escuelas. En términos generales, puede decirse que desde este punto de vista, los principios
generales del Derecho son normas que no han encontrado formalización ni sanción estatal, pero que
poseen innegable vigencia, validez y obligatoriedad, por formar parte de un sistema superior que se
encuentra insertado en la naturaleza humana y que quedó grabado en el corazón de todos los hombres
según una clásica expresión paulina. En cambio, para la dirección iuspositivista, los principios generales
del Derecho son los principios de un determinado ordenamiento jurídico positivo y pueden concebirse
en un doble sentido de ida y vuelta. Por una parte, son las ideas matrices que han servido de criterios

de inspiración a las leyes o normas concretas de ese derecho positivo y por otra parte son las normas

generales que se obtienen mediante un proceso de generalización y de decantación de esas leyes.
Finalmente, en una concepción tópica se denominan principios las proposiciones jurídicas que son
generalmente admitidas o sobre las cuales existe un consenso de base en la comunidad jurídica y

que permiten operar para deducir a partir de ellas normas concretas o para establecerlas de un modo

problemático y retórico.

10

DE CASTRO Y BRAVO, Derecho Civil de España, Tomo I, Parte general. Libro preliminar. Introducción al
derecho civil. Madrid, Instituto de Estudios Políticos, 1949 (reimpresión, Madrid, 1984), pág. 417.

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El NEgocio Jurídico

Vladimir aguilar guErra

y convicciones del país.11

El problema de los principios generales del derecho guarda además una

relación muy estrecha con el fenómeno denominado de las “lagunas de ley”. Una

laguna legal aparece como un fenómeno de inexistencia de una ley aplicable a
una determinada materia o a una determinada institución, o como una falta de
previsión, por una ley efectivamente inexistente, de un determinado punto que

aparece como controvertido.

Podemos dar por terminado este breve recorrido a lo largo del proceso

de interpretación de las normas jurídicas haciendo una observación de gran
importancia. “En pocas palabras, consiste en señalar que la norma (un precepto
legal, por ejemplo) no es un mandato en sentido y alcance inalterables, que
siempre exija una misma interpretación, sino que por el contrario admite muy

diversas aplicaciones en función de las circunstancias cambiantes de la realidad

social”.12

2. Interpretación del contrato e interpretación de las leyes

De la misma forma que existen reglas que presiden y disciplinan la

interpretación de las normas jurídicas, tienen que existir reglas que gobiernen
la interpretación de los contratos. Y como afrma DÍEZ-PICAZO: “mientras la

tarea del intérprete suele decirse, en cuanto a la interpretación de las normas

jurídicas, debe limitarse a liberarlas de dudas y oscuridades, siendo por tanto una
interpretación esencialmente objetiva,13

la tarea de quien interpreta un contrato

es más ardua y compleja porque además de eliminar las eventuales dudas y
ambigüedades del contrato, debe tratar de encontrar la concreta voluntad de

11

En nuestra Constitución no hay duda de que son principios generales los recogidos en el artículo 2 que

proclama como valores superiores de nuestro ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la seguridad
y los de los artículos 3 y 4 al declarar la integridad y dignidad de la persona.

12

DE ANGEL YAGUES, “Una teoría del Derecho”, Madrid, 1995, pág. 200.

13

Aparecen dos líneas claramente diferentes en el ámbito de la interpretación jurídica: la interpretación
subjetiva (búsqueda de la voluntad del legislador) y la interpretación objetiva (búsqueda de la voluntad
de la ley). La dirección objetiva ha ido ganando cada día más terreno. No se trata de encontrar la voluntad
del legislador, sino de encontrar una voluntad objetiva e inmanente en la propia ley (voluntas legis). La

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la iNtErprEtacióN dEl coNtrato

las partes contratantes, por lo cual la interpretación del contrato ha de cumplir

una función que es al mismo tiempo objetiva y subjetiva”.14

Por su parte, LÓPEZ Y LÓPEZ, señala que “por interpretación de la ley
entendemos la determinación del sentido y alcance de una norma jurídica, la

interpretación del contrato no es sino la idéntica determinación con respecto a

la reglamentación intersubjetiva que nace de una concorde voluntad sobre un
objeto y con un concreto fn económico-social”.15

Podemos advertir que no puede equipararse la interpretación de las normas

(caracterizadas por las notas de abtracción y generalidad) con la de los contratos
(que regula intereses concretos de las personas que los han creado). Mientras
que en la primera el objeto de la interpretación, la norma, trata de determinar
una conducta ajena (la del destinatario de la norma), en la segunda de lo que
se trata es de reconstruir el signifcado de una declaración emitida o de una
conducta seguida.

Ahora bien, por ello mismo debemos tener frme la idea de que, en todo caso,

la interpretación de las normas de carácter general posee unas connotaciones
que la hacen distinta de los contratos, en cuanto que la primera, aun teniendo

en cuenta su intrínseca difcultad es, como se ha puesto de relieve, mucho más
circunscrita, porque se limita a liberar a las normas de las dudas y ambigüedades

que eventualmente pueden afectarlas y es, por consiguiente, interpretación

ley, se dice, una vez que ha sido promulgada, se separa de su autor y alcanza una existencia objetiva.
El autor de la ley ha jugado ya su papel y ha quedado detrás de su obra. Su obra es el texto de la ley,
su voluntad se ha hecho texto. Las representaciones mentales, las expectativas y los propósitos del
legislador que no han alcanzado expresión en la ley, carecen de obligatoriedad.
Por último, se añadirá, la interpretación objetiva constituye el sistema más idóneo para completar y
facilitar el progreso del ordenamiento jurídico.

14

DÍEZ-PICAZO, Fundamentos del Derecho civil patrimonial op. cit, pág. 367.

15

LÓPEZ Y LÓPEZ, Derecho de obligaciones y contratos, op. cit., pág. 393.

16

DÍEZ-PICAZO, Fundamentos del Derecho civil patrimonial, op. cit., pág. 370.

17

Nuestro ordenamiento recoge este principio en el artículo 1596 del Código civil: “Si alguna cláusula
permitiere diversos o contrarios sentidos, deberá entenderse en el más adecuado para que produzca
efecto, según la naturaleza del contrato”.
En materia mercantil, nuestro Código de comercio también lo recoge en el artículo 689: “La nulidad
que afecte las obligaciones de una de las partes no anulará un negocio jurídico plurilateral, salvo que
la realización del fn perseguido con éste resulte imposible, si no subsisten dichas obligaciones”.

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El NEgocio Jurídico

Vladimir aguilar guErra

esencialmente objetiva, mientras que la segunda debe cumplir la misma fnalidad
con respecto a una regulación de intereses que alcanza tan sólo su verdadero
signifcado si se la refere a la concreta voluntad de los que la crearon: de
donde se deduce que la interpretación del contrato es, a un tiempo, objetiva y
subjetiva. La interpretación de la norma es la de un principio jurídico abstracto;

la interpretación del contrato es la de un supuesto de hecho y sus consecuencias

jurídicas, es decir, la interpretación de algo concreto.

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