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Bateson, Gregory - Pasos hacia una ecología de la mente

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Antropología, esquizofrenia, teoría del doble vínculo
Antropología, esquizofrenia, teoría del doble vínculo

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Published by: Abigail Granja Aguirre on Apr 07, 2011
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Los ingredientes necesarios para que tenga lugar una situación de doble vínculo, según
nuestra opinión, son:

1. Dos o más personas. A una de ellas la designamos, para los fines de nuestra definición,

100

E. von Domarus, "The Specific Laws of Logic in Schizophrenia", Language and Thought in
Schizophrenia,
compilado por J. S. Kasanin, Berkeley, University of California Press, 1944.

como la "víctima". No suponemos que el doble vínculo sea infligido sólo por la madre, sino
que puede serlo o por la madre sola o por alguna combinación de madre, padre y/o
hermanos.

2. Experiencia repetida. Suponemos que el doble vínculo es un tema recurrente en la
experiencia de la víctima. Nuestra hipótesis no apela a una experiencia traumática única,
sino a una experiencia tan reiterada que la estructura de doble vínculo pasa a ser una
expectativa habitual.

3. Un mandato primario negativo. Este puede tener una de estas dos formas: a) "No hagas
eso, o te castigaré", o b) "Si no haces eso, te castigaré". Elegimos aquí un contexto de
aprendizaje basado en la evitación del castigo y no un contexto de búsqueda de la
recompensa. Hay quizás una razón formal para esta selección. Suponemos que el castigo
puede consistir o en el retiro del amor o en la expresión de odio o cólera o —lo que es más
devastador— el tipo de abandono que resulta de la expresión de la impotencia extrema del
progenitor.101

4. Un mandato secundario que está en conflicto con el primero en un nivel más abstracto,
y que, al igual que el primero, está reforzado por castigos o señales que anuncian un
peligro para la supervivencia.
Este mandato secundario es más difícil de describir que el
primario, por dos razones. En primer lugar, el mandato secundario se comunica al niño, por
lo común, mediante medios no verbales. La postura, el gesto, el tono de voz, la acción
significativa y las implicaciones ocultas en el comentario verbal pueden usarse todas para
transmitir el mensaje más abstracto. En segundo lugar, el mandato secundario puede chocar
con cualquier elemento de la prohibición primaria. La verbalización del mandato secundario
puede, por consiguiente, revestir gran variedad de formas; por ejemplo: "No consideras esto
un castigo"; "No me veas como el agente castigador"; "No te sometas a mis prohibiciones";
"No pienses lo que no debes hacer"; "No dudes de mi amor, del cual la prohibición primaria
es (o no es) un ejemplo"; y así sucesivamente. Hay otros ejemplos posibles cuando el doble
vínculo es infligido no por un individuo sino por dos. Por ejemplo, un progenitor puede
negar en un nivel más abstracto el mandato del otro.

5. Un mandato negativo terciario que prohíbe a la víctima escapar del campo. En un
sentido formal, quizá sea innecesario clasificar este mandato como un elemento separado,
ya que el refuerzo en los otros dos niveles implica una amenaza a la supervivencia, y si los
dobles vínculos han sido impuestos durante la infancia, es naturalmente imposible escapar.
De todas maneras, parece que en algunos casos el escape del campo se vuelve imposible
mediante ciertos procedimientos que no son puramente negativos, por ejemplo, las promesas
caprichosas de amor y otras semejantes.

6. Por último, el conjunto completo de los ingredientes deja de ser necesario cuando la
víctima aprendió a percibir su universo bajo patrones de doble vínculo. Casi cualquier parte
de una secuencia de doble vínculo puede resultar entonces suficiente para precipitar el
pánico o la cólera. El patrón de mandatos conflictuales puede llegar a ser asumido por voces
alucinatorias.102

101

Actualmente estamos afinando nuestro concepto de castigo. Creemos que engloba experiencias
perceptivas de una manera que no puede ser abarcada por la noción de "trauma".

102

J. Perceval, A Narrative of the Treatment Experienced by a Gentleman During a State of Mental
Derangement, Designed to Explain the Causes and Notare of Insanity, etc.,
Londres, Effingham Wilson,
1836 y 1840 (véase en la Bibliografía de este volumen, la entrada 1961a).

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