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La pedagogía de Manuel García Morente

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LA

PEDAGOGÍA

DE

MANUEL

GARCÍA

MORENTE

1) BIOGRAFÍA
- Nace en Arjonilla (Jaén), 1886, y muere en Madrid, 1942. - Estudia en Francia (en Bayona, secundaria; en Burdeos, la carrera de Filosofía). - Docente en la Residencia de Estudiantes de la Institución Libre de Enseñanza (1906). - Fundada en 1876 por un grupo de catedráticos (entre los que destacan Francisco Giner de los Ríos y Nicolás Salmerón), separados de la Universidad de Madrid (entonces, la Complutense estaba donde le correspondía: en Alcalá de Henares, Complutum), por defender la libertad de cátedra y negarse a ajustar sus enseñanzas a cualquier dogma oficial en materia religiosa, política o moral. - Por ello, tuvieron que desarrollar su labor educativa al margen del estado, creando un establecimiento educativo privado laico, primero solo universitario y más tarde incluyendo enseñanzas primarias y secundarias. - La Facultad de Filosofía y Letras de Morente puede entenderse como un resultado del reformismo educativo impulsado por la ILE. - La generación del 27 fue, en gran medida, una emanación de la ILE, poco antes de que ese esfuerzo de modernización se viniera abajo con la Guerra Civil, durante la que se confiscaron todos sus bienes y a raíz de la cual la mayoría de los institucionalistas marchó al exilio (muchos a Hispanoamérica). Los que quedaron fueron tachados de antinacionales y antihispánicos. - Viaja a Alemania y estudia a los neokantianos (Natorp, Cohen, Cassirer). - En 1912 obtiene la Cátedra de Ética en la Universidad de Madrid. - En 1931 lo nombran Decano (por aclamación) de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid. - Es artífice de la nueva Facultad en la Ciudad Universitaria. - En 1933 organiza y realiza, junto con los estudiantes, como viaje de fin de curso, una expedición por los yacimientos arqueológicos más importantes del Mediterráneo. - En 1936 es destituido de sus cargos en la Universidad de Madrid. - La Facultad lleva dos años y pico funcionando, pero únicamente el ala este. El vestíbulo y el ala oeste llegan a concluirse antes del estallido de la guerra, pero no se llegan a inaugurar. El edificio, a estrenar, sirve de trinchera a las Brigadas Internacionales, y todo, libros, aulas, muros, acaba asolado por la metralla. El edificio sería reinaugurado en el 43: la placa se puede ver hoy en el vestíbulo principal. A la entrada de la Facultad aún se puede leer, pese a la falta de interés por su restauración, una inscripción latina cuya traducción dice así: «Detente, caminante (Siste viator): el profesor y los alumnos de esta Facultad, cuyos nombres aquí contemplas, inmolaros de grado su vida por la patria y la fe. Estando muertos, todavía hablan, mostrando el camino de la virtud y la inmortalidad con su admirable ejemplo».

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En 1938 vuelve a España e inicia su formación como seminarista en Pontevedra. página 352).En 1940 es ordenado sacerdote.Desaparecían los exámenes por asignaturas (y. a las que concede un régimen de excepción.«La falta de costumbre en el estudiante de dirigir personal y libremente sus propios estudios es cosa que hoy por hoy no tiene remedio. . Sólo el tiempo y la tradición acumulada crean una costumbre. pero sólo consiguió trasladarla a Barcelona. muy numerosos). . de madurez». un yerno suyo fue fusilado por los republicanos.Una vez ingresado el alumno en la Facultad de Filosofía y Letras. Volumen II. Trata de gestionar la salida de España de su familia. 2) EL “PLAN MORENTE” . donde será profesor en Tucumán. si lo desean». En él se dice que ese cambio debía entenderse como un «ensayo de futuras reformas de la Universidad». . el profesor perdía así su arma tradicional (aprobar o suspender). y «arreglar su vida en la mayor 2 . .El 15 de septiembre de 1931 se aprueba un decreto que cambia la organización docente de las Facultades de Filosofía y Letras de Barcelona y Madri d. Con la ausencia de examen. Hay que salir a alta mar y con la colaboración de todos crear una Facultad de Filosofía y Letras que pueda parangonarse con las más ilustres y respetadas del mundo.Al estallar la guerra.En 1937 marcha a Argentina.. donde le acontece lo que él llamará “el hecho extraordinario”. «exámenes de conjunto. Pero el hecho de no estar acostumbrados a la libertad no puede nunca legitimar la tiranía.Muere en 1942. de Berlioz. La Facultad espera que no tardarán nos estudiantes en aprender a ser libres y desde luego está a su completa disposición para auxiliarles con su consejo y su guía en la orientación de sus estudios. para alumnos y profesores. cuando este se sentía preparado. A la libertad no se acostumbra nadie sino ejercitándola. por tanto. Los días anteriores al mencionado “hecho extraordinario”. con los tropiezos consiguientes.Morente se refugia en París. .La asistencia a clase no era obligatoria. huyendo así del memorismo. Anthropos. La fecha de ambos la decidía el alumno. inevitables. estableciendo que fueran las mismas Facultades las que elaborasen sus propios planes de estudios. con entera libertad. sopesó seriamente la idea del suicidio. Pero hay que darlos. Este hecho supone su conversión profunda al catolicismo. Sólo había dos exámenes a lo largo de toda la carrera. . El interés personal y la vocación eran los elementos determinantes. no el embotellamiento de un cuestionario». escuchando en la radio “La infancia de Cristo”. . sin ajustarse a un plan rígido. . podían matricularse en las asignaturas que prefiriese. por ser miembro de una institución llamada “Adoración nocturna”. Los primeros pasos serán quizá difíciles para unos y para otros. . la noche del 29 de abril del 37. . teniendo que ganarse el prestigio y la autoridad en el aula día a día. buscando —en palabras de Morente— «una formación auténtica y personal.Respecto a la nueva ubicación de la Facultad en la Ciudad Universitaria decía Morente: «Podrán los estudiantes pasarse el día entero. Tomo I. Tengo el convencimiento pleno de que así ha de ser» (Obras completas.

. Tras las convenientes generalizaciones. donde pasear.El plan de estudios del año 31 es la expresión de unas ideas largamente meditadas. subsistencia y elevación». pues. . el acto educador. inyectando valores en las almas de los educandos.El acto educador tiene por objeto la realización. sino que avaloran: son cualidades de personas y cosas. cuando no falaces. buenos ciudadanos. Sin embargo. Pero no es la única condición. sino valoración de la vida. ¿aquellos que educan habiéndoselo propuesto? En todo caso. Este tipo de educación aspira a hacer hombres justos. consciente y deliberado. constituirán la vocación del magisterio. vertidas a lo psicológico. La primera respuesta que encuentra es la de que bastaría con hallar un personaje avezado y famoso en esa actividad. «la educación no es realización de valores. ¿todos los que educan. encumbra su vida y 3 . para proceder a analizar su psicología. ya que los resultados serán harto personales. determinar la esencia del acto educador. jugar y hacer deporte». . 3) LA VOCACIÓN DEL MAGISTERIO . . . primero.Morente se pregunta quién es el pedagogo: ¿todos lo somos?. Por el contrario.Vital. y no puede estar la vida al servicio de ellos. cuando lo que queremos saber es cómo debe ser el alma del maestro. realizando en sí mismo altos valores. Tales condiciones. Pero ¿qué valores son los que hay que realizar? Morente afirma que son los valores personales los que hay que realizar en las almas jóvenes. se propone exclusivamente la realización de los valores. Pedagogo será quien realice valores elevados en su persona con el propósito último. la ciudadanía o la religión. contando con «campos. La psicología. fruto también de una experiencia personal. oficio o técnica.Formalista: hija del racionalismo moral.Morente pretendía. . obtendríamos un tipo general. subjetivos. Morente sueña con una Facultad capaz de «acoger y tutelar la vida toda del estudiante. pero no por los hombres. ofreciéndole en su seno la mayor cantidad posible de facilidades para su existencia. De tal noción. no puede ser el punto de partida: esta nos dice como son tales o cuales almas. una condición es que el pedagogo sea un buen modelo. No debe. desprenderemos las condiciones espirituales para su realización. aunque no se lo propongan?. de ciertos valores inmanentes. Pero este afán puede realizarse en dos direcciones: . el método seguido será. planteando un Instituto-Escuela anejo a la Facultad para que «desempeñe en la preparación del futuro profesorado de segunda enseñanza función análoga a la que los hospitales clínicos desempeñan en las Facultades de Medicina para la formación del médico». Pero este método produce resultados inciertos. propia o ajena.compenetración con la Facultad».García Morente comienza este artículo cuestionándose cómo se puede definir el tipo psicológico de una profesión. «en un futuro algo más remoto». porque ¿cómo discernir qué pertenece a la psicología del personaje y qué concuerda con las exigencias ideales de la profesión? .Tampoco es una buena solución la introspección. negarse ni disminuirse la vida en la educación. sino por la justicia. Morente cree que esta concepción olvida que los valores no valen. en las almas jóvenes. hombres religiosos. atribuir a la Facultad la formación del profesorado de segunda enseñanza. sino al revés.Así. de fomentar la formación de los jóvenes.

¿Cómo distinguir al maestro? . sino que se pueda. nunca será un buen maestro: sustituirá el amor por la violencia de la autoridad. y no los valores mismos con que el niño pueda hacerse estimable y valioso. el sacerdote. percibiendo en él un ser superior. percibidos por los niños. si recordamos la distinción entre educación formalista y vital: el médico. Le importa que el niño sea estimable y valioso. individual del niño. No obstante. por consecuencia. .«El maestro ha de valer como hombre. Pero si advierte 4 . que cautiva almas y rinde voluntades. a los niños. Ha de hacerse dueño de los niños.¿Qué hay en el maestro para que se sienta unido al niño? Parece una opinión universal que en la vocación del maestro lo esencial es el amor a los niños (puesto que ve en el niño el futuro realizador de los valores humanos). El maestro ha de ser lo que se dice un hombre simpático. Porque el niño ama y admira al hombre y. En su personalidad vital deben estar incorporados los valores.la lanza por la vía ascendente hacia un mayor perfeccionamiento». pues. Estos valores del maestro deben ser ante todo valores vitales.Para ser capaz de enamorar a los niños es preciso que uno quiera hacerse amar. son hombres de este tipo. por el contrario. . alegre. más por si mismo que por su instrucción o por capacidad de inventiva o por disposición artística. el estado. No obstante. no será pedagogo. No orienta su actividad hacia los hombres en general. «no para que luzcan los valores. con tanta mayor claridad. Ve. sino para que por los valores luzca y brille el hombre mismo». hábil. que a uno le interese el amor de los niños. Pero también es preciso.La distinción es fácil. . paciente.. Toda su alma ha de estar orientada en el sentido de una compenetración con otros seres humanos. un ser que algún día podrá a caso realizar tales valores. el político persiguen la realización de la salud. de manera que nunca advierta el niño distinción alguna entre lo que el maestro dice y lo que el maestro hace o es. esto es fino. en tanto que el pedagogo dirige su atención al alma personal. . etc. puesto que el acto educador no remata en cosas ni en ideas. lo que es decir que le importen más las vidas infantiles que los valores abstractos. . evidencia y profusión cuanto mayor es el amor que se siente. El maestro ha de ser «un alma templada para el comercio con los pequeños». Quien no sea apto para ello. el médico. La educación formalista ha pretendido que el pedagogo se acomode a los intereses superiores de la justicia. la verdad. conquistarlos.¿Qué cualidades debe tener el alma del maestro para verificar el acto educador? «El maestro no puede ser un solitario. la religiosidad y la ciudadanía. El pedagogo es un Don Juan. un hombre retraído. una aspiración a realizar. conmuevan los corazones infantiles. alguien a quien es grato complacer y penoso desagradar. culto. pero que en el momento se hallan necesitados de perfeccionamiento y mejora. la religión. las cualidades que nota en el hombre. en todo caso. en palabras de García Morente. La verdadera educación se orienta hacia la realización de los valores en las almas jóvenes. en que es el niño el que ama al pedagogo (al buen pedagogo). enamorarlos. un modelo al que imitar. cuando en realidad el pedagogo debe servir a los intereses del niño.La verdadera relación pedagógica consiste. No puede decirse que el pedagogo ame. el pedagogo no ve nada de eso en el niño. sino en personas». el sacerdote. sino más bien hacia el niño. Morente advierte que también el político. que halle en sí mismo las más profundas satisfacciones. La esencia del amor en percibir las perfecciones del objeto amado (esto es percibir valores superiores en dicho objeto amado). cariñoso. sino tirano. lo que exige de el educador un cierto número de valores que. no sólo que se quiera.

han polarizado su vida. La vida es infinita y eterna». esto es si nota que las cualidades son en el hombre cosa pegadiza y fingida. son rasgos que se aúnan en el carácter femenino. el hombre tiende a separar sus ocupaciones y preocupaciones. Es necesario que el maestro tenga él también algo de niño. el que ama. Como adivina Morente. para que el niño pueda entrar en comunicación con el maestro. por él sabe hasta dónde debe llegar en el halago y en la reprensión. ahora hombre joven. al vasto mundo a donde le llama la vida.diferencia. no solo en la escuela. jovialidad.Además de autoridad. en casa.Si bien el maestro ha de ser un Don Juan de los niños. como es un niño. . los valores. vitalidad profunda que pone los valores al servicio de la vida y no al revés).Morente habla de “una disposición sintética del alma”. el ex niño. . el odiado nada.La tendencia a buscar la sociedad infantil.Esta condición bifronte del maestro es el germen de una profunda tragedia que hace de su vida una de las vocaciones más dolorosas. lleno de emoción y de orgullo. el político. El maestro habrá de tener un aspecto de su alma impregnado de feminidad. Pero este niño crece y acaba por realizar los valores. Es por todo esto que el buen maestro se nos ofrece con el curioso y extraño aspecto de un Don Juan femenino. el sexo femenino es el más cercano a las fuentes de la vida. concentrándola en un solo punto de contacto con las realidades circundantes: esto es lo que el niño no puede comprender. inclinación a los niños. según Morente. Pero he aquí que. el industrial. todos esos rasgos (infantilismo.La capacidad de enamorar a los niños da al maestro autoridad: el maestro querido lo obtiene todo. contra la pedantería que la preparación del magisterio infunde en las almas de los jóvenes maestros. el buen maestro ha de tener lo que Morente llama “tacto fisiognómico” capacidad para descifrar almas infantiles: por él calcula los efectos de sus palabras y sus actos. . . un eterno niño. que este no se halle colocado en un plano tan divergente del plano infantil que no llegue hasta él. jovialidad y una actitud optimista orientada siempre hacia el porvenir. .El maestro ha de ser a un tiempo un hombre y un niño. El niño es un ser que todavía vive en unidad: en esto consiste el infantilismo. contempla su obra. En él. se hace preciso. un cierto infantilismo. que produce además humor. Esta disposición analítica es la que el maestro no debe tener. «El maestro. Para Morente. de tal modo que los niños puedan pensar: “Este es de los nuestros”. el maestro. Dada la multiplicidad de intereses y puntos de vista acerca de la realidad. Solo tiene un consuelo: que. Tal infantilismo es el mejor remedio. En su alma debe haber algo de la indiferenciación que caracteriza al niño. Y la tragedia del maestro es tanto más honda cuanto que el maestro ha cumplido su misión con éxito más lisonjero. humor. el maestro mira con los ojos muy abiertos al que hasta hace un instante era su discípulo. y en cambio. un ser superior. logrado. como unos chicos se van. sino en la calla. las cualidades. mira allende la escuela. al punto cesa su amor». Ahora ya es él. El maestro habrá de acoger con sentido orgánico la realidad toda. EL hombre de ciencia. distinción entre el hombre y las cualidades. . en la vida se deriva de este infantilismo. . 4) EL MUNDO DEL NIÑO 5 . y se encuentra más próxima al niño que el hombre. determinación vital. los intereses deben hallarse fundidos y centrados en su personalidad viva. Comienza haciéndose amar por el niño. otros vienen. Y de pronto advierte que la relación entre ellos se ha invertido. búsqueda de su amor. y un ser inferior que asciende y anhela.

El niño no puede ni quererla.Morente comienza en este punto a desentrañar la esencia del juego. define la vida del niño. .Morente advierte un momento dramático en la vida de todo niño: cuando cesan las tareas escolares y comienza el juego. el mundo infantil no se puede reducir esa integración supraindividual. el fin del juego (lejos de consistir en ganar) es el juego mismo. contraponiéndolo a un “mundo del adulto”. El mundo del adulto comienza poco a poco a inmiscuirse en la conciencia infantil. . enderezada hacia un fin y ordenada según una intención. porque para empezar la ignora. No obstante. viendo en este una actividad llena de sentido. En cambio. . Esta alternancia entre juego y trabajo. en que una niña le propone a su hermana: «Juguemos tu y yo a que somos hermanas». Morente muestra que. la posibilidad de que la distinción entre el mundo infantil y el adulto no fuera sino una distinción de grado. un sistema general que integra los mundos individuales: el universo. . . y a pesar de la esencial heterogeneidad de los mundos de cada individuo. A los pocos instantes. Se pasa de un juego a otro. No obstante. La muñeca es ahora una niña y la niña es una mamá. la inestabilidad. la muñeca es la niñera y la niña. Precisamente. cualitativamente.«Contemplemos a la niña jugando en un rincón a la muñeca y los trapitos. o viceversa.Así pues. Al principio es un mundo que el niño acoge y adopta como un juego más. existe un solo mundo objetivo. o si. que es mamá. «Basta ya de trabajo. en su libro Studies of childhood. total. Morente responde a este respecto que existen en el alma del adulto ciertos ingredientes (los llamados por Herbart “apercipientes”) cuya ausencia en el alma del niño determina que el mundo de este sea completamente. el niño es el mago que todo lo convierte en lo que apetece. . que recoge. es lo esencial del concepto de juego. Apoyándose en las filosofías de la vida. complicación. menos jugosa. pluralidad de mundos en inestable y efímera formación. la no intervención del yo en el mundo (propia del adulto) es la garantía de la verdad del conocimiento.Cabría. el mundo del niño es un pluriverso. acerca de si es plausible hablar de “mundo del niño”. con un sentido unívoco y constante). cuyas partes permanecen idénticas a sí mismas. riqueza.No obstante. amiga de la muñeca». ahora a jugar. sino más bien los juegos. Y nos dice Morente: «¡Como si la hermandad real fuese menos efectiva que la hermandad de juego.En todo caso. sino incluso cualquier animal. La sucesiva variedad de significaciones. el mundo infantil camina hacia su propia anulación. sin necesidad de negar la realidad de su propio mundo. no obstante. los hombres han creado. sino otra señorita..Morente comienza este ensayo haciendo una profunda disquisición. Morente advierte en el juego la misma esencial movilidad que posee la infancia. no solo el hombre. atribuidas a uno y el mismo objeto. es la conjunción de un organismo con un medio ambiente: cada ser viviente tiene su mundo. . la muñeca es una amiguita y la niña ya no es la mamá. plena y perfecta que la decretada por la voluntad creadora del juego». El adulto quiere que su mundo sea el mundo. la pluralidad de esencias y sentidos en una misma cosa —e incluso en el propio yo— es el carácter esencial del mundo infantil. no tanto pedagógica cuanto fenomenológica.Frente al universo que es el mundo del adulto (unidad coherente. Para el niño no existe el juego. el psicopedagogo James Sully. ya que carece del elemento esencial de dicha integración: la voluntad de unidad. por el contrario. «Pero poco a poco este mundo del adulto empieza a 6 . distinto del alma del adulto. . entre ser lo que se es y ser lo que se va a ser. Morente trae a colación una situación. Unos minutos después. Basta ya de juego: ahora a trabajar». regaña a la niñera.

quiere organizar el mundo en unidad real. como algo valioso y apetecible. impone a la voluntad infantil la fría tenacidad de sus solideces objetivas. 7 . Para ello ha menester auxilio atento y amoroso de los adultos. sólida. la pedagogía. cuya misión consiste esencialmente en sostener firme en el niño esa voluntad de ser hombre. en continuidad unitaria. haciendo perdurar indebidamente la vida pueril». la realidad por él creada. de pronto. Es la época en que el niño quiere ser hombre». coherente. la conciencia de la alternativa entre el trabajo y el juego se hace más clara en el niño y llega un momento en que el niño ya comprende la unidad que enlaza entre sí los momentos discontinuos del trabajo. Ve. sino la realidad. Entonces el mundo del adulto le aparece. Por eso me parecen radicalmente. ofrece resistencias. al mundo del trabajo. -Así pues. no sería sino la conducción del niño a la hombría: «El maestro es el guía que acompaña al niño en el difícil paso de la niñez a la virilidad. fundamentalmente. única. Son técnicas que lejos de favorecer la educación —la conducción de la infancia hacia la hombría— la obstaculizan. los trozos de trabajo se unen unos con otros sin hiato.destacarse y distinguirse de los otros mundos pueriles. centrípeta. es indócil a los imperativos creadores […]. El niño choca con el mundo del adulto y sufre los dolores del tropiezo con una realidad […] que ya no es su propia realidad. Aquí es donde activamente interviene la labor del maestro. El niño quiere ser hombre. intuye el niño que en ese ritmo alternado del trabajo y del juego. Pero cada día que pasa. ese afán de incorporarse al universo del adulto. totalmente falsas y perjudiciales las pedagogías infantilistas que hacen del trabajo un juego.

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