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Apuntes de sermones

Apuntes de sermones

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«Y tú también por la sangre de tu pacto serás salva; yo he sacado tus presos de la cisterna en
que no hay agua. Volveos a la fortaleza, oh prisioneros de esperanza, hoy también os anuncio
que os restauraré el doble»
(Zacarías 9:11-12).

Este es un texto maravilloso para aquellos que están en un estado de mente muy bajo.
¡Quiera el Señor hacerlo una bendición a ellos!

I. LA CONDICIÓN DE LOS TRISTES. «Prisioneros en una cisterna seca.»

1. Prisioneros: Sin libertad.
2. Prisioneros en una cisterna, de donde es imposible escapar. La oscuridad es insoportable;
la mala suerte, inevitable; las incomodidades, terribles.
3. Prisioneros en una cisterna donde no hay agua, sedientos y desconsolados, expuestos a
perecer de sed. La comodidad en el pecado es mortal; la ausencia de tal consuelo es
esperanzadora.

II. LA CAUSA DE SU LIBERACIÓN. «Y O HE SACADO A TUS PRISIONEROS.»

1. El Señor, en su omnisciencia, vigila a los que se hallan en la prisión de este mundo y sabe
qué clase de prisioneros son.
2. Tiene el poder de libertar a los prisioneros. ¿Quién puede aprisionar a los que él liberta?
3. Los liberta «por la sangre».
Por la expiación hecha por el pecado.
Por la paz creada en la conciencia del penitente.
Que las almas conozcan la bendición del Pacto y el
poder de la sangre de Cristo, y ya no se sentirán más prisioneros.

III. LA RECOMENDACIÓN A LOS PRISIONEROS. «Volveos a la fortaleza vosotros los
prisioneros de esperanza.»

1. Que hagan de la esperanza su característica. Cuando se
1. sientan libres estos prisioneros, que esperen; y así vendrán a ser «prisioneros, pero de la
esperanza».
2. Que hagan de Cristo su fortaleza.
3. Que se vuelvan a El todos los días.
4. Que se vuelvan a El cuando se sientan prisioneros por algún motivo.

IV. El CONSUELO DADO A AQUELLOS QUE HAN VUELTO A LA
FORTALEZA:

«Hoy también os anuncio que os restauraré el doble.»

1. Dios da un pronto consuelo a los que se vuelven a Jesús. «Hoy os anuncio.»
2. Dios es abundante en su misericordia: «Que os restauraré el doble.»
El doble de vuestra tribulación (Job 13:10).
El doble de vuestra esperanza (Is. 61:7).
El doble de vuestros éxitos conseguidos: «Gracia por gracia» (Jn. 1:16).
El doble de vuestra fe más amplia (Ef. 3:20).
3. Lo firmemente consoladora que es esta promesa. Observad cuan clara y sencilla: «Yo os
anuncio.» Presente: «Hoy.»
Positiva: «Hoy también os anuncio.» Personal: «Que os restauraré.»

¡Con qué gratitud y gozo debieran ser recibidas estas declaraciones esperanzadoras a
quienes, por naturaleza, nos hallamos en una condición miserable! Se cuenta en la historia que
cuando Tito Flaminio declaró en unos juegos públicos la libertad de Grecia, que acababa de ser
conquistada por los romanos, los oyentes quedaron de momento mudos de admiración, pero
inmediatamente reaccionaron con un grito que duró dos horas: «¡Libertad ! ¡ Libertad!»
Un gozo mayor que éste debía aparecer entre los miserables pecadores a quienes les es
ofrecida la proclamación de libertad espiritual. ¿Y no es hecha esta declaración ahora mismo?
¿No os he estado diciendo, por la Palabra de Dios, que, aun cuando vosotros erais condenados
bajo la justa sentencia de la Ley divina, mediante un Redentor esta sentencia ha sido revocada y
vuestras almas pueden ser restauradas a la vida y a la felicidad? ¿No habéis experimentado ya,
muchos de vosotros, que, aun cuando Satanás os tenía en oscuridad por la ley del pecado,
mediante vuestro gran Redentor habéis sido rescatados de sus manos y hechos más que
vencedores por su gracia?

¿No os he dicho muchas veces que, aun cuando tenemos luchas con la flaqueza y corrupción
de nuestra naturaleza depravada, podéis recibir las comunicaciones del Espíritu que os pu-
rificarán, esforzarán y capacitarán para una perfecta santidad en el temor de Dios?... «Prisioneros
de esperanza», ¿os desalentaréis? — DR. DODDHIDGE.

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