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Machaq Mara, inti raymi año nuevo mitos y realidades

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Machaq Mara, Inti Raymi y Calendario Aymara: Mitos y Realidades

Renato Aguirre Bianchi arica@bigfoot.com Introducción Este artículo nace de un intento por comprender la creciente popularidad del “Año Nuevo” aymara, Machaq Mara y sus supuestas raíces ancestrales, principalmente porque hoy aparece como una actividad reivindicativa, con orgullo por ser aymara y con cierta dosis de rebeldía. Siempre he reconocido en la cultura aymara peculiaridades extraordinarias, a la vez que observo con preocupación cómo los contemporáneos y diversas entidades religiosas ignoran y a la vez aprovechan el escaso conocimiento de la historia de este pueblo para destruir su identidad o hacerles creer que ésta sigue los preceptos que a ellas les conviene, e incluyo a ciertos líderes y organizaciones aymaras. Pese a todo, tengo el convencimiento de que esta etnia es eterna, habiendo demostrado por siglos su inmensa capacidad de adaptación y sincretismo cultural y religioso (ver Aymaras I a V en http://www.muniarica.cl/renatoaguirre/renatoaguirre.htm ). Pero, ante la posibilidad de que sus cualidades terminen por formar una “pseudocultura” basada en costumbres y creencias no autóctonas, creo que el futuro de esta etnia en el cambiante mundo actual no debe definirse sin remover la dura capa que mantiene a su pasado en el olvido. Poco se sabe de los aymaras porque poco se escribió de ellos durante la Conquista y porque muchos de sus gobernantes se “quechuizaron” bajo el dominio incaico. En décadas recientes se ha visto un creciente interés de y por los aymaras, pero los que de ellos se sabe no es fácilmente accesible al público. El afán de los activistas aymaras no debe limitarse a la adquisición de poder y capacidad de invocación, olvidando restaurar la identidad cultural tan eficientemente agredida en el pasado. Tal vez lo que expongo no agrade a algunos activistas, pero no dejarán de reconocer que no se es aymara sólo porque se tiene tal o cual apellido. Hay que sentirlo desde la profundidad de su cultura y no desde los resquemores de una minoría discriminada… Antigüedad de la cultura aymara Lo primero que debe definirse es cuál es la antigüedad de esta etnia porque, como bien lo expresa Thérèse Bouysse Cassagne en su Libro “La Identidad Aymara: Aproximación Histórica (Siglo XV, Siglo XVI)” (Hisbol, La Paz, 1987), algunas organizaciones aymaras “no cesan de repetir e inventar nuevos mitos”, identificándose con los tiwanakotas que los precedieron en el altiplano y aún los incas que los conquistaron ulteriormente. Figuran en la red y otros medios de publicación afirmaciones fuera de contexto que sugieren que la aymara es una de las etnias más antiguas del mundo, con 5.000 a 10.000 años de existencia. A menos que se quiera homologar a la mal llamada etnia aymara (designación producto de una confusión de los españoles que eliminó para siempre la correcta identificación de esta etnia como Jaqi Aru, pues el vocablo aymara identifica a mitimaes quechuas) con el Hombre Andino en general, lo que sería un craso error, debemos establecer lo siguiente: --Hace 10.000 años en el Mundo Andino sólo existían cazadores-recolectores con una difusa identificación étnica. Sólo piense que nuestros Chinchorros aparecen no antes de hace unos 8.000 años o menos y nadie se atrevería a designarlos como aymaras. --Hace 5.000 años recién aparecían los primeros Estados de América del Sur, casi simultáneamente con los de Mesopotamia, Egipto e India: me refiero a Caral en el valle de Supe en Perú y otros del centro-norte peruano (La Galgada cerca del río Santa, Kotosh en Huanuco, Tantamayo y Huaricoto cerca de Chavin de Huantar, El Paraíso cerca de Caral, etc.). De aymaras ellos no tenían nada más que la ocupación del mismo continente, pero separados por miles de años de evolución cultural andina. Los aymaras recién adquieren un contexto histórico notorio hace menos de 1.000 años, tras el colapso del Tiwanaku entre los siglos IX- XI . Si provenían de Tucumán y el interior de Coquimbo y Copiapó o del norte del Titicaca es materia de discusión y aún podría plantearse que no eran más que los chukilas (cazadores sin un consistente orden social) que deambulaban por el altiplano. Aunque un investigador ha propuesto recientemente que la magna organización social del Tiwanaku era obra de los aymaras, la inmensa mayoría de los expertos acepta que la etnia de entonces era otra y hablaba pukina, probablemente el mismo idioma de nuestros yungas costeros que dieron forma a la Cultura Arica y Chiribaya (sur del Perú) entre los años 1100 y 1400 aproximadamente. Que nuestros yungas no eran aymaras lo sugieren varios marcadores culturales como los estilos

cuando se hicieron dueños de nuestras tierras bajas. Agricultores altiplánicos (papas y quinua y similares casi exclusivamente). pues se encuentra entre dos períodos cuya espectacularidad arroja sombras a este interesante intervalo. 3. La del Período Tardío (incaico).muniarica. Pero esta clasificación es indispensable pues. Sin embargo. los aymaras constituyen una etnia de aparición tardía.muniarica. Agricultores de los valles con escasa actividad pastoril. Para entrar en el tema del (los) calendarios sin introducir más argumentos que pueden confundir al lector. pobremente comprendida por el público y los mismos aymaras. Entre el colapso del Tiwanaku y la hegemonía incaica transcurrieron unos 4 siglos durante los cuales los aymaras forman diversos reinos altiplánicos. estando las creencias y la tecnología andinas (incluyendo sus conceptos matemáticos. arquitectónicos (tardía aparición en las tierras ariqueñas de las chullpas o mausoleos para la elite aymara) y otros. 2. Lo que podríamos llamar el apogeo de la auténtica cultura aymara ocurre en esta etapa cultural. En definitiva. económica y familiarmente en el contexto de la marcada complementaridad entre múltiples nichos ecológicos que caracteriza al Mundo Andino. de alguna manera representando a la jerarquía Inca y fuertemente influenciados en lo cultural y administrativo por éstos. Aún así tendríamos que reconocer tres versiones socio-económicas de los pobladores del altiplano. por ejemplo) y conformados por diferentes proporciones de etnia aymara y pukina según se desprende de los documentos derivados de la magna gestión del Virrey Toledo iniciada en 1570. durante la cual coexistieron tal vez en forma tensa pero enriquecedora con nuestros yungas en la precordillera habitando poblados mixtos como el de Huaihuarani cerca de Belén (ver http://www. La del Período Intermedio Tardío entre la hegemonía Tiwanaku y la de los incas.cl/renatoaguirre/aritmeticasandinas. contemporánea con nuestros yungas de Arica y sur del Perú.htm ) estrechamente ligados al ordenamiento . estas no eran categorías estrictamente limitadas e interactuaban social.cl/renatoaguirre/02huaihuaraniyancopachane. hagamos una abstracción extrema para pensar en aymaras y yungas como etnias con una cosmovisión y costumbres similares. 2. sierra y tierras bajas: 1. ver http://www. Ciertamente no son el fundamento del Mundo Andino versión Circuntiticaca… Así pues. principalmente dedicados al cultivo del maíz. si bien tras la conquista incaica del altiplano adquirieron privilegios sobre nuestras tierras y terminaron haciendo desaparecer a la tradición cultural costera. a menudo en eterno conflicto (lupacas versus collas. cabe distinguir dos etapas en la historia aymara prehispánica: 1.htm ). Pastores altiplánicos.cerámicos.

Calendario de los agricultores altiplánicos. y Meger. al interior de Iquique. pimientos y frutas.: Hidalgo.. concentrados en el cultivo del maíz. F. con los tejidos. la quinua y las papas chuño. La Estación Seca (primavera. Por otra parte. ocupando la mitad del año entre marzo y septiembre (de uno a otro equinoccio). Sociedades Indígenas Contemporáneas y su Ideología. Naturalmente. 1996).natural (“bio-lógico” según van Kessel). Tras el solsticio de invierno (junio). Dada la peculiar cosmovisión andina. volvían a sus alturas a esperar el parto de los auquénidos (un poco antes o después de nuestro Año Nuevo). C. El ancestral calendario agrícola aymara se basa en la evolución estacional de las papas y quinua y similares. J. la estacionalidad de los menesteres pastoriles era diferente de la de los agrícolas y ésta diferente en el altiplano en contraste con los valles y cuando se dependía de las lluvias en contraste con las obras de regadío o la permanente disponibilidad de agua de los valles bajos. Limitándonos al territorio Lupaca. Awti Pacha) entre septiembre y diciembre. residentes de los cerros y quienes anualmente realizaban un concilio para decidir el clima y régimen de lluvias del próximo período. por lo que no es estrictamente aplicable a los valles bajos. Editorial Andrés Bello. es lógico suponer que el calendario anual más primitivo se basó más en los ciclos del recurso alimentario que en sofisticados parámetros astronómicos. R. Santiago. La Estación de las Lluvias (verano. durante la cual madura la producción agrícola y luego se le recolecta y se inicia la siembra. En Culturas de Chile. para el comercio cuando debían bajar nuevamente a la precordillera. Etnografía. ocupando viviendas relativamente precarias (paskanas) precisamente en la zona de la cabecera de los valles donde han quedado tantos restos de poblados prehispánicos y allí interactuaban con sus “parientes” agricultores sedentarios “de la costa”. tejer y pastar a sus animales para faenarlos en febrero o marzo. Cada ciclo anual comprendía tres estaciones: 1. Schiappacasse. durante la cual crecen las plantaciones. De allí nuestra actual Fiesta de las Cruces de Mayo. dedicada a la siembra. Calendario de los pastores altiplánicos. ampliamente estudiado por Juan van Kessel (“La Cosmovisión Aymara”. H. Jallu Pacha) entre diciembre y marzo. con un régimen de lluvias algo diferente. la quinua en abril y las papas comunes en mayo (primera mitad de la Estación Fría). porque no llueve. . Nótese que “awti” implica “hambre”: la tierra está seca. por ejemplo) que en las tierras más pobres del sur que ocupaban los Carangas. las papas tempranas se sembraban entre agosto y septiembre (a fines de la Estación Fría) y las papas comunes y la quinua entre octubre y noviembre (Estación Seca). charqui y grasa que utilizaban. Niemeyer. los cultivos no evolucionan de la misma manera en las riberas del Titicaca (territorio Lupaca. La Estación Fría (otoño e invierno. Hasta no hace mucho los pastores del altiplano no “occidentalizados” bajaban a la precordillera con sus rebaños después del equinoccio de marzo para capear el invierno en la precordillera. obteniendo cuero. limitados al cultivo de tubérculos y gramíneas y fuertemente dependientes de las abundantes lluvias cíclicas. hambrienta. Juyphi Pacha).. construir sus viviendas principales.. Eds. hay que celebrarlo y agradecer a la Pachamama. que originalmente nada tenía que ver con la cruz cristiana (algo que ignoran los aymaras de Arica) sino con el arco con que se homenajeaba a los mallkus o espíritus titulares de cada terruño. Aldunate. El año se dividía en dos períodos: labores de pastoreo en tierras altas durante los meses cálidos (septiembre a marzo) y en la cabecera de los valles durante los fríos invernales. Las papas tempranas se cosechaban entre febrero y marzo (fines de la Estación de Lluvias). ciclo que persistía hasta no hace mucho en el último territorio aymara auténtico de Chile. provistos de maíz. el concepto de las estaciones anuales estaba definido por lo que les era más importante: la procuración de bienes de subsistencia. 3. Recolectado el producto de las cosechas. 2.

junio. en el Valle de Azapa. En efecto. pero vinculándolas al “Dios de conquista” incaico. era en el siglo XVI cuando en algunas regiones andinas se celebraba la cosecha de la papa. Inti Raymi. estas fiestas no coincidían precisamente con el solsticio de invierno (21 de junio) y bien pudo haber tenido una fecha variable. Así nos acercamos al tema en cuestión: el Año Nuevo aymara (Machaq Mara) que hoy se explota con fines turísticos y de reivindicación de la identidad aymara. en función de la época de las cosechas. fácilmente comprensible para la gran diversidad de etnias dominadas. De ser así. El mes siguiente. Pachakutiq habría querido oficializar a lo largo del Tawantinsuyu a las ancestrales fiestas dedicadas a la cosecha que marcan el fin del año agrícola. Cristóbal de Molina "el chileno" (por haber acompañado a Almagro en su expedición) y quien no .Título: Una de las tantas Cruces de Mayo. Nótese el arco de la cruz misma y el remas de palmera que la rodea. Inti. Pese a los conocimientos astronómicos de los incas. la cual puede variar de un año a otro según el clima imperante. impuesta por Pachakutiq según Juan de Betanzos. Es la fiesta dedicada al dios Sol de los incas. el gran propagandista del IX jerarca del Imperio. como el Corpus Christi de los catóticos.

Estuvo en el Cuzco a fines del siglo XVI y comienzos del XVI. Fray Marín de Murúa es el único cronista mercedario. Bernabé Cobo era un jesuita que viajó por todo el Perú y el altiplano por más de 15 años y es el cronista que más preocupación mostró por los temas biológicos. También el cura Fernando de Avendaño hace la misma advertencia y ubica el evento para “cuando se descubrían mejor las Siete Cabrillas”. El cuzqueño. hablaba perfectamente bien el idioma y hasta pudo haber sido mestizo. entre ellos Murúa. además de asesorar al obispo del Cuzco. por lo que los indígenas celebraban su propia fiesta haciendo creer que rendían culto al evento católico. Su homónimo Cristóbal de Molina "el cuzqueño" comprendía muy bien el pensamiento religioso de los quechuas. Todos ellos ubican la fiesta en junio. El cuzqueño ubica la fiesta en mayo. pese a lo dispuesto por Pachakutiq. Si hubo alguna relación con un parámetro astronómico. Lo señala el gran destructor de “idolatrías” (costumbres nativas) Pablo José de Arriaga. tal vez no siempre y/o no en todas partes. pese a que el Inti Raymi había sido prohibido por los españoles en su afán por destruir lo autóctono con fines de proselitismo religioso.distinguía con claridad entre quechuas y aymaras. al denunciar en 1621 que. . la festividad tenía una connotación agrícola y no astronómica. juntó a lo largo de 20 años una valiosa información que transmitió en “Relación de las Fábulas y Ritos de los Incas” (1573). presenció el Inti Raymi de 1535 en abril “cuando en el valle del Cuzco se cogían los maíces y sementeras… a primer día de la luna”. los indígenas seguían celebrándolo “cuando aparecen las Siete Cabrillas”. Lo cierto es que. al virrey Toledo y a otros personajes. tras 20-30 años de trabajo.000 páginas y 400 ilustraciones acerca del mundo andino de entonces. Escribió en 1615. Como párroco de indios pobres en el Cuzco. fue con la aparición de la constelación de Las Pléyades (Cabrillas para los españoles) en el crepúsculo matutino. es uno de los principales cronistas de la época y tal vez el más entendido en costumbres indígenas. fenómeno que técnicamente se conoce como “salida helíaca”. una crónica de más de 1. Nótese que no figuran las efemérides solares. Guamán Poma de Ayala pertenecía a la nobleza indígena y viajó extensamente por el virreinato con su hijo y su perro y trabajó para algunos religiosos. En 1570 actuó como "extirpador de idolatrías". o por lo menos no estrictamente vinculada al solsticio de invierno como el Machaq Mara de hoy. tal como nuestras Cruces de Mayo. destinada sólo al Rey Felipe III de España. Esta fecha se aproxima a Corpus Cristo. aunque sus apreciaciones acerca de los aymaras están teñidas por su apego a los quechuas.

Esto está también consignado en el único documento que relata las costumbres prehispánicas en idioma nativo. si lo “bio-lógico” prima sobre las efemérides astronómicas. Sólo existe la información de Cieza de León. como mediador entre la dimensión terrenal en que vive el andino (Akaj Pacha para los aymaras) y las fuerzas celestiales del Araj Pacha. ¿Cuánta importancia tuvo el solsticio de invierno en el ámbito aymara preincaico?. se basa en un substrato aymara según Bouysse-Cassagne. Seguramente era un día significativo. es decir. la primera fuente consistente del idioma aymara (1612). el manuscrito de Huarochirí de compleja historia. una estricta correspondencia entre los 12 meses del calendario gregoriano y los 10 del calendario aymara (diciembre y marzo no tenían traducción). como se desprende de la obra del sacerdote Ludovico Bertonio. en cuanto a que los altiplánicos cuentan su año “de 10 en 10 meses”. Puede haber aquí una carencia de información. específicamente en el recinto Kalassaya por cuyos cuatro extremos aparece el sol en cada solsticio o equinoccio. Cuesta seguir el hilo histórico de tantas versiones diferentes dada la gran cantidad de mitos a menudo discordantes y la diversidad de nichos ecológicos andinos en los cuales. las fiestas del fin del año agrícola adquirieron un contexto de rebeldía y reivindicación de la identidad indígena. creando una ceremonia emblemática con elementos ajenos y situada en el tiempo por un evento astronómico en vez del resultado de una gestión productiva como parece haber sido originalmente. tal vez en función de efemérides solares más que las más primitivas lunares a juzgar por las traducciones de Bertonio. templo de la etnia pukina. resucita como Machaq Mara durante la última década del siglo XX en las ruinas del Tiwanaku. insisto. pero es de suponer que los incas le dieron aún más importancia para potenciar a su “Dios de Conquista”.Título: Las Pléyades Desde entonces y por mucho tiempo. el más consistente de los cronistas. Por lo anterior supongo que el Machaq Mara coincidente con el solsticio de invierno que hoy se celebra es una invención relativamente reciente. Pero más tardíamente el calendario aymara aparece dividido en meses lunares (13. El Inti Raymi. como si se estuviera tratando de resucitar “en aymara” y basando en una efeméride solar a la fiesta incaica del Inti Raymi (costumbre quechua) y precisamente en las ruinas del Kalassaya. Pero. que pudo ser el antecedente de un “Año Nuevo” andino aunque más bien se refería al término de un ciclo agrícola y no a un evento contabilizador de años. tras la prohibición de la Iglesia de los Conquistadores que pretendía minimizar las expresiones místicas andinas. Los cronistas de la Conquista siempre se preguntaron cuál fecha representaba al “Año Nuevo” y no consiguieron una respuesta concreta. si bien Molina “el cuzqueño” lo ubica a mediados de mayo. el cual. no es una festividad que se introduzca profundamente en el pasado andino. ¡las ruinas . era más o menos similar al de los agricultores aymaras del altiplano. Ciertamente no hay. los andinos concedían gran importancia a las Pléyades. Como otras civilizaciones no americanas. los que no son ajenos al fenómeno de la contemporánea instauración del Machaq Mara aymara. con días compensatorios para ajustarlo al año solar. en un enclave serrano. Esto podría deberse a que el calendario de éstos. ni tampoco los cronistas de la Conquista. pues no hay datos consistentes respecto al calendario aymara de la época y sólo se describen las actividades agrícolas de los incas. Cobo describe que para los andinos los seres vivos sólo existían debido a la fuerza vital que Las Pléyades transmitían a la Pachamama. dado el ciclo lunar de 28 días). si bien escrito en quechua. No la menciona van Kessler entre las festividades del sector de Isluga. Sin el aporte de las Pléyades la tierra no puede ser fértil. se generan calendarios anuales con variaciones propias de los ciclos climáticos de cada lugar y la actividad productiva de sus habitantes. Hasta donde he podido averiguar. Machaq Mara.

en “La Crónica del Perú” (Capítulo CXVII) escrita en 1550. este evento se relata como una festividad no vinculada al solsticio. relata con detalle lo que presenció el clérigo Marcos Otazo: una liturgia que enfatiza el orden social de la comunidad. Profundizando en la búsqueda histórica ancestral del Machaq Mara (sin encontrarla). apoyando la proposición de que no existía por entonces un Machaq Mara en el contexto de un “Año Nuevo” que culminaba en el 21 de junio. el Machaq Mara nace como un elemento de atracción turística y pronto. es más o menos el 24 de junio (San Juan) cuando se hacía la fiesta del floreo de los corderos de la zona de Isluga y de las llamas de las tierras altas. con simbolismos que expresan la eterna interacción de los opuestos complementarios de la cosmovisión andina y el sacrificio de una llama de color puro. En Arica aparece como algo importado de Bolivia hace algunos años. lo homologaron a un “Año Nuevo” en el contexto gregoriano.muniarica. anterior a los aymaras!. Pero si ha de buscarse un “Año Nuevo”. pero no en forma precisa… La salida helíaca de Las Pléyades fue investigada por Bouysse-Cassagne para la época y la latitud del Collao en el Planetario de París y una fuente bibliográfica y concluye que ocurría entre fines de mayo y principios de junio. Aunque para van Kessel el primero de agosto marcaba el ciclo agrícola. La primera vez que un europeo presenció la ceremonia de Las Pléyades en el altiplano fue en 1547. la comodidad con la cual se integra a la filosofía de los opuestos complementarios y a la interacción incompatible de éstos (“kuti” en contraste con “yanani”) lo llevó a adquirir bemoles de identidad étnica y el afán por exponerlo. Este evento y no el solsticio. junio es ciertamente una buena alternativa pues. Pero. más la corta-de-vista conceptualización occidental. podemos resumir la evolución del calendario andino en cuatro etapas: Una estacionalidad ecológica inicial no basada en parámetros astronómicos sino “bio-lógicos” y definida sólo para el ámbito de la puna altiplánica. su contexto cósmico. su éxito mediático. al noroeste del Titicaca. En agosto se realizaban rogativas para buenas lluvias y ceremonias para el pronóstico meteorológico del siguiente ciclo. No puede entonces hablarse de Año Nuevo aymara.de Tiwanaku son de la etnia pukina. cuyas entrañas servirán para que los amautas (sabios) pronostiquen el futuro de la cosecha del próximo ciclo. Nos acercamos al solsticio del 21 de junio.cl/renatoaguirre/09cosmovisionandina3. Cieza de León. parece ser el verdadero antecedente del Año Nuevo aymara. con “adornos” ceremoniales extraídos de las genuinas festividades aymaras. mientras su sangre se derrama sobre papas ya cosechadas como para pedirle a la Pachamama que concentre su capacidad de dar y regenerar la vida en la producción agrícola. en Lampez. se planificaba la producción agrícola del siguiente ciclo anual y tenía lugar la ceremonia de limpieza de los canales y acequias en la cual participaba toda la comunidad de cada ayllu (ver http://www. terminadas las cosechas. relegando entonces al Machaq Mara como hoy se practica a una invención tardía.htm ). Una ulterior estacionalidad de origen incaico (posterior al apogeo cultural auténtico de los aymaras) que armoniza las labores . sino de efeméride ANDINA… Más que una genuina expresión de la ancestral mística aymara.

equilibrio. Cuando una etnia se nutre de mitos y tradiciones más que de registros históricos. Cuatro etnias (pukinas. Año Aymara 5512 (2004 en el calendario gregoriano). Este integra a los meses lunares con los solares y los parámetros agrícolas de cada nicho ecológico. cualquiera sea su ubicación en el planeta. aymaras. de dos. hacen de las festividades litúrgicas andinas un enredo que cuesta descifrar. Después llegaron los “civilizados” imponiendo cuatro estaciones con festividades basadas en ciclos climáticos opuestos a los nuestros pues correspondían al hemisferio norte. como lo hemos explicado en http://www. Un buen análisis de éste se encuentra en la referida publicación de Bouysse-Cassagne. “ese gran incendio” según Pablo Neruda. Taypi es centro. ¿De dónde sale esta cifra?. Se dice que la evolución de los aymaras está marcada por cinco eras o “soles” sucesivos. nada más eficiente que precisar con tanta exactitud la supuestamente espectacular longevidad de la etnia aymara precisamente en un evento mediático y emblemático. Es un “calendario de maíz y de Estado” para BouysseCassagne. Había en el ámbito aymara una cierta obsesión por este número.000 y desde entonces se inicia una cuenta regresiva hacia la restauración del orden andino y se agregan los 512 años.cl/renatoaguirre/aritmeticasandinas. tres y cuatro estaciones. interfase armónica entre los Opuestos Complementarios.agrícolas del maíz con los ciclos lunares. y así los andinos adoptaron una actividad litúrgica estacional discordante con sus propias festividades. quechuas y occidentales) involucradas en tres esquemas calendáricos. Ni el tiempo transcurrido ni el evento son genuinos. Pero. ropaje característico. La reestructuración radical del calendario impuesta por el Sapa Inca que en gran medida redefinió la historia y la organización del Imperio (Pachakutiq). cada uno de ellos de 1. Para entusiasmar a las masas. Como material de propaganda. No he profundizado en el tema. costumbres y actividad de subsistencia y El Creador les ordena descender bajo la superficie para reaparecer por un lugar específico que luego se . ¿de dónde salen “cinco” eras precisamente?. en el taypi andino (lago Titicaca) se crean las diversas etnias ya provistas de su lengua. debe inventar mitos para conseguir mediante una conceptualización colectiva la identidad y cohesión necesaria para mantener el orden establecido. Según los cronistas. Pero aún no puedo armonizar este número de eras con la mitología aymara y agradecería sugerencias. pero a priori me llama la atención el “cinco”.muniarica.htm y como resalta de la lectura del Documento de Huarochirí. aunque probablemente no la tenía. Ese es el calendario que los cronistas de la Conquista conocieron y al cual le dieron una trascendencia panandina.000 años y subdivididos en dos períodos de 500 años por un cataclismo o evento (pachakuti) que invierte la polaridad del mundo. El peor desastre del Mundo Andino fue ciertamente la Conquista. excelente. como ya vimos. Puede rescatarse de la mitología aymara (y andina en general) un conjunto de mitos que metafóricamente establecen la importancia del orden conseguido en su apogeo como Estado. El espacio-tiempo aymara mitológico comprendería tres períodos iniciales: La edad del Taypi. El mito actual dice que eso habría ocurrido precisamente en el año 5.

adaptado por los cronistas al fundamentalismo católico de la época. Esta edad correspondería a la Génesis. La defensa de este concepto me ha traído más de una agresión verbal de .cl/renatoaguirre/mundoandino. Parece que sabían que éste habría de aparecer. inspirador del Wirakocha incaico y de un nivel superior al de Inti. se equivocaron y finalmente el sol apareció por donde hoy sigue saliendo cada día. El término se refiere a tierras no preparadas. sin orden y rudimentarios conocimientos de la cimiente de las civilizaciones. las extrapolaciones tendientes a demostrar el intrínseco “catolicismo” de los andinos prehispánicos y otras ambigüedades y/o abiertas deformaciones de la realidad que nos han legado los cronistas. Esta edad correspondería a lo precario que era el mundo antes de la aparición de los aymaras en el altiplano. no lo hay. La edad del Puruma. pescadores primitivos del Titicaca y el río Desaguadero.muniarica. por controvertido que sea el tema. podríamos llegar a configurar las cinco edades.cl/renatoaguirre/renatoaguirre. Pero que no hay 5. la agricultura. Para resumir varios mitos. incapacidad de una relación armónica. La edad del Awka. guerras. desprovistos (o casi) de la categoría de humanos por parte de los aymaras de la época del virrey Toledo. Awka Pacha sería entonces la era de las eternas confrontaciones entre los señoríos aymaras durante el Intermedio Tardío y de otras etnias andinas entre sí pues el período también lo individualiza Guamán Poma de Ayala en el ámbito quechua. el conjunto nos sirve para insistir en la naturaleza mítica del Mundo Andino.512 años de historia aymara. como la de las piernas al caminar). El texto de Bouysse-Cassagne pierde el rumbo tras la edad de Awka y se centra en los conceptos de “tinku” (enfrentamiento enriquecedor de los opositores) y “kuti” (alternancia de opositores irreconciliables.venera como sagrado (“waka”) a ocupar los lugares que les habían sido asignados (Cobo. De todas maneras.htm ).htm ) y que aquí reducimos drásticamente a un personaje: Tunupa. en contraste con el concepto de “yanani” (gestión armónica de las dos parcialidades. Esta época está vinculada al mito de salvajes (enanos) que vivían en pequeñas casitas (las chullpas que hoy sabemos que eran mausoleos de dignatarios aymaras) cuando aún no existía el sol.muniarica. pero por el Oeste. también explícitamente señalado en el Documento de Huarochirí). si realmente los andinos manejaron el concepto?: pues es un tema muy complejo que hemos resumido en los artículos Sincretismo Religioso 5 a 7 (http://www. Pero estos conceptos son realidades más bien que etapas en la gestión social andina y aún persisten esbozos de su práctica. matándolos con su luz/calor/energía. como el día y la noche). escarbando en la inconsistencia. con la excepción de unos pocos que se refugiaron en el agua. por lo que connota un estado salvaje. en contraste con la espiritualidad del mundo occidental tras el Tiempo-Eje de Jaspers (ver http://www. pues nos falta el orden panandino conseguido por los incas. El término implica confrontación. el “Dios de Conquista” incaico que podría considerarse en una extrema abstracción como la imagen visible del Creador (¿o más bien Organizador?). por lo que la pequeña puerta de la “casita” estaba orientada hacia el Este. ¿Y El Creador. A partir de estas tres edades. representando tal vez las guerras de la expansión del imperio incaico de las cuales su linaje fue víctima pues provenía de un territorio conquistado a la fuerza. Estos pasaron a ser los Urus.

Es difícil vencer a lo auténtico: conservémoslo sin sacrificar los principios. Concluyendo En definitiva. no encuentro antecedentes históricos para aceptar al Machaq Mara de hoy como una costumbre ancestral y menos para otorgarle la capacidad de llevar la cuenta de los años de la existencia de los aymaras. Los andinos eran. Si las festividades que se dice que lo originaron tienen alguna expresión actual desvinculada de los intereses estatales incaicos y de las organizaciones aymaras contemporáneas. de inspiración aristotélica.parte de personajes que manejan a su arbitrio el mito como una realidad histórica. Parece que tampoco eran las efemérides astronómicas (el solsticio de invierno del Machaq Mara) más poderosas que el orden “bio-lógico” de los diferentes estratos ecológicos. creo. como metáfora. Enfrentamiento implica aniquilación del contrincante y. más razonables y flexibles que los occidentales. tanto que hasta pudieron adoptar un calendario gregoriano y festividades diseñadas para el Hemisferio Norte sin sacrificar la atención que debían a la Pachamama. imagínese quién perdería. De este análisis me queda además el convencimiento de que el conocido Calendario Inca no era aplicable ni estrictamente utilizado en todo el ámbito andino. como están las cosas. Sin una adecuada comprensión del pasado. sino a la autenticidad que permitiría una interacción enriquecedora con el mundo globalizado. manejada con criterio por los líderes en un contexto yanani. En una sociedad no espiritualizada al estilo de Jaspers. simplemente porque “mi abuela me lo dijo”. lo que seguramente nunca ocurrirá porque carece de la connotación de rebeldía y reivindicación que ha adquirido el ulterior Machaq Mara. Esto no llama a la rebeldía ni a la sumisión. ésta es en Arica la fiesta de las Cruces de Mayo y la deberíamos priorizar como un auténtico legado de nuestro pasado andino. Sólo desearía que comprendieran su propia historia para que no cayeran en calidad de víctimas ante las imposiciones conceptuales del mundo occidental ni en el peor error de una gestión inversa. Soy uno de los que no quieren ver desaparecer a una peculiar alternativa socio-cultural humana sólo por el afán de definirse utilizando el estilo mediático y/o impositivo de los occidentales. emergen en el ámbito aymara mitos irracionales que sólo llevan al enfrentamiento y entre los occidentales a actitudes peyorativas. sirve para preservar la identidad. Eso es lo que define mi concepto de los aymaras: adaptabilidad ante las imposiciones pero persistencia de sus valores. Para eso es necesario conocer el pasado en vez de inventar nuevos mitos… . serranos y costeros. El problema surge cuando éste interactúa con el mundo contemporáneo. el mito. puneños. Sólo un esfuerzo deliberado por conseguir la interacción armónica entre ambas versiones de la cosmovisión nos permitirá comprender en vez de convencer o imponer.

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