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Aspectos Penales y Tecnológicos en el Delito de Difamación cometido a través del Internet

Aspectos Penales y Tecnológicos en el Delito de Difamación cometido a través del Internet

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¿Existe o no una adecuada protección del bien jurídico honor en el Perú, tomando especialmente en cuenta la afectación del honor y la reputación de las personas en la comisión del delito de difamación mediante el uso del Internet? La investigación intenta responder la interrogante desde la visión de su tratamiento en la Legislación Peruana
¿Existe o no una adecuada protección del bien jurídico honor en el Perú, tomando especialmente en cuenta la afectación del honor y la reputación de las personas en la comisión del delito de difamación mediante el uso del Internet? La investigación intenta responder la interrogante desde la visión de su tratamiento en la Legislación Peruana

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Published by: Alfonso Adrianzén Ojeda on Apr 01, 2011
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07/08/2013

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Desde el año 1968, en que se presenta

la primera red conmutada por paquetes y se ponen en

servicio los primeros nodos hasta nuestros días, la

evolución de las redes de transmisión informática o

telemática, a sido constante y vertiginosa. Con

certeza, desde ése entonces el crecimiento de la

delincuencia informática también ha seguido el mismo

ritmo.

Resulta indudable que la protección de

la honra y la reputación de las personas ha adquirido

una nueva dimensión a partir de su cada vez más

frecuente vulneración a través del uso de nuevas

tecnologías y en especial del Internet.

Los sistemas jurídicos de casi todo el

mundo han respondido a este fenómeno mediante un

proceso de asimilación paulatina que ha ido

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incorporando tanto en la doctrina, la legislación y la

jurisprudencia criterios específicos que han ido

enriqueciendo la capacidad reguladora frente a esta

particular forma de difamación.

En ese sentido, uno de los primeros

debates ocurrió en torno a la posibilidad de proteger o

no el honor de las personas jurídicas. Al igual que

ocurre con las difamaciones cometidas con otros medios,

no existe uniformidad al respecto.

Empero, está plenamente documentado que

en Internet son las compañías las víctimas favoritas de

los rumores y difamaciones en la red. Empresas

multinacionales como McDonalds, Starbucks y Kentucky

Fried Chicken (KFC) se han visto atacadas por correos

electrónicos Spam?

de los que incluso se han efectuado

infinidad de réplicas del tipo cadena??

incrementando

exponencialmente el perjuicio.

Otro factor a considerar ha sido el rol

que juegan las entidades prestadoras del servicio de

conexión de Internet (ISPs) las mismas que de acuerdo a

lo avanzado en Estados Unidos no son legalmente

responsables del contenido producido por sus usuarios

?

Nos referimos a aquellos mensajes de correo electrónico
enviados indiscriminadamente a millones de personas desde
cuentas desconocidas con el propósito de difundir masivamente
un mensaje no siempre esperado ni deseado.

??

En estos casos el mensaje continúa masificándose gracias al
constante reenvío solicitado expresamente a favor de una causa
supuestamente altruista, benéfica o preventiva.

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pero si están en la obligación de colaborar cuando

éstos afecten derechos de terceros.

Situación que vemos reflejada en los

fallos de la juez de Florida Eleanor Schockett quien en

mayo del 2000 dictaminó que las compañías Yahoo! y

America On Line (AOL) debían facilitar la identidad de

dos internautas adscritos a sus servicios a quienes se

les sindicó como autores del envío de mensajes

difamatorios a través de la Red en perjuicio del

ciudadano J. Erik Hvide.

El grado de colaboración al que están

obligados los ISP volvió meses más tarde a ser puesto a

prueba cuando los representantes de Nam Tai Electronics

(NTE) denunciaron que desconocidos habían distribuido

mensajes difamatorios contra su empresa a través del

envío miles de correos electrónicos.

Una de las cuentas de origen era

“scovey@aol.com” razón por la que NTE promovió ante la

justicia norteamericana una solicitud para que American

Online (AOL) -proveedor de servicios de Internet-

identificara a su cliente. AOL interpuso una apelación

en la que alegaba que la revelación de dicha identidad

supondría infringir la primera enmienda sobre el

derecho a hablar desde el anonimato.

Finalmente, ya en noviembre del año

2002 la Corte del Estado de Virginia, dictaminó en

contra de AOL emplazándola a desenmascarar a 'scovey'.

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Otro punto controvertido acerca de

estos delitos ha estado irremediablemente unido a su

carácter transfronterizo. El caso más emblemático se

manifestó cuando en diciembre del 2002, el magnate de

la minería Joseph Gutnick denunció en Australia a Down

Jones & Co por la versión en Internet de un artículo de

que lo desacreditaba.

El debate se centró en la determinación

idónea del lugar para el juzgamiento. Es decir, si

debía considerase al lugar donde se localizaban los

servidores de Dow Jones (Nueva Jersey - EEUU) o en

donde la historia había ocasionado mayor impacto y

descrédito en los lectores (Victoria - Australia). En

una decisión histórica, el máximo tribunal de Australia

decidió que la justicia de ese país podría valorar esta

difamación, abriéndose así un intenso debate legal

respecto a la jurisdicción y legislación aplicable a

estos casos. Discusión que dicho sea de paso aún no

encuentra plena solución.

Tal como hemos referido antes, una vez

que comienzan a circular por Internet los mensajes

prácticamente no hay quien los detenga ya que, como una

bola de nieve, cada vez se van agregando nuevos y

gratuitos retransmisores, a quienes al parecer poco les

importa averiguar si se trata de argumentos que tienen

una base real o son pura ficción.

Respecto de esta situación una Corte

estadounidense decretó en junio del 2003 que una

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persona que distribuye el Correo Electrónico de otra no

puede ser condenada por las calumnias de su contenido.

El caso involucró a Robert Smith, un

comerciante de antigüedades, quien luego de oír que su

cliente Ellen Batzel era la nieta del ex jefe de la

Gestapo Nazi Heinrich Himmler, envió un correo

electrónico a Tom Cremers, miembro de la Red de

Seguridad de Museos con sede en Amsterdam, en el

convencimiento que los cuadros que tenía Batzel en su

casa eran robados y de patrimonio del pueblo judío.

Después

de

incluir

leves

modificaciones, Cremers reenvió el correo de Smith a

una lista con cientos de empleados en seguridad de

museos sin su autorización.

La Novena Sala de la Corte de

Apelaciones de EEUU, se basó en una decisión del

Congreso que otorga inmunidad a proveedores y usuarios

de Internet cuando el contenido es suministrado por

terceras personas.

Pero si algo resulta inherente a la

esencia del Internet es su característica de constante

innovación. Las manifestaciones que el delito de

difamación puede adquirir en la red resultan a veces

estremecedoras.

Recientemente una nueva modalidad ha

sido puesta bajo análisis cuando Jeremy Stamper, un

habitante de Mossyrock - Washington (EEUU), fue acusado

por registrar dominios de Internet con nombres de

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funcionarios

públicos

y

posteriormente

redireccionarlos???

a diversas Páginas Web extremistas.

El propio presidente de la Comisión de

Inteligencia de la Cámara de Representantes de los

Estados Unidos, el republicano Poter Gross fue

severamente afectado en su imagen cuando se registró su

nombre como dominio de una página que enlazaba con el

sitio oficial en Internet de la “National Association

for the Advancement of White People” (Asociación

Nacional para el Progreso de la Raza Blanca), un

movimiento que proclama la supremacía de la raza blanca

fundado por David Duke, ex líder del Ku Klux Klan.

Pero éste no fue un caso aislado.

En febrero del 2003, nueve senadores

del estado de Ohio se encontraron con que Stamper

habían vinculado sus nombres con sitios en los que se

promocionaba la legalización del canibalismo. En

diciembre del mismo año, 12 senadores del estado de

Florida fueron sus nuevas víctimas enlazadas con

Overgrow”, un sitio Web en el que se enseña cómo

cultivar marihuana y que contiene enlaces con

vendedores de semillas de esta planta.

Ante todos estos nuevos retos que se

plantean en todo el mundo a los administradores de

justicia, hay que destacar el hecho que en la red hayan

???

El "redireccionamiento" es una práctica extendida más con fines
publicitarios y consiste en programar a determinada página para
que cada vez que alguien la visite instruya al software
navegador para que "salte" sin solicitud previa del usuario a
una segunda página que nos interesa promover.

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surgido iniciativas a nivel de los propios internautas

para la prevención y combate a esta clase de delitos.

Grupos como la Liga Anti-Difamación

(ADL), con sede en Nueva York, han surgido como

respuesta a la proliferación de delitos que dañan el

honor de las personas a través de Internet,

considerando que se trata de un medio que alcanza a una

gran cantidad de la población y facilita la veloz

diseminación de mensajes de contenido difamatorio.

En Latinoamérica, ya se han producido

las primeras condenas contra inculpados de difamación a

través de Internet, quedando clara evidencia de la

utilidad que significa que los involucrados en la

solución y juzgamiento de estos ilícitos dominen y

comprendan los elementos del entorno virtual y sus

categorías para el esclarecimiento de estos casos.

Así,

autoridades

judiciales

de

República Dominicana emitieron en julio del 2002 una

sentencia que aceptó como elementos de prueba todas las

informaciones

y

descripciones

tecnológicas

que

aportaron

los

peritos

de

la

empresa

de

telecomunicaciones CODETEL en un informe sobre el

movimiento de un correo electrónico y de una página Web

envueltos en el caso.

Por su parte, en el 2003 -luego de

semanas de investigaciones- detectives de la Brigada

contra el Cibercrimen de la Policía Chilena

establecieron la identidad del autor y el móvil por el

que un ciudadano fue difamado en un Sitio Web para

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homosexuales y lesbianas en el que se habían publicado

maliciosamente sus antecedentes, nombre completo,

dirección y teléfonos ofreciendo servicios sexuales a

personas con tendencia gay.

Ese mismo año, los panameños conocieron

que un fiscal había

iniciado

investigaciones

interrogando a Rómulo Alvarado De La Espriella,

presidente de la empresa Seexplicit International Corp.

propietaria de una Página Web pornografica en la que

habían sido colocadas imágenes del rostro de una

presentadora de la televisión local que fueron

utilizadas para armar una serie de fotomontajes de

connotación erótica. La defensa del acusado solicitó

desestimar el caso alegando que Internet no era un

medio regulado en Panamá.

Finalmente, cabe mencionar que a

inicios del 2004 una mujer fue condenada por decisión

de un juez de la ciudad de Sao Paulo, a pagar una

indemnización equivalente a once salarios mínimos

después de haber difamado por Internet enviando miles

de Correos Electrónicos anónimos a familiares, amigos,

clientes, socios y abastecedores de su ex marido,

acusándolo de mentiroso y ladrón,

La autora fue descubierta cuando la

justicia brasilera obligó a una empresa proveedora del

servicio de Internet a identificar al propietario del

correo electrónico de donde procedían las cartas en un

largo proceso judicial, que desde la identificación de

la acusada hasta la sentencia, duró unos tres años.

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Los investigadores también confiscaron

el ordenador de la residencia de la acusada y,

basándose en sus archivos, confirmaron la identidad de

la inculpada.

En el Perú, el caso de mayor notoriedad

se produjo varios años antes que los ejemplos expuestos

en Iberoamérica, cuando el argentino Héctor Faisal,

representante legal de la Asociación Pro Defensa de la

Verdad (APRODEV) y titular de www.aprodev.org.pe, fue

denunciado el 15 de abril 1999 ante un Juzgado

Especializado en lo Penal de Lima por el delito

continuado de difamación agravada como consecuencia de

su responsabilidad en la difusión de mensajes

calumniosos y difamatorios a través del Internet contra

varios congresistas, periodistas, empresarios y otras

personalidades de oposición al gobierno del ex

Presidente Alberto Fujimori.

Correspondió al abogado penalista y

asesor legal del Instituto Prensa y Sociedad (IPYS),

José Ugáz Sánchez-Moreno presentar dos denuncias, la

primera suscrita por el Parlamentario y Director del

Diario La República Gustavo Mohme Llona y los

periodistas de dicha casa editora Angel Páez y Edmundo

Cruz; y la otra suscrita por los periodistas Cecilia

Valenzuela, Luis Iberico, Fernando Rospigliosi y Julio

Sotelo en representación del empresario Baruch Ivcher.

Meses más tarde, se sumó otra denuncia

por calumnia y difamación, presentada por Francisco

Soberón director de la Asociación Pro Derechos Humanos

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(APRODEH) quien fuera acusado en las páginas de APRODEV

de apropiarse del dinero que reunió el periodista César

Hildebrant a través de una campaña a favor de la

torturada ex agente del Servicio de Inteligencia

Nacional (SIN) Leonor La Rosa.

En aquella oportunidad el tratamiento

del caso por parte del Poder Judicial implicó la

identificación del Internet como un medio de

comunicación social y por tanto tipificado en el texto

del párrafo tercero del artículo 132 del Código Penal.

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