MARTES 20/9/2005

LA REPÚBLICA

POLÍTICA

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¿CONTROL? La SBS de Martín Naranjo (derecha) no previno la caída.

depósitos”, recuerda desde la clandestinidad, con cierta nostalgia, Custodio. Parecía ser una historia de éxito, un success story propio de aquellas compañías que saltan del escenario de la provincia al del imperio. Todos crecían, pero ellos triplicaban en velocidad a los otros. Tal fue su éxito, que a fines de 1998 el BWL agonizaba; estaba a punto de quebrar y ser intervenido. Hay diversas versiones sobre qué pasó y por qué, pero todas coinciden en que el BWL estaba a punto de enterrar el pico financiero al terminar 1998. La familia Wiese (en una exposición presentada por los hermanos Susana y Gonzalo de la Puente) sostiene que hubo dos razones: el rápido crecimiento en 10 años, “combinado con la crisis económica que empieza en 1997, llevó al Banco Wiese [Ltdo] a una situación vulnerable en 1998”. Que los efectos tequila, vodka, tango, teriyaki y feijoada (es decir, las crisis mexicana, asiática, rusa, argentina y brasileña) generaron “la ruptura en la cadena de pagos”, que afectó más, sostienen, a quien más rápido crecía. Rojas y Costa mencionan las siguientes razones: el banco creció muy rápido sin “administrar el

Placa conmemorativa de la oferta de ADRs que hizo el Banco Wiese Limitado en la Bolsa de New York. Fue por un monto equivalente al 25% del patrimonio del Banco. Con eso, los Wiese bajaron su participación accionaria, pero mantuvieron el control del BWL.

BERTINI. Encontró un grave deterioro: “un banco racional no presta así”.

riesgo” adecuadamente; la escala de operaciones (los depósitos y préstamos) creció a un ritmo muy superior al de la capitalización. Cuando se produjo el “deterioro de la cartera”, se restringió “el nivel de solvencia” del Banco. ¿Fue ese deterioro del “nivel de solvencia” apenas un caso de bien intencionada ineptitud banquera por parte de los Wiese, acompañada con algo de mala suerte? Cuando Eugenio Bertini asumió el control del Banco Wiese, en setiembre de 1999, llevaba ya varios meses sumergido en el examen de las complejidades internas del Wiese Limitado. Bertini era un banquero con larga experiencia en el manejo de bancos regionales y nacionales. Lo que encontró en el

BWL fue una situación de descontrol generalizado. “El banco había perdido el control interno en los últimos años”, dice Bertini. Entre el cuadro que se les había presentado pocos meses antes, cuando se empezó a negociar una posible fusión con el entonces Banco de Lima Sudameris, y lo que encontró meses después, había una diferencia abismal. “El meollo del problema no [fue] el salvataje, sino por qué se deterioró el banco” dice Bertini, “¿Por qué el banco llegó a un nivel de deterioro tan brutal y no se explicitó?”. La forma en que se habían hecho los préstamos y las colocaciones era, afirma Bertini, irracional. “No

podían colocar más de 24 ó 25 millones en un grupo [el 10% del patrimonio], pero habían colocado hasta $70 millones, por ejemplo, en un grupo, el de los Picasso”. Según la información que le llegó a Bertini, las colocaciones con el grupo Picasso Candamo llegaron a ser de $70 millones y con el grupo Picasso Salinas, de $60 millones. “Ningún banco racional presta así”, dice Bertini. Según Custodio Poémape, la posible razón de la preferencia por, digamos, el grupo Picasso Salinas fue debido a “lo que habría hecho [Picasso Salinas] durante la estatización a favor de los Wiese”. El problema es que los Wiese colocaban la plata del público. Y que un Banco que tenía el segundo lugar en el mercado, pero que era manejado caóticamente, ponía en peligro todo el sistema financiero. “En perspectiva” dice Bertini, “creo que el banco creció fuerte para tapar huecos. Y en el proceso creó otros huecos más”. El descontrol (fuera intencional o no) percoló a todas las instancias del Banco. “La corrupción dentro del banco era muy grande” recuerda Bertini, “en Chiclayo, el 80% de la cartera era mala. Había mucha corrupción. [Por esa razón] se botó a mucha gente”. ¿Qué dice Custodio Poémape, el ex gerente financiero, sobre eso? “De repente no colocamos bien el dinero”, admite Custodio. ¿De repente? No se trataba solo del manejo incompetente (o doloso, según la acusación fiscal que se ventila ahora en juicio penal) del Banco por sus directores y ejecutivos, sino de algo igual o más importante. ¿Cómo permitieron las autoridades reguladoras que eso sucediera? Si había un deterioro tan brutal y malamente maquillado, como dice Bertini, “¿Por qué las últimas auditorías de la superintendencia no lo explicitaron?”. Eso lo veremos en la siguiente entrega de esta investigación

Continuará mañana.