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Historia Tecnológica

En el mundo de hoy en día el actual nivel tecnológico de esta humanidad ha sido fruto de
un proceso de experiencia acumulada, transmitida y desarrollada. La ciencia y la tecnología, son
conceptos diferentes, sin embargo tienen algunas similitudes: en ambos se requiere un trabajo
intelectual, y en la mayor parte de las veces experiencias empíricas. La ciencia aplicada y la
tecnología buscan resultados prácticos en el mundo material.

Los cambios tecnológicos y la ciencia.

En la actualidad, se busca la aplicación de una base científica a la mayoría de las


innovaciones tecnológicas, pero no siempre ha sido así, y de hecho es muy reciente el concepto de
que la ciencia aporta la idea como primer paso para la posterior experiencia práctica. Así, en
muchas ocasiones a lo largo de la historia, grandes cambios tecnológicos o industriales de la
humanidad no han tenido su origen en un estudio científico previo.
El desconocimiento de las leyes conocidas hoy que rigen los procesos termodinámicos,
químicos, hidráulicos, etc., no fue obstáculo para que se inventaran y desarrollaran máquinas y
herramientas en muchos de estos campos. Por ejemplo, la máquina de vapor se utilizó
ampliamente para diversos usos de la vida diaria mucho antes de que se conocieran los principios
físicos de la termodinámica en que se basaba su funcionamiento.
Otro ejemplo significativo: desde los orígenes de nuestra civilización el hombre, aun sin
saberlo, ha hecho uso de la biotecnología; el pan, el queso y las bebidas alcohólicas como el vino
forman parte de nuestra vida cotidiana desde hace milenios, mucho antes de conocerse el
fundamento científico de la producción de estos alimentos.

En procesos tan tradicionales como los


de la elaboración del queso, el pan, el vino, la
cerveza, etc., intervienen mecanismos de
fermentación que muchos artesanos han
repetido durante siglos sin entender
exactamente cada una de las causas que
originaban ese resultado. La ciencia ha dado
respuestas precisas para explicar tales
mecanismos y ha conseguido controlarlos a
voluntad

Antes de los tiempos de Pasteur (1865),


ya se conocía el fenómeno de la fermentación,
ampliamente utilizado para la producción de
vino, cerveza, queso, masa ácida, yogur,
vinagre, etc. Los procedimientos empleados
eran las fermentaciones alcohólicas, del ácido
láctico y del ácido acético. Se aprovechaba, sin
saberlo, la biotecnología para la producción.
Sin embargo, existen algunas actividades tecnológicas modernas que no podrían hacerse
realidad sin un concienzudo estudio científico previo, y por tanto de la ciencia en su concepción
más pura, como son la expresión práctica de la energía nuclear y la astronáutica. No es concebible
que las centrales de energía nuclear o las armas atómicas, pudieran construirse sin un
conocimiento suficiente de la estructura de la materia y las leyes que rigen a ese nivel
microscópico.
Igualmente, sería descabellado adentrarse en el espacio exterior sin las aportaciones de
numerosos teóricos, científicos, astrónomos y observadores a lo largo de los últimos siglos, como
fueron: Nicolás Copérnico (1543), que expuso una teoría heliocéntrica del Sistema Solar en contra
de la geocéntrica de Claudio Tolomeo defendida por la Iglesia; Galileo Galilei (1609), que obtuvo
las pruebas que demostraba la teoría de Copérnico; Johanes Kepler (a principios del s. XVII), un
teórico que formuló tres leyes sobre el movimiento de los planetas basados en unos
descubrimientos revolucionarios para su época; o el físico inglés Isaac Newton, que formuló su ley
de la gravitación universal, una ley que rige en cualquier parte del Universo y que ha sido
fundamental para iniciar con éxito la exploración del espacio exterior.

Oposición al avance tecnológico

En los últimos tiempos el avance tecnológico ha estado sometido con frecuencia a una
importante oposición, en comparación con la ciencia. Tanto ciencia como tecnología han sufrido un
distanciamiento entre sí, provocado por el temor a determinadas manifestaciones tecnológicas
consideradas perjudiciales para el futuro del ser humano. Muchas personas comprenden y
perciben la ciencia como un ejercicio respetable de conocimiento de las leyes naturales, pero
rechazan su utilización práctica incontrolada.
A lo largo de la historia tecnológica de la humanidad, desde las herramientas más simples
hasta las más complejas de nuestro mundo contemporáneo, se ha manifestado un proceso
acumulativo de experiencia y de evolución, generalmente deseable, ante la ausencia de temores
sobre los aspectos negativos a los que podría conducir. Es innegable los grandes logros que para
el ser humano ha supuesto la tecnología nacida de la Revolución Industrial: el ferrocarril, el
telégrafo, la radio, el automóvil, la lámpara... que han revertido positivamente en el nivel y calidad
de vida de los ciudadanos.

La tecnología nacida de la Revolución Industrial, como el


ferrocarril, genero en las sociedades, en un principio, una
confianza sobre sus posibilidades de mejora de la calidad
de vida

Todos estos inventos e innovaciones generaron


respeto y confianza en la tecnología, pero, a la vez, se
desarrollaban otros ingenios indeseados para la vida
pacífica: armas primero convencionales y más tarde
atómicas, submarinos y buques de guerra cada vez con
mayor autonomía y potencia ofensiva, aviones
bombarderos con gran poder de devastación, tecnologías
de guerra electrónica y vigilancia incluso desde el
espacio, y un sin fin de desarrollos que contrarrestaban
los supuestos beneficios de la tecnología. Incluso determinada tecnología, como la energía atómica
para uso civil, fue objeto de gran oposición popular por los efectos negativos de la radiación
nuclear, así como las dificultades para almacenar los peligrosos desechos que causaba.

Los desarrollos tecnológicos indeseados para


una vida pacífica, fueron contestados por
muchos sectores, que pusieron en duda los
supuestos beneficios del progreso tecnológico

Todas estas cuestiones suscitaron en muchos


sectores una crítica muy enérgica sobre los
beneficios resultantes del progreso
tecnológico, conscientes de que la progresión
geométrica a la que parece crecer no tiene en
cuenta las limitaciones geográficas ni políticas,
transformando cuestiones culturales y
sociales, en muchas ocasiones de forma
inesperada y perjudicial. Por los efectos
conocidos sobre las sociedades, es defendible
la idea de que la tecnología se manifiesta, a la
vez, como un proceso creativo y destructivo.