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Unos zapatos para mis amigos los dedos

Javier Romero T.

Si el lector preguntase al leer mi título ¿porqué “Unos zapatos para mis amigos los
dedos”? Mi respuesta a esta lo verá con esta curiosa anécdota. Cuando tenía quince, por
estupidez corté mal una uña de mi dedo que la carne sangraba de repente y pensaba con
harto optimismo “ya se me pasará la herida”.

En el colegio seguía usando en ese entonces un zapato de esas “marca chancho”,


esas en donde se vendía en una tienda cualquiera a un billete de Manuel Rodríguez, y como
era crédulo, pensaba que la culpa no iría con esos zapatos.

Pero un día, saqué mis zapatos y los calcetines y vi que la herida en el dedo iba de
mal en peor, mis amigos se repugnaban con el pulgar izquierdo asqueroso, que fui al
consultorio a que el doctor me viera y me diagnosticara el problema, sucedió así que el
doctor me dijo que tenía una uña encarnada, lo cual al final eché la culpa a mi poca higiene,
a los calcetines y zapatos marca chancho.

Después de la “indolora” operación para sanar el dedo, en vez de mis zapatos marca
chancho usaba un par de chalas negras para el colegio, y mi madre hablaba con su amigo un
humilde zapatero de Barrio Norte para ver si podía hacer un zapato punta cuadrada para
que los dedos de los pies no se sientan apretados ni incómodos: Hechos de cuero chileno y
costura de buena calidad que a los mismos zapatos Guante quedarían boca abierta al saber
que ese zapato casero valía menos de la mitad que ellos. Cuando llegó el momento de
usarlos, los zapatos se hicieron amigos de mis pies que estos zapatos han resistido las
lluvias, el polvo, tropezones bruscos y hasta temblores.

Mi respuesta al final, es que estos zapatos son los amigos para mis dedos y jamás
olvidaré de aquel zapatero de Barrio Norte quien hizo un lindo zapato negro para que
pudiera sanar tanto mi dedo principalmente y si uno me pregunta “¿de qué marca es tu
zapato?” Yo orgullosamente hasta hoy le sigo y seguiré diciendo que “estos zapatos lo hizo
un humilde zapatero y doy gracias que esto lo hizo un penquista de corazón”.