P. 1
Aproximación a los orígenes

Aproximación a los orígenes

|Views: 67|Likes:
Publicado porGustavo Urueña A

More info:

Published by: Gustavo Urueña A on Mar 28, 2011
Copyright:Attribution Non-commercial
Precio de venta:$0.99 Comprar ahora

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
See more
See less

12/27/2014

$0.99

USD

pdf

263 ADELAIDA SOURDIS NÁJERA: SANTA MARÍA DE LOS REMEDIOS DEL CABO DE LA. . .

SANTA MARÍA DE LOS REMEDIOS
DEL CABO DE LA VELA
Aproximación a los orígenes de la provincia
del Río de la Hacha*
POR
ADELAIDA SOURDIS NÁJERA**
Introducción
La provincia del Río del Hacha
1
, hoy departamento de la Guajira, entró
en época tardía a formar parte del territorio actual de Colombia; en 1739,
cuando se restableció el Virreinato de Nueva Granada. En 1717, mediante
Real Cédula del 29 de abril, se creó el Virreinato y se estableció su jurisdic-
ción territorial y política sobre “toda la provincia de Santafé, Nuevo Reino
de Granada, las de Cartagena, Santa Marta, Maracaibo, Caracas, Guyana,
Antioquia, Popayán y San Francisco de Quito, con todos los demás términos
que en ellas estuviesen incorporados”
2
. Suprimido el Virreinato en 1723, fue
restablecido mediante Real Cédula del 20 de agosto de 1739 y se le agrega-
ron nuevos territorios:
Panamá, con el territorio de su capitanía general y Audiencia es
á saber: las de Portobelo, Veragua, y el Darién: las del Chocó,
* Lectura en la Sesión Solemne de la Academia Colombiana de Historia, conmemorativa del 12 de
octubre de 2005.
* * Miembro de Número de la Academia Colombiana de Historia. La autora agradece a los académicos:
Fernando Barriga del Diestro, por su indicación de importantes fuentes documentales para este
trabajo, y Jorge Arias de Greiff, Armando Martínez Garnica y Fernando Mayorga García por sus
oportunas observaciones.
1 Los documentos del siglo XVI hablan del Río de la Hacha; los del siglo XVIII se refieren al Río
del Hacha: en este trabajo se escribe el nombre de acuerdo con las fechas de los documentos.
2 Gonzalo Hernández de Alba. “El virreinato de la Nueva Granada”. En: Credencial Historia,
No. 20, Bogotá, agosto 1991.
BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. XCIII No. 833 – JUNIO 2006 264
Reino de Quito, Popayán y Guayaquil. Provincias de Cartagena;
Río del Hacha, Maracaibo, Caracas, Cumaná, Antioquia,
Guayana y Río Orinoco, islas de la Trinidad y Margarita, con
todas las ciudades, villas y lugares y los puertos y bahías,
Surgideros, caletas y demás pertenecientes a ellas, en uno y otro
mar y tierra firme, permaneciendo y subsistiendo esas las Au-
diencias de Panamá y Quito...
3
Los orígenes de la provincia del Río del Hacha, la cual, junto con las de
Cartagena y Santa Marta integró la actual región del Caribe colombiano,
compuesta por siete departamentos continentales y uno insular
4
, han sido
poco investigados. Dilucidar su génesis es importante para completar la
historiografía nacional y regional y conocer su desenvolvimiento cultural.
Este trabajo versa sobre la conquista y primer poblamiento de la actual
Guajira, la ciudad de Nuestra Señora de los Remedios del Cabo de la Vela,
que fue trasladada posteriormente al Río de el Hacha y dio origen a esa
tercera provincia española, excluida Panamá, del territorio que hoy integra
la región del Caribe colombiano. El objetivo es establecer la fecha de su
fundación y conocer el régimen político-administrativo especial por el cual
se gobernó.
La mayor dificultad para la investigación ha sido la localización de fuen-
tes, no habiendo sido posible la consulta de archivos extranjeros por el mo-
mento. Los documentos sobre la Guajira que reposan en el Archivo General
de la Nación parten del siglo XVIII, y no existen archivos locales. Sobre los
siglos XVI y XVII hay que recurrir al Archivo General de Indias, a los docu-
mentos emitidos por el Consejo de Indias y la Audiencia de Santo Domingo,
y aún a la Audiencia de Cuba en donde se han archivado algunos. La
historiografía colombiana sobre esas épocas muy poco dice sobre la penín-
sula guajira, es como si no existiera. Juan Friede en su extensa recopilación
de documentos del Archivo de Indias trae información sobre el Cabo de la
Vela, Santa María de los Remedios, Río de la Hacha y otros lugares de la
península, que complementada con otras fuentes permite reconstruir de ma-
nera general los primeros orígenes del poblamiento español, pero sólo hasta
1650. Ese año se creó la Audiencia de Santafé, a la cual se adscribieron las
provincias de Tierra Firme, pero no la ciudad del Río de la Hacha. Esta
continuó con un régimen especial, adscrita a la Audiencia de Santo Domin-
go en lo judicial y al Consejo de Indias en lo administrativo. Se diluye, en-
3 Archivo General de la Nación (en adelante A.G.N.). Colonia, Miscelánea, t. 46, fols. 561-575.
4 Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, Guajira, Magdalena, Sucre, y San Andrés y Providencia.
265 ADELAIDA SOURDIS NÁJERA: SANTA MARÍA DE LOS REMEDIOS DEL CABO DE LA. . .
tonces, su rastro en la documentación que se circunscribe al distrito de la
Audiencia de Santafé.
Se ha trabajado con base en la documentación de Juan Friede, en el Ce-
dulario de la Monarquía Española para la isla de Cubagua, publicado en
Venezuela, que transcribe el libro cedulario III, del legajo 1121 de la Audien-
cia de Santo Domingo, y en bibliografía secundaria, especialmente la inves-
tigación de Manuel Luengo Muñoz.
Antecedentes
La conquista de las tierras descubiertas por Cristóbal Colón en nombre
de los reyes de Castilla y Aragón, fue una iniciativa para la cual la Corona,
exhaustas sus arcas por el esfuerzo que significó la reconquista del país, no
estaba preparada. Se realizó, por lo tanto, con fondos privados como una
empresa comercial entre la monarquía, titular exclusiva del dominio y se-
ñorío sobre el Nuevo Mundo por concesión que le diera el Papa, y comer-
ciantes y aventureros que ponían el dinero, armaban huestes -expediciones
organizadas militarmente, apertrechadas con armas y vituallas-, y se lanza-
ban a la hazaña de atravesar un mar desconocido con la ambición de des-
cubrir para España nuevas tierras y riquezas fabulosas. A cambio, el Rey
les cedía buena parte del botín y la administración de los territorios descu-
biertos. En ese momento ningún país de Europa tenía la experiencia o la
capacidad para construir ese Nuevo Mundo, que tenía España. La recon-
quista de su propio país de la dominación árabe, que duró ochocientos
años, la modalidad de mantener las áreas recuperadas a través de la organi-
zación de núcleos de población, y la organización del primer Estado unifi-
cado europeo, en un territorio común con un poder centralizado diferenciado
de sus gobernados, fueron los factores que garantizaron el éxito de la em-
presa americana, que emprenderían después otros estados europeos.
La conquista se organizó mediante la celebración de “capitulaciones”, o con-
tratos en los cuales la Corona daba licencia para descubrir, comerciar o tratar con
los indígenas, fundar poblaciones y apropiarse del territorio, y otorgaba ciertas
prerrogativas al conquistador para someter a los nativos –so pretexto de su evan-
gelización–, repartir el botín, gobernar a sus asociados y administrar justicia. Se
instauró un sistema autoritario, asombrosamente eficiente, que permitió, en algo
menos de un siglo, apropiarse de un inmenso y riquísimo continente, a costa de la
destrucción de sus gentes y su cultura. Fue el parto doloroso de un nuevo mundo
y de la moderna civilización de Occidente.
Al tiempo que se conquistaba se iba imponiendo un sistema de adminis-
tración que, aunque fundamentado en la experiencia y las normas de Castilla,
BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. XCIII No. 833 – JUNIO 2006 266
fue el laboratorio en donde se aprendió a construir un orden propio y se
empezaron a crear las instituciones públicas y modalidades particulares de
gobierno, que estructuraron la organización política y la administración de
los reinos de Indias, transformados en el siglo XIX en estados soberanos,
independientes de España.
Las capitulaciones de Hojeda
Las primeras expediciones, hijas de la codicia y el afán del oro, se propu-
sieron sobre todo descubrir nuevas tierras e intercambiar con los indígenas
fruslerías por oro y perlas. La organización del territorio y la fundación de
poblaciones se impondría después. En los primeros años de la llegada de los
españoles se expidieron licencias para tratar y contratar con los indios. A lo
sumo se construyeron fuertes que protegieran a los expedicionarios, como el
de Santa Cruz, que levantó Alonso de Hojeda en cercanías de Santa Marta, o
el de San Sebastián que construyó en la costa del golfo del Darién, el que
hizo Nicuesa en el puerto del Retrete en Urabá, o el que Pedro de Heredia,
en su primera capitulación, fue autorizado a construir en la región de
Cartagena, pero no pudo llevar a cabo.
La Guajira fue lo primero que avistaron los españoles de la actual
Colombia cuando llegaron a América, hace 513 años. La primera capitu-
lación sobre el territorio que hoy es nuestro país fue la celebrada en 1499
con Alonso de Hojeda, quien descubrió la punta de tierra que llamó Cabo
de la Vela. Posteriormente se reconocería y conquistaría la costa de Tie-
rra Firme, y se fundarían ciudades desde donde partirían las expedicio-
nes que se apropiarían del interior del país. Hojeda acompañó a Colón en
su segundo viaje; regresado a España, gracias a su protector, el Obispo
de Fonseca, conoció la carta de navegación y los diarios del Almirante
sobre la costa de Paria (hoy Venezuela) y obtuvo del Rey una capitula-
ción para continuar el descubrimiento de esas costas y rescatar (comer-
ciar) con los indígenas. En 1499, zarpó hacia el Nuevo Mundo con cuatro
embarcaciones. Entre sus compañeros venían Juan de la Cosa, quien tra-
zaría después el primer mapamundi en que se incluye el nuevo mundo, y
Américo Vespucci, el cosmógrafo florentino que descubriría posterior-
mente que las nuevas tierras encontradas no eran un conjunto de islas,
sino que formaban parte de un extenso continente que sería bautizado
con su nombre: América
5
. Hojeda arrribó a las costas de Paria, entró a la
5 Joaquín Acosta. Descubrimiento y colonización de la Nueva Granada. Biblioteca Popular de
Cultura Colombiana, Ministerio de Educación de Colombia. Bogotá, 1942.
267 ADELAIDA SOURDIS NÁJERA: SANTA MARÍA DE LOS REMEDIOS DEL CABO DE LA. . .
boca del Drago (entre la isla de Trinidad y el continente, a la altura de la
desembocadura del Orinoco), desde donde viró hacia el Occidente y re-
corrió la costa. Desembarcó en la isla Margarita, intercambió con los in-
dios abalorios por oro, perlas y “piedras verdes”
6
, y llegó hasta la península
más septentrional del continente en donde avistó una punta de tierra que
llamó “Cabo de la Vela”, situada en el territorio conocido como
Quiquivacoa o Coquivacoa (nombre con el que llamaban los indígenas a
la Guajira), desde donde puso derrota hacia Santo Domingo. Según su
declaración en los pleitos colombinos:
...vino a descubrir el primero después que el Almirante y descu-
brió al medio día la Tierra Firme, y corrió por ella casi doscien-
tas leguas hasta Paria, y salió por la Boca del Drago, y allí conoció
que el Almirante había estado en la isla de la Trinidad, junto a la
Boca del Drago, y de allí corrió y descubrió la costa de la Tierra
Firme hasta el Golfo de las Perlas y bajó [en] la isla Margarita y
la anduvo por la tierra a pie, porque conoció que el Almirante no
sabía de ella nada más que haberla visto yendo su camino, y de
ahí fue descubriendo toda aquella costa de la Tierra Firme desde
los Frailes hasta en par (sic.) de las islas de los Gigantes y del
Golfo de Venecia, que es en la Tierra Firme, y la provincia de
Quiquivacoa, y en toda esta Tierra Firme doscientas leguas an-
tes de Paria, y desde Paria hasta las Perlas hasta Quiquivacoa,
que este testigo descubrió, nunca nadie lo había descubierto ni
tocado en ello...
7
La Gobernación de Coquivacoa
El 8 de junio de 1501, Hojeda obtuvo una segunda capitulación, para
emprender una expedición a la costa que había descubierto, en las islas “que
se dicen de Quiquibacoa”. No se sabía entonces, en una geografía que em-
pezaba a construirse, que además de islas, lo único descubierto hasta enton-
ces, existía un vasto continente por conocer. Por medio de esta capitulación
se creó la primera unidad territorial y administrativa en la costa nor-occiden-
tal de Tierra Firme, en lo que es hoy la península de la Guajira y el área que
6 No eran esmeraldas, como pudiera pensarse, sino silicatos de magnesio utilizados por los indígenas
para curar enfermedades. Ver: Luis Duque Gómez. “Alonso de Hojeda, Coquibacoa y Santa
Cruz”. En: Gabriel Camargo Pérez. Coquibacoa, Don Alonso de Hojeda y su puerto de Santa
Cruz. Tunja, 1990, Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, p. 61.
7 Juan Friede. Documentos inéditos para la historia de Colombia. Coleccionados en el Archivo
General de Indias de Sevilla. Academia Colombiana de Historia, Bogotá, 1957, tomo I, doc. 1,
pp. 20-21.
BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. XCIII No. 833 – JUNIO 2006 268
circunda el golfo de Venezuela, y se proveyó el primer cargo público dotado
con funciones políticas, administrativas y jurisdiccionales.
Hojeda recibió facultades expresas para descubrir, tomar posesión y seña-
lizar las tierras en nombre de los reyes, entrar en ellas y hacer trueques con
los indígenas. A cambio, los reyes le hicieron merced de tierras en la isla
Española, para que las cultivara en su provecho. Además, por Real Cédula
dada dos días después en Granada, fue nombrado Gobernador de Coquibacoa,
cargo con jurisdicción y mando sobre un territorio, que aunque sus linderos
no estaban precisados, sí estaba determinado: la llamada «isla de
Coquibacoa». Como gobernador se convertía en funcionario real por lo cual
percibiría un salario. Decía la Real Cédula:
A vos los vecinos e moradores que sois o fuéredes de aquí en
delante de la isla de Coquibacoa. Ques de las islas que por nues-
tro mandato se han descubierto en la parte del mar Océano …
nuestra merced e voluntad es que Alonso de Hojeda sea nuestro
Gobernador desa isla e su tierra e juredición por el tiempo que
nuestra merced e voluntad fuere, con los oficios desa dicha isla
e su tierra e juredición, e haya e lleve de salario en cada un año
con el dicho oficio… e le dejéis e consintáis libremente usar e
ejercer el dicho oficio, e cumplir e ejecutar la nuestra justicia en
esa dicha isla e su tierra e juredición, por sí e sus Oficiales de
Lugartenientes, ques nuestra merced que en los dichos Oficios
Alcaldías e Alguacilazgos e otros oficios pueda poner…
8
En su gobernación fundó Hojeda el primer asentamiento de españoles, el
fuerte de Santa Cruz. La demarcación de la gobernación no era precisa, como
desconocido era el territorio de su ubicación, y la localización de ese asenta-
miento ha sido materia de discusión por geógrafos e historiadores. Según las
investigaciones de Gabriel Camargo Pérez, a las cuales nos remitimos, las
tierras llamadas por los indígenas Coquivacoa comprendían la actual penín-
sula de la Guajira y la región del Golfo de Venezuela. El mismo historiador
concluye que el fuerte de Santa Cruz se levantó al norte de Santa Marta, en
un lugar llamado el Anconcito, situado en la zona de los Ancones, que figura
en los mapas oficiales de la región como Anconcinto
9
. Sin embargo, Luis
Duque Gómez se inclina por la ubicación de Santa Cruz en Bahíahonda,
sitio en el que doscientos años después Antonio de Arébalo fundaría una
población que también desapareció. La gobernación de Coquivacoa no pros-
peró y el fuerte de Santa Cruz, abandonado, cayó en la ruina. Enfrentamientos
8 Camargo Pérez, op. cit., pp. 71-72.
9 Ibíd., pp. 45-46.
269 ADELAIDA SOURDIS NÁJERA: SANTA MARÍA DE LOS REMEDIOS DEL CABO DE LA. . .
con los indígenas y diferencias de Hojeda con sus asociados dieron al traste
con los proyectos del conquistador, que terminó conducido preso a Santo
Domingo y luego enviado a España en donde logró desvirtuar las acusacio-
nes de sus detractores.
En 1508 una tercera capitulación le fue otorgada en compañía con Diego
de Nicuesa, en la cual se los autorizó para ir a Tierra Firme, “que es en las
islas del Mar Océano”. En la capitulación se crearon dos nuevas
gobernaciones, la de Urabá y la de Veragua, se definieron algunos de sus
límites territoriales, se ordenó la fundación de cuatro asentamientos y se am-
plió la acción de la Corona, por cuanto el Rey nombró expresamente dos
representantes suyos para que determinaran los lugares en donde habían de
levantarse. Estos funcionarios al ser de provisión real, no debieron estar suje-
tos a los gobernadores sino al Rey directamente. El monarca ordenó “…que
en la dicha tierra seáis obligados a hacer cuatro fortalezas a vuestra costa y
misión para cuatro asientos, los (sic.) dos en la tierra de Urabá hasta el Golfo,
y las otras dos del Golfo hasta el fin de la tierra que llaman Veragua… ”
10
.
Los lugares de los asentamientos en Urabá los escogería Alonso de Hojeda
con Silvestre Pérez, nombrado por el Rey para el caso, y los de Veragua
Diego de Nicuesa con Alonso de Quijano, elegido para el mismo efecto. Las
fortalezas debían ser “labradas los cimientos de piedra y lo otro de tapia que
sean de tal manera que se puedan bien defender de la gente de la tierra… ”.
En este mismo documento el Soberano definió que el golfo del Darién perte-
necía a la gobernación de Hojeda en el territorio de Urabá
11
. En sus pleitos
contra la Corona, Colón reclamó esas tierras por considerar que su goberna-
ción le pertenecía
12
.
Hojeda desembarcó en la isla de Códego que cierra la bahía de Cartagena,
en dominios del cacique Carex, en donde los indios se negaron a sometérsele.
De allí siguió al pueblo de los Yurbacos (hoy Turbaco), en donde probaron
los españoles el veneno de las flechas de los indígenas, que desbarataron la
hueste. Allí pereció el geógrafo Juan de la Cosa. Ayudado por Nicuesa,
Hojeda logró vencer a los Yurbacos e incendiar el poblado. Embarcó con los
hombres que quedaron y navegó hacia el occidente hasta el golfo de Urabá,
en cuyas costas construyó un fuerte protegido con estacadas de madera, el
cual llamó San Sebastián, y construyó habitaciones pajizas. Corría el año de
1510. Este fue el segundo asentamiento de españoles en Tierra Firme, el cual
10 Ibíd., doc. 2, pp. 2-3.
11 Ibíd.
12 Friede, op. cit., tomo 1, doc. 1, p. 11.
BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. XCIII No. 833 – JUNIO 2006 270
tampoco perduró, pues ante la ferocidad de los nativos y sus flechas veneno-
sas, acosados por el hambre y las enfermedades, los españoles lo abandona-
ron. Fue el fin de las aventuras de Hojeda, quien poco después murió en la
miseria, en Santo Domingo. Fue también el final de los primeros infructuo-
sos intentos de poblamiento que hicieron los españoles en el litoral Caribe de
nuestro país. En adelante, ya más conocida la región, las expediciones ten-
drían otra organización y se plantearían derroteros más precisos.
Capitulaciones de Rodrigo de Bastidas
Mientras Ojeda tramitaba su segunda capitulación, Rodrigo de Bastidas,
notario sevillano, recorría la costa que se extiende al este del Cabo de la Vela
hacia el Darién. El 5 de junio de 1500 había obtenido licencia para su empre-
sa. Con él se embarcó Vasco Núñez de Balboa, quien años después descu-
briría el Océano Pacífico. La expedición partió del puerto de “Las Mulas” en
el río Guadalquívir en dos barcos, la nao “Santa María de la Gracia” y la
carabela “San Antón”. Arribó al Cabo de la Vela a fines de abril o a princi-
pios de mayo de 1501
13
. Continuó su recorrido bordeando la costa y descu-
brió la bahía que nombró de Santa Marta, porque llegó allí el 23 de febrero,
día en que la iglesia celebra a esa santa, y continuó hacia el sureste hasta las
bocas de un gran río, que los indígenas llamaban Yuma y él bautizó “de la
Magdalena”. Entró en sus bocas, más tarde llamadas “de Cenizas”, en donde
la fuerte corriente y la confluencia de sus aguas con el mar por poco hacen
zozobrar sus embarcaciones. Allí llegó al parecer el 22 de marzo. Continuó
su navegación hacia el oriente y avistó la espléndida bahía que bautizó como
Cartagena, sobrepasó las tierras del Cenú y llegó hasta el golfo de Urabá, lo
que completó el recorrido de las costas septentrionales de la tierra que luego
se llamaría Castilla de Oro
14
, hoy Colombia.
Una segunda capitulación concertada con Bastidas, fechada en Vallado-
lid el 6 de noviembre 1524
15
, constituyó un estatuto más completo en el cual
ya se encuentran las bases de una organización político-administrativa. Se
establecieron de manera más precisa las facultades y deberes del conquista-
dor y las mercedes que se le otorgaron a cambio, y se concedieron estímulos
y recursos para el poblamiento. Igualmente se indicaron los funcionarios rea-
les que intervendrían en los asuntos de administración y gobierno.
13 Gabriel Camargo Pérez. “La Coquibacoa de Hojeda y su puerto Santa Cruz”. Nuevas
lecturas de historia, Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, No. 13. Tunja, 1990.
14 Friede, op. cit., tomo 1., doc. 14, p. 85.
15 Ibíd., doc. 12, pp. 76-81.
271 ADELAIDA SOURDIS NÁJERA: SANTA MARÍA DE LOS REMEDIOS DEL CABO DE LA. . .
M
a
p
a

d
e

R
i
o
h
a
c
h
a

d
e
s
d
e

M
a
r
a
c
a
i
b
o

h
a
s
t
a

S
a
n
t
a

M
a
r
t
a
.

A
u
t
o
r
:

J
o
s
é

X
a
v
i
e
r

d
e

P
e
s
t
a
ñ
a

y

C
h
u
m
a
z
o
.
A
ñ
o

1
7
5
3
.

A
r
c
h
i
v
o

G
e
n
e
r
a
l

d
e

l
a

N
a
c
i
ó
n

(
9
3
-
6
)
.
BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. XCIII No. 833 – JUNIO 2006 272
Atendiendo la petición de Bastidas, el Rey le dio licencia para poblar la pro-
vincia y puerto de Santa Marta, con la obligación de fundar una población dentro
de los dos años siguientes al otorgamiento de la capitulación; repartir solares,
aguas y tierras entre los vecinos que reclutara; introducir ganado vacuno y caba-
llar, cerdos y otros animales de cría; construir una fortaleza y dotarla con muni-
ciones y gentes de armas, a quienes se les pagaría con cargo a las rentas reales.
Para cumplir con este proyecto recibió el nombramiento de Capitán vitalicio de
la provincia, con todas las honras y preeminencias del cargo y además se le
otorgó el título de Adelantado
16
. Con el fin de fomentar el asentamiento, a los
vecinos y moradores se les eximió por seis años de pagar impuestos sobre las
mercancías que entraran o salieran de la provincia, y el quinto real sobre el oro y
metales preciosos que se encontraran se disminuyó a la mitad, también por seis
años. Se les autorizó la pesca de perlas en los sitios que no estuvieran expresa-
mente prohibidos, siempre y cuando obtuvieren las licencias de los oficiales rea-
les; a extraer palo del Brasil y guayacán, pagando tributo real sólo por un décimo
de su valor; a fabricar barcos y a comerciar con la Española y lugares de Tierra
Firme que no estuvieran prohibidos (éstos eran aquellos concedidos exclusiva-
mente a otros por capitulaciones para descubrir y recatar con los indios). Se
prohibió maltratar a los indígenas, capturarlos a ellos o a sus mujeres, y hacerles
la guerra, salvo a aquellos que fueran declarados esclavos por el Rey o por sus
jueces. Para el servicio y el trabajo de la provincia se autorizó la introducción de
indios esclavos. Por último, a Bastidas se le mandó llevar a tres clérigos de misa
para el servicio del culto, quienes serían pagados por cuenta de la Corona con
cargo a los diezmos que se recaudaran.
En 1526 Bastidas fundó a Santa Marta, la primera ciudad que prosperó y
permaneció en Tierra Firme –pues Santa María la Antigua del Darién tam-
bién cayó en el abandono–, de acuerdo con el procedimiento y la solemni-
dad ritual prescrita en las normas españolas. En Santa Marta nació el modelo
de la ciudad indiana que se repetiría y perfeccionaría a medida que proseguía
la conquista y se consolidaba la apropiación del territorio mediante el esta-
blecimiento de núcleos de población.
16 Adelantado era quien capitulaba o contrataba con la Corona la organización de una hueste para
llevar a cabo una expedición de conquista. Al respecto dicen las Ordenazas de Nuevos
Descubrimientos y Poblaciones, sancionadas por Felipe II en 1573: “Y porque conviene excusar
todo desorden y que esta milicia vaya al efecto que es enviada con toda puntualidad, es nuestra
voluntad que todos estén a las órdenes del adelantado o cabo principal y no se aparten de su
obediencia ni vayan a otra jornada sin su licencia, pena de muerte”. Citada por Antonio DOUGNAC
RODRÍGUEZ en: Manual de Historia del Derecho Indiano. México, 1994, Universidad
Autónoma de México, p. 57.
273 ADELAIDA SOURDIS NÁJERA: SANTA MARÍA DE LOS REMEDIOS DEL CABO DE LA. . .
García de Lerma y los alemanes
Muerto Rodrigo de Bastidas, el Rey nombró a Diego García de Lerma
gobernador y capitán general de Santa Marta con facultades para descubrir,
pacificar y poblar, con jurisdicción civil y criminal, mediante real Cédula
dada en Burgos, el 20 de diciembre de 1527
17
. A fin de organizar la expedi-
ción, García de Lerma contrató la ayuda de los alemanes Gerónimo Sailer y
Enrique Eynguer
18
. Los teutones se comprometieron a armar cuatro naves
con doscientos o más hombres y provisiones para un año para pacificar a
Santa Marta, por lo cual percibirían un porcentaje de las ganancias. Una vez
cumplida la tarea partirían con sus hombres a emprender la conquista y paci-
ficación de Venezuela. El Rey aprobó el contrato el 27 de marzo de 1528 y
celebró capitulación con los alemanes sobre las tierras solicitadas. Carlos V
necesitaba fondos para financiar sus guerras europeas y las arcas de la Coro-
na estaban exhaustas, por lo cual sus banqueros alemanes le prestaron el
dinero y a cambio obtuvieron la gobernación de Venezuela.
Los límites de Santa Marta y Venezuela fueron desde el comienzo motivo
de conflicto por la comprensible indeterminación de sus linderos en una geo-
grafía que se desconocía. Las quejas por violación de fronteras fueron fre-
cuentes de parte y parte. En la capitulación sobre Venezuela figura el Cabo
de la Vela como límite común con Santa Marta, pero no se dice con exactitud
cuál era la punta de tierra que debía tenerse como tal entre varios promonto-
rios de terreno, ni a qué gobierno pertenecía. En la capitulación con Rodrigo
de Bastidas sólo se mencionó a “la provincia y puerto de Santa Marta que es
en Castilla del Oro llamada Tierra Firme” sin definir límites o extensión y a
los alemanes el Rey les dio licencia para “descubrir y conquistar y poblar las
dichas tierras y provincias que hay en la dicha costa, que comienza desde el
Cabo de la Vela, o el fin de los límites y términos de la dicha Gobernación de
Santamarta, hasta Marcapana (sic.), leste oeste, norte sur, de la una mar a la
otra...”
19
.
El afán de ambas gobernaciones de hacerse al Cabo de la Vela no era
simple cuestión de adquirir más o menos terreno, sobretodo en tierras tan
áridas y escasas de agua. El negocio era otro: las perlas, esos frutos del mar
17 Ibíd,, doc. 83, pp. 248-252.
18 Ibíd., doc. 106, pp. 287-295.
19 Fray Pedro Aguado. Historia de Venezuela, con prólogo, notas y apéndices por Jerónimo
Bécker. Real Academia de Historia, Madrid, 1950. Imprenta y editorial maestre. Notas al capítulo
II, p. 37.
BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. XCIII No. 833 – JUNIO 2006 274
tan apreciados en Europa y que hasta su encuentro en América sólo se con-
seguían en Oriente
20
.
El problema de límites
Desde que se conoció que en el Cabo de la Vela había perlas empezaron
las expediciones para buscarlas y se generaron los conflictos. Una cédula del
16 de febrero de 1533, da cuenta que Diego García de Lerma, gobernador
de Santa Marta, envió gentes a buscar los ostrales
21
. El 21 de julio de ese
mismo año, el capitán Nofro de Sagredo, que había venido con una expedi-
ción de poblamiento, en un extenso documento, entre otras cosas, informó al
Rey sobre esa expedición
22
. Ante este hecho, el 23 de diciembre de ese mis-
mo año, el procurador general de Coro, Hernando de Sanmartín, solicitó a
Bartolomé Zarco, alcalde ordinario de esa ciudad, que tomara declaraciones
a varios testigos para comprobar como:
...los conquistadores de la conquista y gobernación de Santa
Marta han entrado dentro de los límites de esta provincia de Ve-
nezuela, que es desde el Cabo de la Vela y el río nombrado Yaro
(o Hermo o de la Hacha) hacia la banda del este, que es la go-
bernación y conquista que está a cargo de los señores Bartolomé
y Antonio Belzar y Compañía
23
... si saben, etc., vieron, oyeron
decir que los límites y términos de esta dicha provincia son y se
deslindan con los de la gobernación y conquista de Santa Marta,
y que deslindan los dichos términos, norte sur con el río del
Yaro, o de Hermo, o de la Hacha, como lo quisieran nombrar,
que es todo un río, según capituló el bachiller Enciso con su
Majestad cuando fue proveído por gobernador y capitán gene-
ral en esta dicha provincia de Venezuela, que es cuando se des-
lindaron los límites y términos de estas dos conquistas de
Venezuela y Santa Marta...
24
No se conocen los términos de la capitulación con Enciso, mencionada
por el procurador de Coro, pero esta expedición no se llevó a cabo; por lo
cual los límites señalados, desde el río Yaro, Hermo o de la Hacha, no pudie-
20 Sobre las perlas, ver el interesante estudio de Fernando Barriga del Diestro, Las riquezas de las
Indias y los Reyes de España. Bogotá, 2004, Academia Colombiana de Historia.
21 Friede, tomo III, doc. 490, pp. 35-36.
22 Ibíd., doc. 514, pp. 60-67.
23 Gerónimo Sailer y Enrique Eingher cedieron su contrato a los Welser o Belzar, como los llama el
documento.
24 Friede, op. cit., tomo III, doc. 552, pp. 87-94.
275 ADELAIDA SOURDIS NÁJERA: SANTA MARÍA DE LOS REMEDIOS DEL CABO DE LA. . .
ron establecerse por cuanto las capitulaciones eran contratos con particulares
que sólo beneficiaban a quien los suscribía. Además, el Rey, en capitulación
con Alonso Luis de Lugo, en nombre de su padre Pedro de Lugo, hecha dos
años después en Madrid, el 20 de enero de 1535, lo autorizó para:
... conquistar, pacificar y poblar las tierras que hay por conquis-
tar, pacificar y poblar en la dicha provincia de Santa Marta, que
se extiende desde, como dicho es, se acaban los límites de la
dicha provincia de Cartagena, cuya conquista tenemos enco-
mendada a Pedro de Heredia, hasta los límites de la provincia de
Venezuela y Cabo de la Vela, cuya conquista y gobernación te-
nemos encomendada a Bartolomé y Antonio Belzar...
25
Nada dijo este documento sobre el río Yaro, Hermo o De la Hacha;
simplemente ordenó al conquistador no entrar en los términos de las pro-
vincias de Cartagena y Venezuela. Como la capitulación no aclaró la loca-
lización del Cabo de la Vela, Pedro de Lugo no se dio por aludido y siguió
adelante con su proyecto perlífero en la península. También lo hicieron los
alemanes; un año después, el 12 de febrero de 1536, la Real Audiencia de
Santo Domingo informaba al Rey que al puerto de Santa Marta habían
entrado varios navíos con caballos y bastimentos enviados por el factor de
los alemanes, al Cabo de la Vela, para que se reunieran con sus hombres
que estaban allí
26
. Frente a este hecho el licenciado Gallegos en nombre de
Pedro de Lugo, recurrió a la Audiencia para que “...se prohibiese el poblar
de los Alemanes en el cabo de la Vela y que no entrasen por el valle de
Pacabuey, diciendo pertenecer a la gobernación de Santa Marta”. El factor
de los Alemanes protestó y presentó varias cédulas en donde constaba su
nombramiento como “gobernador de Venezuela y Cabo de la Vela...”. El
Tribunal, entonces, decidió curarse en salud y mandó a todos que se atu-
vieran a los términos de su propia gobernación conforme a sus provisiones
e instrucciones. Sobre el Cabo de la Vela determinó que se mantuviera el
statu quo y pidió al monarca que, con la mayor brevedad, “...les mande
declarar los límites de estas gobernaciones, porque no tengan ocasión de
andar en estas competencias ....”
27
.
Las respuestas no demoraron; la Reina gobernadora, mediante Real cédula
firmada en Valladolid el 28 de septiembre de ese año, encargó a la Audiencia
que enviara a alguien a verificar “que entradas han hecho los vecinos y pobla-
25 Ibíd., doc. 660, pp. 196-210.
26 Los Welser lo habían nombrado gobernador de Venezuela el 5 de octubre de 1535.
27 Friede, op. cit., tomo IV, doc. 817, pp. 55-58.
BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. XCIII No. 833 – JUNIO 2006 276
dores de la dicha provincia de Santa Marta en la gobernación de la dicha pro-
vincia de Venezuela y Cabo de la Vela y que daños han hecho en ella...”
28
. En
otra Cédula dirigida a los gobernadores de Santa Marta y del golfo de Paria, y
a las justicias de Cubagua, fechada el 17 de febrero de 1537 en Valladolid, la
soberana les ordenó que no fueran o enviaran gentes a la provincia de Vene-
zuela y Cabo de la Vela, so pena de cincuenta mil castellanos de oro
29
.
Estas comunicaciones parecieron definir que el Cabo pertenecía a la pro-
vincia de Venezuela, pero una nueva autorización enredó las cosas: un año
después, el 26 de febrero de 1538, la misma reina dio licencia a Rodrigo
Gibraleón, vecino de Cubagua, isla contigua a la de Margarita, para que fuera
con otros “...a la dicha provincia de Venezuela a entender en la dicha pesquería
[de las perlas]... con tanto que las personas que así fueren a la dicha pesquería
obedezcan al gobernador de la provincia o isla donde hubieren de pescar..”
30
.
Teniendo en cuenta que los ostrales estaban situados en área del Cabo de la
Vela, esta frase puso en duda su localización administrativa y su jurisdicción
quedó otra vez en entredicho, situación que aprovecharía Santa Marta. Por
otro lado, la expedición de Federmán al Cabo de la Vela fue un fracaso, por lo
que el alemán abandonó el lugar después de haber perdido cerca de doscientos
hombres
31
y no volvió a ejercer señorío sobre la región. Los cubagüeños auto-
rizados por el Rey siguieron con su negocio y Santa Marta continuó con sus
pretensiones. La indeterminación de límites continuó y habría que esperar, por
más de una década, hasta que Carlos V, en 1543, definiera la situación de la
pesquería de perlas y del pueblo fundado en el Cabo.
Fundación en el Cabo de la Vela
En medio de esas circunstancias, se fundó el primer asentamiento hispá-
nico que perduró en la península de la Guajira. Lo hicieron los vecinos de
Nueva Cádiz de Cubagua, en la tercera década del siglo XVI, cuando se
trasladaron a Tierra Firme, pues su negocio de pesca de perlas se había ago-
tado por extinción de los ostrales. Comenzó entonces en la península guajira
la pesquería
32
y se fundó el pueblo de Nuestra Señora de los Remedios del
28 Friede, op. cit., tomo IV, doc. 909, pp. 908-909.
29 Ibíd., doc. 917, pp. 161-162.
30 Ibíd., doc. 1050, pp. 282-283.
31 Ibíd., tomo IV, doc. 1054, pp. 298-299.
32 Sobre la pesquería ver: Eduardo Barrera Monroy, “Los esclavos de las perlas: Voces y rostros
indígenas en la Granjería de Perlas del Cabo de la Vela (1540-1570)”. Boletín cultural y
bibliográfico.
277 ADELAIDA SOURDIS NÁJERA: SANTA MARÍA DE LOS REMEDIOS DEL CABO DE LA. . .
Cabo de la Vela, que con el auge del negocio se convertiría en una próspera
ciudad con casas de tapia y teja, cuya construcción costó más de veinte mil
pesos oro
33
, que gozaría de un status administrativo especial y de privilegios
otorgados por la Corona.
Hay que distinguir entre la pesquería de perlas, que era la ranchería en
donde habitaban los esclavos buzos pescadores y sus capataces, y el pueblo,
con cabildo, alcalde y autoridades, donde residían los dueños del negocio,
conocidos como los “Señores de Canoas”. La primera se desplazaba por la
costa según fuera la producción de los ostrales, mientras que la población
tenía un sitio fijo. La licencia para pescar fue dada en el 20 de febrero de
1537, y la autorización para fundar poblaciones fue otorgada un mes des-
pués, el 20 de marzo, por solicitud que hicieron los cubagüeños. La pobla-
ción no duró mucho en el sitio original de fundación, pues la escasez de agua
y de pastos forzó a sus habitantes a trasladarla a un sitio más propicio. Alre-
dedor de 1547 la mudaron a las orillas del Río de la Hacha, por lo cual
empezó a llamarse Nuestra Señora de los Remedios del Río de la Hacha, la
cual conservó su organización municipal y sus privilegios. La pesquería tuvo
una efímera prosperidad entre 1540 y 1570 y sus años de mayor productivi-
dad fueron en la década de 1550. En varias oportunidades trasladó su cam-
pamento, o Real, que como nómada se movía por la línea costera a medida
que se agotaban los ostrales. El siglo XVI estuvo marcado para los españoles
por la avidez y la codicia por las riquezas. Para los indígenas buzos por las
condiciones infrahumanas del negocio.
La trayectoria de Santa María de los Remedios es un ejemplo interesante
de la construcción de ese orden propio que, aunque fundamentado en las
leyes de Castilla, se reinventaba de acuerdo con las circunstancias del Nuevo
Mundo. El 7 de diciembre de 1537 los vecinos de Cubagua informaban a la
Corona que hacía año y medio que no se sacaban perlas
34
. La pesca
indiscriminada y la falta de técnicas adecuadas de explotación, acabaron con
los bancos perlíferos. Rodrigo de Gibraleón, dueño de una “casa y factores”,
y de una “granjería” de perlas en la isla, pidió que le dieran licencia para
33 Cedulario de la monarquía española relativo a la isla de Cubagua (1523-1550). Edición
conmemorativa del sesquicentenario de la independencia de Venezuela. Dos tomos. Fundación
John Boulton y Fundación Eugenio Mendoza, Caracas, 1961. Tomo II (1535-1550), doc. 377,
pp. 209-210.
34 Manuel Luengo Muñoz, “Noticias sobre la fundación de la ciudad de Nuestra Señora
Santa María de los Remedios del Cabo de la Vela”. En: Anuario de Estudios Americanos,
Vol. IV, Sevilla, 1949.
BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. XCIII No. 833 – JUNIO 2006 278
enviar un barco de 40 o 50 toneladas a pescar en la provincia de Venezuela y
Cabo de la Vela. La Reina gobernadora lo autorizó mediante Real Cédula
del 26 de febrero de 1538, fechada en Valladolid, con el compromiso de que
las personas que fueran se sometieran al gobernador de la provincia o isla
bajo cuya jurisdicción estuviere la pesquería y cumplieran las ordenanzas
decretadas sobre pesca de perlas
35
. El 20 de marzo de ese mismo año de
1538, el Rey determinó, en razón de que Gibraleón y Juan de la Barrera a
costa de cuantiosos gastos habían descubierto ostrales en el Cabo de la Vela
y prometían encontrar más, que convendría fundar un pueblo o dos en las
tierras en donde se hallaran las perlas. Los vecinos elegirían Cabildos y Al-
caldes y el Rey nombraría a sus oficiales de Real Hacienda:
Por cuanto Joan López de Archuleta, en nombre de vos, Rodrigo
de Gibraleón y de Joan de la Barrera y de los otros vezinos de la
isla de Cubagua me ha hecho relación... como os haviades ofreci-
do a descubrir perlas ... vos doy licencia e facultad para que en el
pueblo o pueblos que así pobláredes en la parte donde se hallaren
las dichas perlas podáis elegir entre vosotros alcaldes ordinarios
que administren justiçia y conoscan de todos los casos y cosas
que en los dichos pueblos se ofreçíeren, con tanto que hayan de
estar y estén debaxo de la governaçión y jurisdicción del gober-
nador en cuyo límite pobláredes los dichos pueblos...
36
El 25 de octubre de ese mismo año otra cédula confirmó la licencia de
pesca dada a Gibraleón:
...por la presente doy liçecencia y facultad a todos los vezinos y
moradores de la dicha isla de Cubagua y de la Margarita para
que puedan ir e vayan con sus canoas a la provincia de Veneçuela
y Cabo de la Vela y puedan descobrir hostiales de perlas y pes-
carlas, sin que en ello por ninguna justicia ni persona les sea
puesto enbargo ni inpedimento alguno, con tanto que obedez-
can a las justicias de la provincia donde ansí pescaren las dichas
perlas...
37
Mandó también la Corona que el gobernador de la provincia en donde
estuviera localizado el asentamiento repartiera tierras de labranza a los veci-
nos. Se creaba así una población con un estatuto administrativo especial: con
35 Juan Friede, Documentos inéditos para la historia de Colombia, coleccionados en el Archivo
General de Indias de Sevilla. Bogotá, 1956. Artes gráficas ARO, Madrid, España. Vol. IV, doc.
1050, pp. 282-283, y CEDULARIO, op. cit., doc. 320, pp. 141-142.
36 Cedulario, op. cit., doc. 325, pp. 148-149.
37 Ibíd., doc. 321, pp. 143-144.
279 ADELAIDA SOURDIS NÁJERA: SANTA MARÍA DE LOS REMEDIOS DEL CABO DE LA. . .
autonomía para elegir autoridades locales, de cuyas decisiones sólo conoce-
ría la Audiencia de Santo Domingo en lo judicial y el Consejo de Indias en lo
Administrativo, pero sujeta en lo geográfico a un gobernador: el de Santa
Marta, según se verá.
Santa María de los Remedios
El 7 de septiembre de 1539, Juan de Villanueva presentó a Jerónimo de
Lebrón, Gobernador de Santa Marta, algunas escrituras traídas del Cabo
de la Vela relativas a la pesquería de perlas. Dos días después, Juan Ortiz,
veedor por el Rey de la pesquería de Cubagua, y apoderado de Alonso de
la Barrera, le exhibió otros documentos, entre los cuales mostró una Real
Carta expedida el 16 de diciembre de 1538 por la Audiencia de Santo Do-
mingo –a cuya jurisdicción estaban sujetas las provincias de Tierra Firme–
en la cual, en nombre del Rey Carlos I (Carlos V de Alemania) y su madre
la Reina Juana
38
, la corporación repetía lo ordenado por el monarca sobre
descubrimiento de ostrales en el Cabo, la fundación de un pueblo y la elec-
ción de alcalde con “vara de justicia” y potestad para conocer las causas
civiles y criminales, y conceder apelaciones ante la Audiencia de la Espa-
ñola
39
. Tres días después, el 10 de septiembre, el Gobernador manifestó
que como la pesquería estaba localizada en jurisdicción de la gobernación
de Santa Marta, siendo el Cabo de la Vela el límite entre ésta y la goberna-
ción de Venezuela, los cubagüeños debían, en el término de diez días, in-
formarle cómo habían llegado al Cabo y con qué poderes contaban para
hacer sus negocios. Al tiempo les prohibió “prender ni cautivar indios...
entrar la tierra adentro ni hacer entrada ni cabalgada ninguna” sin su licen-
cia, so pena de prisión y confiscación de bienes
40
. De la Barrera le expidió
poderes a Ortiz para presentarle los documentos del caso, no sin antes afir-
38 Conocida por sus desarreglos mentales como Juana “la loca”; hija de Isabel la Católica y Fernando
de Aragón, casada con Felipe “el hermoso” de Alemania.
39 Friede, op. cit., Vol. 5, doc. 1169, pp. 76-79.
40 Friede, op. cit., tomo V, doc. 1304, pp. 233-241. Dice la comunicación: “...hago saber a vos,
Alonso de la Barrera, que así por cierta carta que me escribisteis como por relación del maestre
Jorge Gallego he visto y sabido que vos y cierta gente de Cubagua, así de cristianos como de
indios, habéis venido a la pesquería de las perlas del Cabo de la Vela para acá, la cual dicha
pesquería de la Vela es y se contiene debajo de la gobernación de esta provincia de Santa Marta,
por ser límite y mojones de esta dicha gobernación el dicho Cabo de la Vela con la gobernación
de la provincia de Venezuela, y las dichas pesquerías y ostrales y perlas haber sido descubiertas
por esta gobernación y ser y pertenecer a esta jurisdicción y contenerse como se contienen en ella.
Y porque a mí, como gobernador en nombre de su Majestad que aquí estoy y resido, conviene
saber cómo y de qué manera habéis venido a esta dicha pesquería y provincia y estáis en ella, y
BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. XCIII No. 833 – JUNIO 2006 280
mar que reconocía que la pesquería estaba situada en tierra y jurisdicción
de la provincia de Santa Marta, y que se sometía al gobernador: “...como
Su Majestad lo manda por sus reales Cédulas en que manda que donde-
quiera que hallare las perlas y asentaren, esté debajo de la jurisdicción del
gobernador donde cayere el tal asiento...”, con lo cual el Gobernador con-
cluyó que según las Cédulas “…parece Su Majestad haber señalado el Cabo
de la Vela por fines y límites de esta gobernación con la gobernación de
Venezuela”
41
.
Al aceptar la jurisdicción de Santa Marta, Alonso de la Barrera le hizo
entrega a Lebrón de “la posesión del dicho pueblo y puerto que ha nombra-
do y comenzado a hacer en estos dichos términos, que se le puso el nombre
Santa María de los Remedios....” y le ofreció obediencia y reconocimiento
42
.
Ante ello el gobernador, por considerarlo “persona hábil y suficiente y de
confianza”, lo nombró su “lugarteniente de gobernador” en Santa María de
los Remedios con facultades para gobernar, administrar justicia, cobrar los
recaudos de la Real hacienda y hacerse obedecer por todos los que allí
habitaren o llegaran a poblar, so pena de hacerse acreedores a las sanciones
legales del caso
43
.
Este documento es muy importante porque zanjó el conflicto territorial y
es el primer escrito en donde se dice que se organizó una población con el
nombre antedicho, lo que permite concluir que Santa María de los Remedios
fue fundada por Alonso de la Barrera, entre el 20 de marzo de 1538, fecha en
que la Corona otorgó licencia para que se hiciesen uno o más pueblos en el
Cabo de la Vela, y el nueve de septiembre de 1539, día en que declaró Juan
Ortiz ante el gobernador de Santa Marta. Es probable que a los cubagueños
se los eximiera de las solemnidades establecidas para la fundación de ciuda-
des. La localización del poblado no se conoce con exactitud. Manuel Luengo
Muñoz, quien ha estudiado mapas y documentos antiguos que reposan en el
Archivo de Indias en Sevilla, considera como sitio probable una pequeña
elevación cerca del Cabo de la Vela, a ocho kilómetros de la costa, denomi-
por cuya comisión y mando y poder, ... os mando en nombre de su Majestad ... que con este
testimonio mío y provisión fuereis requerido, dentro de diez días presentes siguientes como vos
fuere notificado, parezcáis o enviéis ante mi con vuestro poder bastante, persona para que traiga
y presente las cédulas y provisiones de su Majestad o la licencia o facultad con que allá habéis
venido y estáis, conformándome con lo que su Majestad manda, se provea lo que a su Real
servicio convenga y al bien, pro y utilidad de esta provincia...”
41 Ibíd., p. 236 y 238.
42 Ibíd., p. 238. El resaltado es nuestro.
43 Ibíd., p. 240.
281 ADELAIDA SOURDIS NÁJERA: SANTA MARÍA DE LOS REMEDIOS DEL CABO DE LA. . .
nada Cerrito de los Remedios
44
. Esta localización parece muy posible, no
sólo por las investigaciones que llevaron a ella, sino porque en 1808 Don
Juan Sámano, Gobernador de la provincia del Río del Hacha, informó al
virrey que antes del año de 1769 la historia era muy confusa, pero que la
fundación inicial de la ciudad se hizo en el paraje llamado Cardón de los
Remedios, a veinte leguas del sitio a donde fue trasladada posteriormente
45
,
es decir a 20 leguas de Riohacha. El Brigadier Antonio de Arébalo, encarga-
do de someter a los indígenas en 1772, sitúa la fundación en el paraje de
Carrizal, sobre lo cual dice:
En este paraje del Carrizal estuvo primero fundada la ciudad de
los Remedios, que hoy está en el Río del Hacha y dejaron aquel
paraje por este a los 11 años de su fundación, por ser escaso de
agua dulce. Y por este defecto viven los indios en tiempo de
verano o de brisas fuertes tierra adentro en Toporopa, y en el de
lluvias, o quietud del mar, bajan a pescar; y concurren allí una o
dos veces al año los vecinos de dicha ciudad para poner su real
y hacer su rescate; a muchos ha dado crecidas utilidades
46
.
La diferencia de localización entre lo dicho por Arébalo y por Sámano
puede deberse, según dice el cronista López de Velasco, citado por Luengo
Muñoz, a que la ciudad tuvo varios emplazamientos antes de trasladarse al
Río de la Hacha
47
. El traslado a orillas del río debió hacerse alrededor de
1547, pues una real cédula del 14 de septiembre de dicho año, el Príncipe
declaró que los vecinos de Santa María de los Remedios del Cabo de la Vela
se habían trasladado al Río del Hacha, por ser un sitio mejor y más seguro,
les concedió las mercedes que solicitaron y confirmó el nombre de la ciudad
y las prerrogativas y estatuto administrativo de que gozaba la misma en el
Cabo de la Vela
48
. Un mes después, mediante cédula del 19 de octubre, le
fijó a la nueva ciudad términos territoriales de ocho leguas a la redonda en
44 Manuel Luengo Muñoz. “Noticias sobre la fundación de la ciudad de Nuestra Señora
Santa María de los Remedios del Cabo de la Vela”. En: Anuario de Estudios Americanos,
vol. VI, Sevilla, 1945, p. 764.
45 Archivo General de la Nación de Colombia (en adelante A.G.N.), Colonia, milicias y Marina,
tomo 124, fols. 802-809.
46 A.G.N. Colonia, Historia Civil, Antonio Arébalo, Diario de Operaciones, No. 14, fol. 537V.
47 Luengo Muñoz, op. cit.
48 Dice la Real Cédula citada:
“Yo, el Príncipe. Por cuanto Sebastián Rodríguez, en nombre de la ciudad de Santa María de los
Remedios del Cabo de la Vela. Me ha hecho relación que la dicha ciudad y vecinos de ella con
voluntad de todo el pueblo se pasaron y mudaron al Río del Hacha, donde al presente residen,
porque así convino a nuestro servicio y también por estar en mejor sitio y más a buen recaudo de
BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. XCIII No. 833 – JUNIO 2006 282
donde ejercería jurisdicción civil y criminal
49
. Teniendo en cuenta que según
los documentos la edificación del primer núcleo urbano en el Cabo de la Vela
tuvo un costo considerable, pues sus casas eran de tapia y teja, es posible que
queden vestigios de ese emplazamiento original, en cuyo caso una excava-
ción arqueológica podría arrojar luces sobre la localización inicial.
Estatuto administrativo
El negocio de las perlas representó importantes ingresos para la monarquía,
y Santa María de los Remedios prosperó. El Rey concedió a la población
mercedes y preeminencias que la llevaron a tener un estatuto administrativo
autónomo especial. Habiendo sido fundada por los vecinos de Cádiz de Cubagua
se la consideró como una extensión de aquella ciudad en el continente y, por lo
tanto, originalmente fue gobernada desde la isla. Es decir, que como parte de
Cubagua era una gobernación autónoma. Contra sus providencias en asuntos
judiciales sólo procedía la apelación ante la audiencia de la Española y en lo
administrativo se entendía directamente con el Consejo de Indias. Sus oficiales
reales -tesorero, contador y veedor- eran nombrados por el Rey y sus cabildos
y alcaldes eran elegidos por los vecinos. En 1542 el Rey ordenó que, “porque
el Cabo de la Bela es de la dicha gobernación y una misma cosa… lo que…
por nos está provehido y mandado para dicha isla de Cubagua se estienda y
entienda y guarde y cumpla en el dicho Cabo de la Bela”
50
. Se refería especial-
mente el soberano a la prohibición de que los regidores de Cádiz de Cubagua
se dedicaran al comercio. Ya en 1539 el Rey había autorizado a los Regidores,
corsarios, que la población que así se ha poblado en el dicho Río de el Hacha, la han llamado y
titulado de la forma y manera susodicha, que era la ciudad de Nuestra Señora Santa María de los
Remedios, como se llamaba y titulaba la dicha ciudad, que de antes estaba poblada en el Cabo de
la Vela de la pesquería de las perlas … por la presente tenemos por bien que el dicho pueblo que
ahora así nuevamente se ha poblado en el dicho Río de la Hacha, se llame e intitule la ciudad de
Nuestra Señora Santa María de los Remedios, como se llamaba el pueblo, que así estaba poblado
en el dicho Cabo de la Vela, y que goce de las preeminencias, prerrogativas e inmunidades que
puede y debe gozar por ser ciudad. Y así mismo, mandamos que por el tiempo que nuestra
merced y voluntad fueren las provisiones y mercedes que por nos estaban hechas a la dicha
ciudad de Nuestra Señora de los Remedios, que estaba poblada en el Cabo de la Vela, como dicho
es, se lo entienda y entiendan y guarden y cumplan con el dicho pueblo que así se ha hecho, que
se ha poblado en el dicho Río de el hacha … excepto la provisión que se le dio de ciertos términos,
porque en esto se ha mandado dar la orden que conviene. .… Fecha en Monzón de Aragón, a
catorce días del mes de septiembre de mil y quinientos cuarenta y siete años. Yo el Príncipe…”
Friede, op. cit., tomo IX, doc. 1936, pp. 125-126.
49 Ibíd., doc. 1944, pp. 139-140.
50 Cedulario, op. cit., doc. 364, pp. 192-193
283 ADELAIDA SOURDIS NÁJERA: SANTA MARÍA DE LOS REMEDIOS DEL CABO DE LA. . .
Oficiales Reales, Escribano y Alguacil de la isla a que ejercieran sus oficios en
el pueblo o pueblos que se poblaran en el Cabo de la Vela
51
. Ese año también,
el monarca eximió por tres años a los vecinos de Cubagua del pago de
almojarifazgo, por los bienes que sacaran para el Cabo de la Vela o el sitio
donde estuviera localizada la pesquería
52
, privilegio que fue prorrogado por
dos años más en 1541
53
y por tres más en 1544
54
. Igualmente, las ordenanzas
sobre vida municipal y pesca de perlas
55
, dadas por el Cabildo de la isla y
refrendadas por los Reyes en 1538 eran de obligatorio cumplimiento en el
Cabo
56
. Se configuró un estatuto híbrido: por un lado, la ciudad era autónoma
siguiendo el régimen administrativo de Cádiz de Cubagua, pero en lo eclesiás-
tico estaba sujeta al Obispo de Santa Marta. Es de anotar que en las provincias
de Indias no siempre coincidían los límites de la jurisdicción administrativa con
los de la eclesiástica.
La sede ultramarina del gobierno no duró mucho por cuanto los isleños
abandonaron Cubagua, ya completamente exhaustos los bancos de perlas, y
se trasladaron al Cabo. Una Real Cédula del 5 de mayo de 1543
57
le otorgó
al poblado continental el título de ciudad. Dice el mencionado documento:
Don Carlos y Doña Juana, etc., por cuanto Diego López, en
nombre del pueblo de Nuestra Señora Santa María de los Reme-
dios, que agora nuevamente se ha poblado en el Cabo de la Vela
de la pesquería de las perlas nos ha hecho relación que en el
dicho pueblo se han ido a vivir todos los vecinos que había en la
ciudad de Cádiz de la isla de Cubagua, por se haber acabado la
pesquería de las perlas que en ella había, e que el dicho pueblo
se va de cada día ennobleciendo, e nos suplicó que para que
más se ennobleciese, le hiciésemos merced de le dar título de
ciudad, e nos, acatando lo susodicho e por le hacer merced,
tovimoslo por bien; por ende por la presente es nuestra merçed
y mandamos que agora y de aquí en adelante el dicho pueblo se
llame e intitule la ciudad de Nuestra Señora Sancta María de los
Remedios e que goce de las preeminencias, prerrogativas e in-
munidades que puede y debe gozar por ser ciudad…
58
51 Ibíd., doc. 327, pp. 150-151.
52 Ibíd., doc. 332, pp. 155-156.
53 Ibíd., doc. 363, pp. 191-192.
54 Ibíd., doc. 389, pp. 223-224.
55 Ibíd., doc. 310, pp. 120-131.
56 Ibíd., doc. 365, pp. 193-194. Luengo.
57 Parece que hay una inconsistencia en la fecha, pues no es lógico que primero se le concedieran
términos de terreno y ayudas monetarias para sus obras públicas, antes que el título de ciudad.
58 Cedulario, op. cit., doc. 367, pp. 197-198.
BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. XCIII No. 833 – JUNIO 2006 284
Sendas disposiciones del primero de mayo de 1543, le señalaron términos
de ocho leguas a la redonda como tierras y pastos comunes de los
comarcanos
59
, y para su “ennoblecimiento”, le concedieron las dos terceras
partes de las penas de cámara durante cuatro años con el fin de que los veci-
nos pudieran construir la casa del Cabildo, una cárcel, puentes, edificios y
otras obras públicas, pues la ciudad no tenía aún recursos propios
60
.
La importancia que cobró la ciudad y la prosperidad que trajeron las per-
las –hasta el punto que llegaron a usarse como moneda–
61
, exacerbó la codi-
cia de las gobernaciones de Santa Marta y Venezuela que, a pesar del mandato
real, siguieron disputándose la administración de la ciudad y de la pesquería.
Alonso Luis de Lugo, gobernador de Santa Marta, cometió toda suerte de
tropelías que le valieron serias reprimendas reales
62
. Se trasladó a la ciudad e
intentó obligar a los vecinos a trasladar a la ciudad al Río de la Hacha
63
,
cambió al contador nombrado por las autoridades por mandato real e impuso
a uno de sus paniaguados
64
. Igual procedimiento observó con el escribano
65
y los regidores a quienes reemplazó por sus amigos. Le quitó las tierras con-
cedidas por el Cabildo a un vecino y se las entregó a un amigo
66
y, para
rematar, por la fuerza se hizo entregar el quinto real de perlas que estaba
guardado en el arca triclave. Frente a los abusos, el Cabildo, los Oficiales
Reales y los vecinos se quejaron ante Carlos V, quien entonces, mediante
Real Cédula dada en Barcelona, el primero de mayo de 1543, confirmó el
estatuto especial de la ciudad con gobierno y administración independientes
de las provincias de Venezuela y Santa Marta y en lo espiritual la colocó bajo
la jurisdicción del obispo de Santa Marta. Dice el documento:
… por excusar entre los dichos nuestros gobernadores toda
materia de competencia y discordia, pretendiendo cada uno que
esa dicha ciudad entre en la demarcación de su gobernación, ...
por ende por esta nuestra carta mandamos que, entretanto que
declaramos en cuya jurisdicción entra la dicha ciudad de Nues-
tra Señora Santa María de los Remedios, sin perjuicio del dere-
cho de las partes, así en posesión como en propiedad, se gobierne
59 Ibíd., doc. 368, pp. 199-200.
60 Ibíd., doc. 372, pp. 203-204.
61 Ver: Adelaida Sourdis. Antonio de Arébalo: la pacificación de la provincia del Río del Hacha
(1770-1776). Bogotá, 2004. El Áncora Editores. Reseña histórica.
62 Cedulario, op. cit., doc. 384, pp. 218-219.
63 Ibíd., doc. 377, pp. 209-210.
64 Ibíd., doc. 375, pp. 207-208.
65 Ibíd., doc. 378, pp. 210-211.
66 Ibíd., doc. 379, pp. 211-212.
285 ADELAIDA SOURDIS NÁJERA: SANTA MARÍA DE LOS REMEDIOS DEL CABO DE LA. . .
y administre la nuestra justicia en ella según y como se hacía,
gobernaba y administraba en la dicha isla de Cubagua, sin que
en ello ni en parte de ello sea puesto embargo ni impedimento
alguno; y por la presente encargamos al obispo que es o fuere
de la dicha provincia de Santa Marta que … tenga y use la juris-
dicción espiritual en la dicha ciudad…
67
No obstante que el mandato de la cédula era provisional, mientras el
Rey decidía otra cosa, la autonomía de la ciudad continuó porque siguió
con su gobierno propio y con apelación de sus asuntos ante la audiencia de
Santo Domingo y el Consejo de Indias, condición que conservó cuando se
trasladó a orillas del Río de la Hacha. Una cédula de 1550 mandó expresa-
mente que la ciudad de Nuestra Señora de los Remedios del Río del Hacha
y el pueblo de Buritaca permanecieran sujetos a la Audiencia de la Espa-
ñola y no a la del nuevo Reino de Granada
68
. Buritaca, en las estribaciones
de la Sierra Nevada, había sido fundada por pobladores de Santa María de
los Remedios, que encontraron oro en sus tierras, y su administración de-
pendía de la ciudad. Tuvo relativa importancia y alcanzó a tener una casa
de fundición y contratación
69
.
La ciudad del Río de la Hacha continuó con el régimen autónomo espe-
cial. Se conoce una Real Cédula de 1563 en que Felipe II le ordena al Go-
bernador de Santa Marta no entrometerse en los asuntos de la ciudad cuyos
negocios subían en apelación a la Audiencia de la Española
70
. En otra comu-
nicación de 1565 pide a la Audiencia de Santafé que le informe si convendría
que la provincia de Río de la Hacha se sujetara al distrito de la gobernación
de Santa Marta o al de la de Venezuela
71
. No se conoce el pronunciamiento
de la Audiencia, pero la situación no cambió porque en 1582, Pedro Fernández
de Busto, Gobernador de Cartagena, le daba cuenta al Rey sobre los ataques
de los indios a las estancias de los españoles y la muerte de varios de ellos en
el Río de la Hacha y le observaba: “Estos daños y otros suceden por no estar
aquel pueblo incorporado en la gobernación de Santa Marta o proveer en él
justicia mayor para que lo evite y remedie”
72
.
67 Ibíd., doc. 366, pp. 194-197.
68 Ibíd., doc. 410, pp. 248-249.
69 Ibíd., doc. 396, pp. 232-233.
70 Juan Friede. Fuentes documentales para la historia del Nuevo Reino de Granada desde la
instalación de la Real Audiencia en Santafé, Bogotá, 1976. Banco Popular. Doc. 701, pp.
88-90.
71 Ibíd., doc. 811, p. 324.
BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. XCIII No. 833 – JUNIO 2006 286
Sin embargo, la importancia de la pesquería primó por encima de otras
consideraciones y el Rey no incorporó a la ciudad a ninguna gobernación,
sino que en algún momento del siglo XVII –que no se ha podido determinar
por falta de fuentes documentales–, creó formalmente la provincia del Río de
la Hacha, con gobernador nombrado directamente por él, la cual siguió ma-
nejando sus asuntos con la Audiencia de Santo Domingo y el Consejo de
Indias. Esta situación perduró hasta 1739, cuando Riohacha entró a formar
parte del restablecido Virreinato de Nueva Granada –como antes se indicó–
y, por ende, a la audiencia de Santafé. En la segunda mitad del siglo XVIII,
en un intento por controlar el contrabando, se la integró durante algunos
años a la provincia de Santa Marta, pero luego recuperó su autonomía. Vino
así a constituir la tercera provincia (excluida Panamá) del territorio que con-
formó a la actual región del Caribe, y como tal entró a la república en el siglo
XIX.
Fuentes documentales
ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN, Colonia, fondos Milicias y Marina e Historia Civil.
Cedulario de la Monarquía Española relativo a la isla de Cubagua (1523-1550). Edición conme-
morativa del sesquicentenario de la independencia de Venezuela. Dos tomos. Fundación John
Boulton y Fundación Eugenio Mendoza, Caracas, 1961.
FRIEDE, JUAN. Documentos inéditos para la historia de Colombia. Coleccionados en el Archivo
General de Indias de Sevilla. Academia Colombiana de Historia, Bogotá, 1957.
Bibliografía
ACOSTA, JOAQUÍN. Descubrimiento y colonización de la Nueva Granada. Biblioteca Popular de
Cultura Colombiana, Ministerio de Educación de Colombia. Bogotá, 1942.
AGUADO, FRAY PEDRO. Historia de Venezuela, con prólogo, notas y apéndices por Jerónimo Bécker.
Real Academia de Historia, Madrid, 1950. Imprenta y editorial Maestre.
BARRERA MONROY, EDUARDO. “Los esclavos de las perlas: Voces y rostros indígenas en la Gran-
jería de Perlas del Cabo de la Vela (1540-1570)”. Boletín Cultural y Bibliográfico.
CAMARGO PÉREZ, GABRIEL. “La Coquibacoa de Hojeda y su puerto Santa Cruz”. Nuevas lectu-
ras de historia, Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, No. 13. Tunja, 1990.
DUQUE GÓMEZ, LUIS. “Alonso de Hojeda, Coquibacoa y Santa Cruz”. En: Camargo Pérez,
Gabriel, Coquibacoa, Don Alonso de Hojeda y su puerto de Santa Cruz. Tunja, 1990, Univer-
sidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, p. 61.
HERNÁNDEZ DE ALBA, GONZALO. “El virreinato de la Nueva Granada”. En: Credencial Historia,
No. 20, Bogotá, agosto 1991.
LUENGO MUÑOZ, MANUEL. “Noticias sobre la fundación de la ciudad de Nuestra Señora Santa
María de los Remedios del Cabo de la Vela”. En: Anuario de Estudios Americanos, vol. VI,
Sevilla, 1945, p. 764.
SOURDIS, ADELAIDA (investigación y prólogo). Antonio de Arébalo: la pacificación de la provincia
del Río del Hacha (1770-1776). Bogotá, 2004. El Áncora Editores.
72 Ibíd., doc. 1166, pp. 150-152.

264

BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. XCIII No. 833 – JUNIO 2006

Reino de Quito, Popayán y Guayaquil. Provincias de Cartagena; Río del Hacha, Maracaibo, Caracas, Cumaná, Antioquia, Guayana y Río Orinoco, islas de la Trinidad y Margarita, con todas las ciudades, villas y lugares y los puertos y bahías, Surgideros, caletas y demás pertenecientes a ellas, en uno y otro mar y tierra firme, permaneciendo y subsistiendo esas las Audiencias de Panamá y Quito...3

Los orígenes de la provincia del Río del Hacha, la cual, junto con las de Cartagena y Santa Marta integró la actual región del Caribe colombiano, compuesta por siete departamentos continentales y uno insular4 , han sido poco investigados. Dilucidar su génesis es importante para completar la historiografía nacional y regional y conocer su desenvolvimiento cultural. Este trabajo versa sobre la conquista y primer poblamiento de la actual Guajira, la ciudad de Nuestra Señora de los Remedios del Cabo de la Vela, que fue trasladada posteriormente al Río de el Hacha y dio origen a esa tercera provincia española, excluida Panamá, del territorio que hoy integra la región del Caribe colombiano. El objetivo es establecer la fecha de su fundación y conocer el régimen político-administrativo especial por el cual se gobernó. La mayor dificultad para la investigación ha sido la localización de fuentes, no habiendo sido posible la consulta de archivos extranjeros por el momento. Los documentos sobre la Guajira que reposan en el Archivo General de la Nación parten del siglo XVIII, y no existen archivos locales. Sobre los siglos XVI y XVII hay que recurrir al Archivo General de Indias, a los documentos emitidos por el Consejo de Indias y la Audiencia de Santo Domingo, y aún a la Audiencia de Cuba en donde se han archivado algunos. La historiografía colombiana sobre esas épocas muy poco dice sobre la península guajira, es como si no existiera. Juan Friede en su extensa recopilación de documentos del Archivo de Indias trae información sobre el Cabo de la Vela, Santa María de los Remedios, Río de la Hacha y otros lugares de la península, que complementada con otras fuentes permite reconstruir de manera general los primeros orígenes del poblamiento español, pero sólo hasta 1650. Ese año se creó la Audiencia de Santafé, a la cual se adscribieron las provincias de Tierra Firme, pero no la ciudad del Río de la Hacha. Esta continuó con un régimen especial, adscrita a la Audiencia de Santo Domingo en lo judicial y al Consejo de Indias en lo administrativo. Se diluye, en-

3 4

Archivo General de la Nación (en adelante A.G.N.). Colonia, Miscelánea, t. 46, fols. 561-575. Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, Guajira, Magdalena, Sucre, y San Andrés y Providencia.

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->