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20 de julio de 1810

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245 SANTIAGO DÍAZ PIEDRAHITA: 20 DE JULIO DE 1810, REFERENTE OBLIGADO. . .

20 DE JULIO DE 1810:
Referente obligado y conmemoración legítima*
POR
SANTIAGO DÍAZ PIEDRAHITA**
La rebelión del 20 de julio de 1810 no fue un movimiento violento. Sus
promotores eran miembros de una élite minoritaria que por su formación
académica pueden ser considerados como miembros del selecto grupo de los
ilustrados. Con el fin de contar con el apoyo del pueblo, el movimiento fue
programado para un viernes, día habitual de mercado en Santafé. El pueblo,
hábilmente conducido a través de arengas, asumió un papel de importancia
apoyando vehementemente la solicitud de cabildo abierto. A pesar de tal
apoyo, el acta de independencia no fue firmada por ningún líder popular,
pues no los había, sino por profesores universitarios, abogados, sacerdotes,
cabildantes, empleados públicos, hombres de letras y comerciantes. Logrado
el retiro del virrey, se requería dar nueva organización al estado y afianzar la
soberanía con el apoyo de toda la población. A ello responden entre otras
medidas, la publicación de La Constitución Feliz y del Diario Político y Mi-
litar. En esta forma el pueblo, tanto el de la capital y de sus alrededores,
como de las distintas provincias fue tomando conciencia de los hechos y se
hizo partícipe de la Independencia absoluta; por ello y desde un comienzo, la
conmemoración del 20 de julio, al lado de los actos oficiales, ha contado con
amplia participación popular.
El periodo comprendido entre 1810 y 1816 se caracterizó, entre otras
cosas, por la inestabilidad política generada por las diferencias entre los par-
tidarios de un gobierno de tipo centralista y entre quienes preferían el modelo
* Lectura presentada durante el seminario Bicentenario de la Independencia ¿Qué celebrar?
Evento realizado el 5 de abril de 2006 con la colaboración de la Universidad de los Andes y la
Asociación Colombiana de Historiadores.
** Presidente de la Academia Colombiana de Historia.
1810 – BICENTENARIO – 2010
BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. XCIII No. 833 – JUNIO 2006 246
federalista, con las consecuentes contiendas civiles, cuyos bandos eran apo-
yados en su orden por los comerciantes y por los terratenientes. Se sucedie-
ron varios gobiernos provisionales y se implantaron nuevas constituciones
pero la situación no resultaba propicia para organizar cualquier tipo de cele-
bración. A partir de 1816 y como consecuencia de la reconquista española
resultaba imposible pensar en ello.
Un primer tipo de ceremonia oficial cuyo objeto, aparte de simbolizar la
autonomía, era el de afianzar el gobierno, fue el acto de plantar el “Árbol de
la Libertad”, imitando así una costumbre propia de la Revolución Francesa.
No obstante, la iniciativa de sembrar tal árbol surgió en forma clandestina y
como un hecho cumplido, cuando el 2 de febrero de 1813 amaneció sembra-
do en el centro de la Plaza Mayor un “Árbol de la Libertad ”.
Al respecto vale recordar el siguiente boletín:
Habiendo amanecido hoy en esta ciudad plantado el árbol de
la libertad en la plaza mayor, el gobierno que está establecido
para sostenerla y defenderla hasta el último extremo, ha senti-
do que esta demostración se haya hecho clandestinamente, lo
que parece da a entender, o que no es muy legítima o que el
gobierno se opondría a ella. La acción más justa y honrada
degenera en torpe, o al menos se vuelve sospechosa cuando
lleva el carácter de la clandestinidad, y en unos tiempos de
división y de fermento como los presentes, nada es más perju-
dicial que las novedades repentinas a que no está preparado el
bajo pueblo, que siempre da interpretaciones siniestras a las
cosas cuyo significado ignora
1
.
Por ello el Gobierno dispuso que tal árbol se plantase con toda solemni-
dad y en forma oficial en la Plazoleta de San Victorino; para ello eligió, por
un lejano simbolismo, el segundo día de la Pascua de Resurrección, que en
1813 cayó el 29 de abril; se escogió por su verdor y frondosidad un árbol de
arrayán ya desarrollado.
El cronista José María Caballero en su Diario de la Independencia
2
des-
cribe la ceremonia que antecedió a la plantación del “árbol de la libertad”.
Según su relato, a las 3: 30 de la tarde, cuando se aplacó la lluvia, formaron
las tropas que desfilaron seguidas de una comitiva de notables a caballo con
las bestias enjaezadas ricamente. Desfilaron un sargento y ocho soldados de
1 G. Hernández de Alba (Compilador), Archivo Nariño 1812-1815, Tomo 5, p. 133.
2 J. M. Caballero, Diario de la Independencia, Biblioteca del Banco Popular, p. 133-134. Bogotá,
1974.
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artillería montados a caballo seguidos de cuatro batidores, dos porteros del
cabildo, un escribano del cabildo eclesiástico, un violento (músico) y los
miembros del cabildo. Luego de los notables desfiló la caballería. Las calles
estaban adornadas y las casas recién blanqueadas. El árbol, adornado con
tarjetas alusivas y coronado con un gorro frigio rojo, símbolo inequívoco de
la libertad, estaba guardado en el Cabildo y al llegar el desfile fue sacado y
plantado al lado de la pila de agua, en un triángulo de piedra preparado para
el efecto. Encima se colocó un farol con imágenes de Jesús, de María y de la
espada de la justicia. Al momento de la plantación se dispararon cuatro sal-
vas de cañón.
Producida la Independencia de Cundinamarca, en julio de 1813, se dio la
ocasión para conmemorar el 20 de julio en su tercer aniversario. Como es
sabido, en el santoral católico figuraba en esa fecha “Santa Librada” cuya
imagen crucificada y con los ojos vueltos al cielo se convirtió en símbolo de
la libertad. Esta santa, entonces tan significativa y hoy retirada del santoral
católico, fue honrada entre otros por Antonio Nariño, Francisco de Paula
Santander, Simón Bolívar y demás participantes en los movimientos de eman-
cipación. El 20 de julio de 1813 se organizó misa solemne en la catedral con
asistencia de los integrantes del Colegio Electoral. El capellán militar, fray
Francisco Florido, pronunció un sermón alusivo, se cantó el Te Deum y los
asistentes regresaron luego de la misa al recinto del Colegio; tras una exhor-
tación de Nariño se hizo el juramento de la Independencia absoluta. El ritual
terminó arrancando de las banderas militares las armas reales, que aún figu-
raban cosidas en ellas.
Entre 1814 y 1819 el país vivió momentos amargos que hacían imposible
cualquier conmemoración. Afianzada la independencia y obtenida la liber-
tad renacería el interés por conmemorar las fechas libertarias.
La conmemoración del 20 de julio como día de la independencia tiene
fuerte arraigo en la tradición, aunque tan solo se oficializó mediante la Ley
60 de 1873 suscrita por el presidente Manuel Murillo Toro. Más adelante nos
referiremos en detalle a dicha ley.
En 1820 se celebró el 10° aniversario del 20 de julio. Al respecto la Gace-
ta de Bogotá señala:
Este es el día del aniversario de la transformación política de
Cundinamarca. Diez años hace que la tiranía fue derribada, y
se enarboló el pendón de la libertad. Cuatro pasaron sin que
fuese permitido al pueblo de Bogotá celebrar tan feliz aniver-
sario. Por la mañana se entonó el Te Deum en la iglesia cate-
dral, y se pronunció por el reverendo padre, fray Máximo
249 SANTIAGO DÍAZ PIEDRAHITA: 20 DE JULIO DE 1810, REFERENTE OBLIGADO. . .
Fernández, religioso agustino, una oración elocuente, alusiva
al objeto de la función.
En la tarde se corrieron toros, y en la noche su excelencia el
vicepresidente dio en palacio un magnífico baile a que concu-
rrió la belleza más florida de la capital, y se dejó ver el más puro
y sincero placer.
La ciudad fue iluminada en las noches del 19 y 20
3
.
En su Historia Eclesiástica y Civil de la Nueva Granada, José Manuel
Groot relata los pormenores de tal celebración, tanto en la capital como en
algunos pueblos de Cundinamarca. Señala el historiador:
Las gentes estaban de buen humor, alegres contentas, sin divisio-
nes ni rencillas y por consiguiente dispuestas a divertirse. En la
capital se celebró el aniversario con una fiesta solemne en la igle-
sia Catedral, con Te Deum y gran asistencia oficial. El padre fray
Máximo Fernández, excelente predicador agustino pronunció una
magnífica oración gratulatoria (de que quedó tan pagado el Vice-
presidente, que hizo de ella un grande elogio en la Gaceta Minis-
terial, de la cual era el verdadero redactor, aunque otro llevase el
nombre). Por la tarde hubo corrida de toros, y por la noche dio el
Vicepresidente un famoso baile y ambigú en el palacio.
En el Cantón de Bogotá (hoy Funza) empezaron las fiestas el día
23 y duraron tres días. El Jefe político y militar, doctor José María
Domínguez Roche, convidó por medio al Vicepresidente. Estas
fiestas estuvieron más alegres que las de la capital. La ciudad se
despobló para ir a las fiestas de Bogotá. Todo contribuía para
armar más alboroto e incitar el humor alegre de las gentes; la
concurrencia del Vicepresidente Santander, que en aquellos tiem-
pos no se torcía el bigote, que era demasiado popular, se pinta-
ba, como dicen, para aumentar la alegría e inspirar confianza
hasta entre los orejones; las buenas noticias que diariamente se
recibían de todas partes; ítem más, se agregó un asunto de nove-
dad, la representación de la tragedia La Pola, composición del
Jefe político, en verso, por supuesto; y como el asunto era pa-
triótico, la cosa hizo un ruido estupendo, y más cuando se em-
pezaron a ver los preparativos para hacer el teatro en la plaza del
pueblo de Bogotá, a donde se estuvieron conduciendo ocho días
antes, alfombras, canapés de pata de cabra, porque todavía no
habían entrado los sofás de resorte; taburetes, mesas y tanta cosa,
que parecía no habían de caber en el pueblo. Este era el tiempo
de los gariteros, músicos y botilleros. ¡Que de todos se hicieron,
3 Gaceta de Bogotá, No. 52.
BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. XCIII No. 833 – JUNIO 2006 250
ya para los pasadieces y bisbices; ya para botillerías! Los toros,
las máscaras, los bailes; todos los habitantes de la ciudad se pu-
sieron en movimiento con las fiestas de Bogotá, hasta los que no
iban a ellas, porque no quedó uno a quien no le tocara algo que
hacer. Hubo bailes permanentes, porque se bailaba hasta entre
el día. Comidas y refrescos no se diga, porque allí fue donde
sacaron vientre de mal año los botilleros y reposteros, entre quie-
nes presidían Julián y el Mellizo. Por lo que hace a la gente
campesina, hubo ríos de chicha, diluvio de mazamorras y bollos
como llovidos. ¡Qué tristeza el día que se acabó todo! Por poco
se pone la patria de luto. La noche de La Pola fue patética, por-
que hubo sollozos y lágrimas con maldiciones al viejo Sámano
4
.
En la Gaceta de Bogotá se señala al respecto de la representación teatral:
En las fiestas que ha celebrado el Cantón de Bogotá se ha repre-
sentado la tragedia La Pola, composición original de un joven
bogotano, que hace ensayos en su genio. Todos saben, que con
el nombre de Pola se conocía a la joven Policarpa Salavarrieta,
que con ocho compañeros fue fusilada en esta capital por orden
del ex virrey Sámano: su firmeza y constancia tocó en heroici-
dad y sentada en un patíbulo con sus verdugos por delante exci-
tó AL PUEBLO A APRENDER A MORIR POR LA PATRIA. El
anagrama de esta heroína americana es: YACE POR SALVAR
LA PATRIA
5
.
Estas fiestas fueron organizadas por José Domínguez Roche, tal como lo
relata en detalle Gustavo Otero Muñoz
6
. La pieza teatral constaba de cinco
actos que fueron interpretados por actores aficionados. La actriz principal
fue la dama bogotana Bárbara Cuervo. El primer galán fue el doctor Policarpo
Uricoechea, entonces soltero. El galán y la dama recibieron innumerables
aplausos y no pocas ovaciones y la representación fue todo un éxito.
En relación con las fiestas realizadas en Guaduas dice Groot:
Al mes siguiente fueron las fiestas de Guaduas. Como esto era
más lejos, no hubo tanto concurso. Sin embargo, hubo mucho y
bastante buen humor. El antiguo Coronel Acosta, que era el todo
de Guaduas y muy generoso, se esmeró en obsequiar al General
Santander y demás gente granada de la capital
7
.
4 J. M. Groot, Historia Eclesiástica y Civil de la Nueva Granada, Tomo IV, p. 105, Segunda
edición, Bogotá, 1893.
5 Gaceta de Bogotá, No. 54, p. 140.
6 G. Otero Muñoz, Semblanzas Colombianas. Tomo I, p. 279-281. Academia Colombiana de
Historia, Biblioteca de Historia Nacional, Tomo LV, Bogotá, 1938.
251 SANTIAGO DÍAZ PIEDRAHITA: 20 DE JULIO DE 1810, REFERENTE OBLIGADO. . .
La india de la Libertad. Anónimo (1819). 83 x 62,5. Casa Museo 20 de Julio.
BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. XCIII No. 833 – JUNIO 2006 252
La alameda de tal población estaba llena de gente y las casas estaban
adornadas con cortinajes en los balcones y todos comieron, brindaron y be-
bieron en medio del mayor regocijo. El principal plato fue ternera asada,
hubo desfile de tropas y en la noche teatro. Fue puesta en escena la tragedia
titulada La Arsira cuya representación fue precedida de canciones patrióti-
cas en homenaje al Libertador. Al día siguiente se llevaron a cabo paseos
ecuestres, desfiles y comida pública en la plaza principal, todo en medio de
gran alegría. Por esos días (agosto 10) hubo nuevas fiestas en la capital para
conmemorar otro aniversario de la entrada del Libertador. Hubo mascaradas,
cuadrillas y comparsas que implicaban el uso obligatorio de disfraz y másca-
ra, con pena de cepo para quienes fuesen sorprendidos en la calle con traje
común, exceptuando los militares en servicio. En la noche hubo baile de
máscaras en el Coliseo, el cual duró hasta el amanecer.
En 1822 se celebraron nuevamente las fiestas dentro del mayor orden
como lo consigna la Gaceta de Bogotá
8
:
El pueblo de la capital de Colombia ha desplegado su gozo y
alegría en los días señalados por la ley para solemnizar las épo-
cas memorables en la regeneración de la República. Quisiéra-
mos que el tiempo hubiera proporcionado el completo
cumplimiento de las solemnidades indicadas en la ley, como
por ejemplo, manumisión de algunos esclavos, premio a la vir-
tud, a las ciencias o artes; pero podemos, sin embargo publicar
que en estos días dedicados al regocijo, se ha dejado ver orden
y decencia en todas las clases del pueblo, respeto a las leyes y
a los magistrados, patriotismo universal, verdadero amor al sis-
tema actual, unión y amistad en todos los ciudadanos. No es
esta la primera vez que el gran pueblo de Bogotá se entrega al
júbilo y al placer sin dar motivo de disgusto a los magistrados:
su docilidad, su obediencia y su amor al orden le distinguirán
siempre entre los demás pueblos de Colombia, y serán los me-
jores garantes de que nunca se ha conmovido sino a impulsos
de la autoridad.
En 1849 se realizó una gran conmemoración del 20 de julio en Bogotá.
Con base en la Ordenanza No. 11 de l4 de octubre de 1842 que establecía
esta fecha como “Fiesta Nacional” se elaboró un completo programa cuyo
contenido y desarrollo está descrito en un folleto titulado 20 de Julio, Fiestas
Nacionales. 1849, publicado en Bogotá sin pie de imprenta. Tales fiestas
estaban “consagradas a celebrar el aniversario de la Independencia y a hon-
7 Groot, op. cit., p. 105.
8 Gaceta de Bogotá, No. 128, p. 418 de 1822.
253 SANTIAGO DÍAZ PIEDRAHITA: 20 DE JULIO DE 1810, REFERENTE OBLIGADO. . .
rar y recompensar el patriotismo, el trabajo y las acciones distinguidas de
virtud y de filantropía”. En ese año (1849) se instaló la “Sociedad Filantrópica”
promovida por Vicente Lombana, quien era gobernador de la Provincia de
Bogotá. Tal sociedad colaboró activamente en la elaboración y ejecución del
programa que cubrió siete días.
El Artículo 1° de dicha ordenanza señala:
En los días 20, 21 y 22 de julio de cada cuatro años, empezando
por el de 1849, se hará en la capital de la República una fiesta
provincial consagrada a honrar las acciones virtuosas y en espe-
cial a conceder premios y recompensas a los habitantes de la
provincia que manifiesten su laboriosidad y honradez, por las
obras que presenten como producto de cualquier género de in-
dustria a que estén dedicados para generar su subsistencia y la
de sus familias
9
.
El Artículo 3° preveía la realización de una “Exposición de productos de
la industria bogotana” ya fuesen resultado del ingenio o bien constituyesen
mejoras útiles e invitaba a los artesanos, los gremios, las escuelas y colegios,
los profesores de artes liberales, etc. a participar.
Igualmente se invitaba a la población a participar activamente en los feste-
jos, iluminando puertas, ventanas y balcones, dando fondos para libertar es-
clavos, participando en las cabalgatas, desfiles y procesiones, organizando
danzas, etc. Entre las frases de motivación a la población vale recordar las
siguientes:
Todo es grande y poético en este día, fecha escrita por el mismo
Dios en el gran registro de los tiempos; los corazones laten de
gozo y esperanza. 20 de Julio. Estas palabras que encierran tan-
tos pensamientos, tantas ideas, tantos recuerdos, tantos deseos,
andan de boca en boca; todos los labios las pronuncian, pero
con respeto y veneración. 20 de Julio es sinónimo de libertad,
de independencia, de igualdad, de concordia
10
.
El programa acordado se inició el día 19 con la lectura, en horas de la
tarde, del Bando en medio de música militar; en la noche repique general de
campanas, procesión de Santa Librada, iluminación general, fuegos de artifi-
cio, música patriótica, discursos en honor de los próceres de la Independen-
cia y salvas de artillería.
9 20 de Julio, Fiestas Nacionales. 1849, Bogotá, p. 4.
10 Ibíd., p. 2.
BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. XCIII No. 833 – JUNIO 2006 254
El 20 hubo aurora, con salvas, repique de campanas, música y cohetes. A
las 9 a.m. acto religioso en la Catedral. Al medio día acto de manumisión de
esclavos (más de 25) frente a la Casa de Gobierno; simbólicamente a cada
esclavo liberado se le colocaba un gorro frigio. A continuación siguió la
recepción de donaciones destinadas a liberar más esclavos y se pronunciaron
nuevos discursos. Luego se hizo la procesión al parque de Los Mártires. En
la noche Concierto Filarmónico y globos en la Huerta de Jaime. Durante los
actos se interpretaron varios himnos patrióticos y se decretó Amnistía e in-
dulto para penas políticas.
El día 21 Exposición industrial, concesión de premios, encierro de toros y
luego del despeje, corrida de toros. En la noche baile y refresco. El 22 hubo
de nuevo encierro, toros e interpretación en las plazas de canciones e himnos
patrióticos. El 23 fue de descanso. El 24, encierro, toros, “Pila de Chicha”
para el pueblo y globos. El 25, toros, fuegos artificiales y otras diversiones.
El 26, encierro, toros y en la noche función de teatro. Ese día en la plaza de
la Huerta de Jaime se permitieron algunos juegos expresamente prohibidos
por la ley, obviamente dentro de un cerco hecho para delimitar tales libertades.
Entonces no existía un himno nacional y se estrenaron varias obras de
estilo patriótico. El coro de uno de esas canciones patrióticas decía:
Rindamos homenaje
A la inmortal memoria
De aquellos que con gloria
Nos dieron libertad.
De las seis estrofas quiero recordar dos:
Pero sonó la hora Logró con sus esfuerzos
que el cielo siempre justo y con tenaz constancia
al inocente pueblo del despotismo fiero
le quiso señalar. los grillos deshacer;
Y entonces se oyó el grito Y hoy cuéntase con gloria
de “muerte a los tiranos” entre los pueblos libres
y el pueblo repitiera el pueblo granadino
¡Sí! ¡muerte o libertad! que libre supo ser.
El coro de otro de los himnos patrióticos estrenados en esa ocasión y de la
autoría de Santiago Pérez, alude claramente al movimiento del veinte de ju-
lio; su letra señala:
¡Granadinos! ¡Cantad la memoria
De los héroes de Julio inmortal,
255 SANTIAGO DÍAZ PIEDRAHITA: 20 DE JULIO DE 1810, REFERENTE OBLIGADO. . .
Carta de José Miguel Pey a don Antonio Villavicencio (volante)
BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. XCIII No. 833 – JUNIO 2006 256
Que os dejaron tan célebre gloria,
Y a la Patria su palma triunfal!
La segunda estrofa de dicho himno es muy clara en su mensaje:
“Basta ya de cadenas” dijeron,
Basta ya de ignominia, de luto:
¡A otro pueblo rendirle tributo
Es de un pueblo vergüenza y baldón!
¡Libres ser o morir! ¡A las armas!
Y a las armas corrieron los bravos;
Y dejaron de ser los esclavos,
¡Y empezaron a ser la Nación!”
11
En 1872 se celebró con mucha pompa el 20 de julio, como lo relatan
Cordovez Moure
12
y Mario Germán Romero
13
; entonces se suscitó una
polémica entre dos periódicos bogotanos. En El Tradicionalista, dirigido
por Miguel Antonio Caro, se sostenía que el 20 de julio no era aniversario
de la independencia nacional sino de la revolución de 1813 liderada por
Nariño. Decía Caro que el 16 de julio de tal año correspondía a la fecha en
la que el Congreso de Cundinamarca declaró formalmente lo que “hoy
llamamos independencia”; por lo tanto era un error darle el carácter de
aniversario de la independencia al 20 de julio. En contraste, La América,
dirigido por José María Quijano Otero, sostenía que el 20 de julio era real-
mente el aniversario de la independencia nacional. La tesis de este último
periódico triunfó y en mayo del siguiente año fue expedida la Ley 60 que
declaró festivo el 20 de julio.
El Diario Oficial correspondiente al 16 de mayo de 1873 (No. 2854)
transcribe dicha ley que a la letra dice:
“El Congreso de los Estados Unidos de Colombia decreta:
Artículo 1°. Declárase día festivo para la República el 20 de julio,
como aniversario de la Independencia nacional en 1810.
Artículo 2°. Señálase la suma de dos mil pesos anuales para la celebra-
ción de esta fiesta patriótica.
Dada en Bogotá a ocho de mayo de mil ochocientos setenta y tres.
11 Ibíd., p. 66.
12 J. M. Cordovez Moure, Reminiscencias de Santafé y Bogotá, Serie segunda, Tomo 2, Quinta
edición, pp. 327-339, Librería Americana, Bogotá, 1910.
13 M. G. Romero, “Como se celebró en Bogotá el 20 de julio de 1873”. Boletín de Historia y
Antigüedades, 60 (701): 283-299. 1973.
257 SANTIAGO DÍAZ PIEDRAHITA: 20 DE JULIO DE 1810, REFERENTE OBLIGADO. . .
El presidente del Senado de Plenipotenciarios, Eugenio Baena.
El presidente de la Cámara de Representantes, J. M. Maldonado Neira.
El secretario del Senado de Plenipotenciarios, Julio E. Pérez.
El Secretario de la Cámara de Representantes, José M. Quijano Otero.
Bogotá, 8 de mayo de 1873.
Publíquese y ejecútese.
El Presidente de la Unión (L. S.) M. Murillo.
El Secretario de lo Interior y Relaciones Exteriores, Gil Colunge”.
Con base en tal disposición las conmemoraciones del 20 de julio de 1873
revistieron especial solemnidad y tanto el gobierno nacional como el de la
ciudad capital se esmeraron en que tales fiestas expresasen el espíritu de la
ley y respondiesen al espíritu cívico de los colombianos. Se nombró una
junta organizadora que elaboró el programa. La presidió Rafael Pombo quien,
para que tuviesen carácter popular y didáctico a la vez, se esmeró en organi-
zar diversas representaciones dramáticas al aire libre sobre temas patrióticos.
Paralelamente se dispuso el aseo y enlucimiento de los frontispicios de las
casas y se organizó, mediante suscripción pública, la erección de un monu-
mento en la Plaza de los Mártires así como el enlucimiento de la estatua de
Simón Bolívar en la plaza de su nombre y el de los bustos de Colón, Acevedo
y Gómez y José Ignacio París. El enlucimiento incluía además del aseo la
colocación de arcos, columnatas, festones, banderas y flores.
El 18 comenzaron los festejos patrios en los colegios con veladas litera-
rias en las que se pronunciaron discursos en nombre de los nueve estados
de la Unión. Concluida la velada hubo banquete y baile de disfraz. El 19
de julio se vistió la imagen de Santa Librada que fue sacada en procesión a
las 4 de la tarde junto con el Cristo de los mártires. Hubo repique de cam-
panas a las 12 m, cohetes y música en la plaza a cargo de la banda de la
Guardia Colombiana. En la noche hubo fuegos artificiales e iluminación y
música en la plaza. En los colegios fueron expuestos los retratos de los
próceres.
El 20 en la madrugada hubo salvas de cañón, repique de campanas y
música de bandas; las casas se adornaron con banderas, festones y cortinas y
se arreglaron las oficinas públicas; a las 8:30 hubo misa solemne con orques-
ta y se cantó el Te Deum; la homilía fue pronunciada por el padre Federico
Aguilar quien habló sobre el natalicio de la Patria. A las doce el presidente
ofreció la acostumbrada recepción oficial en la Casa de Gobierno. A la 1
p.m. el presidente coronó la estatua de Bolívar con la corona regalada al
Libertador por el Perú, la cual había sido traída previamente desde la Casa de
Moneda y luego pronunció un discurso; los estudiantes del Colegio del
BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. XCIII No. 833 – JUNIO 2006 258
Rosario y de la Universidad Nacional llevaron desde la alcaldía el original
del Acta de Independencia. Luego re realizó el desfile con participación de
diversos gremios y de las tropas. Lo formaban cien parejas de jóvenes de
ambos sexos montados a caballo, a quienes seguía la “Legión Páez”, una
cabalgata organizada en homenaje a los llaneros de la Independencia co-
mandados por José Antonio Páez. En total desfilaron 17 columnas prove-
nientes de las distintas poblaciones de la Sabana y de sus alrededores
integradas por numerosos jinetes debidamente montados y que previamente
se habían reunido en la plaza de San Agustín. Seguían diez carros adornados
con objetos simbólicos y engalanados con ninfas en representación de los
nueve estados y de los territorios nacionales; entre carroza y carroza desfila-
ron los colegios, la Escuela de Artes y Oficios, los comerciantes, el cuerpo
médico, los artistas, la Sociedad de Socorros Mutuos, los obreros tipográfi-
cos y otros gremios y asociaciones. Cerraba un carro con los trofeos de la
guerra de independencia, los veteranos, los funcionarios públicos, el cuerpo
diplomático y la Guardia Nacional. Tal desfile iniciado en la Plaza de Bolí-
var terminó en la Plaza de los Mártires donde se colocó la primera piedra del
monumento nacional. Luego de un nuevo discurso el desfile regresó a la
Plaza de Bolívar donde varios oradores pronunciaron nuevos discursos. Por
la noche hubo globos y retreta.
El 21 desfilaron en la plaza de Bolívar las escuelas; algunos niños y niñas
condecoraron con medallas a los militares de la independencia, tras lo cual
continuó el desfile hasta la plazuela de Santo Domingo donde estaban ex-
puestos los retratos de los padres de la Patria que a su vez fueron coronados
con flores. Allí se entonó un himno patriótico y se pronunciaron nuevos dis-
cursos. En la tarde hubo parada militar en la plaza y en la noche fuegos
artificiales. Allí se entonó un himno al 20 de julio con letra de Lino de Pombo
y música del holandés Carlos van Oeckelen. Hubo además funciones dra-
máticas y bailes.
En 1907 las fiestas patrias conmemorativas del nonagésimo séptimo ani-
versario de la proclamación de la independencia nacional revistieron gran
solemnidad
14
. Un completo libro recoge la relación de los actos celebrados
entre los que sobresalen un Concurso Agrícola, Industrial e Hípico. Una
apretada síntesis del programa es la siguiente:
Día 19, Apertura de la Exposición Agrícola en el Parque del Bosque de
San Diego por parte del Presidente de la República, Exposición presidencial
14 Véase al respecto el libro: Fiestas Patrias, Relación de los festejos del 20 de julio y 7 de agosto
en la capital de la República. Imprenta Nacional, Bogotá, 1907.
259 SANTIAGO DÍAZ PIEDRAHITA: 20 DE JULIO DE 1810, REFERENTE OBLIGADO. . .
sobre el cultivo del algodón. Inauguración del parque de los Hermanos Reyes,
inauguración de la Iluminación eléctrica de la Avenida de la República, ilu-
minación veneciana de la Avenida de Colón y función cinematográfica en la
Plaza de Bolívar.
Día 20, Alborada, Visita a la Exposición, coronación simbólica de la esta-
tua del Libertador, Te Deum, recepción oficial en el Palacio de San Carlos y
desfile del Ejército, Inauguración de la Escuela Militar, del Batallón de arti-
llería Modelos, Banquete oficial en el Palacio de San Carlos, Fuegos de arti-
ficio, concierto militar en la Plaza de Nariño, función cinematográfica en la
Plaza de Bolívar.
Día 21, Exhibición de estatuas traídas de San Agustín en el campo de la
Exposición, Concierto de bandas militares, concierto de la Estudiantina
Murillo y carreras en el Hipódromo de la Gran Sabana o de la Magdalena.
Exhibición pirotécnica en la Plaza de Armas, presentación de la orquesta de
la Academia Nacional de Música en el Teatro Municipal y función gratuita
de la obra Recurso de Casación en el Teatro de Variedades.
Día 22, Apertura del Concurso Hípico.
Salvo ligeras variaciones el 20 de julio siguió celebrándose, año tras
año, con el canto de Te Deum en la catedral, desfiles escolares, paradas
militares y ágapes oficiales con asistencia del cuerpo diplomático y de fun-
cionarios de alto rango. Por norma constitucional la Instalación de las se-
siones del Congreso se realiza en esta fecha. Era tradicional, que con ocasión
de las fiestas patrias se pintasen y enluciesen las fachadas de las casas y
edificios. Sin excepción en todas las casas se izaba la bandera y se realiza-
ban fiestas populares en distintos barrios. Las fiestas patrias revistieron es-
pecial boato en 1910 con motivo del Centenario, cuya programación se
ajustó a lo dispuesto en la Ley 39 de 1907
15
. En 1960, con motivo del
sesquicentenario, se realizaron múltiples actos, algunos de ellos llenos de
solemnidad y se editaron numerosas publicaciones que recogen las inter-
venciones de numerosos oradores
16
. Por razones de espacio no se detallan
en este escrito.
15 Al respecto puede consultarse el libro Centenario de la Independencia, MDCCCX-MCMX,
Escuela Tipográfica Salesiana, Bogotá, 1911.
16 Entre tales publicaciones se destacan: Daniel Ortega Ricaurte, Álbum del Sesquicentenario,
Academia Colombiana de Historia, Bogotá, 1960; Varios autores, Homenaje a los Próceres.
Discursos pronunciados en la celebración del Sesquicentenario de la Independencia Nacional
1810-1960, Academia Colombiana de Historia, Bogotá, 1961 y el Boletín de Historia y
Antigüedades, Vol. 47, Nos. 543-544, 1960.
BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. XCIII No. 833 – JUNIO 2006 260
Fuera de Bogotá también ha sido fiesta principal. Existe un folleto publi-
cado en la Imprenta El Renacimiento de Manizales que da cuenta de la “ar-
monía matemática” con que se conmemoró en 1910 el Centenario en el
departamento de Caldas. El programa incluyó inauguración de una bibliote-
ca y de un museo, arreglos en el Hospital de Caridad, Exposición Industrial,
Juegos florales y festejos en los colegios de las distintas poblaciones.
En el Papel Periódico Ilustrado y en otras publicaciones periódicas exis-
ten múltiples referencias a las conmemoraciones patrias. En varias crónicas
se recoge la letra de muchos de los himnos compuestos en homenaje a la
Patria y a sus forjadores. Por no estar decretado un himno nacional, muchos
escritores de entonces rivalizaban en componer este tipo de obras, algunas
de ellas con notable mérito literario.
Aparte de las fiestas populares, el 20 de julio ha sido referente obligado
de la Independencia en múltiples ocasiones y en diversas circunstancias. A
manera de ejemplo señalemos que la “Ley Fundamental de la República de
Colombia”, aprobada por el Congreso de Angostura, termina con el siguien-
te texto:
“Dada en el palacio del soberano congreso de Venezuela, en la ciudad de
Santo Tomás de Angostura, a 17 días del mes de diciembre del año del Señor
1819, 9° de la Independencia”
17
.
Luego van las firmas de los congresistas encabezados por Francisco An-
tonio Zea.
A partir de 1820, en todos o en la gran mayoría de los documentos oficia-
les se añadirá luego de la fecha, la leyenda “10° de la República” o simple-
mente 10°, en 1821, “11° de la República”, “11° de la Independencia” o
simplemente 11° y así sucesivamente, lo cual pone de presente el reconoci-
miento oficial de 1810 como año de la independencia y de iniciación de vida
republicana, decisión en la que participaron muchos de los protagonistas de
los hechos que comentamos.
Otros hechos de diversa índole se enmarcaron en esta fecha. A manera de
ejemplo podemos citar los siguientes:
La primera piedra para la construcción del Capitolio Nacional fue coloca-
da el 20 de julio de 1848 durante la primera administración del general To-
más Cipriano de Mosquera.
17 Actas del Congreso de Angostura 1819-1820. Biblioteca de la Presidencia de la República.
Fundación Francisco de Paula Santander. Bogotá, 1984, p. 380.
261 SANTIAGO DÍAZ PIEDRAHITA: 20 DE JULIO DE 1810, REFERENTE OBLIGADO. . .
El Catálogo de las plantas recolectadas por el botánico José Triana, como
funcionario de la Comisión Corográfica, lleva en su carátula la fecha 20 de
julio de 1856.
La Exposición Nacional realizada en Bogotá en 1871 tuvo lugar el 20 de
julio, como queda consignado no solo en la programación sino en las publi-
caciones realizadas con tal motivo. Ejemplo de ello es el libro titulado Ensa-
yo de Jilolojía Colombiana de Francisco Bayón.
Varios buques insignia de la Armada Nacional han llevado el nombre de
“20 de Julio”.
Fue una costumbre respetada por mucho tiempo enmarcar la emisión
de los billetes de curso legal utilizando esta fecha o la del 7 de agosto. A
manera de ejemplo recordemos algunos de los billetes emitidos con fecha
del 20 de julio:
Billete de $20 con la efigie de Francisco José de Caldas. 20 de
julio de 1975.
Billete de $2 con la efigie de Policarpa Salavarrieta, 20 de julio
de 1976.
Podemos concluir estas notas señalando enfáticamente que la fecha del
20 de julio ha sido consagrada como fiesta nacional por excelencia tanto
por la ley como por la tradición; además constituye el punto de partida de
la vida republicana. Si no se hubiesen dado los sucesos del 20 de julio no
se hubiesen organizado los primeros gobiernos independientes con sus
contiendas ideológicas, no se hubiese organizado un ejército que posibilitó
diversas campañas militares como la del sur, la campaña admirable y la
posterior formación de guerrillas en Cundinamarca y en los llanos de
Casanare. Tampoco habría tenido lugar la reconquista española con el baño
de sangre que la caracterizó y no habría habido lugar a la campaña libertadora
de 1819. No existen razones válidas para ignorar estos hechos y olvidar a
quienes dieron su vida o su fortuna por el ideal de hacer de Colombia un
país autónomo y libre.
BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. XCIII No. 833 – JUNIO 2006 262

Caballero. o al menos se vuelve sospechosa cuando lleva el carácter de la clandestinidad. o que no es muy legítima o que el gobierno se opondría a ella. imitando así una costumbre propia de la Revolución Francesa. que en 1813 cayó el 29 de abril. Se sucedieron varios gobiernos provisionales y se implantaron nuevas constituciones pero la situación no resultaba propicia para organizar cualquier tipo de celebración. ha sentido que esta demostración se haya hecho clandestinamente. Bogotá. Archivo Nariño 1812-1815. era el de afianzar el gobierno. Hernández de Alba (Compilador). fue el acto de plantar el “Árbol de la Libertad”. No obstante. nada es más perjudicial que las novedades repentinas a que no está preparado el bajo pueblo. XCIII No. Según su relato. 833 – JUNIO 2006 federalista. a las 3: 30 de la tarde. 133. y en unos tiempos de división y de fermento como los presentes. Desfilaron un sargento y ocho soldados de 1 2 G. cuando se aplacó la lluvia. cuando el 2 de febrero de 1813 amaneció sembrado en el centro de la Plaza Mayor un “Árbol de la Libertad ”. el gobierno que está establecido para sostenerla y defenderla hasta el último extremo. Al respecto vale recordar el siguiente boletín: Habiendo amanecido hoy en esta ciudad plantado el árbol de la libertad en la plaza mayor. cuyos bandos eran apoyados en su orden por los comerciantes y por los terratenientes. formaron las tropas que desfilaron seguidas de una comitiva de notables a caballo con las bestias enjaezadas ricamente. . Diario de la Independencia. p. J. se escogió por su verdor y frondosidad un árbol de arrayán ya desarrollado. M. A partir de 1816 y como consecuencia de la reconquista española resultaba imposible pensar en ello. que siempre da interpretaciones siniestras a las cosas cuyo significado ignora 1. Por ello el Gobierno dispuso que tal árbol se plantase con toda solemnidad y en forma oficial en la Plazoleta de San Victorino. 133-134.246 BOLETÍN DE HISTORIA Y ANTIGÜEDADES – VOL. con las consecuentes contiendas civiles. la iniciativa de sembrar tal árbol surgió en forma clandestina y como un hecho cumplido. p. aparte de simbolizar la autonomía. para ello eligió. el segundo día de la Pascua de Resurrección. Tomo 5. lo que parece da a entender. El cronista José María Caballero en su Diario de la Independencia2 describe la ceremonia que antecedió a la plantación del “árbol de la libertad”. por un lejano simbolismo. La acción más justa y honrada degenera en torpe. Biblioteca del Banco Popular. 1974. Un primer tipo de ceremonia oficial cuyo objeto.

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