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Di Se Ni o Curricular Educacion Inicial

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Diseño Curricular de la Educación Inicial de la Provincia de Buenos Aires
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Relacionados con la oralidad y la lectura, los números también se ofrecen para ser comparados. Hoy
se sabe a partir de numerosas investigaciones,7

que los niños elaboran criterios de comparación de
escrituras numéricas aun cuando no conozcan los nombres de los números ni la cantidad a la que
aluden –aspecto cardinal–. Así, al comparar un número de una cifra con otro de dos cifras, expresan
que “es más grande porque tiene dos números”.

140 | Dirección General de Cultura y Educación

Referido a la serie escrita, el docente utilizará los portadores mencionados para que los niños esta-
blezcan comparaciones numéricas. Así podrán argumentar: “el 8 es más grande que el 2 porque está
después en la banda”; “este (14) –aún no sabe nombrarlo– es más chico que el (18) porque tiene un
8 que es más grande”.

Comparar escrituras numéricas no implica buscar la diferencia entre los números, es decir, cuánto
más grande es un número de otro; el trabajo que se propone está centrado en la interacción con las
escrituras para establecer relaciones referidas a “100 es mayor que 52 porque tiene tres números”, “el
25 es menor o más chico que 52 porque empieza con 2”, “el 23 no es igual al 32 aunque tenga los
mismos números”.

Orientaciones didácticas para el trabajo con la comparación de escrituras numéricas

Las siguientes propuestas sólo plantean situaciones de comparación con números escritos, es decir, no
hay objetos para contar en los recursos materiales propuestos. Se trata exclusivamente de comparar
números escritos y poner en funcionamiento las hipótesis elaboradas por los niños. Esto no inhibe
que ellos, para justificar comparaciones, utilicen el recitado de la serie, el conteo sobre una banda
numérica, para resolver las comparaciones propuestas.

Juegos con cartas o dados que porten números escritos: el objetivo del juego es que “gana el número
más grande”. Cada jugador tira el dado o saca una carta y deberá comparar su número con el del
compañero; si es mayor, se lleva una ficha o la carta del compañero.

Comparar puntajes en el marco de un juego en el que se han registrado cantidades: existen juegos
diversos, como bolos, embocar o juegos de puntería, que requieren el registro de puntajes de los
jugadores. Si bien los niños inician el registro de cantidades a través de marcas, posteriormente co-
mienzan a utilizar números. Esta es una buena oportunidad para comparar escrituras cuando éstas
se produzcan.

Comparar para ordenar: también se trabajarán propuestas que impliquen un desafío mayor, por
ejemplo: dados tres números escritos, 12, 2, 32, el desafío será ordenarlos de menor a mayor; dado
un mazo de cartas, se solicitará armar la serie del 1 al 12; ordenar precios de alimentos, de electro-
domésticos, etcétera.

En todos los casos, se buscará la argumentación por parte de los niños de estas comparaciones.

Uso de escrituras numéricas en contextos significativos

Los números escritos se ofrecen a los niños en diversos contextos, por ejemplo, en las casas, en los
teléfonos, en la calculadora, en los billetes, en los controles remotos, en los calendarios, en las páginas
de periódicos y libros, en los colectivos, en los precios en los negocios, en folletos de venta, en los
envases, etc. Es tarea del docente promover la reflexión sobre el significado de los números en cada
contexto y hallar propuestas donde escribir, comparar, ordenar números tenga sentido.

¿Qué sabemos de las producciones escritas de los niños? Investigaciones en el campo de la didácti-
ca de la matemática [Alvarado, Ferreiro, 2000; Brizuela, 1997 y 2004; Lerner, Sadovsky y Wolman,
1994; Quaranta, Tarasow, Wolman, 2003] plantean que los niños han construido conocimientos sobre
nuestro sistema, aun cuando no se los haya enseñado explícitamente. Los niños en sus intentos por
escribir números, homologan la numeración hablada a la escrita, es decir, escriben lo que escuchan
produciendo escrituras no convencionales. Así, para 18 escriben 108, para 32 escriben 302. También
invierten números, para 24 escriben 42; otros escriben uno de los números mencionados, por ejemplo,
para 25 escriben 35.

Conocen algunos números antes que otros. Manejan la escritura de los números redondos: unidades,
decenas y centenas (en términos de dieces, cienes y miles) antes que las escrituras de los números que

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se encuentran en los intervalos de la serie. Es decir, encuentran mayor dificultad en la escritura del 56
que del 10, 100, 1000, 2000, 3000, etcétera.

Como se expresó en el apartado sobre recitado de números, algunos números son irregulares y otros
no otorgan demasiadas pistas para saber cómo se escriben. Los números veinte, veintiuno, veintidós
ofrecen menos datos para su escritura que los números que comienzan con ochenta. De ahí la im-
portancia de trabajar con intervalos de la serie extensos y que los portadores en la sala existan como
recursos permanentes.

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