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Di Se Ni o Curricular Educacion Inicial

Di Se Ni o Curricular Educacion Inicial

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Diseño Curricular de la Educación Inicial de la Provincia de Buenos Aires
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Durante el proceso de socialización, el niño irá construyendo una identidad individual y social por la
cual se inserta en un mundo simbólico constituido por códigos, costumbres, hábitos y normas que
dan cuenta de los usos y costumbres de una sociedad y que el niño conoce a través de la familia con
la que se identifica para luego diferenciarse.1

Cuando los niños ingresan a la Educación Inicial, comienzan a internalizar ciertos modos de comporta-
miento social que les permitirán vincularse con su grupo de pares, con los docentes y seguir ciertas ruti-
nas propias del espacio escolar. Esta incorporación a otros espacios suele generar conmoción en el niño,
al salir del mundo conocido de su hogar. Así, el Jardín de Infantes se constituye en un espacio que con-
tiene, cuida y respeta, habilitando la filiación en el mundo social. Es importante que un niño encuentre,
desde las primeras secciones, reconocimiento y continuidades que puedan brindarle seguridad.2

El Jardín esta inserto en una sociedad que expresa pautas de conducta encuadradas en las expec-
tativas recíprocas de comportamiento social. A esto llamamos moral: al conjunto de valoraciones y
prescripciones que caracterizan, en cada contexto cultural, lo bueno y lo malo, lo correcto e incorrec-
to, lo valioso y lo reprochable. En este sentido, cada sociedad opera sobre sus nuevos miembros para
incluirlos en ese “mundo compartido”. Es decir, todo proceso socializador está teñido de orientaciones
morales. La experiencia del Nivel Inicial no puede ser ajena a ellas: todos los Jardines ofrecen algún
tipo de educación moral, en tanto comunican sus visiones a través de palabras y silencios, gestos y
omisiones. A la hora de pensar cómo debería ser la formación ética en el Nivel Inicial, necesitamos
reconocer estas prácticas de educación moral, que se han instalado como costumbre indiscutida,
como un sentido común que quizá se pretende inobjetable. Esto implica revisar ciertas tradiciones
instaladas, no dando por sentado que lo que venimos haciendo es bueno sólo porque “funciona”; o
simplemente, porque así “se hizo siempre”.3

En este sentido, la escuela atravesó momentos de cambio o de resignificación de sus tradiciones a fin de
mejorar la vida cotidiana de quienes la habitaban. Estos procesos de cambio son arduos y muchas veces
se transforman en campos de disputa. La provincia de Buenos Aires apuesta hoy a la enseñanza genero-
sa, que se distancian de la obstinación por el control y la búsqueda de armonías homogenizantes.

UN DESAFÍO POLÍTICO PEDAGÓGICO

¿Hacia dónde orientar la formación personal y social de los niños en el Jardín? La educación del Nivel
Inicial asume como propósito central la formación de los alumnos en el ejercicio de la ciudadanía.
¿Por qué ocuparse de formar ciudadanos desde la infancia temprana? La respuesta emerge de conce-
bir la Educación Inicial como un ámbito clave de ingreso al espacio social, organizado, diferenciado y
singular que es la escuela, donde se inicia a los sujetos en el ejercicio de derechos y responsabilidades
políticas. En la sala de Nivel Inicial, los niños construyen representaciones sobre lo justo y lo injusto, lo
correcto y lo incorrecto, los derechos y las obligaciones, las necesidades particulares y los problemas
comunes. Allí pueden identificar problemas compartidos y ver también la posibilidad de construir
proyectos colectivos que permitan superarlos.4

1

Lezcano, Alicia, “Las miradas sociológicas sobre los proceso de socialización”, en Carli, Sandra (comp.), De la familia a
la escuela. Buenos Aires, Santillana, 1999.

2

Una de las primeras marcas de estas regularidades es que los niños sepan que quienes lo llevan al Jardín se retiran a cumplir
sus obligaciones pero regresarán luego a buscarlos. Esto les permitirá sentirse paulatinamente más seguros y confiados.

3

La sociedad sostuvo por siglos (y aún sostiene) prácticas autoritarias que hoy denunciamos desde los derechos humanos,
pero que en otro tiempo se consideraron normales, naturales y eternas.

4

Véase el Marco General para el Nivel Inicial en este documento.

90 | Dirección General de Cultura y Educación

El niño que concurre a las instituciones del Nivel Inicial es un sujeto social en formación, un sujeto de
derecho ante quien nuestra responsabilidad como educadores es fundamental. Cuando un niño in-
gresa al Jardín, aporta y genera expectativas sobre sí mismo y su familia, la cual presenta, en nuestras
instituciones, sus fortalezas y debilidades para criar al pequeño. De este modo, las desigualdades es-
tructurales de la sociedad bonaerense ingresan con los niños a los Jardines, dando origen a escenarios
diversos frente a los cuales los docentes deben dar respuestas no siempre sencillas de elaborar.

La escuela es el primer ámbito público en el cual los niños se forman como ciudadanos.5

Cuando
un niño o una niña ingresan en el Nivel Inicial, no encuentran a su “segunda madre”, sino al primer
agente público, que es su maestra.6

La sala es un espacio cualitativamente distinto del hogar, pues
allí conviven sujetos con tradiciones diferentes, con lenguajes, códigos y costumbres que pueden
ser disímiles y necesitan hallar formas de coexistencia. En una sociedad crecientemente compleja
y plural, la condición de ciudadano reúne diversas prácticas de construcción y ejercicio del propio
poder que contribuyen (o no) a construir una sociedad más justa y solidaria. Son prácticas que se
inician mucho antes del sufragio e incluyen a niños como sujetos de derecho. Ellos pueden cuidar el
ambiente o no, orientar sus elecciones de consumo, discutir las regulaciones de las organizaciones
a las que se integran, con las desigualdades y diferencias propias de una sociedad crecientemente
segmentada y dispersa. El Nivel Inicial tiene, en este sentido, un desafío político-pedagógico de en-
vergadura, pues invita a niñas y niños a reconocer y ejercitar el propio poder en el espacio público
de la sala.

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