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CL-6

G u í a C u r sos Anuales

Lenguaje y Comunicación 2005

Carácter ficcional de la literatura


Lenguaje y Comunicación 2005 Guía

Aprendizajes esperados Habilidades que se desarrollarán

- Los alumnos/as serán capaces de: - Conocer.


1. Identificar el carácter ficticio de la - Comprender - analizar.
literatura a partir del despliegue de un - Identificar.
mundo posible. - Caracterizar.
2. Diferenciar los tipos de mundos ficticios
de posible creación en la obra literaria. Contenidos
3. Reconocer el tema y el motivo como
formas estructurantes básicas de todo - Situación comunicativa literaria y carácter
texto literario. ficticio de la literatura: pacto de verosimilitud.
4. Definir el concepto de tópico y su inci- - Niveles de realidad y ficción en la situación
dencia en la historia de la literatura. comunicativa literaria.
- Tipos de mundos posibles en la literatura.
- Conceptos de tema, motivo y tópico.

Los conceptos básicos que debes manejar sobre “Tipos de Mundo” se


encuentran en tu libro de “Lenguaje y Comunicación” páginas 136 a
142.

Los conceptos básicos que debes manejar sobre “Temas, Motivos y


Tópicos” se encuentran en tu libro de “Lenguaje y Comunicación”
páginas 143 a 149.

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Lenguaje y comunicación 2005
Carácter ficcional de la literatura
La literatura es un elemento más de la red social,
así como las escuelas o el comercio: existen escritores
reales, con textos que son bienes o mercaderías produ-
cidas, distribuidas, vendidas y compradas. También hay
lectores reales con gustos y preferencias.

Pero además de esta existencia en el mundo real,


la literatura existe como un circuito imaginario, creado
a partir de un pacto de lectura entre el emisor y el
receptor. Esta convención permite creer que lo que se
dice en el texto es válido para la realidad que allí se
inventa, de modo que lo narrado no se corresponde
necesariamente con sus referentes reales.

Llamamos ficción al resultado de construir un


mundo a través del lenguaje. Así, el autor puede dar
vida a seres y situaciones que no necesitan una verificación en el mundo real. Lo anterior quiere
decir que, en la literatura, los personajes e historias contadas no necesariamente han existido
en la realidad. La obra literaria es, en este sentido, autónoma, o sea, a sí misma para construir
mundos imaginarios que funcionan, cada cual, según sus propias leyes.

El escritor no sólo inventa situaciones y personajes, sino que también inventa una voz, un
emisor ficticio que se encarga de presentarnos el relato: el narrador, que poseerá un punto
de vista, esto es, una particular visión de cada personaje, proyectada en la forma de narrar, en
lo que nos dice (o no nos dice) sobre el relato y en los valores o ideologías involucrados en el
mundo ficticio.

Todo lo anterior configura una situación comunicativa ficticia, que a continuación revisaremos.

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Situación Comunicativa Ficticia
El escritor es un emisor que se pone en contacto, a través de la literatura, con sus eventuales
receptores. La literatura es así un circuito social de comunicación en el cual se establecen cier-
tos pactos de verosimilitud, es decir, acuerdos sobre qué es lo creíble. Estos pactos se producen
debido a las convenciones que en cada momento histórico adoptan las comunidades humanas,
acerca de lo que se ha de estimar como verosímil en la situación comunicativa literaria. Todo
este pacto se construye sobre un acuerdo tácito. Según éste establecemos una situación comu-
nicativa simulada o ficticia sobre la situación comunicativa real. Vale decir, en la situación comu-
nicativa real, un emisor (el autor real) se comunica con el destinatario (lector real) y, a partir de
esta instancia, se crea una simulación en la que un emisor ficticio (el narrador, el personaje o el
hablante lírico inventado por el autor real) establece contacto con un lector ideal (el lector que
el texto imaginariamente requiere: a veces somos nosotros mismos y, a veces, otro personaje a
quien se envía imaginariamente el texto).

Situación Comunicativa Literaria


Al ser leída, una obra literaria se ubica en una situación de comunicación. Esta situación
puede graficarse de la siguiente manera:

Factores de la Comunicación Literaria

Contexto
Mundo
creado al
interior
del texto

Emisor real Emisor ficticio Mensaje Receptor ficticio Receptor real


Autor Narrador Texto literario Lector ideal Lector

Código Canal
Lenguaje Texto escrito o relato oral

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Lenguaje y comunicación 2005
En síntesis, la obra literaria se da
en una situación comunicativa real (autor,
tiempo, espacio y lector reales) y, a su vez,
crea un contexto comunicativo específico
(narrador, tiempo y espacio ficticios, lector
ideal).

Si consideramos la obra literaria como


producto de la actividad de un autor, es decir,
si atendemos al mensaje, podemos definirla
como un objeto material invariable , con
carácter estético (es una “obra de arte”).
Este objeto es interpretado por un lector, que cuestiona, analiza y determina las funciones de los
elementos literarios y sus jerarquías. A este proceso lo denominamos lectura interpretativa.

La lectura interpretativa puede llevarse a efecto de dos maneras:

1. Lectura intrínseca: No considera elementos externos a la obra (biografia del autor, período
histórico en que fue escrita, etc).

2. Lectura extrínseca: Se propone la reconstrucción del contexto histórico, para determinar las
funciones de los elementos de la obra literaria.

Por otra parte, la obra literaria presenta características que la distinguen de otras
manifestaciones linguísticas y que la configuran como un objeto cultural particular.A continuación,
revisaremos estas características.

Características de la obra literaria


El mundo de la ficción literaria presenta una serie de características que lo hacen identifica-
ble inmediatamente:

• Permite que ocurran hechos que nunca ocurrirían en la vida real. Por ejem-
plo, el desdoblamiento y confusión entre autor real y narrador ficticio. Lo anterior implica
que el sujeto real (autor) no corresponde necesariamente al sujeto ficticio (narrador) de
una obra literaria. Conocido es el caso de la novela Niebla de Miguel de Unamuno, en la que
los planos narrativos se confunden cuando los personajes piden explicaciones al autor.

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• Amplía nuestra percepción de la realidad, presentándonos el punto de vista de
seres o cosas que habitualmente no consideraríamos capaces de pensar o sentir. Ello genera
una empatía con animales, objetos inanimados, etc., que habitualmente sería imposible en la
experiencia cotidiana. Así, por ejemplo, los relatos que involucran a animales o cosas con-
tando historias, como es el caso de La Granja de los animales, de George Orwell, producen
una visión de la realidad.

• Enriquece la realidad histórica u oficial, porque considera personajes conocidos o


sucesos familiares para el lector y los transforma por medio de la ficción. Es el caso de la novela
histórica, que retrata personajes reales o efemérides nacionales y explora su “intrahistoria”, sus
detalles o características no considerados oficialmente. Así, se puede dar la paradoja de que la
realidad ficticia sea más “real” que la realidad histórica (por ejemplo, en los best-sellers históri-
cos como Caballo de Troya.)

• Establece nuevas conexiones entre el


mundo real y el mundo imaginario, al
salvar las imposibilidades que el sentido común o
la lógica imponen como barreras entre ellos. De
aquí surge la literatura de anticipación (ciencia-
ficción), que si bien aparece como muy imagina-
tiva, tiene siempre un asidero en lo real.

• Crea emisores o receptores imaginarios


con un grado de conocimiento y puntos de vista
que obligan al lector a tomar una posición activa
en el proceso de lectura. Esta posición activa le
permite identificarse con el receptor imagina-
rio o comprender la peculiar perspectiva de un
narrador que no se corresponde con el autor (un narrador enfermo, loco o confundido; un
receptor cómplice con el narrador, etc).

• Permite des-automatizar nuestra percepción de la realidad cotidiana a


través de la presentación de objetos o situaciones familiares desde puntos de vista extraños,
alterados, deformados o según valores o ideologías alejados de lo habitual. Por ejemplo, Julio
Cortázar describe de manera detallada y redundante el acto de subir por una escalera en
Instrucciones para subir una escalera.

• Utiliza procedimientos a menudo empleados para referirse a la realidad


(una descripción, un testimonio) con el fin de verosimilizar lo imaginario,

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gracias a lo cual el lector se ve forzado a aceptar el contenido de ficción dada la forma obje-
tiva (descriptiva o testimonial) de la enunciación o acto de narrar.

• Permite singularizar objetos o seres representados, de manera tal que la des-


cripción no remite a nada concreto, sino a un tipo o arquetipo, o viceversa. Partiendo de
una idea muy general, la ficción permite concretar algo muy específico y particular, pero
inexistente en la realidad. Por ejemplo, Cervantes inventó el personaje de Don Quijote con-
siderando características de todos los caballeros andantes de la novelas de caballería, pero
lo describió tan singularmente, que adquirió “vida propia” y se transformó en individuo.

Ya hemos establecido que la Literatura posee un carácter ficticio, ya que es una construc-
ción hecha de lenguaje, en la cual todo lo representado (seres, situaciones, lugares, etc.), si bien
puede tener un referente real, no necesariamente lo es. Por lo tanto, podemos decir que la
literatura podrá ficcionalizar un referente real o crear mundos absolutamente nuevos que se
organicen y obedezcan leyes propias y aplicables sólo a ese mundo creado.

De esta manera, la Literatura se presentará como una puerta de acceso a otros mundos
posibles, que se rigen por leyes autónomas y principios que no funcionan fuera del texto.

Por todo lo que hemos afirmado, podemos definir mundo literario como un conjunto ima-
ginario de leyes y principios que regulan una realidad representada únicamente a través del
lenguaje. Cada uno de estos mundos se define por oposición a otro, a partir del mundo-base, que
es la realidad-referencial, el mundo efectivo en el que habitamos, gobernado por la causalidad
y la teoría gravitacional. A partir de éste se van construyendo los mundos ficticios, regulados
por pactos de lectura preexistentes en la sociedad. Por ejemplo, el mundo de lo maravilloso
está regulado para ser referido y distribuido, básicamente, entre lectores infantiles. Si un lector
adulto lee un cuento para niños, debe acomodar su recepción al punto de vista del pequeño y
su ingenuidad. Los mundos literarios constituirán el tema de nuestra próxima clase.

PREPARA TU PRÓXIMA CLASE

- Revisa la introducción del capítulo de literatura de tu libro, páginas 134 a 136.

- Resuelve los ejercicios propuestos en las páginas 142 y 143.

- Te sugerimos desarrollar un ejercicio comprensivo para aprender a diferenciar “tipos de mundo”:


observa comerciales de televisión o escúchalos en la radio. Intenta determinar, qué tipo de mundo
se representa en cada situación.

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