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La_Voz_De_Dios_-Cindy_Jacobs

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Vemos a través de las Escrituras que ciertos profetas representaron literalmente los
mensajes proféticos que Dios les daba. En otras ocasiones, Dios pidió al pueblo como un
todo que hicieran algo que no era profético, pero que cuando obedecieron tuvo también
gran poder como forma de intercesión, produciendo cambios profundos.

Por ejemplo, a Ezequiel se le dijo que de un adobe hiciera un diseño de la ciudad y lo
«sitiara». El Señor le dio instrucciones específicas de sitiar la ciudad (véase Ezequiel
4.1,2). Las órdenes siguientes fueron extrañas. ¡Le dijo que se acostara sobre el lado
izquierdo durante trescientos noventa días como acto profético por la casa de Israel!
Después debía acostarse sobre su lado derecho durante cuarenta días: un día por cada
año de iniquidad de Israel. En todo ese tiempo su brazo debía estar descubierto. Dios le
dijo que le pondría ataduras de manera que no pudiera voltearse de un lado al otro hasta
que hubiera terminado el asedio. Además de eso le dio una dieta específica para comer, y
le dijo cuánta cantidad de agua bebería.

Al mirar a la luz de estos hechos, parecen muy extraños. ¿Le pedía Dios al profeta que
efectuara algo así? Evidentemente. En verdad, esos actos son muy poderosos.

Cada acto profético es único. Considere a Jericó (véase Josué 6). Si cuando usted era
niño leyó la historia del pueblo de Dios en marcha alrededor de los muros de Jericó, esta
historia parece no ir más allá de lo que literalmente dice. Sin embargo, léala como si fuera
la primera vez que oyera hablar de ella. La marcha alrededor de Jericó fue un acto
profético que incorporó alabanza profética (la que discutiremos en el próximo segmento)
para derribar una poderosa fortaleza (compárese Josué 6.8,9 con 1 Reyes 1.34; 1
Crónicas 15.25,27,28; Salmo 81.1-3).

En 1990, junto con un equipo del grupo femenino Aglow, fui a Rusia a interceder por esa
nación. Fuimos dirigidas a desarrollar varios actos proféticos. Nuestro viaje se hizo antes

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de la caída del comunismo soviético, y sucedieron varias cosas que nos llevaron a pensar
que nos estaban vigilando. Después que salimos, mi amiga Beth Alves soñó que en
realidad lo que habíamos hecho era ocultar la Palabra bajo tierra. Esto iba a resultar en un
crítico acto profético más adelante en el viaje.

Una estrategia de intercesión que usamos fue tomar un ómnibus turístico alrededor de la
ciudad. Los recorridos turísticos son extraordinarios porque llevan a los visitantes a todos
los sitios históricos. Uno de estos lugares que visitamos fue la Universidad Estatal de
Moscú, un bastión de la enseñanza comunista. Mientras nos sentábamos en un muro
cerca de la universidad, recordé, de súbito, el sueño de Beth y pensé en el librito «Cuatro
leyes espirituales» que tenía en mi cartera. En un instante supe que ese era el lugar para
hacer lo que Beth había soñado.

Salté rápidamente (teníamos sólo unos minutos antes de que partiera el autobús) y dije: «
¡Vamos, plantemos la Palabra en la tierra!» Varias de las damas me siguieron. Jadeando
y resoplando mientras corríamos, les recordé el sueño de Beth y les hablé del librito. Miré
alrededor para buscar el refugio de algunos árboles, en medio de los cuales efectuar el
acto profético. (Ese día habíamos encontrado a alguien en la Plaza Roja, estábamos
seguras de que se trataba de un agente de la KGB, ¡y desde ese momento supimos que
debíamos ser muy cuidadosas si no queríamos ir muy rápido a prisión!)

Al encontrar un lugar seguro, me arrodillé y empecé a cavar. Este fue sólo un triste
fracaso, que lo único que logró fue romper mis uñas. Al fin encontré un palo y cavé un
hueco. Arrojé el librito al hueco y enseguida lo cubrí mientras las damas oraban.
Señalando hacia la universidad comencé a profetizar: «La semilla de este librito hará
crecer escuelas de evangelización, y aquí se enseñará teología».

Más tarde, después de la caída del comunismo ruso, Billy Graham inició escuelas de
evangelización allí. La hermana Violeta Kitely, una amiga mía, me contó que el Centro
Cristiano Siloé (una enorme iglesia en Oakland, California) había plantado una iglesia en
la Universidad Estatal de Moscú.

¿Qué sucede mediante estos actos proféticos? Ellos son de naturaleza intercesora. En
efecto, se les puede llamar actos intercesores. Ciertos aspectos de lo que sucede podrían
parecer de naturaleza especulativa. No podemos probar una correlación entre la
obediencia al hacer un acto profético y, por dar un ejemplo, el inicio de escuelas de
evangelización. No obstante, una y otra vez en las Escrituras vemos que Dios ordena a
sus hijos realizar un acto profético e intercesor, y como resultado Él se mueve
poderosamente.

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