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Enciclopedia de Mitologia Universal

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Otros mitos de los pueblos orientales —especialmente entre la población
que seguía las enseñanzas de Buda, el ' Iluminado"— explicaban que el Tártaro
se hallaba en un lugar oscuro y subterráneo y, según la creencia popular, tenía
unas características bastante contradictorias. Había ocho infiernos de fuego y
otros ocho de hielo. Y, ambos, producían en los condenados torturas por el calor
o torturas por el frío.

No obstante, también existían —distribuidos en cada uno de los cuatro
puntos correspondientes a los infiernos principales, tanto de fuego como de hielo
— otros lugares de perdición inferiores que, en ocasiones, suplían a los dieciséis
principales. No se sabía, sin embargo, con certeza el lugar exacto en el que estos
lugares de perdición iban a surgir. Lo mismo aparecían —lo cual siempre
sucedía de forma repentina— en la hondonada de un vasto y verde valle, que en
la cumbre misma de una montaña; hasta un árbol milenario podía convertirse
súbitamente en sede de uno de estos infiernos inferiores. A veces surgían en el
espacio mismo, y el aire abrasaba o helaba a los condenados. Por otro lado,
todas las conductas estaban controladas por los ayudantes y funcionarios del
"Juez del Averno", quien se sentaba sobre un trono duro encajado entre dos
repisas de piedra. En la de su izquierda se encuentra el "Juzgador que todo lo
ve"; es una figura femenina que penetra con su vista hasta lo más recóndito del

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pensamiento de aquéllos que comparecen para ser juzgados. A la derecha se
sitúa el "Juzgador que todo lo huele"; se trata de una figura masculina que tiene
como cometido descubrir, con su fino olfato, toda acción injusta, o inmoral, que
hubiere cometido el mortal que comparece para ser juzgado. Por tanto, como se
puede comprobar, no hay escapatoria posible para los condenados, ya que todas
sus acciones han sido "vistas y olidas". Aunque, para aminorar la pena, estaba
permitido que los vivos intercedieran en favor de los condenados, lo cual
requería siempre una actuación inteligente y un maestro budista como mediador.

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