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recordaté siempre como a un dios griego, arrojado por un capricho del azar en medio de una banda de hotentotes» y su pregunta es la siguiente, dicha comparacién no es pe- yorativa y racista? realizador: a quién va dirigida? yor en off a nuestro escritor! tii: el humor de Marx puede prestarse a equivocos para quien desconoce st vida! ast, empleé siempre carifiosamente el tér- mino hotentote, hasta el extremo de apodar con él 2 una de sus hijas! (a agitacién y bulla del gallinero parece ir en aumento) realizador: Marfa, podria Vd. desglosar las preguntas en gru- pos teméticos? voz en off: José Luis, ante todo una informacién que recibo al instante! una mayorfa del piblico centra su atencién en la trama y episodios evocados en La Baronne Rouge, sobre la cual un 78% emite una opinién favorable y s6lo un 11 % negatival realizador: los datos corresponden a Madrid o a un mues- treo de toda Espatia? voz en off: de toda Espatia, José Luis! realizador: bien, prosigamos! voz en off: una telespectadora de Vie desearfa saber si hubo tn idilio real entre Marx y la condesa Hatzfeldet! un emplea- do de banca de Albacete dice que no queda claro si la mujer de Marx descubrié le paternidad del hijo de Lenchen! un grupo de amigas de Cérdoba manifiestan su solidaridad con Jenny Marx y acusan al marido de doble moral y egofsmo! tun ama de casa de Zaragoza se interesa por el destino de las hijas y pide el titulo en castellano de alguna biografia de la familia! un viticultor de Logrofio, es cierto que en aquel tiempo se trataba la viruela, como la sufrida por Jenny, con clarete de Burdeos? un jubilade de Benidorm, conocian los obreros ingleses el tren de vida de los Marx en Modena —— m Villas y las prodigalidades de Engels? una estudiante de Le- tzas de Granada, la inseguridad y depresiones de Tussy, no se explicarfan en lenguaje freudiano por un irresuelto com- plejo de Edipo? varios telespectadores critican en fin la com- posicién del grupo de participantes en el programa y aplau- den la intervencién de Ms. Lewin-Strauss! uno quisiera ver entre ellos a una victima del gulag! una pefia de mineros de la cuenca del Nal6n, protestan contra al hecho de no haber sido invitados a exponer a los difusores de un filme antimarxista ol desmantelamiento industrial y actual deserti- ficacién de Asturias por las multinacionales y eurécratas de Bruselas! realizador: aprovechando los dos minutos escasos que segui- mos en antena, alguno de Vdes. quiere responder a estas preguntas? Pero el rumor de alas inquietas, paulatinamente alborota- das, entreverado con un bullicio confuso de cloqueos y voces lejanas cece en intensidad! arracimados ejemplares de gallinaceas parecen huir de estampida, emprender vuelos cortos, aterrizar unos sobre otros, modular czcareos furi- bundos como rentistas soprendidos en su buena fe por una falsa emisi6n de bonos del Tesoro! gregarios, arrebatados, escandalosos, los miembros de un ejército ignoto invaden los estudios, se abren paso entre operadores y técnicos, ponen a las azafatas en fuga, prosrumpen on cl platé en directo! deberfas haberlo previsto desde el principio! quiénes podrian set sino ellos? docenas y docenas de albaneses de pantalones rafdos y cami- sas astradas, vendas frontales, barbas cerradas, atrabiliario aspecto de piratas, cuerpos chupados, érbitas hundidss, mi- rada sondmbula, movimientos salvajes y acorralados! han ve- SSSSESEESE OH 203 oe nido a pie desde Barcelona, cubierto seiscientos kilmetros de distancia, hambrientos, exhaustos, rabiosos, para inter- venir en el programa, debatir con vosotros, exigir cuentas al fandador del sistema responsable de sus desgracias! quie- ren discutir con él, mostrarle adénde conducen sus teorfas, maldecir cuarenta y cinco afios de grisura y pobreza, expo- ner el caso al gran péblico, Hamar Ia atencién de las autori- dades, conseguir visados para América! América? si, Dallas, Dallas! paraiso entrevisto pot el ojo de efclope del televisor, grandes mansiones rodeadas de ofsped, hoge- res confortables, garajes privados con parque de automévi- les deslumbrante, mujeres de rubia mata de pelo y pechos ‘erectos, recepciones suntuosas, dinero fi 1a, gilisqui a discrecién, utopia trocada en realidad palpable! la peregrina multitud gesticula, se expresa mediante mimica y sefias, eleva inditilmente la voz con la esperanza de hacerse ‘entender por el realizador e invitados, increpa con pufio an- ticomunista al impasible filésofo del retrato, le reta a que baje al ruedo, se mida con ella, deje de una vez el olimpo al que sus sucesores le encaramaron, sf, a Marx, al redentor Jsico, descubridor de leyes cientificas inalterables como las de Darwin, profeta incansable de una revolucién incumpli- da por Ja disolucién gradual del proletariado, apéstol trai- cionado por sus discipulos, vendido por sus ex secretarios de partido por un billén de monedas de plata! al examinarle con melancolia y algo de afinidad solidaria, captaris su mirada de desprecio con la que antes barra a proudhonianos y blanguistas, bakuninistas y lassallianos venga a verme a Highgate, descifrards en el movimiento de sus labios me pudro alli desde hace més de un siglo y en sus Jardines podré conversar con los mios con un poco de sosiego y de calmal Sccuiste el consejo, volaste a Londres, tomaste ditecta- mente un taxi del aeropuerto a Highgate! otofio amarilleaba y desvestfa les ramas desvalidas de los ér~ boles, atareados u ociosos viandantes acudian a rezar en el pantedn de sus deudos o se detenfan en el pequeiio puesto de folletos marxianos y tarjetas postales instalado a la entra- da de Swains Lane adquitiste el cuaderno editado por los amigos del Cemente- rio de Highgate y un plano indicativo del lugar de la tumba (originariamente, ésta consistia en una modesta losa con los nombres de Jenny, Moro, Harry Longuet y Lenchen, con- forme a los deseos de Eleanor y Engels de no erigir mone- mento alguno al filésofo del movimiento comunista y padre de la Internacional, pero el estado de abandono en el que cay6 en las siguientes décadas, pese a la afluencia continua de peregrinos y fieles, decidi6 en 1956 al Partido Comunista briténico a construir una nueva en la esquina noroeste del mbito, inaugurada en el aniversario del fallecimiento en pre- sencia de dos de sus nietos) tras vagabundear entre mausoleos de ex reyes y magnates de la industria y ferzocarriles, de George Eliot y Herbert Spencer, decidiste pisar los talones a un vistoso grupo de tu- ristas japoneses provistos de videos y maquinas fotogréficas caminabas cuesta asriba por senderos enfangados, absorto en Ia quietud del bosque, acariciado por un viento fresco y vie 207