Está en la página 1de 13
Ex suspense duré hasta el sltimo dia! sustituirian el programa previsto, y al que fuiste convocado por una llamada telef6nica del propio tealizador, con un pro- ducto més competitive para aquel espacio de gran audiencia « fin de brindar al exigente y sensible telespectador las pri micias de un imantador culebrén brasilefio, una versién his- pana del sutil y altamente ifusttador Precio exacto 0, mejor atin, esa joya de las artes audiovisuales, fervorosamente ple- biscitado por el selectisimo péblico de lz Capital Europea de la Cultura, titulado con gran dertoche de ingonio Su me- dia naranja? la arrebatfia feroz entre cadenas estatales, co- munitarias y privadas por conquistar una audiencia méxima y, con ella, un méximo de ingresos publicitarios, no barre- tia la discusién de media docena de especialistas en torno ala figura de Marx? a quién diablos le importaba ya, fuera de a un puilado de eruditos, nostilgicos y amargados, la vida y doctrinas, éxitos y fracasos del fundador del movi- miento comunista y padre de la Internacional? el descrédito en el que habfan cafdo sus docttinas y transmutacién mila- sgrosa de sus més avispados discipulos en atdientes defenso- es de la libre empresa y astutos gestores del capital, no hax bian arrinconado sus antiguallas, como pretendian los nuevos filésofos telegénicos, en el desvan de los trastos vigjos? imégenes cotidianas de la difunta Unién Soviética, antiguas democracias populares y hasta del heroico Vietnam mostra- ban la cruda y brutal realidad de los cambios! descoloridas 175 consignas de cerrar filas para edificar la sociedad comunista cubiertas de anuncios luminosos de las multinacionales ni- ponas, oleadas de ejecutivos del Chase Manhattan Bank, American Express, Time Warner o Pepsi Cola desembar- cando como conquistadores en los aeropuertos decrépitos de Kiev, Bucatest, ciudad Ho Chi Minh o Varsovia, discotecas con nombres de moda como «KGB» o «Apocalypse Now» abacrotadas de una nueva clientela experta en los trapicheos del mercado negro y cuyo tinico dios es el délar, comisio- nistas y testaferros de la mafia lavando el dinero del narco- trifico en la adquisicién de fibricas privatizadas, empresas exangies, periddicos deficitarios, oéntricos bloques de in- muebles, palacios en raina a precios de saldo! cémo juzgar obj e lz obra de un pensador en el que teorfa y praxis son inseparables tras el derrumbe en ca dena de los regimenes creados conforme a sus doctrinas y le cafda de la patria universal del proletariado a niveles ter cermundistas? de qué modo explicar en wna simple charla las razones por las cuales el ochenta por cien de la pobl del paraiso celebrado por los tenores de la nomenklatura ha- bia sido precipitado de stibito a una vida miserable y sin jado viste anunciado en los periédicos el pro- grama de José Luis Balbin, con la proyeccién de La Baronne Rouge y el debate sobre Marx, la tensi6n y ansiedad de la espera se mudaron en inguietud y aprensién le entusiasmo de tu editor por una adaptacién lena de peripecias y sentimiento, no enterrarfa definitivamente su interés por tu malhadado proyecto? (20 dejes de pasar por la maquilladora, te ha prevenido Me. Faulkner cualquier consejero de imagen te sugeriria igualmente que cambiases el sempiterno jersei verde por prendas de colores ‘més contrastados! ah, y una sonrisa de vez en cuando con- ——_—-——— 1% quista al piblico, aumenta segiin las estadisticas el néimero de lectores!) mientras te trasladaban a los estudios en la limusina puesta 4 tu disposicién por la empresa, consultaste febrilmente los, borradores de capitulos anteriores, bucando en ellos argu- mentos ¢ ideas destinados a alimentar la decisiva, esclarece- dora discusién. Instalados en un salén privado, en torno a la mesa dispuesta con un bufete de vinos, refrescos, canapés y fiambres, los invitados al debate y algunos familiares siguen en la peque- fia pantalla las vicisitudes del filme sobre el que van a discu- tir poco mas tarde al entrar ti con retraso, has estrechado algunas manos de especialistas marxianos venidos de Francia, Inglaterra, Polo- nia, Norteamérica e India (el apretn de Ms. Lewin-Strauss ha sido enérgico, pero fal- to de calor) el televisor reproduce, por enésima vez para ti, el baile inau- gural de Modena Villas (Tussy, tras escurrirse entre los asistentes adultos, contem- pla con expresién de divertida malicia el baile de Moro y Ia condesa Hatzfelde ‘TUSSY: paps, quién es la sefiora con la que bailabas tan parecias admirarla mucho y ereo que la admiracié compartida! si yo fuese Méhme, me morirfa de celos! KARL MARX: vamos, Tussy, no digas tonterfas!) abandonas discretamente el salén no tanto para ir a los ser- vicios como para eludir la secuencia del baile y dislogo me- lodramético entre Moro y Jenny i 7 desde el pasillo, recorrido por técnicos y empleados, descu- brirés una pequeiia sala de espera cuya puerta entreabierta revela la presencia de un personaje de aspecto conocido sin atender a los buenos modales, te detendris a examinarle con calma mientras fuma arrellanado en su asiento ahora no cabe la menor duda es Mijail Bakunin en personal viste como en la foto de Sergei L do, medio bohemio y medio roméntico, y su cuerpo volu- ‘minoso, pero muy ligero parece flotar como el de un cisne entre los patos del aguachirle hispano “iz no es Vd. acaso me temo que sf! aunque no lleve, conforme Vd. me pin- ta, el estrafalario disfraz de Payasol ti: fue wnefan Io imaging en una de sus provoca- ciones antifarisaicas, como padre_espiritual de la juventud de. Mayo. del 68! 41; he apreciado su sentido del humor aunque en las presen: tes circunstancias sea un tanto excesivo y grueso! mis at 08 ¥ yo gastébamos esa clase de bromas cuando el sefior Marx pontificaba pero, ahora que st sistema hace agua, no quieto que me acusen de cebarme en él 0, si me permite Vd. emplear un tefrén de su tribu, de dar a Moro muerto gran lanzad: (su risa resuena con gran estrépito) td: el mundo actual se presta no obstante a esta clase de actos contra el conformismo y tragaderas de nuestra socie- dad! cuanto ha ocurrido era perfectamente previsible desde el ceguera de quienes creen poder aleanzat la igual- dad econdmica y la justicia prescindiendo de la libertad ha conducido a Ja bumanidad a un desastze sin peliativost como no me cansaba de repetir a los afiliados a la Internacional, Ja igualdad sin libertad es una ficcién inventada por trampo- 178, ————________ s0s pata embaucar a los necios! igualdad sin libertad es des- potismo de Estado! ti: Ia nocién de dictadura del proletariado 4: consideto al Sefior Marx wn revolucionario si no siempre sincero, cuando menos muy serio y comprometido con la i é ero me pregunto cémo no al- canza a ver que la instauracién de una dictadura universal, colectiva o individual, con funciones comparables de al modo al trabajo de un ingeniero en jefe encargado de regu- lar y dirigit la revolucién en todos los pases bastarfa por sf sola a patalizar y falsear el movimiento popular! clase, poder y Estado son conceptos inseparables e interdependien- tes que podrfan resumirse en estos términos, esclavitud po- ftica y explotacién econémica de campesinos y obreros! ta: Anselmo Lorenzo, con quien discutf del problema, insis- Ufa en las diferencias estratégicas entze Vd. y Marx tocante al derrocamiento de la burguesia y visién del futuro al: el mal estriba en le busca del poder, el ansia de autoridad, la sed de dominacién y Marx adolece gravemente de dichos efectos! su doctrina se presta a ello a la perfeccién! en cuanto Jefe ¢ inspirador amén de principal organizador del partido alemén, ¢s un comunista autoritario, defensor de la iberacién, y teorganizacién del proletatiado por el Estado, esto es, de arriba abajo, gracias al conocimiento y experiencia de una mi- noria revolucionaria selecta destinada a ejercer en nombre del socialismo su legitima e ilimitada autoridad sobre las masas! lidad creada por el desplome de su sistema de los estragos del capi- trabas no sélo en Rusia y Europa del Este sino en la misma Inglaterra, muestra igualmente que su econo- micismo excesivo le condujo a uniformizar te6ricamente 2 las sociedades humanas sin prevenit que ello suscitaria a la larga lo que un gran poeta llama venganza de los particula- rismos!