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SINTESIS DE LA BIBLIA

Síntesis del Nuevo Testamento

¿Por qué decimos que Jesucristo nació “antes de Cristo”?


Por Arturo Pérez

Cuando revisamos la historia cronológica del mundo y sus civilizaciones, notamos


de inmediato que las referencias del fechado de cada acontecimiento son dadas en
relación al nacimiento de Jesucristo. La historia ha sido dividida en dos partes:
“antes de Cristo” (AC) y “después de Cristo” (DC). Definitivamente, el nacimiento de
Jesucristo es el hito más trascendental de toda la historia, y constituye el eje
referencial de la humanidad.
Pero el hecho más curioso es que, según la historia, Jesucristo no nació en el “año
cero”. De hecho, no existe un “año cero” en nuestro calendario, porque en el
momento en que se diseñó el calendario cristiano (año 526 DC) el concepto
matemático de “cero” no se conocía, sino hasta que fue introducido por los árabes
en el siglo IX, quienes lo tomaron de la India.
La historia “antes de Cristo” se va señalizando de manera regresiva (1000 AC, 722
AC, 605 AC, 538 AC, 444 AC, 168 AC, 63 AC…) hasta pasar del año “uno antes de
Cristo” (1 AC) al año “uno después de Cristo” (1 DC). O sea que no existe en el
calendario histórico un “año cero”.
Pero lo que nos deja más perplejos, es el hecho de que al revisar la historia nos
damos cuenta que el nacimiento de Jesucristo en la pequeña ciudad de Belén ha
sido fechado por los eruditos modernos unos “años antes de Cristo”. Los
historiadores dicen que Jesús nació en algún momento entre el 8 AC y el 4 AC. Y
nos preguntamos, si el nacimiento de Jesucristo fue tomado como referencia para
dividir la historia en dos (antes de Cristo y después de Cristo), ¿por qué entonces
decimos que Cristo nació (en algún momento entre el 4 y el 8) “antes de Cristo”?
Diferentes Calendarios en cada cultura
La causa de este “desfase” se originó en el mismo momento cuando se diseñó el
calendario cristiano, cuando los hombres trataron de tener un sistema calendario
unificado.
El calendario es un sistema de medida del tiempo para las necesidades de la vida
civil, con la división del tiempo en días, meses y años. Las divisiones del calendario
se basan en los movimientos de la Tierra y las apariciones regulares del Sol y la
Luna. Un día es el tiempo medio necesario para una rotación de la Tierra sobre su
eje. La medición de un año se basa en una rotación de la Tierra alrededor del Sol
(movimiento de traslación) y se llama año estacional, tropical o solar. Un año solar
contiene 365 días, 5 h, 48 m, y 45,5 s. Un mes se calculaba inicialmente por los
pueblos antiguos como el tiempo entre dos Lunas llenas, o el número de días
necesarios para que la Luna circunde la Tierra (29.5 días). Esta medición, llamada
mes lunar o sinódico, daba lugar a un año lunar de 354 días, 11‚ días más corto
que un año solar. Sin embargo, en los calendarios modernos el número de días de
un mes no está basado en las fases de la Luna. La duración de los meses es
aproximadamente una duodécima parte de un año (28 a 31 días) y se ajusta para
encajar los 12 meses en un año solar.
El gran problema era que existían variaciones entre los muchos calendarios en uso
desde los tiempos antiguos a los modernos debido a la inexactitud de los primeros
cálculos de la duración del año, junto con el hecho de que un año no puede ser
dividido exactamente por ninguna de las demás unidades de tiempo: días, semanas
o meses. Los calendarios más antiguos basados en meses lunares dejaron con el
tiempo de coincidir con las estaciones. Ocasionalmente había que intercalar o
añadir un mes para conciliar los meses lunares con el año solar.
La necesidad de unificar los calendarios: el calendario cristiano
Hacia el año 526 de nuestra era, el uso de dos calendarios distintos en oriente y
occidente produjeron una desigualdad de cómputo tan grande que fue necesario
unificarlos. Para corregir las diferencias entre el calendario judío y el romano, el
papa Juan I recurrió al monje Dionisio el Exiguo para que realizara los estudios de
cronología necesarios para uniformizar el cómputo y evitar que la pascua se
celebrara en dos fechas distintas, el mismo año. Dionisio, era un monje nacido
hacia el año 460 en Escitia, antiguo país correspondiente actualmente a Dobrudja,
región situada en la costa del mar Negro, entre Bulgaria y Rumania. Desde el 497
vivía en Roma al servicio del papado. Era famoso por su erudición, y anteriormente
se había encargado de investigar la fecha de los concilios de Oriente, además de
traducir del griego diversas obras teológicas. Para la nueva misión, consultó todas
las obras escritas por los antiguos cronógrafos que se conservaban en las
bibliotecas de Roma. En aquel entonces el cómputo de los años se regía por el
llamado calendario diocleciano, impuesto por el emperador Diocleciano y que
arrancaba, no desde la fundación de Roma, sino desde el inicio de su mandato
(284-313). Dionisio el Exiguo consideraba poco conveniente que el mundo cristiano
contara los años a partir de la era de un conocido "perseguidor impío de la iglesia" y
prefirió en contra partida iniciar un cómputo a partir del nacimiento de Cristo.
Ocurre que cuando se uniformizaron los calendarios de oriente y occidente, Dionisio el
Exiguo fijó la fecha del nacimiento de Cristo en diciembre del año 753 "ab urbe condita"
(AUB) es decir, desde la fundación de Roma. Pero no tomó en cuenta un pequeño detalle:
¡Herodes el Grande había muerto en el 750 AUB, cuatro años antes! Es obvio que el
venerable monje cometió un error muy grande. Con ello, Cristo debió nacer hacia el 748 o
749 de la fundación de Roma, uno o dos años antes de la muerte de Herodes. Tal parece
que Dionisio no se dio cuenta de su equivocación. Su obra "Sobre la Pascua" que
popularizó su calendario fue aceptado en todo el mundo cristiano. Dionisio el Exiguo murió
entre el 537 y el 555 DC. Posterior a su muerte, la Iglesia de Inglaterra, a través del Sínodo
de Whitby (644) también aceptó el cómputo. El calendario de Dionisio fue ampliamente
popularizado en Inglaterra por Beda el Venerable (673-735 DC), un monje benedictino de
asombrosa erudición, el cual utilizo el cómputo en su monumental obra "Historia eclesiástica
de los ingleses" que alcanzó un notable éxito. Aunque Beda tenía ciertas dudas sobre la
exactitud del calendario de Dionisio, tal parece que nunca se dio tiempo de verificarlo. La
Iglesia francesa asumió el sistema de cómputo en el 742 DC por medio del "Concilium
Germanicum" y posteriormente las Iglesias de Hispania e Italia. Irónicamente fue Roma la
ultima en adoptarlo, puesto que continuaban con el cómputo introducido por Constantino en
el año 312. Seria en el siglo IX cuando Roma se adaptaría al "cómputo cristiano" con todo y
su "error".
Por el error en la muerte de Herodes, la era cristiana parecía desfasada cuatro años del
verdadero nacimiento de Jesucristo. Por si fuera poco, recordaremos por las escrituras, que
Herodes ordenó matar a todos los niños menores de dos años, lo cual nos indica que Jesús
ya no era un recién nacido, sino que debía tener desde varios meses a menos de casi dos
años de edad. Hasta aquí es de suponerse que el año del nacimiento de Cristo se remonta
al año 6 antes de nuestra era. Si a esto le agregamos que el edicto de empadronamiento
que ordenó el emperador Augusto, al que tuvo que acatar José y dirigirse a Belén, fue
promulgado en el año 8 "antes de Cristo", nos da un rango de fechas en los cuales
podemos tener la seguridad de no errar, esto es, que Jesucristo tuvo que haber nacido
entre el 8 AC y el 6 AC. Hay otras discusiones respecto a la veracidad de los historiadores
como Flavio Josefo con respecto a la fecha de la muerte de Herodes, o del censo mismo,
así que queda la posibilidad de que Cristo haya nacido en el 4AC, y por lo tanto damos este
margen, del 8AC al 4AC.