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La Catequesis en America Latina

La Catequesis en America Latina

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123. Así como son necesarios los criterios para discernir la religiosidad popular, se requieren
también actitudes pedagógicas que permitan al catequista educar en la fe desde la
religiosidad o piedad del pueblo. Una actitud es la forma como nos relacionamos y nos
comportamos con los demás.

EL CATEQUISTA ES HIJO Y PARTE DE LA
RELIGIOSIDAD POPULAR DE SU PUEBLO

124. Si en toda cultura hay que saber observar y escuchar con amor, sin prejuicios ni
actitudes de superioridad para reconocer en ellas las acciones del Espíritu, de una manera
especial en el terreno de la piedad del pueblo. El catequista no puede olvidar que es hijo y
parte de la religiosidad de su pueblo. La educación de la fe ha de realizarla desde dentro,
haciendo suyo el fervor popular como lugar de experiencia religiosa profunda y no como
campo de experimentación pastoral. Asimismo, será tarea del catequista estudiar
históricamente las manifestaciones religiosas de su pueblo, para encauzarlas con provecho
en su trabajo.

EL CATEQUISTA, DENTRO DE LA RELIGIOSIDAD POPULAR, INTENTA
ABRIR CAMINOS PARA UNA VIVENCIA MÁS PROFUNDA DE DIOS

125. El educador de la fe adopta una sana actitud de discernimiento. Busca en la religiosidad
popular los auténticos valores cristianos, sabiéndolos distinguir de aquellos que no lo son.
Abre cauces para una vivencia más profunda de la fe; aprende a discernir entre lo que se
puede cambiar y lo que no es posible, entre lo que se cambia a corto, mediano y largo plazo,
entre lo que es de origen cultural, cristiano o pagano. El discernimiento le debe enseñar a no
imponer al pueblo prácticas religiosas ajenas a su cultura, y para saber escoger los
momentos oportunos del paso hacia la madurez de la fe.

126. Por otra parte, el catequista sabe que frente a la religiosidad del pueblo, debe ejercer su
quehacer con creatividad constante. Ella lo lleva a cuestionar con pedagogía y a proponer
con sabiduría elementos nuevos de asimilación religiosa por parte del pueblo. Por la

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creatividad reinterpreta con el evangelio los gestos, las actitudes y los ritos, ofreciendo
alternativas de expresión religiosa acorde con el Misterio cristiano.

127. La catequesis de la religiosidad popular exige paciencia histórica por parte del
catequista, porque se va articulando siempre en pequeños avances. El pueblo tiene un ritmo
que casi nunca coincide con el del catequista. Se necesita ser fuerte para afrontar conflictos
y superar desencantos en la catequesis de la religiosidad popular; hay que saber mantenerse
en la lucidez cristiana para señalarle sin fatiga los imperativos del evangelio, aunque a veces
se entre en choque con ciertas formas de expresión religiosa, arraigada en el alma popular.

EL CATEQUISTA HA DE ADOPTAR LA LEY
SUPREMA DEL AMOR Y DE LA BONDAD

128. Para acompañar al pueblo religioso en su marcha espiritual, el catequista adopta la ley
suprema del amor y la bondad perseverante. En el amor al pueblo encontrará la llave de una
pedagogía de la fe que no se atreve ni a romper la caña cascada ni a extinguir la mecha
humeante.

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