Es bien sabido que la religión azteca era del tipo politeísta , es decir, se basaba en la creencia de un variado número de dioses

. De esa amplia gama de dioses, posee uno principal o supremo si se quiere. Estamos hablando de Teotl (ver apendice), creador y señor del universo. Cabe destacar también la admiración que el pueblo azteca sostenía por el sol, hasta tal punto de dedicarle grandes infraestructuras y sangrientos rituales. Dado que ya para hablar de sacrificar, podemos decir que la selección de los sacrificados no tenía filtros y no distinguían clases sociales. Estos sacrificios se llevaban a cabo con una cierta frecuencia. Los templos, que abundaban por las ciudades aztecas, eran hogar para esos peculiares rituales. Las mismas eran presenciadas por gran parte de la población. Sin embargo, estas prácticas propias de la cultura mexicana poseían un sólido argumento teológico. Era una creencia común que los sacrificios eran imprescindibles para mantener vivo al sol. Una vez muertos, los sacrificios recibían la categoría de dioses. Uno de los más trascendentales hechos en la cronología teológica azteca, era la metamorfosis de ´Hustzilopochtlµ(ver apéndice) en el astro sol. Como muestra de la importancia de esta estrella en la cosmogonía azteca, encontramos que una de las ciudades más importantes, Teotihuacan (ver apéndice), es considerada ´la cuidad de los diosesµ, y se decía que en ella nació el sol. Las ciudades aztecas compartían una serie de parámetros, estándares en su composición. Estos parámetros estaban fuertemente delimitados por la religión y sus derivados. Por otro lado, los mexicanos consideraban a la tierra como una estructura estática, con forma de disco, ubicado en el centro del universo. Alrededor de ella se encontraba un halo de agua que se envía como nexo al cielo. Este último se encontraba estructurado piramidalmente en trece niveles que servían de morada a los dioses. Finalmente, por debajo de la tierra se encontraba el inframundo, tierra de los muertos. En la religión azteca, el cielo y el inframundo, representaban la probabilidad de la vida después de la muerte.

A) DIVISIÓN DEL UNIVERSO Se entiende por Cemanahuac lo equivalente a la gran casa. Cuyo suelo es la tierra, cuyas paredes son los mares y cuyo techo son los

región de la luz. Los antiguos mexicanos hablaban de los cuatro rumbos del Cemanahuac junto con su centro. existía paralelamente a lo anterior niveles de realidad los cuales incluían al ³más allá´. donde la vida ³biológica´ tiende a reducirse. Existían trece cielos y nueve lugares bajos. Es el cielo azul. Su signo es el conejo con 13 años. Su signo es el pedernal con 13 años. Rumbo Blanco (Oriente. El Rumbo azul (sur) lugar de la abundancia de vida y de fertilidad. es decir. Su signo es la caña con 13 años. donde el sol muere descansando y descansa muriendo Su signo es la casa con 13 años. los nahuas pensaban que habitaban la región central de la superficie terrestre con sus cuatro rumbos que corresponden a los cuatro puntos cardinales: El rumbo negro (norte) era la región de la infertilidad. Dimensión física Plano Horizontal. Dimensión Física Vertical. Segundo Cielo: Corresponde a las estrellas y la vía láctea. Oeste) es la casa del sol. . División del cielo: Primer cielo: Avanza la luna junto con las nubes. en donde él habitaba su centro. El pensamiento náhuatl dividía al Cemanahuac (Universo) en un espacio vertical y en un espacio horizontal. El hombre náhuatl imaginaba al Cemanahuac como un gran anillo rodeado por agua.cielos. igualmente. Rumbo Rojo (Poniente. Este) donde nace la vida divina.

Tlaltícpac. ‡Tlaltícpac: Es la tierra en donde vive el hombre pero en cuanto cambiante. mora el dios de la dualidad: Ometéotl. Región perfecta en donde no hay movimiento y las cosas no se acaban. Lugar en donde las cosas devienen. Quinto Cielo: Donde caminan los cometas y las estrellas humeantes. Cuarto Cielo: Donde camina Venus. el tiempo hace que las cosas sucedan. Dimensiones de la realidad. Duodécimo y Treceavo cielo: Estos constituyen el Omeyocan ³El lugar de la dualidad´. Vive también aquí una pareja divina. en donde. el cual posee un aspecto masculino Ome ± tecuhtli (Señor Dual) y una parte femenina conocida como Omecíhuatl (Señora Dual). que existen en los diversos rumbos del universo. Casa de Ometéotl Dios de la dualidad. Concepto que busca indicar la realidad cambiante y perecedera. el señor y la . Noveno. Décimo y Undécimo cielo: Mansiones de los dioses. Mictlán. Octavo cielo: Viven las tempestades. Donde las cosas son verdaderas. Sexto y Séptimo cielo: Existen elementos divinos. ‡Topán: ³Lo que nos sobrepasa´. Región metafísica donde se alojan los dioses. pasen. En lo más alto de los travesaños celestes. ‡Mictlán: Donde moran los muertos o los lugares bajos con sus nueve divisiones. Niveles de la realidad: Topán. Subordinados a él están los otros dioses.Tercer Cielo: Donde camina el Sol. Realidad transitoria.

. Ahora bien. En cualquier sociedad la primera señal de que hay vida en el vientre materno es la detención del flujo menstrual. ¿Por qué nueve divisiones?. a partir de ahí hay peligro de que el feto pueda morir en el transcurso de su desarrollo. finalmente. Nueva serían las detenciones menstruales para que.señora de la región de los muertos (Mictlantecuhtli y Mictlancíhuatl). nazca el niño. en el momento en que el individuo muere deberá realizar el viaje de retorno al vientre materno.