ADAPTACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN

EDMUNDO ARÉVALO LUNA

ADAPTACIÓN Y ESTANDARIZACIÓN DE LA ESCALA DE ACTITUDES HACIA LA RELACIÓN MADRE-NIÑO

(R. ROTH)

PSICOLOGO COLEGIADO DOCENTE DE LA ESCUELA DE PSICOLOGÍA UNIVERSIDAD PRIVADA ANTENOR ORREGO

Dr. Edmundo Arévalo Luna

MANUAL
2005
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CONTENIDO

Páginas INTRODUCCIÓN I. DESCRIPCIÓN GENERAL 1.1. Ficha Técnica 1.2. Descripción de la prueba 1.3. Normas de aplicación 1.4. Normas de calificación 1.5. Normas de interpretación 6 1.6. Utilidad de la ERMN II. MODELO TEÓRICO DE LAS ACTITUDES MATERNAS 2.1. Las actitudes maternas 2.2. Tipos de actitudes maternas - Aceptación - Sobreprotección 15 - Sobre indulgencia - Rechazo 2.3. Intercambios activos en la díada hijo-madre a. Influencia de la madre sobre el bebé b. Influencia del bebé sobre la madre c. La angustia de la separación d. Miedo por separación III. JUSTIFICACIÓN ESTADÍSTICA 3.1. Adaptación 3.2. Población y muestra 3.3. Análisis a nivel de la unidad de medida 3.4. Confiabilidad 3.5. Error típico de estimación 3.6. Validez 3.7. Normalización BIBLIOGRAFÍA ANEXOS Cuestionario de la prueba Protocolo del cuestionario 9 9 14 14 15 16 17 17 18 18 20 21 21 24 25 27 28 28 29 32 33 33 35 3 4 4 5 5 6 7

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INTRODUCCIÓN
Al realizar la evaluación de una prueba psicológica, se debe juzgar si el instrumento a utilizar es apropiado para la situación particular; como son: la validez, confiabilidad, objetividad y tipificación de la misma (Yela, 1972: 28). En efecto, la medición psicológica como procedimiento que permite llegar a obtener, objetivamente y con la mayor certeza posible información acerca de la expresión de los fenómenos que se suceden en la conducta humana, como personalidad, actitudes, valores, aptitudes entre otros; debe contar mínimamente con estas cualidades, lo cual reafirman autores como Brown, 1980, Ebel, 1,987, Aiken 1997, Choen y Swerdlik., 2001. No obstante, uno de los principales errores en la evaluación de las pruebas psicológicas es aquel que se origina en problemas de estandarización; por esta razón, los procesos de adaptación y estandarización que culminan con el establecimiento de tablas de normas y grados de calificación para grupos específicos; deben llevarse a cabo con la mayor rigurosidad científica; Sin embargo, en la práctica es casi imposible que una medición sea perfecta. De acuerdo a Hernández y otros (2000) generalmente se tiene un grado de error; desde luego, se trata de que el error sea mínimo. De otro lado, el tema de la relación materno-infantil; es sin lugar a dudas de gran magnitud, especialmente en el campo de la psicología infantil; en efecto, existe consenso entre los diversos autores e investigadores de ésta área; al señalar la importancia vital de la relación madre-hijo pero debemos enmarcar esta relación, en general, dentro del contexto social en que se desarrolla el niño y especialmente dentro de la dinámica familiar. Al considerar a la sociedad como punto de referencia de esta relación debemos tener en cuenta la adquisición del rol materno de la mujer frente a su hijo. El rol materno podemos considerarlo como un conjunto de conductas que asume la mujer al tener el hijo. Dentro de la dinámica familiar la relación madre-hijo adquiere características peculiares, como dice Spitz (1960) esta relación es el "germen" del desarrollo ulterior de las relaciones sociales, donde el papel de la madre es el de "interprete frente al mundo". Desde el momento que nace el hijo, se establece una relación reciproca entre la madre y él. La madre con su presencia física y su asistencia hacia el niño constituye una respuesta frente a sus necesidades físicas y psicológicas en la que provee seguridad, calor y

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protección, la madre adquiere "valor de recompensa" (Mussen, Conger, Kagan, 1987). Citado por Hurlock 1993. En este trabajo, al tratarse de la adaptación y estandarización de la Escala de Actitudes de la Relación Madre-Niño de Roth, hemos observado que el instrumento que hasta la fecha se venía utilizando, presentaba una serie de dificultades para la comprensión de los examinados en lo referente a términos, frases é ideas, los mismos que requerían ser adaptados a las características idiosincrásicas, idiomáticas, culturales y sociales de las madres de las provincias de Trujillo, Chiclayo y Piura; igualmente, la dificultad radica en la antigüedad de las Normas y Baremos de la escala; por ello, nos planteamos desarrollar esta tarea, con el apoyo de nuestros alumnos internistas del área de Psicología de la Escuela de Psicología de la Universidad Cesar Vallejo, Chiclayo y Piura; para lo cuál se ha tomado en cuenta los criterios y procedimientos fundamentales que toda investigación tecnológica como ésta amerita.

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I.

DESCRIPCION GENERAL

1.1.

FICHA TECNICA:

Nombre de la Prueba: Cuestionario de la Evaluación de la Relación Madre- Niño (ERM) Autor: Robert Roth Año de Publicación: 1965 (Universidad de Illinois EE.UU.) Adaptación y estandarización: Edmundo Arévalo Luna, Psicólogo Profesor de la Escuela de Psicología de la UPAO - Trujillo Significación: Conocer el tipo de relación que tiene la madre con su niño, a través de las áreas que evalúa. : Aceptación (A) Sobreprotección (SP) Sobre indulgencia (SI) Rechazo (R) ción: Madres de familia de niños menores de 7 años. Individual y Colectiva ción: No hay tiempo límite, pero se estima en un promedio de 25 minutos aproximadamente ce: Normas Percentilares. ta un marco de referencia basada en las actitudes que las madres presentan en la relación con el niño, considerando como actitud positiva la aceptación y como actitud negativa la sobre protección, sobre indulgencia y rechazo. Áreas de Aplicación: Investigación, orientación y asesoría psicológica en los campos clínicos y educacionales. 1.2. DESCRIPCION DE LA PRUEBA La ERMN, consiste en cinco escalas que son: aceptación (A), sobreprotección (SP), sobre indulgencia (SI), Rechazo (R) y confusióndominancia (CD); éste último trata de señalar el predominio de una o más escalas, indicaría característica dominante de las actitudes maternas en relación a su hijo. La prueba consta de 48 ítems, correspondiendo 12 ítems a cada una de las 4 escalas, del siguiente modo: 6

Aceptación 1, 5, 13, 17, 21 25, 29, 33, 37, 41, 45 Sobreprotección 2, 6, 10, 14, 18, 22, 26, 30, 34, 38, 42, 46 Sobre indulgencia 3, 7, 11, 15, 19, 23, 27, 31, 35, 39, 43, 47 Rechazo 4, 8, 12, 16, 20, 24, 28, 32, 36, 40, 44, 48. La escala de confusión-dominancia se obtiene por el número de puntajes en el cuartil más alto, puede tener cuatro posibilidades: D + (1) Dominancia neta de una actitud D - (2) Dominancia de dos escalas o actitudes D - (3) Confusión y dominancia de tres actitudes D + (4) Acentuada confusión en la relación madre-hijo. El puntaje directo máximo que puede alcanzar la evaluada es de 60 y un mínimo de 12. 1.3. NORMAS DE APLICACIÓN La ERMN, está dirigida a las madres, cuyas edades de los niños sean menores a los 7 años, de diversos estratos socioculturales y educativos. La aplicación de la escala puede ser individual o colectiva, o auto administrada; suele durar un promedio de 25 minutos aproximadamente; siendo un tiempo prudente para que pueda valorársele correctamente el cuestionario. Normas generales de aplicación: El evaluador de la prueba, sea psicólogo, orientador u otro, deberá atenerse lo más fielmente posible a las instrucciones que se detallan a continuación; toda vez que han sido las tenidas en cuenta en la tipificación de este instrumento: a. Debe cuidarse que las condiciones del ambiente, mobiliarios y materiales para la evaluación, sean las más aceptables. b. Asegurarse que las evaluadas esté motivadas, para ello se precisa explicárseles las razones de la evaluación. c. El evaluador deberá responder alas preguntas o dudas, que las evaluadas le planteen, antes de iniciar a responder. d. Durante la aplicación, procurará no interrumpir al grupo para hacer aclaraciones; por ello se debe asegurar que hayan entendido el trabajo que deben realizar. e. Cuando la evaluación es colectiva, los sujetos deberán trabajar con suficiente independencia, distancia y separación para evitar hacer comentarios sobre lo que responden los demás. f. Al finalizar, debe verificar que todos los reactivos de la prueba hayan sido correctamente contestadas, además de haber consignado los datos correspondientes a la evaluada en la hoja de respuestas. Normas específicas de aplicación

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Las instrucciones para la aplicación se encuentran en la tapa del cuestionario, para ello se sugiere leer en voz alta y las evaluadas en silencio; siendo éstas las siguientes: “Lea cuidadosamente, luego marque con un aspa (X) en el recuadro que considere correcta en su opinión o sentimiento, en la hoja de respuestas, utilizando los siguientes criterios (alternativas): • Marque debajo de la CA, cuando usted esté completamente de acuerdo con la afirmación • Marque debajo de la A, cuando usted esté de acuerdo con la afirmación • Marque debajo de la I, cuando usted este indecisa con la afirmación. • Marque debajo de la D, cuando usted esté en desacuerdo con la afirmación • Marque debajo de la CD, cuando usted esté completamente en desacuerdo con la afirmación. Conteste a todas las afirmaciones, pero marcando solo una de las alternativas, que considere adecuada. Debe cuidar que su respuesta coincida con la afirmación, para ello se encuentran enumerados de forma horizontal, siga el orden de la numeración” NO ESCRIBA NI
REALICE MARCA ALGUNA EN ESTE CUESTIONARIO, SUS RESPUESTAS LO HARÁ EN LA HOJA DE RESPUESTAS

1.3.

NORMAS DE CALIFICACIÓN

Las afirmaciones tienen cinco alternativas de respuesta, a cada alternativa se le ha asignado un valor o puntaje que varía de 1 a 5, siendo éstas las siguientes: ALTERNATIVAS Completamente De Acuerdo CA De Acuerdo A Indecisa I En Desacuerdo D Completamente en Desacuerdo VALOR 5 4 3 2 1

En el caso de la escala que evalúa ACEPTACIÓN, existen dos plantillas de corrección, una es directa (similar a las otras áreas) otra plantilla es de corrección inversa, (ítems: 17, 21, 25, 29, 33, 41, 45) donde se asigna el puntaje de acuerdo a los siguientes criterios: ALTERNATIVAS Completamente De Acuerdo CA De Acuerdo A Indecisa I En Desacuerdo D Completamente en Desacuerdo VALOR 1 2 3 4 5 8

Se puntúa cada ítem y luego se suman los puntajes totales de cada escala, lográndose un total en A, SP, SI, R. Luego, se convierten estos PD en puntuaciones percentilares, evidenciándose el predominio de una o más escalas. Posteriormente, por inspección de resultados, según el cuartil se obtiene el puntaje de la escala confusión-dominancia. El predominio de la escala de aceptación indicara actitud materna positiva, el predominio de alguna de las escalas de no aceptación indicaría actitud materna negativa, dependiendo de la escala dominante o predominante; las características de la relación madre-niño. Igualmente, el número de escalas predominantes señalarían el grado de confusión de la relación madre-niño. 1. 5. NORMAS DE INTERPRETACION Según el autor de la prueba (Roth 1965), las actitudes típicas de la madre podrán agruparse como siguen: Actitud de Rechazo: Sería la negación de amor y expresión de odio hacia el niño, en término de negligencia, tosquedad y severidad. Entendiendo por negligencia a la manifestación de desaprobación o repudio aún en situaciones muy sutiles, como olvidándose de dar de comer al niño o dejarlo a sus propios recursos, o ante pequeñas faltas mostrar severidad, negándole placeres, ventajas o privilegios. Igualmente manifestaría tosquedad mediante desaprobación con maltratos físicos o regaños ante la menor provocación, humillándolo al niño con sobrenombres, o comparándolo desfavorablemente con otros. Frente a estas actitudes de rechazo, el niño trataría de ganar afecto, ya sea con intentos directos o indirectos; por ejemplo, por medio de robos, vigilando a sus padres, llorando, pataleando o quejándose continuamente; como también manifestando comportamientos sumamente inquietos en búsqueda de elogios o castigos. Ya sea mostrando una completa desatención a las reglas y normas, con ausencia de los sentimientos de culpa, lo que sería tipificado como reacciones psicopáticas o negando sentimientos hostiles hacia la madre, expresando en temores, fuga, introversión, represión, entre otros. Actitud de Sobreindulgencia: Sería expresada en gratificación excesiva junto con la falta de control parental, esto es una carencia en el uso de recursos disciplinarios, que permitan establecer límites en la conducta del niño de acuerdo a normas de convivencia. Igualmente se, manifestará la sobreindulgencia cediendo constantemente a las demandas “caprichos” del niño o defendiéndole de ataques de otros. Frente a la sobreindulgencia, el niño respondería según Roth, con comportamientos rudos y agresivos, con baja tolerancia en la frustración, demostrando dificultades para adecuarse a la rutina.

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Actitud de Sobreprotección: Es considerada por Roth, como una expresión de ansiedad pre-natal, en términos de cuidados infantiles, lo que es un impedimento para el desarrollo de un comportamiento independiente, por el excesivo control. Esta actitud se expresa en la excesiva preocupación de la madre por la salud de su hijo, por las relaciones con sus compañeros y por el rendimiento escolar, tratando de ayudarlo en las tareas de la casa, y observando detalladamente si el niño logra lo que supone debe obtener. Actitud de Aceptación: Es la expresión de una adecuada relación madre-hijo, en términos de sinceridad en la expresión de afecto, interés en los gustos del niño, en sus actividades, desarrollo y en la percepción del niño; proveyéndole de apropiados contactos sociales fuera de casa y haciendo demandas razonables de acuerdo a su posibilidades. Así mismo manifiesta firmeza y control no destructivos, orden en la rutina de actividades diarias y consistencia en la disciplina. Del mismo modo, la aceptación permitiría una percepción é interpretación apropiada de las señales y comunicaciones del niño, pero cooperadora y con mucha empatía. Frente a estas actitudes maternas, el niño respondería de acuerdo a lo señalado por Roth, en forma positiva a la socialización, desarrollando sentimientos consistentes de amistad, interés, entusiasmo en el mundo y una clara y real auto percepción. 1.6. UTILIDAD DE LA ERMN La escala que evalúa actitudes maternas en la relación madre-niño, indaga el tipo de actitud que presentan las mujeres hacia sus hijos menores de 7 años, de esta manera se contribuye en la exploración y el diagnóstico de la actitud materna en la crianza del niño, para cuyo efecto, se carecen de instrumentos en nuestro medio. Es de gran utilidad para el psicólogo escolar, clínico y profesionales de la salud que brindan atención a las madres de familia, quienes pueden encontrar en este instrumento un apoyo en su labor orientadora. Es sabido que los instrumentos tienen limitaciones; una de las más claras, es la tendencia que tiene el sujeto de contestar por lo que cree que debe ser, que por lo que realmente es su forma de ser, pensar y sentir; por lo que alguna manera se puede falsear en la interpretación de los resultados que se de. Para controlar en lo posible esa tendencia, se han distribuido los elementos de la escala de manera tal que no permita adivinar o inventar una respuesta, como originalmente estaba distribuida la prueba. Los resultados de la ERMN, seguro que van a variar, luego de realizar un programa de orientación y mejoramiento de las actitudes maternas. Como es de esperarse, a partir de los resultados de una evaluación y 10

arribar a un diagnóstico, se precisa plantear estrategias de mejoramiento del sistema de crianza del niño; y allí justamente radica la importancia y utilidad que tiene la escala. Como todo instrumento psicológico, a partir de los resultados, busca mejorar la calidad de vida de las personas; ésta, es sin lugar a dudas una prueba que no tienen el riesgo de originar mayores perjuicios en los usuarios, por lo tanto los resultados sirven de apoyo al profesional que lo utiliza, para planificar sus estrategias de abordaje con el sujeto o sujetos de estudio CASOS ILUSTRATIVOS CASO 1: María Eugenia (32 años) Antecedentes previos María Eugenia es una mujer de 32 años, con dos niños: Diego de 8 y Jean Carlo de 3 años, está dedicada a la venta de productos de belleza, en cuya actividad parece tener éxito y gozar de un buen prestigio. Está separada formalmente del padre de sus niños hace 2 años aproximadamente, fecha en que se entera que él había iniciado una nueva relación en España, luego de un año y medio de permanencia en el país, al cuál viajó para mejorar la situación económica de la familia. El esposo viajó cuando María Eugenia tenía dos meses de gestación, cuyo embarazo no estaba previsto. Al inicio, la comunicación era frecuente, la cuál se fue extinguiendo con el tiempo en que se consolida la relación de él, con otra persona. Aún cuando asume las responsabilidad económica de los niños que les permite tener cierta tranquilidad; sin embargo, ella alberga sentimientos de rencor rechazo, hostilidad y desprecio hacia el padre de sus niños; pareciendo no haber elaborado tal ruptura. María Eugenia vive con sus niños en el tercer piso de la vivienda de sus padres de 58 y 60 años, además, de una hermana soltera de 30 años de edad; quienes ven a los niños con frecuencia, especialmente cuando ella tiene que salir por su trabajo. Nos comenta María Eugenia que está saliendo hace seis meses con un hombre divorciado de 45 años, pero no tiene mayores expectativas, para establecer una relación más seria; se muestra insegura y parece no involucrarse en mayor medida en dicha relación. El pequeño Jean Carlo, conoció a su padre hace un año, a raíz del viaje que éste hizo a Trujillo por un periodo de dos meses, de lo cuál el niño es consciente. Asiste a un centro Infantil Privado hace 2 años; denotando ser inteligente, con sus habilidades básicas desarrolladas a excepción de la esfera afectiva emocional; ya que revela dificultades para relacionarse con otros pequeños, es peleandero, revelde, algo

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hiperactivo y en su capacidad de autovalimiento aún inmaduro; a decir de la maestra. Al evaluar a la madre de Jean Carlo a través de la ERMN, apreciamos que es una mujer ansiosa, algo aprehensiva, ocasionalmente impulsiva especialmente en el manejo de la conducta de su pequeño quien se muestra algo hiperactivo; con falto de criterios en la crianza del niño, quien es diametralmente opuesto a su hermano Diego de carácter dócil y con buenas calificaciones en el colegio, a quienes los compara con harta frecuencia. Resultados Los resultados de la evaluación fueron: Áreas Aceptación Sobreprotección Sobreindulgencia Rechazo PD 18 35 33 46 Pc 25 40 40 95

Interpretación Se aprecia un predominio de la actitud materna de rechazo que tiene hacia el niño. Evidencia severidad y desaprobación constante de la conducta de Jean; especialmente cuando se trata de conductas que ella desaprueba con frecuencia y es reprobada por las normas del centro de educación. Su conducta impulsiva de María Eugenia y la falta de criterios para relacionarse adecuadamente son su niño, se refleja también en la permanente comparación que hace respecto a su hermano Diego. Es evidente que la madre genera en su pequeño hijo, rebeldía y trasgresión de normas que son desaprobadas pese a su tierna edad: Además, si tomamos en cuenta su personalidad algo inestable y frágil, no es el único argumento que explica la actitud negativa; sino también estaría asociado al hecho de no haberlo deseado, y estaría proyectando en el niño, los sentimientos de rencor y hostilidad que siente por el padre de su pequeño. Finalmente, recomendamos a María Eugenia a acudir a sesiones de orientación y consejería, para ayudarla a clarificar sus sentimientos y cogniciones respecto a su pequeño.

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II. MODELOS TEÓRICOS ACERCA DE LAS ACTITUDES MATERNAS
2.1. LAS ACTITUDES MATERNAS A. Relación madre-hijo:

Existe consenso entre los autores en señalar la importancia vital de la relación madre-hijo pero debemos enmarcar esta relación, en general, dentro del contexto social en que se desarrolla y específicamente dentro de la dinámica familiar. Al considerar a la sociedad como punto de referencia d esta relación debemos tener en cuenta la adquisición del rol materno de la mujer frente a su hijo. El rol materno podemos considerarlo como un conjunto de conductas que asume la mujer al tener el hijo. Dentro de la dinámica familiar la relación madre-hijo adquiere características peculiares, como dice Spitz (1960) esta relación es el "germen" del desarrollo ulterior de las relaciones sociales, en donde el papel de la madre es el de "interprete frente al mundo". Desde el momento que nace el hijo, se establece una relación reciproca entre la madre y el hijo. La madre con su presencia física y su asistencia hacia el niño constituye una respuesta frente a sus necesidades físicas y psicológicas en la que provee seguridad, calor y protección, la madre adquiere "valor de recompensa" (Mussen, Conger, Kagan, 1987). Citado por Hurlock (1993). En un estudio realizado por Webber, Winkel, Peterson y Marrison (1985) en el que se subraya el cambio de conductas indeseables de tres niños mediante cambios en la conducta de sus madres, se demostró que la conducta social de la madre puede funcionar como una poderosa clave de reforzadores para la conducta indeseable y normal de su hijo (Bijou 1982). En los primeros años de vida del niño, las acciones de la madre adquieren un valor muy importante, las manipulaciones y caricias maternales se constituyen en estímulos indispensables para su desarrollo, Spitz, (1996) Desde el momento en que el niño empieza a diferenciar a la "figura" materna de las demás, la relación madre hijo pasa a un periodo afectivo-objetivo, donde la madre representa el universo del niño; este periodo es de gran importancia por cuanto la identificación del rostro materno facilita la evolución afectiva.

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La madre a través de sus gestos, actitudes, entabla una intima relación con su hijo, que adquiere cierta unidad durante los primeros años con una dependencia del niño respecto a la madre, como lo sostienen Gewirtz (1960) y Sears (1963) citados por Hurlock (1993); el niño llega a ser social y emocionalmente dependiente de la madre, pero al adquirir el niño madurez psicomotora esta unidad y dependencia debe dar paso a la relación mas independiente que se logra cuando el niño encuentra oportunidades de interacción con objetos y personas a través del entrenamiento gradual. Algunas madres tienen el hábito de servir al niño constantemente y tienden a persistir durante largo tiempo, aun después de haber terminado la etapa de la dependencia absoluta del niño. Algunas veces una madre continua haciendo las cosas por él, quizás consiga una satisfacción personal, sintiendo que es "indispensable para el pequeño" (Hurlock, 1993). Con esta actitud la madre priva al niño de adquirir y dominar ciertas tareas madurativas y la adaptación social se ve perturbada. Es preciso que la madre sepa guiar la formación psíquica, llevando a su hijo paulatinamente hacia la madurez y realización como ser humano. Es evidente que esa especial intimidad entre dos seres vivos, la madre él hijo, apoya la teoría de que el origen de la familia humana se encuentra en dicho grupo biológico. Además, en nuestra sociedad, las emociones sociales y la capacidad social de ajuste se basan sobre la primera relación del pequeño ser humano con su madre. B. Interacción madre - hijo como mediador en problemas conductuales

La efectiva interacción madre-hijo está determinada, en su momento inicial, por el proceso de desarrollo objetal que el niño pequeño manifiesta para con su madre. Según Spitz (1996), de la relación de mutuo conocimiento y dependencia afectiva (y para el niño también fisiológico), se pueden distinguir principalmente dos factores: El factor conciente, se manifiesta funcionalmente a partir del logro de la representación, en particular del lenguaje hablado, por parte del niño en la etapa preoperacional. Así, por primera vez se pueden representar y evocar los sentimientos. De este modo las experiencias afectivas llegan a tener un efecto más duradero que las propias experiencias; la representación y el lenguaje permiten que los sentimientos adquieran una estabilidad y duración que antes no poseían. Esta capacidad de conservar los sentimientos hace posible que éstos sean interpersonales y morales. El intercambio bipersonal es la reciprocidad de las actitudes y valores entre el niño y otros; esta forma de intercambio conduce a que cada individuo valore a la otra persona (respeto mutuo). 14

El factor inconsciente: está básicamente determinado por las diferentes actitudes que manifiesta inconscientemente la madre hacia su hijo y su nivel de reacción afectiva que se refleja hacia las necesidades que éste manifiesta: En este nivel, puede darse uno de los problemas más importantes del desarrollo afectivo y moral del niño: LA AMBIVALENCIA de las reacciones maternas entre el plano conciente e inconsciente. Si las actitudes afectivas de la madre (o en su carencia quien represente la figura materna) son positivas en todos los ámbitos; se produce un conocimiento más profundo de las necesidades del niño lo que desencadena un aumento de las satisfacciones para él, que le proporcionan mayor seguridad, comunicación estable y afectiva y un aumento de su autoestima. Si de alguna forma se manifiestan síntomas de afectividad ambivalentes hacia el niño, éstos son captados e interiorizados de manera emocional o cognitiva por éste, quedando así determinada la inseguridad hasta llegar a presentar síntomas somáticos de déficit socio emocional como por ejemplo; interrupciones en el desarrollo, ausencia de sonrisa en el niño pequeño, problemas severos de conducta en el niño más grande incluso en el adolescente. C. La conducta de apego y su relación con los sistemas de control.

Bowlby (1976) ha sistematizado Los roles de la madre y el hijo en la interacción materno filial: c.1. La interacción como resultante de distintos tipos de conducta Quien quiera que observe cómo se comportan una madre y su bebé de uno o dos años a lo largo de un período de tiempo podrá advertir que cada uno de ellos pone de manifiesto pautas de conducta muy diferentes. En tanto que algunas conductas del sujeto contribuyen a aumentar o mantener la proximidad de ambos, muchas de esas conductas son de un tipo completamente diferente. Algunas no vienen al caso, en el sentido de que no tienen relación alguna con la proximidad: la madre cocina o cose; el niño juega con una pelota o vacía la cartera de la madre. Otras pautas de conducta son antitéticas al mantenimiento de la proximidad: la madre va a otra habitación, el niño sube la escalera. También hay conductas opuestas a la búsqueda de proximidad: en determinadas ocasiones, por lo general poco frecuentes, la madre o el niño pueden sentirse tan irritados o coléricos que actúan de tal manera que aumentan la distancia que los separa. El mantenimiento de la proximidad, por lo tanto, es sólo uno de los muchos resultados que puede tener la conducta de los participantes de la interacción. No obstante, es sumamente improbable que un día cualquiera la distancia entre ambos exceda un máximo determinado. De ocurrir así, muy pronto uno o ambos sujetos actuarán de modo que reduzcan esa 15

distancia. En algunos casos es la madre quien toma la iniciativa, llamando al niño, o yendo a donde está él; en otras ocasiones es el pequeño quien toma la iniciativa, al volver corriendo junto a la madre o al romper a llorar. Existe, en consecuencia, un equilibrio dinámico en la pareja madre-hijo. A pesar de que buena parte de sus conductas son incoherentes, algunas compiten entre sí y otras resultan mutuamente incompatibles o se oponen la una a la- otra, por lo general la distancia entre el pequeño y la madre se mantiene dentro de determinados límites estables. A los efectos de comprender de qué manera sucede esto, convendrá considerar la relación espacial existente entre ambos como resultado de una conducta de uno de los cuatro. Tipos siguientes: a. la conducta de apego del niño; b.una conducta del niño antitética del apego (en particular la conducta exploratoria y el juego); c. la conducta de atención de la madre; d. una conducta materna antitética de los cuidados parentales. Las pautas de conducta descriptas en (a) o en (c) son homogéneas con respecto a su función; las clasificadas en (b) o (d) son heterogéneas. Cada una de estas conductas - varia notablemente en su intensidad de un momento al otro, y durante un tiempo puede no registrarse en absoluto una conducta de determinado tipo.’ Por añadidura, sobre cada una de ellas suele influir la presencia o ausencia de terceros, ya que las consecuencias de cualquier tipo de conducta pueden inducir o inhibir las conductas de los demás tipos. Por consiguiente, cuando la madre parte suele inducirse la conducta afectiva del hijo, en tanto que se inhibe su conducta exploratoria; por el contrario, cuando el niño va demasiado lejos en sus ensayos exploratorios, la madre suele prestarle atención y. por consiguiente, posibilitar la inhibición de todas sus otras conductas. En una pareja armoniosa los cuatro tipos de conducta se ponen de manifiesto y progresan de manera uniforme; pero siempre se corre el riesgo de que surjan conflictos. El análisis precedente indica que la conducta afectiva del niño configura tan sólo uno de los cuatro tipos de - conducta señalados (dos de ellos inherentes al pequeño y dos a la madre) , los cuales facilitan la interacción madre-hijo. Pero antes de proceder al análisis más exhaustivo de la conducta de apego convendrá .examinar sucintamente los otros tres tipos de conducta. Comencemos por aquella que, al apartar al niño de- su madre, constituye la antítesis misma de la conducta afectiva. c.2. La conducta exploratoria y el juego Durante la década de los setenta, cobró amplia difusión uno de los antiguos postulados de Piaget, según el cual la exploración y la investigación constituyen un tipo de conducta tan diferenciada e 16

importante como otros tipos de conducta ampliamente reconocidos, como la alimentación y el apareamiento. La Conducta exploratoria adopta tres formas principales: en primer lugar, una respuesta orientadora de la cabeza y el cuerpo que coloca a los órganos de los sentidos en posición más adecuada Para disminuir el objeto-estímulo y da la señal a la musculatura y al sistema cardiovascular para que entren en acción de inmediato; en segundo termino, el acercamiento del cuerpo al objeto-estímulo, lo cual permite a todos los órganos de los sentidos obtener una información más abundante y cabal al respecto; en tercer lugar la investigación del objeto al manipularlo o experimentar con él por otros medios. Esa conducta es común en todas las especies de aves y mamíferos y, en particular en determinadas especies, como los cuervos entre las aves y los primates entre los mamíferos. En los seres pequeños se pone de manifiesto con mayor frecuencia que entre los adultos. Los seres humanos en especial los de escasa edad, se comportan de la misma manera. Todas las madres saben que a los bebés les encanta observar una escena cambiante y. como lo demostrará experimentalmente Rheingold (1963), citado por Bowlby (1976) señala que un bebé de apenas cuatro meses pronto aprende a tocar repetidamente una pequeña pelota cuando la consecuencia de hacerlo es ver una breve sesión cinematográfica. Toda madre sabe, asimismo, que el bebé deja de comer de inmediato cuando algo o alguien nuevo ingresa a su campo visual. Los efectos de la novedad sobre los bebés son tales que, logra fácilmente distraer la absorta concentración del pequeño en determinado elemento del ambiente. Por consiguiente, observamos que la conducta exploratoria no es, en manera alguna, un anexo de la conducta de alimentación o de la sexual. Por el contrario, se trata de una clase de conducta perfectamente definida e Independiente, que depende de una serie de sistemas desarrollados con el fin específico de extraer información del ambiente. A semejanza de otros sistemas de conducta. También éstos se activan por medio de estímulos que poseen ciertas propiedades características, y son interrumpidos por estímulos poseedores de análogas propiedades. En este caso es la novedad la que produce la activación, y la familiaridad la que determina el fin de la actividad. La conducta exploratoria se caracteriza específicamente por transformar lo nuevo en familiar y. mediante este proceso. Convierte al agente de activación en agente de terminación Una característica paradójica de la conducta exploratoria es que prácticamente las mismas propiedades que incitan a la exploración provocan también alarma e inducen al alejamiento. Por esta razón con frecuencia los animalitos y los niños ponen de manifiesto de manera simultánea o en rápida sucesión una conducta de acercamiento lleno de interés y de retiro provocado por la alarma. Por regla general, el equilibrio entre ambas se produce cuando el interés despertado supera la sensación de alarma. Al principio todo elemento extraño induce al 17

alejamiento. Luego el sujeto lo explora desde cierta distancia, observándolo atentamente durante un tiempo prolongado. A la larga, empero (y siempre que el objeto novel permanezca en su lugar y no emita sonidos o visiones alarmantes), el observador suele acercarse al objeto y explorarlo, primero con cautela. Luego con mayor confianza. En la mayor parte de las criaturas el proceso se acelera de manera notable en presencia de un amigo y. en los pequeños en presencia de la madre. En apariencia, el juego con el grupo de pares comenzaría como extensión de la conducta exploratoria y del juego con objetos inanimados. Las observaciones de Harlow .y Harlow (1965) citados por Bowlby (1976) sobre los monitos probablemente se aplican de manera análoga a los niños pequeños: Sin duda, las variables que inducen a la exploración de objetos y a la exploración social son de índole similar. Los objetos. Físicos móviles dan al mono la oportunidad de producir respuestas que facilitan la interacción. Pero ningún objeto móvil puede suministrar al primate de pocos meses la notoria oportunidad de realimentación estimuladora que se logra por medio del contacto con uno o vanos congéneres en la interacción. La etapa del juego probablemente inicia como actividad individual que involucra el empleo sumamente complejo de objetos físicos. Estas pautas de juego individuales son, sin duda, las precursoras de las respuestas múltiples y complejas que aparecen más adelante como consecuencia de la interacción a que da lugar el juego. Al apartarlo de la madre, la conducta exploratoria y el juego del niño resultan antitéticos a su conducta de apego. A la inversa, al acercarla hacia el niño la conducta maternal de la progenitora refuerza la conducta afectiva. c. 3. Los cuidados maternales En todos los mamíferos (el hombre incluido) se registran varios tipos de conducta maternal. En algunas especies corresponde distinguir, desde un principio, las pautas de amamantamiento, construcción del nido y recuperación tic la prole. Cada una de ellas reviste una importancia vital para la supervivencia de esta última; empero, para los fines aquí perseguidos nos interesa fundamentalmente la conducta mencionada en último término. La conducta de “recuperación” puede definirse como toda conducta de uno de los progenitores dirigida a traer al nido la prole, o acercarla a la madre, o ambas cosas a la vez. A tales efectos; los roedores y los carnívoros utilizan la boca, en tanto que los primates se valen de pies y manos. Por añadidura, casi todas las especies de animales -lanzan un grito característico (a menudo en tono bajo y suave) que, al inducir a la conducta de acercamiento, tiene como resultado atraer a la prole. Entre los seres humanos este tipo de conducta recibe distintos nombres; por ejemplo, “protección”, “cuidados maternos”, “crianza”, 18

etcétera. En algunos contextos es preferible utilizar la expresión general “cuidado materno”; en otros, el término “recuperación”. Este último vocablo, en particular, indicarla que buena parte de la conducta materna contribuye a reducir la distancia existente entre el pequeño y la madre y a mantener a aquél en estrecho contacto físico con la progenitora. Estos aspectos tienden a soslayarse cuando se utilizan otros términos para hacer referencia a esa conducta. Entre los primates, la madre recoge al pequeño en brazos y lo sostiene en esa posición. Como los resultados obtenidos son similares a los de la conducta de apego de los hijos, cabe interpretar esa conducta en términos semejantes; vale decir, como una conducta determinada por una serie de sistemas cuyos resultados previsibles son mantener la proximidad de los pequeños. Es posible estudiar las condiciones que activan e interrumpen el funcionamiento de los sistemas pertinentes. Entre las variables orgánicas que afectan la activación, el contenido hormonal de la madre casi sin lugar a dudas desempeña un papel básico. Entre las variables ambientales se cuentan las andanzas y conducta del pequeño; por ejemplo, cuando éste se aleja demasiado, se extravía o rompe a llorar, la madre suele entrar en acción. Si, por su parte, aquélla tiene algún motivo de alarma o ve que otros se lo llevan al hijo, de inmediato realiza grandes esfuerzos por recobrarlo. Este tipo de conducta sólo se interrumpe cuando el hijo está nuevamente a salvo en sus brazos, En otras ocasiones, en especial cuando el pequeño juega tranquilamente con otros individuos conocidos del vecindario, la madre permite que las cosas sigan su curso natural. No obstante, siempre permanece latente su tendencia a recobrar al hijo por lo cual suele vigilarlo prestar atención a sus gritos, lista para actuar ante la más mínima señal de alarma. 2.2. TIPOS DE ACTITUDES MATERNAS Roth, (1965), citado por Hurlock (1997), ha sistematizado las siguientes actitudes: 1. Actitud de aceptación Es la expresión de una adecuada relación madre-hijo, en términos de sinceridad y expresión de afecto, interés en los gustos del niño, en sus actividades, desarrollo y en la percepción de su pequeño. Así pues, la actitud materna de aceptación, según Roth (1965) es expresada por la sinceridad e identificación con el niño, proveyéndoles de apropiados contactos sociales fuera de casa y haciendo demandas razonables de acuerdo a sus posibilidades. Así mismo, en la actitud de aceptación, se manifiesta firmeza y control no destructivos, orden en la rutina de las actividades diarias y consistencia en la disciplina. La aceptación, permitirá una percepción e interpretación apropiada de las señales y comunicaciones del niño, pero de manera cooperadora y con mucha empatía. Frente a estas actitudes maternas, el niño respondería, de acuerdo a lo manifestado, por Roth, 19

en forma positiva a la socialización, desarrollando sentimientos consistentes de amistad, interés y entusiasmo en el mundo y una clara y real auto percepción. La dedicación al niño debe ser racionalizada teniendo en cuenta no solo las necesidades y sentimientos de él, sino también la de los demás miembros de la familia, lo que permitirá alcanzar un adecuado equilibrio entre lo que el niño necesita de sus padres en general y lo que ellos necesitan del niño. 2. Actitud de sobreprotección Es considerada por Roth, como expresión de ansiedad prenatal en términos de cuidados infantiles, lo que es un impedimento del desarrollo de un comportamiento independiente por su excesivo control. Esta actitud se expresa en la excesiva preocupación de la madre por la salud del niño, por las relaciones con sus compañeros y por el rendimiento académico; tratando de ayudarlo en las tareas de la casa y observando detalladamente si el niño logra lo que supone que debe obtener. Frente a la sobreprotección, se afirma que el niño muestra fracaso en aprender y hacer cosas por si mismo, con sentimientos limitados de responsabilidad. Respecto a esta actitud, Bakwin (1974), citado por Hurlock (1997), la considera como actitud de no aceptación que se caracteriza por la conducta de la madre que se manifiesta en: un cuidado y contacto excesivo; así como en variaciones en la actitud acostumbrada hacia la educación en dirección de la indulgencia excesiva o dominancia. El cuidado excesivo se manifestaría en: Continuación de actividades como alimentación, vestido y baño, después de la edad usual en el niño; la lactancia natural es probable que se prolongue indebidamente; limitan el juego del niño con otros por temer a que se lastime, o no aprenda malos hábitos; lo acompañan a la escuela mucho después que niños de su misma edad lo hacen independientemente. El niño excesivamente protegido encuentra una serie de dificultades que disminuye la posibilidad de alcanzar su independencia e integración al grupo. El mismo autor, según Hurlock, menciona que en el niño sobreprotegido podemos encontrar: que encuentra dificultades para hacer ajustes sociales. En grupo, son exigentes, egoístas, tiránicos, piden atención, afecto y servicio constante; tienen dificultad en hacer amigos; son demasiado dominantes y siempre insisten en ser líderes. Por otro lado la actitud de sobreprotección de la madre puede deberse a diversos factores entre los que podemos señalar, un largo periodo de espera de un niño, ya sea por que la madre se caso relativamente tarde, largo periodo de esterilidad, cuando ha sufrido varios abortos espontáneos o cuando adopta un niño tras algunos años de intentar un hijo propio. Una peligrosa enfermedad del hijo y la de un impedimento físico o mental, Adrados (1973)

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Eisemberg, (1988) y Waldfogel, (1987); citados por Hemsing, (1988): aportaron importante información del papel de la sobreprotección en la aparición de las fobias a la escuela, ellos concluyeron que “aun una gran mayoría de casos de los niños y sus madres (en algunos casos sus padres) han establecido una relación de mutua dependencia, en la que la separación seria perturbadora para los dos. Entrar en la escuela representa simplemente la primera vez que se exige una separación sostenida, aunque exista por lo común previas incidencias aisladas de intensa angustia o perturbaciones por parte del niño cuando la madre se ha ausentado por un tiempo. El término de “fobia escolar” induce a error a estas circunstancias. 3. Actitud de sobre indulgencia Seria expresada en gratificación excesiva junto a la falta de control parental, esto es, un exagerado cuidado y contacto excesivo. Lo cual se manifiesta en pasar demasiado tiempo con el niño, haciendo más actividades de las que debiera, leyéndole, jugando o constantemente con el; igualmente se manifestaría la sobreindulgencia cediendo constantemente a las demandas y requerimientos del niño o defendiéndolo de ataques de otros niños, autoridades y otros. Frente a la sobreindulgencia el niño respondería según Roth, con comportamiento rudo y agresivo, con baja tolerancia a la frustración, demostrando dificultades para adecuarse a la rutina. Por su parte, Bakwin (1984), citado por Hurlock (1997), plantea que la Actitud de Sobreindulgencia, es considerada al igual que la de sobreprotección como una actitud de no aceptación y que impide el desarrollo emocional del niño manteniéndolo en un estado de dependencia y en el que con el llanto puede lograr que la madre satisfaga sus peticiones. Acostumbrado a obtener rápida respuesta a sus demandas y si estas no les son satisfactorias recurre con frecuencia a las rabietas. “Sus demandas a menudo son irrazonables por que todas las solicitudes razonables ya han sido satisfechas. Frente a una actitud de sobreindulgencia el niño espera ser el primero en todo, y se lleva generalmente mal con otros niños que no ceden ante él. La madre constantemente “tapa” las faltas de su hijo, amenazando castigarlo pero no lo hace. También, ante esta actitud, la conducta del niño es sumamente exigente, con una baja tolerancia a la frustración y con dificultades para adaptarse a la rutina. 4. Actitud de rechazo Es la negación del amor y expresión de odio hacia el niño en términos de negligencia, tosquedad y severidad. Entendiendo por negligencia a la manifestación de desaprobación o repudio aun de situaciones muy sutiles, olvidándose de dar de comer al niño o dejarlo a sus propios recursos; o ante pequeñas faltas mostrar severidad negándole placeres, ventajas o privilegios. Igualmente manifestaría tosquedad mediante desaprobación con maltrato físico o regaños ante la menor provocación,

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humillando al niño con sobrenombres desfavorablemente con otros, Roth, (1965)

o

comparándolo

Frente a estas actitudes de rechazo, el niño trataría de ganar el afecto, ya sea con intentos directos o indirectos por medio de robos, vigilando a sus padres, llorando pataleando o quejándose continuamente. También manifestaría comportamientos sumamente inquietos en búsqueda de elogios y castigos. Así mismo, mostraría una completa desatención a las reglas y normas con ausencia de sentimientos de culpa; lo que indicaría reacciones psicopáticas o manifestando sentimientos hostiles hacia la madre expresado en temores, fuga, intromisión, represión, entre otros. Su reacción generalizada es aquella de un niño incapaz de tomar iniciativa, mostrándose dependiente, esperando que le den indicaciones de qué y cómo hacer. El comportamiento del niño es dependiente, cuidadoso, sumiso y dócil desarrollando sentimientos de inseguridad timidez, ansiedad y suspicacia lo cual le impide integrarse al grupo. Bakwin (1974) dice que el rechazo es cualquier circunstancia en el que el niño no es deseado. Puede originarse debido a las características de personalidad de la madre o de los padres en general, en el tipo de relaciones entre ellos, a los celos por el hijo o en la conducta de este. Por su parte Welberg (1985) asuma que la mayoría de las madres que muestran rechazo hacia el hijo son “inmaduras”, inestables, neuróticas y en ocasiones realmente psicóticas. Son incapaces de hacer una adaptación madura de la vida y sus relaciones personales; se caracterizan por ser hostiles y con expectativas irreales. Es malo el ajuste conyugal con frecuencia, hay miedo de embarazo y asumir el papel de madre. Bakwin (1984) enumera las causas que generan esta actitud, se hallan: Cuando los padres son incompatibles, el hijo es frecuentemente rechazado porque se le considera un impedimento para una posible separación conyugal; el rechazo no es poco frecuente cuando el niño tiene un grave defecto, como parálisis cerebral, retraso mental o un padecimiento incapacitante; matrimonios precipitados; hijos que no son del sexo deseado; algunas madres rechazan a sus hijos o hijo por que les impiden trabajar fuera de casa. La actitud de rechazo puede manifestarse de diversas maneras; Adrados (1973), sistematiza las siguientes: Castigo severo, desprecio, indiferencia, irritación, amenaza de alejar al niño, trato ambivalente y desfavorables comparaciones con hermanos y amigos. También, se dedica poco tiempo o se muestra muy poco interés en sus asuntos de alimentación, vestido, actividades académicas; al respecto, Kanner (1986), citado por Hemsing (1988), añade que a su vez, existe la evitación del contacto físico. En efecto, el rechazo también equivale al no reconocimiento de sus logros, la madre o los padres minimizan sus éxitos; hay una tendencia a resaltar sus defectos. Hurlock (1980) acota que la madre o los padres se 22

muestran impacientes, censuran e imponen a sus hijos una disciplina rígida. Para Bakwin, 1984, la actitud rechazante de la madre genera en el niño una serie de conductas que imprimen características muy particulares tales como: Falta de un sentimiento de valor o de un sentimiento de pertenencia; el niño reacciona con agresividad; se muestra egoísta, vengativo, desobediente, inquieto; trata de llamar la atención y para conseguirlo se valdrá de cualquier medio aun de aquellos que pueda generar más castigo; en muchos niños rechazados es frecuente encontrar enuresis, dificultades en las comidas, el comerse las uñas, tics nerviosos; también es frecuente encontrar casos de hurtos, rabietas, fugas. Finalmente, existe un tipo de relación madre-hijo caracterizado por una plena identificación de los derechos del niño, convirtiéndose en la deseable y positiva; se manifestará en la firmeza de la madre al imponer la disciplina, actuará con decisión y consistencia, la comunicación esta siempre abierta, el niño encuentra en su madre a una colaboradora dispuesta a acercarse cuando él la reclama o dejarlo solo cuando el niño lo desea. El niño frente a esta actitud, responderá positivamente a la socialización, será capaz de adaptarse e iniciar relaciones estables y duraderas. Mostrará plena identificación con su medio, será tolerante frente a las frustraciones, el aprendizaje se halla garantizado por su adecuado desarrollo. 2.3. INTERCAMBIOS ACTIVOS EN LA DÍADA HIJO Y MADRE Las conductas y actitudes maternas influyen sobre el infante, pero también las conductas del bebé influyen sobre su mamá. Veamos separadamente ambas influencias. a. Influencia de la madre sobre el bebé La sola presencia de la madre, y aún cuando sus acciones sean insignificantes, actúa como un estímulo para el bebé. Durante el primer año de vida, las experiencias y las acciones intencionales son quizá las que ejercen aisladamente la influencia más importante en el desarrollo de la personalidad del infante. Podemos observar cómo el niño siente placer al interactuar con ella si su conducta tuvo éxito, mientras que abandona las que llevan al fracaso, con lo cual el niño aprende con el método de “probar equivocándose”, reforzado por la recompensa y el castigo. Otro factor de reforzamiento son las preferencias de la madre: el niño tenderá a comportarse de aquella forma que agrade a su madre, con lo cual las preferencias de ésta tendrán influencia directa en su desarrollo. Para Spitz, las acciones maternas más importantes son sus actitudes inconscientes, actitudes que provienen de dos orígenes distintos: los controles superyoicos de la madre, que tienden a restringir conductas, y 23

las aspiraciones del ideal del yo materno, que tienden a estimular y desarrollar otras. Ambas actitudes son importantes para el desarrollo del bebé: por ejemplo, los controles luego se internalizan y forman defensas, lo que convierte al niño en un ser social. b. Influencias del bebé sobre la madre El niño da libre expresión a su sexualidad y a su agresión, ya sean aceptados socialmente o no, frente a lo cual la madre suele regocijarse, pero al mismo tiempo escandalizarse. La madre se defiende de las seducciones de su bebé mediante negaciones, desplazamientos, represiones, entre otros. Frente a la conducta "inocente" del niño, aunque por otra parte entra también en ese juego de seducción, con lo que termina diciéndole: "haz lo que yo te digo, pero no lo que yo hago". Una forma efectiva de ejercer este control es expresar preocupación por los “peligros” que amenazan al infante: le prohibirá, lo sobreprotegerá, le impedirá chuparse el pulgar y masturbarse, etc., pero siempre “por su bien”. En general, Spitz llama "proceso de amoldamiento" a la serie de intercambios entre madre e hijo, y donde cada uno influye sobre el otro en forma recíproca y en circuito. Las relaciones de esta “díada” son muy especiales, por cuanto están en cierta forma aisladas del ambiente y se mantienen por lazos afectivos extraordinariamente poderosos. Spitz, añade que sabemos poco lo que acontece dentro de esta díada: por ejemplo, ¿cómo puede la madre adivinar las necesidades del bebé? ¿Cómo puede despertarse ante un quejido del infante y no frente a otros ruidos más fuertes? Pero el bebé es también sumamente perceptivo, al captar los humores y los deseos conscientes e inconscientes de su madre. Para empezar a resolver todo esto, debemos averiguar cómo se comunican madre y niño. c. La angustia de la separación Cuando inicia su vida pre escolar el infante tiene conductas que manifiestan un estado angustioso, de intranquilidad, de crisis; reclama a la maestra que en ese momento es la figura sustituta y las madres manifiestan sus preocupaciones a las maestras; es decir manifiestan: “¿Qué hago?; me siento muy mal de dejarlo así, estoy muy angustiada". Esta angustia de uno y de otro, no es otra que la angustia de la separación; la angustia que provoca el crecimiento, el despegarse, la independencia, el aceptar que ya no es uno sino dos, o mejor dicho, tres (madre-padre-hijo). Y esta situación pasa y se repite con otros hijos (algunos niños manifiestan en forma más evidente que otros). La mayoría no conocemos su explicación y se la asocia con la etapa que hay que pasar y superar, como el primer diente, la primera comida, los primeros pasos, dejar la cuna y pasar a la cama, el levantarse de noche y aparecer en la cama de mamá y papá, dejar los pañales, etc.

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En cuanto al centro de educación inicial, las maestras que poseen por su formación un rol profesional, capacitadas teórica y prácticamente, conocen las explicaciones de esta situación y puede ayudar y aconsejar a la madre angustiada y contener al niño que está pasando por esta experiencia de crecimiento. Al respecto, autores como Malher, Freud, Klein, Piaget, Winnicot, Kaes, Moreau, Lapierre, Spitz (este último fue quien la llamó, precisamente la "angustia de los 8 meses"), asumen lo siguiente: En los primeros meses de vida, los bebés se encuentran en un estado de indiferenciación, se lo llama fusión simbiótica. Con el correr de los meses, se irá diferenciando de esa relación con la madre. Alrededor de los 7, 8, 9 meses aparece en el bebé, la conservación del objeto desaparecido de su vista, comienza a evocar, aparecen las representaciones internas de los objetos (al ver el chupete, la mamadera, la cara de mamá, algún juguete significativo, etc.). También las sensaciones de placer y displacer en relación con las experiencias vividas en su entorno. Esto tiene que ver con la satisfacción de lo deseado. Es la madre que irá separando al bebé y el bebé irá elaborando esta separación, la capacidad de espera necesaria, la tolerancia de la frustración, al deseo no satisfecho en lo inmediato (por ejemplo: los bebés alimentados dormidos que no diferencian la necesidad de alimento, los que al menor indicio son satisfechos inmediatamente). Surge entonces, la oposición materna, es necesario que la madre se oponga y que el bebé tolere un tiempo de espera entre la demanda y la satisfacción. Aparece aquí, el fenómeno transicional; el objeto transicional ubicado en un tiempo y un espacio, simboliza la unión entre el niño y su madre. El objeto transicional puede ser un juguete, un trapito, una frazadita, un almohadón, el aferrarse a él permite tolerar la separación. La relación simbiótica del comienzo, el vínculo madre-hijo se apoya en el tercero; el padre u otra figura que sostiene a la madre. El tercero, el que hace salir a la madre del estado simbiótico, es el que la hace volver al mundo de lo cotidiano, al mundo del trabajo, ayudándola a separarse. En este período conflictivo el bebé reconoce a los otros y se diferencia de su madre. Esta situación le crea angustia porque teme perderla, fantasea con la pérdida, llora de noche, llora cuando la mamá se aleja de él, pide estar siempre en sus brazos. En realidad, se está reconociendo como un ser diferente, distinto de su madre, el placer de ser uno para ser dos. Esto se relaciona con la capacidad de espera, con el reconocimiento de los objetos y su desaparición, con las imágenes internas que empiezan a elaborar en su pensamiento. La angustia aparece cuando la madre desaparece de su campo visual, ella no está para satisfacerlo y llora y reclama atención, no tiene capacidad de espera y se angustia. 25

Por todo lo dicho, se comprende que se sufre como algo traumático, pero necesario. Cuando la madre tiene claro que esto es así y quiere ayudar a su hijo a crecer e independizarse, no tiene culpa del abandono. Comprende que su actitud lo va a ayudar a superarlo y separarse sanamente. En este tiempo el bebé gatea, se desplaza, puede alejarse y volver, explora el ambiente físico. Esto le da el placer de la libertad de no depender de otros para obtener un juguete, por ejemplo. La madre se puede apoyar en su voz para darle tranquilidad, para hacerle saber que está cerca. A esto lo llamamos apoyo verbal, éste es un apoyo emocional, ya que aunque no está en sus brazos, está en presencia. El primer vínculo es la piel, el segundo es la mirada y el tercero es la voz. Es la relación vincular que deben establecer la madre y el padre. El medio familiar en la medida que se den momentos de juego favorecerá el desarrollo emocional del niño. Si el padre, la madre o figuras sustitutas (tal el caso de la maestra), han desarrollado un vínculo de apoyo y confianza, le han permitido utilizar su cuerpo y sus capacidades motrices, le han proporcionado objetos atractivos y adecuados, le han dado oportunidad de jugar con el otro, le han hablado, lo han contenido, el bebé podrá tolerar la espera, no sentirá abandono, ni perdida, sabrá que la espera será retribuida en presencia, en contacto y el juego. d. Miedo por separación El miedo por separación es aquel que sufren los niños cuando son separados, alejados de sus padres, familiares o personas ligadas afectivamente. Es uno de los temores más consolidados de la especie humana por su valor de supervivencia, ya que la soledad convierte a los niños en presas fáciles, con alto riego de perecer o sufrir algún percance. Prácticamente todos los niños sufren este tipo de ansiedad, es un fenómeno universal que también ha sido observado en otras especies. Durante la infancia se presentan diferentes situaciones en las que se produce la separación involuntaria: Escolarización; Trabajo de los padres; Hospitalización; Divorcio o separación: Muerte de los progenitores La actitud de los padres es fundamental para la evolución del miedo a la separación. Aquellos que muestran ansiedad ante la separación de sus hijos acaban por contagiarles. Los factores que influirán en el incremento de este tipo de ansiedad, tanto en su duración, intensidad como frecuencia son: La edad del niño, cuanta menos edad mayor ansiedad; La calidad del vínculo entre la madre y el niño; La naturaleza de la situación; si la situación es impredecible e incontrolable, comporta cambios bruscos en el funcionamiento cotidiano del niño; Las experiencias previas de separación.

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Sobre los 6 meses comienza la ansiedad por separación manifestada por los bebés con llantos y gritos cuando los padres se alejan, con objeto de llamar su atención. En esta etapa, estas reacciones suelen ser menos específicas y diferenciadas a las figuras paternas produciéndose reacciones similares ante otras personas cuando se siente abandonado y solo. Cuando llegan a los dos años de edad el hecho de poder andar les permite expresar mejor su temor corriendo al lado de su madre en cuanto ésta se aleja. En este momento, el desarrollo cognitivo es mayor, permitiéndole ser su comportamiento más especifico y diferenciado estableciendo una relación estable con las figuras que lo cuidan y protegen. El tipo de crianza determinara el inicio y duración de este tipo de ansiedad. En culturas en las que la relación madre-hijo es estrecha se manifestará antes y desaparecerá más tarde que en culturas con otras pautas de crianza. Cuando la separación se prolonga por mucho tiempo se ha identificado tres fases por las que los niños suelen atravesar: 1 ª Fase de protesta, en la que el niño grita, llora y patalea buscando activamente a sus padres. 2ª Fase de desesperanza, el niño se muestra triste y retraído como habiendo perdido la esperanza de reencontrarse con la madre. 3ª Fase de desinterés o desapego, el niño parece haber olvidado a sus padres.

III. JUSTIFICACIÓN ESTADÍSTICA
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3.1. ADAPTACION DE LA PRUEBA La adaptación de un instrumento de esta naturaleza no es una simple traducción de las cuestiones o elementos que constituyen el instrumento original (Ugarriza, 1991). La primera versión de la traducción al castellano; así como posteriores estandarizaciones en nuestro país, demostraron que el instrumento posee las condiciones básicas para ser utilizadas, y así conocer las actitudes maternas; sin embargo, con el transcurrir del tiempo, y los cambios sociales propios de cada población, exige adaptar los elementos a las características idiosincrásicas y culturales de la misma. En efecto, al haber realizado múltiples evaluaciones e investigaciones exploratorias en ciudades como Lima, Callao, Huanuco, Huancayo, Huaraz, Trujillo y Piura; se han observado dificultades en la comprensión, procesamiento y administración de los elementos de la escala, así como confusión en sus respuestas; También hemos hallado estudios que demuestran actitudes maternas de confusión o ambivalencia (Neyra, 2003), lo cuál demostraría no solo la falta de comprensión de los reactivos de la escala, sino también la necesaria adaptación de la misma. La adaptación de la escala se ha llevado a cabo en un proceso polietápico; siendo los siguientes: 1ª.Análisis minucioso de los indicadores en relación a cada uno de los reactivos que miden, para luego establecer los sub indicadores de la escala. En este proceso de revisaron cada uno de los elementos, modificándolos a las características de la población. 2º.Evaluación de ensayo de la escala adaptada en una muestra de 20 madres de diferentes estratos sociales, escogidos aleatoriamente en centros de salud y centros de educación inicial de las ciudades de Trujillo y Piura. 3º. Revisión de los resultados (análisis de los reactivos modificados; niveles de respuestas por cada uno de los elementos) 4º: Reestructuración de los elementos de la prueba, distribuyéndolos al azar; para posteriormente realizar la nueva aplicación a un grupo de 50 sujetos, con su consecuente análisis de los resultados. 5ª Seguidamente el instrumento fue presentado a la opinión de jueces: 04 Psicólogos experimentados con más de 15 años en trabajo con familias; 02 maestras de niveles de inicial y primaria y 02 madres de familia; quienes nos hicieron llegar sus opiniones y sugerencias. 6ª.Tomando en cuenta la opinión de los jueces y el análisis de los resultados de la última evaluación, se realizó el ensamblaje de la prueba final; el mismo que se aplico para determinar la confiabilidad y validez del instrumento (Ver cuadros de resultados)

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Esta adaptación ha significado modificar y reestructurar los elementos, manteniendo los indicadores y sub-indicadores de cada una de las áreas, las mismas que detallamos a continuación: A. En cuanto al tipo de modificación de los elementos De los 48 reactivos, se llevaron a cabo modificaciones totales en 12 elementos; Igualmente, se han realizado leves modificaciones en 29 ítems, y quedaron 7 elementos intactos de la versión original. Estos datos se pueden leer en el siguiente cuadro: CUADRO Nº 1 Distribución de los elementos de la escala adaptada, según el tipo de modificación ITEMS (*) 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 TIPO DE MODIFICACIÓN Leve Leve Leve Totalmente Sin modificación Totalmente Totalmente Leve Sin modificación Totalmente Totalmente Leve Leve Leve Totalmente Leve Leve Totalmente Sin modificación Leve LEVE TOTALMENTE TOTALMENTE LEVE ITEMS (*) 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 TIPO DE MODIFICACIÓN Totalmente Totalmente Leve Leve Sin modificación Leve Leve Leve Leve Leve Leve Leve Leve Leve Sin modificación Sin modificación Leve Totalmente Leve Leve Leve Leve Sin modificación Leve

(*) Los ítems corresponden a la nueva versión adaptada de la escala Estas modificaciones y consecuentemente la adaptación de la escala a las características de la población, se llevaron a cabo luego de diversos estudios, tal como se ha mencionado en los procedimientos. Los nuevos elementos que se han elaborado para adaptarlos a la escala y que se han modificado sustancialmente fueron:

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El ítem 4, correspondiente al área de rechazo de la nueva versión, se ha modificado: “La disciplina estricta es muy importante en la crianza de los niños” El ítem 6, del área de sobreprotección “Una madre debe estar permanentemente al cuidado de los alimentos que ingiere su niño” El ítem Nº 7 del área de sobre indulgencia “La obligación de una madre es preocuparse por que su niño(a), tenga todo lo que desea”. Ítem 10: “Un niño(a), hasta los 7 años no debe jugar solito, por tanto la madre debe acompañarlo” Ítem 11: “Pienso que no es necesario que una madre discipline a su niño(a)” Ítem 15: “No tiene nada de malo que los padres dejen que el niño(a) juegue en el nintendo o vean TV, el tiempo que desee. Ítem 18: “Una madre debería averiguar sobre el desenvolvimiento de su niño(a) en la escuela (relaciones con los profesores, y compañeros, sobre sus tareas), como mínimo tres veces por semana. Ítem 22: “Una madre debe ayudar a su hijo(a) hacerle la tarea cuando él no puede” Ítem 23: “Si al niño no le gustan los alimentos que le sirven, no está mal que proteste hasta que se los cambien por algo que le agrade” Ítem 25: “Disciplinar a un niño significa ponerle límites” Ítem 26: “Una madre nunca debería dejar a su hijo(a) solo(a) expuesto a sus propios medios (capacidades, habilidades). Ítem 42: “Prefiero mantener a mi niño(a) cerca de mi por los peligros a los que se expone cuando juega lejos. Otros elementos de la escala se han modificado levemente, tal es el caso del ítem 1 que actualmente dice: “Una madre debería aceptar las posibilidades que su niño(a) tiene; se ha modificado por el ítem 11 de la escala anterior que decía “Una madre debe resignarse al alcance de su niño”, debido a que el lenguaje que se utilizaba no era entendible por las evaluadas. Finalmente, los elementos que no se han modificado, se mantienen invariables, como en el caso del ítem 5 que dice “Cuando la madre tiene problemas con su hijo, al cual no sabe cómo tratar, ella debe buscar la ayuda apropiada”. B. Distribución de los elementos por áreas 30

La conformación de los 48 reactivos de la escala original, que ha estado distribuidos en la escala, de manera aleatoria; se han modificado utilizando el criterio de distribución secuencial por áreas (Adkins, 1973 y Ebel, 1987); lo cuál se observa en el siguiente cuadro: CUADRO Nº 2 Distribución de los elementos en cada una de las áreas de la ERMN de Roth Antes y después de la adaptación Aceptación Ante s 11 35 38 40 41 42 43 44 45 46 47 48 Despué s 1 5 9 13 17 21 25 29 33 37 41 45 Sobreprotecció n Ante Despué s s 1 2 3 6 5 10 6 14 9 18 12 22 16 26 22 30 25 34 26 38 28 42 33 46 Sobre indulgencia Ante Despué s s 7 3 14 7 15 11 18 15 19 19 24 23 29 27 31 31 34 35 36 39 37 43 39 47 Rechazo Ante s 2 4 8 10 13 17 20 21 23 27 30 32 Despué s 4 8 12 16 20 24 28 32 36 40 44 48

Se aprecia que la ubicación de los reactivos de la escala, para cada área; se han distribuido de manera correlacional, con intervalos de 4 rangos en la distribución de la prueba. 3.2. POBLACIÓN Y MUESTRA Para la fiabilidad y validez de la escala se determinó el tamaño muestral a través del muestreo aleatorio simple, en una población de 679 madres de las ciudades de Trujillo y Piura; siendo el tamaño de la muestra 120 madres, de los cuales 60 pertenecen la Trujillo y 60 a Piura. Las características de la muestra se presentan a continuación: CUADRO Nª 3 Distribución de la muestra según la edad Edades Menores a los 20 años 21 a 25 años Trujillo N 5 12 Piura N 7 10 TOTAL N 12 22 % 10 18.3 31

26 a 30 años 31 a 35 años 36 a 40 años Mayores de 40 años TOTAL

16 11 10 6 60

17 13 9 4 60

33 24 19 10 120

27.5 20 15.9 8.3 100

CUADRO Nª 4 Distribución de la muestra según el grado de instrucción Edades Primaria Secundaria Superior TOTAL Trujillo Nª 9 20 31 60 Piura Nª 9 27 24 60 TOTAL Nª 18 47 55 120 % 15 39.2 45.8 100

CUADRO Nª 5 Distribución de la muestra según el grado de instrucción Edades Solteras Casadas Convivientes TOTAL Trujillo Nª 12 31 17 60 Piura Nª 19 23 18 60 TOTAL Nª 31 54 35 120 % 25.8 45 29.2 100

3.3. ANÁLISIS A NIVEL DE LA UNIDAD DE MEDIDA La Escala de Actitudes de la Relación madre – niño está compuesto por 4 escalas (aceptación, sobreprotección, sobre indulgencia y rechazo) con 12 reactivos cada una; a las que el sujeto contesta en una escala tipo Lickert de 5 posibles puntos; cada uno de estos elementos es un mini instrumento de medida por unidad más simple. Las puntuaciones posibles en esta unidad de medida van de 1 a 5 puntos; en el caso de un elemento redactado en sentido positivo hacia el constructor a medir se concede 1 punto por la respuesta “Completamente en desacuerdo para mí” al contenido de la cuestión, y 5 puntos cuando la respuesta es “Completamente de acuerdo para mí”, tal como lo sugieren las plantillas de corrección. En el caso de los elementos de Aceptación, que están redactadas en dirección inversa, se concede 1 punto para la respuesta Completamente de acuerdo y 5 puntos para la respuesta Completamente en desacuerdo. Tal vez el ideal de medida de esta unidad, sería que los sujetos se repartieron ajustándose a los porcentajes de la “curva normal” y

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alrededor del punto central de la escala de medida, el valor 3; tal como se explica en el siguiente gráfico:

30 25 20 15 10 5 0 1 2 3 4 5

B _________ A………….. C __.__. __ .

Pero este ideal de medida puede variar empíricamente de acuerdo con la actitud implicada y de las características de la muestra; si el rasgo es poco frecuente, el gráfico se inclina hacia la izquierda (curva A de la gráfica), y si el rasgo es muy frecuente, el gráfico se inclina hacia la derecha (curva C del gráfico). Bajo este enfoque; uno de los primeros análisis de la Escala ERMN, ha sido constatar el comportamiento de estas unidades de medida. El análisis ha consistido en conocer las frecuencias de respuestas de todas las alternativas (desde el 1 al 5). Si esa distribución se considera obtenida en una variable continua, sus estadística básicas (media y desviación típica) pueden ilustrar sobre la distribución su variabilidad y su capacidad discriminativa. La media podría ser considerada como un “índice de atracción” Si el elemento tiene una distribución simétrica, su medida se situará muy próxima al valor 3 (el promedio teórico del gráfico); si la medida es significantemente menor la distribución toma la forma de la curva A, y si la media es significativamente mayor que 3 la distribución toma la forma de la curva C. Por otra parte, si la desviación típica de un elemento es pequeña, esta unidad de medida tiene poca capacidad discriminativa de las escalas que pretende media, porque casi no hay variabilidad en los resultados; en el otro polo, si la desviación típica es grande, esto viene a indicar que la capacidad discriminativa es buena y los sujetos se dispersan satisfactoriamente en el continuo de medida del elemento. 3.4. CONFIABILIDAD 33

La confiabilidad de la prueba se define como la consistencia o estabilidad de una medida; es decir, es el grado en que una serie de medidas está libre de varianza de error al azar. Operacionalmente establecemos la fiabilidad obteniendo la correlación entre dos series equivalente de medidas de una serie de sujetos. La buena fiabilidad de una prueba exige controlar lo mejor posible las condiciones externas que influyen en las puntuaciones y las condiciones internas. No existe una fiabilidad perfecta, por ser imposible controlar todas las fuentes de error. Entre los métodos aceptados para establecer la confiabilidad de un instrumento como el presente, está el de las dos mitades o Splift-half, que consiste en hallar el coeficiente de correlación de Pearson entre las dos mitades de cada factor (pares impares) de los elementos; y, luego corregir los resultados según la fórmula de Spearman-Brown, ya que la verdadera longitud de la prueba es doble y la fiabilidad aumenta en proporción con la longitud de la prueba. Para establecer los coeficientes de confiabilidad; se utilizó la correlación de producto-momento de Pearson; siendo aplicada el método de las mitades y corregido con la fórmula de Spearman Brown. Así mismo, debido a que la posibilidad de volver a aplicar este instrumento a los mismos sujetos, resultaba imposible; este método es el más adecuado. Los resultados obtenidos se aprecian en la tabla siguiente: Tabla Nº 1 Índices de confiabilidad para las 4 áreas de la Escala de actitudes de la relación madre-niño; utilizando el corrector de Spearman Brown. R ½ Test completo Nº de casos Media D.S. Nº de ítems AC 0.72 0.89 120 29.5 6.04 12 SP 0.72 0.91 120 31.3 7.03 12 SI 0.75 0.81 120 26.4 6.01 12 RE 0.69 0.85 120 21.7 6.08 12

Se aprecia que los índices de confiabilidad en todas las áreas son bastante buenos. Del mismo modo, se llevó a cabo el análisis de la fiabilidad de la escala general a través del coeficiente Alfa de Crombach. De acuerdo a este análisis para que la escala sea válida ésta debe ser > 0.70. El resultado alcanzado podemos visualizarlo en la siguiente tabla. Tabla Nº 2

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Índice de confiabilidad de la ERMN en madres de las ciudades de Trujillo y Piura (2004) Instrumento Escala de actitudes de la Relación Madre-Niño 3.5. ERROR TÍPICO DE ESTIMACIÓN Para cualquier presentación de un test junto con la confiabilidad, es necesario evaluar el grado en que el puntaje puede estar afectado por errores de “tipo casual” que existen en la aplicación de un test de allí que el ETE proporciona una estimación de las desviaciones típicas de la prueba, que se obtendrá tras una serie de aplicaciones con el mismo sujeto. Los resultados de estos índices de error, se aprecia en la siguiente tabla: Tabla Nº 3 Índices deL error típico de Estimación de Medida por cada una de las áreas de ERMN Aceptació n Coeficiente de confiabilidad DS Error de medida al 68% Error de medida al 95% 3.6 VALIDEZ 0.89 6.04 2.35 4.70 Sobrep. 0.91 7.03 1.49 2.98 Sobrei n. 0.81 6.01 2.26 4.52 Rechaz o 0.85 6.08 2.01 4.02 Coeficiente de Confiabilidad 0, 8976

La validez de una prueba se refiere al grado en que el instrumento mide correctamente aquello que pretende medir para el uso correcto a que desee aplicarse. En tal sentido la validación, es el proceso de recopilación y valoración de la evidencia de validez (Hernández y otros, 2000: 184) Dado que la Escala de ERMN, nos proporciona información sobre las actitudes que tienen las madres respecto a la relación con su niño; el test será válido si la información que nos brinda, permite conocer la actitud de la madre frente al hijo, a través de 4 escalas que evalúa.

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En el año 2003 se estableció a través del método de contenido, utilizando la fórmula de persona y comprimido con la de MC Nemar, hallándose indicios que fluctúa entre 0.54 para sobreindulgencia, 0.58 para rechazo, 0.62 para sobreprotección y 0.68 para la escala de aceptación. A. VALIDEZ DE CONTENIDO

Para precisar la validez de contenido, de la ERMN, recurrimos a la técnica del criterio de Jueces. Esta técnica consistió en proporcionar el cuestionario a la opinión de jueces: 04 Psicólogos experimentados con más de 15 años en trabajo con familias; 02 maestras de niveles de inicial y primaria y 02 madres de familia; adjuntándoles las definiciones de cada una de las áreas de la escala, según lo cuál aprobaron unánimemente los 48 elementos; los mismos que fueron sometidos al procesamiento estadístico para determinar la validez. B. VALIDEZ DE CRITERIO

Para determinar la validez de criterio se aplicó la prueba piloto a 120 sujetos de la muestra, para posteriormente analizar los datos a través del paquete estadístico SPSS versión 10.0, utilizando el método ítem test, a través de la fórmula Producto Momento de Pearson, cumpliéndose con el criterio r> 0.21, para que sean aceptados o válidos cada uno de los ítems; corregida de acuerdo a Mc Nemar, precisando de esta manera la correlación real entre el ítem y el total del test (r Mc N) r > 0.35. Tabla Nº 4 Índices de validez de los ítems de la ERMN, en madres de las ciudades de Trujillo y Piura, (2004) Item 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 (*) Ítem 4.2.6. Coefic. Item Coefic. Item 0,7654 13 0, 6519 25 0, 6735 14 0, 5901 26 0, 8571 15 0, 6324 27 0, 7112 16 0, 7532 28 0, 1987 17 0, 6725 29 0, 8208 18 0, 5921 30 0, 8124 19 0, 8302 31 0, 7961 20 0, 7333 32 0, 8291 21 0, 8505 33 0, 7819 22 0, 6581 34 0, 7524 23 0, 6287 35 0, 6912 24 0, 7916 36 válido si Coeficiente de Mc Nemar > NORMALIZACIÓN Coefic. 0, 6503 0, 6601 0, 5892 0, 6900 0, 7593 0, 6194 0, 8467 0, 6378 0, 6324 0, 7698 0, 8397 0, 8264 0.35 Item 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 Coefic. 0, 6400 0, 6481 0, 6319 0, 6494 0, 5968 0, 6197 0, 7396 0, 8285 0, 6902 0, 7418 0, 8953 0, 8476

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BAREMACIÓN En el proceso de baremación se utilizó la normalización o tipificación mediante, en el cuál las puntuaciones directas o brutas son transformadas a puntuaciones estándar o escaleras que permiten interpretaciones uniformes. El tipo de puntuación que se ha alcanzado corresponde a los Rangos Percentiles (Rp) llamados también centiles; constituyen quizá una de las calificaciones más utilizadas en las tablas de normas de pruebas estandarizadas (Morales, 1993), porque permiten en general una mejor interpretación de los resultados. Se han elaborado 2 baremos, cada uno de ellos con sus correspondientes normas según la edad de los niños, (0 a 3años) y (4 a 7 años). Estos se han clasificado según el nivel socioeconómico: Medio alto (Instrucción superior), y Bajo (Instrucción primaria y secundaria).

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BAREMO Nº 1 NORMAS EN PERCENTILES DE LA ERMN, EN MADRES DE LA CIUDAD DE TRUJILLO Y PIURA DE NIVEL SOCIO ECONÓMICO MEDIO ALTO (Instrucción Superior) (E. Arévalo - 2005) N = 284 Rp 99 95 90 80 76 75 70 60 50 40 30 26 25 20 10 5 1 N X DS 0 AC 49+ 47-48 44-46 43 42 39-41 38 35-37 30-34 28-29 25-27 20-24 18-19 17 16 14-15 13-3 AÑOS SP SI 57+ 55+ 55-56 54 52-54 53 51 51-52 49-50 49-50 45-48 44-48 43-44 40-43 40-42 35-39 38-39 34-36 35-37 33 30-34 32 28-29 31 27 27-30 26 26 23-25 25 20-22 22-24 1921139 33.8 36.2 34.2 6.41 6.80 7.02 Re 47 46 45 43-44 41-42 38-40 37 36 33-35 32 30-31 26-29 25 21-24 19-20 16-18 1529.6 5.07 AC 45+ 44 42-43 40-41 39 38 36-37 33-35 30-32 2927-28 25-26 22-24 21 20 19 1831.4 6.12 4 – 7 AÑOS SP SI Re 56+ 48+ 53+ 55 47 50-52 54 44-46 49 50-53 40-43 46-48 49 39 45 46-48 38 44 45 35-37 40-43 43-44 34 37-39 40-42 33 34-36 38-39 29-32 30-33 36-37 28 27-29 32-35 25-27 26 28-31 2425 24-27 23 24 23 22 20-23 22 21 19 212018145 38.4 36.5 34.3 7.09 6.09 5.06 Rp 99 95 90 80 76 75 70 60 50 40 30 26 25 20 10 5 1 N X DS

BAREMO Nº 2 38

NORMAS EN PERCENTILES DE LA ERMN, EN MADRES DE LA CIUDAD DE TRUJILLO Y PIURA DE NIVEL SOCIO ECONÓMICO BAJO (Instrucción Primaria y Secundaria) (E. Arévalo - 2005) N = 275 Rp 99 95 90 80 76 75 70 60 50 40 30 26 25 20 10 5 1 X DS N NIÑOS DE 4 AC SP 43+ 47+ 40-42 46 39 44-45 38 43 35-37 42 34 40-41 30-33 39 29 36-38 27-28 35 25-26 33-34 23-24 32 22 30-31 21 28-29 20 25-27 19 22-24 18 19-21 171827.8 33.4 6.01 7 AÑOS SI Re 45+ 46+ 44 45 43 41-44 40-42 39-40 38-39 36-38 35-37 34-35 32-34 31-33 29-31 30 28 28-29 26-27 27 24-25 26 22-23 23-25 21 20-22 20 19 18-19 18 17 17 161631.0 1 5.07 6.04 143 AC 52+ 51 49-50 45-48 42-44 40-41 38-39 35-37 32-34 31 28-30 26-27 25 24 23 22 2133.4 7.01 NIÑOS DE 0 – SP SI 53+ 55+ 50-52 52-54 48-49 50-51 45-47 49 44 46-48 40-43 42-45 38-39 40-41 35-37 36-39 30-34 33-35 28-29 30-32 27 28-29 26 26-27 25 24-25 24 22-23 23 20-21 22 19 211837.8 34.9 6.03 5.02 132 3 AÑOS Re Rp 47 99 45-46 95 42-44 90 41 80 40 76 35-39 75 34 70 32-33 60 30-31 50 29 40 25-28 30 23-24 26 21-22 25 20 20 19 10 18 5 171 27.4 X 5.09 DS N

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ESCALA DE ACTITUDES DE LA RELACION MADRE – NIÑO
(R. Roth)

INSTRUCCIONES: Lea cuidadosamente, luego marque con un aspa (X) en el recuadro que considere correcta en su opinión o sentimiento, en la hoja de respuestas, utilizando los siguientes criterios (alternativas): • Marque debajo de CA, cuando usted esté completamente de acuerdo con la afirmación • Marque debajo de A, cuando usted esté de acuerdo con la afirmación • Marque debajo de I, cuando usted este indecisa con la afirmación. • Marque debajo de D, cuando usted esté en desacuerdo con la afirmación • Marque debajo de CD, cuando usted esté completamente en desacuerdo con la afirmación. Conteste a todas las afirmaciones, pero marcando solo una de las alternativas, que considere adecuada. Debe cuidar que su respuesta coincida con la afirmación, para ello se encuentran enumerados de forma horizontal, siga el orden de la numeración. NO ESCRIBA NI REALICE MARCA ALGUNA EN ESTE CUESTIONARIO, SUS RESPUESTAS LO HARÁ EN LA HOJA DE RESPUESTAS 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. Una madre debería aceptar las posibilidades que su niño tiene. Una madre debería proporcionarle a su hijo (a) todas las cosas que ella no tuvo cuando niña. Considero que un niño no está en falta cuando hace algo malo. La disciplina estricta es muy importante en la crianza de los niños Cuando la madre tiene problemas con su hijo, al cual no sabe cómo tratar, ella debe buscar la ayuda apropiada. Una madre debe estar permanentemente al cuidado de los alimentos que ingiere su niño La obligación de una madre es preocuparse porque su niño(a), tenga todo lo que desea. Es bueno para el niño (a) ser separado de sus padres por breves temporadas (1 ó 2 meses) Los niños(as) tienen sus propios derechos. Un niño(a), hasta los 7 años no debe jugar solito por tanto la madre debe acompañarlo. Pienso que no es necesario que una madre discipline a su niño (a). Cuando una madre desaprueba una conducta de su niño, ella debe señalarle repetidas veces las consecuencias de esa conducta. Es posible que un niño (a) a veces se moleste con su madre Una madre debe defender a su hijo de las críticas de los demás No tiene nada de malo que los padres dejen que el niño(a) jueguen en el nintendo o vea TV el tiempo que desee.

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16. Mi niño no tiene la gracia ni es tan sociable como la mayoría de los otros niños de su edad. 17. Los niños(as) pequeños(as) son como los juguetes que sirven para entretener a sus padres. 18. Una madre debería averiguar sobre el desenvolvimiento de su niño (a) en la escuela (relaciones con profesores y compañeros, sobre sus tareas) como mínimo tres veces por semana. 19. Yo muchas veces amenazo castigar a mi niño, pero nunca lo hago 20. Para criar a un niño (a), no importa el método que utilice la madre, lo importante es criarlo como ella piensa. 21. Traer un bebé al mundo no implica para los padres modificar su forma de vida. 22. Una madre debe ayudar a su hijo (a) y hacerle la tarea cuando él no puede. 23. Si al niño no le gusta los alimentos que le sirven, no está mal que proteste hasta que se los cambien por algo que le agrade. 24. Con un entrenamiento estricto un niño puede llegar a hacer prácticamente todo. 25. Disciplinar a un niño significa ponerle límites. 26. Una madre nunca debería dejar a su hijo solo, expuesto a sus propios medios (capacidades, habilidades). 27. Los padres responsables deben preocuparse porque su niño tenga una propina fija. 28. Una madre debe dejar que la profesora utilice los métodos disciplinarios que considere cuando su hijo o hija no cumple las normas. 29. Los niños(as) deben ser vistos pero no oídos. 30. Es responsabilidad de la madre cuidar que su niño (a) no este triste. 31. La madre debe recostarse todas las noches con su niño (a) hasta que éste(a) logre dormirse, como parte de su rutina diaria. 32. Muchas cosas que mi niño hace me fastidia. 33. No me gusta cuando mi niño(a) manifiesta abiertamente sus emociones (tristeza, cólera, alegría, miedo, amor) 34. Un niño(a) necesita mas de cuatro controles médicos al año. 35. A un niño no se le debe resondrar, por arrancharle cosas a un adulto 36. El niño es como un adulto en miniatura. 37. Como chuparse el dedo no es hábito higiénico, considero que es necesario que una madre tome medidas para que no lo siga haciendo. 38. Una madre no debe confiar en su niño (a) para que haga cosas él solo 39. Cuando el niño llora debe tener inmediatamente la atención de la madre. 40. La madre debe dejar la alimentación de pecho lo antes posible. 41. A una madre no le ayuda mucho hablar con su niño (a) de sus proyectos personales. 42. Prefiero mantener a mi niño (a) cerca de mi por los peligros a los que se expone cuando juega lejos 43. Por alguna razón, yo nunca puedo negarme a cualquier pedido que mi niño(a) me hace. 44. A menudo le juego bromas a mi hijo sabiendo que a él le disgustan 45. Un niño(a) debe complacer en todo a sus padres 46. Creo que, aún cuando mi niño (a) tuviera mas de 6 años, es mejor que yo lo (a) bañe porque no pueden hacerlo solo. 47. Una madre debe ver siempre que las demandas de su niño sean atendidas. 48.A menudo los niños actúan como si estuvieran enfermos cuando en realidad no lo están.

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REVISE TODAS SUS RESPUESTAS

PROTOCOLO DE LA ERMN DE

Roth

NOMBRES Y APELLIDOS......................................................... EDAD........ ESTADO CIVIL..............................................INSTRUCCIÓN....................... OCUPACIÓN................... NOMBRE DEL NIÑO............................ EDAD….. ESCOLARIDAD............................................ FECHA DE HOY....................

Nº 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24

CA

A

I

D

CD

Nº 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48
PC

CA A

I

D CD

AREAS ACEPTACIÓN SOBREPROTECCIÓN SOBREINDULGENCIA

PD

ACTITUD MATERNA Positiva ( ) Negativa ( ) 44

RECHAZO APRECIACIÓN PROFESIONAL:……………………………………………………… ……………………………………………………………………………………………… ……………………………………………………………………………………………… ……………………………………………………………………………………………….

PD DIRECTO: 5, 4, 3, 2, 1 Nº 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 CA A I D CD Nº 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 CA A I D CD

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PD DIRECTO: 5, 4, 3, 2, 1 Nº 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 CA A I D CD Nº 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 CA A I D CD

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PD DIRECTO: 5, 4, 3, 2, 1 Nº 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 CA A I D CD Nº 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 CA A I D CD

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PD DIRECTO: 5, 4, 3, 2, 1 Nº 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 CA A I D CD Nº 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 CA A I D CD

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PD INVERSA: 1, 2, 3, 4, 5 Nº 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 CA A I D CD Nº 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 CA A I D CD

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