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Los condicionamientos mentales

Las respuestas que damos a los estímulos externos, en nuestro diario proceder, están influenciadas por las huellas impregnadas en nuestro subconsciente, a través del aprendizaje y las experiencias previas, o lo que es igual la socialización.

Nuestra forma de pensar y de actuar está determinada por códigos y patrones de conducta aprendidos, en el hogar, en los centros de enseñanza, en el trabajo, es decir durante el contacto sociocultural.

Los mecanismos cognitivos se ven influenciados directamente por los patrones del subconsciente, por lo que cualquier cambio en nuestras actitudes, suponen un reto a los clichés aprendidos a lo largo de nuestra experiencia vital.

Es comprensible que nuestros mecanismos mentales, ofrezcan una resistencia a todo cambio en nuestra respuesta a las situaciones cotidianas, por lo tanto es necesario actuar directamente sobre el subconsciente, para de esta manera cambiar el escenario sobre el que se apoyan dichos parámetros mentales que establecen nuestra conducta.

Si bien es cierto que los condicionamientos mentales provocan formas de actuar, estas se convierten en hábitos y estos hábitos son los que destacan a la vez nuestras actitudes ante los estímulos externos. Por lo tanto tendremos que ser capaces de adquirir nuevos hábitos, para que estos nos sirvan de escenario sobre el que seremos capaces de reestructurar nuestros condicionamientos, por otros nuevos definidos y diseñados desde nuestra consciencia.

Indudablemente este proceso es lento y complicado, ya que requiere de una buena definición de aquellos nuevos hábitos a adquirir, estableciendo claramente las desventajas de aquellos a modificar y los beneficios de los nuevos. Por lo tanto es necesario tener una conciencia clara de la necesidad de mejora, y una buena dosis de autodisciplina y compromiso.

Es fundamental reflexionar sobre nuestros hábitos de una forma objetiva, por lo tanto para realizar esta dinámica es necesario dedicar tiempo, primero desglosar de manera específica nuestros hábitos no deseados, poniéndolo por escrito. Es fundamental ser honestos con nosotros mismos, la permisividad y laxitud son enemigos de la autoevaluación, por lo que esta disciplina requiere de compromiso y honestidad personal y porque no una buena dosis de humildad. Nuestro objetivo será establecer nuevos hábitos que desplacen a los antiguos, reconociendo que podemos hacer las cosas de diferente manera, aceptando que necesitamos mejorar día a día.